15. Epílogo
Tan pronto como se
procesó el registro de matrimonio con Yun, Seung-ju presentó el acta de
nacimiento del niño. Aunque todo había sido un caos —con un embarazo antes de
tener una relación formal y una propuesta de matrimonio rechazada mientras ya
vivían juntos—, le aliviaba haber podido seguir el orden correcto en este
último paso.
Comparado con el
tortuoso camino que los llevó hasta el parto, el trámite fue decepcionantemente
fácil y rápido. Seung-ju imprimió de inmediato el certificado de matrimonio y
el de relación familiar y se los entregó a Yun.
"Ten, esto."
Yun, que aún
permanecía en la cama del hospital, tomó los papeles con manos temblorosas y
los miró fijamente durante un largo rato. Con cautela, como si estuviera
aprendiendo a leer por primera vez.
"...Hae-rang y yo
tenemos el mismo cumpleaños."
Parecía que las
lágrimas iban a brotar de sus ojos, pero en su lugar se extendió una tenue
sonrisa. Yun acarició el nombre del niño varias veces con la punta de los
dedos, murmurándolo en voz baja. Por fin, la milagrosa realidad parecía
volverse tangible.
"¿Solo ves eso?
Ahora soy oficialmente tu tutor."
Cuando Seung-ju señaló
la sección de cónyuge con una leve queja, Yun volvió a observar esa parte,
saboreando cada letra. Lo hacía como si necesitara procesarlo para convencerse
de que no era un sueño.
Desde el momento en
que Yun entró al quirófano hasta que despertó, Seung-ju se había reprochado
amargamente no haber hecho el registro antes. Independientemente de sus
sentimientos, legalmente era un completo extraño. La impotencia de no poder
hacer nada por Yun si algo sucedía había sido aterradora.
Yun levantó la vista
y, en lugar de responder, estiró los brazos hacia Seung-ju, quien lo abrazó de
inmediato. Quizás por haber estado hospitalizado casi un mes, el olor a
medicamentos era más fuerte que su aroma natural, pero el tacto era el de
siempre. Un ser que parecía que podría romperse, pero que definitivamente podía
sostener y tocar.
"Ahora tengo que
llamarte esposo, hyung. ¿Esposo... ya?"
"Decías que no te
casarías conmigo, ¿cuándo practicaste eso?"
"...Es que no
quería dejarte viudo."
"Iría a buscarte
aunque estuvieras en el infierno. No, tú irías al cielo. Pero te traería de
vuelta para que no estuvieras allí solo, así que más tarde, mucho más tarde...
iremos juntos. Después de que terminemos de criar a Hae-rang."
Ante las palabras de
consuelo de Seung-ju, Yun soltó una risita que hizo estremecer sus hombros.
"Hyung, no
estarás diciendo eso porque no te sientes capaz de criar al niño solo,
¿verdad?"
"De qué hablas.
Tengo confianza en que puedo criarlos bien a ambos, a ti y a Hae-rang."
"¡Hyung!"
Yun se separó dándole
un suave codazo y lo miró con un puchero. Seung-ju aprovechó el momento para
tomar la mano izquierda de Yun y deslizó en su dedo anular el anillo que había
llevado consigo todo este tiempo. Le quedaba un poco flojo.
"Yun. Te amaré
por siempre."
Seung-ju se arrodilló
en el suelo de la habitación y selló su promesa con un beso sobre el anillo. Se
quedó así mucho tiempo, dejando que su calor se transfiriera al frío metal,
hasta que Yun, impaciente, empezó a dar golpecitos en la cama.
"Esposo, ahí no,
aquí."
Seung-ju se incorporó
y devoró esos labios pálidos pero de forma perfecta. Yun lo rodeó por el cuello
de inmediato, ladeando la cabeza. Aunque la temperatura corporal de Yun solía
ser baja, el interior de su boca siempre estaba suave y cálido.
"Pero hyung, ¿no
vas a trabajar?"
Yun preguntó sin
despegar aún sus labios. Parecía que recién se acordaba de eso.
"¿Ya vas a
empezar a regañarme por el trabajo?"
"No, es que
mañana me dan el alta..."
"Aún me quedan
días de vacaciones. Y voy a pedir la licencia por paternidad."
"¿Eh, de
verdad?"
"Sí. Tú hiciste
la parte de dar a luz, así que yo haré la de criarlo."
Seung-ju rodeó con sus
manos el rostro de Yun, que lo miraba con curiosidad, y volvió a besarlo.
