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Muchas cosas cambiaron desde que se supo del embarazo de Yoo-jun.

Ju-ha, en primer lugar, ajustó su carga de trabajo, que antes era excesiva. Fue una muestra de consideración hacia Yoo-jun, a quien ya le costaba mover el cuerpo con agilidad.

Mientras Ju-ha salía a sus misiones, Yoo-geon se quedaba a su lado, pero los días en que las misiones de ambos coincidían, siempre se iban con el corazón pesado por dejar a un Yoo-jun que no siempre se sentía bien.

A medida que pasaba el tiempo y llegaban al quinto mes, Yoo-jun, que antes solo podía comer fruta, recuperó el apetito y empezó a dar pistas a Yoo-geon y Ju-ha sobre las cosas que se le antojaban.

"Quiero comer el udon que venden en las áreas de descanso", murmuró Yoo-jun para sí mismo mientras jugueteaba con su teléfono, acurrucado en los brazos de Ju-ha.

"¿Udon? Espera un segundo".

Tan pronto como escucharon sus palabras, Ju-ha y Yoo-geon empezaron a buscar en qué área de descanso vendían el mejor udon.

"Ya vuelvo, espera un poco".

Tras terminar la búsqueda, Yoo-geon se levantó y tomó las llaves del coche que el Centro les había asignado.

Después de que se informara del embarazo a los superiores, el Centro les otorgó un vehículo para uso privado y permiso para salir del recinto sin necesidad de pases especiales. Gracias a esto, Yoo-geon y Ju-ha podían encargarse de lo que Yoo-jun necesitara sin demora.

"Tú saliste ayer. Hoy iré yo", dijo Ju-ha mientras incorporaba con cuidado el cuerpo de Yoo-jun, que estaba apoyado en él.

Yoo-geon puso una mano en el hombro de Ju-ha, que intentaba levantarse de la cama, y lo empujó suavemente para que volviera a tumbarse.

"Tú descansa con hyung. Me han dicho que hoy la zona frontal estuvo difícil".

"Eso es lo de siempre...".

Ju-ha quiso replicar ante la actitud de Yoo-geon, que lo trataba casi como si fuera él la embarazada. Sin embargo, antes de que pudiera terminar la frase, Yoo-geon se subió a la cama y le plantó un beso ligero en la frente.

No se detuvo ahí; también besó la frente de Yoo-jun.

"Tú quédate haciendo de cojín para hyung. Yo me encargo".

Yoo-jun se acurrucó aún más en el pecho de Ju-ha, como indicándole que hiciera caso a Yoo-geon. Ju-ha acarició con suavidad el cabello de Yoo-jun, que restregaba su mejilla contra su pecho, y apoyó su cabeza sobre la de él.

Parece un sueño.

Ju-ha cerró los ojos en silencio, recordando todo el tiempo pasado desde que conoció a Yoo-jun.

Habían ocurrido muchas cosas, experiencias que otros no vivirían en toda una vida, tanto positivas como negativas. Sinceramente, aún hoy pensaba que hubo muchas injusticias, pero no quería guardar rencor.

Solo quería ser feliz al lado de Yoo-geon y Yoo-jun, e imaginar un futuro aún más dichoso con los bebés que estaban por nacer.

"Ju-ha, esto...".

Yoo-jun lo llamó por su nombre, pero no continuó; jugueteó con el borde de su ropa y dejó la frase en el aire.

Preocupado, Ju-ha le levantó el rostro para que se miraran a los ojos. En cuanto sus miradas se cruzaron, Yoo-jun bajó la vista. A diferencia de hacía un momento, su cara estaba roja como una brasa.

"Hyung, ¿te duele algo? ¿Por qué estás tan rojo? No parece que tengas fiebre...".

"Es que, verás...".

Yoo-jun apartó la mano de Ju-ha que buscaba su frente y volvió a intentar hablar, pero de nuevo dudó al final.

"¿Qué pasa? Si no lo dices, no puedo saberlo, ¿eh?".

Al ver a Ju-ha mirándolo con esa expresión de preocupación genuina, Yoo-jun se sintió avergonzado de sí mismo. Sin embargo, sus deseos habían sido contenidos durante demasiado tiempo como para seguir guardando las formas.

