5. Una noche de verano en las Maldivas

 


5. Una noche de verano en las Maldivas

Realmente no estaba bien no invitar a nadie a la boda.

Después de haber tenido aquel contacto físico con Bo-dam (si es que a que él se hubiera desfogado solo se le podía llamar acto sexual), Sun-myung reunió hasta el último gramo de valor para contarles a sus dos amigos más cercanos sobre su matrimonio. El hecho de que Bo-dam hubiera cuidado sus sentimientos con tanto esmero influyó enormemente en su decisión.

Sun-myung, que al principio había menospreciado a Bo-dam tratándolo como a un hombre inmaduro que no actuaba acorde a su edad, ahora lo reevaluaba como alguien un poco considerado y que, de vez en cuando, mostraba una faceta madura. En cuanto a su rostro, siempre había pensado que era guapo.

“¿A Ki Sun-myung le ha mejorado la cara, no?”

“Es verdad. ¿Acaso estás comiendo anguilas o algo?”

“No digas estupideces…….”

Ji-chul e In-hoon se mostraron encantados de verlo, diciendo que no esperaban que los citara por separado durante las vacaciones. Sun-myung compartió detalles triviales de su día a día y les siguió la corriente mientras ellos insistían apasionadamente en que, al ser de primer año, debían divertirse más. Al estar tocando las dos invitaciones dentro de su mochila, su corazón latía con tanta fuerza que ni siquiera escuchaba bien de qué hablaban.

Como no podía concentrarse en la charla, sus amigos no tuvieron más remedio que pensar que estaba raro. Sun-myung miraba su mochila como un cachorro que tiene ganas de ir al baño, luego los miraba a ellos y jugueteaba nerviosamente con su vaso de americano helado, hasta que miró a Ji-chul, quien le dio una patada ligera en la pierna.

“¿Qué pasa? ¿Para qué nos llamaste, imbécil? Ve al grano.”

“Eso. ¿Por qué de repente? Todavía falta mucho para nuestra reunión de actividades extracurriculares. ¿Verdad, Ji-chul?”

“Tengo que ir a ver una película con este tipo luego, así que habla rápido. Falta poco para la función.”

“Ah, sí. Es que, bueno, ¿por qué los llamé……?”

“¿Te dio demencia? Si no tienes nada que decir, vamos a comer.”

“Sí, tenemos hambre. Después de la película vamos a ir a una sala de escape.”

Incluso estando él tan ansioso, Ji-chul e In-hoon no paraban de meterle prisa diciendo que estaban ocupados con sus planes. ¿Es divertido que dos tipos salgan a divertirse solos? Sun-myung les lanzó una mirada de reproche, olvidando por completo que él mismo se pasaba el día cuidando a Bo-dam transformado en cobayo.

“Voy a organizar mis pensamientos y luego hablo.”

“Este tipo de verdad…… ¡Oye! ¡Deberías haberlos organizado antes de llamarnos, que somos gente ocupada!”

“¡Exacto!”

“¡Agh! ¡Ustedes son los que deberían haber hecho solo un plan, ¿acaso están saliendo?!”

“…….”

“¡A-ah, no, para nada!”

Al ver que Ji-chul, que solía decir palabrotas por todo, cerraba la boca de golpe y que el amable In-hoon negaba frenéticamente con las manos, Sun-myung suspiró deduciendo que 'estos tipos ya debieron haber tenido sexo'.

Ya fueran amigos con derechos o novios oficiales, lo más importante para Sun-myung ahora era informarles de su boda.

Ante los dos que se habían quedado petrificados por su pregunta, Sun-myung sacó las invitaciones. Ji-chul e In-hoon preguntaron qué era eso y, tras leer la invitación decorada con relieves dorados hasta el final, guardaron silencio por un momento.

“Yo…… me voy a casar con aquel hyung que vieron la otra vez.”

“¿Te vas a volver un hombre casado?”

“¿Es una jodida broma? Ese hyung…… ¿por qué contigo……?”

“¿Era verdad eso de que le gustabas? Pero aun así, apenas tenemos veinte años, ¿y casarse?”

“¡¿Incluso es la próxima semana?! ¡Si falta poco para la próxima semana, solo quedan diez días!”

Sun-myung les dijo que no podía darles detalles, pero que le gustaría que vinieran a la boda, mientras ellos armaban un escándalo preguntando qué clase de tipo era y cómo podía revelar algo así recién ahora. Para Sun-myung, incluso decir esas palabras fue difícil, pero ellos asintieron sin dudar.

“Está bien, iré.”

“¿Invitamos a los demás?”

“No, ah, solo con que vengan ustedes está bien. Por favor, no se lo digan a los otros todavía.”

“Si es una boda de hotel, ¿no darán una comida carísima? Vaya, creo que entre los dos solo podremos dar cien mil wones de regalo.”

“¡Felicidades por tu boda, Ki Sun-myung!”

“Vive bien. Se nota que ese hyung de verdad te quiere muuuucho.”

Sin preguntar profundamente por qué terminaron casándose, los dos se marcharon al llegar la hora de la película. Sun-myung se quedó solo en la cafetería, sentado con la mirada perdida. Me preocupaba que no viniera nadie, pero por suerte estos dos vendrán. Al pensarlo, la tensión se liberó y no pudo levantarse fácilmente de su asiento.

Edam_Song Bo-dam

(Imagen) 15:00

Incluso después de que volvamos de nuestra luna de miel, vamos a ver esta película si todavía está en cartelera ^^ 15:01

Sun-myung se bebió de un trago el americano que ya se había aguado por el hielo derretido y envió una respuesta afirmativa al mensaje de Bo-dam. Aunque aún no estaba listo para revelar su matrimonio con Bo-dam a mucha gente, pensó que sería bueno ir contándolo poco a poco.

Sun-myung

Sí, me parece bien ^^ 15:02

Edam_Song Bo-dam

Jeje, y tira los condones que compraste la otra vez ^^~ Porque nosotros no vamos a usar anticonceptivos k~ 15:03

“Ja…… de verdad, ¿por qué es así……?”

Aunque, primero que nada, tendría que ser él quien se adaptara a Bo-dam.

* * *

La noche antes de la boda, Sun-myung leyó los mensajes de queja de Bo-dam diciendo que no podía dormir y se dirigió impulsivamente a su casa. Lo hizo a pesar de que él no se lo había pedido. Tras viajar treinta minutos en autobús y metro hasta llegar al edificio de apartamentos donde vivía Bo-dam, Sun-myung no se atrevió a avisar que estaba allí y se quedó merodeando frente a la entrada.

¿Cómo reaccionaría si le decía que había venido? Pensó que quizás no se mostraría encantado o que, tal vez, incluso le pediría que se quedara a dormir. Sun-myung imaginaba con esfuerzo las posibles reacciones de Bo-dam en su cabeza, pero no lograba responder al mensaje.

“¿Eh? ¿Sun-myung……?”

“Ah, eh, ¿no estaba durmiendo?”

En ese instante, Sun-myung se encontró con Bo-dam, que sostenía un cigarrillo entre los labios. No recordaba haber visto tabaco en su casa y, aunque fuera un prejuicio, pensaba que los híbridos de animales pequeños ni siquiera mirarían algo como el cigarrillo, por lo que se quedó petrificado al verlo así.

Vine porque dijo que no podía dormir, ¿quería que diéramos un paseo? Sun-myung inhaló y exhaló varias veces queriendo organizar las palabras que rondaban su boca para soltarlas. Sin embargo, Bo-dam siempre era más rápido que él.

“Justo quería verte. Como mi esposo ha venido así, mejor no fumaré.”

“¿Damos…… un pa, paseo?”

“Está bien, las noches de principio de verano son valiosas.”

Sun-myung se quedó helado una vez más ante el apelativo de 'esposo' y movió los dedos dentro de sus zapatos intentando liberar la tensión. Bo-dam era un ser extraño que volvía a sentirse desconocido justo cuando parecía que se estaba acostumbrando a él. Por eso, Sun-myung no tenía más remedio que pensar en él todos los días. ¿Qué tontería me dirá hoy ese hombre? ¿Con qué palabras me revolverá el estómago esta vez? Pensando en esas cosas, el día se le pasaba volando.

Sun-myung sintió un leve aroma a tabaco proveniente de Bo-dam, quien se había colgado de su brazo sin dudarlo, y preguntó indirectamente. Como no podían estar en silencio durante el paseo, quiso ser él quien abriera la puerta de la charla trivial.

“¿Fuma normalmente?”

“No a menudo, solo de vez en cuando.”

