PARTE 1
Volumen 3
PARTE 1
Los labios se encontraron, rozándose
suavemente, y para cuando se dieron cuenta, sus lenguas ya se entrelazaban con
fijeza. Al estar así con Kwon Ju-wan, Jin Se-jun no podía evitar recordar aquel
chiste insulso del ‘beso delicioso’.
Y era verdad, para su irritación, era
delicioso. En el momento en que sus lenguas se tocaron, no pudo pensar en nada
más. A pesar de que se esforzaba por tragar la saliva que brotaba, esta se
desbordaba por las comisuras de su boca sin previo aviso. Jin Se-jun, que
colgaba de Kwon Ju-wan en una postura precaria, empezó a jadear, en ese
instante, Kwon Ju-wan lo sujetó de las nalgas con ambas manos y lo alzó hasta
su cintura.
“Mm, ugh...”.
En el momento en que sus entrepiernas
abultadas se rozaron, su espalda se arqueó instintivamente. Cuando Jin Se-jun
frotó su parte inferior contra él y lo empujó contra la puerta de entrada, Kwon
Ju-wan metió el muslo entre sus piernas para sostenerlo y evitar que se
desplomara.
Esta vez, los firmes músculos frontales del
muslo de Ju-wan presionaron su entrepierna y la zona del perineo. A medida que
el abrazo se estrechaba, el propio peso de Jin Se-jun hacía que su miembro se
aplastara contra el anguloso muslo de Kwon Ju-wan.
“Uuuh...”.
Tan pronto como fue consciente del cosquilleo
cálido que se extendía desde la zona de contacto, la misma sensación brotó de
cada punto donde sus cuerpos se tocaban. Un hormigueo que no podía resolver por
sí solo se instaló en varias partes de su cuerpo hasta consumirlo por completo.
Kwon Ju-wan lo sujetó con más fuerza cuando sintió que perdía el vigor. En el
momento en que el estímulo del roce mutuo aumentó, un gemido escapó de las
gargantas de ambos.
“Haa, ah...”.
Cuando la lengua que llenaba la boca de Jin
Se-jun se retiró, los gemidos que contenía fluyeron sin control. Por supuesto,
solo se había creado un pequeño espacio, sus labios seguían pegados,
compartiendo el calor.
“Hah... espera un momento”.
Jin Se-jun empujó suavemente a Kwon Ju-wan,
sintiendo que la urgencia por eyacular se disparaba solo por haber frotado su
parte inferior. Por placer, podría haberse quedado besándolo todo el día, pero
no quería hacerlo en la entrada. Al levantar la vista, vio el aliento cálido
escapando entre los labios rojos y brillantes.
Jin Se-jun sonrió sin darse cuenta y, mientras
limpiaba la comisura de la boca de Kwon Ju-wan, una lengua caliente se enroscó
en su pulgar. Fue entonces cuando notó, entre los mechones de cabello, los ojos
de Ju-wan, cargados de un deseo sombrío.
Él también es un alfa...
Por mucho que lo mirara con intensidad, Kwon
Ju-wan seguía siendo Kwon Ju-wan. Verlo comportarse como una bestia en una
situación de tanta tensión le resultó casi gracioso. O quizás, era felicidad.
Al ver la lengua roja lamiendo la membrana entre sus dedos, la zona humedecida
por la saliva le picó de forma insoportable. Cuando intentó retirar la mano,
Kwon Ju-wan la soltó dócilmente, no sin antes succionar cada punta de sus
dedos. Pronto, unas manos se deslizaron por su cintura, y quizás porque el
calor atrapado se liberó un poco, un escalofrío recorrió toda su columna
vertebral.
“Ugh”.
Sin importarle si su cuerpo se tensaba, Kwon
Ju-wan hundió la nariz en su cuello y aspiró profundamente. Jin Se-jun también
enterró su rostro en la piel de Kwon Ju-wan. Podía entender que a Kwon Ju-wan
le gustara, siendo un alfa expuesto a las feromonas de un omega, pero ¿por qué
le gustaba tanto a Jin Se-jun?
¿Porque era un tonto? ¿Porque era un alfa tan
despistado que ni siquiera sospechaba que era un beta? ¿Porque, a pesar de eso,
sabía mostrar posesividad? ¿O porque sentía empatía por el hecho de tener
problemas con las feromonas? El tenue olor corporal de Kwon Ju-wan no derretía
el cerebro de un ‘poseedor de rasgo’, pero volvía idiota la cabeza del ‘humano’
Jin Se-jun, que simplemente lo quería. Ante el afecto puro, no era necesario
arrastrar el estímulo de las feromonas, que funcionaban como una droga.
En fin, menos mal que el aroma de mis
feromonas no es como el de una alcantarilla.
Era una suerte que, aunque la señal fallara un
poco, fuera un aroma agradable. En cierto modo, sentía que sus feromonas no
estaban dañadas, sino que habían evolucionado para conocer a Kwon Ju-wan. Sí,
debía vivir con la mentalidad de que el vaso estaba medio lleno, no medio
vacío. Aunque solo fueran compañeros de cama.
Aún no me he bañado...
Quería cambiar de lugar y por eso separó los
labios, pero no sabía a dónde ir ni por dónde empezar. Sentía que podía
quedarse así, abrazándolo con fuerza y disfrutando del aroma del otro. Pensó
que quizás le resultaba difícil tomar la iniciativa porque todo lo que había
leído era sobre cómo los alfas amaban a los omegas, pero estaba seguro de que,
aunque hubiera estudiado cómo tratar a un alfa, se habría quedado igual de
bloqueado llegado el momento.
Sudaba en cada punto de contacto, como si
estuviera en una noche tropical. Sin embargo, lejos de resultarle desagradable,
quería abrazarlo aún más fuerte. Sentía que no le importaría que ambos fueran
aplastados hasta convertirse en una sola hoja de papel.
Es extraño...
Mientras Jin Se-jun se perdía en sus
pensamientos, Kwon Ju-wan, como un perro enorme, olfateaba su pecho, su cara,
su ombligo e incluso su entrepierna. Al notar el pecho vacío, se dio cuenta de
que Kwon Ju-wan se había acuclillado para apoyar la cara en sus muslos, y la
vergüenza que se había marchado empezó a regresar.
Cuando recién se conocieron, incluso llegó a
imaginar a Kwon Ju-wan dándole placer oral en el coche, pero esto... Jin Se-jun
lo tomó del cabello, sin lastimarlo, y lo obligó a levantarse.
“... Primero, dile al mayordomo que se vaya.
Debe de estar esperando”.
“Ah... ¿No puedo llamarlo después de un beso
más?”.
Cierto. Jin Se-jun estuvo a punto de asentir y
unir sus labios de nuevo, pero recobró el sentido y le dio un ligero golpe en
la mejilla a Kwon Ju-wan. Estaba seguro de que, si volvían a besarse, no les
importaría ni el mayordomo ni nada.
“Parece que mis feromonas te gustaron de
verdad... Pero no, no seas abusivo y dile que se vaya rápido”.
“Está bien...”.
Mientras Jin Se-jun lo arrastraba de la muñeca
hacia adentro, Kwon Ju-wan hizo una breve llamada. Escuchando el resumen de que
‘tenía asuntos pendientes, que se fuera primero y que no la necesitaría por
hoy’, se sintió como si estuviera viendo a un chico rebelde diciendo que se
quedaría a dormir en casa de un amigo para estudiar.
Durante la llamada, como Jin Se-jun estaba
lavándole las manos, el teléfono de Kwon Ju-wan quedó precariamente atrapado
entre su hombro y su cabeza. Tan pronto como terminó la llamada, arrojó el
teléfono a cualquier parte y volvió a pegarse a él.
Sintió un pinchazo en la entrepierna, su
miembro erecto parecía clamar desde el interior de sus pantalones. Jin Se-jun,
que sin darse cuenta frotaba su parte inferior contra el muslo de Kwon Ju-wan,
pensó aturdido.
Estamos en el baño, ¿deberíamos ducharnos
juntos primero?
Había fantaseado mucho con escenas en una
habitación de hotel con buenas vistas, donde él, como un omega en bata, era
llevado en brazos y Ju-wan lamía whisky vertido en su ombligo.
Pero enfrentarse a la situación real con un
alfa en su propia casa era confuso. Su casa era el lugar donde ocultaba sus
imperfecciones, no era un sitio para mostrar a otros. Además, estaba
completamente agotado tras el largo vuelo. Kwon Ju-wan, que estaba lamiendo su
pecho mientras mantenía a Jin Se-jun sentado en la bañera, levantó la vista de
repente.
“¿Quieres hacerlo después de lavarnos, o
lavarte después de hacerlo?”.
Al oír esas palabras, a Jin Se-jun le entró la
terquedad de que, aunque el mundo se acabara mañana, tenía que acostarse con
este tipo. Pensándolo bien, Kwon Ju-wan incluso había tenido un prometido, así
que no se sentiría tan perdido como él. Justo cuando iba a responder cualquier
cosa con la mayor dignidad posible, Kwon Ju-wan añadió.
“A mí me gusta así también. Porque el aroma de
Se-jun es intenso...”.
“Ah...”.
Iba a decir algo como que él salía perdiendo
al hacerlo con alguien que ni siquiera tenía aroma, pero su descontento se
esfumó por completo. Como Kwon Ju-wan lo deseaba tanto, no tuvo tiempo de
sentir complejo de inferioridad por sus feromonas.
Al unir sus labios, Kwon Ju-wan atrajo
suavemente la lengua de Jin Se-jun mientras lo abrazaba. Cuando sus cuerpos se
superpusieron con firmeza, era difícil distinguir de quién eran los latidos
acelerados. Cuando Jin Se-jun cerró los ojos, Kwon Ju-wan lo levantó en vilo y
dio un paso.
Pensando que era la primera vez que lo
cargaban así desde que era niño, Jin Se-jun soltó una pequeña risita y rodeó el
cuello de Ju-wan con sus brazos. Kwon Ju-wan abrió la puerta que estaba frente
al baño, pero no era el dormitorio, sino el vestidor.
Jin Se-jun, con los labios pegados a los de
él, murmuró tras retirar la lengua.
“Se va a poner el sol antes de que encuentres
la cama...”.
Le gustaba la sensación de los labios
rozándose con cada palabra. Pensó que volvería a caminar en busca del
dormitorio, pero Kwon Ju-wan apretó las nalgas de Jin Se-jun y se detuvo frente
al espejo de cuerpo entero.
Durante un rato, Kwon Ju-wan observó a través
del espejo cómo amasaba el trasero de Jin Se-jun.
Este pervertido, su respiración se ha vuelto
más pesada.
Internamente lo maldecía, pero en un instante
fue empujado con fuerza. El aire que exhalaba era tan cálido y húmedo que el
espejo se empañó. Al ver sus rostros rojos a través del espejo y cruzar
miradas, ambos se pusieron tan torpes que no había ni rastro de una atmósfera
sexy.
Jin Se-jun, sintiendo la misión de decir algo,
lanzó una broma.
“¿Frente al espejo? ¿Quieres hacer algo tan
maníaco de repente? Admito que mi cara me excita a mí también, pero...”.
Era mentira. Por mucho que fuera un narcisista
y admitiera que era guapo, no llegaba al punto de excitarse sexualmente consigo
mismo.
“......”.
En lugar de responder y hacerlo sentir
incómodo, la mano de Kwon Ju-wan se deslizó bajo el dobladillo de la camisa de
Jin Se-jun. Cuando sus pectorales fueron amasados por esa palma áspera, la
fuerza abandonó sus brazos al instante. Kwon Ju-wan, que evitó que Jin Se-jun
golpeara su frente contra el espejo sujetando con fuerza su pecho, lo atrajo
aún más hacia él.
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Gracias a eso, ahora su entrepierna dura y
húmeda presionaba contra su trasero. Ver a través del espejo cómo esas manos
grandes, que sobresalían por sus costados, apretaban ambos pectorales, le
producía una sensación extraña.
Las yemas de los dedos, que antes masajeaban
una zona amplia, ahora jugueteaban con sus areolas. No era una zona
especialmente sensible para él, pero sentía un placer peculiar por la obsesión
que mostraba Kwon Ju-wan.
“Ah... ugh...”.
Para cuando los dedos de Kwon Ju-wan
manipulaban sus pezones como si quisieran ponerlos afilados, su boca también se
impacientó y comenzó a succionar desde su cuello hasta el trapecio, dejando
todo empapado.
“Ha.… de verdad te gustan los pechos... ¡Ah!”.
En un instante, un golpe del muslo de Ju-wan
contra su trasero hizo que Jin Se-jun se pegara de nuevo al espejo. Como si
fuera un acto inconsciente, Kwon Ju-wan presionaba a Jin Se-jun con una
expresión ausente mientras, esta vez, empujaba su pelvis hacia arriba de forma
lenta pero potente.
Cada vez que sus pezones ahora descubiertos
tocaban la superficie fría del espejo, los hombros de Jin Se-jun se
estremecían. En cada ocasión, Kwon Ju-wan lo atraía hacia sí como para
tranquilizarlo mientras movía su parte inferior frenéticamente. Parecía una
bestia embistiendo desde atrás con la ropa puesta. De repente, recordó cómo los
perros domésticos montan la pierna de su dueño cuando están excitados.
“Haah... El aroma de Se-jun, ah... ¿por qué es
tan bueno?”.
Jin Se-jun, incapaz de encontrar palabras,
jadeaba apoyado en él, sintiendo de nuevo el calor que emanaba del cuerpo que
lo sostenía. Al girar un poco la cabeza, Kwon Ju-wan, que unió sus labios con
los suyos, empezó a temblar intermitentemente.
La primera eyaculación no fue ni larga ni
corta. Solo que la fuerza del abrazo fue demasiado intensa. Jin Se-jun sintió
cómo su trasero presionado se humedecía y, en el momento en que los brazos que
lo apresaban perdieron fuerza, se giró y desabrochó los pantalones de Kwon
Ju-wan.
“Si me abrazas así dos veces, se me va a
romper el cuerpo”.
“Se-jun...”.
“El interior de tus calzoncillos está empapado
de semen. Siendo un alfa, entiendo el tamaño de tu miembro. No sé qué tal será
el olor de tus feromonas, pero el olor de tu entrepierna no me desagrada”.
¿Qué demonios estaba diciendo? Era la primera
vez que veía el miembro de alguien cubierto de semen estando sobrio, y
curiosamente eso lo excitó. Jin Se-jun entró en un ligero estado de pánico al
ver cómo la mirada de Kwon Ju-wan se oscurecía a medida que hablaba, y terminó
recriminándolo.
“Acabamos de entrar para hacer algo, ¿está
bien o no eyacular así en cualquier parte?”.
“Ah... supongo que no está bien. Lo
siento...”.
“¡Lo dije porque es un desperdicio!”.
“¿Eh...?”.
Espera, ¿si es un desperdicio, qué? ¿Que me lo
eches dentro?
Jin Se-jun se preguntó a sí mismo y su rostro
se encendió. Al ver eso, Kwon Ju-wan tomó su rostro con ambas manos y volvió a
besarlo.
“Mm...”.
Como si los pocos besos previos ya fueran
experiencia acumulada, poco a poco podían aceptar los movimientos del otro sin
que resultara pesado, aumentando solo el placer. Mientras tanto, las manos de
Kwon Ju-wan se infiltraban por todas partes de su cuerpo, haciendo que su mente
se dispersara y le costara mantener el equilibrio.
¡Clang!
“Ah”.
Ya estaban en el dormitorio. Parecía que Kwon
Ju-wan había encontrado el camino correcto mientras le robaba el sentido al
dueño de la casa. Al sobresaltarse por el ruido, las cejas de Kwon Ju-wan se
arquearon con pena mientras buscaba el origen del estrépito. Parecía que, al
venir enredados siendo dos hombres corpulentos, habían tirado una figura de
cerámica de una bailarina de flamenco.
“Te dejaré la mía... Ah, mi equipaje está en
el coche”.
Al ver a Kwon Ju-wan desorientado como si se
hubiera roto el hechizo, Jin Se-jun lo agarró por las solapas y lo tumbó. Si
hubiera sabido que se asustaría tanto por romper una simple figura, habría
puesto una alfombra mullida. Nunca le había interesado decorar la casa, pero al
pensar en mostrársela a alguien, y más a Kwon Ju-wan, empezó a ver un montón de
cosas que arreglar.
Pero no ahora.
“Podemos hacerlo después”.
“... Sí”.
Su nuez de Adán subió y bajó con fuerza al
responder. Jin Se-jun se quitó la camisa sentado a horcajadas sobre la cadera
de Kwon Ju-wan. Mientras sus brazos flexionados se estiraban hacia arriba y
volvían a su lugar, se veía claramente la estructura de todos los músculos
conectados al pectoral mayor.
Como la mirada de Kwon Ju-wan estaba llena de
éxtasis, Jin Se-jun disfrutó de la atención por un momento. Pronto, su cuerpo
se estremeció cuando las yemas ásperas de los dedos rozaron sus costillas y
tocaron la parte superior de su flanco.
“Me da cosquillas...”.
“Tienes un tatuaje aquí. Es la primera vez que
lo veo”.
“Ah... ¿No me has visto sin camiseta muchas
veces?”.
“¿Quizás no se veía por el ángulo? Lo veo por
primera vez, pero ¿por qué siento que lo he visto en alguna parte?”.
“¿No será que lo has visto en otros? Es un
'Carpe Diem'. Es el tatuaje de letras más común para hacerse cuando uno aún no
tiene la cabeza madura y quiere probar algo”.
“¿Ah, sí? Aun así, como lo tienes tú, parece
muy especial. Te queda bien”.
“Qué palabras tan bonitas dices”.
¿Qué significaba Carpe Diem...? ¿'Disfruta el
momento' o 'Sé fiel al presente'?
De joven, cuando surgía el tema de los
tatuajes, lo enseñaba y le preguntaban el significado, pero tras verlo solo
durante casi 10 años, casi había olvidado el sentido.
“Pero, cuando te tatuaste... ¿No te tocó mucho
el tatuador?”.
“¿Qué?”.
“Debajo del pecho, aquí”.
Diciendo una locura, Kwon Ju-wan fingió
naturalidad mientras frotaba con el pulgar el pezón que sobresalía justo encima
de la línea del tatuaje. Como ya había sido castigado lo suficiente y estaba
enrojecido, incluso un contacto ligero era difícil de soportar.
“Ugh”.
“Y en sitios como este”.
Debajo de la axila, donde los músculos de la
espalda y el abdomen se entrelazan, era un lugar que nunca se tocaba en la vida
cotidiana. Por eso, en cuanto sintió la palma de la mano áspera, todo su cuerpo
se encogió.
Jin Se-jun se dio cuenta de que incluso su
nuca estaba ardiendo de calor, así que, fingiendo calma, tomó la mano de Kwon
Ju-wan y la apartó de su pecho.
“En fin, ¿qué tal si nosotros también somos
fieles al presente?”.
Mientras acariciaba el cabello de Kwon Ju-wan
y lo echaba hacia atrás para verle la frente, este se sobresaltó y le sujetó la
muñeca. Luego, volvió a cubrirse los ojos con el cabello.
“¿Se te va a gastar esa cara tan guapa por
verla un poco?”.
“Ah... es que...”.
“No hagas ni pienses tonterías y mírame solo a
mí. Ju-wan, piensas demasiado”.
¿Eh? Es una evaluación extraña viniendo de él,
pero ¿acaba de soltar una frase mítica? Jin Se-jun se elogió a sí mismo y bajó
la cintura lentamente. Iba a besarlo, pero Kwon Ju-wan lo sujetó de las axilas
como si fuera un niño y se pegó directamente a su pezón.
“Ha...”.
No es que Ju-wan se levantara para
succionarlo, sino que atraía el cuerpo de Jin Se-jun hacia él. Cuando Kwon
Ju-wan separó los labios por un momento y sacó la lengua para humedecer el
pezón, Jin Se-jun estuvo a punto de colapsar sobre él, pero resistió haciendo
fuerza en los brazos.
“A este hombre de verdad le encantan los
pechos. Ni siquiera son tan grandes, ¿por qué se vuelve tan loco?”.
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Sus palabras de reproche temblaban
ligeramente. Al notar que su voz estaba cargada de tensión, las comisuras de
los labios de Kwon Ju-wan se elevaron sutilmente.
“Tienen un color rosa tan lindo que, al
verlos, me dan ganas de tocarlos o morderlos. Como tu piel es clara, resaltan
más... Aunque por el volumen muscular no sean extremadamente voluptuosos, eso
también es un atrac… ¡Ugh!”.
“Pues que aproveche con sus pechos ‘no tan
voluptuosos’".
El jadeo de Kwon Ju-wan era algo extraño. Al
levantarse haciendo fuerza en los brazos de nuevo, vio que Kwon Ju-wan estaba
aguantando la risa.
“Se-jun, eres realmente lindo...”.
Hacía mucho que no oía eso, pero no le resultó
tan desagradable como antes. Jin Se-jun desvió la mirada hacia el colchón y
habló con tono quejumbroso.
“Estoy empezando a recordar cuando te pusiste
así de tonto y saliste corriendo del hotel”.
“... Esta vez no escaparé, te lo aseguro”.
Iba a burlarse de él, pero la expresión de
Kwon Ju-wan al incorporarse era tan seria que no pudo. Ju-wan añadió con
firmeza.
“Así que tú tampoco debes escapar”.
“Yo... no escapo”.
Bueno, teniendo en cuenta que escapó a España
y lo trajeron de vuelta... Realmente son un par de personas lamentables.
Si soy tan lindo, pues pídeme que salgamos,
maldito seas.
Quizás porque la casa había estado vacía mucho
tiempo, el aire estaba fresco. Gracias a eso, a medida que la saliva que Kwon
Ju-wan había dejado se secaba, sus pezones se erizaban. Kwon Ju-wan acostó a
Jin Se-jun donde él había estado y comenzó a observar y acariciar cada rincón
de su torso.
“Todavía queda el rastro de mis labios... de
la marca que dejé”.
Eso dijo mientras acariciaba la zona del
ombligo. A los ojos de Jin Se-jun apenas se distinguía algo parecido a una
huella, pero para quien la dejó, parecía posible.
Jin Se-jun acarició suavemente el cabello de
Kwon Ju-wan mientras este subía por su torso besándolo por todas partes.
Intentó apartarle el cabello de la cara de nuevo, pero como Ju-wan estaba
concentrado, esta vez no lo impidió. Al ayudarse mutuamente a desvestirse,
pronto quedaron sus cuerpos desnudos, sin un solo hilo de tela.
“Esto impone un poco...”.
“Jaja...”.