Unos días atrás, cuando fue al hospital para su revisión periódica, hizo que Yoo-geon y Ju-ha salieran un momento y, superando la vergüenza, le preguntó a Hyun-moo si no se podía tener sexo durante el embarazo.

Como Omega masculino, para él estar encinta era una bendición y un milagro, especialmente al llevar los hijos de ambos. Sabía que debía ser cauteloso, pero antes de la noticia, los tres estaban juntos casi a diario.

Ahora ya no.

Pensó que el deseo sexual desaparecería con el embarazo, pero se dio cuenta de su error en cuanto terminaron las náuseas matutinas.

Mientras se sentía mal y tenía el estómago revuelto, no podía pensar en nada más; pero al recuperar sus fuerzas, su libido despertó de su letargo. Aguantó y volvió a aguantar por miedo a lastimar a los bebés, hasta que no pudo más y consultó a Hyun-moo.

Ante un Yoo-jun que no podía ni levantar la cabeza de la vergenza, Hyun-moo sonrió levemente y le dijo que, al haber pasado el periodo de riesgo, podían tener relaciones siempre que no fueran demasiado bruscas.

Yoo-jun no pudo evitar alegrarse al oír aquello. El problema, sin embargo, era cómo sacar el tema.

Sabía que si se lo pedía de repente, ellos se horrorizarían y se negarían, ya que desde que supieron del embarazo lo trataban como si fuera de cristal soplado. Pero no podía esperar hasta el parto; la urgencia lo estaba consumiendo.

A pesar de que antes él mismo se subía encima de Yoo-geon y Ju-ha, no entendía por qué le resultaba tan difícil decir una sola palabra ahora.

Estuvo a punto de cerrar la boca y callarse, pero pensó que después sería aún más difícil volver a intentarlo.

Yoo-jun soltó un largo suspiro y miró a Ju-ha. Finalmente, con determinación, abrió la boca.

"Quiero tener sexo".

"¿...Eh?".

Ju-ha se había quedado preocupado pensando que Yoo-jun tenía algún problema inconfesable al verlo tan inquieto y sonrojado. Pero la frase que soltó tras esa mirada decidida fue: "Quiero tener sexo".

Ju-ha no supo cómo reaccionar.

La única vez que lo habían hecho a solas fue cuando Yoo-jun fue a buscarlo al Centro Regional 3. Después de aquello, siempre había sido entre los tres, y ni siquiera eso había ocurrido desde que supieron del embarazo.

"P-pero... durante el embarazo hay que tener cuidado...".

"Se lo pregunté al médico. Dijo que se puede, siempre que no sea brusco".

Una vez que se decidió a hablar, Yoo-jun no pensaba retroceder.

Se encaramó sobre Ju-ha, que lo miraba con cara de aprieto, y empezó a frotar su ya endurecida virilidad contra la de él. Al sentir el contacto, Ju-ha también empezó a excitarse con fuerza.

Cuando lo rescataron, su cuerpo apenas respondía por el trauma, pero ahora que estaba recuperado psicológicamente, podía responder al deseo incluso sin que Yoo-geon estuviera presente.

Aunque el roce lo encendía, el contacto con el vientre abultado de Yoo-jun le impedía actuar según sus instintos.

"H-hyung... aunque el médico diga que se puede, hagámoslo más adelante. ¿Sí? Si algo sale mal con los bebés...".

Ju-ha quería consolarlo, pero para Yoo-jun sus palabras sonaron a rechazo.

Sonó a que Ju-ha ya no sentía deseo por él ahora que estaba embarazado. Entendía la preocupación de Ju-ha, pero el sentimiento de soledad fue más fuerte.

Había leído en alguna parte que las parejas se distanciaban tras el parto porque el cuidado de los hijos reducía el tiempo juntos, y tuvo miedo de que eso estuviera empezando ya.

Incapaz de contener sus emociones volátiles por el embarazo, Yoo-jun terminó rompiendo a llorar.