“Ah……. ¿Es porque está inquieto por la boda de mañana?”

“Mmm, sí.”

Era un hombre que no decía mentiras por cortesía ni aunque lo mataran. Sun-myung quiso soltarse del brazo de Bo-dam al escucharlo admitir sin un segundo de duda que estaba inquieto, pero al oír lo que seguía, prefirió seguir caminando en silencio.

“Empecé a fumar en la pubertad, cuando escuché que debía casarme con un híbrido decidido por la familia. ¿Fue en primero de preparatoria? Por ahí. En ese entonces les hice mucha resistencia a mi mamá y a mi papá. Les reclamé preguntándoles si me habían adoptado para eso, y les dije que prefería morir antes que casarme de esa forma……”

“Yo también habría hecho lo mismo si hubiera sido joven.”

“Si todavía eres joven.”

“……Soy un adulto.”

“Si eres virgen.”

“Ah, por favor, sus palabras……”

En lugar de soltar una gran carcajada como de costumbre, Sun-myung miró hacia abajo a Bo-dam, que se reía arrugando el tabique nasal. Relajó el brazo y sujetó la mano de Bo-dam, que intentaba alejarse de él. El viento fresco de la noche de principios de verano pasó silenciosamente entre sus manos entrelazadas.

“¿Ya no piensa así?”

“……No fumé porque me fuera a casar con Sun-myung. Más bien, fue porque quería fumar una última vez, solo una, antes de quedar embarazado.”

“Sí.”

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“De verdad. También lo dije frente a sus amigos.”

Bo-dam hizo una pequeña pausa entre sus palabras. Sun-myung cerró los ojos, ya un poco acostumbrado a que Bo-dam se acercara.

“Si no tuviera sentimientos por Sun-myung, habría dicho que no me casaría hasta el final.”

“…….”

“Aunque está entre el agrado y el afecto, es un matrimonio que hago porque Sun-myung me gusta.”

Puedes creerme.

Tras esas palabras, el beso que compartieron desprendió un aroma al filtro de un cigarrillo que no llegó a encenderse. Sun-myung se tragó las palabras de que sentía lo mismo y abrazó la cintura de Bo-dam.

* * *

Cuando dos híbridos del mismo sexo se casan, las salas de espera individuales para el novio y la novia pierden casi todo su sentido. Sun-myung estuvo de acuerdo con Bo-dam cuando este dijo que le parecía mal que uno estuviera fuera recibiendo a los invitados mientras el otro se quedaba sentado solo para las fotos. Como los invitados de Sun-myung se limitaban a sus dos amigos, y el 99% restante pertenecía a Bo-dam y a sus padres, a Sun-myung le dio mucha seguridad que Bo-dam estuviera a su lado para recibir a la gente.

"Nos dijeron que podemos retocar un poco el maquillaje diez minutos antes de la ceremonia y entrar directamente al salón."

"Ah, sí. Entendido."

Mientras se dirigían a recibir a los invitados con el maquillaje ya listo, Sun-myung se encogió de hombros al notar que Bo-dam lo miraba fijamente. De inmediato, Bo-dam le tomó la mano.

"Definitivamente, la ropa hace al hombre. Sun-myung tiene un cuerpo tan lindo que el esmoquin le queda realmente bien."

"A hyung también le queda bien."

"Es la ropa que Sun-myung eligió, así que por supuesto me queda bien. Tengo ganas de darte un beso, pero me aguantaré porque podremos hacerlo luego durante las fotos."

Tras mirar a Bo-dam, quien le apretó la mano con fuerza antes de soltarla, Sun-myung caminó con paso rígido hacia donde estaba su suegro, Song Hakdo. Como ya había notado al probarse varios esmóquines en la tienda, la línea corporal de Bo-dam era excepcionalmente bella. Cuando era cobayo, estaba tan gordito que no se sabía dónde estaba su cintura, pero en su forma humana era tan esbelto que nadie pensaría que era un híbrido de cobayo.

Justo cuando Sun-myung se perdía en el pensamiento algo impertinente de ¿por qué este hyung no sube de peso? antes de la boda, la voz estruendosa de su suegro recibiendo a los invitados lo trajo de vuelta a la realidad.

"¡¡Jajaja!! ¡Mi yerno persiguió taaanto a nuestro Bo-dam que no me quedó otra opción que aceptar el matrimonio! Este joven dijo que si no le permitía casarse en cuanto fuera adulto se moriría, ¡así que no pude ignorarlo!"

Sun-myung recibió una palmada sonora en la espalda y abrió los ojos de par en par, más sorprendido por el nuevo hecho establecido de que él había perseguido a Bo-dam que por el dolor del golpe. Como Bo-dam siempre lo ayudaba en estas situaciones, giró la cabeza buscándolo, pero este parecía demasiado ocupado recibiendo a su gran cantidad de invitados como para acudir en su ayuda.

Para salvar la situación de la forma más natural posible, Sun-myung aclaró su voz y saludó. Un hombre mayor, con un aspecto que gritaba ser un híbrido de roedor, lo escrutaba de arriba abajo.

"Hola, mi nombre es Ki Sun-myung. Gracias por venir a la boda."

"¿Oh, eres el futuro yerno de Hakdo? ¿Híbrido de lobo?"

"Ah, sí."

"Tienes una planta muy imponente. A Bo-dam le va a encantar. Vivan bien y espero que nos veamos seguido de ahora en adelante."

"¡Sí, gracias por sus felicitaciones!"

Tras lidiar con el primer invitado, el rostro de su suegro se suavizó con orgullo. Aunque no lo hice perfecto, al menos no fue para criticar. Sun-myung soltó un pequeño suspiro de alivio, pero a medida que llegaban más invitados, no pudo evitar que su suegro lo siguiera presentando como el lobo loco por Song Bo-dam. Saludó a todos con una sonrisa tan forzada que empezó a sentir calambres en la boca.

Perdió la cuenta de a cuántos adultos les había hecho una reverencia cuando finalmente sucedió.

"¡Sun-myung!"

"Oye, te ves genial."

"¿Son amigos del yerno Ki?"

Por fin llegaron sus invitados. Al ver a sus compañeros vestidos con esmero para la ocasión, Sun-myung sonrió con sinceridad por primera vez en el día y se los presentó a su suegro.

"Son mis compañeros de la facultad, suegro."

"¡Oh! Todos tienen muy buen parecer. Aunque, por supuesto, mi yerno es el más gallardo."

¿Este señor tiene que menospreciar a los demás solo porque me considera de los suyos?……

Acongojado por ese amor de suegro mal encaminado, Sun-myung asintió con torpeza temiendo que sus amigos se ofendieran, pero ellos le siguieron el juego.

"Es cierto que Ki Sun-myung es el más guapo de nuestra facultad."

"Así es, Sun-myung es muy popular. Aunque él solo tiene ojos para Bo-dam hyung."

"¿Ah, sí? Je, así debe ser. Por algo es mi yerno. Muchachos, no hace falta que den dinero de regalo, pasen adentro."

"¡Sí! ¡Gracias!"

Sun-myung miró de reojo a sus compañeros, quienes le dieron palmaditas en el hombro antes de entrar, y fue empujado por su suegro hacia donde estaba Bo-dam. Ambos se veían ya un poco cansados.

"Hyung, dicen que ya debemos ir a prepararnos para la ceremonia."

"Vamos. Quiero terminar esto pronto e irme de luna de miel."

"Sí."

"Tengamos sexo mañana y hoy descansemos bien. Mañana también es un día auspicioso."

¿Estará muy cansado? Sun-myung, pensando en cómo Bo-dam se había burlado de él ayer llamándolo virgen y actuando como si fuera a quitarle el título lo antes posible, intentó bromear a su manera.

"Parece que el día auspicioso se sigue posponiendo."

"¿Eh?"

Sin poder responder nada más, fue a que le retocaran el maquillaje.

"Habrá muchos días auspiciosos en el futuro. Me gustaría que tuviéramos dos hijos para llevarnos bien: un pequeño cobayo y un pequeño lobo. ¿Qué piensa Sun-myung?"

"¿Eh? Ah, sí……."

"¿Qué es eso? ¿Qué clase de respuesta es esa?"

Si se parece a Bo-dam, ¿El pequeño cobayo tendrá pelo en forma de corazón en la espalda? Al pensarlo, Sun-myung se sintió feliz y se pasó la mano por la cara, lo que le valió un regaño de quien lo estaba maquillando.

