Historia extra 1: La Primera Noche
Historia
extra 1: La Primera Noche
"Ah, estoy cansado".
Ju-ha se desabrochó la pajarita y se desplomó
en el sofá del salón.
"Mmm. Está mejor de lo que pensaba".
Con un cansancio evidente, Ju-ha recorrió con
la mirada el interior de la villa. Al parecer, la persona encargada del
mantenimiento se había esmerado mucho; no había nada dañado y la decoración
general era bastante buena. De hecho, para ser sincero, le gustaba muchísimo.
"¿Te gusta esta villa?"
Yoo-geon preguntó mientras se sentaba al lado
del exhausto Ju-ha. Ju-ha lo miró de reojo, luego alzó la vista hacia el techo
alto y respondió.
"Mentiría si dijera que no. Antes de
despertar como Esper, vivía en una casa minúscula, y al llegar al Centro
Central, compartía contigo una habitación que solo tenía dos camas".
Ante las palabras de Ju-ha, Yoo-geon recordó
el tiempo que pasaron juntos antes de conocer a Yoo-jun.
'Fui un idiota'.
Tras terminar su breve reflexión, Yoo-geon
acarició suavemente el rostro de Ju-ha con el dorso de la mano.
"Ah, ¿por qué dejé pasar a un tipo tan
jodidamente guapo?".
Yoo-geon habló como si no se entendiera a sí
mismo, mientras Ju-ha apartaba de un golpe la mano que jugueteaba con su cuello.
Ju-ha abrió la boca con una expresión que delataba que tenía mucho guardado.
"Oye, ¿eso fue 'dejar pasar'? Fue
ignorarme por completo. Me ignorabas aunque te hablara primero, y cuando te
decía algo realmente necesario, me mirabas con una cara de fastidio total.
Pedazo de maleducado".
Yoo-geon, sinceramente, no recordaba nada de
eso. En aquella época, ni siquiera registraba el hecho de haber conversado con
Ju-ha; simplemente no le interesaba.
Pero ahora que estaba aquí, deshaciéndose en
mimos y aferrándose a él, se daba cuenta de que la vida realmente es
impredecible.
"Perdón por ser un maleducado. No frunzas
el ceño en un día tan especial y relájate, ¿sí?"
"Ju-ha, ¿estás enfadado?"
Yoo-jun, que se había bañado primero y se
había puesto ropa cómoda, se sentó al otro lado de Yoo-geon y se acurrucó en
los brazos de Ju-ha.
Normalmente estarían ocupados cuidando a Yun y
Jun, pero la enfermera que los ayudó en el parto se ofreció a cuidarlos para
que los tres pudieran disfrutar de un tiempo a solas. Gracias a eso, podían
permitirse un momento de relax después de mucho tiempo.
"Estoy... enfadado. Jodidamente
enfadado".
Ju-ha, que iba a decir que no lo estaba,
aprovechó la oportunidad y cambió de opinión rápido. Ante sus palabras,
Yoo-geon puso una expresión de apuro; quería volver al pasado, agarrarse a sí
mismo por la solapa y sacudirse.
"Ju-ha hyung, de verdad lo siento, ¿eh?
¿Qué puedo hacer para que se te pase?".
Yoo-geon se hundió en el regazo de Ju-ha,
haciendo un gesto tierno que no pegaba nada con su complexión física. Al verlo
así, la comisura de los labios de Ju-ha se elevó.
"Si digo que te perdono, ¿harás cualquier
cosa que te pida?".
Ante el tono un poco más suave, Yoo-geon
asintió sin dudar, sin notar que Ju-ha lucía una sonrisa maliciosa. A diferencia
de Yoo-geon, que tenía la cabeza baja hundida en Ju-ha, Yoo-jun levantó la
vista y sus ojos se encontraron con los de él.
"Hyung, ¿quieres hacer algo divertido
conmigo?"
Ju-ha susurró suavemente al oído de Yoo-jun,
quien lo miraba sin entender qué planeaba. Yoo-jun se dio cuenta de que Ju-ha
estaba acorralando a Yoo-geon para gastarle una broma. Convencido de que Ju-ha
no engañaría a Yoo-geon con mala intención, Yoo-jun también sonrió y asintió.
Ju-ha, habiendo reclutado a Yoo-jun, endureció
su expresión y miró a Yoo-geon.
"Entonces, vas a hacer todo lo que yo
ordene. No puedes decir que no ni parar a la mitad. ¿Entendido?"
"Ya te dije que sí. ¿Qué piensas pedirme
que necesitas confirmarlo tantas veces?".
Yoo-geon pudo notar por su expresión que Ju-ha
tramaba algo. Sin embargo, Ju-ha siempre había sido una persona tan seria y
responsable que su vida parecía aburrida. Pensó que, por mucho que tramara
algo, no sería para tanto, así que asintió reafirmando su promesa.
* * *
"Ca-cariño... ¿esposo? No deberías
bromear con estas cosas. Hagamos otra cosa, ¿sí?".
Ju-ha llevó a Yoo-geon a la habitación bajo la
premisa de que cumpliría su palabra, lo empujó sobre la cama y se montó sobre
su cintura.
Ante su actitud proactiva, Yoo-geon sonrió
para sus adentros. Tenía pensado mimar a Ju-ha aunque no intentara estos trucos.