Ju-ha, aterrado, se incorporó con angustia y lo sentó sobre su regazo, limpiando con sus manos las lágrimas que rodaban por sus mejillas.

"H-hyung, ¿qué pasa? ¿Por qué lloras?".

Yoo-jun solo sollozaba, tratando de contener el llanto sin decir una palabra. Ju-ha siguió secando sus lágrimas y luego lo atrajo hacia su pecho en un abrazo.

Le dio palmaditas suaves en la espalda mientras intentaba descifrar el motivo de su llanto.

"¿Te has puesto triste porque he dicho que no?".

Ante la voz dulce en su oído, Yoo-jun asintió levemente.

Ju-ha acarició el cabello de Yoo-jun, que lloraba tanto que ya le había empapado el hombro.

Nunca me había pedido mimos, excepto cuando teníamos sexo.

Le dolía verlo llorar, pero la idea de que Yoo-jun le estuviera pidiendo atención de esa forma le resultó infinitamente tierna.

"Lo decía porque me da miedo que tú o los bebés sufran".

Ju-ha bajó la mirada hacia el vientre ya prominente de Yoo-jun y dudó un momento.

"Mmm...".

Ju-ha puso una expresión de aprieto por un momento, pero luego lo bajó de su regazo y habló con voz queda.

"Hyung, ¿quieres... ser tú quien lo meta? Creo que así te cansarás menos".

Ante las palabras inesperadas de Ju-ha, Yoo-jun abrió mucho los ojos y lo miró fijamente. Había dado por sentado que Ju-ha querría penetrarlo a él. Sabía que, antes de estar con Yoo-geon y con él, Ju-ha nunca había estado en la posición de "abajo". Por eso, pensó que estando a solas, Ju-ha reclamaría naturalmente su lugar como el que toma.

Además, Ju-ha no estaba en el estado de fragilidad de la última vez en el centro regional; su cuerpo respondía con firmeza. Nunca imaginó que el Beta ofrecería su propio cuerpo de esa manera.

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Y había otra preocupación. Yoo-jun sabía que Ju-ha se había acostumbrado a recibir a Yoo-geon, pero habían pasado más de tres meses desde la última vez. A diferencia de un Omega, el cuerpo de un Beta no se dilataba con la misma facilidad natural para recibir una intrusión. Después de tanto tiempo, era lógico que estuviera cerrado y tenso.

Aunque Yoo-jun sentía el deseo de poseerlo, no quería que Ju-ha sufriera por su culpa. Empujó suavemente sus hombros y negó con la cabeza.

"No, Ju-ha. No quiero hacerlo si eso significa que tú lo pases mal. Sé que lo sugieres porque te preocupo, pero solo te puse en un compromiso por llorar sin sentido".

Ju-ha notó de inmediato el ligero temblor en la voz de Yoo-jun mientras este bajaba la cabeza. Era evidente que Yoo-jun no lo comprendía del todo. Por supuesto que Ju-ha quería entrar en Yoo-jun, pero él también conocía el placer de sentir el interior lleno y la próstata presionada. No sentía rechazo alguno ante la idea de que Yoo-jun lo tomara.

"Espera un momento".

Ju-ha se dio cuenta de que las palabras no bastarían. Estiró el brazo hacia la mesilla de noche y sacó un bote de lubricante que había comprado y que nunca había llegado a usar. Lo había adquirido pensando en lo difícil que era a veces recibir a Yoo-geon, pero a Yoo-geon no le gustaba el lubricante; prefería usar su lengua y sus dedos hasta que el camino estuviera listo a su manera. Ju-ha nunca pensó que terminaría usándolo de esta forma.

Sin perder tiempo, Ju-ha se desabrochó la hebilla y dejó caer sus pantalones y su ropa interior al suelo. Abrió las piernas frente a Yoo-jun y vertió un poco de gel sobre su propia virilidad, que ya palpitaba a medio erguir.

"Ah...".

Un gemido bajo escapó de sus labios cuando el frío del gel contrastó con su piel caliente. Yoo-jun siguió con la mirada el rastro del líquido transparente que resbalaba por el cuerpo de Ju-ha hasta humedecer su entrada, formando un pequeño charco sobre la sábana.

