12
12.
El
funeral se llevó a cabo de manera silenciosa y calmada. Como de todos modos no
había invitados que esperar, se realizó un velatorio sencillo de dos días y los
restos fueron depositados en el columbario del Sector 8. Woo-won había sugerido
trasladarlo al Sector 1, pero Cha Jae-hee se negó, argumentando que una vez
terminado el contrato no podría poner un pie en dicho sector; por ello,
prefirió el Sector 8, donde el tránsito era más libre.
Tras
el funeral, Cha Jae-hee se sumergió en el sueño como si intentara escapar de la
realidad. Había días en los que dormía más de catorce horas y siempre andaba
bostezando. Era algo natural, considerando que había muerto su único familiar y
la razón que tenía para vivir. Aun así, no olvidaba cumplir fielmente con la tarea
de revisar la salud de Woo-won.
Jae-hee
siempre pedía que hubiera penetración, pero Woo-won, alegando el estado de
salud del chico, se abstenía de hacerlo y descargaba el semen mediante caricias
ligeras o sexo oral. Aunque le preocupaba no realizar el acto completo, los
niveles de toxicidad estaban, a diferencia de antes, muy estables. No había
grandes problemas en su cuerpo.
Los
días transcurrían en lo que podría describirse como la calma antes de la
tormenta, o bien, una serenidad dentro del caos.
Woo-won
regresó a su despacho tras terminar una reunión. Se quitó la chaqueta, la colgó
en el perchero y se sentó en su silla tras el escritorio. Justo cuando iba a
tomar una carpeta de documentos, escuchó unos golpes apresurados en la puerta.
"Adelante."
Kang
Yu-chan se acercó a pasos rápidos y se plantó frente al escritorio. Woo-won
frunció el entrecejo al observar la expresión de Yu-chan; su rostro
visiblemente alterado le dio un mal presentimiento.
"¿Qué
pasa?"
"Allá
abajo está el director ejecutivo Seok Moon-seok... no, el representante
Seok."
"¿Y
por eso haces tanto escándalo? No es para tanto."
"¡Pero
es que no vino solo, vino con Yang Pil-soo!"
La
mano de Woo-won, que pasaba las páginas de la carpeta, se detuvo en seco. ¿Seok
Moon-seok y Yang Pil-soo juntos? Era una mala señal. Seok Moon-seok había
asumido recientemente el cargo de nuevo representante de Farmacéutica Sehwa.
Antes de su nombramiento, oficializó la muerte del representante Han Tae-hwa y
celebró su funeral. Han Tae-hwa pudo finalmente salir del frío congelador y
volver a la tierra exactamente un mes después de su fallecimiento.
"¿Qué
hacemos?"
"¿Sobre
qué?"
"Digo...
¿les digo que no se encuentra?"
"¿Y
si lo hacemos, qué sigue? Será lo mismo después. Diles que pasen a la sala de
juntas de la directiva."
Le
inquietaba que vinieran juntos, pero eran personas a las que tendría que
enfrentar tarde o temprano. Sentía curiosidad por saber qué tonterías dirían
esos dos sujetos que tanto habían contribuido a la desgracia de Cha Jae-hee.
"Secretario
Kang, contacte al director Choi para que venga a la oficina y averigüe con mi
hermano Lee-chan cómo va el caso de drogas del Sector 12."
"Entendido."
"Ah,
y fije la fecha para que Cha Jae-hee vaya al laboratorio y me informa. Lo antes
posible."
"¿Tan
pronto? Solo han pasado dos semanas desde el funeral."
"Se
la pasa durmiendo todo el día. Tengo que verificar si no hay algún problema de
salud."
Ya
no podía seguir tolerando ver a Jae-hee durmiendo todo el día con ese rostro
apático. Su cabeza le decía que era comprensible, pero su corazón no opinaba lo
mismo. No podía dejar de preocuparse por él. El chico comía apenas como un
pajarito y ya no le respondía con descaro como antes. Verlo perder la vitalidad
gradualmente lo ponía ansioso a pesar de sí mismo.
Woo-won
organizó los documentos a un lado y se puso la chaqueta. Le resultaba irritante
tener que ver esas caras desagradables al mismo tiempo, pero pensaba aprovechar
la ocasión para dejar claro que Jae-hee jamás regresaría al Sector 12. Justo
cuando iba a salir, recordó algo y tomó el teléfono de línea interna. Marcó el
número habitual y se llevó el auricular al oído.
-Diga.
Departamento legal de Farmacéutica Ido.
"Habla
Kang Woo-won. ¿Se encuentra el jefe de equipo?"
-Sí,
señor representante. Lo comunico de inmediato.
Tras
unos tonos de espera, un hombre de voz profunda contestó.
-Sí,
habla Kim Shin-won.
"¿Podría
pedirle un favor personal?"
-¿Un
favor? ¡Por favor, señor representante, no diga eso! ¿Qué puedo hacer por usted?
"Necesito
un formulario de registro de matrimonio."
-¿Un
registro de matrimonio? Ah... lo imprimiré y se lo llevaré enseguida.
"No
envíe a ningún empleado, preferiría que usted mismo lo trajera a la sala de
juntas de la directiva, ¿le parece bien?"
Con
la muerte de Cha Jae-hyun, la razón para que Jae-hee regresara al Sector 12
había desaparecido. Aunque no pudo cumplir la promesa de trasladar a su padre
al Sector 2 al momento del contrato, pensaba garantizarle a Jae-hee una
libertad total cuando este terminara. En la situación actual, registrar el
matrimonio era la vía más rápida y segura.
Al
registrar el matrimonio, Jae-hee podría permanecer en el Sector 1. Podría
conseguirle una casa en cualquier parte del sector y darle algún trabajo
sencillo en la empresa para que pudiera mantenerse por sí solo. De esa forma,
Jae-hee no tendría que vivir siendo explotado por Yang Pil-soo y él podría
verle la cara de vez en cuando; era la mejor opción en todos los sentidos. Para
ser sincero, sentía lástima por Cha Jae-hyun, pero era un alivio que ya no
fuera un obstáculo en la vida de su hijo.
Bip,
sonó el intercomunicador. Al presionar el botón, Kang Yu-chan le avisó que Seok
Moon-seok había llegado. Woo-won se ajustó la ropa y abrió la puerta del
despacho. La oficina de secretaría estaba alborotada. No era de extrañar, dado
que el representante de otra compañía se había presentado personalmente.
"Si
hubiera sabido esto, los habría citado en la sala de reuniones del segundo
piso."
"Los
invitados ya están en la sala de juntas de la directiva."
"Todos
vuelvan a sus puestos y sigan trabajando."
Los
empleados de secretaría se miraron entre sí y se sentaron en sus escritorios.
Mientras Woo-won caminaba, Kang Yu-chan lo seguía de cerca con el rostro lleno
de tensión.
"Usted
también vaya a lo suyo, secretario Kang."
"No,
entraré con usted."
"No
es necesario, haga su trabajo. Cuando llegue el jefe del equipo legal, déjelo
pasar."
Woo-won
le dio una palmada ligera en el hombro a Yu-chan y abrió la puerta de la sala
de juntas.
* * *
Jae-hee
estaba sentado en el sofá de la sala, bajo la cálida luz del sol que se
filtraba por el ventanal, librando una batalla contra el sueño mientras se
envolvía en una manta. Por mucho que durmiera, el letargo volvía a caer sobre
él una y otra vez. Era frecuente que cerrara los ojos apenas un instante y, al
abrirlos, descubriera que habían pasado un par de horas como si nada. Había
estado en este estado desde que su padre falleció. No tenía apetito ni deseos
de hacer nada en particular.
Sin
embargo, por extraño que pareciera, se sentía mejor de lo que había imaginado.
Siempre había pensado que, si su padre moría, todo en su vida se tambalearía;
que el mundo entero se vendría abajo y él se rompería junto con él. En sus
momentos más oscuros, llegó a creer que incluso podría poner fin a su propia
vida.
Pero
la realidad que enfrentaba era distinta. Las lágrimas se secaron más rápido de
lo esperado y la culpa que oprimía su pecho se disipó con prontitud. La razón
era clara: había alguien que llenaba el vacío dejado por su padre. Y ese era
Kang Woo-won.
Cada
vez que despertaba tras quedarse dormido por el cansancio de tanto llorar, Kang
Woo-won estaba allí, como por arte de magia. Si lloraba desconsoladamente bajo
las mantas, él le daba unas palmaditas despreocupadas en la espalda y dejaba un
vaso de agua tibia sobre la mesa de noche. Si se despertaba de madrugada y
buscaba refugio en su pecho, él lo abrazaba con fuerza sin mostrar ni un ápice
de molestia. Soportaba en silencio que Jae-hee desahogara su llanto hasta
empaparle la ropa, manteniéndolo en su regazo firme y amplio.
Era
como si, con ese gesto, le dijera que comprendía todo su dolor, que estaba bien
estar triste con todas sus fuerzas y que estaba bien volver a vivir. Ese
consuelo silencioso se convertía en la energía necesaria para seguir adelante.
Kang
Woo-won permanecía al lado de Jae-hee de esa manera: indiferente pero tierno,
dulce pero distante. Gracias a que él estaba cerca, Jae-hee podía respirar. Por
eso, estaba aceptando la muerte de su padre de una forma bastante serena.
El
problema era el apetito. Por más que la señora de llaves cocinara platos
deliciosos, sentía náuseas y no quería probar bocado. Incluso ahora, al
percibir el intenso olor de lo que ella preparaba en la cocina, su estómago
volvió a revolverse. Sentía que, si se quedaba allí un minuto más, terminaría
devolviendo.
Justo
en ese momento, la señora salió a la sala secándose las manos en el delantal.
“Jae-hee,
preparé un poco de avena, ¿quieres probar un bocado?”
“…
Ah, lo siento.”
“Últimamente
no has comido nada. Me preocupa que sigas así. ¿Quieres que le pida al doctor
Moon que venga a ponerte una vía con suero?”
Jae-hee
la miró con la vista perdida y negó lentamente con la cabeza. Quizás porque se
sentía especialmente solo en estos días, pero incluso las palabras más simples
hacían que sus ojos se humedecieran con facilidad.
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“Subiré
a descansar un rato.”
“Si
hay algo que quieras comer o algo que necesites, no dudes en decírmelo.”
“Ah...”
Jae-hee
se detuvo mientras subía las escaleras del segundo piso al recordar un plato de
repente. Solo de pensarlo, se le hizo agua la boca.
“¿Qué
pasa? ¿Hay algo que se te antoje?”
“……
Sopa de pollo.”
“¡Vaya!
Así que querías sopa de pollo. Si es algo que Jae-hee quiere comer, tengo que
prepararlo como sea. Sube a descansar, iré rápido a comprar un pollo y te la
cocinaré.”
“Es
por mi culpa……. Siento darle tantas molestias.”
“No,
no, ni pienses eso. Dime cualquier cosa que se te ocurra. Tienes que comer bien
para recuperar las fuerzas.”
La
señora se quitó el delantal a toda prisa y salió. Jae-hee se sentía mal por
incomodarla, pero una vez que el pensamiento de la comida se instaló en su
cabeza, no podía dejar de salivar. Tenía ganas de comer arroz sumergido en ese
caldo blanco de pollo con cebollino picado.
Jae-hee
se dirigió al dormitorio. Estaba acostado en la cama mirando el techo cuando,
de pronto, escuchó el breve pitido de una notificación. Buscó a tientas el
teléfono. En la pantalla aparecía un aviso de mensaje del vecino de al lado, a
quien tenía guardado como “Tío Hee-bong”.
* * *
Tío
Hee-bong
“Jae-hee,
antes de que el presidente Yang se entere, revisa los seguros de tu papá.”
¿Seguros?
¿Acaso su padre había contratado algún seguro alguna vez?
Jae-hee
se incorporó y sacó una pequeña maleta que guardaba debajo de la cama. Allí
dentro se encontraban todos los documentos y rastros relacionados con su padre.
Sacó una libreta de ahorros desgastada por el uso y soltó un leve suspiro. El
dinero en esa cuenta era todo el patrimonio de su padre. Apenas unos diez
millones de wones; una sonrisa amarga se le escapó.
Tras
recibir el diagnóstico de la enfermedad de la Flor Caída, su padre recibía una
ayuda estatal de unos quinientos mil wones al mes. Ese dinero se había ido
acumulando poco a poco y ahora estaba en manos de Jae-hee. Por suerte, era un
dinero que Yang Pil-soo no había logrado arrebatarle. Jae-hee apartó la
melancolía y abrió la libreta. Al revisar los movimientos, notó rastros de
transferencias automáticas mensuales a una compañía llamada Seguros HY.
