16. La expansión del universo

 


16. La expansión del universo

Tal vez, sin darse cuenta, se había engañado a sí mismo pensando que aquel era su lugar.

Que ese era el sitio donde debía estar.

Woo-joo arrastró su cuerpo pesado y caminó sin rumbo.

El camino a casa era largo y ni siquiera sabía cómo llegar, pero no se le ocurría otra solución que seguir andando. No tenía dinero para un taxi y, en el vecindario de Tae-kyung —donde lo normal era tener coches con chófer—, conseguir uno no era tarea fácil.

Gracias a eso, se dio cuenta de que sin Tae-kyung no era capaz de hacer nada.

Si alguien lo escuchara, ni siquiera se reiría, pensando que era una broma sin gracia. Apenas se conocían de dos o tres meses. En ese corto tiempo, se había convertido en alguien que no sabía valerse por sí mismo.

Mientras tanto, su mente trabajaba frenéticamente, repasando sus recuerdos una y otra vez. ¿En qué me equivoqué?, se preguntaba.

Aunque fue una propuesta de Tae-kyung, no debió haber ido a esa piscina. O tal vez su error fue vivir prácticamente en casa de Tae-kyung.

O quizás, el problema fue haberlo buscado desde el principio. ¿Quién se creía él para entregar su cuerpo y soñar con una venganza?

No, tal vez.

¿No habrá sido desde el momento en que pasó aquella noche con él, desde el instante en que lo conoció?

Su error fue sentir ternura y calidez en la compasión que le mostró un extraño.

Solo ahora, después de haberle entregado incluso el corazón, se daba cuenta.

“¿Shin Woo-joo?”

Woo-joo, que caminaba a ciegas sin saber dónde estaba, no pudo resistir la fuerza de alguien que lo sujetaba y se desplomó.

Todo su cuerpo palpitaba por el dolor muscular y la fiebre subía sin control. El tobillo le punzaba y tenía la mente nublada. Haber caminado tanto tiempo bajo un sol abrasador que parecía querer derretir la tierra, estando ya enfermo, había sido su perdición.

“¡Shin Woo-joo! Tú, sí eres Shin Woo-joo ……. ¡Pero qué! ¡¿Qué te pasa?!”

Woo-joo levantó la cabeza hacia la persona que se agachaba para buscar su mirada. Antes de reconocer la voz, percibió el familiar olor a agua de piscina y soltó un largo suspiro.

“Supervisor.”

Soo-hyun se alarmó aún más al ver el rostro de Woo-joo de cerca. Las hinchazones en varias partes eran un problema, pero estaba pálido como un muerto, como si fuera a desmayarse en cualquier momento. Su mirada estaba vacía, como la de una muñeca rota.

En ese instante, el corazón de Soo-hyun dio un vuelco y empezó a latir con fuerza. No sabía si era por ver a Woo-joo después de tanto tiempo o porque este se veía muy mal, pero estaba claro que era por él.

“¿Por qué estás en este estado? ¿Qué demonios has estado haciendo?……. . No importa. Primero, vamos al hospital.”

“Solo tengo que ir a casa y descansar.”

“¿Te has visto? No seas terco, te acompañaré.”

“Usted…… debería estar trabajando ahora.”

“Hace tiempo que dejé ese lugar. ¿Puedes levantarte? ¿Quieres que te cargue?”

“¿No iba…… a alguna parte?”

“…… No era nada importante. No te preocupes.”

Soo-hyun restó importancia al asunto y ayudó a Woo-joo a levantarse. No podía cargar a la fuerza a alguien que se negaba a ir al hospital, así que lo puso en pie lentamente.

“¿De verdad estás bien? Tienes fiebre.”

“……”

“¿Lo sabías? ¿Y aun así no quieres ir al médico?”

“Solo…… quiero descansar. Estaré bien si descanso.”

Cuando Woo-joo apartó el brazo de Soo-hyun como si le resultara molesto, este volvió a sujetarlo con urgencia.

“Shin Woo-joo. No hagas esto y ven conmigo al hospital. Me haces sentir incómodo.”

“Supervisor.”

“Ya no soy tu supervisor. Hace mucho que ambos dejamos esa piscina de mierda, ¿por qué me sigues llamando así?”

“……”

El apelativo no importaba. Lo importante en ese momento no era eso.

Woo-joo solo quería irse a casa, y aquel antiguo compañero de trabajo que solía ser amable ahora no era más que un estorbo.

“Está bien. Al menos déjame llevarte a casa. Siento que te vas a desmayar en el camino.”

Ante el silencio de Woo-joo, Soo-hyun tragó un suspiro y volvió a sostenerlo.

De hecho, estaba de camino a buscarlo. Desde el día en que la policía fue a la piscina, Soo-hyun se arrepintió profundamente de no haber acompañado a Woo-joo.

Solo tiempo después se enteró de lo que había pasado y comprendió que Woo-joo no regresaría. Para entonces, su hermano menor ya había limpiado su nombre, recibido una disculpa y una compensación generosa, y se había reincorporado a la empresa; por eso, el deseo de Soo-hyun de ver a Woo-joo se volvió más intenso.

Al mismo tiempo, al descubrir que las desgracias de su hermano habían sido causadas por presiones externas de alguien poderoso, la necesidad de encontrar a Woo-joo se convirtió en una sed abrasadora.

Aunque solo tenía sospechas y ninguna prueba de quién era el responsable, creía fervientemente que debía salvar a Woo-joo.

Por eso no tardó mucho en decidir renunciar.

Como solo estaba ayudando temporalmente, no sintió remordimientos al irse. Al contrario, ahora tenía más tiempo libre. Gracias a ello, incluso fue a la comisaría para intentar localizarlo. No obtuvo resultados concretos, pero se sintió aliviado al no recibir malas noticias.

Pensando que Woo-joo tendría que trabajar para sobrevivir, contactó a antiguos compañeros, mentores y conocidos, incluso a personas que apenas conocía.

Como el nombre y la edad no le parecían suficientes, envió la foto de identificación de Woo-joo que aparecía en la lista de empleados del gimnasio Gyeong-jin.

También quiso enviar el enlace del comercial que Woo-joo había grabado, pero para su decepción, el video ya no estaba disponible.

Aun así, creía que, siendo alguien que vivía del agua, no haría otro trabajo. Woo-joo siempre decía que era lo único que sabía hacer, así que tarde o temprano tendría noticias de él. Se había prometido no impacientarse, aunque eso fue apenas en los últimos días.

Y precisamente hoy, recibió una llamada inesperada de un colega veterano.

Era alguien a quien había excluido a propósito de su búsqueda, pues aunque eran cercanos, no vio la necesidad de contactarlo. El lugar donde trabajaba ese hombre era un sitio exclusivo donde no cualquiera podía entrar solo por tener dinero; incluso investigaban los antecedentes de los empleados antes de contratarlos.

Por eso, la llamada le resultó tan extraña como desconcertante.

−Me enteré de que estabas buscando a alguien. Esa persona vino aquí como cliente. Si no vi mal, entonces tú estás equivocado sobre quién es él.

Era absurdo.

Shin Woo-joo era el tipo de chico que aguantaba el cambio de estación con unas chanclas desgastadas y una chaqueta comprada en un mercado de segunda mano. Y era tan testarudo que nunca pedía ayuda.

Por eso, Soo-hyun dio por sentado que el veterano se había equivocado.

Sin embargo, para quedarse tranquilo, decidió ir a comprobarlo. Era la primera noticia que tenía de él y no podía ignorarla.

El veterano, sorprendido por su reacción inmediata, incluso trató de disuadirlo diciendo que quizá lo vio mal de lejos.

Pero si Soo-hyun se había empeñado en ir, tal vez fue para encontrarse con él de esta manera.

No sabía qué había pasado, pero el estado de Woo-joo en plena calle era difícil de describir.

Woo-joo, con marcas de haber sido golpeado, vestía ropa de un valor incalculable. Las prendas de lujo y los rastros de violencia eran una combinación que no encajaba. Además, la ropa le quedaba tan grande que se notaba a simple vista que no era suya.

Tal vez, sospechaba, pero ya casi era una certeza.

Woo-joo había estado con el presidente de Won Group, Joo Tae-kyung.

Sin embargo, le dolía el corazón ver que, a pesar de estar con uno de los hombres más ricos del mundo, su estado era lamentable.

¿Ese hombre le pegó?

¿Y por qué Shin Woo-joo estaba con alguien así?

Seguramente era Woo-joo quien había ido a esa piscina exclusiva para millonarios.

El dueño de esa ropa pudo haberlo llevado, o tal vez Woo-joo estaba haciendo algo allí que él desconocía.

Aunque nunca había oído cómo se divertían los millonarios con los Omegas, estaba seguro de que los Alfas que deseaban a los Omegas eran todos iguales, sin importar su estatus.