Ju-ha arrojó el bote sobre la cama y rodeó su pene con la mano, moviéndola lentamente. No era su intención masturbarse frente a él de forma gratuita, pero sabía que no podría abrir un lugar que no había sido usado en tres meses sin despertar algo de placer primero. Mientras movía una mano, usó el dedo corazón de la otra para acariciar con suavidad su propio esfínter.

Como esperaba, estaba tenso y cerrado.

"Hgh... ah...".

Avergonzado de que Yoo-jun lo viera así, Ju-ha cerró los ojos y bajó la cabeza, pero no detuvo el movimiento circular de su dedo. Poco a poco, el músculo pareció recordar sensaciones pasadas y comenzó a ceder.

"Mmm... ah...".

Ju-ha deslizó el dedo lentamente a través de la pequeña apertura. Sintió el tacto húmedo y cálido de sus propias paredes internas.

"Ah... hgh".

Empujó con más fuerza, hasta que el dedo fue engullido por completo. Aunque la entrada estaba rígida, su interior recordaba rápidamente el placer grabado por tantas noches compartidas.

"Ah... hgh... haaa".

Echó la cabeza hacia atrás, dejando escapar gemidos entrecortados mientras rascaba con la punta del dedo sus propias paredes. Cuando se acostumbró al primer dedo, lo sacó y añadió otro, volviendo a presionar hacia dentro.

Había pensado que, tras aceptar el primero, el segundo entraría con facilidad, pero la diferencia era abismal. Sintió el dolor de la dilatación y su excitación decayó por un instante debido a la punzada. Su cintura se sacudía involuntariamente con cada empuje, buscando ese punto exacto que le devolviera el placer.

"Haaa... ah... ¡ah!".

Debido a la falta de práctica, sus movimientos eran algo torpes, pero finalmente su dedo encontró ese pequeño bulto de carne sensible.

"Ah... lo encontré...".

Una sonrisa se dibujó en sus labios ante la expectativa del placer real y la idea de recibir pronto a Yoo-jun. Ju-ha estiró su mano, empapada en lubricante y fluido preseminal, y entrelazó sus dedos con los de Yoo-jun, tirando de él para besarle el dorso de la mano repetidamente.

"Haaa... Ju-ha, me vas a volver loco viéndote así".

La imagen era tan sumamente erótica que Yoo-jun sintió toda la sangre agolparse en su parte baja. Ju-ha, que decía no querer forzarlo, parecía estar a punto de dejarlo sin aliento solo con los preparativos.

Yoo-jun usó su mano libre para bajarse los pantalones y liberar su pene totalmente erecto. Por un momento, en el pasado, se había sentido acomplejado porque su tamaño era menor al de Yoo-geon, pero ahora no le importaba. Contempló a Ju-ha, que jadeaba con una expresión lasciva mientras se preparaba para él, y comenzó a masturbarse lentamente.

"Ju-ha... quiero entrar ya. ¿Puedo?".

Hacía un momento se preocupaba por él, pero ver a Ju-ha abriéndose a sí mismo era tan excitante que su deseo sexual, reprimido durante meses, estaba a punto de estallar. Sentía un impulso casi violento de apartar los dedos de Ju-ha y embestir con fuerza ese interior estrecho.

La mano de Yoo-jun se movía cada vez más rápido. Ju-ha, al ver la urgencia de Yoo-jun por poseerlo, se encendió aún más. Añadió un tercer dedo, masajeando su próstata para ensanchar el camino; con la excitación, ya no le resultaba tan difícil.

Finalmente, Ju-ha retiró sus dedos empapados y sujetó sus propios glúteos, abriéndose para Yoo-jun. La entrada, ligeramente enrojecida y palpitante por el estímulo, quedó expuesta de forma pecaminosa.

"Hyung... ponlo dentro... rápido...".

La ausencia de sus dedos lo dejó sintiéndose vacío y ansioso. Deseaba que Yoo-jun ocupara ese lugar y lo llevara al clímax. Yoo-jun se inclinó, presionando los muslos de Ju-ha contra la cama, y situó su punta contra la entrada que se contraía.

