7. Tank On The Field
Calvin nació como el
primogénito de Thomas McGrady, un camionero, y Eleanor McGrady, una maestra de
primaria. De su padre heredó el cabello rubio brillante y la estructura física;
de su madre, las facciones nítidas y la agilidad mental. Era una criatura cercana
a la perfección, como si Dios hubiera seleccionado solo las virtudes de sus
padres para recombinarlas en una proporción áurea. Ese era Calvin McGrady.
No había nadie que no
amara a Calvin McGrady. Los maestros elogiaban a Calvin al unísono y sus amigos
lo seguían con devoción. Por si fuera poco, incluso si solo iba al parque del
barrio, los adultos le acariciaban la cabeza diciendo que era hermoso. Era una
vida realmente fácil.
Una sonrisa y saber
manejarse socialmente bastaban para resolverlo todo. Incluso caminando por la
calle recibía helados gratis, y el puesto de presidente estudiantil le fue
otorgado sin necesidad de esforzarse. Mientras mantuviera oculto el hecho de
que le gustaban los hombres, Calvin siempre estaría a salvo. A menudo se sumía
en el pensamiento de que el mundo le pertenecía.
Mason, la segunda
hija, nació cuando Calvin tenía siete años. Mason era, en general, una niña
adorable, a excepción de que era algo caprichosa y llorona. El pequeño Calvin
pasaba el día entero observando el rostro pálido de su hermana menor.
Un año después, nació
el tercero, Lucas. Calvin se convirtió en el 'oppa' de Mason y en el 'hyung' de
Lucas.
Cuando nació el
cuarto, George, Calvin ya estaba en la escuela secundaria. Fue la misma época
en la que Calvin, que recién comenzaba en el fútbol, empezó a dominar a los de
su edad. Mason se sumergió en la lectura y Lucas quería convertirse en un
mariscal de campo como su 'hermano'. George crecía sano, sin enfermedades
recurrentes.
Todo era perfecto. Su
padre, que viajaba mucho por trabajo, nunca pasaba más de una semana en casa, y
aunque su madre se agotaba criando a cuatro hijos, la familia McGrady nunca se
derrumbaba. El hogar era armonioso y la vida cotidiana, hermosa.
Lo que hizo crecer el
interior de Calvin no fue la escuela ni el campo de juego. Fue el fuerte
orgullo y el apego hacia su familia lo que le otorgó un sentido del deber.
'Cuando papá no esté, yo debo ocupar su lugar. Mis hermanos me admiran y mi
mamá depende de mí'.
Calvin se lo prometía
a sí mismo como un hábito: 'Yo protegeré la felicidad de mi familia'. Si el
sacrificio de alguien era inevitable, esa persona debía ser él.
Un día, la vida cambió
drásticamente. El mundo de cada integrante de la familia, incluido el de
Calvin, se puso patas arriba de golpe.
Fue el verano pasado.
George, el cuarto hermano, fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda.
Esa enfermedad, el tipo de leucemia más común en niños y con altas
probabilidades de curación total, fue carcomiendo lentamente la rutina de los
McGrady. George fue hospitalizado para comenzar un tratamiento intensivo,
mientras Mason y Lucas quedaron bajo el cuidado de una niñera. Thomas duplicó
su carga de trabajo para cubrir los gastos médicos. Eleanor, al límite de su
resistencia física, pasaba el tiempo mirando por la ventana con el rostro
perdido.
La única esperanza de
la familia era el primogénito, Calvin. El talento innato de Calvin. Su
habilidad monstruosa, que no palidecería aunque debutara como profesional de
inmediato. El único camino para sacar a todos de aquel infierno.
Así, el futuro de
Calvin quedó decidido.
Se le privó por
completo de la oportunidad de dudar. Debutcar en la NFL como un mariscal de
campo revelación para aumentar su valor de mercado. Ganar dinero suficiente
para cubrir el tratamiento de George y la crianza de Mason y Lucas, y que aún
sobrara. Lanzar el balón en el campo hasta el día en que muriera. Ese era el
único destino permitido para Calvin.
En el momento en que
aceptó su destino, Calvin se convirtió en el 'Golden Boy'. El tesoro de la Red
Ridge High School y el confiable capitán del equipo de fútbol. El mariscal de
campo genio que ocupó la titularidad desplazando al coreano. El jugador
estrella al que todas las universidades prestaban atención. A pesar de cargar
con las expectativas de todos sobre sus hombros, nunca se derrumbó.
Creyó que todo estaría
bien. Que la vida como jugador de la NFL sería suficientemente feliz. Aunque no
le gustara, era algo que hacía bien. Todo esto era por su madre y sus hermanos.
Había prometido sacrificarse con gusto por su familia.
Sin embargo, cuando
escuchó la noticia de que Eleanor estaba embarazada del quinto hijo...
Por primera vez,
Calvin quiso renunciar a la vida.
* * *
El camino a casa fue
pesado. Calvin soltó un suspiro antes de abrir la puerta principal. Quería
entrar con una sonrisa, pero le resultaba imposible; los músculos de su cara
parecían haberse congelado por completo.
Se había arrancado el
yeso en el camino y lo había tirado a la basura. Ya no tenía sentido seguir
fingiendo que era un paciente. Al arrojar las vendas rasgadas y el protector
destrozado al contenedor, Calvin sintió una mezcla de liberación y culpa.
'Fue una idea
estúpida. ¿Por qué demonios empecé con esta mentira tan barata?'
Forzando las comisuras
de sus labios hacia arriba, abrió la puerta. La casa estaba inusualmente
silenciosa; ni siquiera se oía el sonido del televisor. La única que lo recibió
fue Dahlia, la niñera que cuidaba de Mason y Lucas.
“¿Ya llegaste,
Calvin?”
Dahlia, que estaba
sentada en el sofá leyendo un libro, lo saludó con alegría. No se veía rastro
de sus hermanos ni de su madre.
“Mason y Lucas están
durmiendo, y tu madre está descansando en su habitación. Estaba esperando a que
llegaras para irme a casa.”
“Siento llegar tarde.
Es que hoy volvimos a los entrenamientos.”
“Hablando de eso, ¡te
quitaste el yeso! Parece que ya sanó del todo. Qué alegría.”
Lo del entrenamiento
era mentira. Se había quedado jugando al baloncesto con los porristas mientras
esperaba a Joo-won, y después de que él terminara su práctica…….
Maldición.
Todo se había
arruinado. Se había arruinado por completo. Joo-won descubrió que su brazo
estaba sano y la relación que iba viento en popa se hizo añicos en un instante.
Había visto el desprecio absoluto en sus ojos. Se había humillado suplicando y
llorando.
'……Ahora no querrá
saber nada de mí. Si yo fuera Hong, habría reaccionado igual'.
“Calvin, ¿estás bien?”
Preguntó Dahlia con
tono preocupado. En el rostro del primogénito, que siempre se mostraba
radiante, hoy había una sombra profunda.
“Estoy bien. Solo un
poco cansado.”
“Por muy cansado que
estés, tienes que comer. Hay comida en el refrigerador, asegúrate de
calentarla. ¿Entendido?”
“No hace falta que se
preocupe por mi cena……”
“Son las sobras de los
niños, no te sientas presionado. ¡No tiene sentido que la futura estrella del
fútbol se salte una comida!”
Dahlia, siempre
animada, recogió su abrigo y sus cosas mientras hablaba. Ella trabajaba allí
desde que George enfermó. Calvin sentía una inmensa gratitud hacia ella, quien
a veces era como una hermana mayor y otras como una madre. Sin Dahlia, su
familia no habría podido resistir.
Tras la partida de la
niñera, Calvin contempló la casa sumida en el silencio. El suelo de la sala
lleno de juguetes y la pequeña cocina con olor a comida. Aunque era el lugar donde
comía y dormía a diario, a veces le resultaba ajeno. Justo como ahora. Tras un
breve suspiro, se dirigió hacia la habitación principal.
A través de la rendija
de la puerta abierta, vislumbró a su madre. Eleanor, que ya estaba en su octavo
mes de embarazo, pasaba la mayor parte del tiempo en la cama. No lograba
acostumbrarse a ver a su madre tan debilitada por el embarazo.
'¿Por qué… por qué las
cosas terminaron así?' Sentía resentimiento hacia su padre, que una vez más se
había marchado dejando una carga tan grande en sus manos.
“…¿Calvin?”
Eleanor, al notar su
presencia, intentó incorporarse. Calvin corrió a su lado y la sostuvo por el
brazo.
“No te levantes, mamá.
Dahlia dijo que los niños ya están durmiendo.”
“Pero… debería
prepararle algo a mi hijo.”
“Dijo que dejó comida.
Puedo calentarla yo mismo, así que tú quédate acostada. ¿De acuerdo?”
“Sí, mi vida……”
Le dolía el corazón al
ver su rostro, mucho más demacrado que al inicio del embarazo. Después de haber
pasado por cuatro partos, su cuerpo debía estar muy desgastado, y ya no era tan
joven…. ¿Cuándo escaparíamos su madre y él de este infierno de la crianza?
Calvin, quien poseía la única llave para lograrlo, forzó una sonrisa.