Buscó
el número de atención al cliente de Seguros HY en un portal de internet y
llamó. Tras una larga espera, la operadora le informó que podía cobrar un
seguro de vida de trescientos millones de wones y le indicó los documentos
necesarios para el trámite. De pronto, sintió un nudo en la garganta. Un seguro
de vida... cuánto debió esforzarse su padre para dejarle al menos ese dinero a
su hijo, que se quedaría solo. Al pensar que ese era el último gesto de amor de
su padre, sintió que el corazón se le partía.
Jae-hee
se recostó de lado abrazando la almohada de Kang Woo-won. La almohada olía a
él. El sueño volvió a invadirlo. Justo cuando estaba por quedarse dormido, el
teléfono que había guardado bajo la almohada vibró ruidosamente. Jae-hee abrió
los ojos con dificultad y revisó la pantalla. El remitente era Yang Pil-soo.
Frunció
el ceño con fuerza y hundió el teléfono bajo la almohada. No quería atenderlo
ahora. Sin embargo, el hombre insistió tenazmente. No tuvo más remedio que
sacar el aparato y presionar el botón de contestar.
“¡Con
qué cara te atreves a llamarme, asesino de mierda!”
“Hijo,
¿has estado bien?”
Las
palabras de Yang Pil-soo le causaron un escalofrío que le espantó el sueño al
instante. Jae-hee apartó las mantas y se incorporó. Era evidente que Yang
Pil-soo finalmente se había vuelto loco. Los insultos se agolparon en su
garganta.
“¿De
qué estupideces hablas?”
“¿Estupideces?
Un hijo no debería hablarle así a su padre.”
“¿Hijo?
¡¿Quién demonios es tu hijo?!”
“Así
son las cosas. No lo sabías, pero tu papá y yo registramos nuestro matrimonio.
Así que, legalmente, eres mi hijo. ¿No es así, hijo?”
Las
yemas de los dedos de Jae-hee temblaron levemente. Su mente se quedó en blanco,
incapaz de procesar nada.
¿Qué?
¿Qué clase de locuras estaba diciendo ese demente?
Jae-hee
apenas logró asimilar el significado de esas palabras y se llevó la mano al
pecho. Sintió que el aire le faltaba y tuvo la ilusión de que el mundo entero
daba vueltas. Que Yang Pil-soo y su padre registraron su matrimonio... era
mentira. Tenía que ser mentira. Jae-hee quería negarlo desesperadamente.
“Mentira.
¿Por qué mi papá registraría un matrimonio con alguien como tú? Tendría que
haber estado loco.”
“No
querrás creerlo. Pero la realidad no cambia. Legalmente te has convertido en mi
hijo y yo soy tu único tutor. Así que, ¿por qué no empiezas a ser más cariñoso
con tu padre? A menos que quieras que te muela a golpes. ¿Eh?”
“¡Cállate!”
“Pedazo
de mierda. Tu jueguito de follar con Kang Woo-won se terminó, así que ve
pensando en arrastrarte de vuelta al Sector 12. Ahora mismo voy de camino a
informárselo a Kang Woo-won. Ah, maldición, solo pensar en meter mi pene en el
agujero de mi hijo hace que me ponga tan duro que voy a reventar.”
La
visión de Jae-hee se nubló. Sintió como si toda la sangre abandonara su cuerpo.
Esto era una pesadilla. Había ocurrido algo que no podía, que nunca debía haber
sucedido. Las náuseas lo golpearon con fuerza. Jae-hee se tapó la boca y corrió
al baño. Levantó la tapa del inodoro con urgencia y vomitó todo lo que tenía
dentro.
Nunca
imaginó que la palabra "hijo" pudiera sonar tan asquerosa. Cuanto más
rumiaba las palabras de Yang Pil-soo, más horrible se volvía todo; sentía que
iba a perder la cabeza. Jae-hee hundió de nuevo la cabeza en el inodoro y
siguió devolviendo. Se aferró al pecho por el dolor punzante, como si le
estuvieran retorciendo las entrañas.
No
podía haber sido una decisión de su padre. Seguramente lo obligaron a registrar
el matrimonio mediante coacción y amenazas. Al pensar en su padre sufriendo hasta
el último momento, Jae-hee sintió que no podía respirar.
De
repente, la fuerza abandonó las manos que sujetaban el inodoro y su cuerpo se
desplomó hacia atrás. Tendido en el frío suelo de baldosas, Jae-hee soltó una
risa hueca, casi sin alma.
¿Cómo
podría escapar de este infierno? ¿Realmente solo se terminaría con la muerte?
Con
la mirada perdida fija en la luz del baño, las pupilas de Jae-hee fueron
consumidas por una profunda oscuridad.
* * *
“Parece
que subestimé demasiado a nuestro representante Kang.”
“No
pierda mi tiempo con rodeos y diga a qué vino.”
“Hablo
de Cha Jae-hee. Dicen que es un Pistilo Oculto. Uno de esos raros ejemplares de
los que no hay ni cien en todo el país.”
“…….”
“No
creo que lo tengas solo para usar su agujero. ¿Habrás sacado algo provechoso?
Si planeas un lanzamiento revolucionario, dame al menos una pista.”
Woo-won,
con una sonrisa de desprecio, fulminó con la mirada a Yang Pil-soo, quien se
acomodaba los pelos de su abrigo de piel. Era un ser repulsivo que no se
detendría ante nada por un beneficio inmediato; un tipo con una lengua más
ligera que una pluma. Woo-won negó con la cabeza ante tanta pateticidad.
Por
otro lado, ver que Seok Moon-seok había llegado hasta allí, a pesar de haber
asumido recientemente como representante y tener mil asuntos pendientes,
demostraba cuánto codiciaba a Cha Jae-hee. Woo-won se cubrió la boca y bostezó
a propósito.
“Tengo
una reunión por la tarde, así que…”
“Bien.
Seré directo. Quiero que me devuelvas a Cha Jae-hee.”
“¿……?”
“Te
devolveré el dinero que pagaste al instituto, así que quiero que anules el
contrato que tienes con él. Después de haber disfrutado de su agujero todo este
tiempo y encima recuperar tu dinero, ¿no es un negocio redondo para ti,
representante Kang?”
“Señor
Seok... o debería decir representante Seok. No sé con qué derecho dice eso,
pero se está extralimitando. ¿Cree que me importa esa miseria de dinero?”
En
un instante, el aire de la sala de juntas se volvió gélido. Seok Moon-seok, con
rostro irritado, se llevó el café a la boca y dejó la taza con tal brusquedad
que el sonido del cristal resonó en la sala.
“No
está bien que el representante Kang se interponga en algo en lo que he puesto
tanto empeño desde que estaba en el Sector 12. Solo pido que me lo devuelvas
ahora. ¿Tan difícil es de entender?”
“Cha
Jae-hee no es un objeto para andar devolviéndolo. Si va a seguir diciendo
estupideces, mejor retírese.”
Woo-won
mostró su desagrado abiertamente y se levantó de su asiento. En ese momento,
Yang Pil-soo, que había permanecido observando en silencio, sacó un papel
cuidadosamente doblado de su chaqueta y lo puso sobre la mesa. Ante la falta de
reacción de Woo-won, Yang deslizó el papel hacia él.
“¿Qué
clase de truco es este ahora?”, pensó Woo-won mientras entrecerraba los ojos,
tomaba el papel y lo desdoblaba.
“¿Certificado
de relación familiar?”
Al
bajar la vista y leer el contenido, los ojos de Kang Woo-won se abrieron de par
en par. Era el certificado de relación familiar del propio Yang Pil-soo. Sin
embargo, el difunto Cha Jae-hyun figuraba como su cónyuge y Cha Jae-hee como su
hijo. Increíblemente, decía que los tres eran una familia.
“¿Lo
ves? Ahora, legalmente, Cha Jae-hee es mi hijo.”
“…….”
“Y
en el contrato que firmaste con el instituto, se especifica claramente que los
padres pueden retirar el contrato en cualquier momento si así lo desean.
Siempre y cuando se reembolse la cantidad recibida.”
“Maldito
demente.”
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Woo-won
arrugó el papel, lo lanzó al suelo y murmuró para sí mismo. Que el tutor legal
de Cha Jae-hee fuera Yang Pil-soo era una situación tan absurda que le daban
ganas de soltar una carcajada amarga. Sentía una punzada de dolor en las
sienes. Inspiró lentamente, tratando de reprimir la rabia que le hervía por
dentro, pero su cuerpo temblaba por el asco y la irritación que le subían por
la garganta.
“No
tienes conciencia. ¿Cómo puede una basura como tú ser el tutor legal de Cha
Jae-hee?”
“¿Y
tiene conciencia el tipo que le mete el pene a un chico que apenas pasa los
veinte y lo deja chorreando semen?”
“…….”
“El
instituto ya dio su consentimiento, así que ¿por qué no dejamos de perder
fuerzas?”
Yang
Pil-soo mostró sus dientes amarillentos con una risa rastrera. ¿Atreverse a
llamarse tutor? Woo-won golpeó la mesa con el puño y respiró agitadamente.
Dejando de lado todo lo demás, que Shin Yong-ju hubiera aceptado aquello le
hacía temblar de traición. Lo único afortunado era que, por diversos asuntos,
aún no había enviado a Jae-hee al laboratorio. Por poco lo empuja él mismo al
abismo con sus propias manos.
Justo
cuando se sumergía en sus pensamientos, llamaron a la puerta y esta se abrió.
Kim Shin-won, el jefe del equipo legal, apareció con un sobre amarillo en la
mano. Al notar el ambiente pesado, vaciló un momento antes de entrar en
silencio y dejar el sobre frente a Woo-won.
“Aquí
tiene los documentos que pidió.”
“Ah,
jefe Kim. Llega en el momento justo. Acabo de escuchar algo tan absurdo que
estoy perdiendo el juicio.”
“¿Qué
sucede? Si es algo en lo que pueda ayudar, lo haré.”
Woo-won
tiró del nudo de su corbata para aflojarlo. Desabrochó un par de botones del
cuello y soltó un gran suspiro. No lograba calmarse. Se agachó para recoger el
certificado arrugado, comprobó una vez más que Jae-hee figuraba como hijo de
Yang Pil-soo y soltó un insulto en voz baja. Por más que lo mirara, era
inaudito.
“¿Este
documento no tiene ningún problema legal?”
“Permítame
revisarlo.”
“¡Maldita
sea! Terminen de hablar de una vez y luego revisan lo que quieran. O mejor,
representante Seok, ya puede irse. No necesito escuchar más. Ya hizo su
notificación, así que lárguese.”
“No
he terminado de hablar, así que siéntate.”
Woo-won
le gritó ferozmente a Yang Pil-soo mientras se llevaba un cigarrillo a la boca.
Quería encenderlo, pero sus manos temblaban tanto que no log raba hacer girar
la rueda del encendedor. Escupió el cigarrillo con irritación y respiró hondo.
Mientras tanto, Kim Shin-won, que examinaba con atención el certificado, miró
de reojo al hombre sentado enfrente y susurró a Woo-won tapándose la boca.
“¿Este
tal Cha Jae-hee, que figura como hijo, dio su consentimiento para la adopción?”
“…
Probablemente no.”
“Incluso
si Yang Pil-soo y Cha Jae-hyun registraron su matrimonio, la relación legal con
el hijo no se forma automáticamente. Para que un hijo adulto figure en el
certificado, debe pasar por un proceso de adopción de adultos. Es decir, si Cha
Jae-hee no estuvo de acuerdo, Yang Pil-soo no puede ser su padre legal solo por
el matrimonio.”
“…….”
“Pero
si figura así, significa que se registró una adopción. Tendríamos que revisar
esos documentos.”
Woo-won
se mordió el labio y cerró los ojos con fuerza. Al escuchar a Kim Shin-won,
sintió que recuperaba la cordura. El matrimonio era un asunto de la pareja,
pero los hijos eran tema aparte. En el caso de una adopción de un mayor de
edad, el consentimiento del interesado era obligatorio. Jae-hee había estado
viviendo con él todo este tiempo, así que no pudo haber firmado nada. Y aunque
hubiera tenido tiempo, a menos que le hubieran pegado un tiro en la cabeza,
jamás habría aceptado ser adoptado por ese tipo. Era nulo.
Era
algo obvio, pero al ver el certificado, su mente se había quedado en blanco.
