PARTE 2
PARTE 2
Trrr-trrr-trrr.
Era el sonido de un teléfono fijo, algo que no
escuchaba en mucho tiempo. Sorprendido, contestó sin siquiera abrir los ojos,
era la llamada de despertador que el guía había solicitado al hotel.
Ni que esto fuera un campamento de
entrenamiento extremo... Quería quedarse tirado hasta la hora del check-out,
pero el itinerario del día ya había comenzado. Al levantarse despeinado, su
bata de baño, sin el cinturón atado, se deslizó descuidadamente.
Ahora que lo pensaba, se había dormido sin
secarse el pelo después de ducharse, pero no se sentía mal. Siempre despertaba
pensando que tenía frío, pero esta vez parecía que la temperatura era alta o
que la calefacción funcionó bien.
¿Acaso trajo un montón de toallas después de
ducharse? Había varias toallas mezcladas sobre la almohada y en el edredón que
Jin Se-jun había revuelto al moverse.
“Ejem, ¿te despertaste?”.
“... Ah”.
No era fácil lograrlo, pero se había olvidado
de la presencia de Kwon Ju-wan. Él ya estaba completamente vestido, quién sabe
a qué hora se habría dormido o despertado. Aunque ayer estaba demasiado
sorprendido para fijarse, definitivamente se veía un poco más delgado que
antes.
Que esté flaco o no me da igual. Seguro hizo
dieta como antes.
Se dio cuenta de que la mirada de Kwon Ju-wan
volvía a estar clavada en su pecho. Aprovechando que aún estaba medio dormido,
Jin Se-jun se cubrió los pezones con ambas manos y lo fulminó con la mirada.
“De tanto mirar se van a desgastar, ¿eh?”.
“... Lávate la cara y vamos a desayunar”.
“Vaya usted primero. Comeremos por separado”.
“...”.
Al entrar al baño, Jin Se-jun se miró al
espejo con la misma intensidad con la que se miró antes de dormir. Simplemente,
a medida que se despertaba, su humor volvía a arruinarse.
Kwon Ju-wan esperó a que Jin Se-jun estuviera
listo y fueron juntos al comedor. Por mala suerte, el lugar estaba tan lleno
que terminaron compartiendo mesa con Eun Ga-ram y su madre.
Los omegas lindos deberían ser declarados
tesoro nacional. Odiar a un omega es de psicópatas. ¿Existe algún alfa que se
irrite con un omega?. Pensando en eso, Jin Se-jun, que ni siquiera era un alfa
‘normal’, solo sentía cómo perdía el apetito mientras refunfuñaba internamente.
Tras servirse un trozo de pan y una taza de
café, vio a lo lejos a Kwon Ju-wan y Eun Ga-ram charlando mientras daban
vueltas por el buffet. La madre de Eun Ga-ram, que ya había regresado a la mesa
y estaba comiendo, miró el café de Jin Se-jun.
“¿Dónde estaba el café?”.
“Ah, yo se lo traigo. ¿Lo prefiere con leche o
solo?”.
“Ay, gracias. Un americano bien caliente para
mí”.
“Entendido”.
Definitivamente era un viaje de ‘impiedad
filial’... Jin Se-jun fulminó con la mirada la nuca de Kwon Ju-wan, que
destacaba en cualquier lugar. Como Eun Ga-ram estaba pegado a él como una lapa,
mataría dos pájaros de un tiro.
Aunque no tenía hambre, le resultaba
entretenido mirar las opciones del buffet y servir comida para otros. Justo
cuando Jin Se-jun ponía frente a la señora varios tipos de jamón, melón maduro
y yogur con frutas secas, y sacaba azúcar de la cesta de la mesa, regresaron
Kwon Ju-wan y Eun Ga-ram.
“¡Ya están comiendo! ¡Oh! ¿Se-jun trajo comida
para mi mamá?”.
“Ah, sí... Bueno, no es nada”.
Kwon Ju-wan también traía dos platos con
montañas de comida. Justo cuando pensaba que realmente había dejado la dieta,
Kwon Ju-wan, al ver el plato de Jin Se-jun, empujó el suyo hacia él.
“Traje de todo un poco, así que come tú
también, Se-jun”.
“Sí...”.
No iba a comer. ¿Por culpa de quién se le
había cerrado el estómago?
Jin Se-jun se esforzó por sonreír, fingiendo
ser el joven alfa sociable y agradable. Sin sus gafas, su expresión podía
parecer dura, y si se portaba de forma irritable con Kwon Ju-wan, la gente
metiche seguramente lo regañaría.
“Anoche fui al gimnasio y me encontré con
Ju-wan. Pero no me saludó, me dolió el corazón”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Eun Ga-ram infló sus mejillas como una ardilla
al hablar. Haber ido hasta al gimnasio... mientras uno caía rendido temprano,
otros tenían una energía envidiable. No es que la resistencia de Jin Se-jun
fuera mala, considerando que hacía running, así que concluyó que era puramente
un problema mental.
“Te vi haciendo pesas con tanta intensidad que
no quise interrumpirte”.
“¡Mentira! Si hice algo mal, dímelo, por
favor”.
“Lo estabas haciendo muy bien. No tienes de
qué preocuparte”.
“Qué malo”.
Eun Ga-ram golpeó ligeramente el brazo de Kwon
Ju-wan con una sonrisa en los ojos. Hacía tiempo que no veía a un omega de ese
tipo y le resultaba hasta refrescante, pero no quería ver a Kwon Ju-wan
disfrutando de tales atenciones.
Se llevan cuatro años conmigo, así que con
Kwon Ju-wan se lleva seis.
¿A mí me dejas con problemas mentales y tú te
vas con un omega mucho más joven? Muérete.
Maldita sea...
En cuanto terminó su café, Jin Se-jun se
levantó sin remordimientos. Pero Kwon Ju-wan, por instinto, lo agarró de la
ropa.
“¿Por qué no comes más? Aunque sea algo de
fruta”.
“Es verdad, Se-jun, has comido como un
pajarito”.
“Ya terminé. No suelo desayunar”.
Al diablo con la vida social. A duras penas
mantuvo la sonrisa. Mientras se alejaba, las voces de la conversación a sus
espaldas se le clavaban como espinas.
“¿Habré hecho algo mal?”.
“No es culpa tuya, Ga-ram”.
Realmente no tenía nada que ver con Eun
Ga-ram, lo cual era un poco absurdo, pero pensó que tal vez hacían buena pareja
después de todo. Uno era esclavo de la teoría de que ‘todo es culpa de Ju-wan’
y el otro era una eminencia en la teoría de que ‘todo es por mi culpa’.
Parecían similares, pero el matiz de cada uno era diferente y le resultaba
cómico.
Era un día de mucho trayecto. No sabía cómo se
había difundido el rumor, pero todos en el tour sabían que Kwon Ju-wan y Jin
Se-jun se conocían de antes y que ahora estaban en términos incómodos. Gracias
a eso, los chismosos y metiches no paraban de intentar juntarlos.
“Vayan los dos juntos, así se llevan bien”.
“Si nos sentamos juntos, el asiento va a
explotar...”.
Jin Se-jun intentó salir del paso con una
risa, pero Kwon Ju-wan no lo ayudó.
“Me encogeré con recato”.
Claro, maldita sea, haz lo que quieras.
Jin Se-jun asintió con la misma sonrisa, subió
al bus como un rayo y se quedó mirando por la ventana. Pronto, Kwon Ju-wan lo
siguió, acomodando su cuerpo en el asiento de al lado y empujando con la
cadera.
Está apretadísimo...
¿Qué clase de viaje era este? El hecho de que
sus antebrazos y muslos pegados a los de Kwon Ju-wan se calentaran cada vez más
lo estaba volviendo loco.
“¿Quiénes se apuntan al tour nocturno opcional
en Granada?”.
Jin Se-jun no levantó la mano, pero Kwon
Ju-wan sí.
“¿Tú no vas, Se-jun?”.
“Estoy cansado”.
“Será una pena si no vas”.
“Vaya usted”.
“... Está bien”.
Jin Se-jun se concentró en el paisaje
exterior, tratando de ignorarlo. Se veían colinas bajas que parecían casi un
desierto, con árboles plantados de forma espaciada. Apenas pensó que debían ser
olivos, el guía comenzó la explicación.
“Ven esas plantaciones de olivos. Como hay
tantos, para la cosecha ponen redes y usan maquinaria para sacudirlos. Los
tractores entran por esos espacios amplios entre las filas”.
Ajá. No tenía mucha curiosidad. Como le había
dicho a Kwon Ju-wan hace tiempo, a Jin Se-jun le volvía loco el cerdo picante,
pero la comida de clima mediterráneo y los olivos no eran de su agrado.
Por mucho que avanzaran, seguían siendo campos
de olivos, y la carrocería del bus, calentada por el sol, convertía el interior
en una vaporera. No quería pedir que encendieran el aire acondicionado porque
era tolerable, así que se quitó la chaqueta y se desabrochó unos botones de la
camisa. En ese momento, Kwon Ju-wan, que estaba callado, de repente le ofreció
agua.
Tenía demasiada sed para rechazarla, y tras
beber, Kwon Ju-wan se inclinó y le susurró.
“Esos campos de olivos se parecen... a un
trasplante de cabello”.
“...”.
“¿Cuántos folículos crees que habrá?”.
Honestamente, Jin Se-jun también lo había
pensado desde el principio y creía que era un comentario gracioso. Pero en
cuanto el hombre de al lado entraba en su campo de visión, la risa desaparecía.
Después de huir cansado de que Kwon Ju-wan
hiciera siempre lo que quería, se lo encontraba aquí, sentía que tenía derecho
a actuar según su humor. Si él cediera, tal vez sería un viaje divertido, pero
ya no quería seguir complaciéndolo. Estaba seguro de que, por muy bien que lo
tratara, volvería a ser rechazado o tendría que aguantar sus quejas cuando
estuviera de mal humor.
Siendo alguien que odia a los alfas, ¿por qué
deja a su omega y viene a un lugar como este a encontrarse conmigo y a
molestarme involucrándose con otro omega? Si hablara con Ahn Sae-ha, le
enviaría un mensaje diciéndole que se lleve a su ex.
Al llegar a Granada, en el sur, parecía hacer
más calor. El restaurante donde almorzaron era puramente mediterráneo, pero
dejando de lado la comida, a Jin Se-jun le costaba seguir haciendo turismo
sobrio, así que continuó bebiendo durante la comida.
Como era de esperar, lo asignaron a la misma
mesa que Kwon Ju-wan, y para colmo, Eun Ga-ram y su madre venían en el paquete.
Solo escuchar sus conversaciones le agotaba la energía.
En un momento dado, un grupo con guitarras
clásicas entró y tocó una melodía familiar.
Siempre que te pregunto
Qué, cuándo, cómo y dónde
Tú siempre me respondes
Quizás, quizás, quizás
¿No era la canción que salía en la película In
the Mood for Love? No es que le interesara mucho el cine, pero la había visto
unas tres veces por casualidad.
Según su percepción personal, quitando lo
poético de la letra y yendo al grano, se sentía como la perspectiva de alguien
a quien están ‘mareando’. Ese ‘quizás, quizás’ que evita definir la relación le
recordó a Kwon Ju-wan. Aunque escuchar la música no era algo que debiera
ponerlo tan sentimental.
La Alhambra, con su mezcla de estilo islámico,
tenía mucho que ver. Jin Se-jun estuvo tomando fotos a parejas y ancianos hasta
que vio, a lo lejos, a Kwon Ju-wan tomándole fotos a Eun Ga-ram.
“¡Jajajaja! ¡Ju-wan, eres muy divertido!”.
Aunque intentaba vaciar su mente y
concentrarse en las explicaciones del guía, esas risas agudas que estallaban de
vez en cuando le crispaban los nervios. Si realmente no tuviera nada con Kwon
Ju-wan, ¿no debería darle igual? Desde la perspectiva de alguien que ve a un
omega como pareja potencial, no es raro que le atraiga un omega alegre y mucho
más joven como Eun Ga-ram. Jin Se-jun tenía sus propios objetivos en el viaje y
había ignorado a personas como el entrenador Hong o Ahn Sae-ha, pero tratándose
de Kwon Ju-wan...
Al final, Jin Se-jun volvió a pedir bebida en
la cena. Incluso cuando subieron a una colina para dejar a los que habían
pagado el tour opcional, sintió el arrepentimiento de no haberlo pedido
también, pero el deseo de estar lejos de Kwon Ju-wan aunque fuera un momento
era mayor.
Sin embargo, cuando Kwon Ju-wan se bajó del
bus sin dudarlo, dejándolo atrás, sintió una oleada de resentimiento
irracional. ¿Al final no lo había seguido a él? ¿Acaso se sentaba a su lado en
el bus solo por su personalidad indecisa que se preocupa por el qué dirán? O
tal vez... solo estaba a su lado para arruinarle el humor, tal como él mismo
había hecho antes.
Jin Se-jun bajó del bus, volvió a entrar y le
compró al conductor dos botellas de agua y dos de cerveza. Normalmente habría
ido a un bar a disfrutar de las miradas ajenas y charlar con el barman u otros
clientes, pero se podía decir que Kwon Ju-wan lo había arruinado.
A pesar de estar lleno después de comer un
ramen instantáneo y las dos cervezas, el cansancio lo venció. Había pasado un
buen rato desde que cayó en un sueño ligero cuando, en algún momento, el
chirrido de la puerta del viejo hotel lo despertó gradualmente. De todos modos,
ya sentía ganas de ir al baño.
Era la una de la madrugada.
“... ¿Qué clase de tour dura hasta la
madrugada?”.
“Ah... bueno”.
Kwon Ju-wan desprendía un leve olor a alcohol.
“Se-jun, ¿estabas despierto? ¿O te desperté
yo?”.
“...”.
“Es que, en el tour nos tomamos una cerveza,
nos juntamos con los jóvenes y nos hicimos amigos. Fuimos a un bar de aquí
abajo a seguir la fiesta”.
“Ya veo”.
“La próxima vez podrías venir...”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Jin Se-jun no respondió, entró al baño e hizo
lo suyo. Kwon Ju-wan intentó excusarse de nuevo, pero se sorprendió cuando Jin
Se-jun se plantó frente al inodoro sin siquiera cerrar la puerta, así que él
mismo la cerró por fuera.
Al salir tras lavarse las manos, sintió sed.
Al notar que Kwon Ju-wan lo miraba fijamente, Jin Se-jun le pasó el agua que no
había terminado de beber.
“Si tienes sed, dilo”.
“Es que...”.
Hubo un tiempo en que hablar con Kwon Ju-wan
era tan divertido que deseaba llegar rápido a la academia. Pero ahora no era
así, por lo que Jin Se-jun se tapó con el edredón antes de que él pudiera
seguir hablando.
¿Está bien que alguien que hace deporte se la
pase bebiendo con desconocidos solo porque está de viaje? La competencia de sus
alumnos de palm dance es el próximo mes. Pensó que al director le molestaría
saberlo. Cada vez que Kwon Ju-wan lo invitaba a beber, él se emocionaba
pensando que era una ocasión especial, pero ahora todo eso parecía haber
perdido su brillo.
Como era de esperar, tuvo pesadillas.
Se sentía como un viaje escolar de varios
días, y ahora incluso tenía compañeros fijos para las comidas, la habitación y
el asiento del bus. Sin embargo, Jin Se-jun se sentía tan aburrido como antes
de partir, y de un humor un poco peor. Al ver a los otros grupos del tour,
saludaba y charlaba un poco, pero pronto sentía deseos de estar solo.
¿Qué era eso de estar aburrido pero querer
estar solo? Probablemente era la fría realidad de querer pasar tiempo con
alguien que no te desagrade, pero darse cuenta de que no hay nadie así.
“¡Oh, Ju-wan!”.
Esta vez Jin Se-jun también ocupó el lado de
la ventana, y Kwon Ju-wan, sentado en el lado del pasillo, no dejaba pasar a
ningún joven sin saludarlo.
Parecía que solo lo decía de palabra, pero de
verdad se hizo amigo de ellos...
¿Qué le pasaba a este experto en levantar
muros? ¿Le habría pegado fuerte la emoción del viaje? Eun Ga-ram se sentó al
lado de Kwon Ju-wan, cruzando el pasillo, como si fuera lo más natural del
mundo. Pensó en ofrecerle el cambio de asiento a Eun Ga-ram, pero al mismo
tiempo no quería hacerlo.
Incluso durante el desayuno sentía que iba a
estallar en cualquier momento, así que pensó que en adelante solo subiría algo
de fruta, pan o un café a la habitación. Se sentía patético intentando huir,
pero le resultaba insoportable ver el espectáculo de Kwon Ju-wan y Eun Ga-ram.
En el Puente Nuevo de Ronda, Jin Se-jun caminó
como intentando alejarse sutilmente de Kwon Ju-wan. Él tampoco se le pegaba
tanto como al principio, quizás porque ya había hecho muchos amigos en el
grupo.
Le ardía la sangre...
“Nos reuniremos aquí mismo en una hora”.
El tiempo libre dentro del apretado itinerario
era un breve respiro. Jin Se-jun se alejó rápido de la gente y se mezcló entre
los turistas extranjeros. Se sentó a mirar el desfiladero abstraído, era un
paisaje espectacular, pero su mente estaba en otra parte y no lograba
disfrutarlo. Ver que todos los que viajaban parecían felices era otro factor
que lo deprimía. Qué pérdida de tiempo y de dinero. Si alguien quisiera estar
aquí, le cedería su lugar.
Aun así, descansar un poco lo hizo sentir
mejor. Incluso después de comer y volver a subir al bus, no sintió las náuseas
de siempre.
Justo cuando pensaba que quería descansar un
poco más, llegó el momento de bajar. Sevilla, donde todo se veía nítido bajo el
fuerte sol, estaba llena de naranjos. Jin Se-jun olfateó la fragancia
desconocida y agradable, y descubrió las flores blancas mezcladas con los
frutos. Había visto naranjos antes, pero era la primera vez que veía sus flores
y el aroma le encantó.
“¿Se pueden comer?”.
Como todos pensaban parecido, alguien hizo la
pregunta y el guía respondió con una sonrisa acostumbrada.
“Pueden comerlas, pero son muy amargas. Es una
especie distinta a la que comemos. Dicen que intentan usarlas para fragancias o
mermeladas, pero que es un dolor de cabeza. El aroma del azahar es muy bueno,
¿verdad?”.
“Síii”.
Mientras se refugiaba del sol bajo un naranjo,
la expresión de Kwon Ju-wan al mirarlo era extraña. Relajado por el buen clima
y el aroma, Jin Se-jun le habló primero después de mucho tiempo.
“¿Qué pasa? ¿Acaso hay un hombre tan guapo
entre las flores que no sabe cuál es cuál y le parece un espectáculo?”.
“Ah...”.
Kwon Ju-wan balbuceó una respuesta y desvió la
mirada, siendo atrapado de inmediato por Eun Ga-ram. Parecía un animal
distraído que era arrebatado por las garras de un ave rapaz. Pero, por alguna
razón, Eun Ga-ram lo miró de reojo con una expresión extraña.
¿Qué fue eso? ¿Acaso acabo de ser marcado por
un omega?
Imposible. Antes de que apareciera Kwon
Ju-wan, ¿no era Eun Ga-ram el que le hacía arrumacos a Jin Se-jun? Que un omega
se comportara así solo podía resultar tierno.
Debía resultarle tierno...
Al pasar por una zona comercial, las tiendas
estaban repletas de decoraciones florales, zapatos de baile y vestidos de
flamenco colgados por doquier. Jin Se-jun se sumergió en una extraña nostalgia
al recordar la muñeca de bailarina de flamenco que había sido su única amiga
durante un tiempo.
“Como falta muy poco para la ‘Feria de Abril’,
donde se disfruta bailando la danza tradicional de Sevilla, las ‘sevillanas’,
todos están vendiendo estos vestidos. Es una pena, pero nuestro itinerario no
coincide con las fechas del festival”.
Explicó el guía.
“Ah...”.
Exclamó Eun Ga-ram decepcionado, y añadió.
“Me imagino que ver a todo el mundo con los
trajes tradicionales debe ser precioso, qué lástima. Definitivamente quiero
volver durante el festival”.
“Usted también debería ponerse un adorno de
flores y unirse, Ga-ram. Sería muy divertido”.
“Sí, eso haré. Mamá, ¿vendrás conmigo esa vez
también, verdad?”.
“Pero qué cosas dices”.
“Vaya, qué hijo tan ejemplar. Su madre debe de
estar encantada, Ga-ram”.
Al fin y al cabo, las flores son para los
omegas.
Jin Se-jun escuchaba la conversación
distraídamente mientras su mirada seguía la línea de los vestidos hasta
detenerse en el perfil de Kwon Ju-wan. No es que quisiera ver a Kwon Ju-wan con
esa ropa, simplemente pensó que él caminando por una calle llena de vestidos
coloridos parecía, en sí mismo, una pintura.
“...”.
Justo cuando Jin Se-jun iba a volver la vista
al frente, sus miradas se cruzaron.
Por un instante, ambos se quedaron mirando a
los ojos del otro. Los ojos de Kwon Ju-wan, incluso en este lugar donde la luz
del sol era tan fuerte que todo se veía nítido, parecían pintados con la
suavidad de una aguada de tinta. Su piel tersa se había bronceado estos días,
adquiriendo un tono más dorado que en Corea, donde solía correr al aire libre.
Bajo ese sol, su cabello negro como el
azabache debía de estar reteniendo todo el calor. Sintió el impulso de peinarlo
suavemente con los dedos para disipar esa temperatura...
Fingiendo buscar el aroma de azahar en la
punta de su nariz, levantó la cabeza, como era de esperar, las flores blancas y
el amarillo vibrante se extendían contra el fondo del cielo azul.
Realmente, era un momento mágico en el que
sentía la ilusión de que aún quedaba algo entre los dos.
A la hora de la cena, su humor no era tan malo
como antes. Hacía tiempo que no bebía con la comida, así que, con la mente
despejada, fue con el grupo a ver un espectáculo de flamenco. La idea de ver el
‘original’ de su muñeca de bailarina empezó a entusiasmarlo un poco.
Era la primera vez que sentía algo de emoción
desde que empezó el viaje.
Al ver solo la muñeca, pensó que sería algo
parecido al tango, pero resultó que no solo era baile, había acompañamiento de
guitarra, un cante que recordaba al pansori y un zapateo que parecía claqué.
El ritmo pasaba de ser poderoso a estático de
una forma fascinante, y al ver el baile del bailaor, pensó de repente que Kwon
Ju-wan lo disfrutaría aún más. Jin Se-jun observaba el adorno floral del tamaño
de una cabeza que llevaba la bailarina y, en cuanto terminó un acto, le susurró
a Kwon Ju-wan.
