12. Cómo proteger al primer amor

 


12. Cómo proteger al primer amor 

Sun-myung, que había entregado casi todos sus exámenes finales prácticamente en blanco, se fue directo al gimnasio en cuanto terminaron las pruebas.

'Sun-myung nunca ha dicho que le gusto'.

Después de esas palabras, Bo-dam realmente no volvió a entrar al dormitorio. No es que lo ignorara por completo; si se cruzaban, le decía que le fuera bien en la universidad, que comiera a sus horas y que tuviera un buen día.

“¡Huuup—! Jaaa...”.

¿Será que así habla en la oficina?

El problema era precisamente ese: su actitud profesional. Un comportamiento y un habla que no buscaban ofender, pero en los que no se sentía ni un ápice de afecto. Ante eso, Sun-myung estaba desorientado, sin saber qué rumbo tomar. Debió disculparse ese mismo día. No, mejor no haber llevado a Tae-hwa a la universidad. No, no. Tampoco eso, simplemente, simplemente...

“¡Ugh!”.

Sun-myung, que había subido el peso de forma excesiva, terminó soltando la barra contra el suelo. De inmediato, un sonido de piar de ave seguido de pasos pesados se acercó rápidamente. 

“¡S-Señor Ki Sun-myung...! ¡¿Qué está haciendo?! ¡Le dije que no la soltara de golpe, ¿verdad?!”

“¡Pi—pip!”.

“Lo siento... huff, haaa...”.

Quienes se acercaron a Sun-myung fueron su entrenador personal, Lee Gon, y su hijo, Seo Mo-eul. Lee Gon, esposo del guardia de seguridad del edificio y entrenador de Sun-myung, nunca se arreglaba y siempre vestía la ropa básica que proporcionaba el gimnasio; hoy no era la excepción. Había corrido a regañarlo vistiendo una tosca camiseta de manga corta y pantalones cortos. Eso sí, su cuerpo era imponente.

“Mo-eul, dáselas”.

“¡Pi!”.

“Perdón, perdón”.

Mientras recibía los aletazos de un pequeño gorrión en la mejilla, Sun-myung se hundió en la melancolía pensando: 'El entrenador Lee Gon seguro se casó por amor con su esposo, ¿verdad?'. Quizás su tristeza se reflejó en su rostro, porque el gorrión dejó de golpearlo y se posó en su hombro, frotando repentinamente su cabecita redonda contra su nuca.

“¿P-Pasa algo, cliente?”.

“... Verá, hay algo sobre lo que me gustaría consultarle”.

“¿A... mí? ¿No es sobre el ejercicio?”.

“No, no es sobre el ejercicio...”.

“¿Q-Qué tipo de consulta?”.

“Sobre la relación de pareja”.

“¡Ah! Espere, espere un momento”.

Aunque era un híbrido, el entrenador no llevaba mucho tiempo pudiendo transformarse en humano de forma estable, por lo que tartamudeaba un poco. Sun-myung vio la espalda de Lee Gon corriendo hacia el mostrador, espantado por el término 'relación de pareja', y luego dirigió su mirada al teléfono. En su ventana de mensajes con Bo-dam no había nada nuevo desde hacía una semana.

Acarició la cabeza del gorrión que, detectando su ánimo decaído, revoloteaba con ternura haciendo mimos, y luego aceptó el vaso que le tendía el entrenador.

“Es un batido, para que no pierda masa muscular”.

“Es usted un verdadero entrenador...”.

“B-Bébalo pensando que es medicina”.

“Sí, gracias”.

“Mo-eul, ven aquí”.

El gorrión, que hasta hace un momento aleteaba frente a él, cambió de rumbo en cuanto llegó su padre. Aunque era algo natural, Sun-myung, convertido en un paciente de depresión aguda, se sintió herido por ese pequeño detalle y se quedó mirando la punta de sus pies. 

Durante un rato, ambos bebieron en silencio aquel batido de proteínas que sabía a medicina. El entrenador Lee Gon fue el primero en hablar.

“¿Se peleó con... Bo-dam?”.

“Sí, un poco... por mi culpa. Entrenador, usted se casó por amor con Lee-eul hyung, ¿verdad?”.

“Eh, b-bueno, el noviazgo fue corto, y originalmente, um... ¿P-Puedo decir esto?”.

“¿Qué tipo de relación tenían?”.

El entrenador, que no tenía piedad cuando se trataba de levantar pesas, dudó inusualmente. Ante su insistencia, terminó diciendo algo bastante extraño.

“Originalmente, Lee-eul era mi amo—, pero nos casamos”.

“¿Ah? Sí...”.

¿Masoquista...?

Sun-myung se esforzó por ocultar su expresión de asombro ante la impactante declaración de que se había casado con su amo, dándose cuenta de nuevo de que en el mundo existen muchos tipos de amor y matrimonio. De amo y esclavo al matrimonio... si existen personas como Lee Gon y Seo Lee-eul, ¿no serían Ki Sun-myung y Song Bo-dam simplemente el destino. 

A pesar de que él había tratado a Bo-dam como a un primo por su complejo de inferioridad y baja autoestima, Bo-dam lo presentó ante sus compañeros como un 'hyung conocido'. Eso fue puramente para evitarle problemas, y cuanto más pensaba en esa consideración, más odiaba su propia mezquindad y cobardía hasta el punto de estremecerse. 

Pero lo que más detestaba era que, aun sabiendo que se había equivocado, no tenía el valor de pedirle perdón a Bo-dam primero.

“Entonces, ¿cuál es su p-preocupación?”.

“Pip-pi”.

 “Me peleé con hyung por mi culpa... pero no sé qué hacer...”.

—¿Um? ¡Dile 'lo siento' y dale un abrazo! Un beso también. Son esposos, ¿no hacen esas cosas?

“¿Usted y Lee-eul hyung tienen mucho contacto físico?”.

“Somos una pareja de tortolitos total”.

El entrenador, que estaba presumiendo de diversas cosas, pareció notar que Sun-myung ponía 'ojos de pescado podrido' y le pidió el teléfono. Sun-myung se lo entregó aferrándose a un clavo ardiendo. A veces, al verlos en el complejo de apartamentos, le impresionaba cómo andaban siempre pegados como si fueran los únicos en el mundo, así que confió en que él haría algo.

“C-Confíe en mí”.

“Sí, confiaré en usted, entrenador”.

“¿Pero c-cómo lo tiene guardado?”.

“Como 'Príncipe cobayo del Reino cobayo'”.

“... Qué bizarro...”.

“Es usted muy cruel diciéndolo en mi cara...”.

El entrenador se disculpó de inmediato, tecleó un par de veces en la pantalla y le devolvió el teléfono a Sun-myung. Con la esperanza de ver qué había enviado, Sun-myung miró la pantalla y se puso pálido; intentó cancelar el envío, pero la respuesta de Bo-dam fue más rápida. Y esa respuesta fue suficiente para hundirlo en la desesperación.

'Hyung, ¿qué haces? Juguemos conmigo ^3^' 11:02

Príncipe cobayo del Reino cobayo

'Creo que envió el mensaje por error, Sun-myung jajaja' 11:03

Sun-myung, con cara de querer llorar, hundió el rostro entre las rodillas. Nada salía bien.

Lee Gon, al ver que Sun-myung se ponía a punto de llorar tras leer el mensaje de Bo-dam, echó un vistazo de reojo para ver qué le habían respondido y presintió que esto no era una pelea cualquiera.

“C-Cliente Sun-myung”.