Solo el contacto del glande con la carne caliente hizo que Yoo-jun se estremeciera. Comenzó a empujar lentamente hacia el interior que lo reclamaba.

"¡Ah... hgh!".

Aunque era más pequeño que el de Yoo-geon, era lo suficientemente grande como para que a Ju-ha le costara asimilarlo tras tanto tiempo. Echó la cabeza hacia atrás, frunciendo el ceño por la mezcla de dolor y plenitud. Apretó los dientes para aguantar, pero los gemidos se filtraban entre sus labios.

Ju-ha llevó una mano a su propio pene, que había perdido algo de fuerza por la tensión, y empezó a estimularse suavemente. Yoo-jun, al ver el gesto de dolor, amagó con retirarse un poco, pero volvió a empujar con un movimiento circular de cadera.

"Ah... ¡ah! Eso... se siente bien, hyung...".

En lugar de una embestida brusca, el roce constante contra las paredes internas empezó a devolverle el placer a Ju-ha. A medida que el interior se relajaba y el placer ganaba terreno, Ju-ha soltó su pene y se quitó la camiseta, lanzándola a cualquier parte.

"Hyung, mírame... hazme algo aquí también...".

Ju-ha se frotó sus propios pezones erectos mientras miraba a Yoo-jun con ojos suplicantes. Yoo-jun, con la mirada nublada por la lujuria, besó la frente de Ju-ha y bajó para lamer y juguetear con los pequeños puntos sensibles con la punta de su lengua.

"¡Ah... hgh!".

Ju-ha se cubrió la boca con la muñeca, intentando sofocar los gemidos que brotaban ante el placer que sentía incluso en el pecho.

"Quita la mano, Ju-ha. No te guardes los gemidos".

Ju-ha tenía el hábito de contener sus sonidos hasta que perdía el juicio por el clímax cada vez que tenían sexo.

Yoo-geon solía obligarlo a abrir la boca para que soltara cada grito, pero Yoo-jun no quería llegar a esos extremos.

En lugar de ser autoritario, Yoo-jun entrelazó sus dedos con los de Ju-ha y bajó su brazo. Luego, frotó lentamente su glande contra el punto sensible en la pared interna.

"¡Ah... hgh! Es-espera... ¡ah! Hy-hyung... no puedo... contener el sonido... suéltame la mano... ¡ah!".

"Te dije que no lo contengas. Déjame oír tus lindos gemidos".

Yoo-jun sujetó con fuerza la mano de Ju-ha mientras lamió con su lengua el pequeño pezón. Al mismo tiempo, estimuló el punto sensible empujando su pene aún más profundo.

Cuando la virilidad de Yoo-jun se hundió más, llenando sus entrañas, Ju-ha retorció la cintura dejando escapar un gemido dulce.

Tras insertar todo su pene en lo profundo de Ju-ha, Yoo-jun comenzó a retirarse y empujar de nuevo con lentitud.

Aunque deseaba embestir con fuerza siguiendo su instinto, movía las caderas con precaución, recordando las palabras del doctor Hyun-moo sobre no excederse.

El interior, que antes estaba apretado, se relajó lo suficiente para recibir a Yoo-jun sin problemas. Sin embargo, al tener que cuidar su cuerpo, Yoo-jun mantuvo un ritmo pausado.

Debido a eso, Ju-ha solo sentía una estimulación constante que lo mantenía al borde de la eyaculación, pero sin poder alcanzar el clímax total.

Como no podía exigirle a un Yoo-jun embarazado que se moviera con brusquedad, Ju-ha volvió a sujetar su propio pene y apretó sus paredes internas para que Yoo-jun pudiera terminar.

"Haaa... ¡ah! Se siente... bien... Ju-ha".

Cada vez que Yoo-jun empujaba y retiraba su pene del interior de Ju-ha, su cintura temblaba por el placer que recorría su parte inferior.

A pesar de que sentía placer con su pene, el cuerpo del Omega humedecía instintivamente su propia entrada. Cada vez que embestía a Ju-ha, el fluido lúbrico de Yoo-jun brotaba a borbotones.