“Ese adorno del pelo, ¿no se parece a un
pompón?”.
“Ah”.
La respuesta llegó como si fuera un muñeco de
madera. Justo cuando pensó que no debería haberle hablado por seguir
comportándose de forma apática, Kwon Ju-wan dijo en voz baja.
“Es verdad. Estaba pensando que se podría
mezclar un poco el estilo flamenco con el pom dance. Como ambos son enérgicos,
creo que encajarían bien... aunque el zapateado sería difícil”.
“¿Zapateado?”.
“Ah, eso que parecía claqué”.
“Se nota que eres el subdirector”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Parecía que, después de todo, él tenía más
conocimientos que Jin Se-jun. Este soltó una pequeña risa sin darse cuenta y
volvió a preguntarle.
“¿Hoy también vas a salir a divertirte con la
gente?”.
Kwon Ju-wan hizo una pausa antes de responder
con naturalidad:
“Solo... bueno, el chico beta más joven, el
que vino con su familia. Quedé en tomar algo solo con él”.
“Ah. Una reunión de betas, entiendo”.
“Sí, solo entre betas”.
Supuso que habría temas de los que solo los
hombres beta podrían hablar. Al fin y al cabo, aunque Kwon Ju-wan fuera alguien
difícil de descifrar y poco constante, lo que dificultaba entablar una amistad,
no carecía de habilidades sociales. Así que no era raro que hiciera amigos allí,
ni era algo en lo que Jin Se-jun tuviera que entrometerse.
Sin embargo, como entrar demasiado tarde y
despertar al compañero de cuarto era una falta de educación, podía permitirse
interferir al menos en el horario.
“No vuelvas demasiado tarde”.
“Está bien”.
Realmente sentía que había encontrado la paz
mental después de mucho tiempo. Tras sacar su maleta del bus frente al hotel,
Jin Se-jun iba a comprarle una cerveza al conductor, pero cambió de opinión y
compró agua.
Cuando se disponía a entrar al hotel, el beta
que supuestamente iba a beber a solas con Kwon Ju-wan lo llamó.
“Hoy los jóvenes vamos a tomar algo, ¿no
quiere unirse? Nos dio pena que no estuviera en el tour nocturno”.
“¿Eh? Pero si Ju-wan me dijo que solo iba a
beber con usted”.
“¿Qué? No, para nada. También vienen Ga-ram y
otros más, ¿qué le parece?”.
“Ah, ya veo. Entonces... iré”.
¿Qué significa esto? Jin Se-jun asintió
desconcertado y se dirigió al vestíbulo. El registro parecía haber terminado,
porque Kwon Ju-wan, al verlo, agitó la tarjeta de la habitación.
“La persona con la que ibas a beber a solas me
ha invitado”.
“Ah, ¿sí?”.
“¿No dijiste que ibas a beber solo con él?”.
“Bueno, esa era la intención al principio”.
La forma en que respondió fue de lo más
ambigua. Jin Se-jun no indagó más, ordenó rápido su equipaje y bajó con Kwon
Ju-wan al bar del hotel. Como no había nadie más todavía, pidieron las bebidas
y se sentaron con incomodidad; no podía evitar recordar la vez que bebió whisky
a solas con Kwon Ju-wan en el bar de un hotel.
Eso había ocurrido hace apenas unos meses,
pero le parecía que había pasado una eternidad, tanto que resultaba extraño que
no hubiera transcurrido ni medio año.
“¡Ah, qué puntuales! ¡Hola!”.
Pronto, Eun Ga-ram saludó con alegría y se
sentó al lado de Kwon Ju-wan. Jin Se-jun miró alternativamente a los dos que
estaban frente a él y dio un gran trago a su copa. Como los dos se habían
vuelto a encontrar en el gimnasio, empezaron a hablar de ejercicio con total
naturalidad.
“¡Vaya, de verdad! A mí también me encanta
correr”.
Eun Ga-ram miraba a Kwon Ju-wan con
admiración, como si hubiera hecho el descubrimiento del siglo. Correr... Jin
Se-jun también había corrido como un loco con Kwon Ju-wan, pero ahora, el
simple hecho de ponerse loa tenis le oprimía el pecho al recordar esos breves
momentos.
“¿También hace maratones? Si son unos 5
kilómetros, ¿le gustaría participar en una competencia conmigo?”.
“Si mi agenda me lo permite”.
“¡Vaya! Yo me hice una sesión de fotos de
perfil corporal antes de venir. Antes no me gustaba mucho el ejercicio, pero
gracias a eso le he tomado el gusto”.
“Eso es bueno”.
Pronto bajaron los recién casados y el beta,
Choi Jae-woo, completando el grupo. Eun Ga-ram tomaba el control de cada tema
que surgía.
“A mí también me encantan los museos, tengo
muchas ganas de ir al Prado”.
“Ya veo”.
Jin Se-jun se dio cuenta de que Jae-woo, la
persona con la que supuestamente iba a beber Kwon Ju-wan, no tenía oportunidad
de hablar, así que le dirigió la palabra a propósito.
“Jae-woo, ¿qué suele hacer en su tiempo
libre?”.
“¿Yo? Ah, pues leo un poco”.
“¡¿En serio?! ¡Mi pasatiempo también es la
lectura!”.
Sin falta, Eun Ga-ram intervino. Pero como era
el más joven y básicamente encantador, Jae-woo asintió sin darle importancia y
preguntó.
“¿Qué tipo de libros le gustan?”.
“Clásicos ingleses y estadounidenses”.
Claro, le pueden gustar. Aunque otros los
hubieran terminado en secundaria, los clásicos son tan vastos que siempre hay
algo nuevo. Jin Se-jun asintió y observó al grupo, que ahora hablaba sobre cómo
se habían desvirtuado los ‘clubes de lectura’.
Pensándolo bien, había mucha gente como Eun
Ga-ram entre los antiguos compañeros de clase de Jin Se-jun. O en las
aplicaciones de citas.
Sí, la forma en que hablaba Eun Ga-ram era
como un currículum o un perfil de aplicación de citas donde rascaba hasta el
último logro inexistente. Una persona de esa edad no puede estar interesada en
todos los campos ni conocerlos a fondo, pero Eun Ga-ram se metía en todos los
temas y desviaba el flujo de la conversación hacia sí mismo.
Incluso sus risas estruendosas daban a
entender que era una personalidad que necesitaba ser el centro de atención.
Quizás Jin Se-jun estaba siendo crítico porque no tenía muchos pasatiempos y
sus estándares para lo que realmente le interesaba eran extrañamente altos.
¿Es así como vive un insider?
Hubo un tiempo en que Jin Se-jun también fue
un ‘insider’, pero ya habían pasado diez años desde que vivía como un
‘outsider’, así que aquellos días se sentían muy lejanos. En ese momento, Eun
Ga-ram finalmente hizo una pregunta a alguien más en lugar de hablar de sí
mismo.
“¿Se puede preguntar en qué trabajan?”.
“Yo trabajo en la empresa de mi padre”.
“¡Vaya!”.
“No, es una empresa pequeña”.
En cuanto Choi Jae-woo hizo un gesto de
negación, Eun Ga-ram dijo como con timidez.
“Yo trabajo en Yeongseo-gu...”.
Yeongseo-gu es famoso por albergar filiales de
grandes corporaciones. Pero Jin Se-jun no quiso darle el gusto de reconocerlo y
respondió de forma distraída.
“¿Es funcionario...?”.
“No, trabajo en OO”.
“Ah, qué increíble”.
“¿Y usted, Ju-wan?”.
“Yo soy entrenador”.
¿Por qué no dices que haces cheerleading?.
Pero Jin Se-jun entendía que, para alguien a quien ves una vez y probablemente
no vuelves a ver, no apetecía dar explicaciones detalladas sobre el cheerleading.
O tal vez, ¿eligió lo que le parecía más
atractivo ante Eun Ga-ram?
“¡Vaya! Con razón... Por eso... Ju-wan, ¿puedo
tocarle el brazo solo una vez?”.
“¿Eh? Eso...”.
Sin esperar respuesta, Eun Ga-ram apretó el
brazo de Kwon Ju-wan y soltó una exclamación.
“Toque el mío también. He estado entrenando
mucho últimamente. Me hice la sesión de fotos antes de venir”.
Parecía que estaba repitiendo lo que ya había
dicho antes de que llegara el resto de la gente. El truco era demasiado obvio
y, como no le parecía nada tierno, Jin Se-jun confirmó que estaba agotado.
Si en ese momento Kwon Ju-wan hubiera tocado
el brazo de Eun Ga-ram sin más, se habría enfurecido sin remedio, pero
afortunadamente Kwon Ju-wan declinó con un gesto.
“No, está bien. Soy un profesional, así que
con solo mirar ya me hago una idea”.
“¿Qué quiere decir con eso? ¿Acaso me
desprecia por estar flaco y no tener músculo?”.
“No es eso”.
Jin Se-jun apartó la vista del ridículo
espectáculo y vació su copa en silencio.
Sin su madre cerca, Eun Ga-ram actuaba de
forma descarada, como si estuviera en una cita a ciegas con Kwon Ju-wan. Al no
estar ni los ancianos metiches ni su propia madre, se sentía con alas.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Pero pensó que sería muy vergonzoso que se notara
que esto le ponía de mal humor. Jin Se-jun mantuvo una sonrisa que pareciera
normal mientras seguía la corriente y, cuando sentía que llevaba demasiado
tiempo callado, soltaba algún comentario sin importancia.
Gracias a Eun Ga-ram, casi no hubo silencios,
así que no tuvo que esforzarse mucho. Él tocaba el piano, entrenaba duro, veía
exposiciones, le gustaba leer y sabía de todo, desde clásica hasta rock.
“Por eso tengo un blog donde escribo reseñas
de libros”.
“¿Intercambiamos seguidores? Yo también tengo
un blog donde escribo sobre restaurantes y exposiciones. Aunque últimamente no
publico mucho”.
La charla sobre el blog pasó de pronto a
seguirse en redes sociales. Eun Ga-ram les dio su usuario a todos y luego, como
si acabara de recordarlo, se cubrió las mejillas con las manos.
“¡Ah, es que en mi cuenta están las fotos de
la sesión de perfil corporal!”.
“Pero si todo el mundo se las hace, ¿qué tiene
de malo?”.
“Es que están en las historias... Qué
vergüenza. Si hubiera sabido que había un entrenador aquí, no las habría
subido”.
¿Acaso quiere que las miremos? Jin Se-jun
soltó una risita y dijo.
“Si te da vergüenza, bórralas y luego nos das
el usuario”.
“¿Usted también tiene, Se-jun?”.
“No...”.
“Ya veo. Entonces no miren las historias.
Especialmente usted, Ju-wan”.
Si no quieres que las vea, bórralas....
Jin Se-jun se encogió de hombros y siguió
bebiendo. Por la sed que sentía, ya iba por la cuarta copa.
Como era tarde y el hotel no estaba en una
zona céntrica, el empleado daba muestras claras de querer irse. Gracias a eso,
la reunión terminó y subieron a las habitaciones, pero Jin Se-jun no se sentía
nada bien.
Había pasado todo el día sin beber y de buen
humor, pero sentía que se había unido a esa bebida para nada. Al ver lo mucho
que disfrutó Choi Jae-woo, estaba claro que él era el único que había observado
la conversación con ojos críticos.
Debería haber sido divertido, ¿por qué se
sentía tan mal? No quería analizar las razones, así que simplemente concluyó
que no encajaba con la gente de allí. En otros tiempos se habría adaptado a
cualquier grupo y se lo habría pasado bien, pero su estado actual era realmente
malo.
Quiero irme a casa.
Jin Se-jun caminaba con un ligero tambaleo.
Kwon Ju-wan se había quedado atrás despidiéndose de Eun Ga-ram y no llegó a la
habitación hasta el último momento. Como él tenía la tarjeta, Jin Se-jun se
quedó con la frente apoyada contra la puerta hasta que llegó.
“Se-jun, has bebido mucho, ¿estás bien?”.
“Bebí porque estoy bien”.
“Te tambaleas”.
“Es que tengo ritmo”.
“¿Vas a intentar aprender flamenco también?”.
“Vaya, qué poco sentido del humor. ¿Eso
pretendía ser un chiste?”.
“...”.
Jin Se-jun se bebió el agua que había en la
habitación de un trago. Pensó que podría dormirse en cuanto se lavara y
organizara la maleta, pero no podía guardarse la pregunta que le rondaba la
cabeza. Murmuró hacia Kwon Ju-wan, que acababa de salir de ducharse.
“... ¿Vas a cambiar a Ahn Sae-ha por Eun
Ga-ram?”.
“¿Qué?”.
“Dijiste que ibas a beber solo con Jae-woo,
con el beta, pero Eun Ga-ram también estaba. Iba a dejarlo pasar aunque supiera
que me mentiste para deshacerte de mí... pero simplemente no quiero hacerlo”.
“...”.
“¿Por qué me siento tan mal?”.
Si no es así, dímelo, ¿por qué te quedas
callado? Antes, cuando le pregunté, supo escabullirse muy bien.
Solo después de un silencio incómodo, Kwon
Ju-wan se excusó.
“Al principio era así, pero se sumó más
gente”.
“Ah, ya”.
¿Tan molesto te resultaba yo? También quiso
preguntarle eso, pero Jin Se-jun guardó silencio.
“De todos modos, no volveré a unirme a partir
de ahora, así que disfruta a tus anchas”.
“No es lo que piensas, Se-jun”.
“Tienes razón, porque yo no tengo ni puta idea
de nada...”.
Antes de que Kwon Ju-wan pudiera balbucear una
defensa propia, Jin Se-jun se quedó profundamente dormido. Así pasó otra noche.
Al día siguiente, Eun Ga-ram se le pegaba
descaradamente a Kwon Ju-wan soltando sus características risas agudas. Incluso
cuando Kwon Ju-wan le decía alguna tontería a Jin Se-jun en el bus, él
escuchaba a escondidas y casi se reía.
“No creo que fuera para tanto...”.
Murmuró Jin Se-jun, pero luego se sintió
avergonzado, se cruzó de brazos e intentó dormir. Sentía que lo miraban, pero
decidió ignorarlo e intentar pensar en cosas agradables. Sin embargo, no se le
ocurría nada.
Hacía un mes o dos, divertirse con Kwon Ju-wan
había sido entretenido, pero aparte de eso, su vida estaba llena de puro
aburrimiento.
“Salamanca está a una altitud muy elevada, así
que hace más frío que en Sevilla. Tiene la universidad más antigua de España
y...”.
Ojalá el viaje terminara pronto. Debería haber
viajado por mi cuenta aunque fuera una molestia. Sin duda había muchos
elementos admirables, pero estaba demasiado agotado.
Incluso, como no podía ignorar a la madre de
Eun Ga-ram, que se quedaba sola por los planes románticos de su hijo, terminaba
ayudándola en las calles de piedra irregulares o sosteniendo la sombrilla
cuando el sol apretaba.
“¡Vaya, señora! ¿Cuál de los dos es su
yerno?”.
Cuando el sociable guía dijo eso, se sintió
sumamente incómodo. Pero tampoco podía recriminarle a Eun Ga-ram que cuidara de
su madre...
De camino a Madrid, el guía habló sobre la
independencia de Cataluña y sobre ‘El Clásico’, el partido entre el Real Madrid
y el FC Barcelona. Decía que el ambiente era casi como un enfrentamiento entre
Corea y Japón; Jin Se-jun escuchaba el trasfondo histórico superficialmente y
pensó que, como viajero, lo mejor era no profundizar en nada para estar
tranquilo.
Por eso tipos como Kwon Ju-wan se alejaban y
se acercaban, empujaban y retenían, haciendo todo ese numerito que no era ni
flirteo ni nada concreto.
Seguramente le resultaba difícil estar con un
alfa. Siendo alguien que odia a los alfas y un beta que salía con omegas...
Quizás haber pensado que hubo algo de esa atmósfera fue solo un error suyo.
Hacía tiempo que se habían ido de Granada,
pero la canción seguía rondando sus oídos.
Quizás, quizás, quizás...
“Se dice que Toledo es famoso desde antiguo
por las armas fabricadas en sus fraguas”.
Al ver las espadas alineadas en las calles,
incluso pensó en comprar una y apuñalar a Kwon Ju-wan. Su salud mental ya
estaba por los suelos.
Jin Se-jun quería estar solo, pero como Kwon
Ju-wan seguía pegado a él en lugar de irse con sus amigos, entró en una
cafetería en cuanto les dieron tiempo libre. Estaba masticando unos dulces que
le dieron con el café, que tenían una textura curiosa parecida al ‘dasik’,
cuando Kwon Ju-wan empujó su porción hacia él.
“Yo no suelo comer cosas dulces”.
No comes cosas dulces, pero bien que comiste
tanghulu. Aquella vez, ¿qué fue? ¿Un beso dulce y delicioso? No recordaba
exactamente qué dijo Kwon Ju-wan en ese momento, pero la sensación de que fue
algo totalmente cursi y una situación cómica persistía.
“¿Lo habías probado antes?”.
“Ah, sí. Se llama mazapán...”.
“Sabes mucho. ¿Has estado antes en España?”.
“Sí, hace mucho tiempo... El mazapán no lo
probé entonces, me lo regalaron hace unos años”.
“Ya veo”.
Jin Se-jun se bebió lo que quedaba de café y
se levantó de inmediato.
“No tienes que preocuparte por mí, puedes ir
con Ga-ram. Yo miraré cosas por mi cuenta y volveré”.
“Se-jun”.
Kwon Ju-wan dejó su café a medio terminar y,
por guardar las apariencias, llamó al camarero para pagar. Jin Se-jun aprovechó
ese momento para mezclarse entre la multitud.
De vez en cuando necesitaba no ver nada y no
pensar en nada para aguantar. Al menos el itinerario estaba casi terminando, lo
cual era un alivio.
¿Debería comprar al menos un imán?
Mientras se dejaba llevar por la gente, entró
en una tienda de recuerdos y metió la mano en su riñonera. En ese instante, un
escalofrío recorrió todo su cuerpo.
“¿Eh...?”.
Antes de abrir la cremallera, la boca del
bolso ya estaba abierta. Por suerte, el teléfono celular y el pasaporte que
llevaba en los bolsillos del pantalón estaban a salvo, pero le habían robado la
cartera entera. Allí estaba todo el efectivo del sobre que Chae Yoon-mi le dio
en el aeropuerto y también sus tarjetas.
Jin Se-jun devolvió lo que iba a comprar a su
lugar y salió de la tienda lentamente. Como no había posibilidad de que se le
hubiera caído, fue con calma a un lugar tranquilo para bloquear las tarjetas.
Menos mal que tengo el pasaporte y el telefono
celular.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
El guía les había advertido muchas veces
porque, al ser fin de semana cerca del vuelo de regreso, si le robaban el
pasaporte, volver a tramitarlo sería un gran problema. Al ser un paquete
turístico, no tener dinero hasta volver no sería un inconveniente grave salvo
por las compras en el duty free o recuerdos, y el dinero de Chae Yoon-mi no era
una gran suma para sus ingresos.
Sin embargo, pensar que una banda de
carteristas se había quedado con el dinero que le había dado con tanto cariño
su cuñada, que era como una hermana mayor para él, lo hacía sentir fatal. No,
honestamente, era más que sentirse fatal.
Después de haber oído tantas veces lo de los
carteristas, me quedé abstraído como un idiota...
Incluso Jin Young-jun le había insistido en
que usara una correa de seguridad.
Dicen que el robo y la estafa no son culpa de
la víctima, pero verse en esa situación después de tanto énfasis en el cuidado
lo hacía sentirse avergonzado. Al imaginar las caras de las personas
preguntándole preocupadas qué había pasado, decidió fingir que no había pasado
nada.
No se lo diría a nadie, ni siquiera a su
cuñada. Los recuerdos podía comprarlos por internet después de volver.
De vuelta en el bus, sentía náuseas y punzadas
en el estómago. Kwon Ju-wan regresó y le habló.
“¿Estás bien? Estás pálido”.
“Uso base del número 21”.
“...”.
Para ocultar su estado, Jin Se-jun miró por la
ventana y se puso a leer relatos de personas a las que les habían robado
durante sus viajes.
Sí, qué suerte que el teléfono celular y el
pasaporte estén bien. Si este es el peor viaje de su vida, la causa principal
es Kwon Ju-wan, no el robo.
“¿Te divertiste?”.
Ante esa voz alegre y tuteo repentino, Jin
Se-jun levantó la cabeza. Eun Ga-ram, que había subido por la puerta trasera
con su madre, le entregaba un paquete grande a Kwon Ju-wan.
“Es mazapán, dicen que es el dulce tradicional
de Toledo”.
“Ah, gracias”.
¿Y cuándo empezaron a tutearse? Seguramente se
habían movido por separado aquí, pero parecía que habían tenido tiempo de
intimar más. Jin Se-jun miró un momento a Kwon Ju-wan, que aceptó el dulce del
tamaño de la cabeza de Eun Ga-ram a pesar de decir que no le gustaba el dulce,
y cerró los ojos.
Se sentía fatal...
A pesar de ser un adulto y de trabajar de cara
al público, le resultaba imposible reponerse. Al ver cómo la autocrítica
asomaba la cabeza, pensó que tal vez este era su verdadero carácter. Cuando
surge un problema, en lugar de salir de él con energía como de costumbre, se
convertía en un despojo humano.
Que recordara, la primera vez que se sintió
así fue en la universidad, cuando la persona que le gustaba no solo lo rechazó,
sino que lo trató como a un rival amoroso y lo despreció. La segunda fue cuando
supo que sus feromonas estaban dañadas. La tercera fue por culpa de Kwon
Ju-wan, y parecía que la cuarta también lo sería.
Aún estaba bien. Podría reír y charlar de
forma normal hasta volver a casa y, antes de hacer alguna tontería, se
encerraría para digerirlo sin mostrar nada vergonzoso a los demás.
En la cena, como regalo de la agencia de
viajes, pusieron una botella de vino en cada mesa.
“¿No has bebido mucho también en el almuerzo?
Se-jun, parece que haces el viaje como un borracho”.
Kwon Ju-wan intentó detenerlo con tono
preocupado, pero a él solo le sonó molesto.
“¿Tú puedes beber todas las noches con tus
amigos y yo no puedo beber aunque esté solo?”.
“No es eso...”.
La mesa era para cuatro y, por mala suerte, al
ser un grupo de dos, tuvieron que compartir con los recién casados, lo que
enrareció el ambiente. Al menos, esta vez estaba lejos de Eun Ga-ram y su
madre, lo cual era un alivio.
Pensar que cada momento busco el mal menor...
Realmente este viaje es un desastre.
Justo cuando pensaba eso y se desabrochaba el
botón de la camisa que lo asfixiaba, Kwon Ju-wan lo obligó a levantarse.