Su miembro, erecto con firmeza, no podía
ocultarse ni con ambas manos de Kwon Ju-wan. Tras apartar la mano, Jin Se-jun
calculó el grosor de la cabeza del glande con los dedos.
“¿No es casi igual que tu antebrazo? Compáralo
de verdad, en serio”.
“......”.
El antebrazo de Kwon Ju-wan, que nunca había
pensado que fuera tosco por tener líneas elegantes, resultó ser
sorprendentemente grueso. Después de todo, ¿cómo si no habría soportado el peso
de una persona con brazos delgados? Jin Se-jun tragó saliva y se alejó un poco
de él.
“Vaya, si fuera del tamaño de un antebrazo,
habrías matado a alguien. En fin, vuelve a guardarlo...”.
El hecho de haber tirado ya los calzoncillos y
los pantalones le pareció de repente un gran error. En algún momento pensó que,
si llegaba a hacer algo con Kwon Ju-wan, le entregaría su trasero con gusto,
pero eso fue entonces y esto es ahora.
¿No bastaría con seguir haciéndolo con las
manos como en el rut? Justo cuando Jin Se-jun iba a decir seriamente algo como:
‘Lo he pensado y creo que el sexo con penetración solo debería hacerse entre
esposos’, Kwon Ju-wan se abalanzó sobre él y presionó su vientre con la punta
endurecida de su miembro.
“Quiero guardarlo... aquí, dentro de
Se-jun.…”.
“Qué...”.
“Quiero estar lleno de mí... hasta aquí”.
Dice cosas terriblemente eróticas con esa cara
tan limpia. Antes solían coquetear mucho, pero eso era un juego de palabras
seguro bajo la certeza de que no pasaría nada. Pero al ser consciente de que
estaban a punto de realizarlo por mutuo acuerdo, incluso sus orejas se pusieron
rojas.
“Así que, por favor, empápame tú también a tu
gusto”.
Kwon Ju-wan tenía el talento de terminar
frases viscosas de forma refrescante, pero Jin Se-jun no tenía la capacidad de
escucharlas a la ligera. Se sintió tan caliente como si estuviera sumergido en
agua hirviendo y su pecho se oprimió.
Esto no es más que lujuria hacia un omega
robusto, no hacia Jin Se-jun. Aunque sea ridículo ponerse quisquilloso a esta
edad pensando que el deseo físico no puede ser amor sagrado.
¿Es así de poderosa la feromona? La expresión
de Kwon Ju-wan era como la de alguien que ha tomado una droga de la felicidad.
Como si no hubiera tenido suficiente con olfatearlo antes, hundió la nariz en
el lateral de su cuello. En el momento en que sus labios se tocaron, Jin Se-jun
se volvió tan sensible que podía sentir hasta la sangre pasando rápidamente por
su carótida.
Hah.
Al darse cuenta de que estaba siendo dominado
por un alfa sin un solo trozo de tela que los estorbara, se le puso la piel de
gallina desde la cintura hasta la nuca. Sin embargo, al ver la venda en el
brazo de Kwon Ju-wan, se calmó de inmediato. Para aclarar su mente, Jin Se-jun
abrió la boca.
“... ¿Qué pensabas hacer entregando tu propio
brazo? Esta vez no vas a taparme la boca, ¿verdad?”.
“Me costaba mantener la cordura cada vez que
decías algo. Así que... no hables demasiado”.
Iba a preguntar qué tenía que ver una cosa con
la otra, pero su nuca volvió a enfriarse. A veces sentía escalofríos con Kwon
Ju-wan aunque fuera un tonto, ¿sería también efecto de las feromonas?
“Ah...”.
O tal vez no, quizás era excitación... Las
manos de Kwon Ju-wan ya estaban acariciando ampliamente desde su ombligo hasta
la zona inguinal. No era ni un masaje ni cosquillas, era un acto que hacía
estremecer todo su cuerpo.
Jin Se-jun, que aún conservaba algo de orgullo
de alfa y no quería limitarse a estar tumbado recibiendo, intentó incorporar el
torso. Kwon Ju-wan se retiró como si huyera y, justo cuando Jin Se-jun iba a
sentirse decepcionado, Ju-wan estiró la mano hacia la mesilla de noche.
“Como dije, yo tengo los condones, pero aunque
esté húmedo, necesitamos lubricante...”.
“Espera...”.
¿Está bien abrir el cajón de otra persona así
como así? ¿Sin preguntar? No todo el mundo guarda artículos para el sexo ahí,
¿verdad?
Por supuesto, Jin Se-jun, aunque era virgen
pero aspirante a libertino, los tenía preparados. En el cajón abierto antes de
que pudiera detenerlo, había de todo, desde varios geles hasta chocolate para
el cuerpo, y condones de diversos aromas y texturas. Estaba lleno.
Para excusarse, nunca pensó que llegaría a
usarlos en este dormitorio, los había comprado solo por curiosidad.
Kwon Ju-wan, con una expresión que sugería
muchos pensamientos, sacó los que parecían más normales. El breve silencio fue
bastante pesado.
Ah, de verdad... Como no pensaba meter a nadie
en casa...
Para ser el departamento de un alfa soltero,
esto era bastante moderado. Tras consolarse desesperadamente, abrió la boca y
soltó un reproche sin fuerzas.
“Rebuscar en casa ajena así es de mala
educación...”.
“Tenía prisa. Es mejor que no tener nada”.
“... Pero, puede que sea una pregunta que
rompa el clima ahora”.
“Dime”.
Como Jin Se-jun no paraba de poner obstáculos
en el camino hacia la autopista del sexo, no era nada nuevo que volviera a
hablar. Kwon Ju-wan, mientras conversaban, movía sus manos con diligencia y
ahora estaba aplicando gel en su propio miembro con movimientos de vaivén, el
sonido era excesivamente sugerente.
Jin Se-jun se quedó mirando eso un buen rato y
finalmente hizo la pregunta que tenía preparada.
“¿De verdad... piensas meterme eso a mí?”.
Con una expresión de aturdimiento, Kwon Ju-wan
levantó la cabeza y dejó escapar un jadeo.
“¿Acaso fingiste ser un alfa porque odiabas...
esto?”.
“No es eso...”.
Simplemente es un alfa. Aunque había
considerado la posibilidad de entregar su trasero, le pareció un poco absurdo
que Ju-wan lo diera por hecho sin preguntar. Aunque, para ser sinceros, hacía
mucho que le daba igual si perdía su virginidad por delante o por detrás,
siempre que fuera con Kwon Ju-wan.
Pero, ¿no es eso demasiado? Tiene un nivel que
solo verías en una cuenta de porno especializada en dotaciones masivas.
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Mientras Jin Se-jun alternaba la mirada entre
el miembro de Kwon Ju-wan, que se erguía amenazante, y el suyo propio, también
erecto, Ju-wan soltó una súplica aún más lastimera.
“¿No puedo...?”.
¿Por qué las súplicas de un tipo guapo eran
tan dulces? Sentía que si se negaba recibiría un castigo divino, e incluso si
no fuera así, sentía que se le rompería el corazón.
¡Qué más da! Si los betas hombres duermen
entre ellos, ¿por qué un alfa no podría entregarse a otro alfa?
Jin Se-jun era un hombre con la suficiente
confianza como para elegir una posición que la mayoría de los alfas evitarían a
toda costa. Aunque, quizás, era más bien que no tenía otra opción y se aferraba
a esto de esta manera...
A pesar de haber tomado una decisión interna,
Se-jun seguía moviendo solo los ojos. Kwon Ju-wan se encogió, sujetó
ligeramente el miembro de Se-jun y lo besó a lo largo del tronco.
“Pude aguantar bien incluso durante tu rut,
así que podré poseerte sin que te duela. Estarás consciente y lo haré
despacio...”.
Se-jun pensó que era un truco barato, pero al
mismo tiempo sentía curiosidad por saber qué pasaría si Kwon Ju-wan dejara de
contenerse. Honestamente, le parecía ridículamente tierno, como un ‘perdedor
que fantasea con que su ira sería aterradora’.
Si el cuerpo está bien, tal vez el corazón
termine por seguirlo.
¡Ohhh, Jin Se-jun! Se está preparando con una
resolución heroica justo antes de que le abran el camino trasero... Pensar en
seducir a otro alfa con su cuerpo, ¡está totalmente corrompido! Su mentalidad
ya es la de un omega...
Se-jun sacudió esos pensamientos absurdos que
se colaban en su cabeza y adoptó una postura más cómoda.
“Usa mucho gel”.
Por un momento, el rostro de Kwon Ju-wan, que
se había quedado congelado con una expresión boba, se puso rojo brillante.
“Gracias, gracias... Lo haré bien”.
“Ah, sí...”.
Se sentía como si estuviera entregando algo
extremadamente valioso. Bueno, supuso que la experiencia de usar la retaguardia
de un alfa no debía ser común.
Aunque sea un poco despistado, es bueno usando
su cuerpo, así que supongo que sabrá embestir bien...
Jin Se-jun miró fijamente la esquina de la
cama, sintiendo que cualquier cosa que hiciera después sería incómoda.
Pero... ¿y si después de suplicar tanto por
ello, resulta que al final no le gusta?
Una ansiedad repentina lo golpeó. Después de
todo, ¿no eran el agujero de un omega y el órgano de un alfa para propósitos
distintos desde el principio? Más allá de lo que él pudiera aguantar, le
preocupaba que Kwon Ju-wan se sintiera decepcionado en comparación con sus
experiencias previas.
Sabía racionalmente que era una preocupación
absurda, pero el que más ama siempre es el que pierde la cordura. Al mirar
hacia abajo, vio que del glande de Kwon Ju-wan goteaba fluido preseminal. Para
espantar los pensamientos oscuros, le dio unos golpecitos juguetones, pero solo
confirmó su pesadez y volumen, lo que aumentó su nerviosismo.
“Ugh”.
“Ju-wan, estás muy mojado”.
“¿Podrías... cerrar la boca?”.
“¿Por qué? Si era un cumplido… ¡Ah!”.
De repente, una mano empapada en gel se abrió
paso entre su entrepierna y presionó entre sus nalgas. La otra mano, que
acariciaba su abdomen, subió gradualmente hasta frotar su pezón. Su cuerpo, que
se había enfriado un poco debido a sus tonterías, volvió a calentarse
rápidamente.
El dedo medio de Kwon Ju-wan, envuelto en gel,
frotó frenéticamente desde el perineo hasta el agujero cerrado. En el momento
en que se abrió paso entre la carne, Jin Se-jun sintió un escalofrío intenso y
sujetó la muñeca de la mano que le acariciaba el pecho.
“O-oye, sabes que tiene que ser despacio,
¿verdad? Despacio, absolutamente despacio. ¿Sí?”.
“Realmente no te lubricas nada...”.
Es obvio que no, soy un alfa. Como no hubo
respuesta a su petición de ir despacio, Se-jun, preso del pánico, estaba a
punto de soltar otra frase sin sentido cuando Kwon Ju-wan lo sujetó de la
cintura y le dio la vuelta con facilidad.
“¡No, no, no! ¡No puedes usar ese garrote
justo después de pinchar un poco con el dedo! ¿Quieres matarme?”.
“Jajaja...”.
Jin Se-jun gateó hacia el cabecero de la cama
mientras Kwon Ju-wan, riendo, lo seguía. Acto seguido, Ju-wan hundió la cara
directamente en su trasero. Como no había dejado de reír, su aliento cálido
golpeó justo donde acababa de aplicar el gel.
“Ah...”.
Intentó retorcer la cintura para escapar, pero
su pelvis ya estaba firmemente sujeta. Kwon Ju-wan presionó el miembro de
Se-jun contra su propio pubis, haciendo que sus nalgas se elevaran de forma
natural y quedaran más expuestas a su boca. Su otra mano acariciaba la parte
interna de sus muslos como si estuviera navegando.
“Ugh, ah”.
No hacía frío, pero se le ponía la piel de
gallina en cada lugar que rozaban, y su entrepierna se contraía. En el momento
en que los besos, que empezaron en el coxis, llegaron al punto más sensible,
Jin Se-jun dio un respingo mientras estaba boca abajo. Kwon Ju-wan apartó la
boca un momento y dijo con calma.
“No te preocupes. Tu aroma es tan intenso que
ni siquiera siento el olor del gel... Es delicioso”,
“......”.
“Cuanto más te lamo, más ganas tengo de seguir
haciéndolo...”.
Como el camino de huida estaba bloqueado por
el cabecero, Se-jun quedó con el trasero en pompa. Kwon Ju-wan volvió a
acariciar la zona de la pelvis y besó suavemente ambas nalgas. El gesto,
similar al que se le hace a un bebé, lo mataba de vergüenza, sentía que si
abría la boca, arruinaría el momento por completo. Fue en ese instante, cuando
Se-jun hundió la cara en la almohada resignado.
“Uuuh...”.
Una lengua húmeda y firme, como si tuviera un
núcleo propio, abrió su interior y penetró tanto como lo habían hecho los
dedos. Justo cuando se relajó pensando que se retiraba, la lengua entró con más
fuerza. La sensación húmeda dilatándolo era extraña, pero lo que le resultaba
insoportable era sentir la frente o el tabique nasal de Kwon Ju-wan presionando
y frotando contra su parte inferior. Al sentir la tensión en los muslos de
Se-jun, Ju-wan concentró ambas manos en acariciar su miembro.
“Ugh, hng”.
Al principio estaba bien con la cara enterrada
en la almohada, pero pronto el aire se llenó de su aliento húmedo y empezó a
faltarle el oxígeno. Había visto a Kwon Ju-wan comer muchas cosas, pero verlo
lamiendo su orificio trasero era algo que superaba su imaginación.
Justo cuando Se-jun iba a decirle que se
dejara de tonterías y metiera el miembro de una vez, Kwon Ju-wan se incorporó,
se limpió someramente la cara y la boca mojadas y volvió a echarse una cantidad
generosa de gel en la mano. El gel abundante fue empujado hacia el interior del
agujero, que ahora estaba más relajado que antes. Kwon Ju-wan masajeó los
pliegues como si quisiera introducir el gel y volvió a meter los dedos.
Hace mucho tiempo, cuando hablaron del tamaño
del anillo de Kwon Ju-wan, pensó que qué más daba si sus dedos eran gruesos,
pero ahora... definitivamente importaba. No podía contar cuántos dedos de
nudillos gruesos habían entrado. El sonido acuoso de la fricción llenaba la
habitación, y entre ellos no había más que respiraciones agitadas.
Kwon Ju-wan movía los dedos con paciencia
mientras acariciaba el miembro de Se-jun con la mano mojada. En el momento en
que empujó hacia el punto más profundo, Se-jun se contrajo por la sorpresa, y
Ju-wan acarició el glande con su mano callosa.
“¡Uuuh!”.
El cuerpo de Se-jun dio un espasmo y la mano
que lo acariciaba se llenó de semen. Se-jun hundió de nuevo la cabeza en la
almohada mientras se retorcía, y sus gemidos ahogados desaparecieron entre las
plumas.
“Eres tan lindo...”.
“Haah... haah”.
Intentó girar la cabeza para mirar a Kwon Ju-wan,
pero su visión era borrosa y solo pudo parpadear. De inmediato, Ju-wan se
acercó, tomó sus labios y empezó a succionarlos y lamerlos.
Definitivamente, besar se siente bien...
De cualquier modo, como estaba haciendo esto
consciente, aunque fuera vergonzoso, no le desagradaba. Y como los preparativos
básicos habían terminado, ahora llegaría el momento en que Jin Se-jun tendría
que aceptar de verdad el miembro de un alfa.
Soy un alfa, así que no sentiré nada por
detrás, ¿verdad?
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Los omegas se lubrican solos cuando se
excitan. Están diseñados para sentir placer cuando ese lugar es llenado y
estimulado por un miembro, pero Jin Se-jun no. Pensó que, para tener unas
feromonas así de raras, habría sido más cómodo nacer físicamente como un omega.
Al intentar tener sexo con un alfa, terminaba teniendo pensamientos que nunca
antes se le habían cruzado por la cabeza.
Aunque los dedos le hubieran dado un masaje
prostático, dudaba que pudiera sentir placer inmediato al recibir algo tan
grande, así que decidió concentrarse al máximo si llegaba a sentir lo más
mínimo. Tenía que demostrar que le gustaba para que este Kwon Ju-wan, con su
baja autoestima, quisiera volver a hacerlo.
Se-jun acarició la cintura y la espalda de
Kwon Ju-wan, decidido a sentir algo. Pero en el momento en que tocó el miembro
de Ju-wan, volvió a sentir ese presentimiento... no, ese miedo de que esto no
iba a funcionar.
Sin embargo, como alfa que nació para llegar a
la cima de la montaña, no podía bajar sin haber plantado su bandera. Al
acariciar el miembro de otro alfa, era cierto que sentía un poco de rechazo.
Mientras tomaba esta decisión absurdamente solemne, Kwon Ju-wan, que jadeaba
con los puños apretados, le tendió algo.
“... ¿Un condón?”.
“Se-jun... ponmelo tú”.
“¿Quieres que te lo ponga?”.
“Sí...”.
Su expresión y tono eran muy recatados, pero
el miembro que se agitaba con las venas marcadas como si fuera a estallar era
verdaderamente feroz...
Siento que estoy afilando el hacha del verdugo
que me va a cortar la cabeza.
Aun pensando eso, Jin Se-jun se concentró en
rasgar el sobre del condón. Se lo había puesto a sí mismo unas cuantas veces
por educación sexual y demás, pero era la primera vez que se lo ponía a otro, y
menos a uno tan grande, por lo que sus manos temblaban. Justo cuando iba a
colocar el anillo en la punta para deslizarlo, el miembro de Kwon Ju-wan dio un
salto por sí solo antes de que llegara a tocarlo, y de repente perdió las ganas
de tocarlo. Era como tener que agarrar con las manos desnudas una anguila fea
de las profundidades marinas.
Y encima tenía que meterse eso en el cuerpo...
Pero Kwon Ju-wan también parecía avergonzado, pues sus orejas estaban al rojo
vivo. Al ver eso, Se-jun se volvió más comprensivo.
Es curiosamente como alguien menor,
Desde su posición de rivalidad constante con
otros alfas, era mejor no pensar en el historial amoroso ni en la supuesta
experiencia de Kwon Ju-wan, que era dos años mayor.
Parece que ponerle el condón también fue un
estímulo, pues Kwon Ju-wan no dejó de temblar mientras Se-jun deslizaba el
anillo hasta la base. Gracias a eso, a Jin Se-jun le volvió el espíritu
juguetón y, tras ponerle el condón, mordisqueó suavemente la punta con sus
labios.
“Se-juuun...”.
Cuando mordisqueó suavemente el borde del
glande cubriendo sus dientes con los labios, Ju-wan soltó casi un llanto. Solo
entonces Jin Se-jun recuperó de verdad las ganas de tener sexo y volvió a
tumbarse dócilmente. De paso, abrió las piernas como invitándolo a servirse.
Kwon Ju-wan, que observó toda la secuencia con
fingida calma, sujetó los huesos ilíacos de Se-jun.
“Como es tu primera vez por detrás... será más
cómodo si me das la espalda”.
“Vaya experto”.
“No soy un experto, pero... creo que será
mejor así”.
Pensándolo bien, más allá del ángulo de
contacto, si le enseñaba una cara de dolor o desagrado, probablemente a Kwon
Ju-wan se le bajaría la erección. Su autoestima era frágil. Podría ponerse
pálido y huir en cuanto pensara que algo iba mal.
Jin Se-jun se dio la vuelta obedientemente y
se puso boca abajo en la misma postura en la que le habían lamiendo el trasero
antes.
“......”.
Al oír el sonido de Ju-wan tragando saliva a
sus espaldas, volvió a sentir escalofríos y casi se arrepiente de estar boca
abajo. Lo desconocido asusta, así que ¿no sería mejor mirar de frente?
“... ¡Ah!”.
Pero en cuanto sintió algo romo y duro
presionando contra su agujero relajado, comprendió que ‘mirar de frente’ era
imposible. Ya que había llegado hasta aquí, pensó en amplificar y disfrutar
voluntariamente cualquier mínimo placer, tal como había decidido antes.
Me gustan los miembros de alfa. Voy a poseerme
como si fuera un omega promiscuo. Soy muy feliz dejándome follar por un alfa,
voy a sentir una locura en cuanto entre, quiero que eyacule dentro...
Se pasó tanto de la raya que por un momento
pensó si estaba loco, volviendo a la cruda realidad. Pero como era una
mentalidad inapropiada para el sexo, comenzó a respirar con intención,
imaginando la cara de Kwon Ju-wan perdiendo el sentido por el placer. Era la
expresión que Jin Se-jun solía imaginar mucho cuando trataba a Kwon Ju-wan como
si fuera su omega.
Parece que Kwon Ju-wan también se esforzaba
por relajarse. Aunque sus manos en su pelvis estaban húmedas y temblaban
ligeramente, pegó su cuerpo con la mayor calma posible. Gracias a que lo había
preparado tan bien con la lengua y los dedos, la presión inicial al dilatarse
fue soportable.
“Hng... ¡Ah!”.
Pero cuando entró la parte más gruesa, sintió
que sería imposible hacerlo sin sangrar. Jin Se-jun, con el rostro pálido, miró
por encima del hombro, Kwon Ju-wan acarició suavemente los músculos tensos de
su espalda y amasó sus nalgas.
“Ha.… está bien, todo irá bien...”.
“Esto es demasiado... No creo que funcione”.
La mirada de Kwon Ju-wan era de un
aturdimiento inquietante. Sus manos apretaron con fuerza las nalgas de Se-jun,
lo que hizo que este se sobresaltara, pero luego relajó todo su cuerpo.
“Ugh”.
Al mismo tiempo, el grueso miembro aprovechó
la oportunidad y entró de golpe. Se-jun se quedó sin reacción un buen rato, y
solo pudo exhalar el aire contenido después de que Ju-wan acariciara su parte
delantera y lo cubriera de besos en la espalda.
“Haah...”.
“Se-jun, podemos ir despacio. Des-despacio no
te dolerá...”.
“Ese tipo de frases... ugh... son sexis si las
digo yo. Si las dices tú, ¡solo pareces más impaciente!”.
“Despacio... relájate. No quiero que te hagas
daño. Yo tampoco quiero eso, bajo ningún concepto”.
Mientras hablaba, Kwon Ju-wan empujaba su
cadera muy poco a poco, aumentando la sensación de presión. Una vez que entró
el glande, no le dolió tanto, pero la sensación era tan extraña que le costaba
quedarse quieto.