Al verlo actuar de forma tan "adorable", decidió que pasaría toda la
noche satisfaciendo a Ju-ha y a Yoo-jun.
Ju-ha, mirando la expresión transparente de
Yoo-geon, torció la boca en una mueca. Y entonces, usando su habilidad, bloqueó
ambas manos de Yoo-geon por encima de su cabeza.
"¿Eh? ¿Po-por qué las manos?".
Yoo-geon, que pensaba desnudar a Ju-ha y
Yoo-jun para acariciarlos con amor, puso una cara de desconcierto. Ju-ha
inmovilizó las manos de Yoo-geon con firmeza y usó su telequinesis para presionar
también sus pies, impidiéndole moverse.
"Te pregunto qué pasa, hablemos,
¿sí?".
Sintiendo que algo iba mal, Yoo-geon habló con
ansiedad, pero Ju-ha seguía en silencio. Su actitud firme ponía a Yoo-geon aún
más nervioso, ya que empezaba a intuir lo que Ju-ha pretendía.
Yoo-geon intentó liberar sus manos, pero era
imposible quemar con sus llamas una fuerza invisible que no tenía cuerpo
físico. Para liberarse, tendría que dejar a Ju-ha fuera de combate, algo que
jamás sería capaz de hacer.
Ante la acción de Ju-ha, más agresiva de lo
esperado, Yoo-jun miraba con preocupación por si terminaban peleando. Ju-ha,
para tranquilizarlo, besó suavemente la frente de Yoo-jun.
Al ver que Yoo-jun se calmaba, Ju-ha sonrió
levemente. Entonces, levantó una bolsa de papel que había escondido y volcó su
contenido sobre el abdomen de Yoo-geon.
Yoo-geon observó detenidamente los objetos que
rodaban sobre su vientre y la cama. Había gel, un plug anal, un plug
de cuentas y un pequeño y redondo vibrador.
"Ca-cariño, ¿esposo? Esto no es
necesario. Seguro que hay una forma mejor de que se te pase el enfado...
¡ah!".
Yoo-geon suplicó con una mirada desesperada.
Mientras tanto, Yoo-jun, que examinaba los juguetes esparcidos, tomó el
vibrador, lo encendió y lo acercó al pezón de Yoo-geon.
Ante el estímulo inesperado, a Yoo-geon se le
escapó un gemido. Yoo-jun, sorprendido por escuchar un sonido así de él por
primera vez, abrió mucho los ojos.
"¿Yoo-geon también siente placer en el
pecho?"
"¿Qué? No, no siento nada en absoluto.
Ju-ha, suéltame primero, ¿sí?".
Si Ju-ha fuera un Esper de bajo rango, su
habilidad se desvanecería al menor descuido. Pero Ju-ha era un Clase A con un
potencial cercano a Clase S. Por eso, aunque lo despojara de su ropa interior y
sujetara su pene para besarlo, la fuerza de la telequinesis que apresaba sus
muñecas no disminuía ni un poco.
"Cha Yoo-geon. El día que te clavaste en
mí por primera vez, quería despedazarte, ¿sabes?".
Yoo-geon no respondió nada a las palabras de
Ju-ha, quien hablaba mientras besaba su virilidad tras haberlo desnudado. No
quería empeorar la situación provocándolo, y guardaba la esperanza de que, si
se mostraba vulnerable, el tierno corazón de Ju-ha se apiadaría de él y lo
soltaría.
Ju-ha, sin saber o sin importarle lo que
Yoo-geon sentía, continuó moviendo su mano arriba y abajo sobre el pene de él
mientras seguía hablando.
"Pero ahora he descubierto un tipo de
placer diferente y no sabes lo feliz que me hace. Puedo ser amado por ti y por
hyung al mismo tiempo. Por eso, yo también quiero que tú sientas la felicidad
que yo siento".
Yoo-geon sudó frío al escuchar las palabras de
Ju-ha, que resultaron ser justo lo que temía.
Yoo-jun, que escuchaba en silencio, también
sintió el deseo de intentar penetrar a Yoo-geon por una vez. Él, que nunca
cedía el control durante el sexo, ahora estaba inmovilizado por Ju-ha, luciendo
una expresión de ansiedad que resultaba bastante adorable.
"Yo también estoy de acuerdo con Ju-ha.
Yoo-geon, no solo nos des amor, me gustaría que también lo recibieras. Así como
tú nos haces sentir bien, nosotros también podemos hacértelo a ti".
Yoo-geon esperaba desesperadamente que Yoo-jun
detuviera al desbocado Ju-ha, pero se desesperó al ver la sonrisa suave con la
que lo miraba.
"Joder, Ju-ha. ¿Cariño? Te dije que
pararas. Te estoy suplicando y diciendo que me equivoqué, ¿sí?"
"Cariño, ¿de verdad crees que estoy
enojado? Solo estaba fingiendo, así que no te preocupes y déjamelo todo a mí,
¿entendido?"
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Ignorando olímpicamente las súplicas
desesperadas de Yoo-geon, Ju-ha tomó el gel y lo vertió sobre su pene.
"Ah... joder... ¿de verdad vas a hacerlo,
Seo Ju-ha?"
"Tenemos que celebrar nuestra primera
noche, y como tú eres el único 'virgen' aquí en este sentido, es obvio que te
toca".
