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11.
Jae-hee
no despertó en el suelo de la sala, sino en la cama del dormitorio de Kang
Woo-won. Al instante, estiró la mano para tantear el lugar a su lado. Como era
de esperarse, Kang Woo-won no estaba allí. Sintió un vacío repentino y cerró
los ojos con fuerza antes de volver a abrirlos. Sin embargo, aunque tenía los
ojos abiertos, todo frente a él era oscuridad. Preso del pánico, Jae-hee se
tocó los ojos con las manos.
Intentó
reprimir el miedo y respiró hondo con calma. Era algo que ya le había pasado
varias veces; seguramente, tras un momento, la visión regresaría como si nada
hubiera ocurrido.
Pero
esta vez fue diferente.
Lo
normal era que la luz empezara a filtrarse, aunque fuera de forma borrosa, pero
la densa tiniebla seguía llenando su vista sin dar señales de retroceder. Tragó
saliva repetidamente y se frotó los ojos con desesperación. Tenía pavor de
perder la vista para siempre. ¿Acaso estaba en una pesadilla?
Jae-hee
se propinó una fuerte bofetada en la mejilla. El sonido seco vino acompañado de
un dolor ardiente. Ah... sintió resentimiento hacia sus propios ojos, atrapados
en una oscuridad sin un solo rayo de luz.
Justo
cuando su ansiedad y terror llegaban al límite, la visión comenzó a aclararse
lentamente. Una vez que sus ojos se adaptaron a la claridad, los objetos de la
habitación se volvieron nítidos. Jae-hee hundió la cara en la almohada y rompió
a llorar. Su corazón era un caos de alivio profundo y una tristeza desbordante.
Sintió
que ya era hora de contárselo a Kang Woo-won. Decirle que parecía un efecto
secundario; que antes duraba poco, pero que ahora el tiempo en la oscuridad era
cada vez más largo. Que, tal vez, llegaría el día en que no pudiera volver a
ver su rostro. Deseaba, antes de perder la vista por completo, ver a Kang
Woo-won sonreír con brillo al menos una vez.
Jae-hee
se levantó con cuidado y entró al baño. Tras una ducha rápida, se puso ropa
cómoda de casa.
"¿Jae-hee,
ya despertó?"
"...Ah,
buenos días."
"Parece
que últimamente tiene más sueño. Se está despertando tarde seguido."
"Lo,
lo siento. A partir de mañana me le, levantaré temprano."
"Ay,
no se lo digo para regañarlo, es que me da gusto verlo así. Puede dormir hasta
tarde si quiere, pero como siempre se levantaba tan temprano, me quedaba la
preocupación."
Jae-hee
miró a la señora con cara de tonto. Pensó que le llamarían la atención por
levantarse tarde, pero, al contrario, le decían que se preocupaban por él.
Sintió como si le hubieran hecho un regalo de calidez humana.
La
señora levantó una bolsa de mandado con ingredientes, la llevó a la encimera y
empezó a organizar las cosas.
"Parece
que el director irá a la oficina por la tarde."
"...¿Eh?
¿El señor no se ha ido todavía?"
"Creo
que está en el estudio. ¿Le gustaría llevarle un café?"
"Sí.
Démelo, por favor."
Le
alegró saber que Kang Woo-won seguía en casa. Jae-hee merodeó por la cocina
esperando a que el café estuviera listo. La señora colocó la taza sobre una
pequeña bandeja y se la entregó. Él hizo una breve reverencia y subió las
escaleras del segundo piso con cuidado.
Se
acercó al estudio de Kang Woo-won, al fondo del pasillo, y llamó suavemente a
la puerta. A pesar del toque, no hubo respuesta desde el interior. Jae-hee
ladeó la cabeza y giró el pomo en silencio. Al abrirse una rendija, una voz
fuerte llegó desde adentro.
"¡¿Qué
quieres decir con eso?! ¡¿Entonces está vivo o muerto?!"
El
contenido de la llamada no sonaba nada bien. Pensó que no debía interrumpir e
iba a retirar el pie para cerrar la puerta cuando un nombre familiar se le
clavó en los oídos.
"No
te preocupes por Yang Pil-soo y confirma ahora mismo si Cha Jae-hyun sigue
vivo. Después de eso..."
¡Crash! La pequeña bandeja que Jae-hee sostenía cayó al suelo. La taza
se hizo pedazos y Jae-hee también se desplomó sentado. El café caliente empapó
el bajo de su pantalón, pero ni siquiera sintió el calor. Solo dos nombres
daban vueltas en su cabeza: Yang Pil-soo y Cha Jae-hyun.
De
inmediato, la puerta se abrió de par en par y Kang Woo-won salió corriendo.
"Cha
Jae-hee."
"...Señor,
mi papá, ¿le pasó algo a mi papá?"
"Primero,
levántate."
Woo-won
recorrió con la mirada el desastre del suelo y obligó a Jae-hee a ponerse de
pie. Sin embargo, el chico no podía sostenerse; sus piernas perdían fuerza y
amenasaba con derrumbarse de nuevo. Sin más remedio, Woo-won se inclinó y lo
cargó sobre su hombro como si fuera un fardo. Al dejarlo sobre la cama del
dormitorio, Jae-hee se incorporó de un salto.
"Le
pregunté qué pasó. Mi papá, ¿dónde está mi papá?"
"Estamos
averiguándolo ahora. Espera."
"¡Dijo
que no pasaría nada! Usted me aseguró que no le pasaría nada."
"Uff,
ya tengo suficiente dolor de cabeza, no me presiones tú también."
"Señor,
por favor, envíeme al Sector 12. Tengo que ir. Debo ir con mi papá."
Jae-hee
bajó de la cama y se aferró a las piernas de Woo-won suplicando. Woo-won se
cubrió la cara con una mano y desvió la mirada.
En
realidad, ni el mismo Woo-won tenía claro cómo se estaba desarrollando la
situación. Había recibido una llamada urgente de Choi Il-jun informándole que,
en las cámaras que sus hombres habían instalado arriesgando la vida, se veía a
un Cha Jae-hyun totalmente lánguido siendo trasladado a alguna parte.
"Por
favor, salve a mi papá."
Woo-won
no podía decirle nada a Jae-hee. Dobló una rodilla para quedar a su altura,
rodeó su espalda y lo atrajo hacia su pecho. Lo único que podía ofrecerle en
ese momento era aquel abrazo. Jae-hee rodeó a Woo-won con sus brazos
desesperadamente y solo entonces soltó el llanto que había estado conteniendo.
Woo-won tenía el corazón apesadumbrado.
Contrario
a sus expectativas, Yang Pil-soo era alguien capaz de dañar a Cha Jae-hyun. Se
dio cuenta, una vez más, de que con ese hombre no funcionaba el sentido común.
Woo-won acarició la espalda de Jae-hee, quien sollozaba con hipos, mientras se
sumía en sus pensamientos.
Si
algo malo le pasaba a Cha Jae-hyun, Jae-hee se desmoronaría por completo. La
única razón por la que el chico no había soltado el hilo de la vida a pesar de
los abusos y la explotación de Yang Pil-soo era su padre. Cha Jae-hyun era el
soporte que le había impedido romperse hasta ahora.
Si
ese soporte desaparecía, Jae-hee podría abandonarlo todo en un instante.
Woo-won rogó que, por lo menos, no fuera la peor situación.
Tras
llorar amargamente durante mucho tiempo, Jae-hee cayó en un sueño profundo,
casi como si se hubiera desmayado. Verlo dormir tan fácilmente le preocupó un
momento, pero pronto cambió de idea: quizás la realidad era tan abrumadora que
su mente buscaba refugio en el sueño. Lo acomodó bien en la cama y lo arropó
con la manta hasta la barbilla.
Al
salir silenciosamente del dormitorio, Woo-won llamó de inmediato a Choi Il-jun.
Justo cuando la impaciencia crecía por el largo tono de llamada, Choi contestó.
"¿Cómo
va todo?"
-Estamos
revisando cada hospital desde el Sector 5 hasta el 11, pero aún no hay
resultados.
"Revisa
hospitales, farmacias, incluso los centros de Pistilos. Encuéntralo lo más
pronto posible."
-Sí,
entendido. También hemos desplegado a los chicos de la asociación, así que lo
encontraremos pronto.
Woo-won
se frotó la cara con las manos y soltó un largo suspiro. El timing era
pésimo en todos los sentidos. Estaba previsto que Jae-hee ingresara al
laboratorio en dos días. Si Cha Jae-hyun estaba muerto, no solo tendría que
cancelar la cita, sino que no podría reprogramarla al no saber cómo
evolucionaría el estado mental del chico. Se preguntó si no sería mejor
enviarlo mañana mismo.
Negó
con la cabeza. Por mucho que fuera una relación basada en un contrato, no debía
ignorar la muerte de un familiar.
Sin
embargo, había algo que le resultaba extraño. Yang Pil-soo debía saber que sin
Cha Jae-hyun, Jae-hee no regresaría al Sector 12; no entendía por qué habría
provocado esta situación. Por muy irracional que fuera ese hombre, debía tener
un mínimo de discernimiento.
Woo-won
caminó de un lado a otro de la sala antes de dirigirse al estudio. Miró el
suelo desordenado y llamó a la señora para que lo limpiara. Ella lo hizo sin
hacer ruido y bajó al primer piso. Una vez a solas en el estudio, Woo-won
volvió a revisar el video que le envió Choi Il-jun.
La
cámara apuntaba a la entrada de un hostal ruinoso llamado el Parador Azul.
Pasadas las dos de la madrugada, la puerta se abrió y salieron dos tipos
corpulentos. La luz del sensor de la entrada se encendió al detectar el
movimiento.
Parecían
estar llamando a alguien por teléfono antes de entrar de nuevo al edificio. La
luz se apagó y la oscuridad regresó. Poco después, uno de los tipos salió
cargando a Cha Jae-hyun al hombro. El hombre estaba totalmente lánguido, como
ropa mojada, sin hacer el menor movimiento.
Woo-won
detuvo la reproducción y amplió el rostro de Cha Jae-hyun. Gracias a la luz del
sensor, se veía con detalle: tenía marcas de golpes y, en el cuello, se
distinguía claramente la marca de una mordida.
Woo-won
soltó un quejido bajo. Parecía que Cha Jae-hyun, enfermo de la Flor Caída,
seguía siendo víctima de explotación sexual. Frunció el ceño y se presionó la
comisura de los labios. Había algo sospechoso en todo esto, pero no lograba
definir qué era.
Se
puso un cigarrillo en la boca y se sentó en el borde del escritorio. Justo
cuando iba a encenderlo con el mechero, captó una idea que cruzó por su mente.
