01. Basura caballerosa
Su padre había muerto.
El hombre, que también había perdido a su
madre a temprana edad, finalmente se encontraba completamente solo.
Frente al altar adornado lujosamente con
crisantemos blancos, el hombre, vestido con el traje de luto, se enfrentó al
retrato funerario. Era un lugar tan grande y espacioso como el día en que su
madre falleció, pero sus sentimientos eran totalmente distintos.
No había tristeza ni dolor, ni ningún
pensamiento que pudiera reemplazarlos.
Simplemente pensaba que habría estado bien si
hubiera muerto un poco antes.
"¡Joo Tae-kyung!"
Ante la voz que rasgó violentamente el
silencioso velatorio, el hombre, Tae-kyung, frunció levemente el ceño.
Aunque no respetaba ni amaba a su padre, no
pudo evitar chasquear la lengua ante la falta de respeto de armar un escándalo
en un funeral y ante esa falta de sentido común tan propia de él.
"¡Sal de ahí, maldito hijo de
perra!"
"¿Quién es usted?"
"Díganle a Joo Tae-kyung que salga.
¡Llamen a ese hijo de ladrón!"
"No puede hacer esto aquí. ¡Rápido,
envíen a alguien!"
Se escuchaba el alboroto de los empleados de
la funeraria tratando de detenerlo incluso desde donde Tae-kyung estaba parado.
El escándalo, que por un momento le hizo fruncir el ceño, creció gradualmente
hasta atraer la atención de todos los presentes.
Seguramente, él habría calculado incluso esto.
Hacer ruido a propósito para que todos los
asistentes se enteraran y, más allá, para que toda la nación lo supiera.
Probablemente pensó que solo así podría
recuperar el dinero que, según él, le habían quitado injustamente. Pero, en
realidad, por mucho que gritara, según las leyes del mundo, el único que
terminaría jodido sería él. Al contrario, la gente sentiría lástima por
Tae-kyung, a quien le habían arrebatado injustamente su tiempo y a su familia.
"¡Devuélveme mi dinero! ¿Cómo te atreves
a echarme?"
Ja. Aquella vulgaridad que su padre tanto
adoraba no sabía distinguir ni el momento ni el lugar. Tae-kyung lanzó una
sonrisa cínica hacia el retrato funerario.
Realmente deseaba que su padre viera cómo ese
vulgar omega al que tanto mimó en vida montaba un escándalo en su propio
funeral, mandando el respeto al diablo.
Aunque, pensándolo bien, sabía que su padre
habría disfrutado de eso.
Su padre era esa clase de hombre, alguien que
se acostaba con un omega de la secretaría como si fuera su asistente sexual.
Cegado por el placer, no podía distinguir entre la disipación y el deleite, ni
entre el libertinaje y la libertad. Por eso, permitía que los gemidos del omega
se escucharan y que sus feromonas eróticas se esparcieran incluso en la casa
donde su propia esposa yacía enferma en cama. Actuaba como si disfrutara de la
amoralidad y la adrenalina, pero en realidad, solo era un animal follando sin
distinguir momento ni lugar. Sentía náuseas al recordar cómo su padre intentó,
hasta el final, disfrazar su infidelidad como un romance plausible.
"¡Es mi dinero! ¡Es mi casa! ¿Crees que
voy a dejarlo pasar así como así?"
En fin, era un funeral vulgar que encajaba
perfectamente con aquel que se burló de su esposa enferma y engañó a su pequeño
hijo.
"Tú lo planeaste, ¿verdad? ¡¿Por qué soy
un extraño?! ¡Viví con ese hombre en esa casa por años! ¡¿Quién eres tú para
echarme?!"
Tae-kyung se dio la vuelta con rostro
impasible. Vio al omega que gritaba en la entrada intentando entrar y al equipo
de secretaría tratando de sacarlo. Habían forcejeado tanto que las corbatas de
los guardias estaban sueltas y sus cabellos alborotados. Quiso recriminarles
por el escándalo, pero terminó chasqueando la lengua. Una persona cuerda no
podría detener a un omega demente que ambicionaba más de lo que le
correspondía. Aun así, esperaba que su equipo de secretaría fuera más
competente.
"¡Qué clase de casa es esa! ¿Sabes lo que
ese hombre y yo hacíamos allí? ¡¿Quién eres tú para echarme?!"
Una risa escapó de Tae-kyung al oír los gritos
de injusticia. No es que no hubiera previsto esta escena, pero aun así, era
divertido. Si pensaba que esto era la prueba de la vida que ahora se encargaría
de destrozar con todas sus fuerzas, podría haber reído incluso más fuerte.