Yoo-jun apretaba su propio esfínter imaginando a Yoo-geon, quien solía estar detrás de él mientras él penetraba a Ju-ha.

Ju-ha también recordó el sexo con Yoo-geon, quien solía darle estocadas potentes cuando Yoo-jun se cansaba de estar arriba. Cada vez que lo imaginaba, su pene palpitaba con fuerza.

"¡Ah!".

Yoo-jun, que movía las caderas lentamente, finalmente derramó su simiente dentro de él.

Parecía haber agotado todas sus energías con esa única eyaculación; al retirar su pene, el cuerpo de Yoo-jun se tambaleó.

Ju-ha se incorporó rápidamente y lo tomó en sus brazos al verlo flaquear.

Tras acostar a Yoo-jun con cuidado en la cama, Ju-ha revisó su estado y puso una mano en su frente para ver si tenía fiebre.

"Hyung, ¿estás bien?".

Fiuuu. Fiuuu.

A diferencia de lo que Ju-ha temía, Yoo-jun dormía plácidamente con los ojos cerrados y una respiración acompasada.

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"Ah, se quedó dormido".

Ju-ha soltó un suspiro de alivio al darse cuenta de que el cansancio del embarazo lo había vencido. Se levantó, mojó una toalla en agua tibia y limpió meticulosamente cada rincón del cuerpo de Yoo-jun.

"Uff, aquí está demasiado sucio".

Después de ponerle un pijama limpio, Ju-ha echó un vistazo a la cama desordenada y soltó un largo suspiro.

Aunque era la habitación de Yoo-jun, no podía dejarlo dormir allí en ese estado.

Ju-ha se puso la camiseta que estaba tirada y, cargando el cuerpo de Yoo-jun con delicadeza, lo trasladó a su propia habitación.

A diferencia de la cama desastrosa de Yoo-jun, Ju-ha lo depositó sobre sus sábanas limpias y suaves.

"Incluso durmiendo te ves adorable".

Ju-ha lo cubrió con la manta hasta la barbilla y besó la frente del que dormía profundamente.

"Buenas noches, hyung".

Justo cuando se disponía a salir tras despedirse, Ju-ha recordó algo que había leído en internet. Decían que, a partir de cierta etapa, los fetos en el vientre podían escuchar los sonidos del exterior.

Sin saber si era cierto, Ju-ha quiso hablarles a los bebés que se agitaban dentro.

Se acercó de nuevo a Yoo-jun y se sentó a su lado. Retiró un poco la manta y apoyó su oído sobre el vientre abultado.

Lo hizo con la esperanza de oír algún movimiento, pero, como era de esperar, no se escuchó nada.

Soltando una pequeña risa por su propio comportamiento tonto, Ju-ha acercó sus labios al vientre de Yoo-jun y habló.

"Bebés, mamá está muy cansada y ahora duerme. Ya es hora de que ustedes también duerman, cierren bien los ojos. Que tengan lindos sueños toda la noche...".

Mientras hablaba con voz dulce, a Ju-ha se le hizo un nudo en la garganta.

De repente, sus ojos se calentaron y las lágrimas empezaron a brotar sin control.

No era un llanto de tristeza, sino de profunda emoción.

El hecho de que iba a ser padre todavía le parecía algo abstracto, pero al hablarles al vientre, finalmente empezó a sentirlo como una realidad.

Ju-ha se secó las lágrimas con el dorso de la mano, sonrió con ternura y besó suavemente el vientre de Yoo-jun.

"Los amo, pequeños. Crezcan sanos y fuertes para que nos veamos pronto".

Cubrió de nuevo el vientre expuesto con la manta y salió de la habitación en silencio.

"¿Ah?".

Al entrar en la habitación de Yoo-jun para limpiar el desorden, se encontró con Yoo-geon, quien tenía una expresión de desconcierto.

Yoo-geon, al oír la puerta, se dio la vuelta y miró a Ju-ha con incredulidad.

Había regresado rápido tras comprar el udon que Yoo-jun quería, imaginando su alegría. Pero la habitación estaba vacía; solo quedaban las sábanas revueltas, la ropa de ambos por el suelo y la cama mojada por algún fluido.