Tras terminar el retoque, Sun-myung saludó con la mano a Bo-dam, quien se despedía de él. Quizás porque era la primera vez que lo hacía, Bo-dam abrió mucho los ojos antes de relajar la mirada con dulzura.

"Qué lindo. Nos vemos en un momento, Sun-myung."

"¡Sí, ánimo!"

"¡Jajaja! ¡Ánimo para Sun-myung también!"

Mientras veía a Bo-dam alejarse corriendo con una sonrisa brillante, Sun-myung pensó que, mientras él hiciera las cosas bien, todo saldría perfecto.

Eso creía. Pero...

"A continuación, procederemos con la lectura de los votos matrimoniales de los novios Ki Sun-myung y Song Bo-dam."

Desde el momento en que su suegro, Song Hakdo, comenzó a leer la declaración de matrimonio en lugar de un oficiante, Bo-dam se puso pálido y apenas podía contener las lágrimas. Fue entonces cuando Sun-myung sintió que algo andaba muy, muy mal.

A pesar de que era él quien estaba siendo obligado a casarse, el suegro se dejó llevar por la emoción durante la lectura y gritó: "¡Mi preciado hijo, Bo-dam! ¡Te protegeré incluso si se acaba esta vida!". Sun-myung se preguntaba a qué venía eso, pero ¿acaso Bo-dam no se conmovió y empezó a sollozar?

Terminemos esto rápido y vayamos a dormir al hotel como dijo Bo-dam. Con esa única meta, Sun-myung comenzó a recitar sus votos. Como ya lo había ensayado con Bo-dam, no fue difícil. De hecho, le resultó más fácil que una presentación grupal en la universidad.

"Este año, en primavera, te conocí y me enamoré de ti al instante. Dicen que la vida matrimonial es adaptarse el uno al otro, pero prometo ser un esposo que se adapte totalmente a ti."

Los diálogos habían sido escritos por Bo-dam. Prometo ser un esposo que no te regañe aunque llegues tarde por el trabajo, prometo ser un esposo que se arremangue para darte masajes cuando estés cansado, prometo ser un esposo que no solo ayude en la crianza, sino que te apoye incondicionalmente…….

Sentía que perdía el alma a medida que leía, pero Sun-myung recitó cada palabra sin tartamudear. Entonces llegó el turno de Bo-dam.

Sun-myung observó con ansiedad a Bo-dam, quien, a pesar de haber insistido en no arruinar el maquillaje, se lamía los labios una y otra vez con el papel en la mano intentando calmar los nervios. Antes de entrar al salón actuaba como quien va de picnic, ¿acaso era de los que fallan bajo presión? Ahora que se fijaba, entre su cabello perfectamente peinado asomaban las orejitas de cobayo.

Pensando en si podría hacer algo por él, que parecía que iba a llorar si alguien lo tocaba, Sun-myung le acarició suavemente la espalda. Un pequeño murmullo, entre vítores y burlas, surgió de los invitados, y Bo-dam finalmente comenzó sus votos.

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"Este año, en primavera, es un honor recibirte como esposo, a ti, que intuí que serías mi pareja en cuanto te vi."

Pero algo andaba mal. Los votos de Bo-dam fluían en una dirección distinta a la que Sun-myung conocía, por lo que este echó un vistazo al papel que Bo-dam sostenía.

"Prometo ser un esposo que parlotee toda la noche a tu lado, tú que siempre escuchas mis palabras con atención."

"……?"

"Prometo ser un cobayo adorable que use la espalda del lobo como parque de juegos y tobogán para ti, que eres un fanático de los cobayos."

"¿Cómo……?"

"Prometo ser un esposo que trabaje duro en su condición física para no perder ante tu vitalidad desbordante."

Era increíble. Bo-dam había escrito algo recatado en el borrador para luego darle esta puñalada por la espalda. En medio de eso, como seguía temblando, Sun-myung no pudo decirle nada y se limitó a observar cómo soltaba tonterías como: "Incluso si salen muchos platos sucios, no tienes que preocuparte porque tenemos lavavajillas".

"Prometo estar al lado de Ki Sun-myung para toda la vida."

"……Prometo estar al lado de Song Bo-dam para toda la vida."

Aun así, como el voto final salió según lo planeado, no se sintió tan mal.

Tras la lectura de los votos y la canción de felicitación de los amigos de Bo-dam, solo quedaba el beso para la foto. Al final del camino de flores, tal como había indicado el fotógrafo, los amigos de Bo-dam y los dos únicos amigos de Sun-myung esparcían pétalos de forma caótica.

Sun-myung se paró frente a Bo-dam, quien ya no tenía tantas ganas de llorar. Se acercó a él mientras Bo-dam sacaba los labios hacia fuera.

"No vale meter la lengua."

"¡Ah, ¿cuándo he hecho eso?!"

"Es una bro―ma."

Si no está llorando, está acosándome……. Sun-myung terminó besando a Bo-dam con sus orejas de lobo asomando. Los labios de Bo-dam, ya sin brillo labial, se sintieron sin ninguna resistencia, y los vítores de los invitados resonaron como si estuviera bajo el agua.

"Vivamos bien, Sun-myung."

"Depende de cómo se porte hyung."

"¡¡Pero mira cómo se me sube a las barbas!!"

Para callar a un Bo-dam indignado, Sun-myung volvió a besarlo y no pudo evitar soltar una carcajada. Parecía un comienzo en el que, quizás, sí sería posible vivir adaptándose el uno al otro.

* * *

Después de las fotos con los invitados de fondo y de recorrer las mesas saludando a los asistentes mientras comían, Bo-dam tiró de su manga primero.

"Sun-myung, vámonos ya."

"¿Está muy cansado? La suegra dijo que ya había pasado al auto de bodas las maletas y la ropa para cambiarse en el avión. Vámonos de inmediato."

"……Hablas como un esposo de verdad."

"¿E-en serio?"

Sabía que había reducido drásticamente su ingesta de comida con la excusa de prepararse para la boda, y al parecer, eso le estaba pasando factura. Al notar que Bo-dam se veía inusualmente débil y sin fuerzas, Sun-myung rodeó su cintura con el brazo, temiendo que pudiera desmayarse.

Mientras caminaban, no dejaba de pensar en que Bo-dam lo llamó esposo de verdad. ¿Esposo de verdad? Su mentalidad se sentía más cercana a la de un esposo falso, por lo que le inquietaba que Bo-dam lo viera de forma tan real. Era una sensación extraña, entre el rechazo y el agrado. Y aunque no era algo por lo que debiera disculparse, empezó a sentir cierta culpa hacia él. Quizás era porque Bo-dam había tenido esa expresión de estar a punto de llorar durante toda la ceremonia.

Parece que realmente estaba agotado, porque en cuanto subieron al auto y se despidió de sus padres agitando la mano con desgana, Bo-dam se transformó de inmediato en cobayo. Sun-myung apartó las capas del hanbok de color rosa suave y levantó con cuidado la bolita que se retorcía en su interior. Al darle unas palmaditas en el trasero, el cobayo, que brillaba con sus ojos negros azabache, dejó caer tres bolitas de excremento sobre su mano.

"Ah, hyung. Por favor……."

"Kkyuing, kkyuing―"

Qué se supone que debía hacer con un cónyuge que se dedicaba a defecar en su palma el mismo día de la boda. Sun-myung presionó ligeramente el vientre del cobayo, que se reía sin parar con sus sonidos agudos como si estuviera encantado de la vida tras haber evacuado. Su intención era regañarlo, pero parece que solo ayudó al tránsito intestinal, ya que el cobayo soltó dos bolitas más.

Qué clase de híbrido era este. Sin voluntad ya para recriminarle nada, Sun-myung sacudió la mano para tirar el excremento en un pañuelo y se limitó a acariciar el lomo del cobayo. Pensó que debía de estar volviéndose loco al calmar su enfado precisamente acariciando al causante de su irritación.

"Hyung, despierte. Ya llegamos al aeropuerto."

"¡Tzic!……"

"……En cuanto terminemos el proceso de embarque, podrá volver a ser cobayo dentro del avión si quiere."

"Tzic, tzic."

Tener que vivir toda la vida con este cobayo criticon y pregunton, pensaba Sun-myung mientras llegaban al aeropuerto. A pesar de sus quejas, arrulló con suma delicadeza al cobayo en su regazo para que durmiera, y luego acarició con un dedo a Bo-dam mientras este frotaba su nariz y frente contra su pecho intentando espabilarse.

Comparado con un hámster —otro roedor—, era bastante grande, pero a los ojos de Sun-myung, el cobayo era demasiado pequeño. Por eso, cuando Bo-dam estaba en su forma animal, sentía que perdía cualquier ímpetu de discutir incluso si había algo injusto de por medio.