“Hoy fui al médico y
dijo que mi brazo ya sanó. Dijo que puedo volver a jugar de inmediato.”
Al oír eso, la
expresión de Eleanor se iluminó visiblemente.
“¿De verdad? Qué
alivio.”
Dijo Eleanor.
“¿Entonces podré volver a verte en los partidos?” Las palabras de su madre se
clavaron como alfileres en su pecho. Quería darle una buena noticia, pero
parece que se había equivocado. No debió decir que podía volver de inmediato.
“Con este cuerpo, ni
siquiera puedes ir a los partidos. Tú concéntrate en tu propia salud.”
Una respuesta brusca
escapó de los labios de Calvin. 'En fin… aun así, el único que se preocupa por
su madre es mi hijo'. Eleanor sonrió con ternura y acarició la nuca áspera de
Calvin.
La lasaña de Dahlia
sabía excelente, pero no se había calentado bien y el centro estaba frío. A
Calvin no le importó y la devoró por completo. Usar el tenedor con la mano
derecha era increíblemente cómodo.
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Realmente no es que
quisiera dejar el fútbol para siempre. Solo necesitaba un breve descanso antes
de ir a la NCAAF (Fútbol Americano Universitario). Sabía que en la universidad
el volumen de entrenamiento aumentaría a niveles incomparables con los actuales.
Solo de pensar en
estar atrapado en el mismo horario, la misma dieta y la misma rutina de
ejercicios durante toda su vida universitaria, ya sentía una opresión en el
pecho. Quería soltar la carga de la competición aunque fuera por unas semanas.
Estaba convencido de que, de seguir así, acabaría perdiendo la cabeza.
Se lastimó el brazo en
el momento justo. Pudo descansar como deseaba y, usando la lesión como excusa,
se acercó a Joo-won.
Calvin sentía que
podía con todo mientras pudiera seguir subiéndose al asiento del pasajero del
coche de Joo-won y observarlo entrenar en silencio. Mientras pudiera ver a
Joo-won terminar las eliminatorias por su cuenta…….
Sentía que el hueso no
solo había soldado bien, sino que había recuperado su condición original, pero
no se atrevía a quitarse el yeso.
Ese yeso no era un
simple bulto de protector y vendas. Era el respiradero que le permitía tomar
aire y la llave de la suerte que lo conectaba con Joo-won. Gracias a ese yeso,
Calvin obtuvo la felicidad. Recibía ánimos sin estar en el campo. No lo
criticaban por faltar a los entrenamientos. Y en su lugar, jugaba su amado
Hong.
'Por culpa de este
yeso. Solo por esta cosita…….'
Al volver a su
habitación, Calvin sacó el uniforme que guardaba en lo profundo del armario.
Número diez, McGrady. El jersey rojo con su apellido familiar era el símbolo de
su honor y orgullo. Lo colgó en un lugar visible de la pared.
Había llegado el
momento de regresar. Ahora que su mentira había sido descubierta, no podía
postergarlo más.
Pero para volver a
jugar, había algo que debía hacer: decir la verdad y pedir perdón. Sentía que,
si no lo hacía, no sería capaz de mirar a Joo-won a la cara nunca más.
Sentado en el borde de
la cama, Calvin respiró hondo. Tomó su teléfono y llamó al entrenador Price.
“Entrenador, soy
Calvin.”
— ¿Calvin?
Se escuchó la voz
sorprendida del entrenador Price al otro lado de la línea.
— ¿A qué se debe esta
llamada? ¿Pasó algo?
“En realidad, tengo
algo que decirle.”
Los ojos de Calvin
reflejaban determinación mientras hablaba. Confesó que había engañado al
entrenador y al equipo, pidió perdón y, al mismo tiempo, expresó su deseo de
regresar.
El entrenador Price
guardó silencio durante un largo rato. Parecía estar reprimiendo su enfado o
buscando la respuesta adecuada. Calvin esperó en silencio, entendiendo su
mudez.
— ……Entendido. Nos
vemos mañana en el campo.
Con esas palabras
terminó la llamada. Calvin arrojó el teléfono y se dejó caer sobre la cama.
* * *
La liga de fútbol
americano de las escuelas secundarias de Alabama se compone de la temporada
regular y las eliminatorias. Red Ridge se coronó campeón en la liga regular,
que se desarrolla de agosto a octubre.
Los cuatro mejores
equipos avanzan a las eliminatorias para enfrentarse de nuevo en noviembre.
Como Red Ridge ya había perdido contra Ashford Academy, una derrota en este
encuentro significaría su eliminación definitiva.
El oponente de hoy era
la escuela secundaria Montrose, proveniente del condado de Baldwin. Era un
equipo al que ya se habían enfrentado en la temporada regular; una potencia
tradicional basada en la defensa terrestre (run defense), con jugadores
veloces y de gran fuerza física.
Su jugador clave era
el número 54, Malik Madison. Malik era un joven de apenas 16 años que no
llevaba mucho tiempo jugando, un liniero novato en la posición de carrilero
defensivo (defensive tackle). Esta temporada se había ganado el apodo de
'El Búfalo que sacudió Alabama', poseedor de un físico que no envidiaba nada al
de los jugadores de la NFL. Con 1.95 metros de altura, su peso oscilaba entre
los 120 y 130 kg. Era un novato aterrador con un temperamento salvaje que
embestía y destrozaba a cualquiera que tuviera el balón. Para un mariscal de
campo, era la presencia más temida.
En el Legion Field de
Birmingham, el estadio donde se disputaría el encuentro, las gradas ya estaban
repletas. Calvin, tras mucho tiempo, sintió el viento frío filtrarse entre las
protecciones de su uniforme al pisar el campo.
“Como ya saben, a
partir de este partido Calvin se reincorpora. Por supuesto, aún es arriesgado
que salga como titular, así que planeo rotarlo para dosificar su energía. La
estrategia no cambiará aunque cambie el mariscal de campo, así que no se
preocupen.”
Como siempre, Calvin
fue bienvenido. Las expresiones de sus compañeros, que se sentían escépticos
ante este partido, se iluminaron. Patrick y Juice le dieron palmaditas en el
hombro diciendo: 'Bienvenido, bro'. Aunque resultaba extraño que Calvin, que
hasta ayer llevaba un yeso, regresara así de la nada, nadie presentó
objeciones. El entrenador Price gritó:
“¡El capitán ha
vuelto! ¡Muestren un desempeño a su altura!”
Tras el grito de
guerra, comenzó el calentamiento. Los jugadores se dispersaron para trotar y
luego se agruparon según sus posiciones.l
“Hola, Hong.”
Los dos mariscales de
campo volvieron a enfrentarse. Antes de empezar la práctica de pases, Calvin
saludó primero a Joo-won. Fue un saludo seco y rígido. Joo-won asintió
levemente y se alejó de él.
Joo-won y Calvin se
situaron a distancia y empezaron a lanzarse el balón. Continuaron la práctica
alternando entre acortar y ampliar la distancia.
El pase en espiral
perfecto de Calvin aterrizó en los brazos de Joo-won. A pesar de haber dejado
de entrenar un mes, su fuerza y precisión seguían intactas. Joo-won le devolvió
el balón.
“Buen pase, Hong.”
Al recibir el pase
débil de Joo-won, Calvin confirmó su inevitable limitación. Joo-won no podría
llegar a la NCAAF.
No es que fuera un mal
pase. Joo-won era calmado y, aunque no era espectacular, era agudo. Un pase
preciso como si hubiera usado una regla. La trayectoria del balón se ajustaba a
la altura de los brazos del receptor. Pero, aun así, le faltaba potencia. Un
pase de ese nivel no funcionaría en la NFL.
A medida que la
práctica se alargaba, la respiración de Joo-won se volvía más errática. Notando
que empezaba a cansarse, Calvin dijo:
“Dejemos los pases
hasta aquí.”
El sudor corría por la
frente de Joo-won. Calvin se acercó lentamente hacia él, que jadeaba con
fuerza.
“Ten cuidado con el
número 54. No son pocos los atacantes que han terminado en la enfermería tras
chocar con él.”
Dijo Calvin mirando a
Malik Madison, que calentaba al otro lado del campo. Joo-won soltó una risa
sarcástica.
“Yo también tengo
ojos, imbécil.”
Dicho esto, le
arrebató el balón de las manos a Calvin y le dio la espalda. Parecía una señal
para que no le hablara ni se le acercara más. Calvin se quedó mirando su
espalda, donde resaltaban el número 12 y su apellido, 'Hong'.
'Se cortó el pelo. Lo
tiene más corto que ayer'.
No había nada que
Calvin pudiera hacer. Solo vigilar su espalda desde la distancia.
Se escuchó el silbato
ordenando la formación y los jugadores que calentaban sobre el césped
artificial corrieron al unísono hacia los vestidores.
'Un tanque en el
campo'.
Así llamaban a Calvin
los fanáticos del fútbol de Birmingham. No era una simple metáfora; sus
movimientos en el campo realmente recordaban a un tanque sólido.
Una estructura firme.
Un centro de gravedad bajo que sostenía su estatura. Un juego de pies preciso.
Un instinto único para encontrar una salida en cualquier situación.