Solo con lo que veía, Soo-hyun no podía evitar imaginar cosas que preferiría no pensar. Además, el denso aroma de feromonas de un Alfa Dominante impregnaba a Woo-joo, reclamando su propiedad de forma descarada sobre su piel.

Aunque no fuera culpa de Woo-joo, el hecho de que no dijera nada hacía que Soo-hyun sospechara que había estado involucrado en algo que no podía contar.

Ojalá hubiera venido a mí.

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Ese arrepentimiento lo hacía maldecir el tiempo que había pasado desde la desaparición de Woo-joo hasta ahora.

“Vamos. Te llevaré.”

“Puedo ir caminando.”

“¿Dónde vives? ¿Es cerca de aquí?”

“……”

“Traje el coche. Sube.”

“……”

“Lo estacioné un momento al verte, tengo que moverlo rápido o me multarán.”

No sabía exactamente dónde vivía, pero se lo imaginaba. No sería en este vecindario, ni en ningún lugar cercano. Cuanto más se alejaran de allí, más cerca estarían de la casa de Woo-joo.

Los edificios gigantescos como fortalezas que se alzaban a su alrededor eran abrumadores.

Si lo había encontrado allí, era porque había salido de alguno de ellos.

No sabía cuál era la casa de ese hombre, pero no importaba. Lo importante era que Shin Woo-joo deambulaba por allí lleno de moretones.

Soo-hyun sintió un sabor amargo en la boca y tragó saliva. Si se hubiera enterado antes de que Woo-joo llegara a este extremo, quizás no estaría sufriendo así.

Le sorprendía que Woo-joo pensara caminar hasta su casa en ese estado, pero no dijo nada. Sabía que Woo-joo odiaba recibir ayuda y que, ante cualquier comentario, levantaría un muro aún más alto y grueso entre ellos.

“Vamos.”

Ante la insistencia de Soo-hyun, Woo-joo no tuvo más remedio que caminar. Su cuerpo estaba demasiado pesado. Quería descansar, quería sentirse en paz.

“Mi casa…… estará hecha un desastre. Si cree que se va a asustar, puede dejarme cerca.”

“Oye, todas las casas donde vive gente son iguales, mocoso.”

“Es que no parece una casa donde viva gente.”

“¿Ah, sí? Entonces…… fingiré que no me asusto.”

A pesar de que Soo-hyun respondió en tono de broma, Woo-joo solo buscó el nombre del barrio en su teléfono y se lo mostró. Como los callejones eran estrechos y el coche no entraría, sería mejor quedarse por los alrededores para no incomodarse mutuamente.

Soo-hyun miró de reojo a Woo-joo, puso la marcha y aceleró. Se sentía como un tonto por no ser capaz de decirle que se recostara y descansara tranquilo por miedo a su reacción.

En su interior, practicó varias veces cómo decirle que se pusiera cómodo, prometiéndose que la próxima vez lo haría con naturalidad.

* * *

Woo-joo sacó la llave de debajo de unos ladrillos apilados descuidadamente y abrió la puerta.

Era una pequeña habitación individual donde el aseo, el baño e incluso la caldera que calentaba el cuarto eran compartidos.

Seguía siendo pequeña y estrecha incluso en pleno verano, cuando el calor arreciaba, y persistía esa sensación de frío debido a que no entraba ni un solo rayo de sol.

Al inhalar profundamente, el aire húmedo por la falta de ventilación entró de golpe.

“¿Quiere…… pasar?”

Woo-joo forzó las palabras que no salían con facilidad. Pensó que quizá Soo-hyun diría que estaba ocupado y se marcharía, pero Soo-hyun ya estaba poniendo un pie dentro de la habitación mientras lo sostenía. Ante la sensación de que incluso esa pequeña expectativa era pisoteada cruelmente, su cuerpo, ya de por sí pesado, se desplomó aún más.

“Lo siento. Debería darle algo, pero no tengo nada.”

“No te preocupes. Vine porque quería traerte.”

Woo-joo abrió y cerró la puerta de la pequeña nevera situada junto a la puerta de la habitación alquilada. Aunque la nevera estaba funcionando, no había nada dentro, por lo que incluso el gasto de electricidad parecía un desperdicio.

Se le escapó un largo suspiro. Incluso intentar mantener la cortesía resultaba abrumador y agotador. Pero no podía echarlo de inmediato, así que abrió y cerró repetidamente el lugar que usaba como alacena sin motivo alguno.

“Woo-joo. No lo dije por decir. Está bien, así que saca el botiquín. Te pondré medicina.”

“Estoy bien.”

“¿Cómo piensas ponértela solo? ¿No tienes que ponértela por todo el cuerpo?”

“…….”

En una casa donde no había ni agua para beber, era imposible que hubiera medicinas. Alguna vez en el pasado las hubo. Cuando se esforzaba por vivir bien, cuando creía que su padre regresaría pronto.

Aunque ahora no quedaba ni el recuerdo de a dónde habían ido a parar o cuándo las había tirado.

Cuando Woo-joo se mordió los labios, Soo-hyun se sorprendió y salió por la puerta. Se recriminó internamente por haber dicho algo así tan imprudentemente después de ver las pertenencias de la casa.

“Iré un momento a la tienda de conveniencia.”

“…… Si sale por el camino y sigue todo a la derecha, llegará a la calle principal. No hacia donde estacionó el coche, sino hacia el lado opuesto. Hay una tienda de conveniencia en esa esquina.”

Woo-joo deseaba que Soo-hyun simplemente se fuera, pero sabía que eso era un egoísmo de su parte.

Fuera por la razón que fuese, era una persona agradecida que había venido hasta su casa para ayudarlo estando enfermo. Sin poder ofrecerle un trato adecuado, no era de recibo que él mismo le echara antes de que el otro dijera que se iba.

Soo-hyun, que le había revuelto el pelo a Woo-joo diciendo que volvería pronto, tardó más de lo esperado en regresar.

Durante ese tiempo, Woo-joo limpió un poco el suelo cubierto de polvo y abrió la puerta de par en par para ventilar. No sabía si era por el clima o por la fiebre, pero pronto el sudor empezó a correrle a raudales.

“He venido a casa ajena con las manos vacías. Normalmente en estos casos uno debería comprar al menos papel higiénico, pero he estado despistado.”

Mientras sacaba el ventilador que hacía un ruido metálico y lo encendía, Soo-hyun entró haciendo mucho ruido. Tal como sospechaba, traía ambas manos llenas de bolsas de plástico que parecían a punto de reventar.

“…… Podría haber venido sin nada.”

“¿Me estás regañando por estar despistado? Por eso he comprado otras cosas para disculparme, así que no me mires así.”

Woo-joo tragó una bocanada de aire caliente y fue recibiendo las bolsas de las manos de Soo-hyun una a una.

Si hubiera sido hace poco, seguramente se habría sentido agradecido, pero ahora, por el contrario, solo le resultaba difícil. Se debía a que solo hoy había experimentado de verdad el resultado de codiciar una amabilidad y buena voluntad que no eran suyas.

Por eso, aunque se sentía infinitamente culpable con Soo-hyun, no podía verlo con comodidad hasta el final.

“¿Ya has limpiado la habitación? Si ya está limpia.”

“Solo…… había mucho polvo, así que solo limpié eso.”

“Me habías asustado tanto que pensé que habría hasta bichos gateando. O que estarías cultivando setas.”

“…….”

Woo-joo no encontró palabras para responder y se limitó a rebuscar en las bolsas. Había de todo tipo de bebidas: desde agua con gas hasta zumos con sabor a frutas. Al sacar uno de ellos, Soo-hyun le quitó la bebida de las manos a Woo-joo y buscó incluso un vaso por su cuenta.

“Digo que la casa está limpia. Me parece que incluso huele a jabón.”

“…… ¿Qué?”

En los dos únicos vasos que había, se había posado un poco de polvo. Woo-joo, que estaba extendiendo la mano para enjuagar el vaso, se detuvo y miró a Soo-hyun con los ojos muy abiertos. Se debía a que había escuchado algo inesperado.

“Que la casa está limpia.”

“No. Después de eso……”

“¿Lo de que huele a jabón? Bueno, ¿no habrás derramado champú o gel de baño en el aseo? El aroma se ha vuelto un poco fuerte……”

Las pupilas del desconcertado Woo-joo temblaron violentamente. Intentó repasar sus recuerdos, pero pronto se dio cuenta de que era algo inútil.

Se debía a que nunca en su vida había recordado ni calculado algo como su ciclo de celo.

Incluso era diferente de los síntomas habituales.

Era totalmente distinto de la leve fiebre, el sentido un poco más torpe de lo normal y las feromonas que fluían por no poder controlarlas por sí mismo.

Incluso si fluían, eran tan débiles que no se notaban, por lo que ningún alfa se daba cuenta. Incluso los alfas que ocasionalmente sentían que olía a jabón, no se perturbaban ni se excitaban en absoluto.