“Aún no he terminado de beber”.
En algún momento, mientras lo arrastraban frenéticamente,
sintió la fresca brisa de la tarde. Jin Se-jun se dio cuenta de que lo que le
cosquilleaba suavemente la punta de la nariz era el sutil perfume de Kwon
Ju-wan, restregó su mejilla contra ese pecho para, un segundo después,
empujarlo y enderezarse de golpe.
¿Por qué usaba perfume si normalmente no lo
hacía? Justo cuando sus pensamientos empezaban a tomar un rumbo pesimista, Kwon
Ju-wan lo sujetó por los hombros.
“Mejor bebamos juntos en el hotel. Deja de
beber aquí”.
“Pero no tengo dinero...”.
“Yo invito”.
“¡Vaya, vaya!”.
Jin Se-jun aplaudió con sarcasmo y, de
repente, se giró hacia él. Kwon Ju-wan extendía y retiraba la mano
repetidamente, como si quisiera volver a abrocharle los botones que Se-jun se
había soltado.
“Pero... ¿esta vez no saldrás huyendo?”.
“¿Qué?”.
“Si bebemos los dos solos y volvemos a la
misma habitación, Kwon Ju-wan siempre escapa. Jajajajaja”.
“...”.
“Jajaja...”.
Al respirar el aire exterior, la euforia
provocada por el alcohol se desvaneció rápidamente. Jin Se-jun soltó unos tres
suspiros profundos y subió dócilmente al autobús. Poco después, el resto de la
gente regresó tras terminar de cenar.
“Se-jun, ¿tanto has bebido?”.
“Las penas que se pueden calmar con alcohol
son las más insignificantes”.
¡Por favor, no se metan en lo que no les
importa! Jin Se-jun contuvo las ganas de gritar eso, sonrió y negó con la
cabeza. Había hecho un poco el ridículo en la cena, pero solo quedaba una noche
más y luego regresaría a Corea. Al mirar las farolas encendidas fuera, sus ojos
empezaron a cerrarse lentamente.
Como el alojamiento estaba cerca, despertó
pronto. Envuelto en un sentimiento de melancolía aún mayor, metió el receptor
de la guía y otras cosas en su riñonera vacía. Sin la cartera, el espacio se
sentía demasiado amplio.
Adoptando una actitud más retraída, Jin Se-jun
bajó su maleta y se quedó esperando en una esquina del vestíbulo a que Kwon
Ju-wan trajera la llave. En cuanto puso un pie dentro de la habitación, se giró
hacia él.
“Supongo que hoy no tienes ninguna cita para
beber”.
“Quedamos en que beberíamos juntos”.
“Estoy bien, así que ve a divertirte. No me
cabe ni una gota más de alcohol”.
“Dije que no iré”.
“Ah, ¿es porque vas a verlo cuando vuelvas a
Corea?”.
Sí, por casualidad había escuchado que incluso
habían hecho planes para verse con aquel beta. En ese momento, Se-jun estaba
comprando una bebida para la madre de Eun Ga-ram porque ella tenía sed.
Mirándolo bien, la situación era bastante extraña.
“Bebe conmigo. No escaparé”.
“Pues escapa de una vez, deja de estar pegado
a mí. Por tu culpa, el viaje que tanto esperaba se fue totalmente a la mierda”.
Si tuviera que señalar una mentira en lo que
acababa de decir, sería ‘que tanto esperaba’. Como sintió que se estaba
comportando de forma poco madura para que Kwon Ju-wan se preocupara así, por un
momento quiso obligarlo a ir a beber con Eun Ga-ram.
¿De dónde venía ese capricho? Cuando Jin
Se-jun intentó empujar a Kwon Ju-wan para que saliera, este le puso a la fuerza
una botella de agua en la mano.
“Bebe un poco. Bebe y hablemos”.
Jin Se-jun tomó la botella, pero sin probar el
agua, empezó a parlotear.
“Tú sabes perfectamente cómo me sentí cuando
me bloqueaste y desapareciste”.
“Se-jun”.
“Yo dejé la academia diciéndoselo solo al
director para no tener que verte por razones similares, ¿crees que me siento
bien encontrándote aquí? Me siento como la mierda”.
“Siento mucho eso. Pero primero, toma un
sorbo...”.
“Si huir es tu especialidad, ¿qué tonterías
estás diciendo? ¿Acaso no sabes por culpa de quién me estoy emborrachando?
Solo... desaparece de mi vista por ahora”.
“Vamos, abre la boca”.
“Te veías muy bien con ese omega, ¿quieres que
te cambie la habitación con él? Su madre parece sentirse cómoda conmigo”.
“... No me digas que tienes interés en la
madre de Eun Ga-ram...”.
“¡Ah, joder, dámela! Voy a beber”.
Arrebatándole la botella, Jin Se-jun caminó
hacia la cama y echó la cabeza hacia atrás con ímpetu. Sin embargo, debido a
las gotas de agua que se le fueron por el camino viejo, terminó doblado como un
camarón, tosiendo de forma lamentable.
Si solo fuera la tos, estaría bien, pero al
intentar respirar, su garganta se sentía tan bloqueada que solo emitía un
silbido agudo, al repetirse, el pánico empezó a apoderarse de él. Aunque
cualquier muerte es prematura, morir atragantado con agua mientras le montaba
un número a Kwon Ju-wan era demasiado.
Justo cuando pensaba que, si intentaba
expulsar lo que tenía atascado, terminaría devolviendo toda la cena, corrió al
baño y se arrodilló frente al inodoro. En ese instante, Kwon Ju-wan, que hasta
hacía un momento lo observaba como preguntándose qué clase de tipo era ese, lo
rodeó firmemente por el torso desde atrás. No tenía fuerzas ni para extrañarse
por ese abrazo repentino. Cuando ya veía la luz al final del túnel, Kwon Ju-wan
le susurró.
“Aguanta la respiración y, cuando sientas que
la vía se abre, tose”.
Solo salía un silbido ronco. ¿Cómo iba a
aguantar más la respiración si sentía que se asfixiaba? Al ver que no obedecía,
Kwon Ju-wan lo apretó con más fuerza y explicó con calma.
NO HACER
PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
“Si intentas respirar, la vía se cierra; si
aguantas, se abre. Confía en mí”.
Incluso en medio del pánico, sintió que las
palabras de Kwon Ju-wan eran difíciles de desobedecer. Como siempre.
Al hacer lo que le pedía, Kwon Ju-wan presionó
su torso al ritmo de su tos y lo sujetó por la cintura, inclinando su cabeza
hacia abajo. Parecía que estaba tratando a un niño pequeño atragantado, pero al
ser dos hombres adultos y corpulentos, la postura terminó pareciéndose sospechosamente
a algo sexual. Tras una tos violenta, lo que bloqueaba su garganta salió y
recuperó la consciencia lo suficiente como para procesar la situación.
“Gracias por el consejo, pero ¿qué estás
haciendo...?”.
“Iba a hacerte la maniobra de Heimlich... Me
alegra que haya salido”.
Como seguía teniendo ataques de tos, le
costaba hablar. Al ver a Kwon Ju-wan manteniendo esa actitud calmada, su rostro
empezó a arder. No solo le daba vergüenza haberse atragantado, sino también
todas las tonterías que había soltado antes.
“He armado demasiado escándalo”.
Tenía la voz medio rota de tanto toser. Sea
como fuera la situación, el hecho de que Kwon Ju-wan le hubiera salvado la vida
hizo que su corazón se ablandara. Jin Se-jun se soltó de sus brazos, se lavó la
cara y se enjuagó la boca. Tenía los ojos llorosos por las arcadas, lo que le
daba un aspecto penoso.
“Pero Se-jun, ¿tienes fiebre? Tu temperatura
parece un poco alta”.
La voz de Kwon Ju-wan, que le hablaba a través
del espejo, sonó un poco quebrada. Añadió suavemente.
“Dices que tienes frío cada vez que duermes”.
“¿Acaso eras tú el que me ponía toallas encima
todas las noches?”.
“Estuve buscando dónde comprar parches de
calor, pero no encontré ninguno. Casi no hemos tenido tiempo libre”.
“Ah...”.
Pensó que, como siempre bebía antes de dormir,
se las había puesto él mismo en sueños. Y también pensó que el calor que sentía
ahora era por el alcohol.
¡Ah!
Al darse cuenta de algo, Jin Se-jun abrió de
golpe su maleta. No había tiempo para procesar que Kwon Ju-wan lo había estado
cuidando cada noche, la situación era urgente.
Tal vez porque habían tenido la conversación
más larga y el mayor contacto físico de todo el viaje, Kwon Ju-wan, en lugar de
ir a lo suyo como antes, se acercó a Jin Se-jun.
“Espera, quédate quieto. No, vete por allá”.
¿Dónde está el supresor?
La sensación era extraña. Lo más parecido
sería esos videos de tsunamis donde el agua se retira antes de la gran ola...
sí, la calma antes de la tormenta.
Había pensado que su rut podría estallar a
mitad del viaje, así que tomaba supresores a diario, pero no sentía que esto
fuera a terminar con una simple febrícula como las veces anteriores.
De repente, al cruzar la mirada con Kwon
Ju-wan, sintió que estaba observando una ola gigante aproximándose. Lo que más
afecta al ciclo del celo es, primero, las feromonas de otros. Y luego, la
condición física... Si el ciclo puede verse afectado, ¿no podría afectarse
también la intensidad? Dado que las feromonas quedaban descartadas, debía de
ser por la exposición constante al estrés durante el viaje.
Tuvo la fuerte corazonada de que los
supresores no le servirían de mucho. Jin Se-jun, dándose cuenta de que su
aliento era cada vez más caliente, empujó con fuerza a Kwon Ju-wan.
“Vete de aquí”.
Sin embargo, Kwon Ju-wan no se movió, como si
estuviera clavado al suelo, y lo sujetó del brazo para sostenerlo.
“Hay algo que has malinterpretado, Se-jun”.
“¿Qué? No, hablemos luego...”.
Jin Se-jun pensó por primera vez en su vida
que su paciencia y fuerza mental no eran tan malas. Ese tipo beta, que no sabía
nada de las circunstancias ajenas a pesar de actuar como si conociera todo
sobre los alfas, se acercó un poco más, falto de perspicacia.
“No sabía qué te molestaría más, por eso no
dije nada... Pero la persona que le interesa a Eun Ga-ram no soy yo, sino tú”.
“¿A qué viene hablar de Eun Ga-ram ahora? Me
da igual si se acuestan o no, ¡lárgate!”.
“Como tú no parecías interesado, Ga-ram se
impacientó. Por eso intentó acercarse a mí, ya que sabía que nos conocíamos. A
los omegas les gustan esas tácticas de celos. Pensé que si aceptaba, podría
alejarlo de ti...”.
La explicación fue larga, pero él no entendía
nada. Jin Se-jun, intentando apartar los dedos de Kwon Ju-wan que rodeaban su
brazo, preguntó.
“¿De qué estupideces hablas? Entonces, ¿por
qué ocultaste que ibas a beber con él?”.
“Simplemente... él es tu tipo”.
El rostro de Kwon Ju-wan estaba extrañamente
cerca. Su mente se enredaba y sus pensamientos se volvían lentos, era parecido
a la embriaguez, pero muy diferente.
O sea que... él quería alejar a Eun Ga-ram de
este alfa que se supone que ‘pierde la cabeza por los omegas’. Recordó que Kwon
Ju-wan también se había mostrado muy molesto cuando Se-jun cenó con Ahn Sae-ha.
“Entonces podrías haber conseguido una
habitación vacía con Eun Ga-ram y pasar la noche juntos”.
“... No digas cosas de las que te arrepentirás
cuando se te pase la borrachera”.
“¡Ah, joder, de verdad!”.
Las palabras de Kwon Ju-wan sonaban
extrañamente calmadas y maduras. Si se hubieran peleado como niños, lo que estaba
reprimiendo no habría estallado al escuchar eso.
“Si le gusto a Eun Ga-ram, ¿por qué te metes
tú? ¿Por qué? ¿Por qué, demonios? No es asunto tuyo. Te metiste con el
Entrenador Hong, luego con Ahn Sae-ha cuando yo no sentía nada por él, ¿por qué
te vuelves loco tú solo?”.
Desde que fue consciente de que su cuerpo
estaba extraño, sintió que la barrera que contenía su razón y su decoro se
había roto por completo.
“...”.
Las pupilas que encontró de cerca oscilaban
como un pantano lleno de tinta. De todos modos, Kwon Ju-wan era un beta y Jin
Se-jun tenía la fuerza para controlarlo si perdía el juicio, así que no debería
pasar nada grave por estar en el mismo espacio. En cuanto se sintió algo
aliviado, volvió a hablar como un borracho.
“Yo intenté que pasara algo entre nosotros, lo
intenté una y otra vez. Pero tú siempre te alejabas, y luego te acercabas
cuando se te pasaba el capricho, para después rechazarme de forma asquerosa.
¿Estás decidido a volverme loco?”.
“Lo siento. Yo... yo también tenía mis
razones. Explicarlo sería lar...”.
Kwon Ju-wan, que seguía calmado, se detuvo en
seco. La fuerza de su mano sobre el brazo de Se-jun aumentó de golpe,
haciéndolo soltar un gemido.
“Ugh”.
“Ah... no”.
¿No qué?
Al mismo tiempo que se preguntaba eso, Kwon
Ju-wan, pálido, soltó el brazo que no quería soltar y retrocedió tambaleándose.
Cuando le pidió que se fuera, no lo hizo, y
ahora que lo ve quejarse y derrumbarse de forma patética, ¿se va para salvarse
él solo? ¿Va a huir de nuevo diciendo que la explicación es larga?
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Claramente había querido echarlo, pero al ver
cómo se acobardaba después de habérselas dado de maduro, ya no quiso dejarlo
ir. Jin Se-jun se lanzó sobre él y Kwon Ju-wan, que extendía la mano hacia el
pomo de la puerta, se desplomó sin fuerzas.
“Se-jun... esto...”.
“¿Qué?”.
El aliento que escapaba de los labios de Kwon
Ju-wan también estaba agitado.
Que guapo es
Jin Se-jun, montado sobre él, se quedó mirando
cómo se movían sus labios y, sin darse cuenta, pegó los suyos a ellos. En el
momento en que sintió el contacto blando de sus pieles sensibles, un escalofrío
recorrió su espalda.
“Ah”.
Al segundo siguiente, el aire pareció volverse
pesado y todo su cuerpo se tensó. En cuanto pensó que las pupilas de Kwon Ju-wan
se habían vuelto negras como el abismo, lo agarraron de las solapas y lo
voltearon, quedando debajo. Unos muslos gruesos se metieron entre sus piernas
y, sin que se diera cuenta, aplastaron su pene que ya estaba medio erecto.
“Ah, ugh”.
A pesar de ser solo una presión ahí abajo, fue
un estímulo tan feroz como nunca había sentido en su vida. El gemido que
intentó escapar fue devorado por los labios de Kwon Ju-wan. Aunque estaba
siendo totalmente aplastado por el cuerpo de él, sentía una presión
inexplicable que lo hacía perder la cabeza.
Era un alfa en celo y, como siempre le había
gustado Kwon Ju-wan, lo había besado primero, pero no entendía por qué Kwon
Ju-wan, en lugar de darle un puñetazo o apartarlo, lo estaba poseyendo así.
Para colmo, Kwon Ju-wan frotaba su propia
erección con fuerza contra la de Jin Se-jun. Atrapado entre el cuerpo de Kwon
Ju-wan y el suelo, sintió vívidamente cómo ambos miembros aumentaban de volumen
y se endurecían.
Aunque no tenía mucha experiencia real, el
beso de Kwon Ju-wan era sumamente voraz. En cuanto soltó un jadeo ante la
fricción de los labios, una lengua entró empujando con una fuerza arrolladora.
Para cuando la lengua, que había recorrido su boca y sus dientes, salió un
momento, Jin Se-jun ya no era dueño de sí mismo.
“Haa... ah... loco... agh...”.
La sensación de clímax se acumulaba
vertiginosamente, sin que pudiera detenerla. A pesar de que todo su cuerpo
ardía, un escalofrío recorrió su cintura y sintió deseos de huir. Pero, como si
lo supiera, cada vez que lo intentaba, Kwon Ju-wan usaba todo su peso para
inmovilizarlo como a un insecto clavado en un muestrario.
Kwon Ju-wan no solo frotaba sus penes con
violencia, sino que metió una mano por debajo de la cintura de Jin Se-jun. Su
mano grande agarró sus nalgas sin dificultad y movió la cadera como si
estuviera penetrándolo.
La idea de que esto era algo extraño para un
alfa se desvaneció, arrastrada por el torrente de placer. Gemidos graves caían
como una cascada en sus oídos.
“Kwon... ah, haa. Joder, ah”.
“Hgh... hhh... haa...
mmph”.
Al oír las voces de otros huéspedes pasando
por el pasillo, Jin Se-jun tapó la boca de Kwon Ju-wan, sin darse cuenta de que
él mismo estaba gimiendo. La excitación que le erizaba hasta el último pelo
continuó. A Kwon Ju-wan no le importó tener la mandíbula sujeta y, como si
fuera lo más natural, sacó la lengua y lamió la palma de Se-jun. Era un
movimiento viscoso, totalmente diferente a cuando Jin Se-jun le había lamido la
mano por broma.
¿Acaso la palma de la mano es una zona
erógena?
No pudo aguantar más cuando sintió esa lengua
lamiendo cada rincón de su mano humedecida por su aliento caliente, con el
mismo movimiento que antes había profanado su boca. Tras apartar la mano, Jin
Se-jun restregó su rostro con fuerza contra el cuello de Kwon Ju-wan mientras
se estremecía.
Al alcanzar un clímax repentino, todo su
cuerpo se tensó y no pudo emitir ni un gemido. En cuanto Kwon Ju-wan notó que
Jin Se-jun se corría, lo abrazó aún más fuerte.
“Haa, haa...”.
Solo después de recuperar el aliento y que el
aire húmedo se enfriara un poco, se dio cuenta de que ambos habían eyaculado
dentro de sus ropas sin siquiera desabrocharse los pantalones. Esa presión que
sentía, pensando que sus ropas o su piel iban a estallar, debía de ser esto.
Tenía la mente tan en blanco que ni siquiera
le molestaba la sensación de la ropa interior empapada de semen. Era la primera
vez que tenía contacto físico con alguien durante su ciclo, así que, tras
eyacular, una nueva ola de calor volvió a extenderse hasta las puntas de sus
dedos.
¡Zas!
Ante el sonido seco, Jin Se-jun levantó la
cabeza.
¡Zas!
Kwon Ju-wan, que se había abofeteado ambas
mejillas, iba a levantar la mano de nuevo cuando Se-jun le sujetó la muñeca. No
le importaba si ese maldito se autolesionaba, pero no quería que esos labios
que se sentían tan bien se rompieran o que esas mejillas tersas se hincharan.
¿Debería pedir perdón?
Pero era culpa de ambos. Aun así, aprovechando
que había recuperado la cordura por un momento, pensó que sería mejor explicarle
brevemente lo del rut y echarlo. En cuanto estuviera solo, se desabotonaría y
se masturbaría como un loco. Y en lo que pensaría entonces sería en el rostro y
el cuerpo que tenía delante.
Kwon Ju-wan se había incorporado para
golpearse, pero seguía sentado sobre él. Antes de que Se-jun pudiera hablar, él
preguntó con voz ronca.
“¿Tienes la medicina?”.
Ah, hablar de tú cuando estás excitado es
sexy.
Tenía una actitud rebelde que incluso le dio
la falsa impresión de que buscaba drogas ilegales. Jin Se-jun, con la mirada
fija en los labios de Kwon Ju-wan, preguntó lentamente.
“... ¿Qué medicina?”.
“Supresores de celo”.
El polvo que se había asentado volvió a
agitarse frenéticamente en su cabeza. ¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? Sin embargo,
seguía siendo difícil desobedecer a Kwon Ju-wan, quien le ordenaba con la
autoridad de quien sabe que es amado. Jin Se-jun gateó hacia la maleta que
había dejado abierta para buscar los supresores. Afortunadamente, Kwon Ju-wan
se apartó como si se desplomara, pero lo sujetó del cuello para ayudarlo a
levantarse, evitando que tuviera que avanzar como una tortuga con Kwon Ju-wan a
cuestas.
En cuanto sintió la mano de Kwon Ju-wan
quemándole la piel como un hierro candente, le pareció que el corazón le latía
en los oídos. La sangre corría con tanta fuerza por su cuerpo que pensó que le
sangraría la nariz o que se desmayaría en cualquier momento.
¿Será por el rut? ¿Así es el celo de los alfas
normales?
Pero como él mismo había sido un alfa normal
hasta que comió algo raro en aquella fiesta de intercambio, sabía que, a menos
que lo que tuviera delante fuera un omega, su estado actual no era normal.
“La... la medicina la traje... e incluso la
tomé. Es... es extraño...”.
¿Por qué tartamudeo?
Jin Se-jun se recriminó a sí mismo mientras hurgaba
en la maleta con manos temblorosas. Kwon Ju-wan, que se había vuelto taciturno
al notar que la situación no pintaba bien, también buscó el frasco hasta que
agarró con ambas manos un montón de ropa interior que Se-jun se había quitado y
se quedó paralizado, como si se hubiera estropeado.
Mira a este loco.
Aparte de eso, algo que había pasado por alto
le pareció realmente extraño, pero no tenía cabeza para analizarlo.
Al darse cuenta tarde de que había pasado la
medicina a su riñonera, gateó y se la tragó. En cuanto volvió a guardar el
frasco, Kwon Ju-wan, con manos igualmente temblorosas, le tendió una botella de
agua abierta.
Tal vez por haberse atragantado justo antes,
no se atrevía a echar la cabeza atrás para beber, a pesar de que las pastillas
se estaban deshaciendo de forma viscosa sobre su lengua. En ese momento, Kwon
Ju-wan, que le acercaba el agua de forma casi agresiva contra la mejilla, de
repente se la llevó a su propia boca.
Justo cuando pensaba por qué se la bebía él,
Kwon Ju-wan, con la boca llena de agua, atrajo la cabeza de Se-jun hacia sí.
Gracias a eso, la poca razón que buscaba ayuda en la medicina se evaporó por
completo.
“Mmm... ah”.
Kwon Ju-wan tampoco debía de estar en su sano
juicio, pues el agua se derramaba entre sus labios unidos. Jin Se-jun se
estremeció al sentir el agua fría recorriendo su pecho y giró la cabeza, pero
Kwon Ju-wan volvió a llenarse la boca de agua para pasársela.
¿Cuántas veces lo hizo? Algunas pastillas
medio derretidas pasaron por la garganta de Se-jun, y no se supo si el resto se
las tragó Kwon Ju-wan o simplemente se derramaron. Ambos, olvidándose de
medicinas y agua, se pegaron el uno al otro lamiéndose y succionándose las
lenguas.
