07
Mientras Woo-hyun
lidiaba con esa confusión, el tiempo seguía su curso sin detenerse. Ambos
tenían sexo sin falta cada fin de semana y, durante los días de semana,
Yoon-kang invitaba a menudo a figuras que pudieran interesarle a Woo-hyun para
cenar juntos. Woo-hyun era consciente de que se había acostumbrado a Yoon-kang
y de que ya no sentía el mismo rechazo de antes. Sin embargo, no sentía deseos
de rechazarlo activamente.
En apariencia, la
relación continuaba igual, pero el tiempo compartido siempre termina dejando
huellas de una forma u otra. Mientras el corazón de Woo-hyun se ablandaba poco
a poco, en Yoon-kang también se manifestaban cambios, principalmente físicos.
“Mmm, ah…. Jaaa….
Woo-hyun, ah…. Mételo, por favor….”
Yoon-kang se sujetó
los huecos de las rodillas, levantando las piernas para dejar el trasero bien
expuesto y fijo. El orificio, que ya había sido dilatado previamente con los
dedos, estaba empapado en lubricante y se abría y cerraba expectante. Woo-hyun
tragó saliva al ver esa entrada que aguardaba por su pene.
El orificio de
Yoon-kang, que antes era de un rosa pálido, ahora se había vuelto completamente
rojo. No solo eso, tenía un aspecto tan lascivo que costaba creer que
perteneciera a un alfa. La entrada, que antes era pequeña y cerrada, se había
alargado verticalmente, quizá por haber sido penetrada cientos de veces por el
pene enorme y grotesco de Woo-hyun. Parecía, a todas luces, un órgano diseñado
únicamente para recibir.
Pensar que este era el
orificio de un alfa dominante... Woo-hyun no podía creer que él fuera quien
había transformado esa entrada antes esquiva en algo tan obsceno. Era el
resultado de haberlo penetrado exclusivamente con su pene. Al pensarlo, no pudo
contener la excitación y, sin vacilar, alineó su pene con el orificio. En
cuanto el glande rozó la entrada, se oyó un sonido húmedo: jjueup.
“¡ah mmm…! ¡Ah, ah…!”
“Ah, ah….”
Sujetando la base,
Woo-hyun introdujo el pene lentamente. La sensación del orificio apretado
abriéndose paso a paso para devorar el glande era gratificante sin importar
cuántas veces la viviera. Sin embargo, Woo-hyun no profundizó más; tras meter
el glande hasta la mitad, retiró la cadera. Se oyó un jjyut cuando el
interior se aferró al pene como si no quisiera soltarlo, pero Woo-hyun lo
extrajo con firmeza.
“Mmm, ja, uuu…. Jaaa,
por qué, por qué…. ¡Ah!, mételo, mételo….”
Yoon-kang, que
esperaba sentir sus entrañas llenas, bajó las cejas suplicando por el pene. Ver
a ese alfa dominante, que afuera era la imagen misma de la rigidez, agitando el
trasero de forma desordenada en la cama porque quería devorar un pene... Era
excitante y satisfactorio saber que él era el único que conocía esta faceta.
Woo-hyun volvió a
apoyar la punta del pene contra el orificio, que se había dilatado con la forma
de su glande y ya empezaba a cerrarse impaciente. Sintió cómo la entrada se
relajaba suavemente, preparándose para recibirlo. Woo-hyun soltó un suspiro
lánguido y empujó el glande despacio. La cabeza robusta se deslizó centímetro a
centímetro hacia el interior.
“¡ah aaaaa, mmm, ah…!
Ah, jaaa, entra, ah….”
La expresión de
Yoon-kang se relajó lentamente. Soltó un aliento caliente ante la satisfacción
de ser penetrado. Pero en ese instante, Woo-hyun volvió a retirar el pene. Jjyu-ah
Al alejarse el glande, el orificio que se había abierto comenzó a cerrarse poco
a poco.
Woo-hyun se mordió el
labio mientras observaba el interior apretado. Moría de ganas de embestir con
fuerza, pero se contuvo. Sabía que cuanto más esperara, más se ablandaría el
interior de Yoon-kang, ofreciéndole un placer sin igual.
A base de repetir el
acto innumerables veces, Woo-hyun había aprendido a tomar el control en la
cama. Al mismo tiempo, descubrió lo que le gustaba: obtenía satisfacción al
controlar y someter por completo al otro. Le gustaba que su pareja suplicara y
gritara sumido en el placer. En ese sentido, Yoon-kang era la pareja perfecta
para él; al menos en lo que a compatibilidad física se refería.
“Mmm, Woo-hyun, aaa….
Mételo, mételo…. ah, rápido, ah….”
Incapaz de esperar
más, Yoon-kang suplicó de nuevo. Como quien doma a una bestia malcriada,
Woo-hyun presionó suavemente el orificio palpitante con la palma de la mano. Al
sentir la presión en la entrada, Yoon-kang soltó un jijut y sacudió el
trasero. Resultaba patético ver cómo frotaba su orificio contra la palma de
Woo-hyun intentando obtener placer de cualquier forma.
“¡ah, ah, mmm…! ¡Ah,
ah…!”
Cuando Woo-hyun retiró
la palma que presionaba con fuerza, el lubricante viscoso se estiró entre su
mano y el orificio. Al desaparecer el estímulo, Yoon-kang soltó un largo jadeo
y agitó el trasero con urgencia. Woo-hyun le dio un azote al orificio
palpitante sin aplicar demasiada fuerza. ¡Jjaak! Tras golpear la entrada
húmeda, dejó la palma pegada y la restregó presionando.
“¡Ah…! ¡Ah, ah mmm…!
¡Ah, ah…!”
Ante ese estímulo,
Yoon-kang llegó directamente al clímax. Mientras eyaculaba, sus muslos se
cerraban y abrían repetidamente. Woo-hyun sacudió un poco la palma que
presionaba el orificio antes de retirarla. Yoon-kang hipaba con el trasero
temblando violentamente.
Últimamente, Woo-hyun
solía golpear ligeramente el orificio antes de la penetración, pues descubrió
que esto hacía que la entrada apretara con mucha más fuerza, proporcionando un
placer mayor. Además, a Yoon-kang parecía gustarle el hecho de ser golpeado
ahí.
Yoon-kang, aunque se
estremecía por el placer, se mantenía obediente sujetando sus propias piernas.
Woo-hyun unió su pene al orificio que palpitaba. Jjyut, jjah La entrada
succionaba la punta del pene por voluntad propia. Woo-hyun empujó entonces con
fuerza.
“¡Mmm, ah! ¡Ugh, ah,
ah! ¡Mmm, ah…!”
“Jaaa, ¡Ah…! Joder….”
Parecía que el azote
había valido la pena; el interior se aferraba frenéticamente al pene. El pene
se detuvo tras entrar poco más de la mitad. Por mucho que lo penetrara a
menudo, su pene era tan excesivamente grande que nunca entraba del todo a la
primera. Siempre tenía que hacer una pausa antes de completar la inserción.
Woo-hyun respiró con dificultad y volvió a empujar la cadera. ¡Jjeo-eok! Solo
entonces el interior, que estaba cerrado, se abrió y el pene se clavó de golpe
hasta la entrada del colon.
“¡Ah mmm, mmm…! ¡Ah,
ah!”
“Jaaaa…. Ugh, jaaa….”
Al ser golpeado en la
entrada del colon, Yoon-kang echó la cabeza hacia atrás temblando. El semen
volvió a brotar de su pene. Si eyaculaba tanto desde tan pronto, le costaría
después... Apenas acababan de completar la penetración y Yoon-kang ya había
eyaculado dos veces. A este paso, era muy probable que más adelante terminara
llegando al clímax solo por detrás, sin poder expulsar ni semen ni líquido.
Verlo así resultaba tan estimulante que para él no tenía nada de malo.
Incluso mientras
jadeaba, Yoon-kang cumplía con la tarea de mantener sus muslos abiertos.
Woo-hyun, como si quisiera premiarlo, inclinó la cabeza y le dio un beso rápido
en la barbilla. Yoon-kang cerró la boca con esfuerzo y juntó los labios. Quería
que también lo besara ahí.
Tras dudar un momento,
Woo-hyun le dio unos cuantos picos ligeros, y la boca de Yoon-kang volvió a
abrirse. Al parecer, le costaba contener los gemidos. Debido a que Woo-hyun se
inclinó para darle los picos, su pene presionó de forma larga y profunda la
entrada del colon.
“¡Ah, jaaa, mmm…! ¡ah
ah, mmm, ah…!”
