Historia extra 1
Historia extra 1
Desde
que Pyo Yoon-tae fue a buscarlo a la universidad y subió a Instagram la foto de
ambos juntos, todos los que soltaban comentarios molestos hacia Jeong-seo
desaparecieron. No volvió a recibir ni una sola llamada pidiendo que le
presentara a Yoon-tae, y Park Do-young, incapaz incluso de sostenerle la
mirada, se apresuraba a huir del lugar cada vez que lo veía.
Aunque
de vez en cuando había quienes murmuraban al verlo pasar, a Jeong-seo no le
importaba en lo más mínimo. De todos modos, estaba demasiado ocupado con los
próximos exámenes finales, que incluían más materias que los parciales.
Un
martes por la tarde, Jeong-seo salió del despacho del profesor tras concluir la
breve entrevista que habían acordado previamente.
“¡So
Jeong-seo!”
En
cuanto salió del edificio, Shin Jun-hee, que estaba cerca, levantó la mano para
saludarlo. Al notar que su rostro se veía extrañamente rígido, Jeong-seo se
acercó ladeando la cabeza.
“¿Qué
te pasa en la cara? ¿Sucedió algo?”
“No...
es solo, ¿qué te dijo el profesor? ¿Te pidió que fueras a su despacho? ¿Que
entraras al posgrado?”
“Ah.”
Pensando
que solo era curiosidad, Jeong-seo sonrió levemente y negó con la cabeza.
“No
fue nada importante. Solo me preguntó qué me parecían sus clases, si podía
seguirlas bien, si tenía alguna dificultad con la vida universitaria o qué me
había parecido la dificultad del último examen.”
A
pesar de haber concertado una cita como si tuviera algo trascendental que
decir, no hubo temas de gran relevancia. Charlaron durante treinta minutos
sobre cosas triviales: si estaba asistiendo a todas las clases, cómo era que su
cuerpo era tan ágil o si había practicado algún deporte antes.
Durante
las clases, el profesor no parecía ser una persona muy afectuosa, pero al
hablar con él, resultó ser alguien detallista. Incluso le dijo a Jeong-seo que
podía buscarlo en cualquier momento si tenía alguna preocupación.
En
la preparatoria, Jeong-seo no solía interactuar mucho con sus profesores, por
lo que saber que un profesor universitario lo veía con buenos ojos le hacía
sentir un orgullo renovado. Ante su reacción, Shin Jun-hee puso una expresión
de escepticismo.
“¿Ah,
sí? Pensé que te había llamado para invitarte a su laboratorio. Bueno, apenas
estamos en primer año, así que sería un poco agobiante si fuera así. Por
cierto, ¿tienes pensado ir al posgrado cuando te gradúes?”
“¿Al
posgrado? ¿Es mejor si voy?”
“Mmm...
¿quién sabe? Yo tampoco he pensado en el posgrado... ¿No solemos conseguir
trabajo directamente en nuestra carrera? He oído que en ingeniería o ciencias
naturales muchos sí sacan la maestría.”
“Ya
veo. ¿Entonces tú buscarás empleo de inmediato, Jun-hee?”
“Sí.
Quiero ganar experiencia y abrir mi propio gimnasio exclusivo para cambiaformas
bajo mi nombre.”
“¡Guau...!”
Jeong-seo
aún no había pensado seriamente en qué hacer después de la graduación. Había
investigado un poco sobre salidas profesionales, pero nada le atraía
especialmente y, como sentía que aún faltaba mucho para graduarse, no le daba
demasiadas vueltas.
Sin
embargo, al ver a su amigo con el camino ya trazado, lo miró con ojos llenos de
admiración. Jun-hee, aunque avergonzado, se encogió de hombros y soltó una tos
falsa.
“Bueno,
apenas somos de primer año. Tú también piénsalo con calma. Por cierto, los
chicos decían de ir a jugar fútbol esta tarde después de comer, ¿vienes?”
Jeong-seo
se quedó pensando a qué hora había dicho Yoon-tae que vendría hoy. En ese
momento, el teléfono que llevaba en el bolsillo vibró; al sacarlo, sus ojos se
abrieron de par en par. El nombre que aparecía en la pantalla no era otro que
“Madre de Yoon-tae”.
Han
Jae-hee nunca lo había contactado primero. Tenía su número porque, en la
preparatoria, Yoon-tae le había dicho que lo guardara por si acaso sucedía algo
y él no contestaba.
Cuando
Jeong-seo se detuvo, Jun-hee también lo hizo y alcanzó a ver la pantalla del
teléfono. Tras un breve silencio, Jeong-seo lo miró de reojo.
“Jun-hee,
tengo que atender esta llamada un momento.”
“Ah,
sí, claro.”
¿Por
qué llamaría? Jeong-seo se llevó el teléfono al oído.
“¡Hola!”
—
Sí, ¿eres Jeong-seo, verdad? Soy la mamá de Yoon-tae.
Al
escuchar de nuevo esa voz suave, su curiosidad se transformó rápidamente en
alegría.
“¡Hola,
señora! ¿Cómo ha estado?”
—
Muy bien. ¿Y tú cómo estás, Jeong-seo? Escuché que vives cerca de Yoon-tae.
“¡Ah,
sí! Justo al la...”
Jeong-seo
estuvo a punto de decir que vivían en la casa de al lado, pero cerró la boca
rápidamente. Sintió que, ahora que se sabía que eran pareja, si decía que
vivían pegados podrían regañarlo. Tras echar un vistazo involuntario hacia un
lado, corrigió sus palabras.
“¡Vivo
muy cerca!”
—
Qué bien. Ustedes dos son muy cercanos.
“Ah...”
Jeong-seo
dio por hecho que Han Jae-hee ya sabría lo de su relación con Yoon-tae, pero su
respuesta fue ambigua. Al día siguiente de que Yoon-tae subiera la foto a
Instagram, tanto su propia madre como su hermano lo habían llamado de
inmediato. ¿Acaso ella no lo sabía? Mientras Jeong-seo pensaba qué responder,
ella continuó.
—
Por cierto, Jeong-seo, lamento mucho pedirte esto, pero ¿tienes tiempo ahora?
“¿Ahora?”
—
Sí. He venido a Seúl después de mucho tiempo y me preguntaba si podríamos
almorzar juntos. Si tienes tiempo, enviaré a alguien a buscarte.
Era
una propuesta totalmente inesperada. Ante el desconcierto, Jeong-seo miró a
Jun-hee sin saber qué decir; este, aunque no sabía de qué se trataba, le indicó
con los labios que no se preocupara.
—
Ah, si no puedes, podemos quedar otro día, no te sien...
Las
palabras de Han Jae-hee se cortaron y se escucharon unos murmullos bajos de
fondo. Parecía que alguien estaba discutiendo con ella. Jeong-seo, tras
despedirse de Jun-hee con un gesto de disculpa, empezó a caminar rápido.