“E
incluso si se aceptara, si el señor Cha Jae-hee se casa, el tutor legal pasaría
a ser su cónyuge. Sin embargo, para evitar problemas futuros, verifique los
papeles de adopción; si hay indicios de falsificación, podemos iniciar una
demanda de nulidad.”
“Entiendo.
Le agradeceré esto personalmente después. Puede retirarse.”
El
jefe legal hizo una leve reverencia y salió de la sala. Seok Moon-seok y Yang
Pil-soo, que habían estado cuchicheando muy juntos, levantaron la cabeza.
“Bien.
Los padres pueden cancelar el contrato si lo desean. Pero tú no eres el padre
de Cha Jae-hee.”
“¿No
viste el certificado? Ahora soy el papá de Cha Jae-hee. Su único tutor legal.”
“¿Ah,
sí? Entonces trae los documentos de adopción firmados por él.”
“…….”
“Si
esos papeles no tienen problemas, reconoceré que eres su tutor legal.”
“…
Eso... mostrar esos papeles no es nada difícil.”
“Prepárate,
porque voy a usar todo mi poder y todos los medios necesarios para demostrar
que esos documentos son falsos.”
“…
Maldito loco. Representante Seok, vámonos. No hay nada más que hablar aquí.”
Yang
Pil-soo se levantó junto con Seok Moon-seok. Este último carraspeó con desdén y
se dio la vuelta, pero Woo-won lo llamó antes de que saliera.
“¿Aún
tienes algo que decir?”
“La
verdad, por más que intenten ocultarla, siempre termina saliendo a la luz,
representante.”
“No
sé de qué hablas.”
“Piénselo
como quiera, pero le aseguro una cosa: mientras viva, no podrá tocar ni un solo
cabello de Cha Jae-hee, así que deje de soñar.”
Woo-won
sonrió con amargura y les abrió la puerta personalmente para que se fueran.
Seok Moon-seok y Yang Pil-soo salieron de la sala haciendo mucho ruido.
Woo-won
se reclinó en la silla y miró al techo. Su cuerpo se sentía pesado tras el
estallido de ira. Tendría que empezar de inmediato con la demanda de nulidad de
la adopción. Si Jae-hee se enteraba, el pobre recibiría un impacto tremendo.
Que la persona que lo explotaba fuera su tutor legal... Si él estaba así de
furioso, no quería imaginar cómo se sentiría Jae-hee.
Tratando
de despejar su mente, movió los pies y cerró los ojos. Ya eran las tres de la
tarde. Pensó en salir temprano hoy para dar un paseo por el parque con Jae-hee.
Ya
casi era primavera, pero Jae-hee seguía metido en la cama durmiendo como un oso
en hibernación. ¿Estaría durmiendo todavía? Woo-won sacó su teléfono y abrió la
aplicación de las cámaras de seguridad. Amplió la cámara del dormitorio, como
de costumbre.
Sin
embargo, Jae-hee, que debería haber estado en la cama, no aparecía por ningún
lado.
Woo-won
se enderezó y empezó a revisar las cámaras una por una. En la cocina se detectó
movimiento; era la señora de llaves preparando algo. A pesar de revisar todas
las cámaras de la casa, no encontraba a Jae-hee. Llamó de inmediato a la señora.
—¡Oh!
Representante.
“¿Dónde
está Cha Jae-hee ahora?”
—Pues...
subió al segundo piso diciendo que iba a descansar.
“Por
favor, verifique si está bien.”
—¿Ahora
mismo? Ah, sí, espere un momento.
Woo-won
prestó atención a los pasos que se escuchaban al otro lado de la línea mientras
se llevaba un cigarrillo a los labios. Lo encendió y aspiró profundamente.
Pronto escuchó a la señora tocando a la puerta del dormitorio.
“Entre
directamente, señora.”
—¿Seguro?
Podría asustarse.
“Entre.”
Su
corazón latía con ansiedad. Era una sensación extraña. Woo-won apagó el
cigarrillo tras apenas un par de caladas y se levantó de su asiento.
—No
está en su cuarto... ¡Ah! ¡Jae-hee! ¡Representante, Jae-hee está desmayado en
el baño! ¡¿Qué hago?!
El
rostro de Woo-won se quedó sin una gota de sangre.
“Fíjese
si está consciente, muévalo y revise su pulso y respiración.”
—No
responde... está inconsciente. Creo que se desmayó.
“Voy
para allá ahora mismo. Cúbralo con una manta para mantener su temperatura
corporal.”
—Sí,
venga rápido, por favor. ¡Rápido!
Woo-won
salió disparado de la sala de juntas. Los empleados de secretaría se levantaron
al unísono. Kang Yu-chan, que hablaba relajadamente por teléfono, también se
puso de pie con rostro alarmado.
“Representante,
¿a dónde va?”
“Jae-hee
se desmayó.”
“¿Qué?
Ah, espera. ¡Hermano, ven a casa ahora mismo! Dicen que el señor Cha Jae-hee se
desmayó.”
* * *
Moon
Jin-woo se encontraba con un conocido en un lugar no muy lejano de la casa de
Kang Woo-won, por lo que tardó menos de diez minutos en llegar. Sin tiempo
siquiera para saludar a la señora de llaves, localizó la ubicación de Jae-hee y
subió corriendo al dormitorio del segundo piso.
Cha
Jae-hee yacía en el suelo del baño. En el momento en que Moon Jin-woo apartó la
manta que lo cubría y sostuvo su cabeza, frunció el ceño al sentir un líquido
empapándole la palma de la mano. Se apresuró a examinar la herida y detuvo la
hemorragia.
“Jae-hee
estará bien, ¿verdad?”
“No
se preocupe. Yo lo llevaré al hospital, así que por favor contacte a Woo-won.”
“Está
bien.”
Moon
Jin-woo cargó a Jae-hee en brazos, sosteniéndolo por la espalda y los muslos, y
se movió con rapidez. Jae-hee estaba mucho más demacrado que cuando lo vio en
el funeral de su padre; el sufrimiento emocional debía de haber sido
devastador. Al fin y al cabo, acababa de perder a su único familiar. Sintió una
profunda lástima por él.
Justo
cuando subía al ascensor, el teléfono en su bolsillo trasero sonó, pero con
Jae-hee en brazos, no podía atenderlo. El tiempo que tardó el ascensor en bajar
al sótano le pareció una eternidad.
Acomodó
a Jae-hee en el asiento trasero y llamó al hospital para que el equipo médico
estuviera preparado. Por si acaso, también solicitó la presencia de un
especialista en obstetricia para Pistilos.
Desde
que escuchó las insinuaciones sobre la manifestación del "agujero",
ese órgano desconocido, no había dejado de preocuparse por el estado de
Jae-hee. Aunque sugirió realizar exámenes médicos, Kang Woo-won se había
mostrado inflexible, insistiendo en dejar la salud de Jae-hee en manos del
laboratorio. Moon Jin-woo planeaba hacer que Jae-hee pasara por una revisión
obstétrica antes de que llegara Woo-won.
Condujo
de la manera más segura posible, pero sin demoras. Cada vez que se detenía en
un semáforo, la ansiedad crecía. Si algo le pasaba a Jae-hee, Woo-won cargaría
con una herida imborrable. Quería evitarlo a toda costa.
“¡Doctor!”
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Al
detener el coche frente a urgencias, una enfermera que ya lo esperaba abrió la
puerta trasera. Trasladaron a Jae-hee a una camilla y entraron al hospital.
Aunque lo primordial era tratar la herida de la cabeza, primero debía confirmar
si Jae-hee estaba embarazado. Mientras preparaban el equipo de ultrasonido, Gu
Mi-young, la especialista en obstetricia, entró descorriendo la cortina.
“¿Qué
pasa? ¿Vas a hacer una ecografía antes de curar la herida? Ah... es un Pistilo
con la segunda evolución completada.”
“No
preguntes nada y confíame solo si está embarazado.”
“Sabes
que es peligroso dar a luz para alguien con la segunda evolución, ¿verdad?”
Gu
Mi-young aplicó el gel en el abdomen de Jae-hee y, al deslizar el transductor,
el saco gestacional apareció en el monitor. Moon Jin-woo se cubrió el rostro
con ambas manos y soltó un suspiro. Tal como sospechaba, estaba embarazado.
Probablemente ocurrió aquel día en que se manifestó el agujero. Según sus
cálculos, tenía unas cinco semanas.
A
diferencia de las mujeres, los Pistilos masculinos no tienen ciclos menstruales
regulares, lo que hace muy difícil calcular las semanas de embarazo.
Normalmente, solo se estima la fecha aproximada basándose en el día de la
concepción.
“Veo
dos sacos gestacionales.”
“¿Qué?”
“Pero
por ahora no puedo confirmar que sea un embarazo múltiple. En los Pistilos
masculinos es común ver dos sacos y que uno no crezca normalmente y desaparezca
de forma natural. Habrá que observar.”
“Entiendo,
buen trabajo.”
Moon
Jin-woo limpió rápidamente el gel del abdomen de Jae-hee y apartó el equipo.
Luego examinó la herida entre el cabello; afortunadamente no era grave, solo un
corte de un centímetro en la base de la nuca. Quería hacer más pruebas para
descartar otros traumas, pero estando embarazado, no se atrevía a someterlo a
radiación.
“¿Lo
subimos a tomografía?”
“Está
en el primer trimestre, no se puede. Sustitúyanlo por una resonancia magnética
y realicen las pruebas básicas. Necesito los resultados lo antes posible.”
“Sí,
doctor.”
Moon
Jin-woo salió un momento de urgencias para recibir el aire frío. Sabía que, si
le decía a Woo-won que Jae-hee estaba embarazado, este le ordenaría abortar de
inmediato. Sin embargo, dejarlo así ponía en riesgo la salud de Jae-hee.
La
manifestación del agujero significaba que Jae-hee estaba sufriendo efectos
secundarios graves. Sin saber exactamente cómo lo estaban afectando, no podía
informar a Woo-won primero. Pensaba que Jae-hee era quien debía saberlo antes
que nadie.
Mientras
lo meditaba, un sedán negro se detuvo frente a él. Kang Woo-won bajó del
asiento del acompañante.
“¿Dónde
está Jae-hee?”
“Le
están haciendo pruebas.”
“¿Pruebas?”
“…
Parece que se golpeó la cabeza al caer hacia atrás. Tiene un corte de un
centímetro en la nuca, así que pedí exámenes por precaución.”
“Él
ya llama demasiado la atención, así que no lo dejes en un lugar donde pase
mucha gente. Consigue una habitación privada.”
Woo-won
tenía razón. Aunque la percepción social había mejorado, los Pistilos con la
segunda evolución solían ser vistos como promiscuos. Jae-hee no era un Pistilo
evolucionado común, sino un Pistilo Oculto con ramas extendiéndose por todo su
cuerpo, pero para los ojos ajenos, solo parecería alguien entregado al
libertinaje.
“¿Hay
algún otro problema?”
Moon
Jin-woo no pudo responder de inmediato. No podía medir el impacto que causaría
decir que Jae-hee estaba embarazado. Además, sentía firmemente que Jae-hee
debía ser quien decidiera sobre el bebé.
Incluso
si Jae-hee era un Pistilo "cedido" a Woo-won, este no tenía derecho a
intervenir en asuntos de salud tan personales. La vida de Jae-hee después del
contrato le pertenecía solo a él. Por lo tanto, su opinión era lo más
importante.
“Si
hay un problema con él, no me ocultes nada. Si intentamos arreglar las cosas
después de que exploten, será un dolor de cabeza.”
“…
Jae-hee es joven. ¿Qué problemas podría tener a su edad? Te avisaré cuando
salgan los resultados.”
“Está
bien.”
“¿Cómo
te has sentido tú últimamente?”
“Bien.
Mi salud, mi condición, el sueño... todo es satisfactorio. Sin exagerar, creo
que es el momento en que más sano me he sentido en mi vida.”
Moon
Jin-woo sonrió con amargura ante las palabras de Woo-won. Era irónico: mientras
Jae-hee perdía su salud absorbiendo el veneno, Woo-won, al descargarlo, se veía
notablemente mejor. Sabía que era inevitable, pero no podía evitar sentirse
incómodo.
“¿Cuánto
tardarán los exámenes?”
“…
¿Unos cuarenta minutos?”
“Es
un tiempo algo incómodo. Iré a resolver un asunto urgente y volveré. Cuida de
él.”
“Entendido.
Ve.”
Woo-won
se llevó un cigarrillo a la boca y abrió la puerta del coche. Justo antes de
subir, Moon Jin-woo lo llamó por su nombre. Woo-won se giró con el cigarrillo
entre los dedos.