¿Acaso
la razón por la que Yang Pil-soo debía retener a Cha Jae-hyun había
desaparecido?
* * *
Choi
Il-jun convocó incluso a los cuadros de menor rango de la asociación
Jeongmyeong-hoe y comenzó a registrar las zonas residenciales comunes.
Inspeccionaron sin excepción todos los lugares donde pudiera realizarse un acto
médico: hospitales, centros de protección de Pistilos y farmacias. Se movieron
tanto que les sudaban los pies, saltándose el almuerzo e incluso la cena.
Justo
cuando terminaban el registro del Sector 8 y se disponían a pasar al Sector 9,
el teléfono de Choi Il-jun sonó. El que llamaba era Mun Deok-jun, que estaba
revisando el Sector 7.
"Sí,
¿qué pasa?"
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-Hyung,
acaba de entrar un paciente aquí, pero es algo extraño. Tienes que venir a ver.
"¿Dónde
estás?"
-El
caso es que esto no es un hospital general, sino uno psiquiátrico. Se llama
Hospital Psiquiátrico Esperanza. ¿Lo conoces? Lo raro es que no figura en los
mapas ni aparece en los portales de búsqueda.
"Dime
la ubicación."
-Si
vienes desde el cruce de Dongseok en dirección a Choyeong-dong, verás un lugar
llamado Plásticos Gugong. Tienes que entrar unos 5 kilómetros más desde allí.
Hay un edificio de cinco pisos erguido en medio de la nada. Ven rápido.
Choi
Il-jun colgó y se dirigió al Sector 7 junto con algunos cuadros de
Jeongmyeong-hoe que estaban con él. Al llegar al Hospital Psiquiátrico
Esperanza y escuchar los detalles de boca de Mun Deok-jun, ciertamente había
puntos sospechosos. El paciente estaba completamente inconsciente y, del
vehículo que seguía a la ambulancia, bajaron tipos corpulentos vestidos con
trajes negros.
"Hyung,
entremos y acabemos con ellos de una vez. ¿Qué estamos esperando?"
"Cállate,
tú quédate pegado al volante y espera."
Choi
Il-jun entró silenciosamente al hospital, no con sus propios hombres, sino con
algunos cuadros de Jeongmyeong-hoe. Mientras registraban rápidamente el
edificio, capturaron como rehén a un médico que justo salía de una habitación.
El médico, muerto de miedo, balbuceaba que no sabía nada.
Il-jun
le arrebató el teléfono al médico y revisó su mensajería. Había un mensaje sin
leer en un chat grupal que había llegado hace pocos minutos. Al abrirlo, solo
se veía un mensaje; parecía que cambiaban de grupo o salían de ellos
periódicamente, ya que no había historial previo.
Un
tipo identificado como el número 1 había enviado el mensaje: 'D82, 12DODR'.
Parecía una clave, pero su significado era totalmente incomprensible. Choi
Il-jun le mostró la pantalla al médico y preguntó:
"¿Qué
significa esto?"
"Eh...
la D es por peligroso, 82 es rápido, 12 es el Sector 12, la D es morir, OD es
donación de órganos y la R es devolver."
El
rostro de Choi Il-jun se deformó violentamente al escuchar la explicación. Si
muere, devuélvanlo porque planeamos la donación de órganos. No sería donación,
sino tráfico ilegal de órganos.
"¿Dónde
suelen aislar a este tipo de personas?"
"...En
las habitaciones individuales del quinto piso."
Choi
Il-jun le arrebató la tarjeta de identificación que el médico llevaba al cuello
y se dirigió al quinto piso. Como el acceso a esa planta estaba estrictamente
prohibido para extraños, entró por la fuerza junto a los cuadros de
Jeongmyeong-hoe. En el proceso, hubo un enfrentamiento físico con los matones
del Sector 12 que custodiaban la puerta de la habitación, pero lograron entrar
sin sufrir bajas graves.
Tras
intimidar a la enfermera y al médico a cargo, confirmó que el paciente
ingresado era efectivamente de aquel sector, verificó su estado exacto y
terminó de tomar fotografías.
Antes
de salir, por si Kang Woo-won requería algo más, envió las fotos desde la
habitación y realizó la llamada.
-¿Dónde
estás?
"Cha
Jae-hyun está ingresado en el Hospital Psiquiátrico Esperanza del Sector
7."
-¿Un
hospital psiquiátrico? ...¿Estás seguro de que es Cha Jae-hyun? Confírmalo.
Revisa si tiene heridas en las muñecas y detrás de las orejas.
Choi
Il-jun ordenó al médico que retirara las gasas de esas zonas. Mientras el
médico lo hacía con manos temblorosas, Il-jun sujetó la muñeca de Cha Jae-hyun
para examinar la herida. Al ver que la sangre aún estaba seca pero fresca,
supuso que eran recientes.
"Las
tiene. Y parecen haber sido causadas hace poco."
-Haa,
entonces sí es él. ¿Está vivo?
"Sí,
está vivo, pero su estado parece bastante malo. Según el médico, fue trasladado
aquí desde un hospital general."
-¿Trasladado?
¿Por qué?
"Parece
que Yang Pil-soo lo movió a un hospital que conoce porque ya no hay esperanza
para él. Y parece que tienen planeado el tráfico ilegal de sus órganos tras su
muerte."
Kang
Woo-won guardó silencio por un momento. Estaba tan callado que Il-jun revisó la
pantalla pensando que se había cortado, pero el tiempo de llamada seguía
corriendo. El Kang Woo-won que él conocía, a diferencia de su apariencia
externa, era alguien profundo y detallista. Al manejar asuntos, no solo
calculaba la situación presente, sino que predecía el futuro para evaluar
ganancias y pérdidas.
-Tendremos
que trasladar a Cha Jae-hyun. ¿Podrás hacerlo?
"Sí,
por si acaso, vine con un vehículo preparado."
-Entonces,
te esperaré en la zona médica especial. Buen trabajo.
"Sí,
director."
Anticipando
esto, se había movido en una furgoneta de 11 plazas. Como habían retirado todos
los asientos excepto el del conductor y el del acompañante, no habría problema
para subir la camilla. Choi Il-jun colgó y se movió de inmediato.
Al
soltar los seguros de las ruedas que fijaban la cama, Go Young-su, un cuadro de
Jeongmyeong-hoe que observaba la situación, pasó al otro lado para soltar los
restantes. Luego, sacó un tanque de oxígeno de su carrito y lo colocó sobre la
cama.
"¿Nos
movemos?"
"Sí.
Yeong-bae, Jae-hun y Gyeong-wan, den cobertura. Young-su, empuja la cama.
¡Múvanse!"
Salieron
de la habitación moviéndose con total disciplina. Yun Yeong-bae no olvidó
advertir al médico y a la enfermera antes de salir.
Mientras
esperaba el ascensor que subía lentamente desde el sótano, Il-jun echó un
vistazo a los hombres que yacían derribados frente a la habitación. Algunos
apenas recobraban el sentido y gateaban por el suelo. Tenía un mal
presentimiento. No podían bajar la guardia, ya que los tipos del Sector 12 podrían
aparecer en cualquier momento.
"Tengo
un mal presentimiento. Yeong-bae, Jae-hun, prepárense."
Choi
Il-jun retrocedió un poco con la cama e intercambió miradas con Go Young-su.
Yun Yeong-bae y Jeong Jae-hun se colocaron a ambos lados de Il-jun con la mano
derecha en la espalda, a la altura de la cintura, esperando.
Finalmente,
las puertas del ascensor se abrirán con un sonido ligero. Dentro, un grupo de
hombres con trajes negros se preparaba para salir.
Siguió
un momento de tensa confrontación en silencio.
Choi
Il-jun le hizo una señal a Go Young-su, que estaba más cerca de la cama, para
que retrocediera. Entonces, agarró al tipo corpulento que tenía enfrente por el
cuello y lo sacó a rastras del ascensor. Al ser arrastrado el primero sin
resistencia, los que venían detrás también salieron.
"¿Quiénes
demonios son ustedes?"
"Soy
el tutor del paciente, infeliz."
Choi
Il-jun respondió con voz baja y golpeó el cuello del que hablaba. Eso dio
inicio a una pelea de golpes cruzados. Il-jun cerró los puños y los lanzó sin
vacilar. Con cada impacto, la carne gruesa de los matones se sacudía.
A
pesar de la gran tensión previa, la pelea terminó siendo casi decepcionante por
lo rápido que los dominaron.
Tras
arrinconar a los tipos hacia la habitación y ganar la contienda, Il-jun derribó
al último de los corpulentos y recuperó el aliento. Yun Yeong-bae agarró a uno
de ellos por el cabello y lo levantó del suelo.
"¿Conoces
a un tal Lee Yang-woo? Se infiltró en el Sector 12 hace unos dos años."
Ante
la pregunta de Yeong-bae, Go Young-su se acercó tras dejar la cama cerca del
ascensor. Con que por eso estaban ayudando con tanta facilidad, pensó
Il-jun. Se mantuvo alerta mientras escuchaba la conversación.
"¿Lo
conoces o no?"
"Ugh,
no lo sé."
"Es
un tipo de pelo corto, algo bajo y de cuerpo robusto. ¿En serio no lo
conoces?"
Yun
Yeong-bae sacó un cuchillo de su cintura, lo puso bajo el cuello del tipo y
sonrió con malicia. Choi Il-jun, quizás porque llevaba tiempo alejado de la
organización, se sintió incómodo ante tal amenaza. El matón temblaba de miedo.
Yeong-bae ajustó el agarre y le dio una estocada superficial en el abdomen. Al
ver la sangre manchando su camisa, el hombre puso los ojos en blanco y gritó.
"¡Aaaagh!"
"Haz
trabajar ese cerebro rápido. La próxima irá profundo."
"¡Hic...
no lo sé, dije que no lo sé!"
Otro
hombre que estaba tirado al lado habló en su lugar.
"¿Ese
tal Lee Yang-woo es de Jeongmyeong-hoe?"
Go
Young-su se agachó frente al hombre. Le apretó la mandíbula con fuerza y
asintió. Parecía que Lee Yang-woo era un miembro de la organización que no
había podido salir del Sector 12.
"Probablemente
fue quemado vivo. Así es como se encargan de todos los extraños."
"¿Quemado
vivo? ¿Nuestro Yang-woo?"
Yun
Yeong-bae, que parecía paralizado por el impacto, cerró el puño y lo estrelló
contra la cara del hombre. Comenzó a golpearlo como si quisiera deshacerle el
rostro, lo que hizo que Il-jun frunciera el ceño instintivamente. No satisfecho
con los puñetazos, empezó a darle patadas al azar. Go Young-su no hizo ademán
de detenerlo, permaneciendo allí de pie con una expresión de profundo dolor.
