02. Sirena
02. Sirena
Un pesado silencio se hundió en el tranquilo
mar nocturno.
Su cuerpo no solo temblaba, sino que sus
dientes empezaron a castañear con un sonido seco.
Las palabras del señor Yong-sik flotaban en
sus oídos: le había dicho que marzo todavía era pleno invierno y que, si se
metía al mar con este clima, moriría congelado.
¿Qué más daba? Daba igual si terminaba ahogado
en el agua o si su cuerpo se entumecía hasta morir por el frío.
De todos modos, no había nadie que fuera a
notar su muerte. Con suerte, aparecería ese padre que ni siquiera se había
comunicado para avisar que su único hijo había muerto.
Woo-joo permanecía flotando, entregando su
cuerpo al mar. Una vez más, había fracasado en la búsqueda de su padre.
Había venido corriendo tras recordar que el
señor Yong-sik, un viejo amigo de su padre, mencionó alguna vez que trabajaba
en barcos; esperó y esperó hasta el día en que ese barco debía atracar.
Pensó que tal vez el señor Yong-sik sabría a
dónde se había ido su padre. No, bajó hasta aquí convencido de que lo sabría,
pero resultó que el señor Yong-sik ni siquiera estaba enterado de que su padre
había desaparecido.
Fue desolador.
A estas alturas, ni siquiera podía estar
seguro de si seguía vivo.
Pensó que debería hacer una denuncia por
desaparición, pero no podía olvidar la voz de su padre enfatizando varias veces
antes de marcharse:
"En el momento en que hagas la denuncia,
los cobradores me atraparán vivo y venderán cada uno de mis órganos. Por eso,
debemos vivir en silencio, como si no tuviéramos nombre".
Diciéndole que no dejara rastro alguno, se
marchó dejando solo un teléfono móvil registrado bajo un nombre desconocido.
Era la única razón por la que Woo-joo atesoraba ese teléfono cada día como si
fuera a desgastarse.
"Algún día vendrá".
Como prometió que se pondría en contacto,
Woo-joo creyó en esa promesa. Su padre nunca había roto una promesa hecha a él,
así que creía que esta vez sería igual.
Sin embargo, los días eran demasiado largos
para quedarse sentado esperando. Por eso, aferrándose a los recuerdos que le
venían de vez en cuando, empezó a buscar a su padre pensando que tal vez
estaría en tal o cual lugar. Al principio solo recorría los alrededores de la
zona metropolitana, pero con el tiempo, no le importó cruzar las fronteras de
las provincias.
No tenía dinero, y como no tenía tiempo si
trabajaba para ganarlo, no podía salir a buscarlo todos los días; aun así, una
vez cada uno o dos meses, visitaba ciudades con vista al mar.
No había una razón especial. La persona que le
enseñó a nadar fue su padre, y su padre siempre extrañaba el mar. Si un hombre
así se había ido a ganar dinero, seguramente sería en el mar. Por supuesto, el
hecho de que su padre mencionara antes de irse que probablemente terminaría
trabajando en un barco fue otra de las razones para buscarlo así.
"¿Quién está ahí?"
En ese momento, una voz extraña se escuchó
desde alguna parte. Al abrir los ojos y girar la cabeza lentamente, su cuerpo,
que estaba recostado, se ladeó perdiendo el equilibrio. Al enderezarse y
patalear, volvió a flotar sobre el agua.
"Es propiedad privada. Salga de ahí antes
de que llame a la policía."
Ante esas palabras, Woo-joo giró la cabeza
para mirar a su alrededor. Con razón no había nadie y todo estaba tan
silencioso.
Pensó que era por el clima frío, pero al
parecer no había nadie porque era propiedad privada.
"¡Lo siento! ¡Saldré de inmediato!"
Woo-joo chasqueó la lengua y metió la cabeza
bajo el agua. Estiró los brazos y pateó con fuerza. Al alternar ambos brazos
dibujando semicírculos sobre la superficie, su cuerpo avanzó con ímpetu.
La sensación gélida del mar fue desplazada por
el sonido del agua que él mismo creaba. Entre el sonido del agua que llenaba
sus oídos y la sensación de sordera, Woo-joo navegó por su propio universo
durante un breve instante. Las sensaciones que solo podía tener dentro de ese
pequeño pero pleno universo llenaron cada una de sus células. Era una
familiaridad que solo podía sentir en momentos así.
Cuando cortaba el agua, contenía el aliento y
luego lo soltaba.
Cuando sus oídos se tapaban y se creaba un
pequeño mundo propio a su alrededor.
Eran sensaciones que, por mucho que lo
intentara, no podía ni quería olvidar. Sintiendo vívidamente aquellas
sensaciones que alguna vez lo hicieron feliz, Woo-joo avanzó rápido. Al final,
no eran más que glorias de un pasado que solo dolía al recordar.
"Lo siento."
Woo-joo se apresuró en cuanto llegó a la
orilla. Su cuerpo, que no llevaba ni una prenda encima, sintió entonces el frío
y el vello se le erizó por completo. Se movió atropelladamente y comenzó a
ponerse la ropa que había dejado apartada. Una vez puesta, vio cómo la ropa se
empapaba de agua salada en varias partes.
Como no había previsto que terminaría nadando
al venir hasta aquí, no tenía ropa de repuesto preparada. Pensó que, como no
había nadie, daría igual desnudarse por completo y solo se centró en
quitársela, sin calcular de antemano que tendría que secarse el agua.
"……."
Woo-joo, que se ponía la ropa temblando,
sintió de pronto una mirada y levantó la cabeza. Entonces sus ojos se
encontraron con un hombre de gran estatura que lo miraba con el ceño fruncido
en un gesto de desagrado.
Tenía una apariencia tan hermosa que atraía la
mirada de inmediato, pero sus ojos eran afilados y daban una impresión severa;
además, debido a su pecho ancho y unos brazos que parecían tan gruesos como sus
propias piernas, Woo-joo desvió la mirada inconscientemente. La idea de que se
había metido en problemas le rondaba en la boca.
"Parece que tiene tendencias
exhibicionistas. Viendo que se metió al agua desnudo a pesar de este
clima."
"……Lo siento."
Woo-joo se mordió ligeramente el labio y bajó
la cabeza. Pensó para sus adentros por qué tenía que hablarle de esa manera,
pero el oponente era alguien que poseía la playa como propiedad privada. Si se
descuidaba, podrían buscarle problemas por cualquier tontería.
"Lo siento. No sabía que era propiedad
privada. No volveré a venir. Adiós."
Incluso antes de ponerse la chaqueta acolchada
que había perdido todo su volumen, se inclinó primero para disculparse de
nuevo. Luego, abrazando la chaqueta contra su pecho, caminó apresuradamente.
No. Antes de eso, terminó golpeándose la nariz
contra una enorme pared que apareció frente a sus ojos.
"Aún no he terminado de hablar y ya se
va."
"……."
Jodido. Woo-joo apenas pudo tragarse el
suspiro que amenazaba con salir.
Así era la vida. Los que más tenían eran los
peores; aquellos que poseían más solían agarrarse de cualquier detalle para
arremeter contra alguien como Woo-joo. Por mucho que el que no tiene nada
busque comprensión, empatía o lástima, esas personas solo alzaban más la voz.
"Alguien como tú, cómo te atreves, frente
a quién...". Cuando empezaban a soltar esas palabras, Woo-joo se hacía tan
pequeño que sentía que no podía ni respirar. Ya era ganancia si no terminaba
golpeado.
Y al mismo tiempo, ellos siempre querían
solucionarlo con dinero. Después de pisotear miserablemente a una persona,
hablaban de compensación por daños. Eran palabras que soltaban tras notar, al
ver a Woo-joo encogido infinitamente, que su situación económica no le permitía
ni cuidar de sí mismo.
Aun sabiéndolo, Woo-joo no conocía otra forma
de solucionar las cosas que no fuera agachar la cabeza hasta romperse el cuello
y suplicar hasta desgastarse las manos. Porque la "compensación por daño
moral" de la que hablaban estaba a un nivel que él ni siquiera podía
imaginar.
"Lo siento. No soy de este barrio,
realmente no lo sabía."
"……."
El hombre corpulento que lo detuvo se limitó a
mirarlo desde arriba con los brazos cruzados. El aire empezó a faltarle. Cuando
sopló una fuerte brisa marina, su cabello mojado se congeló antes de poder
ondear. Sin darse cuenta, Woo-joo tembló violentamente y abrazó su chaqueta con
más fuerza.
"Realmente lo siento. Si lo que quiere es
una compensación……."
"¿Si es eso?"
"Cuánto desea……."
"Cuánto. ¿Acaso puede pagarlo?"
Una risa cínica escapó de la boca del hombre.
Él también podía verlo. Que sin importar la cifra que pidiera, Woo-joo no tenía
la capacidad de pagar la compensación.
Woo-joo cerró los puños y contuvo el aliento.
Era un esfuerzo por retener aunque fuera un poco del calor que se escapaba.
Sinceramente, el frío que lo asaltaba en ese
momento le daba más miedo que la terquedad absurda del hombre. No importaba
cuánto quisiera de compensación, de todos modos no tenía la capacidad de
satisfacer la queja del hombre. Al no tener nada que perder, como siempre, su
mente se volvió fría y calmada. Como aquel mar silencioso que se había tragado
la noche.
"……¿Cuánto quiere?"
"Veamos. Creo que la multa por
allanamiento de morada privada era de unos... cinco millones."
"¿Cinco... millones de wones?"
"Sí."
"……Realmente lo siento. De verdad no lo
sabía. Vine a buscar a mi padre y me sentía sofocado……."
Woo-joo agachó la cabeza varias veces. Pensó
que de nada serviría enumerar sus circunstancias personales, pues pocos
estarían dispuestos a escucharlas, pero no tuvo más remedio que recalcar que su
situación no era buena.
La entrada diaria a la piscina donde trabajaba
costaba apenas 3,000 wones. No sabía cómo sería en lugares lujosos como
hoteles, pero ni por un momento imaginó que alguien mencionaría una suma tan
grande como 5 millones de wones.
Sentía cierta injusticia, pero recalcó varias
veces que no lo había hecho a propósito. Entonces, de pronto, se le ocurrió que
si terminaba en prisión, al menos no tendría que preocuparse por la comida.
"……Ya basta, sígame."
"Si va a denunciarme a la policía,
llamaré yo mismo."
"¿Qué?"
"Parece que quiere recibir cinco millones
de wones en lugar de la multa, pero yo no tengo la capacidad para eso.
Simplemente llamaré yo mismo para entregarme."
"……Ja."
El hombre soltó una carcajada incrédula ante
las palabras de Woo-joo. Luego, lo miró de arriba abajo e hizo un gesto con la
cabeza.
"No es para llamar a la policía, así que
sígame."
"……."
Por supuesto, no era tan ingenuo como para
seguirlo sin más. El Shin Woo-joo que solía ser positivo y optimista ante todo
había desaparecido sin dejar rastro el día en que sus sueños fueron pisoteados.
El Woo-joo de ahora era solo una persona común
que rumiaba las palabras del hombre, dudaba, sospechaba y, aun así, se quedaba
congelado sin saber qué hacer.
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"Está bien. Hagamos esto. Si no me sigue,
llamaré a la policía. ¿Aun así se quedará ahí parado?"
"Si me dice a dónde vamos, iré."
"¿Acaso la persona que entró sin permiso
en propiedad privada está reclamando sus derechos?"
"Es porque pienso que es más sensato
seguir a la policía que seguir a alguien a un lugar desconocido y poner mi vida
en peligro."
"……¡Ja! ¡Jajajaja!"
El hombre estalló en una gran carcajada como
si no pudiera aguantar más. Ante las risas que despertaban a la noche, Woo-joo
parpadeó y lo miró aturdido. ¿Quién es este loco?
"No soy un loco."
También lee la mente.
"Tampoco leo la mente."
"……."
"Es que no sabe mentir. Se le nota todo
en la cara."
"……Ah."
Woo-joo se mordió los labios repetidamente.
Cuando la tensión en su mandíbula cedió por un momento, sus dientes empezaron a
castañear de nuevo. Sorprendido, se apresuró a apretar la mandíbula para
resistir; el hombre, tras chasquear la lengua, hizo un gesto hacia un lugar
detrás de él.
"Entre un momento antes de irse. Puedo
darle ropa para cambiarse después de que se bañe."
"……Lo siento, pero... ahora mismo no...
no entiendo."
Habló lentamente, manteniendo la fuerza en la
mandíbula para no dejar que se oyera el castañeo de sus dientes.
Había una razón por la que no se ponía la
chaqueta acolchada a pesar del dolor punzante del frío. Los puños y las zonas
de mayor fricción estaban desgastados, y el relleno que antes la hacía
esponjosa se había vuelto tan fino como el papel, habiendo perdido su función
hacía mucho tiempo.
La pobreza se nota en detalles como esos. El
otro se daría cuenta enseguida de que, aunque se pusiera esa ropa, el frío que
sentía seguiría siendo el mismo. Quería forzar en la mente del otro la idea de
que estaba temblando de frío simplemente porque no podía ponerse la chaqueta
debido a la ropa mojada.
