Epílogo

 


Epílogo

Había pasado un mes desde aquel día. Dicen que los suins son mucho más resistentes que los humanos, y resultó ser cierto, pues Nam Do-geon y Yoon Shin-woo se recuperaron tan rápido que parecía que nunca hubieran estado heridos. Shin-woo, cuyas heridas sanaron sin dejar rastro, venía a menudo a visitar a Do-geon, quien ya se había instalado a vivir en la casa de Seung-hyung.

A veces traía todo tipo de guarniciones, otras venía a hacer tareas del hogar sin que nadie se lo pidiera, y cada día revisaba la cantidad de polvo para té que le había traído a Seung-hyung; se aseguraba de que lo disolviera en agua caliente para beberlo. Si veía que la cantidad no disminuía, él mismo hervía el agua y echaba el polvo generosamente para obligarlo a tomarlo.

Por otro lado, Nam Woo-geon había dejado Corea para organizar su vida en el extranjero. Al parecer, se fue casi expulsado por órdenes de su madre, quien le prohibió regresar por un buen tiempo. Seung-hyung también conoció a los padres de Do-geon el día que este recibió el alta, y se sentaron a tomar el té de manera natural.

Como Do-geon se había lesionado por su culpa, Seung-hyung pidió permiso en la carnicería para ausentarse y cuidarlo. Durante ese tiempo, Do-geon se pegó a él como un chicle, mostrándole un afecto excesivo. Al ver cómo su hijo solo tenía ojos para Seung-hyung, sus padres no mencionaron nada sobre una ruptura. Al menos, debieron pensar que no podrían pedir algo así durante el próximo año.

De cualquier forma, ellos se disculparon con Seung-hyung por lo que hizo Woo-geon. Explicaron que aquel día, Woo-geon obligó a Do-geon a ir a esa reunión de suins con la intención de asustar a Seung-hyung para que terminaran. Había confiscado el teléfono de Do-geon para dárselo a la jauría y ganar tiempo, pero todo se salió de control cuando Shin-woo vio a Seung-hyung siendo secuestrado y decidió seguirlos.

Además, cuando Do-geon se dio cuenta de que había perdido su teléfono e intentó contactarlo, notó que el de Seung-hyung estaba apagado. Fue entonces cuando llamó a Shin-woo y se enteró de que estaba en peligro. Woo-geon también se percató de que Do-geon había desaparecido y, como conocía el escondite de aquella jauría, llegó justo a tiempo para rescatarlos.

Al enterarse de todos los detalles, Seung-hyung se sintió aliviado. Al final, esa crisis sirvió para conocer la sinceridad de cada uno y resolver los problemas de un solo golpe.

"Ah, ugh. Ah... ah."

Y ahora, estaban resolviendo paso a paso el problema que tenían con el sexo. Aunque ambos sentían deseo, la duda los hacía vacilar, por lo que llevaban más de un mes sin tener relaciones. Debido a eso, Seung-hyung eligió un método: usar uno de los juguetes que Shin-woo le había comprado.

"Abre las piernas."

Do-geon movió sus orejas con nerviosismo mientras masajeaba los muslos de Seung-hyung. El vibrador insertado profundamente en su interior estimulaba su punto sensible sin descanso; Seung-hyung intentaba cerrar las piernas por la tensión, lo que impacientaba a Do-geon. Mirándolo, Seung-hyung abrió las piernas lentamente.

Al bajar la vista hacia su entrepierna, Do-geon tragó saliva y se inclinó para depositar un beso en su bajo vientre. Sentir sus labios suaves rozando esa zona tensa hizo que Seung-hyung se estremeciera. Soltó un gemido contenido y Do-geon continuó besándolo hasta que acercó su boca al pene de Seung-hyung, que ya goteaba líquido preseminal.

"Ha... ah."

Do-geon levantó el pene de Seung-hyung contra su vientre y besó también sus testículos. Seung-hyung se retorcía ante los besos frenéticos y, al contraer los músculos de su entrada, sintió con más fuerza la vibración del juguete, haciéndolo temblar. Sus paredes internas ardían, volviéndose extremadamente sensibles.

"Ah, Do-geon. ugh."

