10. El cobayo que corre por el teclado

 


10. El cobayo que corre por el teclado

‘Cuiiiiii……’

Sun-myung sostenía al cobayo, envuelto en una manta como si fuera un hot dog, y no dejaba de acariciarle el puente de la nariz. Al frotar suavemente el pelaje corto con la punta de los dedos, el cobayo, que no era otro que su esposo Bo-dam, emitía un sonido de satisfacción y empujaba con la cabecita contra su mano.

Tras el parto, Bo-dam sugirió que, en lugar de ir a un centro de cuidados postoperatorios, sería mejor contratar a alguien para que viniera a casa. A Sun-myung le pareció una idea excelente; así podría ver a Bo-dam en cuanto regresara de la facultad. Aunque no llegó a cumplir los diez meses completos, su hijo Tae-hwa nació grande y saludable. El bebé, que parecía que en cualquier momento diría: ‘Buenos días, padres’, era una maravilla que no cansaba de mirar.

“Uff, qué tierno.”

“Chuiik.”

“¿Quieres que te abraza más fuerte?”

“¡Chik!”

Por supuesto, la mayor alegría para Sun-myung era, sin duda, Bo-dam ahora que podía transformarse de nuevo en cobayo.

Como aún no estaba recuperado del todo y no podía corretear de un lado a otro como antes, Sun-myung solía salir a pasear con Bo-dam en brazos cuando este se transformaba. Marzo era demasiado cálido para ser invierno pero demasiado frío para ser primavera, así que Sun-myung siempre salía de casa tras envolver al cobayo en una manta suave y esponjosa.

Después de comprobar que el cobayo le había dado unos golpecitos con su hociquito rosa en la cara al bebé, que dormía en brazos de la niñera, Sun-myung salió a caminar por la urbanización como de costumbre. Dejó una rendija minúscula en la manta para que solo asomara la cara, pero Bo-dam usó sus patitas delanteras para ensanchar el hueco y sacar la cabeza. Sun-myung, bajo la débil excusa de que no debía resfriarse, hundió sus labios en la cabecita del animal.

Dieron unas tres vueltas a la urbanización antes de regresar a casa. Sun-myung le daba golpecitos en el hocico a Bo-dam para que se metiera dentro de la manta, ya que no paraba de asomarse. Parece que al cobayo le dio rabia, porque le pegó un mordisco firme en el dedo mientras esperaban el ascensor, haciendo que Sun-myung diera saltitos de dolor en el sitio. Aun así, como no quería que nadie más viera a su cobayo, lo mantuvo cubierto con la manta hasta que le sangró el dedo.

“¡Ay, hyung! ¡Le he dicho que tenga cuidado!”

“¡Chüik!”

Incapaz de esperar ni un segundo mientras Sun-myung se quitaba los zapatos en la entrada, el cobayo saltó y salió disparado hacia la habitación del bebé. Sun-myung lo persiguió a toda prisa y lo dejó al lado de la cuna. Bo-dam observó el rostro del bebé durante un largo rato, emitiendo unos sonidos difíciles de describir, mientras el pequeño dormía plácidamente sin una sola queja. Sun-myung acarició el lomo de Bo-dam, deseando que esta rutina durara para siempre. Era increíble cómo algo tan cotidiano no llegaba a aburrirle nunca.

* * *

En la facultad, solo dos personas sabían que Sun-myung ya era padre. El día que les dio la noticia, Ji-chul e In-hoon lo bombardearon con más de cien mensajes, y Sun-myung tuvo que disculparse al día siguiente diciendo que había estado demasiado aturdido para responder. Por suerte, ambos lo entendieron, aunque a cambio no paraban de exigir fotos del bebé.

"¿Qué te cuesta enseñarnos una foto? Su nombre es Tae-hwa, ¿verdad? ¿Acaso se va a desgastar por ver una foto suya, eh?"

"¿Qué tipo de híbrido es? ¿Cobayo? ¿Lobo?"

"Ya les mandé una foto aquella vez. Y es un híbrido de lobo."

"¡No queremos fotos de cuando parecía un boniato! ¡Enséñanos una de ahora, que ya tendrá los ojos bien abiertos!"

"¡Mi hijo no parece un boniato!"

Sun-myung llevaba dos semanas negándose. En su móvil tenía unas cien fotos de Tae-hwa, pero en casi todas aparecía Bo-dam al lado, la mayoría de las veces en su forma de cobayo. Por mucho que quisiera presumir de su hijo, Sun-myung no estaba dispuesto a mostrarle su cobayo a nadie. El patrón de corazón en la espalda de Bo-dam era algo que solo él debía ver.

Como siempre, tras enseñarles únicamente fotos de las manos y los pies del bebé, Sun-myung le informó de su rutina a Bo-dam.

'Hyung, estoy en una cafetería con Han Ji-chul y Kim In-hoon. No dejan de pedirme fotos de Tae-hwa, qué pesadosㅡㅡ' 16:00

Sabiendo que Bo-dam se preocupaba tanto como para considerar ponerle un vigilante, Sun-myung solía enviarle mensajes con cada detalle trivial. Sin embargo, últimamente había otra razón por la que contactaba tanto con su marido.

Príncipe del Reino Cobayo

'Jajajaja ¿por qué no se las muestras? ¿Acaso no tienes fotos del niño?' 16:01

(Foto) 16:02

'Yo las muestro tapando con la mano jeje. Tae-hwa está guiñando un ojo ^_^' 16:03

Cualquiera que lo oyera se quedaría de piedra, pero Sun-myung estaba un poco resentido porque sentía que Bo-dam últimamente solo tenía ojos para el bebé. En cada frase decía "Tae-hwa esto, Tae-hwa lo otro". Aunque era una actitud ejemplar como padre, a Sun-myung le dolía que se interesara más por los asuntos del niño que por los suyos.

Tras conseguir una selfie de Bo-dam usando la excusa de las fotos del bebé, Sun-myung les dijo a sus amigos que debía marcharse. En realidad, quería irse en cuanto terminaran las clases, pero ellos lo habían retenido. Recogió sus cosas atropelladamente, como si alguien lo persiguiera.

"Nos vemos la semana que viene."

"¡Oye, oye! ¡Acuérdate del MT (viaje universitario) de la próxima semana!"

"No es el MT de los novatos, es el de nuestra promoción, así que no puedes faltar. Avisa a Bo-dam-hyung con tiempo."

"Se me había olvidado. Bueno, gracias por avisar. Me voy—"

"¡La semana que viene enséñanos fotos de tu hijo!"

"No."

¿Un MT? No lo había tenido en cuenta para nada. Se despidió con la mano y, en cuanto llegó a casa, corrió a la habitación del bebé. Allí estaba Bo-dam, envuelto en ese aroma dulce y acogedor, compartiendo miradas con el pequeño.

"¿Ya llegaste? Qué pronto. Pensé que tardarías más al haber quedado con tus amigos."

"¿Cómo va a llegar tarde un hombre casado? Hay que volver pronto a casa. Tae-hwa—, ¿te has portado bien?"