Después de tanto mirarlo cada vez que se
soltaba un botón, Kwon Ju-wan empezó a amasar el pecho de Se-jun sobre su
camisa mojada con desesperación. Aplicaba fuerza como si quisiera que los
músculos voluminosos escaparan de entre sus dedos, pero luego estimulaba con el
pulgar sus pezones erectos.
Como sus lenguas seguían entrelazadas, los
gemidos solo resonaban dentro de sus gargantas. Ambos forcejeaban como si
estuvieran atados, pero nunca llegaban a quitarse la ropa.
Y.… como era de esperar, los supresores no
hicieron ningún efecto.
Mi hígado debe de estar destrozado.
No es que el hígado fuera lo más importante
ahora, pero eso era lo que Jin Se-jun pensaba cuando no estaba pensando en ‘qué
bien se siente esto’. Después de tanto alcohol y tanta medicina, si sobrevivía
a esto, prometió llevar una vida muy sana.
Kwon Ju-wan lo besó como si quisiera lamer el
amargor que quedaba en la lengua de Se-jun y luego se separó de golpe. Después,
volvió a lamer el agua que escurría por la comisura de Se-jun, recorrió todo el
contorno de su cara y besó repetidamente su pecho mojado.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
“Haa... ah”.
Era la primera vez desde su infancia que
recibía tantos besos en tan poco tiempo.
“¡Ah!”.
De repente, un dedo entró por la banda de su
ropa interior y presionó el surco entre sus nalgas. Jin Se-jun, sobresaltado,
retorció la cintura, y Kwon Ju-wan, que lo estaba manoseando por todas partes,
también se apartó asustado. En lugar de volver a lanzarse sobre él, empezó a
retroceder tambaleándose hacia la puerta.
“Lo... lo siento. Lo siento... Debería haberme
ido cuando me lo dijiste. Como te hice tomar el supresor, debería desaparecer.
Esto es un desastre. ¿Qué hago?”.
El botón del pantalón de Kwon Ju-wan seguía
abrochado, pero uno de sus muslos estaba totalmente abultado. Además, su
pantalón gris estaba manchado de oscuro por todo lo que había fluido dentro. Su
actitud torpe, como si hubiera olvidado que hace unos minutos estaba dando
órdenes, resultaba incluso novedosa.
Cuando Jin Se-jun extendió la mano, Kwon
Ju-wan se pegó a la pared temblando.
“Se-jun también tenía su secreto, y yo solo
pensé en mí...”.
No sabía de qué hablaba, pero como el estímulo
y el beso de hace un momento se sentían tan bien, no quería que terminara así.
Jin Se-jun se desabrochó el pantalón y se acercó, Kwon Ju-wan se movió en dirección
opuesta, como el polo de un imán.
Gracias a eso, cuando Jin Se-jun puso la
cadena en la puerta de la habitación, Kwon Ju-wan terminó de nuevo cerca de la
cama. Jin Se-jun se lamió los labios mientras recorría todo su cuerpo con la
mirada.
“Ya comprobé que no hay habitaciones libres ni
aquí ni cerca, así que no te queda otra que dormir conmigo...”.
Él mismo notó que su voz sonaba fatal. Pero
qué importa. No pensaba dejar salir a Kwon Ju-wan de allí. En medio del deseo
posesivo y lujurioso del alfa que se desbordaba, pensó que el turismo de mañana
estaba cancelado.
Su teléfono celular, que sacó del bolsillo del
pantalón, estaba empapado, ya fuera por el agua o por el semen. Jin Se-jun
reunió lo que le quedaba de razón, buscó el número del guía y escribió.
[Grupo 7. No asistiremos al itinerario de
mañana por problemas de rasgo.]
En cuanto pulsó enviar, lanzó el teléfono
celular a algún lugar de la alfombra. Este habría sido el único momento para
escapar, pero Kwon Ju-wan se quedó quieto, respirando agitado como un conejo
ante un león, a pesar de su tamaño.
Al agarrarlo de las solapas, se dejó arrastrar
sin fuerzas, a diferencia de antes. Jin Se-jun lo empujó sobre la cama más
cercana, se quitó el pantalón que llevaba a medias y luego la ropa interior
empapada y desastrosa.
“Haa...”.
Solo con eso sintió que podía respirar. Soltó
un suspiro de satisfacción y se dejó caer sobre Kwon Ju-wan en la cama. Pensó
que estaba quieto, pero notó que Kwon Ju-wan murmuraba algo entre dientes, como
si fuera una oración.
Jin Se-jun intentó descifrarlo pero cambió de
opinión y acarició la barbilla de Kwon Ju-wan, los murmullos sombríos cesaron.
Jin Se-jun, sintiéndose mucho más cómodo pero sin que su fiebre bajara en
absoluto, le dijo con ligereza.
“Eres un jodido cobarde. Te rindes antes de
tiempo y solo sabes huir sin dar explicaciones”.
No era su intención maldecir, pero ¿por qué
las palabras salían así? Parecía que lo que Jin Se-jun tenía acumulado contra
Kwon Ju-wan no era solo deseo sexual, sino mucho más. Sintió a través de la
piel el ligero estremecimiento del cuerpo de Ju-wan, quien se sobresaltó por el
repentino insulto.
¿Era esto realmente el rut? Justo cuando
sentía que perdía la razón, llegaba un momento de lucidez en el que un
escalofrío le recorría la espalda y volvía a distinguir el cielo de la tierra.
Se decía que, al estar con un Omega, las feromonas mutuas causaban un efecto
sinérgico que te dejaba en un estado similar al de estar drogado, pero debido a
que Kwon Ju-wan no era un Omega, o quizás porque los inhibidores hicieron su
mínimo esfuerzo, no llegaba a ese extremo. Sin embargo, era evidente que esa
excitación repentina no era normal.
Jin Se-jun hundió los dedos entre los cabellos
de Kwon Ju-wan, quien mantenía la cabeza baja. Al acariciarlo suavemente, percibió
su característico aroma limpio mezclado con una sutil fragancia de perfume, la
textura sedosa de su cabello se sentía bien al tacto.
Por supuesto, el olor a semen todavía
impregnaba el aire.
¿Le había preguntado si tenía medicina porque
solía ver a mucha gente con rasgo a su alrededor? El celo y el rut eran de
conocimiento general, pero al ser iguales, un Beta podría haberlos confundido.
A pesar de estar ebrio de calor, Jin Se-jun,
fingiendo racionalidad, comenzó a masajear naturalmente el trasero de Kwon
Ju-wan, quien estaba debajo de él. Al mismo tiempo, frotó su entrepierna contra
los muslos y el miembro de Ju-wan, que resaltaba bajo la tela del pantalón.
“Ha.…”.
Justo ese lugar que Se-jun había presionado
con fuerza cuando el entrenador Hong los incitó a una lucha de muslos, estaba
ahora completamente hinchado. Si ambos habían eyaculado, se habían tocado y
besado, era lógico que ambos estuvieran excitados.
“Entonces, si iba a ser así, ¿por qué huiste
del hotel aquella vez?”.
Murmuró.
Al hablar, de repente se sintió herido en su
orgullo y le pareció indignante, pero al mismo tiempo solo quería seguir
besándolo. Como su primer beso había sido tan intenso y placentero, esta vez
quería saborearlo con más calma.
Sin embargo, en el momento en que puso su mano
sobre los pantalones de Kwon Ju-wan para quitárselos, pues parecían incómodos,
este le sujetó la muñeca. ¿Acaso estaba bien masturbarse mutuamente pero no ser
penetrado? La resistencia desesperada de Ju-wan hirió el orgullo de Se-jun de
una forma extraña, por lo que soltó lo primero que se le vino a la boca sin
filtro.
“No es como si me hubiera arrodillado para
pedirte matrimonio y vivir juntos de por vida, ¿por qué te resistes? Solo
disfrutemos una noche”.
Sonó como una línea típica de un Alfa basura...
Al oír eso, Kwon Ju-wan golpeó su cabeza con fuerza contra la cabecera de la
cama. Se-jun no entendía por qué, teniendo una erección tan grande, volvía a
autolesionarse.
...Ah, cierto, era un Beta al que le gustaban
los Omegas.
Al recordarlo de pronto, Jin Se-jun soltó.
“¿Y si yo me abro para ti, estarías dispuesto
a penetrarme?”.
Kwon Ju-wan tenía la cabeza baja y su
expresión no era visible, pero se escuchó el chirrido de sus dientes
apretándose.
Si fueras un Omega, no tendría tiempo ni de
balbucear con cordura.
Pensando de nuevo como un Alfa impulsivo,
Se-jun murmuró con un tono bastante tonto.
“¿Dijiste que era un beso pegajoso, dulce y
delicioso...? Tengo curiosidad, ¿lo probamos? No, yo no sé mucho, así que
usted... ¡Hup!”.
La mano de Kwon Ju-wan se extendió rápidamente
y cubrió la boca de Jin Se-jun. En un parpadeo y sin saber cómo, Se-jun terminó
boca abajo con las manos torcidas hacia la espalda, ocupando el lugar donde
Ju-wan estaba recostado.
Se sentía más cómodo que cuando estaba contra
el suelo, pero toda su atención se centró en su parte trasera. No hubo un solo
lugar, desde la nuca hasta el cóccix y detrás de las rodillas, donde no
sintiera escalofríos, una extraña presión oprimía todo su cuerpo. Sus camisas
mojadas, que antes se sentían frías, ahora estaban tibias por el calor corporal
compartido. Como Jin Se-jun era el único que estaba desnudo de la cintura para
abajo, la sensación de algo grande presionando su trasero a través de la tela
del pantalón era demasiado vívida.
“Kkh...”.
Aunque temblaba como si fuera a embestirlo con
su miembro en cualquier momento, Kwon Ju-wan no hizo nada más. Solo lo abrazaba
como si quisiera romperlo, manteniendo su mano firme sobre la boca de Se-jun,
como si no quisiera escuchar ningún sonido que este pudiera emitir.
Pensé que quería hacerlo...
¿O no? ¿Acaso ese momento de supuesta
racionalidad fue solo parte del proceso de perder la cabeza? Jin Se-jun lamió
húmedamente la mano que tapaba su boca. Mientras lamía meticulosamente cada
dedo, como Ju-wan lo había hecho antes, la presión que lo aplastaba disminuyó
un poco.
A ratos se estremecía con los nervios de
punta, y al siguiente deseaba que Kwon Ju-wan hiciera algo con él. A pesar de
que hace un momento intentaba dominar el espacio entre las piernas de Ju-wan,
no le pareció extraño que en ese breve instante brotara un deseo pasivo y
desconcertante, impropio de un Alfa.
Kwon Ju-wan, como si lo regañara, pellizcó
ligeramente la lengua de Se-jun y luego le ofreció su antebrazo musculoso. Al
mismo tiempo, con la otra mano, sujetó el miembro de Se-jun y comenzó a
masturbarlo con brusquedad.
“¡Hah, ah...!”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Tan pronto como emitió un sonido, el antebrazo
frente a él fue empujado toscamente dentro de su boca. Ju-wan le entregó su
propio brazo como si fuera un juguete para morder y continuó moviendo su mano
sin inmutarse, sin importar cuánto se retorciera Se-jun.
Los callos en esa mano proporcionaban un
estímulo excesivo. Se-jun intentó extender los brazos para detenerlo, pero
perdía la fuerza cada vez que el placer punzante lo invadía. Finalmente, se
sintió arrastrado por una sensación similar a hundirse bajo el agua.
Cuando Se-jun movió las caderas contra la mano
de Ju-wan, este lo presionó con más fuerza y comenzó a frotar su propia parte
inferior contra el trasero de Se-jun, como si se masturbara. Como Ju-wan seguía
vestido, la ropa mojada emitía un sonido pastoso al frotarse.
La ropa, que se estaba secando, volvió a
empaparse con el sudor de ambos. Se-jun, sintiendo que se asfixiaba por el
calor que cubría su cuerpo, mordió frenéticamente la carne frente a él.
“Mmmph“.
Al morder con fuerza el antebrazo ante la
inminencia del orgasmo, la presión en su miembro también aumentó. Mientras el
temblor que comenzó con un tirón en la parte interna de sus muslos se extendía
hasta la coronilla, no pudo controlar su parte inferior.
Al mismo tiempo, Kwon Ju-wan ayudó a la
eyaculación tirando rítmicamente del miembro ajeno.
Por momentos, Se-jun pudo notar que Kwon
Ju-wan, siendo un Beta, intentaba morderle la nuca. Era obvio que sentía su
aliento, pero incluso sus colmillos afilados rozaban su piel de vez en cuando.
Al darse cuenta, se le puso la piel de
gallina. Siempre había pensado que morder la nuca de alguien era algo que solo
debían hacer las parejas casadas. Sin embargo, al sentir la erección de Kwon
Ju-wan contra él, pensó que no importaba. ¿No debería sentirse mal al sentir el
miembro de otro hombre en su trasero? ¿Por qué se sentía tan bien? Después de
todo, era cierto que quería acostarse con él al menos una vez, y era la primera
vez que la persona que deseaba lo deseaba de vuelta con tal lujuria.
Se-jun quiso decirle que podía abrir las
piernas, que simplemente cerrara los ojos y lo hicieran, que podía usar sus
muslos o que le prestara los suyos. Pero cada vez que intentaba balbucear algo,
Ju-wan le metía el antebrazo en la boca como una mordaza.
“Ha, ha, ha...”.
Por alguna razón, el jadeo de Kwon Ju-wan le
resultaba familiar. En realidad, no era la primera vez que lo escuchaba respirar
con dificultad, y después de todo el caos masturbándose mutuamente, no debería
ser una sorpresa. Sin embargo, ese modo de jadear al oído, reprimiendo incluso
un pequeño gemido por miedo a que alguien escuchara, se sentía como algo que ya
había experimentado en una situación muy diferente.
Perdió la cuenta de cuántas veces sintió a
Ju-wan llegar al límite dentro de sus pantalones. El propio Se-jun también
sintió su miembro hincharse bajo la mano de Ju-wan. Seguramente ese no era un
fenómeno biológico destinado a llenar la palma de un hombre Beta, pero se
sintió un poco triste y a la vez derrotado por el placer. El nudo realizado en
la mano ajena mientras sus gemidos eran silenciados tenía un sabor especial.
Aunque intentaba pensar positivamente, era innegable que lo excitaba.
¿Soy masoquista?
Se-jun temblaba mientras alternaba entre
morder y lamer el antebrazo de Ju-wan. En algún momento, Ju-wan dejó de tocar
el miembro de Se-jun y comenzó a morder su propio brazo, el que no le había
entregado a Se-jun.
No sabía qué estaban haciendo exactamente,
pero Se-jun decidió que debía terminar lo que empezó. A pesar de estar
presionado, forzó su parte inferior para quedar frente a frente y frotar sus
genitales.
“Hng”.
En medio de eso, el miembro de Kwon Ju-wan pareció
hincharse aún más, como si estuviera haciendo un nudo. Como el estímulo en su
propio miembro aumentaba, a Se-jun no le importó y solo persiguió el placer.
El miembro de Ju-wan, envuelto en una tela
tensa a punto de romperse, frotándose contra su entrepierna fue el último
recuerdo de Se-jun de aquella noche.
***
Cuando Jin Se-jun se bajó los pantalones
empapados y pegajosos, Kwon Ju-wan, a pesar de su resistencia previa, lo ayudó
a desvestirse. Acto seguido, al ver a Se-jun juntar las piernas como si fuera
la primera experiencia de un Omega tímido, Ju-wan apretó con fuerza sus
rodillas.
Se-jun no hacía más que dejarse llevar por
Ju-wan, pero al menos esto podía hacerlo bien confiando en sus instintos de
Alfa. Tal como aquella vez, hace mucho tiempo, cuando pensaba que Kwon Ju-wan
estaría en la cama y se duchaba imaginando cómo derretirlo.
Sin embargo, en el momento en que Jin Se-jun
abrió las piernas de Kwon Ju-wan, por alguna razón terminó siendo él quien
quedó en sus brazos. Ante el miembro de un tamaño increíble para un Beta que
apuntaba a su trasero, Se-jun intentó retroceder cubriéndose torpemente con
ambas manos. Pero como Ju-wan lo abrazaba con fuerza, lo único que pudo hacer
fue prepararse para el calor y el volumen.
No era común encontrar a alguien con una
complexión física más grande que la suya en el país. Al soportar el peso de
Kwon Ju-wan, al principio sintió que se quedaba sin aliento, pero gradualmente
comenzó a sentir una sensación de estabilidad.
Nunca había imaginado los detalles, pero de repente,
lo de Kwon Ju-wan ya estaba dentro de él. Como si fuera el palito de un helado
que encaja en su lugar original. Justo cuando se preguntaba por la falta de la
presión que había imaginado, lo de Ju-wan se infló como un robot de
transformación.
El nudo, donde el miembro se deforma y se
ancla dentro de la pareja para no salirse y asegurar la inseminación, es una
característica exclusiva de los Alfas en celo. Al sufrir eso por parte de un
Beta como Kwon Ju-wan, el vientre bajo y plano de Jin Se-jun se abultó
notablemente.
Al ver su propio vientre hinchado hasta el
punto de parecer un globo, Se-jun se llenó de terror.
Si lo pincho con una aguja, explotará.
Entonces podré volver a vivir como un Alfa... ¡porque es imposible que algo tan
absurdo esté pasando!
Pero justo cuando iba a intentar reventar su
vientre, todo su cuerpo comenzó a flotar como si realmente fuera un globo.
“¡Ah!”.
Jin Se-jun abrió los ojos en el suelo, justo
al lado de la cama. Al parecer no se había lastimado porque cayó sobre la
alfombra envuelto en la manta. No recordaba exactamente el sueño de recién,
pero estaba seguro de que había sido una pesadilla.
Antes de pensar en lo ocurrido antes de
dormir, sus instintos lo llevaron a revisar su estado físico. Seguía en el
ridículo estado de estar desnudo de la cintura para abajo, pero no sentía que
hubiera pasado nada concreto, solo estaba un poco pegajoso por haber sudado
mucho. Aparte de eso, ¿estaba un poco dolorido por haber sido presionado y
apretado tanto?
Casi le da un ataque al pensar en la causa, e
incluso el paisaje de la habitación era algo diferente de lo que recordaba. Jin
Se-jun se quedó sentado en el suelo aturdido por un largo rato antes de desviar
la mirada.
Por el contexto, parecía que mientras estaba
abrazado por Kwon Ju-wan en la cama, le dio una patada y rodó al suelo. Ju-wan
estaba murmurando entre sueños, como si también tuviera una pesadilla.
“¿Qué...?”.
La frente de Kwon Ju-wan estaba llena de
chichones y heridas, y sus brazos estaban hechos un desastre por marcas de mordiscos.
Pronto recordó que él había mordido un brazo y Ju-wan se había encargado del
otro por su cuenta. La frente se la había golpeado varias veces contra la
cabecera.
Era lógico que, con unos colmillos tan
afilados, el lado que él mismo se mordió estuviera peor. Justo cuando Se-jun,
sin darse cuenta, levantaba el labio superior de Ju-wan para revisar sus
colmillos, los párpados de este temblaron. Se-jun, por reflejo, soltó una
broma.
“Tus brazos están destrozados, ¿no te va a dar
rabia?”.
En realidad, quería decir ‘buenos días’ con
desparpajo, pero falló. No era para menos, pues Jin Se-jun también lo había
mordido como un perro rabioso.
Kwon Ju-wan seguía aturdido incluso con el
labio levantado. Luego, como un acto reflejo, lamió el dedo de Se-jun.
“Ah”.
Fue solo una pequeña exclamación, pero Kwon
Ju-wan se levantó de golpe como si le hubiera caído un rayo. Gracias a eso,
Se-jun volvió a terminar en el suelo sin haber tenido tiempo de subir a la
cama.
Kwon Ju-wan se quedó rígido en una postura
incómoda, debatiéndose entre ayudar a Se-jun a levantarse o dejarlo ahí, y con
el rostro pálido abrió la boca.
“P-puedo explicarlo. Mis recuerdos son
borrosos, pero estoy seguro de que... no lo hicimos”.
Sí, Jin Se-jun también pensaba lo mismo, y
Kwon Ju-wan tenía puesta su ropa, aunque estuviera toda arrugada. ¿Hicieron
algo pero se quedaron justo en la línea? Jin Se-jun guardó silencio, invadido
por una extraña decepción y lasitud, lo que hizo que la voz nerviosa de Ju-wan
subiera de tono.
“Cambié de alojamiento a mitad de camino
pidiéndole un favor a un conocido. No estábamos en condiciones de ir a otra
ciudad, así que lo hice de urgencia”.
Al despertar pensó que el lugar parecía un
penthouse, así que era propiedad de un conocido... en plena temporada alta. El
dinero realmente era bueno.
En medio de todo, Jin Se-jun se sintió
satisfecho de que el hombre frente a él no hubiera huido a Corea primero, así
que preguntó con un toque de picardía. Después de todo, siempre que Ju-wan se
veía en apuros, él sentía ganas de aligerar la situación.
“¿Cuánto tiempo estuvimos frotándonos y
abrazándonos?”.
El rostro de Kwon Ju-wan se puso rojo carmesí.
Pareció no saber qué decir y buscó a tientas cerca de la cabecera hasta tocar
la pantalla del teléfono de Se-jun.
“Uh... unos dos días”.
“Dos días completos que parecieron tres...”.
Añadió en voz muy baja. Al parecer, Ju-wan
había estado más cuerdo.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
“Le pedí a la persona que se encarga de mis
asuntos personales que hablara con la agencia de viajes... También me puse en
contacto con los padres de Yi-seo. Es alguien muy eficiente, así que no tiene
de qué preocuparse”.
“Ah, gracias. Por cierto, ¿esto es un hotel?
Me gustaría contactar con el conserje”.
“Es tipo hotel, así que puede usar el interfono,
pero ¿para qué?”.
“Su brazo, si no lo cuidamos podría
gangrenarse. Debería curar eso primero, se encargó de todo lo demás pero dejó
lo más importante...”.
Antes de terminar la frase, Kwon Ju-wan tomó
el brazo de Se-jun para subirlo a la cama y él salió de ella. Se-jun estuvo a
punto de sentirse herido, pero las sábanas que Ju-wan había calentado estaban
tan cómodas y cálidas que se derritió sin darse cuenta.
Pensó que el ligero dolor de cabeza se debía a
que tenía demasiado en qué pensar. Justo cuando estaba por quedarse medio
dormido otra vez, escuchó una voz baja murmurando algo ininteligible, seguido
de un saludo en español que se le había hecho familiar durante el viaje.