Jin Se-jun siguió las instrucciones de
respiración de Kwon Ju-wan y repitió su resolución. No es fácil recibir a un
alfa siendo otro alfa, pero ¿quién era Jin Se-jun? Era un alfa que conseguía lo
que se proponía, un hombre preparado que podía hacerlo todo bien con práctica.
“Haah”.
Mientras se calmaba a sí mismo, sintió incluso
cierta emoción por el hecho de que Kwon Ju-wan hubiera metido su miembro erecto
dentro de él. Al fin y al cabo, era mejor que se sometiera el que tenía
feromonas de omega, ¿no? Como las feromonas de Kwon Ju-wan eran inodoras, su
erección no flaqueaba ni le resultaba desagradable, pero como él mismo había
dicho, si le afectaban, Jin Se-jun podría haber perdido su propia erección al
ser consciente de las feromonas de otro alfa.
Si eso pasara en mitad de la penetración, qué
vergüenza, y qué incómodo sería cambiar de posición en ese momento. Alguien
cool podría manejarlo, pero Se-jun sabía que él no. Así que haberse abierto
desde el principio fue la decisión más racional y utilitaria.
“Ah...”.
Mientras divagaba mentalmente, Kwon Ju-wan,
que se había acercado aún más, acarició suavemente el pecho de Se-jun. A partir
de ese momento, por alguna razón, su parte inferior dejó de obedecerle. Su
interior se contraía y relajaba fuera de su control, haciendo que la sensación
de volumen de lo que lo llenaba fuera cada vez más nítida.
“Se-jun.… es muy extraño”.
¿Extraño? ¿Había hecho algo mal? Debería haber
estudiado más sobre cómo ser un omega experto. Pero el cuerpo de Se-jun también
estaba actuando raro y ya tenía suficiente con lo suyo. El temblor que empezó
en la zona de contacto se extendió por todo su cuerpo.
El agarre de Kwon Ju-wan en sus hombros era
demasiado fuerte, pero el hecho de que no lo dejara escapar le gustaba. Ojalá
lo sujetara así siempre, ojalá estuviera a su lado siempre...
“Es... tan bueno...”.
¿Acaso ese ‘extraño’ significaba que era
bueno? En cuanto se relajó y soltó la tensión de la cintura, unos diez
centímetros del tronco entraron de golpe. Era la primera vez que se movían
tanto desde que empezaron, por lo que ambos temblaron levemente y no pudieron
decir nada.
Kwon Ju-wan se retiró un poco y volvió a
embestir un poco más profundo, las piernas de Jin Se-jun se abrieron aún más
para recibirlo.
“Ah...”.
La presencia de todo ese gel que habían usado
ni siquiera se sentía. Solo percibía el chispazo eléctrico recorriendo sus
vasos sanguíneos y nervios dilatados, y solo sentía el cuerpo del otro. Kwon
Ju-wan observó cómo los músculos de la espalda de Se-jun cambiaban de forma con
cada respiración y, tras retirar la cadera suavemente, embistió con un poco más
de fuerza.
“¡Hah!”.
Jin Se-jun sintió incluso el latido del miembro
que llenaba su vientre. Sintió que sus paredes internas se aferraban con avidez
a lo de Kwon Ju-wan, aunque le costaba procesarlo como placer según su sentido
común, ya que era algo totalmente distinto a la masturbación y demasiado
intenso.
Parece que Ju-wan decidió que ya era
suficiente, pues comenzó a meter y sacar su miembro con un movimiento lento
pero más rápido que al principio. El líquido atrapado entre la carne producía
un sonido obsceno y húmedo.
“Ah, haah...”.
Los gemidos de Kwon Ju-wan a sus espaldas eran
dulces. Se-jun se concentró en ellos y reafirmó su promesa de sentirlo todo. Si
escuchaba esos gemidos imaginando que era él quien penetraba, hasta el alfa más
alfa podría disfrutar siendo penetrado.
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Justo cuando decidió dejarse llevar por el
placer, Kwon Ju-wan entrelazó sus manos tras la espalda de Se-jun. No era una
atadura real, sino un acto inconsciente de querer verlo sacudirse bajo su
propio cuerpo.
“¡Ah...!”.
¿Había pensado en intentar sentirlo aunque no
pudiera? Pero un miedo instintivo le decía que no debía abrir demasiado sus
sentidos, como si fuera a ocurrir algo grave si no se preparaba.
En medio de eso, las embestidas torpes y
cuidadosas de repente se volvieron mañosas. Cuando Kwon Ju-wan giró un poco la
cadera y penetró de golpe raspando las paredes internas, algo que se había
acumulado en el interior de Se-jun se derrumbó como un alud. Algo que no se
podía comparar con la presión de la lengua o los dedos tomó posesión de su cuerpo
al instante. Mientras Se-jun se retorcía, su boca, que intentaba mantener
cerrada, se abrió por sí sola.
“¡Ugh... aaaaahn!”.
El gemido que había estado reprimiendo estalló
de forma estrepitosa. No fue solo Se-jun el que se sorprendió, Kwon Ju-wan
detuvo el movimiento de su cadera y preguntó con tono un tanto tonto.
“... ¿Eh? ¿Qué has dicho?”.
“......”.
¡Maldita sea! Algo salió mal. Había decidido
intentar sentir placer, pero no pretendía soltar un gemido así, como si fuera
un graduado de un campamento de porno omega (si es que tal cosa existe).
Parecía un gemido fingido de lo exagerado que fue, y lo más humillante fue que
Kwon Ju-wan preguntara porque no lo había oído bien.
“Ah... hng”.
Aunque sentía que todo iba mal, en ese
instante le invadió un placer inmenso. Solo entonces Se-jun se dio cuenta de
que había estado sintiendo casi todo desde la penetración. Una vez que atrapó
la sensación placentera, fue como prender fuego a un hilo empapado en aceite.
Kwon Ju-wan, dándose cuenta con un poco de
retraso de que Se-jun estaba sumergido en el éxtasis, sonrió levemente y
repitió exactamente lo que acababa de hacer.
“¡Aaah!”.
Con ese tamaño, no debería haber espacio para
moverse dentro, pero cada vez que embestía con ese ángulo inclinado, la fuerza
abandonaba su parte inferior y soltaba el aire de golpe. El sonido de los
embates no parecía real.
“Ugh, ah, ah, haah, aaah...”.
“¡Se-jun! Ah, de verdad, cómo puedes... ugh...
ser así”.
“¡Aaah!”.
Kwon Ju-wan se tumbó sobre su espalda y,
sujetando su pelvis, clavó su miembro como si quisiera aplastarlo desde arriba.
Debido al rebote del colchón, la penetración fue aún más profunda.
“¡Maldición, esto... ah, hng!”.
“Ah, aaah, Se-jun, Se-jun.…”.
Si antes le costaba solo relajar los músculos,
ahora Jin Se-jun podía sentir cómo su agujero trasero se aferraba al miembro de
Kwon Ju-wan como una boca que succiona. Había decidido disfrutarlo, pero no
esperaba disfrutarlo tanto...
Pero no le desagradaba. Su entrepierna estaba
ardiendo y su cuerpo, sacudido por las rápidas embestidas, estaba apretado
entre la cama y el cuerpo firme de Ju-wan. Sentía que el impacto, la vibración
y el chispazo iniciados en el punto de contacto habían tomado el control de su
cerebro.
“¡Hng!”.
Sentía vívidamente cómo su interior se agitaba
y exprimía lo que lo llenaba. Al mismo tiempo que Se-jun se estremecía, Kwon
Ju-wan lo abrazó como si quisiera romperlo y apretó su propio miembro. El semen
que brotó en su mano seguía siendo espeso y pegajoso.
“Haah, haah...”.
Jin Se-jun, que aguantaba los gemidos y las
respiraciones profundas que caían sobre su oído, murmuró con voz ausente.
“T-tu miembro está latiendo con fuerza dentro
de mi vientre...”.
“¿Qué...?”.
“Me hace... ffuu... sentir una vibración hasta
a mí”.
Como habían usado condón fielmente, no sintió
el flujo del semen eyaculado varias veces. Pero como sentía el movimiento de
las pulsaciones espasmódicas estando aún conectado a sus paredes internas,
instintivamente pensó en esa masa cálida que se añadía.
Fue un comentario que soltó sin pensar, pero
al recuperar el aliento, la cordura regresó poco a poco.
¿Eso acaba de salir de mi boca? ¿Me he vuelto
loco?
Parece que Kwon Ju-wan también se quedó
desconcertado y no pudo mirarlo a los ojos, pero al menos el comentario
vergonzoso fue después de terminar el acto.
“Hng...”.
Pronto, Kwon Ju-wan retiró lentamente su
cuerpo de encima de Se-jun. Este lamentó la pérdida de calor y, en el momento
en que incluso el glande salió de su interior, volvió a ser consciente del
volumen tan absurdo que lo había estado llenando.
“Voy a descansar un poco y luego me lav...”.
Al darse la vuelta con esfuerzo, una escena
extraña entró en su campo de visión. Kwon Ju-wan, que pensaba que se había
levantado porque ya había terminado, estaba rasgando un nuevo condón con los
dientes.
“... ¿No es suficiente con haber eyaculado dos
veces?”.
Como había soltado esos gemidos tan
exagerados, la voz de Se-jun estaba un poco ronca. Parecía que, tras dejar de
trabajar como orientador y no ir a la academia, llevando una vida solitaria, se
le había olvidado cómo proyectar la voz.
“¿Dos veces...?”.
Kwon Ju-wan, meditando las palabras de Se-jun,
respondió como si hubiera oído algo realmente extraño.
“Tanto tu aroma como tu cuerpo son tan
deliciosos, ¿cómo voy a terminar así?”.
“Eh... oye”.
“Se-jun... realmente tienes un talento natural
para esto, a pesar de tener un cuerpo que ni siquiera se lubrica”.
Algo debió haber dicho en ese momento, pero
cuando fue rodeado por sus brazos y sus labios fueron asaltados, no pudo pensar
en nada más. Ante la excitación que se congregaba sigilosamente, como si su
resistencia hubiera regresado tras un breve descanso, Jin Se-jun chasqueó la
lengua para sus adentros mientras rodeaba el cuello de Kwon Ju-wan con sus
brazos.
Justo cuando pensaba que se estaba
acostumbrando a los besos, estos se volvían un nivel más rudos. ¿Sería porque
él era un Alfa que se sentía tan incitado por ello? Mientras estaba absorto
lamiendo lenguas y uniendo labios, Kwon Ju-wan sentó lentamente a Jin Se-jun
sobre su miembro.
“Ah... Mmm...”.
Aunque su cuerpo aún estaba abierto y ya tenía
algo de experiencia, la inserción no fue fácil. La sensación de peso, como si
estuviera arrastrando sus paredes internas al entrar, era tan abrumadora que
sus hombros se tensaban y estremecían. Kwon Ju-wan, quien en otras ocasiones
habría tocado otras partes para distraer sus nervios, también parecía
obsesionado solo con la inserción, sujetando con fuerza la cintura de Jin
Se-jun.
“Ah...”.
Justo cuando el miembro que avanzaba parecía
haberse atascado y no poder entrar más, Jin Se-jun separó sus labios devorados
y soltó un jadeo errático. Sin embargo, gracias a Kwon Ju-wan, que volvió a
pegarse a él de forma húmeda siguiendo el rastro del hilo de saliva, continuó
con un beso que parecía devorarle hasta el aliento.
Cuando pareció acostumbrarse a la situación
actual, Kwon Ju-wan bajó un pie al suelo y tiró de la pelvis de Jin Se-jun con
ambas manos. Pensó que se sentiría más cómodo al sentir la espalda contra el
colchón, pero entonces sus tobillos, firmemente sujetos, fueron abiertos de par
en par hacia los lados.
“¡Ah!”.
Que la postura fuera humillante era un
problema secundario. Sus articulaciones de la cadera, que normalmente tenían un
rango de movimiento deficiente, lanzaron un grito, y aunque agitó los pies, no
logró mucho debido a la firmeza con la que lo sujetaban.
“Ugh... Mejor súbalos sobre sus hombros. No
puedo abrirlos tanto hacia los lados”.
“No, ya verá cómo ceden con el tiempo”.
A veces, Kwon Ju-wan mostraba una faceta algo
atontada, pero ver esa expresión en medio de una situación crítica le provocó
una repentina tensión. Más que atontado, parecía ido, más que ido, parecía
fuera de sí, por lo que Jin Se-jun gritó desesperadamente.
NO
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“¡Soy como un tronco, ya lo sabe! ¡No tengo
nada de flexibilidad...!”.
“Entonces debe empezar a estirar desde ahora.
La práctica hace al maestro...”.
¿Realmente se le fue la cabeza...?
“¡No se abren más...! ¡Le digo que no se
puede!”.
En conclusión, se abrieron más. Fue porque
Kwon Ju-wan retiró un poco la cintura y luego embistió sin piedad justo en el
lugar que hacía que Jin Se-jun gimiera cada vez que lo frotaba con la punta.
“¡Ah...!”.
La mandíbula de Jin Se-jun se levantó
bruscamente y la fuerza llegó hasta sus dedos de los pies. De su boca abierta
salió un quejido muy fino. Su agujero trasero había tragado algo enorme y ambas
piernas estaban así de abiertas, su talento latente estaba floreciendo por
doquier. Jin Se-jun intentó recuperar la cordura burlándose de sí mismo por
haber alardeado de ser un ‘Alfa entre Alfas’, pero olvidó todo en un segundo
debido al impacto de ser embestido por aquel cuerpo gigantesco.
“Ah, ah... ¡Ugh! ¡Ah,
ah!”.
“Ha, ah, Se-jun, ah, ah”.
Cada vez que el cuerpo sólido chocaba contra
sus nalgas, estallaban fuegos artificiales de todos los colores en su mente. A
pesar de que la saliva escurría entre sus dientes entreabiertos, ni siquiera
pensó en limpiársela. De todos modos, tanto por detrás como por delante estaba
todo empapado de lubricante derretido y de los fluidos que su miembro soltaba,
así que aquello no le importaba en absoluto.
“Ah, ah, haa”.
Kwon Ju-wan se concentró en introducir su
miembro aún más profundo, manteniendo a Jin Se-jun inmovilizado para que no
pudiera escapar. De repente, al trepar de nuevo sobre la cama, la pelvis de Jin
Se-jun, que estaba profundamente ensartada, fue arrastrada hacia arriba.
“Ugh...”.
En esa posición, con el cuerpo encogido
mientras yacía, no habría sido fácil respirar incluso sin la inserción. Como
Kwon Ju-wan se movió un poco más allá, Jin Se-jun quedó en una postura en la
que sostenía su peso sobre los omóplatos con la parte inferior del cuerpo
elevada.
Probablemente, si se corriera en esta posición
sin condón, el semen incluso fluiría hacia atrás...
Le pareció recordar haber visto en algún drama
histórico erótico que hacían ese tipo de inserción para que el niño ‘se
asentara bien’.
“Uh... ah”.
Como sus rodillas, vencidas por el peso,
bajaron casi hasta sus orejas, la presión sumada a la extraña posición era
increíble. Mientras jadeaba y se acostumbraba un poco, le inquietó que Kwon
Ju-wan no reaccionara.
“...”.
Pero en cuanto abrió ligeramente los ojos, la
escena era un espectáculo. No sabía que en su primer sexo vería de tan cerca
cómo su propio agujero mordía el miembro de otro hombre. La zona enrojecida
estaba tan dilatada que parecía haber olvidado su forma original, y los
alrededores brillaban por el lubricante derretido y sus propios fluidos.
Al mover su enfoque un poco más lejos, se
encontró con los ojos de Kwon Ju-wan, que miraba el mismo lugar entre sus
piernas. Su rostro estaba encendido, pero inexpresivo, lo que resultaba
extrañamente incómodo de mirar y le daba vergüenza iniciar conversación.
“Ah...”.
En un instante, el bajo vientre de Jin Se-jun
se contrajo y ambos se quedaron rígidos al mismo tiempo. Debido a que estaban
tan profundamente conectados, el placer de cualquiera de los dos volvía como un
bumerán, amplificándose.
“Haa...”.
Kwon Ju-wan soltó un largo suspiro y sostuvo
la cintura de Jin Se-jun para devolverlo a medias a su posición anterior.
“Relájate”.
De todos modos, cuando Kwon Ju-wan hablaba
informalmente, Jin Se-jun no tenía más remedio que obedecer por el pecado de
haber nacido dos años después. Independientemente de la orden, como se había
encogido como un bicho bola y se había apoyado en los hombros, soltó un suspiro
de alivio cuando su espalda tocó la cama. Fue justo cuando Jin Se-jun, que
exhalaba como si quisiera vaciar sus pulmones, volvía a inhalar.
“¿Mmm...?”.
El miembro gigante se deslizó en diagonal
desde arriba. Al mismo tiempo que se escuchaba un sonido húmedo, la sacudida
llegó hasta su coronilla. Era extraño, pero Jin Se-jun no comprendió lo que
acababa de suceder. Como todavía estaba atravesado por la parte inferior,
cuando Kwon Ju-wan embistió desde arriba cargando su peso, no pudo moverse y no
tuvo más remedio que abrir paso.
Pudo sentir cómo el lugar que antes estaba
bloqueado e impedía el paso se abría gradualmente. En el momento en que el
glande, que presionaba las paredes internas, fue apretado como si lo estuvieran
estrangulando, Kwon Ju-wan subió apresuradamente los tobillos abiertos de Jin
Se-jun sobre sus propios hombros.
“Ah, ah, Se-jun.… haa”.
“Ah... ah, ah, ah...”.
La vibración que comenzó con el choque se
extendió por toda la cama. La cama, que no chirriaba cuando él la usaba solo,
gritaba debido al movimiento violento de dos Alfas corpulentos.
¿Esto es el sexo?, pensó Jin Se-jun mientras
miraba la figura borrosa que se balanceaba. El sexo que él imaginaba era,
naturalmente, uno en el que él abrazaba a un Omega de forma muy moderada y
dulce, pero el acto con Kwon Ju-wan era como montar en una atracción mecánica
violenta mientras un tigre le mordía la nuca.
A pesar de lo mucho que habían hablado, una
vez que el lenguaje se convirtió en gemidos, el silencio se sintió extrañamente
pesado. ¿Sería que le costaba respirar solo porque el acto era desordenado?
“Ah”.
Diga algo.
Claramente iba a decir eso. Pero en el momento
en que sus miradas se cruzaron, su lengua se trabó como si estuviera atada y
sintió su cuerpo como si fuera ajeno. En medio de eso, algo que le provocaba
cosquilleos se extendió por todo su cuerpo, y Jin Se-jun intentó arañar o
apretar con fuerza el brazo de Kwon Ju-wan. Sin embargo, en cuanto fue
consciente del vendaje, deslizó sus dedos.
Aunque el condón estaba bien puesto y no había
nada derramado dentro, cada vez que sus pieles se frotaban, se producía un
sonido de agua tan fuerte que resultaba vergonzoso. Jin Se-jun sacudió la
cabeza ante el placer que volvía a subir y puso fuerza en ambos tobillos como
si quisiera estrangular el cuello de Kwon Ju-wan.
“¡Ahhh...!”.
Kwon Ju-wan penetró profundamente hasta donde
el cuerpo de Jin Se-jun se abría y luego, como si hubiera recuperado la razón,
retiró su miembro. La sensación de que lo que llenaba su parte inferior saliera
de golpe mientras eyaculaba se parecía escalofriantemente al hambre.
“No...”.
Quiso envolver su cintura con las piernas,
pero sus tobillos ya habían sido atrapados. Cuando sintió que su cintura estaba
suficientemente sacudida, los muslos de Kwon Ju-wan temblaron. Jin Se-jun no
recuperó la conciencia hasta que la punta del condón de Kwon Ju-wan se infló al
máximo.
Era erótico ver el rostro normalmente pulcro
de Kwon Ju-wan encendido por el calor. Su mirada oculta tras las pestañas
estaba nublada, parecía melancólico, pero a la vez daba la impresión de que si
le sostenía la mirada por error, podría ser devorado, lo cual era muy extraño.
Este tipo, ¿no será que hacerse el tonto es
una cortina de humo?
Aunque hasta ahora el único que había sido
literalmente mordido era Kwon Ju-wan... En fin, se sentía muy bien el hecho de
que ese tipo, que fingía indiferencia de todo excepto del ejercicio y que vivía
fingiendo ser Beta por no tener aroma siendo un Alfa, se hubiera excitado con
él hasta el punto de unir sus cuerpos y eyacular varias veces.
Jin Se-jun lo había derrotado.
Mientras continuaba el agradable latido,
también se sentía bien el miembro que pulsaba dentro de su vientre. Como Kwon
Ju-wan había abierto otro condón cuando mencionó esto antes, se preguntaba qué
espectáculo daría esta vez si decía algo.
“Haa, haa...”.
El cálido aliento de Kwon Ju-wan, que jadeaba
relajado cerca de su ombligo, se sentía bien. Estaba un poco aturdido, así que
sentía que podría quedarse dormido pronto, pero eso sería una lástima. En el
momento en que Jin Se-jun levantó un poco la parte superior de su cuerpo para
cambiar de postura, por alguna razón, la zona bajo su nariz se sintió húmeda.
Kwon Ju-wan, que lo abrazaba y yacía a su lado, contuvo el aliento.
“... ¿Por qué? ¿Acaso soy guapo de repente?”.
Decir ese tipo de tonterías por instinto
también era un talento. Sus palabras eran descaradas, pero como incluso su
lengua estaba relajada, la pronunciación era algo imprecisa y su rostro
sonrojado se veía un poco tonto. La palidez que estaba por abandonar el rostro
de Kwon Ju-wan se detuvo en seco ante esa broma.
“Estás bien... Menos mal”.
“Qué...”.
Kwon Ju-wan, que aceptó algo para sí mismo, se
humedeció los labios con la lengua y lamió la zona del filtrum de Jin Se-jun.
Después de lamer a gusto la parte inferior del rostro ajeno, se levantó como si
nada, tomó su camisa que estaba arrugada por cualquier lado y se la acercó a la
nariz de Jin Se-jun.
“Se-jun, le ha sangrado la nariz”.
“Habrá sido por la excitación... Por eso, ¿por
qué embiste de forma tan bruta?”.
“No sé si eso es algo bueno o malo”.
“No, pero ¿por qué lame la sangre de otro? ¿Es
un vampiro? ¿Sabe rica?”.
“Como es de Se-jun, sabe rica”.
“Qué dice... No le tome demasiado el gusto. Es
la última cena”.
“Jajaja...”.