“¡Tengo
tiempo! Pero, ¿comeremos nosotros dos solos? ¿Llamo también a Yoon-tae?”
—
¿De verdad puedes? Lo siento, fue muy repentino. Yo contactaré a Yoon-tae.
¿Estás en la universidad ahora?
“¡Sí,
estoy en la escuela!”
—
Entonces enviaré al chófer de inmediato. Siento llamarte así de repente,
Jeong-seo.
Han
Jae-hee se disculpó varias veces más antes de colgar. Cuando Jeong-seo llegó a
la puerta principal de la universidad, Shin Jun-hee ya se había marchado.
Poco
después, un sedán negro se detuvo frente a él. Un hombre bajó rápidamente del
asiento del conductor, abrió la puerta trasera y preguntó:
“Eres
el estudiante So Jeong-seo, ¿verdad?”
Ante
la actitud segura del hombre, Jeong-seo asintió y subió al vehículo. El coche
arrancó y el interior quedó en silencio. Mientras miraba por la ventana, se
preguntó de quién sería la voz que había escuchado junto a la madre de
Yoon-tae.
Esa
duda se resolvió en cuanto entró al salón privado del restaurante siguiendo las
indicaciones del chófer.
Al
pararse en la entrada, Jeong-seo miró con asombro, alternando la vista entre
Han Jae-hee y la mujer mayor que estaba a su lado. Era un rostro desconocido,
pero que al mismo tiempo le resultaba extrañamente familiar.
“Jeong-seo,
pasa. Ella es la abuela materna de Yoon-tae. Mi madre.”
“¡Ah,
hola! ¡Soy So Jeong-seo, el nov... el novio de Yoon-tae!”
Tras
la confusión inicial, Jeong-seo saludó a Jung Soon-ja con una gran sonrisa.
Ella, que había mantenido una expresión gélida, frunció levemente el ceño al
escuchar las palabras “novio”.
“Siéntate
y no hagas tanto ruido.”
Tanto
su voz como el gesto de su mano hacia Jeong-seo estaban cargados de
incomodidad. Al ver que entrecerraba ligeramente un ojo, Jeong-seo se preguntó
internamente si se sentiría mal de salud y se sentó frente a ella con una
mirada de preocupación.
“Mamá,
¿por qué hablas así después de hacerlo venir...?”
Jung
Soon-ja soltó un chasquido de lengua que hizo que Han Jae-hee guardara
silencio, aunque esta la miró con más reproche de lo habitual. Jeong-seo,
sintiendo que el ambiente no era el mejor, permaneció callado mientras la
abuela lo observaba fijamente. Sus labios apretados y su mirada transmitían una
terquedad absoluta, como si fuera a seguir observándolo sin importar lo
incómodo que él se sintiera.
Tras
un largo silencio, justo cuando Jeong-seo iba a hablar para romper la tensión,
ella se adelantó.
“Así
que... ¿dice que es el novio de mi nieto Yoon-tae?”
“¡Sí,
somos novios!”
Así
que ya lo sabía. A Jeong-seo le hizo ilusión que precisamente la abuela de
Yoon-tae estuviera al tanto, por lo que su voz sonó un poco más alta de lo
normal. Jung Soon-ja frunció el ceño y echó la cabeza hacia atrás.
“Se
va a escuchar hasta en la habitación de al lado. ¿La edad...? ¿Tienen la
misma?”
“¡Sí,
sí! Fuimos compañeros de clase en la preparatoria.”
“¿Y
dijo que ahora está en el Departamento de Educación Física de la Universidad
Jeong-han?”
“¡Sí!
Estoy cursando Educación Física en Jeong-han.”
A
pesar de que el tono de ella parecía un interrogatorio, Jeong-seo respondió con
alegría. Pero las preguntas de Jung Soon-ja no terminaron ahí.
“¿Y
tu casta es, por supuesto, la de un omega dominante?”
Incluso
al hacer una pregunta tan delicada, Jung Soon-ja fue directa y sin rodeos.
Cuando Jeong-seo parpadeó desconcertado, ella bajó el tono de voz de forma
exigente.
“Cuando
un adulto pregunta, hay que responder de inmediato. ¿Acaso no le han enseñado
modales?”
Ante
ese tono repentinamente despectivo, Jeong-seo tuvo por fin un mal
presentimiento.
¿Acaso...
a la abuela de Yoon-tae no le agradaba? Mientras Jeong-seo se quedaba sin
palabras, Han Jae-hee tomó el brazo de su madre.
“Mamá,
de verdad, ¿qué le pasa...?”
“¡¿Qué
me pasa de qué?! ¡Es que en toda mi vida es la primera vez que oigo que una
pantera negra sale con una comadreja!”
Era
el colmo. Jung Soon-ja, que gritó tan fuerte que se escuchó en la habitación
contigua, chasqueó la lengua y lo miró con desprecio. Ante esa reacción,
Jeong-seo abrió mucho los ojos con incredulidad y se señaló a sí mismo con el
dedo.
“Abuela,
¿acaso yo no le caigo bien?”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
¿Por
qué? Aquello era algo que realmente no se esperaba.
Era
comprensible su desconcierto, pues ni Pyo Yoon-tae ni su madre, Han Jae-hee, lo
habían despreciado jamás por ser una comadreja. Jeong-seo había asumido
vagamente que la abuela de Yoon-tae sería similar a ellos, por lo que el
impacto emocional fue inevitable. Aunque sabía de forma superficial que
Yoon-tae no se llevaba bien con su abuela, nunca había escuchado los detalles.
Al
ver la sorpresa genuina en los ojos de Jeong-seo, Jung Soon-ja soltó un largo
suspiro y se presionó las sienes con los dedos índice y corazón.
“Sé
que una vieja no debería interferir en los romances de los jóvenes, pero no sea
tan exagerado. Eso no es bueno para usted.”
“¿Para
mí...?”
“Así
es. Ni para usted ni para mi nieto traerá nada bueno. No voy a exigirles que
rompan de inmediato, pero me pregunto por qué tienen que salir de esa forma tan
vulgar y escandalosa. ¿Acaso no pueden tener una relación discreta?”
Jeong-seo
comprendió finalmente por qué la abuela de Yoon-tae lo había citado. La
publicación que Yoon-tae hizo en redes sociales hace poco había causado un
pequeño revuelo. Debido a ello, el interés se centró en Jeong-seo, y surgieron
publicaciones especulando sobre qué tipo de cambiaformas era o cuál era su
casta.
Por
suerte, como Yoon-tae no era un influencer famoso como su hermana mayor,
el asunto fue sepultado pronto por el rumor de citas de un ídolo. Jeong-seo
recordó las palabras que Park Do-young le había dicho con suficiencia en el
pasado:
“Yoon-tae tiene sus niveles, no saldría con alguien así. He
preguntado una tontería.”