Afortunadamente, el hombre no parecía prestar
mucha atención a los esfuerzos de Woo-joo. O más exactamente, no sentía la
necesidad de hacerlo.
"Digo que me estaba burlando de
usted."
Seguían siendo palabras incomprensibles.
Woo-joo se mordió el interior de la mejilla mientras examinaba el rostro del
hombre.
Solo después de ver la comisura de sus labios
ligeramente elevada, sus ojos con una mirada mucho menos afilada y la risa
contenida que escapaba de su boca, pudo comprender a qué se refería el hombre
con eso de que se estaba "burlando". Por supuesto, eso no significaba
que pudiera entender la situación. Solo lo llevó a otra curiosidad.
"¿Por si acaso…… me conoce?"
"En absoluto."
"……."
Como Woo-joo se quedó allí parado con los
labios apretados, el hombre se encogió de hombros con cierta incomodidad.
Aunque seguía resistiendo el frío, el hecho de saber las intenciones del hombre
no significaba que pudiera seguirlo de inmediato. Al contrario, cualquiera
desconfiaría más.
Sus manos empezaron a temblar. Movió los ojos
buscando una salida de la playa. De todos modos, tenía que pasar al lado de
este hombre enorme para poder salir de aquí. Woo-joo calculó si realmente
podría escapar de él. Por mucho que lo pensara, no veía el camino.
"No es mala intención, es buena
voluntad."
"Buena voluntad……."
Woo-joo repitió las palabras del hombre en voz
baja. El hombre, como si no fuera a presionar más, dio un paso atrás y giró el
cuerpo para abrirle paso.
"Es cierto que al principio me enojé.
Pero al verlo de cerca, me di cuenta de que todavía es joven."
Solo entonces Woo-joo dio su primer paso. Se
colocó detrás del hombre y lo miró en silencio. Si él iba delante, significaba
que lo seguiría.
El hombre miró fijamente a Woo-joo, que estaba
detrás de él, luego sonrió y asintió. Justo cuando iba a decirle que lo
siguiera, el sonido que brotó del estómago de Woo-joo hizo que el hombre
abriera mucho los ojos y estallara en carcajadas una vez más.
"Ya que estamos en esto, tendré que
invitarle a comer también."
"……Pero, ¿realmente me lo da así por
así?"
"No. Lo anotaré como una deuda."
"……."
"Páguelo luego con su cuerpo."
Ante las palabras del hombre, Woo-joo asintió
con cuidado. Como de todos modos no tenía nada más que su cuerpo, prefirió
agradecer la propuesta del hombre.
Aunque lo seguía, no se preocupó de más. Pensó
que era una suerte que, al ser lo único que tenía, pudiera usar su cuerpo al
menos para hacer recados o algo parecido.
Debido a que nunca había considerado que su
"cuerpo" pudiera resultar sexual a los ojos de alguien, ni siquiera
pensó en esa posibilidad.
El lugar al que entró siguiendo al hombre era
una pequeña villa con vista directa al mar. En cuanto abrió la puerta y entró,
el aire cálido que llenaba el interior se adhirió a su cuerpo tembloroso. Las
yemas de sus dedos de las manos y los pies, que estaban congeladas, empezaron a
relajarse y los músculos tensos por el estrés comenzaron a soltarse poco a
poco.
Woo-joo no pudo avanzar más y se quedó allí
mismo, cerca de la puerta. Era porque no sabía si podía entrar más. Podría ser
una molestia o una falta de respeto, o tal vez era por la ansiedad de que, por
si acaso, algo realmente peligroso pudiera suceder.
Por supuesto, su cuerpo, que ya se estaba
relajando placenteramente, dictaminaba que eso era imposible; aun así, por el
bien de ese otro yo que no podía aceptar de inmediato el hecho de bajar la
guardia, dejó deliberadamente un poco de esa cautela.
"No importa si se moja el suelo, así que
entre sin preocuparse."
Ante la amabilidad del hombre, Woo-joo movió
los pies lentamente. Con cada paso, el olor a madera antigua rozaba la punta de
su nariz. Era un aroma que, por alguna razón, le resultaba tranquilizador.
"El baño está al final del pasillo.
Dejaré ropa limpia frente a la puerta, así que báñese y póngasela. Lavaré la
ropa que trae puesta, así que podrá ponérsela mañana por la mañana. Eso sí
puede hacerlo, ¿verdad?"
"……."
Woo-joo dirigió la mirada hacia donde señalaba
la mano del hombre. Al pensar en lo que había tras la puerta que alcanzaba a
ver, su cuerpo volvió a relajarse. Ya sentía cómo el agua caliente lavaba el
frío de su cuerpo.
Sin embargo, la duda de si esto estaba bien
seguía pegada a él, como el frío tardío del inicio de la primavera.
"¿Todavía quiere irse con la
policía?"
"No……. Solo que…… es extraño."
"¿Yo?"
"Todo."
Era comprensible. Woo-joo llevaba mucho tiempo
solo.
Tras la muerte de su madre, su padre se marchó
de casa diciendo que iría a ganar dinero y nunca regresó. Los parientes en los
que confiaba lo traicionaron por la espalda debido al dinero.
Sin saber si su padre estaba al tanto o no,
los acreedores ya habían traspasado toda la deuda a un usurero. Un día, un
prestamista apareció de la nada ofreciéndose a comprar los derechos de cobro de
los acreedores, y estos se los vendieron rápidamente antes de que el hombre
cambiara de opinión.
Desde entonces, el usurero lo visitaba una vez
al mes para cobrar los intereses. Para mantener a su padre a salvo, Woo-joo
vivía cada día en un ciclo donde los intereses engendraban más intereses, pero
no podía rendirse. Sentía que, si no pagaba, el hombre cumpliría de inmediato
su amenaza de buscar a su padre y vender sus órganos.
Woo-joo sentía que se había convertido en el
marginado de todo el universo. No podía confiar en nadie y, además, no había
nadie en quien quisiera confiar.
Por eso, no podía aceptar tan fácilmente una
buena voluntad como la que este hombre le ofrecía. No se sentía real; llegaba a
pensar si no sería una farsa montada por alguien para burlarse de él.
"Dije que lo anotaría como una deuda,
¿aun así no puede ser?"
El hombre habló con ligereza, como si
comprendiera las dudas de Woo-joo. Sus palabras tenían una fuerza extraña. Por
alguna razón, sentía que estaría bien simplemente hacer lo que él decía.
"……¿De verdad va a cobrarla?"
"Sí."
"Dinero…… no tengo. Lo sabe……
¿verdad?"
"Sí. Lo cobraré mediante trabajo real,
dentro de los límites del sentido común, así que vaya a bañarse
tranquilo."
NO
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Como si realmente leyera su mente, el hombre
señaló con precisión las cosas que Woo-joo no se atrevía a decir. Parecía
alguien que conocía perfectamente cuáles eran sus preocupaciones y qué era lo
que deseaba. Era la primera vez que conocía a alguien así y, por eso mismo,
Woo-joo sentía que el hombre no parecía humano.
"Ah. ¿Le gusta el alcohol?"
"¿Perdón?"
Los pasos de Woo-joo, que caminaba hacia el
baño tras relajarse un poco, se detuvieron en seco. Al girarse lentamente, vio
al hombre agitando una botella verde de soju. Con un rostro que parecía hecho
para beber solo whisky o vino, levantó las comisuras de los labios.
"Ese trabajo, lo cobraré como compañero
de bebida. Vine aquí porque no quería que nadie me consolara, pero tampoco
quiero beber solo."
Woo-joo abrió mucho los ojos, pero el hombre
solo lo apuró con un gesto de la mandíbula.
"Báñese primero. No es algo por lo que
deba sorprenderse tanto, así que no se preocupe por tonterías."
Woo-joo se mordió los labios, hizo una
reverencia rápida y salió corriendo hacia el baño. El olor a salitre y el frío
del mar lo siguieron apresuradamente.
En el momento en que la puerta del baño se
cerró, una risa incrédula escapó de la boca del hombre. Incluso a él mismo le
parecía absurdo.
Había estado solo toda su vida, y eso era lo
normal para él.
Solo le había ofrecido una breve muestra de
buena voluntad que no era propia de él, pero la presencia creada por ese
extraño se comportó como si hubiera estado con él por mucho tiempo antes de
desaparecer. Sabía que estaba allí dentro, en el baño, pero por alguna razón
sentía que debía rumiar esa presencia desaparecida; era como si hubiera
sostenido algo durante mucho tiempo y luego lo hubiera perdido.
El hombre miró fijamente la puerta del baño y
luego se movió. El mar tras la ventana mostraba solo el sonido de las olas
rompiendo, tras haber devorado la oscuridad absoluta. Solo entonces creyó
comprender un poco la razón de su comportamiento inusual.
En realidad, esperar a las olas como ahora
solía ser la tarea de su madre. Una ola chocaba, retrocedía y llegaba la
siguiente, y luego otra más. Las olas, grandes y pequeñas, eran tan regulares
como irregulares; a veces un poco rápidas, a veces un poco lentas.
El último tiempo de su madre permanecía
vívidamente aquí.
Por eso no había actuado como él mismo. Porque
se acordó de ella.
Normalmente, habría llamado a alguien para que
se llevara a la persona sin siquiera mirarla dos veces. No le gustaba que otras
manos tocaran lo que era suyo.
Y más aún tratándose de la villa de su madre.
Ella nunca permitió que nadie más que él estuviera aquí. Incluso su abuelo
materno dejó este lugar exclusivamente para Tae-kyung.
Sin embargo, en un instante y sin darse
cuenta, sintió lástima por un chico que veía por primera vez. Quiso hacer algo
por él, y sintió que ver su rostro sonriendo con comodidad sería suficiente.
Llegó a pensar que tal vez el corazón de su
madre, que aún permanecía en este lugar, era lo que lo estaba moviendo.
Ah, no. No era eso. Desde el momento en que
vio a Woo-joo navegando en el mar, su propio corazón ya estaba dibujando
ondulaciones. Era como si una sirena que vive en el mar estuviera cortando las
aguas dirigiéndose exclusivamente hacia él. Su corazón latía rápido y la sangre
caliente recorría todo su cuerpo.
Cuando se dio cuenta de que él estaba
caminando hacia la orilla sin llevar nada puesto, pensó en una sirena cuya
aleta caudal se transforma en piernas humanas.
A cada paso que daba, quería engañarse
pensando que la sirena había abandonado su canto y obtenido piernas solo por
él.
Extenderle la mano a esa sirena no fue un acto
voluntario. Al igual que el mar es atraído por la luna, él simplemente fue
atraído por la sirena. Era algo sumamente natural y lógico.
Tae-kyung levantó la cabeza y miró el cielo
oscuro. La luna se alejaba y la noche se hacía cada vez más profunda.
Si esperar a las olas era la tarea de su madre
en este lugar, tal vez su tarea era esperar a la sirena. Esperarla y poseerla.
El hombre se lamió los labios inconscientemente
y luego caminó con calma.
Si no estaba seguro de lo que sentía, solo
tenía que comprobarlo.
Cuando Woo-joo salió después de bañarse y
ponerse la ropa que él había dejado frente al baño, el hombre detuvo lo que
estaba haciendo y lo miró fijamente.
Woo-joo se quedó congelado como si estuviera
bajo el hechizo de una bruja de hielo de una novela de fantasía; se mordió los
labios y se rascó la nuca. Su cabello, algo largo, ondeó y se pegó a sus dedos.
Era una sensación táctil totalmente distinta a cuando siempre llevaba el
cabello rapado durante sus días como deportista.
"Pensé que como eres alto estaría
bien."
"Ah……."
La ropa que el hombre le dio era una sudadera
y un pantalón de entrenamiento. Le había dado la ropa más cómoda que tenía,
pero como Woo-joo tuvo que doblar las mangas varias veces, parecía que llevaba
bandas de peso en las muñecas y los tobillos.
"Me lo dicen mucho."
"Ya veo. Debe ser porque eres delgado.
Mirándote de nuevo, eres más pequeño de lo que pensaba."
"……Pero eso es porque…… usted es
demasiado grande……."
"Joo Tae-kyung. Llámame con
confianza."
El hombre le dijo su nombre de inmediato.
Woo-joo bajó la cabeza y respondió presentándose a modo de saludo.
"Soy Shin Woo-joo."
El hombre, Tae-kyung, miró fijamente a Woo-joo
y finalmente no pudo contener la risa. Cuando el rostro de Woo-joo se puso tan
rojo que el color se extendió hasta sus orejas y su cuello, Tae-kyung carraspeó
para calmarse.
"Si no tienes mucho frío, ¿quieres que te
dé ropa de manga corta?"
"¿Tiene……?"
"Normalmente en casa estoy en manga
corta."
Woo-joo también tuvo tiempos así.
Cuando su madre vivía, el negocio de su padre
iba bien y él mismo era una joven promesa con un futuro brillante. En ese
entonces, incluso en pleno invierno, ponían la calefacción en casa y andaban en
manga corta porque sentían calor. Ahora era algo con lo que ni siquiera se
atrevía a soñar.
"……Si me la da, me cambiaré."
"¿Vamos a la habitación? Puedes cambiarte
allí."