"Uuuu……"

El bebé, con unos labios carnosos idénticos a los de Bo-dam, movía la boca llena de babas. Como solo emitía ruiditos cuando lloraba o tenía sueño, Sun-myung acercó el oído y lo llenó de mimos. El bebé, con una expresión inocente, soltó un sonido parecido a un "ae" y parpadeó.

Sin atreverse a apretar la manita del niño, la acarició con suma delicadeza mientras Bo-dam se acercaba a su lado. Sun-myung, como si lo hubiera estado esperando, giró la cabeza para darle un beso y luego volvió a centrarse en la mano del bebé, fingiendo que no había pasado nada. Oyó a Bo-dam reírse por lo bajo. Se sentía tan avergonzado por su propia torpeza que no podía ni mirarlo.

"La verdad es que pensaba regañarte si no llegabas temprano."

"L-lo sabía. Usted siempre es así, hyung."

"Sí, pero Sun-myung me quiere tanto que ya no tengo que preocuparme por esas cosas."

"……Si usted lo dice."

"Mira qué arisco te pones. En cuanto me recupere del todo, te voy a dar un buen coscorrón."

"¿Pero qué es usted, un gánster?……"

Sun-myung se mordió el labio, pero no pudo evitar darle otro beso sonoro en la mejilla a Bo-dam antes de abrazarlo con fuerza. Se sentía tan bien que deseó que ese instante quedara congelado para siempre.

* * *

Cui-cu-cu-cu, haciendo ruiditos mientras paseaba por el salón, Bo-dam se subió a la palma de la mano de Sun-myung, que no dejaba de merodear a su alrededor. El clip de corazón que Sun-myung le había comprado hace unos días se había convertido en el accesorio favorito de Bo-dam.

“Hyung, ¿no estará haciendo dieta por casualidad?”

“¿Chik?”

“Es que me parece que está paseando demasiado.”

Sun-myung masajeaba el cuerpo redondito del cobayo con una expresión de clara preocupación, pero Bo-dam negó con la cabeza repetidamente. Incluso cuando Sun-myung mencionó que últimamente no comía muchos frutos secos y que, cuando tenía forma humana, parecía que sus raciones habían disminuido, Bo-dam siguió negándolo.

“Pero es que ha perdido peso. ¿Será que no está bien de salud……? Si le duele algo, por favor dígamelo, hyung.”

“Chi—ik.”

“Hasta me parece que su voz se ha vuelto más débil……”

Normalmente, un cobayo adulto es un poco más grande que un cachorro recién nacido y cuesta sostenerlo con una sola mano, pero Sun-myung tenía las manos tan grandes que podía levantarlo sin problemas. Mientras Sun-myung le daba palmaditas en su generoso trasero con aire preocupado, Bo-dam incluso le escribió un mensaje para asegurarle que no pasaba nada, pero Sun-myung no parecía convencido.

Y tenía razón. Porque, en realidad, Bo-dam sí estaba a dieta.

Durante los días posteriores al parto, Bo-dam se había dedicado a comer y dormir sin pensar en nada, igual que durante el embarazo. Aún le quedaban tres meses para reincorporarse a la empresa, y Sun-myung se comportaba cada día más como si no pudiera vivir sin él. Por eso, Bo-dam no pudo evitar llevarse un susto de muerte al verse en el espejo.

‘¿Este…… es Song Bo-dam……?’

¡Debió darse cuenta desde que Ki Sun-myung empezó a morderle los mofletes riéndose como un tonto!

Cuando recobró el juicio, una silueta que jamás había visto en su vida le devolvía la mirada desde el espejo. Incluso teniendo en cuenta la hinchazón postparto, esto era un problema serio.

Sintiendo una migraña repentina, Bo-dam se llevó una mano a la frente y movió sus piernas temblorosas para subirse a la báscula. Durante el embarazo, nunca había pasado de los 70 kilos. Así que, por supuesto, por supuesto……

‘¡¡Agh, agh, agh!!’

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‘¡Buaaaaa—!’

80.5 kilos. Golpeó la báscula con el puño y le dio un par de patadas gritándole que no mintiera, pero al volver a subir, el número no varió ni una décima. Ante una realidad tan difícil de creer, Bo-dam se transformó en cobayo y se subió a una pequeña báscula de cocina. En su forma animal, nunca llegaba al kilo. Siempre había sido así.

‘¿¡Chüik!?’

‘¡Buaa, buaa!’

¿1.5 kilos? Ni siquiera en sus años de estudiante de secundaria, cuando calmaba el estrés de los exámenes comiendo, había visto semejante cifra. 80.5 y 1.5. Habiendo engordado sincronizadamente hasta en los decimales, Bo-dam decidió aquel mismo día, con el llanto del bebé de fondo, que se ponía a dieta. Eso fue hace apenas tres días y Sun-myung ya se había dado cuenta.

Sun-myung lo puso panza arriba y empezó a hacerle pedorretas en la barriga, pálido de la angustia y jurando que sería una catástrofe si perdía aunque fuera un solo gramo de esa grasita blanda. Bo-dam lo ignoró por completo y se reafirmó en su promesa de comer solo la mitad de su ración habitual. Puede que a Sun-myung le encantara así, pero Bo-dam no podía aceptar verse de esa manera.

* * *

Decidido a perder peso, Bo-dam se pasaba el día viendo vídeos en YouTube. Desde ‘¡Cómo perder 3 kg en una semana comiendo así!’ hasta ‘Clases de alimentación ligera para híbridos de cerdo’ o ‘101 formas de despedirse de los atracones’. Tras analizar títulos inverosímiles, Bo-dam adoptó el método de comer pequeñas porciones con frecuencia.

No volvería a engullir todo lo que Ki Sun-myung le pusiera delante. Masticando una semilla de girasol con un rítmico kodok-kodok, Bo-dam daba vueltas alrededor del bebé.

“¡Uae…… au!”

No tenía una razón especial para permanecer en su forma humana y, tras haber pasado diez meses sin poder transformarse, Bo-dam planeaba ser un cobayo la mayor parte del tiempo hasta su regreso a la oficina. Además, quedarse en esa forma le ayudaba a comer menos y, por ende, con la dieta.

Aunque lo suyo apenas llegaba a ser un paseo, para sentir que realmente estaba haciendo ejercicio, Bo-dam se puso unas bandas rojas y negras en sus patitas cortas y rodeó a su hijo Tae-hwa varias veces. El niño, queriendo atrapar al cobayo, movía sus manos y pies con torpeza. Como dice el dicho de que hasta un ciego atrapa un ratón, el bebé, que aún no controlaba sus movimientos, lograba darle toquecitos al cuerpo del cobayo de vez en cuando.

“Chik-chik.”

Así fue aquel día. Mientras Bo-dam corría ágilmente para provocar al niño y hacer ejercicio, pisó con firmeza la palma de la mano de Tae-hwa para darle un estímulo físico. Entonces Tae-hwa, cuyo crecimiento era tan rápido que se notaba de un día para otro, le dio una palmadita en la barriga con un suave chap.

Bo-dam emitió una serie de chillidos orgulloso de que su hijo ya moviera tan bien las manos. Pero entonces, el niño……

“……Chi.”

