11. El regreso
"Soy yo. Ahora mismo estoy en la casa de
la madre de Kang Seung-ju".
Mientras esperaba la llegada de Seung-ju, Choi
Jae-yoon informó de los resultados a Seúl. No pudo evitar soltar una pequeña
risa al verse en una situación que lo hacía parecer casi el secretario de su
propio hermano menor.
—¿Qué? ¿Cómo se te ocurre presentarte en su
casa así como así? Deberías haber detenido a Yun aunque él insistiera.
Como era de esperarse, Hwa-young puso el grito
en el cielo al enterarse de que sus dos hijos estaban en la casa materna de
Seung-ju.
Por supuesto, Jae-yoon tenía sus excusas.
'Seung-ju vendrá de inmediato, así que vamos a
mi casa, esperemos allá'.
Tras terminar la llamada con Seung-ju, Go
Won-mi les había exigido con bastante firmeza que fueran a su hogar. Jae-yoon
intentó negarse repetidamente diciendo que esperarían en un hotel, pero no
funcionó.
'Por lo que veo, no han podido comer bien; les
prepararé algo en casa. No importa qué tan buena sea la comida de fuera, nada
supera a la comida casera'.
Al ser alguien que regentaba un restaurante,
parecía que esas cosas eran lo primero que notaba. El plato de Jae-yoon estaba
visiblemente vacío, y era evidente que ella también quería asegurarse de que
Yun comiera algo nutritivo.
'…Si vamos allá, ¿podré ver cosas como el
álbum de graduación de Seung-ju hyung?'.
'Por supuesto. Te mostraré todo, desde sus
fotos de bebé'.
Parecía que Yun realmente quería ir, pues
mordió el anzuelo de Go Won-mi de inmediato. Durante todo el trayecto en el
asiento trasero, conversó sin parar con Won-mi, y para cuando bajaron del auto,
ya se llamaban "suegra" y "Yun-ah", como si se conocieran
de toda la vida.
"Como le dijimos que está embarazado,
parece que le preocupa. Por lo que escuché, incluso ya tuvo un sueño de
concepción".
—En fin, no causen demasiadas molestias.
…¿Cómo está Yun?
"Apenas llegó, durmió un poco en la
habitación de Kang Seung-ju y ahora está comiendo fruta mientras mira los
álbumes. ¡Parece el hijo de esta casa!".
—Yun siempre ha tenido esa facilidad para
ganarse a la gente.
Hwa-young soltó una risa leve, aliviada al
saber que todo marchaba bien.
"…Cuando llegue Kang Seung-ju, ¿qué
hacemos? ¿Me lo llevo a rastras a Seúl de inmediato?".
—Ay, ni se te ocurra. Yun se desmayaría de
nuevo.
Ante el comentario mitad broma, mitad en serio
de Jae-yoon, Hwa-young volvió a alarmarse y puso límites a su hijo.
"Vaya, se lo toma muy a pecho, solo era
una broma. ¿Acaso su hijo es capaz de algo así? De todos modos, Yun está muy
cansado, no podrá viajar mañana mismo".
—Está bien, vengan despacio. Tú también
aprovecha para descansar un poco allá.
"¿Quiere que yo también me quede
aquí?".
—Eres médico.
"¡Si hubiera sabido esto, habría traído a
Da-hyun! No puede ser…".
—Eso arréglalo tú.
Chasqueando la lengua ante los aspavientos de
su hijo, Hwa-young colgó la llamada sin dudarlo. Justo cuando Jae-yoon, que se
quedó solo de repente por unos días, intentaba llamar urgentemente a Da-hyun…
Bip, bip, bip.
Se escuchó el sonido de la cerradura
electrónica abriéndose, seguido de un estruendo de pasos en la sala.
—¡Hyung!
Al salir apresuradamente a la sala, Jae-yoon
vio la espalda de Yun corriendo por el pasillo que conectaba la sala con la
entrada. A pesar de que aún no se había recuperado del todo del viaje, ¿de
dónde sacaba esa fuerza para correr tan rápido?
Mucho antes de lo previsto, Kang Seung-ju
había llegado.
* * *
Al abrir la puerta, el sonido de pasos rápidos
se acercó a toda velocidad.
Era un sonido que ya le resultaba familiar.
Tal como el día en que se conocieron, el dueño de esos pasos ligeros que apenas
rozaban el suelo estaba en la entrada. Fue incluso antes de que Seung-ju
alcanzara a quitarse los zapatos.
"Yun-ah".
En cuanto Seung-ju abrió los brazos y
pronunció su nombre, Yun, que intentaba recuperar el aliento, se lanzó a ellos
y lo abrazó con fuerza.
"…Hyuuuuung, snif… yo… hip, snif,
¡waaaaaaaa!".
Como si soltara todo el resentimiento
acumulado de golpe, Yun hundió el rostro en el pecho de Seung-ju y lloró
desconsoladamente. Lo que intentaba decir quedó empañado y desordenado por las
lágrimas, pero Seung-ju sintió que podía entenderlo perfectamente.
Que lo había esperado. Que pensó que se verían
pronto. Que tuvo miedo porque desapareció sin avisar.
Como respondiendo a las palabras que no
escuchó, Seung-ju palmeó suavemente los hombros que temblaban. Hundiendo los
labios en el cabello fresco que, como siempre, olía de maravilla, se disculpó
en voz baja.
"Siento haber tardado".
Al notar que su forma de hablar había
cambiado, Yun levantó el rostro empapado. Sus ojos, que se habían puesto rojos
en un instante, parpadearon lentamente como confirmando si lo que había oído
era real.
"¡Hyung, snif!".
"Te extrañé".
Ante el tierno susurro que emanaba de aquel
rostro serio, los lagrimales de Yun se rompieron de nuevo. Fue tal el llanto
que incluso empapó las manos de Seung-ju, que intentaban secar sus lágrimas. Y
ahora que finalmente podía ver bien la cara de Seung-ju, Yun sollozó con más
fuerza.
"…Hyung, ¿estuviste… enfermo? …Tu cara…
¡waaaaa!".
"Solo fue un resfriado. Ya estoy
bien".
Para tranquilizarlo, Seung-ju le dio besitos
juguetones por toda la cara. Pareció surgir efecto, pues el llanto cesó pronto.
"…Si de verdad estás bien…".
Acto seguido, Yun dio unos toquecitos en sus
labios y los estiró hacia adelante. Aunque Seung-ju soltó una risita ante esa
actitud tan pícara de siempre, unió sus labios secos con los labios húmedos de
Yun sin decir una palabra. Y en el momento en que, por hábito, estaba a punto
de profundizar el beso, se escuchó un carraspeo desde algún lugar.
"Ejem".
Al sentir una mirada punzante desde un
costado, Seung-ju giró la cabeza y vio a dos personas paradas al final del
pasillo.
Uno era Choi Jae-yoon, que hoy parecía
inusualmente imponente, y la otra era su madre, Go Won-mi. Solo entonces
Seung-ju fue consciente de que estaba en su casa materna y soltó un suspiro
interno. 'Rayos'.
Cuando Seung-ju intentó separarse por la
vergüenza, Yun lo abrazó con más fuerza y, por el contrario, les exigió con
seguridad a los espectadores:
"Un momento, por favor, retírense".