Tae-kyung fue delante y Woo-joo lo siguió. La
amplia espalda del hombre entró en su campo de visión. Sin darse cuenta,
extendió la mano con cuidado, acercándola lo suficiente como para no tocarlo.
Abrió la mano para medir la espalda del hombre. Incluso si la doblaba y abría
un par de veces, no podía abarcarla por completo.
Desde que lo vio por primera vez pensó que
sería un Alfa Dominante, pero al verlo así, esa sensación se volvía aún más
vívida.
Era la persona más opuesta a él. Un Alfa
Dominante y un Omega Recesivo.
No podía creer que estuviera con un Alfa
Dominante, a quienes es difícil ver en toda una vida. Incluso estaba en la
villa de un Alfa Dominante, vistiendo su ropa prestada y a punto de beber
alcohol. Si alguien lo escuchara, diría que seguramente lo había soñado.
Bueno, él mismo era igual. Un Omega Recesivo
que ni siquiera tenía periodos de celo adecuados era, en otro sentido, difícil
de ver. Gracias a eso, pudo nadar todo lo que quiso.
Al llegar a la habitación, Tae-kyung sacó unas
prendas de una maleta abierta sobre la cama y se las entregó. En el momento en
que Woo-joo tomó la ropa, se volvió consciente incluso de sus manos grandes y
sus lóbulos se tiñeron de rojo intenso.
"Me haces tener pensamientos extraños.
Woo-joo, ¿me estás seduciendo ahora?"
"¿Eh? Qué significa eso……."
"Intentas tocar mi espalda y te sonrojas
al mirar mis manos. Si haces eso, voy a malinterpretarlo mucho."
"Ah…… No es eso…… es que es la primera
vez que veo a un Alfa Dominante……. Lo siento. No era mi intención."
"¿Por qué?"
"¿Perdón?"
"Está bien aunque sea tu intención."
"Eso…… creo que yo sería quien lo
malinterprete."
Woo-joo bajó la cabeza profundamente y se
mordió los labios. Su nuca roja entró en la vista de Tae-kyung. Parecía no
tener miedo y a la vez tener mucho; parecía muy cauteloso y a la vez nada. Le
daban ganas de provocarlo una y otra vez. Estrictamente desde la perspectiva de
Joo Tae-kyung.
"¿Qué malinterpretación?"
"Esa…… clase de cosas."
"Ah. ¿Estás pensando que voy a hacerte
algo?"
"……."
La mirada de Woo-joo seguía fija en el suelo.
Tae-kyung, que solo veía esa nuca roja, tuvo que reprimir el deseo que brotaba
en él.
Quería extender la mano ahora mismo, levantar
la cabeza de Woo-joo por la fuerza y hacer que se reflejara en sus ojos. Quería
grabarse a la fuerza en esas pupilas que parecían un lago negro donde no se
veía el fondo.
Después de eso, asombrado de sí mismo, soltó
una pequeña risa entre suspiros. Ciertamente no lo había traído para esto.
"Si te soy sincero, hasta hace un momento
era una broma."
"……¿Ahora es diferente?"
"Ya veremos. ¿Lo dejamos como un
secreto?"
"……."
Cuando los ojos de Woo-joo se dirigieron a
Tae-kyung, este sonrió finalmente con satisfacción. Woo-joo seguía
desconcertado sin saber qué hacer, pero para Tae-kyung, incluso eso se veía
tierno.
"Cámbiate y sal. Tienes hambre."
"Sí……."
Cuando Tae-kyung cerró la puerta y salió,
Woo-joo soltó finalmente un largo suspiro. Al parecer sus músculos se habían
tensado en ese tiempo, pues con un solo suspiro, varios músculos de su cuerpo
empezaron a quejarse de dolor.
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Sacudió las manos, soltó las mangas enrolladas
y se quitó la ropa. El calor que llenaba la casa hacía que no sintiera frío ni
siquiera al desnudarse. Se sentía extraño.
Soltó otro suspiro y, en el momento en que
tomaba la camiseta de manga corta, la puerta se abrió de par en par.
"Woo-joo. Ah…… lo siento. Debí haber
llamado."
"No se preocupe. No es como si estuviera
totalmente desnudo. De todos modos, mucha gente ya me ha visto así, así que
está bien."
"……¿Ah, sí?"
Tae-kyung entrecerró ligeramente los ojos y
luego asintió lentamente. Shin Woo-joo ya estaba jugando con sus emociones con
una sola frase. Con ese rostro inocente que parecía no saber nada, soltaba esas
palabras como si nada, haciendo que saltaran chispas en las yemas de sus dedos.
Ja. ¿Mucha gente ya lo había visto?
No lo parecía, pero al parecer se había
quitado la ropa frente a mucha gente en varios lugares. Eso era, realmente, una
mierda. Para reprimir el deseo de arrancar todos los ojos que habían visto ese
cuerpo, apretó la mandíbula y forzó una sonrisa.
"Pero, ¿de qué quería hablarme?"
Con su rostro inocente, el no tan inocente
Shin Woo-joo —totalmente no inocente solo desde la perspectiva de Joo
Tae-kyung, por quitarse la ropa en tantos lugares— se ponía la camiseta
torpemente mientras le lanzaba la pregunta.
Aunque parecía un poco delgado, su torso con
músculos bien definidos se ocultó bajo la camiseta blanca.
Sin embargo, la camiseta grande era ideal para
imaginar el cuerpo de Woo-joo. Las mangas anchas y la forma en que las líneas
de su cuerpo se revelaban con cada movimiento estimulaban sus deseos
pecaminosos. ¿Acaso su camiseta era una prenda tan erótica?
"Quería contarte un secreto."
"¿Un secreto? Cuál……."
Woo-joo parpadeó. Tae-kyung se apoyó en el
marco de la puerta e inclinó la cabeza hacia un lado. Luego, movió lentamente
su mirada desde la cabeza hasta los pies de Woo-joo, recorriendo cada parte de
su cuerpo.
Ante esa mirada de intención desconocida, el
cuerpo de Woo-joo se estremeció.
"He empezado a interesarme en Shin
Woo-joo."
"……¿Eh?"
"Y tengo muchas intenciones de hacer esa
clase de cosas de las que hablaste."
"Eh, yo…… no tengo esa intención."
El lago negro de Woo-joo sufrió una gran
agitación. Tae-kyung sintió que una extraña satisfacción florecía ante esa
mirada que lo enfrentaba. Se lamió los labios y mostró una sonrisa profunda.
"Lo sé. Por eso me intereso más.
Entonces, ¿vas a rechazar mi buena voluntad y huir?"
"Si es un interés con muchas intenciones
de esas…… creo que no es buena voluntad, sino malas intenciones……."
Tae-kyung caminó lentamente acercándose a
Woo-joo. Woo-joo, con los labios apretados, se quedó mirando a Tae-kyung sin
saber qué hacer mientras este se le acercaba.
Woo-joo, aunque estuviera desconcertado, decía
todo lo que tenía que decir, y aunque quería alejarse, no lograba ampliar la
distancia cuando el otro se acercaba. Woo-joo no sabía que eso provocaba aún
más a Tae-kyung. Viendo eso, era verdad que no estaba acostumbrado a las
relaciones con las personas.
Bueno, en realidad, en el sexo la distancia física
es más importante que la distancia emocional.
"¿No te gustan las malas
intenciones?"
"No. Me resultan incómodas."
"Entonces hagámoslo por buena
voluntad."
"Pero dijo que tenía interés."
"Intentaré fingir que no lo tengo."
"……."
"Y trataré de ocultar bien mis
intenciones."
Ante las descaradas palabras de Tae-kyung,
Woo-joo se sintió confundido.
No esperaba que le pidiera abiertamente que se
dejara engañar. Estaba tan seguro de sí mismo que sentía que realmente debía
hacerlo. No, sentía que eso era lo correcto. Incluso llegó a pensar si no
habría olvidado cómo relacionarse con la gente por estar solo yendo de la
piscina a casa.
"……¿Siempre es así de descarado?"
"Ya veremos. Normalmente, antes de que yo
diga algo así, son los demás quienes se interesan en mí primero."
"……."
Woo-joo se mordió el labio y se rascó la nuca.
Al no saber qué hacer, su viejo hábito salió a flote y solo su pobre cabello
estaba siendo sacrificado.
"Woo-joo, ¿beberás conmigo por buena
voluntad?"
"Dijo que tenía…… malas intenciones."
"La semana pasada celebré el funeral de
mi padre y hoy bajé aquí después de ver a mi familia pelearse por la herencia.
¿Aun así no puede ser?"
"……."
En realidad, era Woo-joo quien deseaba
fervientemente depender por una noche de este Alfa Dominante al que acababa de
conocer hoy. Era la primera vez que recibía la buena voluntad de alguien, y
aunque el afecto de alguien le daba vergüenza, no le desagradaba.
Su amable y cálida buena voluntad ya estaba
derritiendo a un Woo-joo que estaba exhausto.
No se refería solo al cansancio físico de
nadar en el mar frío. La soledad y la fatiga acumuladas durante tanto tiempo
que ya no podía ni contarlo se desmoronaban sin resistencia. Probablemente fue
posible porque el dueño de ese afecto era Tae-kyung.
Sin embargo, su razón seguía deteniéndolo,
impidiéndole simplemente dejarse llevar sin pensar en nada.
La razón era que, tras un accidente que no fue
tal, había tenido un desarrollo tardío, pero al final del día ahora era un
Omega Recesivo. Una señal instintiva parpadeaba en su interior advirtiéndole
que era peligroso para un Omega Recesivo estar a solas con un Alfa Dominante.
Pero.
Aun así, Woo-joo ya no tenía forma de seguir
rechazando a Tae-kyung.
'Padre' era el nombre que Woo-joo más tiempo
llevaba esperando y anhelando. En ese momento, la palabra 'padre' saliendo de
la boca de Tae-kyung se convirtió en un término mágico que lo desarmó; la razón
de Woo-joo ya no pudo encontrar más excusas para apartarlo.
Él, que debía esperar indefinidamente a un
padre del que ni siquiera conocía su paradero, y Tae-kyung, que acababa de
despedir al suyo. Quizás, al igual que el agua del mar es atraída por la luna,
él también estaba destinado a ser atraído por aquel hombre.
Aunque Woo-joo no comprendía todo su dolor,
quería acompañarlo a beber. Solo con esa mención al padre, pudo dejar de lado
la dura cáscara que lo desconectaba del mundo. Incluso si no fuera una deuda
que debía pagar con su cuerpo.
"Me cambiaré rápido e iré."
Woo-joo, con los pantalones cortos de
Tae-kyung en la mano, lo miró directamente a los ojos. Tae-kyung quedó grabado
en ese lago negro cuyo fondo era imposible de ver.
En ese instante, Tae-kyung descubrió a la
sirena que vivía en el lago negro. Era el pequeño pero inmenso Woo-joo, que
había nadado en el mar acercándose hacia él.
* * *
Cuando Woo-joo salió
ya vestido, la mesa estaba lista para comer. Al abrir mucho los ojos, Tae-kyung
explicó con una risa suave:
"Quisiera decir
que es para impresionarte, pero no es obra mía. La persona que cuida la villa
lo dejó preparado antes de irse, yo solo lo calenté."
Tae-kyung retiró la
silla esperando a que se sentara, pero al ver a Woo-joo allí parado, terminó
guiándolo él mismo hasta el asiento. Sabía que con una sola palabra Woo-joo lo
habría hecho, pero por alguna razón, quiso tocarlo. Era una sensación nueva,
pero no le resultaba molesta ni incómoda. Al contrario, quería buscar cualquier
excusa para volver a tocarlo.
Por eso mismo, Woo-joo
le resultaba fascinante. Era como observar un universo —literalmente su nombre—
que no podía comprenderse de un solo vistazo.
"Estará más rico
que si lo hubiera cocinado yo, así que come tranquilo."
Tae-kyung colocó dos
copas pequeñas y sirvió el soju. Mientras lo hacía, Woo-joo solo miraba
fijamente las manos de Tae-kyung. Cualquier otra persona habría levantado la
copa de inmediato para recibir el alcohol por cortesía.
Esa actitud le
resultaba curiosa. Woo-joo se desviaba sutilmente de lo que se considera
normal. Dicen que cada persona es un universo propio, pero el universo de
Woo-joo, aunque parecía similar al de los demás, se sentía completamente
distinto.
Era único y, por ello,
especial: Shin Woo-joo.
"Ahora que hay
luz, veo que tienes un cuerpo muy firme y bien formado. ¿Hacías algún
deporte?"
Cuando Tae-kyung puso
la copa frente a él, Woo-joo frotó la superficie del cristal con la yema del
dedo. La humedad se quedó en su piel.
"Nadé hasta los
diecinueve años."
"Ah. Con
razón."
'Es precioso'.
Tae-kyung añadió eso último en un susurro para sí mismo. Woo-joo parpadeó un
par de veces y se mordió el labio. Sin saber cómo reaccionar ante un cumplido
al que no estaba acostumbrado, se quedó allí con el rostro encendido de rojo.
"Seguro que te lo
dicen mucho."
"No……. Es la
primera vez. Que me dicen algo así."
"Qué extraño.
Dijiste que mucha gente te ha visto sin ropa."
"Ah, eso es……
porque soy instructor de natación……. Los alumnos no tienen más remedio que
verme todos los días."