“¡Chüik!”

“……¡Chi……!”

¡Había imitado el sonido!

“¡Vaya! El pequeño señorito ya quiere empezar a hablar. Parece que va a ser precoz como su padre”, comentó la niñera.

“Chi-chik—”

Emocionado, Bo-dam se tumbó apoyando su cabecita en el brazo del bebé, lleno de babas, pensando en contarle a su marido cómo su hijo crecía a pasos agigantados. Bajo la protección de la cuidadora, durmió una siesta profunda con el niño. Se enteró de que su esposo había vuelto por el sonido de los disparos de la cámara.

“Chiiik……”

“Es-espera. Esa imagen es perfecta, hyung. Sí, ahí, genial.”

¿Dónde había quedado aquel hombre que decía que no quería casarse? Últimamente, Sun-myung estaba obsesionado con sacarles fotos a él y a su hijo. 'Este tonto presumido...', pensó Bo-dam con desdén, pero aun así cambió de postura moviendo su rotundo cuerpo. Se subió a la barriga del bebé, se tumbó cuan largo era y apoyó la barbilla en sus patas delanteras; Sun-myung sonrió de oreja a oreja y disparó una ráfaga de fotos.

Preocupado por si pesaba demasiado para el niño, que empezaba a respirar con dificultad, Bo-dam bajó de un salto y corrió hacia los brazos de Sun-myung. Al levantarlo, Sun-myung frunció el ceño de inmediato.

“Tienes un problema de salud. No es broma.”

“Cui-cui……”

“No se trata de hacerse el lindo. He visto en las noticias que perder peso de repente puede ser síntoma de diabetes gestacional.”

¿Diabetes gestacional? La imaginación de Sun-myung no tenía límites; hablar de enfermedades crónicas solo porque había bajado un poco de peso... Bo-dam suspiró profundamente, sin saber si agradecerle la preocupación o regañarlo por sus fantasías catastróficas.

Tras meditarlo, Bo-dam le dio un mordisquito al dedo de Sun-myung y señaló el teclado que estaba sobre el sofá. Para poder comunicarse con fluidez en su forma animal, había colocado teclados por toda la casa; ya tenían cinco teclados Bluetooth

* * *

Sun-myung. Engordé|

“¿Dónde?”

* * *

Aquí|

Corriendo sobre las teclas, Bo-dam señaló su propia barriga. Sun-myung alternó la mirada entre los ojos de Bo-dam y su vientre un par de veces y, de repente, ¡uam!, le dio un mordisco a la grasita de la barriga y empezó a succionarla.

“¡¡CHÜIIIIIIK—!!”

Bo-dam gritó con todas sus fuerzas indignado, pero su marido seguía lamiendo y mordisqueando su barriga como un loco. Tras zafarse de las manos de Sun-myung, Bo-dam corrió hacia el teclado como si quisiera romperlo.

* * *

¿Queres morir?1|

“No pierdas peso. Antes estabas demasiado delgado. Ahora estás perfecto.”

* * *

Solo para tus ojos;;|

“¿Acaso no basta con que seas hermoso para mí?”

Vaya, qué increíble. Bo-dam presionó la mejilla de Sun-myung con su pata delantera, pero Sun-myung aprovechó para meterle toda la patita en la boca.

“¡¡CUIIIIIIING—!!”

Bo-dam chilló tan fuerte que despertó al bebé, y solo pudo escapar de Sun-myung cuando ya estaba empapado en saliva de pies a cabeza.

* * *

“Oye, ¿es malo ponerse a dieta justo después de dar a luz?”

“Eh, pues claro que es malo.”

“¿Bo-dam-hyung está a dieta? ¿Por qué?”

“Ah, no sé…… ¡Si no le sobra nada! Además, ¿cuánto puede haber engordado? No ha engordado nada. Está casi igual que antes de tener al niño, pero se empeña en eso.”

Sun-myung, preocupado porque Bo-dam apenas probaba bocado, acabó pidiendo consejo a sus amigos. Aunque Ji-chul e In-hoon tenían pareja, estaban lejos de casarse, así que Sun-myung intentaba no contarles demasiadas intimidades. Pero como pasaba el día angustiado por la pérdida de peso de Bo-dam, era natural que se le escapara.

Y no lo decía por decir; Sun-myung realmente no entendía por qué Bo-dam quería adelgazar. ‘¿Si está perfecto ahora?’. Había engordado de una forma tan encantadora que solo con mirarlo se sentía satisfecho. Cada vez que sus manos se llenaban de esa carne suave y blandita, el afecto y el deseo se mezclaban en su cabeza.

Para él, estar rellenito era mucho más tierno. Además, tenía que hacer honor al nombre de cobayo (guinea-pig), ¿no? ¡Como cerdo que era, debía mantener su redondez!

“¿En qué estás pensando para respirar así de fuerte?”

“¡Ki Sun-myung, reacciona!”

“No, es que de verdad me preocupa. Dice que no come…… Alguien que comía tan bien……”

Ver a Sun-myung tan serio y deprimido por su cónyuge fue un choque cultural para Ji-chul e In-hoon. Ambos empezaron a preocuparse también. Si realmente no estaba comiendo nada, entendían la angustia de su amigo.

Para analizarlo bien, le preguntaron cuál era el menú de Bo-dam antes y después de la dieta.

“Últimamente…… solo hace dos comidas al día. En su forma de cobayo solo come lechuga y pepino, y dice que las zanahorias engordan así que solo come dos bastoncitos. Y se pasa el día paseando. Pensé en poner una cámara de mascotas a sus espaldas, pero me pareció que era vigilarlo demasiado……”

Mmm, dos comidas. Lo normal son tres, así que era comprensible, ¿pero era para tanto drama? Y pasear siempre es bueno. In-hoon, viendo que Ji-chul ya perdía el interés, volvió a preguntar ante la cara sombría de Sun-myung.

“Parece que su cantidad de comida ha bajado mucho, ¿tienes fotos?”

“Claro. Por supuesto que saqué fotos.”

Sun-myung asintió con gravedad. Les dijo que miraran, que a este paso se desmayaría en cualquier momento. Al ver las fotos, Ji-chul e In-hoon se levantaron de sus asientos en silencio.

En la primera foto, había una mesa que parecía un huerto entero trasplantado. 'Solo con comer todo este pasto ya debería engordar', pensaron. Al pasar a la siguiente: una pizza gorgonzola bañada en miel. La siguiente: un menú gigante de hamburguesa con doble carne. La siguiente: sushi giratorio……

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Si eso era "perder peso", no querían ni imaginar cuánto comía antes.

“Oye, vámonos.”

“Ji-chul, vamos a comernos la hamburguesa que acabamos de ver.”

“Vale…… yo invito. Viendo lo que hace Ki Sun-myung, me han entrado ganas de... portarme jodidamente bien contigo, In-hoon. Vámonos.”

“¡Oye, oye! ¡¿A dónde van?!”

“Tú vete a tu casa.”

“¡Adiós, Ki Sun-myung! ¡Dile a tu hyung que mucho ánimo con la dieta!”