“...”.

“¿Cómo se pelearon? Cuénteme. Con detalle”.

“Pip-pi”.

“... Llevé al niño a la universidad y lo perdí”.

“¡¿E-E-E-Está loco?! ¡¿Encontraron al bebé?!”.

En cuanto Sun-myung dijo que había perdido al niño, el entrenador le dio un golpe en la espalda y soltó un alarido que retumbó en todo el gimnasio, preguntándole si estaba loco. Fue un grito tan fuerte que todos los clientes que estaban entrenando se giraron al mismo tiempo. El pequeño gorrión, sin quedarse atrás, imitó a su padre picoteando el hombro de Sun-myung.

Ante esa reacción, Sun-myung se dio cuenta una vez más de lo que había hecho y se desmoronó. Era obvio lo que pasaría si además confesaba que le había ocultado a toda la facultad que estaba casado con Bo-dam.

Sin embargo, como el entrenador era la única persona que podía darle un consejo para reconciliarse, Sun-myung abrió la boca con dificultad.

“Por suerte encontramos al niño, pero es que yo... no les había dicho a mis compañeros que estaba casado”.

“¿E-Eh? ¿Qué?”.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

“Es que hay razones... no es que hyung y yo nos conociéramos y casáramos de forma natural, así que me daba un poco de reparo...”.

“B-Bueno, de todas formas están casados, ¿importa si fue natural? Son esposos, cliente... De verdad es usted una persona extraña”.

“¡Es que usted no ha estado en mi situación!”. 

Sun-myung, por costumbre, gritó defendiéndose. Nuevamente, de forma tan escandalosa que los clientes del gimnasio lo miraron a la vez. Lee Gon, a pesar de que Sun-myung jadeaba sin haber entrenado mucho, le dijo con rostro inocente:

“Pero c-cliente, usted tampoco ha estado en la s-situación de Bo-dam”.

“...”.

“¿Se puede ocultar a un esposo solo porque no fue 'natural'? ¿Acaso no quiere mucho a Bo-dam porque no se conocieron de forma natural?”.

“...”.

“Su esposo... debe estar muy dolido”.

Sun-myung regresó a casa sin poder refutar nada.

Aunque le costara un poco hablar, la lógica del entrenador era simple y sin fisuras. Las 'razones' no solo las tenía él; Bo-dam también las tenía. Para Bo-dam también debió ser difícil casarse con un hombre que conoció por voluntad de sus padres. Viviendo con Bo-dam, Sun-myung aprendió que había cosas más importantes que la abundancia material. Y también aprendió que, sin importar cómo se conocieran, podían verse con el mismo sentimiento.

Sobre todo, el criterio para separar lo natural de lo artificial era ambiguo. El inicio con Bo-dam fue forzado y tan penoso que no se lo podía contar a nadie, pero su vida con él no era diferente a la de cualquier otro matrimonio. Y los sentimientos que sentía al verlo también...

Príncipe cobayo del Reino cobayo

'Creo que envió el mensaje por error, Sun-myung jajaja' 11:03

Al revisar de nuevo el mensaje de Bo-dam, Sun-myung sintió que lo estaba rechazando con mucha cortesía. La opción de conocer a otra persona que no fuera Bo-dam... Pensándolo bien, él nunca había deseado algo así. Solo quería mantener este estado de paz y, de vez en cuando, tener citas con Bo-dam. Graduarse, y tras la graduación entrar al Grupo Edam para darse algún beso a escondidas con Bo-dam en la escalera de incendios. Como Bo-dam dijo que quería tener dos hijos, quizás antes de cumplir los treinta tendrían a un segundo hijo, un tierno híbrido de cobayo. Si se parecía a Bo-dam, sería adorable, ¿verdad? Le pondrían Chae-hwa de nombre y sería bueno enviar a Tae-hwa y Chae-hwa juntos a la guardería del edificio corporativo. Como estarían en el mismo edificio todo el día, la familia podría estar muy unida.

Mientras seguía con sus pensamientos, Sun-myung se golpeó la cabeza contra la pared para liberar la frustración. ¿Por qué demonios no se había dado cuenta?

“Ah, de verdad...”.

De que le gustaba Song Bo-dam, y mucho.

En lo que Sun-myung tenía más confianza era en el estudio. Si organizaba cualquier concepto difícil en un cuaderno y lo memorizaba, podía resolver los problemas sin trabas, como alguien que entrena artes marciales y llega a ser un maestro. Sin importar lo difícil que fuera.

Tras ser consciente vagamente de sus sentimientos por Bo-dam, Sun-myung sacó su cuaderno de inmediato. Al organizarlo, seguramente encontraría la forma de calmar el enojo de su esposo.

¡El esfuerzo no traiciona! Sun-myung escribió eso en la parte superior de la página en blanco y empezó a numerar.

 

Song Bo-dam

1.    28 años, híbrido de cobayo

2.    Hijo único del Grupo Edam

o   Nota especial: Adoptado (para asegurar un sucesor)

o   Actualmente trabaja como comercial interno en Edam

3.    Puntos de encanto

o   Hijo de familia rica (¡no tengo intención de aprovecharme!)

o   Guapo y con buen cuerpo. Trasero bonito. Cuerpo blandito.

o   Personalidad alegre. Sin rencores, aunque tiene edad, es inocente.

o   Se comunica bien incluso en forma de cobayo.

o   Hogareño.

o   Buena voz, buena pronunciación y entonación.

4.    Personalidad

o   Sin filtros, a veces bromas picantes;

o   A veces dice palabrotas, no seguido, pero a veces no es refinado.

o   Parece que siempre cumple lo que se propone.

5.    Experiencia amorosa

o   No sé los detalles, pero escuché que ha salido con bastantes.

o   No soy su primer novio más joven.

  Al escribir sobre Bo-dam, pensó que sería bueno organizar también sus propios puntos, así que volvió a sujetar el bolígrafo.  

Ki Sun-myung

1.    21 años, híbrido de lobo

2.    Huérfano

o   Experiencia de adopción fallida a los 7 años.

3.    Puntos de encanto

o   Estudioso (aunque arruiné estos exámenes...)

o   Guapo (hyung dice mucho que soy guapo), alto.

4.    Personalidad

o   No dice lo que siente.

o   Un poco... patético.

5.    Experiencia amorosa

o   Ninguna.

  “...”.  

 A diferencia de cuando escribió sobre Bo-dam, escribir sobre sí mismo fue desolador. No tenía muchas virtudes. ¿Habría algún punto que pudiera resaltar? Si lo pensaba un poco más, quizás encontraría la respuesta...   Justo cuando iba a dejar de lado las descripciones personales para escribir las estrategias de reconciliación, oyó que se abría la puerta principal. Al estar escribiendo, no se dio cuenta de que ya era la hora en que Bo-dam salía del trabajo.   Sun-myung salió corriendo de la habitación para saludarlo primero. Y...  

“¿Te lo estabas pasando bien con papá, Song Tae-hwa?”.  

“... H-Hola, bienvenido”.  

“Sí, ¿Sun-myung también tuvo un buen día?”.  

“Sí”.  

Después de saludar a Bo-dam, que estaba dándole besitos en las mejillas al niño, Sun-myung huyó de vuelta a su habitación.  

“¡Ah, joder! ¿Qué me pasa?”.  