Solo entonces
Tae-kyung lo comprendió. Era simplemente una profesión que lo obligaba a
mostrar su cuerpo, no significaba que tuviera mucha experiencia personal.
Tae-kyung estaba seguro de que, aunque otros pudieran tenerla, ese no era el
caso de Shin Woo-joo.
Woo-joo poseía esa
indiferencia de quien parece haberlo vivido todo y, al mismo tiempo, una
inocencia total sobre ciertas cosas.
En cualquier caso, eso
calmó los celos que habían empezado a hervir en él. Aunque otros celos asomaron
ligeramente, decidió ignorarlos por lo infantiles que le resultaban incluso a
él mismo.
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"Ah. ¿Trabajas
como instructor? Es común que los deportistas pasen a ser educadores,
¿verdad?"
"No lo sé muy
bien."
Cuando Tae-kyung tomó
los palillos, Woo-joo también empezó a comer. Mientras Tae-kyung apenas movía
los palillos un par de veces, Woo-joo metía comida en su boca sin descanso.
Quiso decirle que comiera más despacio para no atragantarse, pero al ver que ni
siquiera él mismo era consciente de su ritmo, lo dejó estar.
O tenía mucha hambre o
vivía una realidad donde comer así de rápido se había vuelto un hábito
necesario.
Tae-kyung no quería
que Woo-joo se diera cuenta de ninguna de las dos opciones. Sabía que, en el
momento en que se lo dijera, Woo-joo se volvería tan consciente de sí mismo que
ni siquiera podría respirar con tranquilidad.
No era por pura
consideración hacia él. Tae-kyung no era una buena persona que ofreciera
amabilidad a cualquiera. Era simplemente el egoísmo de querer que Woo-joo se
concentrara solo en él en este momento.
Woo-joo sintió la
mirada y levantó la cabeza. Solo al encontrarse con los ojos de Tae-kyung, que
lo observaba apoyando la barbilla en su mano, se dio cuenta de que este no
estaba comiendo nada. Sus pupilas, como lagos negros, se movieron inquietas. Su
rostro atractivo parecía por un momento el de un niño pequeño.
"Siendo alguien
con tan poco interés en los demás, ¿cómo es que aceptaste ser mi compañero de
bebida?"
Cuando Tae-kyung soltó
la broma con una sonrisa, Woo-joo masticó con los palillos aún en la boca. Sus
ojos seguían moviéndose de un lado a otro.
"Como dijo que su
padre había muerto……."
"Ah. Eso fue un
truco."
"¿Es
mentira?"
Woo-joo abrió mucho
los ojos y sus pupilas se fijaron en Tae-kyung. Fue una reacción mucho más
dramática que cuando mencionó los cinco millones de wones. Bueno, era normal;
para la mayoría, la familia es más importante que el dinero.
"Uno no miente
sobre esas cosas. Pero como dije antes, no es que necesite consuelo. Solo fingí
un poco de lástima porque pensé que Woo-joo huiría."
"Ah……. ¿Se
llevaba mal con su padre?"
Un rastro de alivio
cruzó los ojos de Woo-joo. Tae-kyung sintió que se le secaba la boca al verlo.
Cada vez que se enfrentaba a la inocencia de Woo-joo, algo se retorcía en sus
entrañas. Sabía que esa sensación era un deseo oscuro y sombrío, pero intentaba
ignorarlo por el último rastro de conciencia que le quedaba.
Era la clase de
historia que se ve en las noticias: tipos que seducen a jóvenes que huyen de
casa. Se sentía como esa clase de basura y por eso no se atrevía a mostrar su
lujuria.
"No podía ser
buena. Mi madre estuvo mucho tiempo en cama y él me engañó con su secretaria,
un omega. Lo hacían por toda la casa sabiendo que mi madre estaba allí, viendo
y oyendo todo. Eso es algo difícil de aceptar incluso para un adulto. Ah, este
es el lugar donde mi madre estuvo hasta que murió. Cuando supo que ya no había
esperanza, dijo que quería pasar sus días tranquila en un lugar con aire
puro."
Ante las palabras de
Tae-kyung, Woo-joo giró la cabeza y observó el interior de la casa con
atención. Pensó que, aunque Tae-kyung decía no necesitar consuelo por la muerte
de su padre, el hecho de haber venido al lugar donde vivió su madre era una
prueba de que los extrañaba. Quizás más aún por la mala relación con su padre.
Woo-joo recordó a su
propio padre, con quien no podía contactar. No sabía qué situación era mejor:
si la suya, creyendo que su padre seguía vivo en algún lugar, o la de
Tae-kyung, que se había quedado solo tras perder a ambos.
Sin embargo,
sospechaba que el único punto en común entre ambos era la 'soledad'. Porque
quedarse solo en este inmenso universo se sentía como convertirse en una mota
de polvo, insignificante pero gigante a la vez.
"Resultó que ya
me estaba engañando desde antes. Incluso tienen un hijo juntos, con eso te digo
todo. Luego, cuando mi madre quedó postrada en cama, ni siquiera se escondía y
lo metía en casa abiertamente."
La diferencia entre
Tae-kyung y él era que Tae-kyung no estaba completamente solo. Quizás tenía
parientes con quienes pelear por la herencia o muchísima gente a su alrededor,
por lo que tal vez no se sentía como esa mota de polvo en el universo. Aunque tal
vez él preferiría esa soledad absoluta.
"Ese omega cree
que tiene derecho a una parte de la herencia, lo cual es absurdo. Para empezar,
nada le pertenecía a mi padre. En fin, montó tal escándalo pidiendo dinero que
terminé huyendo aquí. Todo eso es mío."
"……."
Para Woo-joo, eso
sonaba a un cuento de hadas.
Tener una herencia que
recibir. Poder pelear por tener más. No podía ni imaginar cuánto dinero debía
ser para llegar a eso. Era como ver un mundo de fantasía a través de una
pantalla.
Definitivamente, él
pertenecía a un mundo totalmente distinto. Su capacidad para ofrecer buena
voluntad a un extraño, sentir afecto y ocultar sus malas intenciones nacía de
su propia holgura. Cuanto más se tiene, más cosas se pueden hacer.
Sin saber qué
responder, Woo-joo levantó la copa y se la bebió de un trago. Tae-kyung sonrió
y volvió a llenarla.
"Sigo intentando
seducirte, pero como Woo-joo no lo entiende, no tiene sentido."
"¿Seducirme? ¿En
qué…… parte?"
"He presumido de
que tengo mucho dinero. Hay mucha gente que se me acerca solo por mi trasfondo,
así que nunca suelo decir estas cosas primero, pero curiosamente con Woo-joo
soy una excepción."
"Ah……. No sabía
que era por eso……."
"Ah. No lo
sabías."
Tae-kyung no pudo
evitar soltar una risa amarga. Aunque sabía que era imposible, sentía que
podría creerle incluso si Woo-joo dijera que no era humano, sino una sirena.
Así de distinto e interesante le resultaba.
El dinero tiene poder.
El poder de hacer que una persona se vea diferente.
Cuanto más fuerte es
ese poder, más se inclina la gente ante él. Tae-kyung tenía muchísimo dinero y
mucha gente se había doblegado ante él. La gente sentía envidia, admiración,
celos o frustración al verlo.
Pero la reacción de
Woo-joo era, como su nombre, un 'nuevo universo'.
Woo-joo no sentía nada
de eso hacia él. Ni siquiera lo pensaba. Tae-kyung llegó a pensar que Woo-joo
ni siquiera había escuchado lo que dijo, pues no mostró la más mínima emoción.
Así que era natural
que Tae-kyung sintiera esa extraña y fuerte atracción. Era como si lo que debía
pasar estuviera fluyendo según lo planeado.
"Yo simplemente……
no pienso en nada."
"Lo sé. Por eso
supongo que eres una excepción solo para mí."
"Aunque diga eso,
sigo sin pensar nada. ¿Es bueno ser una excepción para Tae-kyung?"
"Depende de la
situación, pero para Woo-joo no es algo malo. Significa que eres especial para
mí."
"……."
"Claro que puede
que solo sea algo bueno para mí. Eso es lo que querías decir, ¿verdad?"
Como Woo-joo
permanecía en silencio, Tae-kyung soltó una sonrisa amarga. Le asombraba que
existiera alguien así.
"Que sea
diferente a los demás no significa que sea necesariamente algo bueno."
Tal como Tae-kyung
sospechaba, Woo-joo no entendía por qué ser una excepción o alguien especial
para alguien debía ser algo bueno. Al contrario, en la vida de Woo-joo, ser
diferente a los demás solía significar tener más desventajas.
No era un pensamiento
adecuado para la situación actual, pero en fin, no veía nada de bueno en ello.
¿Qué importaba que Tae-kyung tuviera mucho dinero o que él le pareciera
especial?
"Vaya, me vas a
volver loco. Woo-joo, hazte responsable. Estaba intentando mostrar mi atractivo
con toda la intención de seducirte, pero soy yo el que está quedando
hechizado."
"Ah…… yo……
lamento no haber reconocido el atractivo de Tae-kyung."
"Te digo que me
vuelves loco. Hasta te disculpas por esto."
"¿Es que…… no
debía hacerlo?"
"Jajaja. No. Solo
quería decir que estoy experimentando cosas muy nuevas por culpa de
Woo-joo."
Al ver a Tae-kyung
riendo suavemente, Woo-joo solo se mordió el labio en lugar de responder. No
entendía por qué reía ni qué era lo que le estaba haciendo vivir una
experiencia nueva.
Para empezar, el
intento de seducción de Tae-kyung no le llegaba porque Joo Tae-kyung no era
alguien a quien él se sintiera capaz de juzgar.
En realidad, para
Woo-joo todo el mundo era así. Él no juzgaba ni evaluaba a nadie. Ni siquiera
se le ocurría. Cualquiera que fuera, seguramente tendría una vida mejor que la
suya.
Si acaso, tener esa
clase de pensamientos le parecía un lujo. Tenía que mover el cuerpo para ganar
dinero y ganar dinero para pagar los intereses. En la cabeza de Woo-joo no
había espacio para nada que no fuera mantener a su padre a salvo.
"Pero Woo-joo, te
falta mucha malicia. No sospechas nada."
"Hace un rato
estaba muy alerta……. Pero usted hizo que dejara de estarlo."
Woo-joo abrió mucho
los ojos y señaló hacia afuera con la mano, defendiendo con empeño su esfuerzo
por no seguir a un extraño así como así.
No eran palabras que
debieran salir de la boca de quien lo hizo seguirlo antes de llamar a la
policía. Después de todo, fue Tae-kyung quien lo atrajo con buena voluntad para
que pagara su deuda como compañero de bebida.
"Entonces, ¿estás
alerta pero no desconfías?"
"¿Yo…… soy
así?"
"Se nota a leguas
que lo de beber alcohol es una táctica de seducción."
"Dijo que
necesitaba un compañero de bebida y solo quise ayudar."
"¿Acaso no puedo
beber solo si no tengo compañero? ¿O es que tu presencia va a hacer que tu
difunto padre abra los ojos? Es solo una táctica."
Woo-joo sintió como si
le hubieran dado un golpe por la espalda, aunque técnicamente no había perdido
nada y, de hecho, estaba recibiendo la ayuda de Tae-kyung.
"No es eso, es
para pagar mi deuda."
Woo-joo pronunció cada
palabra con fuerza y claridad.
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Solo Tae-kyung sabía
qué parte de sus palabras era sincera, pero Woo-joo tenía claro que se estaba
burlando de él. Quería demostrarle a ese hombre que incluso un gusano se
retuerce si lo pisan.
"Es verdad.
Dijimos que esta noche lo pagarías con ese cuerpo tan bonito. ¿Cierto?"
"……."
El rostro de Woo-joo
se encendió. Aunque originalmente no quiso decir eso al hablar de pagar con su
cuerpo, en este momento era inevitable que tuviera una connotación sexual.
En realidad, Tae-kyung
lo dijo para burlarse, pero Woo-joo estaba tan ocupado tratando de enfriar su
rostro que no se dio cuenta.
Como Woo-joo solo
había vivido en el fango desde que nació, lo único que conocía era ese pequeño
y estrecho lodazal. Aunque actuara como si supiera mucho de la vida, al final
no era más que un niño que no sabía una mierda. Tenía un universo totalmente distinto
al de Joo Tae-kyung.
A Tae-kyung le
divertía todo de Woo-joo. Quería tocarlo constantemente. Quería poseerlo. No
era un anhelo profundo ni terrible; era simplemente curiosidad por algo que
nunca había tenido, o puro interés.
Era como un juguete
que, una vez obtenido, terminas tirando en algún rincón de la casa olvidando su
existencia; un deseo infantil, puro y simple.
Tae-kyung se conocía
bien y por eso estaba dudando. Si tomarlo para satisfacer ese deseo o
conformarse con haberle ofrecido una lástima barata sabiendo que terminaría
olvidándolo.
No. En realidad, por
primera vez en su vida, estaba vacilando.
Dudaba sobre herir a
Woo-joo, a quien acababa de conocer hoy.