Quizás por haber estado tan tenso durante la boda, Bo-dam tardó unos diez minutos en volver a su forma humana. Una vez transformado, se puso el conjunto deportivo que Sun-myung le había sacado y parpadeó con la mirada perdida.

"Podemos dormir un poco en el vuelo, comer al llegar y, después de eso, llevar a cabo la gran tarea."

"¿La gran tarea?"

"Sí. No podemos dejar de lado la creación de nuestra descendencia. La luna de miel es de solo una semana. No podemos desperdiciar ni un solo día auspicioso. Tenemos que volver a Corea habiendo concebido sí o sí a un bebé de luna de miel. ¿Entendido?"

"Ah, ¿v-vamos a hacerlo así, según el plan?"

"Sí."

Apenas se despertó, empezó a murmurar el plan de fabricación del bebé de luna de miel y, acto seguido, Bo-dam se lanzó a los brazos de Sun-myung.

"Siento que, por el hecho de haber tenido la boda, Sun-myung me gusta el doble."

Sun-myung, sin decir palabra, le devolvió el abrazo con la misma fuerza.

* * *

Tras completar el proceso de embarque sin contratiempos, confirmaron sus asientos en el avión. Y, tal como se esperaba, en cuanto terminó toda la serie de trámites, Bo-dam se transformó en cobayo y se escabulló directamente al regazo de Sun-myung, su flamante esposo.

“Tzic, tzic―”

“Haga el favor de guardar silencio. Ni siquiera lo entiendo.”

“¡¡TZIC!!”

“Perdone, me equivoqué. No volveré a replicarle, así que duerma un poco y descanse…… ¿sí?”

Bo-dam, que jugaba a hacer acrobacias colgado de la camiseta de toalla suave de Sun-myung, le mordió un dedo cuando este se atrevió a cuestionar sus chillidos de alegría. Soltó un 'tzic' cargado de resentimiento que significaba claramente 'no te pases de listo', y Sun-myung bajó la guardia de inmediato. Realmente era un híbrido de lobo muy gracioso.

Sin embargo, Bo-dam no cambiaba de opinión respecto a que Sun-myung era un híbrido con el que valía la pena vivir. Su apariencia física había aprobado desde el primer día, así que eso estaba saldado; la verdadera razón era que a Bo-dam empezaba a gustarle Sun-myung de verdad, aunque fuera solo un poco.

Desde joven, gracias a su apariencia atractiva y a una riqueza que superaba incluso a su físico, Bo-dam nunca había dejado de tener pareja. Incluso cuando no estaba en una relación, para él era impensable no tener a alguien con quien tener sexo. En ese sentido, un estilo como el de Sun-myung era ciertamente refrescante. Para empezar, jamás se habría fijado en alguien con ese aire de estudiante modelo. Pero dejando eso de lado, era el primer tipo que conocía que, a pesar de que se le notaba a leguas cuánto le gustaba, seguía haciéndose el difícil hasta el final.

“¡Ah, hyung!”

“Tzic―, tzic―”

“¿Pero qué es lo que me está diciendo……?”

Bo-dam miró hacia arriba a Sun-myung, quien le había dado tres besos seguidos en su cabecita redonda de forma inconsciente. Indignado, volvió a morderle el dedo. Mocoso insolente. Si tan solo te rindieras y admitieras que te gusto, ¿tienes idea de lo bien que te trataría? Si fuera humano lo habría dicho así, pero como estaba cansado, eligió quedarse tumbado boca abajo sobre la palma del insolente en su forma de cobayo.

Ahora es lindo, pero para vivir juntos todavía le falta ablandarse un poco más……. Mientras caminaba de un lado a otro sobre la mano de Sun-myung pensando en cómo domarlo, Bo-dam saltó hacia su propio asiento, encendió el bloc de notas del celular y comenzó a teclear con entusiasmo.

* * *

No te pases de listo |

“…….”

* * *

Si hablas por las buenas│

“Estoy tan cansado, por favor duerma, hyung…….”

“Tzic―”

Esa intensa advertencia de que no se pasara de listo, debido a un error de dedo, terminó pareciendo el mensaje póstumo de un loco de la línea 1. Bo-dam presionó la punta de la nariz de Sun-myung con su patita de cobayo y luego se dispuso a dormir en su regazo. Fue un sueño profundamente dulce.

Tras completar los trámites de entrada al país, ambos se dirigieron directamente al hotel reservado. Como era el primer viaje de Sun-myung al extranjero, no tenía más opción que seguir ciegamente la voluntad de Bo-dam. Bo-dam abrazó por la espalda a Sun-myung, quien recorría la habitación con ojos asombrados, como si todo fuera una maravilla. Al no estar acostumbrado a este tipo de contacto físico, y mucho menos a tener una relación, se quedó rígido como un poste, incapaz de responder siquiera sujetándole las manos, lo cual le pareció gracioso.

“Sun-myung, dijo que este es su primer viaje al extranjero, ¿verdad?”

“Sí.”

“Esta vez vinimos a un lugar de descanso por la luna de miel, pero como aún somos jóvenes, la próxima iremos a una ciudad bulliciosa. ¿Hay algún país al que quiera ir?”

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“……Solo, escucharé a dónde van mis compañeros.”

Este imbécil ni siquiera tiene la delicadeza de decir por cortesía que vayamos a donde yo quiera.

Bo-dam, tras abrazarlo un buen rato, le dio unas palmaditas en el vientre plano a Sun-myung —quien ya había empezado a juguetear con el dorso de sus manos— y habló.

“Entonces yo tendré que seguir a donde Sun-myung quiera ir. Usted se encargará de planear todo el viaje, ¿entendido?”

Bo-dam no sabía en qué estaba pensando Sun-myung, pero mientras divagaba con el pensamiento trivial de que su cuerpo se vería mucho mejor si hiciera algo de ejercicio, lo abrazó con un poco más de fuerza.

“¿No dijo antes que solo debía hacerle caso a hyung?”

“Ah, ¿qué?”

“……Olvídelo.”

“¡Jajaja! Es cierto, Sun-myung es un bebé, así que solo tiene que hacerme caso. Esta noche también solo tiene que escucharme.”

“¿No puede dejar de decir esas cosas?”

“No. No puedo. Como soy un híbrido de cobayo de baja calaña, si no me burlo de Sun-myung aunque sea un día, me salen espinas en la boca.”

Bo-dam picó juguetonamente el párpado de Sun-myung, quien lo miraba como preguntándose qué clase de persona era esa, y soltó una carcajada al verlo quejarse de dolor. Le gustaba que Sun-myung se volviera como un niño cuando estaba con él.

Al ver a Sun-myung frotarse los párpados durante un largo rato aunque no le dolía mucho, Bodam se frotó las mejillas esta vez.

“Sun-myung, a pesar de ser joven, no tiene nada de grasa en las mejillas. No es divertido para quien las toca.”

“Hyung tiene mucha grasa.”

“Ese es uno de mis puntos encantadores, ¿no?”

“……¿No le da vergüenza decir eso?”

“¿Por qué me daría vergüenza?”

“No…… ¿no es vergonzoso decir algo así de uno mismo?”

Pensando que, aunque no había mucho de donde agarrar, su piel era muy suave y buena, Bo-dam selló con su propia boca la de Sun-myung, que solo soltaba palabras sin sentido. Si hubiera sido antes, él habría girado la cabeza de inmediato, pero ahora que sacaba los labios como si no le importara, le resultaba simplemente adorable.

“No me da ni un poquito de vergüenza. Sun-myung también piensa que mis mejillas son tiernas, ¿verdad?”

“Yo, yo no he dicho eso. Creo que mencioné que era tierno en su forma de cobayo.”

“Es lo mismo. De una forma u otra, el hecho de que me considera tierno no cambia.”

Y aun así se hace el difícil como nadie. Bo-dam se quejó para sus adentros y se tumbó cuan largo era sobre la cama. Golpeó el colchón indicándole a Sun-myung que se acostara a su lado, pero él ni lo miró y entró al baño.

“No entiendo por qué es tan esquivo. ¿Acaso todos los de veinte años son así ahora?”

Los amigos de Ki Sun-myung parecían amables y alegres, ¿cuál sería la razón por la que solo él era excepcionalmente maleducado? Bo-dam se quedó mirando fijamente la puerta del baño mientras meditaba en un método para conquistar a ese chico arisco, hasta que se quedó profundamente dormido.