Woo-hyun, presionando
a Yoon-kang, movió la cadera lentamente. Kul-jjeok, jjeok…. El pene
salía despacio hasta la mitad y volvía a entrar lentamente. El lubricante
vertido en el interior emitía sonidos húmedos cada vez que el pene entraba o
salía, rebosando hacia afuera. Woo-hyun abrazó con fuerza el torso de Yoon-kang
y movió únicamente la cadera.
Los movimientos eran
lentos pero potentes. Cada vez que el pesado glande presionaba la entrada del
colon, Yoon-kang jadeaba y gemía. Al estar tan presionado por Woo-hyun y con
las piernas totalmente elevadas, Yoon-kang ya no necesitaba sujetárselas, así
que rodeó el cuello de Woo-hyun con ambos brazos. Los dos se abrazaron con
fuerza mientras se unían de forma lenta y apasionada.
“¡Ah…! ¡Mmm, aaaaa,
ah! ¡Ah…!”
“Jaaa, jaaa….”
El ritmo del pene no
aumentaba, se mantenía constante. Sin embargo, no hacía falta embestir rápido
para estimular el interior; el pene largo y grueso se bastaba por sí solo para
presionar todos los puntos sensibles internos. Woo-hyun, que hace unos meses no
podía contenerse ante las paredes internas y sacudía la cadera sin control,
ahora dominaba a Yoon-kang controlando su propio ritmo.
Ante el pene que
golpeaba el colon de forma lenta pero incesante, las piernas de Yoon-kang se
abrieron cada vez más. Jjubeok, cheodeok, jjyeok…. A medida que el
sonido de fricción en la unión se volvía más denso, los gemidos de Yoon-kang se
volvían más húmedos.
“¡Jaaa, mmm! ¡Ah u,
ah! ¡Aaaa, mmm…!”
Finalmente, Yoon-kang
no pudo más y rodeó la cintura de Woo-hyun con las piernas. Haciendo fuerza con
ellas para presionar el pene de Woo-hyun contra la entrada de su colon,
Yoon-kang llegó al clímax. Con sonidos de jjoreuk, jjoreureuk, Yoon-kang
tuvo un orgasmo con chorro.
Mientras tanto, el
pene de Woo-hyun seguía presionando la entrada del colon. Manteniendo la punta
del pene y la entrada del colon unidas sin dejar ni un resquicio, Woo-hyun
comenzó a eyacular en lo más profundo de Yoon-kang. Con sonidos escandalosos de
byureureut, byureut, el semen caliente se vertió en las entrañas de
Yoon-kang. Este estremeció su interior, dando la bienvenida al fluido que se
derramaba en él.
Woo-hyun levantó la
cabeza, que tenía hundida en el cuello de Yoon-kang. Al encontrarse con los
ojos perdidos de Yoon-kang, le dio un beso corto en los labios, como
premiándolo por haberlo recibido. Pudo ver cómo una tenue felicidad asomaba en
los ojos de Yoon-kang, nublados por el placer. Esa mirada le produjo,
extrañamente, un cosquilleo en el pecho.
“Jaaa, ¡Abt!,
Woo-hyun, ah, mmm…. Woo-hyun, ah….”
En cuanto recuperó un
poco el aliento, el nombre de Woo-hyun empezó a brotar sin cesar de los labios
de Yoon-kang, que antes solo soltaban gemidos. Ese nombre le sonaba
inusualmente dulce. Yoon-kang, al darse cuenta de que Woo-hyun había terminado
de eyacular, movió el trasero suavemente. Jjeogeok, jjeok. El semen que
acababa de eyacular se esparció por sus entrañas. Yoon-kang expulsó un poco el
pene para luego volver a devorarlo mientras llamaba a Woo-hyun.
“¡Ah…! Woo-hyun, ah,
mmm…! Jaaa, Woo-hyun, ah, ah!”
“ugh, joder….”
A Woo-hyun se le
escapó un insulto entre dientes. Ver a Yoon-kang moviendo la cadera por su
cuenta y apretando el pene era sumamente obsceno. Le daban ganas de quedarse
mirando cómo le hacía mimos, pero su paciencia se había agotado hacía rato.
Woo-hyun volvió a mover la cadera. Jjyu-eot, jjubuk…. Gracias a que el
interior estaba empapado en semen, los movimientos eran fluidos.
“¡ah mmm, Woo-hyun,
aaaa…!”
Ante la voz que lo
llamaba, la cadera de Yoon-kang se volvió aún más rápida. Sin embargo, era un
movimiento suave, muy distinto a cuando antes solo se preocupaba por saciar su
propio deseo. Yoon-kang, jadeando, atrajo el cuello de Woo-hyun hacia sí.
Woo-hyun no se resistió y se dejó llevar por él.
Pronto, sus labios se
unieron con suavidad. Fue un beso infantil, sin entrelazar las lenguas, pero
con eso bastó.
Era el primer día de
un fin de semana cálido y familiar.
* * *
Poco a poco el calor
se fue retirando, dando paso a una estación donde el aire gélido comenzaba a
ganar terreno. El otoño, la estación favorita de Woo-hyun. En el parque, ya se
veían algunos árboles que se habían teñido de colores rojizos de forma prematura.
Woo-hyun corría lentamente por el parque, disfrutando del cálido sol de la
tarde. Al ser un día de semana, no había mucha gente, lo que hacía que el
ambiente fuera muy agradable. Cuando sintió que le faltaba el aire y el sudor
empezaba a brotar, se sentó en un banco frente al lago. Era un día
inmejorablemente refrescante.
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'¿Qué debería cenar
más tarde? ¿Debería hacer las compras de camino a casa? O tal vez... ¿podría ir
a casa de mis padres después de tanto tiempo?'. Mientras divagaba en esos
pensamientos, sacó su teléfono. En cuanto lo desbloqueó, se quedó paralizado al
ver el mensaje que encabezaba la lista.
[Ji Yoon-kang:
¿Cenamos juntos hoy?]
Era un mensaje de
Yoon-kang. Woo-hyun ladeó la cabeza con extrañeza. El tono era un poco distinto
a los mensajes que Yoon-kang solía enviar para proponer cenas en días de
semana.
Yoon-kang nunca
avisaba el mismo día para cenar. Lo hacía con un mes de antelación o, como
mínimo, una semana. Incluso en el peor de los casos, avisaba al menos tres días
antes. Como las cenas que proponía siempre incluían a alguien que pudiera
interesarle a Woo-hyun, debía cuadrar las agendas de todos para fijar la cita.
Pero esa no era la
única rareza. Normalmente, Yoon-kang detallaba con quién comerían, a qué
restaurante irían y el horario aproximado. Por supuesto, como todo —desde el
invitado hasta el lugar y la hora— estaba pensado exclusivamente para complacer
a Woo-hyun, nunca había una propuesta que no fuera de su agrado.
Es decir, las
invitaciones habituales de Yoon-kang eran claras y precisas, como una tarjeta
de invitación formal. Pero hoy... solo decía que cenaran juntos. Era la primera
vez que recibía una invitación tan ambigua.
Bueno, ¿realmente era
la primera vez? Pensándolo bien, hubo una ocasión en la que Yoon-kang le
propuso simplemente cenar de esa manera. Fue la primerísima vez que sugirió verse
un día de semana, aquella vez que quería cenar a solas con él.
En aquel entonces,
Woo-hyun ni siquiera respondió al mensaje. Después de eso, Yoon-kang no volvió
a mencionar el tema de cenar en días de semana durante un buen tiempo. No
volvió a recibir un contacto similar hasta mucho después, cuando le propuso
cenar con aquel diseñador que a él tanto le gustaba.
Al ver que hoy no
mencionaba a nadie más, parecía que se trataba de una cena para ellos dos
solos.
Mirar el texto de
Yoon-kang le producía una sensación peculiar. La primera vez que escuchó la
misma propuesta, lo que predominó fue la indignación y el fastidio por sentir
que Yoon-kang cruzaba la línea arbitrariamente... Pero ahora era diferente.
Sobre todo, no sentía ni una pizca del desagrado que experimentó aquella vez.
Aunque estaba un poco sorprendido.
De hecho, no se sentía
nada mal. La propuesta repentina no le resultaba molesta, algo que a él mismo
le resultaba bastante desconcertante.
Woo-hyun jugueteó con
el teléfono mientras observaba el mensaje en pantalla. Si pensaba estrictamente
en la cena, no era una mala idea. Los restaurantes a los que Yoon-kang lo
llevaba nunca lo habían decepcionado. Como Yoon-kang conocía bien sus gustos,
seguramente reservaría un lugar satisfactorio. Además, justo estaba pensando
qué hacer para cenar.