"¿Qué clase de lógica de mierda es esa...
¡ah!"
Tras vaciar media botella de gel, Ju-ha
levantó las piernas de Yoo-geon y deslizó un dedo en su estrecho y cerrado
orificio. Aquel lugar, que nunca había sido usado, apretaba su dedo como si
quisiera cortarlo, y las paredes internas estaban tan cerradas que incluso
tragar un solo dedo parecía una tarea titánica.
"¡Seo Ju-ha, Seo Ju-ha! ¡Maldita sea...
para! ¡Te digo que no puedo sentir nada por ahí!"
"A mí también me dolió muchísimo al
principio. Pero uno se acostumbra a medida que lo hace. Hoy es nuestra primera
noche, así que no te preocupes, te domaré hasta que puedas sentir placer y
luego te clavaré la mía".
"Yoo-geon, ¿quieres que te ayude para que
no sea tan difícil?"
Yoo-jun, que observaba a los dos, empezó a
sentirse excluido. Al darse cuenta de que Yoo-geon no podía oponer resistencia,
se quitó los pantalones y la ropa interior y se montó sobre él.
Yoo-geon pensó que Yoo-jun se montaría para
intentar penetrarlo directamente, pero se quedó atónito cuando vio los
genitales de Yoo-jun justo frente a su cara. Con voz mimosa y frotándose contra
su rostro, Yoo-jun ordenó:
"Yoo-geon, abre la boca y chúpame el
pene. Yo también te la chuparé a ti".
En medio de la confusión por lo que sentía
atrás, Yoo-geon no tenía cabeza para lamer a Yoo-jun. Intentó negarse, pero
Yoo-jun frotaba su pene contra sus labios intentando forzar la apertura.
Mientras Yoo-geon mantenía la boca cerrada esperando que desistiera, Ju-ha
añadió otro dedo y lo hundió.
"¡Ahhh!"
Aprovechando el gemido de dolor, el pene de
Yoo-jun entró a la fuerza en su boca abierta.
"¡Ugh!"
La virilidad de Yoo-jun llegó hasta el fondo
de su garganta, provocándole una arcada instantánea. Yoo-geon forcejeó
intentando quitarse a Yoo-jun de encima, pero con las extremidades
inmovilizadas por la telequinesis, sus movimientos eran inútiles. Yoo-jun, a
pesar de ver las arcadas de Yoo-geon, no parecía tener intención de retirarse;
al contrario, comenzó a lamer el pene de Yoo-geon que tenía frente a él.
"¡Ahhh...!"
Habían pasado meses sumergidos en la crianza y
los preparativos de la boda, sin tiempo para desahogar sus deseos. Debido a
eso, la cintura de Yoo-jun reaccionaba saltando ante el más mínimo estímulo.
"¿Te gusta que hyung te la lamba? Pero no
aprietes tanto atrás, ¿quieres? Ya de por sí eres estrecho y siento que no me
alcanzará toda la noche para dilatarte".
Yoo-geon quería decir: 'No te tomes esa
molestia y detente', pero su boca estaba ocupada por Yoo-jun. El pene del
Omega no era tan grande como para llenar toda su boca, pero cada vez que
Yoo-jun movía la cadera hacia adelante y hacia atrás, el glande presionaba su
lengua y llegaba a su garganta, provocándole una tortura sensorial.
Mientras Yoo-geon lidiaba con las náuseas,
Ju-ha seguía moviendo los dedos en forma de tijera para expandir la entrada.
Ju-ha pensó que, si hubiera hecho esto antes de enamorarse de Yoo-geon,
probablemente lo habría penetrado sin tanto cuidado. Recordar cómo Yoo-geon lo
forzaba al principio le traía sentimientos de injusticia, pero no pensaba
cobrárselo ahora con rencor. Solo quería que pagara un pequeño precio para
disipar cualquier rastro de resentimiento del pasado.
Hoy era el día de su boda, un nuevo comienzo
para los tres.
"¡Mmm! Ah..."
Ju-ha separó los dedos dentro de Yoo-geon y
vertió el resto del gel frío directamente en la abertura.
"¡¡Ah!!"
Al sentir el gel helado entrando de golpe en
su interior caliente, Yoo-geon se estremeció violentamente. Ju-ha tiró la
botella vacía a la cama y volvió a hundir sus dedos profundamente. El sonido
húmedo de la fricción llenó los oídos de Yoo-geon mientras su interior
"devoraba" los nudillos de Ju-ha. El gel frío pronto se calentó con
su temperatura corporal y comenzó a filtrarse, derretido, por entre sus
piernas.
La sensación de humedad era sumamente incómoda
para él. Yoo-geon se sentía miserable: babeando por el pene de Yoo-jun en su
boca, con el orificio trasero siendo invadido y su propia virilidad siendo
succionada por Yoo-jun, soltando gemidos patéticos.
"Te prometí que te dilataría bien".
Ju-ha retiró los dedos lentamente y miró a
Yoo-geon, pero este no podía responder con la boca llena. Entonces Ju-ha tomó
el plug de cuentas, lamió cada esfera para humedecerla y comenzó a introducir
la primera cuenta lentamente.
"¡Mmm! ¡Ah!"
"¡Ay! Yoo-geon, ¿por qué me
muerdes...?"