“Ju-wan, ¿también habla español?”.
“...Solo un poco. El conserje entiende inglés,
pero como estamos en España...”.
“Es usted todo un estuche de monerías”.
El silencio que siguió no fue del todo
incómodo, pero Jin Se-jun revisó mentalmente si lo que acababa de decir había
sonado sarcástico. Se dio cuenta de que él era el único que seguía con el ‘look
de pantalones desaparecidos’ y quiso ducharse de inmediato, pero mientras
esperaba, sonó el timbre de la entrada.
Se-jun intentó salir corriendo, pero se detuvo
por un repentino dolor de cabeza. En ese momento, Kwon Ju-wan se acercó, lo sujetó
por los hombros para detenerlo y regresó con un botiquín como si fuera un perro
bien entrenado.
“Originalmente, dijeron que enviarían a un
médico o que ellos mismos lo curarían... pero pensé que Se-jun se sentiría
incómodo, así que les pedí que solo lo dejaran”.
“Bueno, si me hubiera cruzado con la persona
que lo trajo, habría sido un poco vergonzo...”.
¿Eh? En el momento en que el dolor de cabeza
pareció ceder, el mundo le dio vueltas y esta vez sintió náuseas. Como los
diversos síntomas que pasaron por él en poco tiempo no le resultaban ajenos,
Jin Se-jun corrió directo al baño.
“¿S-Se-jun?”.
Por suerte, al abrir la puerta de donde
parecía estar el baño vio el inodoro, levantó la tapa, que era más pesada que
las de Corea, y metió la cabeza. Con esto, era la segunda vez que vomitaba
frente a Kwon Ju-wan. Y la tercera que metía la cabeza en un inodoro.
No sufría de cinetosis ni de mareos en barco,
y casi nunca se resfriaba, así que ¿por qué su condición física era un desastre
siempre que estaba con Kwon Ju-wan?
¿Qué pasa?
A pesar de no haber comido nada debido al rut,
sentía como si su estómago se retorciera. Solo después de vomitar jugos
gástricos por un buen rato, Jin Se-jun se dio cuenta de que Kwon Ju-wan le
estaba frotando la espalda con manos temblorosas.
Este gesto, tampoco era la primera vez.
Una vez que se calmó un poco, Se-jun detuvo
suavemente a Ju-wan y se enjuagó la boca. Luego, atrajo hacia el lavabo el
brazo que se extendía para sostenerlo y abrió el grifo con agua tibia.
No era un superviviente de un apocalipsis
zombie, pero el estado de los brazos de Kwon Ju-wan era demasiado. Con el
botiquín a mano, pensó que sería mejor curar eso primero.
Se-jun le indicó con un gesto que se sentara
en el borde de la bañera y, al secar el agua con una toalla limpia, el gran
cuerpo de Ju-wan tembló ligeramente.
“¿Le duele?”.
“Estoy... bien. ¿Usted está bien, Se-jun?”.
“Suelo vomitar seguido. Siempre soy así”.
Era medio en broma, pero hasta él mismo pensó
que era una excusa barata. Se-jun mantuvo una ligera sonrisa forzada mientras
desinfectaba las heridas con cuidado. Los moretones por los mordiscos eran lo
de menos, había heridas donde la carne estaba hundida de lo fuerte que había
mordido.
Nadie habló mientras aplicaba el ungüento.
Kwon Ju-wan se dejaba llevar dócilmente o movía el brazo como una gran bestia
alcanzada por un dardo tranquilizante. Se-jun, incapaz de soportar el silencio,
fue el primero en hablar.
“¿Por qué se quedó así como un tonto? Alguien
cuyo cuerpo es su patrimonio...”.
“.......”.
“No, ja... Lo siento. Realmente me volví
loco”.
“No, fui yo... Si tan solo le hubiera hecho
caso cuando me pidió que me fuera”.
“Eso es cierto”.
Ante el susurro apenado, Kwon Ju-wan sonrió
levemente, y Se-jun, ya más relajado, envolvió firmemente sus brazos con
vendas.
“¿Cuántos puntos me da?”.
“¿Eh?”.
“No se quede solo moviendo los ojos. No le
pido que califique la medicina de anteayer”.
Aunque no estaba bebiendo nada, le dio un
ataque de tos. Se-jun le dio unas palmaditas en la espalda a Ju-wan y luego le
sacudió la muñeca.
“Le pregunto qué le parece mi curación al
experto en diversas lesiones, Kwon Ju-wan”.
“Ah... gracias”.
“.......”.
La conversación era extrañamente inconexa.
Como el propio Jin Se-jun aún no procesaba lo ocurrido anoche, se quedó sin
palabras a pesar de haber iniciado la broma.
Fue cuando terminó de ponerle medicina y una
curita en la frente a Ju-wan. En el momento en que su mirada se posó en el
pecho de Ju-wan, expuesto por los botones abiertos, los ojos de Ju-wan, que
habían estado perdidos, parecieron enfocarse un poco.
En momentos así, uno siente ganas de hacer
travesuras. Se-jun, sintiéndose juguetón, rodeó la cabeza de Kwon Ju-wan con
sus brazos y la hundió en su propio pecho.
“¡Se-jun, Se-jun!”.
“Parecía que ibas a devorarme si te dejaba
así”.
“Ugh...”.
Ju-wan sacudió la cabeza, pero no pudo
empujarlo con fuerza. Al mismo tiempo que los ojos burlones de Se-jun se
posaban en la entrepierna de Ju-wan, un aliento cálido y húmedo le hizo
cosquillas en la piel. Solo eso bastó para traer de vuelta el vívido recuerdo
de compartir alientos calientes y frotar pieles sudorosas.
El olor corporal mutuo tras haber estado
revolcándose durante dos días era muy fuerte. Y no se trataba de feromonas.
“.......”.
La entrepierna de los pantalones arrugados de Kwon
Ju-wan, con restos secos de semen y líquido preseminal por no habérselos
cambiado en días, volvía a tensarse. Sin embargo, puestos a comparar, el que
pasaría más vergüenza si se excitaba en ese lugar era el semidesnudo Jin
Se-jun, más que el vestido Kwon Ju-wan...
“Comida... sí, ¿comemos algo?”
La voz de Se-jun al hablar apresuradamente
estaba muy quebrada.
“¡Ya es hora de comer! ¿Hay algo que quiera?
Aquí hay servicio de habitaciones”.
Kwon Ju-wan también parecía estar buscando qué
decir, e incluso dio un aplauso mientras asentía. Como no se sentía capaz de
elegir un menú razonablemente junto a él, Se-jun le pasó la responsabilidad de
la elección. Tan pronto como cerró la puerta del baño, se dejó deslizar de
espaldas contra ella hasta quedar sentado.
“Ha...”.
Tenía una fuerza de agarre tan increíble que
sentía un dolor sordo en cada parte que Kwon Ju-wan había abrazado o sujetado.
También le escocía la nuca, se preguntó si lo habrían estrangulado, pero
recordó que se le debió torcer el cuello buscando sus labios en posturas
incómodas.
Ah.
¿No intentó Kwon Ju-wan morderle la nuca?
Pensando que una marca de unión no es algo que se haga por accidente, se miró
en el espejo y vio que no había marcas de dientes.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Sintió alivio, pero al mismo tiempo pensó que
era un acto sin sentido ya que no eran Alfa y Omega. Aun así, le pareció
extraño sentir una pizca de decepción porque Ju-wan se hubiera contenido a
pesar de rozarlo con sus colmillos. Si fuera su madre, estaría orgullosa de su
paciencia.
Al quitarse la camisa áspera y sentir el agua
tibia, volvió a sentir un extraño cansancio. Se-jun se lamió los labios resecos
y llevó su mano al pecho, donde el aliento caliente de Ju-wan lo había rozado.
Recordaba claramente que el beso que él mismo
inició y arrebató la noche anterior se sintió muy bien. No escuchó campanas ni
sintió sabor a caramelos de fruta... pero fue increíblemente excitante y era
exactamente ese ‘beso delicioso’ que Ju-wan mencionó antes.
También recordó cómo sus pectorales, que no
solía tocar a menos que fuera después de hacer ejercicio, fueron apretados con
fuerza o cómo sus labios los rozaban en cada oportunidad. Sus pezones estaban
un poco hinchados y sensibles de tanto ser tocados, por lo que el roce de la
camisa le había molestado desde hace rato.
Su piel sensible estaba ardiendo por haber
sido frotada tanto por las manos callosas de un deportista.
Decir que le gustan los pechos masculinos
cuando los de Ahn Sae-ha son...
¿Acaso esto contaba como acoso hacia Ahn
Sae-ha?
“Ah, ha...”.
¿No había terminado el rut? No tenía nada en
el estómago e incluso había vomitado, pero quizás porque este virgen con alto
deseo sexual había probado un poco de lo que tanto imaginaba, no podía pensar
en otra cosa.
Su miembro, que había estado rozando la palma
de Kwon Ju-wan y la tela de su pantalón, estaba excesivamente sensible. Gracias
a eso, en lugar de masturbarse vigorosamente, solo lo acarició mientras
recordaba los besos de anoche.
Definitivamente, besarse fue lo mejor... Pensó
que Ju-wan sería rudo si se decidía a atacar a alguien, pero al unir sus
labios, la mayoría de los contactos fueron suaves. Hubo raras ocasiones en las
que le robaba el aliento con anhelo, pero el beso era bueno sin importar si era
suave o rudo.
“Ugh...”.
El placer que se acumuló muy lentamente
estalló con languidez. Era la primera vez que se excitaba repasando lo vivido y
la primera vez que se masturbaba pensando solo en un beso.
En fin, a excepción de la inserción,
repitieron varias veces el acto de tocarse y frotarse los genitales.
Sin embargo, para dejar algo claro, Kwon
Ju-wan se vio envuelto en la situación, no es que lo besara porque quisiera.
Porque...
“Se-jun, llegó la comida”.
Parecía que había pasado más tiempo del que
pensaba. En cuanto Se-jun, que se estaba secando, se dio cuenta de que no había
traído su bata, una ropa bien doblada entró por la rendija de la puerta. Ju-wan
no podía verlo, pero soltó la ropa que sostenía con cuidado como si la arrojara
y cerró la puerta de un portazo.
Poco después, se escuchó una voz rígida a
través de la puerta cerrada.
“La saqué de su maleta”.
“Gracias...”.
¿Había separado la ropa sucia de la limpia?
Debido a lo apretado de la agenda, no había sido fácil encargar la lavandería
en el alojamiento, así que, hacia el final del viaje, su maleta estaba llena de
ropa acumulada. Sin embargo, la ropa interior que Kwon Ju-wan le había traído
era nueva, sin estrenar.
Naturalmente, recordó a Kwon Ju-wan cuando, en
el pasado, le devolvió una camiseta de ‘Blings Cheerleading’ recién lavada y él
hundió la nariz en ella de inmediato.
Cuando Jin Se-jun salió con el rostro
ligeramente sonrojado, Kwon Ju-wan también parecía haber terminado de ducharse,
pues tenía el cabello húmedo. A pesar de la palidez extrema que tenía al
despertar, el color había regresado a su rostro, haciendo que sus mejillas y
labios lucieran provocativos. Además, esa lengua que se asomaba cada vez que
abría la boca…
Voy a morir
Kwon Ju-wan, que parecía estar aún más
aturdido que antes de ducharse, no se dio cuenta de que Jin Se-jun lo miraba
con intensidad. Simplemente, con expresión boba, frotaba sus antebrazos
envueltos en gruesos vendajes.
Era casi ridículo pensar que ese tipo tan
despistado fuera el mismo que, hace apenas unos días, lo presionaba frenéticamente
mientras jadeaba. ¿Cómo se habría duchado con ambos brazos vendados? Jin Se-jun
estuvo a punto de decir que debería haberlo ayudado, pero cerró la boca al no
sentirse capaz de decirlo con naturalidad.
Sentado a la mesa, al mirar alrededor, notó
que el resplandor rojo del atardecer teñía la habitación. Por alguna razón,
pensó que estarían en un piso alto, pero parecía ser una residencia de lujo en
una planta no muy elevada.
“¿Le molesta la luz? ¿Cierro las persianas?”.
“Ah, está bien”.
Recordando que durante el viaje toda la comida
de los restaurantes era salada y los postres demasiado dulces, dudó ante el
primer bocado, sin embargo, la sopa de verduras y el plato de pescado blanco
suave que Kwon Ju-wan eligió saciaron su estómago vacío con delicadeza.
La comida transcurrió en silencio, pero no fue
incómodo.
Despertar justo cuando se pone el sol... no
tendré problemas para adaptarme al desfase horario al volver a Corea.
Tras terminar rápidamente el postre, revisó su
teléfono. Solo había un mensaje de su hermano mayor diciéndole que lo
contactara cuando recuperara el sentido para saber cuándo volvería (normalmente
nadie se comunicaba con Jin Se-jun por nimiedades); parecía que Kwon Ju-wan se
había encargado de todo.
El mensaje anterior era del guía del paquete
turístico
010-XXXX-XXXX
¿Es posible que lo que escribió fuera un
problema relacionado con su rasgo? Si no recibo respuesta para mañana por la
mañana, lo daré por sentado y se lo comunicaré al hotel. Nuestro paquete
incluye un seguro para personas con rasgo diferenciada, por lo que podemos
ayudarle con la reserva del vuelo de regreso. Por favor, contacte al número del
guía local. No habrá costes adicionales.
“¿Eh?”.
Pensó que era una respuesta a algo que Kwon
Ju-wan había gestionado, pero al recordarlo, Jin Se-jun también había enviado
un mensaje al guía en medio de su aturdimiento. Sin embargo, el mensaje que él
envió era un desastre, igual que aquel que le mandó a Kwon Ju-wan después de
una cena de empresa hace mucho tiempo.
Afortunadamente, el guía parecía ser perspicaz
y, aunque Kwon Ju-wan parecía haberlo resuelto por su cuenta independientemente
de la agencia, le sorprendía que todo fluyera tan bien en plena temporada alta.
Además, ¿cómo era posible que no hubiera costes adicionales? Nadie regala nada
en los negocios.
Podrían pensar que a Jin Se-jun, siendo un
Alfa, le había llegado el rut, ¿pero no les resultaría extraño que estuviera
con Kwon Ju-wan, un Beta?
“ ... “.
Espera un momento. Tanto hace un rato como
anoche, hubo muchos detalles que decidió ignorar cada vez que sus pensamientos
se volvían profundos. ¿Un Beta hablando con tanta precisión sobre supresores de
celo? Por muy común que sea encontrar personas con rasgo en el mundo, no es
algo que alguien mencione de inmediato a menos que sea un involucrado directo.
Además, para decir que solo conocía el celo
porque salía con Omegas, el conocimiento de Kwon Ju-wan sobre los rasgos y las
feromonas era extrañamente profundo, al igual que su aversión hacia los Alfas.
¿Había sido una alucinación? ¿El hecho de que
Kwon Ju-wan parecía haber hecho un nudo dentro de los pantalones que llevaba
puestos obstinadamente?
Kwon Ju-wan seguía comiendo el postre
lentamente, como alguien que no ha terminado de despertar. Bajo las vendas
blancas que cubrían sus antebrazos, se veían sus manos con las articulaciones
marcadas. No era la primera vez que veía esas manos, así que sería extraño que
le resultaran ajenas, pero aun así, le eran demasiado familiares…
Como ese gemido reprimido que le provocaba un
déjà vu.
Mientras Jin Se-jun observaba detenidamente a
Kwon Ju-wan, abrió sus redes sociales para mirar la cuenta de ‘Beta’. En ese
momento, Kwon Ju-wan caminó hacia la cafetera que estaba detrás de Jin Se-jun.
Jin Se-jun, que había estado verificando las manos y el miembro de ‘Beta’ con
el video silenciado, se dio la vuelta para mirar a Kwon Ju-wan.
Él estaba allí, con la taza en la mano,
mirando directamente a Jin Se-jun, o más bien, a la pantalla de su teléfono.
“ ...“.
Kwon Ju-wan, quien decía que subiría videos
masturbándose… y el Alfa que manejaba la cuenta de ‘Beta’.
Un Alfa fingiendo ser un Beta.
Y el*rut de Jin Se-jun, que tenía feromonas
como las de un Omega.
‘¿Tienes medicina?’.
‘... ¿Qué medicina?’.
‘Supresores de celo’.
Ah, mierda…
Creo que acaba de ver la pantalla de mi
teléfono.
¿Realmente lo vio? Intentó actualizar la
página para que Kwon Ju-wan no pudiera verla, pero de repente apareció un
mensaje diciendo que la cuenta ya no existía.
En la mano contraria a la que sostenía la
taza, Kwon Ju-wan tenía su propio teléfono.
Con esto, todo estaba claro.
Incluso con pruebas circunstanciales tan
evidentes, Jin Se-jun habría negado la realidad con locura, pero si Kwon Ju-wan
no hubiera borrado la cuenta tan rápido, no habría estado tan seguro tan
pronto. Esto se debía a que Kwon Ju-wan todavía no emitía nada de lo que
normalmente se sentiría en un Alfa.
Además, si hubiera sido un Alfa cuya
naturaleza fuera evidente, habría sido difícil para Jin Se-jun dejarse llevar
tanto por el placer anoche, dejando de lado cualquier sentimiento de afecto.
…Pero, eso explicaría por qué Kwon Ju-wan
perdió la cabeza con las feromonas de Jin Se-jun.
“... Señor Kwon Ju-wan, ¿usted es un Alfa?”.
“ ...”.
“No sé por qué no puedo sentir sus feromonas,
pero en fin, es un Alfa”.
Parecía que había pasado mucho tiempo desde la
última vez que vio a Kwon Ju-wan, ese tipo que sabía hablar tan bien y que
nunca perdía en una batalla de tonterías, quedarse sin palabras. Si el silencio
es una afirmación, era la primera vez que estaba tan de acuerdo con ese dicho.
¿Qué tan ridículo le habría parecido cada vez
que Jin Se-jun mencionaba lo de ser Alfa hasta ahora? En primer lugar, ¿huyó
del hotel porque pensó que Se-jun era un Omega? ¿Seguiría pensando que Jin
Se-jun es un Omega incluso después de haber hecho un nudo en sus propias manos
esa noche? Si se volvió loco por las feromonas, era una posibilidad. Al fin y
al cabo, los Alfas son criaturas así.
Incluso estuvo en una relación Alfa-Omega con
Ahn Sae-ha, así que ¿no sería mejor para él si pensara que Jin Se-jun es un
Omega?
¡Kwon Ju-wan es un Alfa…! ¡Kwon Ju-wan es
‘Beta’! Al poco tiempo de conocerlo, Jin Se-jun llegó a pensar vagamente que
quería ver a Kwon Ju-wan masturbándose como ‘Beta’; ¿habría tenido algún tipo
de sexto sentido? Es absurdo que su ‘superpoder’ solo funcione para cosas
obscenas.
¿Acaso Kwon Ju-wan no tiene feromonas en
absoluto? Jin Se-jun también tenía problemas con sus feromonas, así que no
había ninguna ley que dijera que las de los demás debían ser normales.
En cualquier caso, lo que era seguro era que
Kwon Ju-wan, siendo un Alfa, había resistido teniendo en sus brazos a un Omega
(o alguien que podría confundirse con uno) en celo.
“... Realmente eres tenaz”.
“...”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Bajo la mirada de Jin Se-jun, el rostro de
Kwon Ju-wan se oscureció gradualmente hasta parecer el de alguien que está a
punto de morir de una enfermedad lenta. Le resultaba irritante que no dijera ni
una palabra para excusarse, pero al mismo tiempo sentía que era muy propio de
él.
¿Pero qué sabía él realmente de Kwon Ju-wan?
Este tipo, después de fingir ser un pobre Beta atrapado entre Alfas, resultó
ser un Alfa. ¿Su odio por los Alfas era odio hacia sí mismo? ¿Por eso fingió
ser Beta?
Casi le dio risa el secreto tan bien guardado
de Kwon Ju-wan, pero al pensar que la razón por la que lo descubrió fueron sus
propias feromonas dañadas, sintió ganas de llorar.
Mierda, resultó ser ‘Beta’. Realmente era el
tipo que se masturbaba y subía los videos… Qué pequeño es el mundo. Jin Se-jun
también había quedado expuesto como alguien que disfrutó con entusiasmo de sus
videos de masturbación al identificarlo.
Cuando se levantó lentamente de la mesa, la
mirada de Kwon lo siguió.
“Vaya, realmente cuanto más lo pienso, más
tenaz me pareces. Pero”.
“... Sí”.
“De repente tengo mucho sueño”.
Era un momento absurdo, pero un sueño
abrumador lo invadió. ¿Había pensado que no tendría problemas con el desfase
horario? Aunque no disfrutó del viaje de principio a fin, terminar
desperdiciando incluso el tiempo extra que Kwon Ju-wan le había conseguido de
esta manera era frustrante.
“Para un Omega, el estímulo… será agotador”.
Kwon Ju-wan añadió aquello como si fuera lo
más natural del mundo. Realmente creía con firmeza que era un Omega. Para los
que tienen rasgo, el efecto de las feromonas es mayor que lo visual, así que no
era incompresible, pero resultaba gracioso.
Bueno, después de haber pasado un rut bastante
intenso (que normalmente despachaba con medicina y algo de autosatisfacción),
era lógico estar cansado. Además, considerando que no se sentía bien desde que
despertó, tal vez tenía algo de fiebre.
Parece que gastó mucha energía procesando el
gran secreto de Kwon Ju-wan. Kwon Ju-wan lo siguió manteniendo una distancia de
tres pasos y también terminó de lavarse los dientes.
Cuando Jin Se-jun se sentó en la cama, Kwon
Ju-wan se detuvo en el umbral del dormitorio.
“Yo dormiré en la otra habitación…”.
“Si ya despertamos en la misma cama, qué
tontería. La cama es grande y las sábanas están limpias, es cómodo”.
“Entonces, que descanse…”.
Kwon Ju-wan, que intentaba escapar, fue
agarrado por la nuca por Jin Se-jun. Este último parloteó intentando ocultar su
ansiedad.
“La diferencia de temperatura entre el día y
la noche es muy grande. A mí me disgusta mucho entrar en una cama vacía cuando
hace frío. Las mantas sin calor se sienten especialmente frías”.
“...”.
“Durante el viaje, incluso me cubriste con una
toalla. Soy muy sensible al frío”.
Kwon Ju-wan seguía dándole la espalda.
“Hace un rato estaba tan débil que casi
vomito, ¿no crees que podría enfermarme de verdad si me dejas solo? Sería
complicado en un lugar extraño. Y además”.
El torso de Kwon Ju-wan se giró lentamente,
revelando su perfil.
“Es solo que quiero tenerte cerca, Ju-wan”.
“Ah…”.
“No es que esté pensando en cosas…. Es solo
que me gusta que haya otra persona en la cama… Las mantas se sienten calientes
así”.
Justo cuando iba a añadir ‘caliéntame un
poco’, Kwon Ju-wan se acercó lentamente. Aunque pensó que lo había convencido
bien, Kwon tenía una expresión de muerte, como si lo estuvieran arrastrando.
“Soportaste con tenacidad hasta un periodo de
rut, ¿y haces tanto drama por compartir una manta?”.
“Haah”.
Cuando Kwon Ju-wan se acostó a su lado, Jin
Se-jun sintió en su espalda cómo los resortes del colchón soportaban el peso
pesado. Se-jun soltó una risita involuntaria, y Kwon Ju-wan lo cubrió con la
manta antes de darse la vuelta y encogerse.
“... Duerma”.
Realmente es más fácil soportar el frío de las
mantas cuando hay alguien al lado. Jin Se-jun miró la espalda de Kwon Ju-wan y
deslizó su cuerpo para pegarse a él.
Justo cuando estaba por caer en un sueño
profundo como una corriente rápida, dejando atrás la emoción o las leves
preocupaciones, Jin Se-jun abrió los ojos de par en par y exclamó.
“¡Eso es! ¡La razón por la que me vuelvo débil
solo ante ti es por las feromonas!”.
¡Eureka! Probablemente el tono fue exactamente
ese, aunque las palabras fueran otras. Pero antes de que sus feromonas se
volvieran así, nunca se había sentido intimidado en una batalla de feromonas
con otros tipos Alfas. No quería pensar que Kwon Ju-wan fuera un Alfa con una
rasgo mucho más poderoso que el suyo.
También sintió que debía admitir que el hecho
de estar pendiente de Kwon Ju-wan era simplemente porque le gustaba.
“Ah, no lo sé”.
Kwon Ju-wan no tenía buena cara, pero tiró de
la manta para cubrir el hombro de Jin Se-jun.
“Duerma. Piense en lo demás mañana”.
“Sí”.
Justo cuando Jin Se-jun, tras responder
dócilmente, comenzó a respirar con regularidad, Kwon Ju-wan estiró una pierna
fuera de la cama. Jin Se-jun, que parecía profundamente dormido, murmuró.
“Si vuelves a huir, te perseguiré hasta el
otro lado del mundo y te mataré”.
“... Sí”.
“No huyas de verdad”.
“No iré a ningún lado…”.
Aunque huir en ese momento solo significara ir
al dormitorio de al lado, Jin Se-jun, embriagado por el sueño, realmente pensó
que Kwon Ju-wan podría regresar solo a Corea, así que rodeó su cintura con
ambos brazos. Su intención era retenerlo, pero extrañamente se sintió como si
estuviera siendo cariñoso.
“...”.
El plan de Kwon Ju-wan era irse a la otra
habitación una vez que Jin Se-jun se durmiera. Sin embargo, mientras esperaba a
que el hombre pegado a él como un pequeño koala se durmiera y escuchaba su
respiración, su propio ritmo respiratorio se ralentizó y el sueño lo invadió
también.
Después de todo, para Kwon Ju-wan también
habían sido unos días difíciles. ‘Pensemos mañana’… Kwon Ju-wan reflexionó
sobre las palabras que le dijo a Jin Se-jun para consolarlo y se concentró en
el calor a su lado.
Hacía mucho calor dentro de las mantas.
***
La luz del sol de la mañana entraba
fragmentada por las rendijas de la persiana, y el canto de los pájaros en el
frondoso jardín era cristalino. Jin Se-jun, quien despertó sintiéndose más
descansado que nunca, buscó a tientas el lugar vacío a su lado.
“...”.
¡No estaba! El hombre al que había arrastrado
a la cama con todo tipo de excusas había desaparecido.
¿Se habrá escapado este desgraciado?
Jin Se-jun, despertando al instante, se
levantó de un salto y abrió la puerta de golpe, solo para que un aroma tostado
envolviera su nariz. El salón estaba lleno del olor a pan horneado y café
recién hecho.
“Ah, se despertó justo a tiempo”.
Kwon Ju-wan, vestido con ropa cómoda, se secó
las manos con un paño de cocina y salió con pan tostado untado con salsa de
tomate.
“Parece delicioso”.
“Se llama Pan con Tomate. Como estamos en
España, pensé que sería bueno comer algo ligero”.
“Dijiste que no solías cocinar”.
“Si a esto se le llama cocinar, entonces
preparar ramen también lo es”.
El ramen también es cocina… murmuró Jin Se-jun
mientras se sentaba. Pronto, le sirvieron sopa de verduras, aceitunas
encurtidas y café caliente.
“Sé que dijiste que no te gustaban las
aceitunas, Se-jun, pero como estamos en la región productora…”.
“Te acordaste de eso…”.
Ah, esto me gusta. Al ver que Kwon Ju-wan no
estaba al despertar, todo su cuerpo se había tensado, pero ahora se derretía
lentamente. El pan con tomate estaba equilibrado y suave, las aceitunas
simplemente saladas pero no estaban mal, y el café era delicioso. Kwon Ju-wan
empezó masticando las aceitunas.
“Se-jun, nuestro vuelo de regreso es esta
noche, así que creo que podemos cenar algo ligero en el aeropuerto”.
“Ah, ya veo”.
Regresarían a salvo, pero sentía algo de
lástima. Antes de que pudiera procesar qué era lo que le daba pena, Kwon Ju-wan
preguntó.
“Como nos levantamos temprano y tenemos algo
de tiempo, ¿qué tal si damos un paseo por la ciudad antes de ir al aeropuerto?
¿A la plaza o algo así?”.
Asentimiento frenético.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Jin Se-jun, con las mejillas llenas, asintió
con entusiasmo, y Kwon Ju-wan soltó una risita antes de servirle un poco más de
café. Solo entonces él mismo mordió su tostada y, de repente, se estremeció
visiblemente.
“¿Qué pasa?”.
“Ah, no, nada”.
“¿Mordiste una piedra?”.
“Um… tendré que ir al dentista al volver a
Corea”.
“¿Se te cayó una amalgama? Si es grave, hoy
mismo al hospital…”.
¿Cómo era el sistema de salud en España? ¿Qué
pasaba para que ese hombre, que se mantuvo impasible incluso después de
morderse ambos brazos, tuviera una expresión tan mala? Al ver la preocupación
en el rostro de Jin Se-jun, Kwon Ju-wan volvió a sonreír.
“No es nada. Puedo ir cuando estemos en
Corea”.
“Entonces mójala un poco en la sopa antes de
comerla. Ten, aquí tienes un trozo mojado. Y también enséñale los brazos al
médico. Me da miedo que se infecten con este calor”.
“Sí, gracias. No hay mucha humedad, así que
estaré bien”.
El ambiente fue extrañamente suave todo el
tiempo. Jin Se-jun, observando a Kwon Ju-wan, mojó trozos de tostada en la sopa
varias veces. Kwon Ju-wan los aceptó dócilmente.
Parecía que tenían mucho de qué hablar después
de dormir, pero no tenía ganas de sacar el tema. Es la magia de los viajes,
poder pasar por alto naturalmente cosas que no permitirías en la vida
cotidiana.
Además, haber hecho parte de lo que esperaba
durante el ‘incidente de la huida del hotel’ de Kwon Ju-wan el año pasado fue,
pensándolo bien, muy bueno. Aunque resistieron sin inserción, masturbarse
mutuamente hasta eyacular también entra en la categoría de sexo.
Ojalá pudiera recordarlo todo.
Solo tenía recuerdos vagos del principio o de
momentos intensos, lo que pasó antes y después de mudarse de alojamiento se
había borrado por completo de su cabeza. Al quedarse quieto, volvió a fijarse
solo en los labios de Kwon Ju-wan, así que Jin Se-jun rozó su pie por debajo de
la mesa sin motivo.
“Ah~ ¿no habrás hecho algo más atrevido a
escondidas mientras yo no recordaba nada?”.
“¿Yo?”.
Parecía que estuvo a punto de atragantarse,
pero logró calmarse. Bueno, si Jin Se-jun solo recordaba fragmentos, no era
probable que Kwon Ju-wan lo recordara todo. Además, por el tamaño del miembro
de Kwon Ju-wan, si hubiera pasado algo serio, su cuerpo no se sentiría tan bien
ahora.
La expresión de Kwon Ju-wan, que solo sorbía
café como si no tuviera confianza, se volvía cada vez más sombría. Era
gracioso, pero decidió dejar de molestarlo.
“Solo bromeaba. Lo mantendré en secreto, así
que no te pongas así”.
“¿El qué…?”.
“¿El secreto? Que no eres un Beta. Y como yo
también me siento avergonzado, podemos hacer como si no hubiera pasado nada
extraño”.
¿Eh? No pretendía llegar tan lejos al hablar,
pero en su afán por ser considerado, se pasó de la raya. ¿Cómo se puede hacer
como si algo que ya ocurrió no hubiera pasado? En realidad, tampoco quería eso.
“... Gracias”.
Sin embargo, al ver que la expresión de Kwon
Ju-wan mejoraba un poco, se sintió frustrado pero a la vez feliz. Jin Se-jun
terminó su café y volvió a bromear rozando la punta del pie de Kwon Ju-wan. El
clima era bueno y el desayuno delicioso, así que ni siquiera podía enfadarse.
Se había pasado todo el viaje de mal humor; al
menos hoy quería disfrutar como una persona normal. Al pensar por qué se había
enfadado tanto hace unos días, recordó parte de la conversación que tuvo con
Kwon Ju-wan justo antes de que estallara el rut.
“Me acabo de acordar. ¿Dijiste que querías
separarme de Eun Ga-ram porque él me quería y estaba pegado a ti para hacerme
una táctica de celos? Sigo sin entenderlo”.
Aunque preguntó pensando que él evadiría la
respuesta, recibió una contestación inesperadamente clara pero ambigua.
“A diferencia de mí, usted es atractivo desde
cualquier punto de vista, Se-jun…”.
“¿Eh?”.
Parecía una confesión de amor, pero sería
peligroso dejarse engañar por eso. Llevaba meses jadeando solo por la actitud
ambigua de Kwon Ju-wan. Jin Se-jun estuvo a punto de presionarlo con un
‘¿entonces mi atractivo te funciona a ti o no?’, pero se contuvo.
“Jaja, parece que separaste a Ga-ram porque me
quieres para ti. Simplemente no soportas verme llevarme bien con un Omega
frente a tus ojos”.
Aunque no lo presionó, dejó caer sus deseos de
forma sutil. Sin embargo, Kwon Ju-wan, como solía hacer, solo lo miraba con
ojos muy perdidos. Era una actitud de ‘oídos sordos’, lo que hacía que el que
hablaba se sintiera avergonzado.
“... Es broma”.
Mierda. Tragándose el insulto que estaba por
salir, sintió un sabor amargo. Sea cual sea el truco que usó con Eun Ga-ram, a
los ojos de Jin Se-jun estaba claro que a Eun Ga-ram le gustaba Kwon Ju-wan.
Por mucha falta de experiencia que tuviera, uno no es tonto. En conclusión, el
tonto parecía ser Kwon Ju-wan.
“Eres un poco ingenuo, Ju-wan… o tienes los
ojos de adorno.
“¿Mis ojos? ¿De adorno?”.
“Olvídalo”.
“... ¿Por qué siento que acabo de ser
discriminado?”.
“Vaya, por favor. Si decías que no eras un
coreano de fuera. Luego te traeré el libro de refranes para primaria que lee
Yi-seo”.
¿Por qué parece que le falta un tornillo?
¿Cuál era el encanto de Kwon Ju-wan que les gustaba a Ahn Sae-ha o a Eun
Ga-ram? Bueno, desde su apariencia física ya resultaba atractivo para cualquier
rasgo, así que era ridículo cuestionárselo. Desde la perspectiva de Jin Se-jun,
a veces le parecía tierno que actuara de forma tan despistada…
Sea como sea, sentía haber interferido entre
ellos dos. Nunca tuvo la intención de estorbar activamente, pero el resultado
era que actualmente tenía a Kwon Ju-wan retenido para sí mismo. No,
considerando el gafe, tal vez Eun Ga-ram buscaba a Jin Se-jun mientras Kwon
Ju-wan sentía algo por él.
“¿Vas a volver a ver a Ga-ram cuando
regresemos a Corea?”.
“¿No? Ya le dije que solo quería alejarlo de
usted”.
“¿Porque odias a los Alfas que rondan a los
Omegas?”.
Las mejillas de Kwon Ju-wan se sonrojaron
ligeramente.
“... Simplemente, no creo que ese tipo de
persona encaje con usted, Se-jun”.
¿Que no encaja? ¡Encajaba perfectamente! Jin
Se-jun tenía una química increíble con cualquier Omega, siempre que fuera
pequeño y delgado.
“Dijiste que no te gusta Eun Ga-ram”.
“Así es”.
Era un diálogo que daba vueltas como un juego
de adivinanzas…
Eh, este tipo… ¿realmente le gusto?
¿No sería por eso que se comportaba así?
Aunque hubo muchas veces que resultó molesto, las cosas que antes pensaba que
eran enfados de Kwon Ju-wan hacia él por ser Alfa, ahora podían interpretarse
como algo dirigido exclusivamente a sí mismo.
“¿Te gusto?”.
Aquella pregunta que no se atrevía a hacer,
que lanzaba como broma y luego retiraba rápidamente, volvió a salir. Pensó que
él volvería a ignorarlo con la mirada perdida, pero Kwon Ju-wan respondió con
facilidad.
“¿Habrá alguien que conozca a Se-jun y no
sienta simpatía por usted?”.
“Bueno, yo también lo sé bien”.
No parecía una conversación que deba fluir tan
a la ligera… Pero como él tampoco quería crear un ambiente serio en una
situación de la que no tenía escapatoria, aunque tenía muchas cosas que
preguntar, no le salían las palabras.
Claro, con la personalidad de Kwon Ju-wan, si
realmente tuviera intenciones de tener algo serio con Jin Se-jun, ¿no habrían
cruzado la línea de mutuo acuerdo hace tiempo? O mejor dicho, ¿no habría dicho
que se haría responsable incluso con lo que hicieron anoche sin llegar al
final?
Pensemos en positivo. Aunque siempre maldijo
su constitución de Alfa que atrae a otros Alfas, esta vez le había servido de
ayuda.
Por cierto, un Alfa que resiste incluso ante
las feromonas de un Omega en celo… ¿no deberían poner a Kwon Ju-wan en el libro
Guinness? Bueno, tal vez sea diferente porque Jin Se-jun no es un Omega real.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Sin embargo, desde la posición de alguien que
ha visto la desagradable escena de la entrepierna de un Alfa hinchándose de
repente en una pelea, sentía que la actitud de Kwon Ju-wan no era coherente. Incluso
cuando peleaban normalmente, debían de salir feromonas, pero en esos momentos
Kwon Ju-wan no parecía en absoluto un Alfa expuesto a feromonas de Omega.
Por supuesto, Jin Se-jun podría haberlas
controlado bien, pero las probabilidades eran bajas, y si se filtraron en esa
situación, sería difícil para un Alfa como Kwon Ju-wan no darse cuenta de que
no eran de Jin Se-jun.
A pesar de haber descubierto un gran secreto,
¿por qué seguía habiendo tantos cabos sueltos? Tras un momento de silencio, Jin
Se-jun preguntó por impulso.
“No sé cómo sonará esto, pero ¿acaso no soy
atractivo?”.
“¿Perdón?”.
“Es que aguantaste demasiado bien. ¿Seguro que
eres un Alfa?”.
“Se-jun, por favor…”.
Era evidente que Kwon Ju-wan consideraba a la
persona frente a él como alguien que necesitaba educación sexual desde cero, un
adulto con mentalidad de niño.
“Esto también era broma”.
Aunque era mitad verdad, Jin Se-jun decidió
ceder un poco, pensando que Kwon Ju-wan parecía pertenecer a esa facción que
considera ‘cutre’ actuar como un alfa típico. Pensándolo bien, ¿será que Kwon
Ju-wan también tiene el defecto de no tener aroma y, al contrario que Jin
Se-jun, terminó odiando ser un ‘alfa’?
“Señor Se-jun, usted siempre está bromeando”.
“Hay que vivir con alegría. Por cierto, ¿por
qué oculta su naturaleza? No sé si sea apropiado preguntar esto tan temprano
por la mañana”.
“¿Y usted, señor Se-jun?”.
“¿Yo? Qué…”.
Ah, este tipo cree que soy un omega
pretendiendo ser alfa. Jin Se-jun encontró la situación y su propia suerte tan
cómicas que, sintiendo una especie de camaradería con Kwon Ju-wan, respondió
con evasivas.
“Es una historia demasiado larga de explicar”.
“A mí me pasa lo mismo”.
“……”.
Este tipo no parece tenerme mucho aprecio.
Pero… yo tampoco me he confesado formalmente
nunca, ¿verdad?
Ante ese pensamiento repentino, Jin Se-jun se
enderezó en su asiento y clavó la vista en las puntas de los dedos de Kwon
Ju-wan. Antes, mucho antes de cualquier confesión, cuando apenas sentía algo de
afecto, Kwon Ju-wan se había encargado de marcar límites de forma estrepitosa.
Y esta vez, cuando se le pegó desesperadamente para seducirlo, recordó haber
dicho cosas de lo más rastreras.
‘No es como si te estuviera pidiendo
matrimonio de rodillas para vivir juntos de por vida, ¿por qué te alejas? Solo
disfrutemos una noche’.
Un poco… no era lo ideal, pero tampoco podía
excusarse diciendo que en ese momento estaba tan urgido que soltó cualquier
disparate. En fin, si lo rechazaba de nuevo, sería el tercer 'strike'. Aun así,
¿no había una diferencia abismal entre intentarlo y ser rechazado, o no hacer
nada por miedo? Quién sabe si, al presionar adecuadamente, terminaría aceptando
aunque fuera por el impulso.
Sobre todo porque, después de hacerse el
especial, Kwon Ju-wan resultó ser un alfa que estuvo comprometido con un omega.
Por eso, aunque rechazó al Jin Se-jun alfa, se había involucrado a medias con
el Jin Se-jun ‘omega’ (decidió llamarlo así por conveniencia).
Parecía haber posibilidades de ganar. Y todo
gracias a su constitución física arruinada.
“Señor Se-jun, ya que siempre hemos ido en
autobuses alquilados, ¿qué tal si esta vez usamos el transporte público y
caminamos un poco? Podemos recoger las maletas al pasar de nuevo de camino al
aeropuerto”.
Jin Se-jun, armado con su característica
memoria de pez, su naturaleza de incauto y su egocentrismo, se sentía cada vez
mejor. Por eso, asintió con generosidad a cualquier cosa que Kwon Ju-wan
dijera.
“Me parece bien”.
“Pensé que no le gustaría caminar, pero hoy
está de acuerdo…”.
“Es que hace buen día y estamos de viaje”.
“¿Le gustan los museos?”.
“Creo que cualquier sitio estaría bien”.
¿Había dicho Eun Ga-ram que le gustaban los
museos? Jin Se-jun sentía que ahora podía disfrutar de cualquier cosa. En el
momento en que se dio cuenta de que todo era por Kwon Ju-wan, sintió un ligero
cosquilleo.
“En realidad, reservé el museo pensando que
sería bueno ir si sobraba tiempo antes de irnos. Podemos ver la exposición,
luego la zona de compras y, si queda tiempo, el Palacio Real”.
“Me gusta la idea”.
Estaba claro que su entusiasmo no era por el
viaje en sí. Kwon Ju-wan, quien probablemente ignoraba el cambio de humor de
Jin Se-jun, sonrió levemente tras aceptar con docilidad.
Tras entrar al museo, se encontraron rodeados
de obras que respiraban la opulencia de la época dorada. Había muchos cuadros
que le resultaban familiares.
“Dicen que El Greco significa ‘el griego’. De
hecho, era de Grecia y es el autor del mural que vimos en la catedral cuando
fuimos a Toledo. Es de una generación anterior a Velázquez, pero…”.
“¿Cómo sabes tanto? ¿Estudiaste Bellas
Artes?”.
“Estudié un poco antes de venir porque quería
explicárselo”.
“¿Antes de venir? Pero si no vinimos juntos”.
“Mmm, no antes de venir a España, sino…”.
Parecía un juego de palabras. De alguna
manera, esta actitud de Kwon Ju-wan le resultaba familiar. Le recordaba a
cuando explicaba con soltura temas en los que abundaban los alfas, y cuando Jin
Se-jun le soltaba un: “Pero si usted es beta”, él siempre salía con evasivas.
“… ¿No será una coincidencia?”.
Cuando Jin Se-jun lo miró como si quisiera
leerle el alma, Kwon Ju-wan, incapaz de aguantar la mirada, lo arrastró hacia
la siguiente sección fingiendo ser empujado por la multitud.
“Dígame la verdad. ¿No me habrá seguido de
verdad? No, es que me pareció ver a alguien parecido a usted varias veces. Pero
pensé que era paranoia mía”.
“……”.
“¿Es verdad que saliste de Corea unos días
después? Se te da bien solucionar las cosas con dinero”.
Como Kwon Ju-wan mantuvo silencio hasta el
final, Jin Se-jun no pudo estar seguro. Por sentido común, el que estaba
interrogando ahora parecía el más loco. Kwon Ju-wan continuó explicando, como
un guía, las obras y autores que marcaron la historia del arte. Al ver su
rostro descaradamente impasible, Jin Se-jun pensó que quizás no estaba mintiendo,
sino que simplemente ignoraba sus preguntas ante su comportamiento
repentinamente errático.
Aun así, la figura de Kwon Ju-wan era más
artística que cualquier cuadro, por lo que la cita en el museo fue agradable. A
pesar de la multitud, como ambos eran altos, pudieron observar todo con
fluidez.
“Me da un poco de vergüenza decir esto…”.
“¿Acaso hay algo de lo que avergonzarse entre
nosotros?”.
Antes evitaba sus palabras y ahora las soltaba
con naturalidad, era un hombre caprichoso. Pero tenía razón, no quedaba nada de
qué avergonzarse ante él.
“Me robaron en Toledo y no tengo dinero. Se
llevaron hasta el dinero que me dio mi cuñada”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Jin Se-jun se detuvo frente a una enorme
sección de perfumería al recordar el perfume de azahar que había oído mencionar
en Sevilla. Justo cuando un empleado muy amable le acercaba el brazo para que
oliera el perfume que se había aplicado en la muñeca, Kwon Ju-wan, con el
rostro endurecido, apartó el brazo del empleado y le dijo algo rápido en
español. El empleado, con los ojos muy abiertos, se disculpó repetidamente y se
alejó.
“¿Qué le ha dicho?”.
“… Es que no me parece bien que anden
coqueteando así con extranjeros en estos sitios”.