“¿Qué
pasa?”
“Dijiste
que ibas a enviar a Jae-hee al laboratorio, ¿qué pasó con eso?”
“No
lo enviaré. Tú hazte responsable de su salud. Ah, y si alguien viene diciendo
que es el tutor de Jae-hee, llama a seguridad de inmediato y échalo. No es su
verdadero tutor.”
“¿Tutor?
Pero el padre de Jae-hee murió.”
“Es
una historia larga. Solo tenlo en cuenta.”
Moon
Jin-woo suspiró mientras veía el coche alejarse. La vida de Jae-hee realmente
no tenía un momento de paz. Reprimiendo las ganas de fumar, volvió a entrar al
hospital.
Dio
instrucciones para trasladar a Jae-hee a una habitación VIP tras las pruebas y
subió a su oficina. Se puso las gafas y comenzó a revisar los casos de efectos
secundarios en Pistilos Ocultos que había recopilado.
Según
los registros, si los efectos secundarios afectaban órganos internos como el
corazón o los pulmones, solían dejar secuelas tras el parto. Sin embargo,
cuando afectaban órganos sensoriales —vista, oído, tacto, gusto u olfato—, el
parto a menudo resolvía el problema por completo.
El
problema era que los síntomas de Jae-hee habían aparecido demasiado pronto.
Normalmente, un Pistilo Oculto emparejado con un Estambre de Veneno empezaba a
mostrar síntomas leves después de cuatro años. Jae-hee solo llevaba tres meses
con Woo-won.
La
causa probable era el veneno acumulado de Woo-won. Jae-hee había absorbido una
toxicidad que no había sido descargada en mucho tiempo. En su primer encuentro,
el nivel de veneno de Woo-won era superior a 999. Es posible que Jae-hee
hubiera sufrido una intoxicación inmediata desde entonces.
Moon
Jin-woo se frotó los ojos. Habría sido mejor si Jae-hee fuera un Pistilo
normal. La falta de información sobre los Pistilos Ocultos, sumada a los
síntomas únicos de Jae-hee, le causaba un gran dolor de cabeza. Primero debía
identificar exactamente qué síntomas estaba sufriendo.
Envió
un correo detallado solicitando asesoría a la Sociedad de Rasgos Especiales.
Tenía que haber una solución. Justo cuando apagaba la computadora, su teléfono
sonó. Era la enfermera de la planta VIP.
—Doctor
Moon, el paciente está actuando raro. Debería venir.
Llegó
al octavo piso en un instante. Al entrar, notó un ligero alboroto.
“¿Qué
sucede?”
“El
paciente está extraño. Cuando recuperó el conocimiento le pedí que se cambiara
de ropa, pero se quedó allí sentado. Sus ojos no tienen foco y parece muy
confundido.”
A
través del cristal, Moon Jin-woo vio a Jae-hee tanteando la cama con torpeza.
Actuaba como alguien que no podía ver. Cuando finalmente logró tomar la bata
del hospital, bajó la cabeza y suspiró profundamente.
“¿Será
que el efecto secundario afectó su vista?”, pensó con pesar.
“Yo
me encargaré de la habitación. No entren, observen desde fuera.”
Entró
haciendo ruido a propósito. Jae-hee, que apretaba la bata entre sus manos,
levantó la cabeza lentamente. Sus ojos sin foco apuntaron no hacia él, sino
hacia la puerta detrás de él. Moon Jin-woo tragó saliva y contuvo sus
emociones.
“Jae-hee.”
“Ah,
doctor Moon.”
Jae-hee
intentó actuar con normalidad, queriendo ocultar que algo andaba mal con sus
ojos. Pero su expresión de ansiedad y la forma en que aguzaba el oído lo
delataban. Moon Jin-woo se acercó a la cama fingiendo no darse cuenta.
“¿Cómo
se siente? ¿Le duele la cabeza o tiene náuseas?”
“…
Me siento un poco mareado, pero no es nada grave.”
“¿Recuerda
haberse desmayado en el baño?”
“…
Sí, lo recuerdo.”
Parecía
que no había daño neurológico grave por la caída. El problema era la vista,
pero como Jae-hee se esforzaba tanto por ocultarlo, era difícil sacar el tema
directamente.
“Doctor.”
“…
Sí.”
“La
intoxicación por veneno que sufre el señor Woo-won... ¿es imposible de curar
por completo?”
“¿A
qué viene eso de repente?”
“Solo
curiosidad.”
Moon
Jin-woo respondió con sinceridad.
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“En
el caso de Woo-won, no se trata de una 'cura'. Ahora está estable gracias a
usted, pero si vuelve a evitar las relaciones, el veneno se acumulará de nuevo
y el ciclo se repetirá.”
“Entonces,
esto...”
De
repente, Jae-hee se cubrió el rostro con las manos y se encogió en la cama.
Cuando volvió a levantar la vista, sus ojos se cruzaron con los de Moon
Jin-woo. Sus pupilas temblaron levemente y recuperaron el enfoque.
“……
Jae-hee, ¿puede verme?”
“¿Perdón?”
“El
efecto secundario afectó a sus ojos, ¿verdad? Hace un momento no podía verme,
¿cierto?”
Jae-hee
se quedó sin palabras. Sintió un frío recorriendo su nuca. Pensó que lo había
ocultado bien, pero Moon Jin-woo se había dado cuenta.
“Está
bien, puede confiar en mí.”
Jae-hee
se sintió expuesto. Si Moon Jin-woo lo sabía, sería cuestión de tiempo para que
Woo-won se enterara. Había visto a tantas personas ser desechadas por Yang
Pil-soo cuando dejaban de ser útiles; temía que Woo-won hiciera lo mismo.
“Jae-hee,
si hay un problema, debemos buscar una solución.”
“…
Yo... iré al laboratorio.”
“No,
no puede ir allí. Woo-won dijo que no lo enviaría. Además, Shin Yong-ju no está
de su parte.”
“…
Soy del laboratorio, si tengo un problema, el líder del equipo me ayudará.”
Moon
Jin-woo suspiró con frustración y se quitó las gafas.
“¿Desde
cuándo están así sus ojos?”
“…
¿El señor Woo-won dijo que no me enviaría al laboratorio?”
“Sí.
Y no cambiará nada si va allí. Es mejor resolverlo aquí. Si ocurre algo, el
laboratorio lo ocultará, pero yo no. Haré todo lo posible por ayudarle. Y si
teme que Woo-won se entere, no se lo diré.”
“Doctor……
¿de verdad no se lo dirá?”
“No,
si usted no quiere.”
Jae-hee
vaciló. No estaba seguro de si debía confiar, pero el miedo a quedar ciego sin
saber por qué lo empujó a hablar. Le contó todo lo que había estado
experimentando. Moon Jin-woo escuchó con seriedad.
“Debió
de estar muy asustado, pasando por eso sin saber la razón.”
Jae-hee
sintió ganas de llorar ante la empatía del doctor. Tras la muerte de su padre,
se sentía como un pequeño bote a la deriva en medio del océano. Solo Woo-won lo
mantenía a flote, pero incluso en él no podía confiar plenamente.
“No
sé si es el momento adecuado para decirle esto, pero... Jae-hee, está
embarazado.”
“…
¿Qué? ¿Em-embarazado?”
“Estimamos
que tiene unas cinco semanas.”
“No...
no puede ser.”
Jae-hee
se cubrió el rostro, sintiéndose desfallecer. ¿Un hijo de Kang Woo-won? Su corazón
latía con una violencia que lo asfixiaba. Antes de sentir nada por el bebé, el
rostro de Woo-won apareció en su mente. Él jamás querría un hijo.
“…
Por favor, no le diga nada a él. Necesito tiempo para pensar.”
“¿Qué
es lo que no quieres que sepa?”
Jae-hee
levantó la vista asustado. Kang Woo-won estaba de pie en la puerta. Caminó
hacia ellos y agarró a Moon Jin-woo del brazo con brusquedad.
“Woo-won.”
“Por
esto quería enviar a Jae-hee al laboratorio y no contigo, hyung. No me pongas
de mal humor y habla. ¿Qué es lo que Cha Jae-hee no quiere que yo sepa?”
* * *
Woo-won
siguió a Moon Jin-woo hasta su oficina. Jin-woo le indicó que se sentara, sacó
dos botellas de agua mineral de un pequeño refrigerador, deslizó una hacia
Woo-won y bebió de la suya tras girar la tapa.
“Dime
exactamente qué es lo que Cha Jae-hee quiere ocultarme.”
Moon
Jin-woo dudaba si revelar que la vista de Jae-hee fallaba por los efectos
secundarios del veneno o si era mejor confesar el embarazo. Sabía que Jae-hee
no quería que se supiera ninguna de las dos cosas, pero tal como estaban las
circunstancias, debía informar al menos una a Kang Woo-won.
Pensó
que lo mejor sería soltar primero la noticia del embarazo y luego añadir lo de
los efectos secundarios, planteándolo de modo que el parto pareciera la
solución natural para salvar su salud. Jin-woo se lamió los labios resecos y
comenzó a hablar lentamente.
“Woo-won,
sobre Jae-hee...”
“¿Por
qué das tantos rodeos? ¿Qué pasa con él?”
“…….”
“Habla
de una vez, me estás desesperando.”
“……
Está embarazado.”
Al
instante, el rostro de Woo-won perdió todo color. El impacto fue tal que ni
siquiera atinó a preguntar de nuevo.
“¿Cha
Jae-hee está qué?”
Olvidando
que estaba en la oficina de Jin-woo, Woo-won sacó un cigarrillo con urgencia y
se lo llevó a la boca. Justo cuando iba a encenderlo, Jin-woo se lo quitó
suavemente de los labios y lo dejó sobre la mesa.
Tenía
la boca seca por la ansiedad. Giró la tapa de la botella de agua, bebió un
sorbo y se frotó la cara con las manos. La probabilidad de que un Pistilo como
Jae-hee quedara embarazado de forma natural era apenas del 5%. Esto no tenía
sentido.
“Es
una broma, ¿verdad?”
La
voz de Woo-won era extremadamente baja y temblaba con una mezcla de emociones
contenidas. Cuando Moon Jin-woo negó ligeramente con la cabeza, Woo-won cerró
los ojos con desesperación.
De
repente, recordó aquel día en que, creyendo que Jae-hee solo tenía un
resfriado, penetró con su pene una fina membrana en lo profundo de su cuerpo.
Aquel día en que Jae-hee reaccionó de forma extraña y tuvo que llamar a
Jin-woo. ¿Había sido entonces?
Recordó
que, tras ese día, al preocuparle la reacción de Jae-hee, se había limitado a
juegos eróticos ligeros o sexo oral para descargar su semen. Sin querer,
terminó protegiendo al embrión.
Tenía
las puntas de los dedos frías como el hielo. Esto no era algo que requiriera
meditación. Woo-won soltó un largo suspiro y miró fijamente a Moon Jin-woo.
“Interrúmpelo.”
“Esa
no es una decisión tuya, es de Jae-hee.”
“Ni
se te ocurra decirme que ese niño tiene que dar a luz o algo parecido.”
“Pero
esto no está bien...”
“No
digas nada. No quiero escucharlo.”
“Woo-won,
primero escúchame……”
“Si
dices una palabra más, me olvidaré de que eres mi hyung. Deshazte de eso lo
antes posible.”
Woo-won
se puso de pie, indicando que no pensaba escuchar más. Jin-woo lo sujetó de la
muñeca, pero él se soltó con frialdad y salió de la oficina.
¿Cha
Jae-hee embarazado? Sus piernas flaquearon y tuvo que detenerse apoyándose en
la pared.
Si
Jae-hee decidiera tener al niño con el fin de eliminar sus efectos secundarios,
Woo-won estaría dispuesto a adoptarlo y criarlo con gusto; pero si no era por
esa razón, no quería que lo tuviera.
En
realidad, Woo-won quería que Jae-hee viviera su propia vida, no una existencia
en la que fuera explotado por otros. Deseaba que disfrutara, experimentara y
fuera feliz con las cosas que solo se pueden vivir a su edad. La vida de
Jae-hee era demasiado valiosa como para verse atada por un hijo. Eso era algo
que no podía permitir.
Sacó
el teléfono del bolsillo interior de su chaqueta y llamó de inmediato a Kang
Yu-chan.
—Justo
iba a llamarte. ¿Estás volviendo a la empresa?
“Reserva
una semana en mi agenda y solicita una visita al laboratorio del Dr.
Takashiro.”