Choi Jae-yoon, que estaba con los brazos
cruzados mirándolos fijamente, se golpeó la frente como si no pudiera creerlo,
mientras que Won-mi, que se tapaba la boca con ambas manos conteniendo la risa,
le siguió la corriente con los músculos de la cara temblando de diversión.
"Está bien, hagan lo que quieran. Esta
vieja se retira".
"Ja, mis ojos están fallando. ¿Cómo no me
di cuenta antes?".
Tras Won-mi, Jae-yoon también chasqueó la
lengua y se retiró del pasillo. Como ya no había nadie que los molestara, Yun
tiró del borde de la ropa de Seung-ju para que continuaran con lo que estaban
haciendo.
Sin embargo, aunque hubiera cambiado un poco,
Kang Seung-ju seguía siendo el mismo. Con dos personas que, aunque no
estuvieran a la vista, seguramente estarían escuchando con atención, no tenía
el valor de entregarse a demostraciones de afecto allí mismo. Al menos no
todavía.
"Luego".
"¿Luego, cuándo?".
"Lo haremos en la habitación más tarde,
con calma".
'Porque tenemos tiempo'. Yun, que hacía un
puchero como si se quejara, asintió aceptando que hacerlo con calma era mejor.
En su rostro, donde las lágrimas ya se habían secado, afloraba una sonrisa
cálida como el sol de primavera.
Caminando lentamente por el pasillo no muy
largo con el brazo rodeando los hombros de Yun, finalmente sintió que había
llegado a casa.
Hizo bien en apresurarse, aunque fuera un
esfuerzo excesivo. Ojalá hubiera podido llegar un día antes, pero se sentía
aliviado de no haber hecho esperar más a Yun.
De repente, Seung-ju recordó la expresión del
taxista cuando le pidió de la nada que lo llevara hasta Busan.
'¿Busan? ¿Se refiere a la ciudad de Busan?'.
'Sí'.
'Si vamos hasta allá en taxi, costará al menos
500.000 wones…'.
El conductor giró el cuerpo por completo para
mirarlo hacia atrás con una expresión de incredulidad. Lo entendía. Un rostro
demacrado, vistiendo una camiseta de un puesto turístico y pantalones de traje,
no era una imagen muy confiable, incluso para el propio Seung-ju.
'Arranque. Si llegamos antes de la hora de la
cena, le pagaré el doble'.
Como el tiempo apremiaba, Seung-ju le entregó
todo el efectivo que tenía y prometió una compensación adicional. Manipular a
alguien con dinero… era algo que antes jamás se le habría ocurrido, pero
parecía que, sin darse cuenta, había ganado un poco de flexibilidad.
Gracias a eso pudo ver a Yun antes, así que
para Seung-ju también fue un trato beneficioso.
"Pero, hyung, llegaste muy rápido. ¿Acaso
viniste en helicóptero?".
'Vaya imaginación la de los ricos'. Seung-ju
soltó una risa interna y acarició suavemente esa cabeza llena de ideas
disparatadas. Y tras confirmar que su madre y Jae-yoon aún no estaban a la
vista, depositó un beso en la frente despejada de Yun.
* * *
A la mañana siguiente.
Seung-ju se despertó frunciendo el ceño por la
luz del sol que se filtraba en el dormitorio. Eran las 10:00.
Al darse cuenta de que se había quedado
dormido, intentó incorporarse de golpe, pero se detuvo al descubrir a Yun
durmiendo profundamente a su lado. Tal vez el cansancio acumulado de esos días,
en los que apenas había comido o dormido, lo había golpeado finalmente. Anoche,
Seung-ju prácticamente tuvo que darle la cena en la boca, y el chico se había
quedado dormido apenas apoyó la cabeza en la almohada.
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Salió de la cama con sumo cuidado para no
hacer ni el más mínimo ruido y observó en silencio el lugar donde Yun
descansaba.
Le metió los pies que sobresalían de las
mantas, le subió el edredón hasta el cuello y lo volvió a tapar, pero Yun ni
siquiera se inmutó. Seung-ju le acarició el rostro, fijándose en si sus párpados
estaban irritados de tanto llorar, pero al ver que su respiración seguía siendo
pausada y rítmica, comprendió que estaba sumido en un sueño muy profundo.
Salió de la habitación de puntillas y miró
hacia la ventana; la luz que se colaba por las rendijas de las cortinas le
resultaba un poco molesta, pero Yun estaba de espaldas a la ventana, así que no
parecía que fuera a despertarse por eso.
"Fuuu…."
Caminando con pesadez hacia la sala, Seung-ju
revisó finalmente los mensajes acumulados desde la noche anterior. Entre varios
textos sin importancia, uno captó su atención.
[Comuníquese apenas se despierte.]
Un mensaje conciso que había llegado hacía
apenas dos horas. Era del vicepresidente Choi Ki-yoon.
Ahora que lo pensaba, ¿qué había dicho Choi
Jae-yoon ayer antes de volver al hotel?
'Estarás cansado, así que hoy descansa. Mañana
mi hermano o la oficina de secretaría se pondrán en contacto contigo para
decidir el itinerario. Yo también tengo que quedarme aquí por Yun de todos
modos'.
No esperaba que Ki-yoon lo contactara
directamente en lugar de la oficina de secretaría. Dada la situación, no era
extraño, pero era un oponente mucho más incómodo que cualquier otro. Ki-yoon
había sido la primera persona en descubrir su relación con Yun; sabía todo y,
aun así, le había dado muchas oportunidades y favores, por lo que, en
retrospectiva, Seung-ju sentía que lo había traicionado.
Seung-ju respiró hondo y llamó a Ki-yoon. Como
si estuviera esperando, el hombre respondió apenas sonó el tono.
—Veo que seguía vivo, señor Kang Seung-ju.
La voz de Choi Ki-yoon era tan monótona que
resultaba imposible adivinar sus pensamientos. Solo con la llamada, Seung-ju
pudo imaginar la expresión de Ki-yoon mirándolo con indiferencia, y tragó
saliva inconscientemente.
"…Lo siento mucho."
—Lo siento… No sé exactamente por qué se
disculpa.
"Eso es…."
Era un hombre que rara vez alzaba la voz,
incluso cuando estaba claramente furioso. El tono de Ki-yoon ponía a cualquiera
extrañamente tenso, hasta el punto de que Seung-ju pensó que sería más fácil
lidiar con la ira del presidente Choi Il-ho.
—…¿Va a huir de nuevo?
"No, señor."
—Dejemos esto aquí por teléfono. Hablaremos en
detalle cuando suba a Seúl.
"…Sí. Entendido."
—Daré instrucciones para que esta semana
cuente como vacaciones, así que suba antes del fin de semana. Cuide bien de
Yun.
"Sí."
Antes de que Seung-ju terminara de responder,
Ki-yoon colgó.
Justo cuando Seung-ju se giraba aliviado por
haber superado un obstáculo, sus ojos se cruzaron con los de Go Won-mi, que
salía de la habitación principal. Pensó que a esa hora ella ya estaría en el
restaurante.
"¿No ha salido?"
"Sí, saldré después de dejarles el
almuerzo listo. ¿Yun sigue durmiendo?"
A Seung-ju le resultaba asombroso lo cariñosa
que era su madre con Yun, a pesar de haberlo conocido ayer mismo. Se preguntó
si las cosas habrían sido mejores si él tuviera esa personalidad.