Por eso no lo sabía.

Que lo que sentía como un malestar general era el síntoma precursor antes de que llegara el celo.

“Supervisor. Lo siento, pero ya……”

“¿Shin Woo-joo? ¿Qué te pasa de repente? ¿Te duele algo?”

En cuanto reconoció que se trataba de un ciclo de celo, el calor subió de golpe por su cuerpo. Sentía los ojos calientes y la fuerza se le escapaba del cuerpo. Por primera vez desde que se manifestó como omega, estaba experimentando un celo en toda regla.

Tac.

Woo-joo, cuyas piernas perdieron la fuerza, se desplomó en el suelo. Soo-hyun, sorprendido, dejó el vaso y al mismo tiempo agarró el brazo de Woo-joo. Esta vez, pensaba llevarlo al hospital aunque Woo-joo se pusiera terco.

“¡No, esp-, ah!”

El calor subió desde el brazo que le sujetaban. Sintió las tenues feromonas del alfa que se había acercado. Incluso ante el aroma residual impregnado en la ropa, su cuerpo tembló levemente. Los ojos de Woo-joo se llenaron de desconcierto. Así que esto es, de verdad, el celo.

“Shin Woo-joo. Tú est-……. Espera. ¿Qué es esto? No. Tú, por si acaso……”

“Ah. Supervisor. Yo un momento……. Ah, ah, el cuerpo, ha……”

Debido a que los gemidos salían por sí solos, ni siquiera podía hablar correctamente. Era como si su razón se fuera y volviera repetidamente, como una luz averiada que parpadea. El alfa que tenía delante le resultaba más incómodo y molesto que nunca.

Ante el calor que parecía a punto de explotar, la vista le daba vueltas. Incluso respirar se volvió doloroso, como si fuera a asfixiarse con sus propias feromonas que se extendían densamente.

El problema residía en que las manos de Soo-hyun habían empezado a temblar. Se tapó apresuradamente la boca y la nariz, pero su cuerpo ya estaba reaccionando al omega en celo.

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Como respondiendo al aroma a jabón que se intensificaba, las feromonas de Soo-hyun empezaron a fluir gradualmente. Al empezar a sentir de verdad las feromonas de Woo-joo, tuvo la sensación de estar envuelto por completo en una suave y esponjosa espuma de jabón.

“Woo-joo, uf. Woo-joo. ¿Dónde están los supresores? Tomemos primero los supresores.”

“Ah. Ah. Ha……”

“Shin Woo-joo. Primero, uf. Tomemos los supresores.”

“Ah. Por favor, solo por favor……. Ha, ha. El cuerpo está extraño, ah.”

El cuerpo de Woo-joo se empapó de sudor. El instinto del omega quería pegarse al alfa que tenía delante, pero al mismo tiempo sentía una opresión que le daba náuseas. Le dolía la cabeza como si fuera a romperse y se le aceleró la respiración. Mientras tanto, la piel que rozaba a Soo-hyun se encendía como si echara chispas.

“Woo-joo. Mírame. ¿Dónde tienes los supresores?”

“No…… no tengo. Ah. Por favor, solo un poco……. Ah. Por favor, váyase.”

Sacudió la cabeza de un lado a otro y luego se la sujetó con ambas manos ante el dolor punzante. Las feromonas que se desbordaban fuera de control resultaban pesadas. No sabía por qué el ciclo de celo, que pensaba que era simplemente un período de celo, resultaba tan doloroso.

Ciertamente, el celo de los alfas y el de los omegas era lo que hacía que se desearan mutuamente. Todos aprendían eso, pero también era cierto que él lo consideraba algo muy lejano.

En cualquier caso, tal como sabía incluso un beta, Woo-joo también sabía que el período de celo era, literalmente, lo mismo que el apareamiento para la reproducción.

Debido al calor del celo, el individuo que perdía la razón solía desear al otro de forma inconsciente y explosiva. Incluso, si tenía al otro delante, lo atraería en lugar de rechazarlo; era absolutamente imposible que sintiera náuseas y lo apartara.

A pesar de ello, su cuerpo se afanaba en rechazar al alfa que tenía delante.

Mientras la fiebre subía y se excitaba tanto como para que se le endurecieran los pezones, solo con ver al alfa que tenía delante sentía náuseas y malestar estomacal.

“Ah……. ¡ah!”

De repente, el fluido brotó de su orificio y empapó su ropa interior. Sentía la parte delantera, que no sabía desde cuándo se había abultado, opresiva e incómoda. Quería arrancarse la ropa de inmediato.

Empezó a temerle al celo. Parecía que por esto aquel maldito jefe de equipo le había llamado "trapo".

Ante la confusión que experimentaba por primera vez, se le saltaron las lágrimas. Por mucho que se mordiera los labios, la situación no mejoraba. Su cabeza estaba mareada. Cada vez tenía más miedo y, por eso mismo, solo pensaba en una persona.

Si fuera Tae-kyung, él lo rescataría de este miedo.

Se asfixiaba ante el miedo viscoso y sombrío. Seguramente se debía al calor que hacía hervir todo su cuerpo, pero lo que lo empujaba hacia un pantano oscuro era el miedo al que se enfrentaba por primera vez.

Por eso pensaba aún más en Tae-kyung.

No quería volver a verlo, pero era la persona en la que más pensaba.

Cuanto más recordaba a Tae-kyung, sentía que todas las células de su cuerpo se abrían de par en par. En su mente totalmente enredada, solo Tae-kyung existía nítidamente. Él se volvía más claro y el resentimiento se anteponía.

¿Por qué no está ahora?

Dijo que me salvaría, pero ¿por qué no está conmigo ahora que siento que voy a morir?

El recuerdo de haber dejado aquel lugar se fue desvaneciendo gradualmente. Solo dibujaba a Tae-kyung. Lo necesitaba. Quería verlo y deseaba que viniera a verlo.

Mientras la fiebre subía ante el ciclo de celo que le había sobrevenido y sus feromonas fluían a raudales, se dio cuenta de su verdadero sentimiento.

Aunque estaba resentido con él y había jurado que nunca jamás volvería a involucrarse, lo extrañaba infinitamente.

Su error fue solo haber querido a Lee Ha-min, pero también era la razón absoluta para odiarlo.

Aunque él mismo era quien mejor sabía que Tae-kyung no estaba libre de culpa en el hecho de que su vida se hubiera hundido en el lodo, quería demostrar su inocencia más que nadie.

Ese sentimiento hacia sí mismo le resultaba terrible.

La mano que sujetaba con fuerza su ropa para apartar a Soo-hyun se movió por sí sola. Hacía tiempo que su razón se había ido a medias. Con sus uñas cortadas limpias y cortas, se rascó varias veces la parte interna de la muñeca.

Quiero morir.

Quiero morir.

Quiero morir.

Yo, definitivamente, tengo que morir.

Las manos le temblaban y el cuerpo se le retorcía. Ya no importaba si la persona que tenía delante era un alfa o qué.

Junto con el deseo de que Tae-kyung hiciera algo con su cuerpo que ardía de fiebre, deseaba que quienquiera que fuese desapareciera de su vista. Se asfixiaba aún más ante la ambivalencia que ni él mismo comprendía.

La habitación alquilada de un solo cuarto, extremadamente estrecha, parecía haberse convertido en un pantano gigante. El pantano húmedo lo arrastraba a un lugar más profundo cuanto más forcejeaba.

“Ah. Ah. Ah……”

“Woo-joo. Shin Woo-joo. Intenta recobrar el sentido. Ha. Por favor, recobra el sentido y las feromonas un poco……. Ha, me voy a volver loco.”

Soo-hyun sintió que se le nublaba la vista. Aunque veía claramente a quién estaban dañando las manos de Woo-joo, no lo percibía correctamente. Solo su instinto, abultado por la erección, deambulaba tras haber perdido el sentido del deber.

Ante las feromonas que se llenaban cada vez más, Soo-hyun sacudió la cabeza varias veces.

Sabía perfectamente que solo tenía que levantarse y salir por la puerta. Imaginó y volvió a imaginar cómo abría la puerta y escapaba. No era difícil. A pesar de ello, su cuerpo seguía allí, como si estuviera clavado al suelo.

Incluso cuando pensaba que de algún modo había caminado y escapado de la habitación llena de feromonas y miraba a su alrededor, seguía teniendo ante sus ojos al omega en celo.

Soo-hyun apretó los dientes. Salió por la puerta, que era tan débil que se rompería con solo chocar el cuerpo un par de veces. En el momento en que sintió que ya estaba hecho, se dio cuenta de que no se había movido ni un paso.

Mientras esto se repetía varias veces, la razón de Soo-hyun se derrumbaba gradualmente ante el instinto. Intentaba escapar de algún modo, pero se volvía gradualmente impotente debido a que su cuerpo no se movía como deseaba. El instinto del alfa era el problema.

