17. Un loco a nivel universal
17. Un loco a nivel universal
Cuando
Woo-joo abrió los ojos, a su alrededor ondulaban olas acogedoras. Se sentía
cómodo y lejano, pero sobre todo, le resultaba familiar; como si se hubiera
quedado dormido flotando a la deriva en el mar y acabara de despertar.
“……
Ja.”
Lo
familiar era el problema.
Tanto
la habitación VIP, amplia y agradable para no parecer una sala de hospital,
como su instinto, que se relajaba al sentir el alivio de las feromonas que lo
envolvían.
“Quédese
recostado un poco más. Le aplicamos supresores, pero aún le costará moverse.”
“Ya
entendí, así que retire sus feromonas.”
“Piense
que es parte del tratamiento. Sus feromonas no están estables, así que debo
aplacarlas.”
“¿Y
por qué tiene que hacerlo usted?”
“……
Señor Woo-joo.”
“Ya
es bastante una mierda haber manifestado como omega por su culpa.”
“…….”
“Yo
solo tenía la glándula, no tenía ninguna capacidad reproductiva. Pensé que,
dentro de todo, era una suerte. ¿Pero está seguro de que realmente no la tengo?
Estando en este estado, la causa es obvia sin necesidad de escucharla. Seguro
es gracias al excelente alfa dominante, el señor Joo Tae-kyung.”
Así
que retire esas malditas feromonas. Woo-joo volvió a cerrar los ojos y se
cubrió con la manta, añadiendo con frialdad:
“¿Tanto
me odia?”
La
voz que siempre le había parecido agradable de escuchar atravesó la gruesa
manta para atormentar sus tímpanos.
Si
le preguntaran si lo odiaba, la respuesta sería: 'claro que no'.
Ni
una sola vez lo había odiado.
Por
eso Woo-joo se odiaba a sí mismo. Por no ser capaz de odiar a Joo Tae-kyung.
Él
había hecho sufrir a un colega que lo trataba bien a propósito, y lo había
aislado de forma aún más exhaustiva cuando ya no le quedaba nada.
Incluso
sabiendo eso, lo que más le repugnaba era que, aunque pudiera guardarle rencor,
no llegaba a odiarlo.
Woo-joo
exhaló un largo suspiro por la frustración.
“No
estoy siendo así por lo que pasó en la infancia. Aunque mi familia muriera por
mi culpa y mi vida rodara por el fango, no pienso que todo eso fuera culpa
suya, señor Tae-kyung.”
La
voz resentida de Woo-joo resonó dentro de la manta. Se debía a que se había
envuelto tan apretadamente que no se veía ni un solo cabello desde fuera.
Aun
así, Tae-kyung seguramente habría escuchado cada palabra sin perderse ni un
suspiro. Tal como Woo-joo había escuchado la voz de Tae-kyung.
“¿De
verdad piensa eso?”
“……
Técnicamente, sí.”
Aunque
Tae-kyung hubiera consentido a Ha-min, sabía bien que no era culpa de Tae-kyung
que él y su familia terminaran así. Simplemente, Tae-kyung estaba entrelazado
como por el destino en la mala relación entre Lee Ha-min y él.
Sin
embargo, no era fácil aceptar la realidad tal como era.
Si
Joo Tae-kyung no hubiera estado al lado de Lee Ha-min, Lee Ha-min no habría
podido cometer semejantes actos malvados. Por supuesto que habría tenido la
intención y el deseo de actuar, pero en aquel entonces no habría sabido que eso
era realmente posible.
El
pensamiento de que, si Lee Ha-min se hubiera enterado de eso un poco más tarde,
él no se habría desplomado así, sin ninguna defensa, lo atenazaba
constantemente.
Precisamente
lo que ocurrió en aquel tiempo fue el inicio de toda esta desesperación y el
dintel de la puerta hacia este fango podrido.
No
era culpa de Tae-kyung, pero no podía evitar guardarle rencor.
Por
supuesto, si no hubiera llegado a tener esta relación con Tae-kyung, habría
culpado de toda la falta y responsabilidad únicamente a Lee Ha-min. Sin
importar quién le hubiera enseñado qué, al fin y a cabo, quien planeó y ejecutó
aquello no fue otro sino Lee Ha-min.
Pero
tenía que ser Tae-kyung.
La
persona que le enseñó que incluso alguien que no tiene nada, como él, podía
entregar su consuelo o su corazón a alguien por primera vez.
Y
así, la persona que llenó la soledad de quedarse solo y le hizo jurar que se
convertiría con gusto en su mundo.
Tanto
como le resultaba pesado y agotador cargar con este solo cuerpo, era natural
que su resentimiento hacia Tae-kyung creciera.
A
pesar de eso.
A
pesar de todo, quería pensar que usted no tiene la culpa.
Porque
se sentía tan horrible por haber amado a Tae-kyung.
Sentía
que, si él fuera impecable, podría odiarse un poco menos a sí mismo por amarlo.
“Es
por mi culpa. Yo se lo enseñé así a Lee Ha-min, y Lee Ha-min solo hizo lo que
aprendió de mí.”
“…….”
Las
palabras de Tae-kyung, soltadas de golpe, dejaron a Woo-joo atónito.
Había
visto a personas que minimizaban sus errores, pero era la primera vez que veía
a alguien decir con tanta seguridad y orgullo sus propias culpas.
Sintió
que la rabia aumentaba.
Podría
haber vivido de forma un poco menos malvada. No es que esperara que fuera una
persona justa y llena de consideración, sino que hubiera sido alguien
razonablemente malo y egoísta como los demás, y que de vez en cuando fuera una
buena persona. Si hubiera sido así, al menos no tendría que enfrentarse a él en
este estado.
“Sí.
Es por tu culpa. ¡¿Qué hice yo tan mal?! ¡¿Por qué mi familia tuvo que ir
muriendo uno tras otro?! ¡Ni siquiera pudieron cerrar los ojos en paz al morir!
¡¿Por qué tenías que estar tan obsesionado con destruirnos?!”
Woo-joo
apartó la manta con fuerza y se incorporó de un salto en la cama.
Él
también lo sabía. La persona que debía recibir tal resentimiento era otra. Como
lo sabía, aguantó, y como le resultaba difícil aguantar, intentó no verlo.
Tae-kyung
removió ese esfuerzo con total indiferencia.
Sabiéndolo
todo.
A
pesar de saber qué sentía y con qué pensamiento lo alejaba.
“Deberías
haberte moderado un poco. Cómo puede ser todo tan fácil. ¡Que la gente muera!
¡¿Cómo puede ser tan fácil?!”
“No
sabía que morirían.”
“No.
Lo sabías. Aunque no lo supieras, deberías haberlo sabido. ¡Es el monstruo que
tú creaste! ¡Tú mismo se lo enseñaste!”
Las
lágrimas caían de los ojos de Woo-joo y sus labios temblaban.
El
hematoma formado en su pecho hacía mucho tiempo crecía cada vez más. Como si lo
culpara por haber vivido fingiendo que no existía o que no lo sabía, creció sin
control y sin darle tiempo a reaccionar.
Parecía
una oscuridad vacía o una piedra endurecida. No salía aunque golpeara con
fuerza su boca del estómago con el puño, ni se desprendía aunque intentara
vomitarlo junto con el llanto.
No
tenía la menor idea de qué debía hacer.
Deseaba
que alguien le diera la respuesta correcta.
Ya
estaba realmente muy agotado.
“Mi
mamá…… mi mamá no era así. Ah. Ah. Por qué……. Por mi culpa, mi papá…….”
Recuerda
todos los rostros de las personas que lo señalaban por la espalda, diciendo que
su padre se había suicidado dejando a su familia de forma irresponsable después
de alardear de que protestaría solo.
Solo
que no lo sacaba a relucir porque la vida era difícil, pero en realidad
recordaba cada uno de esos rostros.
También
decían lo que querían sobre su padre, quien se había ido diciendo que ganaría
dinero y nunca regresó; decían que lo había dejado con una montaña de deudas
para empezar de cero él solo. Actuaban como si eso fuera la verdad absoluta y
creían tener la razón.
Woo-joo
lo comprendió entonces.
Que
el mundo que había visto y en el que había crecido, en realidad, solo estaba
envuelto en un paquete bonito.
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Le
parecía patético y asqueroso cómo la gente se jactaba como si fueran la
justicia misma. Las palabras que soltaban, definiéndose a sí mismos como el
'bien', apestaban.
Aun
así, Woo-joo tenía que resistir.
Creía
que todo terminaría el día que su padre regresara. Pensaba que resistir hasta
entonces era la única forma en que él, en que 'ellos', podrían vivir.
Construir
un muro con el entorno y elegir el aislamiento voluntario porque la gente que
hablaba a la ligera le resultaba aterradora, fue simplemente el último método
de supervivencia que eligió para vivir.
“¡Y
aun así, ¡¿cómo puedes estar frente a mí con tanto descaro?! ¡¿Cómo puedes
hacer sufrir incluso a la gente de mi alrededor?!”
“No
hice sufrir a la gente de tu alrededor. Hice sufrir a Shin Woo-joo. Porque si
te enterabas de que Park Soo-hyun sufría por tu culpa, lo alejarías.”
“¿Eso……
¡ja! ¿Eso es lo que dices ahora? Realmente usted…… no siente ni una pizca de
arrepentimiento conmigo. Como quien mató directamente no fue usted sino Lee
Ha-min. Por eso no siente ninguna pena por mí.”
“Me
siento arrepentido.”
“¿Te
'sientes'? O sea…… que lo piensas así en tu cabeza…… pero en realidad, no es
que sientas pena de verdad. ¿Cierto?”
De
repente, un pensamiento cruzó con fuerza por la mente de Woo-joo. Entonces,
esta conversación absurda empezó a tener sentido.
“Ah.
Lo que estás haciendo ahora es por Lee Ha-min. Porque quieres encubrir los
errores de ese desgraciado.”
“¿Qué?”
Él,
a pesar de todo, se desesperaba por darle aunque fuera una pobre absolución
porque lo amaba, pero Tae-kyung se desesperaba por darle esa absolución no a
él, sino al hermano que tanto quería.
“¿Cuánto
tienes que amarlo para poder cargar incluso con el asesinato de alguien?”
Estalló
en una carcajada.
Comprendió
por qué Lee Ha-min se había puesto así por él. Cuánto debió odiarlo por meterse
en esa relación tan desgarradora entre ellos. Por supuesto, debió de parecerle
tan horrible como para querer matarlo.
Aunque,
claro, no sabía que sería un loco que llevaría ese pensamiento a la acción.
“Ah,
ja, ja. Es verdad. Viniste a mi casa también por él. Porque te molestó que yo
golpeara a Lee Ha-min.”
“Shin
Woo-joo.”
Woo-joo
sintió ahora, más intensamente que nunca, un deseo ferviente de morir.
Esa
era la única forma de borrar a Lee Ha-min y a Joo Tae-kyung de su vida.
Como
su vida había sido tan ardua y difícil que estaba agotado incluso para
enfadarse, deseaba que al menos morir no fuera difícil. Solo quería cerrar los
ojos así, desaparecer como el polvo y convertirse en la nada, en el vacío.
“Deberías
haberme dejado. Si me violaban o no. De todas formas, tú también planeabas
usarme y desecharme.”
“…….”
“Mejor
me hubieras dejado morir. ¿Incluso eso te pareció un desperdicio? ¿Por eso me
salvaste? ¿Para salvarme de alguna manera y torturarme hasta el final,
secándome la sangre por el resto de mi vida?”
Tae-kyung
exhaló un largo suspiro y se sentó en el borde de la cama. Al ver el rostro de
Woo-joo, que reía mientras derramaba lágrimas, sintió que se le partía el
corazón. Si hubiera sabido que tendría tales malentendidos, no habría mostrado
esa sucia obsesión.
Le
daba lástima la determinación de Woo-joo de no llamarlo nunca por su nombre.
Cada vez que Woo-joo hablaba, las palabras que salían de su boca cortaban o
apuñalaban a Tae-kyung, para luego volver y desgarrar el pecho de Woo-joo.
Ver
esto no era lo que pretendía.
“Pensé
que…… no tenía derecho a ser perdonado por ti.”
“Quítate.
¿Crees que tienes derecho a estar así?”
Cuando
Tae-kyung envolvió el rostro de Woo-joo e intentó secar sus lágrimas con el
pulgar, Woo-joo apartó su mano con brusquedad. Aunque lo miraba con furia, las
lágrimas no cesaban y corrían por su rostro empapándolo.
“Como
es algo que ya ocurrió. Como no es algo que se pueda deshacer. Por eso pensé
que debía recibir al menos tu resentimiento.”
“Seguro
que sí. Qué no harías para encubrir a Lee Ha-min.”
“Shin
Woo-joo.”
“Deja
de llamar mi nombre. No es un nombre que tú tengas derecho a llamar así.”
Tae-kyung
miró fijamente a Woo-joo y, por costumbre, levantó la mano para secar sus
lágrimas. Incluso mientras estaba así de enfadado, las feromonas de Woo-joo
fluían sin descanso y se sumergían en el mar de Tae-kyung.
Para
Woo-joo nada era fácil, y para colmo, incluso el celo se comportaba de forma
perversa, haciéndolo sufrir más que a los demás. Se dice que el celo es cuando
el control de las feromonas se vuelve difícil de por sí, pero Woo-joo debía de
ser el único cuyas feromonas se extendían desbocadas a pesar de estar
hospitalizado y recibiendo inyecciones.
Por
eso sentía pena.
Woo-joo
necesitaba sus feromonas. Sus feromonas seguían escapando al control, pero se
volvían dóciles únicamente ante las suyas; las feromonas de Shin Woo-joo solo
reaccionaban ante las suyas.
Sentía
pena porque ese hecho lo hacía feliz.
No
sentía pena por haber codiciado a Shin Woo-joo.
Porque
él era una persona que no podía evitarlo.
Desde
el principio, simplemente nació así.