"Parece que está cansado. Yo me encargaré
de la comida, así que puede irse."
"Yo sé lo que hago. Por cierto…."
Acostumbrada a su huraño hijo, Won-mi ni
siquiera hizo ademán de escucharlo y acortó la distancia con paso firme.
¡Y zas!
Antes de que Seung-ju pudiera reaccionar, Won-mi
le propinó un sonoro manotazo en la ancha espalda. Fue un golpe tan fuerte que,
por un segundo, sintió que le saltaban chispas de los ojos.
"¡Agh!"
Sorprendido por la mano tan pesada de su
madre, Seung-ju se tapó la boca rápidamente. No quería que Yun se despertara
por el ruido.
"¡Pedazo de animal! ¡No solo dejas
embarazado a una criatura de veinte años, sino que encima lo abandonas y huyes!
Si yo fuera el padre de ese chico, no te dejaría en paz. Kang Seung-ju, ¿así es
como te crié? …Dicen que uno nunca termina de conocer a las personas; tú, que
no diste ni un problema en la adolescencia, acabas de causar un desastre
monumental, ¡ay…!"
Consciente de que Yun dormía, Won-mi también
bajó mucho la voz, aunque no dejó de darle manotazos en el brazo con cada frase
que soltaba. Ayer le había dicho que descansara porque estaba cansado, pero hoy
finalmente estallaba su furia.
"No fue un 'desastre'."
Seung-ju, que había escuchado los reproches en
silencio por su sentimiento de culpa, finalmente habló.
"¿Qué?"
"No fue algo que simplemente
'sucedió'."
Seung-ju decidió dejar clara su postura. En
unos días tendría que decir algo similar en Seúl, así que esto servía como un
ensayo frente a su madre.
"Lo hice porque lo quiero, y no creo que
eso sea un error. Fue de mutuo acuerdo. No sé cómo un beta pudo dejar
embarazada a un omega, pero no voy a evadir mi responsabilidad. Haré lo que Yun
decida hacer."
"Vaya, vaya… miren nada más al gran
enamorado, igualito a su padre."
Aunque hablaba con sarcasmo, había una pizca
de sonrisa en su rostro, así que parecía que el argumento no había sido malo.
Aprovechando el momento, Seung-ju decidió preguntar algo que le inquietaba,
pues no quería dejar ninguna duda aunque ella pareciera haber aceptado bien a
Yun.
"Mamá, ¿tú… estás bien con esto?"
"¿Con qué?"
"…Con que sea un hombre. ¿Estás bien con
que tu hijo haya dejado embarazado a otro hombre? Ni siquiera somos personas
con rasgo."
El embarazo de un omega masculino. Para
quienes vivían como betas, podía ser un tema difícil de digerir. Hay muchos
padres que no aceptan que sus hijos amen a otros hombres, y que lo haya dejado
embarazado podría ser aún más impactante. Incluso unos padres que hablaban
constantemente de amor podían reaccionar diferente cuando se trataba de su
propio hijo.
"Pensé que ibas a decir algo
importante."
Won-mi acarició suavemente la mejilla de su
hijo, que esperaba la respuesta con el cuerpo tenso. Seung-ju, que se había
quedado quieto mientras recibía los golpes en la espalda y el brazo, se apartó
de inmediato frunciendo el ceño.
"¡Ah, basta!"
"Vienes a preguntar esto muy temprano.
Deberías haberlo preguntado ayer antes de armar ese escándalo en la
entrada."
El rostro de Seung-ju se encendió. De repente,
tuvo el mal presentimiento de que su madre ya le habría contado todo esto a su
padre. Ellos no eran de los que dejaban pasar algo así, ¿había hablado de más?
"Kang Seung-ju."
"……."
"¿Qué quieres que haga con algo que ya
pasó? No tengo más queja que el hecho de ser abuela a esta edad. No eres
alguien que vaya a dejar de hacer algo porque yo te lo pida, ni puedo obligarte
a que dejes de querer a alguien…. Y además."
"¿Y además?"
"Al ver a Yun, entiendo por qué te
sientes así. No sé por qué un chico como él querría a alguien tan tieso como
tú, pero bueno, haré de cuenta que tengo un hijo más. Me preocupa cómo va a dar
a luz siendo tan debilucho, pero…."
Esas palabras, que convertían todas sus
preocupaciones en algo insignificante, hicieron que a Seung-ju le escociera la
nariz. Sintió que, después de todo, él era la persona con la mentalidad más
estrecha de su entorno.
"Gra-gracias."
"¡Vaya! He vivido lo suficiente para
escuchar a mi hijo darme las gracias. ¿Es porque defendí a Yun?
¡Definitivamente eres el hijo de Kang Young-do, todo un tonto por su
pareja!"
Mientras Won-mi volvía a darle palmaditas en
el brazo a Seung-ju con exageración, Yun salió a la sala frotándose los ojos
hinchados, tal vez por el alboroto o porque ya era hora de despertar.
"Mamá, no le pegue a Seung-ju
hyung…."
Confundido por el sueño, Yun corrió a proteger
a Seung-ju. Won-mi, convertida de repente en la "madre malvada", se
quedó boquiabierta de indignación, sacudió la cabeza y se fue a la cocina
murmurando que "se controlaran un poco".
"¡Vayan a lavarse! Y vengan a
comer."
Al quedarse solos en la sala, Seung-ju consoló
a Yun asegurándole que no le estaban pegando y le dio varios besos en las
mejillas. Cuando Yun asomó los labios indicando que no era allí donde los
quería, Seung-ju cedió dócilmente y lo besó en la boca, pero Won-mi no vio
nada. O quizás, simplemente decidió darles la espalda a propósito.
* * *
Después de que Won-mi se marchara tras
dejarles listo el almuerzo, Choi Jae-yoon apareció como para hacer el relevo.
'Traigan la lista de todos los alfas que hayan
tenido contacto con Yun. Los voy a destrozar uno por uno'.
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Recordando cómo le habían brillado los ojos de
furia en el hospital al enterarse del embarazo, Seung-ju pensó que Jae-yoon lo
agarraría por las solapas en cuanto lo viera, pero se mantuvo extrañamente
tranquilo, tal vez porque Yun estaba presente. De hecho, su silencio resultaba
sospechoso, ya que él siempre solía soltar bromas para relajar el ambiente.
Jae-yoon ignoró a Seung-ju y examinó el estado
de Yun con destreza profesional.
"Bueno, tu estado es estable. Aunque
quieras ir a algún lado, quédate descansando tranquilo hasta hoy".
"Yo siempre estoy tranquilo…".
"¡Ay, mira quién habla después de causar
semejante lío!".
"Lo siento. Yo aceptaré el castigo".
Seung-ju, que escuchaba a un lado, intervino
inclinándose profundamente. Jae-yoon, que ya estaba guardando sus instrumentos,
señaló a Seung-ju resoplando y se revolvió el cabello con frustración para
desquitarse.
"¿Desde cuándo están juntos? No, no me
digas. De toda la familia, yo fui quien más veces los vio juntos, ¿cómo es
posible que no me diera cuenta de nada? ¿Fue desde que sus feromonas se
estabilizaron? ¿O antes, cuando le saqué sangre en el hotel? No me digas que ya
lo tenías planeado desde que huyó de casa".