Al nivel de la escuela
secundaria, el talento de Calvin era tan grande que no se quedaba atrás ante
nadie. En cuanto tomaba el balón, todos los defensores entraban en estado de
tensión. ¿Sería un pase o una penetración? Leer la mente de Calvin era su tarea.
Un mariscal de campo
tipo dual-threat (doble amenaza) clásico, equipado con las armas del
pase y la carrera. Si se descuidaban un segundo, los atravesaba. ¿Parecía un
pase largo? Resultaba ser una carrera. ¿Parecía una carrera? Lanzaba un pase
exquisito al receptor en la línea de banda. Dueño de una resistencia física de
locos, capaz de arrastrar a dos o tres defensores durante todo el juego sin
mostrar cansancio. Una fiera tenaz que mordía hasta el final si veía una
grieta.
Calvin McGrady. Su
presencia siempre fue motivo de temor y un modelo a seguir para los jóvenes
aspirantes al fútbol de Alabama.
Hoy era el día en que
el 'tanque en el campo' regresaba al estadio. Aunque el mariscal titular era
Joo-won, todos los compañeros esperaban la actuación de Calvin. Fuera del
vestuario, se escuchaba un clamor tan fuerte que hacía vibrar los tímpanos.
Calvin, con las marcas negras de eye black bajo los ojos, se levantó con
rostro solemne.
Joo-won hizo lo mismo.
Con el casco en la cintura, se colocó en su posición para la entrada de los
jugadores. Al ser un partido en el Legion Field, el estadio más grande de
Birmingham, había más público y cámaras de lo habitual. Ante la inevitable
tensión, Joo-won se secó el sudor de las palmas de las manos.
“¡Con el número 12, el
mariscal de campo, Joo-won Hong!”
Su nombre resonó en
todo el estadio. Joo-won corrió hacia el césped artificial húmedo. Sobre su
cabeza caía un clamor atronador. Joo-won saludó torpemente hacia las gradas. Un
camarógrafo en la línea de banda hizo zoom para captar su rostro.
Tras la entrada de los
jugadores, el partido comenzó de inmediato. Montrose ganó la posesión inicial.
Mientras los atacantes de Red Ridge, incluido Joo-won, esperaban fuera de la
línea de banda, el equipo defensivo tomó sus posiciones en el campo. Al ser un
partido donde se jugaba la permanencia en las eliminatorias, el ambiente era
pesado. Joo-won observaba el juego con inquietud.
Patada inicial de Red
Ridge. Desde la línea de la yarda 25, comenzó la primera ofensiva de Montrose.
El mariscal de campo recibió el centro y buscó rutas de pase. Los defensores se
dispersaron para marcar a cada atacante.
Los movimientos de la
defensa eran ligeros. Gracias a eso, el avance de Montrose fue mínimo desde la
primera serie ofensiva. Joo-won, que estaba tenso, suspiró aliviado
internamente.
“Bien… lo están
haciendo bien.”
Escuchó un murmullo a
su lado. Era Calvin, también concentrado en el juego.
'Maldición… qué
incómodo'.
Incluso intentando no
prestarle atención, su mirada se desviaba hacia él. Joo-won se esforzó por borrar
la presencia de Calvin de su cabeza. Ahora lo importante no era su relación con
él.
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El mariscal de
Montrose lanzó el balón alto. Un pase largo y limpio que atravesó la defensa
cerrada hizo que el público se agitara. Fue un pase tan excelente que incluso
Joo-won, que lo miraba con todas sus fuerzas, se quedó con la boca abierta.
'Con ese físico y esa
potencia, es increíble'. El número 3, Elias Jeremiah. Conocido por el apodo
'EJ', era pequeño y no llegaba al 1.80 metros de altura, pero compensaba con
rapidez y tenacidad.
'Parece que su
potencia ha mejorado desde la temporada regular'. Joo-won no pudo evitar
admirarlo. La elasticidad característica de los mariscales de campo negros era
notable. Incluso tuvo el ingenio de hacer el signo de la paz a la cámara al
darse cuenta de que lo grababan. El público se dejaba cautivar por el encanto
de EJ.
Desde el inicio del
primer cuarto, el fervor de las gradas era intenso. Finalmente, llegó el primer
touchdown. Los atacantes de Montrose celebraron con pasión chocando sus
pechos. Fue una jugada que resaltó la coordinación del equipo ofensivo liderado
por EJ. Joo-won soltó un suspiro y se puso el casco. Era hora de salir al
campo.
Montrose consiguió el touchdown
fácilmente, pero falló el punto extra. El gol de campo del pateador se desvió
bastante de los postes. Los aficionados de Red Ridge estallaron en vítores. Un
error justo antes del cambio de posesión era una buena noticia para ellos.
Si lograban un touchdown
y un gol de campo, podrían remontar. Joo-won se prometió a sí mismo que tendría
éxito en el ataque y se colocó el protector bucal.
Sintió los golpes de
ánimo de sus compañeros en sus hombros. 'Hong, hazlo bien', 'lanza con calma'.
Eran palabras de aliento casuales. No escuchó la voz de Calvin.
Las nubes oscuras en
el cielo parecían a punto de soltar una lluvia. El viento frío acariciaba el
rostro de Joo-won. El equipo ofensivo de Red Ridge y el defensivo de Montrose
se enfrentaron cara a cara. En medio de ellos estaba el novato a vigilar, el
carrilero defensivo Malik Madison.
Visto de cerca, su
tamaño era abrumador. Joo-won tragó saliva sin darse cuenta. En cuanto sonó el
silbato, la mirada juguetona de Malik se volvió feroz. Comenzó la primera
ofensiva de Red Ridge.
[“La línea defensiva
de Montrose suele usar el stunt (cruce de posiciones). En esos casos, no
se desestabilicen y protejan su zona. Tu compañero se encargará del que
abandone su lugar.”]
Eso fue lo que dijo el
entrenador Price en la reunión de estrategia. La defensa de Montrose era
considerada de las mejores en Alabama. Los linieros corpulentos se movían
orgánicamente como un solo cuerpo alrededor del novato Malik Madison, lo cual
era difícil de penetrar para cualquier ofensiva. Especialmente cuando el ala defensiva
y el carrilero defensivo intercambiaban posiciones en un stunt, la línea
ofensiva entraba en confusión. Joo-won esperaba que Patrick y Juice aguantaran
la batalla en la línea sin desmoronarse.
“¡Set, Hut!”
El centro de Juice
llegó a sus manos en el momento exacto. Joo-won retrocedió dos pasos tras
recibir el balón. Como ya habían acordado que el primer pase sería para Shane,
siguió sus movimientos con calma. Shane, tras filtrarse por el centro, corría a
toda velocidad hacia la zona de anotación. 'Bien, este ángulo es suficiente'.
Justo cuando se
posicionaba para lanzar, se cruzó con la mirada de Malik. Esa mole enorme, que
recordaba a un toro de lidia, ya estaba frente a él. 'Maldita sea… ¿cómo
atravesó la línea tan rápido?'. Un desconcertado Joo-won lanzó el balón por los
pelos. Malik lo rodeó por la cintura.
'¿Qué le pasa a este
tipo?……'
No podía ser.
'Es un auténtico
monstruo'.
Sintió como si hubiera
chocado contra una roca. Joo-won cayó y no pudo recuperarse del impacto por un
momento. Malik se levantó de un salto y soltó un grito: “¡Uuuu!”. Por suerte,
el pase de Joo-won llegó seguro a las manos de Shane. Si se hubiera retrasado
0.1 segundos, habría sufrido un sack.
Joo-won se levantó
apoyándose en la mano de Patrick. “Oye, ¿estás bien?”. Ante la pregunta formal,
asintió sin más. Luego volvió a ponerse en posición de ataque. Miró fijamente
el rostro de Malik, quien desbordaba confianza. Al cruzar miradas, este movió
las cejas con tono burlón.
'Ese mocoso de
mierda…….'
Joo-won todavía no
lograba recuperarse del impacto anterior. ¿Cómo podía el cuerpo de un ser
humano ser tan malditamente duro? Definitivamente, Malik estaba en una dimensión
distinta a cualquier otro liniero que hubiera enfrentado antes.
Red Ridge avanzó 10
yardas y retomó el ataque. De nuevo 1st & 10. Y otra vez, en cuanto
sonó el centro, Malik se lanzó en un sprint hacia Joo-won. El solo sonido de
sus pesadas pisadas hacía que el miedo floreciera en su interior. 'Maldición,
mi concentración flaquea. Me tiene demasiado pendiente de él…'. Su respiración
se volvía errática y su pulso se aceleraba. Una vez más, Joo-won lanzó el balón
por los pelos justo antes de ser capturado.l
Seb, el receptor
abierto, se lanzó desde la izquierda para atrapar el balón. Tras rodar sobre sí
mismo para asegurar la posesión, recibió los aplausos del público. Ah, estuvo
cerca. Casi la perdemos. Joo-won intentó recomponerse; sentía que sus hombros
estaban demasiado tensos.