“Siendo sinceros, Yoon-tae y nosotros somos diferentes.”
Parecía
que las palabras de Do-young no eran delirios vacíos. A Jeong-seo le
entristeció y decepcionó que la propia abuela de Yoon-tae, su propia sangre,
pensara de esa manera. Al ver que Jeong-seo bajaba la mirada en silencio, Jung
Soon-ja parpadeó un par de veces y soltó una tos falsa.
“Sé
que decir esto en nuestro primer encuentro es de mala educación, así que me
disculpo. Pero, ¿cómo se ha comportado para que los rumores lleguen hasta mí en
Dan-gang? En fin, no parece que usted sea un mal chico y veo que ha entendido
mis palabras, así que lo dejaré aquí. Después de todo, los romances de juventud
son solo un instante.”
Un
instante. Las palabras calaron hondo, pero los párpados de Jeong-seo se levantaron
lentamente para mirar fijamente a Jung Soon-ja. La única razón por la que no
había reaccionado ante los insultos previos era porque ella era la familia de
la persona que amaba.
Sin
embargo, no podía quedarse callado ante la idea de que su relación con Yoon-tae
fuera algo pasajero. Para él, este vínculo no era algo tan ligero como para
terminar fácilmente. Sus ojos castaños adquirieron un brillo severo que hizo
que Jung Soon-ja frunciera el ceño.
“Quiero
mucho a Yoon-tae. Incluso si llegamos a pelear o si surgen malentendidos, me
esforzaré al máximo para solucionarlos; no voy a romper con él. Y como usted
misma ha dicho, las únicas personas que pueden interferir en nuestra relación
somos Yoon-tae y yo.”
Nadie
desvió la mirada. Jung Soon-ja soltó una risita incrédula y se cubrió la frente
con la mano.
“Por
esto es por lo que no trato con comadrejas. No se puede razonar con ellas. ¿No
es así?”
Jung
Soon-ja esperaba que su hija, Han Jae-hee, la secundara con una voz sumisa,
pero lo que recibió fue un suspiro largo y débil. Jae-hee simplemente miraba
hacia la mesa. Desde que su madre le ordenó llamar a So Jeong-seo, ella había
intentado desviar el tema. Jae-hee miró a Jeong-seo con un gesto de disculpa;
era evidente que el chico tenía a todos cautivados.
Jung
Soon-ja chasqueó la lengua y murmuró: “Y dices ser su madre”, antes de beber un
sorbo de té de cebada tibio.
“¿Entonces
me está diciendo que planea casarse con mi nieto?”
“Sí,
quiero hacerlo. Quiero estar siempre con Yoon-tae.”
Jung
Soon-ja tuvo que tragarse una carcajada. Sabía perfectamente cuán frágil era el
amor de unos jóvenes de veinte años. El romance juvenil era como el aliento en
pleno invierno: caliente por un instante, pero enfriándose al segundo
siguiente.
“Ahora
piensa así, pero con el tiempo entenderá de qué estoy hablando. El matrimonio
no es un asunto sencillo. No es por nada que los cambiaformas de la misma
especie y entornos similares se casan entre sí. Es porque no saben cuánto
murmura la gente. No voy a obligarlos a nada ahora, solo le aconsejo que no
entregue su corazón tan profundamente. Y dejen de pregonarlo por todas partes.”
Aunque
su tono era más calmado, la determinación en su rostro era absoluta. Por mucho
que le molestara, él era su único nieto; que se casara con una comadreja y
tuviera descendencia sería una deshonra insoportable. Ya era bastante
vergonzoso que los rumores corrieran por Dan-gang. ¿Una pantera negra de linaje
puro con una comadreja? Solo de pensarlo se le revolvía el estómago.
Jung
Soon-ja deseaba que rompieran de inmediato, pero sabía que Yoon-tae no era de
los que cedían. Por ello, adoptaba esa postura contradictoria: no interferiría
directamente, pero tampoco daría su aprobación.
Al
verla, Jeong-seo comprendió finalmente por qué a Yoon-tae no le gustaba hablar
de su familia. De repente, recordó al pequeño Yoon-tae llorando
desconsoladamente en la nieve y apretó los puños bajo la mesa.
“No
quiero renunciar a mis momentos de felicidad solo porque las cosas puedan
ponerse difíciles. Como usted dice, podríamos enfrentar problemas, pero si huyo
por miedo, al final no me quedará nada.”
“Entiendo
su preocupación, abuela, pero yo me haré cargo de las consecuencias de mis
elecciones.”
Tras
decir esto, Jeong-seo se puso en pie. Han Jae-hee lo miró con ojos temblorosos.
“Siento
no poder quedarme a comer, ¡pero me marcho primero! Y, sinceramente, ahora
mismo no sé si lo que le preocupa es Yoon-tae o su propio orgullo, abuela.”
La
mirada de Jeong-seo se clavó un instante en Jung Soon-ja antes de recoger su
mochila. El hecho de que una comadreja se atreviera a mostrar tal audacia ante
una pantera negra hizo que Jung Soon-ja perdiera su máscara de compostura. Su
rostro comenzó a desfigurarse por la ira.
En
ese momento, la puerta se abrió de golpe y apareció Pyo Yoon-tae, respirando
con dificultad. Su llegada sorprendió a Jung Soon-ja, quien lo miró incrédula
antes de fulminar con la mirada a Han Jae-hee.
“¡Yoon-tae!”
Jeong-seo
se acercó sonriendo con alegría, pero Yoon-tae lo tomó del brazo con urgencia y
lo colocó detrás de sí. Luego, miró a su abuela y a su madre con un semblante
gélido.
“¿Qué
creen que están haciendo?”
“¡¿Qué
crees que haces tú?! ¡Si vas a salir con alguien pregonándolo por todas partes,
al menos busca a alguien adecuado...!”
Ante
la tensión creciente, Han Jae-hee se levantó y, con rostro compungido, empujó
suavemente el brazo de Yoon-tae hacia la salida.
“Hijo,
vete ya. Llamé a Jeong-seo de repente y no ha podido comer nada. Jeong-seo, de
verdad lo siento mucho por lo de hoy. Le enviaré dinero a Yoon-tae para que
vayan a comer algo rico los dos, ¿sí?”
Desde
el interior de la habitación se escuchó el grito de Jung Soon-ja exigiendo que
volvieran, pero Jae-hee fingió no oírla y les hizo señas para que se marcharan
rápido. Yoon-tae la miró un instante y, tras tomar la mano de Jeong-seo,
desapareció del lugar.
Cuando
Han Jae-hee volvió a entrar, Jung Soon-ja estalló:
“¡¿Qué
clase de educación es esa, echarlo cuando aún estoy hablando?!”
Ante
el grito, Jae-hee no sintió miedo, sino una profunda vergüenza.
“Mamá,
de verdad, esto es patético.”