Después de intercambiar disparates, se apoyó
en el pecho de Kwon Ju-wan y sintió su aroma corporal, que era mucho más
intenso de lo habitual. Al escuchar los latidos de su corazón, el corazón de
Jin Se-jun comenzó a latir más rápido.
¿Qué es esto...?
Le pareció que era un momento demasiado
repentino para sentir amor. Para decir que era por el sexo, estaba en proceso
de calmarse. Entonces, sintió un poco de náuseas en el estómago.
Ah.
NO
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¿Realmente sería por las feromonas? Antes,
para seducirlo y acostarlo, insistía en que no le afectaban para nada las
feromonas de Kwon Ju-wan. Pero después de pasar por esto varias veces, parecía
que sí, aunque eran síntomas claramente más débiles que antes. ¡No, era una
suerte inmensa! Porque si volvía a desmayarse o algo así, ese cobarde no
volvería a ponerle un dedo encima. El hecho de sentir solo náuseas en lugar de
vomitar... ¿Sería porque Kwon Ju-wan no era hostil? ¿O porque ninguno de los
dos estaba en su periodo de celo? Había muchas razones posibles si se buscaban.
Mientras la mano grande le acariciaba la
espalda, el extraño malestar desapareció. Estaba a punto de cerrar los ojos
porque el sueño volvía, cuando Kwon Ju-wan se movió suavemente con la parte
inferior del cuerpo pegada a él. Jin Se-jun, que sentía que debía meter ‘eso’
en su parte inferior todavía abierta a pesar del sueño, abrió las piernas. Sin
embargo, Kwon Ju-wan solo se estremeció y frotó sus miembros, que ya se habían
ablandado.
Jin Se-jun, que volvió a levantar sus pesados
párpados, miró el rostro frente a él y soltó.
“A veces tiene una mirada turbia”.
“Lo siento, bajaré la vista...”.
“Mmm”.
Tipo curioso. Pero le gustaba que se portara
de forma dócil al menos cuando recuperaba la cordura. Justo cuando sus ojos
estaban a punto de cerrarse de nuevo, escuchó una tontería.
“¿Cree que si me ajusto un poco más a sus
gustos, podría sentir más?”.
“¿Eh...?”.
“Dígame. La línea del párpado doble, la línea
de la mandíbula...”.
¿Ahora le recomendaba cirugía estética? Fue un
comentario que por un momento le hizo sentir de vuelta en la época en que
recibía consultas sobre trasplante de cabello. Independientemente de si estaba
sorprendido por dentro o no, Kwon Ju-wan, con la parte inferior del cuerpo
pegada de frente, introdujo un dedo en su agujero trasero, que se había
relajado, y lo acarició suavemente.
“Ah...”.
En el momento en que su glande, sensibilizado,
rozó el vello público del otro, los hombros de Jin Se-jun saltaron. Pensó que
era una reacción exagerada incluso para él mismo, pero no pudo evitar
encenderse de nuevo.
“El vello... me da cosquillas”.
“Ahora que lo dice, recuerdo que hace tiempo
mencionó el vello debajo de mi ombligo. Si no le gusta, me lo quitaré todo”.
Definitivamente, este tipo también está
loco...
Jin Se-jun pensaba que no andar preguntando a
otros para cambiarse a sí mismo era una mentalidad saludable, pero no le
molestaba que Kwon Ju-wan se lo preguntara. ¿Sería porque su propio corazón
también estaba retorcido? Era cien veces mejor que correr hacia Ahn Sae-ha.
En medio de eso, el número de dedos que
entraban en su agujero aumentaba por momentos. Jin Se-jun, aunque jadeaba, se
rió de repente por un pensamiento que le vino a la mente.
“¿No será que se hacía la manicura para poder
hacer esto?”.
“... No era mi intención... pero resultó ser
un buen hábito”.
“Ya que está en ello, ah... póngase crema de
manos con frecuencia. Se siente áspero al primer contacto”.
Aunque le gustaba, le lanzó un reproche
innecesario, y recibió una respuesta que sonaba aún más complacida.
“Sí, lo corregiré todo. Puedo corregirlo todo
menos una cosa”.
“¿Y esa cosa... ah, qué es?”.
En lugar de una respuesta, recibió una leve
sonrisa. Kwon Ju-wan no respondió durante un buen rato, y con el dedo que
exploraba su interior de forma tan lenta que ni siquiera se sentía, presionó la
próstata.
“¡Ah...!”.
“Corrámonos una vez más antes de dormir”.
“¿Quién te dio permi... mmm, ah”.
“Se-jun, es realmente lindo...”.
Quiso gritarle que no intentara escabullirse
con esas palabras, pero de entre sus labios solo salieron gemidos húmedos.
Tenía que admitirlo, Jin Se-jun tenía un gran talento para recibir el miembro
de un hombre por detrás. Si no, ¿cómo podía volverse tan loco de placer con
solo meterle los dedos?
...Y Kwon Ju-wan, que había dicho que se
corrieran una vez más y durmieran, rompió su promesa con total naturalidad. ¿Es
posible que un Alfa, al ser aplastado por otro Alfa y recibir una lluvia de
feromonas, se vea envuelto en un placer incontrolable? ¿Es correcto que un Alfa
con inclinaciones sexuales normales no sienta desagrado por las feromonas de
otro de su misma clase y que, por el contrario, se excite y lo posea?
Era un acto que habría sido imposible si
alguno de los dos hubiera estado cuerdo.
De repente, el sudor que corría por la frente
de Kwon Ju-wan cayó sobre el pecho de Jin Se-jun. Al pensar que el hecho de que
su respiración se cortara involuntariamente durante el acto también se debía a
las feromonas del Alfa que lo poseía, se excitó extrañamente. Le encantaba que,
como Kwon Ju-wan no lo hacía a propósito, se horrorizaría si se enterara...
Así, los dos se revolcaron hasta que incluso
las mantas se humedecieron.
Jin Se-jun estaba simplemente aturdido. No
sabía si se había despertado tras dormir o si había recuperado el conocimiento
tras un desmayo. Al despertar, lo primero que notó fue que el lado de la cama
estaba vacío. Lo segundo fue que su cuerpo se sentía pesado como el algodón
empapado de agua.
Sí, se habían unido por primera vez. Recordaba
lo bien que se había sentido, superando sus expectativas, y cómo habían seguido
pegados posponiendo el final, pero no recordaba exactamente cómo terminó el
acto.
Sin embargo... aunque se hubieran excitado
mientras sus cuerpos se mezclaban, ¿no sería incómodo volver a ver su cara,
como ver sobrio a alguien que conociste en una borrachera?
¿Dónde está?
Cada vez que la cama donde estaba con él se
quedaba vacía, pensaba instintivamente que el otro había huido. Pero se sentía
demasiado perezoso para levantarse de golpe, así que solo se estiró varias
veces. De cualquier modo, el sol vuelve a salir, y Jin Se-jun, habiendo dormido
lo suficiente, no podía seguir aplastado en la cama. Se levantó esperando que
Kwon Ju-wan estuviera en la sala, como en España.
“... ¿Qué hace ahí?”.
Kwon Ju-wan estaba en el suelo, al lado de la
cama, literalmente con la cabeza contra el suelo. Cuando volvió a insistir, la
respuesta salió entrecortada.
“Lamento haber insertado algo tan monstruoso
embriagado por mi excitación...”.
“...”.
Era una tontería de alto nivel para procesar
nada más abrir los ojos. Jin Se-jun se aclaró la garganta y miró hacia abajo a
la nuca de forma armoniosa.
“Desde la posición de alguien que pedía
llorando que lo atravesaras con ese monstruo, no sé muy bien qué responder...”.
Como parecía que Kwon Ju-wan iba a decir otra
tontería, Jin Se-jun sacó su propio tema primero.
“¿A qué hora se levantó para estar así con la
cabeza contra el suelo? ¿Cuándo pensaba que me despertaría?”.
“... Yo también dormí muchísimo”.
O sea, que llegaron a casa desde el aeropuerto
alrededor del mediodía, y después de mezclar sus cuerpos y quedar exhaustos,
Kwon Ju-wan se despertó la tarde del día siguiente. Dijo que por eso limpió un
poco y que compró y cambió las mantas que habían quedado empapadas de semen por
unas nuevas. Efectivamente, la figura de la bailarina de flamenco que había
roto al entrar a la habitación cegado por la excitación había sido reemplazada.
Kwon Ju-wan la había comprado en este viaje a España, así que terminó usándose
como repuesto en lugar de ser un objeto de pareja.
NO
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Espero que el mayordomo haya entrado.
Además, dijo que lógicamente también había
limpiado el cuerpo de Jin Se-jun, lo cual, por alguna razón, le resultó más
vergonzoso que haber tenido el miembro de Kwon Ju-wan dentro de él estando
desnudos. Para colmo, él todavía estaba completamente desnudo, envuelto en la
sábana nueva.
En realidad, Jin Se-jun siempre había pensado
que la imagen de un "Alfa desnudo entre sábanas blancas" no tenía
sentido y era desagradable. Había visto ese tipo de escenas a menudo,
especialmente en películas estadounidenses, y por alguna razón solo le parecían
sucias. Por supuesto, con un Omega estaba bien, pero imaginar su propia figura
le revolvía un poco el estómago... Aunque desde la perspectiva de Kwon Ju-wan,
Jin Se-jun probablemente no era más que un Omega de gran tamaño.
Haa...
Mientras escuchaba el relato, las cosas del
día anterior seguían viniendo a su mente. Haberse besado y lamido estuvo bien,
pero sus propios gemidos resonaban en su cabeza como en sonido envolvente. ¿Qué
diablos había sido eso? Se esforzó por sentir, pero ¿realmente había sido
poseído? Si la vergüenza pudiera ser una causa de muerte, este podría ser el primer
caso...
Ya fuera que Jin Se-jun cerrara los ojos con
fuerza o lanzara su mirada en todas direcciones, Kwon Ju-wan seguía arrodillado
soltando palabras.
“Como no abrías los ojos, estuve a punto de
llamar a un médico... pero como tenías un sueño ligero, te movías de vez en
cuando. Así que yo...”.
“Ah... ¿Entonces está pidiendo perdón por
haberme dejado inconsciente con ese miembro monstruoso aprovechando ese
momento?”.
“Ha...”.
Para borrar la vergüenza, respondió con un
tono bromista, como cuando jugaban a acosarse sexualmente el uno al otro, pero
la reacción fue parca. Kwon Ju-wan, a pesar de haber pedido perdón, parecía que
no quería aceptar que se lo devolvieran de esa forma. Jin Se-jun tampoco quería
que se notara que sus mejillas estaban encendidas y se sentía tímido, por lo
que se mostró aún más burlón.
“Bueno, aparte de lo que hicimos con los
dedos, no recuerdo haberlo hecho un par de veces más después de eso. ¿No me
diga que lo hicimos mientras no recordaba nada como en España? Humanamente, ni
siquiera estamos en celo...”.
Debido a su reacción anterior, pensó que
saltaría diciendo que no, pero el rostro de Kwon Ju-wan se puso rojo carmesí y
luego pálido. Justo cuando iba a preguntar si le había dado por embestir a
alguien que había perdido el conocimiento.
“Perdón por haberme comportado como una bestia
después de decir que solo pasaríamos el ciclo juntos...”.
“¿Eh...? ¿No fui yo quien empezó el beso?”.
“No daré la excusa cobarde de que fue con el
consentimiento pleno de Se-jun. De todos modos, para Se-jun debe haber sido más
difícil resistir mis feromonas que para mí...”.
Quiso preguntar hasta dónde llegaba su exceso
de confianza, si hablaba como un Alfa realmente detestable, o si tenía
intención de tener una batalla de feromonas. Pero como el absurdo superaba los
límites, no le salió ninguna palabra.
Ah... todo fue por las feromonas. No, claro
que yo también lo sé.
Por supuesto, aunque era posible que Kwon
Ju-wan se volviera loco por sus feromonas, era imposible que Jin Se-jun fuera
‘derrotado’ por las feromonas de Kwon Ju-wan, así que las palabras de ese tipo
eran solo medias verdades. En cualquier caso, desde la posición de Jin Se-jun,
no era abiertamente desagradable por ser inodoro, sino que simplemente un Alfa
había entrado en contacto con las feromonas de un semejante.
Sabe que las emociones influyen en la acción
de las feromonas, pero nunca se ha parado a buscar o pensar en un Alfa al que
le gusten los Alfas. Pero quizás Jin Se-jun también neutralizó internamente la
toxicidad de las feromonas del mismo tipo de Alfa. Porque le gusta ese tipo
extraño...
Si a Kwon Ju-wan le atrae incluso por las
feromonas, ¿qué más da? Uno debe vivir la vida de forma positiva. Especialmente
si se es un Alfa apuesto y joven como Jin Se-jun, no tiene sentido desanimarse
por algo así.
Ah, es cierto, Kwon Ju-wan dijo que solo
fuéramos amigos con derechos durante el Rut.
Por eso pareció recobrar el sentido al
mencionar el periodo de rut. ¿No se habría puesto en esa posición intermedia
entre una reverencia profunda y un castigo militar precisamente para
disculparse por esa parte?
Me equivoqué por un momento.
Como se besaban y lamían con tanto gusto, casi
comete el error de pensar que a Kwon Ju-wan también le gustaba él. Haber
conseguido un FWB (Friends With Benefits)… Cuando vio ese término por primera
vez en cuentas de sexo o aplicaciones, pensó que era la abreviatura de ‘Follow
Back’, o sea, que se seguían mutuamente en redes sociales... Bueno, puede
pasar. Jaja. No estuvo mal.
¡Ha tachado algo de su lista de deseos! ¡Era
virgen y nunca había tenido pareja, pero ahora ya solo no tiene pareja! ¡Un
nivel más! Total, Kwon Ju-wan acabará yéndose a un matrimonio concertado o algo
así en el futuro, no es que vaya a dedicarle toda su vida a Jin Se-jun.
Bah, maldita sea, pues cuando se vaya a casar,
rompemos y ya está.
Hacía tiempo que no le apetecía un cigarrillo,
pero no tenía ninguno. ¿Por qué no compró un cartón en el Duty Free? Jin Se-jun
masticó varios insultos para sus adentros y cambió de tema con una sonrisa
fluida, propia de un hombre de mundo.
“¿Entonces quiere decir que he perdido un día
entero? Con razón tenía hambre. ¡Ni siquiera tuve que preocuparme por el cambio
horario!”.
Levantándose lentamente, Jin Se-jun puso en
pie a Kwon Ju-wan, que seguía arrodillado.
“Además, he conseguido un cambio de mantas
gratis y servicio de limpieza. Ah, me encanta. ¿Quiere quedarse a dormir hoy
también? Un huésped como usted siempre es bienvenido”.
¿Por qué siempre tiene que exagerar? Mientras
Jin Se-jun chasqueaba la lengua por sus adentros, Kwon Ju-wan sonrió
disimuladamente. Parecía haber pensado que realmente era una broma para hacer
reír. Kwon Ju-wan, con una expresión finalmente relajada, tomó suavemente la
muñeca de Jin Se-jun.
“Tienes hambre, ¿verdad? He preparado algo de
comer, pero no sé si será de tu agrado...”.
“¿Qué es?”.
“Cerdo salteado (Jeyuk)”.
“¿Por qué saca el as de la manga con tan poca
confianza?”.
¡Jajajaja! Después de una ráfaga de risas, el
poco ambiente tenso que quedaba se disipó por completo. Kwon Ju-wan, con el
rostro más iluminado, corrió hacia la nevera, y Jin Se-jun, que se quedó atrás,
relajó las comisuras de sus labios.
“Voy a lavarme las manos”.
“Sí, iré sirviendo”.
“Vaya, cerdo salteado. Qué rico va a estar”.
“Lávate rápido y ven”.
“Siiiií”.
Respondió alegremente, pero al abrir la puerta
del baño, tuvo una sensación extraña. Dado que Jin Se-jun era un Alfa robusto
con una personalidad fuerte, no solía llorar a menudo, pero cada vez que se
trataba de Kwon Ju-wan, su ego se volvía humilde y sus conductos lagrimales se
debilitaban. ¿Cuántas veces se le había irritado la nariz o se le había nublado
la vista por la humedad en sus ojos al estar al lado de ese tipo? De todas
ellas, la de ahora mismo fue la más peligrosa.
He vivido una vida de semi-ermitaño por razones
ajenas a Kwon Ju-wan, y ni siquiera entonces se me escaparon las lágrimas, debo
de estar envejeciendo. Quizás mi autocontrol se ha debilitado con la edad.
Jin Se-jun se lavó la cara durante mucho
tiempo, perdido en pensamientos ociosos que solo alguien joven tendría. Tras
sonarse la nariz y confirmar que el sonrojo había desaparecido, se dispuso a
salir, pero en cuanto recompuso su expresión, de repente se sintió incómodo al
caminar.
No puedo hacer multitarea...
Mientras estaba concentrado en algo no lo
notó, pero su vientre le dolía un poco, como si hubiera recibido puñetazos
desde el interior. Bueno, lo que habían estado haciendo se le parecía bastante.
Mmm... para que las cuentas salgan, el miembro
de Kwon Ju-wan también debería tener moratones o estar dolorido.
Al ir a la cocina, Kwon Ju-wan, quien no tenía
la menor idea de los pensamientos aterradores de Jin Se-jun, estaba ocupado
calentando algo. No sabía cómo se le había ocurrido cocinar en casa ajena, pero
verlo moverse con naturalidad era una buena vista. Incluso mejor que el aroma
del cerdo salteado picante que inundaba el lugar.
Era agradable... Fuera Alfa o lo que fuera,
esa imagen recatada de alguien preparando la comida le gustaba mucho. A
diferencia del día anterior, vestía unos pantalones cortos algo largos y una
camiseta sin mangas holgada, a pesar de su gran tamaño, se veía extrañamente
lindo.
Con ese aspecto, soy capaz de entregarle mis
nalgas. Los que hacen ejercicio son buenos. Usan bien su fuerza...
¿No eran estos pensamientos propios de un
hombre maduro con un historial pintoresco de experiencias, más que de alguien
que acaba de perder la virginidad ayer? Tras un tiempo suficiente para que Jin
Se-jun observara las pantorrillas, los tobillos y la nuca de Kwon Ju-wan como
si los lamiera, la comida estuvo lista.
“Te cambiaste de ropa, cambiaste a la
bailarina de flamenco... ¿No le pediste todo eso l mayordomo? ¿Incluso el
cerdo?”.
“No, el cerdo lo hice con un kit de comida. El
mayordomo fue quien hizo las compras y trajo el equipaje, eso sí”.
Vaya con el señorito.
Sin embargo, Jin Se-jun nunca había comprado
un kit de comida por pura pereza.
“Vaya... no pensé que pondrías tanto esmero”.
“Se-jun, me tratas extrañamente como a un
señorito que no sabe hacer nada...”.
“Bueno, tú mismo dijiste antes que no solías
cocinar”.
“Un kit de comida no cuenta como cocinar”.
NO
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“Tenemos estándares diferentes, ya veo”.
Pero como en la cocina lo importante es el
esmero, el sabor del cerdo salteado creado por las manos elegantes pero fuertes
de Kwon Ju-wan era excepcional. Jin Se-jun, sintiendo el hambre con retraso,
devoró la comida hasta que se dio cuenta de su propia imagen y se detuvo un
momento. La razón era que la expresión del hombre sentado frente a él no era
muy buena.
“... ¿He comido demasiado como un cerdo yo
solo?”.
“No, lo hice para que tú comieras. Da gusto
verte, come más”.
¿No será sarcasmo? Iba a usar los palillos de
nuevo, pero al fijarse bien, Kwon Ju-wan también se llevó un trozo de carne a
la boca a regañadientes. Sin embargo, masticaba muy lentamente. Solo entonces
Jin Se-jun recordó que Kwon Ju-wan parecía incómodo al masticar desde que
estaban en España. En el avión estaba tan aturdido que no prestó atención a
cómo comía. Una persona con dolor de muelas bebiendo tanto vino en la sala
VIP... debí haberlo detenido.
“Ahora que lo pienso, ¿no dijiste que irías al
dentista al volver, Ju-wan?”.
“Bueno...”.
No hubo respuesta después de eso. ‘Ya
empezamos’, pensó, pero justo entonces apareció un trozo de carne tierno y bien
sazonado sobre su cuchara, lo que hizo que Jin Se-jun se derritiera. Que un
Alfa cuidara así el desayuno de su ‘marido’ después de haber dormido juntos...
le gustaba mucho. Aunque no sabía qué reacción obtendría si decía exactamente
lo que estaba pensando.
Después de comer, Kwon Ju-wan sacó tazas de
café y bolsas de café de goteo de algún lugar.
“Vaya, ¿también compraste café y tazas? Tendré
que cobrarte por usar mi cocina”.
“Esto ya estaba aquí”.
“...”.
“Realmente no te interesas por las cosas de la
casa...”.
Jin Se-jun cerró la boca y disfrutó del aroma.
Pero pronto, irritado por el hecho de que acababan de confirmar que eran
‘amigos con derechos’, empezó a parlotear.
“Por cierto, Ju-wan, tu familia parece tener
dinero”.
“...”.
“¿Qué pasa si alguien viene a buscarme, me
abofetea con billetes y me echa agua encima?”.
“... Todos son buenas personas, así que no te
preocupes”.
“No, ¡si estaba emocionado pensando en ganar
un dinero extra! ¿Cómo salió alguien como tú de entre gente tan buena?”.
Solo quería molestar un poco a Kwon Ju-wan, no
era una crítica real. Pero él, habiendo vuelto a la realidad y a su modo de
baja autoestima, agachó la cabeza.
“... Si deseas algo económico de nuestra
relación... me ajustaré a lo que pidas...”.
“Oye, solo era una broma, no quería decir que
quisiera vender mi cuerpo”.
¿Cómo podía arruinarse el ambiente así cuando
parecía ir bien? Mirándolo bien, tanto Kwon Ju-wan como Jin Se-jun tenían
problemas. Tras hablar con un chasquido de lengua, Kwon Ju-wan pareció darse
cuenta de su error y contuvo el aliento.
“Yo...”.
“Si te sobra el dinero y no sabes qué hacer
con él, úsalo para una buena causa. Yo tampoco soy un magnate, pero vivo
cómodamente”.
“Lo siento...”.
“Ya está bien. Cuando termines de comer, ve al
dentista. ¿No vas a trabajar? Compraste regalos para los niños y resulta que el
subdirector falta al trabajo”.
La mirada de Kwon Ju-wan vagó de un lado a
otro. Se levantó recogiendo incluso los platos de Jin Se-jun para lavarlos,
pero no respondió durante un buen rato. Sin embargo, en el momento en que abrió
el grifo del fregadero, murmuró suavemente.