—¡Ah,
de verdad! Hermano, te dije que yo iría. Explicaré bien la situación de Jae-hee
y pediré asesoría, no te preocupes.
“Iré
yo, así que prepáralo todo. Y si recibes llamadas de Jin-woo o de Jae-hee,
bloquéalas.”
Su
determinación de interrumpir el embarazo era firme. No quería escuchar
argumentos persuasivos mediocres ni tampoco quería ver el sufrimiento de
Jae-hee. Era un acto cobarde, pero en ese momento quería escapar de la
realidad.
Justo
cuando investigaba sobre los efectos secundarios de los Pistilos Ocultos, dio
con un estudio que mencionaba que en la sangre de los Anti-Estambres existe una
proteína de anticuerpo específica que inhibe la toxicidad absorbida.
Un
Anti-Estambre, al mantener relaciones con un Pistilo que ha recibido el veneno
de un Estambre de Veneno, puede neutralizar las toxinas transmitiendo enzimas
específicas a través de sus fluidos corporales. El principio es que, al ser absorbido
el semen del Anti-Estambre, se induce una respuesta inmunitaria en el cuerpo
del Pistilo, cuya reacción visible es que las flores del Estambre de Veneno en
su espalda se vuelven blancas.
Originalmente,
los Anti-Estambres eran híbridos creados al cruzar Estambres de Veneno con
individuos de rasgos genéticos específicos, resultando en seres con un sistema
inmunológico fuerte y resistencia al veneno. Teóricamente, tenía sentido.
El
Dr. Takashiro estaba llevando a cabo esa investigación y ya se había confirmado
que dicha proteína mitigaba parcialmente las reacciones tóxicas. El plan
inicial era enviar a Kang Yu-chan para obtener asesoría técnica precisa.
Cualquier
excusa era buena. Woo-won ordenó sus pensamientos y se dirigió a la habitación
de Jae-hee. A través del cristal, vio a Jae-hee sentado en el borde de la cama,
mirando por la ventana. Estaba de espaldas a la puerta, por lo que no podía ver
su rostro. No sabía en qué estaba pensando, pero su espalda se veía
extrañamente solitaria.
Woo-won
endureció su corazón y abrió la puerta. Jae-hee se giró con sorpresa y se
levantó lentamente de la cama.
“Señor.”
“No
quiero hablar mucho. Deshazte del niño.”
“…….”
“Es
un ser que no te sirve para nada, así que no te aferres a algo así.”
“Pero……”
“Ya
hablé con el doctor Moon, así que no repliques y hazlo.”
Los
ojos de Jae-hee se llenaron de lágrimas. “Qué corazón tan débil tiene”, pensó
Woo-won mientras chasqueaba la lengua brevemente y se daba la vuelta.
Solo
quedaban unos tres meses de contrato. Estaba decidido a hacer todo lo posible
para que la vida de Cha Jae-hee después de ese tiempo no fuera miserable.
* * *
Jae-hee
salió de la habitación y subió al ascensor para dirigirse a su consulta de
obstetricia. Mientras esperaba, se acarició el vientre distraídamente y dejó
escapar una pequeña risa. Estaba completamente plano, por lo que la idea de que
hubiera una vida allí dentro todavía le parecía irreal. Al principio, el pánico
y la confusión lo dominaron, pero con cada minuto que pasaba, comprendía que
este bebé era ahora su única familia. Llegó a pensar que, tal vez, su padre se
había compadecido de su soledad en este mundo y le había enviado este regalo.
Sin
embargo, no es que tuviera una determinación inamovible. El miedo al parto, la
duda de si podría criar a un niño solo y la agobiante realidad de tener que
regresar al Sector 12 pesaban sobre sus hombros. Le aterrorizaba que su hijo
tuviera que vivir una vida de explotación, tal como él.
Además,
sabía perfectamente lo difícil que era crecer bajo el ala de padres pobres.
Recordó sus días de inmadurez, cuando le gritaba a su padre resentido por la
miseria en la que vivían, y se le escaparon unas lágrimas. Cuanto más pensaba,
más se enredaban sus sentimientos.
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El
ascensor se detuvo en el segundo piso. Jae-hee asomó la cabeza con cautela y,
al ver a Moon Jin-woo sentado en un banco del pasillo, salió al encuentro.
Jin-woo
se levantó al verlo. A diferencia de antes, su rostro estaba sombrío, como
cubierto por nubarrones.
“Le
dije a Woo-won que estás embarazado.”
“Lo
sé. Él vino a verme.”
“Lo
siento. La situación no me dejó otra opción.”
Jae-hee
recordó el rostro de Kang Woo-won cuando irrumpió en la habitación para
ordenarle que abortara. Lo odió por escupir sus exigencias y desaparecer como
si la vida de Jae-hee no valiera ni un segundo de reflexión, pero en el fondo
lo entendía. Desde el principio, esto era solo un contrato. Jae-hee reprimió su
tristeza y forzó una sonrisa radiante.
“Está
bien.”
“Woo-won
no quiso escucharme, así que no pude entrar en detalles. Pero, Jae-hee, debes
tener a este bebé. De hecho, la forma de mitigar los efectos secundarios de un
Pistilo Oculto es el parto.”
Los
ojos de Jae-hee se abrieron de par en par.
“Iba
a decírtelo antes, pero Woo-won apareció de repente... ¿Te asustó mucho?”
“……
Ah, es un método demasiado extremo.”
“Al
dar a luz, junto con el bebé, salen grandes cantidades de sangre, líquido
amniótico y la placenta. En ese proceso, el veneno acumulado en tu cuerpo
también es expulsado, lo que aliviará tus síntomas.”
Jae-hee
se sintió confundido. ¿Significaba eso que el parto curaría sus problemas de
vista? Si era así, no tenía otra opción: debía dar a luz para salvarse. Pero le
parecía cruel traer a un niño al mundo solo para recuperar su salud. Su corazón
pesaba más que antes.
“Si
viniste a consulta, ¿por qué no entras?”
La
puerta del consultorio se abrió y una mujer con el cabello recogido asomó la
cabeza. En su bata blanca se leía bordado: ‘Especialista en Obstetricia, Gu
Mi-young’. Jin-woo se disculpó y le dio una palmadita suave en el hombro a
Jae-hee.
Jae-hee
saludó a Gu Mi-young con una reverencia y entró. Vio un escritorio con una
computadora y otra puerta lateral.
“Pasa
al fondo para la ecografía.”
“Sí.”
Intimidado
por el ambiente desconocido, Jae-hee caminó con torpeza y entró. Siguiendo las
instrucciones, se acostó en la camilla; ella subió su bata y aplicó un gel
sobre su abdomen. Jae-hee apretó los puños y se mordió el labio ante la
sensación de frío. Cuando Gu Mi-young colocó el transductor, algo apareció en
la pantalla negra.
“Mira
aquí. Este es el saco gestacional. Pero debajo hay otro más. Como le dije a
Jin-woo, aún no podemos confirmar que sean gemelos. A veces, un embrión se
reabsorbe de forma natural. Te dejaré escuchar el corazón.”
De
pronto, un sonido fuerte y rítmico llenó la sala. A través del altavoz, el
sonido retumbaba como truenos o como un tren pasando a toda velocidad. Jae-hee
abrió los ojos de par en par. ¿Ese era el corazón de su hijo? Se quedó absorto
mirando el monitor. Ese pequeño ser, casi invisible al ojo, tenía un corazón
que latía con fuerza. Era una vida frágil, pero indudablemente real.
“¿De
verdad es el sonido del corazón?”
“Sí,
late con mucha salud.”
Los
labios de Jae-hee temblaron. Le pareció asombroso y conmovedor que ese pequeño
ser se hubiera aferrado a su vientre y estuviera creciendo solo con tanto
esfuerzo.
Sintió
que el pecho le estallaba y una emoción indescriptible lo recorrió. Incluso en
este momento de duda, ese pequeño corazón seguía latiendo. Esos latidos
apresurados le parecieron una súplica de amor. Como si le rogara que no lo
abandonara, que no lo eliminara. Como si gritara: ‘Estoy vivo, por favor, no te
rindas conmigo’.
De
repente, recordó una conversación con su padre.
‘Papá,
¿cómo te sentiste cuando supiste que venía yo?’
‘Fui
feliz. Ver cómo crecías, cuando eras como un pequeño osito de gelatina, era
como un sueño cada día. Les pedí a todos los dioses del mundo que solo te
permitieran nacer sano.’
Finalmente,
su visión se nubló. No pudo contener la ebullición de sus sentimientos.
Lágrimas calientes desbordaron sus ojos y corrieron por sus mejillas. Ahora él
sentía lo mismo que su padre. No podía abandonar a esta pequeña vida que había
echado raíces en su insignificante cuerpo.
“Jin-woo
mencionó el aborto; si vas a decidirlo, debe ser cuanto antes.”
Jae-hee
se frotó la cara y respiró hondo. Su determinación era firme. Aunque Kang
Woo-won se opusiera, protegería al bebé a toda costa. El niño era el regalo que
su padre le había dejado antes de irse.
Gu
Mi-young limpió el gel y le entregó la foto de la ecografía. Jae-hee la miró
fijamente. Todavía no podía creer que ese latido fuera real.
“Jin-woo
está esperando fuera, ¿quieres que lo llame?”
“…
No, yo... yo saldré.”
“Tienes
la cara hecha un desastre. Sal de aquí cuando estés listo, les daré
privacidad.”
Ella
salió y Moon Jin-woo entró poco después. Él miró a Jae-hee y bajó la cabeza con
aire de culpabilidad. Jae-hee bajó de la camilla y se paró frente a él.
“Voy
a... voy a tener al bebé.”
“Es
extraño que yo lo diga, pero... es una buena decisión. Cuando nazca, buscaremos
una buena familia para que sea adoptado……”
“No.
Yo lo voy a criar.”
El
rostro de Jin-woo se puso pálido. Su mirada cayó en la foto de la ecografía que
Jae-hee sostenía. Se llevó una mano a la frente y empezó a caminar de un lado a
otro. Finalmente, hizo que Jae-hee se sentara en la cama.
“Sé
que no es de mi incumbencia, pero diré algo.”
“…….”
“Siendo
realistas, Jae-hee, eres joven y no tienes un trabajo estable. ¿Cómo piensas
criarlo? ¿Tienes idea de cuánto dinero cuesta mantener a un niño? Parirlo es
una cosa, pero criarlo es un asunto totalmente distinto.”
“…….”
“¿Dónde
vivirán? ¿Vas a dejar que crezca en el Sector 12 como tú? ¿Quieres que viva de
forma miserable, siendo explotado y humillado por Yang Pil-soo?”
Jae-hee
se mordió el labio y cerró los ojos. Sus palabras eran tan crudas y realistas
que se quedó mudo. Jin-woo tenía razón: no tenía a dónde ir, ni un buen
trabajo, ni dinero. Frente al muro de la realidad, Jae-hee se sintió diminuto.
Apretó
con fuerza la foto de la ecografía. Era solo un trozo de papel, pero su peso
era inmenso. Quería protegerlo con sus propias manos.
“Cuando
firmé el contrato con el señor Woo-won, me dijeron que me ayudarían a terminar
mi relación con el laboratorio al final del plazo. No volveré al Sector 12. Mi
padre ya no está, así que no tengo motivos para regresar, ni quiero hacerlo.”
“…….”
“Sé
que mi pensamiento parece egoísta o ingenuo. Pero es mi hijo, y no es extraño
que quiera hacerme responsable de él.”
Jin-woo
se despeinó con frustración. Entendía los sentimientos de Jae-hee, pero cada
decisión traía consecuencias. Como alguien con más experiencia de vida, sentía
la necesidad de advertirle sobre la crueldad de la realidad.
“No
es momento para decidir por emociones. La realidad nunca sale como uno planea.
¿Crees que un niño crece solo? Tienes que vestirlo, alimentarlo, llevarlo al
médico cuando enferme... No puedes hacerlo solo. Y si son gemelos, será el
doble de difícil. No es algo que se diga así de fácil.”
“…….”
“Te
entiendo, pero es un asunto demasiado serio como para decidir por un impulso
juvenil.”
“Lo
sé. Pero si abandono a este niño, siento que mi vida perdería todo sentido.”
Jin-woo
intentó persuadirlo de mil formas, pero la mirada de Jae-hee no vaciló. Al
contrario, parecía fortalecerse con cada palabra. No tenía intención de dar
marcha atrás.
Era
un dolor de cabeza. Si al menos Woo-won fuera receptivo, podrían contar con él,
¿pero qué se podía esperar de alguien que ordenó abortar de inmediato? Jin-woo
soltó un suspiro desesperado.