Y Sun-myung, a quien Bo-dam calificaba de esquivo y maleducado, estaba en el baño intentando masturbarse a la fuerza para prepararse para la gran tarea.

“¡Ah, ¿por qué no se levanta……?!”

El problema era que su pene ni siquiera reaccionaba.

Debido a su falta de interés general en lo sexual y a la presión de tener la primera noche de bodas frente a él, Sun-myung, con apenas veinte años, golpeó su frente contra la pared al ver que no logaba una erección. ¿Qué está pasando? ¡Song Bo-dam dijo que hoy lo haríamos sin falta, pero qué voy a hacer si ni siquiera se levanta……!

Su pene lánguido no mostraba señales de despertar. Sun-myung miró con desolación su entrepierna, que se ponía a medias tras mil intentos para luego volver a morir. Fue una suerte inmensa que cuando Bo-dam estuvo en celo solo se limitara a arrullar al cobayo para que durmiera. Si hubiera pasado esto entonces, el matrimonio se habría cancelado…….

“No, espera, si ni siquiera es un matrimonio que yo quisiera.”

Antes de llegar a la conclusión de que casi se cancela, Sun-myung volvió a golpear su cabeza contra la pared. Aunque era humillante, pensó que sería mejor decirle a Bo-dam que hoy estaba demasiado cansado. En su estado actual, estaba claro que escucharía algo como: ‘¿Impotente a los veinte? Anulemos el compromiso ahora mismo’.

Sin darse cuenta de que, inconscientemente, quería evitar la anulación a toda costa, se dirigió a la cama con timidez. Al ver a Bo-dam roncando plácEdamente después de haber fanfarroneado con que tendrían sexo sí o sí, apretó los puños.

Normalmente habría disfrutado del silencio de un Bo-dam dormido y se habría echado a dormir en un rincón, pero Sun-myung, irritado por su fracaso al masturbarse, sacudió a Bo-dam para despertarlo.

“Hyung, despiértese. ¡Hyung!”

“Mmm……”

“¡Ah, maldición, si va a dormir, báñese primero!”

“¿Por qué tanto parloteo……?”

“¡Uaj!”

Sun-myung, que sacudía con fastidio a un Bo-dam que incluso babeaba al dormir, cayó sobre él cuando este agarró el cinturón de su bata de baño y tiró hacia abajo. Este hombre no tiene noción del espacio personal, pensó intentando levantarse de inmediato, pero se quedó petrificado cuando sintió una palma acariciar suavemente la parte interna de su ingle.

“Estoy cansado, Sun-myung……”

“…….”

“Duerme ya……. niño esquivo.”

“……Yo, iré un momento al baño. Siga durmiendo.”

Antes de que terminara de escuchar el gruñido de Bo-dam diciendo entre sueños que lo mataría si lo despertaba, Sun-myung corrió al baño. A diferencia de antes, echó un vistazo al interior de su bata de baño, que ahora formaba una evidente tienda de campaña, y tragó saliva para ahogar un grito.

“¡E... este maldito, se volvió loco de verdad……!”

No podía creer que su pene, que hasta hacía un momento no daba señales de vida, se hubiera levantado en cuanto Bo-dam puso una mano encima. Sun-myung se juró a sí mismo que lo calmaría como fuera para simplemente dormir al lado de Bo-dam, pero una vez que se puso así, sintió que no tendría paz hasta que lo liberara.

Al final, terminó masturbándose sin muchas ganas. Lo que cruzó por su mente al momento de eyacular fue el rostro de Bo-dam cerrando los ojos antes de un beso, lo que sumió a Sun-myung en un sentimiento de derrota aún más profundo.

Que el rostro de Song Bo-dam apareciera antes de eyacular fue solo algo que ocurrió por casualidad. Una especie de desastre natural. Sun-myung, sintiendo que necesitaba ganar una batalla mental contra esa realidad difícil de creer, se lo repitió varias veces mientras regresaba a la cama donde dormía Bo-dam. Para ser un recién casado, sus pasos no tenían ni pizca de energía.

Sin saber nada del revuelo interno de Sun-myung, Bo-dam dormía plácEdamente. Aun considerando que era un híbrido de animal pequeño, Bo-dam se veía mucho más joven que cualquier otra persona de su edad. Sun-myung lo observó en silencio y luego desvió la mirada hacia el espejo. Solo por sus rostros, no parecía que se llevaran siete años de diferencia.

Entonces, cuando caminaran juntos, la gente no los miraría tan raro. Aunque nadie los miraba mal para empezar, Sun-myung se hundió en esos pensamientos e intentó imaginarse a sí mismo junto a Bo-dam. No era una mala combinación. Los híbridos de lobo eran populares entre los de animales pequeños, y los de cobayo también lo eran entre los carnívoros, así que para los demás seguramente parecían una pareja que encajaba bien.

Desechando de inmediato la culpa por haberse corrido pensando en Bo-dam, Sun-myung delineó el rostro dormido de Bo-dam con su dedo. Movía el dedo con cuidado de no tocar su piel, deteniéndose cada vez que el otro se estremecía. Cuando Bo-dam exhalaba, el dedo de Sun-myung vagaba cerca de su nariz, impregnándose de su calor en la punta del dedo.

Justo cuando empezaba a cuestionarse por qué ponía tanto empeño en un acto tan improductivo, Bo-dam abrió los ojos. Sun-myung se siente avergonzado de que Bo-dam, aún sin despejar el sueño, se quedara mirando su dedo fijamente. No es que hubiera hecho algo indecente mientras dormía, pero no entendía por qué evitaba su mirada como si hubiera cometido una falta similar.

“¿Qué hora es……?”

“No lo sé bien, pero el sol aún no se ha puesto.”

“Estoy tan cansado……. ¿Sun-myung pudo dormir un poco?”

“No.”

“Te dije que durmieras a mi lado, de verdad que no escuchas. ¡Acuéstate!”

“¿Por qué se enoja nada más despertarse?”

“¡Porque si estás cansado, no se levanta bien!”

Sun-myung se alejó discretamente de Bo-dam, quien le mordisqueaba el índice insistiendo en que se acostara, y se sentó juntando las piernas con modestia. Lo hizo porque no quería que descubriera que ya se había liberado una vez imaginándolo. Pero, por lo general, esa clase de comportamiento precavido era más que suficiente para que la otra persona descubriera cualquier falta muy rápido.

Sun-myung evitó la mirada de Bo-dam, quien seguía acostado de lado observándolo con los ojos entrecerrados. Terminó pareciendo un robot averiado mirando a la nada, pero Bo-dam, sin darle importancia, presionó el muslo de Sun-myung y continuó hablando.

“Hoy es un día memorable. Es el día en que tendremos sexo por primera vez.”

“Yo, yo no he dicho que fuera a acceder al sexo.”

“¿Va a ponerse así después de haber tenido hasta la boda? No me gustan los híbridos que son pasivos en las relaciones de pareja.”

“…….”

“Entonces, ¿cuándo quiere hacerlo Sun-myung?”

“Simplemente…… más tarde, cuando no haga calor……”

“……¿Pero qué está diciendo? ¡Si el verano acaba de empezar!”

Sun-myung seguía mirando fijamente al vacío para evitar mirar a Bo-dam, quien suspiraba como si se le hundiera el suelo, mientras pensaba en qué excusa usaría para evitar el sexo cuando pasara el verano. Pero, ¿esperaría Song Bo-dam hasta que él estuviera listo mentalmente? Eso era una incógnita. Si decía que no podía esperar, ¿qué pasaría? ¿Tendrían que divorciarse?

No tenía ganas de tener sexo ahora mismo, pero sentía que debía posponerlo y no se le ocurría ninguna excusa válida. Mientras se devanaba los sesos, Bo-dam lo agarró por el cuello de la bata con tal fuerza que, sin poder siquiera gritar, Sun-myung terminó debajo de él. No entendía cómo de ese cuerpo tan delgado salía tanta fuerza.

“Lo más importante de nuestro matrimonio es el hijo. Eso lo sabe, ¿verdad?”

“Lo sé, pero aun así.”

“La otra vez, incluso trajo condones sin que yo dijera nada, ¿por qué está tan pasivo ahora? Me pregunto si se sentirá mejor si hyung le da un beso como aquella vez.”

“¿Eh?”

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Antes de que pudiera decir que no hacía falta, unos labios con algo de piel seca lo tocaron. Sun-myung cerró los ojos con fuerza. En cuanto los labios hicieron contacto, sintió por reflejo tensión en su parte baja, y se puso rígido para evitar abalanzarse sobre Bo-dam.