Una vez que reconoció que le gustaba, su corazón latía de forma demasiado escandalosa. Se dio cuenta de que, lejos de tener una conversación decente, estaba al nivel de un niño de primaria que molesta a la persona que le gusta. Al verse al espejo, vio su rostro completamente encendido a pesar de no haber hecho nada. Se veía mal.   Tras lavarse la cara varias veces con agua fría en el baño de la habitación, Sun-myung volvió a salir. Esta vez, de verdad, haría algo...  

“¿Qué pasa?”.  

“... Nada, no es nada”.  

“... Ya veo. Debes estar cansado, entra a descansar”.  

“Sí”.  

Al ver a Bo-dam dándole el biberón al niño, Sun-myung entró en silencio a su habitación.  

“¡Mierda, mierda!”.  

¡¿Cómo puede ser tan sexy un híbrido de cobayo?!  

 * * *

Desde ese día, Sun-myung intentó hablar con Bo-dam en varias ocasiones.

“Hyung, yo...”

“¿Sí?”

“No es nada.”

De forma constante, realmente constante...

“¡Oye, hyung!”

“Dígame, Sun-myung.”

“... Es que tienes una mota de polvo aquí.”

“... Gracias.”

Aunque fallaba cada vez, seguía intentándolo con persistencia.

Sun-myung se tiraba de los pelos. 'Hablemos un momento', 'Fue mi culpa', 'Me gustas'. No eran tantas cosas las que tenía que decir, pero le resultaba frustrante que las palabras no le salieran de la boca. Podía imaginar lo desesperante que debía ser para Bo-dam.

A este paso, existía una alta probabilidad de que vivieran para siempre como una pareja de fachada que no se dirige la palabra. Sun-myung sintió una sensación de crisis y pidió ayuda a sus amigos.

'¿Alguien tiene tiempo hoy...?' 08:00

Administración_Kim In-hoon

'Vaya milagro mañanero, Sun-myung... ' 09:09

Administración_Han Ji-chul

'¿Qué pasa? Escucho y me voy jajajajaja' 09:20

Sus amigos, acostumbrados a holgazanear por el fin del semestre, respondieron al mensaje de las ocho recién pasadas las nueve. Le entristeció su situación de tener que pedir ayuda a tipos tan perezosos, pero ahora mismo estaba realmente desesperado.

Sun-myung, soltando suspiros tan profundos que el niño que cargaba le golpeaba la boca con la palma de la mano, envió un mensaje para provocar a sus amigos.

'Estoy a punto de que me pidan el divorcio' 09:30

'Ayúdenme un poco' 09:30

Y la reacción de sus amigos fue inmediata.

Administración_Han Ji-chul

[https://never.ma/xboncShB] 09:31

'Reunámonos aquí a las 11. Se permiten bebés, sí.' 09:31

'Ven con In-hoon' 09:32

Sun-myung salió de inmediato con el niño hacia la cafetería del enlace. Tae-hwa, sin saber qué pasaba, simplemente sonreía feliz por salir de casa.

Nada más llegar a la cafetería, lo recibieron muchísimos perros. En cuanto el niño, que estaba atrapado en el portabebés, vio a los animales peludos, se emocionó, levantó sus orejitas triangulares sobre la cabeza y agitó brazos y piernas de alegría.

'¿Tengo que discutir el futuro de mi relación con hyung con estos tontos en medio de este caos perruno?' De repente sintió un golpe de realidad, pero no estaba en posición de andar eligiendo. Sun-myung reacomodó al niño, que pataleaba con tal fuerza que el portabebés se aflojaba, y se sentó a la mesa con sus amigos.

“Tae-hwa, ¿hola?”

“¿Cómo has estado, pequeño?”

“¡A-yo!”

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

“¡Oh! ¿Ya sabe saludar? Vaya, vaya, se nota que es el hijo del mejor promedio de Administración.”

“¿Tenían que citarme en una cafetería para perros?”

“¿Estás para andar reclamando ahora? Suéltalo ya, ve al grano.”

“Ustedes estaban ahí ese día, así que ya saben...”

“¿Lo de que te hiciste pasar por soltero?”

“... Sí.”

Dijeron que fuera al grano, pero en cuanto lo hizo, el ambiente se volvió solemne de inmediato. Esperaba que no fuera una fiesta, pero esto parecía un funeral...

Ante el silencio de sus amigos, de esos que seguro flotarían si cayeran al río porque solo tienen aire en la cabeza, Sun-myung se frotó la cara con aspereza dándose cuenta una vez más de lo que había provocado.

“Ese día con hyung... peleamos mucho, bueno, no es que peleáramos, ah, joder...”

“¿Hyung te pidió separarse?”

“¡No es eso!”

“¿Uu?”

“No, no, papá no está enojado. ¿Tae-hwa estaba jugando con el pañuelo? Muy bien. Ya sabes romper servilletas.”

“Hii—”

Calmando al niño y explicando la situación, Sun-myung hablaba y actuaba como si tuviera dos personalidades, y finalmente comenzó a explicar todo a sus amigos que esperaban la respuesta. Desde cómo terminó casándose con Bo-dam hasta el hecho de que no hacían ni cinco días que se había dado cuenta de que le gustaba.

“...”

“...”

“Digan algo, por favor...”

“Oye, bueno... primero, tú también te esforzaste mucho. Pero, ¿cómo pudiste decirle esas cosas a hyung...?”

“Pídele perdón a Bo-dam hyung de rodillas y dile que no era tu intención. En este mundo, lo primero que no se debe posponer es una disculpa.”

“Es que me da vergüenza cuando lo veo a la cara...”

“... ¿Tienen un hijo y ahora dices que te da vergüenza?”

“Sé que soy raro, pero de verdad me pasa eso, ¿qué quieres que haga...?”

Ji-chul e In-hoon miraban a Sun-myung como si fuera un bicho raro cuando decía que su corazón latía como si fuera a estallar cada vez que estaba frente a su esposo y terminaba huyendo. Decía que no le interesaba el amor, pero parecía que su esposo era realmente su primer amor. Era increíble que se diera cuenta recién después de ser padre.

'Debería haber hecho algo más en lugar de solo estudiar, ¿qué hace actuando como un idiota?' Ji-chul e In-hoon pensaron lo mismo, pero como Sun-myung, cargando al niño, tenía una expresión tan desesperada, le aconsejaron que hoy mismo, sin falta, retuviera a Bo-dam y le dijera cualquier cosa, lo que fuera. Incluso le prepararon lo que debía decir.

“Hyung, fui muy desconsiderado. No es que no pensara que para ti también sería difícil, pero se me escaparon esas palabras. No volveré a decir algo así. Hyung, me gus... me gustas mu-mucho, mucho. Sabes que los híbridos de lobo solo miramos a una compañera de vida para siempre, ¿verdad? No es un mito, es verdad, así que ¿no podrías confiar en mí una vez más?”

“¡Ung, au!”

“Ya lo memoricé.”

Sun-myung se lo aprendió de memoria hasta que llegó Bo-dam. Se trabó varias veces en la parte de la confesión de amor, pero lo demás era perfecto.

Eran las seis y media. Bo-dam llegaría pronto, así que pensó en cenar primero y luego pedirle hablar. Sun-myung, que aprovechó la salida para comprar un montón de pan del que le gusta a Bo-dam, preparó los bocadillos en la mesa y lo esperó. Y finalmente, cuando se abrió la puerta principal:

“¿Llegaste, hyung?”

“Sí.”

“Eh, luego conmigo...”

“Sun-myung.”

“¿Sí?”

“¿Quieres que nos separemos?”