2nd & 3. La zona de anotación estaba cada vez más
cerca. Tenía que conseguir el touchdown en esta primera oportunidad como
fuera……. Con el corazón latiendo a mil, Joo-won exhaló un suspiro lento y bajó
su centro de gravedad. El entrenador Price hizo una señal con la mano indicando
una opción de corredor.
Joo-won asintió y
gritó con fuerza para que todos los atacantes lo oyeran: “¡Vegas!”. 'Vegas' era
el código propio de Red Ridge para una opción de carrera arriesgada. Significaba
apostar en esta jugada como los apostadores de Las Vegas.
“¡Vegas! ¡Copiado!”
Andrew, el corredor
que esperaba tras su espalda, dio la señal. Joo-won planeaba intentar un swing
pass (pase de columpio). Era una estrategia para contrarrestar a Malik, quien
cargaba ferozmente mirando solo al mariscal de campo.
“¡Set, Hut!”
Con la señal de
Joo-won, Juice centró el balón y Andrew salió disparado desde detrás de
Joo-won. Este le entregó el balón casi clavándoselo en el costado. Al
recibirlo, Andrew empezó a correr como un loco.
Malik, al detectar el
paradero del balón, cambió de dirección instantáneamente. Con una velocidad
increíble, dio caza al corredor.
Andrew, atrapado por
las piernas, cayó al suelo. Solo habían avanzado unas 5 yardas. Malik, tras
derribar a Andrew con facilidad, rugió hacia el cielo. Todos los atacantes de
Red Ridge estaban en shock. Que alguien tan grande fuera además así de rápido
era, simplemente, una trampa.
“Ja, ese tipo… es un
auténtico monstruo.”
Murmuró Patrick con
voz de derrota al haberlo perdido de vista. Luego miró de reojo a Joo-won y
añadió:
“Hoy vas a sufrir,
coreano.”
Joo-won no respondió.
Su mente estaba ocupada solo por Malik. Que aún mantuvieran la posesión parecía
un milagro, dado lo fuerte que era la presión. Los linieros, liderados por
Malik, asfixiaban a Joo-won, aferrándose a sus talones con tenacidad.
Al final, sufrió un sack.
Montrose, que no había logrado un golpe decisivo a pesar de su ímpetu, cambió
el ambiente del estadio gracias a la captura de Malik. El clamor de las gradas
era tan ensordecedor que le pitaban los oídos. Caído en el pocket,
Joo-won ignoró la mano de Patrick y se levantó por su cuenta.
“Parece que ser
capturado al principio ya es una opción básica para nuestro mariscal.”
“También es culpa
nuestra por no frenar bien a Malik.”
“Oye, ¿cómo frenas a
ese tipo? Es el doble de grande que nuestro mariscal……”
Escuchó los murmullos
de los linieros. Más insultante que la presión rival eran los comentarios
ligeros de sus propios compañeros.
“Hong, ¿estás bien?
¿No te lastimaste?”
El único que trataba a
Joo-won con amabilidad era Andrew. Joo-won le dio un toque en el casco
diciéndole que estaba bien y que no se preocupara.
“Preparémonos de
nuevo. Esta vez, hagámoslo bien.”
Andrew asintió. Red Ridge
volvió a la formación de ataque y empezó a avanzar. La táctica de ir ganando
yardas poco a poco sin perder la posesión estaba funcionando a medias, aunque
en el proceso Joo-won fue derribado varias veces por Malik.
“Ese hijo de perra……”
Joo-won apretó los
dientes tras caer de nuevo. Cada vez que intentaba medir el tiempo para el
pase, Malik chocaba contra él, dejándole el pecho dolorido. Los ojos fríos de
Joo-won observaban a Malik a través de la rejilla del casco. 'Maldita sea… por
muy valiente que sea, esto es demasiado. ¿Acaso quiere matar a alguien?'.
Había caído tantas
veces que empezaba a tener miedo de sujetar el balón. Esa era precisamente la
estrategia de Montrose: ejercer presión psicológica sobre el mariscal de campo.
Malik, tras empujar a Joo-won, regresaba a su posición sin siquiera mirar
atrás.
'Maldito presumido'.
Decidió no darle
importancia al número de capturas. No es que hubiera algún reclutador al que
tuviera que impresionar. De todos modos, Joo-won planeaba dejar de ser jugador
cuando terminaran las eliminatorias.
'Incluso si me
capturan de nuevo, lanzaré con confianza. Es mejor que una interceptación'. Con
ese pensamiento, logró calmar su ira.
3rd & 8. El camino era largo.
Tras recibir el
centro, Joo-won escaneó los movimientos de la defensa. El carrilero y el ala
defensiva intercambiaron posiciones intentando un stunt. Los linieros de
Red Ridge aguantaron a los defensores en sus puestos. Los gigantes de ambos
equipos se enredaron en un forcejeo brutal. En medio de esa batalla de lodo que
ocurría frente a sus ojos, la misión del mariscal de campo era tomar una
decisión fría.
'Subamos el ritmo del
pase. Es la única forma de romper esta situación'.
Joo-won lanzó el balón
antes de que Malik cruzara de nuevo a su zona. Fue un buen pase, con una
espiral perfecta, pero el ángulo fue algo corto. Seb, el veloz receptor,
rastreó la trayectoria del balón y corrió como un poseso. El público, al
unísono, lo animaba. '¡Por favor, por favor……!'.
¡TOUCHDOWN!
Cuando la palabra TOUCHDOWN
apareció en la pantalla gigante, estallaron los vítores. Joo-won se sacudió el
sudor de la frente y soltó un suspiro de alivio. Seb, que atrapó el pase de
Joo-won dentro de la zona de anotación, celebró ante las cámaras.
Acto seguido, el
pateador logró un fantástico gol de campo. El marcador era de 7 a 6. Lideraban
por un punto frente a la potencia de fútbol de Baldwin. El primer cuarto
terminó sin más anotaciones. Al salir del campo, Joo-won se quitó el casco y
bebió agua.
“Hong, bebe despacio.
Beber agua helada tan rápido no es bueno.”
Dijo el entrenador
Price con tono despreocupado. Joo-won, con la boca llena de agua fría como el
hielo, asintió. Su rostro ya estaba empapado de sudor.
Como siempre, el
problema era su resistencia. Solo había terminado el primer cuarto y ya sentía
sus pies pesados. Era lógico, considerando que Malik le había dado cabezazos
durante toda la serie ofensiva. Caía, se levantaba y volvía a caer. Sentía la
carga en su cuerpo por la fuerte presión. El coxis, que había golpeado varias
veces contra el suelo, le punzaba.
“En el segundo cuarto
planeo usar más opciones de carrera. Lancaster, prepárate para correr. Stewart,
tú también.”
El equipo ofensivo
rodeó al entrenador Price, quien sostenía la pizarra de jugadas. Joo-won
escuchaba con atención mientras se secaba el sudor con la toalla que le dio un
asistente.
“No hace falta
enfrentarse directamente al 54. Oye, Hong, no le prestes atención. En cuanto
veas al corredor libre, entrégale el balón rápido.”
“Entendido.”
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Pronto recuperaron la
posesión. Sin haber tenido tiempo de recuperar el aliento, regresó al infierno
de presión de Malik Madison.
“¿Podrás hacerlo?”
Preguntó el entrenador
Price justo antes de empezar la primera serie del segundo cuarto. Joo-won
asintió. Su rostro, aunque inexpresivo como siempre, mostraba una determinación
extraña.
“¡Set, Hut! ¡Hut!”
El ataque comenzó con
el grito bajo de Joo-won. Al tiempo que subía el balón, los linieros de ambos
equipos se movieron en perfecta sincronía.
Calvin observaba a
Joo-won desde la banca. Había ido al estadio con la idea de reincorporarse hoy,
pero esperaba no tener que intervenir. Sus compañeros estaban en buena forma,
tanto en ataque como en defensa. Lideraban el marcador, aunque fuera por poco.
Si Hong lograba aguantar hasta el final, la victoria era posible…….
El balón que sostenía
Joo-won fue hacia el corredor Stewart. En el mismo instante en que se realizaba
el pase, Malik agarró a Joo-won y lo derribó.
“¡Hey!”
Gritó Calvin
poniéndose en pie sin darse cuenta. 'Maldita sea, ese loco'. Ya le parecía que
los tacleos estaban siendo demasiado agresivos, y al final pasó. Joo-won, cuyo
cuerpo no llegaba ni a la mitad del tamaño de Malik, volvió a salir volando.
Derribar al mariscal
de campo cuando ya no tiene el balón es, por principio, una falta. Normalmente
no se taclea si ha pasado más de un segundo desde que el balón dejó la mano del
mariscal. El pañuelo amarillo lanzado por el árbitro cayó cerca de la línea de
golpeo, y los linieros detuvieron su forcejeo.
'Sí, eso es falta.
Sabía que ese tipo acabaría haciendo algo así'. Calvin se sentó de nuevo en la
banca, aliviado. Los árbitros se reunieron para discutir la falta de Malik. En
el campo llovieron tanto aplausos como abucheos dirigidos a él.
Poco después, el
árbitro habló por el micrófono:
“Falta personal,
defensa número 54. Contacto innecesario al mariscal de campo. Penalización de
15 yardas y first down automático.”
La alegría y la
tristeza se cruzaron en las aficiones. Hubo vítores en el bando de Red Ridge y
abucheos en el de Montrose. Malik, el autor de la falta, simplemente asintió y
se dio la vuelta. Se preparó para la siguiente jugada sin dedicarle ni una
mirada al mariscal caído.
'Loco de mierda……'.
Maldijo Joo-won mientras se sacudía el polvo del uniforme. La rabia se iba
acumulando en su interior como una bomba de tiempo que podía estallar en
cualquier momento.
Aun así, gracias a la
falta de Malik, consiguieron una posición ventajosa. 15 yardas de avance
automático y primer intento. La zona de anotación estaba ahí mismo.
'No te desestabilices,
concéntrate. Solo una jugada'.
Justo antes del
centro, intercambió una mirada con Andrew. No hubo señales entre ellos, pero
Andrew captó el plan de Joo-won. Asintió levemente, solo para que Joo-won lo
viera.
Si Andrew lograba
deslizarse hacia la zona de anotación desde aquí… sería touchdown. No
podía fallar. Con la decisión tomada, Joo-won dio el grito. Recibió el centro a
tiempo y se preparó para entregarle el balón a Andrew.
“¡Ugh!”
Fue entonces. Malik,
cargando con una fuerza aterradora, empujó a Joo-won con el hombro.
El cuerpo de Joo-won
salió despedido por el impacto masivo. Se sintió como si lo hubiera atropellado
un coche. El balón que tenía en la mano rodó por el suelo.
Definitivamente, Malik
era un oponente difícil. Se sentía como chocar contra un muro, no contra otro
humano. Era la primera vez que sufría tantas capturas en un solo partido. No
parecía para tanto cuando lo veía desde fuera. De repente, Joo-won fue
consciente de lo experimentado que era Calvin como mariscal de campo. ¿Cómo
demonios lograba ese tipo superar una defensa así?
Malik, que había
mantenido el rostro inexpresivo durante todo el juego, de pronto torció la
comisura de sus labios. Una voz baja salió desde el interior de su casco:
“La próxima van a ser
las costillas, princess.”
Era una provocación
directa hacia Joo-won. Este se levantó de inmediato y se lanzó hacia él.l
“¡Oye! ¿Qué acabas de
decir?”
Malik se encogió de
hombros en silencio. Joo-won quería arrancarle el casco y soltarle un puñetazo
en la cara ahora mismo, pero sabía que si lo hacía, lo expulsarían sin duda.
“Ese desgraciado de
verdad…….”
Saber digerir la ira
en soledad es también una virtud de un mariscal de campo. Joo-won respiró hondo
una vez más para no explotar. Todavía quedaban tres oportunidades de touchdown.
La mejor venganza
sería la victoria. 'No te desestabilices. Las provocaciones solo son la
estrategia de Malik'.
Sin embargo, en la
siguiente jugada, y en la de después, Malik arremetió contra Joo-won sin falta.
Lo sujetó, lo empujó, lo arrastró; hizo todo lo que estuvo a su alcance.
Joo-won empezaba a sentir el límite de su resistencia física. Levantarse tras
cada tacleo se volvía una tarea cada vez más penosa.
Fue entonces cuando
Malik le tendió la mano al caído Joo-won. Los jugadores de fútbol americano
nunca ayudan a levantarse al oponente; era una tradición y una regla de oro de
este deporte. Frunciendo el ceño, Joo-won levantó la vista hacia el rostro
juvenil de Malik. Este le susurró al oído, lo suficientemente bajo para que
solo él lo oyera:
“Princess, esto
no es un parque de juegos. Trae ante mis ojos a un mariscal de campo de
verdad.”
En ese instante, la
luz desapareció de las pupilas de Joo-won.
“Tú……”
Una fuerza brotó
directamente desde su corazón. Al ponerse en pie, Joo-won se arrancó el casco y
lo estampó contra el suelo. Acto seguido, agarró por las solapas del uniforme a
Malik, quien era mucho más alto que él.
“Mírame bien a los
ojos y repite lo que acabas de decir.”
La atmósfera del
estadio se congeló ante la acción inesperada de Joo-won. Incluso Malik parecía
desconcertado, como si no hubiera previsto tal reacción. Las manos de Joo-won,
que sujetaban el jersey de Malik, temblaban de furia. El camarógrafo hizo un
zoom agresivo hacia el enfrentamiento. Los árbitros llegaron corriendo y
haciendo sonar sus silbatos para separar a Joo-won.
“Falta personal,
ataque número 12. Conducta antideportiva. Expulsión del jugador.”
Inmediatamente se
declaró la expulsión de Joo-won. Las reglas eran claras: una provocación ligera
se podía pasar por alto, pero si se llegaba al contacto físico violento, la
expulsión era inmediata. Joo-won abandonó el campo con el cuerpo destrozado.
Arrojó el casco fuera de la línea de banda y se desplomó sobre la banca.
“Maldita sea……”
Le invadió un
sentimiento de autodesprecio por no haber podido contener su ira en ese momento
crítico. Joo-won se cubrió el rostro, apretando su cabello empapado de sudor
con un gemido sordo.
“McGrady, prepárate.”
Ordenó el entrenador
Price, que había estado observando la situación. Calvin se colocó el protector
bucal y se encajó el casco.
“El equipo ofensivo de
Red Ridge reanudará el juego en 4th & 21.”
Declaró el árbitro con
severidad por el micrófono. El público estalló en un murmullo ensordecedor. La
afición de Red Ridge abucheaba al árbitro; la de Montrose, a Joo-won.
Calvin, introducido
repentinamente en el juego, rotó los hombros lentamente. Miró por un instante a
Joo-won, que se recriminaba a sí mismo en la banca, y luego dirigió su vista
hacia la defensa.
“¡Calvin! ¡Calvin!
¡Calvin!”
Cuando 'El Tanque del
Campo' hizo su aparición, los espectadores entraron en éxtasis. La cámara hizo
un primer plano de la espalda de Calvin con el número 10. El mariscal estrella
que había cautivado a Alabama y a todo el país mostraba una expresión decidida.
4th & 21. Solo quedaba una oportunidad y debía avanzar
nada menos que 21 yardas. Su primer partido de eliminatorias no empezaba de
forma fácil. Calvin bajó su centro de gravedad con aire estoico.
'¿21 yardas en un solo
pase? Ciertamente es un desafío difícil, pero…'
“¡Set, Hut!”
'…eso no significa que
sea imposible'.
Tras recibir el
centro, Calvin esquivó a los defensores con un juego de pies ágil. Sin vacilar,
lanzó un pase elevado. El balón voló como un proyectil de cañón. Mientras todos
gritaban asombrados por su increíble potencia, el receptor Seb corrió por la línea
de banda. Calculando con precisión el punto de caída, Seb se lanzó y atrapó el
pase de Calvin.
“¡Sí!”
Gritó Seb, caído al
suelo pero abrazando el balón. Habían avanzado 26 yardas con un solo pase largo
perfecto. Fue un ataque refrescante que cambió por completo el ánimo del
equipo.
“Por fin aparece un
oponente de verdad.”
Murmuró Malik hacia
Calvin. Este respondió con una sonrisa de suficiencia:
“Cuánto tiempo,
novato.”
Respondió lo justo
para no caer en provocaciones. '¿Cómo te atreves a tratar así a mi Hong?'.
'Te daré tu merecido,
Malik Madison'.
Como si el mes de
ausencia no hubiera existido, Calvin se integró perfectamente al equipo. Su
mayor virtud era lanzar pases precisos basados en las características de sus
receptores, alas cerradas y corredores. Con el regreso de su líder, la moral de
los compañeros subió por las nubes. Un linebacker de undécimo grado
gritó: “¡El capitán vino a salvarnos!”. Las sonrisas desaparecieron de los
rostros de los defensores de Montrose.
Calvin consiguió un touchdown
con facilidad. Incluso realizó su habitual baile de celebración junto a Patrick
y Juice, riendo animadamente. Los espectadores comentaban lo feliz que se veía
Calvin; decían que era un jugador estrella nato y que el campo no era más que
su patio de juegos.
Sin embargo, la
realidad interna de Calvin era distinta. Aunque sonreía, toda su mente estaba
pendiente del otro mariscal que acababa de ser expulsado.
Deseaba que el corazón
de Hong no estuviera demasiado herido. Sabía que ya le había causado bastante
daño. '¿Qué sería lo mejor para Hong? ¿Darle una lección a Malik Madison?
¿Ganar este partido de forma aplastante? ¿O quizás jugar mal para proteger un
poco su orgullo?'.
No, ninguna era la
respuesta correcta. Solo había una forma: entregarse al máximo en el juego. No
volver a engañar al deporte que Joo-won amaba con locura.
Con esa resolución,
Calvin saltó ligeramente y lanzó el balón. Un pase potente que cortó el aire.
Una vez más, estallaron los vítores. 'Disfrutemos. Ganemos o perdamos, hoy voy
a disfrutar'. El pase aterrizó con precisión en los brazos del ala cerrada que
se había filtrado por el centro.
'Fue mi propio pase,
pero… admito que eso ha sido emocionante'.