Sin embargo, al mismo
tiempo, había una parte de él que no quería aceptar. Era, quizás, algo
infantil, pero sentía que si aceptaba se estaría dejando llevar por el juego de
Yoon-kang. Seguirle la corriente hería un poco su orgullo. Pero, por encima de
todo, le preocupaba que Yoon-kang sobreinterpretara el gesto. Aunque
últimamente estaba extrañamente tranquilo, si aceptaba la propuesta, Yoon-kang
podría interpretarlo a su favor y volver a comportarse de forma caprichosa.
Mientras Woo-hyun
vacilaba entre un pensamiento y otro, llegó un nuevo mensaje.
[Ji Yoon-kang:
Olvídalo, hagamos como si no dije nada. Nos vemos el viernes.]
Woo-hyun arqueó una
ceja. Sus dedos, que antes se resistían a moverse, esta vez pulsaron el teclado
sin dudar.
[¿Por qué?]
La respuesta no tardó
en llegar.
[Ji Yoon-kang: Pensé
que no te gustaría.]
Al ver ese mensaje,
Woo-hyun se quedó mudo. Ver a Yoon-kang, quien siempre solía arrollar con todo,
retroceder de esa forma con la cola entre las patas... Era sorprendente, aunque
al mismo tiempo, considerando su comportamiento reciente, no lo era tanto.
El Yoon-kang que
Woo-hyun conocía era alguien que, aunque fuera rechazado, nunca ocultaba lo que
quería. No solo no escondía sus deseos, sino que hacía lo que fuera por obtener
lo que anhelaba. Como el propio Woo-hyun había sido uno de los objetivos de ese
deseo, conocía esa faceta mejor que nadie. Pero el Yoon-kang de los últimos
tiempos estaba un poco raro.
Desde que la relación
entre ambos empezó a mantenerse de forma estable, Yoon-kang dejó de presionar
unilateralmente. No, no es que solo hubiera dejado de presionar... sino que
daba la impresión de que se estaba cuidando en exceso.
No le pedía nada
descabellado y no hacía absolutamente nada que pudiera molestar a Woo-hyun. Era
como si tuviera miedo de que cualquier error de su parte pudiera romper el
equilibrio actual.
Daba la sensación de
que Yoon-kang pensaba que el estado presente era lo máximo a lo que podían
aspirar en su relación. Es decir, que este nivel era lo "mejor" para
él. Era tan diferente a lo que Woo-hyun esperaba que le resultaba hasta
gracioso haberle tenido tanto miedo en el pasado.
Woo-hyun pensó que
Yoon-kang querría dominarlo y poseerlo por completo, sin dejar rastro de su
voluntad. Creyó que querría controlar cada aspecto de su vida cotidiana. Pensó
que lo coaccionaría para que él tuviera que complacerlo. Woo-hyun asumió que la
ambición de Yoon-kang llegaría a ese nivel; después de todo, viendo cómo se
había lanzado hacia él ciegamente antes, eso era lo que dictaba la lógica.
Pero lo que Yoon-kang
deseaba estaba muy por debajo de lo que Woo-hyun imaginaba. Yoon-kang se
conformaba con ser simplemente el único 'compañero' de Woo-hyun. Y un compañero
sexual que, además, siempre estaba pendiente de su humor. Alguien que ni
siquiera se atrevía a proponer una cena un día de semana con naturalidad, y que
tenía que esforzarse al máximo solo para recibir un simple pico.
Para alguien que había
renunciado a su estatus de alfa extremadamente dominante, permitiendo incluso
ser montado y abriendo las piernas, el estatus que había obtenido era sumamente
pobre. A lo mucho, un compañero de cama con el que se llevaba bien. Ese era el
lugar de Yoon-kang ahora. Y, sorprendentemente, él estaba satisfecho con eso.
Más que satisfecho, estaba ansioso por temor a que la relación se torciera lo
más mínimo.
Aunque Yoon-kang se
cubría con una apariencia descarada y fluida que casi impedía notarlo, era
evidente que estaba pendiente de cada reacción de Woo-hyun. Al punto de no
intentar ni un solo beso por su cuenta o retirar una invitación a cenar al
instante de haberla enviado.
Lo curioso era que ver
esa actitud le producía un poco de fastidio. Era un sentimiento que ni el
propio Woo-hyun, que tanto había deseado ver a Yoon-kang postrado ante él,
terminaba de entender. ¿Por qué me irritaba que Yoon-kang estuviera
pendiente de su humor? Pero cuanto más lo pensaba, más claro le quedaba: no
le agradaba ver a Yoon-kang escondiendo sus propios deseos y pasando de
puntillas.
Tal vez por eso
respondió impulsivamente.
[Iré yo a la empresa.]
Woo-hyun chasqueó la
lengua al ver el mensaje que acababa de enviar sin pensar. Sintió cierto
escepticismo sobre si había hecho lo correcto, pero ya no había vuelta atrás.
En cuanto envió el mensaje, el teléfono vibró, no sabía si era una llamada u
otro texto. Estaba claro que era Yoon-kang.
Sin embargo, Woo-hyun
lo ignoró y guardó el teléfono en el bolsillo. Se levantó del banco en el que
estaba sentado. Si iba a ir a buscar a Yoon-kang, tenía que ser más diligente
de lo habitual.
Al regresar a casa, en
lugar del camino de siempre, eligió una ruta nueva. Fue una decisión puramente
impulsiva. Al recorrer un camino por el que nunca había pasado, Woo-hyun se
topó con paisajes desconocidos. Eran extraños, pero igualmente hermosos.
Woo-hyun corrió con las mejillas encendidas. El refrescante viento de otoño
secaba su sudor.
El nuevo paisaje era
inmejorablemente bello. Pasando por lugares desconocidos, se dirigió hacia
donde alguien lo esperaba. Sin mirar a los lados, sin mirar atrás. Sin la más
mínima duda.
* * *
Woo-hyun echó un
vistazo al espejo retrovisor. Hoy, por alguna razón, se sentía inusualmente
cohibido por su cabello. Pero no era solo eso. ‘¿Debería haber dicho que
vendría a buscarlo?...’, se lamentó un poco por la decisión tomada hace unas
horas. Podrían haberse encontrado directamente en el restaurante, no había
necesidad de conducir hasta la empresa de Yoon-kang. Los dedos de Woo-hyun
tamborileaban con ansiedad sobre el volante. No entendía por qué estaba tan
nervioso.
Mientras vigilaba la
entrada del edificio, una figura familiar emergió del interior. Alto y de
complexión robusta; incluso de lejos, era inconfundiblemente Yoon-kang.
Woo-hyun se adelantó
rápidamente y detuvo el coche frente a él. Yoon-kang, que oteaba los
alrededores al salir, divisó el vehículo y esbozó una sonrisa. Era una sonrisa
deslumbrante, como siempre. Se acercó a grandes zancadas y subió al asiento del
acompañante. El sonido de la puerta al cerrarse resonó con más fuerza de lo
habitual. Woo-hyun tragó saliva instintivamente.
“Viniste de verdad.”
“¿Y qué? ¿Digo que
vengo y no aparezco?”
“Jaja... No, es solo
que me gusta.”
“…….”
Ante esa respuesta tan
melosa que contrastaba con su tono brusco, Woo-hyun se quedó sin palabras y
cerró la boca. En su lugar, puso el coche en marcha sin decir nada.
Yoon-kang no dejó de
observar a Woo-hyun hasta que salieron del estacionamiento y se incorporaron a
la carretera. Estaba apoyado en el marco de la ventana, con el codo apoyado y
la barbilla descansando en su mano. La mirada fija en su mejilla resultaba tan
abrumadora que Woo-hyun arqueó una ceja, aunque no se atrevió a girar la cabeza
para devolverle la mirada. Sentía que, de cruzar sus ojos, perdería el control
y tendría un accidente. Sin mirarlo, Woo-hyun preguntó:
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“¿Qué?”
“…Me gusta verte en un
día de semana.”
Otra respuesta que lo
dejaba mudo. Cuando Woo-hyun volvió a cerrar la boca como una ostra, Yoon-kang
soltó una pequeña risa. Era una risa que desbordaba un evidente buen humor.
“Ahora que lo pienso,
hace mucho que no me subía a este coche.”
Era cierto. La última
vez que Yoon-kang estuvo en su coche fue el día que Woo-hyun lo llevó a casa a
la fuerza porque estaba borracho. Pensándolo bien, aquel incidente fue el
detonante para que volvieran a encontrarse. A pesar de sus esfuerzos por
ignorarlo, a partir de ese día toda su resistencia se desmoronó. Como
recordarlo le resultaba vergonzoso, Woo-hyun carraspeó. Yoon-kang añadió tras
un breve silencio:
“Llevame seguido de
ahora en adelante.”
“…Depende de cómo te
portes.”
Esa respuesta hizo que
Yoon-kang riera suavemente otra vez. Luego, un susurro bajo lo siguió: “Sí, me
portaré bien”. Era una voz que le producía cosquillas en los oídos. Woo-hyun,
con los lóbulos de las orejas encendidos, continuó conduciendo en silencio.
El lugar que Yoon-kang
había reservado era un restaurante que ambos frecuentaban. Se ajustaba a los
gustos de los dos y contaba con salones privados, lo que les permitía disfrutar
de una excelente comida sin preocuparse por las miradas ajenas. Además, el menú
se renovaba cada estación con ingredientes de temporada, lo que hacía que cada
visita fuera una experiencia nueva.
La flexibilidad del
chef, que solía incluir los platos favoritos de sus clientes habituales sin
escatimar en gastos, era una gran ventaja. A esto se sumaba una bodega con
vinos excelentes que satisfacían al Woo-hyun amante del alcohol, y un sumiller
residente con un gusto impecable.
Como a Woo-hyun le
gustaba beber, siempre acompañaban sus cenas allí con alcohol. Normalmente,
como Yoon-kang pasaba a buscarlo o utilizaban a su chófer si se preveía que
beberían, no había necesidad de moderarse. Pero hoy la situación era distinta:
Woo-hyun había traído su propio coche.
Aunque llamar a un
servicio de conductor sustituto habría solucionado el problema, le incomodaba
meter a un extraño en una reunión privada con Yoon-kang. A diferencia del coche
de Yoon-kang, el suyo no tenía mampara de separación, por lo que no se sentiría
cómodo ni siquiera con un conductor. Además, existía el riesgo de que alguien
tomara fotos o circularan rumores extraños; si eso sucedía, él mismo se vería
en aprietos.
Tras pensarlo un
momento, Woo-hyun declaró con solemnidad:
“Hoy no voy a beber.”
Yoon-kang abrió mucho
los ojos, sorprendido.
“¿Por qué? ¿Te sentís
mal?”
“No, no es eso... Es
que no me convence llamar a un conductor sustituto.”
“Ah... En vez de un
sustituto, podemos llamar a mi chófer. Si viniste hasta acá y no tomás nada,
nuestro Woo-hyun se va a sentir decepcionado.”
“¿No terminó ya su
turno el chófer? No lo llames por algo así. Está bien, manejo yo.”
“Seguro todavía no. No
es tan tarde para cuando terminemos la cena, y le pago mucho precisamente para
estas cosas, así que no te preocupes. De entrada, el contrato es por 24 horas.
Solo tomá. Te gusta el vino de acá. Cambiaron el menú por la temporada y el
maridaje también debe ser distinto, ¿no tenés curiosidad? Va a ser difícil para
vos quedarte ahí sentado mirándome mientras yo tomo.”
“…….”
Al ver que Woo-hyun no
respondía fácilmente, Yoon-kang sonrió levemente.
“Ves. Solo tomá. Le
pediré al chófer que también cene por acá para que no te preocupes por eso.”
“…Haah….”
Woo-hyun finalmente se
rindió ante la tentación de Yoon-kang y asintió. Sin necesidad de decir nada,
las copas de vino aparecieron frente a ellos. El camarero y el sumiller
entraron para explicar brevemente los platos del día y los vinos maridados. A
medida que avanzaba la cena, las copas se llenaron y vaciaron repetidamente.
Como el vino que
acompañó al plato principal le gustó mucho a Yoon-kang, terminó pidiendo una
botella entera, lo que hizo que ambos bebieran más de lo planeado. Por eso,
para cuando terminaron con el té y el postre, Yoon-kang estaba ligeramente
ebrio.
Yoon-kang solía
esforzarse por no mostrarse flojo en público, por lo que rara vez se lo veía
borracho. Pero hoy se emborrachó con una rapidez inusual. ¿Sería por la alegría
de pasar una noche de semana juntos, o porque se sentía tan cómodo frente a él?
De cualquier forma, hoy Yoon-kang sonreía más cada vez que cruzaban miradas y
hablaba mucho más de lo normal.
Como era la primera
vez que lo veía tan relajado fuera de casa, Woo-hyun no podía dejar de
observarlo.
Afuera, Yoon-kang
cumplía su rol a la perfección. Se comportaba exactamente como se esperaba del
heredero de una de las empresas más importantes de Corea y como un alfa
dominante extremo. Con un rostro arrogante y frío, su imponente estatura y
presencia abrumaban naturalmente a quienes lo rodeaban. Si era necesario,
mostraba una sonrisa amable, pero no lo hacía con cualquiera.
Pero al entrar en casa
y quedarse a solas con Woo-hyun... se volvía suave y dócil, con el rostro
relajado y tierno. Abandonaba por completo las espinas que mantenía afuera,
como si estuviera ansioso por tocar a Woo-hyun, por ser amado por él. Al punto
de hacer que un rincón del corazón de Woo-hyun sintiera cosquilleos.
Ahora mismo, Yoon-kang
tenía la cara que solo mostraba en casa. Un poco relajado, con una pizca de
sonrisa en los labios. En sus ojos nublados por el alcohol desbordaba un
sentimiento ciego hacia Woo-hyun. Sin embargo, extrañamente, esa mirada ya no
se sentía punzante ni molesta como antes.
Yoon-kang miraba a
Woo-hyun apoyando la barbilla en su brazo izquierdo. Para Woo-hyun era difícil
sostenerle la mirada, así que jugueteaba con su taza de té cuando escuchó:
“…No me quiero
despedir.”
Yoon-kang soltó esas
palabras de la nada. Los dedos de Woo-hyun se detuvieron al instante. Cuando
Woo-hyun lo miró sin darse cuenta, Yoon-kang sonrió manteniendo el contacto
visual.
“Me hace muy feliz
verte hoy... y pensar en despedirnos así, por alguna razón, no me gusta.”
Dijo Yoon-kang con una
expresión ligeramente más relajada de lo normal. Era un sentimiento sincero que
nunca antes había dejado salir de esa forma.
Ante esa honestidad,
el corazón de Woo-hyun dio un vuelco. Esas palabras simples de no querer
despedirse se enredaron en su pecho. Woo-hyun tragó saliva, tenso.
Mientras tanto,
Yoon-kang bajó la mirada con una sonrisa suave, como si se arrepintiera de lo
que acababa de decir.
Había una aspereza
nunca antes vista en el rostro de Yoon-kang al mostrar esa verdad tan tosca,
casi como un error. Woo-hyun miró los ojos bajos de Yoon-kang. Sin darse
cuenta, estaba esperando las próximas palabras que él diría cuando volviera a
mirarlo.
Pero, en contra de las
expectativas de Woo-hyun, Yoon-kang no lo miró ni le dijo nada nuevo. En
cambio, respiró hondo lentamente. Como si intentara tragarse las palabras que
daban vueltas en su interior.
Cuando Yoon-kang
volvió a levantar la vista, una sonrisa impecable, como esculpida, estaba en
sus labios. Era esa sonrisa pulida y perfecta que mostraba en eventos públicos.
La expresión torpe y genuina de hace un momento había desaparecido por
completo. Woo-hyun parpadeó un poco aturdido. La sinceridad que Yoon-kang había
mostrado fugazmente se había desvanecido como un espejismo.
“…¿Nos vamos?”
Yoon-kang dijo eso y
se levantó primero. Woo-hyun, sintiéndose algo desconcertado, respondió con un
torpe “ah, sí”. El cambio repentino de actitud lo dejó descolocado. Ver la
espalda de Yoon-kang alejándose primero tras decir que se fueran como si nada,
lo hacía sentir como si hubiera tenido un sueño corto.
Al empujar la pesada
puerta del restaurante, vio a Yoon-kang, que ya estaba afuera. Miraba al cielo
con una expresión indescifrable, que parecía tanto calmada como nostálgica.
Siguiendo su mirada,
Woo-hyun vio el cielo nocturno negro. Un cielo despejado pero denso, donde no
se veía ni una sola estrella. La imagen de Yoon-kang mirando ese cielo se
sentía extrañamente solitaria. Woo-hyun saludó con una inclinación al chófer
que esperaba en la puerta y caminó hacia Yoon-kang.
Cuando Woo-hyun se
acercó, Yoon-kang lo miró y sonrió. Era una sonrisa seca, difícil de leer.