Bo-dam, con expresión endurecida, soltó unas palabras que Sun-myung no se esperaba.

Mientras Sun-myung se reunía con sus amigos pensando qué hacer, Bo-dam había estado sufriendo a su manera. ¿Cómo pudo decir tan a la ligera, sin siquiera tomar aire, que su matrimonio empezó por dinero? Por mucho que Bo-dam fuera experto en dejar pasar las cosas con una sonrisa, ese día no pudo tomárselo bien.

El día después de que Sun-myung le soltara todas esas palabras, el proponerle dormir en cuartos separados y tener relaciones libres fue porque pensó que Sun-myung necesitaba una terapia de choque. Le dio un poco de pena verlo con esa cara de cachorro abandonado cuando lo dijo, pero su temperamento no era tan dulce como para consolarlo diciendo: 'Ay, mi vida. Es normal que digas eso, ¿te asustaste?'.

Aunque tuviera un hijo, si yo, Song Bo-dam, el híbrido de cobayo más adorable y lindo del mundo, volviera al mercado de solteros, ¿qué pasaría? Estaba seguro de que cualquiera querría llevarme. Solo este idiota de Ki Sun-myung no sabía lo valioso que yo era. Un híbrido de lobo que resultaba más odioso por ser joven.

“¿Qué dijiste...?”

“Te pregunté si quieres que nos separemos.”

Incluso diciendo esto, no tenía la más mínima intención de vivir con alguien que no fuera Ki Sun-myung. Ni siquiera contempló la posibilidad de que él dijera que sí quería separarse. '¿Ki Sun-myung atreverse conmigo? Veo en tus ojos que estás loco por mí, pobre criatura'.

Sabía que Sun-myung, aunque joven, no era una persona de malas entrañas ni alguien que usara trucos sucios. Entendía perfectamente que, aunque dijo palabras hirientes el día que perdieron al niño, esa no era su intención pura al cien por ciento.

Sin embargo, que Sun-myung fuera joven e inmaduro no significaba que fuera a perdonarle la serie de eventos de la última semana. Básicamente, Bo-dam siempre había tenido relaciones donde él llevaba las riendas, y se podría decir que ese era su lema aplicado también a Sun-myung. Puede que Sun-myung no lo pensara así, pero en realidad Bo-dam ya le estaba pasando muchas cosas, así que no podía ceder más.

Aunque lo dijo de forma indirecta, al soltar esas palabras que implicaban 'si sigues portándote así, me separo', Sun-myung puso cara de querer llorar. Al ver que esa cara era tierna, Bo-dam se ablandó un poco, pero presionó más. No tenía intención de perdonarlo fácilmente solo porque su esposo joven fuera lindo.

“Últimamente solo intentas empezar a hablar y no dices nada. ¿Qué crees que he pensado al ver a Sun-myung así?”

“Eso es porque estaba organizando mis pensamientos...”

“Para alguien que ocultó su matrimonio durante casi dos años, si tiene que organizar sus pensamientos para decir algo, supuse que sería el divorcio.”

“¡Hyung!”

“Eso es lo que yo pensé. Creí que Sun-myung quería volver a estar soltero.”

Bo-dam esperó a ver qué decía Sun-myung, quien tenía los puños apretados. Incluso cuando el bebé en sus brazos detectó el ambiente tenso y empezó a sollozar.

Fue Sun-myung quien empezó a calmar al niño. 'Fu, fu', arrullando al pequeño que se preparaba para llorar respirando fuerte a su manera, Sun-myung negó con la cabeza hacia Bo-dam con expresión firme.

“No tengo intenciones... de separarme.”

“¿Entonces qué es lo que quieres?”

“No nos vamos a separar.”

“¿Y si soy yo quien quiere separarse de Sun-myung?”

Si se trataba de discutir, Bo-dam también tenía sus argumentos. Al ver que su esposo decía, de forma admirable, que no quería separarse, Bo-dam siguió pinchándolo para molestarlo. Sun-myung, que calmaba al niño, puso una cara similar a la que pone el bebé antes de llorar y, de repente, ¡pegó un grito!

“¡¿Es que acaso, hyung, acaso no me tienes lástima?!”

“¡¡Buaaaaaa!!—"

Y así, en cuanto se oyó el grito, se metió en la habitación junto con el niño que lloraba del susto.

Bo-dam se quedó atónito, parado en la sala un buen rato sin saber qué hacer, y luego se desplomó en el sofá sintiéndose abrumado por cómo tendría que educar a ese muchacho para seguir viviendo con él.

Al hacerlo, notó la mesa con tantas cosas encima. Al ver la montaña de pan que cubría toda la superficie, Bo-dam soltó una risita amarga y se frotó los ojos.

“De verdad, ¿qué voy a hacer con él...?”

Era lindo, realmente sus acciones eran lindas, pero también tenía tanto que enseñarle que se quedó pensativo.

Bo-dam, que se comió absolutamente todo el pan que Sun-myung compró para él, entró en la habitación de Sun-myung tarde en la noche. Al verlo dormido con la cara tan hinchada como la del niño, se sintió mal, pero Ki Sun-myung necesitaba sufrir un poco.

“Hazlo bien, Ki Sun-myung. Si me pierdes así, te arrepentirás incluso después de muerto, tonto.”

Dándole un beso en la mejilla al Sun-myung dormido, Bo-dam salió de la habitación cargando al niño. Era una noche en la que esperaba con ansias el momento en que Sun-myung organizara lo que quería decir y viniera a buscarlo.

* * *

El sol salió a la mañana siguiente de haber escuchado la palabra divorcio de labios de Bo-dam. Sun-myung, que se había quedado dormido sollozando mientras abrazaba al niño, se despertó sintiéndose todavía indignado y dolido, bufando en su sitio durante un buen rato. Pero, dejando de lado su mal humor, si lo pensaba con detenimiento, Bo-dam no había dicho nada especialmente cruel.

“Tengo que... demostrarle algo”.

Sin imaginar siquiera que Bo-dam lo había llenado de besos mientras dormía antes de marcharse la noche anterior, Sun-myung se devanó los sesos para mostrarle 'algo'.

Y resultó ser bastante efectivo.

“¡Ahajaja!”

“¿Qué pasa, Song Bo-dam?”

“No, es que vi algo lindo”.

“Déjame ver a mí también”.

“No. Solo lo veré yo”.

Bo-dam, al ver que Sun-myung aparecía con orgullo en su lista de amigos con el perfil actualizado, amplió la foto para verla mejor. Era imposible no reírse.

¡El perfil de 'Príncipe Lobo del Reino cobayo' ha cambiado!

Esposo de cobayo, Hijo de Lobo

Le pareció ridículo y tierno que, tras haber gritado anoche preguntando si no le tenían lástima antes de encerrarse en el cuarto, se hubiera arrepentido de inmediato nada más despertar de su siesta. ¿Será por esto que las señoras dicen que los hombres jóvenes son lo mejor?

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Bo-dam, viendo que Sun-myung había puesto como foto de perfil aquella imagen suya en forma de cobayo sobre el lomo de Tae-hwa transformado en lobo, y que incluso había cambiado con esmero su estado, le envió un mensaje.

'¿Qué es esa foto de perfil?' 10:38

Como ya estaba de vacaciones, parecía que no soltaba el teléfono; la respuesta llegó en menos de un minuto.

