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Episodio 65

 

Las palabras de Penélope sonaban plausibles. Demasiado, hasta el punto de que era difícil refutarlas.

...Pero.

“¿Y por qué estás tú sentado ahí?”.

Preguntó Cassian con voz irritada.

Bliss respondió con rostro inocente.

“Usted me dijo que esperara hasta que viniera”.

Una vez más, Cassian se quedó sin palabras. Frustrantemente, ese ‘cacahuate’ tenía razón. Había sido el propio Cassian quien le ordenó quedarse allí hasta su regreso. Pero, ¿por qué demonios estaba sentado ahí? Le dijo que esperara, no que se sentara cómodamente a esperar.

...Aunque tampoco le dije que esperara de pie.

“Haaa...”.

Al final, Cassian se llevó la mano a la frente y soltó un profundo suspiro. Decidió dejar de hablar, pues sentía que cada vez que abría la boca solo cavaba más hondo su propia tumba. En cuanto se sentó en la silla que Penélope le acercó, ella se movió rápidamente para levantar las campanas de los platos. Debajo había huevos revueltos bien cocidos, tocino y papas hash brown. Ante la mirada de Cassian que preguntaba ‘¿qué es esto?’, Penélope dijo con una sonrisa.

“Hoy he preparado un desayuno al estilo americano. Por favor, pruébelo”.

Era increíble. ¿Ahora incluso sus comidas debían ajustarse a ese Pedazo de cacahuate? Cassian estaba atónito, pero no tenía la mala educación necesaria para decir: ‘Quita esto de aquí y trae otra cosa ahora mismo’. Simplemente, con el rostro fruncido, se llevó a los labios una taza de té negro bien cargado, cuando de pronto Bliss entró en su campo de visión. Ahí estaba el pedazo de cacahuate, con el rostro lleno de anticipación, sosteniendo el tenedor y cortando los huevos.

En ese instante, Cassian soltó con brusquedad.

“No comas eso”.

Bliss, que estaba a punto de darle un gran bocado, se detuvo en seco con la boca abierta. Penélope también lo miró con los ojos como platos.

¡Cómo puede decir algo tan cruel...!

Sin inmutarse por la mirada de horror de ese par de ‘capibaras’, Cassian continuó hablando mientras revisaba los mensajes en su teléfono.

“Penélope, llévate el de él y trae uno sin pimienta. No podrá comerlo porque pica”.

“Ah... ah, sí. Entendido”.

Penélope, momentáneamente desconcertada, asintió con una sonrisa y salió apresuradamente con el plato de Bliss. Bliss, parpadeando todavía con los ojos muy abiertos, ladeó la cabeza y preguntó.

“¿Cómo sabía eso?”.

Las pupilas que escaneaban el teléfono se detuvieron por un instante, un momento muy, muy breve. Luego, retomando el movimiento de sus ojos, Cassian respondió con indiferencia.

“Eres un niño, es obvio que no podrías comerlo”.

“Hmph”

Ante esa respuesta insatisfactoria, Bliss hizo un mohín exagerado y bebió su jugo de un trago por despecho. Cassian, que lo miró de reojo mientras él golpeaba el vaso contra la mesa manteniendo el puchero, pensó aliviado internamente.

Menos mal que es tonto.

“¡Aquí está! Es un omelet recién hecho. Le puse una pimienta que no pica. Pruébalo, Bli... Blair”.

Penélope regresó pronto, dejó el plato frente a Bliss y sonrió ampliamente. Bliss guardó el puchero de inmediato y, como si nada hubiera pasado, le sonrió a Penélope.

“Gracias, Penélope”.

Un ambiente cálido y armonioso fluyó entre las dos. Era patético. Cassian apretó su teléfono con tal fuerza que terminó agrietando la pantalla.

Vaya desastre.

Como sospechaba, su mal presentimiento se había cumplido, desde que apareció ese niño, nada salía bien. Mirando con rencor su teléfono roto, Cassian le espetó a Bliss, quien comía felizmente sus huevos revueltos.

“Tú, ¿por qué rayos te quedaste dormido en mi cama?”.

Al recordar la noche anterior, la ira volvió a surgir. Revivió la sensación de desconcierto que sintió entonces. Sin embargo, ignorando el hecho de que él mismo había dormido profundamente, lanzó sus flechas contra el ‘cacahuate’ frente a él. Bliss masticó bien el huevo, tragó y respondió.

“No pude evitarlo porque ayer me hizo trabajar demasiado. Estaba muy cansado”.

Así que por eso pateó sus zapatos y se subió tan cómodo a la cama a dormir. En la cama de su señor y amo.

“Tú eres...”.