Sorprendido por la entrada de un objeto
extraño diferente a los dedos, Yoo-geon mordió inconscientemente el pene de
Yoo-jun que tenía en la boca. No fue tan fuerte como para herirlo, pero al ser
un lugar sensible, a Yoo-jun se le saltaron las lágrimas.
"Hyung, ¿te duele mucho?"
Ju-ha lamió las lágrimas de Yoo-jun intentando
consolarlo, y Yoo-jun se frotó contra su mejilla como un niño pequeño.
"Duele, Ju-ha, hazme 'sana sana'. Que no
me duela".
Ante el capricho de Yoo-jun, Ju-ha asintió.
Antes de tener a los bebés, Yoo-jun siempre actuaba como el mayor, de forma
madura, pero desde el embarazo se había vuelto experto en ser mimado. Ju-ha
encontraba adorable esa nueva faceta.
Yoo-jun se levantó, dejando el cuerpo de
Yoo-geon entre sus piernas, y puso su pene —ahora algo blando por la sorpresa—
frente a los labios de Ju-ha.
'¿Y pensar que esto se ponía tan grande?'.
A Ju-ha aún le costaba creer que ese pene de
apariencia tierna y poco vello fuera capaz de hacerlo perder el juicio cuando
lo penetraba. Ju-ha sacó la lengua y comenzó a lamer el glande.
"Ah... ¡mmm!"
Aunque Yoo-jun acababa de estar en la boca de
Yoo-geon, aún no había eyaculado, y con el estímulo de Ju-ha, su virilidad se
endureció al instante. Ansioso por más, Yoo-jun agarró la cabeza de Ju-ha con ambas
manos y hundió su pene profundamente en su boca.
Ju-ha, ahora totalmente familiarizado con la
sensación de recibir el pene de un hombre en su boca, abrió la garganta para
aceptar a Yoo-jun hasta lo más profundo.
Repitió el movimiento de succionar y expulsar,
moviendo la cabeza con ritmo. Debido a la presión de los labios de Ju-ha y la
forma en que su garganta lo envolvía, Yoo-jun sintió que su virilidad se
calentaba tanto que estaba a punto de alcanzar el clímax.
Mientras Ju-ha se esmeraba con Yoo-jun, no
olvidaba seguir empujando las cuentas del plug dentro de Yoo-geon.
Cuando la tercera cuenta entró, Yoo-geon frunció el ceño con ferocidad y se
mordió el labio con fuerza.
"Seo Ju-ha... ¡ah! Te digo que... no
tengo talento para sentir nada por atrás... ¡ugh!".
Yoo-geon hablaba entre dientes, reprimiendo
gemidos de dolor, pero Ju-ha no le prestaba atención ni le respondía,
concentrado como estaba en Yoo-jun. La falta de respuesta empezó a poner
ansioso a Yoo-geon.
Aunque por orgullo le decía a Ju-ha que no
sentía nada, la realidad era que las cuentas, al rozar sus paredes internas, le
provocaban una sensación extraña y placentera que lo tenía sumido en la
confusión. Nunca imaginó que él, siendo un Alfa, podría sentir algo así. Ju-ha
lo hacía, sí, pero Ju-ha era un Beta. Él, en cambio, era un Alfa, el escalón
más alto en la jerarquía. El concepto de un Alfa sintiendo placer anal era algo
de lo que jamás había oído hablar.
Tenía que convencer a Ju-ha de sacar esa maldita
cosa de su interior. De lo contrario, los gemidos patéticos que estaba
conteniendo con todas sus fuerzas terminarían por estallar.
Yoo-jun, que se había dejado llevar por los
movimientos de Ju-ha, sintió que la eyaculación era inminente. Por instinto, sujetó
con fuerza la cabeza de Ju-ha y movió la cadera, hundiéndose profundamente en
su boca.
Ante la invasión brusca de Yoo-jun, Ju-ha
apretó la mano inconscientemente, empujando no solo una cuenta más, sino
también sus propios dedos dentro de Yoo-geon.
"¡Ahhh!"
La espalda de Yoo-geon se arqueó violentamente
al ser invadido por las cuentas y los dedos simultáneamente. En ese mismo
instante, una pequeña cantidad de semen brotó de su pene, manchando su traje de
gala.
La presión sobre su próstata había sido demasiado
directa. Yoo-geon estaba en shock; era la primera vez que experimentaba placer
prostático. Sus ojos bien abiertos temblaban y sus labios se movían sin poder
articular palabra.
Ju-ha, incapaz de notar la eyaculación de
Yoo-geon porque aún tenía la boca ocupada con Yoo-jun, empujó una cuenta más.
Las esferas dentro de él chocaron entre sí con un sonido sordo, amontonándose y
frotando sin cesar sus paredes internas y su próstata.
"¡Ah! ¡Mierda! ¡Seo Ju-ha! ¡Para! ¡Joder,
te digo que pares!".
Yoo-geon llamó a Ju-ha desesperadamente,
sintiendo que eyacularía de nuevo con cada nueva cuenta que entrara. Sin
embargo, Ju-ha no estaba en condiciones de escucharlo, ya que Yoo-jun, en pleno
clímax, estaba embistiendo su boca de forma desordenada. Aunque, de haberlo
escuchado, probablemente no habría cambiado nada.