Si
aquel chico estaba dispuesto a asumir las consecuencias de sus actos, ella se
preguntaba si alguna vez en su vida se había hecho cargo de las consecuencias
de sus propias elecciones. Siempre quiso que todos se llevaran bien, pero ahora
lo único que le quedaba... Miró a su madre, cuyo rostro estaba marcado por las
arrugas de la amargura. Aquella cara que antes le resultaba aterradora, ahora
solo le producía desolación.
* * *
Ignorando
el ofrecimiento del chófer para llevarlos a casa, Yoon-tae salió del edificio
con el rostro endurecido. Jeong-seo, cuya muñeca seguía sujeta por él, caminaba
casi a rastras hasta que sus propios pies se enredaron y se tambaleó.
Justo
antes de caer, Jeong-seo buscó dónde apoyarse, pero Yoon-tae fue más rápido y
lo sostuvo entre sus brazos.
“¡Ah!
Gracias.”
Aliviado
por no haber caído, Jeong-seo levantó la vista y se quedó paralizado.
“Yoon-tae...
¿estás llorando?”
Yoon-tae
lo miraba desde arriba con los labios apretados, como si estuviera tragándose
un dolor insoportable. Tras un largo silencio, logró responder con un hilo de
voz:
“...Lo
siento.”
Al
ver la tristeza reflejada en sus ojos secos, Jeong-seo pensó que su rostro se
vería mejor si simplemente llorara. Con el corazón encogido por el dolor,
Jeong-seo estiró la mano y acarició la mejilla de Yoon-tae.
“Yoon-tae,
no tienes nada por lo que pedir disculpas. Absolutamente nada.”
“...¿La
abuela no te dijo cosas extrañas?”
Varios
de los comentarios de Jung Soon-ja cruzaron la mente de Jeong-seo, pero las
palabras no salieron con facilidad. Yoon-tae dejó escapar un suspiro de amarga
confirmación, como si ese silencio fuera respuesta suficiente, y se frotó el
rostro con brusquedad.
“No
pensé que vendría a buscarte de inmediato. Si hubiera sabido que actuaría así,
te lo habría dicho antes. No quería que te preocuparas...”
“Y tampoco quería que me vieras en este estado.” Esa última frase la murmuró para sí mismo en
un tono apenas audible, mucho más bajo que los anteriores.
Nunca
antes Jeong-seo había visto a Yoon-tae con una expresión tan miserable. Sus
pupilas amarillas temblaban levemente mientras alternaba la vista entre
Jeong-seo y el vacío. Su boca permanecía cerrada con fuerza, sin intención de
volver a abrirse.
“Yoon-tae,
ya sabes que está bien que nos mostremos las partes de nosotros que no
consideramos buenas. No voy a culparte ni a decepcionarme por algo así, ¿lo
sabes, verdad?”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Las
pestañas negras de Yoon-tae vibraron siguiendo el temblor de sus párpados. El
calor de la mano que aún sostenía su mejilla era reconfortante. Él cubrió la
mano de Jeong-seo con la suya y la bajó suavemente.
“Te
va a doler... el brazo. ¿Vamos a casa primero? Llamaré a un taxi...”
Mientras
Yoon-tae sacaba el teléfono de su bolsillo, la mirada de Jeong-seo fue
capturada por un autobús que pasaba. Recordó que no había viajado mucho en
autobús por Seúl. A diferencia del taxi o el metro, el autobús tiene una
atmósfera y un paisaje peculiares.
“¿Y
si vamos en autobús en lugar de taxi? ¿Qué te parece?”
“¿En
autobús?”
Ante
la propuesta inesperada, Yoon-tae dudó un instante, pero Jeong-seo tiró de su
mano con una sonrisa radiante.
“¡Vamos
en ese!”
“¿En
ese?”
A
pesar de la sorpresa de Yoon-tae, Jeong-seo corrió hacia la parada. Yoon-tae
terminó siendo arrastrado y ambos lograron subir justo antes de que las puertas
se cerraran.
“¡Dos
personas!”
Antes
de que Yoon-tae pudiera sacar su tarjeta, Jeong-seo ya había pasado la suya por
el lector. Con un pitido, Jeong-seo buscó asientos libres con una sonrisa; por
suerte, el autobús estaba bastante vacío. Caminó hacia un asiento doble y le
hizo una señal a Yoon-tae.
“Siéntate
tú junto a la ventana, Yoon-tae.”
“Ah,
sí.”
El
autobús arrancó. Yoon-tae miró a Jeong-seo con una expresión de desconcierto
antes de comprobar el número de la línea. Al buscar en su aplicación de mapas,
vio que no iban exactamente en dirección contraria a casa, pero era un trayecto
largo que requería un transbordo.
Pensó
que tal vez Jeong-seo sabía a dónde iban, pero estaba claro que no. Sin
entender por qué habían subido, Yoon-tae le mostró la pantalla de su teléfono.
“Jeong-seo,
tenemos que bajar aquí para transbordar. Tardaremos una hora y media en llegar
a casa, en la próxima parada...”
“¡Guau,
nunca he estado en este lugar! ¿Tú has venido antes?”
Ante
la pregunta llena de inocencia, Yoon-tae borró lo que iba a decir y negó con la
cabeza.
“No,
yo también es la primera vez.”
“Entonces
será un paisaje que nunca hemos visto.”
“...Supongo.”
Yoon-tae
seguía sin entender el motivo de aquel viaje. Sin embargo, el sonido del motor
y la vibración del vehículo empezaron a disolver la ira, la vergüenza y el
resentimiento que sentía hasta hace un momento. En un autobús casi vacío a la
1:37 de la tarde de un día laborable, Yoon-tae desvió la mirada hacia la
ventana.
La
luz del sol, medio filtrada por los edificios, se posó sobre sus párpados.
Sintiendo ese calor acogedor, Yoon-tae inclinó la cabeza y la apoyó sobre la de
Jeong-seo. Entonces, murmuró como si fuera un secreto:
“La
razón por la que me perdía en la montaña y lloraba de niño también era por mi
abuela. Ella me odi... me guardaba rencor y me detestaba, para ser exactos. Por
eso odiaba ir a casa de mi familia materna; allí no tenía a nadie de mi lado.”
Un
pasado que nunca quiso revelar a nadie y un presente oculto. Aunque era la
primera vez que hablaba de ello, Yoon-tae no se sintió tenso ni incómodo.
Quizás era porque el ruido del motor aseguraba que solo Jeong-seo pudiera
escucharlo, o quizás por la pequeña mano que ahora sostenía la suya con
suavidad.
“Solo
con tener a mi abuela cerca quería huir; se me revolvía el estómago pensando
por qué cosa se enojaría esta vez. En ese lugar, sentía que no debería
existir.”