Sabía bien que, tras
pasar una noche, a veces la otra persona quedaba herida. Aun sabiéndolo,
Tae-kyung se había acostado con quien fuera, donde fuera y cuando fuera. No
sentía la necesidad de preocuparse por los sentimientos o las heridas de los
demás.
Joo Tae-kyung era esa
clase de persona.
Estaba rumiando el
hecho de que nunca antes había dudado así. Era absurdo, pero no le desagradaba.
Ni el hecho de estar dudando, ni el Shin Woo-joo que lo provocaba.
Joo Tae-kyung siempre
había odiado parecerse a su padre. Lo que más detestaba era oír que "de
tal palo, tal astilla".
El padre de Tae-kyung
era codicioso y no se detenía ante nada para conseguir lo que quería. Como si
hubiera un manual de cómo debe ser un millonario, hacía todo lo que se le
antojaba. Incluso si era la vulgaridad de acostarse con su secretaria en la
misma casa donde estaba su esposa.
Tae-kyung era igual
que su padre. La única diferencia, por suerte, era que no tenía tanta ambición.
Porque antes de desear algo, si decidía tenerlo, ya estaba en sus manos.
Si no lo tenía, lo
conseguía; si dejaba de necesitarlo, lo tiraba. Lo que sufrieran los demás en
el proceso no era asunto suyo. Sus parejas cambiaban siempre en cuestión de una
noche o pocos días.
Y ese hombre estaba
dudando por primera vez. Porque quería poseer a Shin Woo-joo ahora mismo.
Curiosamente, cuanto
más lo deseaba, más se alargaba su conflicto interno. Sobre si herir o no a
Shin Woo-joo.
"¿Qué tal si
empiezas a ver como algo bueno el hecho de ser una excepción para mí?"
"¿Es eso
importante?"
"Aunque no lo
sea, inténtalo. Un Joo Tae-kyung que no necesita nada está fingiendo lástima
por primera vez para intentar seducirte."
Woo-joo se mordió el
labio pensativo y miró de reojo a Tae-kyung. Su sonrisa relajada lo confundía
aún más. No sabía ni siquiera qué debía hacer en este momento.
Como nunca en su vida
se había detenido a pensar en lo que quería, era normal que no supiera qué
hacer. En el mundo de Woo-joo, incluso ese tipo de pensamientos eran un lujo.
Simplemente, en este
momento, quería ignorar con todas sus fuerzas la realidad que tenía enfrente. A
ese Alfa Dominante de sonrisa bonita y sus tácticas de seducción.
"Hace un momento
dijo claramente…… que ocultaría sus malas intenciones."
"Sí. No te estoy
mostrando mis malas intenciones, estoy mostrándote mi atractivo."
"Yo…… soy nuevo
en esto. No sé muy bien qué debo hacer."
Woo-joo finalmente
soltó un pequeño suspiro y dejó los palillos en la mesa.
No debió haber puesto
un pie en esta casa. Como siempre, debió haber regresado a su cuarto frío y solitario.
Su propio y pequeño universo, donde podía postergar el hambre acurrucándose
hasta quedarse dormido, le acariciaba la mente con nostalgia.
"Woo-joo."
"Sí."
"¿No tienes
planes o intención de enamorarte de mí?"
"No."
Ante la respuesta
rápida y escueta, Tae-kyung estalló en una carcajada. 'Ah, definitivamente lo
quiero'.
Tae-kyung extendió la
mano y rozó suavemente el flequillo húmedo de Woo-joo. El lago negro,
sobresaltado, se ocultó tras los párpados antes de reaparecer. 'Incluso ver
lágrimas caer en ese lago sería hermoso', pensó.
Cuando el calor empezó
a brotar de las yemas de los dedos de Tae-kyung, Woo-joo tragó saliva
inconscientemente. Sentía una calidez desconocida y vívida transmitiéndose
hacia él. La tensión cubrió todo su cuerpo y se le secó la boca.
Woo-joo sabía que, si
en ese momento le decía a Tae-kyung que no quería, él apartaría la mano de
inmediato. Sabía que se levantaría y lo guiaría a la habitación donde pasaría
la noche.
Y después, Tae-kyung
volvería a su propio dormitorio y no volvería a buscarlo hasta el amanecer; es
más, ni siquiera lo buscaría antes de que Woo-joo abandonara la villa por la
mañana. Un rechazo ahora significaba eso: Joo Tae-kyung no tendría más razones
para mirar a Shin Woo-joo.
Podía simplemente
rechazarlo y ya, pero no entendía por qué no podía articular palabra. Se sentía
como si estuviera flotando en medio del mar; su mente estaba nublada y sus
sentidos embotados. Lo único de lo que estaba seguro era de que quería que
Tae-kyung siguiera prestándole atención.
El calor y la
amabilidad que recibía después de tanto tiempo terminaron por devastar la mente
de Woo-joo. No le permitían pensar en nada; solo quería apoyarse en esa
calidez.
No le importaba si era
un sueño que desaparecería con un soplo, como los fósforos de 'La pequeña
cerillera'. Es más, al pensar que era un sueño que se rompería en una sola
noche, sentía más ganas de aferrarse. Hacía tanto tiempo que no sentía este
calor que apenas podía recordarlo, y al pensar que nunca volvería a recibirlo,
le resultaba aún más valioso.
No pediría más, ¿acaso
no podía recibir este calor y amabilidad aunque fuera solo por hoy?
Solo un día.
Si se le permitía
pasar este día aferrado a las manos grandes y al pecho ancho de este Alfa
Dominante, sentiría que habría agotado toda la suerte que le quedaba para el
resto de su vida. Aunque, claro, dudaba tener tanta suerte acumulada.
"¿Por qué no te
alejas? Si no lo haces, voy a malinterpretarlo."
Tae-kyung retiró la
mano con una risotada suave. Ante la pérdida de ese calor, Woo-joo se mordió el
interior de la mejilla. Reprimió con fuerza las palabras que querían
escapársele.
Mientras tanto,
Tae-kyung intentó servirse más soju, pero frunció el ceño al ver la botella
vacía. Para empezar, el soju no era de su agrado. Solo le pareció la bebida
adecuada para conmemorar a un padre barato que se había convertido en un puñado
de cenizas.
"¿Sabes beber
vino?"
"No lo sé. Nunca
lo he probado."
"¿Entonces
quieres probarlo?"
"……Sí."
Woo-joo dudó un
instante antes de responder lentamente. No le importaba si lo que el otro
mostraba era una táctica o malas intenciones. Al contrario, sentía una
creciente ansiedad ante la amabilidad que Tae-kyung le brindaba.
Si no lo hubiera
conocido, habría sido distinto, pero haber probado ese calor por un momento
solo lo dejaba más sediento. Tras la muerte de su madre y la desaparición de su
padre, esta primera muestra de calidez sacudía su corazón con fuerza.
Tae-kyung limpió la
mesa, se ausentó un momento y regresó con una botella de vino y dos copas. El
aire frío del exterior se había pegado a su ropa tras haber ido a la bodega de
vinos.
Aunque ese aire frío
desaparecía sin dejar rastro con cada movimiento del hombre, Woo-joo no podía
evitar pensar en los fósforos de la cerillera. Específicamente, en el humo que
se dispersa cuando la llama se apaga.
Woo-joo estaba seguro
de que, cuando la luz se extinguía y los sueños de la niña desaparecían cada
vez que intentaba alcanzar algo, lo que más frío le hacía sentir no era la
nieve ni el clima, sino la soledad. Porque la soledad y el aislamiento solo son
amigos que te acompañan, no la fuerza que te ayuda a resistir.
Tae-kyung era,
simplemente, esa pequeña y momentánea luz que obtuvo la pequeña cerillera. Una
que desaparecería al pasar la noche.
Si era así, ¿no podría
estirar la mano solo por un momento?
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Mientras la copa
redonda se llenaba de vino tinto, Woo-joo miró su propio reflejo en el cristal.
Su rostro estaba completamente sonrojado, no sabía si por el vino o por
Tae-kyung.
Parpadeó y se presionó
ambas mejillas con las manos. Era imposible que el cristal reflejara el rubor
de su rostro; simplemente era lo que él estaba pensando.
"Bebe. Te
gustará."
"Gracias."
Woo-joo tomó la copa
con ambas manos. Intentó recordar cómo se sostenía, algo que quizás habría
visto en alguna parte, pero terminó rindiéndose. Creía recordar que se sujetaba
por el tallo largo, o quizás envolviendo la parte redonda. Al no estar seguro,
decidió simplemente concentrarse en sostenerla bien para que no se le cayera.
Después de todo, todo
era nuevo para él, y Tae-kyung ya lo había descifrado con precisión. Se sentía
aliviado de no tener que fingir que sabía algo que ignoraba.
Se llevó la copa a los
labios y dejó que el líquido fluyera lentamente. Más que disfrutar el sabor,
sus movimientos eran excesivamente cautelosos por el miedo a que el vino
tuviera un sabor extraño al ser su primera vez.
"¡Ah!"
"¿Está rico,
verdad?"
Cuando el aroma dulce
llenó su boca, los ojos de Woo-joo se agrandaron. Sus pupilas brillaron, los
músculos tensos de su boca se relajaron y las comisuras de sus labios se
elevaron sutilmente.
Tae-kyung asintió
mientras observaba el cambio en el rostro de Woo-joo. 'Te lo dije. Que estaría
rico'.
"Aunque esté
rico, tiene una graduación alcohólica alta, así que no bebas demasiado
rápido."
"Sí."
Apenas terminó de
responder, Woo-joo volvió a llevarse el vino a la boca. Al verlo dar pequeños
sorbos mientras sonreía tontamente, parecía que esto le gustaba mucho más que
el soju.
"No eras un
compañero de bebida, eras un bebedor empedernido."
"Ah……. Sin darme
cuenta…… lo siento."
"No. Es una
broma. Me gusta ver que Woo-joo disfruta la bebida."
"……Gracias."
Woo-joo volvió a
inclinar la cabeza. Sus mejillas estaban teñidas de un rojo vibrante. Tae-kyung
lamió sus labios mientras miraba fijamente ese rubor.
"Entonces, ¿puedo
seguir intentando seducirte?"
"Pero si ya me ha
mostrado sus…… tácticas de forma muy directa."
"No te habías
dado cuenta hasta que yo te dije que era una táctica."
"……."
Woo-joo apretó los
labios. Sentía que lo estaban desnudando emocionalmente, pieza por pieza.
Tae-kyung no lo sabía,
pero cada palabra suya lo golpeaba, lo rompía y lo escudriñaba por completo.
Hasta ahora, el
universo de Shin Woo-joo había sido el silencio y la oscuridad absoluta; por
mucho que lo sacudieran, solo existía la negrura. Sin embargo, Tae-kyung estaba
agitando esa oscuridad primordial, invadiendo su lugar más profundo de un solo
golpe.
No había nada más que
oscuridad.
Desde la perspectiva
de Tae-kyung, eso significaba que Woo-joo no sabía nada y no había
experimentado nada.
"Puedes decirme
que no. No por eso voy a quitarte lo que estás comiendo. Aunque por pura
malicia podría darte más."
Como Woo-joo
permanecía en silencio, Tae-kyung le sirvió más vino.
De pronto, se le
ocurrió que quizás Woo-joo no sabía cómo rechazar a alguien. Este extraño Shin
Woo-joo, que parecía alerta pero no lo estaba, que parecía saberlo todo pero no
sabía nada, y que poseía esa extraña indiferencia, tal vez pensaba que debía
pagar su deuda con quien le ofreció buena voluntad.
Fue por eso que
Tae-kyung dejó de intentar sacudirlo con palabras dulces para poseerlo.
Por muy 'basura
caballerosa' que fuera, no le interesaba la prostitución. Pensar en Woo-joo
abriendo las piernas solo para pagar una deuda le provocaba náuseas.
"¿Woo-joo?"
"……."
Aun así, seguía sin
haber reacción. Aunque le sirvió más vino, no bebió, y sus labios no parecían
querer abrirse. Solo se los mordisqueaba incesantemente.
Justo cuando Tae-kyung
ladeaba la cabeza para volver a llamarlo, los labios de Woo-joo se abrieron un
poco más rápido.
"Si le digo que
puede malinterpretarlo…… ¿lo hará?"
"……."
Tae-kyung se quedó
mudo. Sus labios permanecieron abiertos, pero sintió un nudo en la garganta.
Era la frase que había estado esperando, pero al mismo tiempo, algo que no
imaginó escuchar así.
"Woo-joo."
"Sí."
"Lo de pagar la
deuda con el cuerpo, ya está saldado por haber sido mi compañero de bebida. Si
es por pagar una deuda, olvida esa idea."
"No es por eso.
Es solo que…… quiero hacerlo."
"Esa frase…… no
podrás retirarla. Piénsalo bien."
La mano de Tae-kyung,
que sujetaba la botella de vino, se tensó. Apretó los dientes y respiró hondo.
Su sangre hervía, pero aún no era el momento. Tenía que confirmar que lo que
Woo-joo quería no era diferente de lo que él deseaba.
"Siento que hoy
es mi día de suerte. Siento que he gastado toda la suerte que me quedaba en el
día de hoy, ¡ah!"
"Me vas a volver
loco, Shin Woo-joo."
Suerte. Tae-kyung no
pudo contenerse al oír que conocerlo a él era como haber agotado toda su
fortuna.