Yoo-jun, con el rostro encendido y el ceño
fruncido, se hundió hasta la raíz en Ju-ha mientras su cuerpo temblaba. El
semen fluyó directamente hacia la garganta de Ju-ha, quien lo tragó todo por
reflejo.
Justo antes de recibir la descarga de Yoo-jun,
Ju-ha terminó de introducir todas las cuentas del plug en Yoo-geon y
bloqueó la entrada con sus dedos para que no se salieran.
Yoo-geon echó la cabeza hacia atrás con una
expresión de agonía ante la sensación de las cuentas rodando y amontonándose en
su vientre. A pesar de haber bajado la guardia para ser amado por ellos, su
orgullo de Alfa permanecía intacto. Él, un Clase S, el epítome de la fuerza,
estaba ahora con un juguete dentro, soltando semen como un animal en celo por
el simple roce de unas cuentas. Se sentía tan humillado que le castañeaban los
dientes.
Ju-ha notó esa humillación, pero también
sintió el amor de Yoo-geon al ver que, a pesar de herir su orgullo, no lo
rechazaba. Tras soltar el pene de Yoo-jun, Ju-ha —con la boca aún manchada con
el semen de este— envolvió la virilidad de Yoo-geon.
Debido al estímulo simultáneo en ambos
extremos, la cadera de Yoo-geon saltó con violencia. De su boca escapó un
gemido denso y lúbrico como nunca antes se había escuchado.
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"Ah... joder... Ju-ha... ¡mmm!".
Estimulado por los gemidos de Yoo-geon, Ju-ha
besó la rodilla de Yoo-jun, que aún estaba frente a él, y deslizó sus labios
hacia su entrepierna. Yoo-jun acarició el cabello de Ju-ha mientras lo miraba
con ojos cargados de deseo.
"¿Por qué? ¿Qué quieres que haga hyung
para que me pongas esa cara tan bonita?".
Ju-ha lamió el fluido preseminal que Yoo-jun
había dejado tras su eyaculación y, con la lengua húmeda, habló:
"Hyung... penetramd".
Yoo-jun levantó el mentón de Ju-ha y deslizó
sus dedos en la boca que acababa de lamerlo.
"Ju-ha, ¿qué voy a hacer contigo si te
gusta usar más la parte de atrás que a mí, que soy un Omega?".
"Ustedes dos me hicieron así. Hicieron
que cada vez que me excito quiera ser penetrado. Me embistieron sin descanso
hasta dejarme así, así que no hables como si fuera mi culpa".
Yoo-jun encontró adorable la forma en que
Ju-ha suplicaba y se sonrojaba. Besó su frente y se posicionó detrás de él.
Ju-ha, por su parte, elevó la cadera y volvió a tomar el pene de Yoo-geon en su
boca.
"¡Ah! Ju-ha, yo... yo puedo penetrarte,
¿por qué... ah... hacemos esto? ¡Ugh!".
Yoo-geon intentaba razonar mientras miraba a
Ju-ha, pero no obtenía respuesta. En su lugar, Ju-ha agitó los dedos que aún
tenía dentro de él, obligándolo a reprimir gemidos.
Detrás de Ju-ha, Yoo-jun desabrochó su traje y
le quitó los pantalones y la ropa interior de un tirón. La prenda estaba
manchada por el fluido de la excitación. Yoo-jun lamentó no poder ver el pene
de Ju-ha palpitando desde esa posición, pero el orificio abierto y anhelante
era suficiente recompensa. Separó sus nalgas con ambas manos y hundió su lengua
en la abertura.
"¡Ah!"
Ju-ha tembló ante la sensación familiar pero
siempre intensa, dejando escapar un gemido entre los labios que envolvían a
Yoo-geon. Por la sorpresa, sus dientes rozaron levemente a Yoo-geon, pero el
placer que sentía atrás era tal que apenas lo notó.
Ju-ha frotó el glande de Yoo-geon contra su
paladar, que era su zona erógena personal. Mientras él succionaba con fervor,
Yoo-geon retorcía la cintura soltando gemidos húmedos, incapaz ya de
contenerse, aunque creyera que lo estaba haciendo.
Yoo-jun, tras dilatar el orificio de Ju-ha con
la lengua y los dedos, se despojó de su propia ropa interior, arrojándola al
suelo de la habitación.
"Ju-ha, ya está listo. Voy a
entrar".
Yoo-jun susurró con aliento caliente cerca de
su oído. Al oírlo, Ju-ha soltó el pene de Yoo-geon y dijo: "Espera".
Ju-ha se incorporó y retiró los dedos del
interior de Yoo-geon con un sonido lúbrico y húmedo.
Yoo-geon volvió a sentir esa punzada de
humillación y apretó los dientes con fuerza.
Ju-ha lo miraba desde arriba, curvando la
comisura de sus labios en una sonrisa de suficiencia. Entonces, sujetó el mango
del plug de cuentas que había introducido y, sin previo aviso, lo extrajo de un
solo tirón.
"¡¡Ahhhgh!!"
Las cuentas que llenaban su interior chocaron
entre sí ante la fuerza externa, moviéndose de forma errática y frotando
violentamente su próstata. Al salir todas de golpe, la cabeza de Yoo-geon se
echó hacia atrás y su espalda se arqueó en un ángulo imposible.