Príncipe cobayo del Reino cobayo

'La cambié por una foto de hyung y Tae-hwa hehe' 10:38

Al ver que él le escribió primero, Sun-myung debió pensar que ya no estaba enojado, pues envió una respuesta con dos 'jajajas' muy descarados. Bo-dam dudó entre dejar pasar el enfado de forma vaga o presionar un poco más a su esposo, y finalmente decidió hacerlo sufrir un poco más.

'No me gustan los hombres que sacan fotos a traición ^ ^;' 10:40

Príncipe cobayo del Reino cobayo

'No fue a traición. Si hasta hyung está haciendo la señal de la paz.' 10:40

'¿Un lobo... me está respondiendo?' 10:40

Príncipe cobayo del Reino cobayo

'Ya está. No hablo más con hyung.' 10:40

'Está bien entonces' 10:40

Este tipo intentando ponerse gallito conmigo...

Ante los mensajes de su esposo, que marcaba su inmadurez poniendo puntos finales con mala educación, Bo-dam decidió pincharle un poco más el orgullo.

'Hoy tengo planes y llegaré tarde, así que cena tú primero~' 10:41

Príncipe Lobo del Reino cobayo

'¿Planes? ¿Con quién?' 10:41

'Un colega del trabajo. El que viste la otra vez en el vestíbulo de la empresa' 10:42

En realidad no tenía ningún plan; pensaba pasar un rato a solas en una cafetería antes de volver. En condiciones normales, iría directo a casa para jugar con su adorable retoño, pero la situación actual no era normal.

El resultado de su provocación fue inmediato.

Príncipe Lobo del Reino cobayo

'No tengo intenciones de separarme...'

'Hyung también piensa así, ¿verdad? Aunque me odies, no nos vamos a separar, ¿cierto?'

'Que te diviertas...'

'¿Por qué no respondes?'

'¿Te quieres separar de mí?' 10:42

“Ni siquiera me ha dado tiempo a contestar y pregunta por qué no respondo”.

Qué rápido escribe. Bo-dam chasqueó la lengua, envió una respuesta corta y se dirigió a la sala de reuniones.

'Ya veremos' 10:43

Se sintió bien imaginando a Sun-myung en casa, muerto de la ansiedad.

Príncipe cobayo del Reino cobayo

'Ya veremos' 10:43

Tal como Bo-dam predijo, Sun-myung revisó el mensaje una y otra vez, tirando el móvil al suelo y recogiéndolo repetidamente. 'Ya veremos'... ¿qué es lo que va a ver para decidir? ¿De verdad está pensando en dejarme? No, no puede ser. Tenemos a Tae-hwa, y además, además...

Tratando de enumerar las cosas intangibles que los unían, Sun-myung corrió a la habitación del bebé. Vio al niño con un sonajero en cada mano, agitándolos y moviendo la cabecita de lado a lado.

“¡Tae-hwa!”

“¿Ae?”

“Tae-hwa quiere a papá, ¿verdad? ¿No quieres que papá se vaya, cierto?”

“¡Ueb!”

Solo tenía a Tae-hwa. Si Bo-dam deseaba separarse, lo único que él podría decir sería: '¡No puedes criar al niño en un hogar monoparental!'. E incluso eso perdería fuerza si Bo-dam decidiera volver a casarse.

Abrazando al niño, que jugaba animadamente con sus sonajeros, Sun-myung dio vueltas por la sala intentando sacudirse la ansiedad. Sintiéndose incapaz de lograr nada así, se fue al gimnasio, pero no pudo levantar pesas con la intensidad de siempre.

Tras recibir suficientes miradas para que se fuera y dejara de arruinar el ambiente del gimnasio con sus suspiros, regresó a casa arrastrando los pies y se quedó tumbado mirando el techo.

“... Qué rabia”.

Al decir eso, una lágrima resbaló por su sien. Se sentía abandonado solo por ese mensaje de 'ya veremos'. Pero, ¿cómo se habrá sentido Bo-dam cuando le preguntaron en su cara si era el 'primo mayor'?

Sentía que no podría soportar que Bo-dam lo tratara simplemente como a un conocido menor que él. Porque, porque... porque quería a Bo-dam.

Sun-myung se quedó llorando un buen rato, como si fuera a soltar todas las lágrimas que había contenido durante toda su vida, y se levantó cuando empezaba a atardecer. Quedarse tumbado no solucionaría nada. Primero, tenía que evitar que Bo-dam se viera con ese hombre.

“Cuide de Tae-hwa, por favor, nana. Volveré para las siete”.

“Está bien. Tae-hwa, vamos a despedirnos de papá”.

“Pa-pa—”

“Volveré con tu papá cobayo”.

Tras darle un fuerte abrazo a Tae-hwa, que seguía en su fiesta frenética de sonajeros sin importarle si su padre lloraba o no, Sun-myung salió de casa. Era hora de ir a buscar a Bo-dam.

Mientras Sun-myung corría hacia la empresa de Bo-dam consumido por la angustia, Bo-dam seguía trabajando duro sin sospechar nada. Al ser la empresa de su padre, Bo-dam había podido tomar su baja por paternidad sin demasiada presión y, como la compañía era avanzada, no recibió malas caras; aun así, sentía el peso de haber estado ausente. Era inevitable. Quienes han pasado por un embarazo saben que no es moco de pavo, pero los que no, los que nunca tendrán relación con ello, no pueden entenderlo.

Por eso, al reincorporarse con más ganas de lo habitual, Bo-dam estaba agotado mental y físicamente. A eso se le sumaba la pequeña fricción con Sun-myung. 'El que debería estar llorando soy yo, no Ki Sun-myung', llegó a pensar.

“¿Cuándo sales, Song Daeri?”.

“Cuando tú salgas”.

“¿Cómo que 'tú' en la oficina?”.

“No le hables a un hombre casado”.

“No hay nadie más cerrado que tú”.

“Un hombre casado debe ser cerrado. ¿Acaso quieres que me comporte como un libertino?”.

El sujeto con el que le había mentido a Sun-myung diciendo que cenaría seguía merodeando a su lado. '¿Seguirá este mujeriego interesado en mí?'. Bo-dam se sentía extrañado de que ese amigo, que vivía de forma promiscua, siguiera tan interesado en él estando casado. '¿Habrá sido mala idea decirle a Sun-myung que iba a cenar con este tipo?'. Se dio cuenta tarde del error, pero de todos modos no tenía la menor intención de cenar con él.

Ya fuera a irse temprano o tarde, salir a su hora era lo mejor para dar ejemplo a los subordinados. Bo-dam se levantó y aceleró el paso al ver que el Daeri que lo había estado importunando también se levantaba. Había mentido para que Sun-myung viera que él seguía siendo popular, pero no quería pasar ni un segundo más con ese tipo.

“No me sigas”.

“Oiga, Song Daeri. Este también es mi camino de salida”.

“Vete al estacionamiento subterráneo”.

“¿Y tú a dónde vas?”.

“A una cafetería cerca de la empresa”.

“¡Yo también voy!”.

“¿A dónde vas a ir? Vete a tu casa...”.

Vaya, parece que mi popularidad es increíble tanto para solteros como para casquivanos. Bo-dam se mofó de su propio encanto con un resoplido. 'Sun-myung tiene que ver con sus propios ojos lo popular que soy para que reaccione...'.

“... Hyung, de verdad te pasas”.

“¿Sun-myung?”

“¡Oh, hola! Usted es el esposo de Song Daeri, ¿verdad?”

... Pero no esperaba que se encontraran de esta manera.