Calvin miró su mano
derecha y sonrió levemente para sí mismo.
El partido entró
finalmente en el último cuarto. El marcador estaba empatado 21 a 21. El sol se
había puesto por completo y los potentes focos del Legion Field iluminaban el
rostro pálido de Calvin. El viento frío de la noche acariciaba suavemente sus
mejillas. Al exhalar, un pequeño vaho aparecía dentro de su casco.
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'Es invierno', pensó
Calvin. Recordaba que durante la temporada regular sentía que iba a morir de
calor, y ahora ya estaba en la estación de luchar contra el frío.
Eso significaba que el
momento de dejar Red Ridge no estaba lejos. En mayo del próximo año, se
graduaría y partiría hacia un mundo más grande. Se separaría de Hong. Sin
haberse entendido nunca, para siempre.
Sintió un sabor amargo
a sangre en la punta de la lengua. Parecía que al caer por un tacleo anterior
se había lastimado un poco la mucosa de la boca. Una herida así no le dolía en
absoluto, pero ciertamente le ponía de mal humor. Calvin, posicionado para la
primera ofensiva del cuarto cuarto, se mordió el labio inferior. Sintió la
sangre caliente correr bajo sus protecciones. 'Bien, a partir de ahora, ganará
quien mantenga la concentración hasta el final'.
Calvin seguía
emparejado individualmente con el número 54, Malik. Parecía que la estrategia
del joven liniero era arremeter incondicionalmente contra el mariscal. Tenía
mucha fuerza y una capacidad de arranque impresionante. Si se descuidaba lo más
mínimo, era fácil quedar atrapado.
Malik tenía una
estatura similar a la de Calvin, pero pesaba unos 20 kg más. Un chico de
dieciséis años tan pesado era una rareza; probablemente no habría nadie con el
físico de Malik en todo el país. Cuando embestía como un búfalo, incluso un
veterano como Calvin perdía el equilibrio. Había caído varias veces por sus
tacleos.
'Si vas a pegarte a mí
de esa forma, te lo agradezco'.
Calvin lanzó pases en
ángulos cerrados, evitando en lo posible el contacto físico con Malik. Cuando
la defensa se concentra en el mariscal, se abren rutas de pase. Tras completar
un pase largo de unas 20 yardas, Calvin le dijo a Malik con rostro relajado:
“Vas a tener que
esforzarte un poco más, amigo.”
Malik no respondió y
volvió a su sitio. Quedaban unas 10 yardas para la zona de anotación. Tenía que
conseguir el touchdown en dos intentos. Calvin asintió y dio el grito de
mando.
“¡Hey, Coyote! ¡En
uno!”
Set, Hut. Recibió el centro en el momento exacto y
retrocedió lentamente. Una vez más, Malik optó por el blitz. Calvin,
observando sus movimientos, empezó a correr.
“¿Por fin vas a
correr, mariscal?”
Se escuchó vagamente
la voz pesada de Malik. Corría hacia Calvin y, además, sonreía. Parecía
disfrutar de poder frenar por fin al mariscal en carrera.
'Este tipo está loco'.
Calvin corrió sin
inmutarse. Era su carrera característica, empujando con una postura baja. Los
vítores estallaron en las gradas. Frente a él, el liniero más grande de la liga
de Alabama se alzaba como un guardián.
'Coyote' era el código
para una finta que Calvin usaba a menudo. Tras engañar a Malik con un cutback,
Calvin le entregó el balón al corredor Stewart, que apareció por detrás. Stewart
recibió el balón y empezó a correr por la línea de banda izquierda.
Todo sucedió en un
instante. Los defensores de Montrose no se dieron cuenta de que el balón estaba
en manos del corredor. El safety que estaba en la retaguardia se lanzó
desesperado hacia Stewart, pero los pies del corredor ya habían entrado en la
zona de anotación.
¡TOUCHDOWN!
Fue un touchdown
limpio. Malik soltó una maldición. Calvin, tras el éxito de 'Coyote', le dedicó
una sonrisa radiante mostrando los dientes.
El cabello dorado de
Calvin estaba empapado de sudor. El partido llegaba a su fin; ya se había
consumido la mitad del cuarto cuarto. Si entregaban la posesión con la patada
inicial, sería difícil recuperarla a tiempo. El entrenador Price, tras dudarlo,
extendió dos dedos.
“¡Busca los 2 puntos,
McGrady!”
Calvin asintió. Ante
su señal, los atacantes de Red Ridge formaron una power formation.l
Después de un touchdown,
hay dos opciones para los puntos extra: patear a los postes para obtener 1
punto, o intentar un ataque más para entrar en la zona de anotación y obtener 2
puntos. El intento de conversión de 2 puntos era arriesgado, pero se usaba para
remontar o asegurar la victoria. El entrenador Price decidió apostar, pensando
que esta sería la última oportunidad ofensiva.
'Calvin puede
hacerlo'. Era una orden basada en la confianza. Los fans que ansiaban el
regreso de Calvin contuvieron el aliento. Las miradas de los veintidós
jugadores que formaban la línea de golpeo cerca de la zona de anotación se
concentraron en un solo punto.
'Bien, yo mismo
terminaré con esto'.
Set, Hut! El centro de Juice llegó. Calvin, con el
balón, arremetió hacia la izquierda.
Patrick, en la
vanguardia, empujó a los defensores con todas sus fuerzas. Gracias a eso se
abrió un camino y Calvin pudo avanzar con facilidad. Solo quedaba 1 yarda para
la zona de anotación. Un poco más y…….
“¡Ugh!”
Fue entonces. Un linebacker
de Montrose apareció de la nada y rodeó la cintura de Calvin. El cuerpo de
Calvin fue arrastrado y terminó estampado contra el suelo.
“¡Maldición……!”
Fallaron el ataque a
falta de 1 yarda. Parece que la conversión de 2 puntos fue demasiado. Calvin,
con rostro amargo, tomó la mano de Patrick y se levantó.
La serie ofensiva de
Red Ridge terminó con los 6 puntos del touchdown. El marcador estaba 27
a 21. Si la defensa cumplía, ganarían sin problemas……. Aun así, Calvin sentía
pesar al abandonar el campo. La culpa por no haber sentenciado la victoria por
su cuenta pesaba sobre sus hombros.
Tras el cambio de
posesión, Calvin se quitó el casco. Bebió agua para refrescar su garganta seca
y se secó el sudor de la frente. No veía a Joo-won, que había sido expulsado
por la falta. Quería decirle que no era su culpa, que lo había hecho
suficientemente bien, pero ya no eran amigos.
Ni amantes, ni mucho menos
algo especial. El sentimiento de vacío le punzó el pecho.
Comenzó la que podría
ser la última defensa de Red Ridge. EJ, el pequeño mariscal de Montrose,
regresó al campo. Hubo vítores y gritos de aliento. La expresión de EJ
desbordaba confianza.
La misión del mariscal
de campo había terminado. Calvin ahora debía sentarse en la banca y observar el
juego del equipo defensivo. En realidad, quería ir a buscar a Joo-won, pero
sabía que no tenía derecho.
Por mucho que bebiera,
sentía sed. No por cansancio, no por el esfuerzo, sino porque Joo-won ocupaba
sus pensamientos. Si perdían este partido, el viaje de Red Ridge en las
eliminatorias llegaría a su fin. Calvin ya tenía asegurado su camino a la
NCAAF, pero la vida deportiva de Hong Joo-won terminaría con una expulsión
deshonrosa……. Calvin bajó la cabeza con frustración, deseando haber podido
cerrar el final de Joo-won con una victoria.
'Debí haber conseguido
esa conversión de 2 puntos como fuera……'.
El pecho de Calvin
ardía mientras observaba la ofensiva de Montrose. ¿Alguna vez en su vida había
deseado ganar tanto como en este momento?
Calvin no era el tipo
de persona que se obsesionaba con la victoria o la derrota. Rara vez se
arrepentía de las jugadas pasadas, confiaba ciegamente en sus decisiones y,
cuando perdía, simplemente buscaba qué mejorar y seguía adelante. El resultado
de un partido nunca dictaba su estado de ánimo.
'¿Es esto lo que Hong
sentía siempre? No, él debe haberlo pasado mucho peor, de una forma que ni
siquiera puedo imaginar'.
Un clamor atronador
golpeó sus oídos. Calvin, sumido en sus pensamientos, levantó la cabeza
sobresaltado. Los atacantes de Montrose se habían agrupado para acariciar las
trenzas de EJ. Tras exhibir un pase largo espectacular, EJ enviaba besos a la
cámara con aire triunfante.
“¡Oigan, maldita sea!
¡Concéntrense más!”
Calvin se puso en pie
y gritó hacia el campo. Eran palabras que nacían de lo más profundo de su ser.
El entrenador Price lo miró con extrañeza, como preguntándose: '¿Y a este qué
le pasa?'.
Calvin estaba más
ansioso que nunca. 'Por favor, por favor, deténganlos aunque sea una vez. ¡Por
favor!'. Se sentía como un espectador más. En el momento en que un pase veloz
salió de las manos de EJ, Calvin se estremeció de nuevo. 'Por favor, deténganlo
como sea, por favor……'.