Mientras tanto, el beso continuaba. La piel seca de sus labios se volvió tan suave como sus lenguas mientras se succionaban, y Sun-myung sintió que sus piernas perdían fuerza cuando Bo-dam introdujo la mano en su bata de baño mientras le acariciaba la nuca.

“Ah, ah……”

“Se levantó. Yo también estoy listo, así que no te eches atrás y quítate la bata.”

Sun-myung cayó pesadamente sobre Bo-dam con su pene erecto, terminando por quedar debajo de él. Qué clase de cobayo tenía una fuerza tan hercúlea. Incapaz de mirar la mano que rodeaba lentamente su pene, Sun-myung se cubrió la cara con ambas manos.

Cerró los ojos con fuerza e hizo todo lo posible por no sentir nada ante las caricias de Bo-dam, pero ese esfuerzo fue inútil: el pene de Sun-myung se irguió con total firmeza. No podía sentirse más derrotado. Sun-myung juntó las piernas deseando que ese pene que crecía en la mano de Bo-dam no fuera suyo (aunque era imposible), pero eso tampoco sirvió de nada.

“Ah, hyung, juer…….”

“¿Qué clase de gemido es ese……? Pareces un señor mayor.”

“¿Cuándo yo, h-huck, cuándo……?”

Bo-dam lograba que se le levantara solo con mirarlo, así que ahora que lo tocaba, Sun-myung no podía mantener la cordura. No hace falta decir que su orgullo estaba herido. Por supuesto, ya se había masturbado pensando en él, pero en este momento, habiendo olvidado eso por completo, el estímulo era demasiado grande. Además, le resultaba humillante que Bo-dam, mientras lo tocaba, no tuviera una expresión de estar excitado.

¡Resiste, no te eyacules, mantén el orgullo, pene mío! Eso pensó, pero la mano de Bo-dam ya estaba empapada con su semen.

“Sun-myung, ¿está bien? No siente que se va a morir ni nada de eso, ¿verdad?”

“Es-estoy bien, ¡aj!”

“Se está corriendo demasiado……”

Bo-dam, por su parte, estaba desconcertado. Le resultaba difícil adaptarse a la potencia de este hombre más joven que, después de hacerse el remolón, soltaba semen a chorros con solo tocarlo. Se preguntó si él era así a los veinte años, pero no recordaba haber sido tan vulnerable al toque de otra persona.

El semen blanquecino salpicó por todas partes, dejando manchas tanto en los muslos de Sun-myung como en el vientre de Bo-dam. A Bo-dam le pareció tierno que Sun-myung jadeara como un señor mayor, así que, viendo que tenía una expresión de estar a punto de llorar, lo llenó de besos mientras se sentaba sobre su entrepierna.

Cuando Bo-dam se despojó de sus pantalones y ropa interior de un tirón y sin previo aviso, Sun-myung soltó un grito de sorpresa y se cubrió la cara con ambas manos. Si no fuera la noche de bodas, le habría soltado algún comentario por insolente, pero Bo-dam se sentía muy bien teniendo a un virgen debajo de él. No podía arruinar este buen humor. En lugar de darle tiempo a Sun-myung para prepararlo, Bo-dam comenzó a introducir lentamente lo de Sun-myung en su interior, que ya estaba lo suficientemente lubricado.

“Ah……. Es demasiado, grande.”

“H-hyung, lo siento, ¡ah!”

“……¿Se corrió? Espera un momento, ¿por qué no baja?”

Era un pene tan grande que se sentía abrumador con solo haber introducido un tercio. Bo-dam ya había pensado que era grande al tocarlo, pero el tamaño real resultó ser un reto incluso para él, que pensaba que podría abarcarlo todo. Pero que algo tan enorme se corriera a los tres segundos de entrar...

Bo-dam miró primero a Sun-myung, quien temblaba con la cara cubierta por la vergüenza, y luego al pene de Sun-myung, que a pesar de haberse corrido no mostraba señales de decaer, y volvió a introducirlo lentamente en su orificio.

“Sun-myung, jaaa…… apóyese un poco en el cabezal y siéntese.”

“¡S-sí!”

“Mmm…… jm, ah……”

Y el dueño del pene, que finalmente entró por completo en Bo-dam, sentía que se iba a desmayar por la presión. Sun-myung, que fingió ante Bo-dam haber eyaculado una sola vez cuando en realidad ya lo había hecho dos veces, tenía las mejillas rojas mientras abrazaba y sostenía por reflejo a Bo-dam, quien movía la cintura arriba y abajo lentamente. Pensamientos inútiles como que él nunca quiso este matrimonio o que jamás le daría su corazón a Song Bo-dam no cruzaron por su mente ni por un segundo.

Solo sentía el deseo de abrazar con más fuerza al híbrido de cobayo que buscaba su pecho mientras soltaba alientos entrecortados, de tumbarlo y ser él quien se moviera.

“Ah, Sun-myung, ¡aj, mmm!”

“¡Ja, hyu-hyung…… hyung!”

Sun-myung terminó exhausto a pesar de que solo se había limitado a abrazar a Bo-dam mientras este se movía sobre él. No era para menos, pues la cantidad de veces que eyaculó dentro de Bo-dam fue nada menos que tres.

Sun-myung, abrazando torpemente el cuerpo desnudo y cálido de Bo-dam, parpadeó y le devolvió el abrazo cuando este rodeó su cuello.

“Buen trabajo teniendo sexo sin muchas ganas.”

“…….”

“Me lavaré en el baño de aquí adentro. Sun-myung, lávese en el baño de afuera. Ahora sí que estoy cansado, tengo que dormir.”

“…….”

“¿Por qué no dice nada? No me gustan los esposos que no hablan.”

“……Sí.”

Y esas palabras de Bo-dam lo hicieron sentir extraño. ¿Sexo sin muchas ganas? ¿Acaso realmente tuve sexo sin ganas?

Incluso sintiéndose ofendido, Sun-myung obedeció fielmente las palabras de Bo-dam y se dirigió al baño que estaba fuera de la habitación, pero al pensar que Bo-dam estaba malinterpretando algo, caminó hacia el baño donde él había entrado para aclararlo. Pensó que el sonido de sus pies mojados contra el suelo era un poco vulgar, pero la aclaración era más urgente.

“¡Oiga, hyung! Soy Sun-myung.”

“¿Eh? ¡Jajaja! ¿Quién más podría ser además de Sun-myung y yo para que se identifique así? Qué gracioso, de verdad. ¿Qué pasa?”

“Ah, yo, no es que no tuviera ganas de tener sexo.”

“¿Qué……?”

“Lo hice porque tenía ganas.”

“…….”

Bo-dam no respondió. Sun-myung pensó que quizás ese cobayo se había enojado de nuevo, pero como tenía que lavarse y dormir, se dio la vuelta. Mejor me masturbaré una vez más mientras me ducho para no volver a tener una erección cuando me acueste al lado de Bo-dam y perder la dignidad. Con ese pensamiento, Sun-myung se giró al oír que se abría la puerta.

“Sun-myung.”

Al darse la vuelta, vio a Bo-dam de pie, pareciendo un ratón mojado.

“La verdad es que quiero hacerlo una vez más.”

“Ah, eh……”

“La bañera aquí es grande…… ¿quiere que nos lavemos juntos?”

Sun-myung, con su pene totalmente erecto, caminó torpemente hacia Bo-dam. Que se viera tan puro estando mojado era un secreto, pero como no podía ocultar sus ganas de besarlo, sus labios se juntaron incluso antes de poner un pie en el baño.

* * *

Fue mala idea decir que hiciéramos una vez más.

Bo-dam, tras calmar y convencer a Sun-myung —quien estuvo arremetiendo por un tiempo bastante más largo que la primera vez en el baño— para llevarlo a la cama, puso la palma de su mano sobre su rostro, que parecía algo malhumorado. Sun-myung, que para ser un híbrido de lobo tenía un lado que recordaba a un cachorro, apoyó el rostro en su palma a pesar de su expresión de fastidio.

“No estarás enojado por mi culpa, ¿verdad?”

“No estoy enojado.”

“Tu voz suena refunfuñona. No te hagas el difícil y dime por qué estás enojado.”

Para Bo-dam, el sexo mientras acariciaban sus cuerpos mojados no había sido el mejor de su vida, pero estaba entre los satisfactorios. Quizás la satisfacción fue mayor en el segundo encuentro porque no esperaba romance de un esposo tan joven que acababa de cumplir la mayoría de edad. Sea como fuera, a Bo-dam le gustaba el pene de Sun-myung, cuyo grosor y longitud superaban con creces a los de otros híbridos que había conocido.