Se preocupó pensando que algo malo había pasado en su ausencia.

Justo cuando sacaba el móvil para llamar a Ju-ha con urgencia, este entró en la habitación.

Llevaba puesta solo la parte de arriba, dejando su mitad inferior totalmente al descubierto.

Al verlo, Yoo-geon comprendió de inmediato por qué la cama estaba mojada.

"¿Qué tal si me explicas qué hicieron ustedes dos mientras yo no estaba?".

Ju-ha evitó el contacto visual y retrocedió apresuradamente. Sus ojos aún reflejaban la lascivia del momento.

Yoo-geon dejó el udon en la mesilla y se acercó a Ju-ha, quien seguía retrocediendo hasta que su espalda chocó con la pared.

"¡Ah!".

Sorprendido por el contacto frío de la pared, Ju-ha inhaló con fuerza, momento que Yoo-geon aprovechó para acorralarlo.

Atrapado entre los brazos de Yoo-geon apoyados en la pared, Ju-ha no tenía escapatoria a pesar de tener la puerta al lado.

"Te he preguntado qué hicieron. Solo dime eso, ¿eh?".

Por el estado de la cama y el hecho de que Ju-ha no llevara nada debajo de la camiseta, era obvio lo que había pasado.

Aun así, Yoo-geon repitió la pregunta porque ver a Ju-ha mordiéndose los labios sin poder mirarlo a los ojos, como si estuviera siendo regañado, le resultaba sumamente excitante.

A diferencia de cómo se comportaba con Yoo-jun, Ju-ha solía sacar todo su carácter ante Yoo-geon, por lo que verlo así era algo muy inusual.

Probablemente se sentía avergonzado y culpable por haber estado revolcándose en la cama mientras Yoo-geon se esforzaba cumpliendo el recado de Yoo-jun.

Yoo-geon no tenía intención de enfadarse por eso, pero tampoco pensaba fingir que no pasaba nada, ya que ver a Ju-ha tan apurado le parecía muy tierno.

"¿Tú lo penetraste? ¿O dejaste que te penetrara?".

Yoo-geon preguntó con voz susurrante mientras lamió el lóbulo de su oreja.

Era un estímulo leve, pero para Ju-ha, que aún estaba encendido tras el sexo incompleto con Yoo-jun, fue una provocación enorme.

En ese estado, sentía que gemiría con solo que un dedo rozara su piel.

Normalmente habría ignorado esa pregunta burlona, pero ahora su mirada se clavó instintivamente en la entrepierna de Yoo-geon.

Aunque le había gustado que Yoo-jun lo masajeara por dentro, ahora ansiaba que alguien lo embistiera sin piedad con mucha más fuerza.

Quiero que me penetre...

Deseaba que Yoo-geon lo inmovilizara a pesar de sus intentos de huida y que lo llenara hasta que él mismo suplicara por más.

"...Él me pidió que lo dejara entrar. Porque no debía esforzarse...".

Ju-ha respondió con una voz temblorosa, excitado por Yoo-geon, quien estimulaba su oído.

Y levantando la mano, desabrochó la hebilla del pantalón de Yoo-geon, sacó su pene viril, que ya estaba rígido y erecto, y lo sujetó con la mano.

"¿Dices que te has divertido con hyung y por qué sacas mi pene?"

Yoo-geon preguntó mientras mordía el lóbulo de Ju-ha con la fuerza suficiente para causarle dolor y lamiendo el pabellón de su oreja.

"Ah."

Cada vez que la lengua de Yoo-geon lamió su oreja, un gemido incontenible se filtró entre sus labios.

Un sonido húmedo que estimulaba no solo la oreja, sino desde la oreja hasta el interior. Ju-ha sintió que se volvía loco porque su interior, estimulado de forma tentadora, le producía un cosquilleo insoportable.

"¿Eh?"

Ju-ha no respondió a su pregunta esta vez. Quizás sea cierto que no tenía margen para responder.

Ju-ha, con el rostro encendido por el calor, frotó el pene de él y posó sus labios sobre los de él.