Jae-yoon continuó lanzando preguntas
desordenadas, confesando que no había podido dormir en toda la noche repasando
cada detalle del pasado. Tras parlotear solo un buen rato, finalmente pareció
llegar a una conclusión y se frotó la cara con cansancio. Tenía unas ojeras
notables.
"Ja… no sé. Solo prométanme esto: tú,
Yun, seguirás sin falta mis consejos como médico. Y tú, Kang Seung-ju, volverás
a hacerte las pruebas de rasgo".
Cuando ambos asintieron, Jae-yoon murmuró algo
sobre gatos mansos que saltan primero al fogón y se preparó para irse. Antes de
salir, les dejó un último consejo médico.
"No estén demasiado pegados solo porque
están a solas. Ya saben que los primeros meses son peligrosos, ¿verdad? Jueguen
solo tomándose de las manos, solo de las manos".
Dándole un pellizco juguetón en la mejilla a
Yun mientras soltaba una risita burlona, Choi Jae-yoon volvió a ser el de
siempre. Seung-ju, sabiendo que esa era su forma de mostrar afecto, hizo una
reverencia de agradecimiento.
* * *
Incluso sin el consejo de Jae-yoon, Seung-ju
no tenía intención de intentar nada más con Yun.
Había muchas cosas de qué hablar antes de
regresar a Seúl. Aunque toda la familia se había enterado del embarazo de
repente, ellos dos no habían tenido una conversación seria al respecto. Ahora
que el cuerpo y la mente de Yun estaban estables, debían confirmar sus
posturas.
"Yun-ah".
Seung-ju se sentó en el sofá y palmeó el
asiento a su lado. Yun se sentó pegándose a él con naturalidad, hundiendo su
cabecita en el pecho de Seung-ju.
"Hyung, escuché todo hace un rato".
Yun volvió a adelantarse. Seung-ju, que se
sintió tomado por sorpresa, intentó recordar qué era lo que Yun podría haber
escuchado. Como habían estado juntos desde que despertó, debió ser la charla
con su madre.
"…¿Lo que dijiste de que lo hiciste
porque me quieres era en serio?".
Ah, así que había escuchado desde ahí. Parecía
que la conversación con su madre había sido más ruidosa de lo que pensaba.
"Por supuesto".
"…Dijiste que no evitarías tu
responsabilidad y que harías lo que yo quisiera".
"Te seguiré incondicionalmente".
"Entonces, yo…".
Yun se separó un poco y miró a Seung-ju
fijamente. Mientras este esperaba con tensión lo que diría aquel rostro
inusualmente inexpresivo, surgió una frase inesperada.
"Quiero despedirte, hyung".
'Despedirte'. Era la última palabra que
Seung-ju esperaba escuchar mientras hablaban de embarazo y responsabilidad.
"¿Qué…?".
Seung-ju lo miró con cara de tonto. El rostro
límpido de Yun permanecía tranquilo, como si hubiera previsto esa reacción.
"Solo hasta que… nazca el bebé, quiero
que me cuides. Te necesito, hyung. …Pero no como secretario, sino como mi
novio, como el papá de este niño".
Finalmente, las verdaderas intenciones de Yun
salieron a la luz. Aunque sabía que Seung-ju no lo cuidaba solo por deber
profesional, mientras fuera su secretario, no podrían escapar de la relación
patrón-empleado. Yun solo quería el corazón de Seung-ju.
Pero, ¿por qué dijo "solo hasta que nazca
el bebé"?
Era extraño. Cuando nazca el bebé, necesitaría
a Seung-ju todavía más. ¿Acaso creía que podría arreglárselas solo para
entonces? No, sonaba casi como si no hubiera un "después".
"¿Quieres decir que, después de que
nazca, ya no me necesitarás?".
Ante la pregunta, Yun, que lo había estado
mirando a los ojos, evitó la mirada y giró el cuerpo. Ese gesto pareció una
afirmación silenciosa que sumió a Seung-ju en la confusión. ¿Había algo que se
le estaba escapando?
"…No quiero darte más carga que esa,
hyung. El bebé… mis padres se encargarán de él en la casa principal, así que no
tienes que preocuparte. Mi familia es rica, ¿cómo no vamos a poder criar a un
niño? Si quieres verlo, podrás hacerlo cuando quie…".
"Yun-ah".
Seung-ju lo interrumpió y se movió hacia donde
Yun miraba. Siguiendo a Yun, que bajaba la cabeza cada vez más, Seung-ju se
arrodilló sobre una pierna en el suelo para obligarlo a hacer contacto visual.
Al tomar la mano fría que descansaba sin fuerza sobre su rodilla, Yun volvió a
girar la cabeza.
"Entonces, en ese momento, ¿dónde estarás
tú?".
¿Por qué hablas como alguien que va a
desaparecer cuando llegue ese día, como si fueras a marcharte para siempre? Su
corazón latía con fuerza por la ansiedad. Recordó algo que Yun había dicho al
pasar y que ahora no podía ignorar.
'Por eso, hyung, creemos muchos buenos
recuerdos. O tal vez… ¿luego te pongas triste?'.
En la villa también había hablado como alguien
que se iría lejos. Con demasiada naturalidad.
"Mientras te esperaba en casa, busqué
algunas cosas. …Dicen que cuando un novio se entera de repente de un embarazo,
le da miedo y quiere huir. Sienten que el bebé es como un lastre…".
"¿Pero de dónde sacas esas cosas en
internet…?".
Seung-ju no escuchó más y atrajo a Yun hacia
su pecho. Pudo imaginarlo sufriendo a solas mientras esperaba, imaginando todo
tipo de posibilidades. Aunque confiaba en que no sería así, la incertidumbre
siempre estaba ahí. Ese corazón frágil, incapaz de culpar a otros incluso en
momentos así, debió torturarse a sí mismo.
"…Tú eres inteligente y tienes un futuro
brillante… no quiero retenerte con algo como esto".
"Yun-ah, yo soy quien te dejó embarazado.
Ese es el hecho".
"Eso fue porque yo, durante el
celo…".
"Podría haberte llevado al hospital de
inmediato. No importa cuánto lo desearas tú, si yo no hubiera querido, habría
pedido un helicóptero para mandarte a Seúl. …Pero yo te dejé embarazado a ti,
que tienes que ir a la universidad y tienes tantas cosas por hacer. El que te
puso el lastre fui yo".
"Pero… si algo me pasa… te quedarás solo,
hyung".
Al escuchar esas palabras dichas con tanta
calma, el corazón de Seung-ju dio un vuelco. Era eso. El origen de la ansiedad
que no lograba explicar. Yun no se atrevía a asegurar un futuro con él porque
pensaba que algo malo podría ocurrirle a él mismo.
Preocupándose por la persona que se quedaría,
en lugar de por sí mismo.
Seung-ju se separó, tomó con ambas manos esa
cabeza llena de pensamientos disparatados y lo obligó a mirarlo. Sus ojos
claros y llorosos reflejaron la imagen de Seung-ju.
"¿Quién dice eso? Si tú quieres, tendrás
al bebé y no pasará nada malo".
"…La verdad es que yo tampoco estoy
seguro".
Con los ojos llenos de lágrimas, Yun sonrió
débilmente. Esa sonrisa serena le desgarró el corazón como un filo afilado. Sus
propios ojos se calentaron. ¿Debería suplicarle ahora mismo que no lo tuviera?
¿Debería volver a ser el "malo" y prohibirle hacer algo tan
peligroso?