Este mocoso no movió ni un dedo en el primer encuentro, ¿y ahora quiere quejarse de algo? Bo-dam, mirando de reojo a Sun-myung —quien fruncía el ceño de forma tímida pero persistente a pesar de que ambos encuentros habían sido bastante buenos—, sonrió ante lo que escuchó a continuación.

“Hyung, usted nunca ha conocido a un... eyaculador precoz como yo, ¿verdad……?”

“¿Precoz?”

“……No hace falta que me consuele. Es solo porque es mi primera vez…… una vez que me acostumbre, esto no volverá a pasar.”

Por lo visto, le pesaba mucho el haberse corrido rápido en las dos ocasiones. Bo-dam sujetó a Sun-myung, quien incluso hacía un puchero y giraba la cabeza con brusquedad, y le dio un beso sonoro.

“Es natural que pase eso siendo la primera vez con un chico sexy como yo.”

“¿Qué... qué chico?”

“Chico sexy y lindo.”

“Creo que le agregó una palabra más.”

“Ay, mi esposo, no me voy a divorciar solo porque te corriste rápido, así que no te preocupes.”

Realmente mostraba su inexperiencia de muchas formas. Aun así, no le resultaba molesto, sino simplemente adorable. Bo-dam no se conformó con pellizcarle la mejilla; también le dio unas palmaditas en el trasero y lo arrastró a la cama. Su intención era que ya durmieran, pero se quedó atónito al ver que Sun-myung, quién sabe qué pensamientos impuros tuvo, ya estaba intentando que se le levantara de nuevo.

Sin embargo, al ver que Sun-myung cubría su parte baja con la manta de forma esquiva, como si no tuviera intención de abalanzarse sobre él de inmediato, Bo-dam le dio un beso en la frente.

“¿Lo hacemos de nuevo mañana en cuanto despertemos, o primero comemos?”

“……Haga lo que hyung quiera.”

“A mí me gustaría hacerlo como Sun-myung quiera.”

“¿Y cómo sabe lo que yo quiero?”

Bo-dam, acurrucándose en el regazo de Sun-myung mientras este lo miraba de reojo sin dar nada de miedo, soltó un pequeño bostezo. Sin saber que sus palabras, pronunciadas como un susurro, habían estimulado a Sun-myung.

“Puedes hacer lo que quieras. Ahora somos un matrimonio.”

“……Buenas noches.”

“Buenas noches, Sun-myung.”

Bo-dam se durmió pegando sus manos al pecho de Sun-myung, tal como cuando era un cobayo. Al llegar la mañana siguiente, le sonrió con aspecto desaliñado a Sun-myung, quien lo siguió de cerca al baño. Sun-myung también parecía estar medio dormido; aunque se veía impecable, no parecía capaz de mantener una conversación fluida, lo cual resultó gracioso.

“¿Dormiste bien?”

“Yo ya me bañé.”

“Te levantaste temprano……. ¿No tienes hambre?”

“Ya comí.”

“Hubiéramos comido juntos.”

“¿Hyung tiene hambre?”

“No, no mucha.”

Mientras se cepillaba los dientes, Bo-dam murmuró algo sobre ir al buffet que se ponía increíble al mediodía, pero terminó siguiendo con paso vacilante a Sun-myung, quien de pronto lo tomó de la mano y lo arrastró de vuelta a la cama. Pensó que quizás quería dormir de nuevo, ¿pero no fue acaso que lo tumbó y le plantó los labios encima?

“Ah, mmm, ¿eh?”

“Dijo que podía hacer lo que quisiera.”

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Recién entonces Bo-dam recordó la broma de anoche sobre elegir entre la comida o el sexo. Empujando suavemente el pecho de Sun-myung, que succionaba sus labios con torpeza, Bo-dam lamió ligeramente el labio superior de Sun-myung y habló.

“¿Quieres hacerlo conmigo?”

Al ver que su rostro se encendía al instante, Bo-dam pensó que Sun-myung no sería capaz de decir directamente que quería hacerlo, así que se puso a pensar en el menú del desayuno. Un sándwich estaría bien, o comer mucha fruta de estación…….

“Sí, quiero hacerlo.”

“¿Eh? ¡Ah, mmm!”

Sin embargo, lo que recibió el chico sexy y lindo no fue comida, sino sexo.

En toda su vida, era la primera vez que conocía a alguien que se le abalanzara sin siquiera dejarlo comer. Para tener sexo, ¿no era mejor tener el estómago lleno para que el humor estuviera en su punto máximo? Bo-dam sintió rechazo ante la idea de tener sexo con hambre, pero al ver las orejas de lobo sobre la cabeza de Sun-myung moviéndose inquietas, decidió perdonarlo por esta vez. No podía decirle ‘tengo hambre, quítate’ a alguien que estaba tan desesperadamente aferrado al sexo.

Como si se iba a hacer, era mejor hacerlo bien, Bo-dam abrazó a Sun-myung —quien solo atinaba a restregar sus labios con urgencia— y le quitó la bata que llevaba puesta. Al ver que ya tenía líquido preseminal, supuso que había estado esperando únicamente a que él despertara.

“Sun-myung, parece que realmente querías demostrar que no eres un eyaculador precoz.”

“Por favor, deje de burlarse……”

“Incluso si lo fueras, para mí estaría bien. Al fin y al cabo, tu herramienta es excelente.”

Qué suerte que algo así sea virgen. Tras decir eso, Bo-dam fue derribado de forma estrepitosa. No tuvo tiempo ni de soltar un gemido de sorpresa. Sun-myung, que lo giró con más facilidad que a un panqueque, acarició sus muslos con torpeza mientras soltaba quejidos. Por lo visto, quería hacer juegos previos pero no sabía cómo.

Bo-dam, con la cabeza hundida en la almohada, soltó una risita nasal. Sentía que si lo dejaba solo, Sun-myung frotaría la parte interna de sus muslos hasta que saliera fuego. Sintiendo algo de lástima por su esposo, que actuaba como un novato a pesar de haberlo hecho dos veces anoche, Bo-dam estaba a punto de montarse sobre él para darle una lección cuando miró entre sus piernas.

“¡Ah, mmm!”

“Tus testículos parecen... parecen de juguete.”

El rostro de Bo-dam, que estaba listo para burlarse, se deshizo por el placer y se hundió en la almohada. Esperaba ver a lo sumo las manos de Sun-myung entre sus piernas, pero lo que vio fue la lengua que hasta hacía un momento hurgaba sin piedad en su boca. Sin darle tiempo a detenerlo, la lengua de Sun-myung tocó su escroto.

Sun-myung, soltando un comentario tan directo que podría haber bajado cualquier erección, continuó moviendo la lengua con entusiasmo sin notar que Bo-dam se aferraba a las sábanas como si quisiera desgarrarlas.

¿Cómo puede tener unos testículos con una forma tan perfecta? Anoche no pudo verlos bien por la premura, pero ahora, con la claridad del día, el pene de Bo-dam no tenía ningún defecto ni en tamaño ni en forma. Sun-myung continuó con un juego previo obsceno, como un perro nacido para lamer la entrepierna de Bo-dam. Era un acto sucio y sin sentido, ya que nadie le había enseñado cómo hacerlo.

“Solo, mmm, métela rápido…… siento que me voy a, correr.”

“¡Ah, sí!”

“¡Ah, mmm…… ah!”

Sun-myung, que sin sentir rechazo alguno succionó y levantó con éxito el pene de Bo-dam, estaba saboreando la idea de lamer también su orificio cuando Bo-dam empezó a patalear. Sus palabras de que la metiera rápido no eran por una expectativa especial hacia el desempeño de Sun-myung, sino porque este estaba decidido a compensar el fracaso de la noche anterior.

“Mmm, ¡ah, mmm, espera, un poco! ¡Ah, mmm!”

“Ah, ah, hyung…… mmm, ¡ja!”

Ya entró dos veces ayer, así que no se correrá de inmediato. Sun-myung, encajando lo suyo en el orificio de Bo-dam de un solo golpe y con los nervios a flor de piel, soltó de nuevo un gemido de hombre mayor ante la presión a la que no terminaba de acostumbrarse y se desplomó sobre la espalda de Bo-dam.

Los jadeos salían por sí solos. Bo-dam, abrazando la almohada con el trasero bien levantado, era realmente un chico sexy y lindo. ¿Qué clase de orificio, sin ser su primera vez, aprieta tanto? Sun-myung, más que pensar en que lo suyo era demasiado grande, pensó que el orificio de Bo-dam era fascinante.