Ante la imagen de Ju-ha suplicando que introdujera su pene pronto, Yoo-geon dejó escapar una pequeña risa, agarró la nuca de él, lo atrajo y empujó su lengua dentro de la boca de Ju-ha. Yoo-geon lamió la lengua de él, la entrelazó y la succionó ruidosamente.

Yoo-geon se separó un momento para recuperar el aliento, volvió a besarlo y lamió la lengua de Ju-ha, llegando incluso hasta el paladar.

"Ah."

Debido a Yoo-geon, que hurgaba en su boca hasta el punto de hacerle perder el juicio, Ju-ha sintió que se volvía loco porque su interior se sentía ansioso.

En lugar de los preliminares, deseaba que Yoo-geon se clavara en su trasero y lo sacudiera sin piedad.

Tak.

Ju-ha empujó los hombros de Yoo-geon, quien lo besaba frenéticamente, y se dio la vuelta. Luego apoyó la cabeza contra la pared, llevó ambas manos hacia atrás, agarró sus nalgas y las separó hacia ambos lados.

Churuk.

Debido a que se había ocupado de cuidar a Yoo-jun y no se había preocupado por su propio cuerpo, el semen y el gel que aún permanecían en su interior se filtraron por el orificio y fluyeron por su muslo.

"Ah, joder... Es la primera vez en mucho tiempo, así que no confío en mi capacidad para controlarme. ¿Qué debo hacer si me pones así de cachondo?"

"No finjas tener una conciencia que no existe y clávate cuando me estoy ofreciendo."

Ju-ha tenía el rostro que, aunque no se viera, debía estar intensamente rojo. Yoo-geon sintió que se volvía loco por él, que fanfarroneaba con esa cara tan adorable.

'Todavía no me conoce.'

Si se resiste así, quiero atormentarlo más hasta dejarlo completamente derretido. Yoo-geon, con el deseo hirviendo, se lamió el labio superior y continuó con sus acciones.

Yoo-geon deslizó dos dedos dentro del ano de Ju-ha, que estaba abierto y palpitaba siguiendo la forma de Yoo-jun.

Ju-ha, que naturalmente pensaba que el pene entraría, dejó escapar un gemido bajo y su cintura tembló por la sorpresa.

"Te dije que metieras el pene. Por qué... ¡ah!"

Como no era necesario esforzarse para dilatar el interior estirando los dedos, Yoo-geon los introdujo hasta que todos sus nudillos fueron tragados y frotó suavemente la próstata.

"Voy a reflexionar sobre los días pasados y a tener un poco de conciencia. Te abriré lo suficiente para que no te duela al entrar, hyung."

Ante las palabras que Yoo-geon pronunció con sus labios pegados a su oído, Ju-ha puso una expresión de sorpresa. Y sin darse cuenta, apretó su retaguardia con fuerza.

"A Ju-ha-hyung le gusta que lo llamen hyung, como la última vez, ¿verdad? Cada vez que te llamo hyung, aprietas el trasero con fuerza."

"Nunca he hecho eso. Y tú, te dije que no me llamaras hyung... ¡ah! ¡Ah...!"

Como Yoo-jun presionaba la próstata y la frotaba suavemente, Ju-ha sintió que sus piernas perdían fuerza y su cuerpo estaba a punto de colapsar.

Tak.

Ju-ha retiró las manos que sostenían sus nalgas y se apoyó apresuradamente contra la pared. Sin embargo, a pesar de apoyarse en la pared, sus piernas temblaban tanto que sentía que se desplomaría en cualquier momento. Yoo-geon, sin siquiera mirar su estado, frotaba la próstata persistentemente.

"¿No te gusta hyung? ¿Entonces esposa? ¿Cariño?"

"Joder... por favor, cállate... ¡ah!"

Yoo-geon, sintiéndose desafiado por los insultos que Ju-ha le lanzaba, presionó la próstata con fuerza y movió la mano rápidamente.

"¡Haaa! ¡Ah! ¡No... ah!"

Ju-ha eyaculó sobre los dedos de Yoo-geon incluso antes de poder tragar su pene. El semen que brotó de su virilidad se esparció por el suelo de la habitación. