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Mientras Woo-hyun lidiaba con esa confusión, el tiempo seguía su curso sin detenerse. Ambos tenían sexo sin falta cada fin de semana y, durante los días de semana, Yoon-kang invitaba a menudo a figuras que pudieran interesarle a Woo-hyun para cenar juntos. Woo-hyun era consciente de que se había acostumbrado a Yoon-kang y de que ya no sentía el mismo rechazo de antes. Sin embargo, no sentía deseos de rechazarlo activamente.

En apariencia, la relación continuaba igual, pero el tiempo compartido siempre termina dejando huellas de una forma u otra. Mientras el corazón de Woo-hyun se ablandaba poco a poco, en Yoon-kang también se manifestaban cambios, principalmente físicos.

“Mmm, ah…. Jaaa…. Woo-hyun, ah…. Mételo, por favor….”

Yoon-kang se sujetó los huecos de las rodillas, levantando las piernas para dejar el trasero bien expuesto y fijo. El orificio, que ya había sido dilatado previamente con los dedos, estaba empapado en lubricante y se abría y cerraba expectante. Woo-hyun tragó saliva al ver esa entrada que aguardaba por su pene.

El orificio de Yoon-kang, que antes era de un rosa pálido, ahora se había vuelto completamente rojo. No solo eso, tenía un aspecto tan lascivo que costaba creer que perteneciera a un alfa. La entrada, que antes era pequeña y cerrada, se había alargado verticalmente, quizá por haber sido penetrada cientos de veces por el pene enorme y grotesco de Woo-hyun. Parecía, a todas luces, un órgano diseñado únicamente para recibir.

Pensar que este era el orificio de un alfa dominante... Woo-hyun no podía creer que él fuera quien había transformado esa entrada antes esquiva en algo tan obsceno. Era el resultado de haberlo penetrado exclusivamente con su pene. Al pensarlo, no pudo contener la excitación y, sin vacilar, alineó su pene con el orificio. En cuanto el glande rozó la entrada, se oyó un sonido húmedo: jjueup.

“¡ah mmm…! ¡Ah, ah…!”

“Ah, ah….”

Sujetando la base, Woo-hyun introdujo el pene lentamente. La sensación del orificio apretado abriéndose paso a paso para devorar el glande era gratificante sin importar cuántas veces la viviera. Sin embargo, Woo-hyun no profundizó más; tras meter el glande hasta la mitad, retiró la cadera. Se oyó un jjyut cuando el interior se aferró al pene como si no quisiera soltarlo, pero Woo-hyun lo extrajo con firmeza.

“Mmm, ja, uuu…. Jaaa, por qué, por qué…. ¡Ah!, mételo, mételo….”

Yoon-kang, que esperaba sentir sus entrañas llenas, bajó las cejas suplicando por el pene. Ver a ese alfa dominante, que afuera era la imagen misma de la rigidez, agitando el trasero de forma desordenada en la cama porque quería devorar un pene... Era excitante y satisfactorio saber que él era el único que conocía esta faceta.

Woo-hyun volvió a apoyar la punta del pene contra el orificio, que se había dilatado con la forma de su glande y ya empezaba a cerrarse impaciente. Sintió cómo la entrada se relajaba suavemente, preparándose para recibirlo. Woo-hyun soltó un suspiro lánguido y empujó el glande despacio. La cabeza robusta se deslizó centímetro a centímetro hacia el interior.

“¡ah aaaaa, mmm, ah…! Ah, jaaa, entra, ah….”

La expresión de Yoon-kang se relajó lentamente. Soltó un aliento caliente ante la satisfacción de ser penetrado. Pero en ese instante, Woo-hyun volvió a retirar el pene. Jjyu-ah Al alejarse el glande, el orificio que se había abierto comenzó a cerrarse poco a poco.

Woo-hyun se mordió el labio mientras observaba el interior apretado. Moría de ganas de embestir con fuerza, pero se contuvo. Sabía que cuanto más esperara, más se ablandaría el interior de Yoon-kang, ofreciéndole un placer sin igual.

A base de repetir el acto innumerables veces, Woo-hyun había aprendido a tomar el control en la cama. Al mismo tiempo, descubrió lo que le gustaba: obtenía satisfacción al controlar y someter por completo al otro. Le gustaba que su pareja suplicara y gritara sumido en el placer. En ese sentido, Yoon-kang era la pareja perfecta para él; al menos en lo que a compatibilidad física se refería.

“Mmm, Woo-hyun, aaa…. Mételo, mételo…. ah, rápido, ah….”

Incapaz de esperar más, Yoon-kang suplicó de nuevo. Como quien doma a una bestia malcriada, Woo-hyun presionó suavemente el orificio palpitante con la palma de la mano. Al sentir la presión en la entrada, Yoon-kang soltó un jijut y sacudió el trasero. Resultaba patético ver cómo frotaba su orificio contra la palma de Woo-hyun intentando obtener placer de cualquier forma.

“¡ah, ah, mmm…! ¡Ah, ah…!”

Cuando Woo-hyun retiró la palma que presionaba con fuerza, el lubricante viscoso se estiró entre su mano y el orificio. Al desaparecer el estímulo, Yoon-kang soltó un largo jadeo y agitó el trasero con urgencia. Woo-hyun le dio un azote al orificio palpitante sin aplicar demasiada fuerza. ¡Jjaak! Tras golpear la entrada húmeda, dejó la palma pegada y la restregó presionando.

“¡Ah…! ¡Ah, ah mmm…! ¡Ah, ah…!”

Ante ese estímulo, Yoon-kang llegó directamente al clímax. Mientras eyaculaba, sus muslos se cerraban y abrían repetidamente. Woo-hyun sacudió un poco la palma que presionaba el orificio antes de retirarla. Yoon-kang hipaba con el trasero temblando violentamente.

Últimamente, Woo-hyun solía golpear ligeramente el orificio antes de la penetración, pues descubrió que esto hacía que la entrada apretara con mucha más fuerza, proporcionando un placer mayor. Además, a Yoon-kang parecía gustarle el hecho de ser golpeado ahí.

Yoon-kang, aunque se estremecía por el placer, se mantenía obediente sujetando sus propias piernas. Woo-hyun unió su pene al orificio que palpitaba. Jjyut, jjah La entrada succionaba la punta del pene por voluntad propia. Woo-hyun empujó entonces con fuerza.

“¡Mmm, ah! ¡Ugh, ah, ah! ¡Mmm, ah…!”

“Jaaa, ¡Ah…! Joder….”

Parecía que el azote había valido la pena; el interior se aferraba frenéticamente al pene. El pene se detuvo tras entrar poco más de la mitad. Por mucho que lo penetrara a menudo, su pene era tan excesivamente grande que nunca entraba del todo a la primera. Siempre tenía que hacer una pausa antes de completar la inserción. Woo-hyun respiró con dificultad y volvió a empujar la cadera. ¡Jjeo-eok! Solo entonces el interior, que estaba cerrado, se abrió y el pene se clavó de golpe hasta la entrada del colon.

“¡Ah mmm, mmm…! ¡Ah, ah!”

“Jaaaa…. Ugh, jaaa….”

Al ser golpeado en la entrada del colon, Yoon-kang echó la cabeza hacia atrás temblando. El semen volvió a brotar de su pene. Si eyaculaba tanto desde tan pronto, le costaría después... Apenas acababan de completar la penetración y Yoon-kang ya había eyaculado dos veces. A este paso, era muy probable que más adelante terminara llegando al clímax solo por detrás, sin poder expulsar ni semen ni líquido. Verlo así resultaba tan estimulante que para él no tenía nada de malo.

Incluso mientras jadeaba, Yoon-kang cumplía con la tarea de mantener sus muslos abiertos. Woo-hyun, como si quisiera premiarlo, inclinó la cabeza y le dio un beso rápido en la barbilla. Yoon-kang cerró la boca con esfuerzo y juntó los labios. Quería que también lo besara ahí.

Tras dudar un momento, Woo-hyun le dio unos cuantos picos ligeros, y la boca de Yoon-kang volvió a abrirse. Al parecer, le costaba contener los gemidos. Debido a que Woo-hyun se inclinó para darle los picos, su pene presionó de forma larga y profunda la entrada del colon.

“¡Ah, jaaa, mmm…! ¡ah ah, mmm, ah…!”