Tragándose sus preocupaciones prematuras,
Seung-ju volvió a abrazar a Yun.
"…No te adelantes tú solo, hagámoslo
juntos. Causamos el lío juntos, así que asumamos la responsabilidad juntos.
Dijiste que si yo estaba contigo todo estaría bien, que no te dolería nada.
Estaré a tu lado pase lo que pase, ¿sí?".
En lugar de responder, Yun asintió indicando
que comprendía. El hombro de Seung-ju se fue empapando. Pensó que hoy era mejor
dejar que llorara todo lo que necesitara.
'Si ese día en el hospital hubiera recibido un
par de golpes de su padre y su hermano, si me hubiera quedado a su lado, tal
vez Yun no habría tenido espacio para estos pensamientos oscuros'. Le dolió
pensar que, mientras él se iba para "protegerlo", Yun se había
quedado temblando de ansiedad imaginando los peores escenarios.
¿Cuánto tiempo pasó?
Parece que ya había llorado suficiente, pues
Yun levantó la cabeza sorbiendo por la nariz. Como si nunca hubiera llorado,
empezó a parlotear con voz alegre mientras tironeaba las mejillas de Seung-ju
con picardía.
"Me esforzaré hasta el día en que conozca
a Rangi, así que tú también pórtate bien conmigo, hyung. No podré ir a buscarte
una segunda vez".
"Me portaré bien. Pero… ¿Rangi?".
Ante el nombre desconocido, Seung-ju ladeó la
cabeza y Yun señaló su vientre con timidez.
"Es el nombre prenatal. Su madre soñó con
un tigre en su sueño de concepción. Parece que va a nacer alguien muy
valiente".
Parecía que ya se había enterado del sueño de
concepción del que ni siquiera Seung-ju, el hijo, sabía nada. El hecho de que
estuviera pendiente del sueño y del nombre prenatal, a pesar de no saber qué
sería de su propio cuerpo, le resultaba tan triste como adorable. No permitiría
que nada malo le pasara a un Yun así. Jamás lo permitiría.
"Esto es un problema. Creo que tú vas a
ser más lindo que Rangi".
"¡Hyung, no digas eso! ¡Rangi es mucho
más lindo!".
"Si ni siquiera lo has visto".
"¡Si se parece a ti y a mí, es imposible
que no sea lindo!".
Mientras Yun hablaba con pasión y sus mejillas
se encendían ligeramente, Seung-ju tomó su rostro con ambas manos. Yun cerró
los ojos, esperando, con los labios estirados hacia adelante.
"¿No escuchaste hace un rato? Solo
podemos tomarnos de las manos".
"Busqué en internet y dice que si la
madre es feliz, el bebé también nace sano…".
Pensando que tendría que revisar todo el
historial de búsqueda de Yun en cuanto regresaran, Seung-ju siguió el deseo de
Yun y devoró sus labios. Yun ladeó levemente la cabeza y rodeó el cuello de
Seung-ju con sus brazos.
Al presionar suavemente con la punta de la
lengua, la boca de Yun se abrió de inmediato.
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Después de tanto tiempo, ambos se exploraron
con cuidado, como si sus lenguas trataran de refrescar la memoria. Cuando uno
se adentraba con fuerza hasta la garganta y luego se retiraba de golpe, el otro
perseguía al fugitivo envolviendo la lengua contraria con ferocidad. Se
frotaron hasta que las mucosas ardieron, con el pensamiento tonto de que
podrían derretirse y desaparecer allí mismo. Inconscientemente, se les escapó
un gemido.
Seung-ju deslizó la mano que sostenía la
espalda de Yun bajo su camiseta. Olvidando cualquier consejo, sus dedos ya
calientes empezaban a recorrer cada vértebra de la columna hacia arriba,
cuando…
Bip, bip, bip.
La puerta principal se abrió de par en par.
Ambos se separaron sobresaltados.
Mientras se escuchaba el traqueteo de alguien
dejando cosas en la entrada, Seung-ju le limpió rápido los labios a Yun y se
frotó la boca con el dorso de la mano. Se sentía ridículo, como un adolescente
al que pillan viendo un video para adultos.
"Uff… ¿es su madre?".
"Seguro. Quédate sentado".
En cuanto terminó de arreglarse, Seung-ju se
dirigió a la entrada, pero se detuvo en seco.
La persona que apareció en la entrada no era
su madre.
"¿Cómo has estado?".
Era su padre, Kang Young-do, a quien había
visto hacía apenas unos meses. '¿Al final también tengo que enfrentar a mi
padre?'. Seung-ju soltó un suspiro mental.
En ese momento, Seung-ju quiso
teletransportarse de regreso a Seúl.
* * *
¿Quién es Kang Young-do?
Él se define a sí mismo como un fotógrafo que
deja registros vivos de los lugares más remotos y recónditos del mundo, pero
para Seung-ju, no era más que un vagabundo sin rumbo. Al ser alguien incapaz de
establecerse en un solo lugar, terminó divorciándose de su madre, a pesar de
que decía amarla tanto.
Como lo había visto en primavera, Seung-ju
pensó que no volvería a cruzarse con él en al menos dos o tres años, pero se
equivocaba.
—¡Qué alegría! ¡Así que tú eres Yun!
Tal como sospechaba, su madre ya le había
contado todo y él se había presentado de inmediato. Ignorando a su padre, que
saludaba a Yun con excesiva confianza a pesar de ser la primera vez que lo
veía, Seung-ju llevó la maleta a la habitación de invitados. Por desgracia,
estaba justo al lado de la suya.
"Llamaré a mi madre".
"Oye, ya lo hice yo. ¡Debe de estar por
llegar!".
Young-do seguía teniendo una excelente
relación con su exesposa. Seung-ju sacudió la cabeza, harto, y se acercó a Yun,
quien esperaba con los ojos muy abiertos, como pidiendo que los presentaran.
"Él es Choi Yun. Aunque parece que ya lo
sabe. Y él es… mi padre".
"Hola, mucho gusto".
"Yo soy Kang Young-do. He oído mucho de
ti".
"¿Por parte de hyung?".
"No, por parte de su madre".
La cena de esa noche fue una experiencia un
tanto extraña para Seung-ju.
Claramente estaba en su casa, con sus padres,
pero se sentía fuera de lugar al ver lo animados que estaban todos, excepto él.
Era como si fuera un invitado en la casa de Yun, sentado allí con torpeza.
"Si algo no te gusta, puedes dejarlo. No
te obligues a comer o te caerá mal. Come despacio".
"Como de todo. Bueno, soy un poco
caprichoso con la comida, pero nada más".
"Seung-ju también lo es. Jamás toca los
frijoles dulces ni el arroz con frijoles".
"¡Ma…!".
"¿En serio?".
Ante la inesperada revelación de sus gustos,
Seung-ju se sonrojó e intentó protestar, pero el rostro de Yun se iluminó, como
si le hiciera feliz saber que Seung-ju era tan caprichoso como él. 'Está bien,
si a Yun le gusta, lo dejaré pasar'.
Sin embargo, su padre puso a prueba su
paciencia un poco más.
"¿Qué fue lo que te gustó de este hijo
mío, que es más frío que el viento del norte? Jajaja, ¡no hace falta que
respondas si te pone en un aprieto!".
Quizás por haber sido periodista en el pasado,
su padre, movido por la curiosidad tras enterarse en Mongolia de que su hijo
había dejado embarazado a un chico, no podía contener sus dudas. Para alguien
como él, la incomodidad de los demás no era una prioridad.
"¡Pero qué imprudente eres preguntando
esas cosas!".
Aunque regañaba a su padre, los ojos de su
madre también brillaban; ella también tenía curiosidad. Seung-ju se frotó las
sienes, sintiendo que le empezaba a doler la cabeza en plena cena. Se prometió
a sí mismo que regresaría a Seúl en cuanto amaneciera.
No obstante, a Yun no parecía molestarle aquel
bombardeo de preguntas. Con el rostro ligeramente sonrojado, se cubrió las
mejillas con las manos y miró a Seung-ju de reojo, como si recordara algo.
"No tienes que responder a todo. Sigue
comiendo. …Y por favor, dejen de hacer preguntas extrañas durante la comida, le
va a dar una indigestión".
Seung-ju intervino tarde, temiendo de repente
lo que Yun pudiera responder. Después de todo, Yun solía sorprender a la gente
de las formas más inesperadas.
"Bueno… si tuviera que decir todo lo que
me gusta, no terminaría nunca…".
Pero ya era tarde. Yun incluso le dio unas
palmaditas en el hombro a Seung-ju como diciéndole que no se preocupara y
continuó:
"Fue amor a primera vista. Primero me
enamoré porque es guapo, y luego porque es muy tierno".
Al ver a Yun expresar con tanta claridad un
sentimiento que había sido constante desde el principio, Seung-ju volvió a
sentir vergüenza. Yun siempre se comportaba de forma más madura que él, excepto
cuando quería que lo consintieran; ¿quién era él para preocuparse por Yun? Yun
era quien se había dado cuenta mucho antes de lo que sentía.
"¡Oh! Mi hijo sacó mi buena estampa. ¿Y
tú, Kang Seung-ju?".
Satisfecha una curiosidad, su padre pasó a la
siguiente. Su madre, que en el fondo no terminaba de creer que su hijo fuera
"tierno", tampoco ocultó su interés. Ambos dejaron de comer y
clavaron la mirada en la boca de Seung-ju.
Al sentir también la mirada de Yun, que no
pestañeaba a su lado, tuvo una sensación de déjà vu.
Sentía que ya había pasado por una situación
similar.
¿Había sido en el festival?
'¡Secretario! ¿Tiene novia?'
Recordó haber recibido esa pregunta de un
pequeño grupo que apoyaba a Seung-ju y Yun durante una absurda reunión de fans
organizada por un club no oficial. En aquel entonces, se las había arreglado
para esquivar la situación con vaguedades.
Pero hoy no sería tan fácil.
"…Desde el principio, simplemente…".
Seung-ju hizo rodar las palabras en su boca
antes de girar la cabeza. Al encontrarse con esa mirada directa que no sabía de
rodeos, finalmente soltó lo que tenía trabado.
"Me gustaba. Me gustaba incluso sin saber
que me gustaba".
"Hyung…".
"…Pensé que solo me esforzaba por cumplir
con mi trabajo, pero la verdad es que me desvivía porque era tu trabajo, Yun.
Las palabras y acciones con las que te herí… nunca fueron sinceras…".
Sin darse cuenta, Seung-ju no estaba
respondiendo, sino confesándose. Justo cuando estaba por enumerar uno a uno sus
errores pasados, Yun lo abrazó con fuerza, indicando que ya era suficiente.
"¿Ven? Seung-ju hyung es muy
tierno…".
Yun no se soltaba de Seung-ju mientras
alardeaba de que él tenía razón, y los adultos guardaron silencio. Seung-ju
agachó la cabeza para que sus padres no vieran que tenía hasta las orejas
rojas. No sabía que, desde el otro lado, parecía que estaba abrazando a Yun con
más fuerza.
"…Qué envidia estar en esa etapa. Señora
Go, nosotros también… ¡ay!".
Un golpe certero aterrizó en la espalda de
Young-do, quien no sabía cuándo detenerse con sus bromas. Won-mi sacó de la
mesa a Young-do, que seguía comiendo sin leer el ambiente, y les dejó espacio a
solas.
* * *
La decisión de Seung-ju de regresar a Seúl al
día siguiente fracasó estrepitosamente.
Ahora que lo pensaba, nada últimamente salía
según sus planes.
"Entonces, ¿también ha estado en la
Antártida?".
"No llegué tan lejos, pero vi pingüinos
en Punta Arenas".
"¿Y las auroras boreales? ¿Las ha visto
en persona?".
"Las vi en Islandia y también en
Yellowknife. Déjame ver dónde tengo las fotos…".
Para sorpresa de Seung-ju, Yun y Young-do se
llevaban de maravilla. En ese momento, seguían en la sala conversando
animadamente mientras miraban las fotos que su padre había tomado.
A Seung-ju no le interesaba mucho la vida
errante de su padre, pero con Yun era distinto. Para Yun, que tenía muchos
lugares prohibidos, alguien como Young-do, que parecía haberlo visitado todo,
era motivo de envidia y asombro. Su padre, por su parte, parecía disfrutar más
hablando con Yun, quien reaccionaba a cada palabra, que con su hijo, a quien
todo le daba igual.
"Yun-ah, salgamos ahora".
Finalmente, tras pasar todo el día mirando
fotos, Yun volvió a ser "propiedad" de Seung-ju al atardecer.
Sin embargo, cuando Yun se disponía a seguir a
Seung-ju, Young-do también se levantó cámara en mano.
"¿Usted por qué viene, padre?".
"Les voy a tomar fotos. No me presten
atención, diviértanse a su aire. Les sacaré unas tomas increíbles".
"¿De verdad? Espere un momento…".
Seung-ju no tuvo tiempo de negarse, ya que un
ilusionado Yun entró corriendo a la habitación para cambiarse de ropa.
"Hijo, deja que haga todo lo que quiera.
Si le niegas algo durante el embarazo, te lo recordará toda la vida. Es un
consejo de oro de tu viejo. …Haré de cuenta que no veo nada de lo que hagan,
je".
"Ja…".
'Es que siento que va a dejar constancia de
todo con su cámara, padre'. Seung-ju pensó que, al menos, era un alivio que su
madre no estuviera allí. Tenía la sensación de que sus padres disfrutaban
viéndolo en aprietos.
"¡Hyung, vamos!".
En ese momento, Yun apareció ya cambiado.
Llevaba unos pantalones blancos y una camiseta de rayas azules que, según pensó
Seung-ju, combinarían perfecto con el mar. Se preguntó cómo habría traído esa
ropa sin saber siquiera que vendrían a la costa.
NO
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Sintiéndose orgulloso por dentro, le tendió la
mano, pero Yun, en lugar de solo tomarla, se lanzó a sus brazos rodeándole la
cintura. Se veía tan feliz y actuaba con tanta naturalidad que Seung-ju,
olvidando que su padre los miraba, depositó un beso sonoro en su suave mejilla.
Una risa leve le hizo cosquillas en el
corazón.
* * *
Los tres se dirigieron a una playa que estaba
a una distancia caminable desde la casa.
Cuando Seung-ju le preguntó si había algún
lugar que quisiera visitar antes de volver a Seúl, Yun respondió sin dudar que
quería ir al mar.