Sun-myung se quedó boquiabierto al ver a sus amigos marcharse, pero al oír "ánimo con la dieta" soltó un alarido. Les gritó que no volvieran a pronunciar esa palabra maldita.

“Ánimo con la dieta mis narices……”

Maldiciendo a sus amigos por irse de cita en lugar de escucharlo, Sun-myung se dirigió a casa. ¿Acaso Bo-dam comía mucho? Para él, Bo-dam siempre había comido así. Antes de casarse, era capaz de liquidar un set de brunch en diez minutos antes del mediodía. ¿Cómo no iba a preocuparse si una persona así empezaba a hablar de dietas?

Sin embargo, viendo la reacción de sus amigos, decidió que al llegar a casa observaría con cuidado si Bo-dam realmente había engordado. La salud era lo primero……

Caminando con paso pesado, Sun-myung abrió los brazos por instinto al oír un rápido ta-ta-ta.

“¡Sun-myung!”

Otros podrían decir que era un cuerpo pesado, pero Sun-myung sintió que iba a llorar al sentir esa calidez blandita y mullida llenando sus brazos. ¿Cómo podía alguien tan tierno querer hacer dieta?

“Ya estoy en casa, hyung.”

Sentía lástima por Bo-dam, pero Sun-myung también era un hombre terco. Acarició el rostro infinitamente redondo de Bo-dam y tomó una decisión: a partir de mañana, se encargaría de que comiera como es debido.

* * *

"Ku-kku—, chik-chik."

"Ah, qué alivio—"

Al volver a casa, Sun-myung tuvo una sesión de sexo increíble con Bo-dam y luego se tumbó boca abajo. Bo-dam, transformado en cobayo para masajearle los músculos lumbares, caminaba sobre su espalda con una ligereza casi excesiva.

Sun-myung, queriendo bromear con Bo-dam mientras este ponía fuerza en sus patitas diminutas para presionarlo, tensó la espalda haciendo que los músculos sobresalieran. Al instante, Bo-dam rodó por la curvatura del músculo como una pelotita, pero Sun-myung lo atrapó a tiempo con la palma de la mano.

"Me parece que su pelo está perdiendo brillo."

* * *

¿|

"Debe ser porque últimamente no está comiendo bien, hyung."

* * *

Si alguien te oye, va a pensar que me matas de hambre|

"Es que casi no come. Siempre sobran guarniciones."

* * *

Pues comelas vos, Sun-myung|

Bo-dam seguía tecleando opiniones contrarias con un rítmico tap-tap, así que Sun-myung, fastidiado, le tiró suavemente de una patita trasera. Bo-dam lo miró con los ojos entrecerrados, intentando parecer molesto, pero como seguían siendo redondos como canicas, no daban nada de miedo.

Sun-myung también frunció el ceño y, presionando los labios gorditos del cobayo, sentenció:

"Por favor, transfórmese en humano. Necesitamos tener una conversación seria."

"Chik."

Ni bien terminó de hablar, Bo-dam se metió bajo las mantas, se movió un poco y enseguida asomó la cabeza ya en su forma humana. Sun-myung iba a advertirle solemnemente que no podía seguir con la dieta, pero al ver su rostro sonrosado tras el sexo, su resolución se desmoronó y terminó hablando con tono de niño mimado.

"Si ha engordado de forma tan bonita, ¿por qué insiste con la dieta?……"

"Dime exactamente qué parte es 'bonita'. Porque yo no lo veo por ningún lado."

"Sus mejillas están redondas como manzanas, y la parte interna de los muslos y los brazos se ha vuelto tan blandita que da gusto tocarla. Y su trasero también está más firme y carnoso."

"……Dígalo con palabras, Sun-myung, no con eso levantado."

"Lo siento."

'Maldita sea, ¿por qué se despierta en cualquier momento?'. Sun-myung, que frotaba su miembro disimuladamente contra el bajo vientre de Bo-dam, se llevó un coscorrón y se disculpó de inmediato. Por muy cercanos que fueran como esposos, entendía que a Bo-dam podría molestarle que, tras haberlo hecho dos veces, su marido ya estuviera listo para la tercera.

Recordaba que en el pasado Bo-dam decía que cuanto más sexo, mejor, pero últimamente la libido de Sun-myung lo superaba por mucho. Si lo hiciera tanto como deseaba, Bo-dam acabaría pegándole de verdad.

Avergonzado por su inoportuna erección, Sun-myung soltó la primera excusa que se le ocurrió.

"Es que su piel está tan suave que no puedo evitarlo."

"¿Ah, sí?"

"Sí."

"Pues con más razón tengo que perder peso. Por lo que dices, parece que necesito volverme un poco más áspero."

"¿Qué? ¡Ni hablar! ¡Mantenga esa piel de seda!"

"¡No me des órdenes!"

"¡Ay!"

Mientras recibía los manotazos de Bo-dam en su piel desnuda, Sun-myung volvió a jurarse a sí mismo que cocinaría algo tan delicioso que Bo-dam no pudiera resistirse.

Lamentablemente, tuvo que posponer ese plan debido al maldito MT. Sun-myung intentó razonar con el delegado de curso, pero el delegado resultó ser más lógico que él.

"Casi no participo en la vida de la facultad, ¿es obligatorio ir? Pagaré la cuota. Prefiero pagar y no ir. Además, si hay muchos veteranos los de primero se sentirán incómodos, ¿para qué ir todos? Y no es como si fuera a ver a los de primero nunca más."

"Precisamente porque no participas nunca no puedes faltar a esto. Y no aceptamos que pagues para librarte. Como dices, quizá no veas a los de primero después, pero por eso hay que presentarse ahora."

"……"

"Vas a venir, Ki Sun-myung. ¡Es solo una noche y dos días! ¿Qué pasa, tienes un tarro de miel escondido en casa?"

'Un tarro de miel…… en la barriga de mi marido hay un tarro de miel, y también tengo a un hijo lobo que es como un conejito……'.

De por sí, prefería estar solo en casa antes que socializar fuera. Pero ahora que tenía a un cobayo y a un lobezno esperándolo, era obvio que no quería salir. '¡Si tuviera tiempo para ir a un MT, me inscribiría en una academia de cocina!'. Lleno de indignación, le mandó un mensaje a Bo-dam para quejarse.

'Hyung, no quería ir al MT pero el delegado me echó una bronca y me obliga a ir... Le dije que pagaba y no iba, pero no me dejó' 11:30

'Tenía ahorros para pagar la cuota y quedarme... ' 11:30

'ㅠㅠ No tengo amigos, ¿de verdad tengo que ir?' 11:30

Miraba el móvil sin apenas tocar el almuerzo por el disgusto, cuando llegó la respuesta.

Príncipe del Reino Cobayo

'¡Uy!'

'Pero ve, los MT son puro recuerdo' 11:31

Hasta ahí todo bien. Sun-myung iba a responder que los recuerdos prefería crearlos con su familia, pero se quedó helado al ver el siguiente mensaje y respondió algo muy distinto a lo que sentía.

