6. El fin de las vacaciones
6. El fin de las
vacaciones
Tan pronto como terminaron la boda y regresaron al país tras su
luna de miel, los dos se dirigieron directamente a la casa de los padres de
Bo-dam. Sun-myung tocó ligeramente la nuca de Bo-dam, quien dormía a su lado
tan profundamente que ni se sentía, pero se alejó de un salto cuando este soltó
un pequeño ronquido. Sun-myung, que no se le había despegado ni un segundo
hasta antes de subir al avión, aún sentía el calor de Bo-dam como si pudiera
atraparlo con las manos.
'En el futuro, si me
vuelves a dejar mordidas así, te voy a dar una paliza.'
'Sí.'
Sun-myung, que había
estado tan ansioso que persiguió a Bo-dam durante toda la luna de miel,
lamentablemente no era muy bueno en el sexo. Debido a su gran físico y a su
energía desbordante, arremetía sin pensarlo, haciendo que Bo-dam fuera
'sometido' al acto mientras se golpeaba por todos lados. Sun-myung solo pudo
comprobar el estado del cuerpo de Bo-dam el día que debían regresar a Corea.
'Ya eres un adulto,
¿quién te enseñó a dar estos mordisquitos que solo dan los bebés, eh?'
Aunque Bo-dam lo decía
en tono de broma, lo cierto era que su cuerpo no tenía un lugar sano. Su voz
estaba tan ronca que no podía recuperar su tono habitual de antes del viaje, y
estaba lleno de moretones y marcas de dientes por todas partes. Como un
Sun-myung excitado a veces se transformaba a medias en lobo para abalanzarse
sobre él, incluso se veían marcas que parecían hechas por una bestia salvaje y
no por un humano.
Sun-myung cerró los
ojos con fuerza al ver a Bo-dam quejándose frente al espejo mientras lo
regañaba. Pensó que esta vez sí recibiría un buen golpe de verdad. Sin embargo,
Bo-dam solo comentó que su madre y su padre se sorprenderían al verlo, y se
limitó a ponerse una delgada camisa de lino abotonada hasta el cuello.
'¿Así no se ve?',
preguntó Bo-dam antes de quedarse dormido en cuanto subieron al vehículo que
los recogió en el aeropuerto. Y Sun-myung, que se había prometido cien veces no
molestar a Bo-dam, terminó fallando en su intento.
"Hyung,
¿duermes?"
"Sí..."
"Te despertaré
cuando lleguemos."
Sun-myung le hablaba
de vez en cuando a Bo-dam, quien dormía tan profundamente que incluso roncaba,
ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor.
¿El aire acondicionado
no está muy fuerte? ¿Quieres recostarte en mi muslo? ¿O prefieres dormir
apoyado en mi hombro? Volvamos a las Maldivas después. O también sería bueno
hacer un viaje libre por Europa...
Sin darse cuenta de
que el conductor lo miraba por el retrovisor con una expresión que decía 'este
joven está totalmente embobado con el señorito', Sun-myung abrazó con gusto a
Bo-dam cuando este, entre sueños, se movió buscando su regazo. Entonces, cuando
Bo-dam abrió ligeramente los ojos, le dijo:
"Ah, hyung.
Despierte un poco. Ya llegamos."
"¿Ya...? Ah, qué
cansancio..."
Sun-myung habló de
forma algo brusca, pero sus manos no dejaban de dar palmaditas cariñosas en la
espalda de Bo-dam. El conductor concluyó que Sun-myung era un tonto y le habló
a Bo-dam.
"Señorito, hemos
llegado. Despierte."
"Sí. Gracias,
señor."
"No es nada.
Cuando salgan más tarde, los llevaré a su casa."
"Gracias. Quiero
ir pronto a nuestra casa a descansar. ¿Verdad que Sun-myung también?"
El veterano conductor
vio cómo el rostro de Sun-myung se iluminaba por completo ante el comentario de
'ir a nuestra casa a descansar'. Pensó que, seguramente, el muchacho volvería a
hacerse el difícil.
"Primero debemos
saludar a mis suegros."
"Ah, de verdad
eres un aburrido que sigue todo al pie de la letra."
Tal como esperaba, el
joven le respondió a Bo-dam sin salirse de su papel.
'Ese mocoso, ¿debería
ser yo quien le enseñe modales?'. Preocupado por si Bo-dam, a quien conocía
desde niño, lo pasaba mal, el conductor miró a Sun-myung con severidad por el
retrovisor, pero abandonó la idea de inmediato al ver la sonrisa radiante de Bo-dam.
"¡Por eso eres
más lindo!"
"Ah, ¿yo por qué?
Dese prisa y bájese. Pesa mucho."
"¡Por mucho que
yo pese, piensa en cómo me aplastaste tú!"
"No diga esas
cosas afuera, por favor."
"¿Entonces hoy
dormimos en habitaciones separadas?"
"..."
"¡Ay, qué
lindo!"
Incapaz de seguir
presenciando aquel desordenado despliegue de afecto, el conductor se tapó la
boca con el puño y abrió silenciosamente la puerta trasera.
Al bajar del auto,
Sun-myung se dirigió directamente a la casa de los padres con Bo-dam. Apenas
caminaron unos pasos y ya estaban frente a la entrada. Sun-myung rodeó con el
brazo los hombros de Bo-dam, quien parecía haberse vuelto más pequeño tras la
luna de miel.
"¿Y ahora qué
trama?"
"Es que pensé que
debíamos mostrarles a mis suegros que tenemos una buena relación."
"Solo es que tú
quieres abrazarme..."
"¿Qué?"
"Es solo que
Sun-myung quiere abrazarme y por eso hace esto. ¡Uf, de verdad, haces lo que
sea por no admitirlo! ¡Qué infantil!"
Sin embargo, Bo-dam
era un genio en manejar a su esposo. Sun-myung se puso rojo al instante e
intentó alejarlo, pero esta vez fue Bo-dam quien lo abrazó por la cintura
diciendo que era adorable, por lo que no tuvieron más remedio que saludar a los
suegros pegados como si fueran un solo cuerpo.
Mientras Sun-myung
discutía con Bo-dam diciendo que no tenía cara para presentarse así ante sus
suegros, apareció frente a ellos un híbrido de lobo de mediana edad, tan grande
como una montaña. Su tamaño y presencia siempre hacían que a Sun-myung le
temblaran las piernas. Intentó abrir la boca para ser educado de forma
apresurada, pero las palabras no salieron correctamente.
"¿Han, han estado
bien, suegro, suegra?"
"¡Ah, jaja!
¡Claro que hemos estado bien! ¿Verdad, mamá, papá?"
"Vaya, ¿será
porque el yerno Gi es un estudiante de una universidad prestigiosa? Su
vocabulario es muy elegante. ¿No crees, querido?"
"Si tú lo dices,
así será. Ejem, pero ¿qué hace nuestro Bo-dam abrazado así a plena luz del
día?"
Claramente el tono era
cariñoso cuando hablaba con la suegra. Pero Sun-myung se sintió intimidado
cuando el suegro empezó a subir el tono hasta terminar gritando como si lo
estuviera regañando.
'Ah, quiero irme a
casa...'. Sun-myung tragó saliva para intentar destapar sus oídos aturdidos por
el grito, pero se tambaleó cuando Bo-dam lo abrazó con más fuerza por la
cintura, como si quisiera desafiar a su padre enfadado.
"Yo lo abrazo
porque quiero, ¿por qué te pones así? Si antes eras tú, papá, quien insistía en
que me casara con Sun-myung. Piensa que te hice caso y lo acepté como mi
esposo. Y no lo trates mal."
Aunque su rostro
sonreía, no había ni rastro de risa en su voz. Sun-myung puso una mano sobre el
hombro de Bo-dam mientras este le daba palmaditas en la espalda, como
diciéndole que estaba bien y que no se preocupara. Se sentía intimidado por el
suegro. Le abrumaba esa mirada intensa de la que no sería extraño que saliera
fuego, pero como la suegra gritaba emocionada diciendo que se veían muy bien,
Sun-myung se quitó los zapatos mientras mantenía su brazo sobre el hombro de
Bo-dam.
Fue una suerte, dentro
de lo que cabe, haber traído muchos regalos para sus suegros desde el lugar del
viaje. Para los padres de Bo-dam, que viajaban al extranjero los dos solos cada
mes, los regalos de Sun-myung no eran realmente especiales. Sin embargo, a los
dos les reconfortaba ver a Sun-myung sudando mientras explicaba cada una de las
pequeñas cosas que había traído.
"Nuestro yerno no
podría ser comerciante. ¿Cómo va a tenerle miedo a los clientes?"
"Es porque papá
lo asusta. Nuestro Sun-myung no tiene nada que no sepa hacer. Todo lo hace
bien."
"Vaya, Bo-dam,
¿por qué insistes en que papá lo asusta?"
"¿Crees que por
terminar las frases con un tono suave lo estás tratando bien? Si supieras
cuánto recorrió Sun-myung los mercados para comprarles esto a mamá y papá, no
podrías aceptarlo así como así. Deberías agradecerle hasta con una reverencia."
"Ah, no, hyung.
Hyung también me acompañó."
Sun-myung, que
explicaba los accesorios, alimentos saludables y bocadillos como si fuera un
vendedor ambulante del metro, hizo un gesto de negación ante el inesperado
cumplido de Bo-dam. Y entonces, Bo-dam soltó un comentario que enfrió al
instante la expresión de satisfacción del suegro.
"Yo estuve
principalmente en la cama, por culpa de alguien."
"¡¿Qué?! ¡¿No
deberías llevar a nuestro Bo-dam contigo a todas partes?!"
"No, es que
Sun-myung es joven y tiene mucha energía, por eso. No hizo nada malo."
"¡Hy, hyung!
Hyung, eso es algo que... nosotros dos al llegar a casa... ¿sí?"
"Bo-dam, el yerno
Ki va a llorar."
"Llora mucho
porque es joven."
Al recordar que la
noche anterior Bo-dam había comentado que 'a juzgar por cómo llora la parte de
abajo, sí que eres joven', Sun-myung hizo fuerza en el abdomen y se limitó a
negar con la cabeza. Bo-dam no paró de burlarse de su joven esposo frente a sus
padres hasta que llegó el momento de volver a casa.
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Tras terminar de
saludar a los suegros de aquella manera atropellada, Sun-myung y Bo-dam se
dirigieron a su nido de amor. Aunque Sun-myung no llegó al extremo de seguirle
el juego a Bo-dam, quien llamaba a la casa de recién casados 'nido de amor' de
una forma que le resultaba algo vergonzosa, tampoco le dijo que el nombre era
cursi.
El estudio donde
Bo-dam vivía solo ya era excelente. Pero tanto Bo-dam como sus padres dijeron
que era mejor empezar la vida de casados en un espacio nuevo, así que Sun-myung
se dejó llevar sin dar ninguna opinión. En el auto que se dirigía hacia el
barrio cercano a su universidad, y no al barrio del estudio de Bo-dam que ya
conocía, Sun-myung le preguntó con cautela:
"¿Cambiamos de
barrio por completo?"
"Sun-myung no
tiene auto. Y como dijiste que no querías que te pusiera un chofer, vinimos a
un barrio que te resulte cómodo para ir a la universidad. Dicen que se tarda
unos diez minutos en autobús. Cuando refresque un poco, incluso podrías ir
caminando. También puedes traer a tus amigos a casa. Cuando yo no esté."
"Ah, sí.
...Gracias."
"No es nada.
Tampoco está lejos de la empresa, así que no tienes por qué sentirte
culpable."
"Ay, qué
sueño." Después de decir eso, Bo-dam se apoyó en el hombro de Sun-myung.
Mientras iban hacia la casa donde vivirían juntos, Sun-myung pensó si habría
algo que él pudiera hacer, pero no se le ocurrió nada especial. En su lugar,
solo pensó en lo lindo que era Bo-dam mientras jugueteaba con su mano.
Lo cierto era que,
desde que regresaron de la luna de miel, a Sun-myung le asaltaba la idea de que
Bo-dam era lindo con demasiada frecuencia, lo cual le resultaba problemático.
Había pasado hace un momento. Durante la comida en casa de sus suegros, tuvo
que esforzarse mucho por contener la risa cuando Bo-dam le dijo: 'Te prepararé
algo más rico, así que come solo un poco'.
Entrelazando
suavemente sus dedos con los de Bo-dam, quien le presionaba cada nudillo como
si le diera un masaje, Sun-myung lo rodeó por la cintura con la mano que le
quedaba libre.
"¿Por qué se
porta como un niño?"
"Uno se vuelve un
niño cuando le gusta alguien."
'¿Eso significa que le
gusto?'. Sun-myung iba a intentar actuar de forma un poco pícara como solía
hacer Bo-dam, pero volvió a quedarse petrificado por el comentario que soltó
este de repente.
"Ese, sí."
"Descansemos un
poco y vayamos juntos a hacer las compras. Te prepararé un tazón de arroz con
acompañamiento."
"Dijo que me
prepararía algo muy rico."
"¡De verdad te
esfuerzas por recibir un golpe, te esfuerzas!"
"¡Ay!"
"No digas ni una
palabra y come lo que te dé. Si quieres evitar un linchamiento colectivo."
¿Linchamiento
colectivo cuando apenas podía lidiar con Bo-dam solo...? ¿Acaso pensaba llamar
a una banda de matones? Sun-myung, que se preocupaba por tonterías, se tapó la
boca con el puño al imaginar por un momento a una infinidad de cobayas
abalanzándose sobre él.
"¿De qué te ríes
tanto?"
"No me he
reído."
"¡Te
reíste!"
"¡Aaah!"
Y volvió a recibir un
golpe de Bo-dam por haberlo descubierto riéndose.
Los recién casados
llegaron a su nuevo hogar entre discusiones y bromas. Al verlos, el conductor
chasqueó la lengua en secreto. Había oído que se llevaban siete años, pero al
verlos actuar, cualquiera creería que eran de la misma edad. Como era un nivel
de cursilería insoportable, se despidió del señorito al que servía y se marchó
rápidamente.
"Es más amplio
que el estudio donde vivía antes, tiene unas cinco habitaciones. Pero como
pienso que es mejor que los esposos compartan habitación, por ahora solo puse
una cama tamaño king en el dormitorio. ¿Qué piensa Sun-myung?"
Dentro del enorme
complejo de apartamentos había un parque y hasta tres zonas de juegos para
niños. Considerando que había pocos edificios destinados a viviendas reales,
parecía que se habían esmerado mucho en las instalaciones de bienestar.
Sun-myung respondió a
Bo-dam mientras pensaba que, bajo el supuesto de que naciera un hijo entre
ellos dos, este apartamento era perfecto e impecable.
"Todo está bien,
pero a veces me gustaría dormir solo."
"Mmm... Pero somos
recién casados y estamos en una situación en la que debemos tener un hijo
pronto. Si usamos habitaciones separadas, ¿cómo vamos a tener sexo?"
"¿Qué, qué?"
"Me parece que no
tener contacto después del sexo es muy frío... Es más cálido y agradable dormir
después de charlar un poco tras el acto."
'¿Cómo que calidez
después del sexo?'. Sun-myung se quedó sin palabras por un momento ante el
comentario de Bo-dam, quien parecía estar necesitado de afecto, al contrario de
lo que él pensaba. Por lo visto, no intentaba burlarse de él, sino que
realmente tenía una expresión de no haber considerado siquiera la posibilidad
de dormir solo después de casarse.
"Hyung, ¿usted
nunca siente ganas de dormir solo? Además, hyung siempre... ha vivido solo
hasta ahora."
"Precisamente
porque he vivido solo todo este tiempo, ahora quiero estar pegado a Sun-myung.
Las cobayas suelen sentirse muy solas. En algunos países, existe una ley que
prohíbe tener una sola cobaya; hay que tener al menos dos."
"Eran... ese tipo
de animales, los cobayos."
Sun-myung estuvo a
punto de decir que pensaba que eran animales dictatoriales más que solitarios,
pero no pudo decírselo a un Bo-dam que suspiraba frente a él.
"Entonces,
intentemos compartir habitación solo un mes primero, y después hablemos de
nuevo sobre qué hacer. Hay muchas habitaciones y tenemos mucho tiempo."
"Sí, hyung."
Sun-myung rodeó por
reflejo la cintura de Bo-dam cuando este lo besó tras decirle que era muy bueno
por hacerle caso. Ahora ya no le resultaban extraños los besos repentinos de
Bo-dam.
La habitación que
contenía la cama king también tenía un tamaño especial. Sun-myung esperaba una
casa un poco más grande que la anterior de Bo-dam. Pero se quedó abrumado por
el espacio, que era fácilmente 1.5 veces mayor que su anterior hogar.
"¿Qué te parece
el dormitorio? Como es la habitación que usaré con Sun-myung, hice la
decoración buscando un ambiente lo más limpio y acogedor posible. Si hay algo
que quieras añadir o quitar de la decoración, dímelo."
"Todo me gusta.
Pero no sabía que la casa sería tan grande."
"Puede que
incluso esta casa nos parezca pequeña cuando nazca nuestro bebé. Porque vamos a
tener dos hijos."
"Ya veo... Hyung,
trabajó mucho encargándose de la decoración usted solo."
"Me gusta hacer
estas cosas, así que no tienes por qué sentirte culpable. Lo digo porque
Sun-myung se siente culpable por cosas extrañas."
Bo-dam despeinó
ligeramente el cabello de Sun-myung. Sun-myung estaba agradecido con Bo-dam por
no hacerlo sentir mal a pesar de que no ayudaba mucho económicamente. En cuanto
a cuestiones de dinero, Bo-dam era realmente alguien que nunca lo hacía sentir
incómodo.
En cambio, se sentía
desconcertado por otro lado. Sin habérselo imaginado en absoluto, Bo-dam era
más mimado de lo que pensaba.
"¿Sun-myung no va
a dormir?"
"¿No debería
ordenar un poco? Hyung, si duerme, ordenaré las maletas por encima. Descanse un
poco."
Sintiéndose culpable
por haber molestado tanto a Bo-dam durante la luna de miel, Sun-myung se puso a
ordenar las maletas con mucho ajetreo. En realidad, como se había metido en problemas
por intentar propasarse con Bo-dam mientras se duchaban juntos nada más llegar
a casa, no podía acostarse directamente en la cama. No lo sabía, pero su deseo
sexual era más grande de lo que pensaba, por lo que necesitaba estar un poco
alejado de Bo-dam.
Y Bo-dam, recostado en
la cama, no paraba de quejarse hacia Sun-myung. La expresión 'hacer berrinche'
le quedaba muy bien.
"Quiero dormir
juntos."
"...Entonces,
¿quién ordena? Si dejamos esto para luego será más molesto, así que lo haré yo.
Duerma primero, yo también prepararé algo para cenar."
"No hace falta
comer, ¿no podemos dormir juntos? Podemos ordenar juntos después de una
siesta."
"Yo prefiero
ordenar primero. Siento que no podré dormir si no ordeno."
Si cedía ante un
Bo-dam que se quejaba malhumorado, vestido con un pijama lleno de traseros de
cobayos (quién sabe dónde lo habría comprado), era seguro que terminaría
abalanzándose sobre él de nuevo. Sun-myung abrió las maletas con la intención
de ser considerado con Bo-dam, quien todavía tenía la voz medio ronca por las
secuelas de la luna de miel.
Oyó a sus espaldas un
murmullo que se quejaba de que él solo sabía limpiar y que qué clase de lobo
era ese, pero pronto el ruido cesó. Sun-myung miró de reojo hacia atrás.
Bo-dam, con una cinta para el pelo en forma de lazo, dormía profundamente.
"¿Tan cansado
estaba?"
Sun-myung, tras
acomodar a Bo-dam que dormía en una posición incómoda, encogido como un bebé,
dejó de lado el orden de las maletas que solo había sido una excusa y se quedó
observándolo. Al ver a Bo-dam durmiendo con la boca entreabierta, le pareció
que sus ojeras estaban más marcadas que antes del viaje. Antes de la boda,
creía que no tenía ojeras en absoluto.
Sin darse cuenta,
Sun-myung acarició con el dorso de la mano las mejillas suaves y regordetas de
Bo-dam, impropias de alguien de veintisiete años, y luego rozó sus labios con
el pulgar.
"...Lindo."
Y tras soltar que era
lindo, se tapó la boca rápidamente.
'Qué locura, ¿lindo de
qué?'. Pensó que se estaba volviendo loco por considerar linda a una cobaya que
solo sabía mandar y hacer sus necesidades en la palma de su mano.