Pero Dios no escuchó
su súplica desesperada. Montrose avanzó una gran distancia de nuevo con otro
pase largo. 'Maldición, si siguen así, el touchdown está cerca'. Su
corazón latía con fuerza por la ansiedad.
A unas 30 yardas del touchdown,
Montrose se preparó para atacar otra vez. EJ esquivó con ligereza la carga del
carrilero defensivo y salió disparado. Corrió con el balón y, de repente, lanzó
un pase hacia el ala cerrada. Desde fuera de la línea de banda, Calvin leía
todos los movimientos de EJ, pero quienes estaban en el campo eran los de la
defensa. Como parte del equipo ofensivo, Calvin no podía hacer nada.
'Va a ser touchdown.
Si eso pasa, solo queda esperar que el gol de campo de Montrose vuelva a
fallar……'.
“…Cielos.”
Calvin se quedó con la
boca abierta. El pase, que volaba en una trayectoria perfecta, no cayó en las
manos del receptor de Montrose, sino en el pecho del esquinero (cornerback)
de Red Ridge. El autor de esa intercepción fantástica era, una vez más, Wyatt
Coleman. Calvin se alegró tanto como si él mismo hubiera logrado la
intercepción.
'Sí, me preguntaba por
qué no salía ninguna intercepción'. Wyatt era el defensor estrella que siempre
lograba intercepciones en los momentos cruciales. El ambiente del estadio
cambió en un segundo. Wyatt empezó a correr y el público lo vitoreó. Todos
observaban al unísono al esquinero que avanzaba a grandes zancadas con sus
largas piernas.
Wyatt fue tacleado
tras correr unas 5 yardas. No fue un gran avance, pero el simple hecho de haber
recuperado la posesión era suficiente para inclinar la balanza de la victoria.
No era momento de quedarse sentado celebrando. Calvin se echó hacia atrás el
flequillo húmedo y se encajó el casco.
'Es mi turno otra vez.
Esta es, de verdad, la última oportunidad'.
Chocó los cinco con
Wyatt mientras este salía del campo. 'Bien hecho, Coleman'. No olvidó alentar a
su compañero tras el esfuerzo. Wyatt le dijo a Calvin que le dejaba el resto a
él y terminó su participación con honor.
Aunque la victoria
parecía asegurada, Calvin no se confió. Gritó el código de la jugada con voz
severa y continuó el ataque con calma.
“¡Bravo Z, Delta
Cross!”
Los defensores de
Montrose estaban frenéticos, intentando interceptar un pase de Calvin a toda
costa. Debido a eso, la marca personal sobre los receptores y el ala cerrada
era asfixiante. Malik, que parecía no cansarse nunca, seguía pegado a Calvin
con tenacidad.
'Bravo Z, Delta
Cross'. Era un patrón de ataque donde fingían una carrera mientras dos
receptores se filtraban hacia el interior simultáneamente. Malik, detectando la
estrategia de Red Ridge, se inclinó hacia la derecha. Calvin dio un rápido paso
hacia atrás y lanzó el pase al receptor de la izquierda.
Calvin cayó tras
chocar con Malik, y Shane, que recibió el balón, también fue tacleado. La
concentración defensiva de Montrose estaba aumentando. El ambiente en el campo
era tan tenso que incluso respirar resultaba incómodo. Calvin se levantó
forzando una sonrisa.
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'Ese maldito Malik… no
muestra ni un signo de cansancio. Al contrario, parece que sus pies pesan
menos. ¿Tenía tanta resistencia en la temporada regular?'.
Calvin nunca olvidaba
a un oponente al que se hubiera enfrentado. Recordaba al detalle la capacidad
física, el estilo de juego y hasta los hábitos más pequeños de Malik Madison.
Durante el descanso entre la temporada regular y las eliminatorias, Malik se
había vuelto más grande y su postura defensiva era sorprendentemente sólida. Su
aura y confianza como jugador también habían subido de nivel.
Calvin observó a la
defensa de Montrose liderada por Malik. Esas caras rebosantes de confianza a
pesar de ir por debajo en el marcador. ¿Sería porque confiaban plenamente en su
estrategia defensiva? Hacía mucho tiempo que no sentía que alguien lo superaba
en el campo.
'Voy a ganarte de
forma definitiva, Malik'.
Una tensión inusual le
atenazó los tobillos. Calvin volvió a agacharse y tomó la posición de ataque.
“¡Set, Hut!”
Lo que siguió fue una
sucesión de avances, pases y tacleos. Fue un partido lleno de una intensidad
que no se saboreaba en la temporada regular. Calvin, tras sufrir una captura
que no solía permitir, se mordió el labio inferior sintiendo una fresca humillación.
El ataque no fluía como quería. 'Bueno, aunque solo perdamos tiempo sin
entregar la posesión, ganaríamos nosotros……'.
'Pero esa actitud
arrogante es precisamente mi mayor debilidad'.
Recordando a cierto
mariscal de campo que daba lo mejor de sí en cualquier situación, Calvin lanzó
el balón una vez más.
Un minuto antes del
final del partido. Marcador: 27 a 21.
Red Ridge mantuvo la
posesión hasta el último momento. Habían presionado hasta la yarda 10 del bando
rival, pero no quedaba tiempo suficiente para fabricar un touchdown.
Calvin, agotado por la feroz presión, soltó un suspiro.
'¿Hasta aquí llegamos?
Bueno, una victoria es una victoria……'.
3rd & 5. Quedaba una oportunidad de avance. No, tal
vez dos. Calvin escaneó el campo con ojos decididos.
La línea defensiva
protegiendo la zona de anotación y la línea ofensiva posicionada para
bloquearlos. El Legion Field en una noche de invierno con el sol ya oculto.
Esta tierra verde sobre la que viviría el resto de su vida…….
“¡Set, Hut!”
Comenzó el último
ataque de Calvin. Tras recibir el balón, giró la cabeza buscando una ruta de
pase. Mientras retrocedía observando a su alrededor, se detuvo en seco por un
instante.
'…¿Eh?'
¿Por qué estaba Hong
ahí?
El mariscal del
uniforme rojo estaba de pie fuera de la línea de banda. El chico desafortunado
que había sido expulsado en el segundo cuarto y que se había quedado encerrado
en el vestuario todo el tiempo, finalmente había aparecido. ¿Desde cuándo
estaba fuera? 'Maldición, pensaba que no me estaba mirando'.
“¡Ugh!”
Malik aplastó
rápidamente a un Calvin distraído. El tacleo ocurrió antes de que el balón
pudiera dejar la mano de Calvin.
“Maldita sea, de
verdad.”
Fue, en resumen, un sack.
Malik se levantó de un
salto sobre un Calvin que maldecía entre dientes.
“Oye, príncipe,
¿ya te cansaste? El partido aún no termina.”
No olvidó provocar a
Calvin sutilmente. Calvin, tal como estaba estampado en el suelo, miró hacia
donde se encontraba Joo-won.
Él estaba allí, solo.
No se distinguía bien su expresión, pero parecía estar observando el partido
con total concentración. Es decir, me estaba viendo jugar… ¿por qué? ¿Desde
cuándo? Tenía muchas preguntas, pero los ojos agudos y los labios apretados de
Joo-won no devolvían ninguna respuesta. Solo estaba allí parado, con los puños
cerrados, mirando a Calvin.
Sus miradas se
cruzaron y Joo-won asintió una vez hacia Calvin. Ese gesto breve y decidido,
esa acción pasiva cuyo significado ni siquiera conocía, llegó a Calvin como una
revelación divina.
'Sí, si puedo tener tu
apoyo'.
“¡A sus puestos!”
'Tal vez este campo no
sea un infierno para mí'.
“¡Aún no ha terminado!
¡Presionen hasta el final!”
Calvin, tras superar
el dolor y levantarse, gritó de nuevo. Siguiendo las órdenes de su capitán, el
equipo ofensivo de Red Ridge se preparó para el golpe final. 4th & Goal.
Solo quedaba una oportunidad. Faltaban 27 segundos para el final. Todos los que
los observaban contuvieron el aliento.
“¡Set, Hut!”
Su corazón latía como
si fuera a estallar. Era un último ataque que había intentado decenas, cientos
de veces, ¿por qué estaba tan nervioso?
“¡Lancaster, Stewart!
¡Corran!”
'Probablemente sea
porque me estás mirando'. Pensando en Joo-won, quien debía de estar más ansioso
que nadie en este momento, Calvin retrocedió con calma. Los dos corredores que
aparecieron tras su espalda empezaron a correr en paralelo. Calvin observaba a
Malik, que cargaba hacia él.
'Por favor, espero que
esos dos hayan entendido mi señal……'.
'Bien'.
Tal como planeó. Los
dos corredores no corrieron hacia la zona de anotación, sino hacia donde estaba
el carrilero defensivo. Le hicieron un double blocking a Malik. Incluso
Juice, el centro, se unió para sujetarlo.
Por muy grande y
fuerte que fuera Malik, era imposible enfrentarse a tres personas al mismo
tiempo. Malik, que a pesar de ser defensor terminó bloqueado, se desconcertó
por un momento. Calvin aprovechó ese hueco y se filtró por el centro. Pasando
entre el caos de chicos enredados, se lanzó hacia la zona de anotación: últimas
5 yardas, 4 yardas, 3 yardas…….