Yoon-tae
dejó fluir su desafortunada historia personal, la que más quería ocultar, ante
la persona que más amaba. A veces guardaba silencio un buen rato y otras miraba
a Jeong-seo con cautela para ver su reacción. Cuando terminó de contar todo,
llegaron frente a su casa como si lo hubieran planeado.
Sus
miradas se cruzaron frente a la puerta, pero no intercambiaron palabras.
Sintiéndose repentinamente tímido, Yoon-tae tecleó la contraseña de la
cerradura digital.
“Así
que, Jeong-seo... en el futuro, si mi madre o mi abuela te piden verse sin mí,
ponme de excusa y no vayas. Mi madre se entristecerá un poco... pero lo
entenderá.”
La
puerta se abrió y Jeong-seo entró tras él. Yoon-tae siempre le había parecido
alguien grande y confiable, pero hoy se veía extrañamente frágil.
“Tengo que formar mi propia familia pronto.”
Jeong-seo
recordó aquellas palabras de Yoon-tae sobre formar una familia en cuanto
encontrara a su primer amor. En aquel entonces, pensó que era una mentalidad
demasiado avanzada para un estudiante de preparatoria, pero ahora lo
comprendía.
“Formar una pareja y vivir felices mirando solo al otro hasta el
día de nuestra muerte.”
“Para lograr esto, iré a la escuela y trabajaré.”
Su
obsesión por tener un hogar propio y su fijación con aquel primer amor de la
infancia eran partes de Yoon-tae que nunca habían sido llenadas. Al recordar de
nuevo el rostro del pequeño Yoon-tae llorando, Jeong-seo sintió un nudo en la
garganta y, al mismo tiempo, una gran admiración por él.
Como
Jeong-seo se quedó de pie en la entrada sin quitarse los zapatos, Yoon-tae lo
miró extrañado y soltó una risa suave.
“¿Por
qué vas a llorar tú, Jeong-seo? No llores, me duele el corazón.”
“Debió
ser muy difícil para ti, es increíble que hayas crecido como una persona tan
cálida. Si fuera yo... me habría pasado la vida guardando rencor y no habría
podido amar a nadie.”
Incluso
en ese entorno solitario, Yoon-tae eligió amar en lugar de odiar o envidiar la
felicidad ajena. Jeong-seo estaba seguro de que, si él hubiera vivido una
infancia así, habría crecido como alguien retorcido que no sabría dar ni
recibir amor.
Yoon-tae
bajó la mirada un momento y luego la levantó.
“Es
una suerte que estuvieras tú en mi infancia y que estés ahora a mi lado. Fuiste
amable conmigo, Jeong-seo.”
“Mi
amabilidad nació de ti.”
Jeong-seo
no pudo responder de inmediato. Realmente... era imposible no amar a Yoon-tae.
Que dijera algo así en esta situación lo conmovió tanto que, sin siquiera
quitarse los zapatos, abrió los brazos y lo rodeó con fuerza.
“Siempre
estaré de tu parte, Yoon-tae. De verdad te amo.”
Tras
la sorpresa inicial del abrazo, Yoon-tae sonrió levemente y respondió:
“Yo
también te quiero mucho y te amo, Jeong-seo.”
El
calor mutuo se transmitía claramente a través de la piel y la ropa. Justo
cuando Jeong-seo frotaba su mejilla contra la de Yoon-tae antes de separarse,
este le tomó suavemente de la barbilla y la elevó. El rostro de Yoon-tae estaba
ya a escasos centímetros del suyo.
Antes
de que pudiera decir que se quitaría los zapatos, sus labios se unieron.
Yoon-tae acarició suavemente su piel y mordisqueó de forma ligera el labio
inferior de Jeong-seo antes de soltarlo.
Al
sentir el aroma de sus feromonas en el aire, a Jeong-seo le recorrió un
escalofrío desde la cintura. La lengua de la pantera aprovechó la pequeña
apertura de sus labios para profundizar el beso, cargada de una fragancia
intensa. La mano que sostenía su barbilla ahora rodeaba su espalda, obligando a
Jeong-seo a ponerse de puntillas. Lo que empezó como un juego juguetón con la
punta de la lengua terminó presionando con firmeza su paladar.
“Mmm...”
Al
sentir el roce lento sobre la zona sensible, Jeong-seo tensó el abdomen ante
una extraña cosquilla placentera. Sus lenguas se entrelazaron y el calor se
extendió por todo su cuerpo. Cada vez que Jeong-seo dejaba escapar un suspiro
entrecortado, el dulce aroma a cacao lo envolvía. Yoon-tae separó sus labios un
instante solo para volver a devorar los de Jeong-seo con más urgencia.
Justo
cuando el cuerpo de Jeong-seo era empujado contra la pared de la entrada y su
espalda tocaba la superficie...
Se
escuchó un fuerte golpe seco al cerrarse la puerta, lo que hizo que el cuerpo
de Jeong-seo se sobresaltara y recuperara la conciencia de golpe.
Por
muy buen aislamiento acústico que tuviera la casa, la entrada era el lugar por
donde el sonido se filtraba con más facilidad. En ese momento, se escuchaban
pasos distantes resonando en el pasillo exterior.
“Yoon-tae,
ya basta... entremos... ¿sí...?”
De
pronto, el cuerpo de Jeong-seo fue girado, quedando de cara a la pared.
Confundido por el movimiento repentino, intentó darse la vuelta, pero Yoon-tae
le susurró al oído con voz ronca:
“Jeong-seo,
puedes aguantar el sonido, ¿verdad?”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
El
significado de esas palabras era demasiado claro como para necesitar pensarlo.
Jeong-seo estaba desconcertado, sin entender cómo la situación había tomado ese
rumbo tan de repente.
“¿Por
qué...? ¿Por qué quieres hacerlo aquí?”
Ante
esa pregunta cargada de una inocencia pura, Yoon-tae sintió una pizca de culpa,
pero al mismo tiempo, un deseo ardiente lo consumió. Deslizó su mano bajo la
camiseta de Jeong-seo y comenzó a acariciar su abdomen firme. Un gemido ahogado
escapó de los labios de Jeong-seo, quien giró el rostro a medias con una
expresión de total desamparo.
Con
una sonrisa perezosa dibujada en su rostro, Yoon-tae volvió a susurrar:
“Quería
probar hacerlo aquí al menos una vez.”
“¿Soy
muy pervertido? Si no quieres, dímelo, Jeong-seo.”
La
respuesta no llegó de inmediato; los ojos de Jeong-seo vagaron por el aire,
perdidos. A pesar de haberle dicho que hablara si no quería, la mano que
acariciaba su vientre subió hasta su pecho, presionando con la yema de los
dedos antes de rascar suavemente, provocándole cosquillas.
Sintiendo
una sensación eléctrica en cada zona que él tocaba, Jeong-seo se mordió el
labio antes de hablar.
“...Pareces
un completo pervertido.”