Había pensado que estos días Sun-myung se comportaba como un cachorro abandonado por su culpa, pero no imaginó que vendría a la empresa en este clima frío, sudando tanto que tenía el flequillo empapado. Bo-dam se acercó a Sun-myung, que tenía una cara de que iba a llorar si lo tocaban. Primero, tenían que ir a casa.

“Creo que sé lo que está pensando Sun-myung”.

“...”.

“No es lo que parece. Vamos a casa, primero. Te lo explicaré en casa”.

“¿No habías dicho que no ibas a ir a casa?”

“... Mi esposo ha venido a buscarme, así que tengo que ir. Tú también vete ya, nos vemos mañana”.

“Vayan con cuidado...”.

“Sí, claro. Usted también vaya con cuidado, esposo de Song Daeri”.

Bo-dam se preguntó si tendría que volver a consolar a Sun-myung, quien saludó cortésmente al colega pero ni siquiera lo miró a él, su propio esposo. Sin embargo, le gustó que hubiera venido corriendo por miedo a que se viera con otro hombre, así que lo llevó al estacionamiento en silencio.

“¿Por qué has venido aquí?”.

“Por si acaso te dabas a la fuga con otro”.

“No sabes hablar bonito, ¿verdad, Ki Sun-myung?”.

“... Lo siento”.

“No hace falta que te disculpes... pero no hables así. Al menos yo no oculté el hecho de que estoy casado contigo”.

En cuanto subieron al coche, el ambiente se volvió gélido. Bo-dam lanzó ese dardo y, sin mirar a Sun-myung que parecía estar a punto de llorar por el desplante, agarró el volante. Pensaba tener el segundo asalto seriamente en casa.

* * *

Al llegar a casa sin cruzar palabra, Bo-dam se dirigió al dormitorio sin mirar atrás. Al ver su espalda, Sun-myung sintió una punzada en el pecho, como si lo pincharan con agujas. Era injusto. ¿Acaso no era Bo-dam quien estaba actuando mal en esta situación? No entendía por qué Bo-dam lo trataba con tanta frialdad.

“¿Me has seguido hasta la empresa porque pensabas que te iba a ser infiel?”.

Nada más entrar detrás de él y cerrar la puerta, Bo-dam le preguntó con tono apremiante. '¿Ser infiel?', Sun-myung ni siquiera había pensado en eso. Recordaba que Bo-dam dijo que estaba cansado. Así que fue para que despejara un poco la mente, o sea, no debería haberlo hecho, Bo-dam nunca haría algo así, pero...

Negó con la cabeza. Sabía que no había hecho nada bien. En cuanto llegó a la empresa, se dio cuenta de que lo que Bo-dam dijo sobre cenar con alguien no era cierto, sino un puro arranque de despecho, porque Bo-dam tenía una expresión de absoluto fastidio hacia aquel hombre.

Pero ese hombre no era el problema.

“No es que desconfíe de hyung...”.

“Entonces. ¿Entonces qué es?”.

“... Es que me pareció que ese hombre... sentía algo por hyung, por eso fui”.

“...”.

Al confirmar el interés que claramente se reflejaba en los ojos del otro hombre hacia Bo-dam, Sun-myung sintió que las lágrimas estaban por brotar y las palabras '¿no te parece que te pasas?' se le escaparon sin control.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Sun-myung intentó recuperar el aliento. En los últimos días ya le había mostrado a Bo-dam lo más bajo de su personalidad. No quería separarse de él. Se había dado cuenta de sus sentimientos demasiado tarde y todavía le resultaba abrumador mirarlo directamente a los ojos; era consciente de lo patético que debía verse. Si un hombre siete años menor se ponía a llorar y a mostrar celos frente a él, estaba seguro de que cualquiera perdería el interés, incluso si la otra persona fuera adorable. Como él no se consideraba ni adorable ni lindo, debía dirigirse a Bo-dam con las palabras más refinadas posibles.

“Después de todo, como soy el esposo...”

“Nadie en tu entorno sabía que estábamos casados, ¿realmente puedes llamarte esposo?”

“...”

“Sinceramente, me decepcionaste mucho, Sun-myung. Lamento haberte tratado como a un extraño cada vez que nos cruzábamos, pero me sentía tan mal que no pude evitarlo. Yo también necesitaba tiempo para organizar mis sentimientos. Pensé detenidamente por qué no revelaste mi existencia a nadie, y por más que lo analicé, no encontré nada que yo hubiera hecho mal... Así que la conclusión es que simplemente no te agradaba.”

¿Cómo podía decir eso sin que le temblara la voz ni un poco? Sun-myung negó con la cabeza ante un Bo-dam que, sin rastro de urgencia o vacilación, lo interrogaba con dulzura: 'Tú no me quieres, ¿verdad?'.

Bo-dam no dijo nada. Sin saber cómo se veía en ese momento, Sun-myung mantuvo la mirada baja y negó con la cabeza un par de veces más. No podía hablar con la fluidez de Bo-dam, pero necesitaba organizar lo que quería decir.

'Hyung, en realidad fue porque no tengo nada propio. No tenía confianza en mí mismo y tenía miedo de que la gente murmurara y pensara cómo alguien como yo pudo casarse con una persona tan maravillosa. No planeaba ocultarlo para siempre; pensaba presentarte formalmente a todos mis conocidos cuando tuviera mejores calificaciones y fuera una persona más respetable. Sé que es demasiado tarde. Por eso hoy me armé de valor y cambié mi perfil con la foto tuya y de Tae-hwa, y mis amigos preguntaron quiénes eran. Les dije que Tae-hwa no es mi primo, sino mi hijo, y que tú eres mi esposo. Ahora todos en mi facultad lo saben. Sé que te parezco un cobarde y un perdedor, pero ¿no podrías darme una oportunidad más?'

“¿Hyung también... hyung también va a abandonarme...?”

“¿Qué?”

“¡Como las personas que anularon mi adopción, ¿tú también vas a soltarme?!”

Sin embargo, lo que salió de su boca fue un desahogo sin contexto.

Más sorprendido que Bo-dam por sus propias palabras, Sun-myung se tapó la boca rápidamente con ambas manos. La autocrítica por haber revelado su mayor estigma, algo que pensaba callar de por vida, era inmensa.

Se suponía que era un híbrido de lobo sin 'defectos' para poder ser la pareja de Bo-dam. Pero hablar de una adopción fallida... Sun-myung pensó que lo mejor era huir y sujetó el pomo de la puerta. Pero no pudo salir.

“Sun-myung, Sun-myung.”

“...”

“No te vayas, no quiero ser una mala persona para ti.”

Bloqueado por los brazos que lo rodeaban desde atrás, Sun-myung luchó con el impulso de apartarlo y simplemente escapar. Si no huía, no tendría más remedio que mostrarle a Bo-dam un fondo aún más profundo del que ya había visto.

“No te vayas, Sun-myung...”

Sin embargo, Sun-myung sabía que si escapaba ahora, eso sería realmente lo que haría un tipo patético.

'Entre esposos no debe haber secretos, ¿entendido?'

Al recordar la única promesa que Bo-dam le pidió antes de casarse, Sun-myung se dio la vuelta y hundió el rostro en el hombro de Bo-dam.

“No me iré. No me iré, hyung...”

Después de más de diez días sin poder abrazarse, sentir a Bo-dam lo hizo sentir vivo de nuevo, y terminó llorando como un niño.

* * *

Recordaba que el día que nació Tae-hwa, ver a Sun-myung llorar como un niño le pareció simplemente tierno. Pero no quería verlo llorar así ahora, apoyado en su hombro y sollozando con hipo.