Choi
Il-jun, al no poder seguir mirando, intentó detener a Yun Yeong-bae, pero este
seguía arremetiendo contra el hombre ya inconsciente con intenciones asesinas.
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"Hyung,
váyase usted primero. Nosotros llevaremos a estos tipos a Gopsa."
"¿A
Gopsa? ¿Vas a ir ante Hyung?"
"Sí,
Hyung debe saber esto. He vivido con las manos manchadas de sangre todo este
tiempo buscando a Yang-woo. Voy a destrozar el Sector 12 pase lo que pase. Si
esta vez el Hyung no actúa, se lo pediré a Geum Seong-sik."
Choi
Il-jun frunció el entrecejo al oír ese nombre.
Según
sus fuentes, había grietas internas en Jeongmyeong-hoe. Geum Seong-sik, un
cuadro descontento con la forma en que Ma Tae-ju dirigía la organización,
estaba presionando al líder tras formar una facción con personas que compartían
su visión.
Aunque
Yun Yeong-bae, Go Young-su o Jeong Jae-hun acababan de convertirse en cuadros y
su influencia era mínima, si las deserciones continuaban de esta manera, la
posición de Ma Tae-ju pronto estaría en peligro. Ma Tae-ju había sido el líder
al que una vez sirvió con devoción, y no quería ver a Jeongmyeong-hoe dividida
por luchas internas. Sin embargo, no tenía justificación para intervenir.
Aunque
había dejado la organización, había pedido su ayuda para encontrar a Cha
Jae-hyun y eso había resultado en el descubrimiento del sacrificio de un
compañero, por lo que debía moverse teniendo este problema en cuenta.
"Es
un asunto de la organización, así que decidan ustedes. Solo tengan presente que
si algo sale mal, no habrá vuelta atrás."
"Sí,
Hyung."
"Y,
aunque suene raro viniendo de alguien que se salió, manténganme al tanto del
asunto del Sector 12. Se los pido por favor."
"¿No
ha pensado en volver a Jeongmyeong-hoe?"
Choi
Il-jun negó con la cabeza sin la menor vacilación y puso su mano sobre la cama.
Pulsó el botón del ascensor, abrió las puertas y empujó la camilla hacia
dentro.
"Si
van a moverse, dense prisa. Será un problema si llegan más de esos tipos."
"Vaya
con cuidado, Hyung."
* * *
Jae-hee
obligó a su cuerpo debilitado a incorporarse y miró a su alrededor. Comprobó la
hora en el reloj de la mesa de noche y puso la mano en el lugar vacío a su
lado; sintió el frío impregnado en la sábana. Pasaban de las dos de la mañana,
pero parecía que Kang Woo-won aún no se había ido a dormir.
Se
frotó la cara con las manos y estiró el brazo hacia la mesa de noche. Sin
embargo, el teléfono que debía estar allí no aparecía. ¿Se habría caído?
Aumentó la intensidad de la lámpara al máximo y revisó debajo del mueble, pero
no estaba. ¿Lo habría quitado Kang Woo-won? Jae-hee ladeó la cabeza confundido
y bajó de la cama.
Al
abrir la puerta del dormitorio, sintió un extraño escalofrío. Regresó adentro,
sacó una bata de baño del aseo y se la puso. Caminó de puntillas, conteniendo
el sonido de sus pasos, y se acercó al estudio. Llamó suavemente a la puerta,
pero no percibió ninguna presencia. Al abrirla con cautela, vio que el interior
estaba desierto.
"¿A
dónde habrá ido?"
Cerró
la puerta y bajó al primer piso. Jae-hee recorrió con extrañeza la sala, el
baño y la habitación de invitados, uno tras otro. No estaba en ninguna parte de
la casa. Aunque saliera a trabajar o tuviera algún compromiso, siempre
regresaba a esta hora; una inquietud inexplicable empezó a invadirlo. Jae-hee
se puso de cuclillas frente a la entrada principal y apoyó la cabeza contra la
pared.
Durante
todo el día había estado despertando y volviendo a caer en un sueño profundo,
casi como si estuviera inconsciente. Curiosamente, no quería dormir, pero el
sueño era tan pesado que no podía resistirlo. ¿Sería esto también un tipo de
efecto secundario? Soltó un pequeño bostezo y se quedó mirando fijamente la
puerta cerrada.
De
pronto, se dio cuenta de que estaba solo en casa. Como poseído, se levantó y se
acercó a la entrada. Presionó el botón de desbloqueo y giró el pomo. Ah... se
abrió.
Jae-hee
se quedó mirando la puerta abierta con una sensación de vacío, pero
enseguientemente corrió de vuelta a la habitación y se quitó la bata de baño.
Sacó ropa del armario, se vistió y tomó su billetera del cajón. Su intención
era solo confirmar que su padre estuviera a salvo y regresar de inmediato.
Tras
terminar los preparativos, Jae-hee respiró hondo y se puso las zapatillas.
Sería ideal poder volver antes de que Kang Woo-won regresara, pero si no era
así, no había nada que hacer. En este momento, lo más importante era su padre.
Al
salir, se encontró con que caía una nevada intensa. Se distrajo un momento con
la nieve, que no veía hace mucho, pero pronto recobró el sentido y empezó a
caminar. Detuvo un taxi en la calle. En cuanto subió, pidió que lo llevaran al
Sector 12; el taxista ajustó el espejo retrovisor para encontrar su mirada.
"No
voy para allá. Por la distancia, y además porque es una zona peligrosa."
"Entonces,
¿hasta dónde puede llevarme?"
"Como
mucho puedo llegar hasta el Sector 3."
"Lléveme
hasta la puerta del Sector 3, por favor."
Solo
entonces el taxi comenzó a moverse. Jae-hee se mordió el labio mientras veía el
edificio alejarse. Ahora que lo pensaba, no tenía teléfono y, con las prisas,
no había dejado ni una nota. Solo le quedaba esperar que Woo-won regresara
tarde a casa.
Sintió
que el taxista lo observaba de reojo por el espejo. Jae-hee se subió la
cremallera de la chaqueta hasta el cuello y fijó la vista en la ventana. La
nieve que caía copiosamente del cielo era hermosa.
"Para
llegar al Sector 12, probablemente tenga que cambiar de transporte al menos
tres veces. Sería rápido si atravesara la zona médica especial, pero a esta
hora los taxis comerciales no pueden cruzar sectores. Es una ley de
porquería."
"Ah,
¿en serio?"
"Pero,
¿qué hace alguien joven yendo al Sector 12 a estas horas?"
"Solo...
por nada en especial."
Respondió
con desgana y se cruzó de brazos. Al bajar la cabeza, el interés del taxista se
desvaneció.
Al
ser de madrugada no había tráfico, así que llegaron rápido a la puerta del
Sector 3. Jae-hee pagó el viaje en efectivo y subió a otro taxi que estaba
estacionado a un lado del camino. En cuanto entró, frunció el ceño por el olor
a ambientador artificial que inundaba el coche.
"¿A
dónde lo llevo?"
"...A
la puerta del Sector 5, por favor."
Siguiendo
el consejo del primer taxista, mencionó un sector a una distancia razonable y
el vehículo partió de inmediato. Jae-hee se reclinó en el asiento con un
pequeño suspiro de alivio.
Organizó
mentalmente la ruta hacia el Sector 12. Pensó que sería mejor ir del Sector 5 al
8, del 8 al 10, y del 10 al 12. Sin embargo, debido al olor dentro del taxi,
empezó a sentirse mal. No solo estaba mareado, sino que incluso tuvo arcadas,
por lo que se tapó la boca con las manos.
"Disculpe,
¿puedo abrir un poco la ventana?"
"¿Eh?
Ah, sí."
Pidió
permiso con calma y bajó un poco el cristal. Cuando el aire frío y fresco se
filtró en el coche, sintió que su estómago se calmaba. Los síntomas de los
efectos secundarios aumentaban cada vez más. Dejó caer su cuerpo en el asiento
y respiró con dificultad.
"Oiga,
ya llegamos."
Jae-hee
abrió los ojos de golpe al oír la voz. Ah... parecía que se había quedado
dormido en ese corto trayecto. Sentía que había dormido lo suficiente, pero
¿por qué tenía tanto sueño? Pagó rápidamente y bajó del taxi.
Ya
se había acumulado bastante nieve. Pisando la nieve que crujía bajo sus pies,
abrió la puerta trasera de otro taxi que esperaba pasajeros.
Después
de eso, cambió de taxi dos veces más y llegó a la puerta del Sector 10.
Definitivamente, la atmósfera y la temperatura eran distintas a las del Sector
1. En los otros sectores, los taxis esperaban frente a la puerta para recoger
pasajeros, pero en el Sector 10 no había ni uno solo. Al haber tan poca gente y
casi ningún vehículo circulando, sintió un poco de miedo.
Merodeó
alrededor de unas sillas colocadas frente a la puerta, esperando el taxi
interminablemente. Por alguna razón, el Sector 10 parecía más frío que el
Sector 1. Si tan solo tuviera su teléfono, podría haber pedido un taxi o
buscado en el mapa cómo llegar a una zona más concurrida, pero al no poder
hacer nada, la frustración era absoluta. Podía oír el sonido de los copos de
nieve cayendo sobre la capucha de su chaqueta.
¿Cuánto
tiempo habría pasado? De repente, se encendieron las luces en la caseta de guardia
de la entrada, que estaba a oscuras, y unos hombres con uniformes militares
salieron corriendo de algún lugar. Jae-hee se sobresaltó y se puso de pie.
¿Habría
pasado algo? Jae-hee ladeó la cabeza mientras seguía con la mirada el ajetreo
de la gente. Justo en ese momento, un taxi se detuvo frente a él. Al ver que el
letrero indicaba que estaba vacío, subió rápido.
"Lléveme
a la puerta del Sector 12, por favor."
"No
creo que pueda entrar al Sector 12 ahora. Vi que había un montón de policías y
gente amontonada frente a la puerta."
"¿Por
qué?"
"Eso
yo no lo sé."
"Ah...
entonces lléveme a la zona de fábricas que está al lado del Sector 12. A
Sodaldong."
"Sodaldong
queda en una colina. Con toda esta nieve, no sé si el coche podrá subir. Vamos
a intentarlo primero."
"...Está
bien."
Dentro
de la zona de entrada, que estaba iluminada como si fuera de día, los soldados
se movían con disciplina. Al mirar de cerca, parecía que intentaban instalar
barricadas plegables. Mientras las colocaban, el taxi atravesó la puerta y
entró al Sector 11.
* * *
"No
es que no haya ninguna esperanza, pero el paciente no tiene voluntad de vivir.
Le hemos administrado antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos e incluso
anticoagulantes, pero los niveles de inflamación no bajan en absoluto. La
presión arterial y la temperatura corporal siguen descendiendo. A estas
alturas, no sería exagerado decir que el paciente está rechazando el
tratamiento."
"...
Esto es una locura. De verdad."
"Nosotros
seguiremos observándolo y haremos lo mejor que podamos, pero hay una alta
probabilidad de que sufra una sepsis. Esta noche es el momento crítico."
"......."
"¿Qué
te parece traer a Cha Jae-hee ahora mismo? Al menos debería estar presente en
el lecho de muerte de su padre, ¿no?"
Woo-won
se frotó la cara con las manos y se levantó de su asiento. El estado de Cha
Jae-hyun era mucho más grave de lo que había imaginado. Como no había recibido
un tratamiento adecuado para la enfermedad de la Flor Caída y solo había
sobrevivido a base de analgésicos narcóticos, no sería extraño que muriera en
cualquier momento. Además, su cuerpo estaba cubierto de horribles marcas de
violencia.
Woo-won,
que caminaba de un lado a otro en el consultorio, miró el reloj y frunció el
ceño. Por ahora, tendría que dejar a Cha Jae-hyun a cargo de Moon Jin-woo y
regresar a casa.
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"Si
su estado empeora, llámame de inmediato. Traeré a Cha Jae-hee. Como dices, debe
estar presente en sus últimos momentos."
"Está
bien. Y llévate esto."
"......."
Moon
Jin-woo sacó algo envuelto en una gasa blanca de su bolsillo y lo puso sobre la
mesa. Woo-won soltó un pequeño suspiro y revisó el objeto; dentro había un
pequeño chip.
"Estaba
implantado en el cuero cabelludo de Cha Jae-hyun. Nuestra enfermera sintió algo
al tocarle la cabeza, así que hicimos una incisión y encontramos esto."
"......."
"Parece
ser un GPS."
"Ha...
de verdad, estos tipos están mal de la cabeza. ¿Para qué guardas esto? Deberías
haberlo tirado."
Cuando
Woo-won dejó caer el chip al suelo e intentó aplastarlo con el pie, Moon
Jin-woo corrió hacia él y se aferró a su cintura.
"¡Idiota!
Esto estaba en su cuero cabelludo. ¿No entiendes lo que significa?"
"......."
"Lo
escondieron a propósito. Si lo rompes aquí, la ubicación quedará registrada. ¿Por
qué quieres anunciarle al Sector 12 que Cha Jae-hyun está en la zona médica
especial?"
Woo-won
pateó el suelo con irritación y se cubrió la cara con ambas manos. Se sentía
tan ansioso e incómodo que ni siquiera podía discernir cosas tan simples e insignificantes.
Si Cha Jae-hyun no recuperaba el sentido, ¿qué pasaría con Jae-hee? ¿Podría ese
chico cargar con algo así? Esas preocupaciones nublaban su mente.
"Haa,
yo me encargaré de esto."
"De
acuerdo. Tienes muy mala cara. Ve a casa y descansa un poco."
Al
abrir la puerta del consultorio, Choi Il-jun, que estaba sentado en una silla
del pasillo, se puso en pie. Woo-won le dio una palmada ligera en el hombro al
agotado Choi Il-jun y sacó un sobre del bolsillo interior de su chaqueta.
"Debes
haber tenido un día difícil, ve a comer algo con tus compañeros."
"...
No, señor. No es necesario."
"Lo
hago para quedarme tranquilo, así que acéptalo."
"Entonces,
lo aceptaré sin reparos. Muchas gracias."
Choi
Il-jun guardó el sobre en su bolsillo trasero y se inclinó educadamente.
Woo-won confiaba plenamente en Il-jun, quien siempre manejaba los asuntos con
firmeza y precisión. Pensó que, al menos, tenía suerte de contar con gente de
confianza en su dura vida.
"¿Hay
algo más que deba hacer?"
"Ah...
encárgate de esto."
Woo-won
le entregó el chip GPS que había recibido de Moon Jin-woo. Choi Il-jun examinó
el chip en su palma por un momento y frunció el entrecejo. Pareció comprender
de inmediato de qué se trataba.
"Lo
llevaré conmigo un tiempo y luego lo enviaré en un barco de contrabando."
"Está
bien. Gracias. Por cierto, hace un rato vi algunas caras desconocidas."
"...
Como tuvimos que registrar la zona a toda prisa, pedí ayuda a los de la
asociación."
"Debiste
haber pasado un mal rato pidiendo favores por mi culpa."
"No
fue eso, pero sí surgió un problema."
"¿Un
problema?"
Woo-won
se cruzó de brazos y entrecerró los ojos. ¿Qué podría haber pasado para que
Choi Il-jun lo mencionara como un problema? Endureció el gesto mientras
imaginaba diversas posibilidades.
"Dicen
que los miembros de la asociación que entraron al Sector 12 fueron quemados
vivos. Al parecer, esa es la forma en que Yang Pil-soo se deshace de los
intrusos."
"¿Quemados
vivos? ¿A personas?"
"Sí,
es seguro porque lo confesó un tipo del Sector 12. Debido a eso, parece que la
asociación se movilizará pronto."
La
mirada de Woo-won, que solía frotarse la barbilla por hábito, se volvió
afilada. Si la asociación Jeongmyeong-hoe se encargaba de destrozar a Yang
Pil-soo, para él sería algo digno de celebrar. Con Cha Jae-hyun ya fuera de
aquel lugar, era el momento ideal. Sin embargo, no podía predecir cuándo ni
cómo actuarían.
"Mantén
vigilada la situación de la asociación y avísame si ves algún movimiento."
"Sí.
Además, mientras el padre de Cha Jae-hee esté en el hospital, desplegaré a mis
hombres dentro y fuera del edificio. No sabemos cómo reaccionarán los tipos del
Sector 12..."
Woo-won
asintió y descruzó los brazos. Las palabras de Choi Il-jun tenían sentido. Una
vez que supieran que Cha Jae-hyun había desaparecido, intentarían encontrarlo a
toda costa.
"Buen
trabajo."
"Sí,
señor."
Ahora
era realmente el momento de volver a casa. Estaba preocupado por Jae-hee, que
estaba solo. Incluso se había llevado el teléfono del chico por miedo a que
llamara a Yang Pil-soo para decir alguna tontería mientras él no estaba. Solo
esperaba que estuviera durmiendo plácidamente.
Al
salir, soltó un pequeño suspiro al ver la nieve caer intensamente. Por alguna
razón, la nieve no le resultaba agradable. Miró con resentimiento el cielo que
esparcía con fuerza los copos blancos y apresuró el paso.
Subió
al coche, arrancó el motor y ejecutó la aplicación de las cámaras de seguridad
en su teléfono. Amplió la cámara del dormitorio para revisar el interior. Sin
embargo, Jae-hee, que debería estar allí, no aparecía. Revisó rápidamente la
sala, la cocina y el comedor, pero Jae-hee no aparecía por ninguna parte de la
casa.
Sintió
que el corazón se le caía a los pies. Pero como ya había pasado algo similar
antes, mantuvo una pizca de duda. No tenía más remedio que comprobarlo con sus
propios ojos. Pisó el acelerador esperando que no fuera la peor situación que
imaginaba.
Woo-won
corrió por la ciudad ignorando los radares de velocidad y los semáforos. Debido
a eso, esquivó accidentes por un pelo en más de una ocasión. Sin prestar
atención a los coches que tocaban el claxon en señal de protesta, aumentó aún
más la velocidad.
Sin
pensar siquiera en entrar al estacionamiento subterráneo, dejó el coche de
cualquier manera en la superficie y corrió hacia el edificio. Maldiciendo al
ascensor, que hoy parecía más lento que nunca, finalmente logró salir de él. En
el momento en que desbloqueó la cerradura y abrió la puerta, el aroma tenue de
Jae-hee que quedaba en el aire golpeó su nariz.
"¡Cha
Jae-hee!"
Llamó
a Jae-hee mientras se quitaba los zapatos, pero no hubo respuesta. Subió las
escaleras de un salto y abrió de par en par las puertas del dormitorio y del
estudio, pero no encontró ni un solo cabello del chico. Miles de pensamientos
inundaron su mente. Al encontrar la bata de baño y la ropa de casa tiradas de
cualquier forma en la habitación de Jae-hee, Woo-won cerró los ojos con fuerza.
Sintió que la sangre se le escapaba del cuerpo y se tambaleó.
Respiró
hondo, recogió lentamente las prendas y las puso sobre la cama. La ropa de casa
aún conservaba el intenso aroma a menta característico de Jae-hee. No podía
controlar sus emociones; pasaba del enfado a la preocupación, y luego el enojo
volvía a brotar.
Ya
tenía la cabeza lo suficientemente complicada, y que Jae-hee desapareciera era
como si los problemas se acumularan uno sobre otro. Woo-won se sentó en el sofá
e intentó calmar su mente caótica a la fuerza. Tras varias respiraciones
profundas, una vez que su corazón se tranquilizó un poco, organizó sus
pensamientos paso a paso.
Lo
primero era si Jae-hee se había ido por su cuenta. Desde la tarde, Jae-hee
había estado despertando y volviendo a caer en un sueño profundo, y cuando
despertaba, suplicaba llorando que lo enviaran con su padre. Como no había
señales de secuestro ni de ningún crimen en la casa, la posibilidad de que se
hubiera ido por su cuenta cobraba más fuerza.
Lo
siguiente era a dónde había ido. Cha Jae-hyun estaba actualmente ingresado en
la sucursal médica especial de la Fundación Médica Idal. Como Jae-hee no sabía
eso, seguramente se habría dirigido al Sector 12 sin pensarlo para buscarlo.
La
ira volvió a brotar en su interior. ¿A dónde crees que vas sin miedo...?
Aunque, para Jae-hee, ese era el lugar donde había vivido desde niño. Soltando
un insulto grosero, Woo-won se cubrió la cabeza con las manos y reprimió su
furia.
Ya
fuera para regañarlo o para gritarle, lo urgente era encontrarlo. Tenía que
encontrarlo antes de que los tipos del Sector 12 lo descubrieran y le hicieran
pasar un mal rato. Sin demora, Woo-won sacó su teléfono y llamó a Kang Yu-chan.
Las puertas de los sectores del 1 al 11 estaban custodiadas por el ejército. Si
Jae-hee había cruzado una puerta, la forma más rápida era pedir ayuda a Kang
Ki-jung, el padre de Yu-chan y su tío mayor. Kang Ki-jung era ex jefe de la
policía nacional y actual presidente del Comité de Seguridad Nacional.