Woo-hyun, presionando a Yoon-kang, movió la cadera lentamente. Kul-jjeok, jjeok…. El pene salía despacio hasta la mitad y volvía a entrar lentamente. El lubricante vertido en el interior emitía sonidos húmedos cada vez que el pene entraba o salía, rebosando hacia afuera. Woo-hyun abrazó con fuerza el torso de Yoon-kang y movió únicamente la cadera.

Los movimientos eran lentos pero potentes. Cada vez que el pesado glande presionaba la entrada del colon, Yoon-kang jadeaba y gemía. Al estar tan presionado por Woo-hyun y con las piernas totalmente elevadas, Yoon-kang ya no necesitaba sujetárselas, así que rodeó el cuello de Woo-hyun con ambos brazos. Los dos se abrazaron con fuerza mientras se unían de forma lenta y apasionada.

“¡Ah…! ¡Mmm, aaaaa, ah! ¡Ah…!”

“Jaaa, jaaa….”

El ritmo del pene no aumentaba, se mantenía constante. Sin embargo, no hacía falta embestir rápido para estimular el interior; el pene largo y grueso se bastaba por sí solo para presionar todos los puntos sensibles internos. Woo-hyun, que hace unos meses no podía contenerse ante las paredes internas y sacudía la cadera sin control, ahora dominaba a Yoon-kang controlando su propio ritmo.

Ante el pene que golpeaba el colon de forma lenta pero incesante, las piernas de Yoon-kang se abrieron cada vez más. Jjubeok, cheodeok, jjyeok…. A medida que el sonido de fricción en la unión se volvía más denso, los gemidos de Yoon-kang se volvían más húmedos.

“¡Jaaa, mmm! ¡Ah u, ah! ¡Aaaa, mmm…!”

Finalmente, Yoon-kang no pudo más y rodeó la cintura de Woo-hyun con las piernas. Haciendo fuerza con ellas para presionar el pene de Woo-hyun contra la entrada de su colon, Yoon-kang llegó al clímax. Con sonidos de jjoreuk, jjoreureuk, Yoon-kang tuvo un orgasmo con chorro.

Mientras tanto, el pene de Woo-hyun seguía presionando la entrada del colon. Manteniendo la punta del pene y la entrada del colon unidas sin dejar ni un resquicio, Woo-hyun comenzó a eyacular en lo más profundo de Yoon-kang. Con sonidos escandalosos de byureureut, byureut, el semen caliente se vertió en las entrañas de Yoon-kang. Este estremeció su interior, dando la bienvenida al fluido que se derramaba en él.

Woo-hyun levantó la cabeza, que tenía hundida en el cuello de Yoon-kang. Al encontrarse con los ojos perdidos de Yoon-kang, le dio un beso corto en los labios, como premiándolo por haberlo recibido. Pudo ver cómo una tenue felicidad asomaba en los ojos de Yoon-kang, nublados por el placer. Esa mirada le produjo, extrañamente, un cosquilleo en el pecho.

“Jaaa, ¡Abt!, Woo-hyun, ah, mmm…. Woo-hyun, ah….”

En cuanto recuperó un poco el aliento, el nombre de Woo-hyun empezó a brotar sin cesar de los labios de Yoon-kang, que antes solo soltaban gemidos. Ese nombre le sonaba inusualmente dulce. Yoon-kang, al darse cuenta de que Woo-hyun había terminado de eyacular, movió el trasero suavemente. Jjeogeok, jjeok. El semen que acababa de eyacular se esparció por sus entrañas. Yoon-kang expulsó un poco el pene para luego volver a devorarlo mientras llamaba a Woo-hyun.

“¡Ah…! Woo-hyun, ah, mmm…! Jaaa, Woo-hyun, ah, ah!”

“ugh, joder….”

A Woo-hyun se le escapó un insulto entre dientes. Ver a Yoon-kang moviendo la cadera por su cuenta y apretando el pene era sumamente obsceno. Le daban ganas de quedarse mirando cómo le hacía mimos, pero su paciencia se había agotado hacía rato. Woo-hyun volvió a mover la cadera. Jjyu-eot, jjubuk…. Gracias a que el interior estaba empapado en semen, los movimientos eran fluidos.

“¡ah mmm, Woo-hyun, aaaa…!”

Ante la voz que lo llamaba, la cadera de Yoon-kang se volvió aún más rápida. Sin embargo, era un movimiento suave, muy distinto a cuando antes solo se preocupaba por saciar su propio deseo. Yoon-kang, jadeando, atrajo el cuello de Woo-hyun hacia sí. Woo-hyun no se resistió y se dejó llevar por él.

Pronto, sus labios se unieron con suavidad. Fue un beso infantil, sin entrelazar las lenguas, pero con eso bastó.

Era el primer día de un fin de semana cálido y familiar.

* * *

Poco a poco el calor se fue retirando, dando paso a una estación donde el aire gélido comenzaba a ganar terreno. El otoño, la estación favorita de Woo-hyun. En el parque, ya se veían algunos árboles que se habían teñido de colores rojizos de forma prematura. Woo-hyun corría lentamente por el parque, disfrutando del cálido sol de la tarde. Al ser un día de semana, no había mucha gente, lo que hacía que el ambiente fuera muy agradable. Cuando sintió que le faltaba el aire y el sudor empezaba a brotar, se sentó en un banco frente al lago. Era un día inmejorablemente refrescante.

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'¿Qué debería cenar más tarde? ¿Debería hacer las compras de camino a casa? O tal vez... ¿podría ir a casa de mis padres después de tanto tiempo?'. Mientras divagaba en esos pensamientos, sacó su teléfono. En cuanto lo desbloqueó, se quedó paralizado al ver el mensaje que encabezaba la lista.

[Ji Yoon-kang: ¿Cenamos juntos hoy?]

Era un mensaje de Yoon-kang. Woo-hyun ladeó la cabeza con extrañeza. El tono era un poco distinto a los mensajes que Yoon-kang solía enviar para proponer cenas en días de semana.

Yoon-kang nunca avisaba el mismo día para cenar. Lo hacía con un mes de antelación o, como mínimo, una semana. Incluso en el peor de los casos, avisaba al menos tres días antes. Como las cenas que proponía siempre incluían a alguien que pudiera interesarle a Woo-hyun, debía cuadrar las agendas de todos para fijar la cita.

Pero esa no era la única rareza. Normalmente, Yoon-kang detallaba con quién comerían, a qué restaurante irían y el horario aproximado. Por supuesto, como todo —desde el invitado hasta el lugar y la hora— estaba pensado exclusivamente para complacer a Woo-hyun, nunca había una propuesta que no fuera de su agrado.

Es decir, las invitaciones habituales de Yoon-kang eran claras y precisas, como una tarjeta de invitación formal. Pero hoy... solo decía que cenaran juntos. Era la primera vez que recibía una invitación tan ambigua.

Bueno, ¿realmente era la primera vez? Pensándolo bien, hubo una ocasión en la que Yoon-kang le propuso simplemente cenar de esa manera. Fue la primerísima vez que sugirió verse un día de semana, aquella vez que quería cenar a solas con él.

En aquel entonces, Woo-hyun ni siquiera respondió al mensaje. Después de eso, Yoon-kang no volvió a mencionar el tema de cenar en días de semana durante un buen tiempo. No volvió a recibir un contacto similar hasta mucho después, cuando le propuso cenar con aquel diseñador que a él tanto le gustaba.

Al ver que hoy no mencionaba a nadie más, parecía que se trataba de una cena para ellos dos solos.

Mirar el texto de Yoon-kang le producía una sensación peculiar. La primera vez que escuchó la misma propuesta, lo que predominó fue la indignación y el fastidio por sentir que Yoon-kang cruzaba la línea arbitrariamente... Pero ahora era diferente. Sobre todo, no sentía ni una pizca del desagrado que experimentó aquella vez. Aunque estaba un poco sorprendido.

De hecho, no se sentía nada mal. La propuesta repentina no le resultaba molesta, algo que a él mismo le resultaba bastante desconcertante.

Woo-hyun jugueteó con el teléfono mientras observaba el mensaje en pantalla. Si pensaba estrictamente en la cena, no era una mala idea. Los restaurantes a los que Yoon-kang lo llevaba nunca lo habían decepcionado. Como Yoon-kang conocía bien sus gustos, seguramente reservaría un lugar satisfactorio. Además, justo estaba pensando qué hacer para cenar.

Sin embargo, al mismo tiempo, había una parte de él que no quería aceptar. Era, quizás, algo infantil, pero sentía que si aceptaba se estaría dejando llevar por el juego de Yoon-kang. Seguirle la corriente hería un poco su orgullo. Pero, por encima de todo, le preocupaba que Yoon-kang sobreinterpretara el gesto. Aunque últimamente estaba extrañamente tranquilo, si aceptaba la propuesta, Yoon-kang podría interpretarlo a su favor y volver a comportarse de forma caprichosa.

Mientras Woo-hyun vacilaba entre un pensamiento y otro, llegó un nuevo mensaje.

[Ji Yoon-kang: Olvídalo, hagamos como si no dije nada. Nos vemos el viernes.]

Woo-hyun arqueó una ceja. Sus dedos, que antes se resistían a moverse, esta vez pulsaron el teclado sin dudar.

[¿Por qué?]

La respuesta no tardó en llegar.

[Ji Yoon-kang: Pensé que no te gustaría.]

Al ver ese mensaje, Woo-hyun se quedó mudo. Ver a Yoon-kang, quien siempre solía arrollar con todo, retroceder de esa forma con la cola entre las patas... Era sorprendente, aunque al mismo tiempo, considerando su comportamiento reciente, no lo era tanto.

El Yoon-kang que Woo-hyun conocía era alguien que, aunque fuera rechazado, nunca ocultaba lo que quería. No solo no escondía sus deseos, sino que hacía lo que fuera por obtener lo que anhelaba. Como el propio Woo-hyun había sido uno de los objetivos de ese deseo, conocía esa faceta mejor que nadie. Pero el Yoon-kang de los últimos tiempos estaba un poco raro.

Desde que la relación entre ambos empezó a mantenerse de forma estable, Yoon-kang dejó de presionar unilateralmente. No, no es que solo hubiera dejado de presionar... sino que daba la impresión de que se estaba cuidando en exceso.

No le pedía nada descabellado y no hacía absolutamente nada que pudiera molestar a Woo-hyun. Era como si tuviera miedo de que cualquier error de su parte pudiera romper el equilibrio actual.

Daba la sensación de que Yoon-kang pensaba que el estado presente era lo máximo a lo que podían aspirar en su relación. Es decir, que este nivel era lo "mejor" para él. Era tan diferente a lo que Woo-hyun esperaba que le resultaba hasta gracioso haberle tenido tanto miedo en el pasado.

Woo-hyun pensó que Yoon-kang querría dominarlo y poseerlo por completo, sin dejar rastro de su voluntad. Creyó que querría controlar cada aspecto de su vida cotidiana. Pensó que lo coaccionaría para que él tuviera que complacerlo. Woo-hyun asumió que la ambición de Yoon-kang llegaría a ese nivel; después de todo, viendo cómo se había lanzado hacia él ciegamente antes, eso era lo que dictaba la lógica.

Pero lo que Yoon-kang deseaba estaba muy por debajo de lo que Woo-hyun imaginaba. Yoon-kang se conformaba con ser simplemente el único 'compañero' de Woo-hyun. Y un compañero sexual que, además, siempre estaba pendiente de su humor. Alguien que ni siquiera se atrevía a proponer una cena un día de semana con naturalidad, y que tenía que esforzarse al máximo solo para recibir un simple pico.

Para alguien que había renunciado a su estatus de alfa extremadamente dominante, permitiendo incluso ser montado y abriendo las piernas, el estatus que había obtenido era sumamente pobre. A lo mucho, un compañero de cama con el que se llevaba bien. Ese era el lugar de Yoon-kang ahora. Y, sorprendentemente, él estaba satisfecho con eso. Más que satisfecho, estaba ansioso por temor a que la relación se torciera lo más mínimo.

Aunque Yoon-kang se cubría con una apariencia descarada y fluida que casi impedía notarlo, era evidente que estaba pendiente de cada reacción de Woo-hyun. Al punto de no intentar ni un solo beso por su cuenta o retirar una invitación a cenar al instante de haberla enviado.

Lo curioso era que ver esa actitud le producía un poco de fastidio. Era un sentimiento que ni el propio Woo-hyun, que tanto había deseado ver a Yoon-kang postrado ante él, terminaba de entender. ¿Por qué me irritaba que Yoon-kang estuviera pendiente de su humor? Pero cuanto más lo pensaba, más claro le quedaba: no le agradaba ver a Yoon-kang escondiendo sus propios deseos y pasando de puntillas.

Tal vez por eso respondió impulsivamente.

[Iré yo a la empresa.]

Woo-hyun chasqueó la lengua al ver el mensaje que acababa de enviar sin pensar. Sintió cierto escepticismo sobre si había hecho lo correcto, pero ya no había vuelta atrás. En cuanto envió el mensaje, el teléfono vibró, no sabía si era una llamada u otro texto. Estaba claro que era Yoon-kang.

Sin embargo, Woo-hyun lo ignoró y guardó el teléfono en el bolsillo. Se levantó del banco en el que estaba sentado. Si iba a ir a buscar a Yoon-kang, tenía que ser más diligente de lo habitual.

Al regresar a casa, en lugar del camino de siempre, eligió una ruta nueva. Fue una decisión puramente impulsiva. Al recorrer un camino por el que nunca había pasado, Woo-hyun se topó con paisajes desconocidos. Eran extraños, pero igualmente hermosos. Woo-hyun corrió con las mejillas encendidas. El refrescante viento de otoño secaba su sudor.

El nuevo paisaje era inmejorablemente bello. Pasando por lugares desconocidos, se dirigió hacia donde alguien lo esperaba. Sin mirar a los lados, sin mirar atrás. Sin la más mínima duda.

* * *

Woo-hyun echó un vistazo al espejo retrovisor. Hoy, por alguna razón, se sentía inusualmente cohibido por su cabello. Pero no era solo eso. ‘¿Debería haber dicho que vendría a buscarlo?...’, se lamentó un poco por la decisión tomada hace unas horas. Podrían haberse encontrado directamente en el restaurante, no había necesidad de conducir hasta la empresa de Yoon-kang. Los dedos de Woo-hyun tamborileaban con ansiedad sobre el volante. No entendía por qué estaba tan nervioso.

Mientras vigilaba la entrada del edificio, una figura familiar emergió del interior. Alto y de complexión robusta; incluso de lejos, era inconfundiblemente Yoon-kang.

Woo-hyun se adelantó rápidamente y detuvo el coche frente a él. Yoon-kang, que oteaba los alrededores al salir, divisó el vehículo y esbozó una sonrisa. Era una sonrisa deslumbrante, como siempre. Se acercó a grandes zancadas y subió al asiento del acompañante. El sonido de la puerta al cerrarse resonó con más fuerza de lo habitual. Woo-hyun tragó saliva instintivamente.

“Viniste de verdad.”

“¿Y qué? ¿Digo que vengo y no aparezco?”

“Jaja... No, es solo que me gusta.”

“…….”

Ante esa respuesta tan melosa que contrastaba con su tono brusco, Woo-hyun se quedó sin palabras y cerró la boca. En su lugar, puso el coche en marcha sin decir nada.

Yoon-kang no dejó de observar a Woo-hyun hasta que salieron del estacionamiento y se incorporaron a la carretera. Estaba apoyado en el marco de la ventana, con el codo apoyado y la barbilla descansando en su mano. La mirada fija en su mejilla resultaba tan abrumadora que Woo-hyun arqueó una ceja, aunque no se atrevió a girar la cabeza para devolverle la mirada. Sentía que, de cruzar sus ojos, perdería el control y tendría un accidente. Sin mirarlo, Woo-hyun preguntó:

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“¿Qué?”

“…Me gusta verte en un día de semana.”

Otra respuesta que lo dejaba mudo. Cuando Woo-hyun volvió a cerrar la boca como una ostra, Yoon-kang soltó una pequeña risa. Era una risa que desbordaba un evidente buen humor.

“Ahora que lo pienso, hace mucho que no me subía a este coche.”

Era cierto. La última vez que Yoon-kang estuvo en su coche fue el día que Woo-hyun lo llevó a casa a la fuerza porque estaba borracho. Pensándolo bien, aquel incidente fue el detonante para que volvieran a encontrarse. A pesar de sus esfuerzos por ignorarlo, a partir de ese día toda su resistencia se desmoronó. Como recordarlo le resultaba vergonzoso, Woo-hyun carraspeó. Yoon-kang añadió tras un breve silencio:

“Llevame seguido de ahora en adelante.”