'No es que quiera meterme al agua, solo quiero
caminar descalzo sobre la arena'.
Era un deseo tan sencillo que resultaba
imposible no concedérselo. Incluso Jae-yoon, que había pasado a ver a Yun por
la mañana, estuvo de acuerdo en que el aire libre sería mejor que estar
encerrados, por si acaso ocurría alguna reacción con las feromonas. Además, la
playa estaba cerca.
En la playa había bastante gente que había
salido a caminar para huir del calor del mediodía. Muchos de ellos iban
acompañados de sus perros, que corrían felices por el simple hecho de estar
fuera.
Por supuesto, Seung-ju también tenía a su lado
a alguien tan emocionado como un cachorro.
Apenas pisaron la playa, Yun caminó directo
hacia el mar. Seung-ju lo siguió rápidamente, temiendo que se tropezara.
Tras dejar los zapatos y calcetines sobre la
arena y remangarse los pantalones hasta las rodillas, Yun miró a Seung-ju. Él,
que ya llevaba pantalones cortos y sandalias, se descalzó de inmediato.
Las huellas de Yun quedaron grabadas sobre la
arena mojada. Seung-ju ajustó su paso y grabó sus propias huellas justo al
lado.
Sinceramente, para Seung-ju, que había vivido
allí desde niño, el paisaje no tenía nada de especial, y la sensación de la
arena entre los dedos de los pies no le resultaba muy agradable. Pero como a
Yun le gustaba, simplemente lo acompañaba en silencio.
"Está tibia".
Yun, que se aseguraba de que Seung-ju lo
siguiera, entrecerró los ojos con una sonrisa radiante. El ocaso ambarino teñía
la figura blanca de Yun, mientras el viento marino despeinaba su cabello.
Seung-ju se quedó embobado mirándolo.
En un paisaje que conocía hasta el hartazgo,
lo único que había cambiado era Yun, pero eso lo había transformado todo.
Se dio cuenta de que decir que le gustaba
desde el principio no era suficiente. Lo quería en cada momento. Lo había
querido antes de darse cuenta, lo quería ahora y lo querría siempre. Hasta un
futuro lejano, y quizás incluso después de eso.
Cuando Seung-ju dio un paso hacia él, Yun se
refugió en sus brazos como si lo hubiera estado esperando.
El agua de mar, que aún conservaba el calor
del día, les acarició los pies antes de retirarse.
"¿Estás feliz?".
"Sí. Es una pena que, por Rangi, no pueda
mostrarte mis habilidades natatorias".
"Yun-ah".
'Te amo'. Las palabras que no se atrevieron a
salir se quedaron en sus labios antes de desvanecerse.
"¿Eh? No te oí".
Yun pensó que el sonido de las olas no le
había permitido escuchar y acercó su oído. Seung-ju aclaró su garganta y pegó
los labios al oído de Yun, susurrando lo suficiente para que solo él lo oyera.
"Que te amo. …Nunca te lo había
dicho".
¿Acaso Yun pensó que jamás escucharía esas
palabras salir primero de la boca de Seung-ju? Yun se tapó la boca con las
manos y lo miró con los ojos muy abiertos. Lo miró fijamente como para
confirmar lo que acababa de oír y, al ver que Seung-ju no lo negaba, sus ojos
se llenaron de lágrimas de inmediato.
"Si lloras, lo retiro".
Ante la suave amenaza, Yun sacudió la cabeza
frenéticamente.
"Es que… me sorprendiste. Casi se me sale
el bebé del susto".
No sabía si era broma o verdad, pero la
ocurrencia le hizo reír. Seung-ju lo abrazó y frotó su mejilla contra la de él,
prometiéndole que en el futuro no dejaría que nada lo asustara tanto, cuando…
¡Click!
Había olvidado su presencia: su padre.
Young-do levantó el pulgar con una expresión de satisfacción. Había capturado
toda la escena sin perderse ni un detalle.
* * *
Jueves por la tarde.
Inmediatamente después de recibir el aviso de
Jae-yoon informando que ya había partido de Busan con Seung-ju y Yun, se llevó
a cabo una reunión secreta en la oficina del presidente de DH Group.
Los asistentes eran solo tres: el presidente
Choi Il-ho, el vicepresidente Choi Ki-yoon y el jefe de secretaría Kim Ji-hong.
Sin embargo, dada la gravedad del asunto y su posible impacto, no era en
absoluto una reunión ligera.
“Jefe Kim, ¿qué movimientos hay por parte de
Min Tae-gyu?”
“Aún no ha declarado oficialmente su
candidatura a la presidencia, pero tenemos información de que está formando un
equipo en la sombra. Por ahora, parece difícil que supere las primarias del
partido, pero como no hay un candidato con una ventaja clara, la competencia
está muy reñida.”
“Por eso mismo... en un momento tan crítico,
debería haber aceptado el dinero y terminar con esto.”
Choi Il-ho frunció el ceño al recordar la
turbia propuesta de Min Tae-gyu. Exigir que echaran a su propio hijo... él
también sabía que era una demanda excesiva como compensación por la ruptura del
compromiso matrimonial. ¿Cuál sería el motivo?
“¿Algún punto débil que podamos usar?”
“Esa parte también la investigamos a fondo
cuando se propuso el compromiso y no encontramos nada especial. Tendremos que
indagar de nuevo, pero ha manejado muy bien su imagen pública. Ha tenido fallos
menores, pero nada que ponga en riesgo su carrera política.”
“O quizás borró los rastros con mucha
limpieza.”
Ki-yoon, que escuchaba en silencio, intervino.
Con el lío del embarazo de Yun y ahora el problema de la ruptura del
compromiso, le dolía la cabeza. Hablando con frialdad, ¿qué beneficio real
obtenía Min Tae-gyu expulsando de DH a Yun, quien ni siquiera tenía muchas
acciones ni participaba en la carrera por la sucesión?
“Si el asambleísta Min se prepara para las
presidenciales, podría intentar usar a un conglomerado para subir su
popularidad de golpe. Podríamos convertirnos en el ejemplo que él necesita, así
que tenemos que estar preparados de varias formas.”
“Ah, ¿el hijo mayor de esa casa no era
fiscal?”
“Min Kyung-jae. ¿Sigue en la Fiscalía General,
jefe Kim?”
“Sí, así es.”
Choi Il-ho fue ordenando sus pensamientos uno
a uno.
Remontada en las encuestas. Fiscalía General.
Chivo expiatorio. El panorama que Min Tae-gyu intentaba dibujar estaba claro.
Lo único que no encajaba era la fijación con Yun. Parecía más un rencor
personal que una jugada política. ¿Sería simple saña?
“Ya que el reparto de acciones está limpio,
¿acaso planean una auditoría fiscal? Si viene, la recibiremos y ya. …Choi
Ki-yoon, olvida todo lo que se habló en esta sala al salir.”
“Padre, me reuniré con Min Kyung-jae.”
“No. No te involucres más con esa familia. No
quiero que salgas salpicado. Tú tienes que proteger la compañía. Te nombraré
presidente a finales de año, así que prepárate.”
“¡Padre!”
“Cállate. Es mi decisión como presidente del
grupo.”
Ante el gesto tajante de Il-ho indicando que
no aceptaría más réplicas, Ki-yoon lanzó una última pregunta:
“¿Y si el asambleísta Min sabe lo de Yun y lo
hace a propósito? ¿Y si quiere airear lo de Yun solo para manchar nuestra
imagen, sin importar el cálculo político?”