Estuvo a punto de decir: ‘¿Acaso tienes intención de ocultar tu identidad o no?’, pero Cassian se tragó el reproche. Para empezar, Bliss no tenía la inteligencia suficiente para pensar profundamente en esas cosas. Tenía sueño, así que se durmió, eso era todo.

“Haaa”.

Cassian finalmente cerró la boca y soltó lo que debía ser su vigésimo suspiro profundo. A pesar de haber dormido bien, un cansancio repentino lo invadió. Sintió la fuerte tentación de volver a tumbarse en la cama, pero debía resistir. Repasando su agenda del día, añadió mentalmente la tarea de pedirle a su secretario un teléfono nuevo.

“Vaya, conde. ¿Solo va a tomar el té?”.

Preguntó Penélope sorprendida al ver que Cassian se levantaba sin decir nada.

Él se dio cuenta de que ni siquiera había tocado el plato frente a él, pero no tenía apetito. De por sí, por las mañanas no solía comer nada más que té negro. A veces comía una rebanada de pan, pero hoy no quería masticar absolutamente nada. Penélope ya debía conocer ese hábito, así que se preguntó qué tramaba ella con todo esto.

“Está bien. Mi desayuno es suficiente con el té”.

“Debería comer. Está rico”.

Dijo Bliss, quien ya había limpiado su plato como para presumir.

Era increíble cómo la causante de todo este caos dormía bien, comía bien y hablaba de más. Cassian, conteniendo el impulso de darle un coscorrón, se dio la vuelta y salió de la habitación sin decir palabra. Penélope lo siguió apresuradamente, diciéndole a Bliss con gestos: ‘Sigue comiendo tranquilo’. Bliss se lo agradeció y continuó con su pacífico desayuno.

Había oído que la comida inglesa era mala, ¿pero el chef de aquí tiene buena mano?

Ahora que lo recordaba, el chef que le presentaron el primer día era italiano. ‘Ah, con razón’, asintió para sí mismo. Se sirvió más jugo y se acarició el estómago lleno con satisfacción. Menos de cinco minutos después, Penélope regresó con pasos apresurados.

“¡Bliss, Bliss! ¡Cielo santo, cielo santo!”.

Entró corriendo sin llamar a la puerta, con las manos entrelazadas como si estuviera rezando, gritando fuera de sí.

“¿Cómo puede estar pasando esto? ¡Lo sabía, sabía que pasaría! Ustedes dos son una pareja unida por el cielo. ¡Lo sabía! ¡Dios mío, estoy presenciando este romance del siglo en vivo y en directo!”.

“¡Kyahahaha!”,

Penélope dio una vuelta sobre un pie y, en cuanto se detuvo, agarró las manos de Bliss y las sacudió de arriba abajo.

“¡Bien hecho, Bliss! ¡Sabía que lo lograrías!”.

“Gra... gracias, Penélope. Pero, ¿qué es exactamente lo que hice...?”

Bliss seguía desconcertado. Y con razón, pues lo único que había hecho hasta ahora era llenar y vaciar la tina repetidamente, quedarse dormido en la cama de Cassian y despertarse para desayunar.

“¡Hizo algo asombroso!”.

Dijo Penélope mirándolo con orgullo.

“¡Resulta que curó el insomnio del conde!”.

“¿Insomnio? ¿Yo?”.

“¡Sí!”.

Penélope asintió con fuerza y continuó.

“El conde ha sufrido de un insomnio severo desde hace mucho tiempo. Por eso siempre estaba sensible y, a veces, su temperamento estallaba. Aun así, creo que el conde es bastante decente, es alguien con dignidad y tolerancia que nunca cruza la línea...”.

“¿Y entonces? ¿Qué pasó?”.

Preguntó Bliss interrumpiéndola al notar que la platica de Penélope se desviaba.

Penélope rió y asintió.

“Sin importar lo que hiciera, no podía dormir ni 5 o 10 minutos seguidos. Pero, ¡imagínate! Esta mañana, cuando entré a saludarlo, ¡el conde estaba acostado en la cama! ¡Y dormía tan profundamente que ni siquiera se dio cuenta de que entré! ¡Pero lo más sorprendente es...!”.

Penélope tomó aire profundamente, se llevó las manos a las mejillas y gritó eufórica.

“¡Resulta que Bliss estaba abrazando fuertemente al conde!”.

“¡Hiiiieeeek!”

Bliss dejó escapar un grito de puro horror.

 Episodio  66

 

“¿Yo, yo lo hice?”.

Penélope asintió de nuevo con un ‘sí’ ante la pregunta de Bliss, quien se había puesto pálido y no pudo evitar alzar la voz.

¡Cielos, debo de estar loco! ¡Cómo pude hacerle algo así a mi enemigo!