Woo-hyun se paró al lado de Yoon-kang y miró al cielo como él lo hacía. El
cielo seguía igual de negro. Pero mirándolo al lado de Yoon-kang, tuvo una
impresión un poco distinta. Quizás por estar juntos, la inmensidad le daba una
sensación de calma.
Poco después, el coche
de Woo-hyun se detuvo frente a ellos. Ver al chófer que siempre manejaba el
coche de Yoon-kang al volante del suyo se sentía raro y vergonzoso. Woo-hyun
subió primero y Yoon-kang lo siguió al asiento trasero. Como el coche era suyo,
el chófer probablemente dejaría a Yoon-kang primero y luego lo llevaría a él.
En la radio sonaba un
jazz adecuado para la noche. Pero aparte de la música, un silencio evidente
flotaba entre Yoon-kang y Woo-hyun. Yoon-kang, que hasta hace poco no paraba de
hablar de esto y aquello, miraba por la ventana en silencio, y Woo-hyun
observaba su perfil. Era una escena totalmente opuesta a la habitual, ya que
normalmente era Yoon-kang quien miraba a Woo-hyun de forma abrumadora.
Como si se
arrepintiera de la expresión y el corazón abierto que mostró después de cenar,
Yoon-kang no apartaba la vista del exterior. Y el silencio continuaba. Era un
síntoma claro de algo inusual. Parecía que Yoon-kang se estaba esforzando por
no mirar a Woo-hyun.
“¿Por qué?” Esa
pregunta casi se le escapa. En otros momentos, parecía que se moría si no lo
miraba, sin poder apartar los ojos de él ni un segundo.
Como protestando
contra el Yoon-kang que lo ignoraba, Woo-hyun no le quitó la vista de encima.
Como si creyera que, de seguir así, podría leer algo en él.
Mientras tanto, el
coche seguía avanzando. Con cada calle nocturna que pasaba por la ventana, el
momento de separarse se acercaba más y más. Sin embargo, el silencio y la
tensión entre los dos no daban señales de aflojar. Ante ese estado de bloqueo
que no entendía, el ánimo de Woo-hyun también se hundió un poco.
Mirando el perfil de
Yoon-kang, que se sentía obstinado, Woo-hyun pensó. Hoy Yoon-kang estaba
emocionado por pasar su primera noche de semana juntos. Estaba tan feliz que
hasta resultaba un poco vergonzoso, de eso no había duda. Durante la cena
tampoco pasó nada raro. La comida y el vino fueron perfectos. El ambiente era
bueno; de hecho, más relajado y cómodo que nunca. Increíblemente. El ambiente
cambió de golpe justo después de que Yoon-kang dijera que no quería despedirse.
Woo-hyun parpadeó.
Yoon-kang, después de decir que no quería separarse... se levantó apurado como
si se arrepintiera. Y ahora ponía esta distancia sutil. De pronto, algo cruzó
la mente de Woo-hyun.
Ahora que lo pensaba,
¿no había pasado algo parecido al mediodía? Yoon-kang propuso verse a la noche
y, asustado por su propia propuesta, quiso cancelarlo enseguida.
No puede ser...
¿Yoon-kang habrá salido huyendo por miedo a que sus palabras de no querer
separarse fueran una carga para él? ¿Estará actuando así para demostrar que no
tiene intención de retenerlo, que solo fue algo que se le escapó?
Woo-hyun soltó una
risita ligera sin darse cuenta. Pero esa risa no era de indignación o
incredulidad. Era más bien como un suspiro de alegría ante un descubrimiento
inesperado. Que Yoon-kang, quien siempre sabía salir del paso con una sonrisa
descarada ante cualquier situación, estuviera tan preocupado por su reacción...
Quizás era el alcohol. Le parecía un poco gracioso y divertido.
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De todos modos, era
algo extraño. Que el hecho de que Yoon-kang estuviera pendiente de su humor le
resultara a veces molesto y otras veces divertido. Yoon-kang pensará que tiene
a Woo-hyun en la palma de su mano, pero Woo-hyun sentía que él también estaba
siendo arrastrado por Yoon-kang.
A pesar de fingir que
no, Yoon-kang estaba atento a él con todos sus sentidos, y Woo-hyun sintió cómo
él lo vigilaba a través del reflejo del vidrio al notar que se reía. Woo-hyun
agachó la cabeza, no queriendo mostrar su expresión actual. Fue una reacción
instintiva ante el presentimiento de que mostraría un rostro demasiado blando y
vulnerable.
Justo en ese momento,
el coche giró a la izquierda y el torso de Woo-hyun se inclinó hacia Yoon-kang.
Entre el alcohol y que no estaba preparado para el giro repentino, perdió el
equilibrio y terminó cayendo sobre Yoon-kang. La cabeza de Woo-hyun se hundió
directamente en el hombro de Yoon-kang.
El cuerpo de Yoon-kang
se sobresaltó. Woo-hyun también se sorprendió por terminar apoyado así en su
hombro, pero Yoon-kang parecía mucho más desconcertado. Sintió cómo su cuerpo
se ponía rígido. A diferencia de lo habitual, ni siquiera pudo girarse a
mirarlo y se quedó mirando fijo a la ventana, lo que delataba su confusión.
Que Yoon-kang
estuviera confundido. Era algo que no había imaginado desde que crecieron. Ver
que alguien que siempre se mostraba impasible ante todo se quedaba petrificado
por algo así le dio risa, y Woo-hyun terminó soltando una carcajada.
“Jaja, haah….”
Hasta que Woo-hyun
pudo contener su risa, Yoon-kang siguió inmóvil como una estatua de hielo.
Woo-hyun se dio cuenta de eso un poco tarde.
En el momento en que
Woo-hyun dejó de reír y levantó la cabeza, sus ojos se cruzaron con los de
Yoon-kang en el reflejo de la ventana.
Al entrelazarse sus
miradas, los restos de la risa en los labios de Woo-hyun se secaron al
instante. No pudo evitarlo. Los ojos de Yoon-kang ardían con un calor
indescifrable. La temperatura se sentía tan alta que Woo-hyun tuvo que buscar
la causa de inmediato.
Woo-hyun recordó que
hacía muchísimo tiempo que no se reía así frente a Yoon-kang. No recordaba la
última vez que le había dedicado una sonrisa pura, sin rastro de burla o
desprecio; parecía algo de un pasado remoto.
Al darse cuenta de
eso, entendió por qué Yoon-kang lo miraba con tanta intensidad. Él lo observaba
con una mirada llena de anhelo, como si quisiera atesorar hasta el último
rastro de esa sonrisa en el rostro de Woo-hyun. Atrapado por esa mirada,
Woo-hyun sostuvo el contacto visual a través del reflejo por un largo rato.
Mientras tanto, el
coche se detuvo frente a la casa de Yoon-kang. El experimentado chófer,
captando el ambiente inusual entre los dos, bajó en silencio. Solo cuando los
pasos del chófer se alejaron, Yoon-kang giró la cabeza lentamente. Se miraron a
los ojos desde una distancia mucho más corta y vívida que antes.
Manteniendo el
contacto visual, Yoon-kang habló. Intentó sonreír para fingir calma. Como
deseando que las palabras que iba a decir no sonaran tan desesperadas.
El intento pareció
tener éxito en parte. Esa sonrisa de revista que había visto miles de veces
apareció en los labios de Yoon-kang. Pero, a diferencia de esa sonrisa ligera,
su mirada era tan suplicante que... Woo-hyun, aun sin quererlo, entendió el
peso de sus palabras.
“Quedate a dormir,
Woo-hyun... ¿Sí?”
Los labios de
Yoon-kang temblaron levemente. Al darse cuenta de que falló al fingir
serenidad, bajó la mirada. Una ligera vibración recorrió su rostro, como si
presagiara una derrota. ¿Por qué se fijaba más en el temblor de sus pestañas
que en su nariz recta o sus facciones frías y marcadas?
Esa debilidad que
Yoon-kang mostró por un instante atrajo a Woo-hyun. Las palabras salieron antes
que el pensamiento. Con el impulso de consolar a Yoon-kang, Woo-hyun respondió
sin darse cuenta:
“…Está bien.”
Los ojos bajos de
Yoon-kang parpadearon un par de veces. Al segundo siguiente, Yoon-kang lo miró
con los ojos bien abiertos por la sorpresa. Ante esa mirada ciega y a la vez
frágil, Woo-hyun se dio cuenta de algo: cada vez que presenciaba un lado
vulnerable de Yoon-kang, terminaba cediendo por completo. Era algo que
preferiría no haber sabido nunca.