Príncipe del Reino Cobayo

'¡Mi primer beso fue en un MT! ><'

'Ah, ya; yo también voy a ir al MT, sí, sí' 11:32

Príncipe del Reino Cobayo

'¿Te enojaste?' 11:33

'De verdad, no se puede vivir con este hombre'.

Furioso, Sun-myung entró en casa pisando fuerte. Bo-dam, que sostenía al bebé en brazos y le movía la manita derecha para saludar, se veía adorable, pero una cosa era eso y otra lo del primer beso.

"¿Sun-myung está enojado?"

"No."

"¿Seguro?"

"Me voy a descansar."

'¿Que su primer beso fue en un MT? ¿Eso se le dice a un marido?'. Más que enojado, estaba celoso y cerró la puerta de la habitación con un portazo sonoro. Al instante, se oyó el llanto del bebé. ¿Había sido demasiado fuerte? Al recordar la cara del niño, que antes de que él entrara estaba haciendo ruiditos de alegría al verlo, se sintió culpable. Dejando de lado su enfado con Bo-dam, abrió la puerta para consolar al pequeño y se encontró con Bo-dam arrullándolo.

"Entra, vamos a hablar."

"……Deje a Tae-hwa con la niñera……"

"Tae-hwa se parece a su papá, el que plantó la semilla, así que si se separa de mí, llora."

"¡Ah, no diga esas cosas!……"

"¡Juaaaaa—!"

"¿Ves? Está llorando. Entra."

Al ver a Tae-hwa llorando y pataleando contra el hombro de su padre, Sun-myung se asustó y ayudó a Bo-dam a sentarse en la cama. Bo-dam, que parecía haber perdido peso por la dieta o por el estrés de la crianza, le dio el pecho al niño con un rostro angelical. Sun-myung miró con envidia cómo el bebé succionaba la piel tierna y sus ojos se cruzaron con los de Bo-dam.

'Ay, Dios, qué hombre este……'. Con esa expresión, Bo-dam le dio un pellizco en la mejilla y luego lo besó. Era una de cal y otra de arena. Aunque ya se le había pasado la mitad del enfado, Sun-myung quiso aprovechar que Bo-dam estaba receptivo para quejarse un poco más y se limitó a acariciar la cabecita redonda del bebé. Al niño no le importaba nada, estaba demasiado ocupado comiendo.

"A Sun-myung le daré el pecho cuando vuelva del MT."

"Yo no he pedido eso."

"Entonces no te doy nada."

"……"

"¿Ves? Si no le gusta algo, ¡ni responde! Qué marido tan maleducado."

Sun-myung no había respondido porque solo pensaba en hundir la nariz en el pecho de su esposo para oler su fragancia, pero Bo-dam soltó una carcajada. Animado por esa risa que iluminaba la habitación, Sun-myung mordisqueó suavemente el hombro izquierdo de Bo-dam, que estaba un poco descubierto.

"¡Ae, uek!"

"¡¿Qué pasa, nuestro príncipe lobo?! Papá está bien. Papá Sun-myung solo está bromeando. Vamos a esconder esas orejitas, así, escondidas."

"¡Baba, grrr……!"

"¡Epa! No se le gruñe a papá, nuestro principito."

"Este niño solo tiene ojos para usted, hyung. Yo también lo abrazo mucho, ¿por qué será así?"

Sun-myung se quedó sin palabras al ver cómo su hijo soltaba el pezón y empezaba a patalear furioso en cuanto él mordió el hombro de Bo-dam. Incluso le habían brotado las orejas de lobo; para no tener ni tres meses, el crecimiento de este chico era asombroso. Había oído que los híbridos de lobo podían transformarse antes de los cien días, pero nunca que un bebé intentara convertirse en lobo para atacar a su propio padre.

Sun-myung miró estupefacto a su hijo, que rechazaba cualquier intento suyo de ayudar a esconder las orejas. Mientras se preguntaba cómo llevarse mejor con él, Bo-dam le dio la solución más sencilla.

"Si cierras la puerta con suavidad la próxima vez, nuestro principito también querrá mucho a papá Sun-myung."

"……Si usted no hubiera mencionado lo del primer beso, yo no habría cerrado la puerta así."

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Dicen que las peleas de pareja son como cortar agua con un cuchillo: no dejan marca. Sun-myung sabía que alargar la discusión solo bajaría sus probabilidades de victoria. Así que, al hablar con sinceridad, Bo-dam le dio la respuesta más reconfortante del mundo. Una tan clara que le hizo sentirse tonto por haberse preocupado.

"Da igual con quién o cuánto haya jugado en el pasado, Song Bo-dam ahora es de Ki Sun-myung, ¿por qué se enoja nuestro príncipe mayor?"

"……"

"¿Abu?"

"No tú, mi bebé. Me refiero al príncipe lobo que ya es mayor."

Tae-hwa, que estaba creciendo como una perla delicada, debió pensar que lo llamaban a él al oír "príncipe" y miró a Bo-dam con los ojos muy abiertos. Sun-myung se acercó a Bo-dam, que mantenía un duelo de miradas con el bebé, y soltó una frase que sabía que era vieja pero efectiva.

"Creo que con un beso se me pasaría todo el enfado."

"……¿Seguro que tienes veintiún años? ¿No serán treinta y uno?"

"¡Ah, de verdad!"

"¡Ae!"

"¡Uy, uy! ¡Antes de que el lobezno se vuelva a enojar, tendré que darle un beso a Sun-myung para que se le pase el enfado!"

"Siempre me toma el, mmpf."

'¡Siempre me toma el pelo!'.

La frase quedó ahogada por el beso, pero Sun-myung cerró los ojos dócilmente. Ya no le importaba en absoluto bailar al son que Bo-dam tocara.

* * *

Sun-myung armó un escándalo insistiendo en que Bo-dam no perdiera ni un gramo más, diciendo que estaba harto de verlo así, pero todo fue en vano. Sun-myung hacía pucheros frente a un Bo-dam que seguía a rajatabla los principios de una dieta saludable, perdiendo peso de forma gradual y constante.

Hoy era el día del MT. A pesar de ser un itinerario compacto de una noche y dos días, Sun-myung estaba inquieto. Si se quedaba en casa, al menos tenía la oportunidad de meterle algún snack a su marido entre sus comidas de dieta, pero estando lejos, eso era imposible. ¿Y si Bo-dam, emocionado porque el peso bajaba rápido, decidía ayunar? Sus mejillas ya se veían más delgadas; Sun-myung sentía que podría gritar si al volver a casa lo encontraba aún más flaco.

“Boing-boing.”

* * *

Que te vaya bien, Sun-myung|

Cuando Sun-myung le pidió ver al cobayo antes de irse, Bo-dam se transformó al instante. Caminó tranquilamente sobre el teclado y dejó ese mensaje. Sun-myung acarició ese trasero que, aunque seguía siendo redondo, se sentía más pequeño que en su momento de mayor peso, y besó la coronilla del cobayo.

“Come bien, deja a Tae-hwa con la niñera y descansa tranquilo, hyung. Creo que estaré en casa mañana al mediodía. Te escribiré a cada rato. Ah, dicen que en Gangwon-do hay una pastelería famosa, ¿quieres que traiga pan?”