“Es que quería estar un poco más de tiempo
contigo”.
“...”.
¿Lo dijo para que lo oyera o para que no lo
oyera? ¿Qué se supone que debo hacer?
Era una actitud muy irritante, pero se sentía
bien. ¿Es por esto que la gente acepta ser el amante? Es algo molesto.
Uf... pero si vamos a comer juntos a menudo de
ahora en adelante, tendré que comprar un lavavajillas.
De todos modos, cuando estaba solo, apenas
ensuciaba platos. Pensándolo bien, si lo compraba, ya no vería esa imagen de él
lavando los platos. Y además... si terminaban su relación de sexo, se enfadaría
cada vez que viera el lavavajillas ahí plantado, así que era mejor no
comprarlo.
En cuanto tuvo pensamientos negativos, sintió
pesadez en el estómago. Jin Se-jun alzó la voz como queriendo superar el ruido
de los pocos platos chocando.
“Estar juntos está bien, pero tienes que ir a
trabajar. El campeonato es pronto. ¿Qué harás si te despiden?”.
“... Está bien, la academia es mía”.
“¿Esa academia es tuya?”.
“Sí. Se podría decir que invertí con en el
director. De hecho, el local simplemente es mío”.
Jin Se-jun intentó no pensar en el precio de
un edificio en esa ubicación. Bueno, no era de extrañar que un señorito con
mayordomo tuviera un local.
“Ah... qué poco atractivo”.
“¿Perdón?”.
Soltó eso de repente mientras miraba las
manchas de agua en la mesa. Kwon Ju-wan, que traía un paño, se detuvo.
“A todo el mundo le gusta que alguien tenga un
edificio, pero me cuesta mucho resultar atractivo para ti, Se-jun”.
“A todo el mundo, ¿eh? ...”.
En esta situación, el mayor atractivo era su
humildad al cocinar, lavar los platos y limpiar la mesa a pesar de ser un
señorito. No su alarde de riqueza. Además, ¿a cuántos otros les había intentado
resultar atractivo? Qué irritante, este tipo con baja autoestima, intolerante a
la lactosa, que ni siquiera tenía intención de intentar ser atractivo de
verdad.
Mientras Jin Se-jun refunfuñaba para sus
adentros, dio unos pasos para ir a lavarse los dientes.
“Se-jun, caminas raro. ¿No te has hecho daño
en algún sitio?”.
“¿Yo?”.
“Parece que la cadera... mmm, el lado derecho
parece estar especialmente mal”.
Debía de haber estado mirando de nuevo en
lugar de limpiar la mesa. Maldito experto en anatomía. Una vez estuvo
manoseando sus pies y ahora señalaba las partes incómodas solo con mirar.
Incluso Kwon Ju-wan se acercó de golpe y presionó la piel sensible bajo sus
pantalones finos.
“¿Te duele? ¿Sientes tensión? ¿Como si algo se
pellizcara? ¿Será el síndrome de pinzamiento?”.
Como presionaba alrededor de la articulación
de la cadera, terminó manoseando su ingle y sus nalgas, que seguían sensibles.
Jin Se-jun, sintiendo que sus mejillas se calentaban, empezó por regañarlo.
“Sabes que esto es por culpa de tu miembro que
entró ahí, ¿verdad?”.
“... Ah”.
Si realmente no lo sabía, no habría tonto más
grande, pero Kwon Ju-wan era un tonto. Al ver cómo se ponía rojo y retrocedía
fingiendo naturalidad mientras lavaba el paño, las comisuras de los labios de
Jin Se-jun se elevaron como si hubiera encontrado una presa. Porque, aunque no
le importaran los coches o los edificios, esa imagen de él avergonzado era
realmente atractiva.
NO
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“Vaya. Si causas un problema, ¿esta vez no te
pondrás de cabeza en el suelo, sino que harás el pino y saltarás? ¿Eh? Si lo
volvemos a hacer ahora que ninguno de los dos está en celo, seremos realmente
unos animales”.
“... No lo haré”.
“¿No lo harás? Ay, cosita, ¿nuestro Ju-wan no
lo va a hacer?”.
“Esa actitud hacia un mayor... ya verás”.
“Sí, sí, mírame todo lo que quieras, hyung”.
“...”.
Jin Se-jun era alguien que rara vez pensaba
que perdería cuando se trataba de burlarse de la gente. Al final, Kwon Ju-wan
salió perdiendo y entró rápidamente al baño para lavarse la cara ruidosamente.
Poco después, Kwon Ju-wan salió con un rostro
tan imperturbable que resultaba molesto. En el momento en que Jin Se-jun iba a
decir algo, él recogió sus cosas e incluso agarró una bolsa de basura que no se
sabía cuándo había atado. No tardó ni un minuto en salir del baño, ir a la
entrada y despedirse con la mano.
“Me voy entonces. Ya que insistes tanto en que
vaya a trabajar...”.
“Eres bueno echando la culpa a los demás y
huyendo”.
“Sí, no es una huida, pero el hecho de que hoy
esté de buen humor es todo gracias a ti, Se-jun”.
Las comisuras de los labios de Kwon Ju-wan se
elevaron ampliamente, dejando ver sus colmillos afilados. Jin Se-jun se acercó
a la entrada como hechizado y murmuró.
“Eso no es echar la culpa, es dar las
gracias...”.
Era consciente de que su voz sonaba bastante
estúpida al responder, pero no pudo evitarlo porque el ataque de dulzura
repentino lo dejó aturdido. Mientras buscaba sus zaparos, Kwon Ju-wan lo empujó
suavemente.
“No salgas. Descansa”.
“... Nos vemos”.
Las palabras de aliento de que quería estar un
poco más con él se quedaron atascadas en su garganta. ¿Cuándo sería la próxima
vez? Como habían decidido acostarse solo durante el celo, la próxima vez sería
durante el rut de Kwon Ju-wan. Dicen que si un Alfa y un Omega duermen juntos a
menudo, sus ciclos se sincronizan, pero como eso no se aplicaría a ellos, casi
era mejor. ¡Si tuviera que vivir esperando el rut regular, se moriría de
desesperación!
Según lo que descubrió espiando la cuenta de
‘Beta’, el ciclo de Kwon Ju-wan fluctuaba bastante y era frecuente. Así que no
tendría que esperar tanto como el de un Alfa normal. Ahora que lo pensaba, ¿ese
tipo también tuvo el rut en España...?
Todos estos pensamientos pasaron por la cabeza
de Jin Se-jun en el corto instante en que Kwon Ju-wan se dio la vuelta y agarró
el pomo de la puerta. Jin Se-jun resistió las ganas de agarrarlo por la muñeca
y se limitó a mirar su mejilla, su oreja y la parte posterior de su cuello
oculta por el pelo.
Cuando pensó que la puerta se cerraría pronto,
un rostro pulcro entró de golpe en su campo de visión. Kwon Ju-wan, girándose
sin previo aviso, besó la mejilla de Jin Se-jun, que estaba parado torpemente
en la entrada.
“Nos vemos”.
“...”.
La puerta se cerró y esta vez el cierre
electrónico se bloqueó sin problemas. Pero Jin Se-jun no podía mover los pies,
pensando que Kwon Ju-wan volvería a entrar empujando la puerta como cuando
llegó. Para ser sinceros, más bien lo esperaba.
Gracias a eso, se quedó mirando fijamente la
entrada durante un tiempo suficiente para que Kwon Ju-wan hubiera salido del
edificio cinco veces. Al fin y al cabo, el problema era que hablara
informalmente. ¿Tendrá algún fetiche con el habla informal?
¡Loco!
Como no podía controlar sus propias emociones,
la flecha volvió inevitablemente hacia Kwon Ju-wan. Jin Se-jun cerró la puerta
intermedia pensando que quería pegarle de nuevo. Porque a los humanos, cuando
algo les gusta demasiado, o simplemente por timidez, les surge una agresividad
que les hace querer golpear algo.
A mediados de abril, Jin Se-jun logró perder
la virginidad convirtiéndose en ‘amigo con derechos’ del primer Alfa que podría
considerarse su primer amor tras arruinar sus feromonas. Pensar profundamente
en ello le hacía suspirar y querer gritar, pero por ahora decidió mirar solo lo
bueno.
Dejando atrás la vergüenza que brotaba de
improviso, disfrutó de la tranquilidad de un desempleado buscando cosas como
‘cómo adelantar el rut’.
***
Hola, profesor. Tiempo sin verle. No suelo venir
solo para una consulta.
Sobre esa persona de la que le hablé por
teléfono... no era un Alfa, sino un Omega. No, no hubo marca. Podría arruinarle
la vida...
Yo tampoco pensé que podría contenerme, pero
parece que he mejorado mucho, ¿verdad? ¡Me acosté con un Omega y ninguno de los
dos perdió la razón!
Ah, dice que no se puede asegurar. Es cierto
que al principio, por mi culpa, fui tan hostil que incluso Sae-ha se dio
cuenta. En ese momento, la condición de esa persona se desmoronó por completo.
La pasión de un Alfa dominante es un arma para otro Alfa, así que pensé que
obviamente era por mi culpa, pero esa persona dice que no fue por mí.
Al oír eso, empecé a pensar que quizás no todo
era culpa mía... Al escuchar las cosas que dice con tanta naturalidad, siento
que yo también, tal vez, soy un ser que merece vivir.
Una persona normal con la que se puede bromear
sin herirla, y con la que es agradable pasar la noche.
He exagerado un poco. Si él me oyera, se
burlaría diciendo que soy un dramático... Al pensar en su risa, me dan ganas de
decírselo tal cual.
No, no lo diré de verdad. Todavía no estamos
en ese punto. ¿Qué pasa si se asusta y huye?
Cuando se lastimó por mis feromonas, pensaba
que era un Alfa, así que lógicamente creí que era por mí. Pero al saber que es
un Omega, me sentí aliviado.
Jaja, pensándolo bien, de verdad... Si fuera
posible atacar con feromonas solo a uno de cada dos Omegas, y además hacerlo de
forma sigilosa, sería mejor que me fuera al Servicio de Inteligencia. Ya fuera
como objeto de estudio o como agente de asesinatos.
Incluso si fuera por mi culpa, no hay forma de
que Sae-ha, siendo también un Omega, estuviera intacto. Jaja.
A simple vista, nadie dudaría de que es un
Alfa. Pero con ese cuerpo... con esa actitud, resulta que en realidad es un
Omega, debió de sufrir mucho. Realmente quiero apoyarlo y protegerlo, pero yo
estoy en este estado.
Supongo que debo estar agradecido a mi
naturaleza y constitución por haber podido seducirlo. Pero parece que realmente
le gustan los Omegas... ¿Su atracción por mí será solo por instinto?
Ah, sí. Ah...
¿Dice que mi forma de tratarlo cuando pensaba
que era Alfa es diferente a cuando pienso que es Omega? Dice que las feromonas
de un Alfa dominante que entra en contacto con las de un Omega no pueden ser hostiles
como cuando trata con un Alfa.
Entonces... no es que mis feromonas no le
afectaran, sino que simplemente era el instinto de un Alfa queriendo hacer suyo
a un Omega. Antes intentaba vigilar a un competidor Alfa, como un autolavado de
cerebro.
...Por mucho que haya áreas desconocidas,
especialmente sobre los dominantes, ¿será realmente posible atacar solo a uno
de los dos? Son feromonas. No son algo tangible... como un cuchillo o una
aguja.
.......
Profesor, le conozco desde hace mucho tiempo,
le he causado muchas molestias y me ha ayudado mucho a vivir como una persona
normal. Pero si un ser humano es así, dominado únicamente por las feromonas,
¿se le puede llamar persona?
No, eso también se aplica a las personas con
naturalezas normales, pero según lo que usted dice, ¿no soy yo casi como
alguien con superpoderes?
Sí, sé muy bien que los dominantes son muy
diferentes incluso entre los Alfas. Yo mismo me describí como algo peor que una
bestia, y sé que no tenía ninguna intención agresiva hacia usted hace un
momento.
Pero.
Pero, ¿no puedo pensar por una vez que he
mejorado?
.......
¿Es un comentario demasiado ingenuo?...
¿Llamar amor a un sentimiento atrapado de
forma cobarde también es porque soy un monstruo que no sabe actuar como una
persona?
Supongo que me emocioné demasiado y tuve
pensamientos innecesarios. Él, por muy Alfa que parezca y por mucha resistencia
que tenga a las feromonas, al final es un Omega, así que no pudo resistirse a
mis feromonas.
Sinceramente, pensé que el amor podría haber
guiado mi autocontrol o haber obrado un milagro.
Parece que fui ingenuo. Aun así, es un alivio
saber que ya no le atacaré por reconocerlo como un Alfa.
La medicación está bien así. A veces pierdo el
sentido de la realidad... pero como detiene el comportamiento agresivo, creo
que puede seguir dándomela así.
Nos vemos de nuevo, gracias.
.......
...Haha.
***
Tendría que volver a trabajar pronto.
Era la segunda mañana que Jin Se-jun
despertaba entre las mantas. Se quedó en ese estado, sin dar un solo paso fuera
de casa. Primero, porque no tenía nada especial que hacer; segundo, porque el
cansancio tras los encuentros con Kwon Ju-wan era más profundo de lo que
pensaba, por lo que necesitaba convalecer. Por supuesto, también era divertido
observar la ropa de cama que Kwon Ju-wan había cambiado para él o la nueva
bailarina de flamenco, así que no sentía la necesidad de salir. Aunque lo que
más tiempo le ocupaba era recordar los momentos en que se habían acostado y
avergonzarse a solas.
Sin embargo, la paz momentánea de su
habitación terminó con la llegada de Jin Young-jun, su hermano, que venía a
buscar al hermano menor que no daba señales de vida tras volver de un viaje al
extranjero.
“Vuelve al trabajo, no tienes nada que hacer.
Ya ni vas a la academia de porristas. Si tienes recuerdos del viaje,
suéltalos”.
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“Oye, después de trabajar tan duro sin parar,
¿no puedo descansar un poco este año? ¿No puedo descansar? Lo que compré está
ahí en la sala”.
Aunque habían pasado varios días desde su
regreso, la maleta de Jin Se-jun seguía abierta de par en par, llena de cosas.
Jin Young-jun rebuscó en la maleta como un pescador buscando en el barro.
“Ni siquiera has cumplido cinco años de
servicio y ya finges ser un veterano... El cliente que te buscaba antes sigue
preguntando cuándo vuelves”.
“¿No se operó ya? Si ya terminó todo, ¿para
qué busca al jefe de consultas?”.
“No sé, dice que pregunta cada vez que viene
para los cuidados postoperatorios”.
“¿Ah, sí? Pues déjalo. ¿Y qué? ¿Soy su encargado
exclusivo? Dile que pague si quiere llamarme”.
“Parecía dispuesto a pagar de verdad. En fin,
¿vuelves en mayo?”.
“¿Cómo que ya en mayo? Volveré porque no tengo
otro sitio a donde ir, pero voy a jugar más. Eso, eso es para mi cuñada, y lo
de mi hermano y Yi-seo está en la bolsa de al lado”.
“Está bien. En cuanto te quedes sin dinero,
volverás a trabajar”.
Pero Jin Se-jun también era un ser humano de
la era moderna, así que le enorgullecía que alguien necesitara sus habilidades.
Jin Se-jun pensó para sus adentros en jugar solo hasta este mes, cuando de
repente se le ocurrió algo y, de forma inusual en él, abrió un tema de
conversación vacilando.
“Hermano, tengo una pregunta. Te lo pregunto
de forma totalmente neutra, así que no me malinterpretes”.
“¿Qué vas a preguntar ahora? Me pones
nervioso”.
“¿Qué aroma tiene tu feromona?”.
Jin Se-jun estaba tan tenso que podía oír el
sonido de su propia saliva bajando por su garganta. ¿De dónde creen que venía
su peculiar faceta ‘confuciana’? El ambiente de la familia Jin no era muy
liberal. Sin embargo, la reacción de Jin Young-jun fue bastante ligera.
“¿Feromona? Pensé que ibas a decir algo
importante por cómo dudabas. Yoon-mi dice que huele parecido a cuando ella pela
una mandarina. No sé, ni a Yoon-mi ni a mí nos interesa mucho el aroma”.
“Ah, ya. Gracias”.
Ante el agradecimiento tan desganado, Jin
Young-jun soltó una carcajada de repente. Jin Se-jun, con solo dos años de
diferencia y que siempre se comportaba de forma repelente, hoy le pareció
bastante parecido a un hermano pequeño. Pero Jin Se-jun, que normalmente se
habría enfadado preguntando de qué se reía por pura timidez, estaba absorto en
sus pensamientos.
“Pero, ¿el aroma de la feromona es algo
genético?”.
“Suele serlo, ¿no? He oído que el de nuestra
hermana y el de nuestro hermano mayor también son de tipo cítrico. Creo que mi
madre era parecida y mi padre era un poco diferente. Sinceramente, con conocer
bien el aroma de mi propia Omega me basta”.
La hermana y el hermano mayor a los que se
refiere Jin Young-jun son Jin Ye-won (una Alfa diez años mayor que Jin Se-jun)
y Jin Hee-jun (un Alfa ocho años mayor que Jin Se-jun). Así es, los cuatro
hermanos Jin eran todos Alfas... Aunque solo la feromona de Jin Se-jun estaba
estropeada. Como había mucha diferencia de edad y Jin Se-jun se había criado
prácticamente bajo el control de esos dos, le resultaba muchísimo más difícil
tratar con ellos que con Jin Young-jun.
“... ¿Cómo sabes el aroma de nuestra hermana y
de nuestro hermano mayor, para empezar?”.
“Es que a ti no te importa nada”.
“Es que ni siquiera puedo hablar de esas cosas
con ellos dos”.
“¿Cómo se va a meter el pequeño en las
conversaciones de los adultos? Venga, deja de decir tonterías y ve a recoger a
Yi-seo”.
Es decir, como los dos primeros se llevaban
dos años, entre el segundo y el tercero había seis años, y entre el tercero y
el cuarto dos años, en realidad no había razón para que Jin Young-jun estuviera
más cerca de los hermanos mayores. ¿Será realmente solo por ser el menor? Jin
Se-jun lo pensó un poco y luego soltó un ataque al preguntarse por qué estaba
dándole vueltas a estas cosas.
“Si es festivo, ¿por qué no vas tú y me mandas
a mí?”.
“Porque conduzco fatal. ¿Quieres ver mi
noticia en el telediario?”.
“Maldita sea, hasta me amenazas. Está bien...”.
Cuánto odio le tendría a conducir para decir
eso. Jin Se-jun refunfuñaba mientras se aseaba y se ponía guapo con esmero.
Recibió una crítica de por qué se arreglaba tanto solo para recoger a una niña,
pero el lugar donde recogería a su sobrina era la academia de porristas, y allí
estaba el guapo subdirector. Como recordó que a Kwon Ju-wan parecía gustarle
las gafas de Jin Se-jun, incluso se puso unas gafas sin graduación que solía
usar cuando era jefe de consultas.
Antes del viaje pensaba quedarse solo hasta el
campeonato, y después del viaje se había prometido no volver a verle, pero tras
haberse acostado y volver allí con total naturalidad, se sentía muy
avergonzado. Si Jin Yi-seo no lo había dejado, ¿por qué aseguró que no volvería
a pisar la academia? Pensándolo bien, romper los lazos entre personas no
parecía ser tarea fácil.
Al abrir la conocida puerta de cristal, sonó
un timbre. Las clases debían de haber terminado porque el vestíbulo estaba
lleno de niños, y el subdirector, cuya altura y envergadura destacaban, estaba
en medio y cruzó su mirada con la suya. Al hacer una reverencia, recibió un
saludo visual que contenía un matiz sutil. Jin Se-jun sintió que sus mejillas
se enrojecían un poco, pero antes de que pudiera hacer nada, fue rodeado por los
niños que se acercaron como un enjambre de abejas.
“¡Profesor Jun! ¿A dónde se había ido?”.
“¿Vio el último episodio de Cheer Farm?”.
“¡Para qué ha venido, traidor!”.
“El profesor Jun dijo que no podía venir a la
academia por un asunto. No te enteraste porque te saltaste la clase”.
En ese momento, Jin Se-jun se dio cuenta de
que él también había echado de menos a los niños. Nunca pensó que ser profesor
fuera su vocación, pero parece que les había tomado mucho cariño. Levantó al
primero que se acercó y lo puso sobre sus hombros, luego se llevó a uno colgado
de cada mano hacia una esquina del vestíbulo para no bloquear el paso.
“No he visto el último episodio de Cheer-Cheer
Farm-Farm”.
“... ¡Justo cuando el malentendido de el
equipo rosano podía ser más profundo, el equipo azul...!”.
“No me hagas spoilers”.
Kwon Ju-wan sonrió mientras miraba hacia Jin
Se-jun mientras sacaba las llaves del coche de la academia. Al mismo tiempo,
vio a un chico salir arrastrando los pies de la sala de prácticas. Era Jang
Do-ha, a quien había traído tras encontrarlo haciendo footing con Kwon Ju-wan.
“Oye, portero, cuánto tiempo. ¿Has mejorado
mucho?”.
Jang Do-ha solo asintió con una expresión
sombría impropia de él. Pronto aparecieron también Jin Yi-seo y su mejor amiga
Yang Su-ah.
“¿Qué pasa? ¿Por qué se ha vuelto tan
maduro?”.
“Dicen que lloró después de ver Cheer Farm del
tirón tras haberla despreciado”.
“¡Que no fueron lágrimas!”.
A decir verdad, incluso para Jin Se-jun,
Cheer-Cheer Farm-Farm era una obra con cierta profundidad. Parecía que Jang
Do-ha también había sido ‘golpeado’ por esa obra maestra tras haberla
despreciado internamente. Se-jun se preparaba para salir mientras pensaba que
sería bueno verla hasta el final junto a Kwon Ju-wan.
Sin embargo, alguien gritó: "¡Profesor
Jun, cómpreme tanghulu!", y él no quiso negarse. Sinceramente, le gustaba
la sensación de pertenecer al espacio donde habitaba Kwon Ju-wan.
“¿Lo hacemos? ¿Profesor John? quiere de
mandarina?”.
Una sonrisa persistente se dibujó en sus
labios al soltar la pregunta. Recordando la broma del ‘beso delicioso’, Jin
Se-jun lanzó un beso al aire evitando las miradas ajenas y luego sacó su
billetera fingiendo que no había pasado nada. Mientras Kwon Ju-wan se quedaba
paralizado un momento, Jin Yi-seo fue quien respondió.