Do-geon sacó la lengua y lamió el pene de Seung-hyung con avidez. Debido a la excitación, su lengua también había cambiado, volviéndose áspera al recorrer el cuerpo cavernoso, lo que intensificaba el estímulo. Seung-hyung sintió una descarga eléctrica y arqueó la cintura; entonces, Do-geon succionó su glande. Sus caricias hicieron que los jadeos de Seung-hyung se volvieran más pesados.

Parecía que a Do-geon le encantaba verlo disfrutar, pues continuó con su lúbrica labor. Seung-hyung, para no terminar eyaculando solo otra vez, acarició el cabello de Do-geon mientras este seguía hundido entre sus piernas y le habló:

"Ha... Nam Do-geon. Ya basta... deja de lamer. Entra."

Ante sus palabras, Do-geon levantó la cabeza. Seung-hyung lo miró con una sonrisa lánguida.

"Rápido, entra. ¿Sí?"

"¿Estarás bien?"

"Sí. No me hagas esperar más y entra ya. Quiero hacerlo contigo."

Ese día Seung-hyung no pensaba dejarlo pasar, así que habló con firmeza. Do-geon tragó saliva y se acercó para unir sus cuerpos. Al contacto de sus pieles desnudas, el calor de ambos se mezcló, creando una sensación embriagadora.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Do-geon observó la expresión de Seung-hyung mientras extraía con cuidado el vibrador. Luego, usó dos dedos para tantear la entrada y comprobar si estaba lo suficientemente relajada. Su mirada atenta y minuciosa le pareció a Seung-hyung sumamente dulce y llena de amor.

Podía sentir la sinceridad de Do-geon a través de sus sentidos. Los latidos de su pecho le provocaban una gran emoción. Era una sensación opuesta a cuando sudaba frío por los nervios. La confianza había cubierto las heridas, y el amor había ocultado las pesadillas.

"Si ya terminaste de comprobar, entra."

"Sí."

Al ver su insistencia, Do-geon también pareció excitarse más; respondió brevemente, retiró sus dedos y apoyó su glande en la entrada. Seung-hyung abrió más las piernas para facilitarle el acceso y rodeó su cuello con sus brazos. Estaba completamente listo para recibirlo. Do-geon comenzó a mover su cadera poco a poco, frotando la entrada con su punta. Incluso ese ligero estímulo hizo que el interior de Seung-hyung palpitara con ansiedad.

"Ah... Nam Do-geon, rápido."

"Sí."

Do-geon respondió con una sonrisa mientras, al mismo tiempo, su pene atravesaba la entrada. Sentir esa masa pesada ensanchando el estrecho orificio trajo algo de dolor, pero la sensación de plenitud era mayor. Este momento de unión brindó a Seung-hyung una satisfacción inmensa.

"Ah... ha..."

"¿Te duele?"

Ante su pregunta, Seung-hyung negó con la cabeza y besó sus labios vacilantes. Manteniendo una mirada profunda, envolvió la cintura de Do-geon con sus piernas y tiró de él hacia sí. Do-geon frunció el ceño. Al tirar con fuerza, él se hundió aún más profundo. Una sensación de cuerpo extraño, enorme y pesada, llenó el vientre de Seung-hyung y presionó su punto más sensible. Sintió un escalofrío de placer que lo hizo vibrar.

Para relajar a Do-geon, Seung-hyung besó sus labios una y otra vez. Él se dejó besar dócilmente. Aunque permanecía quieto, un ronroneo empezó a brotar desde su garganta. Seung-hyung no pudo evitar reír al ver que Do-geon no podía ocultar lo bien que se sentía.

"Ha... Nam Do-geon."

"Dime."

"Eres mi macho, ¿lo sabes?"

Los ojos de Do-geon se agrandaron un poco. Al comprender el significado, una sonrisa de satisfacción se extendió por su rostro.

"Sí, lo sé."

"Si lo sabes, embísteme de una vez. Estoy esperando."

"Ha... de verdad..."

La larga cola de Do-geon vibró con fuerza. Finalmente excitado al máximo, capturó los labios de Seung-hyung y empezó a mover las caderas. Con cada embestida, su pene llegaba tan profundo que Seung-hyung soltaba gemidos roncos. Se abrazó a Do-geon, estremecido por el intenso placer, y ambos se entregaron al amor, sosteniéndose el uno al otro.

<Fin de la historia principal>