* * *

No, engorda|

¡Esa maldita palabra: 'engorda'! ¿Qué importaba subir un poco? No podía creer que rechazara hasta el pan que tanto le gustaba. Sun-myung, preocupado por si terminaba pesando menos que antes del embarazo, guardó silencio un momento y acarició las orejas del animal. Se sentía desolado porque, por más que le dijera que rellenito era más lindo, Bo-dam no le hacía caso.

Sin embargo, su mal humor no duró mucho gracias al siguiente mensaje de Bo-dam.

* * *

Si traes pan vas a tardar mas` veni rapido Sun-myung^ ^|

“Cuiing, chik.”

“……¿Y si mejor no voy?”

“¡Chüik!”

“¡Ay! Qué puñetazo.”

Sun-myung alzó al cobayo y lo llenó de besos hasta que Bo-dam usó sus patitas delanteras para empujarle los labios, indicándole que ya se fuera de una vez. Sun-myung salió de casa a regañadientes. 'Al diablo el MT, solo quiero estar pegado a Song Bo-dam todo el día. Mañana, en cuanto llegue, lo abrazaré para dormir la siesta'. Solo pensaba en eso mientras iba al punto de encuentro con sus compañeros.

En cuanto Sun-myung cruzó la puerta, Bo-dam corrió a la habitación del bebé. Emitió unos chillidos para anunciar su llegada y el pequeño se transformó de inmediato en lobo, bajando de la cuna al suelo.

“¡Uang!”

“¡Chik!”

Bo-dam disfrutaba de sus paseos interiores con Tae-hwa, quien recientemente había empezado a transformarse en lobo por periodos cortos. Tae-hwa era un lobezno con un pelaje tan suave que parecía pelusa de diente de león volando al viento. A diferencia de su forma humana, donde solía tener bastante carácter, como lobo era sumamente gentil.

‘Vaya, es la primera vez que veo a un lobo así.’

‘¿Porque es muy manso?’

‘Sí. Parece un perrito. Es verdad que de cachorros no muestran mucha agresividad de fiera, pero…… ¿Tae-hwa no será un perro en lugar de un lobo?’

‘Ay, nuestro Tae-hwa, ¿no sos un lobo sino un perrito? Un perrito—’

Sun-myung le había dicho que no se transformara en cobayo cerca del niño porque, aunque fuera un bebé que apenas se arrastraba, seguía siendo un depredador. Pero al ver al pequeño lloriquear y ponerse panza arriba, Sun-myung no pudo seguir oponiéndose. Así que Bo-dam, solo cuando la niñera estaba presente, se convertía en cobayo y daba una vuelta por la casa con su hijo.

Tap-tap-tap, los pasos del cobayo, y paf-paf, los pasos del lobo se seguían en armonía. Tras recorrer el salón, el dormitorio principal, la habitación de invitados y el estudio, regresaron al cuarto del bebé y se apoyaron el uno en el otro para recuperar el aliento.

“Chik-chik.”

“¿Kiuung?”

“Coiing, cuiing-cuiing.”

“¡Ang-ang!”

Bo-dam no paraba de elogiar al niño diciendo que ya caminaba muy bien. Aunque sabía que no entendería, seguía chillando, y el pequeño se tumbaba moviendo la cola. Orgulloso de ver cómo su hijo crecía cada día, Bo-dam le dio un toque con su hociquito en la nariz negra del lobezno y se quedó dormido a su lado. Pronto, el sonido de la respiración de dos pequeños animales llenó la habitación.

* * *

Mientras su marido y su hijo disfrutaban de la siesta transformados, Sun-myung subía al tren de la línea Gyeongchun con cara de pocos amigos.

“Oye, dijiste que vendrían todos los de segundo, ¿por qué somos tan pocos?”

“Algunos ya se fueron y otros vienen después. Somos muchos en la carrera, no cabemos todos a la vez.”

“¿Entonces no podía faltar yo solo?”

“¡Hijo de puta, cállate y camina!”

“Es verdad, Ki Sun-myung, ¿por qué siempre estás de berrinche? Seguro que en casa no eres así con tu hyung. Él te aguanta porque tiene buen carácter, cualquier otro ya te habría mandado a dormir a otra habitación.”

No entendía qué esperaba la gente de un MT de una noche y dos días, pero verlos cargados de maletas en el metro ya le ponía de mal humor. Cuando supo que, por ser tantos, se dividirían en tres grupos, sus ganas de ir desaparecieron por completo. Ji-chul lo insultó diciéndole que se callara de una vez, e In-hoon, aunque hablaba con tono dulce, básicamente le estaba diciendo que dejara de ser tan histérico.

Ante el comentario de que Bo-dam debía de ser un santo por aguantar a un gruñón como él, Sun-myung simplemente cerró los ojos. ¿Si era así en casa? Por supuesto que no. En casa era un lobo sumiso y entregado. Incluso cuando Bo-dam estaba embarazado, rara vez durmieron separados; a veces Bo-dam dormía en la cama y él en el suelo, pero siempre en la misma habitación. Sus compañeros de facultad jamás imaginarían que Sun-myung era el tipo de hombre joven que, cuando no podía dormir, le rogaba a Bo-dam que le diera palmaditas en el pecho para conciliar el sueño. O viceversa.

Al recordar a Bo-dam cantándole nanas cuando fingía no tener sueño, Sun-myung no pudo evitar enviarle un mensaje.

'¿Qué estás haciendo? Ya estoy en el metro pero Daeseong-ri queda lejísimos;; parece que no se termina más...; ' 13:00

No hubo respuesta. ¿Estaría durmiendo? Sabiendo que Bo-dam solía tomar siestas ahora que se acercaba su regreso al trabajo, Sun-myung se relamió con melancolía pero no llamó. No quería despertarlo.

En su lugar, se quedó mirando el paisaje rural por la ventana del tren. Aunque Daeseong-ri no era el campo profundo, para Sun-myung, que siempre había vivido en Seúl, las montañas verdes y los ríos le resultaban extraños. Nunca había ido de vacaciones a lugares así en su vida.

Solo al llegar al destino sintió que realmente estaba en un MT. No estaba divirtiéndose, pero tampoco se sentía tan mal como en el metro. 'Bueno, como dijo hyung, me divertiré un día y ya'. Decidido a portarse como un buen veterano y cuidar de los novatos, Sun-myung volvió a poner cara de tragedia al ver la respuesta de Bo-dam.

Príncipe del Reino Cobayo

(Foto) 14:03

'Una selfie con el bebe chajak' 14:05

En la pantalla aparecían en primer plano los labios rosados y gorditos del cobayo junto a la nariz negra y brillante del lobezno. Estaban jugando juntos en sus formas animales. Por los errores de ortografía en el mensaje, era obvio que Bo-dam seguía siendo un cobayo. Sun-myung respondió haciendo un puchero.

'No jueguen sin míㅡㅡ' 14:06

Y al ver la respuesta, soltó un gran suspiro.

Príncipe del Reino Cobayo

'no quiero

^ ^' 14:07

“¿Puedo irme mañana temprano de madrugada, verdad?”