“Te dije que tomaras los supresores.”

Tac.

Soo-hyun levantó el cuerpo de Woo-joo, que estaba prácticamente postrado en el suelo, y lo tumbó boca arriba. Al agarrar ambas muñecas y pegarlas al suelo, vio el rostro del omega teñido de rojo, incapaz de controlar el calor ardiente.

“Ah. Supervisor. Esto un poco……”

“¡Te dije! ¡Que tomaras! ¡Los supresores! ¡¿Por qué no me haces caso?!”

“Suéltame. ¡Ah! Por favor, esto un poco……. Te he dicho que me sueltes.”

“¿Es que no me ves como un alfa? ¿Por eso te quedaste quieto dejando que fluyeran las feromonas?”

Soo-hyun ni siquiera sabía lo que estaba diciendo. Sabía claramente que no era culpa de Woo-joo y que solo tenía que darse la vuelta y marcharse, pero le parecía como una historia antigua y muy lejana.

El instinto del alfa, que había devorado la razón, simplemente estaba embriagado por el omega que tenía delante.

“¡Ah, Park Soo-hyun! Basta, ¡ah! ¡Suéltame! Por favor, por favor. Supervisor, por favor, las manos……. Ah.”

Empezó a sentir miedo del alfa.

Llegó a comprender dolorosamente cuál era la diferencia de fuerza abrumadora y por qué el omega no tenía más remedio que perder ante el alfa.

Al mismo tiempo, no tuvo más remedio que darse cuenta de cuánto lo había apreciado Tae-kyung, siendo un alfa dominante.

A pesar de ser alguien que temblaba sin poder escapar siquiera de las manos del alfa, nunca había sentido miedo al lado de Tae-kyung, bajo él. Pensaba que siempre podía hacer lo que quisiera y, por eso, siempre hacía lo que deseaba.

A veces lo rechazaba porque no quería verlo apreciando a Lee Ha-min, o a veces lo aceptaba de buen grado deseándolo a él, que lo deseaba a su vez.

A pesar de que siempre podía hacerlo por la fuerza, él nunca lo había asustado. Siempre dejaba al menos un paso de margen.

Tanto como la distancia para que él pudiera escapar de él, o la distancia para que pudiera acercarse a él directamente.

“Lo siento, lo siento. Woo-joo. No es esto lo que pretendía hacer. No. No. No es que no quiera hacer algo así contigo. Es decir, ha. Shin Woo-joo. Sal conmigo. ¿Eh? Te trataré bien. Woo-joo.”

Woo-joo cerró los ojos con fuerza mientras escuchaba las palabras inconexas de Soo-hyun, que vagaban entre la disculpa, la coacción o la confesión. Sentía que caía infinitamente en la desesperación.

“Woo-joo, Shin Woo-joo. Por favor. Solo una vez. Ha……. ¿Te caigo mal? Te he tratado bien todo este tiempo. Shin Woo-joo.”

“Yo…… nunca lo he visto como hombre, Supervisor.”

¡Bang!

Tan pronto como Woo-joo terminó de hablar, Soo-hyun golpeó el suelo con fuerza con el puño. Se oyó el sonido de él apretando la mandíbula y rechinando los dientes. Soo-hyun estaba esforzándose con todas sus fuerzas —es decir, embriagado por las feromonas del omega y sin saber siquiera lo que decía— para no cruzar la última línea de algún modo.

Simplemente, él mismo no era consciente de que ese método estaba muy, muy equivocado.

“¿Por qué yo? Los alfas como yo no son comunes, Shin Woo-joo. Ah, sí. Está bien incluso a partir de ahora. Podemos ir conociéndonos a partir de ahora.”

Soo-hyun hundió el rostro en el hombro de Woo-joo y soltó una sarta de palabras sin cesar. Frotó su nariz siguiendo las feromonas que se sentían intensamente y llamó una y otra vez al nombre de Woo-joo. Como si estuviera exigiendo el derecho sobre lo que iba a suceder.

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“Yo me haré responsable. Ahora tú no tienes que hacer esa clase de cosas. Ha. Shin Woo-joo. ¿Entiendes lo que digo? Yo me encargaré de todo. ¿Eh? Ha. Me voy a volver loco por tus feromonas. ¿No eras tú también el que olía a jabón en la piscina? ¿Lo dejaste fluir así a propósito? ¿A quién querías seducir?”

“Suelta. ¿No me sueltas? ¡Suéltame ahora mismo!”

“Ha……. Mierda. Woo-joo. Qué jodidamente bueno.”

“Ah. Ah……”

Al sentir el aliento de Soo-hyun cerca del cuello, a Woo-joo se le erizó el vello. Sintió escalofríos.

Todavía tenía fiebre y no tenía tanta fuerza como de costumbre. Al sentir náuseas, las lágrimas que estaban acumuladas en sus ojos calientes cayeron. Ante las feromonas de un alfa extraño, su cuerpo temblaba violentamente.

“Woo-joo. Te trataré bien. ¿En qué soy peor que ese tipo? ¿Acaso Joo Tae-kyung, ese hijo de puta, te va a tomar como concubino? ¿Te han pegado y aun así crees en sus palabras? ¡¿Cuánto vale ese agujero para que dejes que te peguen hasta que tu cuerpo quede hecho un trapo?!”

“Ah. Ah. Ah, ha……. Por favor…… deje de decir tonterías y lárguese. ¿Por qué todos, al ver a un omega…… ha. Piensan que pueden hacer…… ah. Lo que quieran?”

Woo-joo se dio cuenta recién entonces de que Soo-hyun lo estaba malinterpretando. ¿Por eso pensaba que podía tratarlo de cualquier manera?

Por supuesto, sabe que Soo-hyun no es esa clase de persona. Quizás podría decirse que simplemente fue un mal momento.

Sin embargo, esas palabras equivalían a decir que, en cualquier momento en que le llegara el celo y por casualidad Soo-hyun estuviera con él en ese momento, aunque no fuera ahora, al final acabaría sucediendo lo mismo.

“Woo-joo, Shin Woo-joo.”

Soo-hyun movió la cintura como si estuviera clavando algo en el aire. Ante la sensación de ser violado en el aire, Woo-joo volvió a sentir náuseas.

Aunque solo fuera una parte del instinto hasta el punto de que Soo-hyun no fuera consciente de ello, eso bastó para que Woo-joo detestara su propio cuerpo, que por primera vez se había convertido en un omega en toda regla.

Solo por el hecho de que le llegara el celo, el omega no podía recibir ni siquiera un trato humano. Esa era precisamente la gran diferencia entre el alfa y el omega, y la brecha que nunca podría cerrarse.

“Ha. Así que era por eso.”

De repente, Woo-joo pensó en Ha-min.

En el terrible Lee Ha-min, que estaba ansioso por devorarlo.

En Lee Ha-min, que gritaba diciendo que si se había convertido en omega debería cerrar la boca y vivir pendiente de los demás como los demás, en lugar de andar pavoneándose sin conocer su lugar.

Este era precisamente el cuadro que Ha-min dibujaba.

Aun así, ¿cuán persistente y terrible le parecería él mismo al volver a entrar en el agua?

Comprendió por primera vez por qué Ha-min gritaba como si tuviera veneno cada vez que lo veía.

Era ridículo.

Parecía que todo el mundo se portaba con dureza solo con él.

Lee Ha-min ya era terrible, y ahora incluso tenía ante sí a una bestia disfrazada de amabilidad. Intentó herirlo diciendo incluso cosas que no eran ciertas para intentar acostarse con un omega en celo. No, ¿sería cierto que eran cosas que no eran ciertas?

En realidad, puede que Soo-hyun también lo estuviera tratando internamente como un trapo varias veces.

Como eran palabras que salían como un instinto en una situación donde la razón había volado, quizá esas palabras fueran precisamente sus sentimientos más sinceros. Como eso de que la verdad se dice en el alcohol.

Justo cuando quería morir de dolor. Cuando quería dejarlo todo.

Aunque ese fuera su sentimiento, ¿tenía que ocurrir necesariamente, además, algo tan terrible como esto?

“Ha. Ja ja. ……Aja ja.”

Se le escapó la risa.

Las lágrimas que había contenido todo el tiempo fluyeron sin cesar como si se hubiera roto una presa.

“Woo-joo. Por favor……. Acéptame. No podemos hacerlo así sin más. ¡Por favor, Shin Woo-joo!”

Soo-hyun pegó y frotó su parte delantera abultada. Al sentir el calor de otra persona en su miembro, que no bajaba debido al celo, no pudo soportarlo más, giró la cabeza y vomitó.

“Ah. Ah.”