Un gemido profundo escapó de su garganta
mientras un espeso chorro de semen salpicaba su frac de gala. Con el traje
manchado y la mirada perdida, Yoo-geon parecía la viva imagen de una novia
ultrajada en su noche de bodas.
"Yoo-geon, estás jodidamente sexy."
Yoo-geon alzó la vista hacia Ju-ha, quien
hablaba mientras desabrochaba uno a uno los botones del frac ensuciado. El
entrecejo de Yoo-geon estaba fruncido por la mezcla de dolor y placer residual
tras la extracción. Sus ojos, medio entornados por la intensidad de la
descarga, finalmente enfocaron los de Ju-ha.
'Hah.'
Yoo-geon tenía sentimientos encontrados.
Aunque había decidido rendirse y aceptar lo que viniera, ver el tamaño de lo
que Ju-ha pretendía introducir —casi tan grande como el suyo propio— hizo que
la sangre se le helara.
Ya no le quedaba orgullo. No valía la pena
aferrarse a una dignidad insignificante si eso significaba terminar desgarrado.
Sabía que, aunque ocurriera lo peor, el guiding de Yoo-jun lo dejaría como
nuevo en segundos, lo que significaba que Ju-ha no se detendría hasta quedar
satisfecho.
'Pero... esto es mi karma.'
Incluso sumido en el miedo, Yoo-geon recordó
sus acciones pasadas. Estaba recibiendo exactamente lo que él mismo había sembrado.
Aunque desde que se dio cuenta de sus sentimientos por Ju-ha no había vuelto a
ser cruel, lamentaba profundamente el dolor que le causó antes. Si ser poseído
por Ju-ha era el precio para limpiar su pasado, le parecía un intercambio
justo.
Antes de que Ju-ha dijera nada, Yoo-geon abrió
las piernas por voluntad propia. Ju-ha, que estaba preparado para usar su
telequinesis y forzar la apertura, se sorprendió ante la sumisión.
"No lo metas de golpe, hazlo despacio...
¿Bueno, cariño? ¿Eh?" suplicó Yoo-geon.
Ju-ha se quedó atónito un momento antes de que
una expresión de puro deseo masculino nublara su rostro. Presionó los muslos de
Yoo-geon hacia abajo, abriéndolos aún más.
"¡Ugh! ¡No soy tan flexible! ¡Seo Ju-ha!
Cariño... ¡ah! ¡Joder! ¡Duele! ¡Dije que duele! ¡Ah!"
Gritó Yoo-geon mientras Ju-ha empujaba. Con
solo la punta dentro, Yoo-geon ya se retorcía de dolor.
"¡Maldita sea, relájate! ¡Tú eras el
primero en decirme que me soltara y ahora estás tan tenso que parece que vas a
cortarme!"
"¡Ah! ¡Joder... no es que... quiera estar
así...! ¡Es que duele mucho... sniff!" sollozó Yoo-geon. Recordaba cómo
Ju-ha terminaba soltando gemidos dulces después de un rato, y esperaba que para
él fuera igual si logra aguantar el inicio. Pero su cuerpo, que jamás había
sido profanado, luchaba por expulsar al invasor apretando las paredes internas.
"Ju-ha, ¿cuánto más tengo que esperar?
¿Eh? ¿Vas a divertirte con Yoo-geon y dejarme a mí de lado?".
Esperaba impaciente detrás de Ju-ha,
frotándose contra él con voz ansiosa.
Ju-ha le dedicó una sonrisa tenue a Yoo-jun.
Con una mano sujetó la cadera de Yoo-geon y con la otra comenzó a masturbarlo
con fuerza.
"Ah... hah... ¡mierda! No... no me toques
ahí ahora..." suplicaba Yoo-geon, pero bajo el tacto de Ju-ha, su interior
empezó a ceder.
Sintiendo que las paredes que antes lo
atenazaban ahora se relajaban por el placer, Ju-ha supo que era el momento de
hundirse hasta el fondo. Pero justo cuando iba a dar la estocada final, Yoo-jun
se adelantó y lo penetró a él sin previo aviso.
El impacto fue tal que, por pura reacción
física, Ju-ha se hundió con violencia dentro de Yoo-geon.
La cabeza de Yoo-geon volvió a caer hacia
atrás y otra descarga de semen cubrió esta vez su abdomen.
"Hah... te dije... que no... de golpe...
¡ah!".
"Hah... no... no he sido yo... ¡ah!
Hyung... hah.".
Yoo-jun, que no había podido desahogarse
durante el embarazo, estaba fuera de sí por el placer. Ni siquiera escuchaba lo
que decían; solo podía mover las caderas frenéticamente. Con cada embestida de
Yoo-jun desde atrás, Ju-ha era empujado más y más profundo dentro de Yoo-geon.
Yoo-geon sentía su próstata siendo machacada
una y otra vez. A pesar de haber eyaculado dos veces seguidas, una nueva oleada
de calor empezó a acumularse en su bajo vientre. Intentó morderse los labios
para no gritar, pero tras ser "abierto" de esa forma, el autocontrol
era imposible.
Ju-ha, a pesar de estar sumido en el placer de
ser poseído por Yoo-jun, miró el vientre de Yoo-geon y sonrió. Liberó una de
las manos de Yoo-geon y la puso sobre su propio abdomen.