Tras dejar ir al
chófer, Woo-hyun entró en la casa de Yoon-kang. Se había quedado allí hacía
unos días y lo visitaba seguido, así que no había nada nuevo, pero era su
primera vez en un día de semana.
Apenas se escuchó el
“clic” de la puerta al cerrarse, Yoon-kang se abalanzó sobre él. Woo-hyun lo
recibió con los ojos muy abiertos. Besos cortos y ligeros cayeron rápidamente
sobre sus ojos, sus mejillas y sus labios.
“Haah, mmm,
Woo-hyun... Sí….”
“Ah, pará, ¡un
momento...!”
Cuando las manos de
Yoon-kang empezaron a desabrochar con destreza el cinturón de su pantalón,
Woo-hyun se alarmó y lo empujó. No fue con mucha fuerza, pero Yoon-kang se dejó
apartar dócilmente.
“Haah, ¿por qué…?”
Preguntó con voz baja
y espesa, llena de decepción.
“Haah, ha... Mañana es
día de semana. ¿No tenés que ir a trabajar? Hoy solo durmamos. No vine con esa
intención.”
Yoon-kang parpadeó
ante las palabras de Woo-hyun. Tenía una expresión un tanto perdida. Woo-hyun
no le dio mucha importancia a su reacción; solo pensó que era un alivio que se
hubiera calmado y entró en la casa con indiferencia. Pero al notar que
Yoon-kang no lo seguía después de dar unos pasos, se dio vuelta. Yoon-kang
estaba clavado en la entrada mirándolo fijamente.
“…¿Qué hacés? ¿No vienes?”
Ante eso, Yoon-kang no
se movió. Cuando Woo-hyun frunció el ceño extrañado, Yoon-kang reaccionó y lo
siguió sin responder. Al verlo actuar de forma tan lenta y extraña, Woo-hyun
preguntó:
“¿Qué te pasa de
repente?”
“…No es nada.”
Respondió Yoon-kang de
forma algo rígida. Era sospechoso, pero Woo-hyun no tenía ganas de indagar más,
así que no insistió.
Woo-hyun se arremangó
la camisa fina y se dirigió al baño con naturalidad. Se movía con la
familiaridad de quien está en su propia casa. Se lavó las manos, colgó su
camisa en el vestidor y dobló su pantalón con cuidado. Después se puso ropa
cómoda. En casa de Yoon-kang ya había de todo para él.
Yoon-kang también se
cambió de ropa sin decir nada. Woo-hyun, que estaba sentado en el sillón, se
levantó al verlo salir.
“¿Nos bañamos?”
“…Sí.”
Entraron juntos al
baño. Woo-hyun se desvistió sin dudar, entró primero a la ducha y abrió el agua
caliente. La sensación del agua tibia recorriendo su cuerpo era agradable.
Mientras tanto, Yoon-kang se quedó parado afuera. Woo-hyun arqueó una ceja
preguntándole con la mirada qué hacía. Yoon-kang vaciló un momento antes de
desvestirse y entrar a la ducha con él.
Solo cuando Yoon-kang
cerró la puerta de la ducha, Woo-hyun entendió por qué había dudado. Ahora que
lo pensaba, hoy no había necesidad de bañarse juntos. Se movió por pura inercia
porque se había vuelto costumbre bañarse juntos después del sexo... pero en un
día como hoy, podrían haber usado baños distintos. Eso lo hizo sentir un poco
avergonzado. Se dio cuenta de nuevo de lo acostumbrado que estaba a tocar el
cuerpo de Yoon-kang.
Sobre todo, se sentía
raro porque no era el ambiente natural de tocar el cuerpo del otro después de
tener relaciones. Woo-hyun intentó actuar como si nada, pero no podía evitar
ser consciente de Yoon-kang. Se bañaron de forma un poco rígida y cuidadosa.
Al cabo de un rato,
surgió un nuevo problema en lugar de acostumbrarse a la desnudez del otro. Como
tenía la costumbre de lavar el cuerpo relajado de Yoon-kang después del sexo,
Woo-hyun intentó tocarlo varias veces sin darse cuenta. Al retirar la mano que
se extendía hacia Yoon-kang por instinto una y otra vez, el rostro de Woo-hyun
se puso rojo.
Yoon-kang, que antes
estaba un poco rígido, soltó una risita al ver a Woo-hyun. Que su rostro se
relajara con dulzura fue la única ventaja de las torpezas de Woo-hyun.
La cuarta o quinta vez
que Woo-hyun retiró la mano antes de tocarlo, Yoon-kang lo tomó de la mano.
Llevó la mano de Woo-hyun hacia él y le dio un beso suave en los dedos. Ante el
contacto inesperado, los dedos de Woo-hyun se encogieron por la sorpresa.
Yoon-kang soltó su mano sin resistencia y sonrió con ternura.
Dentro del baño no
flotaba el ambiente denso o lánguido de siempre, sino uno algo tierno y fresco.
Era una atmósfera pacífica que Woo-hyun nunca pensó que podría existir entre
ellos. Sorprendentemente, no estaba mal.
No había pensado mucho
en ello mientras se bañaban y se ponían el pijama, pero al entrar al dormitorio
se sintió un poco raro. Recién ahora asimilaba que se iba a acostar en la misma
cama que Yoon-kang sin tener sexo.
Yoon-kang también
estaba mucho más callado que de costumbre. Parecía tener miedo de que Woo-hyun
saliera huyendo si decía algo equivocado, como si temiera que la suerte que se
le había dado se escapara en el momento en que hablara. Pero al llegar la hora
de acostarse, Yoon-kang se animó a hablar a pesar de sus dudas.
“¿De verdad te...
quedás a dormir?”
Que lo único que
dijera después de tanto cuidado fuera eso. Woo-hyun se rió por lo absurdo. Ya
se habían bañado juntos, se habían cambiado y estaban por acostarse. ¿No era
demasiado tarde para esa pregunta? Qué expresión de voluntad más clara que
entrar dócilmente al dormitorio... Y aun así, Yoon-kang preguntaba. Woo-hyun
suspiró suavemente y respondió:
“Dije que lo haría.
¿Querés que me vaya ahora? Si ya me cambié de ropa.”
“…¿Aunque no tengamos
sexo?”
Pero ante la siguiente
pregunta de Yoon-kang, se quedó sin palabras. Woo-hyun miró lentamente el
rostro de Yoon-kang. Él tenía una expresión más tranquila de lo esperado. Como
si estuviera bien aunque Woo-hyun se diera vuelta y se fuera de la casa en ese
mismo instante.
Woo-hyun tragó saliva.
Solo después de escuchar la pregunta de Yoon-kang entendió por qué él había
estado tan callado, rígido y torpe.
Hasta ahora, el único
vínculo que unía a Woo-hyun y Yoon-kang era el sexo. Woo-hyun solo veía a
Yoon-kang cuando se acostaban. Siempre tenían sexo cuando se veían los fines de
semana, y no se veían los días de semana. Porque no podían tener sexo.
Esa era una regla que
el propio Woo-hyun había establecido. Al empezar esta relación, Woo-hyun se
prometió que solo tendrían una relación física y que nunca permitiría nada más.
¿Pero qué pasaba ahora?
Sintió que la garganta
se le cerraba ante ese descubrimiento tardío. Hoy mismo, al pedirle que se
quedara a dormir, Yoon-kang propuso sexo como algo natural. Porque esa era la
regla entre ellos. Pero Woo-hyun fue quien rechazó esa propuesta. Así que quien
decidió romper la regla implícita entre los dos... no fue otro que Woo-hyun.
Pum, pum, los latidos
de su corazón retumbaban con fuerza en sus oídos. Sentía como si hubiera caído
en un pantano sin darse cuenta. En un pantano tan profundo que no había forma
de salir. Al reaccionar, todo era demasiado tarde y sentía que solo le quedaba
morir ahogado.
Pero lo gracioso era
que él mismo se había metido en ese pantano.
No, quizás Yoon-kang
lo había guiado hacia allí. Puede que lo hiciera hundirse hasta los tobillos.
Pero lo que Yoon-kang hizo llegó solo hasta ahí. Cuando solo estaba hundido
hasta los tobillos, Woo-hyun podría haber salido fácilmente. Yoon-kang nunca lo
obligó a más, ni lo agarró para arrastrarlo hacia adentro.
Así que el que dejó
que el cuerpo se hundiera hasta este nivel, el que ni siquiera pensó en salir
hasta que el agua le llegaba al cuello, fue Woo-hyun. Todas las decisiones
después de entrar al pantano fueron suyas.