El jugo gástrico ácido pasó por la comisura de sus labios, mojó su mejilla y cayó al suelo. Se estremeció ante el instinto insignificante. Si esto era realmente lo que decían que era ser un omega, su vida ya había estado rodando por el fondo de la alcantarilla desde hacía mucho tiempo. Solo que él mismo no lo sabía.

“¿Tanto me odias como para vomitar? ¿Por qué? ¡¿Por qué yo?!”

Soo-hyun gritó y movió las manos apresuradamente. Le quitó los pantalones a Woo-joo y le quitó los calzoncillos.

El líquido transparente que salió de la punta del miembro firmemente erecto se conectó con la parte delantera de los calzoncillos y se cortó de golpe. Los calzoncillos, tanto por delante como por detrás, estaban oscurecidos por el líquido preseminal y el fluido que salía del orificio.

“¡Mira esto! ¡Mira tu agujero! ¿Cómo puede tener sentido que digas que no quieres siendo así?”

“Ah. Supervisor. Después…… esto, ¿tiene la confianza de…… ha, ha. De poder lidiar con ello?”

“¿Lidiar? Por qué tendría que hacer eso. De todos modos, tú vas a terminar saliendo conmigo.”

“Incluso en una relación, hacer esto sin el consentimiento de la otra persona es…… ha. Es un delito estrictamente hablando. Con usted, Supervisor…… jamás, tampoco habrá ninguna relación.”

“Entonces hazlo solo por ahora. Si lo haces una vez, desapareceré limpiamente. Puedes considerarlo como un último saludo.”

Ha.

Woo-joo estaba muy cansado.

No es esa clase de persona, esto es por mi celo, está diciendo cualquier cosa.

Podía entenderlo suficientemente con esas palabras. Era posible aceptarlo, y podía consolarse a sí mismo y a él pensando que era un incidente inevitable dado que él era omega y él alfa.

Sin embargo, no quería entenderlo, ni siquiera tenía la voluntad para ello. Estaba tan agotado que no podía hacer nada más que el esfuerzo de tragar el agrio que subía por su interior.

En un mundo ya suficientemente duro y difícil, no tenía margen para entender a los demás ni siquiera en un momento así. Las feromonas fluían sin cesar y el cuerpo ardía de fiebre, por lo que le dolía la cabeza. Sumado a las lágrimas, tenía la vista nublada. En medio de esto, quién entiende a quién.

“Supervisor Park Soo-hyun.”

En el suspiro que salió involuntariamente se cargó el calor y las feromonas. Una extraña luz cruzó rápidamente las pupilas de Soo-hyun y desapareció.

La llamada de Woo-joo fue advertida primero por la razón que regresó momentáneamente de que esta era la última misericordia que podía ofrecer como colega de trabajo.

“¡¿Por qué?! ¡¿Por qué diablos?! Yo, de verdad me esforcé. ¡Yo también me esforcé para que no me gustaras! ¡Pero qué quieres que haga si no se puede! ¡Qué quieres que haga si con solo verte me das lástima y quiero hacértelo todo!”

“Debió haber cerrado los ojos y los oídos.”

Era el momento en que Woo-joo también quería resignarse.

¡Zas!

Algo despiadado voló como un rayo caído del cielo. Al mismo tiempo, Soo-hyun, que estaba desabrochando su pantalón, salió volando. Seguramente ocurrió en un instante para Soo-hyun, que salió volando sin saber el porqué, pero para Woo-joo se sintió como un tiempo eterno, tan lento que pudo captar cada detalle con la vista.

Soo-hyun voló hacia un rincón y cayó haciendo un gran estrépito. El alfa que sintió desagrado ante el ataque imprevisto se dio la vuelta hacia el intruso derramando una gran cantidad de feromonas furiosas.

“¡Mierda! ¡Qué hijo de puta es…… acaso, Joo Tae-kyung?”

Una ola de feromonas familiar para Woo-joo se agitó ferozmente y llenó la casa. Las feromonas de Soo-hyun, que Woo-joo había sentido como asquerosas, fueron arrastradas por la ola y succionadas hacia un mar profundo cuyo fondo no se veía.

“¿Qué, qué es esto? ¡¿Cómo es que tú estás aquí……?!”

“Te lo advertí amablemente. No sientas esa puta compasión, porque Shin Woo-joo ni siquiera te va a mirar. ¿Es que tu hermano no te lo dice?”

El sorprendido Soo-hyun no pudo ocultar su desconcierto y miró alternativamente a Woo-joo y a Tae-kyung. Parecía tener curiosidad por cómo Woo-joo se había puesto en contacto.

La aparición de un alfa dominante abrumador, cuya sola presencia bastaba para llenar la habitación, fue bastante dramática e impactante tanto para Woo-joo como para Soo-hyun.

“Hijo de puta asqueroso. ¿Y aun así andas jugando por detrás? Por tu culpa, la vida de una persona estuvo en juego. ¡¿Lo sabes siquiera, pedazo de basura?!”

Tan pronto como Soo-hyun confirmó que el oponente era Tae-kyung, empezó a señalar con el dedo y a gritar con rabia.

Cada vez que su hermano se quedaba dormido borracho y llorando, sentía ganas de ir a buscar a Tae-kyung doce veces al día.

No podía entender por qué demonios le había hecho algo así precisamente a su hermano. Quería saber al menos la razón.

El problema era que realmente no había pruebas de que Tae-kyung lo hubiera hecho, por lo que por mucho que él hablara, solo se escuchaba como si fuera un delirio de persecución. Cuando publicó en internet que su hermano había sufrido una injusticia, solo hubo gente que decía que se mantenía neutral porque todavía estaba bajo investigación.

Cuando la vista se le oscureció y no veía el camino, de repente todo se solucionó fluidamente y volvió a la normalidad. Fue justo cuando su madre, que es una cristiana devota, empezó a considerar incluso ir a buscar a una chamán.

A lo sumo no había pasado ni un mes; pensándolo ahora, era un periodo corto si se quiere.

Gracias a eso, él mismo se preguntó y hasta dudó de si realmente Tae-kyung lo había hecho a propósito. Hasta que su hermano, lleno de indignación, le cruzó la cara de una bofetada diciendo: ‘¡¿Por qué te metiste con alguien que hasta tiene pareja y me hiciste salir perjudicado a mí!’.

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Ese día, su hermano conoció a una persona que vino de parte de Won Group y supo la razón por la que tuvo que sufrir una injusticia. La persona que vino le dio dinero a su hermano y se disculpó, pero eso no importaba.

El punto que sorprendió a su hermano fue cuando vio la foto que esa persona le mostró, donde su hermano mayor estaba abrazando a un colega de trabajo. Es la foto que Ha-min le envió a Tae-kyung diciendo que Woo-joo era un trapo, pero Tae-kyung la utilizó muy bien después de regañar a Ha-min.

En resumen, significaba que Tae-kyung ni siquiera tenía intención de ocultar que había hecho una canallada.

Pareja, mis huevos.

Fue atacado por un "delito de ofensa al estado de ánimo" sin que hubiera ninguna relación. Incluso no fue atacado él directamente, sino que se metieron con su familia. No hay basura más grande que esta.

Fue humillante e insultante.

No le gustaba que tratara a la gente de cualquier manera solo porque tuviera algo de dinero, habiendo nacido en cuna de oro por naturaleza. Incluso el hecho de que él fuera inferior a esa clase de pedazo de basura. Pensó que si acaso la cabeza de Woo-joo no estaba mal.

¿En qué soy inferior yo?

Shin Woo-joo naturalmente debería haberme elegido a mí. Era evidente que Shin Woo-joo, que no tiene nada, estaba confundido momentáneamente por haber sido golpeado tanto y haber vendido su cuerpo.

Ciertamente, debería haberme elegido a mí. Si lo hubiera hecho, aunque estuviera en un estado miserable, yo mismo me habría encargado de llevármelo, alimentarlo y vestirlo bien.

“¡Mierda, Shin Woo-joo!”

Su razón, incapaz de pensar con claridad, expresaba su furia en todas direcciones. No estaba claro si el objeto de su ira era Tae-kyung o Woo-joo. Soo-hyun ni siquiera era consciente de que estaba perdiendo el rumbo y sumido en la confusión.

Era natural, ya que la excitación que recorría su cuerpo, al no poder estallar siguiendo su instinto por estar bloqueada, simplemente se desbordaba por su boca.

Tampoco se daba cuenta de que ni Tae-kyung, ni Woo-joo, ni nadie más estaba escuchando ese arrebato.

“Señor Tae-kyung…….”

Woo-joo tragó un suspiro, cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir. Se debía a que no comprendía por qué, ni cómo, Tae-kyung estaba en ese lugar.

“Uf. Sé que viniste hasta aquí a propósito para evitarme, pero esto es……”

Tae-kyung se frotó el rostro seco con una mano y luego apretó los dientes. Si reprimió a la fuerza la furia que estaba a punto de estallar, fue únicamente por Shin Woo-joo. Por miedo a que, al verlo actuar a su antojo, Shin Woo-joo eligiera huir de nuevo. Mierda. Como si fuera a permitirlo.