“Mmm…… muévete, ¡ah…… muévete! ¡Ah, mmm, sí, me gusta!”

Y antes de que pudiera sentir una leve repulsión hacia sí mismo por pensar que Bo-dam era fascinante, comenzó a mover la cintura. El hecho de que Bo-dam estirara el brazo hacia atrás y pellizcara levemente su trasero fue el detonante para que Sun-myung empezara a mover la cintura frenéticamente.

Gracias a eso, Bo-dam terminó acorralado hasta el punto de golpear su cabeza contra el cabezal de la cama. Su joven esposo se movía con una tenacidad increíble, considerando lo mucho que se había resistido antes de la boda. Aunque había tenido muchos encuentros en el pasado, esta era la primera vez que tenía un sexo tan desenfrenado. Un híbrido de lobo que corría como un caballo de carreras tras ser azotado por un simple pellizco en el trasero. Por muy saludable que fuera como híbrido de cobayo, no tenía forma de resistir a un enorme y demente híbrido de lobo.

Mientras tanto, si golpeaba su cabeza contra el cabezal haciendo ruido, Sun-myung lo arrastraba rápEdamente de vuelta al centro de la cama para seguir moviendo la cintura con firmeza, así que ni siquiera podía enojarse. A juzgar por el ruido húmedo que se volvía cada vez más ruidoso, este tipo debía haberse corrido ya varias veces. Bo-dam quería expresar su descontento bajo el peso de Sun-myung, que lo aplastaba con pura fuerza bruta, pero de su boca solo salían gemidos agudos.

“Hyung, mmm, de verdad…… ¡ah! Es tan sexy, ah……”

“Esp-¡ah! Sun-myung, no…… ¡ah, mmm―!!”

“Y, ja, es tierno.”

“Mmm……”

En cuanto este tipo con más fuerza que cerebro saque su pene de mi orificio, me voy a enojar. Bo-dam, que a pesar de haberse corrido tres veces por el placer ya estaba planeando cómo regañar a Sun-myung, soltó un grito al sentir cómo su interior se apretaba cada vez más.

Antes de que pudiera gritar que la sacara, Bo-dam perdió el conocimiento al sentir el nudo de Sun-myung comenzando el nudo. Con la firme promesa de que regañaría sin falta a Sun-myung, quien ahora mordisqueaba sus pequeñas orejas redondas y jugueteaba con el suave vello cerca de su coxis.

* * *

Para Sun-myung, el sexo había sido excesivamente satisfactorio, pero para Bo-dam resultó tan abrumador que su cuerpo llegó al límite. Por esa razón, Bo-dam no tuvo más remedio que permanecer transformado en cobayo durante toda la tarde. Sun-myung, por su parte, se dedicó con esmero a atenderlo.

“¿Quiere descansar más, hyung?”

“Cuic.”

“¿Y no tiene ganas de dormir?”

“Cuic.”

En realidad, después de dejar a Bo-dam impecable tras el sexo —ya que este se había quedado profundamente dormido del cansancio—, Sun-myung incluso había trazado el tierno plan de darle un beso en cuanto despertara. Pero al Bo-dam humano, no al Bo-dam cobayo. Lamentablemente, como Bo-dam no se sentía del todo bien, seguía manteniendo su forma de animalito.

Parecía que el sexo de la mañana lo había dejado agotado, pues el cobayo yacía plano y blandito como un pastel de arroz en el regazo de Sun-myung, limitándose a parpadear sin fuerzas. Sun-myung utilizó un cepillo de pestañas que había traído para peinar su pelaje sedoso y, cuando este quedó tan suave como la lana de angora, le dio unas palmaditas. Gracias a eso, el cobayo, que se había quedado medio dormido otra vez, despertó ante el roce de unos dedos que acariciaban sus orejas.

“¿Cuic?”

“¿Quiere que vayamos a dar un paseo? Aquí en el hotel también hay muchas cosas para divertirse”.

* * *

Está bien│

“Como hyung debe estar cansado, quédese así como cobayo.”

“Cuiiiic.”

Bo-dam, que estaba acostado boca arriba sobre el pecho de Sun-myung mientras este le daba un agradable masaje en la base de las orejas, rodó una vez y corrió a toda prisa hacia la maleta. Luego, le señaló a Sun-myung, que lo seguía de cerca, un neceser de color violeta.

“¿Qué debería llevar de aquí?”

“¡Cuic-cuic!”

“¿Solo el sombrero de paja?”

Dentro del neceser, que era apenas del tamaño de la palma de la mano de Sun-myung, había todo tipo de ropa y accesorios para cobayo. Al ver aquel neceser tan ostentoso que lo hacía dudar de si el cobayo había venido de luna de miel o a un desfile de moda, Sun-myung se sintió un poco abrumado, pero aun así tomó con diligencia el artículo que Bo-dam señalaba.

Bo-dam, tras elegir el sombrero de paja con sus patitas que parecían granos de arroz pegados, se metió de un salto en un bolso de punto. Sun-myung, sin quejarse, tomó el bolso y acarició con su dedo la coronilla del cobayo. Ahora le resultaba natural pensar que esa cara sonriente que mostraba los dientes frontales era demasiado adorable.

Sujetando la abertura del bolso con las patas delanteras y asomando la cabeza, el cobayo observó el camino hacia la piscina del hotel. Cada vez que los otros huéspedes miraban de reojo al cobayo dentro de su bolso, Sun-myung presionaba suavemente la cabeza de Bo-dam para esconderlo. Bo-dam mordisqueaba los dedos de Sun-myung con esmero cada vez que lo hacía, pero a Sun-myung simplemente no le gustaba que la gente se quedara mirando a Bo-dam.

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“Vaya, aquí también hay una playa de arena.”

“¡Cuic! ¡Cuic-cuic!”

“Venga aquí. Le pondré el sombrero.”

“Cuic―”

Tanto Sun-myung como Bo-dam se emocionaron mucho al ver la piscina cubierta que parecía una réplica a escala de la costa exterior. En cuanto vio la arena, Bo-dam salió disparado del bolso como si escapara y dejó las huellas de sus patitas. Sun-myung marcó la huella de su propio dedo junto a las del cobayo y luego le puso el sombrero de paja, haciendo incluso un nudo en forma de lazo cerca del cuello.

Una vez fuera, el cobayo parecía haber olvidado lo lánguido que estaba en la habitación y recorría la arena llena de alegría. Sin embargo, como si le diera miedo entrar al agua, buscaba rápEdamente el regazo de Sun-myung cada vez que la gente salía de la piscina goteando agua. A Sun-myung eso le gustaba bastante. Aunque Bo-dam fuera siete años mayor, le parecía especialmente tierno que lo buscara a él en situaciones de crisis.

El cobayo, que estuvo un buen rato revolcándose por toda la arena, tiró con fuerza de la manga de Sun-myung cuando descubrió un columpio.

“Cuic-cuic, cuic.”

“¿Quiere que vayamos al columpio?”

“¡Cuic!”

Sun-myung sacudió la arena que se había metido entre las manchas en forma de corazón de Bo-dam y se sentó en el columpio. Bo-dam, metido en el bolsillo de la camisa de Sun-myung, ladeó la cabeza mientras recibía la brisa.

“Hyung, sobre lo de esta mañana.”

“¿Cuic?”

Bo-dam estaba pensando que debía felicitar a Sun-myung por impulsarse con los pies de una forma tan agradable y sin dar miedo, pero al oírlo decir sobre lo de esta mañana, miró hacia arriba y solo pudo ver su mandíbula marcada. Como a Bo-dam le gustaba el rostro de Sun-myung, sintió un poco de lástima y le dio unos mordisquitos en el pecho para que continuara hablando.

“Siento haberle hecho daño. Lo siento mucho.”

“Cuiiiic―”

“De verdad que no volverá a pasar. Se lo prometo.”

“¡Cuic!”

Ah, así que eso le pesaba. En lugar de regañar a Sun-myung por su voz melancólica, Bo-dam movió sus patitas delanteras y levantó con firmeza solo el último dedo.

El humor de Bo-dam mejoró por completo cuando Sun-myung puso su dedo meñique contra el suyo y lo movió lentamente. Ambos estuvieron en el columpio hasta que se hizo de noche. Era un descanso que podrían haber disfrutado en cualquier otro lugar que no fuera las Maldivas, pero como una luna de miel es algo que no se repite, las estrellas de esa noche brillaron de una forma especial.

(Continúa en el próximo volumen)