-¿Hyung?
"¿Dónde
está mi tío?"
-En
la casa principal, ¿por qué?
"Cha
Jae-hee desapareció. Creo que se fue al Sector 12. Pregúntale a mi tío si hay
programado algún control en las puertas."
-Preguntaré
y te llamaré de inmediato.
El
control de las puertas era similar a un control de alcoholemia, donde se
detenía a los vehículos de forma sorpresiva para realizar inspecciones y
cateos. El objetivo era detectar personas sin identificación dentro de los
sectores. Al principio hubo mucha resistencia, pero después de que los controles
aumentaran la tasa de captura de fugitivos y la prevención de delitos, el
rechazo disminuyó.
Woo-won
salió de casa inmediatamente después de colgar. Él también planeaba ir al
Sector 12. Al salir, la nieve caía con más fuerza que antes. Al ver la nieve
acumulada sobre el capó del coche, murmuró un insulto en voz baja.
Se
sacudió la nieve que se le había acumulado en la cabeza y, justo cuando se
sentó en el asiento del conductor, recibió la llamada de Kang Yu-chan. Le
informó que justo a partir de las 8 p. m. se llevaría a cabo un control en las
puertas. El control empezaría en 10 minutos. Solo esperaba que Jae-hee fuera
retenido en la inspección; de lo contrario, no tendría más opción que registrar
todo el Sector 12.
-¿Estás
yendo al Sector 12?
"Estoy
por salir."
-Iré
con mi Hyung Lee-chan. Él dice que enviará un equipo de seguridad privada a la
puerta del Sector 12.
"Está
bien. Dile que se lo agradezco."
-Él
dice que le des las gracias en persona más tarde.
Woo-won
soltó una risita. En medio de todo esto, le hacía gracia lo dócil que era Kang
Yu-chan. Siempre le respondía con altanería y se ponía a la defensiva con él,
pero ante su propio Hyung, Kang Lee-chan, se volvía la persona más mansa del
mundo. El argumento de Yu-chan era que uno se volvía así si crecía recibiendo
palizas de su Hyung.
A
pesar de la gran cantidad de nieve, las tareas de limpieza se realizaban
rápidamente y, gracias al alto flujo de vehículos, la conducción era sencilla.
Sin embargo, al cruzar la zona médica especial, se abrió un mundo totalmente
diferente. Las carreteras no habían sido limpiadas en absoluto. Pensó que era
demasiado, considerando que seguía siendo el mismo Seúl. Redujo la velocidad al
máximo y avanzó casi a rastras siguiendo el GPS.
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Cuando
Woo-won llegó a la puerta del Sector 12, los guardias de seguridad privada
vestidos con trajes negros y la policía estaban enfrentados. Y detrás de la
policía, unos hombres de aspecto humilde que parecían ser subordinados de Yang
Pil-soo intercambiaban mensajes por radio afanosamente. Woo-won estacionó el
coche en un lugar adecuado y observó la situación. Los conductores y pasajeros
que pasaban por la carretera también miraban la puerta con curiosidad.
Woo-won
bajó del coche y se puso el abrigo. La nieve no daba señales de detenerse. A
diferencia del Sector 1, el paisaje era desolador; chasqueó la lengua y se
sacudió la nieve de la cabeza con la mano. En lugar de disminuir, la nevada se
volvía cada vez más intensa.
Justo
cuando se dirigía al maletero del coche para sacar un paraguas, un sedán negro
se detuvo detrás de su vehículo. Kang Yu-chan bajó del coche y lo saludó con la
mano. Detrás de él, también bajó Kang Lee-chan.
Woo-won
se acercó con pasos largos y se inclinó levemente ante Kang Lee-chan. Él le
tendió la mano con una sonrisa de alegría.
"Cuánto
tiempo."
"Sí.
¿Cómo ha estado?"
"Bueno,
ya sabes, lo de siempre. Por cierto, ¿qué haces en el Sector 12 metido en esto?
Involucrarse aquí es un dolor de cabeza."
"...
Es que hay alguien a quien debo encontrar sí o sí."
"Yu-chan
me contó algo en el camino, pero primero pongamos orden en la puerta y luego
hablamos."
Kang
Lee-chan sacó un paraguas de su coche y revisó el bolsillo donde guardaba su
billetera. Luego, se dirigió a la puerta con paso firme y sin vacilar. En un
instante, todas las miradas se centraron en él. Mientras tanto, un hombre
vestido con un traje negro impecable descubrió a Kang Lee-chan, se acercó
rápidamente y se inclinó.
"Señor."
"Te
pedí que buscaras a un desaparecido. Pero bueno, ya sabemos cómo manejan los
asuntos ustedes los matones."
"Ya
me retiré de eso."
Cuando
Kang Lee-chan lo miró con severidad, el hombre se frotó la cabeza rapada como
si no tuviera excusa y bajó la mirada. Kang Lee-chan endureció el gesto y sacó
su identificación.
"Soy
Kang Lee-chan, fiscal de la quinta división de lo penal del Tribunal del
Distrito Central. A partir de este momento, procederemos con el control de la
puerta del Sector 12."
"¡El
Sector 12 es un lugar con autonomía garantizada! ¡¿Quién se cree para venir a
controlarlo?!"
"Oiga,
caballero. El Sector 12 no tiene autonomía garantizada; es una zona de alta
criminalidad donde incluso los militares han renunciado al control. Lo único en
lo que se puede confiar es en el poder público, aunque eso también se ha
convertido en un nido de corrupción y en una figura decorativa desde hace
tiempo."
Solo
entonces, los policías que estaban mezclados con los matones dentro del Sector
12 intercambiaron miradas furtivas y, uno a uno, salieron de la puerta para
tomar distancia. Era una situación en la que podían perder sus uniformes, así
que fingieron no conocer a nadie. Kang Lee-chan soltó una risita burlona. Los
matones del Sector 12 protestaron airadamente con las venas del cuello
marcadas.
"Si
van a controlar, traigan ese... ese papel, ah, sí. ¡Presenten una orden de
registro!"
"De
verdad, los medios son un problema. Han visto cosas en alguna parte. ¿Por qué
no colaboran por las buenas?"
"¡Trae
la orden, infeliz!"
"Qué
orden ni qué ocho cuartos."
Kang
Lee-chan sacó del bolsillo de su grueso abrigo un sobre que contenía unas
pastillas verdes. Los ojos de los matones se abrieron de par en par al ver el
sobre. De inmediato, intercambiaron miradas y empezaron a murmurar entre ellos.
"Hemos
recibido información de que una nueva droga llamada Edén, apodada 'la manzana',
se está fabricando y distribuyendo en el Sector 12, y Jang Hyeong-tae fue
arrestado en flagrancia mientras comerciaba con ella. El acusado Jang
Hyeong-tae testificó que el Edén se fabrica en el Sector 12."
"......."
"Por
lo tanto, se establece que en el Sector 12 se está cometiendo un delito
flagrante y, según el artículo 216 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, es
posible realizar un registro e incautación sin orden judicial. Y bien, ¿qué van
a hacer? Les advierto que si pongo un pie dentro del Sector 12, esto se
convertirá en un campo de batalla."
Ante
las palabras de Kang Lee-chan, los matones empezaron a inquietarse. Lee-chan
también gritó a los policías que observaban la situación desde atrás:
"Será mejor que colaboren."
"¡¿Qué...
qué es lo que quieren?!"
"Solo
necesitamos encontrar a un desaparecido."
"......."
"Colaboren
por las buenas."
Los
matones, que intercambiaban mensajes por radio, se retiraron dócilmente y
abrieron paso. Cuando Kang Lee-chan les hizo una señal, los policías corrieron
hacia adentro para prepararse para el control de la puerta. Solo entonces,
Lee-chan giró la cabeza y le guiñó un ojo a Woo-won. Él se inclinó
respetuosamente para saludarlo.
Gracias
a la intervención de Kang Lee-chan, el control de la puerta del Sector 12 se
realizó sin problemas. Al ser de noche, solo unos pocos taxis cruzaron la
puerta hacia el interior del sector. Pero Jae-hee no estaba en ninguno de
ellos. A medida que pasaba el tiempo, su corazón se impacientaba más. La nieve
caía silenciosamente acumulándose poco a poco, pero no había señales de
Jae-hee.
Si
hubiera sabido esto, le habría puesto un rastreador... Ahora que lo pensaba, en
el laboratorio habían dicho que le habían implantado uno en la oreja. No le
agradaba pedir ayuda a Shin Yong-ju, pero en este momento no tenía otra opción.
Mientras sacaba el teléfono del bolsillo de su abrigo para buscar el número de
Shin Yong-ju, Kang Yu-chan llamó a Woo-won a gritos.
"¡Hyung!"
Kang
Yu-chan, que se acercó pisando la nieve profunda en la que se hundían sus pies,
respiraba con dificultad. Tenía las manos y las mejillas rojas por el frío.
"¿Qué
pasa?"
"Por
si acaso, llamé a la compañía de taxis y dicen que hubo un taxi que recogió a
una persona que parece ser Cha Jae-hee en el Sector 1 y lo llevó al Sector
3."
"¿Sector
3? ¿Por qué iría Jae-hee al Sector 3?"
"Según
el taxista, Cha Jae-hee le pidió que lo llevara al Sector 12, pero él se negó
porque es una zona peligrosa. Así que le dijo que tendría que cambiar de taxi
varias veces."
Woo-won
respiró hondo y se frotó los ojos cansados. Al menos era un alivio haber
encontrado una pequeña pista.
"Si
lo que dice el taxista es cierto, Cha Jae-hee no atravesó la zona médica
especial como nosotros, sino que vendrá cruzando sectores. Así que hice un
cálculo aproximado."
"......."
"Es
hora de que llegue pronto."
Justo
en ese momento, un taxi que se deslizaba hacia el interior del Sector 12 llamó
su atención. Woo-won se movió de inmediato hacia la puerta. La policía detuvo
el taxi y pidió la identificación. Mientras también le pedían la identificación
al pasajero del asiento trasero, Woo-won, cuya paciencia se había agotado,
abrió de par en par la puerta trasera.
"Cha
Jae..."
"¿Qué
desea?"
La
persona en el asiento trasero no era Cha Jae-hee. Woo-won, con el corazón
vacío, cerró la puerta y retrocedió. El tiempo seguía corriendo y la nieve se
acumulaba cada vez más, pero el paradero de Jae-hee seguía siendo un misterio.
Ya no quedaba más remedio que contactar al laboratorio para rastrear su
ubicación.
Justo
cuando sacaba el teléfono, vio un taxi que bajaba desde lo profundo del Sector
12. Pensó que sería un vehículo que ya había pasado por el control, pero un
extraño presentimiento lo hizo interponerse en su camino. El taxista bajó la
ventanilla para protestar, pero a Woo-won no le importó y abrió de par en par
la puerta trasera. En el momento en que lo hizo, un intenso aroma a menta lo
golpeó.
"¿El
pasajero que acaba de bajar era un hombre de unos veinte años?"
"...
¿Eh? Sí. Era un chico joven."
"¿Dónde
lo dejó exactamente?"
"Me
pidió que lo dejara cerca de la zona de fábricas, pero con tanta nieve no pude
subir la colina."
Woo-won
corrió sin rumbo en la dirección que el taxista señaló. Escuchó a Kang Yu-chan
llamándolo a sus espaldas, pero no pudo detenerse. No sabía cuál era el destino
exacto, pero su corazón latía con fuerza ante la vaga idea de que al final de
este camino encontraría a Cha Jae-hee.
Mientras
subía jadeando por la empinada colina, Woo-won descubrió unas pequeñas huellas
sobre el manto de nieve fresca y se detuvo. Eran huellas mucho más pequeñas que
las suyas.
La
nieve, que antes le parecía despreciable, ahora le permitía seguir el rastro de
Jae-hee. Woo-won caminó a grandes zancadas siguiendo las huellas de paso corto.
El rastro conducía hacia un espacio entre el alambrado de una villa ruinosa. Al
descubrir una pequeña abertura, como un agujero para perros, soltó un suspiro
de alivio.
Woo-won
intentó forzar su gran cuerpo a través del alambrado, pero el agujero era
demasiado pequeño. La impaciencia de pensar que Jae-hee podría irse a alguna
parte en cualquier momento lo estaba volviendo loco. Agarró ambos lados de la
malla metálica y tiró con todas sus fuerzas para ensancharla. Los alambres
afilados le pincharon las palmas de las manos, pero no le importó y aplicó aún
más fuerza.
Finalmente,
tras conseguir suficiente espacio, Woo-won metió su cuerpo sin demora. Al
pasar, se escuchó claramente el sonido de la tela desgarrándose.
Soltó
un breve insulto, se quitó el abrigo, lo tiró a cualquier parte y se dirigió a
la villa. Frente al edificio, las marcas de alguien sacudiéndose la nieve de
los pies eran evidentes. Sacó su teléfono para iluminar el lugar y buscó el
rastro de las huellas. La humedad de los zapatos no subía, sino que bajaba.
El
tenue aroma a menta mezclado con el aire frío lo llenó de urgencia. Woo-won bajó
las escaleras siguiendo el rastro. Al encontrar dos puertas, volvió a iluminar
el suelo. Las huellas no iban a la izquierda, sino a la derecha. Woo-won se
acercó y giró el pomo. Por suerte, la puerta no estaba cerrada con llave.
Al
abrirla bruscamente, sus ojos se encontraron con los de Cha Jae-hee, que justo
terminaba de ponerse los zapatos para salir.
"...
¿Señor?"
"¿Qué
haces aquí?"
En
un instante, la fuerza abandonó las piernas de Woo-won y se desplomó sentado en
el suelo. Fue el alivio de haber encontrado a salvo a Jae-hee lo que lo
desbordó. La tensión que oprimía todo su cuerpo desapareció de golpe,
impidiéndole incluso respirar con normalidad. Su visión se nubló y su corazón
latía desbocado. Solo entonces se dio cuenta de lo angustiado que había estado.
"Señor,
¿está bien?"
"...
Haa, cállate."
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Jae-hee
miraba a Woo-won con rostro estupefacto. Hasta hace un momento, Woo-won sentía
que iba a estallar de ira, pero ahora no podía pensar en nada. Solo le
importaba que Jae-hee estuviera a salvo.
Pasó
un buen rato antes de que Woo-won lograra incorporarse con dificultad. Al
enfrentarse al rostro de Jae-hee, y a diferencia de lo que sentía su corazón,
de su boca brotaron palabras hirientes.
"¿En
qué demonios estabas pensando al venir hasta aquí? ¿Has decidido ignorar mis
palabras por completo?"
"...
Lo... lo siento."
"¿Sabes
cuánto tiempo he perdido por tu culpa y cuánta gente se ha movilizado?"
"......."
"Incluso
si tienes la cabeza llena de flores, hay un límite. Por favor, piensa un poco.
¿Crees que estás de visita en mi casa? ¿Te parece que esta es una situación en
la que puedes andar a tu antojo? Si recibiste dinero, actúa acorde a ese
valor."
"......."
"Cuando
termine el contrato, haz lo que quieras, pero mientras dure, quédate quietecito
en casa y abre las piernas cuando yo lo pida. Ese es tu trabajo."
"......
Lo siento. De verdad, lo siento mucho."
Woo-won
suspiró levemente mirando la coronilla de Jae-hee. Tras soltar aquellas
palabras amargas que no sentía, experimentó remordimiento. Sin embargo, lo que
Jae-hee había hecho hoy era una imprudencia total. Por mucho que le explicara
lo peligroso que era el Sector 12, para Jae-hee era el lugar donde se había
criado y no le causaría ninguna impresión. Por eso, era mejor señalarle la
realidad. Se sentía exhausto.
Después
de un largo silencio en el que Jae-hee solo movía los ojos pendiente de su
reacción, el chico extendió la mano con cuidado y sujetó la de Woo-won.
"Señor,
su mano está sangrando..."
Una
risa seca se le escapó al oír aquella voz tenue. Este cachorro de verdad...
Lo traía de un lado a otro a su antojo.
"Estoy
bien, ven aquí."
Más
que el dolor de las palmas desgarradas, le dolía la angustia que había sentido
por temor a que a Jae-hee le pasara algo malo; ahora necesitaba el calor de
otra persona para calmar sus nervios. Woo-won agarró a Jae-hee por los hombros
y lo atrajo hacia su pecho. Jae-hee se dejó llevar sin decir nada y rodeó
tímidamente la cintura de Woo-won con sus brazos.
El
calor que envolvía su cuerpo y el familiar aroma a menta calmaron gradualmente
su corazón acelerado. Era la primera vez en su vida que sentía una ansiedad tan
extrema. Ni siquiera cuando estuvo al borde de la muerte por envenenamiento se
había sentido tan asfixiado.
No
era solo por la realidad que enfrentaba Jae-hee. El peso de la vida que oprimía
sus hombros y esa voluntad de vivir que parecía poder quebrarse tan fácilmente,
ya fuera por voluntad propia o ajena, no dejaban de rondar su mente. Cuando el
pensamiento de que podría no volver a verlo se apoderó de él, sintió que
incluso sus circuitos de pensamiento se paralizaban.
"Lo
siento, quería llamar pero no tenía mi teléfono... Pero de verdad estaba muy
preocupado por mi papá, solo quería confirmar que estuviera bien y
regresar."
"¿De
verdad pensabas regresar?"
"Sí.
Usted todavía me necesita."
"Lo
sabes bien."
Woo-won
soltó a Jae-hee y metió la mano en su bolsillo para buscar el teléfono. No
había nada en el bolsillo de su chaqueta. El teléfono estaba en el bolsillo del
abrigo. Recordó que lo había dejado tirado cerca del alambrado porque la prenda
se había roto al pasar por el agujero.
"Salgamos
de aquí."
"Es...
espere un momento. De verdad lo siento, pero déjeme ver a mi papá. Sé dónde
está."
"Cha
Jae-hee."
"Será
rápido, solo veré a mi papá. ¿Sí?"
Jae-hee
echó el peso hacia atrás y se aferró con fuerza al pomo de la puerta. Woo-won
frunció el ceño, se agachó y se lo cargó al hombro. Subió las escaleras a
grandes pasos, se dirigió directamente al agujero del alambrado y recogió el
abrigo enterrado en la nieve.
"Señor,
un momento. Por favor."
"Tu
padre no está aquí. Lo trasladé a un lugar seguro, así que cállate."
Sacó
el teléfono del bolsillo del abrigo y llamó a Kang Yu-chan. Tras unos tonos,
escuchó la voz de Yu-chan.
-¡Hyung,
¿dónde estás?!
"Si
subes por aquí, hay un agujero en el alambrado, por este lado..."
Woo-won
dejó de hablar y miró hacia abajo de la colina. Se escuchaba el sonido de la
nieve siendo aplastada. Al agudizar el oído, no era una persona, sino el sonido
de decenas de pasos. Tenía un mal presentimiento.
-¿Hyung?
Colgó
el teléfono e inmediatamente empujó a Jae-hee a través del agujero. Jae-hee lo
miró con rostro desconcertado. El sonido de los pasos se acercaba cada vez más.
"No
mires atrás y baja directo. Abajo está el secretario Kang, quédate con él.
¡Vete ahora!"
Woo-won
le dio la espalda a Jae-hee y vigiló hacia abajo. Bajo la tenue luz de las
farolas, empezaron a verse las siluetas de varias personas. Sintió que Jae-hee
se levantaba con duda y empezaba a moverse. Deseaba que se diera prisa.
Yang
Pil-soo, que subía la colina, descubrió a Jae-hee y gritó a sus subordinados.
De inmediato, los matones cambiaron de dirección y corrieron hacia abajo.
"Vaya,
parece que nuestro director tiene agallas. ¿Qué hace un debilucho como usted en
un lugar como este? Y además llevándose a mi chico."
"¿Tu
chico?"
"Ah...
eso ya lo sabrás con el tiempo. Hablo de Cha Jae-hyun. ¿Se lo llevó el
director?"
"¿Tengo
alguna razón para responderte?"
"Director.
Se lo advierto seriamente, escuche bien. Si sigue andando así sin distinguir el
cielo de la tierra, podría terminar apuñalado."
Woo-won
se sacudió la nieve de la cabeza y sonrió con ironía. La expresión 'una rana en
el fondo de un pozo' le venía perfecta. Yang Pil-soo solo jugaba a ser rey en
el Sector 12; fuera de allí, no era más que un criminal en potencia o un pobre
diablo. Él mismo lo sabía, por eso se cubría de marcas de lujo para alardear.
Woo-won
levantó la vista para mirar fijamente a Yang Pil-soo y dio un paso al frente.
Los subordinados que custodiaban a Yang Pil-soo se sobresaltaron notablemente.
"Inténtalo
si puedes."
"Este
tipo se volvió loco de remate. Veo que perdió el miedo, pero..."
"Un
tipo sin valor como tú solo tiene lengua."
Woo-won
interrumpió a Yang Pil-soo cuando este dudaba y sentenció tajante. Luego, lo
agarró del cuello y lo atrajo hacia sí. De su cuerpo emanaba un fuerte olor a
perfume. Era una mezcla de fragancias que resultaba repugnante. Woo-won tragó
saliva y respiró hondo.
Por
mucho que se cubriera de marcas de lujo y llevara un reloj caro en la muñeca,
el olor a pobreza impregnada nunca desaparece del todo. Al contrario, esos
adornos mediocres solo hacían más evidente su miseria. La clase no se compra
con dinero. Al igual que el olor a podrido no desaparece por cubrirlo con
perfume caro; solo resalta el hecho de que uno mismo es de baja calidad.
"Hasta
los perros tienen instinto y saben a quién ladrar. Ni siquiera miran a los ojos
si saben que les irá mal. Así que tú también elige bien a quién ladras. No
andes ladrando a cualquiera como un perro callejero."
"¡¿Qué
dijiste, infeliz?!"
"Tú
serás un rey aquí, pero no eres más que un muerto de hambre que vive en el
Sector 12. ¿Por qué no te ubicas un poco?"
"Este
tipo de verdad quiere morir."
De
repente, Yang Pil-soo empujó el hombro de Woo-won con todas sus fuerzas y sacó
un cuchillo de su cintura. Justo cuando la hoja, escalofriantemente afilada, se
dirigía hacia Woo-won...
"¡Señor!"
"¡Cuidado!"
El
pequeño Jae-hee cruzó el agujero en un instante y se lanzó hacia Woo-won.
Woo-won, totalmente desconcertado por la situación imprevista, protegió
instintivamente a Jae-hee y ambos cayeron al suelo. Gracias a la nieve
acumulada no hubo un gran impacto, pero su corazón palpitaba con fuerza por la
repentina intervención de Jae-hee.
Inmediatamente
comprobó el estado del Pistilo en sus brazos. Jae-hee temblaba tanto que no
quería soltarse de él, visiblemente asustado.
"¡¿Estás
loco?! ¡¿Cómo se te ocurre saltar aquí?!"
"Ya...
Yang Pil-soo iba a... a matarlo, señor."
Woo-won
le dio unas palmaditas suaves en la espalda a Jae-hee y soltó un largo suspiro.
Su intención había sido provocar a Yang Pil-soo para que blandiera el cuchillo.
Su cuerpo no se derrumbaría fácilmente por derramar un poco de sangre y, por el
contrario, pensó que si aprovechaba bien el momento, sería la oportunidad
perfecta para acorralar a Yang Pil-soo. No era una apuesta imprudente, sino una
trampa calculada meticulosamente.
Sin
embargo, con la inesperada intervención de Jae-hee, todo se había echado a
perder. Pero, a pesar de que sus planes se arruinaron, extrañamente no sintió
irritación ni ira, sino que se vio envuelto en una emoción sutil.
Woo-won
abrazó con fuerza a Jae-hee, que seguía temblando aferrado a su solapa, y se
levantó lentamente.
Pronto
apareció Kang Lee-chan con la policía. Lee-chan observó a Yang Pil-soo de
arriba abajo con interés. Yang Pil-soo guardó apresuradamente el cuchillo tras
su cintura e intercambió miradas con sus subordinados.
"Si
hubieras atacado al Director Kang, te habría llevado por delito flagrante. Qué
lástima."
Lee-chan
sonrió burlonamente mientras sujetaba el brazo de Yang Pil-soo y, usando la
manga, sacó el cuchillo oculto tras su cintura. Mientras Yang Pil-soo lo miraba
desconcertado, Lee-chan dejó caer el arma sobre la nieve deliberadamente.
"¿Intentaba
apuñalar a Kang Woo-won con esto?"
"......."
"Responda."
"No."
"¿Entonces
lo estaba amenazando?"
Yang
Pil-soo soltó una risita seca con aire relajado. Parecía saber que la situación
le favorecía.
"No
fue nada de eso."
Lee-chan
giró la cabeza para mirar a Woo-won. Este negó levemente con la cabeza. No
había grabaciones de audio ni video, ni tampoco heridas. Los únicos que habían
escuchado la conversación eran Yang Pil-soo y sus subordinados, quienes
lógicamente testificarían a su favor. Y si Yang Pil-soo insistía en que esa no
era su intención, no había nada que hacer.
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"Es
una lástima en muchos sentidos."
"......."
"Pero
no te alegres demasiado. Nos volveremos a ver."
Lee-chan
hizo una mueca, dio media vuelta y comenzó a bajar la colina. Woo-won también
empezó a caminar protegiendo a Jae-hee entre sus brazos. Escuchó los insultos
de Yang Pil-soo a sus espaldas, pero los ignoró. Habiendo encontrado a Jae-hee,
el objetivo principal estaba cumplido.
Salieron
de la puerta del Sector 12 y Woo-won abrió la puerta del coche. Sentó a Jae-hee
en el asiento del acompañante y le abrochó el cinturón de seguridad con
cuidado. Jae-hee seguía temblando, como si el impacto no se hubiera desvanecido.
"Hyung,
un momento."
Woo-won
cerró la puerta y se puso junto a Kang Yu-chan mientras encendía un cigarrillo.
La nieve seguía cayendo sin descanso. Se apartó el cabello húmedo por la nieve
y aspiró profundamente el humo.
"¿Y
Lee-chan?"
"Está
hablando con los policías en la caseta."
Woo-won
exhaló el humo con la vista fija en la caseta. Si hubiera tenido que perder el
tiempo discutiendo con policías que no eran más que espantapájaros, habría sido
un dolor de cabeza, pero gracias a Lee-chan pudo terminar el asunto con
facilidad. Esa maldita nieve que caía del cielo también había ayudado.
Cada
vez que cerraba los ojos, la imagen de Jae-hee lanzándose frente a él se
repetía. Al parecer, no podría dejar de preocuparse por Jae-hee. Woo-won apagó
el cigarrillo en el cenicero y sujetó el hombro de Yu-chan.
"Buen
trabajo hoy. Me gustaría saludar a Lee-chan antes de irme, pero Jae-hee está
temblando mucho. Dile que ya organizaremos una reunión."
"Espera
un segundo."
Yu-chan,
con un cigarrillo en los labios, sacó una venda de su bolsillo. Luego, vendó la
mano derecha de Woo-won, que tenía cortes severos.
"Gracias."
Woo-won
caminó sobre la nieve que le llegaba a los tobillos hacia el asiento del
acompañante. Al abrir la puerta con cuidado, Jae-hee lo miró parpadeando con
sus grandes ojos. Woo-won se agachó lentamente para nivelar su mirada con la de
él. Sus pupilas grises temblaban levemente.
"¿Qué
es lo que te da tanto miedo que sigues temblando?"
"......."
"Este
cachorro... ¿Por qué te metes sin miedo? ¿Qué habrías hecho si te herían? De
ahora en adelante, cuida mejor de tu propio cuerpo."
Aunque
lo reprendía, Woo-won acarició suavemente la cabeza de Jae-hee. Sentía una
curiosidad genuina por saber en qué había pensado al lanzarse, siendo alguien
tan miedoso. Mientras dudaba si preguntar o no, Jae-hee habló con dificultad.
"No...
no pensé en nada. Solo... tuve mucho miedo de que usted saliera herido."
"¿Por
qué? ¿Por qué tenías miedo de que yo saliera herido?"
Jae-hee
no pudo responder de inmediato y solo movió los labios repetidamente. Woo-won
se preguntó qué diría para tardar tanto. Cuando ya se había acumulado algo de
nieve sobre su cabeza, Jae-hee, con los ojos tristes, negó con la cabeza.
"...
No es nada."
* * *
Jae-hee,
con el rostro perdido, miraba de reojo a Kang Woo-won mientras este sujetaba el
volante. A pesar de estar viendo con sus propios ojos que él estaba ileso, no
lograba calmarse. Al cerrar los párpados, solo venía a su mente la escena de
Yang Pil-soo intentando blandir el cuchillo contra él. Se llevó una mano al
pecho y respiró hondo, tratando de apaciguar su corazón, que latía desbocado.
"¿Qué
pasa? ¿Te sientes incómodo?"
"...
No, no es eso."
"¿Quieres
que te tome la mano?"
Kang
Woo-won preguntó con un tono ligero, como intentando cambiar el ambiente.
Jae-hee estiró la mano lentamente y apretó la suya. Debido al vendaje, no podía
sentir bien su temperatura, pero aun así se sintió mucho más aliviado.
Justo
en ese momento, el semáforo cambió a rojo y el coche se detuvo. Woo-won se
limitó a mirar fijamente las manos entrelazadas sin retirar el brazo. Al
contrario, entrelazó sus dedos con los de Jae-hee y apretó con más fuerza. Las
ramas del árbol que había echado raíces en el corazón del chico se agitaron con
debilidad.
Jae-hee
tampoco podía apartar la vista de sus manos firmemente unidas. Extrañamente,
sentía una molestia en algún lugar del pecho. No, la palabra
"molestia" no era suficiente; era como si una cuerda fina estuviera atando
y apretando con fuerza su corazón.
No
podía precisar exactamente cuándo había ocurrido, pero sin darse cuenta, el
árbol que había enraizado en su interior había comenzado a crecer. Las ramas se
habían extendido alimentándose de los momentos en que se preocupaba por la
salud de Kang Woo-won, de cuando lo esperaba al regresar del trabajo, de cuando
sonreía sin querer al recordar su rostro apuesto, o de cuando acariciaba el
lugar frío a su lado en la cama sintiendo nostalgia.
Al
principio, pensó que era solo un vínculo temporal por pasar tanto tiempo
juntos. Sin embargo, en el instante en que la hoja de Yang Pil-soo se dirigió
hacia Woo-won, lo comprendió con claridad: hacia quién se extendían las ramas
de su corazón.
Era
una emoción que sentía por primera vez en su vida, pero no era tan necio como
para no entender su significado. El deseo de que no saliera herido, de que no
estuviera enfermo, de que fuera feliz, de verlo sonreír con dulzura... Esos
sentimientos se habían acumulado hasta convertirse en una enorme bola de nieve
que oprimía su pecho.
'Cuando
termine el contrato, haz lo que quieras, pero mientras dure, quédate quietecito
en casa y abre las piernas cuando yo lo pida. Ese es tu trabajo.'
Las
palabras de Woo-won arañaron su corazón. Había descubierto lo que sentía, pero
no podía expresarlo. Tal como él había dicho, eran una relación contractual
unida por el dinero.
No
debía permitir que descubriera ese afecto, ni debía mostrarlo. Kang Woo-won no
deseaba tales sentimientos. Eran una relación que debía mantenerse dentro de
los límites claros de un contrato, utilizándose mutuamente según fuera
necesario y terminando limpiamente en el momento adecuado.