“¿Qué hay que airear sobre Yun? El embarazo
aún no lo sabe. ¿Qué es hijo de Jeong-yun? ¿O que han aparecido parientes de su
padre biológico? ¿Que está resentido porque quería usarlo para que su hijo alfa
se marcara?”
La voz de Il-ho fue subiendo de tono. Al
enumerar los puntos sobre Yun, él también se dio cuenta: Yun tenía varios
puntos vulnerables y, si salían a la luz contra su voluntad, el único que
saldría herido sería el chico.
“Resolvamos primero el problema inmediato.
¿Realmente va a dejar que se case con Kang Seung-ju? Escuché que ya están
remodelando el anexo.”
Ki-yoon se había enterado de que, mientras Yun
estaba en Busan, habían comenzado las obras en la casa anexa. Estaban uniendo
las habitaciones de invitados de la primera planta para crear un dormitorio
principal. ¿Acaso no pensaban cuidar de Yun en la casa principal durante el
embarazo?
“Las obras las inició tu madre. Parece que Yun
le dijo algo, pero ya lo escucharemos todos juntos. No tiene sentido que nos
acaloremos solo nosotros.”
“¿Cómo que no tiene sentido? Es la vida de Yun
lo que está en juego.”
“Tienes razón. Por eso, Ki-yoon...”
“Dígame.”
“Ayuda a Seung-ju a que se convierta en
alguien de provecho.”
Ki-yoon iba a decir algo más, pero cerró la
boca. Sabía que tanto su padre como su madre perdían la firmeza cuando se
trataba de Yun. Sin embargo, para él seguía siendo difícil aceptar tanto el
hecho de seguir adelante con este embarazo como la prisa por casarlo debido a
ello.
La reunión secreta terminó sin grandes
conclusiones. Solo coincidieron en que una gran tormenta se acercaba a DH y
juraron estar preparados para lo peor.
Al día siguiente, el asambleísta Min Tae-gyu
declaró oficialmente su candidatura a la presidencia.
* * *
Llegó el fin de semana.
Tras regresar a Seúl y descansar un día
entero, Seung-ju visitó la residencia del presidente Choi Il-ho. Había estado
allí innumerables veces, pero nunca se había sentido tan tenso al cruzar la
puerta principal.
Como siempre, la jefa Joo Eun-hee lo estaba
esperando.
“Lo acompañaré.”
Aunque ella debía de saber perfectamente lo
que había ocurrido en la familia y lo que Seung-ju había hecho, su expresión y
actitud no habían cambiado ni un ápice.
Era la segunda vez que entraba en la casa
principal. La primera vez ya se sentía fuera de lugar, pero ahora que su pecado
era mayor, no podía evitar morderse el interior de la mejilla.
La jefa Joo lo condujo a un salón con vistas
al jardín. El matrimonio Choi y Yun ya estaban allí sentados. En cuanto
Seung-ju entró, seis ojos se clavaron en él simultáneamente.
“Siento haber tardado tanto en venir a
verlos.”
“Siéntate primero para hablar.”
No hubo gritos. Parecía que habían llegado a
algún acuerdo previo, pues el presidente Choi mantenía la boca cerrada y fue la
directora Song Hwa-young quien le ofreció asiento.
Se sentó donde Yun le indicó tirando de su
manga, y vio que ya había té servido.
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“Bebe un poco.”
Tomó un sorbo con cuidado del té ya templado,
pero no le supo a nada. Solo agradeció que no estuviera demasiado caliente.
“Fuuu….”
El suspiro profundo vino del presidente Choi.
Frente a él había un vaso de agua con hielo junto al té; lo bebió de un trago y
dejó el vaso sobre la mesa con un golpe seco.
“Yun, ¿tu decisión de tener al bebé sigue
firme?”
“Sí.”
“Kang Seung-ju, ¿tú qué piensas hacer?”
“Asumiré la responsabilidad.”
“Suficiente. No hay necesidad de dar rodeos.
Cásense.”
Fue una resolución tajante, pero Seung-ju se
quedó un poco atónito. A pesar de haber hablado del tema con Yun varias veces,
nunca habían mencionado explícitamente la palabra matrimonio.
Habían acordado hacerlo juntos, asumir la
responsabilidad juntos... pero, ¿por qué no había pensado que eso significaba
casarse?
“Sí.”
“Eso… todavía no.”
Seung-ju y Yun respondieron casi al unísono,
pero con respuestas opuestas. Fue Yun quien cortó la idea de tajo con un
todavía no.
“Yun, ¿entonces vas a ser solte…!”
“Cuando todo esté estable.”
Cuando esté estable. Todos los presentes
entendieron que se refería a superar el riesgo de un posible aborto. Seung-ju
también sabía, por sus búsquedas de los últimos días, que el embarazo y parto
en omegas masculinos no siempre era exitoso.
“Escuché que dijiste que lo despedías como
secretario.”
El presidente Choi se calmó un poco y continuó
con el interrogatorio.
“Voy a suspender mis estudios. No puedo tener
al bebé mientras voy a la universidad. Si se corre el rumor… no será bueno para
la compañía.”
“¡Y tú, que sabes eso…!”
Conteniendo su ira a duras penas, el
presidente Choi se giró directamente hacia Seung-ju. Parecía frustrado al no
poder gritarle a Yun ni hacerle cambiar de opinión.
“Joven, en cuanto terminen las obras, múdate
al anexo.”
Tras decir esto, el presidente Choi se levantó
bruscamente y salió del salón como si ya hubiera cumplido con su parte. La
explicación restante quedó a cargo de Hwa-young.
“He oído que su madre ha acogido muy bien a
nuestro Yun. Incluso tuvo un sueño de concepción. Me pondré en contacto con
ella pronto. El tema de la boda se llevará con calma, tal como Yun desea.”
“Sí, así se lo comunicaré.”
“Las obras del anexo terminarán este mes. Yun
pasará por momentos difíciles en varios sentidos, así que creo que lo mejor es
que Seung-ju esté cerca. Yun dice que la persona que más necesita ahora es a
usted.”
“…….”
“No importa si le resulta agobiante. No puedo
ceder en esto.”
“No es agobiante en absoluto. Lo haré con
gusto.”
Durante la charla, Seung-ju sintió un peso en
el hombro. Yun se había apoyado contra él con naturalidad. Cuando Seung-ju lo
miró, Yun le respondió sacándole la lengua con picardía.
Al ver la escena, Hwa-young soltó una risita y
se puso de pie para dar por terminada la reunión.
“El presidente y yo tenemos que salir pronto,
así que quédense un rato y descansen cómodos.”
Cuando finalmente se quedaron solos, Seung-ju
empezó a asimilar la realidad que se le venía encima.
Viviría de nuevo en la misma casa que Yun.
Pero esta vez con un Yun embarazado. Y con el permiso formal de sus padres.
Pensó que tendría que suplicar de rodillas,
pero todo había fluido de manera increíblemente sencilla. Y en el centro de
todas esas decisiones cruciales, estaba una sola persona.
“Hyung, ¿a qué jugamos ahora?”
A su lado, Yun parloteaba con rostro inocente.
Seung-ju pensó que, tal vez, la persona más fuerte de esa familia no era el
presidente ni la directora, sino este tierno joven.