'Sigamos con la
limpieza'. Justo cuando Sun-myung iba a alejarse de Bo-dam, se quedó sentado en
el sitio como si estuviera pegado al suelo al oír una risa.
"Sun-myung es más
lindo que yo."
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No sabía desde cuándo
estaba despierto, pero Bo-dam jugueteaba con sus propios labios mientras
sonreía tontamente. Sun-myung, mirando fijamente aquel rostro que aún
conservaba restos de sueño, se subió encima de Bo-dam, quien hablaba como si
estuviera haciendo una broma ligera.
"Dejemos el orden
para luego y juguemos a crear vida."
Sorprendiéndose a sí
mismo de que pudiera tener una erección incluso con las palabras nada sexys de
su esposo, que vestía un pijama con estampado de traseros de cobayos.
* * *
Tras regresar de la
luna de miel, apenas quedaban unos diez días de vacaciones. De no haberse
casado, Sun-myung habría dedicado ese tiempo a mejorar su formación y a
fortalecer su currículum, pero como no quedaba mucho margen y no había
actividades externas disponibles en ese momento, decidió que se apuntaría a
alguna a partir de las vacaciones de invierno.
Por supuesto, su
inmaduro esposo mayor se oponía incluso a eso.
"¿Por qué quiere
hacer actividades externas?"
"He oído que son
la esencia de la vida universitaria. Además, para conseguir empleo, participar
en al menos una no es una opción, sino un requisito."
"Sea o no sea la
esencia de la universidad, ahora la única esencia de la vida de Sun-myung soy
yo, ¿no?"
"...¿Acaso asiste
a alguna academia donde le enseñan a decir esas cosas?"
"Nací siendo
lindo, ¿qué quieres que haga? Te he dicho que, al estar casado conmigo, no
tienes que preocuparte por el empleo. De verdad, no entiendo por qué insiste
tanto en hacer esas actividades incluso sabiendo que me desagrada."
Realmente era un
hombre con un talento increíble para dejar a cualquiera sin palabras. Sun-myung
bajó la mirada hacia Bo-dam, que yacía recostado usando su brazo como almohada,
con una expresión de ligero hartazgo. Aunque Bo-dam había vuelto al trabajo
tras sus breves vacaciones, gracias a la flexibilidad del trabajo remoto, se
quedaba en casa a menos que tuviera una reunión importante. Eso significaba que
el tiempo para estar pegados el uno al otro aumentaba.
Así, tras el sexo
matutino, Sun-myung y Bo-dam permanecían unidos sin aprovechar en absoluto las
dimensiones de la cama king. A los lados de ambos quedaba espacio suficiente
para que pudiera acostarse una persona más en cada extremo.
Aunque pensaba que
Bo-dam era un inmaduro al verlo fruncir los labios, la mano de Sun-myung se
dirigió naturalmente hacia las orejas de cobaya que se agitaban sobre su
cabeza. Era curioso que, a pesar de ver esa forma de cobaya todos los días, no
llegara a cansarse de ella.
"Si Sun-myung se
junta con jovencitos en esas actividades, yo me quedaré llorando como un viejo
olvidado en el cuarto del fondo y luego te daré una paliza..."
"...¿Por qué
siempre termina diciendo que me va a pegar?..."
"Por eso mismo,
no vayas. Si no quieres cobrar."
"No es que vaya a
serme infiel... Eso jamás pasará. Solo digo que quiero hacer lo mismo que hacen
todos los universitarios."
"Seguir lo que
hacen los demás no siempre es bueno, hazle caso a tu esposo."
"Hyung, usted
incluso se casó porque sus padres se lo pidieron... Ah, lo siento."
Sun-myung, que hablaba
relajadamente mientras apretaba y soltaba con suavidad las orejas de cobaya, se
detuvo de golpe al pensar que se había pasado de la raya. No era algo que
debiera decirle directamente a Bo-dam, de quien se podía decir que había sido adoptado
precisamente para continuar el linaje de una familia de híbridos de lobo. Ni
siquiera en tono de broma.
Dudoso, Sun-myung
rodeó discretamente la cintura de Bo-dam con el brazo mientras observaba su
reacción. Preferiría que Bo-dam se pusiera a gritar para poder responderle que
había sido un error, pero él solo se acurrucó más en su regazo.
"Está bien. No me
dolió."
"Aun así..."
"No quería
casarme, pero me gusta que mi esposo sea un hombre tan formal como
Sun-myung."
"Ah, sí."
"También me gusta
que, aunque ya no seas virgen, sigas reaccionando de forma tan torpe."
Ante la risa de Bo-dam
mientras le hacía cosquillas, Sun-myung no se atrevió a volver a preguntar si
podía hacer las actividades externas y se limitó a seguirle el juego
devolviéndole las cosquillas. Que terminaran teniendo sexo de nuevo a plena luz
del día fue algo natural.
Después del encuentro,
mientras Bo-dam se levantaba con pereza para trabajar, Sun-myung echó un
vistazo al chat grupal con sus compañeros de facultad. Normalmente habría pasado
de largo pensando 'ya están diciendo tonterías', pero hoy lo habían etiquetado
para preguntar por él y no pudo ignorarlo.
Empresariales_Lee
Ji-yeon
@Ki Sun-myung @Park
Gi-tae @Yoon Hae-in. Que estos tres digan algo de sus vidas. Son los únicos que
no han dicho nada en todo el mes y me pregunto si les pasó algo. 14:30
Empresariales_Han
Ji-chul
Ooh jajaja, qué propia
de la delegada. 14:35
¿Ki Sun-myung no
estará bien? 14:35
Resultó que quien lo
había etiquetado era la delegada. Sun-myung pensó en no decir nada como
siempre, pero sintió pena por el esfuerzo de ella al filtrar a los tres que
nunca aparecían entre tantos compañeros, así que envió un mensaje.
Sun-myung
Sí, estoy bien.
Gracias por preguntar. 14:40
Empresariales_Kim
In-hoon
¡Sun-myung! ¿Qué tal
el viaje? 14:40
Empresariales_Lee
Ji-yeon
¿Viaje? ¿A dónde?
¿Nacional o extranjero? 14:41
Empresariales_Kim
In-hoon
¿A dónde dijiste que
era? 14:50
Temiendo que In-hoon o
Ji-chul, los únicos que asistieron a la boda como sus invitados, revelaran que
se había ido de 'luna de miel a las Maldivas', Sun-myung envió rápidamente una
foto. Era una imagen de una costa azul de la que no se podía deducir la ubicación
exacta.
Sun-myung
Solo a la playa. 14:51
Acto seguido,
Sun-myung envió un mensaje al chat grupal que tenía solo con Ji-chul e In-hoon.
Sun-myung
No les digan a los
demás que me casé. 14:52
Empresariales_Han
Ji-chul
No digas estupideces.
14:53
Empresariales_Kim
In-hoon
¿Por qué? :( ¿Hyung te
pidió que fuera un secreto? 14:55
"¡Mi esposo está
trabajando y él aquí chateando con mala educación!"