“…Depende de cómo te portes.”

Esa respuesta hizo que Yoon-kang riera suavemente otra vez. Luego, un susurro bajo lo siguió: “Sí, me portaré bien”. Era una voz que le producía cosquillas en los oídos. Woo-hyun, con los lóbulos de las orejas encendidos, continuó conduciendo en silencio.

El lugar que Yoon-kang había reservado era un restaurante que ambos frecuentaban. Se ajustaba a los gustos de los dos y contaba con salones privados, lo que les permitía disfrutar de una excelente comida sin preocuparse por las miradas ajenas. Además, el menú se renovaba cada estación con ingredientes de temporada, lo que hacía que cada visita fuera una experiencia nueva.

La flexibilidad del chef, que solía incluir los platos favoritos de sus clientes habituales sin escatimar en gastos, era una gran ventaja. A esto se sumaba una bodega con vinos excelentes que satisfacían al Woo-hyun amante del alcohol, y un sumiller residente con un gusto impecable.

Como a Woo-hyun le gustaba beber, siempre acompañaban sus cenas allí con alcohol. Normalmente, como Yoon-kang pasaba a buscarlo o utilizaban a su chófer si se preveía que beberían, no había necesidad de moderarse. Pero hoy la situación era distinta: Woo-hyun había traído su propio coche.

Aunque llamar a un servicio de conductor sustituto habría solucionado el problema, le incomodaba meter a un extraño en una reunión privada con Yoon-kang. A diferencia del coche de Yoon-kang, el suyo no tenía mampara de separación, por lo que no se sentiría cómodo ni siquiera con un conductor. Además, existía el riesgo de que alguien tomara fotos o circularan rumores extraños; si eso sucedía, él mismo se vería en aprietos.

Tras pensarlo un momento, Woo-hyun declaró con solemnidad:

“Hoy no voy a beber.”

Yoon-kang abrió mucho los ojos, sorprendido.

“¿Por qué? ¿Te sentís mal?”

“No, no es eso... Es que no me convence llamar a un conductor sustituto.”

“Ah... En vez de un sustituto, podemos llamar a mi chófer. Si viniste hasta acá y no tomás nada, nuestro Woo-hyun se va a sentir decepcionado.”

“¿No terminó ya su turno el chófer? No lo llames por algo así. Está bien, manejo yo.”

“Seguro todavía no. No es tan tarde para cuando terminemos la cena, y le pago mucho precisamente para estas cosas, así que no te preocupes. De entrada, el contrato es por 24 horas. Solo tomá. Te gusta el vino de acá. Cambiaron el menú por la temporada y el maridaje también debe ser distinto, ¿no tenés curiosidad? Va a ser difícil para vos quedarte ahí sentado mirándome mientras yo tomo.”

“…….”

Al ver que Woo-hyun no respondía fácilmente, Yoon-kang sonrió levemente.

“Ves. Solo tomá. Le pediré al chófer que también cene por acá para que no te preocupes por eso.”

“…Haah….”

Woo-hyun finalmente se rindió ante la tentación de Yoon-kang y asintió. Sin necesidad de decir nada, las copas de vino aparecieron frente a ellos. El camarero y el sumiller entraron para explicar brevemente los platos del día y los vinos maridados. A medida que avanzaba la cena, las copas se llenaron y vaciaron repetidamente.

Como el vino que acompañó al plato principal le gustó mucho a Yoon-kang, terminó pidiendo una botella entera, lo que hizo que ambos bebieran más de lo planeado. Por eso, para cuando terminaron con el té y el postre, Yoon-kang estaba ligeramente ebrio.

Yoon-kang solía esforzarse por no mostrarse flojo en público, por lo que rara vez se lo veía borracho. Pero hoy se emborrachó con una rapidez inusual. ¿Sería por la alegría de pasar una noche de semana juntos, o porque se sentía tan cómodo frente a él? De cualquier forma, hoy Yoon-kang sonreía más cada vez que cruzaban miradas y hablaba mucho más de lo normal.

Como era la primera vez que lo veía tan relajado fuera de casa, Woo-hyun no podía dejar de observarlo.

Afuera, Yoon-kang cumplía su rol a la perfección. Se comportaba exactamente como se esperaba del heredero de una de las empresas más importantes de Corea y como un alfa dominante extremo. Con un rostro arrogante y frío, su imponente estatura y presencia abrumaban naturalmente a quienes lo rodeaban. Si era necesario, mostraba una sonrisa amable, pero no lo hacía con cualquiera.

Pero al entrar en casa y quedarse a solas con Woo-hyun... se volvía suave y dócil, con el rostro relajado y tierno. Abandonaba por completo las espinas que mantenía afuera, como si estuviera ansioso por tocar a Woo-hyun, por ser amado por él. Al punto de hacer que un rincón del corazón de Woo-hyun sintiera cosquilleos.

Ahora mismo, Yoon-kang tenía la cara que solo mostraba en casa. Un poco relajado, con una pizca de sonrisa en los labios. En sus ojos nublados por el alcohol desbordaba un sentimiento ciego hacia Woo-hyun. Sin embargo, extrañamente, esa mirada ya no se sentía punzante ni molesta como antes.

Yoon-kang miraba a Woo-hyun apoyando la barbilla en su brazo izquierdo. Para Woo-hyun era difícil sostenerle la mirada, así que jugueteaba con su taza de té cuando escuchó:

“…No me quiero despedir.”

Yoon-kang soltó esas palabras de la nada. Los dedos de Woo-hyun se detuvieron al instante. Cuando Woo-hyun lo miró sin darse cuenta, Yoon-kang sonrió manteniendo el contacto visual.

“Me hace muy feliz verte hoy... y pensar en despedirnos así, por alguna razón, no me gusta.”

Dijo Yoon-kang con una expresión ligeramente más relajada de lo normal. Era un sentimiento sincero que nunca antes había dejado salir de esa forma.

Ante esa honestidad, el corazón de Woo-hyun dio un vuelco. Esas palabras simples de no querer despedirse se enredaron en su pecho. Woo-hyun tragó saliva, tenso.

Mientras tanto, Yoon-kang bajó la mirada con una sonrisa suave, como si se arrepintiera de lo que acababa de decir.

Había una aspereza nunca antes vista en el rostro de Yoon-kang al mostrar esa verdad tan tosca, casi como un error. Woo-hyun miró los ojos bajos de Yoon-kang. Sin darse cuenta, estaba esperando las próximas palabras que él diría cuando volviera a mirarlo.

Pero, en contra de las expectativas de Woo-hyun, Yoon-kang no lo miró ni le dijo nada nuevo. En cambio, respiró hondo lentamente. Como si intentara tragarse las palabras que daban vueltas en su interior.

Cuando Yoon-kang volvió a levantar la vista, una sonrisa impecable, como esculpida, estaba en sus labios. Era esa sonrisa pulida y perfecta que mostraba en eventos públicos. La expresión torpe y genuina de hace un momento había desaparecido por completo. Woo-hyun parpadeó un poco aturdido. La sinceridad que Yoon-kang había mostrado fugazmente se había desvanecido como un espejismo.

“…¿Nos vamos?”

Yoon-kang dijo eso y se levantó primero. Woo-hyun, sintiéndose algo desconcertado, respondió con un torpe “ah, sí”. El cambio repentino de actitud lo dejó descolocado. Ver la espalda de Yoon-kang alejándose primero tras decir que se fueran como si nada, lo hacía sentir como si hubiera tenido un sueño corto.

Al empujar la pesada puerta del restaurante, vio a Yoon-kang, que ya estaba afuera. Miraba al cielo con una expresión indescifrable, que parecía tanto calmada como nostálgica.

Siguiendo su mirada, Woo-hyun vio el cielo nocturno negro. Un cielo despejado pero denso, donde no se veía ni una sola estrella. La imagen de Yoon-kang mirando ese cielo se sentía extrañamente solitaria. Woo-hyun saludó con una inclinación al chófer que esperaba en la puerta y caminó hacia Yoon-kang.

