02
Actualmente, para
quienes conocen la relación entre ambos, resultaría una historia inimaginable,
pero Woo-hyun no siempre había odiado a Yoon-kang. Al contrario, en su
infancia, Woo-hyun lo quería tanto que no podía estar ni un segundo separado de
él. Era una consecuencia natural, siendo vecinos que se veían las caras desde
el nacimiento y con familias que mantenían una relación sumamente amistosa.
Antes de que Yoon-kang
naciera, sus madres, que habían sido compañeras de clase, se reencontraron por
casualidad y retomaron su amistad. Gracias a eso, desde que Woo-hyun nació,
Yoon-kang siempre estuvo a su lado. El pequeño Woo-hyun sentía un orgullo
peculiar por el hecho de que ese hyung tan guapo y genial, un año mayor que él,
lo adorara. Bajo el afecto y las risas de ambas familias, los dos pasaban cada
día pegados el uno al otro. Fue el primer y último periodo de sus vidas en el
que sus deseos coincidieron plenamente.
Incluso cuando iban al
jardín de infantes, ambos se entristecían si no estaban juntos en cada momento.
Siempre caminaban de la mano y, si se separaban aunque fuera un instante,
buscaban al otro con melancolía. En esa época, Woo-hyun quería tanto a
Yoon-kang que, cuando este le propuso que se casaran al crecer, asintió de
inmediato con una sonrisa radiante. Aquellos niños, que aún desconocían el
mundo de los alfas y omegas, intercambiaron anillos de flores y recitaron votos
matrimoniales. Incluso compartieron besos a escondidas de los adultos.
Los adultos se
burlaban cariñosamente de los niños que decían que, aunque ya estaban casados,
celebrarían una boda formal cuando fueran grandes. Entre ambas casas circulaban
comentarios sobre cuánto duraría una promesa hecha en la ignorancia de la
infancia, junto con el deseo implícito de que, ojalá, así terminara siendo.
Todo esto ocurría incluso antes de que se determinaran sus segundos géneros.
Aunque era un juicio
basado en prejuicios anticuados, por su apariencia externa, Yoon-kang parecía
un alfa ante los ojos de cualquiera, y Woo-hyun parecía un omega. Esa atmósfera
continuó incluso después de que Yoon-kang fuera diagnosticado como alfa poco
antes de entrar a la escuela primaria.
"Viendo que
Yoon-kang resultó ser alfa, parece que Woo-hyun realmente va a ser omega.
¡Vaya!, mira qué felices están".
"Es que ver cómo
Yoon-kang ya lo sigue a todas partes y lo cuida no es normal. Apenas tiene
siete años y ya actúa como si hubiera encontrado a su pareja".
"¡Ay!, parece que
pronto seremos parientes. Si es Yoon-kang, es bienvenido cuando sea. Se lo
encargo, ¿consuegra?".
"¿Ya se decidió?
Yo soy quien le pide que cuide de él, consuegra".
Cada vez que escuchaba
las conversaciones entre los adultos, Woo-hyun se sonrojaba y sonreía
tímidamente. Al pequeño Woo-hyun simplemente le encantaba la idea de casarse
con Yoon-kang. A pesar de estar juntos todo el día, excepto cuando dormían,
incluso esa breve separación le resultaba triste. Para él, la idea de casarse
con Yoon-kang sonaba dulce porque, al casarse, podrían vivir juntos hasta la
muerte y no tendría que separarse de él ni un momento.
A través de las
palabras de los adultos, Woo-hyun fue aprendiendo poco a poco sobre los géneros
secundarios, términos como alfa y omega que antes desconocía. Aunque para él
eso solo significaba que un alfa y un omega formaban una pareja, para el mundo
de un niño, eso era suficiente.
Al enterarse de que
Yoon-kang era un alfa, Woo-hyun no tuvo la menor duda de que él sería un omega.
Siempre había escuchado a los demás decir que era 'lindo' y que 'siendo tan
bonito, sin duda sería un omega'. Además, decían que los alfas solo se
emparejaban con omegas. Como era obvio que se casaría con Yoon-kang, el pequeño
Woo-hyun estaba convencido, con total inocencia, de que si Yoon-kang era un
alfa, él sería un omega.
Ese mundo lógico y
sólido se derrumbó cuando Woo-hyun se realizó un chequeo general un año antes
de entrar a la escuela primaria. En los resultados, Woo-hyun fue diagnosticado
como alfa. Aunque el género se manifiesta plenamente durante la pubertad, entre
los 16 y 18 años, la precisión de las pruebas de sangre preliminares era
cercana al 99%, así que no había error.
A diferencia de lo
esperado, sus padres se sorprendieron momentáneamente al saber que Woo-hyun se
manifestaría como alfa, pero pronto lo felicitaron. Ya fuera alfa u omega, lo
importante era el hecho de manifestarse como alguien con género secundario.
Sin embargo, a
diferencia de sus padres, Woo-hyun lloró hasta quedar ronco el día que supo que
era un alfa. El futuro con Yoon-kang, que había dado por sentado toda su vida,
se hizo pedazos en un instante.
Según lo que Woo-hyun
sabía, un alfa con otro alfa, o un omega con otro omega, no podían casarse. Por
lo tanto, siendo alfa, Woo-hyun no podría casarse con Yoon-kang. En la mente
del pequeño Woo-hyun, 'matrimonio' era sinónimo de 'amor', por lo que el
impacto fue aún mayor.
Durante varios días,
Woo-hyun empapó su almohada con lágrimas. Sus padres, que al principio
intentaron consolarlo con sonrisas, empezaron a desesperarse cuando el llanto
se prolongó más de lo esperado. Intentaron calmarlo y también regañarlo, pero
las lágrimas no cesaban fácilmente. Solo después de una semana, los ojos de
Woo-hyun finalmente se secaron.
Aunque el llanto se
detuvo, Woo-hyun permaneció deprimido por un tiempo, sumido en la sensación de
pérdida por el 'esposo' que le habían arrebatado. Yoon-kang se acercaba en
silencio cada vez que Woo-hyun estaba triste y lo abrazaba con fuerza. Siempre
le susurraba tan bajo que solo Woo-hyun podía oírlo:
'No me importa si eres
un alfa. Me casaré contigo'.
Eran palabras sumamente
dulces, pero Woo-hyun no las creía. Si la ley de este mundo dictaba que dos
alfas no podían casarse, ¿cómo demonios iba Yoon-kang a romper esa regla?
Woo-hyun aceptó
gradualmente la realidad no deseada mientras permanecía decaído. No tuvo otra
opción, ya que sus padres, quienes antes sonreían cuando decía que se casaría
con Yoon-kang, ahora le acariciaban la cabeza con expresión de apuro y decían:
'Woo-hyun, un alfa y un alfa no pueden casarse'. Era una voz amable pero firme.
Woo-hyun lo supo por instinto:
este no era un problema que pudiera cambiarse con berrinches o terquedad. A
partir de entonces, Woo-hyun actuó como si hubiera olvidado cómo unir las
palabras 'Yoon-kang' y 'matrimonio' en una misma frase.
Sin embargo, por
alguna razón, Yoon-kang seguía diciendo invariablemente que se casaría con
Woo-hyun al crecer. A Woo-hyun le molestaba escuchar eso, por lo que huía de él
o le gritaba irritado que ya no podían casarse. 'Un alfa y un alfa no pueden
casarse, ¿acaso no lo sabes aunque eres mayor?', le gritaba Woo-hyun con mal
humor, pero Yoon-kang solo lo observaba en silencio.
Woo-hyun quería
rendirse pronto si se trataba de algo imposible, pero Yoon-kang mencionaba el
matrimonio con total seguridad una y otra vez, aun sabiendo que ambos eran
alfas. A Woo-hyun le desagradaban esos susurros dulces; sentía que esas
promesas de lo imposible eran una burla hacia él.
Pero por más que
Woo-hyun intentaba convencerlo, Yoon-kang no cedía. Finalmente, Woo-hyun llegó
al punto de no responder nada cada vez que Yoon-kang mencionaba la palabra
matrimonio.
Así pasó casi un año
desde el diagnóstico de Woo-hyun y llegó el momento de entrar a la escuela
primaria. Para entonces, Woo-hyun ya había aceptado completamente el hecho de
que no podría casarse con Yoon-kang y se sentía indiferente al respecto. Una
vez que Woo-hyun abandonó por completo la idea, la preocupación y la atención
de los adultos de ambas familias se centraron en Yoon-kang, quien persistía
tercamente en su deseo.
"¿Dicen que
Yoon-kang todavía insiste en casarse con Woo-hyun?".
"Así es. Por más
que le decimos que Woo-hyun también es alfa y no pueden casarse, no
escucha".
"Yoon-kang es
bastante testarudo. Está bien, déjenlo. Seguramente se le pasará cuando
crezca".
"Woo-hyun ya no
dice nada de eso, pero Yoon-kang sigue insistiendo... En serio, me da hasta
vergüenza verte. Woo-hyun es tan maduro, mientras que Yoon-kang es tan terco.
De hecho, Woo-hyun parece el mayor".
"¿Por qué
tendrías que avergonzarte? Los niños entenderán cuando crezcan. Es normal ser
testarudo a esa edad".
Pero, por desgracia,
Yoon-kang mantuvo la misma actitud incluso después de crecer. Si en aquel
entonces alguien hubiera notado que la obsesión de Yoon-kang no era normal,
muchas cosas habrían sido diferentes. Sin embargo, los adultos fueron
negligentes y, por ser demasiado racionales, descartaron las palabras de
Yoon-kang sobre el matrimonio como un simple capricho infantil.
Incluso ante la
actitud de los adultos, Yoon-kang no cambió. Incluso llegó a decir algo más
extremo:
"Si no se puede
el matrimonio entre alfas, entonces yo seré el omega".
Ante esas palabras,
todos se horrorizaron e intentaron corregir el 'conocimiento erróneo' de
Yoon-kang, explicándole que el género no es algo que se pueda cambiar y que era
peligroso decir esas cosas. Pero ni las explicaciones pausadas ni las
reprimendas llenas de desconcierto pudieron doblegar su determinación.
"O me convierto
en omega, o simplemente me casaré con Woo-hyun siendo un alfa. Porque me gusta
Woo-hyun".
Al final, los adultos
optaron por la evasión con sonrisas incómodas. Murmuraban cosas como 'ya
entenderá cuando sea mayor' para ignorar sus palabras o simplemente fingían no
haberlo escuchado. Actuaban sumidos en el optimismo de que el tiempo lo
solucionaría todo, como quien evita enfrentar algo desagradable.
Woo-hyun fue el único
que sintió que algo no andaba bien. Sintió un extraño escalofrío ante
Yoon-kang, quien seguía insistiendo en el matrimonio a pesar de los consejos de
los adultos. Aunque todos a su alrededor, incluidos sus padres, decían que era
imposible, Yoon-kang consideraba ese futuro como algo absolutamente natural,
como si el sentido común del mundo ni siquiera fuera digno de consideración.
Esa actitud le dio escalofríos.
Sin embargo, hasta ese
momento, Woo-hyun todavía sentía afecto por Yoon-kang, tanto que se sentía
desconcertado por haber tenido un sentimiento negativo hacia él. Después de
todo, él era su amigo, su hyung y su futuro cónyuge.
Yoon-kang era alguien
por quien Woo-hyun sentía un apego similar al que sentía por sus padres. Por
mucho que le resultara molesto o irritante, sentir ese tipo de inquietud hacia
él era algo que no debería ocurrir. Por eso, Woo-hyun intentó enterrar esa
repulsión instintiva y se esforzó por ver la inquebrantable determinación de
Yoon-kang como algo admirable.
Pero ese esfuerzo duró
poco. No pasó mucho tiempo antes de que Woo-hyun empezara a detestar la
obstinación de Yoon-kang. Pronto comprendió que ese extraño escalofrío que
había sentido era una advertencia de su instinto.
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Se dio cuenta de ello
después de entrar a la escuela primaria. Solo entonces Woo-hyun sintió que algo
iba profundamente mal. Específicamente, que Yoon-kang estaba mal. Probablemente
los adultos se dieron cuenta de ello un poco antes que Woo-hyun, pero demasiado
tarde para revertir la situación, a juzgar por cómo intentaban separar a los
dos apenas terminaban las clases o por el empeño que ponían en inculcarles un
sentido común saludable.
La escuela a la que
ingresaron Woo-hyun y Yoon-kang era una institución privada operada por la misma
fundación desde primaria hasta preparatoria. Antiguamente, los hijos de la
clase alta asistían a escuelas internacionales o instituciones especializadas
en idiomas, pero esa tendencia había cambiado. La escuela de Woo-hyun y
Yoon-kang era un lugar cerrado y especial, incomparable con las instituciones
anteriores. Un lugar establecido para la élite, donde niños de antecedentes
seleccionados ingresaban desde temprana edad para forjar vínculos. Para
Woo-hyun, fue el inicio de una desdicha sin igual.
Por naturaleza, las
normas de la clase alta suelen ser un poco más conservadoras que el sentido
común general, y lo mismo ocurría en la escuela de sus hijos. Quizás porque
crecieron escuchando ideas anticuadas como que los alfas y omegas son
diferentes o que deben mantener distancias, los niños se agrupaban naturalmente
por géneros secundarios. Se formó una atmósfera donde era obvio que los alfas
se juntaban con alfas, los omegas con omegas y los betas con betas.
Tal vez por ser del
mismo rasgo, los niños se llevaban bien, pero no profundizaban sus vínculos más
allá de eso. Era natural, ya que generalmente no surgía un afecto especial
entre dos alfas o dos omegas, a diferencia de lo que ocurría entre un alfa y un
omega debido a la reacción química de las feromonas.
Sin embargo, Woo-hyun
y Yoon-kang parecían demasiado cercanos para ser solo dos alfas. Un poco
sospechosamente cercanos.
Desde el primer día de
clases de Woo-hyun, Yoon-kang lo visitaba en cada recreo. Sin falta.
Un alfa que visitaba a
otro alfa de un grado distinto en cada descanso era extraño para cualquiera.
Pero si eso ocurría desde el primer día, incluso antes de hacer amigos en su
propio salón... era más que extraño, parecía anormal. Gracias a eso, Woo-hyun y
Yoon-kang se convirtieron en el tema de conversación de sus compañeros desde el
primer día del semestre.
La alegría de ver a
Yoon-kang en un entorno desconocido duró poco; pronto, sus visitas se volvieron
una carga para Woo-hyun. Todos a su alrededor los miraban con sospecha, y
Woo-hyun sentía cierta vergüenza. El hecho de que un hyung de un grado superior
viniera cada hora a vigilarlo parecía anunciar a todos que él era alguien
incapaz de valerse por sí mismo. También le preocupaba el hecho de que
Yoon-kang fuera otro alfa.