“¿Eso ha sido coquetear? Ese empleado era un
alfa”.
“Precisamente porque es un alfa…”.
Jin Se-jun presumió de ser alfa, pero como
Kwon Ju-wan lo creía omega, la conversación se desvió ligeramente.
“Señor Se-jun, usted que se las da de
moralista con las feromonas, resulta ser muy despistado”.
“¿Moralista? Si hasta ahora el que me ha
regañado ha sido usted. Si me gusta, puedo dejar que me coqueteen, ¿por qué lo
echa?”.
Mientras Jin Se-jun se sentía algo decaído,
Kwon Ju-wan le reñía diciéndole que estuviera más atento.
“Ah, ¿por qué me regaña otra vez? No lo sabía.
Solo quería probar el perfume”.
Por alguna razón, se sentía tímido y cambió de
tema. Al rociar un perfume con dibujos de naranjas y flores, el aroma que
recordaba inundó sus fosas nasales.
“Ah, al olerlo me recuerda a Sevilla. Pensé
que no me gustarían los florales porque no me gusta el olor a rosas, pero el
azahar es agradable”.
Como Kwon Ju-wan no respondía, Jin Se-jun
siguió parloteando con la vista fija en el estante de perfumes.
“¿No ha oído que a los coreanos, incluidos los
betas, les gustan los cítricos? Creo que a mi también. Aunque dicen que se
siente distinto según el ánimo, el hecho de que el aroma a durazno sea popular
entre los omegas indica que hay aromas preferidos, ¿no?”.
¿Por qué estaba diciendo todo eso? Soltaba
datos sobre aromas como si fuera un experto porque le inquietaba el motivo por
el cual Kwon Ju-wan había echado al empleado como si fuera una mosca.
“¿Quiere olerlo, señor Ju-wan? Voy a llevarme
un frasco”.
Su voz salió en un tono extrañamente agudo.
Pero al girarse, la expresión de Kwon Ju-wan era extraña.
“… ¿Qué pasa?”.
“Se lo pregunto por curiosidad, sin ninguna
otra intención”.
¿Qué clase de pregunta requería tanto
preámbulo? Ante la inclinación de cabeza de Se-jun, Kwon Ju-wan miró fijamente
el perfume.
“¿Por casualidad no conoce su propio aroma?”.
“¿Mi feromona?”.
Jin Se-jun se puso rojo hasta las orejas.
“¿Por qué debería decírselo? ¿Acaso usted
conoce el suyo, John?”.
“Yo… lo conozco”.
“¿Y cuál es?”.
“Inodoro”.
“……”.
Era una respuesta absurda, pero como él mismo lo
había comprobado, no tenía nada que decir. Pero, ¿por qué preguntaba por el
suyo?
“¿Por qué pregunta por el mío?”.
“Es que…”.
Kwon Ju-wan, de forma poco habitual en él,
jugueteaba con los dedos mirando al techo y al suelo.
“Por cómo habla siempre, pensé que no le
gustaría hablar de feromonas en medio de la calle”.
“No se ande por las ramas. No hay coreanos
cerca, así que dígalo rápido”.
“La flor de naranja amarga que acaba de
rociar… es decir, el aroma a nerolí que había tanto en Sevilla”.
“Sí”.
“Es muy parecido a su feromona, señor Se-jun”.
Jin Se-jun se quedó de piedra. Su cerebro
trabajaba a toda máquina. Había oído que la gente siente afinidad por quienes
se les parecen, ¿pasaría lo mismo con los aromas? Le daba vergüenza que
hubieran descubierto que no conocía su aroma a los treinta años, y más que
fuera Kwon Ju-wan quien se lo dijera.
“No es exactamente igual, pero es muy
parecido. También me recuerda un poco al aroma de la gardenia que olí en la
isla de Jeju… Un aroma dulce de flores blancas”.
Kwon Ju-wan añadió mientras veía a Jin Se-jun
cambiar de color.
“Por eso en Sevilla me sentía un poco extraño.
Todo olía a usted…”.
¿Cómo podía alguien decir algo tan vergonzoso
con tanta naturalidad? Eso era algo que se decía en una cama cubierta de
pétalos de rosa, ¡no en una tienda llena de turistas!
“Espere, ¿entonces ya había olido mi aroma
antes de venir al viaje?”.
“Hace mucho, en el hotel… Después también lo
sentí a veces, pero no estaba seguro. Pensé que quizás era de alguien con quien
usted se veía. Yo también soy muy torpe captando feromonas ajenas”.
El rostro de Se-jun estaba ardiendo. Era la
oportunidad perfecta para preguntar por qué huyó del hotel hace tanto tiempo,
pero terminó tambaleándose y entregándole las bolsas de la compra.
“Yo… voy un momento al baño”.
“Si ya eligió todo, iré pagando”.
“Gracias…”.
“Ah, ¿va a llevar este perfume? El que se
parece a su feromona…”.
“¡Que sí, cómprelo!”.
“Es cierto, usted mismo no puede olerlo”.
Tras calmar el calor de sus mejillas fuera de
la tienda, vio salir a Kwon Ju-wan con una sonrisa radiante y las bolsas de
compras. Parecía que le gustaba usar la tarjeta, o quizás simplemente le
divertía ver a Jin Se-jun avergonzado.
“¿Qué tal un filete para almorzar?”.
“Dijo que le dolían los dientes. ¿No prefiere algo
suave?”.
“Ah…”.
Kwon Ju-wan se sonrojó ligeramente. Señaló un
restaurante con la foto de una sopa roja. Tuvieron que sentarse en la barra,
pero no estaba mal comer con los brazos rozándose de vez en cuando. Al
terminar, les sirvieron un postre que no habían pedido. Kwon Ju-wan preguntó en
español y el camarero respondió en el mismo idioma. Kwon Ju-wan sonrió y se
acercó más a Jin Se-jun.
“¿Qué ha dicho?”.
“Mmm… primero comamos”.
“Bueno, comer gratis siempre es bueno. ¿Es
crema catalana?”.
“Sí, algo parecido al crème brûlée pero con
ingredientes distintos”.
Kwon Ju-wan rompió el caramelo del postre y le
acercó una cucharada a la boca.
“Abre”.
“¿Qué?”.
“Diga ‘ah’”.
“¿Ah…?”.
¿Qué es esto? ¿Le gusto? ¿Me está dando de
comer? ¿Me está cuidando tanto?
El sabor dulce aumentó su confusión. Al mirar
alrededor, vio que el camarero los observaba con satisfacción. El lugar estaba
lleno de parejas y todos tenían el mismo postre.
“… ¿Esto es un servicio de cortesía para
parejas?”.
“Qué rápido eres”.
Era increíble. Por mucha diferencia cultural
que hubiera, ¿quién los vería y pensaría inmediatamente que eran pareja? Jin
Se-jun no dejó pasar la oportunidad y se apoyó con naturalidad en el hombro de
Kwon Ju-wan, abriendo la boca como un pajarito.
“Ah”.
“……”.
“Tenemos que fingir que somos cariñosos.
Rápido, señor Ju-wan, ah”.
“A este paso, vamos a terminar besándonos
aquí”.
“¿Y no se puede?”.
“……”.
Kwon Ju-wan, derrotado, siguió dándole de
comer en silencio. Cuando el plato estuvo a la mitad, Se-jun se incorporó.
“Ya comí casi todo, ahora coma usted”.
“… ¿A mí no me va a dar de comer?”.
“Me tiemblan las manos por el subidón de
azúcar y se me va a caer la cuchara, así que coma solo”.
“Vaya, qué tacaño”.
La verdad era que, si intentaba darle de
comer, sentía que acabaría pegando sus labios a los de él.
Al terminar de comer y levantarse, alguien que
pasaba golpeó con fuerza la silla de Jin Se-jun.
“¡Ah, perdón!”.
En el momento en que la persona se disculpaba
e intentaba alejarse, Kwon Ju-wan, que estaba sentado al lado, extendió el
brazo de repente y atrajo hacia sí a Jin Se-jun, que estaba a punto de
sentarse, abrazándolo con fuerza.
¡Ah…!
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Al ser abrazado con tal intensidad que la
silla se tambaleó, su visión se volvió blanca por un instante, mientras el
volumen de los músculos del pecho y abdomen de Kwon Ju-wan se sentía
excesivamente nítido.
Humanamente hablando, ¿no se muere uno si el
corazón late así de rápido? Dicen que las feromonas no tienen olor, pero es
imposible no tener un aroma corporal, envuelto en esa fragancia que le
resultaba familiar, su corazón tronaba hasta en sus oídos.
Cuando levantó la vista aturdido, la persona
con la que había chocado ya había desaparecido.
“¿Qué fue eso de repente?”.
“Lo de recién... es un truco de carteristas”.
“Ah”.
“Si le roban el teléfono celular y el
pasaporte, ni siquiera podrá tomar el avión de vuelta a Corea, Se-jun”.
“...Gracias”.
Tsk. Qué decepción. No, en realidad, se sintió
bien. ¡Maldito carterista! Me da rabia, pero por esta vez, se lo agradezco.
Parecía que hoy, frente a Kwon Ju-wan, no
hacía más que mostrar su lado más torpe. Jin Se-jun, ajustándose la riñonera al
cuerpo, intentó recoger sus bolsas de compras, pero Kwon Ju-wan ya cargaba con
el equipaje de ambos.
“Deme una”.
“No pesan tanto”.
“¿Qué pasa? Si quiere ser mi mozo de carga,
por mí encantado”.
Se-jun solía ser quien se ofrecía a cargar las
cosas cuando estaba con alguien, por lo que la situación le resultaba aún más
incómoda.
¿Qué le pasa realmente? Se comporta como todo
un alfa caballeroso.
Sabía que era un alfa, pero la imagen que
tenía de Kwon Ju-wan no cambió de golpe.
Ah, ¿será que quiere fingir que salimos hasta
que nos vayamos?
Incluso si era fingido, le gustaba. De
cualquier modo, el tiempo pasó volando entre esa emoción. Al volver al
alojamiento, organizar las maletas e ir al aeropuerto, sintió que este viaje
había valido la pena solo por el día de hoy.
Y, ciertamente, la distancia con Kwon Ju-wan
se había acortado de nuevo. ¿Quién hubiera imaginado que, tras huir a un
destino turístico incapaz de soportar el vacío, se reencontraría con él e
incluso llegarían a eyacular frotando sus cuerpos?
Apenas se sentó en la sala VIP con algo de
comida, recordó cómo en el vuelo de ida se la pasó bebiendo whisky atrapado
entre una pareja de recién casados. Pero esta vez, a pesar de no ser pareja,
compartieron un rut y ahora tenía a su lado a la persona con la que dividió el
postre del servicio para parejas.
Después de merodear un rato entre la comida,
Kwon Ju-wan regresó hábilmente con dos copas de vino tinto y algunos
aperitivos.
“También trajo para mí. No, ¿piensa beber
alcohol con el brazo en ese estado?”.
“Está bien, soy un alfa, puedo con esto”.
Normalmente, era Jin Se-jun quien decía ese
tipo de cosas, por lo que le resultó bastante refrescante. Kwon Ju-wan, quizás
algo apenado, se acarició la mejilla y añadió.
“Si no le apetece, solo brinde conmigo”.
“Vaya... Probaré un sorbo y luego decido”.
Tras cruzar miradas y alzar la copa, el sabor
de un vino mediocre le supo extremadamente dulce. ¿Será esto a lo que se
refieren con embriagarse por el ambiente y no por el alcohol? Por la atmósfera,
parecía que Kwon Ju-wan estaba a punto de decir algo romántico antes de que el
propio Se-jun se confesara.
No quiero volver a Corea.
¿Quién era el tipo que quería irse a casa
desde el principio del viaje? Pero el corazón humano es caprichoso, lo que
entra no es lo mismo que sale, y ahora solo quería permanecer en este instante
de fantasía.
El alcohol entraba con facilidad. Llevaban
unas cinco copas grandes cada uno y Se-jun ya pensaba que era hora de ir al
baño cuando, en medio de una charla desordenada sobre edificios, monumentos y
recuerdos, Kwon Ju-wan soltó una locura.
“Pero Se-jun, realmente es usted grande para
ser un omega”.
“Soy un alfa”.
“Sí, sí”.
Aunque respondió por instinto, la actitud de
Kwon Ju-wan era de una generosa complicidad, como si estuviera guardando un
secreto. Ver que ni siquiera se daba cuenta después de haber tenido un nudo
frente a sus ojos... Kwon Ju-wan era realmente un tonto despistado.
Seguro se refería a su físico, pero si lo
consideraran un omega, se saldría de todos los estándares. Se-jun soltó una
risita y curvó una comisura.
“Soy algo grande, ¿verdad?”.
“Es más pequeño que yo, de todos modos”.
En el momento en que Kwon Ju-wan respondió con
sus característicos ‘ojos de pescado muerto’ llenos de burla, Se-jun se dio
cuenta de que el matiz de la frase inicial era otro.
“...Esto es acoso sexual”.
“¿Hablo de su estatura, sabe?”.
“......”.
Se-jun tenía mucho con qué contraatacar. No le
molestaba volver a esa relación de soltar vulgaridades con naturalidad, pero
por alguna razón, ahora no quería eso. ¿Era porque sentía que volvía al punto
de partida justo cuando quería dar un paso adelante?
Aún faltaba para el embarque. Se-jun agitó su
copa de vino distraídamente y, de repente, abrió la boca.
“¿Ha estado con alguien después de Ahn
Sae-ha?”.
“¿Perdón?”.
“Bueno, usted dijo que subía cosas de...
masturbación y eso, y que conocía a mucha gente”.
“¿Yo dije eso?”.
“¿No me preguntó si me acostaba con calvos y
no sé qué más?”.
“Ah... ¿lo hice?”.
La mirada, nublada por el alcohol, brilló con
agudeza por un instante. Se-jun, con un mal presentimiento, añadió un tono de
broma para suavizar el ambiente.
“Nooo, lo digo porque me preguntaba si ahora
está saliendo con alguien en serio. Descartando a Eun Ga-ram, se veía que tenía
buena química con Ahn Sae-ha... Me sentiría muy mal si hice lo que hice
teniendo usted a alguien”.
“Ah... No tengo a nadie, por ahora”.
¡Realmente no tenía a nadie! Bueno, no parecía
tener a nadie. Se-jun dio un sorbo a su sexta copa mientras lo miraba de reojo.
“¿Y no ha pensado en volver con Sae-ha? Hacían
buena pareja”.
“Por el bien de Sae-ha, eso no puede ser.
Además, no tengo intención de salir con omegas”.
Vaya... parece que lo amó de verdad. ¿Es ese
tipo de amor de hombre con baja autoestima? ¿Pero que no piensa salir con
omegas? ¿Es una declaración tipo ‘el único omega en mi vida será Ahn Sae-ha’?
La cabeza de Se-jun giraba lentamente bajo el
efecto del alcohol. Si Kwon Ju-wan ya no pensaba salir con omegas, entonces
ahora mismo...
“Eh, Ju-wan, no me creyó, pero la verdad es
que yo soy alfa…”.
“Pero los alfas son más difíciles. Con un alfa
es casi imposible”
Eh, ¿qué es esto? La nuez de Adán de Se-jun se
detuvo en seco. Sintió un déjà vu masivo, como si una roca le hubiera caído en
el pecho.
De todos modos, si por preferencia era mejor
un omega que un alfa, aún quedaba algún resquicio por donde intentar algo, no
parecía necesario desechar el plan de confesión todavía. Se-jun clavó la mirada
en la mesa un buen rato antes de hablar.
“...Tengo curiosidad por algo. Aquella vez...
hace tiempo, el día que me invitó a un whisky en el bar del hotel. ¿Por qué
huyó mientras yo me duchaba?”.
“Sería mejor... bajar un poco la voz”.
“Lo siento, es que ya no tengo ni dignidad ni
nada... No, es que el ambiente era bueno y de repente pasó eso, de verdad no lo
entendí”.
“Usted dijo que un alfa era absolutamente
inaceptable”.
“¡Maldita sea! ¿Fue por mi culpa?”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Sinceramente, ni recordaba haber dicho eso.
Qué rápido cambian los pensamientos, ¿no era él mismo quien pensaba hace apenas
unos días que un alfa queriendo a otro alfa era un deseo perverso? Tenía que
retractarse pronto y convencer a Kwon Ju-wan de que sus pensamientos podían
cambiar tanto como los suyos.
Mientras Se-jun pensaba con su mente
entorpecida, Kwon Ju-wan continuó.
“Además, las feromonas de Se-jun, a quien
creía alfa, eran de omega... Luego pensé que me había equivocado, pero...
aunque mis feromonas no tengan olor, no significa que no tengan influencia.
Pensé que una noche casual podría terminar en un accidente”.
Para eso existen los condones. El ‘accidente’
de un alfa que se topa con las feromonas de un omega en celo es simplemente
sexo intenso, y si ya estaban en el momento oportuno, ¿no era lo ideal?
Si se había contenido porque Se-jun dijo que
odiaba a los alfas, era una cautela que, curiosamente, le gustaba.
Aunque pasó un tiempo como un alma en pena por
aquello, ¿no podría ahora pedirle a Kwon Ju-wan que compensara ese dolor de
aquel día? Tras un breve juicio, intentó tranquilizar a Kwon Ju-wan, pero por
alguna razón se le trabó la lengua.
“Yo, bueno... en ese entonces pensaba así,
pero ahora no. Soy muy voluble. Solo lo dije porque estoy harto de ver a los
alfas quejándose en el hospital”.
¿Había sido un comentario poco profesional? En
cuanto mencionó a los alfas, que formaban la mayor parte de sus clientes en el
hospital, la expresión de Kwon Ju-wan empeoró notablemente. Se-jun,
extrañamente ansioso, añadió rápido.
“Si de verdad odiara a los alfas, ¿por qué
cree que me lancé sobre usted?”.
“¿No sería por mis feromonas?”.
“¿Quiere usar como excusa algo que ni siquiera
se siente? Al oírle hablar, parece que yo fuera un beta”.
¿Qué clase de pareja de ineptos era esta? Era
para reírse.
Kwon Ju-wan respondió con la voz aún más
apagada.
“Aunque no se sientan, existen... Cada vez que
Se-jun no se sentía bien, yo estaba a su lado”.
“¿No me sentía bien...?”.
Al oírlo, recordó lo que pasó después de cenar
los tres con Ahn Sae-ha. Pero Ahn Sae-ha estaba perfectamente. ¿Qué alfa
atacaría con feromonas eligiendo un objetivo específico?
Ah, ¿por eso Kwon Ju-wan se llamó a sí mismo
monstruo...?
Si indagaba más en eso, presentía que el otro
se pondría más a la defensiva.
Además, Se-jun sospechaba que si su condición
física se desmoronó tras el celo, probablemente fue porque su estado mental era
malo, no porque las feromonas imperceptibles de un alfa fueran una carga. Si
Se-jun hubiera sido un omega de verdad, simplemente le habría encantado, así
que Kwon Ju-wan no debía culparse por lo ocurrido entonces.
“Creo que se preocupa demasiado y se culpa de
todo”.
“......”.
“Cuando cenamos los tres, y también al final
de este viaje, simplemente no me sentía bien. Usted también sabe de feromonas.
Se sabe desde hace años que el físico de un poseedor de rasgo está muy
influenciado por su estado mental. Así que no todo en el mundo es culpa suya,
¿entiende? Pedazo de egocéntrico”.
A pesar de la larga explicación, su rostro
mostraba desacuerdo. Se-jun, impaciente, le arrebató la copa a Kwon Ju-wan y la
dejó en la mesa.
“...Entonces, ¿por qué se contuvo esta vez?
¿Por la misma razón que la anterior?”.
“No hubo consentimiento, y no somos nada para
eso. Tanto usted como yo, simplemente por las feromonas...”.
Ya estaba un poco ebrio, pero al oír esa
respuesta, el alcohol le subió de golpe. Si había dicho todo eso, era Se-jun
quien estaba gritando que le gustaba. Que lo rechazara todo con esa cara
inexpresiva era demasiado... Después de besarse, frotarse y recibir servicios
para parejas, esto era el colmo.
Quiso convencerlo de que, al final, el
‘accidente’ que tanto temía no ocurrió, pero cuando el otro le dijo claramente
que él también se había visto envuelto por las feromonas de Se-jun, no tuvo
nada más que decir.
¿Había pensado en confesarse de forma
espectacular? Regreso al punto de partida.
“Así que todo fue solo por las feromonas”.
Bueno, Se-jun también pensó que sería así al
principio. No era algo por lo que decepcionarse o resentirse a estas alturas.
Malditos alfas...
Pero no pudo evitar pensar eso. Era una frase
que Kwon Ju-wan le había dicho a Se-jun (ahora que lo pensaba, probablemente
era un lamento que lo incluía a él mismo), y de repente comprendió
perfectamente ese hartazgo.
A menos que estuviéramos en una sociedad
agrícola, ¿qué tiene de bueno nacer alfa más allá de tener una capacidad física
o reproductiva superior al promedio? ¿Por qué siempre había pensado que ser
alfa era incondicionalmente superior?
Es agotador conversar cuando una simple
feromona se mete de por medio.
Sin embargo, si no tuviera ni siquiera su
orgullo como alfa, si no se hubiera motivado a sí mismo como tal, Se-jun no
sería más que un ser humano insignificante.
Tener buen parecido ayuda en las consultas o
al conocer gente, pero incluso las personas que no son tan guapas como él,
encuentran a alguien adecuado y son felices. Así que, para Se-jun, incluso sus
buenas condiciones terminan siendo ‘perlas para los cerdos’.
No recordaba mucho de lo que pasó hasta el
embarque, pero tenía nítido el momento en que intentó rechazar la ayuda de Kwon
Ju-wan, tropezó y terminó aceptándola. En una vida ya vergonzosa, un ridículo
más no se notaría.
Los asientos que Kwon Ju-wan reservó estaban
uno junto al otro, ideales para una pareja. El auxiliar de vuelo vino a decir
algo, les dejó bebidas de bienvenida y aperitivos, y Kwon Ju-wan incluso le
abrochó el cinturón a un Se-jun desplomado por el cansancio.
“Dicen que pronto será la hora de la comida”.
¿Cuánto tiempo habría pasado desde el
despegue? Solo entonces recuperó un poco la consciencia. No tenía apetito, pero
quería fingir normalidad, así que pidió lo mismo que Kwon Ju-wan. En cuanto
llegó el entrante, se arrepintió de no haber dicho que no comería.
Mientras picoteaba sin ganas y cerraba los
ojos, una mano grande cubrió su frente.
“¿Se siente mal, Se-jun?”.
“...No”.
Sus párpados ardían y sentía un escozor en la
nariz. Pero fuera lo que fuera, no era nada importante. Se-jun apartó la mano
de Kwon Ju-wan y terminó de comer con disciplina.