Sintiendo que finalmente todo estaba en su lugar, recordó lo sucedido hace unos
días.
Seung-ju había buscado
al presidente Choi Il-ho para pedirle que fuera testigo del registro de
matrimonio. Como sus padres estaban lejos y no podía pedírselo a cualquier
conocido, lo natural fue acudir a los padres de Yun. El presidente Choi, que
firmó sin vacilar diciendo que incluso se habían tardado, le hizo una sola
pregunta.
"La boda la
haremos en una fecha adecuada cuando Yun se recupere. Tú... ¿piensas
mudarte?"
Solo entonces Seung-ju
pensó en la casa de recién casados. En realidad, como ya vivían juntos y la
habitación del bebé estaba medio lista en el anexo, no se le había ocurrido la
idea de mudarse.
"Aún no he
pensado en eso. Lo consultaré con él."
"Yo..."
El presidente Choi,
que rara vez dudaba, hizo una pausa y soltó un suspiro.
"Me gustaría que
ustedes dos, bueno, los tres, vivieran en el anexo por un tiempo."
Antes de que Seung-ju
pudiera responder, siguió una apresurada explicación.
"Sé que es
patético querer retener a un hijo adulto. Pero la salud de Yun no es buena
aún... y no me quedo tranquilo. Si les resulta muy incómodo, vivan aquí al
menos hasta que Hae-rang cumpla un año. De todos modos, son edificios
distintos, no nos cruzaremos tan seguido..."
"Sí. Así lo
haremos. Lo más importante es un ambiente cómodo para Yun."
"...Bien, te lo
agradezco."
Debido al estallido de
feromonas justo después del parto y a la semana que pasó inconsciente, las
glándulas de feromonas de Yun quedaron dañadas permanentemente. No se podía
decir que se hubiera convertido en un beta en términos biológicos, pero se
volvió un omega que ya no podía emitir ni detectar feromonas. Al menos era un
alivio que no tuviera que volver a pasar por un ciclo de calor. Sin embargo, su
cuerpo había quedado muy debilitado por el proceso y necesitaba reposo.
Seung-ju comprendía perfectamente el deseo de unos padres de tener cerca a un
hijo que había pasado por un parto y la pérdida de sus glándulas.
"A cambio, más
adelante te daré esta casa."
"No es necesario.
No podría hacerme cargo de los impuestos."
"Ah, ¿es así? ¿Te
regalo un edificio como presente de bodas? ¿O prefieres acciones? Pensaba darle
eso a Hae-rang... ¿O hay alguna propiedad que desees?"
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Lo de los impuestos
había sido una broma de Seung-ju, pero el presidente Choi se lo tomó en serio y
empezó a elevar el valor del regalo. Viendo que la cosa no paraba, Seung-ju
decidió pedir lo que realmente quería.
"Hay algo que
deseo, en realidad."
"Dime, ¿qué
es?"
El presidente Choi se
inclinó hacia adelante, dispuesto a concederle cualquier cosa.
"Voy a tomar la
licencia por paternidad."
Ante la inesperada
declaración, el presidente ladeó la cabeza como si hubiera oído mal, y luego
soltó una carcajada. Una risa estrepitosa llenó el estudio.
* * *
Poco tiempo después,
Seung-ju se convirtió en el centro de los rumores más candentes en el Grupo DH.
"¿Licencia por
paternidad? ¿El secretario Kang se casó?"
El jefe de equipo, que
hasta entonces creía que era soltero, no podía ocultar su desconcierto,
diciendo que una licencia así debía consultarse con antelación.
"He adjuntado
todos los documentos necesarios. ...Será aprobada."
Mientras el jefe de
equipo lo miraba con extrañeza por su seguridad, el presidente Choi Ki-yoon lo
llamó a su oficina. Poco después, el jefe de equipo regresó con cara de haber
visto un fantasma y sujetó a Seung-ju. Bajó la voz para que nadie escuchara.
"¿Secretario...
Kang? ¿Con el hijo menor... del presidente... hip!"
Parecía que para
alguien que llevaba décadas en la empresa aquello era difícil de procesar, pues
el impacto le provocó hasta hipo.
"Las cosas
avanzaron muy rápido y no pude decírselo antes."
Seung-ju le entregó un
vaso de agua y se disculpó, mientras el jefe de equipo agitaba las manos
diciendo repetidamente que no era nada. Era una actitud demasiado formal para
dirigirse a un asistente.
La solicitud de
licencia se procesó de inmediato, y los rumores corrieron aún más rápido por el
tablero de anuncios interno.
[¡¡¡El secretario
Kang, que parecía soltero, pidió licencia por paternidad!!!]
-El jefe de equipo no
sabía qué decir, pero el presidente Choi lo llamó. ¡Procédenlo ya! Fin de la
historia.
-El departamento de
Planificación Estratégica entró en pánico.
-¿Es de la familia
real? No se apellida Choi, ¿será de una rama secundaria?
-Nop. Se casó con el
hijo menor del presidente.
-¿El que armó aquel
escándalo el año pasado?
-¡¡¡Increíble!!! ¿Ya
tuvieron un hijo? ¿Y se lo permitieron?
-Parece que cuando lo
enviaron a la oficina de secretaría el año pasado, metió la pata. Se ve muy
educado pero resultó ser un lobo con piel de cordero.
-¿No era beta? ¿Cómo
embarazó a un omega?
-Oye, ¿crees que la
familia del presidente solo asintió así como así? Deben haberlo investigado de
arriba abajo.
-Es un auténtico
Ceniciento. Seduce a un omega y se arregla la vida, qué envidia.
-Honestamente,
Seung-ju es guapo. Tiene cara de actor.
-¿Eres tú mismo
escribiendo eso?
Antes de que Seung-ju
pudiera siquiera salir del edificio, recibió incontables mensajes de colegas y
superiores. Como responder a todos era un fastidio, puso el móvil en silencio y
realizó una llamada. No le importaba lo que la gente dijera de él. Solo había
una persona que le importaba.
-Esposo, ¿ya
terminaste?
"Sí. Voy para
allá ahora mismo. ¿No se ha despertado Hae-rang?"
-Ahora la señora le
está dando el biberón. Es increíble verlo masticar con esa boquita tan pequeña.
"Qué tiene de
increíble."
-...Quizás porque no
pude verlo mucho. Pero al menos no lloró cuando me vio.
"Bueno, si
alguien ha llorado más que Hae-rang, has sido tú."
"¡Hyung!"
Aunque no cumplió
todos los meses de gestación, el bebé nació sano y recibió el alta una semana
antes que Yun. Aunque Yun no pudo verlo mucho mientras estaba internado, el
haber estado separados una semana lo ponía ansioso, temiendo que el niño lo
olvidara.
Ayer, después de
recibir el alta, Yun debía estar acostado descansando, pero se quedó
acuclillado junto a la cuna observando al bebé dormir sin cansarse. Seung-ju
sentía ternura al verlo desear cargarlo pero conformarse con rozar su mano por
miedo a no tener fuerzas y dejarlo caer.
Cuando Seung-ju lo
ayudó sosteniéndole los brazos para que cargara al bebé, a Yun se le llenaron
los ojos de lágrimas y murmuró casi imperceptiblemente.
'Gracias.'
Por nacer sano.
Seung-ju, entendiendo lo que no se dijo, abrazó a Yun y susurró.
'Gracias, Yun.'
Por despertar a salvo.
Al frotar su rostro sobre su cabello, Yun olía igual que el bebé. Sentir ese
familiar aroma a talco finalmente le dio paz.
"Yun, ahora te
daré todo mi tiempo."
-Sí. Yo me lo quedo.
Finalmente, Seung-ju
podía entregarle todo ese tiempo que Yun tanto había deseado. Sin colgar el
teléfono, Seung-ju salió del estacionamiento a toda prisa. Quería ver cuanto
antes al dueño de su tiempo.
* * *
El primer fin de
semana después de que Yun recibió el alta, toda la familia Choi se reunió.
Seung-ju pensó que
lógicamente era para celebrar su regreso y para conocer a Hae-rang, que apenas
cumplía un mes de vida, pero al revisar el calendario se le cortó la
respiración. Mañana era el aniversario luctuoso de Jeong-yun.
“Vámonos, hyung.”
Yun, ya cambiado, se
colgó del brazo de Seung-ju apoyándose en él. Aunque lo rodeó por los hombros
por puro hábito, Seung-ju no dejó de observar su semblante. Al sentir su
mirada, Yun levantó la cabeza, lo miró a los ojos y sonrió de par en par.
“Siento que mi mamá me
protegió. Voy a ir a darle las gracias.”
Parecía que sus
preocupaciones habían sido en vano. Seung-ju se sintió orgulloso de ver cómo
Yun avanzaba paso a paso. Él también pensaba agradecerle por haber protegido a
Yun, y por supuesto, por haberlo traído al mundo.
