Epílogo

 


Epílogo

 

“Nuestro nuero Yul es precioso”.

Yul sonrió siguiendo la alegría de sus suegros mientras jugueteaba con el borde de su hanbok. El nuevo hanbok era tan elegante y de colores tan finos como el anterior. Aunque el proceso de ponérselo fue accidentado, se sintió orgulloso al ver que a los padres de Yu-hyeon les gustaba. Aunque la expresión de Yu-hyeon no parecía la mejor.

“¿De dónde habrá salido un nuero tan lindo? El segundo bebé debería ser tan guapo como Yul”.

Yoo-jun, que estaba sirviendo el té, giró la vista. Gyeol, que comía en silencio, soltó una tos repentina y se limpió la boca con una servilleta. Yoo-jun miró con ternura a Gyeol mientras este limpiaba apresuradamente la salsa de su camisa, pero luego aguzó el oído al escuchar la conversación.

“Mira que eres descuidado”.

“¿Qué hago? La salsa no sale”.

“Yo te ayudo. Debe haber una camisa de repuesto en el vestidor”.

Yoo-jun se levantó con presteza y se llevó a Gyeol fuera de la habitación. Yul, mirándolos alejarse, tiró suavemente de la manga de Yu-hyeon. Le susurró al tierno alfa, que inclinaba la cabeza por hábito para escucharlo, preguntándole si estaba enfadado. Al recibir un ‘estoy bien’ como respuesta, Yul se mordió el labio, sus ojos estaban llenos de decepción.

Solo había una forma de alegrar a Yu-hyeon, pero no tenía el valor de ejecutarla. Recordó lo sorprendido que quedó cuando se cambió al hanbok tras la larguísima ceremonia. ¿Una túnica y pantalones interiores transparentes? Por mucho que no se vieran por fuera...

Mirando al suelo con indecisión, Yul tiró de la ropa de Yu-hyeon y le susurró al oído que se los pondría cuando estuvieran a solas. Al instante, el rostro de Yu-hyeon se iluminó y lo besó. Yul bajó la cabeza avergonzado por estar frente a sus padres, pero Yu-hyeon lo siguió de inmediato para darle otro beso.

“Somos esposos, ¿qué tiene de malo?”.

Esposos. Una palabra que justificaba cualquier acto.

Yu-hyeon le dedicó una sonrisa cálida y ladeó la cabeza. Yul, hipnotizado por su rostro perfecto, reaccionó de pronto y le tapó los labios con la mano. Los ojos de Yu-hyeon se curvaron con alegría, pero Yul negó con la cabeza con expresión firme, reprendiendo su conducta. Había que distinguir el momento y el lugar.

“Yul, un beso ligero está bien, ¿no?”.

“No, usted es...”.

Yul interrumpió su frase al ver a sus suegros observándolos y se sonrojó. Intentó actuar con naturalidad usando su experiencia de años, pero los padres de Yu-hyeon eran diferentes a los invitados VIP del banquete. Ellos observaban cada pequeño gesto con una mirada llena de afecto. Era una experiencia extraña que ablandaba su corazón.

“¿Yul?”.

Ante el llamado cariñoso, Yul giró la vista y contuvo el aliento al ver a Yu-hyeon ladeando la cabeza con curiosidad.

A pesar de que ya debería estar acostumbrado, su corazón vibraba cada vez que veía a Yu-hyeon. Aún le costaba asimilar que aquel alfa dominante superior, perfecto hasta en el último cabello de su frente, fuera su cónyuge. Hace apenas unos meses eran completos desconocidos.

“Yul. ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? ¿Te duele el vientre?”.

“No. No es dolor, es solo que...”.

A pesar de lo extraño de la situación, el latido de su corazón era de pura felicidad. Dicen que cuando uno es inmensamente feliz, las lágrimas brotan. Yul se frotó los ojos y bajó la mirada mientras Yu-hyeon sostenía su rostro con cuidado. Una lágrima acumulada se convirtió en gota y cayó sobre el hanbok.

“...Es que…soy feliz”.

Ante ese murmullo ahogado, el pecho de Yu-hyeon se llenó de emoción y abrazó a Yul con fuerza. Por muy bajo que hablara Yul, sus palabras siempre llegaban directas a sus oídos. Ese ‘soy feliz’ lo conmovió profundamente, sin que Yul supiera que el verdadero afortunado era él. Yu-hyeon era el hombre con más suerte del mundo.

“Yul, gracias por casarte conmigo. Te haré feliz por el resto de mi vida”.

Yul asintió dócilmente ante ese tono firme y tierno, hundió la cara en su pecho y sonrió.

Gracias a las feromonas dulces que los rodeaban, la felicidad inundó su cuerpo y su alma. Sintió que el viaje, que no fue corto pero tampoco eterno, finalmente llegaba a su destino.

“¡Ugh!”.

Yul, que escuchaba los latidos del corazón con los ojos cerrados, levantó la cabeza de golpe. La mano en su espalda seguía siendo tierna, pero el rostro de Yu-hyeon, que estaba bien hasta hace un momento, se había puesto pálido. Yul se apartó de sus brazos asustado y examinó su semblante con ansiedad.

“Señor Yu-hyeon, ¿se siente mal?”.

“Siento el estómago revuelto. ¿Me habrá sentado mal algo?”.

Yu-hyeon se frotó el pecho y sonrió diciendo que estaba bien, pero no lo parecía. Pequeñas gotas de sudor perlaba su frente perfecta. Con el rostro tenso, Yu-hyeon dijo ‘un momento’ y salió apresuradamente de la habitación. Yul miró la puerta cerrada desconcertado hasta que escuchó una risa. Era Seung-yu.

“Lo siento, cuñado. No debería reírme, pero...”.

Cuando toda la familia, incluido Yul, puso cara de duda, Seung-yu carraspeó y se humedeció los labios. Se notaba que intentaba explicar la situación, pero no podía contener la risa, solo cuando Ha-yeon le dio un pellizco logró ponerse serio.

“Dicen que cuando amas mucho a alguien, lo pasas por la otra persona”.

Ante esa expresión vaga, todos exclamaron ‘ah’, excepto Yul y Seon, que no entendieron a qué se refería. Los padres de Yu-hyeon sonrieron con dulzura, Jae-yu se divirtió y Ha-yeon miró a Yul con envidia.

“¿A qué se refiere con eso?”.

“Yu-hyeon está teniendo los ‘malestares matutinos’ en lugar del cuñado”.

“¿Ah? ¿C-cómo?”.

La familia rió alegremente al ver los ojos redondos de sorpresa de Yul. El viaje de estos dos apenas estaba comenzando.

***

Yul miraba con angustia a Yu-hyeon, que estaba acostado en la cama sin haber probado bocado. Como Yul no había tenido malestares, no podía ni imaginar lo grave que era el estado de Yu-hyeon. Había oído que los síntomas incluían no solo náuseas y vómitos, sino muchas otras molestias.

“¿Todavía se siente muy mal?”.

“Estoy bien. Es soportable”.

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Yu-hyeon sonrió con ternura y lo abrazó, pero Yul sollozó apoyado en su pecho. Aunque dicen que pasa por amor, le dolía el corazón ver a Yu-hyeon sufriendo. Si pudiera, querría sentir el dolor en su lugar.

“Los malestares son más horribles de lo que pensaba. Me alegra que me esté pasando a mí y no a ti, Yul”.

Incluso en esos momentos, Yu-hyeon seguía siendo tierno. Yul levantó la cabeza con cuidado y rompió a llorar al ver a Yu-hyeon tan pálido. El rostro del hermoso y noble alfa dominante estaba deshecho. ¿Cuánto estaría sufriendo?

“Yul”.

“¿S-sí?”.

“Creo que si me das un beso, se me pasará”.

Yul, aún sollozando, se estiró y le dio un besito en los labios. Los labios de Yu-hyeon dibujaron una sonrisa, pero Yul estaba demasiado preocupado para notarlo.

“Pero eso fue solo un pico”.

“¿Eh? Ah... un... un beso”.

Yul unió sus labios apresuradamente, lamió los de Yu-hyeon hasta que se abrieron y succionó su lengua húmeda y dulce. Mientras sus feromonas se entrelazaban, la perspectiva cambió y, de repente, Yul estaba mirando a Yu-hyeon desde abajo.

“Parece que un beso no será suficiente”.

“¿Entonces qué hacemos? ¿Llamo a Seung-yu hyung?”.

“Hay un método más efectivo”,

“¿Un método más efectivo?”.

Yu-hyeon sonrió lánguidamente ante la pregunta inocente y se incorporó. El rostro de Yul se encendió en rojo presintiendo lo que venía, pero Yu-hyeon, tras quitarse la camisa, bajó su cuerpo sobre él de inmediato.

 

 

 

 

(Choque de feromonas completo)