Para
desear solo a Shin Woo-joo, codiciar solo a Shin Woo-joo y amarlo solo a él.
“No
pienses en Lee Ha-min. No pienses en nada de eso y solo mírame a mí.”
“…….”
“Deja
ya de alejarme por Lee Ha-min y de huir por Lee Ha-min.”
“Ja.
¿Dices que esto es por Lee Ha-min?”
Tae-kyung
suspiró levemente y negó con la cabeza. El hecho de que Shin Woo-joo se alejara
de él no era por Ha-min, sino por él mismo, que había mantenido a Ha-min a su
lado.
“……
No. Tienes razón. Es por mi culpa. Por haber conocido a Lee Ha-min. Por haberle
enseñado cosas malas. Así que, por favor, guárdame rencor a mí. Mírame solo a
mí. No mires ni pienses en ningún otro tipo.”
“¡Basta!
Basta ya, por favor……. Deja de encubrir a Lee Ha-min frente a mí.”
Tan
pronto como Tae-kyung terminó de hablar, Woo-joo se cubrió los oídos con ambas
manos. Sabe que Lee Ha-min es el mayor hijo de perra y una basura, pero no es
que Tae-kyung no tenga la culpa. Aun así, no quería escuchar a Tae-kyung
diciendo que era su propia culpa.
Woo-joo
no sabía cuál era la respuesta que deseaba su corazón.
Por
eso se sentía simplemente incómodo y agobiado, resentido con Tae-kyung y harto
de todo.
Solo
quería dejarlo.
Fin.
O liberación.
Quería
liberarse ya de lo que lo oprimía.
Incluso
si eso significaba dejar de respirar.
Tae-kyung
abrazó a Woo-joo, quien presionaba sus oídos y bajaba la cabeza, alejándose del
mundo. Woo-joo intentó zafarse, pero Tae-kyung aplicó más fuerza en sus brazos
y le susurró constantemente: 'No te vayas. Woo-joo'.
“Eres
tú. A quien encubro no es a Lee Ha-min, sino a Shin Woo-joo.”
“Deje
de decir tonterías. No. Mejor sería que yo desapareciera de aquí. Todo fue mi
culpa. Mi propia existencia fue un mal social. ¿Cierto? Así que simplemente me
marcharé.”
“¡Mírame,
Shin Woo-joo!”
Tae-kyung
levantó el rostro de Woo-joo sujetando sus mejillas. Fue en el momento en que
Woo-joo intentaba arrancarse la aguja del suero de su mano.
“No
hace falta que me perdones en toda tu vida. Tenme a tu lado y descarga tu
resentimiento o tu rabia, haz lo que quieras. Shin Woo-joo tiene derecho de
sobra para eso.”
“¿Y
por qué tendría que hacer eso? ¿Es ese el método que usted pensó para encubrir
a Lee Ha-min?”
“Estamos
hablando de ti y de mí. No de Lee Ha-min.”
Las
pupilas de Woo-joo, con las que se encontró, temblaban violentamente como si
hubieran perdido su destino y vagaran sin rumbo. No. Quizá sus propias pupilas
reflejadas en las de él temblaban tanto que se veía así.
Simplemente
tenía miedo.
Miedo
a que Woo-joo no pudiera confiar en su corazón.
O.
A que su corazón fuera una violencia para Woo-joo, como lo fue Park Soo-hyun
hoy.
“Si
pudiera…… si estuviera bien hacerlo…….”
Tae-kyung
tomó aire y luego cerró y abrió los ojos lentamente. Su sentimiento se volvió
aún más seguro y nítido.
Lo
que deseaba no era simplemente a Shin Woo-joo.
No
era simplemente querer poseerlo.
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Lo
que Joo Tae-kyung deseaba era una sola cosa.
“Quiero
ser amado por ti.”
“…….”
“Te
amo tanto como para desear incluso tu resentimiento.”
“…….”
“Te
estoy amando, Shin Woo-joo.”
Los
ojos sorprendidos de Woo-joo parpadearon un par de veces. No pudo decir nada y
solo miró fijamente a Tae-kyung, para finalmente volver a derramar lágrimas.
“No.
No puede ser. Los lugares donde estamos parados son diferentes. Nosotros.”
“Estamos
juntos ahora mismo. Cómo va a ser diferente.”
No
debimos habernos encontrado ni por casualidad.
Si
hubiera sido así, no habría tenido que amar a nadie, ni dolerme por amar.
Woo-joo
tomó la mano de Tae-kyung que envolvía su mejilla y negó lentamente con la
cabeza.
“¿Cómo
van a ser iguales el mar y el cielo? Son demasiado diferentes.”
“En
medio del Océano Pacífico, la persona que está más cerca no es alguien que vive
en algún país. Es el astronauta que está en la estación espacial. El mar y el
cielo no están lejos para nada.”
“…….”
“Y……
en el universo ('Woo-joo') hay estrellas.”
Tae-kyung
lamió el contorno de los ojos de Woo-joo. Sin saber que de sus propios ojos
también brotaban lágrimas, sentía que se le partía el corazón una y otra vez
ante el rostro lloroso de Woo-joo.
Frente
a Woo-joo, siempre se sentía miserable y pequeño. Siempre le disgustaba su
propia incapacidad de no poder hacer nada.
“Dime
que soy yo quien está parado en el lugar más cercano a Shin Woo-joo, por
favor.”
Woo-joo
cerró los ojos apoyándose en su mano.
Dejó
de fingir que no sabía dónde estaba su corazón. Tampoco podía seguir
haciéndolo. Porque se veía demasiado bien.
Aun
así, lo que seguía quedando era la culpa.
De
que sus padres murieron por su culpa.
Si
no hubiera sido por él, ellos dos habrían seguido viviendo felices y sanos.
Por
supuesto que podría no ser así, pero fuera cual fuese el final, seguro que era
mejor que morir por culpa de un hijo.
“Creo
que…… sería mejor morir. Si sigo vivo…… al final usted también terminará
arrepintiéndose.”
“Simplemente
guárdame rencor. ¿Eh? Puedes vivir y guardarme rencor. Sobreviviste para
insultarme y maldecirme. Hazlo así, Woo-joo.”
“¿Y
mi corazón qué?”
“……
Woo-joo.”
“Yo
también…… quería darle mi corazón. Qué hago con esto.”
Si
es correcto que yo lo ame.
Si
eso no es hacerles daño a mis padres.
Realmente
es tan difícil que quiero morir.
“Siento
que yo, que lo amé, yo, que pensé que quería volver a vivir al verlo, soy lo
más horrible del mundo.”
“……
Shin Woo-joo.”
“Podría
haber vivido de forma un poco menos malvada. ¡¿Por qué hace que ni siquiera
pueda amarlo con tranquilidad, por qué?!”
“Sí.
Me equivoqué. Todo es culpa mía.”
Tae-kyung
pensó entonces por primera vez en su pasado.
Para
él era natural estar en una posición superior, y también le parecía lógico
recibir las miradas de la gente que lo admiraba por ser capaz de todo.
Su
pasado, en el que consideraba que no era gran cosa, que no era diferente a
pisar y matar a una hormiga, lo había atrapado. La persona por la que deseaba
ser amado sufría diciendo que no podía amarlo plenamente por culpa de su
pasado.
“Woo-joo.
Solo elígeme a mí. No pienses en nada más, solo mírame a mí y elígeme a mí.”
“¿Por
qué lo decide usted?”
“Porque
yo me encargaré de todo lo demás.”
“…….”
“Pagar
por mis pecados ante tus padres toda la vida, haber vivido en el infierno todo
este tiempo, yo lo compensaré todo.”
Woo-joo
se mordió el labio.
Al
final, quien le tendía la mano era Joo Tae-kyung, quien siempre había sido
cálido únicamente con él.
Sin
saber siquiera cómo no quererlo, era imposible que pudiera rechazar su mano.
“Necesito
tiempo para pensar.”
“……
5 minutos.”
“¿Está
loco?”
“3
minutos.”
“En
vez de 3 minutos, puede que yo me marche en 3 segundos. ¿Quiere que lo haga?”
Tae-kyung
bajó la cabeza abrazando a Woo-joo. El suave aroma a jabón le hizo cosquillas
en la punta de la nariz. Era una feromona adorable cada vez que la sentía.
Aunque el hecho de que no pudiera excitarse sin entender el ambiente era
gracias al supresor.
“……
No quiero darte mucho tiempo. Porque si empiezas a pensar solo, es fácil caer
en el lado malo.”
“No
verlo a usted, señor Tae-kyung, podría ser el lado bueno.”
“Es
el lado malo. Porque si me rechazas, voy a encerrar a Shin Woo-joo. No podrás
salir, y morir es algo que menos podrás hacer. ¿Aun así te parece el lado
bueno?”
“Resultó
ser usted alguien muy bueno para las amenazas.”
“Si
no está Shin Woo-joo, yo me muero. Ya he pensado incluso en cómo voy a morir.”
“No
bromee.”
“No
es broma. Lo pensé desde que encontré a Shin Woo-joo sumergido en el agua del
hotel. Que yo también moriría con él.”
“…….”
“Una
amenaza es esto. Encerrar a Shin Woo-joo es una ternura.”
Viendo
a Tae-kyung decir todo lo que quería con el rostro hundido en su hombro,
Woo-joo inhaló profundamente. En algún momento las lágrimas habían cesado y su
corazón latía con más fuerza que nunca.
“Está
bien. Intentémoslo.”
“……
¿El qué?”
“Lo
que dijo usted. Si más tarde me arrepiento…… no será tarde para desaparecer
entonces.”
Si
su vida era algo que podía dejar en cualquier momento, quizá fuera mejor llegar
hasta el final. Porque incluso si al final hubiera desesperación, él no podría
soltar la mano de Tae-kyung. Bueno, si no está solo al morir, eso tampoco
estaría mal.
“No
puedes retractarte. No dejaré que te retractes.”
Cuando
Woo-joo rodeó la espalda de Tae-kyung con sus brazos para abrazarlo de vuelta,
Tae-kyung aplicó aún más fuerza.
Ante
los gestos del alfa dominante que actuaba como si no fuera a soltarlo nunca
más, finalmente una risa silenciosa escapó de Woo-joo.
* * *
Desde
el día siguiente a que Woo-joo decidiera quedarse a su lado, Tae-kyung comenzó
formalmente a preparar un lugar para él. Sin duda, era una sucesión de los días
más felices.
La
casa donde solían vivir juntos fue, por supuesto, vendida.
Ante
la explicación de que no podía volver a vivir allí porque se había ensuciado,
Woo-joo lo aceptó de inmediato sin decir mucho. No es que la casa tuviera la
culpa, pero las emociones que dejó el final en aquel lugar no eran precisamente
gratas para él.
Sin
embargo, como pensó que mudarse a la mansión principal podría ser una carga
para Woo-joo, buscó un lugar cerca de la empresa que tuviera piscina en el
edificio y lo amuebló solo con lo indispensable por el momento.
Por
supuesto, no es que no hubiera pensado en presionarlo hasta llegar al
matrimonio para asegurarse de que Woo-joo no cambiara de opinión. Si lo hacía,
Woo-joo podría haber aceptado mudarse directamente a la residencia principal
sin necesidad de buscar otra casa.
A
pesar de ello, reprimió ese impulso y esperó, pues no quería que el camino de
Woo-joo hacia él fuera recordado como algo comprado simplemente con dinero.
Deseaba
que, algún día, incluso después de que pasaran muchos años, Woo-joo pudiera
sentirse en paz al recordar este momento.
Que
no fuera como un sacrificio vendido por arroz, despertando de pronto al lado de
Joo Tae-kyung.
Sino
un día en el que se convirtieran en el mar, el cielo y, además, el universo el
uno para el otro.
Tae-kyung
decidió que, cuando Woo-joo esperara ese día de todo corazón, él estaría
plenamente a su lado para convertirse en su esposo.
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Dicho
de forma sencilla.
Tae-kyung
estaba esperando.
El
día en que Woo-joo soñara con el matrimonio con él como algo natural.
* * *
La
casa nueva era un poco más pequeña que la anterior. Al menos bajo los
estándares de Tae-kyung.
Sin
embargo, se acostumbró mucho más rápido de lo que temía, pues le preocupaba que
resultara incómoda o agobiante. Gracias a que el espacio era más reducido, bastaba
con moverse un poco para encontrar dónde estaba el otro de inmediato. A
Tae-kyung eso era lo que más le gustaba, y a Woo-joo le daba igual, siempre y
cuando Lee Ha-min no pudiera encontrarlos.
“Entonces,
¿me está diciendo que vaya a la universidad?”
“No
tiene que ir si no quiere.”
“Pero
para hacer 'esto', se necesita un título, ¿no?”
“Así
es.”
Como
se mudaron a toda prisa, la casa se llenó rápidamente con lo que estaba
disponible, dejando los gustos personales en segundo plano. Aunque podrían
haber completado la decoración con calma mientras se quedaban en un hotel,
Tae-kyung quería que Woo-joo se estableciera en un lugar y sintiera
estabilidad.
Pensó
que, aunque Woo-joo había permanecido en un solo sitio durante mucho tiempo
esperando a su padre, nunca debió sentir que era el lugar al que pertenecía. Al
no considerarlo su hogar, capaz de abandonarlo todo en cualquier momento, debía
de haberse sentido como si estuviera a la deriva en medio del mar. Quizás por
eso la vida le resultaba tan pesada, hasta el punto de desear desaparecer como
el polvo.
Por
esa razón, los muebles de la casa parecían tener cierta unidad, pero había
partes que no encajaban del todo. Al principio, esos detalles le molestaban,
pero con la convivencia se adaptó a ellos. A veces incluso le daban risa, por
lo que no pensó en cambiarlos. Seguramente era porque Woo-joo ya se había
impregnado en esas pequeñas cosas.
Como
cuando Woo-joo se golpeaba un dedo del pie porque uno de los muebles sobresalía
—en ese momento se sorprendió de que alguien pudiera lastimarse así— o cuando
Woo-joo se asustaba al ver un mueble sin tirador, pensando que se le había
caído, aunque simplemente fuera un modelo que no los necesitaba.