La mirada de Yun se
dirigió entonces hacia Hae-rang, que dormía plácidamente en su cochecito.
Seung-ju, aunque todavía era un principiante, ya le había dado el biberón y
hasta le había cambiado el pañal, así que el bebé no despertaría durante la
cena familiar. Según la experimentada niñera que lo ayudaría de ahora en
adelante, por suerte el niño era bastante tranquilo.
“A Hae-rang solo le
mostraremos la carita un momento. Como es recién nacido, su sistema inmune es
débil.”
“Está bien, hagámoslo
así.”
Si se ponía técnico,
el sistema inmune de Yun podría ser incluso más débil, pero Seung-ju sabía
cuándo guardar silencio. Su único pensamiento era cuidar de Yun para que no se
agotara.
Sin embargo, no era el
único que pensaba así. Cuando apenas habían recorrido la mitad del camino desde
el anexo, alguien salió a recibirlos.
“Oh, justo íbamos a
buscarlos.”
“Como el viento
todavía está frío, llevaré a Hae-rang adentro primero.”
Choi Jae-yoon y Jeong
Da-hyun interceptaron el cochecito de inmediato. Seung-ju pensó que, aunque no
tenían hijos, se coordinaban tan bien que se notaba que eran esposos. Al
pararse esos dos hombres corpulentos uno al lado del otro, el cochecito quedó
completamente oculto. Gracias a que habían repavimentado el sendero del anexo
para que el cochecito circulara sin problemas, el grupo de Jae-yoon cruzó
rápidamente la entrada principal.
Los padres primerizos,
despojados de su hijo en un abrir y cerrar de ojos, se miraron con extrañeza.
“Hyung, vayamos rápido
nosotros también. Hacen eso porque todos se mueren por cargar a Hae-rang. ¡Ni
siquiera yo he podido cargarlo tantas veces todavía!”
“Súbete.”
Seung-ju cargó a Yun
en su espalda y caminó a paso firme. Tal como dijo Da-hyun, el viento aún era
frío y no sería bueno para Yun. También le partía el corazón ver el empeño de
Yun por ser la prioridad para su hijo.
Al llegar al comedor,
tal como esperaba, la familia rodeaba el cochecito. Como no querían despertar
al bebé, todos susurraban sus impresiones.
“Lo sentí desde la
primera vez que lo vi, ¿no se parece demasiado al papá?”
“Oh, es igualito al
tío Seung-ju.”
“Choi Won-woo, no uses
esas palabras delante del bebé.”
“La comisura de los
labios se parece a la de Yun...”
“Las orejas. Tiene las
mismas orejas de Yun.”
Ante la afirmación
tajante del presidente Choi Il-ho, todas las miradas se volcaron hacia Yun.
Quizás por la atención repentina, las orejas de Yun se pusieron rojas.
“¿Qué tienen de malo
mis orejas...?”
“Es cierto. Qué cosas
dices.”
Hwa-young se acercó
para observar las orejas de Yun y soltó una carcajada mientras le daba
palmaditas de consuelo. Era el único rasgo parecido a Yun que habían logrado
encontrar en Hae-rang, quien desde que nació era el vivo retrato de Seung-ju.
El presidente Choi también era increíble por haberlo notado a simple vista
cuando no era una forma particularmente inusual.
“¿A que nuestro
Hae-rang es guapo? Cuando abre los ojos es todavía más apuesto. Hasta yo me
sorprendo a veces.”
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Parecía que el gen de
la adoración extrema de esta familia se había transmitido con fuerza a Yun. Su
rostro se iluminó de inmediato ante el interés por su hijo y empezó a parlotear
emocionado. Al ver que esa imagen le resultaba simplemente adorable, Seung-ju
se dio cuenta de que él tampoco se había librado de convertirse en un padre
perdidamente enamorado.
A estas alturas,
sospechaba que el virus de la adoración vivía permanentemente en esta casa.
Justo cuando servían
la comida y empezaba un cálido momento familiar después de mucho tiempo...
“¡Buaaaaaaaa!”
Un llanto que rompió
la paz llegó acompañado de un olor fétido.
Seung-ju se levantó de
inmediato para ir con el bebé, pero el presidente le hizo un gesto con la mano.
“Yo le cambiaré el
pañal, ustedes empiecen a comer.”
Antes de que pudiera
negarse, Choi Ki-yoon y Choi Jae-yoon se pusieron de pie de un salto.