"Lo siento."
Si revelaba que se
había casado, seguramente aparecería alguien en la facultad con curiosidad por
las circunstancias de un matrimonio tan repentino, y Sun-myung no quería eso.
No quería que se supiera que había vivido toda su vida como huérfano y que, de
no ser por el apoyo de alguien, no habría podido ni soñar con la universidad,
ni tampoco que a cambio de eso se había convertido en un yerno adoptivo.
Sun-myung
Sí, simplemente dice
que no quiere revelarlo. 14:56
Empresariales_Han
Ji-chul
Seguro que a Bo-dam le
das vergüenza k 14:57
Tras secarse el sudor
de las manos, Sun-myung besó a un Bo-dam que seguía con cara de pocos amigos.
Era una mentira muy pequeña, así que no se sentía especialmente culpable.
* * *
"Gerente, ¿hoy
también tiene algo urgente?"
"Nada en
especial. ¿Por qué?"
"¿Podría revisar
esto un momento? Estamos pidiendo opiniones sobre el diseño."
Después de casarse,
Bo-dam, quien ya era estricto con su horario de salida, empezó a salir
disparado de la oficina exactamente en punto. Todo era porque Sun-myung se
portaba de lo más tierno.
"El diseño está
bien, pero el color es un poco decepcionante. Sería bueno pedir que suban un
poco la saturación. ¡Bueno, me voy!"
En otras
circunstancias, aunque no fuera su trabajo, habría añadido un par de
comentarios más, pero Bo-dam tenía prisa. Hoy era uno de los días que sus
padres le habían señalado como un día propicio.
Con el único
pensamiento de llegar pronto para ser poseído por Sun-myung, Bo-dam subió
rápidamente al auto.
Bo-dam
Sun-myung, ¿estás en
casa ahora? 18:10
Príncipe Lobo de
Ginilandia
Sí 18:11
¿Voy preparando la
cena?
Aunque no la cocine
yo;; 18:13
Al revisar los
mensajes que aparecían en su teléfono, Bo-dam sonrió. Esos detalles de
Sun-myung eran, a su parecer, sumamente adorables. Le parecía tierno que, a
pesar de estar casados, Sun-myung fingiera estar indignado como si fuera a
perder si demostraba cuánto le gustaba, o que desviara la mirada con frialdad
cuando sus ojos se encontraban, a pesar de estar pendiente de él.
Bo-dam le envió un
mensaje a Sun-myung, cuyo nombre de contacto había ascendido de 'Príncipe
Mendigo de un País Mendigo' a 'Príncipe Lobo de Ginilandia'. Luego, tomó el
volante antes de que llegara otra respuesta. No era momento de perder el tiempo
sentado en el auto enviando mensajes.
Bo-dam
En vez de la cena,
mejor te como a ti primero k~ 18:15
"Esto es
realmente terrible..."
Y Sun-myung, por otro
motivo, arrojó el teléfono. ¿Que se lo comería a él primero en lugar de la
cena? Vaya, ya sabía que era un hombre en el que la decencia brillaba por su
ausencia. Pero, ¿cómo podía soltar bromas de tan bajo nivel cada santo día?
Sus bromas no
descansaban ni una sola jornada. Los días que no lo acosaba verbalmente, lo
hacía físicamente. Sun-myung ya ni recordaba cuántas veces le había pellizcado
o apretado las nalgas. Es más, el hecho de que Bo-dam le acariciara la
entrepierna fingiendo tocarle el trasero era algo que prefería olvidar; era
como si su cerebro hubiera renunciado a guardar esos recuerdos.
¿Cuántas tonterías
diría hoy si ya empezaba así desde los mensajes? Sun-myung sirvió con cuidado
el arroz frito, uno de los platos en los que tenía confianza, en un plato
bonito. Mientras lo hacía, no podía evitar pensar: '¿Qué le veo de lindo a esa
cobaya?', pero el problema también era suyo por no haber cambiado el nombre de
contacto que Bo-dam le impuso: 'Príncipe Cobaya de Ginilandia'.
"¡Sun—myung!"
"¡Ah!"
"Debería ganar
algo de músculo. ¿No se supone que debería poder levantarme en vilo sin
esfuerzo? No te voy a pasar ni una solo por tener veinte años."
Sun-myung recibió
tambaleándose a Bo-dam, quien se lanzó con todas sus fuerzas a sus brazos nada
más entrar por la puerta. Estuvo a punto de soltarle que pesaba demasiado como
para levantarlo sin esfuerzo, pero prefirió callar para evitar el bombardeo de
reproches que vendría después.
Bo-dam, tras regañarlo
a gusto, olfateó de forma exagerada arrugando el puente de la nariz. Sun-myung
ya sabía que esa era su forma particular de reconocer su esfuerzo.
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"Coma primero,
debe de tener hambre."
"Come conmigo,
Sun-myung. ¡Después de comer, hoy tenemos que tener sexo sí o sí! Si puedes, lo
mejor sería que hicieras un knotting intenso."
"¿Qué cosas dice
frente a la comida? De verdad..."
"No, es que hoy
es un día propicio."
"¿Qué?"
Sun-myung, que lo
miraba incrédulo viendo cómo devoraba el arroz frito después de haber dicho que
se lo comería a él antes que a la cena, abrió mucho los ojos. ¿Día propicio?
¿Propicio para qué?
Sin embargo, Bo-dam
continuó hablando como si no fuera la gran cosa.
"¿Sabes que mamá
y papá fueron a ver a una chamán híbrida de serpiente que dicen que es muy
acertada?"
"¿Y...?"
"¡Pues resulta
que si lo hacemos hoy, nos llegará un bebé lobo! Dicen que es el mejor día
entre los mejores."
'Se me ha quitado el
apetito por completo.'
Sun-myung soltó los
cubiertos con un golpe seco. Pero a Bo-dam no le importó; siguió metiéndose
comida en la boca con entusiasmo y una sonrisa radiante. Según él, hoy, el
próximo martes y el fin de semana antes de que Sun-myung empezara las clases
eran días extremadamente propicios.
Era el colmo. Si
tenían sexo casi todos los días, ¿para qué necesitaban que les dieran fechas
propicias? Sun-myung iba a decir algo, pero al ver la cara de ilusión de
Bo-dam, cerró la boca.
"Quiero tener
pronto un bebé lobo que se parezca a Sun-myung. ¿A ti te gustan más las cobayas
o los lobos? Todos los bebés son lindos, pero aun así."
"Yo... bueno...
simplemente... sí."
"¿Simplemente sí?
Qué respuesta es esa. No seas tímido, de verdad—"
Sun-myung sonrió
levemente y se dejó arrastrar hacia el dormitorio por un Bo-dam que tiraba de
su mano diciendo que hicieran ya la "fiesta del día propicio".
Bo-dam, que decía
odiar los secretos, era directo y honesto en casi todas las situaciones. A
Sun-myung aún le resultaba fascinante lo desinhibido que era al mover su cuerpo
en la cama.