Cuando Woo-hyun se acercó, Yoon-kang lo miró y sonrió. Era una sonrisa seca, difícil de leer. Woo-hyun se paró al lado de Yoon-kang y miró al cielo como él lo hacía. El cielo seguía igual de negro. Pero mirándolo al lado de Yoon-kang, tuvo una impresión un poco distinta. Quizás por estar juntos, la inmensidad le daba una sensación de calma.

Poco después, el coche de Woo-hyun se detuvo frente a ellos. Ver al chófer que siempre manejaba el coche de Yoon-kang al volante del suyo se sentía raro y vergonzoso. Woo-hyun subió primero y Yoon-kang lo siguió al asiento trasero. Como el coche era suyo, el chófer probablemente dejaría a Yoon-kang primero y luego lo llevaría a él.

En la radio sonaba un jazz adecuado para la noche. Pero aparte de la música, un silencio evidente flotaba entre Yoon-kang y Woo-hyun. Yoon-kang, que hasta hace poco no paraba de hablar de esto y aquello, miraba por la ventana en silencio, y Woo-hyun observaba su perfil. Era una escena totalmente opuesta a la habitual, ya que normalmente era Yoon-kang quien miraba a Woo-hyun de forma abrumadora.

Como si se arrepintiera de la expresión y el corazón abierto que mostró después de cenar, Yoon-kang no apartaba la vista del exterior. Y el silencio continuaba. Era un síntoma claro de algo inusual. Parecía que Yoon-kang se estaba esforzando por no mirar a Woo-hyun.

“¿Por qué?” Esa pregunta casi se le escapa. En otros momentos, parecía que se moría si no lo miraba, sin poder apartar los ojos de él ni un segundo.

Como protestando contra el Yoon-kang que lo ignoraba, Woo-hyun no le quitó la vista de encima. Como si creyera que, de seguir así, podría leer algo en él.

Mientras tanto, el coche seguía avanzando. Con cada calle nocturna que pasaba por la ventana, el momento de separarse se acercaba más y más. Sin embargo, el silencio y la tensión entre los dos no daban señales de aflojar. Ante ese estado de bloqueo que no entendía, el ánimo de Woo-hyun también se hundió un poco.

Mirando el perfil de Yoon-kang, que se sentía obstinado, Woo-hyun pensó. Hoy Yoon-kang estaba emocionado por pasar su primera noche de semana juntos. Estaba tan feliz que hasta resultaba un poco vergonzoso, de eso no había duda. Durante la cena tampoco pasó nada raro. La comida y el vino fueron perfectos. El ambiente era bueno; de hecho, más relajado y cómodo que nunca. Increíblemente. El ambiente cambió de golpe justo después de que Yoon-kang dijera que no quería despedirse.

Woo-hyun parpadeó. Yoon-kang, después de decir que no quería separarse... se levantó apurado como si se arrepintiera. Y ahora ponía esta distancia sutil. De pronto, algo cruzó la mente de Woo-hyun.

Ahora que lo pensaba, ¿no había pasado algo parecido al mediodía? Yoon-kang propuso verse a la noche y, asustado por su propia propuesta, quiso cancelarlo enseguida.

No puede ser... ¿Yoon-kang habrá salido huyendo por miedo a que sus palabras de no querer separarse fueran una carga para él? ¿Estará actuando así para demostrar que no tiene intención de retenerlo, que solo fue algo que se le escapó?

Woo-hyun soltó una risita ligera sin darse cuenta. Pero esa risa no era de indignación o incredulidad. Era más bien como un suspiro de alegría ante un descubrimiento inesperado. Que Yoon-kang, quien siempre sabía salir del paso con una sonrisa descarada ante cualquier situación, estuviera tan preocupado por su reacción... Quizás era el alcohol. Le parecía un poco gracioso y divertido.

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De todos modos, era algo extraño. Que el hecho de que Yoon-kang estuviera pendiente de su humor le resultara a veces molesto y otras veces divertido. Yoon-kang pensará que tiene a Woo-hyun en la palma de su mano, pero Woo-hyun sentía que él también estaba siendo arrastrado por Yoon-kang.

A pesar de fingir que no, Yoon-kang estaba atento a él con todos sus sentidos, y Woo-hyun sintió cómo él lo vigilaba a través del reflejo del vidrio al notar que se reía. Woo-hyun agachó la cabeza, no queriendo mostrar su expresión actual. Fue una reacción instintiva ante el presentimiento de que mostraría un rostro demasiado blando y vulnerable.

Justo en ese momento, el coche giró a la izquierda y el torso de Woo-hyun se inclinó hacia Yoon-kang. Entre el alcohol y que no estaba preparado para el giro repentino, perdió el equilibrio y terminó cayendo sobre Yoon-kang. La cabeza de Woo-hyun se hundió directamente en el hombro de Yoon-kang.

El cuerpo de Yoon-kang se sobresaltó. Woo-hyun también se sorprendió por terminar apoyado así en su hombro, pero Yoon-kang parecía mucho más desconcertado. Sintió cómo su cuerpo se ponía rígido. A diferencia de lo habitual, ni siquiera pudo girarse a mirarlo y se quedó mirando fijo a la ventana, lo que delataba su confusión.

Que Yoon-kang estuviera confundido. Era algo que no había imaginado desde que crecieron. Ver que alguien que siempre se mostraba impasible ante todo se quedaba petrificado por algo así le dio risa, y Woo-hyun terminó soltando una carcajada.

“Jaja, haah….”

Hasta que Woo-hyun pudo contener su risa, Yoon-kang siguió inmóvil como una estatua de hielo. Woo-hyun se dio cuenta de eso un poco tarde.

En el momento en que Woo-hyun dejó de reír y levantó la cabeza, sus ojos se cruzaron con los de Yoon-kang en el reflejo de la ventana.

Al entrelazarse sus miradas, los restos de la risa en los labios de Woo-hyun se secaron al instante. No pudo evitarlo. Los ojos de Yoon-kang ardían con un calor indescifrable. La temperatura se sentía tan alta que Woo-hyun tuvo que buscar la causa de inmediato.

Woo-hyun recordó que hacía muchísimo tiempo que no se reía así frente a Yoon-kang. No recordaba la última vez que le había dedicado una sonrisa pura, sin rastro de burla o desprecio; parecía algo de un pasado remoto.

Al darse cuenta de eso, entendió por qué Yoon-kang lo miraba con tanta intensidad. Él lo observaba con una mirada llena de anhelo, como si quisiera atesorar hasta el último rastro de esa sonrisa en el rostro de Woo-hyun. Atrapado por esa mirada, Woo-hyun sostuvo el contacto visual a través del reflejo por un largo rato.

Mientras tanto, el coche se detuvo frente a la casa de Yoon-kang. El experimentado chófer, captando el ambiente inusual entre los dos, bajó en silencio. Solo cuando los pasos del chófer se alejaron, Yoon-kang giró la cabeza lentamente. Se miraron a los ojos desde una distancia mucho más corta y vívida que antes.

Manteniendo el contacto visual, Yoon-kang habló. Intentó sonreír para fingir calma. Como deseando que las palabras que iba a decir no sonaran tan desesperadas.

El intento pareció tener éxito en parte. Esa sonrisa de revista que había visto miles de veces apareció en los labios de Yoon-kang. Pero, a diferencia de esa sonrisa ligera, su mirada era tan suplicante que... Woo-hyun, aun sin quererlo, entendió el peso de sus palabras.

“Quedate a dormir, Woo-hyun... ¿Sí?”

Los labios de Yoon-kang temblaron levemente. Al darse cuenta de que falló al fingir serenidad, bajó la mirada. Una ligera vibración recorrió su rostro, como si presagiara una derrota. ¿Por qué se fijaba más en el temblor de sus pestañas que en su nariz recta o sus facciones frías y marcadas?

Esa debilidad que Yoon-kang mostró por un instante atrajo a Woo-hyun. Las palabras salieron antes que el pensamiento. Con el impulso de consolar a Yoon-kang, Woo-hyun respondió sin darse cuenta:

“…Está bien.”

Los ojos bajos de Yoon-kang parpadearon un par de veces. Al segundo siguiente, Yoon-kang lo miró con los ojos bien abiertos por la sorpresa. Ante esa mirada ciega y a la vez frágil, Woo-hyun se dio cuenta de algo: cada vez que presenciaba un lado vulnerable de Yoon-kang, terminaba cediendo por completo. Era algo que preferiría no haber sabido nunca.