“Yo lo haré.”
“¡Bah! Es mejor que lo
haga yo. ¡No saben cuántos pañales le cambié a Yun!”
“Yo crié a Yun y
también a Won-woo, ¿recuerdas?”
“¿A Won-woo lo criaste
tú, hyung, o lo crió mi cuñada?”
Ante la repentina
disputa por el pañal, el rostro de Yun se puso rojo como un tomate. Seung-ju se
mantuvo ocupado abrazándolo y consolándolo, mientras Hwa-young, incapaz de
seguir mirando, les dio un toque de atención para que pararan. Pero entonces,
hasta Choi Won-woo se metió en la pelea.
“¡Abuelo! Yo quiero
hacerlo, yo también quiero intentar cambiarle el pañal al bebé.”
Sin embargo, la
situación se resolvió cuando la niñera entró con la jefa Joo, calmó al niño y
salió del comedor. Al quedar un ambiente algo incómodo, Da-hyun, que había
estado sentado en silencio, abrió la ventana con discreción. En cuanto Seung-ju
notó que entraba el aire del exterior, le puso a Yun sobre los hombros la manta
que colgaba de la silla.
“¿Por qué tenían que
sacar el tema de mis pañales...? Ni siquiera yo he podido cambiarle el pañal a
Hae-rang todavía.”
Yun murmuró con un
puchero bajando la cabeza. No obstante, el ambiente dio un giro cuando Choi
Jae-yoon dijo algo inesperado.
“Es que yo también
necesito practicar.”
Esta vez fue Da-hyun
quien se cubrió la cara bajando la cabeza. Jae-yoon lo atrajo hacia su pecho
con algo de tosquedad y anunció con orgullo:
“Padre, madre,
prepárense para ver a otro nieto.”
“¿Qué quieres decir?
Da-hyun...”
“Sí. Estoy
embarazado.”
Da-hyun levantó la
cara y confirmó la noticia con calma. Para ser él, sus mejillas estaban
ligeramente sonrosadas.
“Como saben, es un
embarazo de riesgo por mi edad, así que quería decírselo cuando estuviera más
seguro...”
“¿De cuánto estás?
¿Cómo te sientes?”
“De unas 10 semanas.
No he tenido náuseas.”
“Felicidades, hyung.”
El primero en felicitarlo
fue Yun. El resto de la familia, que se había quedado petrificada por la
sorpresa, empezó a expresar sus felicitaciones uno por uno.
“Si nos hubieras dado
una pista, habríamos enviado personal. ¿Todavía no tienen servicio en casa?”
“Padre, solo somos
nosotros dos, podemos arreglárnoslas. ¡Si yo hago todas las tareas del hogar!”
“Vayan buscando casa.
Una con jardín, no ese departamento apretado. ¿Piensan vivir ahí cuando nazca
el bebé?”
Que Seung-ju supiera,
el lugar donde vivían Jae-yoon y Da-hyun era un penthouse con vista al río Han,
pero parecía que no cumplía con los estándares del presidente.
“No es apretado.
¡Tiene como 300 metros cuadrados!”
“La casa nueva será
para Da-hyun.”
“¡Entendido! ¡Me pongo
a buscar de inmediato!”
Jae-yoon, que no
paraba de bromear, cerró la boca enseguida cuando escuchó que le darían la casa
a Da-hyun. Viendo la dedicación que ponía con su hermano menor y sobrino Yun,
estaba claro que se portaría igual de bien con Da-hyun y el futuro bebé.
“También le agradezco
al joven amo.”
“¿Eh, a mí?”
Yun abrió mucho los
ojos sin entender a qué se refería. Después de todo, ¿qué contribución podría
haber tenido él en el embarazo de Jae-yoon y Da-hyun?
“Teníamos nuestras
dudas, pero al final llegamos hasta aquí gracias al tratamiento de feromonas
que usamos contigo. Aquello fue un accidente fortuito, pero para nosotros fue
una prueba intencionada. Pronto empezará un ensayo clínico a gran escala.”
Con la explicación de
Jae-yoon, todos comprendieron finalmente la situación. Habían usado el mismo
tratamiento de feromonas que actuaba como facilitador del embarazo, y el
resultado fue exitoso.
“Parece que esto se
pondrá más animado pronto.”
¿Sería porque sabía
que era el aniversario de Jeong-yun? Las palabras del presidente Choi sonaron
un poco tristes.