Por eso, aunque por dentro ardía, pisoteó las llamas que estallaban por la fuerza. Bastaba con una palabra de Woo-joo, solo una. Tenía que aguantar hasta entonces.

“¿Puedo ayudarlo?”

“…… No. No hace falta. Solo…… por favor, solo váyase.”

“No. Digamos que no lo estoy ayudando a usted, sino que estoy quitando a este tipo de en medio porque yo quiero quitarlo.”

Tae-kyung se quitó la chaqueta que llevaba puesta y se acercó a Woo-joo. Luego, cubrió con la chaqueta el cuerpo de Woo-joo, quien no podía ocultar adecuadamente su parte inferior desnuda y no sabía qué hacer. Su rostro permanecía impasible, como si no hubiera visto el fluido que brotaba del miembro de Woo-joo, tanto por delante como por detrás.

Woo-joo, con el rostro enrojecido, ocultó su cintura para abajo y apretó la chaqueta que caía sobre él con ambas manos. Exhaló un largo suspiro ante el alivio que no pudo ocultar. Su cuerpo, al sentir las feromonas de él impregnadas en la prenda, volvió a derramar fluido de golpe.

A continuación, se dio cuenta de que el forro de la chaqueta que envolvía su entrepierna y sus piernas estaba húmedo.

Pensó que, tratándose de Joo Tae-kyung, quien nunca pasaría calor en ningún lugar, debía de haber confundido el frescor del aire acondicionado. No imaginó en lo más mínimo que él se habría empapado de sudor frío por haber venido hasta aquí a buscarlo con el corazón temeroso, asustado y apremiado.

“Solo hace falta una palabra. Ayúdeme. Si no quiere eso, quítelo de en medio.”

Tae-kyung fue apartando, uno a uno, los mechones de pelo que estaban pegados a su frente por el sudor. La punta de sus dedos, que lo tocaban con delicadeza, temblaba sutilmente.

Woo-joo siguió lentamente con la mirada la punta de los dedos de Tae-kyung. Entraron en su campo de visión, sucesivamente, su mandíbula tensa, la punta de la barbilla por la que resbalaba el sudor de una forma impropia en él, su cabello alborotado y su caja torácica que subía y bajaba con fuerza.

“Ya lo sabe. Que estoy esperando a que me lo pida.”

“¿Y si no lo hago?”

“Haré lo que me plazca.”

“Entonces, ¿en qué se diferencia usted, …… ah. En qué se diferencia del Supervisor, de Park Soo-hyun?”

“Lo haré y luego me disculparé.”

“…….”

“Lo quitaré de en medio y me disculparé. Le pediré perdón por haber quitado a mi antojo a Park Soo-hyun, en quien usted confiaba; perdón por haber interrumpido su celo con ese tipo. Así me disculparé.”

Si él no hubiera venido, al final habría acabado desplomándose en el abismo de la desesperación.

Por lo tanto, tal como él decía, solo tenía que decir una palabra. Eso era lo lógico. A pesar de ello, el motivo por el que seguía vacilando era porque se trataba de Joo Tae-kyung.

“¿De verdad…… piensa así? ¿Que le daría pena?”

“¿Todavía no me conoce?”

“…….”

“Ni aunque pasara toda una vida pensaría algo así. Porque lo que ese tipo intentaba hacer era una violación.”

“…… Quítelo de en medio. Por favor, rápido.”

Era tan propio de Joo Tae-kyung.

Woo-joo se encogió y se hundió dentro de la chaqueta de Tae-kyung humedecida por el sudor. En cuanto sintió que sus feromonas envolvían todo su cuerpo, las náuseas que sentía se calmaron y, en su lugar, el calor del celo empezó a desbocarse.

A pesar de odiarlo tanto, seguía recibiendo alivio y consuelo de él.

Se le saltaron las lágrimas al sentirse indigno y detestable por ser así. Se mordió los labios con fuerza y cerró los ojos. Le molestaba la confusión de su corazón y, al mismo tiempo, sentía lástima de sí mismo por no poder cuidar ni de su propio sentimiento.

Se dio cuenta recién ahora de que era él mismo quien más merecía su propia compasión.

Mientras tanto, Tae-kyung se levantó de un salto y miró rápidamente a su alrededor. En un lado encontró una manta doblada de forma pulcra y ordenada, que reflejaba el carácter de su dueño. Intentó extender la manta a toda prisa para preparar el lecho, pero acabó chasqueando la lengua al ver el suelo sucio.

Debido a la prisa o, en realidad, a su propio carácter, le pareció indigno el rastro de su invasión en la casa ajena con los zapatos puestos. Pensó que su posición, desde la cual podía hacerlo todo, no era tan importante ni valiosa después de todo.

En cualquier caso, dejando de lado ese sentimiento, lo urgente era cuidar de Woo-joo y deshacerse de la basura.

Eligió una zona que no hubiera pisado —aunque casi no había, al tratarse de una habitación estrecha— y extendió la manta. A continuación, tomó en brazos a Woo-joo, que estaba hecho un ovillo dentro de la chaqueta, y lo acostó con cuidado sobre la manta.

Entonces, ante la mirada de desaprobación de Woo-joo, Tae-kyung esbozó una sonrisa amarga.

Significaba que nada era del agrado de Woo-joo. Ni Tae-kyung, que aún no había quitado de en medio a Soo-hyun, ni su propia situación de tener que recibir ayuda de Tae-kyung.

Tae-kyung le dio unas palmaditas de consuelo a Woo-joo y luego exhaló un largo suspiro.

“Deberías haber terminado cuando te lo advertí.”

“Ja. Deja de jugar con la gente y lárgate. Aléjate de Woo-joo.”

“Parece que no entiendes lo que digo.”

“No te metas entre nosotros. ¡Si no fuera por ti, no tendríamos ningún problema!”

“Señor Park Soo-hyun, que no conoce su lugar ni se entera de nada. El que se ha metido es usted.”

“¿Qué?”

“Yo soy quien ha hecho sufrir a Shin Woo-joo, ¿por qué te metes tú ahí?”

“Ja. Como si no supiéramos que eres una basura, ahora ni siquiera te molestas en ocultarlo. Mierda.”

“Y además, eso es un problema que debemos resolver entre Shin Woo-joo y yo. No es algo en lo que un tipo de baja calaña como tú deba entrometerse sin conocer su lugar.”

La ola que había estado reprimida empezó a agitarse furiosamente de nuevo. Una tormenta que parecía capaz de engullir y destrozar en un instante a un pequeño bote que dependía de un solo remo barrió el interior de la casa.

“Hijo de perra. ¡¿Quién te crees que eres?! ¡¿Todos los tipos con dinero, ah, son así?! Ah, ah. Ah.”

Soo-hyun, que descargaba su furia contra Tae-kyung, se quedó sin respiración, asfixiado por las feromonas de Tae-kyung que oprimieron su garganta de golpe. El miedo de ser arrastrado por la tormenta y desaparecer sin dejar rastro fue invadiendo gradualmente su cuerpo.

Tae-kyung se acercó a Soo-hyun y presionó con un pie sobre la cremallera del pantalón de Soo-hyun, que estaba bajada a medias. Su comportamiento irracional de no quitarse los zapatos encontró una excusa.

“Lo que usted está haciendo es robo y violación. Si me hubiera escuchado cuando se lo advertí, no le habrían sacado los ojos. Ah. Antes de eso, ¿qué tal si eliminamos lo que huele mal y está sucio?”

La mirada de Tae-kyung estaba cargada de una furia gélida, como si fuera a apuñalarlo hasta matarlo en cualquier momento, y de un desprecio absoluto, como si estuviera viendo algo insignificante y sucio.

“Ah. Ah. ¡¿Quién…… te crees que eres?!”

Antes de que Soo-hyun pudiera recobrar el sentido y levantarse, Tae-kyung lo pisoteó una y otra vez con sus zapatos sin dudarlo. Su rostro parecía impasible, incluso aburrido, pero desde la punta de sus pies brotaba una furia violenta como una tempestad que nadie podría detener.

Ante la marea que subía con ímpetu feroz, el cuerpo de Soo-hyun tembló violentamente. Sus propias feromonas, acobardadas por las de Tae-kyung, seguramente estarían fluyendo a raudales, pero él no sentía las suyas en absoluto.

De su boca escapaban gemidos que no llegaban a articularse en palabras, y sus pupilas, nubladas por el terror, se ponían en blanco y volvían a su lugar repetidamente.

Todo a su alrededor era negro.

Agua negra, olas negras, tormenta negra, el negro Joo Tae-kyung.

Solo podía estremecerse de puro miedo.