'Esposo de cobayo, Hijo de Lobo', ¿cómo no le iba a parecer lindo que hubiera cambiado así su estado de perfil? Bo-dam le tenía tanto cariño a Sun-myung que incluso le pareció conmovedor que hubiera ido corriendo a la empresa, consumido por la ansiedad de que él estuviera cenando con otra persona.

Dicen que la gente no cambia, pero Sun-myung aún era joven. Además de joven, era una buena persona y, como buen híbrido de lobo, era adorable ver cómo solo tenía ojos para él. Si tan solo pudiera eliminar ese complejo de inferioridad sin causa clara y elevarle la autoestima a base de decirle lo hermoso que era, sería la pareja perfecta. Pensó que no sería una tarea difícil.

“Llora todo lo que quieras, está bien. Nadie te dirá nada.”

“Ugh, huff... ¡Hyung, hic, hic!”

Al verlo llorar con tantas ganas que hasta el cuello se le puso rojo, parecía que había estado guardando demasiadas cosas para sí mismo. Bo-dam, sin que Sun-myung lo notara, también soltó algunas lágrimas mientras acariciaba su rostro con ternura.

Lo de la adopción fallida era algo que él desconocía por completo. Probablemente sus padres tampoco lo sabían. Si lo hubieran sabido, no le habrían asignado a Ki Sun-myung como pareja tachándolo de 'defectuoso'. Parecía que Sun-myung planeaba mantenerlo en secreto por eso mismo. Qué susto debió llevarse al soltarlo en un arrebato.

Le dolía el corazón al pensar que esas palabras de 'tú también me vas a abandonar como los que me devolvieron' nacían puramente de la inseguridad y la baja autoestima. Le daba pena ver que, aunque lloraba tanto que apenas podía abrir los ojos, no aflojaba la fuerza de los brazos que lo rodeaban.

Bo-dam lo consoló besando su frente despejada y sus mejillas, que aún conservaban algo de grasa de bebé y se sentían mullidas al presionarlas, para luego darle pequeños besos en los labios. Aunque era parte del consuelo, Sun-myung atrapó su labio inferior y succionó con fuerza.

“Vaya, ¿ya terminaste de llorar?”

“Sí, estoy, ¡hic! Bien.”

“No llores. Dije que habláramos, ¿cuándo dije que nos separáramos? Te alteras tú solo. Menos mal que reconoces tu error, pero no vuelvas a huir de esa manera. Aunque soy bastante mayor que tú, también me duele cuando pasan estas cosas.”

“Sí...”

“Y lo de la adopción...”

Dicen que las peleas de esposos son como tajar el agua con un cuchillo. No quería presionar más a su esposo de veintiún años que ya había revelado su matrimonio a todo el mundo y que incluso había llorado a moco tendido por miedo a ser abandonado.

“Los que están mal son los que te devolvieron, Sun-myung, tú no tienes la culpa de nada. ¿Estaban locos para dejar a alguien tan lindo? Dame sus datos, que voy a acabar con ellos.”

“No los mates, por favor...”

“No, no. Me haré responsable y los liquidaré. No lo haré yo directamente, contrataré a alguien y será un instante. Enviaré a esos malnacidos al otro mundo, mi bebé.”

Sun-myung le pidió que no lo hiciera y, tras decir 'en realidad...', empezó a contarle detalles de su infancia.

Cómo lo hacían actuar frente a las cámaras nada más ser adoptado, cómo solo le daban una o dos comidas al día porque los suscriptores odiaban que los niños crecieran rápido, y cómo, a pesar de los golpes ocasionales, él deseaba dormir entre sus padres adoptivos por las noches...

“No llores, hyung. Estoy bien.”

“... De verdad los voy a matar.”

“No los mates.”

Recordó lo que decían los casados con experiencia en la oficina: 'En cuanto un hombre te da lástima, se acabó. Sientes que no puede vivir sin ti y te quedas con él para siempre'.

Bo-dam, recordando esas palabras que antes le daban risa, abrazó fuerte a Sun-myung.

“Ahora que tengo a hyung y a Tae-hwa, realmente estoy bien. ¿No podrías perdonarme solo esta vez, hyung?”

Este chico es guapo, tierno y adorable, y encima ahora me da lástima; es un combo completo.

“Veré cómo te portas esta noche en la cama, y si lo haces bien, te perdonaré.”

Y con lo grande que la tiene, es natural que viva enganchado a él.

Con el rostro encendido, Bo-dam rodeó el cuello de Sun-myung mientras este se subía sobre él. Al pensar en destrozar algunos condones después de tanto tiempo, las mejillas de Bo-dam también se tiñeron de rojo.

Sus labios se separaron con un sonido prolongado. Después de pasar más de diez días evitándose tras haber estado pegados como chicles desde que se casaron, ambos estaban bastante necesitados. Especialmente Sun-myung, que sacó sus orejas y cola de lobo y hasta agitaba la cintura en el aire; Bo-dam se preguntó qué le pasaba, pero al ver cómo se balanceaba su enorme pene con las venas marcadas, cruzó las piernas con anticipación.

“Ugh, ugh, hyuuung...”

“Pero bueno, ¿cuántas veces vas a terminar? ¿Acaso no te has aliviado ni una vez en este tiempo?”

“Ah, sí... si te tengo a ti, hyung, ¿por qué lo haría solo?”

¿Habrá en mi vida otro tipo tan admirable y sexy como este?

Era un placer ver a Sun-myung, con los ojos enrojecidos de tanto llorar, quejándose mientras dejaba su pene en manos de Bo-dam. Bo-dam sonrió satisfecho mientras sujetaba y movía el pene de Sun-myung, que tenía una forma perfecta.

Parecía que no mentía al decir que no se había aliviado ni una vez mientras dormían en cuartos separados, pues apenas unas caricias al tronco venoso bastaron para que el semen empezara a brotar. Bueno, no a brotar, sino a salir disparado. Directo a su cara.

“Aah... qué bien se siente, hyung. Me encanta.”

Sun-myung, que de por sí no era muy hábil con los juegos previos, estaba tan excitado que solo succionaba las orejas de Bo-dam con fuerza. ¿Qué importa si no sabe hacer juegos previos si la tiene tan grande? El semen que le cayó en la mejilla era tan espeso que se quedaba pegado en grumos.

Después de provocarle una segunda eyaculación con la mano, Bo-dam hizo que Sun-myung, que jadeaba con fuerza, se subiera sobre él. Eran esposos y, aunque normalmente Bo-dam era quien mandaba, seguía siendo un híbrido de cobayo. Frente a un híbrido de depredador, siempre había un instinto de encogerse un poco.

Con el rostro refinado, Bo-dam evitaba la mirada y ladeaba la cabeza mientras Sun-myung se humedecía los labios una y otra vez sobre él. No quería decepcionar a Bo-dam después de tanto tiempo. Si arruinaba el ambiente moviéndose a su antojo y Bo-dam volvía a huir, perdería su honor como macho; hoy realmente quería llevar a Bo-dam al cielo.

Al bajar la mano para comprobar si estaba bien lubricado, Sun-myung se estremeció por la humedad. Más que lubricado, el fluido bajaba por sus dedos. Sun-myung, que sabía bien lo estrecho y adherente que era el interior, acarició la punta de su pene listo para terminar de nuevo. Bo-dam, que cubría el pene erecto con ambas manos por alguna razón desconocida, abrió las piernas de par en par. Al ver cómo el orificio se abría y cerraba repetidamente, Sun-myung estuvo a punto de eyacular, por lo que cerró los ojos con fuerza y buscó en la mesita de noche.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Pero Bo-dam detuvo su mano cuando intentaba alcanzar un condón.