Además, como Yoon-kang
siempre estaba a su lado, no le resultaba fácil hacer nuevos amigos. A
diferencia de antes, cuando estar solo con él era suficiente, en algún punto
eso empezó a sentirse asfixiante. Woo-hyun seguía queriendo a Yoon-kang, pero
ahora era un estudiante que vestía uniforme. Quería hacer amigos de su edad,
andar en grupo haciendo ruido y experimentar diversas cosas.
Pero Yoon-kang no le
permitía eso. Se mantenía pegado a Woo-hyun y ahuyentaba incluso a los pocos
niños que se acercaban con curiosidad. Usando un tono frío, una mirada
arrogante y su estatus como estudiante de un grado superior, Yoon-kang
'limpiaba' el entorno de Woo-hyun. Naturalmente, los niños que intentaban
hablarle a Woo-hyun empezaron a guardar silencio al notar la actitud de
Yoon-kang.
Así, Woo-hyun fue
quedando aislado junto a Yoon-kang. Al mismo tiempo, los murmullos sobre ellos
comenzaron a extenderse lentamente más allá del salón hacia todo el grado.
'Hay un alfa
increíblemente guapo en nuestro salón, y un alfa de un grado superior viene a
verlo en cada recreo. Y ese hyung no deja que nadie le hable. Como si estuviera
protegiendo a su propio omega...'.
Hasta los diez años,
esos rumores no tenían mucho poder. Woo-hyun estaba un poco marginado, pero
durante las clases, cuando Yoon-kang no estaba, a veces tenía oportunidad de
hablar con otros compañeros. Los niños parecían pensar que Woo-hyun era un poco
peculiar o extraño, pero no lo rechazaban. Sin embargo, al llegar a los grados
superiores y entrar en la pubertad, la situación cambió lentamente.
Después de entrar a la
escuela, para Woo-hyun, Yoon-kang se volvió un ser cada vez más hartante e
incómodo con el paso de los días. A Woo-hyun le llegaba a irritar que Yoon-kang
se le pegara como una sanguijuela. Detestaba no poder hacer amigos normales y
tener que estar siempre solo con él. Pero aun así, no odiaba a Yoon-kang.
Woo-hyun empezó a odiarlo después de que comenzaran a circular rumores sucios.
Alrededor de los doce
o trece años, cuando se empieza a despertar sexualmente, los alfas y omegas
comenzaron a hablar de diversas cosas entre ellos. En esa época, el tono de los
rumores sobre Woo-hyun y Yoon-kang también cambió gradualmente. Muy poco a
poco, empezaron a circular comentarios con matices sexuales.
"Oye, es ese. El
alfa al que persigue otro alfa".
"Ah, es él. Con
razón... me parecía demasiado refinado para ser un alfa".
"¿Él era alfa?
Pensé que era omega...".
"¿Dicen que el
hyung que lo persigue es un alfa extremadamente dominante? Entonces, ¿él hace
el papel de omega?".
"Probablemente,
¿no crees?".
"Es verdad que es
muy bonito...".
"¡Guácala!, aun
así, ¿cómo puede ser con otro alfa...?".
"Pero dicen que
él es un alfa dominante".
"¿En serio? Vaya,
pero parece que ni siquiera un dominante puede hacer nada contra un
extremadamente dominante".
"Qué pobretón...
ser un alfa dominante y que un extremadamente dominante te tenga en la mira...
De qué le sirve ser dominante".
Murmullos de baja
calaña y burlas perseguían a Woo-hyun. La apariencia de Woo-hyun, sumamente
refinada y hermosa —quizás por haber heredado la belleza de su padre, quien fue
una celebridad—, resultó ser un veneno. Surgieron rumores absurdos como que
recibía trato de omega por ser lindo a pesar de ser alfa, o que en realidad era
un omega disfrazado de alfa. Sobre todo, la actitud de Yoon-kang alimentaba
esos rumores.
Woo-hyun, al darse
cuenta de que circulaban rumores sucios sobre ellos, empezó a evitar e ignorar
a Yoon-kang abiertamente, pero este seguía visitándolo con firmeza. Aunque
Woo-hyun le decía que no viniera por un tiempo debido a los extraños rumores,
él no escuchaba.
Woo-hyun se enojaba,
se irritaba y le gritaba, pero Yoon-kang seguía haciendo lo que quería en silencio.
Incluso escuchando que le causaba problemas con los rumores, la expresión de
Yoon-kang no cambiaba. Solo miraba fijamente a Woo-hyun, como lo había hecho
siempre. Ese día, Woo-hyun se dio cuenta de que no podía comunicarse con
Yoon-kang.
Ahora, Woo-hyun ya no
sentía afecto por él. Solo sentía que Yoon-kang, quien lo aislaba, era alguien
hartante y asfixiante.
Entonces, un día,
ocurrió cuando Yoon-kang visitó el salón de Woo-hyun como de costumbre. El
ambiente de los niños, que siempre murmuraban desde lejos, era un poco
diferente hoy. Unos cuantos alfas a los que les gustaba destacar se acercaron
con sonrisas burlonas y le preguntaron a Yoon-kang:
"Hyung, ¿por qué
persigues a otro alfa siendo tú también un alfa?".
La burla y el sarcasmo
ocultos en esas palabras eran tan obvios que cualquiera podía notarlos.
Aquellos alfas habían tomado la iniciativa de preguntar lo que nadie se
atrevía. Las voces de los niños que charlaban se fueron apagando lentamente.
Decenas de pares de ojos se fijaron en Yoon-kang. Los niños tenían curiosidad
por ver qué respondería.
Woo-hyun se esforzaba
desesperadamente por no mirar hacia allá. No tenía idea de qué respuesta daría
Yoon-kang, pero una cosa era segura: ninguna respuesta lo ayudaría. La mano de
Woo-hyun, que apretaba el bolígrafo, se puso blanca por la fuerza.
Yoon-kang recorrió
lentamente con la mirada a quienes lo observaban. Se veía tan tranquilo que
nadie pensaría que acababa de recibir una pregunta insultante. Tras echar un
vistazo al salón, respondió con un tono arrogante. Fue una actitud llena de
seguridad, como si dijera un hecho absolutamente obvio:
"Porque me gusta
Kang Woo-hyun".
"¡Kyaaaa!".
Apenas Yoon-kang terminó de hablar, todos en el salón soltaron gritos de
asombro y diversión. Eran voces llenas de la estupefacción y el placer vulgar
que se siente al ver a alguien declarar con orgullo algo prohibido. Los alfas
más pesados daban golpes en los pupitres y gritaban 'uau'. El salón se vio
envuelto en un alboroto inmenso en un instante.
'¿Está loco, de verdad?
¿Un alfa diciendo que le gusta otro alfa?'. Las voces de los niños que
murmuraban y sus miradas burlonas se dirigieron a Woo-hyun.
Las burlas y abucheos
hacia el alfa que había sido 'elegido' por otro alfa recayeron sobre Woo-hyun.
Aunque fue Yoon-kang quien dijo que le gustaba un alfa, las burlas se centraron
en Woo-hyun. En cierto modo, era natural, ya que el desprecio y el sarcasmo
siempre se dirigen hacia el más débil. Los niños sabían identificar con una
crueldad pura quién era el fuerte y quién el débil.
Un alfa dominante
elegido por un alfa extremadamente dominante. Los niños se burlaban a su antojo
del alfa dominante que, a pesar de tener un género que normalmente dominaría
sobre la mayoría, había sido marcado por un extremadamente dominante y se encontraba
en la posición de ser su 'omega'. Fue el desahogo perfecto tanto para los niños
que envidiaban el género de alfa dominante de Woo-hyun, como para los que
deseaban su rostro, demasiado refinado para ser el de un alfa.
Se escuchó un crujido
en los dedos de Woo-hyun que sostenían el bolígrafo. Su mano temblaba levemente
debido a la fuerza excesiva. Woo-hyun se quedó frío, sintiendo como si le
hubieran arrojado inmundicia de la cabeza a los pies. Su pecho hervía de rabia
y humillación. Era una edad demasiado temprana para soportar la avalancha de
miradas y burlas de sus iguales.
La ira de Woo-hyun no
solo se dirigió hacia los espectadores que se burlaban, sino también hacia
Yoon-kang. Su mente, encendida por la vergüenza y el enojo, concibió
pensamientos que normalmente no tendría. ¿Por qué Yoon-kang iba por ahí
pregonando que le gustaba? Sabiendo que eso no era algo normal, ¿por qué...?
¿Acaso Yoon-kang
quería avergonzarlo? ¿Había hecho esto para insultarlo? Yoon-kang no era tan
tonto como para no prever este resultado. Entonces... quizás Yoon-kang quería
precisamente este resultado, donde todos se burlaran de él unánimemente. Era un
pensamiento poco lógico, pero para Woo-hyun, que buscaba desesperadamente a
quién culpar, era la mejor explicación.
Al pensar eso, una
furia feroz consumió a Woo-hyun. Se burló internamente de las palabras de
Yoon-kang. '¿Que le gusto? Diciendo que le gusto mientras permite que me
ridiculicen de esta manera, sin importarle en lo más mínimo cómo me siento'. No
podía ser que esas palabras fueran sinceras.
Estaba claro que
Yoon-kang hacía esto para humillarlo frente a todos. En el momento en que el
propósito de Yoon-kang se volvió una certeza en su interior, Woo-hyun apretó
los dientes.
'¿Por qué llega a este
extremo? ¿Porque ignoré sus palabras de que le gusto y sus propuestas de
matrimonio?'. Pero ¿no era eso algo imposible? El que tenía un sueño vano
aferrándose a una promesa de la infancia era Yoon-kang. Él simplemente había
reaccionado con sentido común. Además, aunque él fuera un omega que pudiera
casarse con Yoon-kang, no estaba bien actuar así con alguien que decía que no
le gustaba. Por donde se viera, el que estaba mal era Yoon-kang. Sin embargo,
el que sufría las burlas era él.
Si el motivo de
Yoon-kang era atormentarlo, ciertamente era una estrategia brillante. No habría
un método más efectivo para pisotear vilmente a Woo-hyun, un alfa dominante,
usando su estatus de extremadamente dominante. En el corazón del joven
Woo-hyun, hervía el odio hacia Yoon-kang por haberlo rebajado a una situación
tan ridícula.
Cuando Yoon-kang, que
estaba fuera de la puerta, entró al salón, el ruidoso ambiente se fue
silenciando lentamente. Yoon-kang se acercó despacio a Woo-hyun, quien solo
miraba fijamente su pupitre. Como si no le importara la reacción de los demás,
el rostro de Yoon-kang no mostraba ninguna expresión en particular. Sus ojos
estaban fijos únicamente en Woo-hyun.
Se escuchó a alguien
tragar saliva. La bravuconería con la que se habían reído de Woo-hyun tras las
palabras de Yoon-kang se había esfumado; los niños ahora se encogían ante la
presencia de Yoon-kang. Su género de alfa extremadamente dominante y su
brillante trasfondo social los hacían contener el aliento instintivamente.
Incluso los niños que habían lanzado la pregunta burlona evitaban su mirada al
ver que Yoon-kang no se intimidaba en absoluto. Habían creído que al unirse
tendrían la ventaja, pero al ver que esa suposición se desmoronaba
estrepitosamente, no tuvieron más remedio que retroceder cobardemente.
Yoon-kang atravesó el
silencioso salón y se detuvo al lado de Woo-hyun.
"Vamos a casa,
Woo-hyun".
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Era una voz sumamente
cariñosa, a diferencia de cuando respondió a la pregunta de los niños. Woo-hyun
giró lentamente la cabeza y fulminó con la mirada el impecable rostro de
Yoon-kang, con todo el odio y la repulsión que pudo reunir. A pesar de recibir
esa mirada cargada de veneno, Yoon-kang no se inmutó. Simplemente miró a
Woo-hyun con la actitud relajada propia de un alfa extremadamente dominante.
Yoon-kang se reflejó
en las pupilas de Woo-hyun. Yoon-kang todavía era joven, pero cualquiera podía
ver que era un alfa. Tenía una estatura y una estructura ósea mayores a las de
sus pares, y un rostro frío y elegante con la arrogancia típica de alguien
acostumbrado a dominar. Su cabello intensamente negro, sus ojos nítidos sin
párpado doble y sus pupilas limpias hacían que su atmósfera fuera aún más
afilada. En cambio, él...
Woo-hyun apretó los
dientes con fuerza. Él era lo opuesto a Yoon-kang en todos los aspectos. A
diferencia de Yoon-kang, cuyos rasgos ya eran marcados y angulosos, el rostro
de Woo-hyun estaba compuesto de líneas suaves y delicadas. Pestañas largas y
ligeras, ojos grandes y brillantes, la punta de la nariz suave y redondeada...
'¿Cómo podemos tener
apariencias tan opuestas siendo ambos alfas?'. Una indignación caliente y
viscosa brotó en su interior. Le resonaba en los oídos la burla de alguien que
decía que recibía trato de omega por tener una apariencia frágil a pesar de ser
alfa.
Woo-hyun apretó los
dientes y se levantó de su asiento como para sacudirse esas burlas. Recogió sus
cosas sin decir palabra, pasó de largo frente a Yoon-kang y salió del salón.
Sintió que Yoon-kang lo seguía.
Había escuchado esos
pasos tantas veces que, por el simple sonido, sabía que era Yoon-kang. Sintió
vergüenza al darse cuenta de lo acostumbrado que estaba a él, hasta el punto de
distinguir sus pasos. Se sentía como un perro domesticado contra su voluntad.
Woo-hyun caminó por el
pasillo a grandes zancadas con los dientes apretados. Como siempre, Yoon-kang
lo seguía de cerca. Ese intervalo constante lo asfixiaba.
Después de ese día,
Woo-hyun le declaró la guerra a Yoon-kang. Realmente fue un desastre digno de
ser llamado guerra. Woo-hyun gritaba, lanzaba objetos y profería maldiciones.
No dudaba en usar insultos como 'sucio' o burlas como 'loco'.
Sin embargo, Yoon-kang
soportaba todos esos arrebatos en silencio, esperando a que Woo-hyun se cansara
y se calmara. Entonces, le soltaba esa confesión ridícula de que le gustaba.
Esperaba el momento justo en que Woo-hyun había agotado toda su energía
gritando, apuntando a su momento más vulnerable.
Era un ataque
verdaderamente astuto y hábil. De hecho, ese ataque era tan efectivo que
Woo-hyun, a pesar de descargar una artillería enorme, siempre terminaba
perdiendo.