Era
una respuesta ambigua, ni un no ni un sí rotundo. Yoon-tae amagó con retirar la
mano, pensando que quizás Jeong-seo estaba aguantando solo por complacerlo. Sin
embargo, justo cuando iba a dar un paso atrás, las orejas de comadreja brotaron
entre el cabello castaño.
Con
la nuca teñida de un rojo intenso y sin atreverse a mirar atrás, Jeong-seo
continuó:
“Quiero...
quiero verte de frente.”
El
aroma dulce, que se había desvanecido momentáneamente por los ruidos
exteriores, comenzó a emanar de nuevo. Esta vez, era más denso y persistente
que antes.
Soltando
un suspiro caliente y pesado, Yoon-tae sonrió y giró el cuerpo de Jeong-seo
para quedar cara a cara. A diferencia de sus valientes palabras, Jeong-seo
tenía el rostro encendido y mantenía la mirada baja.
“Dijiste
que querías verme de frente, ¿eh, Jeong-seo?”
Yoon-tae
acunó una mejilla de Jeong-seo mientras estiraba la otra mano hacia atrás.
Cuando su mano se deslizó bajo el pantalón y apretó ligeramente su trasero por
encima de la ropa interior, la cintura de Jeong-seo se sacudió. Al sentir la
presión de la mano grande tirando de su carne, su parte inferior se abrió
ligeramente; la intensa sensibilidad hizo que los dedos de Jeong-seo se
encogieran contra la pared.
Tras
amasar la carne suave un par de veces, sus dedos bajaron más hasta tocar la
entrada, que ya palpitaba. Al notar que la zona estaba mojada y resbaladiza por
la excitación, Yoon-tae acarició el rabillo del ojo de Jeong-seo con el pulgar
y dijo casi sin aliento:
“Ya
estás empapado.”
Cuando
jugueteó con la entrada con sus dedos, el sonido húmedo se escuchó incluso a
través de la ropa, haciendo que el rostro de Jeong-seo ardiera aún más. Parecía
que sería mejor si simplemente lo introdujera de una vez, pero Yoon-tae,
extrañamente, se limitaba a frotar la zona sin ir más allá.
Cuando
Yoon-tae metió un dedo superficialmente y lo sacó de inmediato, el trasero de
Jeong-seo tembló ligeramente.
“Hng...
¿por qué lo haces así...?”
Incapaz
de soportar la frustrante espera, Jeong-seo finalmente levantó la vista. Al
encontrarse con esos ojos amarillos brillantes, Yoon-tae sonrió e inclinó la
cabeza más cerca.
“¿Y
si nos escuchan?”
Al
verlo actuar como si estuviera preocupado, a pesar de ser él quien propuso
hacerlo allí, Jeong-seo se quedó sin palabras. Al no saber qué decir, lo
fulminó con la mirada, lo que provocó una risa baja en Yoon-tae, quien le
mordisqueó la punta de la nariz de forma juguetona.
“¿Cómo
quieres que lo haga, Jeong-seo?”
Aunque
le molestaba que Yoon-tae fuera tan travieso en un momento así, Jeong-seo no
pudo decir fácilmente lo que deseaba. Esa era precisamente la razón por la que
a Yoon-tae le gustaba tanto molestarlo. Ver a So Jeong-seo, que normalmente era
tan honesto, volverse tímido de esa manera era tan adorable que no podía evitar
querer atormentarlo un poco más.
Tener
el deseo de que Jeong-seo fuera feliz y, al mismo tiempo, querer ponerlo en
aprietos le hizo confirmar que, efectivamente, debía de ser un pervertido.
Disfrutando
de la reacción de Jeong-seo, cuyas orejas estaban tan rojas que parecían a
punto de derretirse, Yoon-tae bajó la mano desde su mejilla hasta su pecho, por
encima de la camiseta. Sin necesidad de levantar la prenda, pudo notar que sus
pezones estaban erguidos, por lo que trazó círculos alrededor de ellos con facilidad.
Al
sentir el roce de la tela contra su piel sensible, Jeong-seo apretó los labios
y terminó agarrando con fuerza el brazo de Yoon-tae.
“No
me tortures más...”
Al
notar el tono de queja y la humedad en los ojos de Jeong-seo, Yoon-tae unió sus
labios a los de él al mismo tiempo que introducía dos dedos de golpe en su
interior. Las paredes internas, ya reblandecidas, se abrieron suavemente para
recibir los dedos largos y gruesos.
“¡Ah,
hng...!”
La
sensación de plenitud después de tanta espera le provocó un escalofrío por todo
el cuerpo. Cuando los dedos penetraron profundamente y presionaron un punto
específico, el cuerpo de Jeong-seo dio un respingo y se tambaleó. Sus gemidos
fueron devorados por Yoon-tae, dejando escapar solo sonidos sordos.
“Mmm...
hng...”
Olvidando
sus palabras sobre hacerlo despacio para no hacer ruido, Yoon-tae empezó a
mover los dedos con rapidez, provocando que su interior se humedeciera aún más.
Jeong-seo estaba aturdido por el placer que subía desde abajo, y tener además
la lengua de Yoon-tae hurgando en su boca lo hacía sentir como si estuviera
perdiendo el sentido de la realidad.
Sus
paredes se relajaron lo suficiente como para permitir la entrada de un tercer
dedo. Cuanto más lo estimulaba, más presionaba Yoon-tae el punto que se
hinchaba por la excitación.
“Ah...
ah... Yoon... espera...!”
Su
visión se llenó de destellos blancos y sus muslos temblaron violentamente.
Sintiendo que se quedaría sin aire, Jeong-seo apartó el rostro con urgencia y
se aferró al costado de Yoon-tae.
Mientras
jadeaba intentando recuperar el aliento, Yoon-tae no le dio tregua. La mano que
antes acariciaba su pecho ahora pellizcó con fuerza el pezón erecto. Un dolor
punzante mezclado con un placer intenso lo recorrió. Jeong-seo se encogió y
hundió el rostro en el pecho de Yoon-tae.
Su
cuerpo temblaba y la tensión en su bajo vientre hacía que su interior se
apretara y relajara una y otra vez. Cada vez que sentía la forma de los dedos
dentro de él, sentía un eco en sus entrañas, como si algo estuviera a punto de
estallar.
Al
ver a Jeong-seo incapaz de sostenerse por sí mismo en la entrada, Yoon-tae
tragó saliva. El aire a su alrededor estaba tan cargado de sus feromonas
mezcladas que incluso respirar resultaba estimulante.
Cuando
Yoon-tae separó lentamente los tres dedos dentro de él, la cintura de Jeong-seo
saltó y se pegó completamente a él. Al ver cómo sus orejas castañas vibraban
cada vez que tocaba su punto más sensible, Yoon-tae no pudo evitar morder la
punta de una de ellas. Fue un acto puramente instintivo.
“¡Ah,
ahhh...!”