"Esto es... ¿qué...?"
Bajo su palma, podía sentir perfectamente el
bulto de la virilidad de Ju-ha entrando y saliendo de él.
"¿Lo sientes? ¿Sientes cómo mi pene te
llena?"
"Hah... lo siento demasiado bien. Pero
cariño... después de esto... ¡ah!... cuando sea mi turno de nuevo... no sé si
podré perdonarte que jueues así conmigo, ¿eh?"
Amenazó Yoo-geon a medias, pero Ju-ha solo se
rió de él con el rostro encendido de lujuria.
"No sería justo que yo fuera el único.
Vamos a estar juntos toda la vida, así que todo debe ser equitativo."
Al oír eso, Yoo-geon miró a Yoo-jun, que
seguía embistiendo a Ju-ha con frenesí, y palideció. Habían decidido no
discriminar por castas, pero en su mente, un Omega siempre era quien recibía.
No por ser inferior, sino por la lógica biológica de recibir la semilla del
Alfa. Jamás había oído de un Alfa siendo penetrado por un Omega. Si eso ocurría
hoy, sería el primer Alfa en la historia en ser poseído por un Omega. La idea
era humillante.
Yoo-geon quiso resistirse, pero su mano libre
volvió a ser inmovilizada por la telequinesis. Fue embestido una y otra vez
hasta que su interior quedó completamente dócil. Perdió la cuenta de cuántas veces
eyaculó mientras su próstata era castigada por Ju-ha.
Cuando los tres estaban al borde del
agotamiento y el interior de Ju-ha estaba lleno del semen de Yoo-jun, Ju-ha
giró la cabeza y besó la mejilla de este último.
"Hyung, ¿hacemos eso que nunca hemos
probado?"
"¿Qué cosa?"
Yoo-jun, encendido por el deseo, devolvió el
beso a Ju-ha mientras esperaba una respuesta.
Ju-ha, encontrando a Yoo-jun absolutamente
adorable, acarició su mejilla con ternura y le susurró al oído su plan. Al
escucharlo, los ojos de Yoo-jun se abrieron de par en par, mirando a Ju-ha como
si preguntara si realmente estaba bien llegar tan lejos. Ju-ha asintió,
confirmando que hablaba en serio.
Aunque Yoo-jun no estaba seguro de si
funcionaría, sintió que si no lo intentaba ahora, nunca tendría otra
oportunidad. Lentamente, comenzó a retirar su pene del interior de Ju-ha.
"Hah..."
NO
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Cuando la plenitud que lo habitaba
desapareció, el semen acumulado en el interior de Ju-ha se desbordó, manchando
las sábanas. Su orificio, que había estado engullendo ávidamente a Yoo-jun
durante tanto tiempo, se contrajo y se dilató rítmicamente, como si suplicara
ser llenado de nuevo.
Sin embargo, Ju-ha ignoró las demandas de su
propio cuerpo. Se incorporó y abrazó a Yoo-geon, quien yacía exhausto y
jadeante. Colocó las manos de Yoo-geon, aún inmovilizadas, sobre sus propios
hombros.
"Hah... Seo... Seo Ju-ha. Ya no puedo
más... detengámonos aquí. ¿Eh? Ya dije que lo siento..."
"Te he dicho varias veces que no es
porque esté enfadado. Hagámoslo una última vez y terminamos. ¿De acuerdo?"
Ju-ha consoló a Yoo-geon, dándole palmaditas
suaves en la espalda mientras este se quejaba como un niño, a pesar de su gran
tamaño. Mientras tanto, Yoo-jun se posicionó detrás de Yoo-geon y deslizó su
pulgar en la abertura que aún contenía el pene de Ju-ha.
"¡Ah! Ca-cariño... ¿qué haces? ¿Por qué
metes el dedo ahí...?"
"Shhh... quédate quieto, Yoo-geon. Si
aguantas un poco, te sentirás mucho mejor que ahora".
Ju-ha habló con una voz tan suave como si
estuviera arrullando a los pequeños Yun y Jun, pero sus palabras no calmaron a
Yoo-geon. Toda su atención estaba centrada en su parte de atrás, aterrado por
lo que ese dedo —y lo que vendría después— pretendía hacer.
"Ju-ha, con lo tuyo ocupando el lugar no
queda espacio, ¿realmente entrará lo mío también?"
"Está bien dilatado, así que entrará. Y
aunque se desgarre un poco, al estar en contacto contigo, sanará de inmediato.
¿Verdad, cariño?"
Para Yoo-geon, la voz de Ju-ha en su oído ya
no sonaba dulce, sino aterradora.
"¡Mmm! No... eso no... por favor...
no..."
Yoo-geon, que había decidido aceptar su
destino, comenzó a forcejear de nuevo, intentando expulsar a Ju-ha de su
interior. Pero con pies y manos atados, era imposible. Yoo-jun retiró el dedo y
comenzó a frotar su virilidad contra la entrada, que ya estaba dilatada al
límite.
"Hyung... esposo... por favor, no lo
hagas. De verdad, no... ¡¡AHHHG!!"
A pesar de las súplicas desesperadas, Yoo-jun
forzó la apertura con sus dedos y hundió su pene en el interior inflamado y
enrojecido de Yoo-geon.