Sin embargo, en un
futuro no muy lejano, las risas de los niños llenarían esta gran casa. Llegaría
el día en que las nuevas alegrías cubrirían por completo las viejas tristezas.
* * *
La rutina de Seung-ju,
quien se encontraba de licencia por paternidad, era simple.
Eran temprano por la
mañana cuando se levantaba solo y revisaba a Yun y a Hae-rang, que aún dormían.
En lo posible, había
intentado que Hae-rang durmiera en la habitación del bebé con la niñera, pero
Yun insistió tercamente en que debían estar en el mismo espacio, por lo que
instalaron una cuna más en el dormitorio principal. Seung-ju comprendía que,
como Yun todavía no se recuperaba del todo y pasaba mucho tiempo recostado,
deseara vigilar al niño la mayor parte del tiempo posible.
“…¿Te vas a ejercitar,
hyung?”
“Sí. Volveré pronto,
así que duerme más.”
Con la despedida de
Yun, que ni siquiera podía abrir bien los ojos, Seung-ju salió del anexo.
Tras un ligero trote
hasta un parque cercano, terminaba con entrenamiento de fuerza y cinta en el
gimnasio de la mansión; para cuando acababa, ya había pasado cerca de una hora.
Era una rutina que no se saltaba para mantener su condición física, y al ser el
único momento del día en que estaba solo, le servía para despejar la mente.
Después de eso,
regresaba al anexo, se bañaba, preparaba el biberón de Hae-rang y el desayuno
de Yun. Para entonces, la mañana ya se le había escapado.
Por supuesto, a veces
ocurrían excepciones. Como hoy.
La temperatura había
subido bastante, por lo que entró al vestíbulo del anexo empapado en sudor. Lo
recibió un llanto ensordecedor. Mejor dicho, dos llantos con tonos diferentes.
“¡Buaaaaaaaa!”
“Snif, Hae-rang... no
hagas esto... hip.”
Sorprendido, Seung-ju
entró al dormitorio y encontró a Yun sentado en el suelo abrazando a Hae-rang
mientras lloraba a mares. El niño, por su parte, tenía la cara roja de tanto
gritar. A un lado, la niñera estaba en un aprieto, sin saber qué hacer.
Al ver el biberón en
la mano de Yun, supuso que Hae-rang se había despertado antes de lo previsto y
Yun, al intentar alimentarlo él mismo, terminó provocando este desastre.
“Ay, yo quise darle de
comer, pero el joven amo se puso tan firme...”
La niñera suspiró
aliviada al ver a Seung-ju y comenzó a desahogarse. Seung-ju asintió
comprendiendo y se arrodilló frente a Yun y el bebé. Sabía perfectamente a cuál
de los dos debía consolar primero.
“Yun.”
“Hyung, yo... quería
alimentarlo... hip, pero llora en cuanto lo cargo...”
Mientras intentaba
explicar la razón entre tartamudeos, Yun volvió a romper en un llanto
desconsolado. Seung-ju aprovechó el momento para tomar a Hae-rang y pasárselo a
la niñera. Ella sabría cómo darle el biberón y el bebé dejaría de llorar
pronto. Con el otro, en cambio, tardaría un poco más.
“Pero no sirve de nada
que llores con él.”
Seung-ju atrajo con
destreza a Yun hacia su pecho y le dio palmaditas en la espalda como si
arrullara a un niño.
“Pero... hip, ya
llevamos más de un mes juntos... y siempre llora si lo toco. Con los demás no
lo hace... solo conmigo. Él tampoco confía en mí... parece que me odia... hip.”
Lo que decía Yun era
cierto hasta cierto punto. Tal como decía la niñera sobre que el bebé era
tranquilo, Hae-rang se portaba bien sin importar quién le diera el biberón.
Daba igual si era la niñera, Seung-ju o, a veces, los padres del presidente.
Rara vez se quejaba cuando le cambiaban el pañal o lo bañaban, y casi no
protestaba para dormir, por lo que todos decían que era una bendición.
Sin embargo, con una
sola persona, Yun, era diferente. Estaba bien si lo cargaba mientras dormía o
si le hablaba mirándolo a la cara. Pero en cuanto Yun intentaba darle el
biberón o le ponía la mano encima para cambiarle el pañal, rompía a llorar
desesperadamente. Como si exigiera que lo hiciera otra persona.
“Es porque Hae-rang es
un hijo ejemplar. Hace eso para que tú no te canses. Como ya están su papá, la
niñera y sus abuelos, quiere que mamá descanse.”