"¡Ah!"
"Aún no puedes
venirte."
Después de una ducha
rápida tras la cena, Bo-dam lo obligó a ponerse el pijama solo para quitárselo
en cuanto subieron a la cama. Sun-myung apoyó la cara cerca de la nuca de
Bo-dam, quien rodeaba su pene con su palma suave y lo estimulaba hasta que se
ponía firme. Sun-myung también solía ser bastante honesto en la cama, casi
tanto como Bo-dam.
El pulgar que
acariciaba el meato urinario, donde ya asomaba el líquido preseminal, aumentó
su velocidad. Sun-myung apretó los dientes para retrasar la eyaculación ante la
advertencia de Bo-dam. Bo-dam quería tener un hijo pronto, y como no era
Sun-myung quien quedaría embarazado, decidió seguirle el juego.
"Ah, haa.
Hyung..."
"Hazme el knotting.
¡Huu, ugh, ah!"
"No, eso no
depende de mi, ¡ah! voluntad, ¡agh, ah!"
Bo-dam, que lo había
sentado apoyado en el cabecero de la cama mientras manoseaba con entusiasmo su
pene, cambió de posición con Sun-myung e incitó la penetración. Sun-myung no
opuso resistencia y hundió su pene completamente erecto dentro de él. Como ya lo
había dilatado con los dedos durante la ducha, las paredes internas, relajadas
y suaves, lo recibieron con una sensación deliciosa. Sun-myung gimió
involuntariamente estirando el cuello.
"Abrázame, haa...
¡Sun-myung, ugh! Besos, no."
"¿Por qué? Abra
la bo, la boca por favor, ¿sí? ¡Ah! Mmm... ah, ffu."
"Me falta el
aire... ¡Ah, aaah, qué bien! Ahí, sí, ahí."
Aunque no lo dijera,
seguro que ya lo sabía. Pensando eso, Sun-myung ignoró a Bo-dam, que tenía la
cara roja por la falta de aire, y volvió a morderle los labios con ganas.
A diferencia de
Bo-dam, que evaluaba su físico abiertamente, Sun-myung no hacía valoraciones
sobre él. Sin embargo, si había un lugar que le gustaba especialmente, eran sus
labios carnosos.
Cuando besaba a
Bo-dam, cuyo labio inferior era particularmente grueso, Sun-myung sentía que se
le erizaba el vello de la nuca. Y qué decir de lo suave que era la lengua que
se escondía tras esos labios. Mientras lo besaba, Sun-myung acariciaba la zona
de las axilas, donde Bo-dam era especialmente sensible, mientras hundía su pene
en su interior y su lengua en su boca. A pesar de sus movimientos toscos,
Bo-dam lo abrazaba soltando quejidos de placer. Sun-myung encontraba excitante
cómo las palmas de Bo-dam le apretaban la espalda con fuerza al entrar y se
relajaban al salir.
"¡Ah, ah, haa,
ah, ah!"
En la luna de miel
definitivamente era un novato, pero ahora Sun-myung sentía que empezaba a
conocer el cuerpo de Bo-dam. Su cuerpo esbelto solo tenía algo más de carne en
los glúteos y la entrepierna. Sun-myung repetía el movimiento de salir casi por
completo y hundirse profundamente, buscando deliberadamente que el sonido del
choque de sus cuerpos fuera fuerte.
Como nunca había
tenido sexo con nadie más que con Bo-dam, no podía estar seguro, pero daba la impresión
de que a Bo-dam le gustaba que le dieran duro. Por eso Sun-myung había empezado
a hacer ejercicio por su cuenta; pensaba que fortalecer el tren inferior le
ayudaría a mover la cintura con más destreza.
"Ugh, Sun-myung—,
qué bien, un poco, ¡haa! más, más."
Sun-myung, que
embestía con fuerza haciendo que se escucharan golpes secos dentro de Bo-dam,
sintió de pronto una urgencia incontenible e intentó retirar la cintura. Pero
Bo-dam, decidido a quedar embarazado, fue más rápido.
"¡Ugh, uu,
ah!"
"¡Hyu,
hyung!"
"Aaah,
hng..."
"Lo siento, ¡agh,
hah...!"
Ante el placer
abrumador, Sun-myung cayó rendido sobre su esposo. Parecía que la urgencia que
había sentido se debía al knotting.
Sun-myung mordisqueó
suavemente la mejilla de Bo-dam, quien sonreía como un niño travieso mientras
presionaba sus nalgas con los talones para obligarlo a entrar aún más profundo.
Se sintió extraño al ver que las mejillas de Bo-dam se teñían de un ligero
rubor ante ese gesto tan afectuoso.
"Tengo que tener
un bebé que se parezca a Sun-myung..."
"Ha, haga lo que
quiera."
"Ojalá sea un
bebé lobo, de verdad."
'Ah, ¿por qué le
obsesionan tanto los lobos?'
A pesar de pensar eso,
Sun-myung no pudo evitar que las comisuras de sus labios se elevaran, así que
hundió la cabeza en la clavícula de Bo-dam y sonrió a escondidas. Pensó en
guardarse para sí mismo que, en realidad, él preferiría un bebé cobaya.
* * *
Los dos, que ya de por
sí tenían sexo en todo momento, aumentaron la frecuencia debido a que insistía
cada día en que era una fecha propicia. Al final, hasta las piernas de
Sun-myung, que apenas tenía veinte años, terminaron temblando.
Como de costumbre, tras
haberse corrido a gusto dentro de Bo-dam, Sun-myung desplomó su cuerpo a su
lado. El hombre, con el rostro encendido, se acurrucó buscando su regazo de una
forma que no le pegaba nada (aunque en secreto pensaba que sí le quedaba bien).
Sun-myung lo miró de reojo mientras este soltaba unos balbuceos que tampoco
encajaban con él (y que, de nuevo, en el fondo le parecían adecuados), y
comenzó a limpiar su cuerpo con una toalla húmeda que había preparado.
Sun-myung, que tenía la autoestima algo baja pero a quien le sobraba orgullo,
ya estaba completamente colado por Bo-dam, aunque aún no era capaz de admitir
sus sentimientos. Sin embargo, sus caricias cargadas de afecto eran
infinitamente dulces.
'Definitivamente antes
de casarnos se sentía más rellenito'.
Sun-myung pensó esto
mientras limpiaba aquel cuerpo que, más que liso, se sentía esbelto y fluido.
Su expresión se volvió hosca al notar que Bo-dam parecía haber perdido peso,
quizás porque el sexo también es un ejercicio.
Tras limpiar
meticulosamente el cuerpo pegajoso por el sudor, Sun-myung volvió a introducir
el semen que se escurría por el orificio. Al oír la risa de Bo-dam, se preguntó
qué demonios estaba haciendo, pero el acto ya estaba hecho.
"¿Está a
dieta?"
"Como dieta
significa control alimenticio, supongo que sí; estoy a dieta comiendo cinco
veces al día en lugar de tres."