Jae-hee
contuvo el aliento mientras miraba a Woo-won. Ante la pregunta anterior del
hombre, la frase 'es porque te quiero' casi subió por su garganta. Quería
decirle que había empezado a quererlo y que por eso tuvo miedo. Sin embargo, no
pudo dejar salir las palabras.
Sentía
que, si revelaba este sentimiento, ocurriría algo que no podría manejar. Lo que
Kang Woo-won quería no eran estas emociones patéticas, sino solamente su
cuerpo.
"Señor,
¿por qué no se acuesta conmigo últimamente?"
"Ja,
¿qué? De verdad, tú no te callas nada."
Jae-hee
hizo un puchero y Woo-won soltó una carcajada seca. Llevó las manos entrelazadas
a sus labios. Tras presionar sus labios con firmeza contra el dorso de la mano
de Jae-hee, Woo-won clavó un poco los dientes, lo suficiente como para que el
chico sintiera un pinchazo de dolor.
"¡Ah!"
"¿Así
que después de hacerme preocupar tanto piensas compensarlo con tu cuerpo?"
"Señor...
¿se preocupó por mí?"
Woo-won
soltó sus manos y negó con la cabeza, como si fuera una pregunta obvia. El
calor subió al rostro de Jae-hee, tiñendo sus mejillas de rojo. Se presionó la
cara con las manos mientras sonreía levemente.
De
pronto, pensó que era una suerte que su primera vez no hubiera sido con Seok
Moon-seok o Yang Pil-soo, sino con Kang Woo-won. Al menos podría embellecer ese
recuerdo pensando que su primera experiencia fue buena y feliz.
Tras
conducir un buen rato a través de la nieve, el coche entró en la zona médica
especial. La nevada que caía con fuerza empezó a calmarse. El vehículo avanzó
lentamente por la carretera despejada hasta detenerse bajo el letrero que decía
'Sucursal Médica Especial de la Fundación Médica Idal'.
Jae-hee
miró a su alrededor con confusión. Woo-won se desabrochó el cinturón de
seguridad y tomó a Jae-hee por los hombros para que lo mirara de frente.
"¿Acaso
mi papá está aquí?"
"Escúchame
bien."
"......."
"El
estado de tu padre es muy malo. Como sabes, la Flor Caída es una enfermedad
rara y, como ha aguantado demasiado tiempo solo con analgésicos narcóticos,
siendo realistas, ya es mucho que haya resistido hasta ahora. Puede que el
doctor Moon te pida que te prepares para lo peor, o incluso puede que ni
siquiera puedas entrar a la habitación."
Jae-hee
cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir. Quería negar la realidad, pero
cada una de sus palabras era cierta. En realidad, la salud de su padre ya
estaba en una situación sin retorno. Sabía que la dosis de analgésicos
aumentaba cada día y que el efecto duraba cada vez menos.
Aun
así, había fingido no darse cuenta con la esperanza de que su padre se quedara
a su lado un poco más. Era su egoísmo lo que hacía sufrir a su padre. Jae-hee
se cubrió la cara con las manos y lloró en silencio.
Kang
Woo-won atrajo con cuidado el cuerpo de Jae-hee y lo envolvió en sus brazos.
Ante el calor que lo rodeaba, Jae-hee estalló en llanto.
"Te
esperaré, así que dímelo cuando estés listo mentalmente."
Los
recuerdos con su padre pasaron por su mente como una linterna mágica. No podía
dejar de llorar al pensar en cómo su padre se había esforzado desesperadamente
tras la muerte de Alex para criar a su pequeño hijo. Si le quedaba poco tiempo,
quería hablar con él, aunque fuera un poco, y sentir su calor.
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Jae-hee
salió por su cuenta del abrazo de Woo-won y se secó las lágrimas. Tras respirar
hondo varias veces, lo miró a los ojos.
"...
Quiero ir con papá."
Woo-won
lo observó fijamente antes de volver a sujetar el volante. El coche se deslizó
hacia el estacionamiento subterráneo del edificio.
Al
bajar, Woo-won esperó un momento frente al asiento del acompañante. Jae-hee
movió las manos con lentitud para desabrocharse el cinturón y abrió la puerta
con cautela. El aire denso característico de los estacionamientos subterráneos
le rozó la nariz.
Woo-won
llevó a Jae-hee al ascensor sin decir palabra. Al ser tarde, el ascensor llegó
a su destino sin detenerse. Al bajar en el cuarto piso, sacó su teléfono y
llamó a alguien.
Pronto
se abrió una puerta cerrada y Moon Jin-woo, con sus gafas sin montura, salió al
encuentro.
Moon
Jin-woo no se acercó demasiado, manteniendo cierta distancia con Jae-hee. El
chico ladeó la cabeza confundido hasta que recordó el día en que vomitó tras
oler el aroma a rosas característico de Jin-woo, y se sonrojó.
"Jae-hee,
dime si te sientes mal. Mantendré mi distancia."
"Ahora
estoy bien, pero... ¿cómo está mi papá?"
Moon
Jin-woo soltó un pequeño suspiro. Miró con lástima a Jae-hee, que tenía los
ojos enrojecidos, y finalmente habló con dificultad.
"Cha
Jae-hyun no tiene voluntad de recuperarse y su cuerpo está muy
debilitado."
"......."
"Es
probable que no pase de esta noche. Debes prepararte para... ¡Jae-hee!"
Jae-hee
se desplomó en el suelo, mirando al vacío con el rostro pálido. No sabía que
respirar pudiera ser tan doloroso. Sentía el pecho tan oprimido que ni siquiera
podía soltar el aire que inhalaba.
'¡Estoy
harto! De verdad... De estas zapatillas viejas, de la mochila con la cremallera
rota, de este uniforme que ni me queda bien, de esta casa apestosa... ¡Lo odio!
¡Me saca de quicio!'
'......'
'¡No
quiero vivir como papá! ¡Odio tanto tener un papá que solo puede vivir así, un
papá tan miserablemente pobre!'
Se
aferró al pecho al recordar de pronto aquellas palabras. El rostro de su padre
en aquel momento, su respiración, el ambiente... todo seguía intacto en su
memoria. Sentía que todo era culpa suya y no podía dejar de llorar.
"Papá,
perdón..."
Jae-hee
golpeó el suelo con el puño y lloró con todas sus fuerzas.
La
imagen de su padre mirándolo con ternura cuando hacía berrinches de niño, su
lucha desesperada por criarlo bien, sus llantos contenidos bajo las sábanas por
las noches, y hasta el momento en que su vida cambió por completo debido a una
palabra que su hijo soltó sin pensar... Todo ese tiempo pasó frente a sus ojos.
Entonces
no lo sabía. No sabía cuán grande era ese sacrificio, ni cuántas cosas tuvo que
abandonar. Su padre siempre sonreía y decía que estaba bien, pero al final
cargó con todas las heridas solo y resistió hasta aquí.
Solo
había recibido y aún no le había dado nada a cambio, pero parecía que su padre
ya estaba listo para dejarlo.
"Levántate."
Jae-hee
vio unos zapatos negros frente a él. Al levantar la cabeza lentamente, sus ojos
se encontraron con los de Kang Woo-won, quien lo miraba con rostro inexpresivo.
"Dicen
que no hay tiempo. ¿Hasta cuándo vas a estar aquí llorando?"
"......."
"Entra,
toma su mano y sonríele. Para que tu padre, que se va dejando a su único hijo
en el mundo, pueda irse tranquilo."
Jae-hee
se mordió el labio con fuerza y contuvo el llanto. Respiró hondo y se frotó los
ojos con el dorso de la mano para borrar el rastro de las lágrimas. Sin
embargo, el llanto se filtró de nuevo y las comisuras de sus labios temblaron,
por lo que terminó bajando la cabeza. Debía sonreír, pero su arrepentimiento
era tan grande que no podía esbozar ni una mínima sonrisa.
"¡Doctor!"
De
repente, una enfermera salió corriendo de la habitación y llamó a Moon Jin-woo.
Él miró a Jae-hee con desconcierto por un momento y luego entró corriendo.
Jae-hee también corrió desesperado hacia la puerta.
Un
agudo sonido mecánico le perforó los oídos y, ante sus ojos, se desplegó la
escena que solo había visto en dramas: le estaban haciendo masajes cardíacos
con una máquina. Jae-hee no se atrevió a entrar y solo derramó lágrimas
interminables.
"¡Ha
vuelto!"
Tras
lo que pareció una eternidad, la gráfica que trazaba una línea recta empezó a
dibujar ondas de nuevo. Moon Jin-woo se secó el rostro empapado de sudor con la
manga y recuperó el aliento. Parecía que el deseo de que Jae-hyun escuchara al
menos una vez la voz de su hijo antes de partir le había llegado al paciente.
Sin demora, abrió la puerta y atrajo a Jae-hee hacia el interior.
"No
sabemos cuándo se detendrá su corazón otra vez."
Jae-hee
se acercó a la cama y tomó la mano áspera de su padre. Lloró en silencio
aferrado a esa mano que aún conservaba su calor. Por mucho que intentara no
hacerlo, solo brotaban lágrimas. Había imaginado y se había preparado para el
final de su padre innumerables veces, pero al tenerlo enfrente, no pudo hacer
nada.
"Papá,
te esforzaste mucho... Olvida todo lo que pasó aquí, reúnete con papá Alex y sé
feliz. Prometo que volveremos a vernos..."
Quería
agradecerle por no rendirse con él a pesar de las dificultades, decirle que si
hubiera otra vida quería nacer de nuevo como su hijo, y que fue feliz porque él
era su papá; pero tenía la garganta tan cerrada que no pudo articular las
palabras.
De
pronto, sintió una gran fuerza en la mano que sujetaba. Jae-hee levantó la
cabeza y miró a su padre. Sintió como si sus ojos se encontraran por un
instante. Y de inmediato, la fuerza de la mano desapareció. Los ojos de Jae-hee
se abrieron de par en par.
En
su afán de no dejarlo ir, llamó a su padre con desesperación, pero la mano ya
se había soltado y caído sobre la cama. Un sonido mecánico monótono y agudo
resonó en toda la habitación.
"No,
¡no! ¡No!"
"......."
"¡Papá,
no te vayas! ¡Por favor, no te vayas!"
Jae-hee
agarró el cuerpo de su padre y lo sacudió con fuerza. Mientras Jae-hee
sollozaba como si se le fuera la vida, Kang Woo-won le dio la vuelta y lo
abrazó con fuerza. Ahora, realmente se había quedado solo.