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
“Yo también... quiero
cuidarlo. Dijeron que la crianza es algo compartido.”
“Yun, eso es para los
adultos. ¿Cómo va a criar un niño a otro niño?”
“¡Hyung!”
Cuando Seung-ju
respondió en broma, Yun lo miró fijamente resoplando. Sus lágrimas ya se habían
secado. Ver cómo reaccionaba a cada una de sus burlas le resultaba tan tierno
que a veces Seung-ju se confundía: no estaba seguro de a quién de los dos había
pedido la licencia para criar.
“Todavía tienes que
criar a Hae-rang por los próximos veinte años, así que puedes descansar por
ahora.”
Lo decía en serio.
Seung-ju se sentía secretamente aliviado de que Hae-rang no dependiera de las
manos de Yun. Al recordar todo el proceso doloroso que habían pasado, no quería
que Yun hiciera nada. Yun ya había cumplido con creces su parte al arriesgar su
vida para proteger al bebé y casi morir en el intento. Ya no necesitaba
esforjarse más.
Yun, que frotaba su
rostro contra la mano de Seung-ju como un gato, habló.
“Más adelante, yo
decidiré sobre su educación. Dijeron que en eso hay que seguir la voluntad de
una sola persona.”
“Está bien, como tú
quieras... Pero, ¿dónde viste eso ahora?”
“¡Yo también sé mucho
de teoría!”
Al ver su rostro
malhumorado, Seung-ju bajó sus labios hacia él mientras imaginaba por un
momento a Yun presionando a su hijo para que estudiara. Aunque era solo una
fantasía, le dio risa pensar que, por alguna razón, Yun terminaría perdiendo
contra Hae-rang.
“Hyung, ¿en qué estás
pensando?”
“En que si Hae-rang se
parece a mí, no vas a poder ganarle.”
“Ah, creo que perderé.
Si me dice algo con esa cara tuya... uf, no podré ganarle.”
“De reprenderlo me
encargaré yo.”
Finalmente, una
sonrisa apareció en el rostro de Yun. Al dar por terminado el incidente de hoy
y disponerse a levantarse, Yun ordenó su desayuno.
“Quiero comer arroz
frito con kimchi.”
Así es, la rutina de
Seung-ju apenas comenzaba.
Tras bañarse
rápidamente, Seung-ju entró a la cocina y abrió el refrigerador. Hae-rang ya se
había dormido, así que si se apuraba a preparar todo antes de que Yun saliera
de bañarse, el tiempo coincidiría.
En lo posible,
Seung-ju prefería preparar el desayuno él mismo. Ya que los empleados se
encargaban del almuerzo y la cena, el desayuno era la única comida que Seung-ju
podía prepararle a Yun.
Después de haberle
preparado la mesa de cumpleaños a Yun y tomarle gusto a la cocina, Seung-ju ya
había alcanzado un nivel en el que realizaba platos sencillos con facilidad.
Era un gran progreso considerando que antes no podía ni cocinar un huevo. Por
supuesto, a veces traía pan de alguna panadería que descubría trotando, o
simplemente servía fruta cortada.
Y otras veces, como
hoy, Yun designaba el menú.
Sus manos se movían
con agilidad agitando la sartén con aceite. Sirvió el arroz frito rápidamente
en un plato y, justo cuando terminaba de cocinar un huevo estrellado, Yun se
acercó.
“Se ve rico.”
Yun abrazó a Seung-ju
por la espalda y murmuró frotando su frente contra su espalda.
“Va a saltar el
aceite. Siéntate y espera.”
“Nooo... dije que tú
te ves rico, hyung.”
Seung-ju todavía no
podía predecir el momento de las provocaciones de Yun. ¿Cómo podía tener esos
pensamientos en una cocina que olía a aceite, después de haber estado llorando
como un niño hace un momento? Quizás su mentalidad cambió mientras se bañaba.
“¿Ahora resulta que
quieres comerme a mí?”
Seung-ju apagó el
fuego, se giró y miró a Yun desde arriba. En lugar de responder, su rostro
sonriente expresó un sí.
“Hyung, has estado
haciendo mucho ejercicio últimamente.”
Yun, con sus uñas,
comenzó a rascar suavemente sobre la camiseta de Seung-ju, bajando la mano poco
a poco. Seung-ju apretó los dientes.
“La señora está aquí.”
“Hae-rang se durmió,
así que le di mi tarjeta para que fuera a desayunar afuera.”
Qué astuto podía ser.