“No puede. El Profesor John fue al dentista
porque se le agrietó un molar”.
“¿Eh? ¿Se le agrietó?”.
“El director nos lo contó todo”.
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Había oído que iría al dentista, pero no
imaginó que fuera por eso. No es que hubiera mordido una nuez dura, y a esta
edad, no se te agrieta un diente por comer un poco de pan antes de la comida.
Mientras se extrañaba, la mirada de Jin Se-jun bajó hacia el vendaje envuelto
en el antebrazo de Kwon Ju-wan.
Ah.
Aquel día en que Jin Se-jun tuvo el celo
repentino, Kwon Ju-wan, en su intento por contenerse, no solo se había mordido
su propio brazo, sino que también había apretado mucho los dientes. Si solo
hubiera mordido el brazo, quizás no se le habría agrietado el molar.
Tanto Jin Se-jun como Kwon Ju-wan, al
comprender la situación, se pusieron rojos. Kwon Ju-wan, recuperando la
compostura con relativa rapidez, respondió con voz calmada.
“Ya terminaron el tratamiento, así que puedo
comer al menos un tanghulu”.
“Menos mal. Los dientes son una de las cinco
bendiciones...”.
Jajajaja.... La timidez que solo ellos dos
compartían se dispersó en una risa forzada.
Sea como sea, para mandarlos a casa había que
darles de comer, así que ambos llevaron a los niños a la tienda. Jin Se-jun
metió a los niños al local y salió a un banco frente a la tienda con dos
brochetas de mandarina, Kwon Ju-wan, que lo esperaba, extendió rápidamente un
pañuelo para que se sentara.
“.......”.
¿Está intentando ser tierno?...
Jin Se-jun arqueó una ceja, pero como no
quería decir nada, se sentó dócilmente sobre él. Era un gesto tan meloso que le
daba escalofríos en las nalgas.
Como estaban en un espacio abierto donde otros
podían oír, comieron en silencio, pero el aire de la tarde se sentía mucho más
cálido que la última vez que estuvieron allí. Mientras tanto, sus miradas se
cruzaban intermitentemente, como ambos se lanzaban miraditas de vez en cuando,
simplemente disfrutaron del dulzor.
Fue al morder la última mandarina cuando Kwon
Ju-wan, que había estado en silencio, preguntó de repente.
“Se-jun, te gustan mucho las mandarinas,
¿verdad?”.
“Sí, ¿vas a comprarme más?”.
“Todas las que quieras si deseas comerlas.
Además, la otra vez dijiste que a los coreanos les gusta el aroma cítrico”.
“¿Y bien?”.
La voz de Kwon Ju-wan se volvió muy baja.
“Antes de conocer tu propio aroma, dijiste que
te gustaba el olor a flor de azahar. Por eso tenía curiosidad por saber si te
gusta todo lo cítrico en general”.
Hoy escucho mucho sobre lo cítrico.
Jin Se-jun respondió sin pensarlo mucho.
“Bueno... no me disgusta, ¿no? Es fresco”.
Instintivamente, Jin Se-jun estuvo a punto de
preguntar: ‘¿A ti también te gusta el olor a azahar y naranja?’, pero se detuvo
a tiempo. Si lo hubiera preguntado, habría estado pateando las mantas al dormir
durante todo un mes por la vergüenza.
Mientras daba un suspiro de alivio, le
lanzaron otra pregunta.
“Entonces, ¿qué otros aromas te gustan?”.
“¿Otros aromas?”.
Pregunta de todo a pesar de no tener aroma
propio.
A Jin Se-jun le gustaban los perfumes
almizclados para su cuerpo, pero por alguna razón mencionó lo que antes pensaba
que le gustaba como aroma de Omega.
“¿A mí? ¿Algo dulce? Como la vainilla”.
“¿Aroma a chocolate o a leche dulce también?”.
“Sí, está bien. Si suena apetitoso”.
“Estilo gourmand”.
“¿Qué es eso?”.
“Es ese estilo dulce que acabas de mencionar,
Se-jun”.
Sabe mucho de perfumes.
Jin Se-jun iba a responder eso, pero soltó el
pensamiento que le vino a la mente.
“Ah, entonces Sae-ha también debe ser de ese
estilo. Olía a durazno”.
“.......”.
Incluso después de tirar la brocheta
terminada, no hubo respuesta. Jin Se-jun se dio cuenta de la situación y
chasqueó los dedos frente a los ojos de Kwon Ju-wan.
“¿Estás celoso? ¿Sigues vigilándolo incluso
después de lo que ha pasado?”.
“Ah, no...”.
Sorprendentemente, recibió una respuesta que
sonaba como si hubiera perdido fuerza. Jin Se-jun quiso burlarse para cambiar
el ambiente, pero no tenía ganas, así que lo dejó pasar. Además, aunque Kwon
Ju-wan pensara que él era un Omega, no quería mentir activamente, así que
decidió dejar el tema en el aire. No era la primera vez que pasaba algo así, y
no perdía nada por ceder una vez más.
Pero, ¿qué era realmente? Quería separar a Eun
Ga-ram de Jin Se-jun, y a Ahn Sae-ha de Jin Se-jun.… pero él mismo decía que no
podía tener citas con personas con naturaleza... ¿Acaso aquello fue solo una
excusa para rechazar a Jin Se-jun en su momento? ¿Aún sentía algo por Ahn
Sae-ha? ¿O estaba marcando una línea diciendo que no quería nada más que una
relación física con Jin Se-jun?
Olvidémoslo.
Era un desperdicio de tiempo estar juntos y
darle vueltas a algo que no tenía respuesta. Jin Se-jun le dio un toque en el
ceño fruncido a Kwon Ju-wan, quien se sobresaltó y regresó al local.
Pensó que había ido a buscar a los niños, pero
cuando Kwon Ju-wan volvió a salir, traía toallitas húmedas en la mano. Jin
Se-jun no pudo decir nada mientras él le limpiaba las manos con esmero. Incluso
después, le tendió la mano advirtiéndole que tuviera cuidado con el desnivel
del suelo del banco.
¿Será porque piensa que soy Omega?
Por un momento, sintió un escalofrío hasta la
coronilla y olvidó por completo que se había sentido herido. Era una sensación
empalagosa que no era solo agradable, se sentía tan extraño consigo mismo que
no pudo tomar esa mano.
Después de terminar la merienda, Jin Se-jun
observó cómo Kwon Ju-wan guiaba a los niños hacia el autobús escolar como si
fuera un pastor. Pero Kwon Ju-wan no dejaba de mirar atrás, como si hubiera
dejado un tarro de miel a sus espaldas. Solo cuando Se-jun le hizo un gesto con
la mano para que se fuera, Kwon Ju-wan sonrió con timidez y se concentró en los
niños.
Incluso al quedarse solo con su sobrina, esa
sensación extraña persistía.
“Tío, ¿por qué estás tan feliz?”.
“¿Eh?”.
¿Feliz? Ante su pregunta de sorpresa, Jin
Yi-seo respondió con calma mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.
“Tienes una sonrisa de oreja a oreja”.
“No, es que lo que acabo de comer estaba
rico”.
Con razón me dolían los pómulos.
Mientras sonreía con vergüenza, Jin Yi-seo
asintió como si lo comprendiera todo.
“Mmm, ya veo. La vida consiste en vivir
alegrándose por esas pequeñas cosas”.
“¿A quién estás imitando ahora?... pedazo de
loro inteligente”.
Mientras llevaba a Jin Yi-seo a casa, ella
preguntó de repente frente a la entrada de su edificio.
“Tío, ¿estás ocupado este fin de semana?”.
“¿Yo? No, tu tío está totalmente desempleado,
así que no estoy ocupado. Juego todo el día”.
“Entonces sé nuestro tutor”.
“¿Nuestro? ¿Qué pasa con tus padres?”.
“Dicen que están ocupados. Y papá dijo que el
nivel del tío encaja bien con el nuestro”.
Me acordaré de esto. Me vengaré.
Aunque no era algo por lo que vengarse
realmente.
Los acompañantes de Jin Yi-seo eran su mejor
amiga Yang Su-ah (que solía quedarse a dormir en su casa) y el portero que
acababa de empezar cheerleading, Jang Do-ha. A la primera la entendía, pero le
pareció curioso y admirable que se hubiera hecho amigo del segundo.
En cuanto asintió, Jin Yi-seo se sentó en el
ladrillo de un cantero y le hizo un resumen de los lugares a los que quería ir.
Él gestionó rápidamente los que parecían requerir reserva y, por suerte, había
espacio.
Sin embargo...
Incluso de regreso a casa, Jin Se-jun
alternaba la mirada entre la pantalla de la reserva y su mensajería. Al
reservar la suya, sin pensarlo mucho, también había reservado una entrada para
Kwon Ju-wan.
Aunque Jin Se-jun ya no iba a la academia,
pensó que Kwon Ju-wan podría estar en una situación incómoda, ya que podría
parecer que favorecía a ciertos estudiantes. Aun así, aunque pensaba que Kwon
Ju-wan no podría ir, Jin Se-jun no canceló las reservas hasta el final.
El día señalado, los entusiastas porristas
fueron a la academia incluso siendo festivo para practicar por la mañana. Se
dio el caso porque Kwon Ju-wan dijo que podía abrir temprano debido a unos
asuntos. No había pasado ni una semana desde la última vez que se vieron, pero
como no habían tenido una cita ‘de verdad’ o contacto físico, se sentía como si
hubiera pasado una eternidad. Por supuesto, hoy también se puso las gafas que
le gustaban a Kwon Ju-wan porque quería verse bien.
En cuanto se dio cuenta de lo consciente que
era de sí mismo, Jin Se-jun fingió observar a los niños practicando. Pronto,
Kwon Ju-wan se acercó y le tendió un café discretamente.
“¿A qué se debe que Se-jun traiga hoy a esos
tres?”.
“Ah, los niños dijeron de jugar hoy, así que
vine como tutor. ¿Quiere venir usted también, Profesor John?”.
“Me temo que yo...”.
Aunque esperaba el rechazo y no preguntó con
mucha expectativa, se sintió un poco decepcionado. Kwon Ju-wan, observando el
rostro de Jin Se-jun, preguntó algo desconcertado.
“¿Es... un día especial?”.
“... Ayer fue el cumpleaños del portero, pero
parece que en su casa nadie lo sabía y pasó de largo”.
Kwon Ju-wan guardó silencio durante un buen
rato con expresión compungida, incluso hasta que los niños terminaron de
practicar y salieron.
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Justo cuando Jin Se-jun se rindió y pensó en
despedirse, Kwon Ju-wan salió por la entrada y cerró la puerta.
“Vayamos juntos. ¿Hay un lugar para mí,
verdad?”.
“Jajaja, sí. Hay exactamente un lugar más”.
En realidad, se enteró del cumpleaños de Jang
Do-ha hoy porque Jin Yi-seo se lo contó. Parecía que lo decía por Jang Do-ha,
pero como al final su intención era manipular a Kwon Ju-wan, Jin Se-jun sintió
una secreta alegría mezclada con remordimiento.
Hacía tiempo que no llevaba a Kwon Ju-wan en
el asiento del copiloto, pero la situación se sentía muy natural. Con tres
niños atrás, se dio cuenta con alegría de que era la primera vez que cinco
personas subían a ese coche.
Los niños no pararon de parlotear durante todo
el camino como si estuvieran en un autobús de excursión. Se preguntaba si Jin
Yi-seo hablaría como un robot incluso jugando con niños, pero por suerte parecía
normal.
Salir con un clima primaveral despejado le
hacía sentir bien incluso como tutor. La primera parada fue la tienda temporal
(pop-up store) del popular programa Cheer-Cheer Farm-Farm, que Jin Se-jun
también había visto.
Abrumado por un peluche gigante de la mascota,
Jin Se-jun intentó apartarse. Pero Kwon Ju-wan, que traía a los niños, caminó
rápido y abrazó fuertemente a la mascota con Jin Se-jun en medio, dejándolo
aplastado como un panqueque.
¿Este hombre también era fan de Cheer Farm?.
Mientras se volvía consciente del aroma y el
calor corporal de Kwon Ju-wan e intentaba separarse rápidamente, los tres niños
ya se habían pegado a ellos y no había forma de escapar.
Esto empieza fuerte.
Qué difícil era no demostrar que le gustaba.
En fin, aunque no estaba entusiasmado como un niño, fue divertido ver la tienda
temporal de un programa que había disfrutado. A diferencia de cuando Jin Se-jun
era pequeño, la calidad de los productos era excelente.
Jin Se-jun recorría la tienda relajado, pero
en cuanto veía un punto para fotos, llamaba a los tres niños, los colocaba y
les sacaba fotos desde grupales hasta individuales hasta quedar satisfecho.
“Cualquiera diría que es usted fotógrafo. ¿Por
qué se esfuerza tanto en sacar fotos?”.
“Hay que sacarles fotos ahora, cuando crezcan
más ni siquiera se dejarán”.
Kwon Ju-wan asintió como convencido y, cuando
un punto para fotos quedó vacío, de repente detuvo a otro tutor que pasaba por
allí.
“... Disculpe, ¿podría sacarnos una foto?”.
“¿Qué?”.
La persona detenida aceptó encantada, y el
sorprendido fue Jin Se-jun. ¿Una foto los dos solos en un punto para fotos de
la tienda de Cheer-Cheer Farm-Farm? ¿Dos hombres Alfas de más de treinta años?
Jin Se-jun entró refunfuñando, pero se quedó
helado en el momento en que Kwon Ju-wan le pasó el brazo por los hombros.
Intentó escapar en cuanto sacaron un par de fotos, pero los niños se acercaron
preguntando por qué no salían todos juntos, así que terminó atrapado sonriendo.
El siguiente lugar fue un campo de
supervivencia interior con pistolas láser. Jin Se-jun se puso el chaleco con
sensores y le susurró a Kwon Ju-wan.
“No creo que el hijo de una familia como la
tuya haya hecho el servicio militar activo. Te voy a machacar”.
A pesar de haber hecho la tontería de guiñarle
un ojo mientras sostenía la pistola láser, Jin Se-jun perdió una vida a los 30
segundos de empezar el juego porque Kwon Ju-wan le disparó por la espalda. Kwon
Ju-wan, que parecía que iba a dominar el juego rápidamente desde el principio,
se dejó atrapar por la espalda por Jang Do-ha con una actitud claramente
deliberada.
Jugar a la supervivencia en la oscuridad
confiando en las luces fue divertido. Pero quizás compartieron el pensamiento
de que no era elegante tomárselo demasiado en serio viniendo como tutores, porque
en cada partida, los primeros en gastar sus vidas y salir a la sala de espera
eran Jin Se-jun y Kwon Ju-wan.
“Lo hizo bien, Ju-wan”.
“Respondiendo a lo del ejército, sinceramente
no estuve en el servicio activo. No fue por corrupción, sino porque me
operaron...”.
“¿Qué operación?”.
“Te lo contaré cuando haya oportunidad.
Originalmente quería ir a la Fuerza Aérea, pero terminé en el servicio civil
(gong-ik), que solo comparte la primera letra en coreano”.
“¿Por qué a la Fuerza Aérea?”.
“Porque es genial”.
“Uf...”.
¿Por qué sería? Pensándolo bien, no era gran
cosa, pero en ese momento le hizo mucha gracia. Kwon Ju-wan admirando a la
Fuerza Aérea...
“No creo que te quede bien el cabello rapado”.
“Tengo curiosidad por ver a Se-jun con un
corte deportivo”.
“No hace falta tener curiosidad, obviamente
estaría guapísimo”.
Jin Se-jun, que se reía a carcajadas
agarrándose el estómago, recuperó el aliento justo cuando el juego terminó por
completo. Todos se dirigieron al lugar de la comida empapados en sudor, pero
fue simplemente divertido. Los cinco, adultos y niños, sacaron las cosas que
compraron en la tienda temporal y no pararon de reír mientras hablaban de lo
ocurrido durante la supervivencia.
Fue cuando los dos adultos fueron a la caja a
discutir por la cuenta después de almorzar. Una señora de la mesa de al lado,
que se había levantado primero para pagar, les habló.
“Es muy bonito verles reír tan alegremente con
los niños”.
“Jajaja, gracias...”.
“Hoy en día, tener tres hijos es ser un
verdadero patriota”.
“Ah... ¿perdón?”.
El rostro de Jin Se-jun, que sonreía con
fluidez, se puso rojo en un instante. Kwon Ju-wan, que recuperó el sentido un
paso antes, intervino con naturalidad.
“Somos un Alfa y un Beta”.
“Últimamente se ven muchas parejas así. Si
adoptan, serán una familia con más bendiciones. ¿O quizás uno de ustedes ya
estuvo casado?”.
¡Era un buen comentario, pero el malentendido
era enorme!
Jin Se-jun iba a decir que eran profesor y
alumnos, pero la señora se marchó con una sonrisa bondadosa. Mientras miraba su
espalda estúpidamente, Kwon Ju-wan entregó su tarjeta astutamente, por lo que
Jin Se-jun murmuró viendo cómo salía el recibo.
“Es extraño... cuando estoy con usted, a
menudo sospechan que somos pareja. A simple vista deberíamos parecer solo un Alfa
y otro Alfa”.
Kwon Ju-wan, tras pensar un momento, respondió
con naturalidad.
“Será que nos miramos con amor”.
“.......”.
Había superado el tiempo límite para dejar
pasar una broma a la ligera. Jin Se-jun, pensando que estaba perdido, iba a
recoger el ticket del parking, pero Kwon Ju-wan incluso recitó el número de la
matrícula de Se-jun por él.
Se sentía bien, pero por alguna razón se
sentía inquieto. Jin Se-jun, guiando a los niños con los ojos entrecerrados, le
susurró de repente a Kwon Ju-wan.
“Bueno, siendo compañeros de "eso",
es normal que siempre te esté mirando con los ojos inyectados en sangre
pensando en cuándo será la próxima vez”.
“... ¿Lo estás esperando?”.
Lo había olvidado. El hecho de que Kwon Ju-wan
no era alguien que solo se dejaba pisotear como un tonto. Incluso estuvo a
punto de dar un salto porque una mano grande subió sigilosamente por su
cintura.
“Tío, ¿vienes?”.
“Sí, sí. Ya voy”.
Ay... Quedaba un plan más y ya se sentía
agotado. No es que no le gustara. Jin Se-jun se dirigió al aparcamiento
frotándose la cara.
La última parada fue la actuación en el
escenario de Cheer-Cheer Farm-Farm. Kwon Ju-wan murmuró preocupado mientras
merodeaba por la taquilla.
“¿No hace falta reservar esto?”.
Jin Se-jun ignoró por completo la pregunta
mientras buscaba las entradas reservadas y se las entregaba a todos. Los ojos
de Kwon Ju-wan se abrieron de par en par al recibir su entrada.
“¿La mía también? ¿Acaso soy un sustituto?”.
“No... simplemente pensé que quizás usted
también vendría, así que la saqué”.
“.......”.
“Es usted así de predecible. Venga, entremos”.
Kwon Ju-wan puso cara de tener mucho que
decir, pero Jin Se-jun no le dio oportunidad. Pero esta vez fue Jang Do-ha
quien se portó raro. Cuando intentó ponerlos en fila en el punto para fotos
para sacarles una foto, se puso extrañamente modosito.
“¿Qué te pasa? Estábamos bien en la tienda
temporal”.
“La forma de hablar de Se-jun.…”.
“Quién siendo de secundaria ve cosas como
Cheer Farm. Solo vine por los niños”.
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Al oír lo que decía fingiendo descontento,
miró a su alrededor y, efectivamente, había muchos chicos de su edad que habían
venido a ver otras actuaciones en el mismo edificio... principalmente cosas que
se considerarían del gusto de un Alfa.
“Vaya, ¿estás en la pubertad? Si ni siquiera
has manifestado tu naturaleza todavía y ya te pones así”.
Dijo esto, pero Jin Se-jun solía ser más
quisquilloso que nadie aquí cuando era joven. Si no hubiera vivido obsesionado
con ser un Alfa, no se habría sentido tan impactado cuando se le estropearon
las feromonas.
Como sea, Jang Do-ha no se negó a ver la
actuación, así que sentó a los tres en fila en los asientos reservados.
“El profesor John y yo nos sentaremos al final
porque por nuestro tamaño lo taparíamos todo. Ustedes también tienen que ser
educados y vigilar a los que tienen alrededor”.
“Tío, te preocupas por nada”.
Bueno, con Jin Yi-seo, la ‘cíborg’ de los
porristas y la más sensata de todos los Jin (incluyendo a Young-jun y Se-jun),
parecía que todo estaría bien.
Sin embargo, justo después de empezar la
función, Jin Se-jun lo oyó. En cuanto apareció Cheer Red, su favorita, Jin
Yi-seo empezó a gritar como un monstruo marino al que le hubieran quitado el
sello... Los murmullos de desconcierto de la gente preguntándose de qué casa
era esa niña con tanta potencia vocal fueron un extra.
“Me muero de la vergüenza, ¿podría salir un
momento? ...”.
Cuando Jin Se-jun susurró inclinándose hacia
Kwon Ju-wan, este le agarró firmemente el antebrazo como diciendo que no podía
huir a ninguna parte.
“¿Quiere que me encargue yo solo?”.
“Cierto. Me he pasado”.
“No puede irse”.
Por alguna razón, la muñeca atrapada se quedó
así hasta el final de la función. Jin Se-jun decía cosas como ‘¿Es médico
oriental? ¿Me está tomando el pulso?’, mientras buscaba el momento de soltarse,
pero a partir de cierto punto ya ni siquiera prestó atención a lo que pasaba en
el escenario.
Por suerte, los niños, envueltos en un
torbellino de emoción, gritaban lo suficiente como para tapar la voz de Jin Yi-seo,
así que dejó de preocuparse por su sobrina.
Kwon Ju-wan soltó su muñeca durante el saludo
final. Jin Se-jun se giró la muñeca sin necesidad y salió al vestíbulo para
recoger a los niños que estaban más adelante. Jang Do-ha, que al principio
estaba tan avergonzado, tenía ambas mejillas encendidas de rojo al igual que
los otros dos.
Jin Se-jun iba a regañarlo, pero soltó una
carcajada. Sinceramente, pensó que seguir a los niños sería agotador y
aburrido, pero al verlos tan emocionados, él también se sintió bien.
La cena fue filete de hamburguesa y tortilla,
entre otras cosas. No era un chuletón, era un menú que se podía cortar incluso
con un tenedor, pero Kwon Ju-wan cortó las porciones de los niños y también le
devolvió la de Jin Se-jun cortada.
“Gracias”.