De
esa manera, Woo-joo se filtró en cada rincón de la nueva casa de Tae-kyung. Era
un placer que jamás habría conocido si hubiera amueblado la casa siguiendo
estrictamente sus propios gustos originales. Ahora que realmente sentía que
Woo-joo estaba a su lado, incluso esos pequeños desajustes terminaron por
ganarse su afecto.
“¿No
quieres estudiar? Pensé que no habías ido a la universidad porque no pudiste,
no porque no quisieras. ¿Me equivoqué?”
“No
es que no quiera. Pero tampoco es que me encante. Además, nunca fui muy bueno
estudiando.”
“Lo
sé. Todos los deportistas son iguales.”
“Tienes
prejuicios contra los deportistas.”
“Es
que no he visto a ningún deportista que sea más brillante que yo.”
Aun
así, Tae-kyung se puso terco a la hora de elegir el escritorio para el estudio.
Tenía que ser grande, largo y sólido. Lo mandó a fabricar por encargo,
supervisando cada material personalmente. Era un escritorio que Tae-kyung
diseñó con cuidado para que ambos pudieran sentarse uno al lado del otro a usar
la computadora o hacer sus cosas.
Por
supuesto, era un escritorio que reflejaba un 200% de los intereses personales
—o más bien, de las segundas intenciones— de Tae-kyung, pero Woo-joo pensaba
que era simplemente para poder estar juntos como ahora.
“Esto
lo hizo a propósito por mí, ¿verdad?”
Cuando
Woo-joo presionó con fuerza la tableta sobre el escritorio, Tae-kyung asintió
con una leve sonrisa.
“No
puedo decir que no. Siento que debo compensar al señor Woo-joo de alguna
manera.”
“Usted
no fue quien hizo eso, ¿por qué tiene que compensarme usted?……”
Woo-joo
balanceó la silla de lado a lado con la punta de los pies apoyada en el suelo.
Aunque guardaba resentimiento, sabía bien que no era culpa de Tae-kyung, por lo
que cada vez que pasaba esto, terminaba sintiendo pena por él.
“Entonces
no lo llames compensación, tómalo como un regalo. O un soborno porque quiero
verme bien ante los ojos del señor Woo-joo.”
“……
Me quedo con lo del soborno.”
“Parece
que he logrado verme bien, entonces.”
“…….”
En
lugar de responder, asintió con los labios apretados. Podía sentir el calor
subiendo hasta la punta de sus orejas, que seguramente estaban rojas. Tae-kyung
soltó una risita y acercó la silla de Woo-joo a la suya. Tomó el pie de
Woo-joo, lo colocó sobre su regazo y comenzó a masajearle el tobillo con firmeza.
“Hablando
en términos más empresariales, aunque nuestro grupo es actualmente el
patrocinador oficial de la federación, lo único que hacíamos era buscar
talentos prometedores y observarlos mientras les dábamos dinero. Pero yo pensé
que, aprovechando esta oportunidad, sería bueno crear una fundación para
cuidarlos y enseñarles de forma más sistemática.”
“¿El
objetivo es formar atletas?”
“Pueden
llegar a ser atletas o no, no importa. Al final, si necesitan el apoyo de la
fundación es porque atraviesan dificultades económicas, y los jóvenes en esa
situación suelen caer fácilmente en malos pasos. Si entrenan con el apoyo de
nuestra fundación, podrán crecer de una forma más sana y saludable.”
“¿Y
quiere que yo dirija esa fundación?”
“No
de inmediato. Solo si más adelante el señor Woo-joo quiere hacerlo.”
Woo-joo
asintió lentamente y luego entornó los ojos. Teniendo en cuenta que no hacía
mucho que había decidido quedarse al lado de Tae-kyung, el hecho de que le
hablara de esto significaba que lo había planeado desde hacía mucho tiempo. Y
eso quería decir que él sabía que terminarían así.
“¿Qué
habría hecho con todo este plan si yo no lo hubiera elegido a usted?”
Woo-joo
apoyó la barbilla en ambas manos e indicó la tableta con la mirada. En la
pantalla brillaba la imagen del paisaje del terreno que ya había sido comprado.
“Me
das un vuelco al corazón cada vez que dices esas cosas, así que para.”
“¿Por
qué? ¿Cree que me iría incluso ahora?”
“……
Uno nunca sabe lo que dicta el corazón humano.”
'Mmm'.
Woo-joo emitió un sonido nasal mientras observaba a Tae-kyung y movía el
tobillo. Desde que entró en esta casa —o incluso antes—, no sentía frío ni
dolor en el tobillo cuando estaba al lado de Tae-kyung. Quizás era porque él se
lo masajeaba con sus grandes manos cada vez que tenía oportunidad.
“Entonces……
¿podría organizar competencias de natación y cosas así?”
“Las
que quieras.”
“¿También
tiene pensado algo para eso?”
“No
podemos patrocinar a cualquiera. El señor Woo-joo debe pensarlo con calma. Qué
tipo de competencia organizar y a quiénes patrocinar.”
“Pero
entonces…… no es que necesite obligatoriamente un título.”
“Te
ayudará a imaginar, planear y ejecutar más cosas. Los humanos imaginamos
basándonos en lo que conocemos.”
Al
final, Woo-joo no tuvo más remedio que aceptar las palabras de Tae-kyung.
Aunque decía que la elección era suya, Tae-kyung siempre terminaba llevándolo a
la respuesta que él quería. Claro que, como esa respuesta era una conclusión
beneficiosa tanto para Tae-kyung como para él mismo, no podía rechazarla.
Al
ver la ligereza de la punta del pie que se movía, Tae-kyung inhaló
profundamente sin que Woo-joo lo notara. Lo que iba a decir ahora era lo
verdaderamente importante, algo que podría ser difícil de aceptar o que podría
causarle mucho dolor.
“En
realidad, hay una cosa más que el señor Woo-joo debe elegir. Es algo que solo
Shin Woo-joo puede hacer.”
“¿Qué
es?”
“Esos
delincuentes a los que pidió que me vengara.”
El
rostro de Woo-joo se volvió pálido al instante. El tobillo que se movía se
congeló y la mirada divertida con la que observaba a Tae-kyung desapareció.
“……
¿Los encontró?”
“Sí.
Y algo más.”
“¿Algo
más?……”
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Tae-kyung
se aclaró la garganta y volvió a tomar la tableta. Tras tocar la pantalla un
par de veces, abrió un archivo de video que Woo-joo no había visto nunca y se
lo extendió.
“Es
el último video en el que aparece el padre del señor Woo-joo.”
“Ah.”
“¿Sabe
de qué se trata?”
“Más
o menos. Lee Ha-min…… ja. Parece que quería verme saltar desde un acantilado.
Me lo contó. Dijo que mi papá…… que antes de morir, mi padre se sintió muy……
muy frustrado. Que le suplicó a ese desgraciado que le perdonara la vida.”
“Mmm…….
A decir verdad, es bastante diferente.”
“¿Diferente?”
“Es
normal suplicar por la vida cuando te traen a rastras sin saber por qué. Pero
lo que sigue es totalmente distinto.”
“¿Cómo……
de distinto?”
“Al
verlo…… pensé que la fortaleza del señor Woo-joo debe venir de sus padres.”
“…….”
“Parece
que esos tipos tenían el original para chantajear a Lee Ha-min. Pensé que sería
difícil para el señor Woo-joo ver el video completo, así que le hice algunos
ajustes.”
Con
manos temblorosas, Woo-joo presionó el botón de reproducción. En cuanto comenzó
el video, fluyó la voz de su padre, esa que pensó que no volvería a escuchar
jamás. Como su visión se nubló por completo, hizo un esfuerzo por enfocar la
vista y encontrarse con su padre en la pantalla. Aunque había gemidos de dolor
intercalados, era la voz que siempre había extrañado.
['Woo-joo.
Te amo. Te amo, hijo mío. Tienes que vivir. Tienes que vivir a toda costa. Vive
y dile mucho a mamá y a papá que los amas.']
Incluso
mientras hablaba, recibía golpes y patadas. A veces desaparecía de la pantalla
y volvía a aparecer, y cada vez su rostro y su cuerpo estaban más destrozados.
Tenía los ojos tan golpeados que no se veía lo blanco de ellos, y su nariz
estaba tan hundida que la sangre brotaba sin parar. Su rostro estaba tan
hinchado que era imposible recordar sus facciones originales.
Aun
así, Woo-joo no podía apagar el video. Sus labios temblaban violentamente y las
lágrimas caían gota a gota sobre la pantalla. A pesar de todo, Woo-joo solo
apretó con fuerza la tableta con sus manos trémulas.
Te
extraño.
Te
extraño, papá.
“Ah……
ah.”
Finalmente,
el llanto estalló en la boca de Woo-joo. ¿Cuándo llegaría el día en que pudiera
hablar de este anhelo sonriendo y sin llorar? ¿Llegaría algún día?
Yo.
Solo
soy un pecador ante mi papá.
“Guh……
lo siento……. Lo siento, papá. Ah. Ah. Lo siento.”
Aunque
se mordiera los labios, no había forma de detener el llanto que se filtraba. Su
rostro estaba completamente empapado en lágrimas y su aliento cargado de
humedad. Le dolía tanto el corazón, pero se sentía aún más culpable por no
poder pedirle perdón a su padre, que debió sufrir mucho más, y por no tener
forma de expresarle sus sentimientos.
“El
rostro de su padre está muy maltratado…… pero quería que lo viera porque no le
hablaba a la cámara, sino a Shin Woo-joo.”
Aunque
su rostro estaba cubierto de sangre por los golpes, no lo censuró con mosaicos
porque vio en los ojos del padre el deseo de dejarle un último mensaje a su
hijo. A pesar de ser un video despiadado y cruel hasta un punto difícil de
mirar, el anhelo del padre por transmitir su amor a su hijo se veía con más
fuerza que las huellas de la violencia brutal.
“Ah.
¿Le dolió? Mi papá. Parecía…… parecía sentir mucho dolor, ah.”
“Yo.
Yo lo lamento mucho.”
“Ah.
Guh.”
“Señor
Woo-joo. Lo lamento. Todo fue mi culpa. Yo……”
Cuando
Woo-joo comenzó a llorar desconsoladamente, Tae-kyung tuvo que admitir por
primera vez que había vivido de forma equivocada. Siempre pensó que no había
hecho nada malo y, por eso, le resultaba fácil lanzar burlas y críticas a Lee
Ha-min. Pensaba que, si tenía alguna culpa, era solo una responsabilidad moral.
Y era cierto que consideraba que eso no llegaba a ser un problema.
Sin
saber que eso mismo era arrogancia.
El
eje central de Shin Woo-joo, quien nunca se había mostrado débil ante los
demás, se derrumbó. Al ver a Woo-joo incapaz de controlar su propia vida,
Tae-kyung comprendió finalmente qué era ese 'arrepentimiento' del que hablaba
Woo-joo. El problema había sido él desde el principio. El mismo Joo Tae-kyung.
Si
uno rastreaba el dolor de Woo-joo hasta su origen, terminaba llegando a Joo
Tae-kyung. Que Lee Ha-min fuera así de nacimiento o no, era un problema
secundario. Si no hubiera sido por Joo Tae-kyung en primer lugar, Ha-min nunca
habría sentido celos de Woo-joo. Porque Ha-min comenzó a destruir a Woo-joo
desde el momento en que la mirada de Tae-kyung se dirigió hacia él.
“Es
mi culpa, así que deja…… deja de sentirte culpable. ¿Eh? Lo compensaré todo
viviendo el resto de mi vida.”
El
corazón de Tae-kyung dolía. Sabía que decir esto no borraría la culpa de
Woo-joo. Por eso sentía aún más pena. Él, que no había cometido ningún error en
ningún momento, se había convertido en el mayor pecador del mundo. Era una contradicción
absurda.
Solo
Woo-joo era inocente. Todos los demás, excepto Woo-joo, eran pecadores. Él
mismo, Lee Ha-min, los tipos que cometieron el asesinato. Todos los que
señalaron con el dedo e insultaron a los padres de Woo-joo sin conocer la
verdad, dejándolo solo, eran culpables.
“Lo
siento.”
“……
Señor Tae-kyung.”
“Lamento
todo.”
Tae-kyung
sostuvo las manos de Woo-joo y repitió que lo sentía innumerables veces. No
había otras palabras que pudiera decir. Aunque tuviera diez bocas, o cientos, o
miles, sería lo mismo. El pecador no era Woo-joo, sino él mismo.
“Lo
compensaré todo. Por el resto de mi vida, no, incluso después de muerto lo
compensaré. Así que, por favor……”
“¿Por
qué…… por qué usted, ah? Realmente, el maldito, ¡ah! el desgraciado es otro.”
“Eso
también. También haré eso. Hasta darle un castigo divino a ese desgraciado. Así
que no te vayas. ¿Eh?”
“No
me voy……. A dónde iría yo.”
Woo-joo
negó con la cabeza mientras se secaba las lágrimas. Si se las secaba, las
lágrimas volvían a fluir por encima, y si volvía a secárselas, fluían de nuevo,
impidiendo que su rostro se secará.
“……
A cualquier parte. Siento que te irías a cualquier lugar donde yo no esté.”
Tae-kyung
se mordió con fuerza la carne del interior de su boca. La piel sensible se
desgarró con los dientes y un sabor metálico a sangre inundó su boca.
“No
me iré jamás. Ah. Porque eso es lo que Lee Ha-min más desea.”
Tae-kyung
asintió y terminó de secar las lágrimas de Woo-joo. Por suerte, Woo-joo utilizó
la nostalgia y la culpa como motor para prepararse para levantarse de nuevo.
Como era de esperar, Woo-joo era una persona fuerte.
“Fuu…….
¿Dónde está el original de esto?”
“Lo
tengo yo.”
“¿Puede
mostrármelo?”