"¡Hah! ¡Joder! ¡Mierda! Siento que... voy
a... ¡ah!"
Ante el dolor de sentir que su cuerpo se
partía en dos, Yoo-geon echó la cabeza hacia atrás, lanzando un grito de agonía
al aire. La sensación de ser invadido por Yoo-jun era nítida y brutal; sintió
claramente cómo su entrada se desgarraba. Temblando por el dolor insoportable,
hundió el rostro en el hombro de Ju-ha.
"Lo siento, Yoo-geon. Pero... ah... esto
se siente demasiado bien. Te daré un guiding perfecto cuando terminemos... solo
aguanta un poco... ¿sí?"
El estímulo de las paredes internas apretando
su pene mientras este se frotaba contra el de Ju-ha dentro de Yoo-geon era una
sensación tan nueva y abrumadora que Yoo-jun perdió los estribos. Ju-ha también
sentía que el roce entre ambos penes dentro de Yoo-geon lo llevaría al clímax
en cualquier segundo.
"¿Por qué... por qué llegan a esto...?
¡Mierda! ¿Es una venganza? ¿Me están cobrando todo lo que les hice...?
Entonces... podrían haberlo hecho otro día. Saben cuánto me esforcé por hoy...
solo quería verlos felices a ti y a hyung... de verdad, se pasaron de la
raya..."
Yoo-geon finalmente dio voz a la angustia que
sentía desde que Ju-ha lo inmovilizó. Sabía que se había equivocado en el
pasado y que les había hecho cosas imperdonables. Estaba dispuesto a aceptar
cualquier castigo, pero deseaba con toda su alma que ese día no fuera el de su boda.
Sabía mejor que nadie que su relación no era
"normal" ante los ojos del mundo. Por eso, inicialmente quiso una
boda sin invitados, para evitar que Ju-ha o Yoo-jun salieran heridos. Sin
embargo, ver a los compañeros del hospital celebrando con ellos le hizo sentir
que les había regalado un recuerdo precioso, y se sintió orgulloso. Ver que
ahora lo trataban así, después de tanto esfuerzo, le dolía en lo más profundo
del corazón.
Al escucharlo, Ju-ha sintió una punzada de
arrepentimiento. Su intención era cerrar las heridas del pasado hoy mismo para
empezar de cero, pero no midió que esto pudiera herir emocionalmente a
Yoo-geon. Sabía bien que Yoo-geon no había dormido bien preparando cada detalle
de la boda.
Ju-ha desactivó su habilidad, liberando las manos
y pies de Yoo-geon. Luego, tomó el rostro lloroso del Alfa entre sus manos,
besó sus párpados húmedos y lamió sus lágrimas.
"No sabía que te sentirías tan mal. Lo
siento. Pero, Yoo-geon, piensa que esto hará que nuestro amor sea más profundo.
Ahora tú también puedes recibir amor de nosotros dos. Sé que tu orgullo como
Alfa es importante, pero entre esposos, ¿qué importa eso? Si podemos amarnos
más, ¿no es mejor?"
Yoo-geon sintió que estaba siendo manipulado
por las palabras de Ju-ha, pero terminó asintiendo. Yoo-jun, desde atrás, besó
su nuca y habló:
"Vivamos los tres así, amándonos y siendo
felices para siempre. Los amo, Yoo-geon, Ju-ha".
Yoo-geon asintió también a las palabras de
Yoo-jun. Como si fuera una señal, ambos comenzaron a embestir frenéticamente,
frotando sus penes uno contra otro dentro del cuerpo de Yoo-geon.
Era difícil procesar a uno, pero tener a dos
hombres frotándose, rozando sus paredes internas y machacando su próstata hizo
que Yoo-geon perdiera la cordura por completo.
Cuando finalmente recuperó un poco el sentido,
notó una cantidad ingente de semen sobre su abdomen. Por el volumen, parecía
que incluso habían llegado al knotting mientras él estaba ausente por el
placer.
'Ya es de noche...'
Habían estado en ello tanto tiempo que el
atardecer había dado paso a una oscuridad total. Ju-ha y Yoo-jun se habían
quedado dormidos. En algún momento de la sesión, Yoo-geon debió desmayarse, y
ahora sus penes ya no estaban dentro de él.
Yoo-geon besó las frentes de sus dos esposos y
se dirigió al baño. Parecía que alguien lo había limpiado superficialmente con
una toalla húmeda, pero él sentía la necesidad de lavarse por dentro.
"Hah."
El agua caliente que caía sobre su cabeza
parecía relajar su cuerpo entumecido. Bajo el chorro de agua, Yoo-geon llevó su
mano hacia atrás y deslizó sus dedos en su orificio, que aún permanecía
abierto. Al separar las paredes para dejar salir el contenido, el semen
restante fluyó por sus muslos.
"Hah..."
Aunque Yoo-geon se había jurado a sí mismo que
esta sería la última vez y que nunca más permitiría que lo penetraran, mientras
se limpiaba, sintió un eco de ese anhelo profundo en su interior. Apoyó la
frente contra la pared y cerró los ojos con fuerza, intentando ignorar la sensación,
pero el recuerdo del placer estaba grabado a fuego.
Yoo-geon tuvo el presentimiento de que, la
próxima vez, quizás sería él mismo quien abriría las piernas para ellos.