Como había tocado todas las hamburguesas de la
mesa, no fue un gesto especial, pero por alguna razón Se-jun se sintió
emocionado. Fingiendo que no le importaba, dio las gracias ligeramente y
masticó el trozo de hamburguesa durante mucho tiempo.
Al final de la comida, los niños bebían sus
bebidas restantes tranquilamente. Justo cuando Jin Se-jun iba a pagar esta vez,
Jin Yi-seo y Yang Su-ah intercambiaron miradas y sacaron un pequeño paquete
frente a Jang Do-ha.
“¡Jang Do-ha, feliz cumpleaños!”.
“Eh... ¿qué es esto?”.
Jin Se-jun sabía que esas dos habían planeado
la cita a propósito para el día siguiente al cumpleaños de Jang Do-ha. Por eso
ayer, es decir, el día del cumpleaños, vio cómo Jin Yi-seo se indignaba al
saber que Jang Do-ha no lo había pasado como correspondía a un cumpleaños.
No sabía cuándo se habían hecho tan amigos,
pero ¿no es el cheerleading una disciplina que une así a las personas? Jang
Do-ha empezó a bromear diciendo cosas como ‘No me llames por mi nombre, llámame
Oppa’, pero terminó llorando.
“¡Oh, está llorando, está llorando!”.
“Un chico de secundaria llorando como un
bebé”.
“¡Que no estoy llorando! No son lágrimas,
tontas”.
“Dijo lo mismo después de ver Cheer Farm”.
Jin Se-jun disfrutó de esta escena entrañable
antes de dirigirse a la caja. Pero, ¿en qué momento lo hizo? Kwon Ju-wan ya
había pagado y registrado el vehículo para el parking. Kwon Ju-wan le lanzó una
mirada con su rostro descarado y guapo.
“Ya que usted reservó hasta mi entrada para la
función, yo debería invitar a la comida”.
“... Gracias por la comida”.
“De nada. Normalmente los adultos invitan a
comer”.
“Ja, vaya. Cualquiera diría que nos llevamos
veinte años en vez de dos”.
“Y a la vuelta, conduciré yo”.
“¿Por qué? Ya que los traje, me haré
responsable también a la vuelta”.
“¿No está cansado?”.
“¿No mucho? Además, ¡el seguro es solo para
una persona! ¿Cómo se atreve a tocar el coche de otro?”.
Aunque le habían quitado el puesto para pagar
la comida, no podía dejar que le quitaran el coche. Kwon Ju-wan refunfuñó algo,
pero tras subir a los niños, se sentó dócilmente en el asiento del copiloto.
Al entrar en la autopista de circunvalación,
el parloteo del asiento trasero cesó y solo se oían respiraciones suaves. Al
mirar de reojo, los tres dormían profundamente apoyados en los hombros de los
demás como pasteles de arroz derretidos.
Kwon Ju-wan, que charlaba sobre los coches que
pasaban mientras miraba el navegador, también bajó la voz al darse cuenta de
que los niños dormían. Al bajar aún más su voz ya grave, la resonancia era tan
buena que le hacía vibrar desde la oreja hasta las puntas de los dedos.
Quizás por el buen tiempo, el tráfico estaba
congestionado como un sábado por la noche a pesar de ser domingo. Jin Se-jun,
aburrido, empezó a marcar el ritmo con la mano sobre el pomo de la palanca de
cambios, y Kwon Ju-wan puso su mano encima.
Pensando que le estaba pidiendo que no lo
hiciera, lo miró, pero Kwon Ju-wan solo sonrió levemente. Inmediatamente
después, sus dedos se entrelazaron profundamente.
“.......”.
Por un momento, sintió que el corazón le iba a
saltar de la palma de la mano. En cuanto se dio cuenta de que un sudor frío
empezaba a brotar de su mano, Jin Se-jun la retiró de la forma más natural
posible, aunque siendo consciente de la falta de naturalidad. Sinceramente,
entrelazar las manos así le dio más vergüenza que frotar sus partes íntimas.
¿Qué es esto?. Empezó a sentir sed al pensar
que parecían una pareja que tenía gestos de afecto vigilando a los niños que
acababan de dormir.
No era verano, pero el hielo del café helado
que compró antes de salir ya se había derretido. Jin Se-jun estuvo a punto de
soltar el vaso por la humedad de la superficie, pero logró humedecerse la boca.
Kwon Ju-wan, como si también tuviera sed, tomó
el vaso que Se-jun iba a poner en el soporte y bebió directamente de la pajita.
No parecía un gesto con intención de manipularlo, pero Jin Se-jun, irritado por
dejarse manipular solo, murmuró.
“Eso es un beso indirecto”.
“Dadas las circunstancias, tiene que ser
indirecto”.
“¿Qué...?”.
¿Este hombre no respeta el lugar ni el
momento?
Miró a Kwon Ju-wan horrorizado y, en el espejo
retrovisor, le pareció cruzar la mirada con Jang Do-ha. Jin Se-jun sintió que
se le erizaba el vello de todo el cuerpo y miró hacia atrás.
Efectivamente, Jang Do-ha estaba despierto.
¿Desde cuándo? ¿Habría oído? No creía haber dicho nada realmente raro.
“¿Cuánto falta?”.
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El tono de Jang Do-ha al preguntar era muy
tranquilo. Jin Se-jun, aliviado de inmediato, respondió suavemente.
“Eh... creo que puedes dormir un poco más”.
“¿Qué piensan hacer ustedes dos si me
duermo?”.
“¿Eh?”.
¡Pensó que había evitado el obstáculo y
resultó ser una trampa! Pero como estaba seguro de que no había dicho ninguna
guarrada que los niños no debieran oír, respondió con descaro.
“Oye, ¿qué vamos a hacer el profesor John y
yo? Estábamos diciendo tonterías porque estamos aburridos por el tráfico. Vaya,
cómo se te ocurre emparejarme con un Beta”.
Se preguntaba por qué le estaba dando tantas
explicaciones a un chico 15 años menor, mientras Jin Se-jun sudaba frío siendo
consciente de lo mucho que hablaba, Kwon Ju-wan sonrió con naturalidad.
“¿No es agradable que haya tráfico cuando
vuelves de una excursión con mucha gente?”.
De paso, cambió de tema con una tontería. Pero
en ese momento, Jin Se-jun deseaba con todas sus fuerzas ese tipo de
conversación trivial.
“¿De qué hablas? A mí se me están entumeciendo
las nalgas”.
“Si no hay tráfico, todos se despiden
demasiado rápido. Aunque llegue a casa más cansado, me gusta que pasemos más
tiempo juntos. No sé, quizás es porque no tengo muchos recuerdos de irme de
viaje con mi familia cuando era pequeño”.
“.......”.
Jang Do-ha parecía haber perdido el interés o
estaba sumido en sus pensamientos mientras miraba por la ventana. Se-jun pensó
en el típico cliché del ‘joven rico de familia acomodada pero sin afecto
familiar’ e iba a soltarle un comentario mordaz sobre su soledad, pero se
limitó a asentar.
Si a Kwon Ju-wan le parecía bien, a él también
le terminaba pareciendo bien. Por supuesto, a él también le gustaba que el
tiempo juntos se alargara.
Cuando llegaron al barrio, no era tan tarde.
Jin Yi-seo dijo que volvería a quedarse en casa de Yang Su-ah, así que tras
dejarlas a ellas y luego a Jang Do-ha, finalmente se quedó a solas con Kwon
Ju-wan.
Se sentía emocionado, pero al recordar cómo se
habían entrelazado las manos antes, le invadía una sensación de incomodidad
difícil de explicar. Incluso revivió el tacto del beso en la mejilla que se
dieron la última vez al despedirse en la puerta. Si fueran pareja, disfrutaría
de esta tensión con tranquilidad, pero como su relación no era precisamente
‘dulce’, no podía evitar sentirse inquieto.
Sin embargo, Kwon Ju-wan, ajeno a esas
tribulaciones, dijo en voz baja.
“El día se ha pasado volando”.
“Es verdad”.
Era el momento ideal para preguntar qué habría
hecho si no hubiera venido, pero las palabras no le salían. No queriendo dejar
que el silencio se volviera incómodo, se esforzó por sacar un tema de
conversación. Justo en ese momento pasaban por el parque donde habían reclutado
al ‘Portero’.
“Al Portero... fue usted el primero que lo vio
y le habló, Ju-wan”.
“Ah, sí. Así fue”.
“Parece que le gustan los niños. Aunque no lo
parezca, quizás ser profesor es su verdadera vocación...”.
“Usted también se lleva muy bien con ellos,
Se-jun”.
“Lo mío es porque soy un inmaduro y ellos me
tratan como a un igual. Usted lo dijo antes, Profesor John. yo solo doy la
zanahoria sin asumir responsabilidad. Soy así”.
“... Veo que lo reconoce”.
“¿Le gustan los niños?”.
“Bueno, por supuesto que no me desagradan.
Sería raro declarar que los odio, o incluso odiarlos de verdad. Son lindos y
sinceros”.
“¿Y no le gustan los mentirosos que no son
lindos?”.
¿Por qué había hecho esa pregunta tan estúpida?
No era común escuchar a aquel hombre decir que le gustaba algo, especialmente
las personas, y eso le hacía sentir extraño. Verlo decir algo tan puro y
bondadoso después de haberse llamado a sí mismo monstruo le revolvía el
estómago.
Y no en el sentido de asco. Mientras tanto,
recibió una respuesta natural.
“Mmm, lo de ser lindos viene por defecto. Como
aún son frágiles, creo que la actitud básica de un adulto debe ser la
aceptación ante el comportamiento de un niño”.
“Ya veo...”.
“No es una aceptación incondicional, debe ir
acompañada de disciplina”.
“Disciplina...”.
Si el hermano mayor y el segundo de la familia
Jin se hubieran parecido aunque fuera la mitad a Kwon Ju-wan, la infancia de
Jin Se-jun habría sido menos sufrida. Se-jun sacudió la cabeza en cuanto lo
pensó. No es que le hubiera faltado nada, solo que deseaba muchas cosas, así
que mejor no darle vueltas. Todo era culpa de los medios de comunicación que
imponen imágenes idealizadas...
Al concentrarse en pensamientos absurdos,
olvidó un poco la tensión que casi le impedía respirar. Ya más relajado, Jin
Se-jun llegó a la conclusión de que el día había sido divertido. Le pareció que
sería bueno ir a recoger a su sobrina incluso antes de que su hermano mediano
se lo pidiera, solo para verle la cara a Kwon Ju-wan.
Sí, ver a la persona que te gusta no tiene por
qué incluir sexo siempre. Solo hay que ver el día de hoy, aunque puso a los
niños como excusa, no estuvo nada mal. No parecían tener una relación tan
rígida como para que a los ‘compañeros de cama’ se les prohibiera tener una
conversación ligera.
Pronto llegaron a la casa de Kwon Ju-wan. Jin
Se-jun, en modo positivo, incluso disfrutaba del hecho de que era la primera
vez que lo dejaba en su casa y no en la academia. Gracias a eso, aparcó en el
arcén tarareando para sí mismo.
“Ya llegamos”.
“Ah, gracias”.
Kwon Ju-wan reaccionó como si despertara de un
sueño, a pesar de que no estaba escuchando música ni mirando al vacío por la
ventana.
“No hay de qué. Descanse”.
“.......”.
Pero Kwon Ju-wan seguía un poco ido. Había
tenido momentos de distracción antes, pero esta vez su expresión era distinta.
¿Tendría sueño? Jin Se-jun pasó por alto su
actitud y, con un gesto totalmente libre de segundas intenciones, le soltó el
anclaje del cinturón de seguridad. Sin embargo, Kwon Ju-wan no parecía tener
ninguna intención de bajar del coche.
“¿Se olvida algo?”.
“Ah, no”.
“¿No entra en casa? ¿Va a vivir aquí en el
coche?”.
¿Acaso estaba siendo demasiado brusco al
echarlo? Pero era cierto que su indecisión le resultaba un poco desesperante.
Kwon Ju-wan, con el trasero pegado al asiento, murmuró.
“Voy a ir, pero...”.
“¿Pero qué?”.
“... ¿Quiere pasar un momento por mi casa
antes de irse?”.
“¿Eh? ¿Yo? ¿Para qué?”.
Ya lo había dejado en su destino y solo
quedaba él, ¿para qué iba a entrar en su casa?
Jin Se-jun realmente no tenía nada en mente.
En ese instante, se le olvidó por completo todo lo que había pasado con Kwon
Ju-wan y la extraña tensión entre ellos.
En el rostro de Kwon Ju-wan apareció una
expresión un tanto desesperada que se desmoronó en un segundo. Parecía
desolado, como si hubiera perdido las fuerzas. Volvió a decir con énfasis.
“No... es que me siento mal por haberle dejado
toda la conducción a usted y quería invitarle a un café”.
“¿Acaso se ha comprado una cafetera nueva? Si
todavía me queda casi todo este café que compramos antes”.
La expresión de Kwon Ju-wan ahora parecía de
decepción. Jin Se-jun, algo desconcertado internamente, soltó una de sus bromas
habituales.
“Jajaja, además, no es como si fuera el típico
¿quieres entrar a comer ramen?... ¿o sí?”.
¡Maldita sea! ¡Esa situación en la que Kwon
Ju-wan se pegaba al asiento como una lapa suplicando era precisamente la
situación del ‘ramen’!
Fue el momento de mayor iluminación en su vida
de ‘pocos días desde que perdió la virginidad’ y ‘cero relaciones sentimentales
serias’. Si alguien le hubiera pedido consejo tras actuar como él en una
situación así, se habría burlado llamándolo imbécil por no pillar la indirecta
cuando se la sirven en bandeja.
Pero no era culpa de Jin Se-jun. Pensó que
solo lo seduciría durante el celo, ¿quién iba a imaginar que se lanzaría así
después de jugar con los niños? Era un momento totalmente inesperado.
Por eso dicen que la teoría y la práctica son
cosas distintas.
Kwon Ju-wan, viendo cómo las mejillas de aquel
‘imbécil’ se tornaban rojas lentamente, se aclaró la garganta.
“No se sienta presionado, que viene de estar
fuera todo el día. Es solo que, bueno, compré un kit de muestras de fragancias
y quería enseñárselo”.
Más que un kit de muestras, sonaba como la
casa de chocolate de la bruja que atrae a Hansel y Gretel. Pero un Alfa en la
flor de la vida no tenía la voluntad ni la fuerza mental necesarias para
rechazar aquello.
“Ah, sí. Bueno, aceptaré un vaso de agua y
luego me iré. Usted tiene que ir a la academia mañana, Profesor John...”.
Hablaba como si se preocupara por el otro,
pero en realidad Jin Se-jun no sabía ni lo que estaba diciendo. Se limitó a
aparcar dentro de la puerta principal como le indicó Kwon Ju-wan y caminó
torpemente como si acabara de aterrizar en la Luna sin entrenamiento previo.
Le faltaba el aire y eso que no había corrido.
En el garaje le pareció ver varios coches más
aparte del sedán, pero en ese momento no le interesaron lo más mínimo. Al
entrar al portal, ni siquiera la majestuosidad de la mansión que veía por
segunda vez le provocó pensamiento alguno.
No es que estuviera siendo ‘cool’, simplemente
se había quedado tonto. Cuando recuperó el sentido, Kwon Ju-wan, que prometió
café, solo le entregó un vaso de agua fría. Jin Se-jun se lo bebió de un trago
con la mano temblorosa. Kwon Ju-wan, que lo había convencido para entrar,
tampoco parecía estar en su mejor estado...
“Esa... la fragancia. Eso”.
“¿Qué está diciendo?... ¿A dónde va?”.
“Un momento”.
Kwon Ju-wan, torpe, trajo tres frasquitos del
mismo tamaño.
“Son mezclas de varios aceites. Tenía
curiosidad por saber qué aroma le gustaría más, Se-jun”.
Pensó que era raro que le preguntara eso ahora
sin haberle dado el café, pero asintió dócilmente. En cuanto Kwon Ju-wan abrió
un frasco e inclinó la cabeza, su aroma corporal lo envolvió. Aceites aparte,
sentía que si hundía la nariz en ese pecho y respiraba hondo, se curaría hasta
de una enfermedad pulmonar.
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Ahora que lo pensaba, Jin Se-jun también había
sudado mucho jugando en el campo de supervivencia... ¿Por qué le gustaba tanto
un simple olor corporal que ni siquiera era una feromona reconocible? ¿Sería
porque era un Alfa defectuoso por lo que le gustaba tanto algo así?
Daba igual, en ese momento, sentía que sería
perfecto vivir así para siempre, simplemente oliéndolo.
“Se-jun, huela el frasco, no a mí...”.
La voz ligeramente temblorosa impactó
directamente en su oído. Recuperando la compostura y enderezando el torso, Kwon
Ju-wan comenzó la explicación como si nada hubiera pasado.
“Como parece que le gusta el estilo
‘gourmand’, quité los olores demasiado comunes. Pensé que muchas muestras
serían un lío, así que de momento solo hice tres. La próxima vez prepararé
otras”.
“No sé qué es lo que pretende, pero se lo toma
muy en serio... No las habrá hecho usted, ¿verdad?”.
“Ah, para la elaboración pedí ayuda a un
profesional”.
O sea, que él fue el director.
Quiso sonreír, pero no le salió bien. Al
concentrarse en los frascos, detectó un aroma como a helado de frutos secos,
otro como a la crema catalana con canela que comieron juntos en España, y otro
que era una mezcla de varias hierbas con un ligero toque de miel.
Como no tenía hambre, los olores dulces no le
atrajeron mucho, pero la fragancia que revivía recuerdos no estaba mal. Además,
aquello había sido un ‘servicio para parejas’, ¿no?
“Esta es la que más me gusta, me recuerda a la
crema catalana que comimos entonces”.
“Tiene el olfato más sensible de lo que
pensaba, Se-jun. Lo ha adivinado a la primera”.
“¿Pero por qué? ¿Piensa regalarme un
perfume?”.
No es que realmente esperara recibir nada, era
solo una pregunta para disipar la extraña incomodidad. Kwon Ju-wan, ya más
calmado, respondió con serenidad.
“Más que eso... es que yo no tengo aroma”.
“Sí”.
“Y los que tienen naturaleza, aunque usen
perfume, no pueden eliminar o cubrir del todo su propio aroma”.
“Ya...”.
¿A qué venía esa lección repentina sobre
feromonas? Sabiendo que ambos eran expertos en el tema, le pareció una
conversación innecesaria. Acto seguido, Kwon Ju-wan dejó caer una gota del
aceite que Se-jun había elegido en su palma, la frotó con la otra mano y se la
aplicó en la muñeca.
Justo cuando sintió el dulzor intenso, un
frescor picante que lo neutralizaba se extendió lentamente. Kwon Ju-wan acercó
suavemente su muñeca a la nariz de Jin Se-jun.
“Dicho de otro modo, yo puedo ‘vestirme’ con
el aroma que a usted le guste, partiendo de una hoja en blanco”.
“.......”.
¿Qué se supone que debe responder uno en una
situación así? Al menos, en los libros escritos por expertos en citas que Jin
Se-jun había leído con tanto empeño, no salía nada parecido.
¡Qué mala suerte ser un estudiante ejemplar
sin flexibilidad en momentos así! Lo normal para un Alfa al oír algo así sería
abalanzarse sobre el otro. Pero realmente se le había quedado la mente en
blanco y no podía mover ni un dedo.
Ahora que lo pensaba, en la perfumería del lugar de vacaciones también hubo un
empleado que le pidió que oliera su brazo para probar una fragancia. Si
preguntara ahora qué fue lo que dijo Kwon Ju-wan para echarlo de allí, ¿le
daría la respuesta? Pero al imaginarse a sí mismo preguntando algo así por la
emoción de la expectativa, se le quitaron las ganas.
Jin Se-jun, maldiciéndose internamente, se
limitó a mirar la muñeca que tenía frente a la nariz. Un poco más arriba del
origen del aroma, en el antebrazo, ya no tenía el vendaje, pero quedaba una
marca leve de la herida al cicatrizar.
“Y que usted se vista... o se ponga el aroma
que me gusta, ¿qué tiene de bueno?”.
No le pareció que lo que acababa de soltar
fuera la pregunta más adecuada. Contenido aparte, fue porque Jin Se-jun,
intentando ocultar su vergüenza, se había mostrado demasiado a la defensiva.
“Me di cuenta de que usted, Se-jun, tiende a
ponerse tenso sin querer... aunque no sea su intención. Así que pensé que
quizás se sentiría mejor si olía un aroma que le gustara”.
Pero, contra todo pronóstico, recibió una
respuesta muy natural. Habían estado haciendo tonterías juntos hasta hace un momento,
pero parecía que él era el único que lo había superado, sin ninguna lealtad.
“¿Tenso?”.
“Porque soy un Alfa”.
“Ah... por eso”.
Al perder tontamente la oportunidad de
normalizar la situación, ahora cualquier cosa que dijera sonaba a sexo. En
cuanto llegó a la conclusión de que Kwon Ju-wan simplemente estaba intentando
calmar a un Omega que temblaba ante un Alfa, se desinfló y sintió un peso en la
boca del estómago.
¿Qué esperaba?
Sí, era decepción. ¿Decepción de qué? Pero al
darse cuenta de ello, recuperó un poco la calma perdida.
“Vaya, nuestro Ju-wan sí que es todo un ‘macho
Alfa’. Supongo que es mejor que el agujero donde la vas a meter esté blandito
en lugar de rígido. No queremos que vuelvas a morderte los dientes de tanto
apretar por lo estrecho que está y tengas que ir otra vez al dentista”.
“No...”.
¿Me habré pasado?
Como sea, Jin Se-jun no era quién para
criticar a Kwon Ju-wan por no tener término medio. Pensó que si seguía hablando
así acabaría volviendo a casa solo y sin que pasara nada, pero no podía parar
de hablar.
“Ahora que lo pienso, mejor que esté estrecho,
¿no? Si su pene es grueso, la culpa es suya, no puede culparme a mí”.
“.......”.
“Lo siento, como es la primera vez que uso el
agujero de atrás, tiendo a hacer mucha fuerza y... ¡Mmph!”.
No era la primera vez que Kwon Ju-wan le
tapaba la boca a Jin Se-jun con la mano. Se-jun intentó apartársela agarrándole
el dorso de la mano, pero la mano enorme ni se inmutó y le cubrió hasta la
nariz.
Justo cuando empezaba a sentirse herido
pensando que iba a matar a la persona, a la que le había entregado hasta el
trasero solo por haber dicho unas impertinencias, Kwon Ju-wan, tras comprobar
que Se-jun se había calmado un poco, susurró con voz grave.