Ante
la pregunta de Woo-joo, Tae-kyung negó con la cabeza lenta y silenciosamente.
Era un video tan desagradable que incluso él había tenido que fruncir el ceño
al verlo. No podía entregárselo a Woo-joo.
Extendió
la mano para secar sus lágrimas con delicadeza y luego levantó a Woo-joo para
sentarlo sobre su regazo. Woo-joo intentó soltarse de sus manos para bajar,
pero Tae-kyung lo abrazó con más fuerza desde atrás.
Fingió
que le daba tiempo para que recuperara el aliento con calma, pero en realidad
era porque no quería mostrar su propia expresión estúpida.
Se
sentía tan, pero tan arrepentido que no podía permitirse llorar frente a
Woo-joo; tuvo que morderse los labios sin piedad para contener las lágrimas.
Recordó
a Woo-joo, quien debió haber resistido con firmeza y soledad, aparentando
indiferencia. Al pensar en eso, contener el llanto se volvía más fácil. Al
recordar esos tiempos en los que Woo-joo quería llorar pero no podía y tenía
que aguantar, Tae-kyung se reprendía a sí mismo diciéndose que él, con más
razón, no debía llorar.
“¿Acaso……
estás llorando?”
“No.”
“Así
que el señor Tae-kyung era esta clase de persona.”
“Tampoco
es eso. Es que, a decir verdad, es la primera vez que me pasa……. Me siento
muy…… extraño conmigo mismo.”
“Mmm…….
Pues a mí me hace sentir más agradecido. He empezado a tener la certeza de que
hice bien al elegir al señor Tae-kyung.”
“……
Soy yo el que agradece que digas eso.”
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Tae-kyung
se aclaró la garganta con un carraspeo. Algo que había estado profundamente
adherido a él pareció desprenderse. Woo-joo era la persona que lo convertía en
alguien mejor. El único aliento que volvía a completar a su yo que ni siquiera
sabía que estaba incompleto.
Tae-kyung
aplicó fuerza en sus brazos para abrazar a Woo-joo con todas sus energías y
luego habló en voz baja.
“¿Qué
quieres hacer con Lee Ha-min?”
“¿Dónde
está?”
“Lo
tengo bien sujeto para que no pueda huir.”
“¿Debería……
entregarlo a la policía?”
“No
lo sé. Aún no lo he entregado. Sé que es lo correcto, pero pensé que quizás el
señor Woo-joo querría vengarse personalmente.”
“No
lo sé. No he pensado en una forma concreta de cómo sería mejor vengarme……”
Tae-kyung
abrazó con fuerza a Woo-joo, como si lo comprendiera. Como no sabía cómo
consolarlo, no tuvo más remedio que aferrarse a él con fuerza. Sentía que debía
sujetarlo firmemente para que Woo-joo no desapareciera.
“Si
no te apetece, basta con que me digas cuánto dolor quieres infligirle. Yo me
encargaré del resto.”
“……
¿Usted está bien con eso, señor Tae-kyung?”
“No
hay razón para no estarlo. Si lo cuidé como a un hermano querido fue por
consideración a mi madre.”
“…….”
“No
me crees.”
“Es
un hecho que lo consentías.”
“Lee
Ha-min nunca fue tan importante para mí desde el principio. Por supuesto,
agradezco que hiciera reír a mi madre, pero no soy una persona tan afectuosa
como para entregar mi corazón por algo así. La única persona que me enseñó eso
fue el señor Woo-joo.”
Imitar
a un hermano mayor que adora a su hermano menor era simplemente algo por el
bien de su madre. Era lo único y lo mejor que podía hacer por ella. Él, por
naturaleza, se parecía a su padre. Se parecía tanto en el hecho de volverse
despiadado con aquello que le estorbaba, sin importar que fuera de su propia
sangre.
Gracias
a que lo ocultó meticulosamente, Woo-joo no sabía en absoluto que él mismo le
había ordenado al anterior jefe de equipo que lo acosara. En aquel entonces,
antes de darse cuenta de lo que sentía por Woo-joo, ni siquiera pensó que el
método fuera erróneo. Al fin y al cabo, Joo Tae-kyung era alguien capaz de
volverse cruel con tal de obtener lo que deseaba.
Y
sobre todo, de ahora en adelante, podría volverse mucho más atroz si era por
Shin Woo-joo. Lo único que había cambiado era que ya no se sentía tan ligero
como antes, y que no lo despacharía con la facilidad de quien elige un menú
para la cena.
Bueno.
De todas formas, esto era algo que Woo-joo jamás sabría. Como tampoco era algo
que le hiciera el menor daño a él, lo clasificó bajo esa etiqueta de
'razonablemente malo' que Woo-joo había mencionado.
“Yo……”
En
ese momento, Woo-joo dudó un instante y luego habló lentamente. Woo-joo, quien
no conocía en absoluto las intenciones ocultas de Tae-kyung, mostró una
expresión mucho más aliviada gracias a sus palabras.
“Deseo
que todo el mundo sepa quién es Lee Ha-min en realidad.”
“Está
bien. Lo prepararé.”
“Sinceramente……
por mucho que lo piense, no lo sé. Deseo que Lee Ha-min sufra el mayor dolor
posible. Realmente desearía que se muriera…… pero no sé si eso sea lo mejor.
Aparte de eso, no se me ocurre otra forma más que mostrarle lo bien que me va
con usted, como dijo el señor Tae-kyung.”
“Mmm.
A decir verdad…… como pensé que el señor Woo-joo diría algo así, hay algo que
he estado planeando.”
Tae-kyung
pensó que Woo-joo jamás podría idear un plan como el suyo. Seguramente, en
algún momento de su pasado, habría tenido malos pensamientos. Como desear que
pasara por lo mismo. O jurar que jamás lo perdonaría. Pero, al final, solo
quien ha cometido actos malvados sabe cómo hacerlos; estaba claro que Woo-joo
no podría imaginar un plan capaz de ser ejecutado. Porque, de nacimiento,
Woo-joo no era una persona capaz de ser tan malvada.
“¿Qué
es?”
“¿Recuerdas?
Cuando dije que me vengaría de la persona que dejó el tobillo del señor Woo-joo
en ese estado.”
“¿Cuando
intentabas seducirme solo para tener sexo?”
“Es……
eso creo que podemos olvidarlo.”
“¿Dejo
que el señor Tae-kyung hable primero?”
Woo-joo
soltó una pequeña risa y apresuró a Tae-kyung. Hubo un tiempo en que esas
palabras de Tae-kyung le dolían, pero ahora se habían convertido en algo que él
mismo podía sacar primero para burlarse de él. Se dio cuenta, una vez más, de
que las cosas podían cambiar así con el paso del tiempo.
“Haremos
que Lee Ha-min vaya a juicio para que reciba la pena máxima. Así no habrá nadie
que no lo sepa. Por supuesto, será expulsado como atleta, y cada vez que haya
una competencia internacional como un mundial o los juegos olímpicos, su nombre
estará en boca de todo el mundo.”
“Sí.
Eso era lo que deseaba.”
“Pero,
en un día cercano, en el mejor día posible, habrá un incendio en la prisión.”
“¿Qué?”
“Y
ese incendio será, precisamente, en la prisión donde Lee Ha-min esté cumpliendo
su condena.”
“…….”
“Deseo
devolverle el dolor, no igual, sino mayor. Ese es el método de venganza que
prometí.”
'¿Qué
te parece?', añadió Tae-kyung, mientras Woo-joo parpadeaba sorprendido. Nunca
había imaginado una venganza tan directa. Pensaba que, para que el mundo lo
supiera, debía ser juzgado por la ley, y si eso ocurría, debía renunciar a
devolverle personalmente toda la rabia acumulada.
Y
si decidiera vengarse personalmente clavándole un cuchillo, Tae-kyung ocultaría
el hecho minuciosamente para no enviarlo a la cárcel. Si eso pasaba, la
verdadera cara de Lee Ha-min nunca sería conocida por el mundo. Por esa razón,
aunque sentía una rabia que le hacía rechinar los dientes, intentaba
contenerse. Pensaba que la única forma de dar a conocer la verdad sobre la
muerte de sus padres y permitirles descansar en paz era seguir la ley.
Justo
hasta este momento, antes de que Tae-kyung le hiciera esta dulce propuesta.
“Si
el señor Woo-joo no puede elegir un buen día, lo elegiré yo. Cuando ocurra el
incendio, quedará herido lo suficiente para no morir, y entonces planeo sacar a
Lee Ha-min de la prisión ocultándolo de los ojos del mundo.”
“……
¿Por qué?”
“Porque
para Lee Ha-min, la prisión será un paraíso comparado con el tiempo que el
señor Woo-joo tuvo que resistir.”
“Entonces,
¿hay…… algo más?”
“A
partir de entonces, Lee Ha-min empezará a tener alucinaciones en las que se
ahoga en el agua. Cada vez que se duerma, cada día. El agua le tapará las vías
respiratorias mientras está completamente atado de pies y manos, de modo que no
podrá escapar ni siquiera con esa natación en la que es tan bueno; eso es lo
que se repetirá cada noche.”
“……
¿De verdad es posible hacer que alguien vea alucinaciones? ¿Y con el contenido
que uno desee?”
“Claramente
estará a punto de morir ahogado, pero en algún momento, cuando despierte,
abrirá los ojos en su cama estando perfectamente bien. Incluso nadie le creerá.
Porque él estuvo a las puertas de la muerte, pero al despertar estará en una
cama sin una sola gota de agua. Tendrá miedo de dormir y sufrirá porque nadie
escuchará sus palabras.”
Mientras
seguía hablando, Tae-kyung empezó a masajear la parte interna de la muñeca de
Woo-joo. A veces frotaba suavemente con el pulgar, otras veces usaba la punta
del índice para raspar ligeramente con la uña. Luego, juntaba dos dedos como
haciendo el ademán de pellizcar, agarrando y soltando la piel delicada
repetidamente.
“Al
final, llegará a confundir si es un sueño, una alucinación o la realidad. Un
día se convertirá en dos, luego tres, cuatro, una semana, un mes. Y así cada
día. ¿Cómo crees que terminará esa persona?”
“Espera.
¿De verdad son alucinaciones?”
“Lo
importante es hacerle creer que está 'viendo' alucinaciones.”
Woo-joo
movió los labios varias veces, pero finalmente optó por no decir nada. Era un
acto tan malvado, pero no quería detenerlo.
'Así
que el señor Tae-kyung, cuando está de mi lado, es una persona realmente
confiable'.
Woo-joo
soltó una risa irónica sin darse cuenta. Lee Ha-min también debió saberlo. Que
cuando Joo Tae-kyung está a su lado, uno se vuelve un invencible que no le teme
a nada en el mundo.
“Su
familia también tiene buena posición. ¿De verdad es posible todo eso?”
“¡Ah,
ja, ja! Es la primera vez que escucho algo así.”
“…….”
“Todo
el mundo sabe que no hay nada imposible para mí.”
Woo-joo
se mordió el labio y luego hizo un puchero. Como lo único que conocía era la
natación, era natural que no hubiera podido alcanzar a comprender qué clase de
persona era Joo Tae-kyung. Bueno, ahora le quedaba claro que era alguien más
increíble de lo que pensaba. Y que ahora podía mover a esa persona con una sola
de sus palabras.
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“Y……
estoy pensando en hacérselo pagar también al entrenador de cuando el señor
Woo-joo era atleta, y hasta a los tipos que lastimaron directamente a sus
padres. ¿Qué quiere hacer el señor Woo-joo?”
“Ah.”
Woo-joo
recordó entonces a las personas que había dejado a un lado en su mente. No
había llegado a pensar en ellas. Había odiado a Tae-kyung y sufrido al recordar
a Ha-min. En ese remolino de emociones sin fin, no tuvo margen para pensar en
los demás. Finalmente, se rascó la cabeza y llegó a una conclusión sencilla.
Con Lee Ha-min era suficiente; él era la única persona a la que no podría
perdonar aunque muriera y volviera a morir cien veces.
“Mmm…….
Me da un poco de vergüenza decir esto……. Pero como acordamos ser razonablemente
malos, ¿qué tal si a esas personas las dejamos en manos de la ley?”
“Como
desees.”
Woo-joo
tomó la mano de Tae-kyung que lo abrazaba por detrás. Apoyó sus labios sobre
esa mano grande y firme, y luego hundió su rostro en ella. Las lágrimas que
empapaban su cara se trasladaron rápidamente a la mano de Tae-kyung.
“¿Cuándo……
empezamos?”
“Empezaré
mañana mismo. En cuanto enciendas las noticias, lo primero que verás será el
nombre de Lee Ha-min.”
“Era……
así de fácil.”
Woo-joo
soltó una risa sin fuerzas. Las yemas de sus dedos aún temblaban. No sabía si
era por la nostalgia calada hasta los huesos o por la rabia grabada en su
sangre. Solo sabía bien que el final de esta relación fatídica y hartante
estaba cerca.
“En
cualquier momento, siempre que el señor Woo-joo me elija.”
“Elegir……”
A
veces, todavía de vez en cuando, escuchaba la voz de Lee Ha-min de aquel día.
Sentía deseos de arrancarse los oídos o de hundir la cabeza bajo el agua. El
impulso de liberarse del sonido de aquel día golpeaba su corazón con fuerza,
acorralándolo en un rincón.
—¿Tú
puedes confiar en Joo Tae-kyung? ¿De verdad puedes amarlo? Yo soy quien te dejó
así, pero quien me enseñó fue mi hermano. Aun así, ¿de verdad podrás amarlo
toda la vida?
La
voz de Ha-min, que desgarraba sus tímpanos y revolvía su mente, golpeaba su
corazón una y otra vez. No quería dejarse influenciar por esas palabras, pero
lo cierto es que todavía estaba muy confundido. ¿No habría ni una pizca de
deseo de vengarse de Ha-min en su elección? No tenía la certeza. Ni siquiera
tenía la certeza de si haber elegido a Tae-kyung era lo correcto, por lo que el
entorno que cambiaba centrándose en él le resultaba aún menos real.
¿Podría
vivir así, simplemente amando? ¿No llegaría a odiarlo y guardarle rencor a
veces, o a menudo? ¿No sentiría deseos de maldecirse a sí mismo en esos
momentos? Como una rama que se balancea sin fuerzas ante un fuerte vendaval, se
tambaleaba mientras escuchaba la voz de Lee Ha-min sin cesar.
“Yo……
a decir verdad, no sé si esto esté bien.”
“¿El
qué?”
“Siento
como si estuviera utilizando al señor Tae-kyung.”
“¿Lo
olvidaste? Yo fui quien puso mi correa en las manos del señor Woo-joo. Y fui yo
quien dijo que no la soltara nunca. Si tienes a Joo Tae-kyung y Shin Woo-joo no
hace nada, eso sí que me haría sentir como una mierda.”
“¿Por
qué?”
“Porque
es lo único que tengo, y si ni siquiera sirve para eso, sentiría que soy una
basura inútil.”
Woo-joo
soltó una risa silenciosa, incrédulo. Dicho por Tae-kyung, parecía una broma
graciosa. Pero no era del todo gracioso, porque ese mismo Joo Tae-kyung se
rebajaba a sí mismo y ensalzaba a un Shin Woo-joo que no tenía nada. Como si
Shin Woo-joo fuera el que poseyera más.
“Que
yo eligiera al señor Tae-kyung no fue…… solo por la venganza.”
“¿Eh?
Por supuesto. Desde el principio, el señor Woo-joo tampoco me alejó porque me
odiara, ¿verdad?”
“……Es
por si acaso llegara a pensarlo así.”
Ante
la respuesta tan segura de Tae-kyung, Woo-joo se quedó sin fuerzas. Sintió que
su preocupación no era tal. Y fue entonces cuando comprendió lo que realmente
deseaba.
'Aun
así, deseo amarte cada día, cada momento'.
Tenía
miedo de que el rencor y el odio crecieran más que el amor. Porque no ignoraba
que, en algún momento, el resentimiento seguramente devoraría incluso el amor
hacia él.
“¿El
señor Woo-joo cree que Dios ama a los humanos?”
Antes
de que se fuera su risa de desolación, sintió un peso pesado sobre su hombro.
Una voz baja resonó justo al lado de su oído.
“No
es que tenga una religión, pero tengo entendido que generalmente se enseña así.
Personalmente, también lo creo. Aunque más que creerlo…… sería más exacto decir
que es algo aprendido.”
“Sí.
Yo también. Pero Dios no quiere a todos los humanos en cada momento.”
“…….”
“Como
dice la gente, porque los ama, también los regaña y les da castigos.”
Woo-joo
no respondió, sino que reflexionó en silencio sobre las palabras de Tae-kyung.
Porque no parecían palabras dichas simplemente para consolarlo. Si estuviera a
punto de decir la estupidez de que le dio pruebas porque lo amaba a él y a su
familia, se habría girado de inmediato para darle un golpe en la mandíbula.
“Quiero
decir que no tienes que quererme en cada momento. Eso no hará que dude de tu
elección ni que me arrepienta de mi sentimiento.”
Woo-joo
parpadeó. Su expresión estúpida se reflejaba en el monitor negro frente al
escritorio. Solo después de repetir las palabras que escuchó varias veces,
comprendió la intención de Tae-kyung. No era consuelo ni alivio.
“¿Acaso
soy yo el dios ('Shin') del señor Tae-kyung?”
“A
cambio, confórmate con que yo sea tu único creyente. No aceptaré a nadie más.”
O
sea, que no había necesidad de tales preocupaciones ni angustias. Era su
sentimiento de decirle que hiciera lo que quisiera en cualquier momento.
“Shin
Woo-joo. Te queda bien.”
“No
cambie el apellido de otros a la ligera.”
“En
realidad, desde la primera vez que vi al señor Woo-joo, pensé que el
significado de 'nuevo' ('Shin') también te quedaba muy bien.”
“Así
que ya lo habías cambiado una vez.”
Woo-joo
hizo un puchero. Aun así, las comisuras de sus labios no bajaban. Una vez más,
su rostro de tonto se reflejaba en el monitor negro. Un tonto que no sabía
ocultar su risa.
“Para
mí, el señor Woo-joo fue así desde el principio. Eres nuevo y curioso, por eso
mi mirada se dirigía a ti y quería saber más por la curiosidad. Quería estar
más tiempo pegado a ti.”
'Shin'
Woo-joo.
Fue
un mundo que encontró por primera vez, que sacudió sus cimientos por completo y
que volvió a llenar con ese universo ('Woo-joo').
Tae-kyung
hundió sus labios sucesivamente en el hombro, la línea del cuello y la oreja de
Woo-joo. Ahora realmente se sentía como el único e inigualable creyente de la
religión de Woo-joo. Allí, Shin Woo-joo existía como el único e inigualable
Dios.
Gracias
a eso, Woo-joo tuvo que morderse los labios con fuerza y encoger los dedos de
los pies sin darse cuenta. La calidez y suavidad que brindaba Tae-kyung a veces
servía de consuelo, pero también funcionaba como un estimulante que despertaba
los sentidos de todo su cuerpo, como ahora. Su rostro ardía por la vergüenza y
el calor subía por su cuerpo.
“Y……
deje de llamarse basura a sí mismo. No me gusta sentir que lo que elegí es como
una basura.”
Woo-joo,
tratando de que no se notaran sus rápidos latidos, recuperó el aliento a
escondidas de Tae-kyung y soltó las palabras que había estado guardando.
Entonces, sintió un pequeño movimiento de sobresalto detrás de él y no pudo
evitar estallar en risas.
“Realmente……
no puedo creerlo. Que no hubiera pensado en eso.”
“¿No
lo hizo a propósito?”
“Pensé
que yo era alguien con una buena percepción de mí mismo. Por eso, esas palabras
no eran autodesprecio ni en tono de broma, pensé que solo era transmitir un
hecho.”
“Pensé
que lo hacía a propósito para parecer malo.”
“Jaja.
No lo hago a propósito. Bueno. Como el señor Woo-joo me ve solo como una buena
persona, puede que para ti haya tenido esa intención.”
Tae-kyung
sonrió siguiendo la risa de Woo-joo que se transmitía levemente a través de la
vibración de su cuerpo. Ahora sentía que Woo-joo había venido a él por
completo.
“Como
sea, ya no puede hacerlo.”
“Está
bien. Te lo prometo.”
Tae-kyung
entrelazó su dedo meñique con el de Woo-joo. Por supuesto, también juntó los
pulgares presionando con fuerza hasta que casi se borraran las huellas
dactilares. Al mismo tiempo, rascó suavemente el interior de la muñeca de
Woo-joo con la otra mano. El cuerpo de Woo-joo dio un gran salto por la
sorpresa.
“Ahora
voy a bañarme. ¿Quieres que nos bañemos juntos?”
“……No.”
“¿Por
qué?”
“……No
pregunte si ya lo sabe.”
“Eso
no se puede evitar. Porque deseo ver al señor Woo-joo avergonzado.”
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Woo-joo
bajó la cabeza profundamente. La nuca estaba teñida de un rojo intenso.
Tae-kyung se levantó besando ese cuello. Woo-joo forcejeó para bajar, pero cada
vez que lo hacía, Tae-kyung mordisqueaba su cuello molestando la piel delicada.
Sentía
que su pecho se desbordaba de amor por Woo-joo, quien olía a jabón a pesar de
no saber qué hacer. Era una satisfacción completamente diferente al deseo que
sentía simplemente por poseerlo.
Era
la unión del universo y el cielo que tanto había anhelado.
* * *
El
aguacero de agosto parecía correr desenfrenado hacia el otoño.
Woo-joo
contempló en silencio las gotas de lluvia que golpeaban el ventanal antes de
dar un largo sorbo al café de la mesa a través de un sorbete. El café, cubierto
con una montaña de crema batida que parecía derretirse de dulzura con solo
mirarla, resultó ser mucho más empalagoso de lo que esperaba.
“Ugh”.
Frunció
el ceño instintivamente. Aunque los gustos varían, le sorprendía que alguien
pudiera disfrutar de algo tan dulce. Al verlo se veía delicioso, y por eso
quiso probarlo.
Es
una obviedad que, cuantos más ingredientes tiene un café, más caro resulta.
Woo-joo nunca había pensado siquiera en comprar algo así, pero ahora estaba
aprendiendo que permitirse esos caprichos era una forma de descubrir sus
propios gustos.
En
ese momento, un latte de apariencia suave y sin crema batida fue colocado sobre
la mesa. Woo-joo abrió mucho los ojos y levantó la mirada; el empleado de la cafetería,
con el rostro ligeramente sonrojado, habló:
“Recibimos
el pedido de que, si parecía que no podía tomar la bebida que ordenó, le
entregáramos un latte”.
“¿Un
pedido? ¿Cómo……?”
“Llamaron
por teléfono. La persona que alquiló la cafetería”.
“……¿Alquiló
la cafetería?”
“Sí”.
Ja.
Joo Tae-kyung era, mientras más lo conocía, un loco de proporciones épicas.
Woo-joo estuvo a punto de indignarse, pero al ver al empleado que seguía allí
de pie, forzó una sonrisa y asintió levemente. Solo entonces el joven se dio
cuenta de que seguía parado ahí y regresó apresuradamente tras la barra.
Hoy,
por insistencia de Woo-joo, era el día en que saldría a encontrarse con
Soo-hyun. Tae-kyung había insistido en que, si tenía que verlo, él también
debía estar presente, pero Woo-joo impuso su voluntad simplemente mirándolo
fijamente sin decir una palabra.
Finalmente,
acordaron que Tae-kyung solo lo dejaría en la puerta y lo pasaría a buscar al
terminar, pero jamás imaginó que alquilaría todo el local. Con razón insistió
tanto en elegir él mismo el lugar; tenía segundas intenciones.
Woo-joo: Señor
Tae-kyung. ¿Alquiló el lugar para vigilarme a gusto, verdad?
Tae-kyung: Lo hice
para proteger al señor Woo-joo.
En
cuanto Woo-joo envió el mensaje, la respuesta llegó al instante, como si lo
hubiera estado esperando. Eso también significaba que lo estaba observando.
Woo-joo: Señor
Tae-kyung. Ya le dije que él no es esa clase de persona.
Tae-kyung: Claro. Siga
defendiendo a ese infeliz.
Woo-joo
soltó una risa irónica y dejó el teléfono. La lluvia arreciaba y golpeaba el
cristal con fuerza. Parecía que ni con un paraguas podría evitar mojarse la
ropa.
Recordó
el pronóstico que decía que llovería todo el día y ladeó la cabeza. El cielo a
lo lejos estaba tan negro que, a pesar de ser mediodía, era difícil encontrar
un rayo de luz solar. Por costumbre, estuvo a punto de inclinarse para tocarse
el tobillo, pero en lugar de eso, corrigió su postura y saboreó el nuevo latte.
Después
de todo, ya no importaba si llovía todo el día o no. El tobillo ya no le
punzaba ni le dolía por la humedad.
“¿Qué
miras con tanta atención?”
“Ha
llegado”.
“……Sí”.
Soo-hyun,
que ya había entrado al local, asintió ante el saludo de Woo-joo. Dudó un
momento, se aclaró la garganta y se sentó frente a él. Como era de esperar, su
ropa estaba empapada.
“Incluso
viniendo del estacionamiento me mojé así. ¿Tú estás bien?”
“Sí”.
Soo-hyun
habló como quien pregunta por cortesía. Eran palabras triviales, pero como su
corazón seguía sintiéndose pesado, en realidad tuvo que poner todo su empeño
incluso en esa frase.
“Ah.
¿Uno de esos es para mí?”
“Ah,
no. Lo siento. Le pediré uno nuevo”.
“¿Eh?
Ah, no. Yo lo pediré”.
“No.
Yo fui quien pidió vernos. Yo…… invito”.
Como
técnicamente era la tarjeta de Tae-kyung, tartamudeó sin querer. Aun así, no se
corrigió. Seguramente Soo-hyun también lo sabía sin necesidad de palabras.
“Está
bien. Acepto la invitación”.
Soo-hyun
pareció sonreír con amargura y desvió la mirada hacia la ventana. Era un barrio
tranquilo. Quizás por la lluvia, pero sintió que el silencio y la calma
sumergidos bajo el agua le daban paz.
“Woo-joo”.
“Dígame”.
“Lo
siento”.
“……”.
“Aunque
hubieras tenido el celo, no debí actuar así. Sé que entre un Alfa y un Omega
existe esa fuerza irresistible…… pero, sea como sea, no estuvo bien. Lo
siento”.
Woo-joo
escuchó la disculpa mientras miraba el teléfono sobre la mesa. Él conocía muy bien
a la única persona que había resistido esa fuerza irresistible, incluso
hiriéndose a sí mismo para aguantar.
Como
era un Alfa dominante, no le quedaron cicatrices, pero Woo-joo sabía que fue
una herida considerable, tanto que tuvo que llevar vendas blancas en el
antebrazo durante varios días. Incluso cuando Woo-joo fue quien se le abalanzó
primero, Tae-kyung resistió pensando antes en él.
“Acepto
sus disculpas”.
“Sí.
¿Para eso querías que nos viéramos?”
“Sí”.
“También
lamento eso. Debí ser yo quien lo hiciera primero, pero no sabía si tenía la
cara suficiente para pedirte una cita”.
“Imaginé
que pensaría así, supervisor”.
“……”.
Soo-hyun
se humedeció los labios con la lengua repetidamente y se frotó los ojos con
ambas manos. Aunque sabía que era tarde, no entendía por qué seguía queriendo
confirmar las cosas.
“Si
yo me hubiera confesado primero…… ¿habría sido diferente entre nosotros?”
“No”.
“Yo
te quise por más tiempo. ¿De verdad no lo sabías?”