Tras dejar ir al chófer, Woo-hyun entró en la casa de Yoon-kang. Se había quedado allí hacía unos días y lo visitaba seguido, así que no había nada nuevo, pero era su primera vez en un día de semana.

Apenas se escuchó el “clic” de la puerta al cerrarse, Yoon-kang se abalanzó sobre él. Woo-hyun lo recibió con los ojos muy abiertos. Besos cortos y ligeros cayeron rápidamente sobre sus ojos, sus mejillas y sus labios.

“Haah, mmm, Woo-hyun... Sí….”

“Ah, pará, ¡un momento...!”

Cuando las manos de Yoon-kang empezaron a desabrochar con destreza el cinturón de su pantalón, Woo-hyun se alarmó y lo empujó. No fue con mucha fuerza, pero Yoon-kang se dejó apartar dócilmente.

“Haah, ¿por qué…?”

Preguntó con voz baja y espesa, llena de decepción.

“Haah, ha... Mañana es día de semana. ¿No tenés que ir a trabajar? Hoy solo durmamos. No vine con esa intención.”

Yoon-kang parpadeó ante las palabras de Woo-hyun. Tenía una expresión un tanto perdida. Woo-hyun no le dio mucha importancia a su reacción; solo pensó que era un alivio que se hubiera calmado y entró en la casa con indiferencia. Pero al notar que Yoon-kang no lo seguía después de dar unos pasos, se dio vuelta. Yoon-kang estaba clavado en la entrada mirándolo fijamente.

“…¿Qué hacés? ¿No vienes?”

Ante eso, Yoon-kang no se movió. Cuando Woo-hyun frunció el ceño extrañado, Yoon-kang reaccionó y lo siguió sin responder. Al verlo actuar de forma tan lenta y extraña, Woo-hyun preguntó:

“¿Qué te pasa de repente?”

“…No es nada.”

Respondió Yoon-kang de forma algo rígida. Era sospechoso, pero Woo-hyun no tenía ganas de indagar más, así que no insistió.

Woo-hyun se arremangó la camisa fina y se dirigió al baño con naturalidad. Se movía con la familiaridad de quien está en su propia casa. Se lavó las manos, colgó su camisa en el vestidor y dobló su pantalón con cuidado. Después se puso ropa cómoda. En casa de Yoon-kang ya había de todo para él.

Yoon-kang también se cambió de ropa sin decir nada. Woo-hyun, que estaba sentado en el sillón, se levantó al verlo salir.

“¿Nos bañamos?”

“…Sí.”

Entraron juntos al baño. Woo-hyun se desvistió sin dudar, entró primero a la ducha y abrió el agua caliente. La sensación del agua tibia recorriendo su cuerpo era agradable. Mientras tanto, Yoon-kang se quedó parado afuera. Woo-hyun arqueó una ceja preguntándole con la mirada qué hacía. Yoon-kang vaciló un momento antes de desvestirse y entrar a la ducha con él.

Solo cuando Yoon-kang cerró la puerta de la ducha, Woo-hyun entendió por qué había dudado. Ahora que lo pensaba, hoy no había necesidad de bañarse juntos. Se movió por pura inercia porque se había vuelto costumbre bañarse juntos después del sexo... pero en un día como hoy, podrían haber usado baños distintos. Eso lo hizo sentir un poco avergonzado. Se dio cuenta de nuevo de lo acostumbrado que estaba a tocar el cuerpo de Yoon-kang.

Sobre todo, se sentía raro porque no era el ambiente natural de tocar el cuerpo del otro después de tener relaciones. Woo-hyun intentó actuar como si nada, pero no podía evitar ser consciente de Yoon-kang. Se bañaron de forma un poco rígida y cuidadosa.

Al cabo de un rato, surgió un nuevo problema en lugar de acostumbrarse a la desnudez del otro. Como tenía la costumbre de lavar el cuerpo relajado de Yoon-kang después del sexo, Woo-hyun intentó tocarlo varias veces sin darse cuenta. Al retirar la mano que se extendía hacia Yoon-kang por instinto una y otra vez, el rostro de Woo-hyun se puso rojo.

Yoon-kang, que antes estaba un poco rígido, soltó una risita al ver a Woo-hyun. Que su rostro se relajara con dulzura fue la única ventaja de las torpezas de Woo-hyun.

La cuarta o quinta vez que Woo-hyun retiró la mano antes de tocarlo, Yoon-kang lo tomó de la mano. Llevó la mano de Woo-hyun hacia él y le dio un beso suave en los dedos. Ante el contacto inesperado, los dedos de Woo-hyun se encogieron por la sorpresa. Yoon-kang soltó su mano sin resistencia y sonrió con ternura.

Dentro del baño no flotaba el ambiente denso o lánguido de siempre, sino uno algo tierno y fresco. Era una atmósfera pacífica que Woo-hyun nunca pensó que podría existir entre ellos. Sorprendentemente, no estaba mal.

No había pensado mucho en ello mientras se bañaban y se ponían el pijama, pero al entrar al dormitorio se sintió un poco raro. Recién ahora asimilaba que se iba a acostar en la misma cama que Yoon-kang sin tener sexo.

Yoon-kang también estaba mucho más callado que de costumbre. Parecía tener miedo de que Woo-hyun saliera huyendo si decía algo equivocado, como si temiera que la suerte que se le había dado se escapara en el momento en que hablara. Pero al llegar la hora de acostarse, Yoon-kang se animó a hablar a pesar de sus dudas.

“¿De verdad te... quedás a dormir?”

Que lo único que dijera después de tanto cuidado fuera eso. Woo-hyun se rió por lo absurdo. Ya se habían bañado juntos, se habían cambiado y estaban por acostarse. ¿No era demasiado tarde para esa pregunta? Qué expresión de voluntad más clara que entrar dócilmente al dormitorio... Y aun así, Yoon-kang preguntaba. Woo-hyun suspiró suavemente y respondió:

“Dije que lo haría. ¿Querés que me vaya ahora? Si ya me cambié de ropa.”

“…¿Aunque no tengamos sexo?”

Pero ante la siguiente pregunta de Yoon-kang, se quedó sin palabras. Woo-hyun miró lentamente el rostro de Yoon-kang. Él tenía una expresión más tranquila de lo esperado. Como si estuviera bien aunque Woo-hyun se diera vuelta y se fuera de la casa en ese mismo instante.

Woo-hyun tragó saliva. Solo después de escuchar la pregunta de Yoon-kang entendió por qué él había estado tan callado, rígido y torpe.

Hasta ahora, el único vínculo que unía a Woo-hyun y Yoon-kang era el sexo. Woo-hyun solo veía a Yoon-kang cuando se acostaban. Siempre tenían sexo cuando se veían los fines de semana, y no se veían los días de semana. Porque no podían tener sexo.

Esa era una regla que el propio Woo-hyun había establecido. Al empezar esta relación, Woo-hyun se prometió que solo tendrían una relación física y que nunca permitiría nada más. ¿Pero qué pasaba ahora?

Sintió que la garganta se le cerraba ante ese descubrimiento tardío. Hoy mismo, al pedirle que se quedara a dormir, Yoon-kang propuso sexo como algo natural. Porque esa era la regla entre ellos. Pero Woo-hyun fue quien rechazó esa propuesta. Así que quien decidió romper la regla implícita entre los dos... no fue otro que Woo-hyun.

Pum, pum, los latidos de su corazón retumbaban con fuerza en sus oídos. Sentía como si hubiera caído en un pantano sin darse cuenta. En un pantano tan profundo que no había forma de salir. Al reaccionar, todo era demasiado tarde y sentía que solo le quedaba morir ahogado.

Pero lo gracioso era que él mismo se había metido en ese pantano.

No, quizás Yoon-kang lo había guiado hacia allí. Puede que lo hiciera hundirse hasta los tobillos. Pero lo que Yoon-kang hizo llegó solo hasta ahí. Cuando solo estaba hundido hasta los tobillos, Woo-hyun podría haber salido fácilmente. Yoon-kang nunca lo obligó a más, ni lo agarró para arrastrarlo hacia adentro.

Así que el que dejó que el cuerpo se hundiera hasta este nivel, el que ni siquiera pensó en salir hasta que el agua le llegaba al cuello, fue Woo-hyun. Todas las decisiones después de entrar al pantano fueron suyas.

La confusión abrumó a Woo-hyun. Se dio cuenta de que estaba aceptando a Yoon-kang hasta un punto que nunca imaginó. Sin notar siquiera que estaba traicionando sus propios principios.

En ese momento de confusión total, Woo-hyun se sobresaltó al sentir algo en su muñeca. Al reaccionar, vio que Yoon-kang sostenía su muñeca con cuidado. Él preguntó con voz vacilante y suave:

“…¿Estás bien?”

Lo que vio en la mirada de Yoon-kang fue una preocupación dulce. El calor y el afecto cuidadoso que nunca pensó encontrar en sus ojos lo dejaron sin aliento. Woo-hyun respiró hondo y apenas pudo responder:

“…Sí.”

Ante eso, él movió el pulgar acariciando suavemente la parte interna de la muñeca de Woo-hyun. Era un movimiento calmante, como si le diera palmaditas en la espalda. Después de acariciar suavemente, Yoon-kang soltó su muñeca.

Cuando la zona que Yoon-kang había calentado volvió a quedar expuesta al aire, se sintió fría a diferencia de antes. La temperatura ambiente seguía siendo la misma, pero solo sentía diferente la zona que Yoon-kang había tocado.

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Le pareció gracioso que eso fuera como una pista o una metáfora de su relación con Yoon-kang. Por más que él no cambiara, por más que todo el entorno fuera el mismo... una vez que había tocado a Yoon-kang de alguna forma, sentiría esa sensación de frío en el momento de separarse de él. Aunque no quisiera sentirlo, aunque quisiera ignorarlo, lo sentiría con tanta claridad que no podría evitarlo. Sus vidas ya se habían vuelto así de irreversibles.

Sintió como si algo se le atorara en la garganta. Parecía que no podía respirar, o al revés, que estaba aprendiendo a respirar de nuevo. Woo-hyun respondió con voz entrecortada:

“Me... quedo a dormir.”

Ante eso, los ojos de Yoon-kang se agrandaron un momento y luego se entrecerraron con dulzura. Una sonrisa llena de felicidad se extendió lentamente por su rostro. “Sí”, fue la respuesta baja de Yoon-kang. Su voz sonaba mucho más relajada, como si se hubiera quitado un peso de encima.

Woo-hyun cerró los ojos un momento, como alguien que siente vértigo en un lugar alto. Su corazón latía rápido. Acababa de elegir hundirse por completo en el pantano por voluntad propia. Al cerrar los ojos, el agua entró por su boca y su nariz, quitándole el último aliento. Como un flash, todo tipo de emociones se arremolinaron en un segundo.

Pero lo irónico fue que, en el momento de morir ahogado en el pantano, lo que brotó dentro del sufrimiento fue dulzura. Entre el dolor asfixiante, una pequeña dulzura atravesó a Woo-hyun con nitidez. Parecía una recompensa para quien finalmente se rinde ante el destino.

Woo-hyun abrió los ojos jadeando. Frente a él, Yoon-kang sonreía feliz.

Allí estaba el ser más aterrador y a la vez más hermoso que había visto jamás.

Finalmente ese día, Woo-hyun se acostó en la misma cama con Yoon-kang. Sin sexo. Al principio pensó que pasaría la noche en vela porque no podía dormir por sus pensamientos. Yoon-kang parecía estar en una situación similar, ya que ambos estuvieron dando vueltas en silencio un buen rato. Pero en algún momento, Woo-hyun cayó en un sueño profundo sin darse cuenta.

Woo-hyun se despertó al sentir que Yoon-kang se levantaba de la cama. Fue un despertar rápido, muy distinto a cuando abría los ojos recién después de que la alarma sonara varias veces. Pero Woo-hyun siguió fingiendo que dormía, con los ojos cerrados y hundido en la cama.

Sintió que Yoon-kang se incorporaba en silencio a su lado. Solo después de escucharlo salir del dormitorio, Woo-hyun abrió los ojos lentamente. Todo estaba oscuro todavía. Al mirar el reloj, vio que eran las cinco de la mañana. Era mucho más temprano de lo que pensaba.

Al confirmar la hora, Woo-hyun se hundió de nuevo en la cama. Era mucho antes de su hora habitual de levantarse, y además le daba un poco de vergüenza encontrarse con Yoon-kang desde tan temprano. Despedirlo cuando se iba a trabajar era... algo demasiado meloso y vergonzoso.

Por varias razones, Woo-hyun se quedó quieto en la cama. Pensó que no podría volver a dormirse después de despertarse así de golpe, pero al cerrar los ojos el sueño volvió a aparecer poco a poco. Lo que volvió a despertar a Woo-hyun, que se estaba hundiendo lentamente en el sueño, fue un beso ligero en la frente.

Woo-hyun abrió los ojos de golpe al sentir el calor acompañado del sonido del beso. Yoon-kang sonreía con un aire un tanto apenado.

“No quería despertarte... perdón.”

Yoon-kang ya estaba listo para irse, impecable. El cabello peinado hacia atrás con prolijidad, una camisa bien planchada y un traje de material lujoso. A pesar de ser temprano, no había rastro de cansancio en su rostro. Al contrario, parecía tener mucha más energía que otras veces.

“Duerme más. Puedes quedarte todo lo que quieras... llamá al personal si necesitás algo.”

Yoon-kang acarició el cabello de Woo-hyun con suavidad. Al mismo tiempo, no dejaba de observarlo, como si no pudiera creer que Woo-hyun estuviera allí en una mañana de día de semana. Era la mirada de alguien que contempla algo muy valioso.

Woo-hyun, que todavía no se despertaba del todo, parpadeó lentamente. Yoon-kang volvió a sonreír suavemente al ver eso. Su risa baja era agradable de escuchar. Yoon-kang se inclinó y volvió a besar la mejilla de Woo-hyun ligeramente.

“Me voy.”

Ante ese susurro, Woo-hyun respondió sin pensarlo:

“Sí... que te vaya bien.”

Era una voz llena de sueño. Yoon-kang sonrió al escuchar a Woo-hyun desearle que le fuera bien. “Sí, nos vemos”, susurró Yoon-kang antes de levantarse lentamente. Sus dedos, que estaban en la mejilla de Woo-hyun, se alejaron despacio. Woo-hyun parpadeó mirando la espalda de Yoon-kang y luego se quedó dormido. Fue un sueño tan tranquilo y cómodo que hasta olvidó que estaba en medio del pantano.

* * *

Desde que comenzaron a dormir juntos en casa de Yoon-kang sin que mediara el sexo, se produjeron sutiles cambios. Para empezar, empezaron a verse para cenar incluso en días de semana. Tras la comida, a veces se despedían y otras ponían rumbo a casa de Yoon-kang. Por supuesto, aunque Woo-hyun se quedara a dormir, no pasaba nada más. Eran días laborales, después de todo.

Al descubrir que Yoon-kang se levantaba para ir a trabajar mucho más temprano de lo que imaginaba, Woo-hyun se sintió aliviado de no haber sucumbido a sus tentaciones. Si hubiera visto a Yoon-kang yéndose a la oficina casi sin dormir tras una noche de sexo, se habría sentido como una basura.

Sin embargo, a Yoon-kang parecía costarle adaptarse a estos encuentros "castos" y a menudo intentaba insistir, incluso entre semana. Hubo un par de momentos críticos, pero afortunadamente Woo-hyun aprendió la técnica infalible para cortar la seducción: un simple ‘Si vas a seguir así, me vuelvo a mi casa’ bastaba para que Yoon-kang retrocediera al instante. Tras varios rechazos similares, Yoon-kang dejó de insistir. De hecho, terminó mostrándose feliz por el simple hecho de que Woo-hyun aceptara pasar tiempo con él sin necesidad de sexo.

A falta de relaciones, los contactos físicos de otro tipo aumentaron. Una vez que Yoon-kang se dio cuenta de que, estando en casa, Woo-hyun no rechazaba sus mimos, se volvió mucho más audaz. Él, que antes dudaba incluso antes de tomarle la mano, ahora se sentaba pegado a él en el sofá y entrelazaba sus dedos. Ya no dudaba en apoyar la cabeza en el hombro de Woo-hyun o en rodearlo con sus brazos.