Y finalmente.
Calvin, bajando la
cabeza y empujando su cuerpo con fuerza, entró en la zona de anotación.
¡TOUCHDOWN!
Estalló un clamor
ardiente. Los espectadores brindaron un aplauso sincero al mariscal de campo
que fabricó el último touchdown.
¡RED RIDGE WINS!
Calvin se levantó
lentamente al darse cuenta de que había anotado. El camarógrafo hizo un primer
plano de su rostro. Al quitarse el casco, reveló su cara empapada de sudor.
Se abrazó con los dos
corredores que habían confiado en él y recibió los toques de ánimo de sus
compañeros que caían sobre él. Los linieros incluso levantaron en vilo a su
capitán recién regresado. El equipo defensivo y los entrenadores se unieron
para rodear a Calvin.
Calvin, rodeado de
gente, giró la cabeza. Solo le interesaba una cosa: el rostro de Joo-won.
'¿Estás feliz ahora?
¿Me habrás perdonado aunque sea un poco?'.
Pero Joo-won no estaba
donde Calvin miraba. Qué extraño. Estaba allí hace un momento……. ¿Me lo
imaginé?
'No, no puede ser una
alucinación'.
Joo-won estaba allí,
sin duda, y lo estaba mirando. Calvin contempló con la mirada perdida el lugar
donde él había desaparecido, hasta que finalmente apartó la vista.
Dibujó una sonrisa
bonita en su rostro. Saludó a la cámara con la mano y lanzó un beso hacia las
gradas. Mientras tanto, por dentro, no dejaba de pensar en Joo-won. No pudo
concentrarse ni cuando hizo la entrevista solicitada por la asociación, ni
cuando se reunieron en la zona de entrenadores para recibir los comentarios del
partido de hoy.
Fue el regreso
triunfal del mariscal de campo superestrella.
* * *
En el siguiente
partido, Red Ridge también obtuvo la victoria con facilidad. Calvin, con una
forma física impecable, lideró al equipo hacia el triunfo, recibiendo elogios
que afirmaban que su nivel incluso había superado al que tenía antes de la
lesión. El propio Calvin sentía que su condición era inmejorable.
Aunque el largo
descanso de un mes tuvo algo que ver, también se debía a que había aprendido a
entregarse al juego con verdadera seriedad. Joo-won, quien le había enseñado a
Calvin la táctica más poderosa —la sinceridad—, participó en las eliminatorias
de manera silenciosa. Con el regreso de Calvin, su tiempo en el campo se redujo
considerablemente, pero cada vez que salía, lograba al menos una jugada
destacada. No se desanimó, a pesar de ser tratado como una 'batería' de
repuesto para dosificar la energía de Calvin.
Calvin intentó reconciliarse
varias veces. Seguía queriendo a Joo-won y, si era posible, deseaba obtener su
perdón de cualquier manera. Sin embargo, cada vez que lo intentaba, Joo-won
reaccionaba de forma cortante. Se mostraba participativo al hablar del juego,
pero en cualquier otra conversación, ignoraba a Calvin por completo.
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'Todo se terminó. Ya
no hay forma de hacer que el corazón de Hong regrese'.
Los momentos que
pasaron dentro de su pequeño Chevrolet Impala empezaban a parecer una fantasía.
Pronto se graduarían y se alejarían por completo para buscar sus propias vidas.
Él, hacia el campo profesional. Joo-won, hacia un mundo propio que él desconocía.
'Hong, pero a pesar de
todo, yo……'.
'Creo que me será
difícil olvidarte por un tiempo'.
Incluso hoy, Calvin
observaba la nuca de Joo-won. Su figura mientras calentaba para disputar la
gran final parecía más decidida que nunca.
En la final, Red Ridge
volvió a enfrentarse a Ashford Academy. En el primer encuentro habían
registrado una amarga derrota, pero eso fue antes del regreso de Calvin. Él
tenía la confianza de que ganarían el partido de hoy.
Última serie ofensiva
del cuarto cuarto. El mariscal de campo en el campo era Joo-won. Se le había
asignado la tarea de ganar tiempo para que Calvin ejecutara el two-minute
drill.
En una situación de 1st
& 10, Joo-won avanzó 2 yardas mediante una carrera. Aunque cayó
desplomado poco después, fue una jugada en la que, como siempre, se sentía su
tenacidad. Siguiendo las instrucciones del entrenador Price, se realizó el
cambio de mariscal de campo. Joo-won se retiró y Calvin ocupó su lugar.
Incluso en el momento
del relevo, Joo-won lo ignoró. Calvin tuvo que cerrar la palma de la mano que
había extendido para chocar los cinco.
2nd & 8. Quedaban 2 minutos. La distancia hasta el touchdown
era de unas 30 yardas. Ashford no intentó el blitz, tal vez tras haber
ajustado su estrategia después de ver el partido contra Montrose. Redujeron la
presión sobre el mariscal y marcaron a cada uno de los receptores. Calvin no
dejó pasar la oportunidad y continuó intentando carreras.
Hacía mucho tiempo que
no corría tanto en un solo partido. Si Joo-won no le hubiera servido de apoyo
en los momentos adecuados, la resistencia de Calvin se habría agotado hace
rato. Tras avanzar otras 5 yardas corriendo, Calvin exhaló con brusquedad.
Correr él mismo estaba bien, pero para llegar más lejos, definitivamente tenía
que lanzar un pase……. Sentía un dolor sordo en el pecho debido a los feroces
tacleos que le llegaban de todas partes. Bajo las gruesas protecciones,
percibía una molestia persistente.
Nuevamente era first
down. Los atacantes de Red Ridge tuvieron una breve reunión táctica antes
de reanudar la ofensiva. Calvin, rodeando con sus brazos los hombros de los
corredores, susurró:
“Corriendo no
llegaremos a la zona de anotación a tiempo. Voy a lanzar hacia la derecha, así
que Seb, corre con la mentalidad de que vas a atraparlo aunque mueras en el
intento. Shane, tú recorre la línea de banda contraria hasta entrar en la zona
de anotación. Sin falta.”
Los compañeros, bajo
el mando del capitán, asintieron. El entrenador Price no dio instrucciones
adicionales; era una señal de que confiaba en el criterio de Calvin.
“¡Set, Hut! ¡Hut!”
En cuanto el balón
llegó a manos del mariscal, Seb se filtró profundamente tal como acordaron.
Confiaba plenamente en que el balón de Calvin llegaría a él. Calvin fingió una
carrera para engañar a la defensa una vez y luego giró su cuerpo para pasarle a
Seb.
'Maldición'.
Pero el defensor que
marcaba a Seb fue más rápido. Al confirmar la presencia del esquinero que
corría dos pasos por delante de su receptor, Calvin cambió de dirección
rápidamente. El balón voló hacia la línea de banda izquierda.
No fue un pase lanzado
mirando al receptor. Lanzó por puro instinto, confiando en que Shane estaría en
la zona de anotación tal como se había planeado.
El público se agitó
ante ese pase demencial que recordaba a un proyectil de disparo rápido. Shane,
que había cumplido las palabras de Calvin al pie de la letra, ya estaba pisando
el extremo de la zona de anotación y saltó para atrapar el balón en el momento
en que llegaba.
¡TOUCHDOWN!
Fue el touchdown
que sentenció la victoria. Ashford cambió rápidamente a la ofensiva e intentó
un último ataque, pero el partido terminó sin puntos adicionales. Un clamor
inmenso, digno de un partido profesional, llenó el Legion Field de Birmingham.
Finalmente, Red Ridge se
alzó con el trofeo de campeones de las eliminatorias. Habían pasado de ser
campeones de distrito a convertirse en campeones estatales.
Calvin, quien recibió
el premio al MVP, bajó del estrado abrazando el trofeo. Al pie de las escaleras
estaba Joo-won. Su rostro seguía pareciendo inexpresivo. De repente, Calvin
recordó un momento de cuando estaban en undécimo grado.
'En aquel entonces,
definitivamente, me odiabas'.
“……¿Hong?”
Sin embargo, el
Joo-won de hoy era diferente en algo. Observó a Calvin con una expresión que
sugería que tenía algo que decir y, lentamente, abrió los labios.
“Gracias, Calvin.”
Una frase corta y
tranquila cayó sobre él. En ese instante, los innumerables ruidos que llenaban
el estadio desaparecieron, y en el campo de visión de Calvin solo quedaron
ellos dos: él mismo y Joo-won.
“…¿Por qué?”
Ante la pregunta de
Calvin, Joo-won desvió la mirada hacia el trofeo de MVP que él sostenía en sus
brazos. Calvin estaba confundido, pero había un hecho que podía comprender con
total claridad.
“Nos hiciste ganar el
campeonato.”
Que Joo-won no era el
mismo de entonces. Una mirada que ya no era hostil atravesó el corazón de
Calvin. Él permaneció inmóvil en ese lugar durante mucho tiempo. Incluso
después de que Joo-won desapareció de su vista, continuó allí.