“Usted
no me quería, sentía lástima por mí”.
“Al
principio fue lástima, es cierto. Pero aun así”.
“No.
Ni siquiera así habría funcionado. Sé que usted quiso negar ese sentimiento
hasta el final”.
Woo-joo
interrumpió a Soo-hyun. Sacar a la luz esos sentimientos que él intentaba
ignorar era la única forma de que pudiera aceptarlo.
“No
lo digo para culparlo. Como ser humano, es natural que fuera así. Yo no tenía
padres, no tenía nada más que deudas. Para hacer algo solo con el sentimiento
de querer a alguien…… usted y yo éramos muy diferentes”.
“Si
vamos al caso, ese…… hombre es mucho más diferente a ti que yo”.
Woo-joo
sonrió levemente y negó con la cabeza. Las palabras de Soo-hyun le recordaron a
cuando él mismo intentaba alejar a Tae-kyung diciendo que pertenecían a mundos
distintos.
'En
medio del océano Pacífico, la persona más cercana no está en ningún país ni en
ninguna tierra, sino que es el astronauta en la estación espacial'.
Esas
palabras fueron consuelo y alivio. Y sobre todo, fueron un hechizo único y
especial. Le decían que, así como el mar y el espacio están cerca, él podía
permitirse desearlo.
“Ese
hombre me necesita”.
“¿Esa
es la razón?”
“Usted
cree que, porque me quiere, debe dármelo todo, ¿verdad?”
“Es
lo lógico, ¿no?”
“Él
no es así. Al contrario, intenta recibir más de mí”.
“Ja.
Por eso dicen que estos tipos ricos son los peores……”
“No.
No me refiero a eso”.
Woo-joo
sacudió la cabeza para calmar a un Soo-hyun que empezaba a alterarse. Lo
interrumpió para romper su error conceptual. Soo-hyun no era quién para decir
eso.
“Él
se deshizo de sí mismo porque me ama”.
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“Shin
Woo-joo. Eso es……”
“Lo
sé. Es mucho mayor que yo y uno de los magnates más importantes del mundo. Sé
que lo que él 'tira' puede parecer nada. Pero ese hombre renunció a toda la
forma en que había vivido hasta ahora”.
“Eso
es todo. Solo eso. ¿Acaso eso hace que Joo Tae-kyung deje de ser Joo Tae-kyung?
Ese tipo seguirá siendo la misma basura dentro de diez o cien años”.
“Para
mí no lo es”.
“……”.
“Fue
así desde el principio. Mientras usted sentía lástima y dudaba hasta el último
momento sobre si salir conmigo o no, él simplemente me vio de humano a humano”.
Shin
Woo-joo. Con su sola existencia, él podía ser lo único y el todo para
Tae-kyung. Porque Tae-kyung solo lo deseaba a él. Le conmovía que lo necesitara
tal como era. Sentía tanto amor que tenía el deseo de llenarlo solo con su
presencia.
“Y
sobre todo…… me gusta la gente que me necesita. No tengo interés en recibir
afecto por lástima, ni lástima mezclada con afecto. Para empezar, ni siquiera
lo agradezco”.
“O
sea que desde el principio yo no tuve oportunidad…… eso es lo que dices”.
“El
señor Tae-kyung espera que yo vuelva a completarlo. Por eso, yo tengo que estar
con él”.
Ante
las palabras de Woo-joo, Soo-hyun apretó y soltó las manos repetidamente. Miró
por la ventana, donde no había ni un rayo de sol, y se revolvió el cabello. Se
bebió el latte helado que Woo-joo le había pedido y, no siendo suficiente, se
metió un hielo a la boca y lo masticó ruidosamente. Solo después de sentir el
frío intenso que le punzó la cabeza pudo mirar a Woo-joo directamente a los
ojos.
“¿Lo
amas?”
“Sí”.
Woo-joo
asintió con firmeza y una sonrisa. Al pensar en él, que seguramente escuchaba
esta conversación en alguna parte, no podía evitar reírse. Como es algo que
jamás le diría a la cara, no estaba mal que lo escuchara así.
“Está
bien. Entiendo”.
Soo-hyun
soltó una risa de desolación. Amó de la forma común, como vive todo el mundo.
Sin imaginar que llegaría a ansiar poseerlo tanto, confió en que con eso
bastaría. Tratándose de Shin Woo-joo. Solo ahora comprendía que había sido
arrogante.
“Y……
en realidad le pedí vernos porque tengo algo que darle”.
“¿A
mí?”
“Sí”.
Woo-joo
le entregó a Soo-hyun el sobre amarillo que había dejado en la silla de al
lado. Mientras Soo-hyun lo tomaba confundido, Woo-joo añadió la explicación:
“Son
los documentos relacionados con el gimnasio Gyeong-jin. Pensé que, más que
verlo desaparecer, lo que más odiaría el director sería verlo funcionar perfectamente
en manos ajenas”.
“¿El
director?”
“Sí.
Es alguien que traicionó a su propio atleta por dinero”.
“¿Me
das esto así como así? ¿De verdad puedo aceptarlo? No, no. Hazlo tú
directamente. Tú también puedes hacerlo”.
“Yo
no lo necesito”.
Woo-joo
sacudió la cabeza con una sonrisa. No quería decir que no lo necesitara por
tener dinero, sino que no tenía necesidad de volver allí. El lugar al que él
pertenecía era el mar, donde las olas corrían hacia él rompiendo en espuma
blanca cada vez que lo deseaba. Así que era hora de dejar ir al Shin Woo-joo
del pasado.
“Gracias
por toda su ayuda hasta ahora”.
Ante
la despedida de Woo-joo, Soo-hyun apretó con fuerza el sobre. Comprendió que el
Shin Woo-joo de ahora era igual y a la vez distinto al que conocía, y que el
Shin Woo-joo que él solía mirar era una creación propia. También entendió que
solo Joo Tae-kyung había visto que este Shin Woo-joo era el verdadero desde el
principio.
Soo-hyun
recogió sus cosas y se levantó. No pudo evitar que sus movimientos fueran
lentos. Una despedida silenciosa lo esperaba bajo la lluvia torrencial.
“Nosotros……
terminamos así, ¿verdad?”
“Sí”.
“Está
bien……. Lo siento, y gracias”.
“Adiós”.
“Sé
feliz, Shin Woo-joo”.
Woo-joo
fingió no notar la incomodidad de Soo-hyun al mirar el sobre. Sintió lástima
por haberse convertido en alguien tan calculador que no quería dejar deudas
pendientes. Pero sabía claramente que este era el momento de organizar y dejar
fluir el pasado, y estaba seguro de que llegaría el día en que pensaría que
esta elección fue la correcta.
“¿Por
qué mi Woo-joo sigue preocupándose por un tipo así?”
Tae-kyung,
que se había acercado sin que se diera cuenta, acercó una silla y se sentó al
lado de Woo-joo. Woo-joo soltó una risita y empujó hacia Tae-kyung el café que
no terminó por estar demasiado dulce.
“Si
sigue quejándose, haré que se tome esto”.
“Ahora
hasta me amenazas por defender a ese tipo”.
“¿Cuándo
se volvió tan inmaduro Joo Tae-kyung?”
“¿Acaso
no fui así con Shin Woo-joo desde el principio? ¿No te acuerdas de cuando te
envié las patas de rana?”
Ah.
Al recordar al Joo Tae-kyung que enviaba patas de rana y luego se hacía el
desentendido, Woo-joo estalló en una carcajada.
“En
ese momento pensé que estabas loco”.
Fuera
un loco o un demente, pensó: '¿qué clase de locura nueva es esta?'.
“Es
que no podía ser igual a los demás”.
“Basta
con ser normal, ¿sabes?”
Tae-kyung
apoyó la cabeza en una mano sobre la mesa y con la otra tomó la mano de
Woo-joo. Comenzó a acariciar desde las puntas de los dedos hasta rascar
suavemente el interior de la muñeca. Cuando Woo-joo intentó retirar la mano por
el respingo, Tae-kyung soltó una risa baja y acarició la rodilla de Woo-joo.
Sentía cómo el cuerpo de Woo-joo se tensaba a medida que tocaba el hueso
redondo y liso de su rodilla.
“Si
fuera un tipo normal, el señor Woo-joo no habría venido a verme”.
“……”.
“Viniste
a mi oficina precisamente porque no soy un tipo cualquiera. Mostrándome este
tobillo tan provocativo”.
“No
fue por eso. Fui porque parecía un loco que solo se detendría si hablaba con él
en persona”.
“¿No
viniste para pisarme el pene?”
“¿Qué?
¿De qué está hablando?”
“Con
ese pie presionaste mi pene y me hiciste correrme”.
'Qué
provocativo'. Mientras decía eso, Tae-kyung ladeó más la cabeza para
encontrarse con la mirada de Woo-joo. Woo-joo, con el rostro encendido, se
removía inquieto. Era por culpa de Tae-kyung, que ahora acariciaba su maléolo y
su tobillo con la punta del pie.
“¿Está
loco?”
“Al
señor Woo-joo le gusta que lo miren”.
“¿Yo
cuándo……? Agh. No haga eso”.
Woo-joo
desvió la mirada hacia la barra con el rostro rojo. Sentía que en cualquier
momento alguien saldría y los vería.
“Por
desgracia, dejé que los empleados se fueran. No me gusta que otros vean al señor
Woo-joo”.
“Eso
es……. No. ¿Por qué los dejó ir……?”
Se
mordió los labios para tragarse las palabras que estuvieron a punto de salir.
Eso de que 'era un alivio'. Definitivamente él también debía estar loco. ¿Cómo
podía pensar que era un alivio en esta situación?
“En
realidad, más que a los empleados, quería mostrárselo a ese tipo”.
“¿Ese
tipo? ……Ah. ¿Se refiere al supervisor?”
“Lo
provocativo que es Shin Woo-joo. Cómo le gusta cuando mi pene está dentro. Cómo
se estremece cuando le chupo el tobillo mientras lo follo”.
“De
verdad está demente, mmm. ¿Por qué le mostraría eso?”
Tae-kyung
le quitó el reloj a Woo-joo y comenzó a succionar el interior de su muñeca. Una
marca nueva se superpuso a una roja. Sus tobillos estaban igual de manchados, o
incluso más, y esa era la razón por la que Woo-joo tenía que usar calcetines
incluso en pleno verano.
Por
supuesto, no se podía decir que fuera solo culpa de Tae-kyung; Woo-joo nunca
pudo detenerlo ni alejarlo de verdad. Porque le gustaba ver a Tae-kyung ansioso
por dejar sus marcas. El hecho de que su obsesión le diera más ganas de vivir.
Esa era la razón por la que no podía detenerlo y le entregaba todo su cuerpo.
“Por
eso no se lo mostré, ¿no?”
“¡El
problema es que haya tenido ese pensamiento!”
“Es
que estoy presumiendo. Y también marcando territorio. Para que ese infeliz no
vuelva a mirar a mi Shin Woo-joo jamás”.
“……¿Por
qué le sigue importando? Ya sabía que hoy era la última vez”.
Woo-joo
retiró su mano de la de Tae-kyung y se giró para enfrentarlo. No quería que a
Tae-kyung le importara Soo-hyun ni nadie más. Eso era lo más inútil del mundo.
Woo-joo no quería que Tae-kyung lastimara a alguien por simples celos.
Literalmente, para él, cualquier otra persona que no fuera Tae-kyung era solo
'cualquiera'.
Al
ver a Tae-kyung lamerse los labios como si se quedara con ganas de más, Woo-joo
contrajo involuntariamente el abdomen. Su pulso se aceleró en las puntas de sus
dedos.
“Por
eso me contuve. Porque si ese tipo llegara a saber lo provocativo que es Shin
Woo-joo, jamás habría aceptado que fuera la última vez”.
Tae-kyung
sonrió y jugueteó con la oreja de Woo-joo. Sus manos no podían despegarse de
él, con el deseo constante de tocarle los tobillos.
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“……¿Para
qué alquiló la cafetería? ¿Y por qué dejó ir a los empleados? Podríamos haber
ido directo a casa”.
Se
quejó en lugar de alejarlo para ocultar su vergüenza. El amor de Tae-kyung por
él era así de evidente cuando estaban juntos. Aunque sus palabras eran pícaras,
la forma en que lo tocaba era constante.
'Mi
Omega'.
'Mi
Shin Woo-joo'.
Tae-kyung
lo deseaba incesantemente incluso estando juntos. Eso se desbordaba tanto en
sus pupilas al mirarlo como en sus manos que no dejaban de recorrer su cuerpo.
“Porque
eres hermoso”.
“¿Qué
cosa?”
“Shin
Woo-joo mirando la lluvia es hermoso”.
“……”.
Tae-kyung
apartó la silla y se arrodilló en el suelo. Le quitó las zapatillas y los
calcetines a Woo-joo y acarició con cuidado la piel abultada de la cicatriz que
no se borraría, justo debajo de los hematomas rojos que él mismo había causado.
“Shin
Woo-joo es una persona fuerte. No es que no hayas hecho nada, es que has
resistido todo esto. Al pensar en eso, quise abrazarte pronto”.
El
calor que comenzó en su tobillo no tardó en extenderse por todo su cuerpo.
Woo-joo se mordió ligeramente el labio para contener las ganas de llorar. Las
gotas de lluvia golpeando el cristal se escuchaban inusualmente fuertes.
“No
sabía que llovería tanto. De haberlo sabido, te habría hecho posponer la cita”.
Fue
entonces cuando Woo-joo comprendió por qué Tae-kyung se había arrodillado
frente a él para acariciarle el tobillo.
“¿Usted
sabía…… que me duele cada vez que llueve?”
“No.
No lo sabía. Hasta que se lo escuché a tu médico de cabecera. Nunca lo
demostraste frente a mí. Si lo hubiera sabido…… no te habría dejado solo ningún
día de lluvia”.
“……De
verdad no me dolía. Cuando estaba con usted”.