La confusión abrumó a
Woo-hyun. Se dio cuenta de que estaba aceptando a Yoon-kang hasta un punto que
nunca imaginó. Sin notar siquiera que estaba traicionando sus propios
principios.
En ese momento de
confusión total, Woo-hyun se sobresaltó al sentir algo en su muñeca. Al
reaccionar, vio que Yoon-kang sostenía su muñeca con cuidado. Él preguntó con
voz vacilante y suave:
“…¿Estás bien?”
Lo que vio en la
mirada de Yoon-kang fue una preocupación dulce. El calor y el afecto cuidadoso
que nunca pensó encontrar en sus ojos lo dejaron sin aliento. Woo-hyun respiró
hondo y apenas pudo responder:
“…Sí.”
Ante eso, él movió el
pulgar acariciando suavemente la parte interna de la muñeca de Woo-hyun. Era un
movimiento calmante, como si le diera palmaditas en la espalda. Después de
acariciar suavemente, Yoon-kang soltó su muñeca.
Cuando la zona que
Yoon-kang había calentado volvió a quedar expuesta al aire, se sintió fría a
diferencia de antes. La temperatura ambiente seguía siendo la misma, pero solo
sentía diferente la zona que Yoon-kang había tocado.
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Le pareció gracioso
que eso fuera como una pista o una metáfora de su relación con Yoon-kang. Por
más que él no cambiara, por más que todo el entorno fuera el mismo... una vez
que había tocado a Yoon-kang de alguna forma, sentiría esa sensación de frío en
el momento de separarse de él. Aunque no quisiera sentirlo, aunque quisiera
ignorarlo, lo sentiría con tanta claridad que no podría evitarlo. Sus vidas ya
se habían vuelto así de irreversibles.
Sintió como si algo se
le atorara en la garganta. Parecía que no podía respirar, o al revés, que
estaba aprendiendo a respirar de nuevo. Woo-hyun respondió con voz
entrecortada:
“Me... quedo a
dormir.”
Ante eso, los ojos de
Yoon-kang se agrandaron un momento y luego se entrecerraron con dulzura. Una
sonrisa llena de felicidad se extendió lentamente por su rostro. “Sí”, fue la
respuesta baja de Yoon-kang. Su voz sonaba mucho más relajada, como si se
hubiera quitado un peso de encima.
Woo-hyun cerró los
ojos un momento, como alguien que siente vértigo en un lugar alto. Su corazón
latía rápido. Acababa de elegir hundirse por completo en el pantano por
voluntad propia. Al cerrar los ojos, el agua entró por su boca y su nariz, quitándole
el último aliento. Como un flash, todo tipo de emociones se arremolinaron en un
segundo.
Pero lo irónico fue
que, en el momento de morir ahogado en el pantano, lo que brotó dentro del
sufrimiento fue dulzura. Entre el dolor asfixiante, una pequeña dulzura
atravesó a Woo-hyun con nitidez. Parecía una recompensa para quien finalmente
se rinde ante el destino.
Woo-hyun abrió los
ojos jadeando. Frente a él, Yoon-kang sonreía feliz.
Allí estaba el ser más
aterrador y a la vez más hermoso que había visto jamás.
Finalmente ese día,
Woo-hyun se acostó en la misma cama con Yoon-kang. Sin sexo. Al principio pensó
que pasaría la noche en vela porque no podía dormir por sus pensamientos. Yoon-kang
parecía estar en una situación similar, ya que ambos estuvieron dando vueltas
en silencio un buen rato. Pero en algún momento, Woo-hyun cayó en un sueño
profundo sin darse cuenta.
Woo-hyun se despertó
al sentir que Yoon-kang se levantaba de la cama. Fue un despertar rápido, muy
distinto a cuando abría los ojos recién después de que la alarma sonara varias
veces. Pero Woo-hyun siguió fingiendo que dormía, con los ojos cerrados y
hundido en la cama.
Sintió que Yoon-kang
se incorporaba en silencio a su lado. Solo después de escucharlo salir del
dormitorio, Woo-hyun abrió los ojos lentamente. Todo estaba oscuro todavía. Al
mirar el reloj, vio que eran las cinco de la mañana. Era mucho más temprano de
lo que pensaba.
Al confirmar la hora,
Woo-hyun se hundió de nuevo en la cama. Era mucho antes de su hora habitual de
levantarse, y además le daba un poco de vergüenza encontrarse con Yoon-kang
desde tan temprano. Despedirlo cuando se iba a trabajar era... algo demasiado
meloso y vergonzoso.
Por varias razones,
Woo-hyun se quedó quieto en la cama. Pensó que no podría volver a dormirse
después de despertarse así de golpe, pero al cerrar los ojos el sueño volvió a
aparecer poco a poco. Lo que volvió a despertar a Woo-hyun, que se estaba
hundiendo lentamente en el sueño, fue un beso ligero en la frente.
Woo-hyun abrió los
ojos de golpe al sentir el calor acompañado del sonido del beso. Yoon-kang
sonreía con un aire un tanto apenado.
“No quería
despertarte... perdón.”
Yoon-kang ya estaba
listo para irse, impecable. El cabello peinado hacia atrás con prolijidad, una
camisa bien planchada y un traje de material lujoso. A pesar de ser temprano,
no había rastro de cansancio en su rostro. Al contrario, parecía tener mucha
más energía que otras veces.
“Duerme más. Puedes
quedarte todo lo que quieras... llamá al personal si necesitás algo.”
Yoon-kang acarició el
cabello de Woo-hyun con suavidad. Al mismo tiempo, no dejaba de observarlo,
como si no pudiera creer que Woo-hyun estuviera allí en una mañana de día de
semana. Era la mirada de alguien que contempla algo muy valioso.
Woo-hyun, que todavía
no se despertaba del todo, parpadeó lentamente. Yoon-kang volvió a sonreír
suavemente al ver eso. Su risa baja era agradable de escuchar. Yoon-kang se
inclinó y volvió a besar la mejilla de Woo-hyun ligeramente.
“Me voy.”
Ante ese susurro,
Woo-hyun respondió sin pensarlo:
“Sí... que te vaya
bien.”
Era una voz llena de
sueño. Yoon-kang sonrió al escuchar a Woo-hyun desearle que le fuera bien. “Sí,
nos vemos”, susurró Yoon-kang antes de levantarse lentamente. Sus dedos, que
estaban en la mejilla de Woo-hyun, se alejaron despacio. Woo-hyun parpadeó
mirando la espalda de Yoon-kang y luego se quedó dormido. Fue un sueño tan
tranquilo y cómodo que hasta olvidó que estaba en medio del pantano.
* * *
Desde que comenzaron a
dormir juntos en casa de Yoon-kang sin que mediara el sexo, se produjeron
sutiles cambios. Para empezar, empezaron a verse para cenar incluso en días de
semana. Tras la comida, a veces se despedían y otras ponían rumbo a casa de Yoon-kang.
Por supuesto, aunque Woo-hyun se quedara a dormir, no pasaba nada más. Eran
días laborales, después de todo.
Al descubrir que
Yoon-kang se levantaba para ir a trabajar mucho más temprano de lo que
imaginaba, Woo-hyun se sintió aliviado de no haber sucumbido a sus tentaciones.
Si hubiera visto a Yoon-kang yéndose a la oficina casi sin dormir tras una
noche de sexo, se habría sentido como una basura.
Sin embargo, a
Yoon-kang parecía costarle adaptarse a estos encuentros "castos" y a
menudo intentaba insistir, incluso entre semana. Hubo un par de momentos
críticos, pero afortunadamente Woo-hyun aprendió la técnica infalible para
cortar la seducción: un simple ‘Si vas a seguir así, me vuelvo a mi casa’
bastaba para que Yoon-kang retrocediera al instante. Tras varios rechazos
similares, Yoon-kang dejó de insistir. De hecho, terminó mostrándose feliz por
el simple hecho de que Woo-hyun aceptara pasar tiempo con él sin necesidad de
sexo.
A falta de relaciones,
los contactos físicos de otro tipo aumentaron. Una vez que Yoon-kang se dio
cuenta de que, estando en casa, Woo-hyun no rechazaba sus mimos, se volvió
mucho más audaz. Él, que antes dudaba incluso antes de tomarle la mano, ahora
se sentaba pegado a él en el sofá y entrelazaba sus dedos. Ya no dudaba en apoyar
la cabeza en el hombro de Woo-hyun o en rodearlo con sus brazos.
Woo-hyun nunca tomaba
la iniciativa, pero tampoco lo apartaba. Si estaba lavándose los dientes y
Yoon-kang se acercaba por detrás para rodearle la cintura con los brazos y
besarle el cuello, por lo general se dejaba hacer sin rechistar.