“¡Agh, este tío es una molestia! ¡Vete en cuanto te despiertes mañana! ¡Pero vete ya!” gritó el delegado, harto de él.

“bueno, gracias.”

Sun-myung ignoró los gritos y comprobó el horario del primer tren. Se iría a casa mañana temprano para dormir la siesta con su familia. Los tres juntos.

Tras confirmar el horario, Sun-myung empezó a moverse de un lado a otro con una energía que sorprendió a sus compañeros. Su único objetivo era terminar todo para poder volver. No le importaba qué pensaran los de primero, pero sí le importaba su imagen entre sus compañeros de promoción; no quería que dijeran que Ki Sun-myung era un mal tipo.

“Voy a llevar el alcohol a aquella habitación. No se pierdan a la noche y vayan directo allá para servirse.”

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“O-oye, ¿no estás cansado?”

“Solo he movido la mitad, no puedo cansarme todavía. No voy a dejar que lo hagan las chicas.”

Menos mal que había estado entrenando porque Bo-dam no dejaba de hablar de dietas. Había empezado a ir al gimnasio, algo que no le gustaba, solo para poder decirle a Bo-dam: ‘Hyung, sigues cabiendo perfectamente en mis brazos’, y ahora cargaba cajas de cerveza y soju con facilidad.

Sin planearlo, varios estudiantes de primero y segundo lo miraban con admiración y le preguntaban si necesitaba ayuda. Sun-myung los despachaba moviendo la mano como si espantara moscas.

“Siéntense a descansar. Los de primero no tienen que trabajar. ¡Oye, delegado! Ponles algún juego a estos chicos, que quieren trabajar.”

“¡Generación del 23, dejen de molestar a los del 22 y vengan aquí!”

“¡Siii—!”

Una vez que despachó a la gente, Sun-myung revisó su móvil. Había llegado una foto que le hizo sonreír al instante. Era tan tierna que le dolió no haberla visto antes por estar trabajando.

Príncipe del Reino Cobayo

(Foto) 15:30

'Mañana no compres pan y ven temprano principito >.,<!' 15:31

Era una selfie de Bo-dam guiñando un ojo con la cara pegada al lobezno dormido. Sun-myung guardó la foto y envió un emoji de un lobo moviendo la cola con entusiasmo. La respuesta llegó enseguida.

Príncipe del Reino Cobayo

'¿Hay muchos chicos lindos en primero?' 15:55

'¿Habrá dicho lo del primer beso en el MT para ver si yo también haría algo así? ¿Está preocupado?'. Sun-myung, divertido, envió un mensaje que no sentía de verdad.

'Esta lleno mis ojos no paran de girar;;' 15:56

Esperó ansioso la reacción de Bo-dam, pero al pasar cinco minutos sin respuesta, se apresuró a corregir. 'Estoy loco, ¿cómo me atrevo a provocar a Song Bo-dam?'. Justo ahora que se llevaban tan bien, no quería que un estúpido reto arruinara nada.

'Hyung, ¿sabes que era broma, no?'

'Todavía ni conozco las caras de mis compañeros, no sé quién es de primero o de segundo ><;;'

'¡Mañana voy en el primer tren! ' 16:01

Tras enviar tres mensajes llenos de aegyo y desesperación en un minuto, Sun-myung se tiró de los pelos al ver la respuesta de Bo-dam.

Príncipe del Reino Cobayo

'ok bloqueado.'

'¿Que?'

'Hyung espera'

'Ah hyung...... ㅠㅠㅠㅠㅠㅠㅠㅠㅠㅠ' 16:02

Aunque usó emojis, la angustia fue real, casi se le escapan las lágrimas. Pero Bo-dam no volvió a responder en toda la tarde.

Sun-myung participó en los juegos sin ganas, mirando el móvil constantemente, pero llegó la hora de la cena y seguía sin noticias. '¿Todos los híbridos de cobayo tienen este genio tan fuerte?'. Envió más de diez mensajes pidiendo perdón y diciendo que era una falta gravísima, pero fue en vano.

“Ki Sun-myung presumía de fuerza pero se quedó sin energía, ni siquiera come carne.”

“Es verdad. ¿Qué le pasa hoy? Antes parecía un fanático del gimnasio y ahora parece un pollo enfermo.”

“Oye, come un poco. Los de primero la han asado.”

“He comido mucho…… coman ustedes……”

No podía tragar ni agua, mucho menos carne. Quiso preguntarle al delegado si podía irse ya a casa, pero no había forma de acercarse. El delegado era popular entre todos, mientras que Sun-myung, que solo iba de casa a la facultad, no tenía oportunidad entre tanta gente. Además, quejarse de que quería irse a casa mientras el delegado organizaba todo le pareció fuera de lugar.

Sin poder ocultar su ansiedad, soltó un suspiro profundo y envió otro mensaje a Bo-dam. Varias estudiantes de primero merodeaban a su alrededor intentando pedirle el número, pero él ni las veía.

'Hyung, me equivoqué... ㅠㅠㅠ Sabes mejor que nadie que no lo decía en serio. ¿No puedes perdonarme una vez? Incluso en el MT solo pienso en ti y en Tae-hwa... Mientras trabajaba solo miraba la foto que me mandaste hoy... ' 20:44

Pero mientras escribía, de repente le subió la rabia. 'A ver, él empezó hablando de su primer beso, y antes de casarnos decía cosas como "¿Cómo puede un híbrido de lobo ser virgen?" o "¡Qué rico debe ser el sabor de un soltero!", y ahora me bloquea por una broma así'.

Aunque Sun-myung no tuviera experiencia en citas, sabía que esto era lo que llamaban una relación desigual (estaba tan alterado que olvidó que estaban casados). Sentía que en una pareja debía haber igualdad, pero él era claramente la parte débil y eso le dolió profundamente.

'Voy a jugar todo lo que pueda e ire tarde mañana. No me esperes.' 20:46

En dos minutos pasó de culpable a víctima y envió un mensaje radicalmente distinto. Ni en sus peores años de adolescencia había tenido tales cambios de humor. Pensando que le había llegado la pubertad tardía, se levantó furioso de su sitio. Buscó a Ji-chul e In-hoon entre el alcohol y la fiesta.

Ellos, que nunca se mostraban cariñosos delante de él, estaban sentados en el círculo de estudiantes de Administración agarrados de la mano a escondidas. Ji-chul acariciaba el dorso de la mano de In-hoon mientras este le acariciaba la mejilla con la mano libre. Se veían tan dulces.

'A mí me bloquea Song Bo-dam y estos dos están tan felices……'. Indignado, Sun-myung se sentó justo en medio de los dos. No quería verlos disfrutar de su romance secreto.

“Denme alcohol.”

“Hijo de puta…… ¿por qué te sientas aquí, Sun-myung? Vete a otro lado mientras te lo pido por las buenas, ¿eh?”

“Que me den alcohol.”

“Jajaja— ¿Te has peleado con tu hyung? Lárgate antes de que me enoje.”