Woo-joo
recordó cómo terminó a duras penas el chequeo médico hace unos días, ante la
petición de Tae-kyung que más parecía una orden. Le hizo revisar todo, desde la
cabeza hasta los tobillos, insistiendo en que debían ver cada detalle, y
finalmente le hizo marcar una lista de cientos de ítems y pasar por una consulta.
No
fue gran cosa. Ante la pregunta de cómo estaba la herida, él solo respondió que
sentía frío cuando llovía. Cuando hacía frío, le punzaba y dolía. Especialmente
cuando la soledad lo sumergía, el dolor era su única compañía. Pero no llegó a
decir tanto. Sabía muy bien que no era un problema de la herida, sino un dolor
que venía de la experiencia y del recuerdo del cuerpo.
Pero.
“Fue
así desde el principio. Desde que el señor Tae-kyung miró mi herida y dijo que
era hermosa”.
Como
si se hubiera abierto un agujero en el cielo, el aguacero que caía sobre la
tierra hizo desaparecer todos los sonidos del mundo.
Las
gotas de lluvia golpeaban el ventanal con una violencia que parecía querer
atravesar el vidrio, pero Woo-joo ya no sentía frío ni entumecimiento.
Estiró
las manos y acunó el rostro de Tae-kyung, quien se encontraba en una posición
más baja que él. Al inclinarse lentamente para unir sus labios, Tae-kyung
envolvió la cabeza de Woo-joo y abrió la boca para recibirlo. Un aliento
ardiente estalló entre ambos.
“Mmm……”.
Lo
que comenzó como un beso ligero se volvió cada vez más denso. El sonido húmedo
de succión se mezcló con los jadeos de Woo-joo, golpeando sus oídos. El bajo
vientre le dio un vuelco y la punta de sus pechos se irguió con firmeza.
La
lengua de Tae-kyung se entrelazó con fuerza. Si Woo-joo intentaba retroceder,
él lo perseguía hasta dejarlo sin escapatoria, succionando con un sonido
audible. Un hilo de saliva, de procedencia incierta, resbaló por la comisura de
sus labios.
“¿No
te pica el tobillo?”
La
voz baja de Tae-kyung, emitida con los labios aún pegados a los suyos, no era
alta, pero atravesó todo el cuerpo de Woo-joo a través de su boca. Tan pronto
como terminó de hablar, la parte interna de su tobillo comenzó a picar
intensamente, como si siempre hubiera sido así.
Frotó
alternadamente ambos pies sobre la piel de la cicatriz, pero el picor no
desaparecía. Al contrario, la sensación crecía, provocando una fuerte
contracción en su interior. Su entrada se estremeció, reclamando algo con
urgencia.
“Ah……
pica……. Es, ah. Es extraño”.
“¿Quieres
que lo lama?”
“Mmm.
No se puede……. Ah”.
“Desde
afuera no se ve. ¿Aun así no se puede?”
Los
dedos de Tae-kyung se deslizaron sobre el tobillo. En los lugares por donde
pasaba, el picor era reemplazado por chispas de electricidad. El tobillo,
atrapado en esa mano grande, envió de inmediato una oleada de calor por todo su
cuerpo. Solo con ver la mano de Tae-kyung tocándolo, su cuerpo empezaba a
temblar.
Tensó
cada músculo. Agitó la cintura y juntó las piernas, haciendo un esfuerzo
sobrehumano por disimular la protuberancia que se alzaba en su entrepierna.
“¿También
te pica ahí atrás?”
“Ah…….
Basta……”.
“Tus
pezones también están erectos”.
Ante
las palabras de Tae-kyung, Woo-joo bajó la mirada y vio los dos pequeños bultos
marcándose bajo la camisa. No sabía si era una reacción instintiva de su cuerpo
o provocada por las palabras del otro; lo único importante era que su cuerpo
ardía.
“Cu-cuando
lleguemos a casa……. En casa. ¡Ah! ¡Ah!”.
“El
pene de Shin Woo-joo también es hermoso”.
“¡Ah!
¡Se-señor Tae-kyung! Ah, ah”.
Sin
darle tiempo a detenerlo, Tae-kyung hundió el rostro entre las piernas de
Woo-joo. El fino pantalón de entrenamiento crujió. El pene engrosado se volvió
aún más duro instantáneamente bajo la presión.
“No
acabas de soltar feromonas, ¿verdad? Hasta tu pene huele a jabón, Woo-joo. Qué
tierno”.
“Ah.
Por favor……. ¿No puede dejar de decir esas cosas?”.
“Lo
hago a propósito”.
'Para
verte avergonzado'.
Tae-kyung
se hundió más profundamente en su entrepierna. Frotó su rostro contra el bulto
presionándolo y aspiró profundamente. Esperaba un aroma lujurioso, pero el olor
a jabón tan propio de Shin Woo-joo lo excitó aún más.
Al
frotar la punta de su nariz contra su pene, el torso de Woo-joo se inclinó
hacia adelante. Sus manos, sin saber qué hacer, no podían empujar a Tae-kyung
con brusquedad y terminaron aferrándose con desesperación a sus hombros.
“No,
no se puede, ah. Si lo hacemos al llegar a casa…… será, ah……”.
Debido
a que era un pantalón de entrenamiento fino de verano, la forma del pene erecto
se marcaba con total nitidez. Tae-kyung abrió la boca y mordió con fuerza la
parte más gruesa. Ante él, ese pantalón corto y holgado era como si no llevara
nada puesto.
“Ah”.
El
cuerpo de Woo-joo dio un respingo violento y la piel de la parte interna de sus
muslos comenzó a temblar. La tela crujía en la boca de Tae-kyung hasta quedar
empapada de saliva. Cuando Tae-kyung succionó la parte que no cabía en su boca
presionando con los labios, Woo-joo puso fuerza en sus brazos para apenas
mantenerse estable.
“Ah.
Ah……. Ah”.
“Si
te molesta, puedes quitártelo”.
“Mmm.
No…… se puede”.
“Se
puede. No hay nadie más que nosotros. Nadie va a cruzar esta lluvia para ver a
otros follarse”.
“Ah”.
La
mano de Tae-kyung separó más las piernas de Woo-joo y acarició el espacio entre
ellas. El perineo oculto bajo la tela estaba en máxima tensión y su entrada
palpitaba. La ropa empezó a estorbarle y su razón se derritió ante las palabras
de Tae-kyung. Tal como él decía, el único deseo que llenaba su mente era sacar
su pene al exterior.
Tae-kyung
separó tanto las piernas de Woo-joo que las apoyó en los reposabrazos, y tiró
de su cintura para que su entrada quedara justo frente a su rostro. La pernera
ancha del pantalón subió hasta la ingle; bastaba con separar un poco la tela
con los dedos para que el orificio quedara a la vista.
Volvió
a morder el bulto delantero de Woo-joo mientras usaba ambas manos para abrir y
cerrar repetidamente la zona anal, masajeándola sin piedad. Un gemido
incontenible escapó de la boca de Woo-joo y sus dedos de los pies se
encogieron.
“¿Aun
así no te lo vas a quitar? También voy a lamerte ahí atrás”.
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Woo-joo
se mordió el labio con fuerza. No necesitaba comprobarlo para saber que su ropa
interior ya estaba empapada tanto por delante como por detrás. Desde hacía
rato, su pene erecto estaba al borde del clímax, y su entrada, incapaz de
contenerse, soltaba fluidos sin cesar. Se preguntaba si realmente alguna vez
fue ese Omega recesivo que apenas se lubricaba en el pasado.
“Mmm.
Ah. Señor Tae-kyung……”.
Incluso
el borde del pantalón que había subido por sus piernas parecía estimularlo. Se
sentía ansioso ante el hecho de que, con solo abrirse un poco más, el interior
sería visible; deseaba que Tae-kyung metiera la mano o lo que fuera, aunque
fuera a través de esa abertura.
Tae-kyung
sujetó firmemente la parte baja de su cintura y hundió el rostro aún más. La sensación
de presión absoluta le cortaba el aliento. Al tensar involuntariamente el
abdomen, las paredes internas lubricadas friccionaron entre sí, elevando su
excitación al máximo. Sentía que llegaría al clímax incluso antes de sacar el
pene.
“No,
pu-puedo, qui-quitármelo……. Ah. Esto no va…… mmm. Por favor, ah. Quí-quítamelo.
Mmm. Sí”.
Las
manos de Woo-joo se movieron torpemente sobre la costura entre sus piernas,
como si quisiera desgarrar la tela él mismo. Su cuerpo empapado estaba al rojo
vivo y su impaciencia crecía. Tae-kyung, sin intención de desvestirlo aún,
seguía presionando su rostro contra su entrepierna y pinchando su entrada sobre
la tela, como burlándose de su apertura palpitante. La fina tela frotando el
orificio solo servía para desesperarlo.
Su
cuerpo, nublado por la urgencia, parecía haber olvidado cómo desvestirse y
culpaba a Tae-kyung por solo tentarlo.
Tae-kyung
soltó un insulto entre dientes, se incorporó y volcó a Woo-joo sobre la mesa.
Cuando el joven intentó levantarse, él presionó su hombro con una mano y con la
otra sacó el pene de color rojo oscuro que estaba a punto de estallar. En ese
breve instante, Tae-kyung, sediento de Shin Woo-joo, mordió con fuerza su
cuello blanco.
“¡Ah!”.
“Ja.
Casi me estalla el pene. ¿Dónde mierda aprendiste a suplicar de forma tan
provocativa?”.
Empujó
a un lado la pernera del pantalón que había subido hasta la ingle. El fluido
viscoso que escapaba de su retaguardia se pegaba de forma pegajosa a su ropa
interior.
Cuando
Tae-kyung deslizó su pene por ese espacio, la cintura de Woo-joo se estremeció.
El pene, aplastado contra la carne suave y firme de sus nalgas, estalló en una
excitación violenta y comenzó a agitarse con más fuerza. La fina tela empezó a
desgarrarse incapaz de resistir la fuerza de Tae-kyung.
“Ah,
es-espera, ah, ¡ah! Señor Tae-kyung. Mé-mételo. Ah. ¡Mmm!”.
Al
sentir el contacto solo entre sus nalgas y la hendidura, todo su cuerpo se
desesperó. Incluso los pezones apoyados sobre la mesa se volvieron más duros;
cada vez que el movimiento de Tae-kyung lo empujaba, el pequeño roce lo hacía
perder el sentido. Con el clímax a la vista y soltando fluido preseminal sin
parar, su pene dolía de tanto placer.
Incluso
el tobillo que Tae-kyung había tocado hace un momento volvió a picarle. Tensó
todo el cuerpo, estirando los pies y sacando el pecho erguido mientras él mismo
se frotaba contra la mesa.
“Me
vas a volver loco. ¿Estás protestando porque no te toco el pecho? Te vuelves
tan provocativo que no voy a poder dejar que nadie te vea”.
“Mmm.
Ah. Ah……. Ah. Tó-tócame. Mmm. Aquí…… pica……”.
Tae-kyung
soltó una risa irónica, incorporó el torso de Woo-joo y comenzó a pellizcar y
frotar sus pezones con las puntas de las uñas. Eran pequeñas protuberancias
rosadas que parecían querer atravesar la camiseta. El dolor punzante que se
extendía era completamente diferente a cuando Woo-joo intentaba masajearse él
mismo en su desesperación.
“Ah”.
Woo-joo
bajó sus manos libres y sujetó su propio pene. Al mismo tiempo, la mano de
Tae-kyung cubrió la de Woo-joo y presionó con fuerza la punta.
“¡Ah!
¡Ah, no! Ah. Ah. Suéltame. Mmm. Suéltameee. Ah”.
Finalmente,
su eyaculación fue bloqueada. La excitación que no pudo estallar recorrió todo
su cuerpo. Su anatomía temblaba ante el calor que parecía quemar sus venas.
Tae-kyung
hizo que Woo-joo se estimulara el pecho con sus propias uñas mientras impedía
que eyaculara, moviendo su cintura con más fuerza desde atrás. El fluido
preseminal de Tae-kyung solo empapaba la zona del orificio, desesperándolo; su
entrada palpitaba más y las paredes internas se contraían.
“Ja.
¿Y si simplemente te encierro? Te follaré cada vez que te pique ahí atrás. ¿Eh?
Shin Woo-joo. ¿Quieres ser solo mi juguete sexual?”.
“Ah.
Por favor. Rápido…… eso no me gu-gusta…… ah. Mételo. Rápido……”.
Su
orificio palpitaba tanto que hasta las paredes internas le dolían. Prefería
que, como siempre, le abriera las piernas y lo atravesara hasta lo más
profundo.
Llevó
hacia atrás las manos con las que se torturaba el pecho. Con manos sin fuerza,
tiraba del pantalón desesperadamente. Era un gesto que parecía creer que así la
tela cosida se abriría y dejaría su entrada al descubierto. A pesar de su
esfuerzo, el pantalón de entrenamiento solo crujía y se resbalaba de sus dedos
húmedos.
“Mmm,
ah……”.
Le
resultaba cruel que Tae-kyung le impidiera eyacular y que tampoco lo penetrara.
Sentía que su cabeza iba a estallar por no poder liberar la excitación
desenfrenada.
En
ese momento, se escuchó el sonido de la tela desgarrándose: '¡Rrrrrip!'. Al
mismo tiempo, sintió el aire caliente sobre su piel desnuda. Se le puso la piel
de gallina y su entrada, estimulada por eso, soltó un chorro de fluido.
¡Plaf!
Antes
de procesar que su ropa se había roto y su parte inferior estaba expuesta, un
pene tan grueso como un antebrazo y duro como el hierro separó sus nalgas y
penetró su orificio.
Ante
el pene que invadía su interior, Woo-joo arqueó el cuerpo violentamente,
tensando hasta la punta de los pies.
“¡Ah!
¡Sí! ¡Sí! ¡Ah!”.
“¿Te
viniste apenas entrar?”.