Hoy no fue la
excepción. Era una noche de semana y Woo-hyun estaba recostado contra el
respaldo de la cama leyendo un libro cuando Yoon-kang se acomodó a su lado con
naturalidad. Sentado erguido justo junto a él, Yoon-kang atrajo la cabeza de
Woo-hyun —que hasta entonces descansaba en la almohada— para colocarla sobre su
propio pecho. Woo-hyun no opuso resistencia. Como si fuera la rutina más normal
del mundo, se limitó a seguir con su lectura apoyado sobre Yoon-kang. Aunque
este jugueteaba con su cabello y lo colmaba de besos, Woo-hyun solo fruncía el
ceño de vez en cuando, pero permanecía quieto.
A pesar de que
Woo-hyun no le prestaba mucha atención, Yoon-kang soltó una risita suave,
sintiéndose radiante por el solo hecho de haber sido admitido en el espacio
personal del otro. Cuando esa risa agitó los cabellos de su frente, Woo-hyun
finalmente levantó la vista. Al ver el rostro de Yoon-kang iluminado por una
sonrisa tierna, dejó el libro a un lado.
“¿Ahora qué te pasa?”
“Nada... es que me
gusta.”
“…Duerme rápido.
Mañana tenés que salir temprano otra vez.”
Ante las palabras de
Yoon-kang, Woo-hyun respondió con evasivas mientras se incorporaba para ganar
algo de distancia. Sus orejas estaban encendidas, aunque él parecía no notarlo.
Otra pequeña risa escapó de los labios de Yoon-kang.
Woo-hyun dejó el
celular en la mesa de luz y bajó la intensidad de la lámpara que habían dejado
encendida. Mientras tanto, Yoon-kang se recostó de lado, sosteniendo su cabeza
con un brazo. Cuando Woo-hyun se giró hacia él, la mirada de Yoon-kang seguía
fija en su rostro, invariable. La dulzura que emanaba de esas pupilas le
resultaba familiar y, al mismo tiempo, extrañamente incómoda. Woo-hyun lo
regañó para disimular:
“Acostate bien. Voy a
apagar la luz.”
Yoon-kang soltó una
carcajada y obedeció, acomodándose correctamente en la cama. Solo cuando
comprobó que Yoon-kang estaba bien tapado, Woo-hyun apagó la luz. Aunque sus
ojos aún no se adaptaban a la oscuridad y no veía bien, buscó su lugar y se
acostó por instinto. En cuanto se acomodó, Yoon-kang lo saludó:
“Que descanses,
Woo-hyun.”
“…Igual vos.”
Woo-hyun cerró los
ojos. Poco a poco, las respiraciones de ambos se sincronizaron en un ritmo
pausado. Él solía ser muy tiquismiquis con el lugar donde dormía y siempre le
costaba descansar fuera de su casa, pero curiosamente, en casa de Yoon-kang
conciliaba el sueño con facilidad. ‘Deben ser las sábanas caras...’, fue lo
último que pensó antes de caer profundamente dormido.
Cuando la respiración
de Woo-hyun se volvió pesada y regular, Yoon-kang se giró hacia él. Se quedó
observando en silencio el rostro dormido de Woo-hyun. Era una cara tan hermosa
que el adjetivo "angelical" le sentaba a la perfección.
NO
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A diferencia de lo que
Yoon-kang esperaba de alguien tan exigente, Woo-hyun siempre se dormía rápido.
No sabía si era porque dormía bien en cualquier parte o porque ya se había
acostumbrado a él. En cualquier caso, le hacía feliz sentir que era una señal de
que Woo-hyun se sentía cómodo a su lado.
Gradualmente, el
ligero ceño fruncido de Woo-hyun se relajó y su aliento se volvió más lento.
Cuando estuvo sumido en un sueño profundo, Yoon-kang estiró el brazo y rodeó
lentamente la cintura de Woo-hyun. Este emitió un leve quejido, un ‘mmm’ casi
inaudible, pero no se despertó. Yoon-kang ejerció una presión lenta y constante
con el brazo que lo rodeaba, hasta que Woo-hyun quedó completamente acurrucado
en su pecho.
Una vez que lo tuvo
bien sujeto, Yoon-kang contempló el perfil de Woo-hyun dormido contra él.
Sentía el calor emanando de cada punto de contacto. A diferencia del corazón de
Woo-hyun, que latía con la parsimonia del sueño, el de Yoon-kang golpeaba con
fuerza contra sus costillas. Le costaba calmarse. A pesar de que ya habían
dormido juntos sin sexo varias veces, ver a Woo-hyun en su cama todavía le
aceleraba el pulso de esa manera.
Cuando Woo-hyun estaba
encima de él gruñendo, era un alfa en todo su esplendor... pero así, dormido,
se veía simplemente delicado. Quizás porque le recordaba a los tiempos de
infancia cuando tomaban la siesta juntos, por alguna razón le parecía mucho más
joven que él.
Yoon-kang sonrió
mientras recorría con la mirada cada facción de su rostro. No podía creer que
Woo-hyun estuviera allí, durmiendo tan dócilmente en sus brazos. Incluso
sintiendo su calor de forma tan directa, le parecía estar viviendo un sueño.
Era algo que superaba con creces sus expectativas de cuando le propuso por
primera vez tener sexo.
Bueno, al fin y al
cabo, fue precisamente porque Woo-hyun era tan blando que él había podido
ganarse ese lugar a su lado.
Desde que se dio
cuenta de que con Woo-hyun funcionaba mejor mostrarse vulnerable que ser
autoritario, Yoon-kang había adoptado intencionadamente esa actitud de
debilidad. Solo con retroceder un poco, Woo-hyun se ponía ansioso y terminaba
cediendo en la dirección que él quería. Le resultaba adorable y encantador. No
es que todo lo que le mostraba fuera mentira, pero... honestamente, a veces
exageraba para conseguir la atención de Woo-hyun.
“Woo-hyun.”
Yoon-kang pronunció su
nombre en un susurro. No hubo respuesta debido al sueño, pero el calor que
permanecía en sus brazos era suficiente. Lentamente, Yoon-kang apoyó su frente
contra la cabeza de Woo-hyun. Tras quedarse así un rato con los ojos cerrados,
empezó a sentir el pulso de Woo-hyun en el punto donde se tocaban.
“Woo-hyun, me gustás.”
Susurró Yoon-kang,
esta vez aún más bajo. De nuevo, no hubo respuesta.
Hacía un rato, en
cuanto esa palabra había salido de su boca, Woo-hyun había cambiado de tema de
inmediato. Siempre era así. En cualquier contexto, si Yoon-kang decía que algo
—o alguien— le "gustaba", Woo-hyun se ponía incómodo. Como si supiera
que era una confesión indirecta.
Pero esa reacción no
le dolía. Era lo lógico. Al contrario, le parecía un milagro que Woo-hyun
permitiera esas confesiones, aunque fuera mediante el silencio. Le encantaba
que, al escucharlas, no se enojara ni le gritara que era un asco, sino que
simplemente se quedara callado sin saber qué hacer.
En cierto modo, era
natural que Woo-hyun estuviera harto de sus sentimientos. Hasta él mismo
pensaba que eran demasiado persistentes y antiguos. Pero Woo-hyun, a pesar de
ser sensible y quisquilloso, era ingenuo y bueno... y al final terminaba
soportándolo.
Una sonrisa se dibujó
lentamente en el rostro de Yoon-kang. ¿Acaso no se había quedado Woo-hyun a
dormir a su lado hoy también? Incapaz de creerlo del todo, volvió a observar
aquel rostro de ángel.
Qué exposición tan
vulnerable. Todavía no terminaba de asimilar que Woo-hyun bajara todas sus
defensas frente a él y durmiera tan plácidamente. Quizás por eso, las noches en
que Woo-hyun se dormía antes que él, Yoon-kang sentía una euforia incontenible.
Su corazón latía tan rápido que tenía que forzarse a respirar más lento.
Estar en contacto con
Woo-hyun en ese momento, poder dormir abrazado a él, era su paraíso particular.
“Woo-hyun, te amo.”
Así que no importaba
si él nunca respondía a su confesión. Mientras pudieran dormir así de cerca,
con los cuerpos unidos, mientras pudiera ocupar un lugar a su lado de la forma
que fuera, era más que suficiente.
La confesión,
susurrada por Yoon-kang en un hilo de voz, se dispersó inútilmente en la
oscuridad al no tener a nadie que la escuchara.