“Ha pasado mucho tiempo, terminen adentro...”

“Ah, ugh... ¡Sí! Lo haré adentro, ¿puedo hacerlo... varias veces?”

“Lléname hasta que huela a ti, Sun-myung.”

Sin forma de rechazar a un Bo-dam que sujetaba y separaba ligeramente sus glúteos, Sun-myung unió sus cuerpos de inmediato.

Habían tenido tanto sexo desde que se casaron hasta que llegó el bebé que ya deberían estar acostumbrados, pero su pene parecía más nuevo que usado por su forma perfecta de modelo, y lo apuntó hacia el orificio. Al ver la entrada lista para tragar el bálano, Sun-myung introdujo con cuidado la punta, que era del tamaño del puño de un bebé.

“Ah, haaa... Está demasiado estrecho.”

“Hm, ah...”

“Voy a meter más, hyung.”

“Sí, rápido, empuja más, ¡ah!”

Apenas introdujo la punta y las paredes rugosas ya succionaban pidiendo que entrara más. No solo el orificio, sino que Bo-dam también presionaba sus glúteos con los talones instándolo a la inserción, así que Sun-myung no dudó y empujó todo su pene.

Se sentía como mover la cintura contra un pudín recién calentado. Un pudín que no se deshace por más que lo golpees. Además, Bo-dam, debajo de él, gemía más lindo que nunca. Menos mal que Sun-myung ya conocía sus puntos débiles. Aunque le faltaran juegos previos, ya sabía mover la cintura con maestría, y logró que Bo-dam terminara solo con la penetración, sin usar las manos.

“¡Ah, hagh! Mmm, ¿qué hago, ah. Sí, ¡esposo!”

“¡Ah, joder, aaah!”

“Sun-myung, ¡qué bien! Haa...”

Bo-dam, que eyaculó un semen tan espeso como el de Sun-myung, sintió que todos sus músculos se contraían y luego se relajaban de golpe; temblando, abrazó con fuerza a Sun-myung que se movía sobre él. En medio de su visión blanquecina, su esposo era lo único a lo que aferrarse.

Al mirarlo con un leve estremecimiento, Sun-myung frunció el ceño y besó su entrecejo. Por una vez, Bo-dam admiró sinceramente el físico de Sun-myung. Siendo tan extremadamente guapo y ahora también tan bueno en el sexo, era imposible no querer tenerlo bien amarrado.

“Me gustas, hyung.”

“... Dime algo más.”

“Ah, ah...”

Bo-dam, que se quedó un rato admirando cada rasgo de su cara, no pudo evitar sonreír al oír que le gustaba. Al apretar el orificio donde aún estaba sumergido el pene para pedirle que dijera algo más, Sun-myung soltó un quejido y se lanzó a sus labios.

“Te amo, te amo más que a nada en el mundo.”

Para su vergüenza, en cuanto Bo-dam escuchó eso, terminó de nuevo como la heroína de un cómic erótico.

Sorprendido al ver que había terminado sin apenas moverse, Bo-dam abrazó a su esposo que tenía los ojos como platos y cambió de posición para quedar él encima.

“Yo también te amo, Sun-myung.”

“Yo más.”

“¡Ajaja! Ay, qué lindo es mi bebé.”

Como Sun-myung también terminó casi de inmediato tras decir que lo amaba, no se sintió especialmente avergonzado.

Sun-myung terminó tres veces y Bo-dam el doble antes de dar por terminada la larga sesión de sexo. Abrazando a Bo-dam que estaba boca abajo con los glúteos elevados, Sun-myung, tras alcanzar el clímax, se retiró y empezó a dar pequeños besos en sus nalgas redondeadas. Fue un secreto para Bo-dam que cerró los ojos con fuerza porque sentía que iba a excitarse de nuevo al verlo estremecerse con cada beso.

“Yo te lavaré.”

“No hables como si estuvieras cuidando a un anciano, di: 'bañémonos juntos, Bo-dam'.”

“... Bañémonos juntos, Bo-dam.”

“Sí, esposo—”

Sun-myung y Bo-dam se sentían tan cerca el uno del otro que pensaron que tal vez lo que necesitaban era esa pelea. En cuanto admitió que le gustaba, Sun-myung se volvió muy natural con las muestras de afecto; envolvió a Bo-dam en una toalla grande, lo llevó en brazos hasta el baño y hundió sus labios en su mejilla, que se veía aún más redonda por el rubor.

“Me gustas.”

“Y tú a mí.”

“Ah... de verdad me gustas mucho, hyung.”

“Ya para, que me da vergüenza.”

“No quiero.”

“Ssh—, ¿cómo que 'no quiero'?”

“Entonces 'sí quiero'.”

“Te lo paso solo porque eres muy lindo, Sun-myung.”

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

A Bo-dam también le gustaba que no parara de decirle que lo quería, como si intentara compensar todo el tiempo perdido. Sus mimos torpes y algo rígidos, y el toque de sus manos acariciándolo con esmero mientras preparaba el agua de la bañera, le encantaban.

Jugando con el agua espumosa junto a Sun-myung, Bo-dam giró la cabeza al sentir el calor en su cuello y miró a su esposo. No pudo evitar sonreír al ver cómo su mirada, elegante pero afilada, se suavizaba al instante.

“Seguro que tú también tenías muchas quejas conmigo, Sun-myung; de ahora en adelante, dímelas con confianza. Pelearse y reconciliarse está bien, pero no pelear es lo mejor, ¿no?”

“Sí. ¿Hyung no quiere pedirme nada?”

“¿Ahora mismo? Nada.”

“Si surge algo más adelante, dímelo. Yo no tengo quejas de hyung... bueno, me gustaría que evitaras ser demasiado cercano con la gente de tu empresa.”

En conclusión: 'me revuelvo por dentro solo de verte con otra persona, así que ten cuidado'; le pareció gracioso que lo dijera el mismo que había ocultado su matrimonio. Pero como no quería arruinar el buen ambiente y sabía que Sun-myung no era de los que hacían tonterías, Bo-dam simplemente asintió sin señalar la ironía.

“¿Quién se le va a acercar a un hombre casado? No te preocupes.”

“En YouTube se ven muchos casos de infidelidad, no digo que hyung lo vaya a hacer. Pero es que parece que hay gente que intenta acercarse a ti...”

“¿No será que tú, siendo más joven que yo, eres más popular?”

“Yo solo tengo de amigos a Han Ji-chul y Kim In-hoon.”

“Haz más amigos... ¿por qué solo sales con ellos, tonto?”

“Porque puedo jugar con Bo-dam.”

“¡Ajaja! ¿Ahora has decidido llamarme Bo-dam? Llámame así otra vez, me gusta cómo suena.”

“Bo-dam—”

Sun-myung, que se había preocupado por amantes inexistentes, pedía afecto llamándolo 'Bo-dam, Bo-dam' una y otra vez con el rostro color caqui. Ver cómo tuteaba a Bo-dam con tanta naturalidad no le molestaba, sino que le encantaba; pensó que ese era el encanto de los más jóvenes.

'Bo-dam', 'Sun-myung', los dos disfrutaron de la calidez llamándose por sus nombres hasta que el agua de la bañera se enfrió. Fue una reconciliación ordinaria y, a la vez, perfecta.