Se levantó de golpe,
cargó a Woo-joo y lo sentó sobre la mesa. La silla cayó al suelo con estrépito,
pero Tae-kyung no escuchó nada.
"Es la última
vez. Responde bien. Aún puedes rechazarme."
"No tiene que
preocuparse de que me aferre a usted. Sé perfectamente que es solo por
hoy."
Apenas terminó de
hablar, Tae-kyung devoró los labios de Woo-joo. Tiró de su nuca con más fuerza,
sin permitir el más mínimo espacio. Tae-kyung succionó y mordió sus labios
repetidamente hasta que Woo-joo, sin aliento, empezó a darle golpecitos en el
brazo.
Fue el momento en que
una gran estrella comenzó a explotar en el universo que nadie había descubierto
antes.
"Espe…… ah."
Los labios de
Tae-kyung descendieron por la línea del cuello dejando marcas rojas. En los
lugares donde nunca antes había llegado la mano de nadie, se extendía el calor
de un extraño. Los dedos de los pies de Woo-joo se encogieron y sintió una
presión en el bajo vientre. La mano de Tae-kyung entró bajo la camiseta blanca
y su aliento caliente acarició la zona cerca de la clavícula.
Tae-kyung sintió que
la piel de Woo-joo se adhería a su mano. No es que estuviera pegajosa, sino que
parecía atraer su mano hacia él. No podía apartarse, y no quería hacerlo.
Al contrario, quería
que todo su cuerpo ardiente estuviera en contacto con el de Woo-joo. Cada una
de sus células hervía. Su pene endurecido empezó a palpitar. Ver a Woo-joo
gimiendo y sin saber qué hacer cada vez que su mano lo tocaba, le secaba la
boca.
No hacía falta
preguntar para saber que nunca había tenido una experiencia así con nadie.
Aunque solo habían hablado un poco, era fácil adivinar que no estaba
acostumbrado a las relaciones personales.
Woo-joo le estaba
entregando por primera vez su cuerpo, aquel que nunca había permitido a nadie
más. Ese sentimiento de satisfacción hizo que su boca ardiera y su sed
aumentara. Le resultaba adorable verlo temblar, apretando los puños con fuerza
por no saber qué hacer.
Se sentía como dar el
primer paso en un universo que nadie había pisado. Una oleada de éxtasis lo
invadió, acompañada de un deseo destructivo.
Quería sacudir a
Woo-joo, presionarlo y distorsionar ese rostro que parecía tan pulcro y
ordenado. Pensar en esos ojos como abismos negros derramando lágrimas mientras
se aferraba a él, hacía que su lujuria galopara desbocada.
Por eso, decidió no
preguntarle si era su primera vez. Sabía que Woo-joo, al no tener experiencia,
sentiría dolor y miedo, pero no quería preocuparse por eso. Precisamente para
evitar esas complicaciones, siempre se había divertido con gente tan curtida
como él.
Sobre todo, porque
algún día Woo-joo recordaría el día de hoy al pensar en su primera vez, y
Tae-kyung no tenía intención de permanecer como alguien importante para él.
Pensaba devorar todo de Woo-joo fingiendo no saber nada, para luego no dejar ni
un recuerdo cuando saliera el sol. Ni en su propia memoria, ni en la de Shin
Woo-joo.
"Esto……."
"Sabes mi
nombre."
"……Tae-kyung."
Woo-joo vaciló antes
de pronunciar su nombre. Le resultaba extraño llamar a alguien así.
En su trabajo, le
bastaba con llamar a todos 'cliente'. Nunca le importó cuál era el nombre de
los socios. Hacía mucho tiempo que no llamaba a alguien por su nombre. Una onda
se formó en la superficie de su corazón, hasta entonces en calma.
"Dime, Shin
Woo-joo."
Ante la respuesta
teñida de risa de Tae-kyung, Woo-joo se mordió el labio. Sus dedos se tensaron
ante la caricia en su espalda por debajo de la ropa. El calor acumulado en su
vientre calentó todo su cuerpo.
"¿Puedo…… liberar
mis feromonas?"
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"¿Pensabas tener
sexo sin liberar tus feromonas? A mí me gustan las cosas un poco sucias y
desordenadas. ¿Quieres que yo tampoco las libere?"
"Ah, no……. Es que
ah, cada vez que la mano de Tae-kyung me toca, las feromonas salen solas……. No
sabía si estaba bien hacerlo, ¡ah! Espere……."
Al sentir el aliento
caliente del susurro de Tae-kyung, el vello de su oreja se erizó. Cuando volvió
a tensarse apretando su vientre, Tae-kyung soltó una risita y lamió su oreja.
Un sonido húmedo empapó de inmediato el oído de Woo-joo.
Cuando Woo-joo giró la
cabeza sorprendido, Tae-kyung mordisqueó su cuello y respondió con voz ronca:
"¿No será que lo
que no quieres es dejarlas salir?"
"Nos enseñan que
liberar feromonas es una falta de respeto, ¡ah!"
"¿Quién dice
eso?"
"Así es como se
aprende……."
Apenas terminó de
hablar, Tae-kyung se detuvo. Dejó de acosarlo y presionarlo, frunció el ceño y
movió los ojos como si no pudiera creerlo antes de preguntar de nuevo:
"¿No me digas que
es lo primero que aprendes tras manifestarte?"
Woo-joo asintió en
lugar de responder.
"Eres un
bebé."
"¿Yo?"
El lago negro de
Woo-joo se ocultó y reapareció entre sus párpados parpadeantes. Tae-kyung soltó
una risa incrédula al ver esas pupilas que lo reflejaban solo a él, como un
lago negro puro que no cuestionaba nada.
"¿También te
dicen que no las liberes durante el sexo?"
"No es eso,
pero…… creo que se necesita el consentimiento de la otra parte……."
"Si no quieres,
puedes aguantar."
"No es eso. Pensé
que no debía ser más descortés con alguien tan amable……."
Una risa corta escapó
de Tae-kyung. Cuando Woo-joo levantó la vista para mirarlo, Tae-kyung apoyó las
manos sobre la mesa, a ambos lados de la cintura de Woo-joo.
Esa postura, que
parecía indicar que no lo dejaría ir bajo ninguna circunstancia, hizo que
Woo-joo se sintiera aliviado inconscientemente. Porque estaba seguro de que la
llama de su fósforo no se apagaría, al menos, hasta que saliera el sol mañana.
"Woo-joo."
"Sí."
"¿Soy
amable?"
"Sí."
"¿No se te ocurre
que puedo haberte ofrecido buena voluntad solo para hacerte esto? Te dije que
tenía interés y malas intenciones. ¿Aun así soy amable?"
"Sí."
"¿Por qué?"
"Porque se
detendría ahora mismo si yo le dijera que no quiero."
Aunque era un poco
absurdo, según las palabras de Woo-joo, él sí era una persona amable. Por muy
basura que fuera su personalidad, no era un criminal sexual ni un despojo
humano que tapara la boca de alguien a la fuerza para desvestirlo y devorarlo.
Por supuesto, no
dudaba en hacer lo que fuera para conseguir lo que quería, y su vida cotidiana
era un libertinaje donde se apareaba como un animal con sus compañeros de
turno. Pero, al final, sus parejas también terminaban aferrándose a él
frenéticamente, así que, en lo que respecta al sexo, no había por qué
considerarlo el único "basura".
"Libera tus
feromonas. Odio a los que se hacen los recatados mientras follan. Al fin y al
cabo, el sexo es algo sucio y desordenado."
Tae-kyung lamió los
labios de Woo-joo con un sonido húmedo. Woo-joo, poco acostumbrado a tal
contacto, se aferró al cuello de la camisa de Tae-kyung con ambas manos
mientras su rostro se encendía, pero no lo apartó.
Tae-kyung también
sentía que alguien tan inexperto como Woo-joo era una novedad; le resultaba
fascinante, interesante y, extrañamente, adorable.
"Entonces, ah.
¿……Realmente puedo hacerlo……?"
"Los Alfas y
Omegas tienen feromonas precisamente para aparearse. En el futuro, con quien
sea que te acuestes, libera tus feromonas. Es lo natural."
Era una insinuación
implícita de que esto era solo cosa de una noche.
Woo-joo asintió. De
todos modos, una vez pasado el día de hoy, nadie conocería sus feromonas. No
tenía a nadie con quien quisiera compartir nada, ya fuera sexo o una relación.
Si no fuera por hoy,
probablemente nadie en su vida habría llegado a conocer este aroma. Así que no
había nada que lamentar ni por qué ponerse sentimental. Sentir el calor de otra
persona por esta única noche era suficiente.
Para eso, la cerillera
había usado sus propios fósforos. Sabiendo que al pasar la noche se apagarían
o, mejor dicho, desaparecerían sin dejar rastro.
"La próxima vez,
elige bien a la persona. No a una basura como yo."
"Lo haré."
Ante la respuesta de
Woo-joo, aceptando que se abriría de piernas para otro tipo antes siquiera de
haber empezado con él, Tae-kyung sintió, por alguna razón, que se le revolvían
las entrañas. A pesar de haber sido él quien sacó el tema, ver a Woo-joo
asintiendo y respondiendo así le hizo rechinar los dientes. '¿Acaso tienes idea
de lo que voy a hacerte aquí?'.
Sin embargo, era lo
correcto. No importaba cómo viviera Shin Woo-joo en el futuro, él solo tenía
que disfrutar el hoy y terminar. Preocuparse por el próximo Alfa de Woo-joo no
era propio de él.
Tae-kyung se burló de
su propia e innecesaria intromisión mientras desvestía a Woo-joo. La piel
limpia y blanca de la sirena reflejaba la luz de la estancia.
Frotó un pezón rosado
con la yema del dedo mientras masticaba un insulto. 'Así que este cuerpo,
maldita sea, también lo verán otros tipos'.
"Ah……."
Al instante, Woo-joo
se sonrojó y se mordió el labio. Tanto el gemido que escapó de su boca como el
hecho de que esa pequeña protuberancia —a la que normalmente no prestaba
atención— se endureciera por el estímulo, le resultaban extraños. Incluso la
mirada fija de Tae-kyung parecía despertar su sensibilidad sexual.
Tae-kyung rascó el pecho
de Woo-joo con la uña antes de agachar la cabeza. Empezó a lamer con la lengua
el otro pezón que aún no había tocado.
La pequeña
protuberancia, humedecida por la saliva de Tae-kyung, se endureció rápidamente.
El pezón erecto brillaba por el fluido y se iba acostumbrando al estímulo.
Cuando Tae-kyung empezó a succionarlo y lamerlo como si fuera un caramelo, el
pecho de Woo-joo se agitó.
¿Sería porque su
nombre significaba "Universo"? De pronto, a Tae-kyung le asaltó el
pensamiento infantil de ser un conquistador pisando por primera vez un universo
inmaculado y limpio. Aun así, seguía sintiendo el deseo carnal de conquistar a
Shin Woo-joo. No pensaba negarlo. Porque, lógicamente, eso era lo que iba a
hacer.
"¡Ah, mmm!"
Woo-joo soltó un
gemido y se cubrió la boca apresuradamente.
El calor que comenzó
en la punta de su pecho recorrió sus venas, quemando todo su cuerpo, y este
empezó a agitarse a su antojo, ignorando la voluntad de su dueño. Echó la
cabeza hacia atrás, abrió los labios y soltó un gemido que jamás se había oído
a sí mismo. Al contraer el bajo vientre, sintió un picor insoportable en algún
lugar de su parte posterior.
"Tienes una
terquedad innecesaria."
"……¿Qué?"
"Eso de contener
los gemidos."
"Ah…… es que me
parece extraño……."
"No es extraño, así
que no te contengas."
Al verlo tan ajeno
incluso a sus propios gemidos, a Tae-kyung le hirvió un deseo de posesión aún
más severo. Era como si solo él conociera el canto de esta sirena que había
recogido del mar.
Woo-joo se mordisqueó
los labios pero bajó las manos lentamente. Cuando sus manos vagaron sin saber
dónde apoyarse, Tae-kyung las tomó y las llevó al pecho de Woo-joo, el mismo
que acababa de estar atormentando.
"Ah,
espera."
"Hazlo tú mismo.
Se ve bien."
En el momento en que
Woo-joo intentó retirar las manos por la vergüenza, de repente el entorno se
volvió azul profundo. Una luz blanca que atravesaba la superficie ondulante del
mar brillaba por todas partes. Era exactamente como estar bajo el agua.
Entonces, su corazón
inquieto empezó a calmarse. Creía haber tocado los fósforos de la cerillera,
pero al sujetarlos, resultó ser el mar. Un mar suave y ondulante mecía su
cuerpo. Al entregarse a ese abrazo, un calor ardiente estalló como un volcán en
lo profundo de su vientre.
De pronto, se dio
cuenta de que su vista estaba fija en el techo de la villa. El líquido
preseminal que brotaba de su pene empapaba su ropa interior. No sabía en qué
momento lo habían tumbado sobre la mesa, ni siquiera cuándo se le había erectado
el pene. De su boca ya escapaban gemidos intermitentes.
El mar, que pensó que
sería frío, era cálido, acogedor y familiar. Se entregó con naturalidad a ese
vasto océano que nunca pudo haber visto ni mucho menos experimentado. Cuando
las pequeñas olas lo envolvieron, sintió una paz inexplicable.
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No tenía miedo de que
el mar lo devorara. Se sentía como si encajara perfectamente, como si siempre
hubiera sido así.
"El mar, ah. ¿Por
qué hay…… un mar?"
"Porque es mi
feromona."
"Ah…….
Azul……."
Todo ese mundo azul
era deslumbrante. Era tan hermoso que, a medida que se sumergía en él, su
cuerpo se calentaba más. Su bajo vientre ardía y su pecho se elevaba. Cada vez
que las yemas de los dedos de Tae-kyung jugueteaban con sus pezones erectos, su
cintura se sacudía.
"¿Y sabes por qué
el mar se ve azul?"
"El cielo…… ¡ah,
duele!"
Tae-kyung mordisqueó
la pequeña protuberancia endurecida con sus dientes frontales. Woo-joo,
asustado, empujó la cabeza de Tae-kyung, pero una ola azul gigante le arrebató
las fuerzas de las manos. Sus pies se tensaron. Sentía que todo su cuerpo se
retorcía ante sensaciones tan desconocidas.
"Me habría
decepcionado si no lo supieras, Woo-joo."
"¡Ah, ah!"
La mano de Tae-kyung
apretaba su otro pecho. En un lado coexistía el dolor del mordisco húmedo; en
el otro, el estímulo del rascado de unos dedos calientes. Su instinto no pudo
soportar el calor de su cuerpo y abrió de par en par todos sus sentidos.
Su entrada se contrajo
y sintió un cosquilleo en el interior del vientre. Su razón se alejaba y
regresaba siguiendo las olas de feromonas de Tae-kyung.
Y en ese instante,
Tae-kyung soltó una risa irónica ante el aroma suave y fresco a jabón que lo
envolvió de repente.
"Esto no es como
tirarse a un niño, pero……."
Si acaso, encajaba
bien.
Shin Woo-joo navegando
por el mar.
Parecía que, incluso
en un abismo donde no llega ni un punto de luz, él cortaría el agua de forma
noble y limpia. Su suave aroma a jabón atraía a la gente con la misma
naturalidad que una sirena que hechizaba con su canto sobre el mar.
Quienes vieran a
Woo-joo creerían que podrían escapar en cualquier momento, sin saber que
estaban siendo hechizados. Sin saber que esa fe estúpida los hundiría en un
abismo tan profundo del que jamás podrían volver a la superficie.
Para Tae-kyung,
Woo-joo era la sirena misma.
Tuvo que admitir que,
desde el momento en que lo vio acercarse nadando en el mar, ya estaba
hechizado. Comprendió que la extrañeza que sintió al ver sus pies y piernas
pisando tierra firme nacía de que su corazón ya lo consideraba un ser marino.
"Ah……. ¿No le
gusta mi aroma?"
"¿Acaso eso
importa?"
'De todos modos vamos
a revolcarnos de forma desordenada'.
Tras susurrar eso, la
mano de Tae-kyung apretó con fuerza una de las nalgas de Woo-joo.
Debido a la fuerza con
la que lo sujetó, como si quisiera reventarla, Woo-joo forcejeó sacudiendo la
cabeza. Golpeó el dorso de la mano de Tae-kyung, pero lo único que pudo hacer
fue soltar gemidos hasta que él lo soltó.
"Si no le
gustaba, ah. Iba a intentar…… contenerlo."
"Adelante. Si
puedes."
"¿Qué?"
"¿Apostamos? A
ver si puedes contener tus feromonas o no."
"……¿Recuerda que
no tengo nada y que ya pagué mi deuda siendo su compañero de bebida?"
Las cejas de Woo-joo
cayeron con pesadumbre. Fuera cual fuera la apuesta, él no tenía nada que
ofrecer. Ya no podía pagar con su cuerpo, por lo que, quisiera o no, la apuesta
no tenía sentido.
"Si yo gano,
¿cantarás para mí?"
"……¿Qué?"
"Canta mientras
te follo. Bueno, no sé si serás capaz de cantar bien en ese estado."
Fue una propuesta
impulsiva. Al fin y al cabo, es imposible que las feromonas no fluyan durante
el sexo.
Tae-kyung sabía esto,
pero el esfuerzo de Woo-joo por intentar complacerlo le pareció tan loable que
quiso burlarse más de él. Era un deseo sombrío de sacudir por completo al
adorable Woo-joo.
No era culpa suya
haberse dejado hechizar por una sirena en la oscuridad profunda. Era
simplemente inevitable. Estaba seguro de que nadie podría evitar ser hechizado
al ver a Woo-joo caminar desde el mar hacia él en una noche como esta. Era una
sirena que se le acercó como el destino.
Una sirena real, cuyas
líneas eran tan pulcras que, irónicamente, despertaban más lujuria.
Incluso su rostro, que
intentaba contener los gemidos de excitación, lo estimulaba. Quería abrir esos
labios para que derramaran saliva y gemidos sin control. Sentía que su sed
ardiente se saciaría al escuchar sus alaridos cada vez que lo embistiera. Al igual
que los marineros perdían el juicio con el canto de las sirenas, él estaba
destinado a perderse en los sonidos de Woo-joo.
Solo de imaginarlo, la
sangre fluyó a su pene y su cuerpo ardió. Al mismo tiempo, el rubor que teñía
el rostro de Woo-joo se extendió por todo su cuerpo. El lago negro vibró con
fuerza, formando ondas. La confusión llenó su rostro.
"Simplemente……
simplemente las liberaré. A mí también me gusta más así."
Apenas terminó de
hablar, el aroma a jabón brotó densamente envolviéndolos a ambos. El mar
profundo y vasto se transformó en un océano refrescante con espuma suave.
"Qué pena. Quería
oírte cantar."
"¿Por qué querría
eso……? No se burle de mí."
La perplejidad de
Woo-joo era evidente. Solo cuando la mano de Tae-kyung subió por la pernera de
sus pantalones cortos —que le cubrían hasta el muslo— y entró en ellos, Woo-joo
hizo un puchero. El roce en la piel sensible de la parte interna del muslo hizo
que fluyera aún más sangre a su pene.
"Si te digo que
no me burlo y que hablo en serio, ¿cantarás?"
"Ah……. No
quiero."
"Qué
lástima."
Woo-joo negó con la
cabeza, con el rostro totalmente rojo. A diferencia de su tono de voz seco, el
roce cerca de su perineo era sumamente pegajoso. Su pene se endureció más y su
cuerpo se tensó. Mientras él se retorcía sin saber qué hacer, una risa baja
escapó de Tae-kyung, quien lamía su cuello.
"¿Siempre es así
de travieso?"
"Bueno. Quienes
no me conocen dicen que soy un caballero; quienes me conocen bien, dicen que
soy una basura."
"……Yo no me
refería a eso."
Woo-joo parpadeó y
murmuró en voz baja. Lo de antes había sido una especie de queja. Porque
Tae-kyung actuaba como si fuera a abrazarlo con calidez, pero al acercarse,
mostraba todas sus intenciones honestas y lo hacía avergonzarse.
Lo gracioso era que no
le desagradaba ese Tae-kyung.
'¿Serán todos los
adultos así?'.
Él había envejecido en
un abrir y cerrar de ojos. No había hecho nada, simplemente se quedó allí y de
pronto ya tenía esa edad; por eso, nunca pensó en sí mismo como un adulto. Solo
había aceptado el cambio de los números con el paso del tiempo.
Un adulto lleno de
holgura y con una sonrisa magnífica. Tae-kyung era el tipo de adulto que
Woo-joo imaginaba vagamente cuando era niño. Por eso, aunque cada estímulo era
nuevo y sorprendente, lo aceptaba pensando que "así debe ser".
Por supuesto, esto era
posible porque no le resultaba ni molesto ni desagradable. Al contrario, ni
siquiera sospechaba que hubiera algo malo o extraño.
Incluso aceptaba todo
tal como venía, a pesar de ser su primera experiencia, tal vez convencido de
que así funcionaban las cosas con los adultos.
Tae-kyung tomó el
rostro de Woo-joo con ambas manos y lo levantó. Sus pupilas negras se parecían
a una oscuridad capaz de devorarlo todo, pero al mirar dentro, eran tan puras
que daban ganas de hurgar en esa oscuridad sin descanso. Por eso, quería ser
aún más travieso.
"Lo sé. Woo-joo
es bueno y noble. Tanto que dan ganas de sacudirte."
"……No entiendo a
qué se refiere. No creo que yo sea bueno ni noble, y no sé qué tiene que ver
eso con…… su malicia."
Ante eso, Tae-kyung se
pasó la lengua lentamente por los labios, como si saboreara algo.
Woo-joo, que miraba
esa lengua sin darse cuenta, se sobresaltó. Todo en Tae-kyung era erótico. El
roce de sus manos recorriendo su cuerpo, su risa baja, e incluso su aliento
caliente contra su cuello y oreja.
Con el paso del
tiempo, el calor se acumuló con fuerza en su vientre. Sentía que podría
eyacular solo con la mirada de Tae-kyung, así que juntó los pies y se retorció
intentando evitar su mirada.
Tae-kyung, como si
leyera todas sus intenciones, lo sujetó de la nuca con una mano y lo atrajo
para besarlo. Sus labios se unieron y se separaron con un chasquido suave.
"Lo que quiero
decir……."
"……."
"Es que ahora
mismo quiero abrirte las piernas y clavarme en ti hasta la raíz."
Woo-joo se mordió los
labios para ocultar los latidos de su corazón, y Tae-kyung usó su lengua para
separar los labios de Woo-joo y entrar profundamente. Sintió la fuerza de la
mano en su nuca, sujetándolo con firmeza para que no retrocediera.
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Mientras tanto, una
mano de Tae-kyung pasó por su espalda y entró directamente en sus pantalones.
Sus dedos recorrieron lentamente el surco de sus nalgas, dirigiéndose
profundamente hacia un lugar que ni siquiera Woo-joo había tocado jamás.
"Ah……."
Un gemido escapó de la
boca de Woo-joo junto con un hilo de saliva. Tae-kyung lamió la saliva que caía
y le quitó los pantalones y la ropa interior por completo. Antes de que
Woo-joo, avergonzado, pudiera cubrir su pene erecto, Tae-kyung vertió vino en
una copa hasta que rebosó y sumergió sus dedos en él.
"Sujétate detrás
de las rodillas y abre las piernas. Voy a humedecerte la entrada."
Ante las palabras de
Tae-kyung, Woo-joo se mordió el labio y, lentamente, se sujetó detrás de las
piernas. Al ver el vino tinto oscuro junto a él, tragó saliva
inconscientemente.
"¡Ah!"
Sintió que la mano de
Tae-kyung salía de la copa y, de inmediato, algo húmedo entró en contacto con
su parte posterior. Al retorcerse involuntariamente, Tae-kyung empezó a
masajear los pliegues de la entrada para relajar los músculos. El orificio se
abrió un poco y fue acostumbrándose al tacto de Tae-kyung.
"Ah…… es extraño……."
"¿No te
masturbas?"
"……."
Woo-joo se mordió el
labio y giró la cabeza hacia un lado. No dijo nada, pero era una respuesta que
se entendía perfectamente.
"¡Ah!"
"¿Y por
delante?"
"Ah, por delante
a veces…… ah……."
Cuando Tae-kyung
sujetó con fuerza el pene de Woo-joo con una mano, este echó la cabeza hacia
atrás y arqueó la cintura. Tae-kyung lo movió de arriba abajo mientras
penetraba el orificio cada vez más profundo con los dedos. Las paredes
calientes se adherían con fuerza, pero aún estaba bastante seco. Al ver que
Woo-joo sentía dolor por el roce, Tae-kyung sintió ganas de presionarlo aún
más.
"Para ser un
Omega, no estás muy lubricado."
"Ah……. Es que soy
Recesivo…… ¡ah!"
"No te estoy regañando. Solo que…… creo que Woo-joo va a
sufrir un poco."
En un instante, un
líquido frío se derramó sobre su pene. Woo-joo miró hacia abajo sobresaltado;
Tae-kyung estaba inclinando la copa, creando un chorro de color carmesí.
"Es hermoso. Te
queda muy bien, Woo-joo."
El vino que empapó su
sexo fluyó directamente hacia su perineo, siguiendo el camino hasta mojar
también la mano de Tae-kyung. El sonido húmedo y viscoso resonó en sus oídos.
"Ah. Tae-kyung.
Ah, ah."
Woo-joo retorció la
cintura y tensó los dedos de los pies. Cada vez que los dedos de Tae-kyung
entraban y salían, sus glúteos se tensaban por reflejo. Sus piernas se abrieron
más, sin necesidad de sujetarlas; a pesar de ser su primera vez, el instinto de
un Omega que desea aceptar a su Alfa parecía haber tomado el control.
"Ah……."
Un gemido incontenible
escapó de los labios de Woo-joo. Estaba abrumado, sin saber cómo reaccionar
ante esa extraña sensación de invasión. Avergonzado de que esos sonidos fueran
suyos, tensó el cuerpo inconscientemente. Sus paredes internas se contrajeron
por sí solas, mordiendo con fuerza los dedos de Tae-kyung.
"Tienes que
relajarte."
Tae-kyung soltó una
risa baja y le dio un azote juguetón en la nalga. Woo-joo, sobresaltado, se
tensó aún más, sintiendo con una nitidez abrumadora los gruesos dedos que
habían penetrado hasta el fondo. Ante eso, su pene se endureció todavía más y
un hilo transparente de líquido preseminal comenzó a brotar de la punta. La
intensa excitación hacía que su entrada palpitara, reclamando a Tae-kyung.
Mientras tanto,
Tae-kyung notó que el orificio empapado ya se había acostumbrado y aumentó el
número de dedos. Las paredes internas, que al principio temblaban ante el
intruso, pronto se familiarizaron y empezaron a succionar sus dedos con avidez.
"Si tanto te
gusta esto, ¿cómo es que nunca habías usado tu parte trasera?"
"No…… ah. No es
eso. ¡Ah, ah! ¿Por qué ahí…… ah!"
El dedo de Tae-kyung
presionó un punto profundo en su interior. El pecho de Woo-joo se elevó y un
placer inmenso, como nunca antes había sentido, golpeó su mente con fuerza. El
líquido transparente fluyó a chorros desde su pene.
"Sientes tanto
esto, ¿y dices que no es así?"
"Ah. Ah. Es
extraño. ¡Ahí, ah, ah! Tae-kyung. Ah…… no podemos hacerlo juntos…… ah."
Aunque Tae-kyung ya
estaba usando cuatro dedos, Woo-joo ni siquiera podía calcular cuánto se había
dilatado.
Con una mano,
Tae-kyung estimulaba su punto más sensible internamente; con la otra, sujetaba
el pene empapado de Woo-joo y lo movía de arriba abajo. El sonido del vino
mezclándose con los fluidos corporales volvía el aire a su alrededor denso y
húmedo.
"Ah. Voy a…… ah.
Por favor……. Ah, voy a correrme…… ah."
Tae-kyung detuvo el
movimiento de su mano al compás de los lamentos de Woo-joo. Sus dedos internos
también dejaron de presionar el punto sensible para juguetear solo alrededor.
Las paredes ardientes y empapadas envolvieron sus dedos, derramando más
lubricación. El sonido viscoso avivó aún más la excitación de Woo-joo.
"¡Ah……!
Tae-kyung, por favor…… ah. Quiero correrme. Ah."
Woo-joo abrió las
piernas de par en par y arqueó la espalda. Sus gemidos ahora estaban mezclados
con llanto. Intentó bajar la mano para eyacular, pero la mano de Tae-kyung
sujetó su pene con fuerza, negándose a soltarlo.
"Si te corres
ahora, no podré meter lo mío."
"¡Ah. Ah!"
La excitación
contenida vagaba violentamente por el cuerpo de Woo-joo. Sentía como si su
sangre hirviente golpeara cada vaso sanguíneo hasta hacerlos estallar. Su
cuerpo temblaba intermitentemente y sonidos desesperados brotaban de su
garganta.
"Woo-joo."
"Ah. Sí,
sí."
"Relájate. Voy a
entrar."
Antes de que el cuerpo
estremecido de Woo-joo pudiera tensarse por el miedo, su entrada se dilató
bruscamente y algo grueso y duro lo penetró de golpe.
"¡Ah!"
"Shh……. Tienes
que relajarte."
Cuando Woo-joo soltó
un grito corto y se quedó rígido, Tae-kyung presionó la parte posterior de sus
piernas para exponer mejor su entrada. El orificio, dilatado al límite, apenas
lograba tragar la punta de su pene y parecía estar sufriendo.
Tae-kyung chasqueó la
lengua ligeramente y alcanzó la botella de vino sobre la mesa. El líquido se
agitó dentro con un sonido pesado. Con esta cantidad sería suficiente.
'Bueno, si no, lo
mojaré con otra cosa'.
En este momento, su
prioridad era conquistar a Woo-joo. La idea de abrirse camino en ese interior
que nadie conocía hizo que su pene ganara más fuerza y tamaño. Las venas
oscuras resaltaron y un dolor punzante alimentó su deseo impaciente.
"¡Ah! Me duele.
Ah. ¿Cómo…… cómo puede hacerse más grande……? ¡Ah!"
"Ahora ya no
podrás satisfacerte con ningún otro pene, ¿verdad?"
Tae-kyung rió entre
dientes y volcó la botella sobre la unión enrojecida. El vino tinto cayó en
cascada, empapando el perineo y la entrada de Woo-joo.
"Ah. Ah. Es
extraño, es extraño……. Tengo miedo…… ah. Duele. Sácalo…… sácalo, ah."
"Me ofende que
digas que es extraño. Es de mala educación llamar extraño al pene de alguien,
Woo-joo."
"Pero…… ah. Es
demasiado grande…… cómo es posible……. ¡Ah! No. No se mueva. Esto de verdad……
ah. ¿De verdad es suyo……? Es tan grande y duro…… ¿no habrá metido otra
cosa?"
Woo-joo temblaba con
todo el cuerpo tenso por el miedo. Aunque Tae-kyung soltó una carcajada
incrédula, Woo-joo, con cara de llanto, intentaba aferrarse a él
desesperadamente.
"Woo-joo, de
verdad tú……."
¡Pack!
"¡Ah!"
¡Pack!
"¡Ah! Duele……
ah……."
Woo-joo rodeó con sus
brazos el cuerpo de Tae-kyung, que lo presionaba desde arriba. Cada vez que el
pene embestía salvajemente sus paredes internas, sentía que todos sus órganos
eran empujados hacia arriba. La presión llegaba hasta su garganta, dificultándole
la respiración. El pene que lo partía en dos era tan feroz y rudo que incluso
su llanto se quedaba atascado.
"Me duele. No……
¡ah! ¡Ah! Ahí…… Tae-kyung……. ¡Ah! Es extraño…… ah."
Mientras negaba con la
cabeza por el dolor, estallidos de luz aparecieron ante los ojos de Woo-joo. Un
escalofrío recorrió todo su cuerpo y su vientre, antes hirviente, sintió un
hormigueo eléctrico. Sus paredes internas comenzaron a adherirse con una
textura elástica a ese pene grueso que parecía querer matarlo a embestidas.
Cada vez que el pene
de Tae-kyung entraba y salía, las paredes eran arrastradas con él antes de
volver a tragarlo con avidez. La entrada, enrojecida y dilatada, parecía que
iba a desgarrarse en cualquier momento, pero ahora incluso ese dolor se
transformaba en placer, acorralando a Woo-joo. Su mente, que ardía
intensamente, se estaba derritiendo, deteniendo todo pensamiento racional.
"¡Ah! ¡Mmm, ah!
Ah, ah! ¡Ah! Es extraño. Tae-kyung, Tae-kyung. ¡Ah! ¡Ah!"
"Ni siquiera he
entrado del todo y ya estás gritando así. ¿Eh?"
"No…… ah. Se va a
romper……. Ah. ¡Ah! ¡Ah!"
"¿Ves esto? Ni
siquiera he entrado por completo y tu vientre se abulta con cada embestida.
Será porque eres demasiado delgado."
"Mmm. Tengo
miedo……. No lo haga. Ah. No. ¡Ah! ¿Y si se rompe……? Mi vientre se siente
extraño. Ah."
En algún momento, un
fluido blanquecino comenzó a brotar del pene de Woo-joo, empapando su abdomen.
El semen acumulado en su vientre se mezcló con el vino, mojando su perineo y su
entrada, y el sonido viscoso aumentó, retumbando en sus oídos.
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Se sintió sumergido,
envuelto por el mar, y sus oídos se taponaron. Todo su cuerpo se derretía como
lava ardiente. De su cuerpo partido en dos solo escapaban gemidos mezclados con
llanto, como si hubiera perdido la sensibilidad al dolor.
"Con lo miedoso
que eres, ¿cómo se te ocurrió acostarte conmigo? ¿Eh? ¿Te gusté? Todo lo que
dices es adorable, Shin Woo-joo. ¿Por qué no me respondes?"
"¡Sí! Ah, no……
ah. Tae-kyung…… ah. ¡Ah! ¿Qué hago?…… ¡Ah! Por favor…… me voy a correr otra
vez…… ¡ah!"
"Fuu. Lo sé. Te
has corrido tanto que has manchado todo mi abdomen. ¿Lo ves?"
Tae-kyung restregó el
semen de Woo-joo con su mano. El fluido mezclado con vino ensuciaba el cuerpo
de Woo-joo de forma desordenada. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en el
rostro de Tae-kyung.
Cuando los movimientos
violentos continuaron, Woo-joo rompió a llorar mientras se aferraba a él. A
medida que las marcas de uñas aumentaban en la espalda y los brazos de
Tae-kyung, este presionaba a Woo-joo con más saña hasta el final.
Normalmente, Tae-kyung
detestaba que le dejaran marcas de uñas. Si un compañero lo hacía una o dos
veces por la excitación, solía marcharse de inmediato sin mirar atrás.
Aunque fuera culpa
suya por llevarlos al límite del placer, no le agradaba ver rastros de otra
persona en su cuerpo después del sexo. Para él, lo sucio del acto debía
terminar con el acto mismo. Le resultaba asqueroso que la marca de alguien que
ni siquiera recordaría permaneciera en su piel.
Sin embargo, Shin
Woo-joo estaba siendo una excepción una vez más. Sin que el propio Tae-kyung se
diera cuenta, estaba siendo bastante generoso, misericordioso y más apasionado
que nunca con él.
Podía pasar por alto
esto debido a la embriaguez de sentirse como un demonio que conquista y
corrompe una oscuridad pura. Al fin y al cabo, las marcas desaparecerían con el
tiempo.
Y lo más importante:
ya que él estaba siendo el "primero" en todo para Woo-joo, no estaba
mal darle a él también algo de esa exclusividad. Aunque, por supuesto, Woo-joo
se aferraba a él más por un instinto de supervivencia que por otra cosa.
"¡Ah! ¡Ah! Por
favor, pare…… ¡ah!"
Woo-joo se tensó por
completo al alcanzar el clímax una vez más. Solo entonces, Tae-kyung eyaculó
dentro de él una cantidad considerable y espesa. Desde la entrada dilatada que
apenas resistía, el aroma del vino se esparció mezclándose con el agua profunda
del mar. El suave aroma a jabón siguió al mar con retraso.
"Ha, ha. Creo
que…… me estoy emborrachando."
"Incluso borracho
serías adorable, Woo-joo. El vino te sienta bien."
Solo después de que
terminó ese sexo similar a un tifón, Woo-joo pudo percibir adecuadamente el
aroma del vino que Tae-kyung tanto elogiaba. De pronto, recordó los dedos de
Tae-kyung empapando su entrada con el vino y se estremeció involuntariamente.
En ese momento, sintió
con nitidez el pene que llenaba su interior, impidiéndole cerrar la entrada.
Sus paredes internas, húmedas y envolviendo el pene, temblaban levemente.
"Parece que tu
entrada es bastante lujuriosa, mira cómo me reclama."
"Ah. No es
eso."
La risa baja de
Tae-kyung cayó sobre su cuerpo empapado. Su cuerpo, cubierto de sudor, semen y
vino, se calentó de inmediato como si incluso esa risa fuera un estímulo. Sus
pezones rojos y erectos picaban, y su entrada, habiendo perdido la
sensibilidad, derramaba fluidos por instinto. Como si algo se hubiera roto
dentro de él, su razón se derretía ante el calor que brotaba.
"Sujétate
fuerte."
"¿Qué?"
"Que te sujetes,
que te vas a caer."
Apenas terminó de
hablar, el cuerpo de Woo-joo fue levantado. Woo-joo rodeó apresuradamente su
cuello con los brazos para colgarse de él, y Tae-kyung comenzó a caminar hacia
el interior llevándolo en brazos en esa posición.
"¡Ah! Si me baja
un momento…… ah."
"Quédate quieto.
Si te mueves, se estimula más."
Ante el pene que
volvía a endurecerse en su interior, Woo-joo ya tenía las cejas caídas con
gesto de llanto. Woo-joo no tuvo más remedio que bajar la cabeza resignado,
pensando que, después de todo, aquel hombre era realmente temible.
"Menos mal que no
es pleno verano. En invierno las noches son largas."
Tae-kyung soltó una
risa baja y hundió su pene profundamente en la entrada de Woo-joo. Como si lo
de antes hubiera sido un juego, el pene grande y duro abrió las paredes
internas cerradas y entró aún más profundo.
"Ah. No.
Espere……. Puedo ir caminando, ¡ah!"
"Ahorra esas
fuerzas. Porque más tarde, aunque quieras caminar, no podrás."
Tae-kyung llenó de
besos ruidosos el rostro de Woo-joo mientras este negaba con la cabeza. Lamió
con su lengua las lágrimas acumuladas en sus ojos y succionó su oreja
enrojecida hasta humedecerla. Woo-joo, incapaz de hacer nada, solo podía
colgarse de él según los deseos de Tae-kyung y dejar escapar sus gemidos.
La sirena, que perdió
su canto a cambio de piernas humanas, emitió gemidos en lugar de canciones
durante toda la noche. La oscuridad desordenada y viscosa existía solo para
Tae-kyung.