Jeong-seo
se aferró a la camiseta de Yoon-tae con tanta fuerza que sus nudillos se
pusieron blancos. Tras un espasmo más violento que los anteriores, su cuerpo
perdió la fuerza y estuvo a punto de colapsar, pero Yoon-tae lo sostuvo
ágilmente.
El
rostro de Jeong-seo quedó expuesto, con las pupilas dilatadas por el orgasmo y
los labios hinchados y brillantes por la saliva. Verlo así, con la piel teñida
de un suave color rosa hasta el cuello, le provocó a Yoon-tae una sed
insaciable. Por un momento tuvo un impulso irrefrenable, pero logró contenerse
para intentar llevarlo a la habitación.
Fue
entonces cuando la mirada de Yoon-tae se posó en un pequeño mueble sobre el
zapatero. Recordó que allí había algo...
Estiró
una mano y abrió el último cajón, encontrando una pequeña caja cuadrada. Al
tocar el cartón rígido con la punta de los dedos, su mirada se oscureció. No
había tenido intención de seguir más allá de la entrada. Realmente no la tuvo.
Pero terminó sacando la caja.
Jeong-seo,
aún aturdido por el clímax, giró el rostro y abrió mucho los ojos al ver lo que
tenía en la mano. Era una caja de condones.
¿Por
qué demonios salía eso de ahí? Mientras Jeong-seo miraba alternativamente a
Yoon-tae y a su mano con incredulidad, él soltó una risita algo avergonzada.
“No
es que lo haya planeado... Los compré hace tiempo y los guardé aquí cuando tuve
que salir con prisa, pero parece que ha surgido la oportunidad de usarlos.”
“...¡Mentiroso!
¡Tú... sabías que esto pasaría...!”
“¿Entonces,
Jeong-seo, ya no quieres? ¿Entramos?”
A
pesar de la pregunta, el muslo de Yoon-tae se deslizó sutilmente entre las
piernas de Jeong-seo.
Aunque
le preocupaba un poco el exterior, Jeong-seo no se sentía del todo reacio;
después de todo, no estaban al aire libre, y la entrada seguía siendo parte del
interior de la casa.
Yoon-tae
parecía saberlo, pero el hecho de que siguiera preguntando irritaba un poco a
Jeong-seo. Estuvo a punto de decir que no solo por despecho, pero su boca se
secó ante el aroma de las feromonas que se extendían densamente a su alrededor.
Mientras Jeong-seo lidiaba con su conflicto interno, Yoon-tae ya había llegado
a su límite. Finalmente, antes de recibir una respuesta, dejó que sus orejas
negras aparecieran y las inclinó hacia atrás mientras frotaba su cabeza contra
la de Jeong-seo en un gesto mimoso.
“Lo
haré con cuidado, Jeong-seo. ¿Sí?”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Ante
un Yoon-tae de gran envergadura actuando de forma tan adorable, Jeong-seo no tuvo
más remedio que asentar con la cabeza, cediendo finalmente.
Tan
pronto recibió el permiso, Yoon-tae bajó los pantalones y la ropa interior de
Jeong-seo de un tirón. Los pantalones cortos del chándal, que tenían banda
elástica, se deslizaron hasta sus pies, revelando la parte interna de sus
muslos blancos, ya empapados por el fluido.
Al
estar la parte superior de los muslos ligeramente cubierta por la camiseta
blanca, la imagen resultaba aún más lúbrica. Yoon-tae soltó un suspiro caliente
ante su propia entrepierna, que ya empezaba a dolerle por la tensión, pero no
podía apartar la vista de Jeong-seo. Se preguntaba cómo era posible que no
hubiera ni un solo rincón en aquel chico que no estimulara sus instintos.
Bajo
esa mirada obsesiva, Jeong-seo tiró del borde de su camiseta hacia abajo y
exclamó con tono brusco:
“Tú...
siempre miras demasiado fijo. ¡Es vergonzoso, deja de mirar!”
Soltando
una risa baja, Yoon-tae asintió levemente mientras se desabrochaba los
pantalones. Su miembro, ya erecto y feroz, saltó hacia afuera, y Yoon-tae se
colocó el condón con destreza. Empujó el cuerpo de Jeong-seo contra la pared de
forma más estable y levantó uno de sus muslos.
Jeong-seo
abrió mucho los ojos al darse cuenta de que realmente lo harían así, mientras
Yoon-tae frotaba la punta de su miembro contra la entrada reblandecida.
“Dijiste
que querías hacerlo de frente, Jeong-seo.”
“Dije
eso, pero, ¡ah, hng...!”
Antes
de que Jeong-seo terminara de hablar, el grueso miembro penetró de golpe,
abriendo la entrada. Aunque las paredes internas estaban totalmente relajadas,
el tamaño de Yoon-tae era difícil de aceptar de una sola vez si no estaban en
pleno celo. Jeong-seo sintió que se quedaba sin aliento ante la sensación de
plenitud que llenó su vientre instantáneamente.
Con
cada jadeo, las membranas internas se aferraban al miembro como si le dieran la
bienvenida, haciendo que Yoon-tae soltara un gemido profundo desde la garganta.
“Haa...
Jeong-seo...”
Sujetando
con fuerza la cintura de Jeong-seo, Yoon-tae retiró la cadera lentamente para
luego arremeter hacia arriba con un golpe seco. Como Jeong-seo ya estaba de por
sí apenas apoyado sobre la punta de sus pies, el cuerpo se elevaba y caía con
cada impacto, haciendo que la inserción fuera aún más profunda.
“¡Hng,
ah, Yoon-tae... es demasiado, haa...!”
Ante
la sensibilidad que se sentía como una descarga eléctrica en su cerebro,
Jeong-seo no tuvo más remedio que aferrarse con fuerza a los hombros de Yoon-tae.
Al sentir el miembro entrando más profundo que nunca, Jeong-seo terminó
rompiendo en llanto, pero Yoon-tae no se detuvo y comenzó a moverse con
embestidas cortas y rápidas.
“Jeong-seo,
haa... no llores, ¿por qué lloras?”
“¡Es
que tú, ah, es-espera...!”
La
punta hinchada aplastó repetidamente su punto sensible de forma precisa,
haciendo que su visión se llenara de destellos blancos y su respiración se
volviera errática. La sensación cruda, caliente y viscosa se transmitió
íntegramente a Yoon-tae, quien frunció levemente el ceño por el placer.
Aunque
sentía lástima por el pequeño cuerpo que se tambaleaba con cada uno de sus
movimientos, la tensión en su parte inferior lo obligó a retirar la cadera. Al
sacarlo casi por completo, dejando solo el glande enganchado, la entrada
dilatada hasta el límite se veía roja y se aferraba a su piel estirándose. El
cabello pegado a la frente por el sudor y su cuerpo en desorden resultaban
excesivamente provocativos.