“Me
dijeron... que puedo recibir el seguro de vida de mi padre. Son unos 300
millones, con eso puedo conseguir una casa y aguantar al menos dos o tres años.
Y trabajaré.”
“¿Y
en qué podrías trabajar?”
“Sé
cocinar. Cuando vivía en el Sector 12, aprendí en la taberna de Yang Pil-soo.
Me decían que tenía buen sazón y que era rápido. Si no es cocina, trabajaré en
lo que sea. Puedo hacerlo. No planeo tener al bebé y no hacer nada, ni pretendo
resistir sin un plan.”
Jin-woo
lo miró en silencio. Podía sentir la voluntad inquebrantable de Jae-hee por
proteger a su hijo.
“Uf...
sinceramente, no entiendo por qué llegas a este extremo.”
“…
Suena ridículo, pero este niño vino a alguien tan insignificante como yo. Ya me
siento mal por tenerlo solo para salvarme, si encima lo doy en adopción, no
podría seguir viviendo.”
Jin-woo
se quedó sin palabras. Jae-hee tenía un fuerte apego por la familia; ¿realmente
podría vivir dignamente si entregaba a su hijo? Pensaba que era un chico
inmaduro, pero parecía haber reflexionado mucho más de lo que Jin-woo
imaginaba. No parecía que fuera a dejarse convencer.
“Ahora
que escuchaste su corazón y viste la foto, tus sentimientos están a flor de
piel. Tómate un tiempo y piénsalo más. Yo volveré a hablar con Woo-won.”
Jae-hee
suspiró aliviado y se frotó la cara. En realidad, no confiaba plenamente en Jin-woo.
Por mucho que se preocupara por él, al final Jin-woo llegaría a la misma
conclusión que Woo-won. No era por maldad, sino porque él era la persona de
Woo-won. Su prioridad siempre sería su hermano.
Jae-hee
tomó una decisión: si Woo-won persistía en obligarlo a abortar, escaparía para
proteger a su hijo.
“Y...
¿alguna vez te has sentido extraño o confundido después de tener relaciones con
Woo-won?”
“No
estoy seguro.”
“Puedes
hablar con confianza. Te pregunto como médico para un diagnóstico preciso.”
“Bueno...
creo que después de que él eyaculaba, yo solía lamer las flores que crecían en
sus muslos. Mis recuerdos no son claros, son fragmentos... pero ese aroma era
muy peculiar.”
“¿Desde
cuándo...? ¿Fue así desde el principio?”
Jae-hee
asintió con el rostro encendido. Jin-woo suspiró. Aunque era pronto para
asegurar nada, parecía que Jae-hee había sufrido síntomas de intoxicación desde
su primer encuentro sexual con su pene. Eso también explicaba por qué los
efectos secundarios aparecieron tan pronto. La situación era, en todos los
sentidos, agobiante.
* * *
Moon
Jin-woo caminaba con el cansancio marcado en el rostro hacia la cafetería del
primer subsuelo, sosteniendo su termo verde. Tras pasar la noche en vela en el
laboratorio, su aspecto era deplorable.
“¿Un
expresso?”
“Sí.
Cinco cargas, póngalas aquí, por favor.”
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El
empleado tomó la tarjeta y el termo, procesó el pago y activó el molinillo.
Mientras escuchaba el grano molerse y disfrutaba del aroma sutil, Jin-woo se
presionó las sienes con los dedos para aliviar la punzada de dolor.
Anoche
había llegado la respuesta de la Sociedad de Rasgos Especiales a la que había
consultado días atrás. El representante propuso una videoconferencia a la 1:00
p.m. hora de Washington, lo que significaba las 3:00 a.m. en Corea.
Como
el que tiene sed es quien cava el pozo, no tuvo más remedio que adelantar
trabajo de sus tesis hasta esa hora para unirse a la reunión. Lo primero que
hizo el representante de la Sociedad fue preguntar si había algún Pistilo
Oculto sufriendo efectos secundarios en Corea. Jin-woo, tomado por sorpresa,
soltó una risa incómoda y evadió la pregunta con vaguedades; no tenía intención
de convertir a Cha Jae-hee en una rata de laboratorio.
La
reunión fue tan interesante que valió la pena la espera. La Sociedad informó
que estaban volcando todos sus esfuerzos en encontrar una forma de mitigar los
efectos secundarios de los Pistilos Ocultos que no fuera el parto. Mencionaron
que se estaba llevando a cabo una investigación en Japón y, aunque no podían
revelar detalles aún, aseguraron con entusiasmo que los resultados preliminares
eran positivos.
Jin-woo
preguntó minuciosamente sobre casos previos, comparando mentalmente cada
descripción con las reacciones de Jae-hee. Tras dos horas de conferencia,
organizó sus notas y buscó material adicional hasta que empezó a amanecer. El
cansancio le resecaba los ojos, pero tenía consultas por la mañana, así que
debía despejar su mente a toda costa.
“Aquí
tiene sus cinco cargas de expresso. Le agregué cinco cubitos de hielo.”
“Gracias.”
“Que
tenga un buen día.”
Jin-woo
se sentó en un lugar vacío y se llevó el termo a la boca. El café, algo tibio
por el hielo derretido, le revolvió el estómago vacío, pero la acidez parecía
agudizar sus sentidos. Con su dosis de cafeína inyectada, se dirigió a la
planta VIP.
Al
salir del ascensor, vio a varios hombres con trajes negros parados en grupo.
“¿Qué es esto tan temprano? ¿Habrá ingresado algún jefe de la mafia?”, pensó
mientras se acariciaba la barbilla áspera por la falta de afeitado. En la
entrada, la enfermera de la planta VIP discutía con un hombre de aspecto
vulgar.
“¡Que
soy el tutor de Cha Jae-hee! ¿No ves esto? ¡Soy el padre y vengo por mi hijo,
¿con qué derecho me detienen?!”
“Lo
siento, pero la planta VIP prohíbe el ingreso a cualquier tutor que no esté
registrado.”
Jin-woo
frunció el ceño, se acercó y le arrebató de un tirón el papel que el hombre
sostenía. El encabezado decía: ‘Certificado de Relación Familiar’.
Era
el certificado de Yang Pil-soo y, de manera inverosímil, en la casilla de
‘Hijo’ figuraba el nombre de Cha Jae-hee. Jin-woo soltó una carcajada de pura
incredulidad.
¿El
hombre que había abusado y maltratado a Jae-hee se había convertido en su
padre?
“¿Y
tú quién eres?”
“¿Acaso
Jae-hee estuvo de acuerdo con esto? No hay forma de que lo hiciera.”
“Cierra
la boca y trae a Jae-hee antes de que denuncie que lo tienen secuestrado aquí.”
“Enfermera
Yoon, ¿verdad que esta situación es muy amenazante?”, preguntó Jin-woo
enfatizando la palabra.
La
enfermera, con los labios temblando, asintió levemente. Jin-woo sonrió con
suficiencia y sacó el teléfono del bolsillo de su bata. En ese momento
aparecieron los guardias de seguridad del hospital.
“Nuestra
enfermera se siente amenazada, así que puedo denunciarlo por coacción ahora
mismo, ¿verdad?”
“¿Qué?”
Cuando
Jin-woo marcó el 112 y le mostró la pantalla, Yang Pil-soo torció el gesto.
Tras fulminarlo con la mirada un momento, se marchó rápidamente con sus
secuaces. La seguridad escoltó a la enfermera de vuelta al interior.
Jin-woo
miró el certificado que le había quitado a Yang Pil-soo y suspiró. La vida de
Jae-hee no tenía un segundo de paz. Dobló el papel, se lo guardó y fue a verlo.
Antes de llamar a la puerta, observó por la pequeña ventana. Jae-hee estaba
junto a la ventana abierta, mirando la foto de la ecografía. Acariciaba el
papel con suavidad y sonreía tímidamente. Jin-woo sintió un sabor amargo en la
boca.
Llamó
suavemente. Jae-hee guardó la foto en su bolsillo a toda prisa y se incorporó.
“Buen
día, Jae-hee.”
“Ah,
hola, doctor.”
“¿Cómo
se siente? ¿Le duele la cabeza o algo?”
“Estoy
bien.”
“Recuerde
que esta tarde iremos a ver los resultados de los exámenes de la vista de ayer.
Vendré por usted cuando termine mis consultas.”
“…
¿Y el señor Woo-won?”
Jin-woo
se rascó la cabeza, incómodo. La noche que habló con Jae-hee, fue a buscar a
Woo-won a su casa porque no atendía el teléfono. Tras rogarle a seguridad del
edificio, logró hablar por el intercomunicador, pero Woo-won fue tan tajante
como Jae-hee: no pensaba cambiar de opinión.
Él
quería que se interrumpiera el embarazo. Pero Jin-woo no tenía el valor de
decírselo a Jae-hee.
“Bueno,
él simplemente...”
“…
Ya me lo imaginaba.”
Jae-hee
sonrió con amargura. No se sentía decepcionado porque, en realidad, no esperaba
nada. Por eso mismo había ocultado sus problemas de vista; sabía que la
personalidad de Woo-won no era de las que ofrecen consuelo.
Le
dolía ser rechazado por él, especialmente porque sentía que un sentimiento
unilateral crecía en su pecho. Estaba preparado, pero aun así, su corazón se
hundía. Se dio cuenta de que estaba verdaderamente solo en el mundo. Por eso
deseaba proteger a este bebé con más fervor que nadie. Para salvar a esta
pequeña vida, solo quedaba un camino.
“Doctor,
lamento mucho pedirle esto, pero……”
Jae-hee
jugueteó con el vendaje de su cabeza con expresión de apuro. Jin-woo temió que
soltara otra bomba, pero esperó con paciencia. Jae-hee, casi a punto de llorar
por la vergüenza, habló:
“Es
que... tengo muchísimas ganas de comer sopa de pollo con arroz.”
“¿Eh?”
Mientras
hablaba, Jae-hee tragaba saliva constantemente; sus mejillas se tiñeron de un
rojo intenso por la timidez. Jin-woo se sintió culpable: estando embarazado,
era lógico que tuviera antojos y él no lo había tenido en cuenta.
“¿Cree
que podría pedírselo a la señora que ayuda en la casa?”
Jin-woo
lo pensó un momento y llamó a la señora que trabajaba para Woo-won.
“Señora,
soy Jin-woo. Jae-hee tiene antojo de sopa de pollo, ¿podría prepararle un
poco?”
—¡Ay!
Justo hace unos días me pidió y preparé una olla, pero la tiré esta mañana
porque nadie la comió. Iré a comprar los ingredientes ahora mismo.
“¿Y
le molestaría traérsela usted misma? Es que tengo consultas toda la mañana.”
—Claro
que sí, doctor.
“Avíseme
cuando llegue al hospital.”
Al
saber que la señora vendría con la sopa, Jae-hee aplaudió de alegría como un
niño. Jin-woo sintió que su resolución flaqueaba.
Jae-hee,
que probablemente nunca había decidido nada por sí mismo en su vida, había
tomado la firme determinación de proteger a su hijo. ¿No sería mejor ayudarlo
en lugar de obligarlo a desistir? Al fin y al cabo, se trataba de hacerse
responsable de su propia sangre. Técnicamente, nadie tenía derecho a
prohibírselo.
“Disfrute
la sopa cuando llegue la señora.”
“Muchas
gracias.”
Jin-woo
le apretó suavemente el hombro y salió de la habitación con la mente hecha un
lío. Subió al ascensor y llamó a Woo-won, pero el tono de llamada sonó hasta el
final sin respuesta. Al salir, le dejó un mensaje pidiéndole que lo llamara.
Una
brisa fresca entraba por las ventanas del pasillo. A pesar del frío de fin de
invierno, el aire se sentía vivificante. Jin-woo dejó de lado sus
preocupaciones y abrió la puerta de su consultorio.
* * *
Jae-hee
se despertó sobresaltado por el vibrar incesante de su teléfono. Parpadeó
aturdido un momento antes de recuperar la lucidez y revisar la pantalla. Era el
número de la señora de la casa.
“¿Hola?”
-Jae-hee,
soy yo. No sé si lo que estoy haciendo está bien.
“Lo
siento mucho, señora. Pero de verdad quiero proteger a este bebé.”
-Ay,
por Dios... Ya pedí un taxi en el segundo subsuelo. La matrícula es 6789. Le
pedí a alguien que dejara el bolso con la gorra y la ropa en el armario de
limpieza del baño de hombres, al lado de la tienda de conveniencia del primer
subsuelo.