Ji-chul le lanzaba pullas mientras In-hoon intentaba calmarse tras el susto. Y como todo lo que decían era verdad, a Sun-myung le dolía más. Nunca había querido separar a una pareja, pero por primera vez deseó que Ji-chul e In-hoon se distanciaran aunque fuera un momento.

“No hay sitio en otro lado, no me muevo.”

“¡Mierda! Siéntate con los de primero.”

“No quiero.”

“¡Maldita sea……! Cuando volvamos a Seúl estás muerto.”

“Ya, ya— sirve el alcohol.”

Ji-chul, temblando de rabia mientras sostenía la botella, llenó el vaso de Sun-myung solo porque In-hoon le hizo señas de que se calmara. Lo hizo con la esperanza de que Sun-myung bebiera rápido y se desmayara pronto.

Sun-myung, que no aguantaba mucho el alcohol, se puso rojo enseguida y acabó rendido. Ji-chul simplemente lo apartó a un lado para recuperar su sitio junto a su novio.

“Hic, hip.”

Ignorado por sus amigos, Sun-myung salió de la pensión tambaleándose. '¿Esto es un MT? ¿Así de vacío se siente? ¿Esto es la juventud?'. Borracho y más sensible de lo habitual, se sentó en un banco de madera afuera, pensando en quedarse allí hasta que se le pasara el hipo.

“Hic— por fin……”

La brisa nocturna de principios de verano le refrescó la cara. El hipo paró, así que sacudió la cabeza y se dio un par de bofetadas suaves. Le había dicho a Bo-dam que se quedaría de fiesta, pero pensaba irse en el primer tren. Iba a entrar a dormir en silencio cuando……

“Oiga, por favor, déme su número.”

“¿Qué? Váyanse…… espere…… ¿eh? ¡¿Eeeh?!”

De su garganta apretada por el alcohol salió un grito agudo.

“¿Quién te mandó beber tanto? ¿Querés morir?”

Frente a él estaba su marido, al que tanto había extrañado y odiado a la vez.

“¿H-hyung? ¿Es usted?”

“Borracho perdido y ni reconoce a su marido. Si sigues así, no puedo vivir con Ki Sun-myung.”

Sun-myung, aún con hipo y dudando si era el verdadero Song Bo-dam, reconoció esa frase de 'si no me haces caso te abandono' que Bo-dam siempre usaba de base. Era él, sin duda.

Era la primera vez en casi un año que bebía tanto. Sun-myung se cruzó de brazos y le dio la espalda a Bo-dam. No sabía que, a ojos de su marido, aquello parecía un tierno y ridículo berrinche de un chico joven.

El hipo volvió y sus hombros se sacudían sin elegancia. Bo-dam se puso en cuclillas frente a él; al verlo así, Sun-myung lo levantó agarrándolo por las axilas y lo sentó a su lado en el banco. Le dio pena verlo ahí agachado, le pareció demasiado lindo y vulnerable.

“Qué caprichoso. Siempre enojado, ¿así cómo voy a dejar que seas el cabeza de familia?”

“No estoy enojado.”

“¿Entonces me voy?”

“…….”

“No me voy. Vine solo para verte un momento antes de que salieran tus amigos. Y por lo que dije del primer beso.”

“……¿Por qué dice cosas por las que luego tiene que disculparse? ……¿Acaso se burla de mí, hyung?”

Aunque lo había sentado a su lado, Sun-myung intentaba no mirarlo. Pero la mano que le acariciaba la mejilla era tan cálida y dulce que su cabeza se giró sola. Finalmente, enfrentó el rostro de Bo-dam. Intentó sonar desafiante, pero la caricia no cesó.

“No me burlo, te molestaba porque eres tierno, ¿te dolió tanto, Sun-myung?”

“Ya está. Usted, ¡hic!, siempre es así.”

“Es verdad, siempre soy así. Haciendo que Sun-myung se sienta mal.”

'Siempre burlándose, aunque no lo diga me lo guardo todo. Lo dejé pasar porque estaba embarazado, pero ya no aguanto más. Tengo un límite. Usted ni sabe cuánto me contengo, y el otro día se portó muy amable con aquel compañero de trabajo……'.

Sun-myung soltaba sus quejas como si rezara un rosario, pero tuvo que callarse cuando Bo-dam le plantó un beso repentino.

“¿Quién más va a aguantar a alguien tan rebelde como yo si no es Sun-myung? Vas a tener que vivir conmigo toda la vida, ¿verdad?”

“……No sé.”

“Si no sabes, ¿puedo conocer a otro hombre?”

“¡No!”

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Sun-myung, con la cara roja, abrazó a Bo-dam con fuerza y soltó una frase arrogante: ‘¿Dónde va a encontrar usted a otro hombre como yo?’. Pensó que Bo-dam le daría un golpe, pero su marido lo abrazó de vuelta.

“Tú tampoco encontrarás a un hombre como yo, Sun-myung.”

“…….”

“Ven aquí y dame un beso.”

“Que sea uno tan intenso que me haga olvidar hasta mi primer beso.”

'¿Qué habré hecho yo para que este hombre venga hasta aquí, cierre los ojos y me ofrezca sus labios?'. Sun-myung sentía que le hervía la sangre, pero bajo la luz de las estrellas y la luna, con las orejas de cobayo asomando, mordisqueó el labio inferior de Bo-dam que esperaba el beso. Cada vez que sus lenguas se rozaban, sentía un cosquilleo eléctrico que le hacía juntar las piernas.

“Mmm…… ahora tengo que irme. Juega todo lo que quieras y ven con calma, marido mío.”

“…….”

“¿Qué pasa? ¿Por qué este caprichoso quiere llorar?”

“No estoy llorando.”

¿De verdad había venido hasta allí solo para un beso? Quizá solo quería dar un paseo en coche, pero Sun-myung se sintió mal pensando que él mismo había alterado a Bo-dam. Realmente estaba a punto de soltar una lágrima.

Pero para no demostrarlo, se quedó callado hasta que Bo-dam subió al asiento del conductor.

“Sun-myung.”

“…….”

“Aunque sea un poco odioso, perdóname porque soy tu primer beso.”

“……Nos vemos, mañana.”

“Duerme bien y sueña conmigo, Sun-myung-a.”

Con un solo beso, todo el resentimiento desapareció. Sun-myung se pasó la noche acariciándose los labios entre sus compañeros y novatos desmayados por el alcohol. Se sintió mal por irse antes, así que limpió todo mientras los demás dormían; cuando terminó, ya era hora del primer tren y subió al metro sin dudarlo.

“Hyung—, ya llegué……. Tae-hwa, papá está aquí.”

“¡Ang-ang!”

No tenía nada de sueño, se preguntaba cómo era posible. Al entrar, vio al cobayo durmiendo en la cama con forma de anémona y al lobezno lamiéndolo con entusiasmo.

Sun-myung miró al cobayo empapado de babas y, tras transformarse él mismo en lobo, se preparó para dormir en silencio.

“Grrr—”

“Kiuuuuung……”

“Cang.”

“¡Ang!”

Bo-dam nunca sabría que, mientras dormía, su marido le había gruñido al bebé para recordarle que ese cobayo era suyo.

[FIN]