Ahora, al escuchar a
Yoon-kang decir que le gustaba, en lugar de enojarse, simplemente se sentía
agotado. El desánimo, la ira y la impotencia consumían a Woo-hyun. Desesperado,
Woo-hyun intentó cambiar de estrategia: dejó de lado su orgullo y le suplicó, o
intentó calmarlo con suavidad. Pero Yoon-kang nunca cambiaba.
"Me gustas,
Woo-hyun".
Eran palabras que
había escuchado hasta el cansancio, pero nunca se acostumbraba a ellas. Cada
vez que las oía, sentía un nuevo escalofrío de repulsión. Sonaban como frases
de una película romántica, pero como quien las pronunciaba era Yoon-kang, para
Woo-hyun sonaban como frases significativas dichas por un asesino. El género
era suspenso o terror. Como un asesino demente, Yoon-kang decía esas palabras
con el rostro inexpresivo o con una sonrisa antinatural donde solo se elevaban
las comisuras de sus labios.
Esa actitud
inalterable era lo que volvía loco a Woo-hyun.
* * *
Pasaba el tiempo y,
mientras algunas cosas cambiaban, otras permanecían inalterables. El hecho de
que Yoon-kang se mantuviera al lado de Woo-hyun era algo que no cambiaba bajo
ninguna circunstancia. Sin embargo, en ese intervalo, ambos experimentaron ciertas
transformaciones.
Yoon-kang, quien tras
entrar a la escuela y distanciarse de Woo-hyun había perdido gradualmente su
expresividad, aprendió con los años a revestirse de sociabilidad y a mostrar de
nuevo una sonrisa amable. Gracias a ello, quienes no lo conocían solían
mostrarse muy favorables hacia él desde el primer encuentro. Personas que
inicialmente se tensaban al ver su gran estatura, su complexión y ese rostro
frío propio de su casta alfa, bajaban la guardia rápidamente en cuanto él
sonreía y hablaba con voz suave, dejándose llevar por su voluntad.
Para Woo-hyun, que
conocía la verdadera naturaleza oculta tras esa fachada de sonrisa encantadora,
Yoon-kang no era más que un loco o un psicópata.
Woo-hyun también
creció notablemente durante la pubertad y su voz se volvió más grave. No
obstante, la delicadeza de su rostro permaneció intacta. Sus pestañas largas,
sus ojos delineados con finura y sus rasgos armoniosos provocaban una
admiración espontánea en quien lo miraba. Pero, a diferencia de Yoon-kang,
Woo-hyun, que de niño solía sonreír a menudo, se volvió gradualmente
inexpresivo. Era un resultado lógico tras años de ser asediado por Yoon-kang.
Con el paso del
tiempo, la reacción de sus pares también fue variando. Los que hasta la
secundaria se burlaban de él abiertamente, cambiaron su actitud al llegar a la
preparatoria. Al madurar, empezaron a mostrar una cortesía repugnante: le
dedicaban sonrisas incómodas de frente mientras susurraban rumores sucios a sus
espaldas. Esa actitud hipócrita hacía sufrir a Woo-hyun aún más. Contra los que
se mofaban y eran sarcásticos en su cara, al menos podía pelear abiertamente;
pero las palabras que circulaban en secreto por detrás no tenían siquiera un
origen rastreable.
Tener que soportar
solo a un loco como Yoon-kang en un lugar así era, para Woo-hyun, el mismísimo
infierno.
Incluso después de que
Woo-hyun entrara a la preparatoria, Yoon-kang no faltaba a su cita en cada
recreo. Aunque Woo-hyun lo ignorara y no le dirigiera la palabra, Yoon-kang se
sentaba con firmeza frente a él o a su lado, lo observaba un rato y luego
regresaba a su salón. Era una mirada de extrema atención, como si cuidara a una
mascota querida. Realmente, esa actitud encajaba más con la definición de
'animal doméstico' que con la de 'compañero'. A veces, cuando Woo-hyun, incapaz
de contener su rabia, lo fulminaba con la mirada y soltaba un insulto por lo
bajo, él solo sonreía de lado y respondía con locuras como: 'Sí, a mí también
me gustas'.
Al principio de la
escuela, hubo quienes intentaron hablarle o mostraron interés en Woo-hyun. Sin
embargo, debido a Yoon-kang, esas personas fueron desapareciendo gradualmente
hasta que, al cumplir los diecisiete años, cesaron por completo. Ahora, incluso
cuando Yoon-kang no estaba, nadie se acercaba a hablarle. Nadie quería
arriesgarse a lidiar con los rumores sucios que se le pegaban ni con ese alfa
demente llamado Yoon-kang solo por acercarse a él.
Woo-hyun odiaba a
Yoon-kang por haberlo aislado, pero al mismo tiempo, se fue acostumbrando a que
fuera el único que permanecía a su lado. Desgraciadamente, Woo-hyun estaba
siendo domesticado por Yoon-kang.
Probablemente, de no
haber mediado algún evento externo, Woo-hyun habría terminado quedándose bajo
el amparo de Yoon-kang, sin acercarse a nadie más, tal como él deseaba. Estaba
destinado a vivir en un mundo donde, a pesar de odiarlo, Yoon-kang ocupaba el
espacio más grande.
Sin embargo, en ese
mundo perfecto para dos diseñado por Yoon-kang, existía un problema grave que
ni siquiera él podía controlar: la diferencia de edad. Debido a que Woo-hyun
era un año menor, inevitablemente surgiría un tiempo en el que la vigilancia de
Yoon-kang no podría alcanzarlo. Al graduarse Yoon-kang, Woo-hyun aún debía
permanecer un año más en la escuela. Era para Woo-hyun la primera y última
oportunidad de escapar del dominio de Yoon-kang.
El día que Yoon-kang
se graduó de la preparatoria, Woo-hyun soñó con recuperar la libertad que había
perdido hacía tanto tiempo. Mientras compartían escuela, había límites para
evitarlo, pero una vez que él se graduara, al menos dentro del campus, Woo-hyun
sería libre. Al ser una institución cerrada a externos, ya no tendría que
cruzarse con él allí. En ese instante, la escuela, que antes era una enorme
prisión, se transformó en un refugio.
Además, coincidió con
que los padres de Yoon-kang, preocupados por su obsesión anormal, decidieron
enviarlo a Estados Unidos.
Hasta la primaria, los
padres de Yoon-kang intentaron resolver el problema simplemente aconsejándolo.
Aunque él no escuchaba, ellos se limitaban a excusarse con sonrisas de
compromiso ante Woo-hyun, diciendo cosas como 'nosotros también estamos
tratando de razonar con él' o 'como todavía es pequeño y no sabe lo que hace,
por favor, tenle paciencia'. A pesar de que Yoon-kang era mayor que Woo-hyun,
tenían el descaro de usar la excusa de su supuesta inmadurez.
Incluso cuando
Woo-hyun montaba en cólera y lloraba, ellos intentaban consolarlo y pedir
disculpas para pasar página de forma sutil. Los padres de Woo-hyun también
protestaron, pero sus quejas siempre quedaban en la nada. Después de todo, la
familia de Yoon-kang era uno de los conglomerados más importantes de Corea. La
familia de Woo-hyun no se quedaba atrás en estatus, pero no podía compararse
con el poder de la de Yoon-kang.
Cuando la obsesión
anormal continuó tras el ingreso de Woo-hyun a la secundaria, fue cuando los
padres de Yoon-kang empezaron a tomar medidas reales. Sin embargo, para
entonces, la relación entre ambas familias ya estaba sumamente deteriorada. Por
diversas circunstancias, los padres de Woo-hyun no podían expresar su rechazo
de forma tajante a los de Yoon-kang, pero las visitas diarias que solían
hacerse habían cesado hacía tiempo. Si los padres de Yoon-kang no los hubieran
aplacado con una 'compensación empresarial' adecuada, la situación habría sido
mucho más grave.
Si los padres de
Yoon-kang intervinieron finalmente, no fue por Woo-hyun, sino para evitar que
él siguiera manchando el nombre de la familia. Intentaron solucionar las cosas
asignándoles salones lo más alejados posible o pidiendo a los profesores que
mantuvieran a Yoon-kang ocupado. Sin embargo, al tratarse de un espacio
escolar, la intervención de adultos externos tenía sus límites.
Se habría solucionado
fácil si Yoon-kang se hubiera transferido o ido a estudiar al extranjero, pero
los mayores de su familia, tercos de una forma extraña, insistían en que 'debía
terminar la preparatoria en Corea'. La razón era que separar a un hijo de su
lado desde tan joven podía torcer su camino. El problema era que la única
'escuela de prestigio' que ellos aceptaban en Corea era precisamente a la que
asistían. Al final, a menos que Woo-hyun se transfiriera, estaban destinados a
compartir escuela.
Además, ellos tenían
la desfachatez de decir que si Yoon-kang se transfería o se iba al extranjero
por algo así, sería como admitir los malos rumores, y que por qué debería él
pasar por eso si no era la parte perjudicada. No aceptaban que la causa del
problema fuera su hijo; simplemente intentaban tapar el sol con un dedo.
Querían solucionar el asunto omitiendo la opción más sencilla: aislar a
Yoon-kang.
Debido al egoísmo de
la familia de Yoon-kang, solo Woo-hyun acababa perjudicado.
Por supuesto, existía
la opción de que Woo-hyun se transfiriera o se fuera al extranjero. Sus padres se
lo sugirieron sutilmente, pero para Woo-hyun era una opción poco atractiva. No
había escuelas adecuadas cerca, por lo que transferirse implicaba mudarse. Y
Woo-hyun detestaba la idea de vender, por su culpa, la casa que su abuelo había
construido y cuidado con tanto esmero, o que otras personas vivieran allí. Era
el lugar que guardaba más recuerdos de su difunto abuelo.
Tampoco quería irse al
extranjero. Si hubiera sido su deseo inicial, sería otra cosa; pero no quería
irse como si estuviera huyendo por culpa de Yoon-kang. Escapar hasta otro país
por no poder soportar su acoso... solo imaginarlo hería su orgullo.
Sobre todo, sentía que
sería como perder. Woo-hyun, que no quería perder más ante Yoon-kang, apretó
los dientes y decidió aguantar. Al fin y al cabo, solo tenía que resistir hasta
terminar la preparatoria. Una vez que fuera adulto, no estaría obligado a estar
encerrado en el mismo espacio y los encuentros serían mucho menores; solo con
eso sentía que podría respirar.
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Por suerte, apenas
Yoon-kang se graduó, fue enviado casi a la fuerza a Estados Unidos. Contrario a
lo esperado, su persistencia en seguir pegado a Woo-hyun terminó por molestar a
los mayores de su casa, quienes temían que se difundiera el escándalo de un
alfa adulto asediando a un alfa menor de edad.
Gracias a ello,
Woo-hyun, convertido en un hombre libre, sintió por primera vez en mucho tiempo
que su pecho se hinchaba de esperanza. Quizás, si tenía suerte, no volvería a
verlo. Tal vez la distancia haría que se alejaran definitivamente mientras él
estuviera en Estados Unidos. La expectativa de escapar del horrible acoso y la
obsesión de Yoon-kang brotó en su interior.
Así llegó el primer
día de su tercer año de preparatoria. Ese día también fue la primera vez en su
vida que asistió a la escuela solo, sin Yoon-kang. A diferencia de sus
compañeros que sufrían por el peso de estar en el último año, Woo-hyun entró al
nuevo salón con el corazón emocionado.
Dada la naturaleza de
la escuela privada, la mayoría eran rostros conocidos, pero había algunos pocos
transferidos y caras que le resultaban nuevas por no haber coincidido nunca en
el mismo salón. Woo-hyun se sentó en un lugar vacío, ocultando como pudo su
nerviosismo. Tal vez, por primera vez, podría tener amigos.
Pero esa esperanza
inocente se rompió desde el primer día. Nadie se le acercó para hablarle.
Cuando Woo-hyun se armaba de valor para dirigirles la palabra, todos respondían
con gestos de sorpresa y se alejaban apresuradamente.
Woo-hyun intentó
actuar como si nada, pero por dentro se sentía desolado. Pensó que sin
Yoon-kang todos los problemas se resolverían... pero parecía haber sido una
expectativa demasiado ingenua.
Era de esperar; no
habría nadie en esa escuela que no conociera los rumores sobre él. Su pecho,
que se había inflado como un globo, se desinfló al instante, y se sintió
avergonzado y miserable por haberse ilusionado. Woo-hyun se burló de sí mismo
por haber albergado una esperanza tan absurda.
Un día sin Yoon-kang
no fue tan bueno ni tan malo como pensaba. Se sentía tranquilo por no tenerlo
frente a sus ojos, pero al mismo tiempo, sentía la ansiedad de que algo que
siempre había estado allí hubiera desaparecido. Woo-hyun se debatía entre
sentimientos ambivalentes. Sin Yoon-kang, nadie le hablaba. Aunque no quisiera
admitirlo, tal vez solo Yoon-kang lo había estado tratando como a una
persona...
Sumido en sus
pensamientos, no vio a la persona que estaba detrás.
"¡Ah!"
La sensación de chocar
con alguien disipó sus pensamientos melancólicos al instante. Woo-hyun,
desconcertado, sujetó el brazo de la otra persona para que no se tambaleara. Al
parecer, al levantarse con su mochila, había golpeado a alguien que pasaba.
Pensó que ya todos se habrían ido, pero aún quedaba alguien. Woo-hyun se
disculpó tartamudeando por la sorpresa.
"Ah, lo... lo
siento. No te vi. ¿Estás bien?"
La persona con la que
chocó era un omega de rostro poco familiar. Un omega de impresión suave, con
cabello castaño claro. Ojos grandes y redondos, labios rojos y carnosos, baja
estatura y una apariencia linda. En cuanto se dio cuenta de que era un omega,
Woo-hyun soltó el brazo asustado. ¿Lo habría sujetado demasiado fuerte sin
querer? ¿Le habría resultado desagradable el contacto? Woo-hyun no sabía qué
hacer mientras miraba al omega que se acariciaba el antebrazo.
Al haber sido separado
del mundo casi a la fuerza por culpa de Yoon-kang, Woo-hyun no estaba
acostumbrado a los omegas. Especialmente porque a Yoon-kang le molestaba
sobremanera que él se relacionara con ellos. Debido a esto, Woo-hyun solo tenía
la percepción de que los omegas eran seres más frágiles que los alfas.
Frente a un Woo-hyun
inquieto, el omega bajó la cabeza. Parecía que se estaba mordiendo el labio.
Woo-hyun se preocupó pensando si le dolería mucho.
"…Lo siento. Si
te duele mucho, este... ¿quieres ir a la enfermería? Te ayudo".