Antes de organizar el velatorio de su padre,
Tae-kyung ya había recuperado la casa donde vivía el omega. Gracias a que se
aseguró de que no hubiera nada a nombre del omega mientras su padre aún vivía,
el proceso no tomó mucho tiempo. Para este día, Tae-kyung había limpiado los
documentos de su padre. Trabajó durante mucho tiempo para que no apareciera el
nombre de ese omega, ni el de nadie más, cerca de Joo Han-seong, el líder del
Grupo Won. Gracias a eso, aunque todos sabían que el presidente Joo tenía un
omega como amante, nadie podía decir ni una palabra oficialmente.
Así que el escándalo no le resultaba extraño.
Entendía que se sintiera agraviado al verse en la calle de la noche a la
mañana. Después de todo, él lo había planeado para que se sintiera exactamente
así. Si de sentirse agraviado se trataba, él mismo lo estaba más por haber
aguantado tanto durante años. Pero si ese tipo hubiera sido alguien capaz de
entender eso, para empezar, no habría abierto las piernas sentado en el puesto
de secretario de un presidente de un gran conglomerado.
Sin embargo, que se sintiera agraviado tan
pronto era un poco aburrido. ¿Por qué se sentía injustamente tratado por algo
tan pequeño? Solo le había dicho que regresara a su lugar original ahora que su
papel de amante había terminado. Con el dinero que recibió mientras fue amante,
le sobraba para comprar un pequeño apartamento. Por supuesto, planeaba hacer
que perdiera incluso eso paso a paso en el futuro, pero no había razón para que
se desesperara tanto desde ahora.
"Si viniste a dar el pésame, enciende el
incienso en silencio."
"¡Ja! ¡Qué descaro! ¡Dame mi dinero! ¡Es
imposible que ese hombre no me haya dejado nada!"
"Debes haber revisado el
testamento."
"¡Sí! ¡Pero crees que no sé que lo
obligaste a escribirlo así!"
"¿Tienes pruebas de que fue obligado? Mi
padre le dejó toda su fortuna a su único hijo, ¿por qué tendría que haber
intervenido yo?"
"¡Porque es imposible que él te haya
dejado One-Way solo a ti!"
Las cejas de Tae-kyung se contrajeron
levemente. Debido al escándalo en la entrada, las miradas de la gente se
centraban en ellos tanto desde dentro como desde fuera. Como correspondía a la
muerte del presidente del Grupo Won, había muchos ojos vigilando y muchos
rumores circulando. Incluso se escuchaba el sonido de obturadores de cámaras en
algún lugar.
Qué ridículo.
Cuando Tae-kyung giró la cabeza masticando un
insulto, el jefe de secretaría, Yoon Jeong-hyeon, que ya estaba detrás de él,
se movió con agilidad. No le importaba que lo que ocurriera aquí se difundiera
por todo el país o el mundo, pero sabía bien que todo debía estar bajo su
control. Por eso es importante saber usar a la gente.
Tae-kyung caminó lentamente. Al tiempo que el
sonido de sus zapatos resonaba en el pasillo, el omega sintió que sus piernas
perdían fuerza sin darse cuenta. Fue porque ya no podía soportar más las
feromonas enfurecidas del Alfa Dominante que lo aplastaban. Era como si su
cuerpo fuera arrastrado hacia el suelo por una gravedad que aumentó
repentinamente. Mientras él jadeaba y caía sentado en el suelo, Tae-kyung, de
pie frente a él, se agachó lentamente para encontrar su mirada. Con solo esa
mirada, el omega sintió que sus vías respiratorias se bloqueaban y no podía respirar
en absoluto. El sudor brotaba de todo su cuerpo y sus labios se pusieron
azules. Sentía que su sangre se enfriaba.
NO
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"Estás muy equivocado."
"……."
"Desde el principio, nada le pertenecía a
ese hombre. El Grupo Won nunca le dio nada a él."
Originalmente pertenecía a su madre, y tras su
muerte, pasó a ser suyo. Aunque era joven en ese momento, Tae-kyung tuvo que
proteger lo que era suyo y, para ello, eligió el mal menor. Si se lo confiaba
temporalmente a su padre, este creería que era suyo y no haría tonterías. Su
abuelo materno, que adoraba a su madre, despreció a su padre hasta el final.
Aunque no conocía todo el sufrimiento que ella pasó, comprendía su soledad
mejor que nadie.
Por eso, desde temprano, su abuelo intentó
excluir a su padre del grupo. Y quien lo detuvo fue nada menos que él mismo.