Quién diría que estaría planeando tal estrategia con esa cara de inocente. Sin
embargo, Seung-ju decidió caer con gusto en la trampa de Yun. Era cierto que no
lo hacían desde hacía bastante tiempo.
Apenas recordaba
cuándo fue la última vez. Desde que fue hospitalizado por neumonía hasta el
parto y el presente, Yun había estado demasiado enfermo para que tales
pensamientos tuvieran lugar. Y todavía no se podía decir que estuviera
recuperado por completo. Aunque ahora pareciera estar bien, esta misma noche
podría subirle la fiebre o perder el conocimiento.
Pero tragándose todas
esas preocupaciones, Seung-ju bajó sus labios hacia los de Yun. Sosteniéndolo
de los glúteos, lo levantó en vilo, lo sentó en la mesa del comedor y continuó
con un beso denso. Sus manos, que buscaban camino bajo la camiseta, se
detuvieron de repente.
“…¿Por qué?”
Los labios de Yun, ya
enrojecidos, expresaron su duda.
“Aquí te va a doler.”
Seung-ju volvió a
cargar a Yun y se dirigió a la sala. Sus pasos apresurados se detuvieron en el
sofá. Tras recostar a Yun en el mullido sofá, solo entonces pareció
tranquilizarse y devoró la tierna piel de su cuello.
“Ah.”
Su paciencia se agotó.
El deseo sexual que había sido relegado a un segundo plano creció de golpe
hasta explotar.
Con manos urgentes,
bajó los pantalones y la ropa interior de Yun hasta las rodillas. Sin siquiera
poder bajarse bien su propia ropa, Seung-ju sacó su pene erecto y lo sujetó
junto al de Yun. Se sentía tan caliente que quemaba las manos.
Y en el momento en que
estaba por liberar ese deseo acumulado por tanto tiempo con una fricción
intensa...
—¡Buaaaaaaaa!
Un potente llanto
atravesó la puerta de la habitación. Seung-ju recuperó la cordura como si le
hubieran arrojado un balde de agua fría.
“Ah, Hae-rang...”
“Ya vuelvo.”
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Seung-ju acomodó la
ropa de Yun, quien pataleaba frustrado, y se levantó de inmediato.
“No, vamos juntos.
Hae-rang es un hijo ingrato, tengo que darle una lección.”
—¡Bua, bua, buaaaaaaa!
Incluso en ese
momento, el niño enviaba señales intensas para que fueran con él. Ambos se
dirigieron a paso torpe hacia la habitación del bebé.
El pañal estaba
limpio. Como no hacía mucho que había tomado el biberón, tampoco debería tener
hambre. Seung-ju pensó que tal vez era un berrinche por sueño y lo tomó en
brazos, pero el llanto no cesaba.
“Hyung, déjame
intentar a mí.”
Yun, que ya se había
acomodado en el sillón, estiró los brazos pidiendo al niño. Seung-ju, dudoso,
puso al bebé que lloraba en el regazo de Yun. Se veía un poco pesado para él,
pero el apoyabrazos le daba estabilidad.
“Hae-rang, ¿me
extrañaste?”
Sorprendentemente, el
llanto cesó. Como si hubiera entendido las palabras de Yun, el niño que lloraba
sin remedio se detuvo en seco.
“¿Es en serio? ¿Lo
viste, hyung? ¿Nuestro hijo no será un genio?”
Podía ser solo una
coincidencia, pero como a Yun le hacía tanta ilusión, Seung-ju decidió dejarlo
pasar por cierto. Al ver al niño tranquilo en su regazo, a Yun se le llenaron
los ojos de lágrimas. Sin embargo, mantenía una radiante sonrisa en su rostro.
Click.
La imagen era tan
hermosa que Seung-ju tomó una foto sin darse cuenta. Yun lo miró de reojo al
oír el sonido, pero siendo generoso, lo perdonó de inmediato.
Esa foto sería el
fondo de pantalla del celular de Seung-ju por un buen tiempo. Incluso si la
cambiaba por otra meses después, la protagonista siempre sería Yun. Bueno,
quizás Hae-rang saldría con él de vez en cuando.
Era una mañana en la
que la rutina se había desmoronado por completo.
Pero Seung-ju ya lo
sabía: que las cosas salgan según lo planeado o no, igual podía ser un día
satisfactorio.
Porque en cualquier
momento estaría junto a Yun. Porque protegería de por vida al joven amo más
hermoso y audaz del mundo.
<FIN>