“Gracias.
Y, por favor, llame al doctor Moon en unos treinta minutos.”
-No
sé si esto es lo correcto, pero por favor, cuídate mucho. Me parte el alma
verte así.
Jae-hee
se frotó el rostro con fuerza y sacó la ropa del armario. Se puso una camiseta
y pantalones debajo de la bata de hospital, y encima se colocó una campera
acolchada. Dio unas palmaditas al pecho de la prenda y respiró hondo.
Anoche,
mientras yacía en la cama, Jae-hee había analizado quién podría ofrecerle ayuda
real. Los únicos nombres que le venían a la mente eran Moon Jin-woo, Kang
Yu-chan o el tío Hee-bong del Sector 12. Pero descartó a los dos primeros por
ser gente de su hyung, y al tío Hee-bong porque, si Yang Pil-soo lo descubría
ayudándolo, no quedaría ni rastro de él. Salir solo del hospital parecía
imposible... hasta que recordó a la señora. Ella era una mujer afectuosa y
compasiva; había una posibilidad de que lo ayudara si conocía su situación. No
perdía nada con intentarlo.
Llamó
a la señora, le explicó todo y le suplicó. Aunque al principio ella se negó
rotundamente, tras una súplica desesperada, terminó cediendo y preguntando qué
podía hacer. Jae-hee se sintió culpable, pero era la única forma de salvar a
este hijo que su hyung no deseaba.
Se
guardó la billetera en el bolsillo, borró los mensajes y el historial de
llamadas del teléfono, y lo dejó bajo la almohada envuelto en una nota que ya
había preparado. Una vez listo, salió apresuradamente de la habitación.
Cruzó
la entrada de la planta y se acercó al ascensor. Mientras esperaba, una
enfermera salió y le preguntó a dónde iba.
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“Al
área de descanso del primer subsuelo. Voy a comer algo. El doctor Moon está al
tanto.”
“Está
bien, adelante.”
Jae-hee
terminó la conversación rápido y esperó a que el ascensor subiera. Exhaló un
suspiro tembloroso y se frotó las palmas de las manos, húmedas por la tensión,
contra el pantalón. Subió al ascensor con calma, pulsó el botón del primer
subsuelo y se mordió los labios resecos.
Su
plan era quitarse la bata en el baño, bajar al segundo subsuelo y tomar el
taxi. Repasó el trayecto en su mente y salió del ascensor mezclándose con la
multitud de pacientes que llenaba el hospital.
Se
dirigió directo al baño y encontró el bolso que la señora le había preparado en
el armario de limpieza. Revisó el contenido, se encerró en un cubículo, se
quitó la bata y se encajó la gorra.
Ahora
solo faltaba salir del hospital sin incidentes. Pero justo cuando iba a quitar
el pestillo para salir, escuchó una voz masculina muy familiar desde afuera.
“En
cuanto atrape a esa rata de Cha Jae-hee, nos vamos, así que ten todo listo.
¿Eh? ¡Que sí, que el jefe fue a administración para registrarse como tutor!
Legalmente, nuestro jefe es el padre de esa rata, carajo. Oye, te digo que
estaré allí pronto.”
Jae-hee
se quedó petrificado, incapaz de moverse. Era, sin duda, la voz de Mangchi, uno
de los secuaces de Yang Pil-soo.
Volvió
a echar el pestillo sin hacer ruido y se dejó caer sobre el inodoro. Afuera, el
hombre seguía soltando groserías mientras orinaba en el mingitorio. Tener a
Mangchi tan cerca le provocó un mareo tal que le costaba mantener la
consciencia.
“¡Que
ya voy! No me presiones más.”
Se
escuchó el sonido de un cierre subiéndose y la voz de Mangchi se fue alejando.
Sin embargo, Jae-hee permaneció sentado, sin atreverse siquiera a pensar en
salir.
Su
corazón latía desbocado. ¿Por qué estaba Yang Pil-soo en el hospital? Se frotó
la cara con manos temblorosas y respiró profundamente. Si Yang Pil-soo lo
atrapaba, sería el fin. No sabía cómo reaccionaría el hombre al descubrir que
Jae-hee era un Pistilo que no moría a pesar de la floración completa. No solo
el bebé en su vientre, sino su propia integridad física estarían en grave peligro.
Pero
no podía quedarse allí para siempre. Tenía que tomar el taxi que la señora le
había enviado.
Jae-hee
se dio unas palmaditas en las mejillas para recuperar el juicio. No había
tiempo que perder. Se colgó el bolso al hombro, quitó el pestillo con cuidado y
salió del baño hacia las escaleras de emergencia. Bajó corriendo, sintiendo que
alguien estaba a punto de atraparlo por la nuca.
Abrió
la puerta y oteó el estacionamiento subterráneo. El olor rancio característico
del lugar le provocó náuseas. Tragó saliva y buscó desesperadamente un taxi con
las balizas encendidas.
A
lo lejos, vio un vehículo con las luces de emergencia parpadeando. Sin embargo,
su vista estaba nublada y no logaba distinguir si era un auto particular o un
taxi. No tenía más opción que acercarse.
Apretó
con fuerza el bolso y corrió hacia el vehículo.
“¡Oye,
hijo de puta! ¡Cha Jae-hee!”
De
repente, la voz escalofriante de Mangchi resonó a sus espaldas. Jae-hee corrió
con todas sus fuerzas sin mirar atrás. Abrió la puerta trasera del auto y se
lanzó adentro.
“¡Señor,
arranque! ¡Arranque, por favor! ¡Rápido!”
Mangchi,
con el rostro enrojecido por la furia, estiró la mano hacia la puerta trasera.
Jae-hee cerró los ojos con fuerza.
* * *
A
veces, en la vida, hay días así. Días en los que una suerte pequeña pero
inesperada se hace presente, dejando a uno con una sensación de inquietud. El
clima era terriblemente radiante, la carretera hacia el aeropuerto estaba
despejada y libre de congestión, e incluso logró estacionar al primer intento. No
solo eso; aquel contrato que le había dado dolores de cabeza durante meses se
cerró sin fisuras y el sabor del café era el punto justo.
A
diferencia del bajo estado de ánimo de Woo-won, todo fluía a la perfección. Era
como si la diosa de la fortuna estuviera totalmente de su lado. Por eso, en su
interior, empezó a crecer la expectativa de que quizás también recibiría buenas
noticias en Japón.
Woo-won
terminó los trámites y esperaba el embarque en la sala VIP. Mientras navegaba
por las noticias en su teléfono, la pantalla cambió repentinamente a una
llamada entrante. Como había dejado su teléfono habitual en la empresa y traía
consigo el secundario, la única persona que conocía ese número era Kang
Yu-chan. Frunció el ceño y atendió.
“¿Qué
pasa?”
-Hyung,
¿todavía estás en Corea?
“Estoy
esperando para embarcar. ¿Por qué?”
-Te
voy a enviar un enlace ahora mismo, revísalo.
Pronto
llegó un mensaje. Al hacer clic en el enlace, apareció un artículo. En el
instante en que leyó el titular, un insulto escapó de sus labios.
「Sehwa Farmaceutica lanza 'Hyken', un nuevo fármaco para el tratamiento
de la Flor Caída」
Una
risa vana y desolada brotó ante lo absurdo de la situación. Sehwa Farmaceutica
se había adelantado a lanzar el tratamiento que Farmaceutica Lee-do planeaba
sacar en la segunda mitad del año y que aún estaba en fase de pruebas clínicas.
El
ex representante de Sehwa, Han Tae-hwa, era alguien que dirigía la empresa
priorizando la seguridad. Tras el fracaso en el desarrollo de anticonceptivos
para Pistilos, había declarado la suspensión provisional del desarrollo de
nuevos fármacos para concentrarse únicamente en medicamentos genéricos, cuya
estabilidad ya estaba comprobada.
Sin
embargo, Sehwa, que siempre se había mostrado escéptica ante la innovación,
lanzó de imprevisto un nuevo fármaco, y para colmo, el tratamiento para la Flor
Caída. Era una situación imposible de comprender.
Ese
tratamiento era un proyecto en el que Farmaceutica Lee-do había invertido seis
largos años. Solo el monto destinado al llamado 'PPO-121' ascendía a decenas de
miles de millones. No era solo el capital; era la entrega y el esfuerzo de
investigadores que soportaron innumerables fracasos y frustraciones para que,
finalmente, el fruto comenzara a madurar. Pero ahora, todo corría el riesgo de
desvanecerse.
Era
imperativo obtener el Hyken de Sehwa cuanto antes para analizar sus componentes.
Woo-won reacomodó el teléfono y ordenó con voz calmada:
“Convoca
a los equipos legal, de seguridad, de investigación e IT, y prepárate para
armar un equipo de auditoría interna. Que confisquen todas las computadoras,
laptops personales y tablets en el centro clínico, la sede y las fábricas.
Incluye a los empleados que renunciaron recientemente.”
-Crees
que hubo una filtración interna, ¿verdad?
“¿De
qué otra forma iban a desarrollar un fármaco nuevo? Seguro hay algún empleado
compinchado con Sehwa. Qué atrevimiento.”
-Me
pongo en marcha de inmediato.
“Y
consigue el tratamiento de Sehwa lo más rápido posible.”
Ya
no podía seguir ignorando las excentricidades de Seok Moon-seok. De por sí ya
le guardaba rencor por el asunto de Cha Jae-hee; aprovecharía esta oportunidad
para destrozar el pedestal de flores sobre el que ese hombre estaba sentado.
Woo-won
renunció por completo a su viaje y salió de la sala VIP. Mientras caminaba
hacia el estacionamiento, estuvo a punto de llamar a Cha Jae-hee, pero al darse
cuenta de que no tenía su número, frunció el entrecejo. Una risa amarga se le
escapó. Maldita diosa de la fortuna; esto no era más que la calma antes de la
tormenta.
Se
sentó en el asiento del conductor, encendió el motor y se puso un cigarrillo en
la boca. Como representante de la empresa, no le agradaba en absoluto tener que
sospechar de sus empleados. Aunque la investigación exploraría todas las
posibilidades, el peso de las sospechas se inclinaba hacia una traición
interna.
Apartó
sus pensamientos y encendió el cigarrillo. Justo cuando iba a poner la marcha
para salir, el teléfono sonó. Era Kang Yu-chan. Parecía estar bastante
alterado. Woo-won pisó el acelerador para salir del estacionamiento y conectó
la llamada por Bluetooth.
“Voy
camino a la oficina. La reunión...”
-Hermano,
hay un problema grave. Cha Jae-hee desapareció.
¡Chirrido! El sonido de los neumáticos friccionando contra el pavimento
fue seguido por el sacudón de su cuerpo hacia adelante. El corazón se le
desplomó. Sintió que la vista se le oscurecía y se cubrió los ojos con una
mano. Por un instante, la imagen de la espalda solitaria de Jae-hee, vista a
través de la pequeña ventana de la habitación del hospital, cruzó su mente.
“¿De
qué estás hablando? Explícate bien.”
-Acabo
de recibir el aviso de Jin-woo hyung, así que no sé los detalles exactos. Pero
hyung dice que parece que Jae-hee se fue por su propia cuenta.
“¿Por
su cuenta? Envíame el número de Jin-woo hyung y dile al director Choi que vaya
al hospital.”
-Sí.
Y hermano, te digo esto solo por precaución... espero que priorices la empresa
antes que el asunto de Cha Jae-hee.
Woo-won
no respondió y cortó la comunicación. La mano que aferraba el volante temblaba.
Lo sentía por Yu-chan, pero en el momento en que escuchó que Jae-hee había
desaparecido, los asuntos de la empresa se borraron por completo de su mente.
Con
todo lo que se le venía encima a la vez, su cabeza era un caos. Ambos problemas
eran urgentes, pero Jae-hee le pesaba más en el corazón. ¿A dónde se habría ido
con ese cuerpo que ya cargaba un hijo?
A
medida que le daba vueltas, sentía que le faltaba el aire y un dolor punzante
le oprimía el pecho. Más que enojo, sentía una preocupación tal por la
seguridad de Jae-hee que no podía hacer nada.
Era
demasiado peligroso conducir en ese estado. Woo-won volvió a estacionar el auto
en el aeropuerto y tomó un taxi.
Esos
ojos que lo miraban como si estuvieran a punto de estallar en llanto no dejaban
de aparecer ante él. La decisión de interrumpir el embarazo había sido
puramente por el bien de Jae-hee. Deseaba que él pudiera aspirar a una vida un
poco mejor.
“¿A
dónde lo llevo?”