Sintió como si miles, decenas de miles de agujas cayeran sobre todo su cuerpo. El dolor indescriptible incluso le arrebató el sonido de su voz.

“¡Ah, ah!”

Por mucho que intentara respirar, le resultaba tan pesado como si estuviera sumergido en aguas profundas. El pánico de ahogarse cayó sobre él como una catarata. Ante el terror que experimentaba por primera vez, sintió que la sangre se le helaba. El agua de todo su cuerpo —lágrimas, mucosidad, saliva, sudor— salió de golpe y lo empapó por completo.

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Fue el momento en que se dio cuenta por primera vez de que las feromonas de un alfa dominante no eran algo que pudiera manejar a su nivel.

Soo-hyun forcejeó jadeando. El sonido de sus sollozos no permitía distinguir si era un lamento, un llanto o el esfuerzo por respirar. Fuera lo que fuese, solo quedaba una bestia con el único instinto de querer sobrevivir.

Tae-kyung pateó con saña la mandíbula de Soo-hyun, quien ya había perdido el juicio y empezaba a echar espuma por la boca. Se oyó un golpe seco, la cabeza de Soo-hyun se giró y este quedó tendido, perdiendo el conocimiento en el acto.

“Y esto dice ser un alfa con huevos. Tsk.”

Solo después de patear varias veces el cuerpo de Soo-hyun, que estaba inconsciente y no se movía, ordenó al Jefe de Secretaría Yoon que se lo llevara.

El Jefe de Secretaría Yoon apareció tan pronto como recibió el aviso de Tae-kyung. No dirigió ni una sola mirada a la habitación estrecha, ni a Woo-joo, que estaba encogido y alerta, ni a Tae-kyung, desaliñado de forma inusual; se movió centrándose únicamente en su objetivo.

“Señor Woo-joo.”

Cuando el Jefe de Secretaría Yoon desapareció rápidamente con Soo-hyun y se quedaron solos, Tae-kyung se acercó de inmediato a Woo-joo.

Woo-joo, agarrando la chaqueta de Tae-kyung como si fuera un clavo ardiendo, lloraba en silencio.

“Ah. Ah……”

No solo Soo-hyun había sufrido con las feromonas de un alfa dominante que se desataban violentamente.

Sin embargo, mientras Soo-hyun temblaba ante el terror y el miedo que enfrentaba por primera vez, Woo-joo temblaba de miedo ante la excitación que, por primera vez, escapaba a su control.

De su orificio brotaba fluido abundante, y su miembro, mojado por el líquido preseminal, estaba tan erecto que incluso le dolía, como si estuviera hinchado. Parecía que eyacularía con solo tocarlo, pero Woo-joo gemía sin atreverse a tocarlo por miedo a que le doliera más.

“Iremos al hospital.”

“No, ah. Ah. Ah……. No quiero.”

Los bordes de los ojos de Woo-joo, que miraba fijamente a Tae-kyung mientras lloraba, estaban rojos e irritados. Odiaba a Tae-kyung por hacerlo sucumbir a tales sentimientos.

Si tan solo hubiera vivido de forma un poco más bondadosa, o al menos si no se hubiera involucrado de esa manera con Lee Ha-min, te odiaría menos y te amaría más.

“Señor Woo-joo.”

“Yo, yo…… ¡ah! No me toque.”

Zas.

Woo-joo rechazó la mano de Tae-kyung que intentaba acariciarlo. Debido al rebote, la chaqueta bajó un poco y él acabó temblando por el escalofrío.

Solo se había alejado apenas un palmo, pero no comprendía por qué sentía tanto frío. No se trataba de una manta gruesa, sino apenas de una tela fina hecha de tejido de verano.

“Entiendo, así que vayamos primero al hospital. Es difícil estar así solo.”

“¡Le he dicho que no me toque! Ah. Váyase. Usted también váyase, señor Tae-kyung. Ah. Y no vuelva nunca más.”

“Primero solucionemos el celo. Piense solo en su cuerpo, lo nuestro podemos tratarlo después, no será tarde.”

“…….”

“No piense que ha dependido de mí. Considere simplemente que me ha utilizado. Piense que, como Joo Tae-kyung es una basura, ha tratado a la basura como tal.”

Ese era el problema.

Que lo quería pero no lo quería.

Que lo odiaba pero no lo odiaba.

Recién al enfrentarse a él, comprende dolorosamente que había estado pensando en él todo el tiempo.

Que durante todo este tiempo había estado anhelando a Joo Tae-kyung, quien siempre le había mostrado solo amabilidad.

Woo-joo intentó aguantar tragándose el llanto, pero sus manos se dirigieron hacia Tae-kyung por sí solas. Con la poca razón que le quedaba, apenas logró sujetar el borde de la ropa de Tae-kyung.

“Si te dejo así, será más difícil.”

“…… Ah. Ah.”

“Tus feromonas también se están volviendo más intensas. ¿Has tomado supresores? ¿Es que no te hacen efecto?”

“Es la primera…… ah. Es la primera vez que me pasa algo así. …… Ah. No tengo medicina. Nunca, nunca me había pasado esto.”

Tae-kyung se mordió el labio con fuerza, chasqueando la lengua internamente. Las suaves feromonas de Woo-joo se acumulaban de forma esponjosa y envolvían todo su cuerpo.

Aunque había tratado a Soo-hyun como a un tipo patético por no poder contenerse e intentar abalanzarse sobre Woo-joo, por otro lado, pensó que un alfa común no habría podido aguantarlo.

Incluso, al conocer tan bien estas feromonas, su cuerpo reaccionó de forma más fácil y rápida, emitiendo feromonas. La violencia había desaparecido, pero la ola a la que se habían adherido las blancas burbujas de jabón de Woo-joo se agitó con fuerza, incapaz de contener la excitación.

Los labios de Tae-kyung se partieron y brotó sangre. Woo-joo, incapaz de contener cada vez más la excitación, rompió a llorar. Sujetó la solapa de Tae-kyung con ambas manos y no dejaba de llamar al nombre de Tae-kyung con su boca.

“Ah, ah. Señor Tae-kyung. Ah. Tengo miedo, ah. Señor Tae-kyung. Qué voy a……. Ah. Mi cuerpo está extraño, ah.”

Tae-kyung abrazó con cuidado a Woo-joo.

Un omega para quien el celo era su primera vez.

Pensó, o mejor dicho, tuvo la certeza de que quizá se debía a él.

Puesto que habían sido sus feromonas las que habían provocado la manifestación como omega, también serían sus feromonas las que habrían provocado un celo en condiciones a un omega que ni siquiera funcionaba correctamente. Aunque el periodo que pasaron juntos no fue largo, las veces que abrió su cuerpo y entró en él fueron incontables.

Lo deseaba varias veces al día. Incluso, sujetando su cuerpo inconsciente, se corría en él una y otra vez.

No lo soltaba, como si su misión fuera que su estrecho orificio recordara lo suyo y se amoldara a su forma.

Por eso, al ver a Woo-joo aferrándose a él y rompiendo a llorar diciendo que tenía miedo, su corazón se llenó de plenitud.

La satisfacción de saber que él mismo había creado al omega Shin Woo-joo de principio a fin.

Aunque Woo-joo había venido hasta esta pequeña habitación alquilada diciendo que no quería verlo, este sentimiento no daba muestras de disminuir. Por el contrario, el deseo de posesión y propiedad solo aumentaba como una bola de nieve en una montaña invernal.

Mi omega, creado por mí.

Mi propio omega.

Un Woo-joo solo para él, que no podía mostrar a nadie.

“Te sentirás mejor después de correrte una vez. Te ayudaré.”

“Ah. N-no puedo. Ah, duele mucho……. Duele, no puedo.”

“Uf……. Haré que no te duela. ¿Eh? Tienes que sacarlo para que no te duela. ¿Confías en mí?”

“Ah. ¡Mentira! Ah. N-no confío. Ah. Ah. Señor Tae-kyung, señor Tae-kyung. Ah. Me duele mucho.”

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Tae-kyung encontraba a Woo-joo locamente adorable por buscarlo solo a él a pesar de negar con la cabeza. El hecho de que no le permitiera tocarlo porque le dolía, y que no pudiera tocarse él mismo, le resultaba simplemente tierno.

“Confía en mí solo una vez. No haré que te duela, señor Woo-joo.”

“No quiero……. Ah. Ah.”

“Te duele porque no lo has sacado. Saquémoslo solo una vez. ¿Eh?”

Aunque negaba con la cabeza diciendo que no confiaba, la mano que sujetaba la solapa de Tae-kyung no se soltaba. Por el contrario, al aferrarse aún más, las arrugas de la solapa no dejaban de aumentar.

“Shh……. Está bien. Si cierras los ojos, terminará pronto.”