Bliss estaba horrorizado, pero el interés de Penélope estaba en un lugar completamente distinto.

”Pero imagínate, ese quisquilloso conde se quedó dormido como si no hubiera un mañana. ¡Es algo increíble!”.

“¿Lo es?”.

Bliss ladeó la cabeza a pesar de su consternación. Normalmente, cuando alguien duerme, ¿acaso no ignora si alguien se acerca o si hay algún ruido? No le convencía en absoluto, pero viendo lo feliz que estaba Penélope, parecía ser algo extraordinario.

Supongo que así es para la gente con insomnio.

Bliss, que para empezar no podía entender la frase ‘no puedo dormir’, no tuvo más remedio que pensar de esa manera y dejarlo pasar. De todos modos, eso no era lo importante ahora. Como no era del tipo que se quedaba dando vueltas a las cosas por mucho tiempo, regresó de inmediato a la realidad.

”Entonces, la conclusión es que nuestro plan está progresando muy bien, ¿verdad?”.

Ante la pregunta de Bliss, Penélope asintió vigorosamente una vez más. Pero no terminó ahí.

”No es solo que esté progresando bien. ¡Es mucho más que eso! ¡Cielos, Bliss!”.

Antes de decir las siguientes palabras, ella puso ambas manos sobre su pecho y respiró profundamente, como si le costara calmar su emoción. Bliss se tensó internamente, preguntándose qué demonios iba a decir. Tras soltar un largo suspiro, Penélope lo miró con ojos brillantes y soltó una declaración bomba.

“¡Parece que el conde se ha enamorado de Bliss a primera vista!”.

“¡Hiiiik!”

Esta vez, Bliss no pudo evitar soltar un grito ahogado.

***

15.

¡Cielos, Penélope, debe estar senil!

Innumerables pensamientos cruzaron la mente de Bliss. Justo cuando pensaba que finalmente había encontrado a su alma gemela, resultaba que la había encontrado demasiado tarde. Debería haberla conocido un año, no, al menos seis meses antes. ¡O al menos, debería haberla buscado en cuanto recordó a Cassian!

Sintiendo que no podía haber una tragedia mayor, se le irritó la nariz y las lágrimas asomaron a sus ojos.

”Penélope...”.

Cuando llamó su nombre con voz llorosa, Penélope lo abrazó con ternura.

”Sí, lo sé. Ay, qué corazón tan sensible tienes”.

Bliss sollozó ante las palmaditas en su espalda y se dispuso a hablar. Justo cuando iba a sugerirle que fueran al hospital de inmediato, Penélope se separó de él y dijo con los ojos chispeantes.

”Bien, a partir de ahora es lo importante. El conde no es un oponente fácil. Por eso, de ahora en adelante debemos actuar con muchísima delicadeza, con muchísimo cuidado...”.

Bliss observó con escepticismo el rostro de Penélope mientras ella seguía hablando con entusiasmo.

...¿Hablará en serio? ¿Seguro que no está senil?

”Oye, Penélope”.

“Sí, díme”.

Ante la respuesta casi cantada de Penélope, Bliss habló con expresión aún dudosa.

“¿De verdad cree que el conde se enamoró de mí a primera vista? ¿Sinceramente?”.

“¡Por supuesto! ¿Es que no confías en mí?”.

Penélope frunció el ceño y se cruzó de brazos. Al verla así, Bliss vaciló aún más.

Sí, Penélope no podría estar equivocada...

O eso quería pensar.

”Pero no parecía que yo le gustara al conde en absoluto”.

¿No se había dedicado solo a ser antipático? Recordando lo ocurrido desde la noche anterior, Bliss hizo un mohín involuntario, a lo que Penélope se cubrió la boca con una mano y soltó una risita.

”Bliss, aún hay mucho que no sabes. Bueno, es normal, estás en la edad de aprender”.

“¿Eh?”.

¿De qué estaba hablando? Ante un Bliss que solo parpadeaba confundido, Penélope dijo con una amplia sonrisa.

”Eso se llama la 'etapa de negación', un elemento esencial para cualquier protagonista de romance”.

“¿Etapa de negación?”.

Cuando Bliss repitió sus palabras inconscientemente, Penélope asintió con firmeza.

”Piénsalo, Bliss. Piensa en todos esos dramas que hemos visto. ¿Qué es lo primero que hace el protagonista después de enamorarse a primera vista?”.

“Mmm”.

Mientras Bliss entrecerraba los ojos tratando de recordar, Penélope exclamó.

“¡Nuestro amor es como una guerra!”.

“¡Ah!”

En cuanto escuchó el título del drama, Bliss lo comprendió. Penélope sonrió satisfecha y dijo.

“Exacto, es eso”.