Woo-hyun observó
preocupado la expresión del omega. Pero como este tenía la cabeza gacha, no
podía verle bien la cara. ¿No se habría lastimado de verdad? Había escuchado
que los omegas tenían cuerpos más débiles que los alfas y que había que tener
cuidado...
"Pff...".
Mientras Woo-hyun
estaba hecho un manojo de nervios, el omega soltó una carcajada con la cabeza
baja. Se tapó la boca de inmediato en cuanto se le escapó el sonido, intentando
contener la risa. Pero como el sonido ya se había escuchado y sus hombros
temblaban levemente, no sirvió de mucho.
Ante esa risa
repentina, Woo-hyun se quedó estupefacto. No entendía qué era lo gracioso.
Pronto, una vergüenza
refleja lo invadió. El rostro de Woo-hyun se encendió mientras la risa del otro
continuaba. Aunque la risa del omega era clara y alegre, para Woo-hyun, que
estaba acostumbrado a las burlas, incluso esa risa se sentía como una mofa. Su
cuerpo se puso rígido.
Sin embargo, cuando el
omega levantó la cabeza, su rostro no mostraba ni rastro de sarcasmo. Tenía una
cara limpia de malicia, como si simplemente se estuviera riendo por haber
vivido algo realmente divertido. Sus palabras también fueron diferentes a lo
que esperaba.
"Ah, perdón... no
chocamos tan fuerte, pero me dio risa que te pusieras tan nervioso. No fue con
mala intención".
"……."
"¿Tan débil
parezco? No es para tanto como para ir a la enfermería por un pequeño
choque".
El omega continuó
hablando con una sonrisa juguetona. Hacía tanto tiempo que Woo-hyun no tenía
una conversación tan informal que se quedó desconcertado por un momento.
"Ese... ah,
perdón...".
"Está bien. Ni
siquiera fue un golpe fuerte...".
Ante la disculpa torpe
y repetida, el omega sonrió y agitó la mano restándole importancia. Woo-hyun
desvió la mirada sintiéndose avergonzado. Era la interacción normal con otra
persona que tanto había deseado. Pero como había pasado tanto tiempo desde su última
charla con un extraño, Woo-hyun no sabía qué hacer. No tenía idea de qué decir
para no sonar raro o cómo terminar la conversación.
Woo-hyun se mordió el
labio incapaz de soportar la incomodidad. Era la primera oportunidad que se le
presentaba hoy para hacer un amigo. Pero la estaba dejando pasar como un tonto.
Justo cuando estaba a
punto de llorar de vergüenza por su propia ineptitud, el omega le habló de
nuevo.
"Mmm, tú eres
Kang Woo-hyun, ¿verdad? Yo soy Jung Soo-hyun".
"Ah, eh,
sí...".
"No hemos coincidido
nunca en el mismo salón, ¿no? Yo estoy aquí desde la secundaria, ¿y tú? ¿Has
estado desde la primaria?".
"S-sí, desde la
primaria".
"Ya me parecía,
con ese aire de joven amo te reconocí enseguida".
Soo-hyun sonrió
mientras decía palabras de significado incierto. Como hacía tanto que alguien
no era amable con él, Woo-hyun solo podía mirarlo parpadeando tontamente.
¿Acaso este chico no conocía los rumores sobre él? Era imposible que no...
Soo-hyun le dio unos
golpecitos en el brazo a un Woo-hyun que seguía petrificado.
"Bueno, me tengo
que ir a casa... me adelanto. Nos vemos mañana".
Woo-hyun parpadeó
sorprendido por el contacto de Soo-hyun. Luego, respondió con voz distraída.
"Sí, adiós...".
Soo-hyun se rió al
verlo y salió del salón. Woo-hyun no reaccionó hasta después de que Soo-hyun se
hubiera ido. No podía creer que acababa de tener una conversación normal con un
compañero de clase. Se quedó un rato parado en el salón vacío hasta que recibió
la llamada del chófer que lo esperaba y pudo salir de la escuela.
No sabe cuántas veces
repasó esa breve conversación después de llegar a casa. Woo-hyun cerró los ojos
intentando calmar su corazón que no le dejaba dormir. Hacía mucho tiempo que no
sentía ilusión por el día de mañana.
A raíz de ese
encuentro casual, Woo-hyun empezó a hablar poco a poco con Soo-hyun. Soo-hyun
tenía una personalidad activa y alegre; a pesar de su apariencia linda, tenía
un lado despreocupado que lo hacía popular entre todos. Quizás por lástima al
verlo tan aislado, desde que hablaron por primera vez, él tomó la iniciativa de
hablarle y cuidar de él.
A medida que Soo-hyun
empezó a prestarle atención a Woo-hyun, el mundo aislado de este comenzó a
expandirse. Otros niños, que al principio dudaban, empezaron a dirigirle la
palabra de vez en cuando. Los que antes lo evitaban, dejaron de ignorarlo tras
cruzar un par de palabras y verse las caras unas cuantas veces.
Sobre todo, una vez
que quedó claro que Yoon-kang, quien solía visitarlo en cada recreo, ya no
aparecía por la escuela, todos se volvieron más generosos con Woo-hyun. Él se
tranquilizó al darse cuenta de que no era que tuviera un problema personal que
causara su exclusión, sino que los demás simplemente habían reprimido su
curiosidad por culpa de Yoon-kang.
Para cuando llegó
junio, Woo-hyun ya saludaba a la mayoría de sus compañeros cada vez que entraba
al salón. Con el paso del tiempo, su rostro, antes oscuro e inexpresivo, fue
recuperando la vitalidad. Su cuerpo, siempre tenso y rígido, se relajó, y sus
respuestas cortas se volvieron más largas. Así, Woo-hyun formó por primera vez
en su vida relaciones que podía llamar amistades. Justo al llegar al último año
de su larga vida escolar.
Al mismo tiempo, la
distancia con Soo-hyun se acortó. Woo-hyun dejó de usar el auto que el chófer
enviaba a recogerlo y empezó a irse a casa con Soo-hyun. Gracias a Soo-hyun,
que usaba el transporte público, Woo-hyun incluso se subió a un autobús por
primera vez. Aunque solo compartían camino hasta la parada porque sus rutas
eran distintas, incluso ese corto tiempo era divertido.
A Woo-hyun le gustaba
más viajar ahora, mezclado con otras personas en el transporte público aunque
fuera un poco incómodo, que antes cuando iba encerrado solo en un auto. Tenía
que caminar un buen rato después de bajar del autobús, pero incluso poder pasar
ese tiempo a solas le agradaba.
A medida que pasaban
más tiempo juntos, Woo-hyun notó que la mirada de Soo-hyun se llenaba de
afecto, pero intentó ignorarlo. Las conversaciones con Soo-hyun eran divertidas
y el tiempo se pasaba volando, pero para él, Soo-hyun era estrictamente un
amigo. Soo-hyun era un omega lindo que agradaría a cualquiera, pero
curiosamente no sentía una atracción sexual hacia él. Woo-hyun quería que
Soo-hyun siguiera siendo solo un amigo al que estaba agradecido. Soo-hyun, que
parecía intuir los sentimientos de Woo-hyun, mostraba su afecto sutilmente pero
sin apresurarse.
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Quizás por haber
vivido siempre recibiendo burlas de que parecía un omega, el afecto de un omega
hacia él por primera vez se sentía simplemente dulce. Gracias a ese afecto,
Woo-hyun incluso se sintió invadido por una arrogancia juvenil, sintiendo que
por primera vez era un alfa como es debido. Pero, sobre todo, el afecto de
Soo-hyun le daba estabilidad. La seguridad de que podía funcionar como un alfa
normal.
Había entrenado duro
porque odiaba que lo menospreciaran por su apariencia hermosa, y su complexión
era mucho mayor que antes, pero en un rincón de su corazón aún residía un
pequeño complejo de inferioridad. Un complejo por no ser 'suficientemente
alfa'. Aunque ya era parecido a otros alfas, seguía siendo de menor complexión
que Yoon-kang.
Pero al ver a
Soo-hyun, a quien él le gustaba, se sentía bien al pensar que también tenía
atractivo como alfa.
Esa era la razón por
la que, aun conociendo los sentimientos de Soo-hyun, no los mencionaba ni los
rechazaba. Se sentía feliz de ser tratado como un alfa por alguien por primera
vez en su vida. Cada vez que veía los ojos de Soo-hyun llenos de afecto, sentía
que se le confirmaba ese hecho y una sonrisa se dibujaba en sus labios. Era una
sonrisa fresca y sin sombras que Yoon-kang no habría visto desde que eran muy
pequeños.
Woo-hyun bajó la
guardia ante esa vida apacible que se prolongó por más de tres meses. Como un
niño distraído por el primer caramelo dulce que prueba, Woo-hyun estaba sumido
en sus primeras relaciones humanas. Sin darse cuenta, olvidó la tenacidad de
Yoon-kang y llegó a pensar que esta vida continuaría así para siempre.
No debió haberse
relajado de esa manera.
* * *
Como cualquier otro
día, caminaba junto a Soo-hyun hacia la salida de la escuela. Woo-hyun estaba
tan concentrado escuchando el parloteo de su amigo que ni siquiera notó que
alguien aguardaba junto a la puerta principal.
Sin embargo, en el
instante en que cruzó el umbral, alguien sujetó su brazo con fuerza. Woo-hyun,
sobresaltado, intentó soltarse por instinto, pero aquel agarre férreo no cedió.
Solo cuando su cuerpo fue obligado a girar, se encontró cara a cara con quien
lo había interceptado.
Era Yoon-kang.
"Cuanto tiempo,
Woo-hyun."
"¡…!"
Woo-hyun se quedó
mudo, completamente petrificado. No lograba procesar por qué Yoon-kang, que
debería estar en Estados Unidos, se encontraba allí. Yoon-kang comenzó a
acariciar suavemente la muñeca de Woo-hyun mientras continuaba hablando:
"¿Cómo puedes
pasar de largo sin saludar? Haces sentir mal a hyung. He tomado un avión solo
para venir a verte."
"¿Qué… cuándo…?
No, ¿cómo…?"
Fueron las únicas
palabras que Woo-hyun logró articular desde su rigidez. A pesar de ser solo
fragmentos, Yoon-kang pareció entenderlo todo. Inclinó la cabeza levemente y
curvó la comisura de los labios.
"Acabo de llegar.
Me bajé del avión y tomé un taxi directo hacia aquí para verte lo antes
posible. He llegado justo a tiempo, ¿verdad? Te extrañé."
Yoon-kang sonrió
mientras recorría el cuerpo de Woo-hyun con una mirada lenta y minuciosa. Esa
observación obsesiva le provocó un escalofrío por la columna vertebral.
Woo-hyun intentó retroceder un paso inconscientemente, pero la fuerza que
Yoon-kang aplicó en su muñeca se lo impidió. Yoon-kang escrutó el rostro pálido
de Woo-hyun y comentó:
"Parece que
tienes buen semblante. ¿Has estado bien todo este tiempo? Me duele un poco ver
que te ha ido tan bien sin mí…"
"……."
Dicho esto, Yoon-kang
dio un paso decidido hacia él. Antes de que Woo-hyun pudiera reaccionar, hundió
el rostro en su cuello y lo rodeó por la cintura. Se escuchó una inhalación
profunda seguida de un aliento caliente justo sobre su glándula de feromonas.
Yoon-kang estaba
inhalando y saboreando su aroma y sus feromonas. En cuanto Woo-hyun se dio
cuenta, se le puso la piel de gallina.
A su lado, escuchó a
Soo-hyun soltar un jadeo de sorpresa. Solo entonces recordó que su amigo estaba
allí, presenciándolo todo. Una ola de vergüenza lo inundó. Woo-hyun empujó a
Yoon-kang con violencia y se cubrió el cuello con la mano, como protegiendo el
lugar donde el otro había escondido el rostro.
"¡Mierda, ¿qué
crees que haces?! ¡Maldito pervertido…!"
"Ah, el olor de
Woo-hyun… Siento que vuelvo a la vida después de olerlo tras tanto
tiempo…"
A pesar de los
insultos, Yoon-kang parecía imperturbable, soltando ese tipo de comentarios con
una expresión de satisfacción. El corazón de Woo-hyun latía desbocado. Aunque
Yoon-kang lo había perseguido siempre, nunca lo había tocado de esa manera. Un
contacto físico tan repentino en un lugar público… su rostro ardió al instante.
Un alfa siendo acosado
por otro alfa; era el espectáculo perfecto. Woo-hyun se mordió el labio y, por
instinto, miró a su alrededor. Otros estudiantes que salían a esa hora los
observaban desde la distancia. Mierda, qué asco…
Sabiendo que Soo-hyun
estaba justo detrás, no se atrevía a girar la cabeza. Tenía miedo de ver su
reacción. ¿Habría desprecio en su mirada? Su orgullo estaba por los suelos al
haber sido tratado así por otro alfa frente a él.
Woo-hyun fulminó a
Yoon-kang con una mirada asesina, dio media vuelta y salió por la puerta
principal. Aunque sus dedos temblaban, se esforzó por fingir calma. Sintió los
pasos de Soo-hyun siguiéndolo unos metros atrás y, en secreto, sintió alivio.
Que Soo-hyun no lo hubiera abandonado tras ver aquello era un pequeño consuelo.
Soo-hyun se acercó a
él con cautela, sin saber muy bien cómo consolarlo o qué cara poner.
Finalmente, rompió el silencio con voz suave:
"¿…Estás
bien?"
La pregunta hizo que a
Woo-hyun le invadiera una mezcla de tristeza y gratitud. Hacía tanto tiempo que
nadie lo consolaba así. Todos solían ser meros espectadores o evitaban el
problema; nadie se acercaba como Soo-hyun para preguntarle si estaba bien. Tras
un breve silencio, Woo-hyun se mordió el labio y habló:
"……Lo
siento."
Y antes de que
Soo-hyun pudiera añadir algo, continuó:
"Perdona por
esto… de repente… Tú también te habrás asustado."
"¿Por qué te
disculpas? No es culpa tuya."
Después de eso, no
cruzaron palabra durante un rato. Al llegar a la parada del autobús, Woo-hyun
soltó un suspiro, se dejó caer en el banco y ocultó el rostro entre las manos.
Como la mayoría de los estudiantes se retiraban en autos particulares con
chófer, la parada solía estar vacía. Nunca antes se había sentido tan
agradecido por ese hecho; en ese momento, no quería que nadie lo viera. Quería
esconderse de todo el mundo.
Soo-hyun dudó un
momento y luego se sentó a su lado. Tras otro silencio, preguntó en voz baja,
como si guardara un secreto:
"Ese hombre… es
el alfa que te perseguía, ¿verdad? ¿El que era un año mayor?"
A Woo-hyun le
escocieron los ojos. Por supuesto, Soo-hyun lo sabía. Era imposible no conocer
los rumores estando en la misma escuela… pero aun así, no quería que Soo-hyun
confirmara la veracidad de esos rumores de esa forma. Le carcomía la vergüenza
haber mostrado tal escena a la única persona que lo veía simplemente como un
alfa.
Woo-hyun reprimió sus
emociones y respondió como pudo:
"…Sí. Mierda, se
supone que se había ido a Estados Unidos… No sé cómo ha vuelto."
Intentó sonar sereno,
pero el temblor en su voz era evidente. Soo-hyun acarició suavemente su
antebrazo para reconfortarlo.
"…Debió ser
difícil para ti."
Esa sola frase estuvo
a punto de desatar sus lágrimas, pero Woo-hyun las contuvo. Soo-hyun permaneció
a su lado en silencio, dándole palmaditas suaves hasta que se calmó un poco.
Aquella consideración lo conmovió profundamente. Pasado un tiempo, Woo-hyun
recuperó la compostura y levantó la cabeza.
"…Gracias,
Soo-hyun."
"Si."
Soo-hyun le dedicó una
sonrisa cuando sus miradas se cruzaron. Woo-hyun se esforzó por imitar el
gesto. Soo-hyun soltó una pequeña risa y dijo:
"No hace falta
que fuerces la sonrisa. Normalmente no sonríes mucho… Si lo haces así de
repente, queda raro."
"…Sí."
Woo-hyun soltó una
risa lánguida. Gracias al consuelo de Soo-hyun, el sentimiento de suciedad tras
encontrarse con Yoon-kang se había aliviado un poco. También agradecía que su
amigo siguiera tratándolo igual. Soo-hyun era el único que, tras ver cómo un
alfa extremadamente dominante lo trataba así, no había mostrado una cara de
asco y lo había consolado.
"Gracias, de
verdad."
Fue una frase cargada
de sinceridad. Soo-hyun sonrió sin decir nada y ambos se quedaron mirando al
frente. Soo-hyun no añadió más palabras, pero se mantuvo firme a su lado. Solo
después de dejar pasar varios autobuses, se levantó para despedirse:
"Ya me tengo que
ir. Siento no poder quedarme más tiempo. Ve con cuidado… Nos vemos
mañana."
"Sí, nos vemos
mañana."
Gracias a ese 'nos
vemos mañana' tan natural, el ánimo de Woo-hyun mejoró. Le conmovía pensar que,
a pesar de lo ocurrido, mañana volverían a saludarse y charlar.
Soo-hyun subió al
autobús que acababa de llegar y agitó la mano. Woo-hyun hizo lo mismo con una
pequeña sonrisa. La náusea que sentía tras ver a Yoon-kang se había disipado.
Sin embargo, mientras seguía sentado solo en el banco viendo alejarse el
autobús, sintió que alguien se sentaba a su lado.
"Parecen muy
cercanos."
Woo-hyun giró el
cuello con dificultad y miró a quien acababa de hablar. Era Yoon-kang. Su voz
era sumamente suave y sus labios dibujaban una curva perfecta, pero su mirada
era aterradora. Woo-hyun tragó saliva. Alguien que no conociera a Yoon-kang
podría haberse dejado engañar por esa fachada de calma, pero él no. Sabía
perfectamente que Yoon-kang estaba furioso; él siempre se volvía más refinado y
pausado cuando su ira llegaba al límite.
"No le hagas nada
a Soo-hyun."
"¿Se llama
Soo-hyun?"
"……."
"Parece que te lo
has pasado muy bien mientras yo no estaba, Woo-hyun. Te has buscado hasta un
omega… ¿eh?"
Woo-hyun se arrepintió
de haber mencionado el nombre, pero ya era tarde. Yoon-kang le dedicó una
sonrisa con los ojos entrecerrados. Aunque era una sonrisa hermosa, Woo-hyun
sintió que se le erizaba el vello de la nuca.
La mano de Yoon-kang
se posó en la nuca de un Woo-hyun paralizado. El tacto era frío y, a pesar del
calor del día, esa frialdad resultaba espeluznante. Yoon-kang comenzó a
acariciar su cabello y luego a masajear lentamente su nuca con movimientos
demasiado sugerentes. Woo-hyun se puso de pie de un salto, apartando la mano
del otro.
"¿Por qué… por
qué sigues haciendo esto?"
Su voz, cargada de
ira, temblaba. Tenía el presentimiento de que Yoon-kang iba a pisotear y
destruir la paz que tanto le había costado construir. Woo-hyun lo miró desde
arriba con los puños apretados y una respiración agitada.
"Woo-hyun, ¿por
qué te sientes tan incómodo con hyung? He estado a tu lado toda la vida… Me
duele que estés más incómodo conmigo que con un amigo de hace tres meses."
Yoon-kang sonrió
frunciendo levemente las cejas, como si de verdad estuviera dolido. Con su
cabello negro bien peinado, su camisa impecable y su voz dulce, parecía el alfa
perfecto. Si Woo-hyun hubiera sido un omega, quizá habrían sido felices, porque
nunca habría conocido la verdadera cara tras esa máscara.
Pero Woo-hyun era un
alfa y conocía su esencia: un psicópata que solo imponía su voluntad sin
escuchar a nadie. Le daba escalofríos verlo actuar y esconder sus emociones con
tanta destreza. Era un tipo persistente y descarado.
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Seguramente se había
escapado de quienes lo vigilaban para venir, y aun así tenía la audacia de
presentarse así, acosándolo frente a la gente sin importarle por qué lo habían
enviado a Estados Unidos en primer lugar. ¿Cómo era posible que un alfa
extremadamente dominante persiguiera así a un alfa dominante? Todo el mundo
criticaba el extraño mundo de Yoon-kang, incluso señalaban a Woo-hyun, pero
Yoon-kang vivía solo en una realidad donde Woo-hyun era su pareja. Woo-hyun apretó
los dientes; estaba harto de todo.
¿De qué servía
esforzarse por tener una vida normal si Yoon-kang aparecía para destrozarlo
todo? Sabía que esto seguiría así, que siempre estaría bajo su control… Ante
ese pensamiento, las lágrimas asomaron a sus ojos.
"¡Basta! ¡Dije
que pares! Estoy harto de que hagas esto, hyung… es horrible. Ya es hora de que
te detengas. ¿Crees que no sé por qué tus padres te enviaron a Estados Unidos?
¿Por qué me haces esto…?"
"……."
"¿Por qué, por
qué a mí? ¿Tienes idea de lo mucho que he sufrido por tu culpa? Ya me has
molestado bastante. ¡Déjame en paz! ¿Qué hice mal? ¿Qué hice yo para que me
trates así? ¿Eh?"
"Woo-hyun,"
"¡Por favor!
Solo… desaparece de mi vista. ¡Vete! Me das escalofríos… es repugnante. De
verdad te odio…"
"……."
"Todo iba tan
bien… estaba tan tranquilo… ¿Por qué tenías que volver para arruinarlo todo?
¿Quién te crees que eres…?"
Las lágrimas
finalmente rodaron por sus mejillas. El rostro de Woo-hyun reflejaba un
sufrimiento profundo. Yoon-kang, con el rostro ahora inexpresivo, se limitó a
observarlo.
Pasó un largo rato sin
que nadie dijera nada. Woo-hyun lo fulminó con la mirada hasta que, finalmente,
bajó la cabeza. No podía seguir mirando ese rostro impecable de Yoon-kang que
no se inmutaba ni siquiera en esa situación. Yoon-kang se levantó en silencio.
"…No pensé que
reaccionarías de forma tan violenta. Siento haberte asustado. Llamaré a tus
padres para que envíen al chófer; quédate aquí hasta que llegue el auto."
"…Ah, ah…."
"No llores tanto,
te dolerán los ojos. ¿Mmm? Me voy, así que…"
Yoon-kang se acercó y,
con un gesto casi tierno, intentó secar las lágrimas de Woo-hyun con los dedos.
Ante el contacto, Woo-hyun giró la cabeza bruscamente con un espasmo. Acababa
de gritarle que lo odiaba, que se largara, pero parecía que el otro no había
escuchado nada. Soltó una risa amarga. Míralo, otra vez fingiendo que no oye
cuando digo que no quiero. La mejilla de Woo-hyun temblaba de pura rabia.
La mano de Yoon-kang se detuvo un instante y luego se retiró.
"Lo siento,
Woo-hyun. Pero no sirve de nada que te pongas así. No importa lo que me hagas…
ya sabes que soy el tipo de idiota que siempre te dirá que te ama."
"Maldito loco…
mierda, me das asco…"
"Será mejor que
te acostumbres. Ya va siendo hora, ¿no?"
"Me voy, nos
vemos luego." Dicho esto, Yoon-kang se retiró. En cuanto se fue, Woo-hyun
se agachó y rompió a llorar. Tenía el estómago revuelto por el odio y la ira;
sus sollozos eran tan fuertes que parecía que iba a vomitar las entrañas.
Le resultaba
repulsivo. No podía soportar a Yoon-kang. Le horrorizaba que disfrazara su
sucio egoísmo con la palabra amor. Alguien que solo buscaba imponer su voluntad
no podía amar. Era algo que le hacía temblar de rabia y agotamiento. Cada
momento en que se confirmaba que ese loco nunca se alejaría de él era una
agonía insoportable.
Para Woo-hyun,
Yoon-kang era el infierno. Solo estar lejos de él le permitía respirar, pero
desgraciadamente, no sabía cómo escapar. Incluso cuando Yoon-kang no estaba,
seguía aplastado por su sombra. Woo-hyun siempre estaba en el centro de su
propio infierno.
* * *
Al día siguiente, a la
hora de la salida, Yoon-kang estaba allí, plantado frente a la puerta principal
como si fuera una cita ineludible. En cuanto Woo-hyun lo vio, despachó a
Soo-hyun de inmediato y llamó a su chófer. Aunque Yoon-kang intentó dirigirle
la palabra, Woo-hyun mantuvo una expresión gélida y no respondió hasta que
llegó el vehículo.
A partir del día
siguiente, comenzó a retirarse de la escuela siempre en auto. Si el chófer lo
esperaba puntualmente, podía huir directo a casa sin tener que cruzar una sola
palabra con él. Finalmente, Woo-hyun le comunicó a Soo-hyun que tendrían que
dejar de irse juntos. Aunque Soo-hyun pareció sorprendido, asintió con una
sonrisa melancólica, como si adivinara la razón.
Woo-hyun decidió que
debía distanciarse de Soo-hyun poco a poco. Le dolía hacerlo, pero era la mejor
defensa que podía ofrecerle. Si permanecían juntos, los ojos de Yoon-kang —que
siempre estaban fijos en él— terminarían desviándose hacia Soo-hyun. Y
Yoon-kang... detestaba profundamente que alguien se volviera demasiado cercano
a Woo-hyun.
No podía permitir que
Yoon-kang le hiciera daño a Soo-hyun. Alguien podría pensar que se preocupaba
en exceso, pero eso era porque no conocían al verdadero Yoon-kang.
'¿Se llama Soo-hyun?'
La frialdad en el
rostro de Yoon-kang cuando preguntó su nombre había sido aterradora. En ese
instante, un recuerdo que Woo-hyun había mantenido dormido durante años afloró
con fuerza.
Sucedió cuando
Woo-hyun apenas llevaba un año en la escuela primaria. En aquel entonces,
Yoon-kang solía seguirlo hasta su casa para jugar todos los días. Aunque por
fuera su relación parecía normal, Woo-hyun empezaba a sentirse asfixiado por su
insistencia. No le gustaba cómo Yoon-kang alejaba a cualquier otro niño que
intentara acercarse, como si Woo-hyun solo debiera necesitarlo a él.
Por esa época,
Woo-hyun consiguió un juguete que le gustaba mucho y comenzó a ignorar a
Yoon-kang con la excusa de estar entretenido. En realidad, quería apartarlo.
Mientras jugaba, ni siquiera lo miraba, en un acto de desprecio totalmente
deliberado. Siendo un niño, pensó que si lo ignoraba lo suficiente, Yoon-kang
terminaría por cansarse y se marcharía.
Pero Yoon-kang no
retrocedió. Se quedaba allí, de pie, observándolo jugar en silencio, como si no
le importara ser tratado como un hombre invisible. Woo-hyun sentía un poco de
miedo ante esa actitud, pero persistió en su orgullo infantil durante una
semana.
Un día, al volver de
la escuela, encontró su juguete hecho pedazos. Estaba tan meticulosamente
destrozado que era evidente que alguien lo había hecho a propósito. Sin
embargo, lo más escalofriante no fue el hecho de que alguien hubiera entrado a
su cuarto para romperlo, sino que los restos estaban alineados con una
precisión quirúrgica en el estante original. No había marcas de forcejeo;
parecía que alguien lo había roto en otro lugar y luego había traído cada
fragmento para ordenarlo uno por uno. Ese detalle le erizó la piel.
La respuesta a quién
había sido surgió de inmediato. Woo-hyun supo por instinto que era obra de
Yoon-kang.
Yoon-kang tenía una
coartada, por supuesto. Había estado con Woo-hyun todo el tiempo y no había
tenido oportunidad de escabullirse. Pero ninguna prueba lógica podía romper su
convicción: la única persona que odiaba ese juguete y que sería capaz de
ordenar los restos de esa forma era Yoon-kang. O lo había hecho él, o alguien
bajo sus órdenes.
El patrón se repitió. Cada
vez que Woo-hyun mostraba un interés excesivo en algo que no fuera Yoon-kang,
ese objeto terminaba destruido. Así cayeron juguetes, plumas estilográficas y
macetas. Nada era simplemente desechado; todo era reducido a cenizas o
desaparecía tan perfectamente que uno llegaba a dudar de si alguna vez existió.
De esas experiencias,
Woo-hyun aprendió una lección: nunca mostrar afecto por nada frente a
Yoon-kang. Todo lo que él apreciara estaba condenado a la desaparición o al
desastre.
Con el tiempo, al entrar
en los últimos años de la primaria, esos intereses tangibles fueron
desapareciendo. Como Yoon-kang también evitaba que hiciera amigos cercanos, sus
actos de destrucción cesaron y los recuerdos se fueron borrando. Habrían
quedado en el olvido de no ser por la advertencia que su mente le lanzó al ver
la expresión de Yoon-kang hace unos días: si era capaz de hacer eso con
objetos, también podría hacerlo con personas. El rostro de Yoon-kang al
pronunciar el nombre de Soo-hyun era idéntico al que puso el día antes de que
su juguete favorito apareciera hecho trizas. No podía permitir que le pasara lo
mismo a Soo-hyun.
Cuando Woo-hyun
comenzó a distanciarse por voluntad propia, la expresión de Yoon-kang se volvió
más apacible, como si le estuviera concediendo la oportunidad de 'arreglar' las
cosas por su cuenta.
A pesar del rechazo,
Soo-hyun intentaba acercarse y cuidar de él, tratándolo con la misma calidez de
siempre, como si entendiera que el cambio de actitud de Woo-hyun se debía a la
presión de Yoon-kang. Pero cuanto más se esforzaba Soo-hyun, más frío y distante
se volvía Woo-hyun.
Por suerte o por
desgracia, no tuvo que esforzarse en alejarse de los demás compañeros. El
incidente en la puerta de la escuela se había difundido rápidamente y los
rumores eran cada vez más salvajes: que Yoon-kang lo había besado, que lo había
marcado con feromonas frente a todos... La gente empezó a evitar a Woo-hyun de
nuevo.
Woo-hyun guardó
silencio ante las mentiras. Pensaba que, si eso servía para mantener a la gente
lejos, era mejor así. Soo-hyun se enfurecía y lo defendía cada vez que
escuchaba un cuchicheo, pero eso solo provocó que las críticas también le
salpicaran a él.
"¿No es ridículo
cómo Jung Soo-hyun protege a Kang Woo-hyun?"
"Déjalo, su
orgullo debe estar por los suelos ahora que sabe que el alfa que le gusta es
'eso' de otro alfa."
"Jajaja, mierda.
Pobre Soo-hyun. Qué mala suerte querer a alguien así..."
"Es gracioso
verlo actuar así después de elegir a un alfa tan patético."
Esas risas hirientes
llegaron a oídos de Woo-hyun cuando estaba con Soo-hyun. Al ver el rostro
pálido y las manos temblorosas de su amigo, Woo-hyun supo que era el momento de
dejarlo ir. Soo-hyun, que había insistido tanto en hablar con él, debió
comprender finalmente que estar a su lado no le traería nada bueno.
Le dolía que Soo-hyun,
que no tenía problemas antes de conocerlo, se convirtiera en el centro de los
chismes. Aunque Soo-hyun no dijo nada ese día, Woo-hyun vio la herida en sus
ojos. Para alguien popular como él, ser despreciado de esa forma debía ser un
golpe devastador.
Apoyar a Woo-hyun se
había vuelto imperdonable para el resto de la clase. Aun así, Soo-hyun intentó
no dejarlo solo, y Woo-hyun valoraba ese esfuerzo, pero precisamente por eso no
quería que sufriera más.
Un día, antes del fin
de semana, Woo-hyun lo citó para decirle que lo mejor era dejar de verse y
actuar como desconocidos. Soo-hyun se quedó en silencio, con la cabeza baja,
mientras Woo-hyun esperaba pacientemente a que sus lágrimas silenciosas se
detuvieran.
"…Lamento haberte
involucrado en esto."
Soo-hyun negó con la
cabeza, llorando pero con determinación.
"No es… ugh… por
tu culpa. No es… hmpf… tu culpa en absoluto…"
"……."
"Así que… snif…
no digas eso… por favor…"
Soo-hyun siguió
llorando un rato más. Woo-hyun, sin saber qué hacer, se acercó y le dio unas
palmaditas torpes en el hombro. Ese gesto provocó que Soo-hyun soltara una
mezcla extraña de llanto y risa. Tras recuperar el aliento, logró hablar:
"…Lo siento.
Desearía haber sido… más fuerte."
Al oír eso, Woo-hyun
sintió alivio. Todo estaba finalmente en su lugar.
"No, fue
suficiente. Gracias."
"De verdad, lo
siento… lo siento tanto…"
"No tienes por
qué disculparte. No digas eso."
"…Quería estar de
tu lado hasta el final, pero… para mí también es muy difícil…"
"Lo sé. Te estoy
muy agradecido… no hace falta que digas nada más."
"Ugh… lo… siento…
hmpf…"
Finalmente, Soo-hyun
se secó el rostro con la manga y levantó la vista con los ojos enrojecidos.
"Gracias por todo
este tiempo", dijo Woo-hyun.
Soo-hyun se mordió el
labio para no volver a estallar. Woo-hyun se despidió:
"…Me voy. A
partir de ahora, hagamos como si no nos conociéramos."
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Dejó a Soo-hyun allí,
que volvía a bajar la cabeza llorando, y se alejó. No podía perder más tiempo;
sabía que Yoon-kang debía estar observando desde algún lugar, esperando que su
paciencia no se agotara.
No se equivocaba. Al
día siguiente de haber cortado con Soo-hyun, Yoon-kang apareció con su mejor
cara, cargado de los postres favoritos de Woo-hyun. Al ver esas cajas dulces,
que parecían una burla a su soledad, Woo-hyun las arrojó todas al suelo frente
a él. Estaba harto.
A pesar del pacto,
Soo-hyun a veces dudaba e intentaba saludarlo al cruzarse con él, incapaz de
ignorarlo por completo. Pero Woo-hyun se mantuvo firme en su papel de no verlo.
Con el tiempo, Soo-hyun también se rindió. En apenas una semana, Woo-hyun
volvió a estar completamente solo. Todo había regresado a su estado original.
Una vez que logró
aislarlo, Yoon-kang fue obligado a regresar a Estados Unidos. Solo estuvo en
Corea diez días, pero fue tiempo suficiente para devolver a Woo-hyun a su sitio
y confirmar el resultado. Se marchó con una expresión de satisfacción.
Después de aquello,
Yoon-kang solía escapar de la vigilancia y venir a Corea por unos días de vez
en cuando. Sus padres siempre prometían que, una vez que empezaran las clases
universitarias, la vigilancia sería más estricta y ya no podría viajar.
Woo-hyun, que antes habría gritado e insultado, ahora guardaba silencio. Ya no
le importaba si Yoon-kang venía o no; ya no tenía una vida que proteger ni
amigos que perder.
Para llenar el vacío
de su rutina perdida, se refugió en el estudio. Sus calificaciones, que ya eran
excelentes, llegaron al máximo, permitiéndole elegir cualquier universidad.
La promesa de que
Yoon-kang no vendría tras empezar las clases fue verdad solo a medias. Sus
visitas disminuyeron, pero seguía apareciendo cada pocas semanas para verlo. El
día que Woo-hyun terminó su examen de ingreso, Yoon-kang lo esperaba frente a
su casa con un ramo de flores.
Tras obtener una
puntuación casi perfecta, Woo-hyun apenas salía de casa. Quería evitar
cualquier encuentro. El hogar era su único refugio seguro.
Llegó el momento de
decidir su futuro universitario. Sus padres le ofrecieron estudiar en el
extranjero, pero tras mucho pensarlo, Woo-hyun eligió quedarse en Corea.
Consideró la opción de irse, pero al pensar en 'extranjero', lo primero que
venía a su mente era Estados Unidos... y allí estaba Yoon-kang. En Corea, al
menos, sus padres actuaban como un freno; en Estados Unidos, no habría nadie
que lo detuviera. No podía arriesgarse a estar en un lugar sin una red de
seguridad mínima. Si Yoon-kang viajaba cada pocas semanas a pesar de la
distancia, estar en el mismo país lo haría imposible de evitar.
Consideró otros
países, pero la idea de emigrar solo por culpa de Yoon-kang hería su orgullo.
Después de haberlo soportado durante doce años, no quería huir ahora. Además,
desde que Yoon-kang se había ido, la frecuencia de sus encuentros había
disminuido y ya no era tan insoportable.
Resultó ser una buena
elección. Ver el rostro de Yoon-kang solo una vez cada pocas semanas, en lugar
de todos los días, le permitió recuperar cierta estabilidad psicológica. Aunque
Yoon-kang seguía irrumpiendo en su vida, el impacto ya no duraba tanto.
Woo-hyun recuperó el
control de su vida. En la universidad hizo algunos amigos; mantenía las
distancias por miedo a que terminaran como Soo-hyun, pero eran relaciones
aceptables. Aprendió a convivir con gente de su edad sin tantos problemas.
Incluso en vacaciones,
Yoon-kang no podía quedarse mucho tiempo en Corea debido a la presión familiar
para que ganara experiencia laboral en diversas empresas en el extranjero. Eso
le dio a Woo-hyun la paz que tanto ansiaba: una vida ordinaria.
Con el paso de las
estaciones, Woo-hyun también cambió. Aprendió a ignorar las palabras de
Yoon-kang y a no reaccionar con tanta furia ante cada comentario. Dejó de verlo
como una amenaza constante al alejarse de aquel mundo cerrado donde Yoon-kang
reinaba. El asco que sentía se fue diluyendo con la distancia.
Aunque seguía siendo
un ser irritante, Woo-hyun se había acostumbrado. Ahora podía mostrar su enfado
y fastidio sin miedo. A veces le incomodaba que Yoon-kang pareciera disfrutar
de ese cambio, pero era un precio aceptable.
Sin embargo, esa
estabilidad no duraría para siempre. Poco después de que Woo-hyun se graduara
de la universidad, Yoon-kang regresó definitivamente a Corea.
* * *
Yoon-kang, tras
graduarse con honores de la universidad, regresó a Corea en menos de un año.
Fue un acto que ignoró por completo la opinión de sus padres, quienes esperaban
que ganara experiencia en Estados Unidos durante unos años más. La razón
superficial que dio para apresurar su retorno fue que deseaba aprender sobre el
terreno en Corea y participar cuanto antes en la primera línea de la gestión
empresarial. Sin embargo, tanto sus padres como todos a su alrededor lo sabían
perfectamente: la verdadera razón era pegarse a Woo-hyun un día más rápido y
por más tiempo.
Woo-hyun también
pasaba por un periodo frenético, habiéndose graduado de la universidad hacía
poco. Aunque a Yoon-kang lo traían de un lado a otro sin descanso bajo el
pretexto de sus lecciones como sucesor, no olvidaba merodear frente a Woo-hyun
en medio de todo aquello. El hecho de que el lugar al que se dirigió nada más
bajar del avión el día de su regreso fuera la casa de Woo-hyun lo decía todo.
Por supuesto, Woo-hyun
seguía sintiendo la misma repulsión de siempre hacia él. Al haberse instalado
definitivamente en Corea, Yoon-kang asomaba la cara con una frecuencia mucho
mayor que antes. Aparecía siempre sin previo aviso, justo cuando uno empezaba a
olvidarlo. Al ser impredecible, era imposible evitarlo.
Ver a Yoon-kang
plantado de repente frente a su casa siempre era un suplicio, pero últimamente,
para Woo-hyun, había surgido algo aún más temible. Se debía a las palabras que
Yoon-kang soltaba repetidamente. Parecía que Yoon-kang le había tomado el gusto
a soltar aquellas palabras horribles.
"Acuéstate
conmigo."
La primera vez que
escuchó aquello, Woo-hyun se quedó mirando el rostro de Yoon-kang aturdido
durante un buen rato, pues no lograba procesar lo que acababa de oír. Solo
después de que Yoon-kang repitiera lo mismo una vez más, Woo-hyun pudo gritarle
si estaba loco y taparle la boca.
Fuese cual fuese su
determinación, a partir de entonces Yoon-kang le rogaba ir a la cama cada vez
que lo visitaba. Al principio, Woo-hyun pensó que aquellas palabras eran bromas
de mal gusto o algún tipo de acoso. Se dio cuenta de que iba en serio hacía poco,
cuando Yoon-kang mencionó incluso la posición en la cama de forma específica.
Empezando por decir que había hecho 'prácticas para ofrecer su agujero',
Yoon-kang no dudaba en soltar todo tipo de frases explícitas, como que 'él se
dejaría dar, así que se acostaran'.
A excepción de las
pocas veces que gritó por no poder contener el desconcierto, Woo-hyun se
esforzó por no mostrar ninguna reacción. Reprimió sus ganas de chillar e ignoró
por completo las palabras de Yoon-kang. 'No le des de comer, no reacciones'...
Debió de pensarlo miles de veces.
Sin embargo, hoy
Yoon-kang estaba siendo mucho más insistente de lo habitual, como si se lo
hubiera propuesto. Incluso Woo-hyun, que ya estaba curtido por las tonterías de
Yoon-kang y sabía ignorar casi cualquier disparate, llegó al límite y terminó
gritando.
"¡Mierda, estoy
harto, así que lárgate ya! ¡Si tanto quieres ofrecérselo a otro alfa, busca a
otro tipo!"
"No es que quiera
ofrecérselo a un alfa, es que quiero ofrecértelo a ti, Woo-hyun."
"De verdad que
perdiste la cabeza, joder..."
Woo-hyun se echó el
pelo hacia atrás mientras rechinaba los dientes. Cada uno de sus movimientos
rebosaba fastidio, pero Yoon-kang lo observaba con una mirada llena de
admiración, como si incluso aquello fuera hermoso. Woo-hyun frunció el ceño y
soltó un profundo suspiro. Tras cerrar los ojos para calmar su ira a duras
penas, volvió a hablar.
"¿Hasta cuándo
vas a seguir con esta estupidez? ¿No te aburres?"
"Mmm... ¿Hasta
que decidas usarme?"
"Loco de
mierda..."
Woo-hyun frunció el
ceño con asco, se puso las manos en la cintura y miró al techo. Aunque
respiraba hondo para recuperar el aliento, la presión le subía tanto que sentía
punzadas en la nuca. Cada vez que Yoon-kang venía a soltar disparates como hoy,
agradecía enormemente que la casa que había conseguido fuera el único ático del
piso y que no hubiera nadie que pudiera oír la conversación. Un tipo que era un
alfa de rasgo superior decía sin tapujos cosas como que se ofrecía o que lo
usara. Era evidente que no tenía conciencia de ser el hijo de uno de los
conglomerados más importantes de Corea. Ese loco parecía haber perdido el
juicio desde que regresó tras graduarse, y últimamente no paraba de hacer
comentarios de índole sexual.
"Ah,
joder..."
Aunque Woo-hyun
masticaba insultos con una expresión de estar a punto de volverse loco de
rabia, Yoon-kang no se inmutaba. No solo no se inmutaba, sino que añadía
palabras irritantes.
"Seré mejor que
cualquier omega. Me he preparado mucho durante este tiempo."
"¡Ah, cállate
ya!"
Woo-hyun gritó
mientras lanzaba la bolsa de la compra que tenía en la mano. La bolsa pasó
rozando a Yoon-kang por los pelos y chocó contra la pared haciendo un ruido
estrepitoso. Sin embargo, Yoon-kang ni siquiera parpadeó y se limitó a mirar
fijamente a Woo-hyun. Este, que lo fulminaba con la mirada mientras resoplaba,
terminó cerrando los ojos y soltando el aire con violencia. Se le notaban las
venas marcadas en las sienes.
"Mierda, soltando
cosas que ni siquiera quiero saber..."
"Te lo digo de
antemano porque sé que odiarías a muerte que te dominaran. A mí no me importa
la posición, así que... tú puedes darme. Ya lo tengo todo preparado. Por
supuesto, tampoco me importa si soy yo quien te da."
"¿No me oíste
decir que te calles?"
Solo cuando Woo-hyun
gruñó, Yoon-kang cerró la boca. Por supuesto, no fue porque Woo-hyun resultara
amenazador. Yoon-kang solo estaba pensando, en medio de aquello, en lo sexy que
se veía el ceño fruncido de Woo-hyun.
'Te ves sexy incluso
enfadado ahora que creciste, Kang Woo-hyun. Antes, aunque gruñeras, solo me
parecías lindo...'
Yoon-kang tragó saliva
sin hacer ruido. La apariencia de Woo-hyun, que había madurado tras convertirse
en adulto, estaba ahora en pleno apogeo y resultaba extasiante con solo
mirarlo. A diferencia del pasado, cuando era joven y tierno, ahora Woo-hyun
desprendía una belleza madura. Cuando era niño, sus enfados parecían simples
berrinches o rabietas, pero ahora, incluso su ira resultaba sensual.
Al sentirse así, pensó
que ya iba siendo hora de revolcarse en la misma cama. Incluso ahora... las
comisuras de los ojos de Woo-hyun, enrojecidas por la furia, no le resultaban
amenazadoras, sino provocativas. Verlo ponerse tenso y enfurecerse hacía que
casi se le excitara el miembro por sí solo. Yoon-kang se lamió los labios con
la lengua. Pensó que sería maravilloso que Woo-hyun se comportara de esa forma
también en la cama. Detestaba a los que intentaban subir escalones sin saber
cuál era su lugar, pero si se trataba de Woo-hyun, estaba dispuesto a dejar que
lo tratara como quisiera. Es más, creía que sería mejor si lo trataba con
brusquedad.
Mientras Yoon-kang se
sumergía en dulces fantasías, Woo-hyun recuperó el aliento durante un rato.
Entonces, como si finalmente se hubiera decidido por algo, abrió los ojos
lentamente y fulminó a Yoon-kang con la mirada. Sus pupilas, cargadas de ira y
determinación, resultaban aterradoras. Era la mirada más intensa que Yoon-kang
le había dedicado recientemente. Un escalofrío de placentera tensión recorrió
la nuca de Yoon-kang.
"Dijiste que solo
una vez, ¿verdad?"
"Sí."
"Si nos acostamos
de verdad solo una vez... ¿te largarás de mi vista?"
"Sí, no volveré a
molestarte."
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Finalmente había
mordido el anzuelo. Yoon-kang ocultó el brillo de sus ojos y sonrió con
suavidad. Había valido la pena susurrarle al oído hasta el cansancio que 'si se
acostaba con él una sola vez, no volvería a aparecer ante sus ojos'. Yoon-kang
sabía mejor que nadie que aquella promesa resultaría increíblemente dulce para
Woo-hyun.
Como era de esperar,
Yoon-kang no tenía la más mínima intención de retirarse limpiamente tras
acostarse con Woo-hyun una sola vez. Al contrario, planeaba pegarse a él de
forma pegajosa usando aquello como excusa. ¿Acaso no era obvia la naturaleza de
un alfa? Yoon-kang pensaba aprovechar la debilidad de los alfas ante los
estímulos sexuales. Quizás el haberse asegurado de que nadie se interesara por
Woo-hyun hasta ahora fuera precisamente para este momento. Era una suerte
inmensa que Woo-hyun aún no tuviera a nadie con quien se hubiera involucrado
sexualmente. Woo-hyun seguía siendo casto bajo la protección de Yoon-kang, y
ahora este codiciaba incluso esa castidad. Todo ello, soltando la mentira del
siglo de que no volvería a aparecer ante él.
Los estímulos sexuales
suelen quedar grabados en la mente con una intensidad mayor de lo que uno cree.
Y más aún si se trata del primer estímulo sexual experimentado. Yoon-kang tenía
la intención de grabarse en Woo-hyun de cualquier forma posible. A ser posible,
de la manera más estimulante.
El primer compañero de
Woo-hyun... si este trato se cerraba, sería Yoon-kang. Y Yoon-kang estaba
convencido de que, una vez que lograra entrar en la cama con Woo-hyun, todo lo
demás saldría bien.
¿Qué pasaría cuando un
alfa que no ha tenido sexo ni una vez hasta los veintitantos años pruebe por
primera vez ese sabor? ¿Y si es un alfa que ha mantenido la castidad soportando
el dolor a solas incluso durante el celo? La respuesta era obvia. Además, si el
compañero es un alfa de rasgo superior y uno mismo está en la posición de
montarlo... el estímulo sería, sin duda, descomunal. Aunque conociera a otros
compañeros después de aquello, no habría nada comparable al éxtasis del momento
en que aplastó a un alfa de rasgo superior.
Eso sí, debía
prepararse bien para que Woo-hyun pudiera disfrutar del sabor incluso con un
solo encuentro sexual. En ese aspecto, Yoon-kang tenía confianza. Llevaba
preparándose para ello desde hacía mucho tiempo.
Jamás se le había pasado
por la cabeza, ni en sueños, la idea de alejarse de Woo-hyun. Así que aquello
era una retirada estratégica, un engaño táctico... algo por el estilo. El
ingenuo Woo-hyun parecía creer en sus palabras después de haber sido acosado de
esa forma. O quizás, más que creerle, era que deseaba creerlo. Puesto que se
decía que podía quitarse de encima a la garrapata que llevaba pegada toda la
vida con solo un encuentro sexual, era lógico que Woo-hyun se sintiera tentado
por la promesa.
Yoon-kang observó
atentamente cómo Woo-hyun tamborileaba el muslo con los dedos, impaciente.
Woo-hyun se mordió los labios en silencio y finalmente habló, como si se
hubiera decidido.
"No ahora
mismo."
"……."
"Si nos acostamos
una vez... mierda... después de eso, no te acerques ni un poco a mi vista.
¿Entendido?"
"Sí."
Yoon-kang entrecerró
los ojos con suavidad. Ya estaba. Era una afirmación más pasiva de lo que
esperaba, pero con eso bastaba. Había previsto que alguien que había aguantado
obstinadamente durante casi diez años no caería fácilmente. Aunque sentía arder
el deseo de agarrar a Woo-hyun por el cuello y arrastrarlo a la cama ahora
mismo, Yoon-kang tuvo paciencia, como siempre.
Aun así, valía la pena
destacar que aquel muro de hierro se había agrietado un poco. Puede que Woo-hyun
se retractara diciendo que 'cambió de opinión', pero lo importante era que de
aquellos labios había salido una declaración de rendición, aunque fuera por una
vez. Lo difícil solía ser la primera vez; después de eso, sucumbir era mucho
más sencillo.
Era la primera
victoria obtenida tras un acoso constante. Yoon-kang se lamió los labios. Ya
desde ahora, le costaba estarse quieto por la expectación ante la noche que
pasaría con Woo-hyun. Yoon-kang curvó sus labios húmedos y sonrió.
"Ya estoy
deseando que llegue el momento, Woo-hyun."
"Joder..."
"Me prepararé
bien."
Al ver aquel rostro
impecable que sonreía con ligereza, Woo-hyun masculló insultos. Sintió que
quizás lo habían engañado o que de alguna forma la había fastidiado, pero
Woo-hyun se esforzó por ignorarlo. 'Maldito hijo de puta'.
Todo aquello era culpa
de Yoon-kang. Hoy estaba siendo tan insistente que resultó inevitable pensar
que quería quitarse a ese tipo de su vida de cualquier manera. Si podía
eliminar de su vida al acosador que llevaba pegado siempre con solo una vez...
¿no salía más bien barato? Con ese pensamiento, terminó haciendo aquella
promesa terrible de forma impulsiva.
Quizás su propia
cabeza también se había estropeado tras ser acosado por un loco. Pero lo hecho,
hecho estaba. Woo-hyun trató de consolarse a sí mismo. Bueno, era una promesa
verbal, así que podría retractarse en cualquier momento. Podría fingir que no
se acordaba o decir que cambió de opinión.
De todos modos, ese
loco que lo perseguía toda la vida seguiría obsesionado con él a menos que le
pegaran un tiro en la cabeza. Con mucha insistencia hasta lograr lo que quería.
Así que, si de todos modos terminaría cediendo tras ser acosado, quizás fuera
mejor quitárselo de encima ahora. Sí, si podía alejarlo de esta forma... podía
soportar algo así. Después de todo, en el mundo de los que tenían castas, era
común buscar un compañero y tener sexo cada vez que llegaba el periodo de celo.
Así que una relación sexual no significaría nada. No debía significar nada.
Mientras Woo-hyun
intentaba racionalizar la promesa hecha en un arrebato, Yoon-kang sonreía con
aire de satisfacción. Por supuesto, en cuanto vio esa sonrisa, el humor de
Woo-hyun empeoró por completo.
Woo-hyun, que
fulminaba con la mirada de un demonio a Yoon-kang mientras este celebraba su
victoria, recogió la bolsa de la compra que había tirado y se metió en casa
rápidamente. Era una expresión de su voluntad de no querer estar con él ni un
segundo más. Yoon-kang, que normalmente se habría esforzado por retener a
Woo-hyun de alguna forma, se marchó tranquilamente gracias a haber llegado a
una conclusión satisfactoria.
Después de aquel día,
las palabras 'acostémonos' dejaron de salir de la boca de Yoon-kang. Era lógico
puesto que ya había obtenido la respuesta de que lo harían, pero aquel cambio
repentino le resultó a Woo-hyun, por alguna razón, inquietante.
'¿Ese tipo que me
preguntaba ansioso todos los días está tan callado?' Algo iba mal. Woo-hyun
pasó un tiempo sin poder dormir bien por la ansiedad de no saber qué estaría
tramando Yoon-kang. Sin embargo, al ver que Yoon-kang no mencionaba el tema de
ir a la cama a pesar de pasar varias semanas, Woo-hyun también terminó bajando
la guardia poco a poco.
Sin saber, claro está,
que Yoon-kang estaba midiendo el momento con los ojos brillantes.
* * *
Durante su etapa
universitaria, Woo-hyun aprovechó las ausencias de Yoon-kang en Corea para
intentar forjar algunas amistades. Por supuesto, aunque de cara al exterior se
les podía llamar amigos, no eran relaciones especialmente íntimas; se limitaban
a salir en grupo, intercambiar charlas triviales y, de vez en cuando, compartir
alguna comida o bebida. Woo-hyun se rodeaba solo de personas con las que
mantenía esa distancia ambigua donde no había demasiada confianza, pero tampoco
incomodidad. Era la lección que había extraído de sus años de instituto: se
cuidaba de no estrechar vínculos excesivos con nadie, tanto por su propio bien
como por el de los demás. Al parecer, ese esfuerzo por no destacar surtió
efecto, ya que a Yoon-kang no pareció molestarle ese nivel de interacción y
solía pasarlo por alto.
En esos momentos, Woo-hyun
suspiraba aliviado en secreto. Aunque a veces sentía una punzada de rabia al
darse cuenta de que incluso para hacer amigos vivía pendiente de la reacción de
Yoon-kang, terminó adaptándose, como siempre.
Con esos amigos solía
salir a beber. Al principio evitaba esas reuniones porque detestaba el ambiente
ruidoso y los borrachos que perdían los papeles; además, el licor barato que
probó al inicio no le sabía a nada. Sin embargo, todo cambió el día que un
superior trajo un licor de alta calidad. Aquella bebida fría tenía un sabor
limpio, casi como beber rocío. Fue entonces cuando descubrió que el buen
alcohol podía ser exquisito, y así nació su nuevo pasatiempo: buscar y degustar
bebidas caras que se ajustaran a su paladar.
Seguía detestando
perder el conocimiento o las fiestas escandalosas, pero empezó a disfrutar de
la bebida en sí. Gracias a que tenía una resistencia al alcohol bastante alta,
no le resultaba difícil beber. Woo-hyun exploró diversas variedades y
seleccionó solo las que realmente le gustaban.
Dada su personalidad
poco dada al bullicio, terminó prefiriendo beber solo. Además, al decantarse
por licores raros y costosos, pocos de su edad podían permitirse seguirle el
ritmo económicamente, lo que reforzó su hábito de disfrutar de su propia compañía.
Beber un buen licor a solas se convirtió en uno de sus pocos placeres. Aunque
prefería hacerlo en la comodidad de su hogar, de vez en cuando, para cambiar de
aire, reservaba una sala privada o incluso un bar entero. En esos espacios
preparados exclusivamente para él, saboreaba sus bebidas acompañadas de
diversos aperitivos.
Aquel día fue uno de
esos. Tenía ganas de beber, pero no quería quedarse en casa. Llamó a su bar de
confianza y alquiló el lugar. Al llegar, se encerró en una sala tranquila, pidió
varios aperitivos y whisky, y tras recibir el pedido, cerró la puerta con llave
para disfrutar de su soledad.
Habían pasado unas dos
horas. Quizás porque hacía tiempo que no bebía, se le fue un poco la mano y,
contra su costumbre, empezó a sentirse ebrio. Era una embriaguez agradable, una
calidez que no le resultaba molesta. El ligero mareo, después de tanto tiempo,
no estaba mal. Normalmente no le gustaba sentir que sus sentidos se embotaban,
pero tras haber estado con los nervios de punta por culpa de Yoon-kang,
agradeció esa relajación. Woo-hyun mantuvo el whisky en la boca, saboreando el
aroma antes de dejarlo resbalar lentamente por su garganta.
Justo cuando acababa
de tragar, escuchó el chasquido de la cerradura y la puerta comenzó a abrirse
lentamente. Woo-hyun arqueó una ceja. Ya le habían servido todo lo que pidió y
la puerta estaba cerrada por dentro; a menos que fuera una emergencia, nadie
debería entrar. Y menos sin llamar. Una mezcla de molestia e interrogación
asomó a sus ojos al ver interrumpido su tiempo personal.
Sin embargo, esa
mirada se transformó en asombro en cuestión de segundos al ver quién aparecía
tras la puerta.
"Hacía tiempo que
no bebías. ¿Hoy toca whisky?"
"...Qué
mierda."
NO
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Era Yoon-kang,
impecablemente vestido de traje, como si viniera directo de la oficina. Sin que
Woo-hyun supiera cómo se había enterado de su ubicación, entró con total
naturalidad y se sentó a su lado como si hubieran quedado desde el principio.
Yoon-kang echó un vistazo a la copa vacía de Woo-hyun, tomó la botella y la
llenó. Al ver esas manos firmes rodeando el cristal, Woo-hyun frunció el ceño.
"Maldita sea,
¿quién te dejó entrar?"
"¿Acaso necesito
el permiso de alguien para entrar? Y menos a un sitio como este."
Yoon-kang soltó una
risita y buscó la mirada de Woo-hyun. Sus ojos negros y brillantes lo
recorrieron con lentitud. Woo-hyun hizo un gesto de disgusto ante ese
escrutinio.
"Parece que hoy
has bebido bastante."
"......"
Woo-hyun no respondió.
En cuanto vio a Yoon-kang, se le quitó el apetito y las ganas de seguir
bebiendo. Solo quería escapar de allí cuanto antes. El hecho de estar a solas
con él en un espacio cerrado hizo que la borrachera se le pasara de golpe.
Woo-hyun suspiró e intentó incorporarse del sofá, pero en ese instante,
Yoon-kang extendió un brazo para detenerlo.
La presión del brazo
de Yoon-kang contra su pecho lo empujó de vuelta, y el cuerpo de Woo-hyun, que
apenas se había despegado del asiento, quedó hundido nuevamente en el sofá.
Tras caer sentado por la fuerza, Woo-hyun apartó la mano de Yoon-kang con asco
y rechinó los dientes.
"¿Qué haces?
Joder, no me toques."
Yoon-kang le susurró
con voz queda:
"Como sé que te
molestaría que te presionara, he estado esperando pacientemente a mi manera...
Pero parece que no tienes intención de fijar una fecha."
"¿Qué fecha?
Habla claro para que te entienda."
Woo-hyun preguntó con
fastidio. Yoon-kang soltó una pequeña risa burlona.
"Lo sabía. Ya te
has olvidado de lo que prometimos, ¿verdad?"
"¿De qué hablas?
¿Qué promesa? No recuerdo haber prometido nada contigo."
"¿Vas a ponerte
así de cruel con hyung? Si lo hicimos..."
El tono sugerente hizo
que Woo-hyun frunciera aún más el entrecejo. Aquel alfa extremadamente
dominante, que fuera de ahí se comportaba como si no tuviera una gota de sangre
en las venas, no paraba de flirtear cuando estaban a solas.
"Mierda, dime de
una vez qué promesa."
Ante su aparente
olvido, Yoon-kang arqueó las cejas con sorpresa y se inclinó hacia él. Su voz
se volvió un susurro íntimo.
"Dijiste que me
follarías. Por mi parte, la preparación ya está lista desde hace tiempo."
"Ah,
joder..."
En cuanto terminó de
hablar, Woo-hyun se cubrió la cara con sus manos grandes como si hubiera
escuchado algo innombrable. Yoon-kang, con una media sonrisa, lo observaba con
fijeza.
El rostro de Woo-hyun,
hermoso desde la infancia, había adquirido con los años una mezcla de
sensibilidad y dureza que le confería un aura única. ¿Y qué decir de su cuerpo
sólido bajo la ropa? No era difícil detectar la naturaleza salvaje que se
ocultaba tras su apariencia refinada. Debido al complejo que le causaba tener
un físico poco común para un alfa, Woo-hyun se había esforzado en entrenar su
cuerpo desde la adolescencia. Aunque todo ese esfuerzo era un intento de
escapar de Yoon-kang, irónicamente, eso solo lo convirtió en una presa más
apetible. Yoon-kang lo recorrió de arriba abajo y se lamió los labios. Estaba
ansioso por verse sometido bajo ese cuerpo.
"Y yo que me
había olvidado de esto y vivía tranquilo... Qué jodida suerte."
Woo-hyun estiró el
brazo y vació de un trago la copa que le habían llenado. Yoon-kang tragó saliva
al ver el movimiento de su nuez de Adán. Tras beber, Woo-hyun volvió a hundirse
en el sofá, jugueteando con la copa. Su ceño se contrajo, sumido en sus
pensamientos.
"Fuu..."
Tras soltar varios
suspiros cargados de alcohol, Woo-hyun fijó su mirada en Yoon-kang. Sus
pupilas, normalmente claras, estaban algo nubladas por la bebida. Esa mezcla de
embriaguez, fastidio y rabia creaba una atmósfera extraña.
"...¿De verdad,
si lo hacemos una vez, no volverás a aparecer ante mis ojos?"
"Por
supuesto."
Aunque no tenía la más
mínima intención de cumplirlo, Yoon-kang soltó la mentira con total fluidez.
Woo-hyun suspiró profundamente una vez más y apoyó la cabeza en el respaldo del
sofá. Luego, continuó con voz baja:
"...Será la
primera y la última vez."
La nuez de Adán de
Yoon-kang osciló por la expectación.
"Ven cuando
coincida con mi rut, para aprovecharlo. Ya elegiré el lugar y te avisaré más
tarde."
Ante aquellas palabras
escupidas con desprecio, Yoon-kang sonrió. Le pareció tierno que intentara usar
la cabeza de esa forma. Estaba convencido de que, una vez que lograra entrar en
la cama con Woo-hyun, todo lo demás saldría bien. Poder presenciar el celo
íntimo de Woo-hyun, algo que nadie más vería, era una ventaja para él. Además,
al durar varios días, tendría más tiempo para grabarse a fuego en la memoria de
Woo-hyun. Tras hacer sus cálculos, Yoon-kang respondió con suavidad:
"Me parece bien.
Pero, ¿seguro que quieres ir a un hotel? A mí no me importa, pero... si alguien
se entera de que entramos juntos a un hotel, podría ser un problema para ti.
Creo que sería mejor que vinieras a mi casa,"
"Mierda..."
Woo-hyun no había
pensado en ese detalle y su rostro se contrajo. Era una estratagema de
Yoon-kang para atraerlo a su guarida bajo la apariencia de preocuparse por él,
y funcionó a la perfección. Woo-hyun consideró que tenía sentido y, tras un
breve silencio, masculló:
"...Entonces yo
iré, así que deja libre tu agenda a partir del próximo miércoles y
espérame."
"Sí."
Respondió con
docilidad y le dedicó una sonrisa resplandeciente, la sonrisa de quien ha
obtenido lo que deseaba.
Al ver esa sonrisa,
Woo-hyun sintió que la indignación volvía a subirle por la garganta. Verlo tan
feliz le hizo dudar de si había tomado la decisión correcta. Giró la cabeza
para no verlo y soltó un insulto.
"Si ya has
terminado lo que venías a hacer, lárgate."
"Sí, me voy. Nos
vemos la semana que viene, Woo-hyun."
A pesar de los
insultos, el depredador que había cazado con éxito a su presa no se detuvo en
pequeñeces. Yoon-kang se levantó con parsimonia y abandonó la sala con una
elegancia impecable. Una sonrisa sugerente bailaba en su rostro. El próximo
miércoles... la idea de que la noche tan anhelada estaba cerca hacía que su
cuerpo se impacientara. Se humedeció los labios con la lengua, manteniendo esa
sonrisa sensual cargada de un calor poco común en un alfa.
Se oyó el clic de la
puerta al cerrarse.
Solo cuando se quedó
solo, Woo-hyun se dio cuenta de que había tomado una decisión irracional.
¿Sería por el alcohol o por el deseo desesperado de quitarse a Yoon-kang de
encima? O tal vez...
"Maldita
sea..."
Woo-hyun cortó sus
pensamientos de raíz. Ya no había vuelta atrás, de nada servía arrepentirse
ahora. Se pasó la mano por el pelo, pero sus pensamientos volvieron
inevitablemente a Yoon-kang.
A pesar de su
apariencia pulcra, Yoon-kang era como una serpiente por dentro. Tenía una
habilidad asombrosa para manipular las situaciones a su antojo. Se preguntó si
la serpiente que tentó a los humanos al principio de los tiempos sería así.
Esos ojos negros y brillantes tenían algo aterrador que recordaba a un reptil,
al igual que su naturaleza astuta que siempre acechaba la oportunidad perfecta.
Woo-hyun se mordió el labio al recordar su rostro de hace unos instantes.
Un alfa extremadamente
dominante, de cuerpo sólido y rostro gélido. La viva imagen del alfa más
admirado del mundo, aquello que él mismo no poseía y que había anhelado toda su
vida.
Pero, irónicamente,
ese macho había declarado sin dudarlo que abriría las piernas bajo su mando. Le
había dicho que lo aceptaría como su alfa, a pesar de que Woo-hyun era lo más
alejado del estereotipo de alfa dominante. Esa declaración, que desafiaba toda
lógica establecida en su mundo, no dejaba de inquietarlo. Era una sensación de
molestia totalmente distinta a las anteriores.
Desde primaria,
Woo-hyun nunca se había tomado en serio los acercamientos de Yoon-kang. Siempre
los consideró locuras sin sentido. Lo mismo ocurría con la idea de mantener
relaciones sexuales entre dos alfas; nunca sintió curiosidad ni se lo imaginó,
ni siquiera por error. O eso creía.
Pero desde que
Yoon-kang mencionó la cama... aunque a Woo-hyun le costara admitirlo, su mente
se desviaba hacia ese tema. Se preguntaba sobre el sexo entre alfas, sobre qué
clase de preparación decía tener Yoon-kang, si realmente un pene como el suyo
podría ser recibido por Yoon-kang, si a Yoon-kang de verdad no le importaba o
si realmente estaba dispuesto a ser montado. Las dudas eran infinitas.
Él tenía la excusa de
querer alejarse de Yoon-kang. Además, recientemente su médico le había
aconsejado pasar el rut sin medicación. Tras un año y medio usando supresores,
era necesario dejar de tomarlos por un tiempo para evitar riesgos de salud, ya
que son hormonas potentes. Por eso, cada año o dos, Woo-hyun solía interrumpir
el tratamiento y encerrarse en casa para pasar el periodo de celo. Aunque era
conveniente que su rut fuera poco frecuente, para él seguía siendo una
molestia, ya que pasarlo solo era extremadamente doloroso.
Precisamente su
periodo de rut estaba al caer. Al escuchar a Yoon-kang, le pareció natural
pensar que sería mejor hacerlo coincidir con el periodo de celo. Los que pasan
el celo sin medicación y no tienen pareja suelen buscar un compañero solo para
ese periodo; liberar feromonas mediante el sexo es la forma más indolora de
superarlo, y no hay necesidad de sufrir innecesariamente.
Sin embargo, Woo-hyun
no quería buscar a un extraño. Quizás como reacción a los años de acoso, tenía
una especie de puritanismo poco común en su casta. No le apetecía mezclar su
cuerpo con nadie, y menos con un desconocido. Además, al ser un alfa de grado
superior, la fertilidad durante el rut era muy alta y había que ser
extremadamente cuidadoso con la anticoncepción.
Pero si el compañero
era Yoon-kang, un alfa extremadamente dominante, no tendría que preocuparse por
embarazos ni por lastimar a la otra persona. Al llegar a esa conclusión, pasar
el rut con él le pareció una decisión muy razonable: superaría el periodo sin
dolor y, además, se libraría de Yoon-kang para siempre.
Pero aunque él tuviera
sus razones, no lograba entender por qué Yoon-kang deseaba pasar la noche con
él hasta el punto de dejarse dar. ¿De verdad estaba dispuesto a ser penetrado?
¿Tanto le gustaba como para herir su orgullo de alfa extremadamente dominante?
Yoon-kang decía que era porque lo quería y deseaba tocarlo, pero a Woo-hyun le
costaba comprenderlo.
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Al principio pensó que
Yoon-kang mentía para engañarlo, que una vez en la cama cambiaría de opinión e
intentaría dominarlo. Después de todo, era absurdo imaginar a un alfa de su
calibre ofreciéndose voluntariamente para ser montado. No tenía sentido, por
mucho que estuviera loco por él. Además, Yoon-kang tenía unas condiciones
físicas muy superiores; no tenía necesidad de ceder, podría haberlo tomado por
la fuerza si hubiera querido. ¿Por qué sacrificarse de esa manera?
Sin embargo, por lo
que había visto, Yoon-kang parecía hablar en serio. Hablar incluso de
'preparación' y de dejarse penetrar indicaba que no era una broma. Parecía que,
cuando se trataba de Woo-hyun, a Yoon-kang no le importaba en absoluto el
sentido común ni las convenciones sociales. Quizás estaba más loco de lo que
Woo-hyun imaginaba.
Inevitablemente, sus
pensamientos derivaron hacia la escena en la cama. Empezó a imaginar, sin
querer, cómo se entregaría Yoon-kang. Normalmente, Woo-hyun habría cortado ese
tipo de pensamientos antes de que se volvieran explícitos, pero hoy era
distinto. El alcohol había debilitado su autocontrol y su mente traicionó su
voluntad.
'No es que quiera
darme a cualquier alfa, es que quiero dártelo a ti.'
'Será mucho mejor que
con cualquier omega. Me he estado preparando mucho durante todo este tiempo.'
En su mente, el
Yoon-kang imaginario repetía las palabras que se habían quedado grabadas en su
memoria. Pero la imagen era muy distinta a la realidad. En su imaginación,
Yoon-kang estaba tumbado en su propia cama, vestido solo con su ropa interior.
Lo miraba fijamente con una sonrisa sugerente y abría las piernas lentamente,
un gesto provocador totalmente impropio de un alfa extremadamente dominante.
Woo-hyun se descubrió mirando fijamente ese espacio entre sus piernas que se
abría poco a poco. Y cuando vio que la tela de la ropa interior, justo donde
debería estar el ano, empezaba a humedecerse de forma circular...
"¡Mierda! Ah, de
verdad estoy loco..."
Woo-hyun se levantó de
golpe soltando un insulto. Se sentía desconcertado y avergonzado de haber
imaginado algo así. Y sobre todo, el haber imaginado el trasero de Yoon-kang
humedeciéndose... Se pasó la mano por la cara respirando agitadamente. ¿Qué
clase de fantasías estaba teniendo con otro alfa? Trató de justificarse: era
por el alcohol y por la promesa que acababa de hacer con él.
Masculló que debía
irse a casa de inmediato. Con las manos temblando ligeramente por la impresión,
tomó su teléfono y llamó a un conductor. Se sentó en el sofá intentando calmar
su respiración. Tras frotarse la cara con lentitud, logró recuperar su
expresión habitual de indiferencia. Pero cuando apartó las manos, sus ojos
brillaban con una luz totalmente distinta.
Había allí un deseo
denso que él mismo aún no había reconocido. Un deseo puramente de alfa.