Como
Tae-kyung bloqueaba el frente, ni siquiera pudo eyacular y solo tuvo un orgasmo
interno. Las paredes internas, que no podían desprenderse del eco del clímax, se
aferraron al pene de Tae-kyung temblando sin parar.
“Ja.
Esto es de locos. Eres tan provocativo que no sé cómo dejarte salir a la
calle”.
“Ah,
ah. No. Acabo de ve-venirme……. Ah. ¡Mmm! ¡Sí! ¡Ah! Señor Tae-kyung. Acabo de…….
¡Ah, no, ah, ah!”.
Tae-kyung
soltó un insulto, sujetó la cintura de Woo-joo y comenzó a embestir. El cuerpo
de Woo-joo, que recién terminaba de llegar al clímax, no podía resistir el
movimiento de Tae-kyung y se sacudía de un lado a otro. Los gemidos brotaban
sin control ante el pene grueso que revolvía sus entrañas.
El
dolor se convirtió rápidamente en placer; de su boca, que no podía cerrarse y
solo soltaba gemidos constantes, caía un hilo de saliva.
“¡Es-espera!
¡Señor Tae-kyung! ¡Ah! ¡No, ahí no…… ah!”.
El
pene que embestía salvajemente dentro de su entrada, de repente, penetró aún
más profundo. Un dolor como si le golpearan el interior con un cincel empapó
todo su cuerpo, y su colon se abrió de golpe por primera vez. El pene, tras
abrirse paso, comenzó a raspar el interior sin piedad.
“¿Tienes
idea de cuánto me contuve porque quería llegar hasta aquí?”.
“¡Ah!
¡Ah! ¡Ah!”.
“Aquí.
¿Sientes mi forma?”.
“Mmm.
¡Ah! ¡Ah!”.
El
abdomen plano de Woo-joo se abultaba cada vez que el pene lo golpeaba por
dentro. Cuando Tae-kyung presionó con fuerza el bajo vientre de Woo-joo y
hundió su pene aún más, Woo-joo gritó perdiendo el sentido. Como si un garrote
gigante golpeara repetidamente su interior abierto, el pene furioso de
Tae-kyung arremetía con saña.
“¡Sí!
¡Ah! ¡Ah!”.
Sentía
que había perdido la sensibilidad de la cintura para abajo. Su entrada,
estirada hasta el límite, se había rasgado un poco, pero Woo-joo, incapaz de
sentir dolor, solo se aferraba a Tae-kyung habiendo perdido la razón.
“Woo-joo.
Shin Woo-joo”.
Tae-kyung
movía su cintura con violencia, empujando el pene hasta lo más recóndito. Era
un lugar que Woo-joo nunca había imaginado. Solo Tae-kyung sabía que se podía
llegar tan lejos.
Tae-kyung
separó aún más las nalgas de Woo-joo con ambas manos. Al ver el orificio con
restos de sangre, el ansia de entrar aún más profundo en él le raspaba la
garganta, a pesar de que ya estaba dentro.
“Fuu.
Mierda. Shin Woo-joo. Woo-joo”.
“¡Ah,
espera! ¡Señor Tae-kyung! ¡Ah, ah, espera, ah, ah! ¡Me siento ex-extraño!
¡Señor Tae-kyung! ¡Ah! ¡De verdad es ex-extraño! ¡Por favor, espera, ah!”.
Tae-kyung
escupió sobre el orificio de Woo-joo, presionó su cuerpo con fuerza y embistió
salvajemente hacia lo más profundo. En ese instante, Woo-joo soltó un gemido
mezclado con llanto mientras todo su cuerpo temblaba violentamente.
“¡Ah!
¡No, no……! ¡Ah! Ah. Ah. Ah……”.
Al
mismo tiempo, un chorro de líquido brotó de la punta del pene de Woo-joo. Como
si se hubiera orinado, el líquido salió con fuerza mientras Woo-joo temblaba
levemente.
“¿Por
qué esto……? Ah. Yo, yo dije que no. Ah. ¡Ah!”.
“No
es nada. Está bien”.
“Ah.
Esto, ah. Qué es esto. Salió algo extraño, pero. Ah. Ah”.
“Significa
que Shin Woo-joo se ha vuelto más provocativo”.
Tae-kyung
comenzó a mover lentamente su pene, que aún no había eyaculado. El cuerpo de
Woo-joo, que seguía temblando levemente, se sorprendió ante el nuevo estímulo y
lo apretó con fuerza.
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“Fuu.
Woo-joo. ¿Qué voy a hacer si eres tan provocativo hagas lo que hagas? ¿Eh?”.
“Mmm.
Basta……. Por favor, basta. Ah. Estoy muy cansado. Ah. ¡Ah!”.
“Ah.
Parece que ya dejó de llover. Hay gente pasando”.
“¡Ah!
¡Ah! ¡Estás lo-loco! ¡Basta! No. ¡Ah! ¡Ah!”.
“Fuu.
Shin Woo-joo me aprieta otra vez. ¿Tanto te gusta que alguien te mire?”.
“Ah.
No lo hagas. ¡Ah! Basta, por favor basta. La gente mi-mira……. ¡Ah! ¡Se ve……!”.
Woo-joo
se agitó violentamente intentando escapar de Tae-kyung. Trató de soltar las
manos que sujetaban firmemente su cintura, pero Tae-kyung solo soltó una risa
baja y continuó con su movimiento de vaivén.
“¡Señor
Tae-kyung, Tae-kyung, ah! Por favor, basta. ¡Ah, no! ¡Ah! ¡Ah!”.
Una
vez más, Tae-kyung presionó el vientre de Woo-joo raspando el interior de su
colon. Su cuerpo sensibilizado se encendió con demasiada facilidad y devoró el
pene de Tae-kyung. Las paredes internas lubricadas se adhirieron al pene grueso
sin dejar el más mínimo espacio.
Entre
la razón y el instinto, Woo-joo no sabía qué hacer y soltaba gemidos mientras
las lágrimas caían. Su pene, que había tenido una eyaculación involuntaria,
volvía a estar erecto y duro. Una mano grande volvió a apretar su pene,
haciendo que su visión se nublara.
“Esta
vez ven conmigo. Si te vas antes, esta vez te voy a amarrar”.
“Ah.
Ah. Señor Tae-kyung, señor Tae-kyung. Ah”.
“Sí.
Eres hermoso. Sigue llamando mi nombre”.
Tae-kyung
mordisqueaba la nuca de Woo-joo mientras continuaba con el acto. Cuando Woo-joo
volvió a soltar lágrimas, Tae-kyung giró su cabeza para lamerlas y besarlo.
“Ah.
Ah. Yo otra vez, otra vez. ¡Ah, sí! Señor Tae-kyung. Yo, ah. ¡Ah!”.
Woo-joo,
ante la inminente sensación de eyacular, llamó el nombre de Tae-kyung mientras
golpeaba el dorso de su mano. Ante el gesto apresurado de Woo-joo, Tae-kyung
sonrió y sujetó el pene de Woo-joo agitándolo con fuerza de arriba abajo.
Mientras
Woo-joo estallaba en un clímax blanco incapaz de resistir más, Tae-kyung
también hundió su pene en lo más profundo del cuerpo de Woo-joo y liberó una
larga eyaculación.
“Ah…….
¿Y si alguien nos vio……?”.
El
cuerpo de Woo-joo quedó lánguido por el agotamiento. Tae-kyung lo levantó con
el pene aún dentro y se sentó en una silla con él en brazos. El pene penetró
profundamente en el orificio que se había relajado con suavidad. Con un sonido
húmedo, el semen comenzó a escaparse por el orificio. Debido al pene que
llenaba su bajo vientre, su abdomen se veía abultado.
Aun
así, Woo-joo ni siquiera pensó en apartarse. Ya no le quedaban fuerzas ni para
mover un dedo. Era la primera vez que descubría que existía un sexo así en el
mundo.
“¿Crees
que dejaría que alguien nos viera? El vidrio tiene lámina de privacidad, no se
ve desde afuera”.
“¿Lo
sabía y no me lo dijo?”.
“Ese
es tu estilo, Shin Woo-joo”.
“Ja…….
¿Y si realmente tuviera ese estilo?”.
Woo-joo
ya ni siquiera lo negó. De todas formas, tanto él como Tae-kyung sabían muy
bien que no era su estilo. Solo era una broma pesada de Tae-kyung para burlarse
de él.
“……Ya
ni siquiera quiero imaginarlo”.
Sin
embargo, ante la respuesta fría de Tae-kyung al ponerse serio de repente,
Woo-joo soltó una pequeña risa. Aunque estaba tan agotado que apenas pudo reír
unas pocas veces.
“Señor
Tae-kyung”.
“Dime”.
“Quiero
ir a casa”.
“Te
llevaré con cuidado, así que duerme un poco”.
“No
va a hacerlo de nuevo mientras duermo, ¿verdad?”.
“……”.
“No
se puede……. Siento que me voy a desmayar……”.
Woo-joo
suspiró profundamente y cerró los ojos lentamente. Incapaz de oponer
resistencia al sueño que lo invadía con una rapidez extraña, cayó rendido.
Tae-kyung
suspiró y comenzó a subir y bajar el cuerpo de Woo-joo lentamente. Las paredes
internas empapadas se adherían densamente incluso en sueños, atrapando su pene.
Abriendo
el orificio al máximo e invitando a su pene a ser devorado hasta la raíz,
desvistió por completo los restos de ropa de Woo-joo. Besó su espalda blanca
mientras aumentaba las marcas rojas.
Aunque
de vez en cuando brotaban gemidos de la boca de Woo-joo, Tae-kyung jugaba con
su cuerpo con más esmero, sabiendo que no despertaría.
Como
era de esperarse, durante todo el trayecto a casa, Tae-kyung succionó el
tobillo de Woo-joo mientras se masturbaba. Mordió y lamió el tobillo de Woo-joo
hasta cubrirlo por completo de marcas rojas. Incluso mientras se masturbaba, no
sentía que lo estuviera haciendo solo. Todo era por culpa de ese tobillo tan
provocativo de Shin Woo-joo.
*
* *
Woo-joo
despertó y giró lentamente la cabeza. El panorama familiar del dormitorio entró
en su campo de visión. Al notar que su cuerpo no se sentía pegajoso sino seco y
fresco, supuso que Tae-kyung lo había traído a casa, lo había bañado y lo había
acostado.
Mientras
tanto, Tae-kyung incluso había dilatado su entrada en la bañera para penetrarlo
de nuevo, pero Woo-joo, ajeno a ese hecho, no se despertó ni una sola vez y se
sintió culpable pensando que le había dejado todo el trabajo de la limpieza a
Tae-kyung.
Se
mordió los labios y respiró hondo. Sentía la cintura tan entumecida que tenía
la sensación de que su orificio no terminaba de cerrarse. Pensó que si volvían
a tener un sexo así, esta vez realmente podría morir.
“Mmm”.
Estremeciéndose,
dirigió la mirada hacia la ventana. Al ver la oscuridad, parecía que ya era
medianoche.
“Duerme
más. Todavía falta mucho para que amanezca. ¿Quieres que te ayude a dormir de
nuevo?”
“Eso……
más que ayudarme a dormir, parece que me va a dejar inconsciente”.
“¿No
fue porque te gustó tanto?”
Woo-joo
rió entre dientes y se acurrucó en el pecho de Tae-kyung. Al sentir cómo el
pecho firme y los brazos lo rodeaban, experimentó una sensación de estabilidad.
Sentía que su corazón, que siempre parecía estar flotando en alguna parte lleno
de ansiedad, finalmente estaba echando raíces sólidas.
“Señor
Tae-kyung, ¿no será que le gustan todas las personas que tienen cicatrices de
quemaduras? Como una especie de fetiche”.
Ante
el pensamiento repentino, Woo-joo le dio un golpecito en el pecho. No es que
realmente lo pensara, sino que era un poco de malicia por haberle hecho tener
un sexo tan agotador que sentía que el cuerpo le estallaba.
“¿Esa
persona dice que tiene una cicatriz en el tobillo?”
Tae-kyung
rió por lo bajo y besó el dedo de Woo-joo.
“Ja.
¿Entonces le gusta cualquiera que tenga una cicatriz de quemadura en el
tobillo?”
“¿Esa
persona también nadó desnuda frente a mi villa?”
“……¿Entonces
le gustaría cualquier persona con una cicatriz en el tobillo que nade desnuda
frente a su villa?”
Woo-joo
frunció los labios y golpeó suavemente su frente contra el pecho de Tae-kyung.
Sabía que estaba siendo terco, pero era por la impaciencia que seguía a su
travesura. En realidad, Woo-joo siempre quería confirmar con Tae-kyung a quién
amaba. Siempre, desde aquel día en que se encontraron en su villa.
“¿Está
seguro de que esa persona nadó en ese mar, a esa hora y ese día?”
“……”.
Tae-kyung
separó ligeramente a Woo-joo y le levantó el mentón. En sus pupilas se
reflejaba un universo negro. Quería hacerle saber, una y otra vez, que no podía
ser otra persona teniendo a un sireno tan hermoso frente a él.
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“¿Y
estás seguro de que esa persona es Shin Woo-joo?”
“……”.
Avergonzado,
Woo-joo movió los ojos de un lado a otro evitando la mirada de Tae-kyung.
Aunque lo presionara con dudas una y otra vez, Tae-kyung nunca lo reprendió en
ningún momento. Quizás por eso lo molestaba como si fuera un niño mimado.
Porque le gustaba que Tae-kyung lo aceptara siempre.
“Entonces
es correcto. Porque tengo un fetiche con Shin Woo-joo”.
El
fetiche de Tae-kyung funcionaba solo con Shin Woo-joo, con una sola persona.
Como lo tenía a él, se podía decir que lo tenía todo, y como solo lo tenía a
él, se podía decir que era su único y solo uno.
Fuera
lo que fuera, el fetiche de Tae-kyung era un fetiche cosmico. Sin duda, no
podía ser otra cosa que un loco a escala cosmico.
En memoria de quien partió primero.
<Fetiche Universal Fin>