¿Cómo podía haber altibajos en cada momento?
Antes de llegar al aeropuerto todo era dulzura, ¿por qué la felicidad siempre
se va volando apenas llega?
Kwon Ju-wan se tomó un montón de pastillas
tras la comida y se quedó dormido. Se-jun pensó si estaba bien tomar
medicamentos después de tanto alcohol, pero no era asunto suyo interferir con
alguien que decía que no quería ni omegas ni alfas.
Él también intentó dormir, pero tuvo un sueño
desagradable después de mucho tiempo. Fue el momento en que, por primera vez en
su pasado, probó el amargo sabor de los límites de su propio atractivo.
Probablemente desde entonces supo que, por
mucho que fanfarroneara, había muchas cosas que no podía controlar. A pesar de
apoyarse en su ‘hombría alfa’ con arrogancia, tenía muchos recuerdos de
fracasos...
Dicen que si las cosas no encajan es difícil
que una relación prospere, pero desde que sus padres se separaron, Se-jun
sentía que no tenía talento para mantener una relación armoniosa.
Claro, ahora sabe que es mejor que cada uno
haga su vida a estar juntos a la fuerza, y al no haber pasado necesidades
económicas, sabe que es un pensamiento de ‘niño rico’.
Pero aún así...
El interior de sus mantas siempre estaba demasiado
frío.
A diferencia de la imagen que proyectaba, Jin
Se-jun estaba acostumbrado al rechazo. Se consideraba a sí mismo un hombre
forjado solo de orgullo y virtudes de alfa, pero no era así, conocía la
frustración y por eso era un cobarde.
Y eso no era solo por Kwon Ju-wan.
“¿Tiene frío?”.
Ante la voz cálida, Se-jun despertó
sobresaltado.
“Los vuelos nocturnos siempre son fríos. Use
también mi manta”.
“...Sí”.
“Realmente es sensible al frío”.
Kwon Ju-wan lo arropó meticulosamente con las
dos mantas. Luego, acarició su frente con su mano fresca como midiendo su
temperatura, y al no estar seguro, se inclinó sobre el cuerpo de Se-jun para
juntar sus frentes.
Fue un momento de ansiedad, de pena, de sed.
Sed de caricias, de soledad, de una
relación...
Así que, la culpa es de Kwon Ju-wan por
acercar su rostro con la excusa de medir la fiebre.
Aún en la frontera entre la realidad, el sueño
y la embriaguez, a Se-jun le bastó con levantar un poco la barbilla para
robarle los labios fácilmente.
Los labios se presionaron con suavidad y pasó
un buen rato, pero Kwon Ju-wan no hizo nada. Simplemente le dio tiempo
suficiente.
Se-jun intentó lamer los labios en contacto,
pero desistió y se apartó poco a poco.
“... ¿Es por el sueño, o por el alcohol?”.
Fue una pregunta sobria, ni negativa ni
positiva. Solo con eso, Se-jun se asustó como un niño en un banquillo de
acusados y terminó confesando.
“Me gusta...”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
¿Habría sido una declaración perjudicial? Las
palabras se sintieron ajenas apenas salieron, hasta que finalmente comprendió
lo que había hecho.
Mientras Se-jun se cubría la cara con una
mano, Kwon Ju-wan se retiró y se sentó en su sitio. Los segundos que siguieron
se sintieron como mil años de asfixia.
Finalmente, Kwon Ju-wan dictó sentencia
brevemente:
“...Ya veo”.
“......”.
¿Qué clase de respuesta de mierda era esa? El
sonido de Se-jun conteniendo el aliento estaba cargado de desconcierto. Debería
estar dolido, ¿por qué sentía tanta rabia? Tras parpadear un par de veces, la
ira punzante se calmó un poco y otro sentimiento ocupó su lugar.
¿Acaso pensó que, si alguien tan arrogante se
rebajaba un poco para confesarse, cualquiera estaría agradecido? No era para
sentirse miserable, pero fue más desolador de lo esperado. Que su propia
estabilidad mental se viera tan afectada por esto también fue un shock.
“Lo siento...”.
Incluso Kwon Ju-wan, sin dejar ni un rastro de
esperanza y habiéndole asestado el golpe final con sus palabras, se inclinó y
abrazó con fuerza a Se-jun.
Ah, es un strikeout...
Pero esto no es algo por lo que un alfa deba
llorar.
“Se-jun, ¿está bien?”.
Por viejo hábito, Se-jun esbozó primero una
sonrisa relajada.
“Si no estoy bien, ¿qué voy a hacer? Jaja. No
es como si Ju-wan fuera la única persona en el mundo para calentar mis mantas”.
¿Pero qué estoy diciendo? Parecía un tipo
patético intentando tantear y despreciar a la vez. Pero su boca ya estaba fuera
del control de la razón.
“Vaya, supongo que entre el trago y el sueño,
la confesión simplemente se me escapó. Usted ya sabe que siempre me ha gustado.
Me deja en evidencia al cortarme tan rápido, qué vergüenza”.
El que realmente daba vergüenza era el propio
Se-jun... Sin saber si el otro notaba que quería morirse por sus palabras, Kwon
Ju-wan respondió con rostro sereno.
“Es cierto. ¿Qué sentido tiene una confesión?
Incluso prometiendo un futuro, los compromisos se rompen...”.
“Jaja, qué broma tan pesada. ¿Es porque tiene
experiencia...? ¡Jajajaja!”.
¿Kwon Ju-wan también estaba borracho? Se
sentía como un idiota riéndose de sus palabras. Un alfa normal no estaría
llorando como un tonto en esta situación, pero como Se-jun era una ‘pieza
defectuosa’, su nariz no dejaba de escocer.
¿Cuántas veces había hecho este ridículo
frente a Kwon Ju-wan? Pero como Se-jun era un hombre experto en fingir que todo
estaba bien, volvió a contener la humedad en sus ojos, el sentimiento de
derrota, la decepción y la miseria.
“Claro... Claro, nada tiene sentido. Qué
pesimista es usted, profesor Ju-wan”.
“Como yo le desperté, duerma un poco más”.
Si en el vuelo de ida no supo cómo pasó el
tiempo, en el de vuelta fue peor. Volvió a cubrirse hasta la cabeza con la
manta intentando dormir, pero a medida que pasaba el tiempo, la vergüenza era
insoportable.
Había perdido la confianza porque Kwon Ju-wan
dijo que no pensaba salir con nadie, ya fuera alfa u omega, pero ¿no se había
propuesto antes confesarse como un alfa, como un hombre?
Maldita costumbre de hacerse ilusiones solo...
celebrar antes de tiempo cuando la otra persona ni siquiera ha pensado en darte
nada.
En un momento, Se-jun tembló ante un toque en
su cuerpo. Kwon Ju-wan, preocupado por si la manta era corta para alguien tan
alto como él, bajó la otra manta para cubrirle bien los pies.
Ojalá no hiciera estas cosas. Sintió ganas de
saltar al vacío de repente, o de correr por el pasillo del avión riendo, pero
al final, solo quiso irse a casa.
Si iba a soportar el frío bajo las mantas,
prefería estar solo en su miseria.
Si tanto se iba a quejar de que las mantas
están frías, ¿no podría simplemente comprar una manta eléctrica?
En la segunda comida tampoco tenía hambre,
pero el menú era ligero y pudo comer. Tuvieron una charla corta y normal sobre
el menú o el tiempo de vuelo restante.
Sin saber si la comida entraba por la boca o
por la nariz, Se-jun terminó, fue al baño a lavarse la cara y se quedó mirando
al espejo. Antes, el hombre que le devolvía la mirada le parecía atractivo,
últimamente, siempre le parecía patético.
Realmente me rechazó...
Y basta de beber. Dejarse llevar por el
alcohol es algo muy rastrero. Con ese propósito regresó a su asiento y vio que
Kwon Ju-wan dormía. Gracias a eso, no cruzaron ni una palabra hasta el
aterrizaje.
Se-jun sintió alivio con el impacto de las
ruedas contra la pista. Pero al levantarse, aunque ya estaba sobrio, se
tambaleó como si tuviera mareo de tierra.
“Cuidado con los pies”.
Kwon Ju-wan lo sostuvo del brazo como al
embarcar. A diferencia de entonces, Se-jun reaccionó sobresaltado, rechazó el
apoyo y caminó erguido. Mientras pasaban por inmigración, Kwon Ju-wan le habló
como si nada hubiera pasado.
“Por fin Corea. Europa está lejos, ¿verdad?”.
“Eso parece...”.
Pensó que actuar con descaro como si nada
hubiera pasado era su especialidad, pero en algún momento las tornas se habían
invertido.
“¿Usted condujo al venir, Se-jun?”.
“No, me trajo mi cuñada”.
“Entonces, ¿quiere que vayamos en mi coche?”.
“Se lo agradecería”.
El deseo de ir cómodo venció al de huir. Al
fin y al cabo, una vez que se despidieran, no tendría razón para ver a Kwon
Ju-wan a menos que Jin Yi-seo participara en alguna competición.
Pensó que tendrían que ir al parking, pero en
cuanto salieron por la salida más cercana, un sedán de lujo que ya conocía se
acercó con las luces de emergencia encendidas.
Ah... no conducía él mismo.
Al meter las maletas en el maletero, Kwon
Ju-wan le abrió la puerta trasera. Sin ganas de reaccionar a ese galanteo a
destiempo, Se-jun se sentó y Kwon Ju-wan entró tras él al asiento trasero.
El conductor era un beta de mediana edad al
que Kwon Ju-wan llamó ‘mayordomo’. Aunque el sol estaba en lo alto, su cuerpo
aún vagaba por la madrugada debido a la diferencia horaria y no coordinaba
bien.
Llegar a la urbanización de apartamentos fue
rápido. El mayordomo quiso sacar las maletas, pero Se-jun se negó, y entonces
Kwon Ju-wan se abalanzó sobre el equipaje.
“Hay muchas maletas, yo las llevaré”.
“No, yo...”.
“Es mi equipaje, ¿puedo hacerlo yo?”.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
EN INSTAGRAM AOMINE5BL
¿Por qué un señorito y su mayordomo se
peleaban por su equipaje? Se-jun intentó intervenir, pero Kwon Ju-wan
prácticamente le arrebató la maleta.
Está bien, haz lo que quieras.
Se-jun se tragó un insulto resignado y abrió
el portal.
“Parece que le dio lástima que rechazara que
me gusta...”.
Eh, ¿no estaré siendo muy pesado después de
haber fingido ser tan cool?
Kwon Ju-wan fingió no oír el sarcasmo que
Se-jun soltó como para sí mismo, pero en cuanto se cerraron las puertas del
ascensor, habló.
“...En realidad, es cierto que seguí a Se-jun
a España”.
“¿Perdón?”.
“La agencia de viajes del paquete que compró
es de mi familia, así que me colé a la fuerza. Por eso... probablemente la
persona que creyó ver de lejos durante el viaje, era yo de verdad”.
Mientras Jin Se-jun abría los ojos de par en
par, preguntándose qué clase de locura estaba escuchando, Kwon Ju-wan lo miró a
los ojos por un breve instante antes de bajar la vista de inmediato.
“Lo siento. De ahora en adelante, no volveré a
aparecer ante tus ojos... de verdad”.
“¿Qué... qué?”.
¿Cómo es que la lógica terminaba así? ¿Qué
clase de tontería era esa? Se-jun quería reclamarle mil veces qué demonios
quería decir, pero aunque lo tenía agarrado por las solapas, las palabras no
salían. Como el apartamento de Jin Se-jun estaba en un piso alto, el ascensor
aún pasaba por los pisos intermedios.
Jin Se-jun respiró hondo e intentó preguntar
con calma.
“Primero, ¿por qué me seguiste hasta España?”.
“Porque desapareciste de repente”.
“¿Te gusto?”.
“...Estaba preocupado”.
¿Este maldito hijo de...?
La fuerza en las manos que sostenían sus
solapas aumentó.
“¿Eres un acosador?”.
“Lo siento”.
¿Cómo podía existir un loco tan frustrante?
Jin Se-jun quería tirarse de los cabellos y gritar, o simplemente moler a
golpes a Kwon Ju-wan. Pero, por el momento, tenía que preguntar lo que
realmente le importaba.
“¿Tanto te preocupas pero no te gusto? ¿Por
qué demonios no podemos salir?”.
“Yo... jamás podría tener una relación seria
con un Alfa o un Omega”.
“.......”.
Cuando decía eso, no quedaba nada que
responder. Jin Se-jun no era ni Alfa ni Omega, pero al mismo tiempo era ambas
cosas, a menos que se convirtiera en un Beta, no tenía forma de rebatirlo. Aun
así.
“¿O sea que porque tú no puedes salir con
personas con rasgo, eso es todo? Qué forma tan fácil de vivir”.
“No es eso. Es que... no soy el tipo de
persona con la que deberías estar pensando en un futuro”.
“¿Ah, sí? ¿Y entonces yo soy tan increíble que
solo deberías admirarme desde lejos? Eres desesperante. ¿No podemos simplemente
intentarlo? ¿Desde cuándo el romance es un proyecto tan grande como para pensar
en el ‘futuro’? Hasta los periodos de prueba en el trabajo duran tres meses, y
nosotros ni siquiera sumamos tres meses juntos”.
Jin Se-jun terminó sonando bastante insistente
porque, de verdad, no entendía ni una palabra de lo que balbuceaba Kwon Ju-wan.
El ascensor ya había llegado al piso de Jin
Se-jun, pero ninguno de los dos intentó salir primero. Habría sido una escena
ridícula si alguien más hubiera llamado al ascensor desde otro piso, pero por
suerte pudieron continuar la conversación en el ascensor detenido.
Kwon Ju-wan vaciló, buscando qué decir, hasta
que finalmente soltó una frase.
“No... no encajamos”.
“¿Que no encajamos?”.
Primero actuaba como alguien con baja autoestima
y ahora ¿simplemente no encajaban? Se-jun pensó que, como Ju-wan poseía incluso
una agencia de viajes, debía venir de una familia acomodada y quizás ese era el
problema. Para Jin Se-jun, cuya vida nunca había estado falta de dinero, esto
le resultaba incluso algo novedoso.
Un entrenador de un deporte minoritario, con
problemas de feromonas y estabilidad mental, que fingía ser Beta pero resultaba
ser el hijo de una familia rica... Era comprensible que no quisiera salir con
un hombre que fingía ser Alfa, aunque su apariencia y comportamiento fueran los
de uno.
Pero él solo había sugerido salir, nadie le
había pedido una promesa de matrimonio. Sin embargo, con el orgullo ya herido,
no quería seguir rogando.
“Ya veo... Me han rechazado varias veces, así
que para ser honesto estoy acostumbrado, pero no quería escuchar que esa fuera
la razón. Viniste hasta aquí con la excusa de cargar mis maletas solo para
decirme esto. Perdiste el tiempo”.
“...Lo siento”.
“Deja de disculparte. No, no digas nada. Nada
de lo que dices tiene sentido, no puedo entenderte. O eso, o soy seriamente
estúpido”.
“No eres tú, Se-jun. El problema soy yo”.
“Eso no es algo que debas decidir tú solo.
Pase lo que pase con las feromonas, si este iba a ser el final, ¿por qué
corriste conmigo? ¿Por qué fuimos de picnic? ¿Por qué me seguiste hasta España
y por qué ahora estás en este ascensor...?”.
El silencio de Kwon Ju-wan era pesado. Como
nunca había dicho la palabra adecuada en el momento oportuno, Jin Se-jun
decidió abandonar toda esperanza.
Justo cuando presionó el botón de apertura del
ascensor y dio un paso hacia afuera, la voz habitual de Kwon Ju-wan lo golpeó
por la espalda.
“...Será difícil estar juntos para siempre,
pero... puedo acompañarte durante tus ciclos”.
“¿Qué dijiste?”.
“Si no te arrepientes después”.
“.......”.
“Es lo mejor que se me ha ocurrido después de
mucho pensar... Si tu mal estado de salud no era por mi culpa, y si a ti no te
importa, pensé que de vez en cuando estaría bien. Se-jun, no sé si es por tu
experiencia o si naciste así, pero pareces más fuerte que otros Omegas”.
Si esa era su ‘mejor solución’, habría sido
mejor que no dijera nada. Kwon Ju-wan se detuvo como si estuviera encadenado
por la mirada del otro, y volvió a hablar.
“...Seguro que mi codicia es excesiva. Para
empezar, que alguien como yo le pida esto a alguien que se presentó como un
Alfa...”.
Antes de que terminara de hablar, Jin Se-jun
se dio la vuelta y se dirigió a su casa.
Podía calcular la distancia entre ambos por el
sonido de los pasos que lo seguían. Tres pasos, dos pasos, un paso... En el
momento en que Kwon Ju-wan se le acercó, Jin Se-jun giró su cuerpo y lanzó un
puñetazo pesado.
“¡Puaj!”.
Un solo golpe directo al plexo solar contenía
toda la frustración acumulada de meses. En cuanto Ju-wan se encogió de dolor,
una patada en la espinilla lo hizo caer al suelo.
“Eres terrible, Kwon Ju-wan. Tú mismo eres
agotador. No me importa si eres Alfa o Beta, es tu persona... como ser
humano...”.
“.......”.
“Ah... dejémoslo ya, maldita sea”.
Él mismo no sabía qué quería decir con
‘dejémoslo’ después de haberlo insultado y golpeado unilateralmente, pero
sentía que si seguía mirando a Kwon Ju-wan, continuaría usando la violencia
hasta desahogarse por completo. Al fin y al cabo, los Alfas tenían algo de bestial
en su naturaleza.
Es increíble.
Sin embargo, mientras ponía su huella en la
cerradura digital, la imagen de Kwon Ju-wan soportando el dolor se reflejó en
su mente. ¿Le habría pegado demasiado fuerte en un punto vital?
Además, de repente, la idea de pasar el ciclo
juntos asomó la cabeza. Después de todo, ¿acaso su relación no empezó cuando
‘Kwon el pervertido’, que subía videos masturbándose, y ‘Jin el pervertido’,
que se masturbaba viendo esos videos, intentaron tener una aventura de una
noche?
En aquel entonces falló, pero esta vez la mesa
estaba servida. Como Kwon Ju-wan era Alfa, le gustaban las feromonas de Jin
Se-jun, y como las feromonas de Ju-wan no tenían olor, Se-jun tampoco sentía
rechazo.
Se decía que simplemente no tenía aroma, no
que no tuviera feromonas, pero el hecho de que no provocara agresividad o
desagrado directo bajaba mucho el listón. A menos que tuviera un defecto de ese
nivel, Jin Se-jun nunca saldría con un Alfa.
Antes, tras ser rechazado por el ‘Beta’ Kwon
Ju-wan, había intentado conocer a otros Betas, pero todo fue en vano. ¿Habría
otra pareja para él en la vida?
Parecía que no.
Pero uno tiene su orgullo, ¿cómo iba a aceptar
eso de inmediato? Aunque Jin Se-jun a veces actuara de forma impulsiva, no era
un tonto que se desesperara por cualquier bocado de comida.
Ya está, olvídalo. En cuanto cierre la puerta,
no volverá a ver a Kwon Ju-wan. Sin él, Jin Se-jun no tendría por qué
desmoronarse más de lo necesario.
“Fuuu...”.
En cuanto cerró la puerta de la entrada, el
agotamiento lo invadió y Jin Se-jun intentó apoyarse en ella. Pero justo antes
de que el cierre automático se activara, la puerta se abrió de golpe desde
fuera.
“¡Ah...!”.
En un instante, Jin Se-jun perdió el
equilibrio y cayó hacia atrás, pero Kwon Ju-wan lo sostuvo con facilidad. Al
ver esa mirada que lo observaba desde arriba, a pesar de ser plena luz del día
y no haber nada lúgubre, se le puso la piel de gallina.
“¿Qué estás haciendo...?”.
“¿No... no puede ser?”.
Se escuchó una voz ronca, como si tuviera la
garganta seca. ¿Era solo el deseo de Se-jun que esa voz sonara tan desesperada?
Pero Kwon Ju-wan volvió a preguntar, como para confirmarlo.
“¿No puede ser? Aunque ninguna de mis
condiciones encaje contigo, ¿acaso es demasiado pedir este deseo una vez cada
pocos meses?”.
“¿Qué...?”.
“Tendré cuidado con la protección. Mira,
siempre llevo condones conmigo. Tengo suficiente autocontrol para no perder la
cabeza y dejarte embarazado”.
Mientras decía eso, incluso se subió la manga
de la camisa para mostrar su antebrazo vendado.
¿Qué condones?
Era mejor que andar por ahí usándolos sin
tenerlos, pero era peor que no usarlos ni tenerlos.
Jin Se-jun nunca pensó que escucharía hablar
de anticoncepción, y tampoco esperaba que Kwon Ju-wan le suplicara de esa
manera, así que su mente se quedó en blanco.
Si hacía esto... realmente terminaría creyendo
erróneamente que una circunstancia inevitable los separaba. Como si Kwon Ju-wan
lo amara lo suficiente.
Loco.
En lugar de explicar la situación con calma,
pedía ser compañeros de cama. Por su mirada, parecía una pareja que se despedía
para siempre, pero el paquete de condones que sacó del bolsillo era el típico
de un Alfa en celo.
“Tu autocontrol... también es suficiente. Para
estar en celo, fuiste bastante racional. No debe haber otro Omega como tú”.
Ah, parece que ser un Alfa defectuoso lo
convertía en alguien fácil de manejar para un Alfa que no confiaba ni en su
propio autocontrol ni en el de un Omega seducido por sus feromonas.
Sí, sería un problema si hubiera un embarazo
accidental. Para Jin Se-jun, que no tenía posibilidades de concebir, el tema de
los condones no importaba. Solo esperaba que el vecino de al lado no estuviera
o no se diera cuenta del alboroto.
Era absurdo... pero a pesar de lo ridículo de
la situación, quiso dejarse llevar por la terquedad de Kwon Ju-wan. Sin pensar
en razones ni en orgullo, simplemente quería sentir una vez más esa sensación
de sus pies tocándose bajo las mantas cálidas, sentir su calor corporal.
En cuanto Jin Se-jun lo agarró de las solapas
para atraerlo, Kwon Ju-wan lo abrazó con firmeza y entró en la casa. Solo
entonces, la cerradura digital que había estado abierta en vano tras el
intruso, se cerró.
El beso que caía desde arriba era urgente,
pero algo en él era diferente a las veces anteriores.
Continuará en el Volumen 3...
Notas:
1. Spotter: En cheerleading (cheerleading),
posición que ayuda a mantener el equilibrio de quien hace las acrobacias o
evita lesiones en caso de caída.
2. «Quizás, quizás, quizás»: Canción de
Osvaldo Farrés, 1947.