'Otra vez tonterías.
Sabe perfectamente a qué me refiero'.
Sun-myung soltó un
profundo suspiro para que Bo-dam lo viera, mientras este jugaba a darle
golpecitos en el hombro con el pie desde el borde de la cama. 'Él mismo debe
saberlo si se mira al espejo. Que ha perdido mucho peso'.
Sintiendo la necesidad
de hacerle notar que su cuerpo estaba algo más flaco en lugar de explicárselo
con palabras, Sun-myung rodeó el abdomen de Bo-dam con la palma de la mano.
"No tiene nada de
carne."
"En cuanto
tengamos un bebé, la panza se me hinchará pronto. Hasta entonces, es mejor
estar delgado, ¿no?"
"¿Para quién está
perdiendo peso? ¿Para verse bien ante quién?"
Aunque preguntó
sabiendo que no había nadie más, Sun-myung volvió a subir a la cama para
abrazarlo en cuanto escuchó la respuesta inmediata.
"Pues para verme
bien ante mi cariño, ¿ante quién más si no?"
"Ah, ¿qué es eso
de 'cariño'?..."
"Te encanta, pero
te haces el difícil de una forma terrible. Qué hipócrita. Si fueras un poco
menos guapo, de verdad que no te dirigiría la palabra. ¿Qué clase de híbrido de
lobo es tan remilgado? Ay, de verdad, qué risa."
"Puede que haya
sido un poco desagradable, pero ¿hacía falta decir tanto?..."
"¡Jüik!"
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Como si no quisiera
escuchar más, Bo-dam se transformó en cobayo. Sun-myung, que lo estaba
abrazando, se quedó de repente con los brazos rodeando el aire.
"Jüi—"
"¡¿Pero qué hace,
de verdad?!"
"¿Jüi?
¡Jüi!"
Tras transformarse en
un instante, el cobayo escapó de los brazos de Sun-myung y se escondió bajo las
mantas, huyendo de un lado a otro.
'Si atrapo a ese
cobayo, está muerto'. Sun-myung, que no sería capaz de matarlo ni aunque
quisiera, se lanzó con ímpetu a la caza del cobayo, sudando en plena noche por
culpa de un Bo-dam que se dejaba atrapar pero no del todo. '¡Y eso que estoy
muerto de cansancio después de que me usara como un esclavo sexual!'. No
entendía de dónde sacaba tanta energía ese cuerpo tan pequeño, pero no
resultaba fácil atrapar al cobayo que recorría la enorme cama a toda velocidad.
Su determinación por
atraparlo se desvaneció al ver que no lo conseguía. Para que algo sea
divertido, uno tiene que dejarse atrapar al menos una vez antes de escapar.
Como Bo-dam no cedió ni una vez, Sun-myung simplemente se estiró cuan largo era
sobre la cama. Era su forma de protestar diciendo que ese juego ya no le hacía
gracia.
Poco después, un
animalito de pelo con un peso muy ligero se subió a su abdomen.
"¿Jüiiik...?"
Le dieron ganas de
reír al oír ese sonido, como si lo estuviera inspeccionando con las patas
delanteras apoyadas en su barbilla, pero sabía que si se reía ahora no
atraparía a Bo-dam. Sun-myung movió las manos con cuidado para que el cobayo,
que chillaba mientras le presionaba las mejillas con sus patitas, no se diera
cuenta.
"¡¡Jüik
jüik!!"
"¡Ja, te
tengo!"
"¡Jüik!"
"Parece que el
cobayo también está más ligero. No pierda más peso, si está demasiado
delgado..."
¡Zas! Sun-myung, que
atrapó al cobayo en sus manos como un gato que atrapa un pez, continuó hablando
mientras le hacía cosquillas en la panza a un Bo-dam que se retorcía como loco.
Ante sus palabras, Bo-dam se calmó moviendo el traserito.
"Si está
demasiado delgado, el bebé tardará más en llegar."
Acarició la cabeza del
cobayo con dos dedos. Entonces, el animalito se levantó apoyando sus diminutas
patas delanteras en su labio inferior y frotó su nariz contra la de él.
Sun-myung abrazó a ese Bo-dam contra su pecho y le dio palmaditas para que se
durmiera pronto.
Esa noche, soñó con un
pequeño lobezno que saltaba alegremente en una colina llena de cobayos.
* * *
“Oye―, Ki Sun-myung,
cuánto tiempo.”
“Sí.”
Al mismo tiempo que
comenzaba el segundo semestre,
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
Sun-myung, cuando
vengas luego a casa compra uvas Shine Muscat. Dice nuestro joven señor que se
le antojaron 09:30
¿De dónde se supone
que voy a sacar dinero?;; 09:30
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
Tráelas aunque no
tengas dinero―_― Porque estoy esperando un bebé 09:31
Eh
¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿QUÉ??????????
09:31
Ki Sun-myung se
convirtió en futuro padre.
¿Un bebé? Sun-myung
terminó dejando caer el teléfono bajo el pupitre mientras intercambiaban
mensajes. Sobre todo, no podía creer la actitud de Bo-dam. Esto era... hasta
alguien hablando de su Tamagotchi lo diría con más realismo. Con una mezcla de
pesadumbre, desconcierto y una sutil alegría, Sun-myung dejó atrás a sus
compañeros que lo saludaban y se dirigió a un lugar apartado donde los
estudiantes apenas transitaban.
“Hyung, ¿está
embarazado?”
-Ah, Sun-myung. Tengo
que entrar a una reunión ahora mismo. Hablemos luego en casa.
“Ah, sí. Eso…….”
Como respondió casi al
instante de llamar, pensó que Bo-dam no estaba muy ocupado. Sin embargo, Bo-dam
le informó con voz baja y pausada que estaba en la sala de juntas. Sun-myung
sintió que no era situación para seguir la llamada e iba a presionar el botón
de finalizar, pero antes dijo en voz bajita.
“Com― compraré las
uvas Shine Muscat.”
-Puhaha, estaré
esperándolas.
Pero no puedo comprar
de las caras. Tras terminar la llamada con esa débil advertencia, Sun-myung
revisó el saldo de su cuenta. 50.000 wones. Incluso si Bo-dam estaba bromeando
sobre el embarazo, no era como si no pudiera permitirse un racimo de uvas.
Sun-myung, que antes
de casarse vivía ahorrando al máximo y no conocía el concepto de dinero para
gastos, empezó a recibir una pequeña asignación mensual de Bo-dam tras la boda.
Y aunque Bo-dam decía que era pequeña, le depositaba 1.000.000 de wones al mes,
lo que permitía a Sun-myung incluso tener ahorros. Bo-dam decía que darle mucho
lo malcriaría, pero para Sun-myung, que antes vivía casi en la indigencia, era
una suma más que considerable.
Tras decidir que
compraría un racimo de uvas al terminar las clases, Sun-myung regresó al aula y
apartó con la mano la cara de un compañero que lo miraba con ojos extraños.