“Al
Hospital Idal Stamen, por favor.”
En
la empresa sobraba gente capaz de idear planes de contingencia aunque él no
estuviera. En realidad, Farmaceutica Lee-do era fruto del crecimiento impulsado
por Yu-chan, los ejecutivos y los empleados. A pesar de que su intoxicación era
tan severa que pasaba más días fuera que dentro de la oficina, la empresa había
mantenido un crecimiento constante. Por eso, confiaba en que sabrían lidiar con
la situación sin él.
Sin
embargo, a diferencia de la empresa, sentía la urgencia de que, si no actuaba
ahora, Jae-hee se alejaría más y más hasta desaparecer para siempre.
Woo-won
fijó la vista en el paisaje que pasaba velozmente. Poco después, llegó el
mensaje de Yu-chan. Revisó el número y llamó de inmediato a Jin-woo. El tono de
llamada se prolongó.
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Estaba
perdiendo la paciencia debido a que Jin-woo no atendía. Fue al tercer intento
cuando finalmente escuchó su voz.
-Sí,
habla Moon Jin-woo.
“¿Qué
pasó con Cha Jae-hee?”
-…
¿Kang Woo-won? ¿Qué es este número? ¡Y por qué diablos no atendías!
“Deja
de decir estupideces y explícame qué demonios pasó.”
-Es
lo que escuchaste, Jae-hee desapareció. No hay indicios de secuestro, pero no
podemos descartar ninguna posibilidad. Yang Pil-soo estuvo aquí esta mañana.
Al
oír ese nombre, la mirada de Woo-won se volvió gélida.
-¿Acaso
lo sabías? Dicen que Yang Pil-soo es el tutor legal de Cha Jae-hee. Presentó el
certificado de relación familiar y se registró como tutor en administración.
¿No me digas que Jae-hee estuvo de acuerdo?
“Imposible.”
Las
palabras de Jin-woo hicieron que Woo-won recobrara la lucidez. Sin importar si
los papeles de adopción eran falsos o no, actualmente Yang Pil-soo era el tutor
legal y poseía los derechos correspondientes. Si Jae-hee, que se había marchado
por su cuenta, sufría algún percance y el hospital o la policía debían
contactar a alguien, no lo llamarían a él, sino a Yang Pil-soo.
No
solo eso; si Yang Pil-soo quisiera, podría crear una empresa fantasma a nombre
de Jae-hee, pedir préstamos usándola como garantía, o involucrarlo en lavado de
dinero y tráfico de drogas. Jae-hee terminaría siendo cómplice de crímenes sin
haberlo deseado. Si ese tipo fue capaz de falsificar una adopción para ser su
"padre", era capaz de cualquier cosa.
Woo-won
se recriminó haber sido tan ingenuo pese a las señales de que Yang Pil-soo
quería invalidar el contrato con el laboratorio. Pero por ahora, no quedaba más
que observar. Incluso para iniciar una demanda de nulidad de adopción, era
necesario que el interesado, Jae-hee, estuviera presente.
Era
lamentable que Yang Pil-soo tuviera otra vez la oportunidad de encadenar a
Jae-hee.
“Voy
camino al hospital, hablemos cuando llegue.”
-Y
sobre Jae-hee...
“¿Qué
clase de relación tienes tú con él para llamarlo Jae-hee, Jae-hee a cada paso?
Es molesto.”
-Estás
loco. Lo llamo por su nombre, ¿cómo quieres que lo llame? ¿Acaso 'Fulanito'?
“Es
molesto.”
-Qué
patético eres, de verdad.
“Hablemos
cara a cara.”
Woo-won
se guardó el teléfono y se desplomó contra el asiento. Su corazón seguía
latiendo desbocado. En el instante en que supo que Jae-hee se había ido, tuvo
la ilusión de que el mundo perdía todo color y sonido. La palabra
"impacto" no bastaba para describirlo.
Su
mente estaba llena de imágenes de Jae-hee en las peores situaciones
imaginables. Imaginarlo siendo maltratado por alguien o atrapado por Yang
Pil-soo era un tormento. Se sintió un estúpido por pensar que, mientras durara
el contrato, él estaría bajo su ala sin falta. ¿Qué importancia tenía ese
maldito contrato? Había olvidado que era una relación que podía terminarse así,
con una huida.
Le
había dado comida, ropa y techo sin que le faltara nada, ¿qué le era tan
insuficiente como para escapar por su cuenta? No lograba entender la conducta
de Jae-hee. ¿Acaso... era por el bebé? Si realmente había escapado para
proteger a esa criatura que aún no tenía forma, sentía que estallaría de rabia.
El
taxi se detuvo frente al lobby del Hospital Idal Stamen. Woo-won sacó su
tarjeta de la billetera, pagó y bajó del vehículo. El día estaba excesivamente
cálido. “Al menos no se morirá de frío en ninguna parte”, pensó con ironía
mientras entraba al hospital.
“Kang
Woo-won.”
Jin-woo
se acercó a paso rápido y lo tomó de la mano. Woo-won intentó soltarse de ese
contacto desagradable, pero el otro le puso algo en la palma.
“Es
lo que dejó Jae-hee... digo, Cha Jae-hee.”
En
su mano estaban el teléfono de Jae-hee y una nota de papel. Se guardó el móvil
y desplegó la nota. Vio una caligrafía trazada con cuidado, con trazos
redondeados que se parecían al mismo Jae-hee. El rostro de Woo-won se deformó
en una expresión feroz mientras leía. Tal como sospechaba, la nota decía que
sentía no poder cumplir el contrato y que se marchaba para proteger al bebé.
“Maldita
sea, esto es una mierda.”
“Vamos
al laboratorio, tenemos que hablar.”
“Olvídalo.
No hay nada más de qué hablar. No hace falta.”
“Cierra
la boca y entérate de lo que le hiciste a Jae-hee antes de hablar. No quiero
montar una escena contigo aquí, así que sígueme al laboratorio.”
Woo-won
observó desconcertado la espalda de Jin-woo mientras se alejaba.
Jin-woo
no era alguien que soliera enfadarse. Generalmente prefería ceder o resignarse.
Por eso, cuando Woo-won se ponía terco, él solía abandonar el intento de
convencerlo y terminaba dándole la razón. Pero ahora estaba furioso. Woo-won
estaba atónito.
De
hecho, durante los últimos días Jin-woo había insistido constantemente en
hablar. Woo-won lo había evitado deliberadamente porque sabía que saldría el
tema del bebé, pero ¿había algo más que él no supiera?
Se
frotó los labios y lo siguió al laboratorio. Al abrir la puerta de golpe sin llamar,
Jin-woo, sin siquiera invitarlo a sentarse, desbloqueó una tablet y se la
deslizó por la mesa.
“¿Qué
es esto?”
Jin-woo
no respondió. Woo-won chasqueó la lengua y tomó la tablet. En la pantalla
aparecía una tesis titulada 'Teoría de la Evolución de los Pistilos'. ¿Existía
una tesis así? Woo-won ladeó la cabeza y comenzó a leer el contenido.
Al
ver el sello de "Confidencial" en la portada, supuso que no era un
documento común. Sin entender a dónde quería llegar el otro, leyó por encima
hasta que apareció una mención sobre los Pistilos Ocultos; entonces enderezó la
postura y leyó con atención.
“¿El
Hall?”
“Exacto.
Recuerdas que dijiste que sentiste algo extraño cuando tuviste relaciones con
Jae-hee. Probablemente fue en ese momento cuando se manifestó el Hall.”
“Espera
un segundo.”
Woo-won
volvió a leer desde el principio lo que había pasado por alto. En resumen, la
función última del Hall es aumentar temporalmente las probabilidades de
embarazo. Cuando un Pistilo Oculto desarrolla problemas físicos debido a los
efectos secundarios de la toxicidad, la función del Hall se manifiesta para
resolverlos a través del embarazo.
Esto
significaba que Jae-hee había desarrollado efectos secundarios por el veneno,
que el Hall se había manifestado para mitigarlos y que, por esa razón, se había
producido el embarazo.
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“Lo
que me preocupa es que la función del Hall se manifestó demasiado pronto. Solo
han pasado unos tres meses desde que estás con él. Por donde se mire, es
demasiado rápido.”
“Déjate
de rodeos. ¿Lo que quieres decir es que Jae-hee está sufriendo efectos secundarios
por mi veneno?”
“Así
es.”
“No,
espera. ¿Estás seguro de que se manifestó ese órgano? ¡Cómo puedes asegurarlo
si dijiste que no se puede ver a simple vista!”
“Todos
sufrieron síntomas similares cuando se manifestó el Hall. ¿Acaso no fue ese
síntoma lo que te inquietó tanto como para llamarme aquella noche?”
Olvidando
que estaba en el laboratorio de Jin-woo, Woo-won sacó un cigarrillo con
urgencia y se lo puso en los labios. Justo cuando iba a encenderlo, Jin-woo se
lo quitó de la boca en silencio y lo dejó a un lado. A Woo-won se le secó la
boca por la ansiedad.
Esa
sensación extraña de aquel día seguía vívida en su memoria. Había desgarrado
una fina membrana en algún lugar del cuerpo de Jae-hee al penetrarlo. Las
reacciones inusuales de Jae-hee después de ese día también lo habían
inquietado. A decir verdad, si últimamente se había limitado a juegos ligeros o
sexo oral para eyacular era precisamente porque ese incidente lo tenía
preocupado.
Sabía
que Jae-hee podía sufrir efectos secundarios por su veneno, pero enfrentarse a
la realidad de golpe lo asfixiaba.
“¿De
cuánto está?”
“Unas
cinco semanas.”
Haciendo
cálculos rápidos, las fechas coincidían. Woo-won se dio unas palmaditas en las
mejillas para despejarse. Se hubiera manifestado el órgano o no, lo hecho,
hecho estaba. No podía volver atrás, así que debía buscar una solución. Pero
sin el interesado presente, de nada servía planear nada.
“¿Sabes
qué efectos secundarios tiene?”
“Retinopatía
tóxica. Es una enfermedad que aparece en los Pistilos que tienen relaciones con
Estambres de Veneno; ocurre porque el veneno causa inflamación en la retina del
Pistilo.”
“¿En
los ojos?”
“Si
se deja así, quedará ciego. Pero como él es un Pistilo Oculto, no sabemos qué
pasará.”
Woo-won
se levantó y empezó a caminar de un lado a otro. Los efectos secundarios habían
afectado su visión.
Pensándolo
bien, él mismo había notado algo raro en Jae-hee. Hubo varias veces en las que
él miraba al vacío sin enfocar la vista, o se frotaba los ojos con fuerza
durante el acto. Nunca imaginó que fuera por los efectos secundarios.
Si
tan solo hubiera estado más atento entonces...
“...
¿Es un diagnóstico confirmado?”
“Sí,
el resultado llegó esta tarde, pero Jae-hee se fue antes de escucharlo.”
Woo-won
se cubrió el rostro con ambas manos y soltó un largo suspiro. Sin saber nada de
esto, él solo le había exigido que abortara; no podía ni imaginar la ansiedad y
el miedo que Jae-hee debió sentir.
Si
tan solo se lo hubiera dicho. Si hubiera sabido de los efectos secundarios, él
habría buscado una solución por cualquier medio.
“...
El día que irrumpiste en la habitación, eso fue lo que Jae-hee me pidió que no
te contara. Creo que tenía miedo de que lo abandonaras.”
“Maldición,
esto me va a volver loco.”
“Le
dije que tuviera al bebé y lo diera en adopción, pero se negó. Dijo que lo
criaría él. Por más que intenté convencerlo de lo difícil que es criar a un
niño, no hubo caso.”
“¡Si
ni siquiera puede cuidar de sí mismo, ¿cómo va a criar a un hijo?!”
Woo-won
sentía una rabia interna que le hacía doler la cabeza. Pensaba que con la
muerte de Cha Jae-hyun la vida de Jae-hee finalmente tendría un respiro, pero
ahora había surgido algo peor. Y era por su culpa.
Como
un estúpido, sin saber nada, por pensar en el futuro de Jae-hee dentro de tres
meses en lugar de su presente, terminó hiriendo profundamente el corazón de ese
joven y provocando que huyera. Woo-won se apretó el pecho con un gemido sordo.
Quizás por el ritmo cardíaco anormalmente acelerado de hace un rato, sentía una
opresión dolorosa en el corazón.
“Te
lo mereces.”
“…….”
“Cha
Jae-hee es demasiado para ti. Pero por qué diablos tenía que ser compatible
contigo.”
<Continuará en el Volumen 4>