Tae-kyung cubrió los ojos de Woo-joo con una mano y, con la otra, rodeó su miembro, que estaba tan duro que parecía hinchado. En cuanto el miembro húmedo y caliente llenó su mano, las feromonas de Tae-kyung merodearon a su alrededor formando espuma blanca.

“¡Ah!”

En el momento en que la mano de Tae-kyung lo tocó, el cuerpo de Woo-joo, que estaba totalmente tenso, dio un gran respingo. Por el contrario, su cuerpo, que conocía muy bien las feromonas de Tae-kyung, derramó feromonas explosivas y se pegó a la ola como si estuviera dándole mimos.

Cada vez que el orificio se abría y cerraba, el fluido brotaba, y en lo profundo de su vientre sintió por primera vez un picor insoportable. Era tan doloroso que incluso deseaba meter la mano dentro de su cuerpo y rascarse con fuerza.

“Ah, ah. Ah.”

Al moverse de arriba abajo la mano que rodeaba su miembro, la cintura de Woo-joo también se elevó ligeramente. Con solo unos pocos movimientos, el orificio se abrió de par en par y el calor ardiente se acumuló en su bajo vientre.

No pudo evitar saber instintivamente que aquel picor insoportable que sentía en lo profundo de su vientre era un fenómeno fisiológico del omega que reclamaba la semilla del alfa.

Al mismo tiempo, se dio cuenta de que la única persona capaz de rascarle hasta lo más profundo era Tae-kyung.

“Ah. Ah! Señor Tae-kyung, ah. M-métalo, por favor. Ah……. Me pica mucho. Ah. Ah. Por favor, yo…… ah.”

“Sí. Está bien, así que apóyate en mí. Lo estás haciendo bien.”

Tae-kyung se mordió el labio con fuerza y movió con más rapidez la mano que sujetaba el miembro de Woo-joo. Su miembro erecto empezó a dolerle, pero cuanto más le dolía, más fuerza aplicaba en su mandíbula para aguantar.

Debía ser un Joo Tae-kyung amable solo para Shin Woo-joo.

No podía decirse que no hubiera un cálculo para ganarse por completo a Woo-joo. El sudor perleaba su piel y sentía que su miembro iba a estallar. Sus labios apretados se partieron y el interior de su boca quedó totalmente irritado.

A pesar de ello, pensó que, si aguantaba hasta el final, quizá podría hacer que el corazón cerrado de Woo-joo cambiara. No fue un cálculo que buscara deliberadamente, pero fluyó de forma natural como el curso del agua, como un instinto.

Simplemente, quería ser amado por Woo-joo hasta el punto de completar incluso tal cálculo.

Woo-joo era el ser más valioso para él.

Se sentía patético por su yo del pasado, que no se dio cuenta de eso desde el principio e hizo sufrir a Woo-joo. Si hubiera que señalarlo, el inicio de su error fue no haber pensado ni por un momento que él también tendría un ser así.

¿Quién lo hubiera sabido?

Que Joo Tae-kyung, quien ni siquiera parpadea ante una falta de piedad filial, llegaría a tener a alguien más valioso que él mismo.

El hecho de que sintiera codicia con solo ver a Woo-joo y que su deseo de posesión de tenerlo en su mano hirviera seguía igual desde aquella noche hasta ahora. Lejos de apaciguarse, cada vez se volvía más ansioso. No se sentía satisfecho aunque estuviera a su lado.

Pudo saber la razón solo después de darse cuenta de que amaba a Woo-joo.

Porque quería ser amado por Woo-joo.

Porque quería ser la única razón para Woo-joo.

“Ah. Métalo, sí, ¡ah! Por favor, ah……. Me pica. Ah. Ah.”

“Después. Si me das permiso incluso después de que termine el celo.”

“Ah. ¡Hágalo ahora, ahora!”

“Guarde esas palabras y dígalas después sin falta.”

“Señor Tae-kyung. Ah……”

“Uf……. Sin saber lo que uno siente.”

Incluso que le suplicara le resultaba adorable.

Tae-kyung separó las suaves nalgas y acarició la entrada humedecida. Ante el más mínimo estímulo, de la boca de Woo-joo brotaban gemidos apasionados sin cesar.

Introdujo de golpe dos dedos en el orificio que se abría y cerraba. Normalmente le habría llevado mucho tiempo aceptar uno solo, pero su cuerpo ardiente engulló suavemente los dedos de Tae-kyung. Las paredes internas resbaladizas se adhirieron a sus dedos y apretaron el orificio.

Llamarlo omega de clase baja, a medias o incompleto no tenía sentido. El Shin Woo-joo de ahora era más omega que cualquier otro omega.

“Ah. Eso no, ah. Otro, ah.”

A medida que las feromonas de Woo-joo se intensificaban, Tae-kyung sintió que se le nublaba la vista. El deseo de partir el cuerpo de Woo-joo e introducirse en lo más profundo de él hervía. Sin pensar en el después, solo quería tomar a Woo-joo siguiendo su instinto.

Sentía como si sus vasos sanguíneos se quemaran ante la excitación y el calor que recorrían su sangre. El dolor ardiente venía acompañado de un anhelo intensificado. El deseo de posesión le susurraba al oído que el omega que tenía delante lo estaba esperando únicamente a él.

Tae-kyung hizo fuerza en su mandíbula y apretó los dientes. Las gotas de sudor caían una a una.

Como incluso eso era insuficiente, acabó abriendo mucho la boca y clavando sus dientes en su propio antebrazo. Se oyó el sonido de la carne desgarrándose y rompiéndose, y la sangre fluyó, pero ninguno de los dos se dio cuenta.

“Ah, ah, esp-, era……. ¡Ah, ah! ¡Ah!”

Cuando Tae-kyung removió su orificio y agitó con fuerza su miembro, el cuerpo de Woo-joo arqueó profundamente su espalda haciendo fuerza hasta en la punta de sus pies. Ante el orgasmo que llegaba como una ola, Woo-joo no pudo resistir y fue arrastrado infinitamente.

Poco después, Woo-joo derramó un orgasmo de un blanco puro. Su cuerpo, sintiendo una pérdida de fuerza, se desplomó débilmente y cayó en los brazos de Tae-kyung. A pesar de haber eyaculado una vez, su miembro seguía firmemente erecto.

“Ha, ha.”

Tae-kyung se limpió la mano de cualquier manera en la chaqueta que rodaba por el suelo y consoló a Woo-joo, quien respiraba con dificultad. Y antes de que Woo-joo recobrara la razón, liberó sus feromonas de forma intensa. Se debía a que sabía que, aunque el celo no hubiera terminado del todo, enfrentarse a la realidad solo haría sufrir a Woo-joo.

Woo-joo, que parpadeaba lentamente, cerró los ojos poco a poco ante las palmaditas rítmicas y cuidadosas de Tae-kyung. Su cuerpo seguía caliente y sentía un hormigueo en su vientre, pero la ola que lo envolvía le resultaba simplemente acogedora, como si lo estuviera consolando.

Woo-joo se entregó a la ola y relajó su cuerpo con comodidad. Era una sensación familiar, como si siempre hubiera sido así.

Tae-kyung, solo después de confirmar que Woo-joo se había quedado dormido, movió su mano con cuidado y sacó su teléfono móvil. Iba a hacer una llamada, pero por miedo a que Woo-joo se despertara, cambió a una aplicación de mensajería.

Hizo que el jefe de secretaría llamara al hospital para que lo prepararan y luego abrazó el cuerpo de Woo-joo. En sus quejas de sueño al exhalar se mezclaban el llanto y el calor. Presionó sus labios con fuerza sobre su frente empapada y exhaló un largo suspiro sin hacer ruido.

No le importaba el resentimiento o el odio que se dirigiría hacia él una vez terminado el celo.

Siempre y cuando no se alejara de su lado como hoy.

Tae-kyung dejó caer su frente sobre la de Woo-joo. Sus manos temblaban sutilmente. No podía vivir sin Woo-joo de ninguna manera. Ese pánico lo buscó en cuanto se quedó solo, como si hubiera estado esperando.

“Lo siento.”

Tae-kyung susurró suavemente para que ni siquiera el inconsciente de Woo-joo pudiera oírlo. Una pequeña gota de agua que cayó de sus ojos se deslizó sobre el rostro de Woo-joo.

Lo siento.

Por no poder dejar ir al señor Woo-joo.

Por no tener ni la más mínima intención de hacerlo.

Una sonrisa se asomó a los labios de Tae-kyung. Aquella sonrisa hermosa, de la que incluso la diosa de la belleza sentiría envidia, era el deseo puro en sí mismo, marcado únicamente por la obsesión y el afán de posesión hacia Shin Woo-joo.

Un omega para él y creado por él mismo, su único y propio omega.

El rostro de Tae-kyung, del que caían lágrimas, parecía más puro que el de cualquier otra persona en el mundo. Era un deseo puro de un color perfecto, sin que se mezclara ni la más mínima impureza.