Woo-hyun nunca tomaba la iniciativa, pero tampoco lo apartaba. Si estaba lavándose los dientes y Yoon-kang se acercaba por detrás para rodearle la cintura con los brazos y besarle el cuello, por lo general se dejaba hacer sin rechistar.

Hoy no fue la excepción. Era una noche de semana y Woo-hyun estaba recostado contra el respaldo de la cama leyendo un libro cuando Yoon-kang se acomodó a su lado con naturalidad. Sentado erguido justo junto a él, Yoon-kang atrajo la cabeza de Woo-hyun —que hasta entonces descansaba en la almohada— para colocarla sobre su propio pecho. Woo-hyun no opuso resistencia. Como si fuera la rutina más normal del mundo, se limitó a seguir con su lectura apoyado sobre Yoon-kang. Aunque este jugueteaba con su cabello y lo colmaba de besos, Woo-hyun solo fruncía el ceño de vez en cuando, pero permanecía quieto.

A pesar de que Woo-hyun no le prestaba mucha atención, Yoon-kang soltó una risita suave, sintiéndose radiante por el solo hecho de haber sido admitido en el espacio personal del otro. Cuando esa risa agitó los cabellos de su frente, Woo-hyun finalmente levantó la vista. Al ver el rostro de Yoon-kang iluminado por una sonrisa tierna, dejó el libro a un lado.

“¿Ahora qué te pasa?”

“Nada... es que me gusta.”

“…Duerme rápido. Mañana tenés que salir temprano otra vez.”

Ante las palabras de Yoon-kang, Woo-hyun respondió con evasivas mientras se incorporaba para ganar algo de distancia. Sus orejas estaban encendidas, aunque él parecía no notarlo. Otra pequeña risa escapó de los labios de Yoon-kang.

Woo-hyun dejó el celular en la mesa de luz y bajó la intensidad de la lámpara que habían dejado encendida. Mientras tanto, Yoon-kang se recostó de lado, sosteniendo su cabeza con un brazo. Cuando Woo-hyun se giró hacia él, la mirada de Yoon-kang seguía fija en su rostro, invariable. La dulzura que emanaba de esas pupilas le resultaba familiar y, al mismo tiempo, extrañamente incómoda. Woo-hyun lo regañó para disimular:

“Acostate bien. Voy a apagar la luz.”

Yoon-kang soltó una carcajada y obedeció, acomodándose correctamente en la cama. Solo cuando comprobó que Yoon-kang estaba bien tapado, Woo-hyun apagó la luz. Aunque sus ojos aún no se adaptaban a la oscuridad y no veía bien, buscó su lugar y se acostó por instinto. En cuanto se acomodó, Yoon-kang lo saludó:

“Que descanses, Woo-hyun.”

“…Igual vos.”

Woo-hyun cerró los ojos. Poco a poco, las respiraciones de ambos se sincronizaron en un ritmo pausado. Él solía ser muy tiquismiquis con el lugar donde dormía y siempre le costaba descansar fuera de su casa, pero curiosamente, en casa de Yoon-kang conciliaba el sueño con facilidad. ‘Deben ser las sábanas caras...’, fue lo último que pensó antes de caer profundamente dormido.

Cuando la respiración de Woo-hyun se volvió pesada y regular, Yoon-kang se giró hacia él. Se quedó observando en silencio el rostro dormido de Woo-hyun. Era una cara tan hermosa que el adjetivo "angelical" le sentaba a la perfección.

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A diferencia de lo que Yoon-kang esperaba de alguien tan exigente, Woo-hyun siempre se dormía rápido. No sabía si era porque dormía bien en cualquier parte o porque ya se había acostumbrado a él. En cualquier caso, le hacía feliz sentir que era una señal de que Woo-hyun se sentía cómodo a su lado.

Gradualmente, el ligero ceño fruncido de Woo-hyun se relajó y su aliento se volvió más lento. Cuando estuvo sumido en un sueño profundo, Yoon-kang estiró el brazo y rodeó lentamente la cintura de Woo-hyun. Este emitió un leve quejido, un ‘mmm’ casi inaudible, pero no se despertó. Yoon-kang ejerció una presión lenta y constante con el brazo que lo rodeaba, hasta que Woo-hyun quedó completamente acurrucado en su pecho.

Una vez que lo tuvo bien sujeto, Yoon-kang contempló el perfil de Woo-hyun dormido contra él. Sentía el calor emanando de cada punto de contacto. A diferencia del corazón de Woo-hyun, que latía con la parsimonia del sueño, el de Yoon-kang golpeaba con fuerza contra sus costillas. Le costaba calmarse. A pesar de que ya habían dormido juntos sin sexo varias veces, ver a Woo-hyun en su cama todavía le aceleraba el pulso de esa manera.

Cuando Woo-hyun estaba encima de él gruñendo, era un alfa en todo su esplendor... pero así, dormido, se veía simplemente delicado. Quizás porque le recordaba a los tiempos de infancia cuando tomaban la siesta juntos, por alguna razón le parecía mucho más joven que él.

Yoon-kang sonrió mientras recorría con la mirada cada facción de su rostro. No podía creer que Woo-hyun estuviera allí, durmiendo tan dócilmente en sus brazos. Incluso sintiendo su calor de forma tan directa, le parecía estar viviendo un sueño. Era algo que superaba con creces sus expectativas de cuando le propuso por primera vez tener sexo.

Bueno, al fin y al cabo, fue precisamente porque Woo-hyun era tan blando que él había podido ganarse ese lugar a su lado.

Desde que se dio cuenta de que con Woo-hyun funcionaba mejor mostrarse vulnerable que ser autoritario, Yoon-kang había adoptado intencionadamente esa actitud de debilidad. Solo con retroceder un poco, Woo-hyun se ponía ansioso y terminaba cediendo en la dirección que él quería. Le resultaba adorable y encantador. No es que todo lo que le mostraba fuera mentira, pero... honestamente, a veces exageraba para conseguir la atención de Woo-hyun.

“Woo-hyun.”

Yoon-kang pronunció su nombre en un susurro. No hubo respuesta debido al sueño, pero el calor que permanecía en sus brazos era suficiente. Lentamente, Yoon-kang apoyó su frente contra la cabeza de Woo-hyun. Tras quedarse así un rato con los ojos cerrados, empezó a sentir el pulso de Woo-hyun en el punto donde se tocaban.

“Woo-hyun, me gustás.”

Susurró Yoon-kang, esta vez aún más bajo. De nuevo, no hubo respuesta.

Hacía un rato, en cuanto esa palabra había salido de su boca, Woo-hyun había cambiado de tema de inmediato. Siempre era así. En cualquier contexto, si Yoon-kang decía que algo —o alguien— le "gustaba", Woo-hyun se ponía incómodo. Como si supiera que era una confesión indirecta.

Pero esa reacción no le dolía. Era lo lógico. Al contrario, le parecía un milagro que Woo-hyun permitiera esas confesiones, aunque fuera mediante el silencio. Le encantaba que, al escucharlas, no se enojara ni le gritara que era un asco, sino que simplemente se quedara callado sin saber qué hacer.

En cierto modo, era natural que Woo-hyun estuviera harto de sus sentimientos. Hasta él mismo pensaba que eran demasiado persistentes y antiguos. Pero Woo-hyun, a pesar de ser sensible y quisquilloso, era ingenuo y bueno... y al final terminaba soportándolo.

Una sonrisa se dibujó lentamente en el rostro de Yoon-kang. ¿Acaso no se había quedado Woo-hyun a dormir a su lado hoy también? Incapaz de creerlo del todo, volvió a observar aquel rostro de ángel.

Qué exposición tan vulnerable. Todavía no terminaba de asimilar que Woo-hyun bajara todas sus defensas frente a él y durmiera tan plácidamente. Quizás por eso, las noches en que Woo-hyun se dormía antes que él, Yoon-kang sentía una euforia incontenible. Su corazón latía tan rápido que tenía que forzarse a respirar más lento.

Estar en contacto con Woo-hyun en ese momento, poder dormir abrazado a él, era su paraíso particular.

“Woo-hyun, te amo.”

Así que no importaba si él nunca respondía a su confesión. Mientras pudieran dormir así de cerca, con los cuerpos unidos, mientras pudiera ocupar un lugar a su lado de la forma que fuera, era más que suficiente.

La confesión, susurrada por Yoon-kang en un hilo de voz, se dispersó inútilmente en la oscuridad al no tener a nadie que la escuchara.