“Ooh―, el hombre
casado Ki Sun-myung―”
“Me das asco, no puedo
ni verte la cara. Quítate…….”
“¿Qué tal la vida de
recién casado? Tienes una cara estupenda, ¿eh?”
“No tiene nada de
especial. Es normal.”
“¿Cómo se siente ser
un nuevo esposo?”
“Te digo que no es
para tanto.”
Mandando bien lejos la
actitud dócil que tenía al hablar con Bo-dam, Sun-myung apartó sucesivamente
los rostros de Ji-chul e In-hoon, que no paraban de molestarlo, y revisó su
teléfono. A cambio de que ellos mantuvieran en secreto que estaban saliendo,
habían acordado no revelar el matrimonio de Sun-myung, razón por la cual él
siempre terminaba sentado en el asiento del medio en las clases que compartían
los tres.
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
¡Como escuché la voz
de Sun-myung ya quiero verte! Nos vemos luego, esposito~^_^ 10:09
“¡Puaj! ¡Miren cómo se
ríe este tipo de forma tan sospechosa, maldita sea! ¡Lo más asqueroso es tu
cara, desgraciado!”
“Ah, ¿cuándo me he……?”
“¿En serio te ríes de
esa forma tan turbia? Pareces un pervertido, Sun-myung-a. Mírate al espejo.”
¿Por qué tengo que
estar sentado aquí en medio de una pareja? Ese pensamiento se reflejó en su
rostro con una expresión hosca, pero Sun-myung relajó el gesto al ver el
mensaje de Bo-dam. Ese gesto le dio un aire de pervertido.
Ay, qué sabrán estos
que ni siquiera están casados. Sun-myung tuvo ese pensamiento sin darse cuenta
y se dio una bofetada fuerte en la mejilla para volver en sí. Realmente se
sintió aterrado al darse cuenta de que se había convertido en el epítome de un
hombre casado.
Al terminar las
clases, Sun-myung estuvo revisando cada uva en una frutería cercana hasta que
finalmente recibió un regaño del vendedor. Pero, le dijeran lo que le dijeran,
Sun-myung elegirlo el racimo que se veía más turgente y pagó.
“¿No se habrán
escapado algunas uvas―?”
“¿Perdón?”
“Es que de tanto que
las miraba este joven, pensé que se escaparían de la vergüenza.”
“Ah, sí. Que venda
mucho.”
Sin saber qué
responder, Sun-myung agarró su racimo de uvas y caminó tranquilamente hacia
casa. Pensó que nunca se acostumbraría a ese complejo de apartamentos tan
lujoso, pero ahora ya se sentía como en su propio hogar. Dicen que el ser
humano es un animal de costumbres.
¿De esta forma me
estaré convirtiendo en el…… esposito de Song Bo-dam? Sun-myung sintió un
escalofrío que le recorrió la espalda y se estremeció. Dejó las uvas con
cuidado en el refrigerador y se fue directo a duchar.
Tenía la intención de
comerse solo una uva antes de que llegara Bo-dam, pero cuando Sun-myung salió
con la bata puesta, lo que vio fue a Bo-dam cerrando la puerta del refrigerador
mientras se cubría la boca con la mano.
“¡Eh, hyung!”
“¡Sun-myung! ¿De
verdad me compraste las Shine Muscat? Ay, qué lindo.”
“Hyung, ¿es…… es de
verdad……?”
Al notar que Bo-dam se
veía algo demacrado en apenas medio día, Sun-myung rodeó discretamente su
vientre con los brazos. Bo-dam asintió con una timidez impropia de él.
“Dicen que tiene un
mes.”
“¡¿Un…… un mes?!”
“Bebé de luna de miel.
Ya decía yo―, como somos almas gemelas, ¡pum! El bebé llegó de inmediato.”
“Y el chequeo, ¿cómo
se le ocurrió hacérselo…… No me diga que tiene náuseas?”
“Un poquiiito.”
Ah. Sun-myung soltó un
sonido de asombro y, nervioso, sentó a Bo-dam en una silla. Quedar embarazados
justo al casarse. Aunque no siempre creyera todo lo que decía Bo-dam, estaba
claro que su destino estaba entrelazado.
Por cierto, ¿entonces
la razón por la que había perdido peso no era la dieta, sino las náuseas del
embarazo? Al recordar cómo le había dado consejos ―que más bien parecían
sermones― diciendo que debía ganar peso para que llegara el bebé, se sintió
fatal. Yo ni siquiera puedo quedar embarazado, ¿qué demonios estaba diciendo?
Sin saber qué hacer, Sun-myung le presentó tres uvas a Bo-dam, quien no parecía
tener mucho apetito. Bo-dam, que solía volverse loco por la comida, solo sonrió
débilmente y negó con la cabeza; Sun-myung, impaciente, peló la uva con sus
propias uñas y se la acercó a la boca.
“Pruebe solo una. Si
no come nada…… el bebé se pondrá triste.”
“Ya que Sun-myung me
la da en la boca, ¿debería probarla?”
“Sí. Diga ah―”
“Ah―, ¡mmm! Está
dulce, deliciosa.”
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A pesar de haber
reaccionado de forma exagerada diciendo que estaba deliciosa, Bo-dam dijo que
estaba lleno tras comer apenas tres uvas. Sun-myung sabía que la mayoría de los
híbridos masculinos sufrían náuseas severas durante el embarazo. Pero una cosa
era saberlo y otra muy distinta era ver a su pareja pasar por ello.
Mirando con inquietud
a un Bo-dam que incluso parecía frágil, Sun-myung lo abrazó con mucho cuidado.
Ante el abrazo de Sun-myung, quien nunca solía tomar la iniciativa en el contacto
físico, el cuerpo de Bo-dam se encogió un poco al principio, pero pronto rodeó
su cintura con los brazos.
“Es…… está pasando por
mucho esfuerzo…….”
“¡Puhajaja! Vaya,
Sun-myung también se esforzó mucho corriéndose dentro de mí.”
“¡Ah, de verdad! ¡¿Por
qué tiene que decirlo así?!”
“Dice el bebé que no
grites, que le da miedo, papá.”
¿Habrá alguien en el
mundo más capaz de dejar a uno sin palabras que este hombre?
Sun-myung sabía que
había dicho una tontería, pero no esperaba que él le responderiera con esa
clase de burla o acoso, así que resopló indignado. Aun así, no soltó el abrazo,
pues le dolía ver lo mucho que Bo-dam había adelgazado.
“¿Qué nombre
provisional le pondremos a nuestro bebé lobo?”
“Cerdito.”
“¡Oye! ¡Te estás
burlando de mí porque soy un cobayo!”
“¡Ah, no es por eso!”
“¡¿Entonces qué
significa?!”
Es un nombre para que
supere las náuseas y recupere su apetito voraz. Probablemente Sun-myung nunca
sería capaz de confesarle que ese era el significado. Como le daba mucha
vergüenza explicarlo, Sun-myung prefirió dejarse golpear los hombros y el
abdomen por un Bo-dam que no paraba de protestar.