Yoon-tae
comenzó a embestir contra las paredes internas con la misma ferocidad con la
que ardía su interior. El sonido de la carne chocando violentamente resonó en
el espacio. Jeong-seo sacudió la cabeza levemente ante el placer desbordado,
pero fue inútil. Yoon-tae acariciaba el costado de Jeong-seo como si quisiera
consolarlo, pero sus movimientos de cadera no tenían nada de amables.
Sin
darle respiro a un Jeong-seo que no sabía qué hacer, Yoon-tae repitió el
vaivén. El miembro de Jeong-seo, erguido de nuevo, golpeaba contra su propio
abdomen siguiendo el ritmo de los movimientos. La zona de contacto estaba ya
tan empapada de fluidos que el sonido del roce se volvía cada vez más fuerte.
De
pronto, un fuerte golpe retumbó desde afuera: alguien llamaba a la puerta.
“¡Pum,
pum, pum!”
Yoon-tae
se sobresaltó, pero en ese mismo instante las paredes internas de Jeong-seo se
contrajeron con fuerza y el semen salpicó sobre la ropa de Yoon-tae. Jeong-seo,
con la mirada perdida y el cuerpo temblando, se tapaba la boca con fuerza.
La
casa quedó sumida en un silencio momentáneo. Yoon-tae miró con ojos extrañados
a Jeong-seo, quien acababa de eyacular precisamente en ese momento. Jeong-seo
jadeaba lo más silenciosamente posible mientras se mordía el labio inferior.
Poco
después, desde el pasillo del edificio, se escuchó una voz apresurada: “¡Oye,
sal de una vez, loco! ¡Llegamos tarde!”, y solo entonces Jeong-seo apartó la
mano de su boca y soltó el aire acumulado.
“Tú,
hng... dijiste que... lo harías con cuidado... ¿esto es tener cuidado?”
A
pesar del tono jadeante, Yoon-tae miró el miembro de Jeong-seo que acababa de
eyacular y sus ojos formaron una curva sonriente.
“Para
haber dicho eso, parece que Jeong-seo lo disfrutó más, hng...”
Jeong-seo,
ahora realmente indignado, golpeó con el puño el pecho de Yoon-tae. Aunque no
tenía fuerzas, el impacto se sintió, por lo que Yoon-tae entrecerró un ojo y
besó la frente de Jeong-seo.
“Lo
siento, Jeong-seo. Entremos ya.”
Sabiendo
que si seguía insistiendo Jeong-seo se enfadaría de verdad, Yoon-tae lo levantó
en vilo y, con una mano, le quitó los zapatos con destreza. Sin embargo, como
se movió hacia el interior con el miembro aún insertado, cada vez que Yoon-tae
daba un paso, su erección salía y volvía a entrar por sí sola.
Con
el cuerpo extremadamente sensible tras el clímax, Jeong-seo rodeó urgentemente
el cuello de Yoon-tae con sus brazos mientras sus muslos temblaban.
“ugh,
ah, dentro de mi vientre... se siente extraño...”
“Bájame
ya”, suplicó Jeong-seo al borde del llanto. Yoon-tae caminó rápido hasta la
cama y finalmente lo recostó. Jeong-seo sintió alivio al tocar el colchón
mullido, pero fue breve; Yoon-tae se inclinó, lamió las lágrimas de su mejilla
y volvió a embestir.
“¡Ah,
ugh...!”
Yoon-tae
pasó de la mejilla al cuello, dejando marcas rojas mientras succionaba la piel,
y luego deslizó su mano por el costado de Jeong-seo. Al sentir cómo las paredes
internas se contraían de nuevo, Yoon-tae sintió que su propio clímax se
acercaba. Tras dos orgasmos, el miembro de Jeong-seo estaba flácido, pero sus
reacciones eran cada vez mejores.
“¡Ah,
ugh... abrázame...!”
En
cuanto Jeong-seo estiró los brazos, Yoon-tae, que movía la cadera con rapidez,
lo abrazó con fuerza y se hundió profundamente en él. Al golpear bruscamente la
próstata, el interior de Jeong-seo sufrió pequeños espasmos y él arqueó el
cuerpo clavando las uñas en la espalda de Yoon-tae.
Al
mismo tiempo, Yoon-tae dejó escapar un gemido ahogado y lo abrazó aún más
fuerte.
Jeong-seo
finalmente relajó el cuerpo pensando que todo había terminado, mientras
Yoon-tae seguía succionando su piel húmeda.
“Haa...
estoy cansado... tengo hambre...”
“Y
sueño...”
No
haber comido y, además, haber tenido relaciones de pie había consumido mucho
más su energía de lo esperado. Sumado a eso, al relajarse la tensión de haberlo
hecho en la entrada, los párpados de Jeong-seo se volvieron pesados.
“¿Vas
a dormir, Jeong-seo? Tienes que bañarte y comer algo.”
Yoon-tae
habló mientras lo acomodaba con cuidado en la cama, pero Jeong-seo ya se había
quedado dormido, murmurando sonidos ininteligibles y negando con la cabeza. Al
escuchar pronto una respiración acompasada, Yoon-tae no pudo evitar soltar una
risa suave.
Pensándolo
bien, era normal que estuviera agotado. Aun así, como debía comer, decidió que
lo despertaría en un rato. Yoon-tae pensó en ir a recoger la ropa tirada en la
entrada, pero parece que él también estaba cansado. Decidió acostarse solo un
momento antes de limpiar y se acomodó al lado de Jeong-seo, observando su
rostro dormido en silencio.
Cuando
su madre le envió el mensaje diciendo que Jeong-seo estaba con su abuela, pensó
que sería el peor día de su vida, pero en este momento se sentía más tranquilo
que nunca.
“Siempre estaré de tu parte, Yoon-tae. De verdad te amo.”
Tras
saborear las palabras de Jeong-seo, que nunca se cansaba de escuchar, Yoon-tae
también cerró los ojos y se sumergió en el sueño. En la casa donde solo se
escuchaba la respiración de ambos, el teléfono de Yoon-tae, que se había
quedado en la entrada, vibró levemente.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
[Mamá]: Hijo, de
verdad lo siento por lo de hoy. Sé que aún es difícil de creer, pero mamá
intentará evitar que la abuela vuelva a actuar así. Ya le dije que basta.
Realmente... lo siento mucho por ti y por Jeong-seo. Y a ti... siempre te he
debido una disculpa... No debí actuar así siendo tu madre... Tú también eres un
hijo muy valioso para mí, ¿por qué no pude ser más firme antes?... Me
arrepiento. Lo siento. (02:01 PM)
[Mamá]: Cambiando de
tema... estoy muy feliz de que mi hijo esté con alguien como Jeong-seo. Se nota
que Jeong-seo te quiere muchísimo. ^^ (02:05 PM)
El
teléfono vibró varias veces más después de eso, pero los dos durmieron
profundamente con una ligera sonrisa en sus rostros.
- (Historias Extras): FIN
-