“No se enfade por conjeturas”.
“.......”.
“Jamás le echaría la culpa a usted, Se-jun”.
Solo cuando sintió que el cuerpo de Jin Se-jun
perdía tensión, le soltó la mano de la boca. Kwon Ju-wan le recolocó las gafas
torcidas y continuó.
“Yo solo quiero que usted se sienta un poco
mejor cuando esté conmigo, Se-jun”.
“No estoy enfadado”.
¿Soy un niño de primaria?
Jin Se-jun se insultaba a sí mismo, pero no
podía evitar poner cara de pocos amigos. Porque, más allá de las palabras de
macho Alfa de Kwon Ju-wan, realmente estuvo a punto de faltarle el aire hace un
momento.
Decía que le gustaban los niños, y parecía que
también tenía paciencia con los hombres que no actuaban acorde a su edad y se
portaban como niños. Kwon Ju-wan le dio unas palmaditas en la espalda como para
consolarlo y luego, de forma natural, le tocó el músculo trapecio.
“Aquí está muy tenso. Vive usted bajo mucha
presión”.
“Qué oficinista no tiene esa zona tensa...”.
“Hoy ha tenido que guiar a los niños, ver la
actuación, conducir todo el rato... se ha esforzado mucho”.
En realidad, no le parecía que hubiera sido un
gran esfuerzo, pero al oírlo elogiado con ese tono tan suave, sintió como si
hubiera sido un día increíble. A partir de ahí, hasta su enfado infantil se
esfumó. No había remedio, Jin Se-jun era un temperamental por naturaleza.
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Además, la temperatura en la zona de contacto
entre sus pieles parecía subir por momentos, como si fuera a arder si lo dejaba
así. Kwon Ju-wan, viendo que los hombros de Jin Se-jun se estremecían, lo rodeó
con sus brazos y continuó.
“Lo que le pedí que eligiera es un aceite de
masaje; pensé que sería bueno darle un masaje”.
“... ¿Un masaje?”.
Como era entrenador de cheerleading y a veces
hacía de entrenador personal, seguramente no tenía una connotación impura, pero
dada su relación, sonaba muy sospechoso. Fue el momento en que Jin Se-jun,
incapaz de ocultar su falta de experiencia en el amor, estuvo a punto de entrar
en pánico de nuevo.
“Usted no es muy flexible de por sí. Y si lo
dejo solo, no hace ni estiramientos, creo que solo con un masaje podrá vivir
como una persona normal”.
“Siento ser tan rígido...”.
Jin Se-jun nació para replicar sin pensar
cuando se burlaban de él. Aun así, tras responderle con sus típicas palabras
juguetonas, se relajó un poco.
“Me dijo que le dolía la cadera. Pensé que
seguramente tendría dolores musculares en otras partes y me arrepentí de
haberlo dejado pasar. Pensé que debería haber ido a verle sin vergüenza alguna.
Por eso le he retenido”.
En cuanto se relajó un poco, Kwon Ju-wan soltó
otro comentario abrumador, como si solo le hubiera dado un respiro momentáneo.
En el instante en que inhaló por instinto, el aroma dulce llenó sus fosas
nasales. Era el aroma que él mismo había elegido.
“Gracias por venir hoy a pesar de haberle
invitado de repente y de estar cansado”.
Mientras no encontraba palabras para
responder, el susurro se volvió aún más bajo.
“... ¿Tiene planes para mañana?”.
Planes... Por supuesto que no tenía ninguno, y
pensaba verle la cara a Kwon Ju-wan con la excusa de recoger a Jin Yi-seo por
la tarde.
Ah.
En cuanto Jin Se-jun negó con la cabeza, se
dio cuenta una vez más de que había actuado como un tonto. Es decir, se dio
cuenta tarde de que la invitación de hoy no era realmente para oler fragancias
e irse.
Incluso le dio rabia que Kwon Ju-wan, que
también se veía apurado en el coche, ahora se mostrara tan seguro de sí mismo
después de que él actuara como un idiota.
Este hombre no va a poder salir a correr
mañana a las 5.
Desde el momento en que le tomó la mano, todos
los pensamientos absurdos se desvanecieron. A pesar de que le pareció que
estaba muy seguro de sí mismo, la mano de Kwon Ju-wan estaba empapada de sudor
frío.
Aunque la casa era grande, la distribución era
eficiente y la distancia de la puerta al baño no era mucha. Kwon Ju-wan empezó
a quitarle la ropa a Jin Se-jun desde la entrada del baño y le mordió con los
labios la nuca, que olía a sudor. Parecía un vampiro que llevaba una semana sin
comer pero que temía matar a su víctima si succionaba con demasiada fuerza.
Jin Se-jun estaba igual de hambriento, así que
se apresuró a quitarle la ropa a aquel hombre que tenía delante y que se veía
tan apetecible.
“Oh...”.
Fue en el momento en que le quitaba los
calzoncillos a Kwon Ju-wan. Estuvo a punto de recibir un golpe en la mejilla
por su miembro que saltó de repente y, tras agarrarlo por instinto, se quedó
embobado con la escena durante un buen rato.
“¿A dónde se ha ido?”.
“¿Qué?”
“El vello...”.
A pesar de tener un rostro bastante elegante,
el vello púbico desde el ombligo hasta debajo de los calzoncillos solía ser
imponente, pero ahora había desaparecido por completo. Como si le hubiera
tomado cariño al vello púbico ajeno a pesar de haberlo visto pocas veces,
sintió una extraña sensación de pérdida y le dio un toquecito debajo del
ombligo, Kwon Ju-wan, sobresaltado, intentó cubrirse.
“Quédate quieto”.
Jin Se-jun, que dominó a Kwon Ju-wan con una
sola frase, acarició suavemente la piel lisa desde el ombligo hasta el pubis.
No es láser, es rastrillo.
Llegó a esa conclusión porque el corte de la
raíz que empezaba a crecer le hacía cosquillas en las yemas de los dedos.
“... Me pareció que la otra vez le molestaba,
Se-jun”.
“Ahora que lo pienso, nunca le he visto
afeitarse la barba. ¿Láser?”.
Si fuera otra persona, habría pensado que, qué
Alfa tan raro por preocuparse por esas cosas. Pero al ver a Kwon Ju-wan
asintiendo dócilmente, una extraña satisfacción le invadió.
“¿Seré un poco pervertido?”.
“¿Eh?”.
“Nada. Pero entonces tendría que hacerse el
láser ahí abajo también. Rasurado pica muchísimo”.
“Si no le da asco que esté liso, lo haré”.
Primero vino a la clínica para implantarse
cabello y ahora dice que se lo va a quitar. Jin Se-jun soltó una risita y le
dio un toquecito al miembro de Kwon Ju-wan, que ya estaba a medio erguir.
“¿Y qué va a hacer si se hace la depilación
definitiva porque yo digo que me gusta liso y luego a la persona con la que
salga en serio no le gusta?”.
“.......”.
Por un instante, el ambiente se volvió
extraño. Jin Se-jun se sintió un poco afectado por su propio comentario, pero
se apresuró a arreglarlo antes de que el aire que los rodeaba se congelara.
“A mí me gusta de cualquier forma, así que
hágalo como usted prefiera. Tanto el vello abundante como la piel lisa tienen
su encanto”.
“Ah...”.
“Y más adelante, me gustaría que alguna vez me
dejara afeitarle yo”.
Kwon Ju-wan respondió con un beso, así que Jin
Se-jun lo abrazó con más fuerza, dándole la bienvenida. Al entrar en contacto
sus torsos completamente desnudos, sus pezones, que se habían vuelto sensibles
tras el sexo de la última vez, se endurecieron rápidamente.
Mientras su boca se llenaba de esa sensación
blanda, su miembro erecto rozó el espacio entre sus piernas ligeramente
cruzadas. Justo cuando iba a agarrar el de Kwon Ju-wan con ambas manos, este se
retiró sorprendido.
“¿Eh...?”.
“Luego... ahora mismo siento que me voy a
correr en cuanto me toque...”.
“¿No es mejor que pierda un poco de fuerza?
¿Cuánto piensa hacerme sufrir acumulando energía?”.
“¿Sufrió?”.
Dicen que no se puede beber agua fría delante
de los niños, pues parece que tampoco se pueden decir exageraciones delante de
Kwon Ju-wan. Incluso, ahora que lo pensaba, ninguno de los dos estaba en su
periodo de celo. Si se lo recordaba, pensó que Kwon Ju-wan recuperaría el
juicio de inmediato y le pondría la ropa con cuidado, así que Jin Se-jun se
limitó a sonreír y sacudir la cabeza.
“En mi opinión... creo que cualquier sensación
que nunca se ha experimentado se percibe primero como dolor. Como si lo
desconocido diera miedo”.
“¿Usted también tiene miedo a algo, Se-jun?”.
“¿Yo?”.
¿Debía hacerse el fuerte como un Alfa, o pasar
del tema bromeando con que le daba miedo morir penetrado por su pene? No podía
elegir ninguna de las dos opciones con facilidad. Simplemente se encogió de
hombros y Kwon Ju-wan lo abrazó lentamente.
“Es imposible no tener miedo a nada en la
vida, pero...”.
“Bueno, todo el mundo es as…”.
“Me gustaría que, cuando esté conmigo, se
olvide de todo”.
La mayoría de las veces que tengo miedo de
algo es cuando pienso en mi relación con usted.
Por supuesto, no podía responder así ni tenía
intención de hacerlo, así que su sonrisa se hizo más profunda.
“Entonces haga que no pueda pensar en nada”.
Tras decir esto, Jin Se-jun abrió el grifo y
el agua tibia cayó sobre sus cabezas. Pero la presión del agua era más fuerte
de lo esperado y sus cabellos bien peinados se volvieron lacios como algas en
un segundo.
Más que una escena sexy bajo el agua, parecía
un entrenamiento bajo una cascada de una película de artes marciales, así que
ambos estallaron en una risa alegre al mismo tiempo. Solo después de que Kwon
Ju-wan ajustara el flujo de agua, la presión se volvió lo suficientemente suave
como para crear ambiente.
Jin Se-jun se echó hacia atrás el pelo que le
cubría los ojos y se rió.
“Me voy a volver loco, ¿no tiene ajustada la
presión del agua? Siento como si me hubieran pegado un tiro en la coronilla”.
“... Es que no suelo usar mucho la ducha de
casa. Normalmente me ducho en la academia”.
“Ah... claro”.
NO
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Tras mirar a su alrededor un momento, Kwon
Ju-wan recogió las gafas del suelo.
“Tenga”.
“Ni que esto fuera un parque acuático, no me
he dado ni cuenta de que se me habían caído”.
“Se pueden romper, mejor déjelas en el
estante...”.
“Démelas. Me las puse para que a usted le
gustara”.
“¿Eh? ¿Para mí...?”.
Jin Se-jun, con el cabello mojado y echado
totalmente hacia atrás, tendió la mano, Kwon Ju-wan retrocedió como si de
repente le hubiera dado timidez.
“¿No se acuerda de que al principio de
conocernos usted siempre hablaba de mis gafas? Pensé que le gustaban y por eso
me las he puesto cada vez que he querido verme bien ante usted”.
“Ah...”.
“Si te excita, puedes correrte en mi cara
aunque lleve las gafas. No tienen graduación”.
Kwon Ju-wan puso una expresión de tener mucho
que decir, pero acabó apretando los labios. Aun así, no parecía que quisiera
negarse, pues le colocó las gafas con cuidado. Jin Se-jun dejó escapar una
risita de satisfacción.
Sin embargo, parece que realmente no tenía
intención de masturbarse sobre su rostro. Sin decir palabra, hizo que Se-jun se
apoyara contra la pared y comenzó a frotar cada rincón de su cuerpo con una
toalla jabonosa, llegando incluso a lavarle el cabello.
Se-jun dudó si quitarse las gafas, que ya
empezaban a ser molestas por las gotas de agua, y finalmente las dejó en el
estante. En ese mismo instante, unas manos rodearon su cintura y le obligaron a
darse la vuelta. Kwon Ju-wan, en lugar de tocarle el pecho o los genitales, le
sujetó ambas muñecas y hundió el rostro en su hombro.
“Se-jun.… con todo el cabello echado hacia
atrás... tu cara brilla tanto que casi no puedo mirarte”.
“Vaya, y yo que pensaba que te gustaban las
gafas. Tendré que aparecer más a menudo con el cabello así”.
“Cualquier cosa que hagas por consideración a
mí me hace feliz”.
Y a mí, pensó Se-jun, tragándose la respuesta
mientras buscaba sus labios. Al mismo tiempo, restregó su cuerpo contra el de
él, como si quisiera compartir la espuma de jabón.
No tiene aroma.
En un mundo donde tanto Betas como los de
rasgo viven rodeados de fragancias, alguien que no desprendía nada más que su
propio olor corporal resultaba especial. Y pensar que un hombre así estaba
dispuesto a ‘vestirse’ con el aroma favorito de Se-jun...
Al pensar en eso, Se-jun estuvo a punto de
flaquear cuando sintió la lengua áspera de Ju-wan lamer su paladar. Su cintura,
que amenazaba con ceder, fue sujetada de inmediato. Se-jun lamió el agua que
corría por el rostro de Ju-wan mientras le apretaba los glúteos sin reservas.
El agua estaba caliente, el sudor se había ido
y sus miembros erectos estaban presionados entre ambos cuerpos. Parecía el
momento perfecto para correrse una vez y terminar de lavarse, o directamente
terminar el trabajo allí mismo. Después de todo, en los vídeos que Se-jun solía
ver, nunca se duchaban solo para lavarse.
“.......”.
Sin embargo, Ju-wan tragó saliva con un sonido
que resonó en todo el baño y apartó las manos de Se-jun, que lo estaba
manoseando como si fuera plastilina. Terminó de ducharle con normalidad y hasta
le puso un albornoz.
Bueno, era lógico. Podrían resbalarse en el
baño. No habría mayor vergüenza que acabar en urgencias por un resbalón
mientras te daban duro. Se-jun aceptó la situación en lugar de quejarse o
volver a agarrar la entrepierna de Ju-wan.
Al salir del baño, pensó que tendrían que
caminar mucho, pero había otra puerta en el lado opuesto a la entrada.
Cruzándola, llegaron a un dormitorio amplio que, al igual que la habitación de
invitados donde se había quedado antes, estaba bastante vacío y tenía muebles
grandes.
“¿Esto también es un cuarto de invitados?
Cuando la casa es tan grande, supongo que puedes separar los dormitorios para
dormir y para follar”.
Su voz sonaba terriblemente nerviosa. Ju-wan
sonrió levemente, como si lo comprendiera todo, y empujó a Se-jun suavemente
hacia la cama.
“No hace falta que te quites el albornoz.
Túmbate boca abajo”.
“Creo que ya me he acostumbrado... creo que
podría hacerlo mirándote a la cara desde el principio...”.
“¿Perdón?”.
“Digo que fue la primera vez que mis partes
bajas perdieron tanta fuerza, pero ahora que lo he experimentado, creo que
puedo relajarme por voluntad propia”.
¿Acaso había sido demasiado sutil? Se-jun
añadió en voz baja.
“Durante la inserción...”.
Las mejillas de Se-jun, que miraba a una esquina
de la cama, se pusieron rojas. Ju-wan levantó el brazo con movimientos algo
mecánicos y le acarició la mejilla con el dorso de la mano.
“... Hoy no es el celo de nadie. Te llamé solo
por mi propio egoísmo, y me hace feliz que hayas aceptado”.
“Ah...”.
¿No vamos a hacerlo? ¿Entonces para qué me
llamó? ¿Para una fiesta de pijamas?, pensó Se-jun por instinto, avergonzado de
haber pedido incluso que le dieran de frente. Pero no dijo nada. Ju-wan
continuó hablando con rostro sereno, aunque, al igual que Se-jun, su miembro
levantaba la parte delantera del albornoz.
“Como dije antes, sentí que la primera vez fue
una carga para tu cuerpo, así que quería darte un masaje. Pensé que sería mejor
que te quedaras a dormir, porque después te entrará sueño”,
“Ah... entiendo”.
¿Realmente terminaría esto solo con un masaje?
El masaje también era un ‘menú’ clásico en los vídeos porno que Se-jun conocía.
Aunque en esos vídeos, daba igual si iban a visitar a un amigo, a arreglar la
cocina, al gimnasio o si estaban en un lugar público, todo acababa en sexo.
Era cierto que, antes y después de su primera
experiencia, la mente de Se-jun era algo sucia. Asintió fingiendo naturalidad y
se tumbó boca abajo, pronto sintió el peso de Ju-wan sobre el colchón.
Un masaje... no recibía uno desde que acompañó
a su hermano mediano a un viaje familiar por el sudeste asiático. Nunca se le
había ocurrido ir a recibir uno por voluntad propia. Simplemente le incomodaba
que alguien tocara su cuerpo tan íntimamente, y el tema de las feromonas lo
complicaba todo.
“Dime si mis manos están ásperas y te duele”.
“Está bien...”.
Aunque le habían avisado de que no habría
sexo, Se-jun estaba bastante excitado incluso sin estar en su periodo de celo.
Además, le encantaba la temperatura corporal de Ju-wan, así que todo su cuerpo
se tensó en cuanto el albornoz empezó a deslizarse.
Sin embargo, en cuanto unas manos húmedas y
cálidas recorrieron su espalda, la tensión acumulada en sus hombros
desapareció. Se-jun suspiró y trató de sacar conversación para relajarse.
“Tus palmas son suaves, ¿no? ¿Es por el
aceite?”.
“... Desde que me lo dijiste la otra vez, me
he estado poniendo crema de manos religiosamente”.
Esa respuesta llena de orgullo le hizo parecer
un perro grande que espera un cumplido sin que se lo hayan pedido. Gracias a
eso, sus pensamientos sobre follar se evaporaron lentamente, siendo
reemplazados por una sensación de confort.
El masaje no está mal...
Ju-wan le quitó el albornoz mientras extendía
el aceite por su espalda. Se-jun pensó que habría sido mejor tumbarse desnudo
desde el principio, pero como el calor de la fricción hacía que las manos se
sintieran aún más cálidas, sacó los brazos dócilmente.
Además, saber cómo se había creado el aceite
que estaban usando le hacía sentir especial. Un aroma mezclado exclusivamente
para él, que evocaba sus recuerdos... era romántico.
Ya fuera por sus conocimientos anatómicos o
porque había aprendido masaje deportivo, con cada caricia de sus grandes manos,
el cuerpo de Se-jun se hundía más en el colchón.
“¿Te duele?”.
“No... está perfecto”.
Justo cuando Se-jun estaba a punto de quedarse
dormido, una mano se deslizó entre su torso y el colchón, apretando su pecho.
Aplicando el aceite perfumado, relajó los músculos pectorales y, como si fuera
lo más natural del mundo, empezó a acariciar sus pezones.
“¿Eh...?”.
En el límite del sueño, el placer subía de
forma lenta. Se-jun soltó un suspiro caliente y se giró de lado para mirarlo.
Ju-wan, como si no hubiera pasado nada, le sujetó la cadera.
Cuando pensó que iba a rozar su ingle y tocar
su miembro, Ju-wan se bajó de la cama. Sus manos fuertes comenzaron a masajear
suavemente desde la cara interna del muslo hasta la rodilla, y de la rodilla
hasta el tobillo, siguiendo una línea perfecta.
“Ah...”.
Sentía que, si iba a dejarlo con las ganas
así, preferiría que le tocara directamente el pene. Pero ante la actitud tan
‘profesional’ de Ju-wan, pensó que realmente solo iba a darle un masaje, y
soltó un suspiro de frustración.
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Ju-wan flexionó la pierna de Se-jun y la llevó
hasta su pecho. Tras comprobar el rango de movimiento, la giró suavemente hacia
un lado.
“Parece un fisioterapeuta...”.
Murmuró Se-jun con la voz ronca por el sueño.
“La intención es similar. Aunque yo soy un aficionado”.
“Aficionado... jaja”.
Se-jun recordó que Ju-wan le había dicho que
no era coreano de ultramar, sino que había vivido más tiempo en Corea. Verlo
usar expresiones tan naturales le hizo recordar sus antiguas conversaciones.
¿Pero por qué la voz de Ju-wan también sonaba
ronca? Se-jun trató de pensarlo, pero acabó cerrando los ojos. Intentó
autoconvencerse de que eran solo movimientos técnicos, pero a medida que las
manos bajaban hacia su entrepierna, le resultaba difícil mantener la calma.
Las manos con aceite resbalaban con suavidad
por su piel. Se-jun disfrutaba del masaje totalmente relajado.
“¿Qué tal el aroma? ¿No es muy fuerte?”.
“¿Un poco...?”.
“Hum”.
“Sinceramente, tu punto fuerte es que no
tienes aroma, Ju-wan”.
“¿Cómo?”.
“Mmm... como me lo has puesto a mí, ¿no tiene
mucho que ver con tu propio aroma? Pero antes dijiste algo muy tierno. Que
podías ‘emanar’ el aroma que me gustara...”.
“Que podía ‘vestirme’ con él”.
“¡Jajaja! Al decir ‘emanar’ pareces un poco
una mofeta”.
Al relajarse su cuerpo, su mente también se
soltó. Ju-wan hizo que Se-jun se pusiera de nuevo boca abajo y se concentró en
masajear la zona lumbar. Se-jun, que soltó aire por la presión, continuó la
conversación que creía terminada.
“De todos modos, contigo no tengo que preocuparme
por las feromonas ajenas... y como no eres Beta, entiendes cómo funcionan. Eso
me hace sentir muy cómodo”.
Las manos que masajeaban la zona de la cresta
ilíaca se detuvieron sospechosamente. Se-jun se despertó de golpe, temiendo
haber dicho algo inconveniente.
“¿Eh? ¿Acaso es un complejo para ti no tener
aroma? Si es así, lo siento, pero es lo que pienso”.
“.......”.
“Ah, pero es un poco raro que me pongas a mí
un aroma que te gusta a ti. El aroma deberías desprenderlo tú”.
Ante la falta de respuesta, Se-jun miró por
encima de su hombro para ver qué pasaba.
Y entonces... Kwon Ju-wan había abierto el
frasco de aceite por completo y lo estaba vertiendo sobre su propia clavícula.
El líquido dorado corría por su pecho musculoso, pasaba por sus abdominales y
llegaba hasta su pubis ahora liso.
“Te ves bi...”.
Se-jun no pudo terminar la frase por el peso
que se le vino encima. Ju-wan se pegó completamente a su espalda, moviéndose
como si quisiera aplicar el aceite recién derramado directamente con su propio cuerpo.