Pensó que, aunque no fuera apto para el cargo, si lo mantenía sentado en la
presidencia de una aerolínea, estaría tan distraído con el título que no podría
hacer nada que perjudicara a la empresa. Además, calculó que sería más fácil
para la familia materna vigilarlo. Gracias a eso, su abuelo no se retiró de la
primera línea de gestión hasta su muerte, y para cuando su padre delegó la
presidencia del grupo, él ya era lo suficientemente adulto como para
reemplazarlo.
Así, se preparó durante muchísimo tiempo.
Durante todo ese tiempo, hasta que recuperó lo que había confiado, permitió que
su padre viviera en una ilusión eterna. Y cuando recuperó todo intacto, excepto
una última cosa, Tae-kyung comprendió que ya era hora de que su padre muriera.
Solo si él moría, esa última pieza caería en sus manos. Así, finalmente, tras
tomar el puesto de líder del Grupo Won y presidente, sintió que todo había
vuelto a su lugar.
Por supuesto, en cuanto su padre murió,
aparecieron manos extendidas por todas partes. El hecho de que él, un Beta que
no tenía nada, hubiera podido ser presidente del Grupo Won fue todo gracias a
su madre. No entendía cómo podían ser tan descarados al reclamar una parte como
propia. Obviamente, todo le pertenecía a él, el hijo de su madre. Gracias a
eso, el asiento vacío era lamentable, pero su muerte no le causaba tristeza.
Tae-kyung levantó la comisura de sus labios y
extendió amablemente su mano hacia el omega.
"Dé su pésame y, si le preocupa que mi
padre se sienta solo en su camino al más allá, acompáñelo. Le ayudaré sin mucha
dificultad."
Sus palabras eran amables y suaves, pero el
contenido no lo era en absoluto. Acto seguido, no olvidó pedirle cortésmente
que, por favor, le permitiera ayudarlo.
"¡Tú, tú...! ¡¿Crees que me quedaré
quieto?! ¡¿Crees que dejaré que me quiten todo así?!"
"Espero que no sea la estupidez de
reclamar la legítima en nombre de ese hijo a medias. Un hijo nacido de un omega
con la semilla de un Beta... ¿Crees que la gente lo creerá?"
"¡Ja! ¡¿Crees que no puedo
hacerlo?!"
"Si me permites un consejo amable, no
servirá de nada hacerlo. Detesto el escándalo."
"¡¿Me estás amenasando ahora?! Qué bien.
Haré que todo el mundo lo sepa. ¡Nosotros también tenemos derecho a ese
dinero!"
Tae-kyung cerró los ojos como si estuviera
cansado y estiró los músculos del cuello moviéndolo de lado a lado. Por un
momento, se arrepintió de no haber limpiado todas las cosas inútiles de una vez
antes del funeral. El omega frente a él debería estar agradecido por el simple
hecho de que él tuviera la amabilidad de mirarlo a la cara. No debería haber
estado gritando en el funeral después de haber insultado a su familia. Aunque,
claro, si tuviera ese nivel de educación, no habría estado trabajando como
secretario de alcoba.
"Si te cuesta quedarte quieto, yo te
ayudaré para que no se sienta solo en su partida. Tengo la generosidad
suficiente para ofrecerte esa clase de amabilidad."
"E-eres un maldito..."
"Si tienes algo que proteger, deberías
saber cómo cuidar tu cuerpo. Dijiste que ese hijo estúpido es tu única sangre,
¿no?"
El omega, con el rostro pálido y temblando, no
pudo volver a mirar a Tae-kyung a los ojos. Solo entonces Tae-kyung chasqueó la
lengua y se levantó.
"Llévenselo. Huele a suciedad."
Varios asistentes agarraron el cuerpo del
omega y lo arrastraron hacia afuera, tal como Tae-kyung deseaba.
Un caballero basura con la personalidad
destrozada.
Tae-kyung se ajustó el brazalete de luto que
se había torcido y volvió a entrar. Vigilar el velatorio mirando esa foto que
le daba náuseas con solo verla no era por su padre, sino únicamente por sí
mismo. Era el resultado de su esfuerzo por no crear ruido desde el inicio como
el próximo presidente del Grupo Won. Al mismo tiempo, Tae-kyung pensó: para su
padre, un Beta que se volvió loco por un omega, enviaría sus cenizas cremadas
delicadamente a ese mismo omega.
Padre. Realmente tuvo usted un hijo excelente.
Ver cómo creció solo y ahora cumple tan bien su papel de hijo desconsolado.