Es verdad. En esa historia, el protagonista se enamora a primera vista, pero no lo admite hasta el episodio 70.

”Pensé que solo lo hacían para alargar los episodios”.

”Oh, para nada. No es así”.

Penélope negó con la cabeza con expresión severa.

”Los dramas son el resultado de una investigación muy profunda de la psicología humana. Por lo tanto, reflejan la realidad”.

”Ya veo”.

Solo entonces Bliss creyó completamente en las palabras de Penélope. Además, sintiéndose culpable por haber dudado de su salud mental, comentó con cautela.

“¡Entonces, el conde se enamoró de mí a primera vista, pero como ahora está en la negación, me trata mal...!”.

“¡Exacto! Sabía que lo deducirías, Bliss. Qué orgullosa estoy”.

Cuando Penélope volvió a llenarlo de elogios, las comisuras de los labios de Bliss se elevaron con orgullo.

Definitivamente es mi alma gemela. Mis ojos no me fallaron.

”Cassie... digo, el conde no me reconoció, ¿verdad?”.

Ante la pregunta entusiasmada de Bliss, Penélope asintió de nuevo con fuerza.

”Por supuesto. Confía en mí, Bliss. ¡El conde no sabe naaaaada de nada. Absolutamente!”.

”Jujujut”.

Bliss se cubrió la boca con ambas manos y soltó una risita traviesa.

Claro, así tenía que ser. Penélope y yo actuamos con mucha discreción. ¿Qué tan sorprendido se quedará cuando revele mi identidad? Quizás hasta se desmaye. ¡Je, se lo merece!

Con la boca abierta de satisfacción, preguntó.

“¿Qué hacemos ahora? ¿Cómo procedemos?”.

Sentía que podía dejarlo todo en manos de Penélope. Al mirarla con expectación, ella se golpeó el pecho con confianza.

”Confía en mí”.

Acto seguido, con una mirada llena de ambición, declaró.

“¡Haré que el conde admita sus sentimientos lo antes posible!”

***

Haaaa.

Un profundo suspiro escapó de sus labios al ver la mansión a lo lejos. Cassian observó la residencia con sentimientos encontrados. Normalmente a esta hora el cansancio del día solía agobiarlo, pero hoy era diferente. Gracias a que había descansado bien antes de salir, se había sentido en buena forma todo el día, pero en cuanto vio la mansión, empezó a dolerle la cabeza. La causa, por supuesto, era una sola.

Ese pedazo de cacahuate.

Cassian cerró los ojos y apretó los dientes.

¿Realmente fue gracias a ese tipo? Que pude dormir tan profundamente.

Imposible, debe haber sido una coincidencia.

Sin embargo, que el insomnio que padecía desde hacía casi diez años desapareciera justo ayer era demasiado para ser una simple coincidencia...

”Es una coincidencia, una coincidencia”.

Mientras llegaba a esa conclusión como si se estuviera lavando el cerebro, el coche redujo la velocidad gradualmente. Al ver a Penélope de pie frente a la entrada principal, Cassian murmuró de nuevo en voz baja.

”Tiene que ser una coincidencia”.

En cuanto el coche se detuvo, Penélope se acercó trotando, abrió la puerta y lo recibió con una amplia sonrisa.

”Bienvenido, señor conde”.

Cassian le lanzó una mirada fugaz, pero enseguida volvió la vista al frente y empezó a caminar a grandes pasos. Penélope lo siguió rápidamente y le habló.

”Señor conde, ya cenó, ¿verdad? Ya he preparado todo para que pueda irse a dormir de inmediato, ¿qué le parece?”.

Ya era casi medianoche. Cassian respondió sin siquiera mirarla.

”Está bien así. Ve a descansar”.

”Sí, entendido. Que descanse bien, señor conde”.

Penélope respondió como si estuviera esperando esas palabras y se dio la vuelta para marcharse de inmediato. Cassian, que subía las escaleras, se detuvo por un momento desconcertado y la observó.

¿Qué pasa con ese paso tan alegre?

Tuvo un mal presentimiento, pero no se le ocurría nada concreto. Chasqueó la lengua y continuó subiendo. El viejo castillo estaba sumido en el silencio. Caminó por el pasillo tranquilo donde solo resonaba el sonido de sus propios pasos. Pensando en que debía bañarse e ir a dormir pronto, giró el pomo de la puerta y entró en su habitación sin pensarlo mucho.

...Pero qué demonios.

Se quedó petrificado en la entrada, con la boca abierta por la incredulidad. Cortinas, sofá, cama, dosel y hasta las paredes; toda la habitación estaba decorada en color rosa, y Bliss estaba de pie frente a la cama vistiendo un pijama de color azul cielo.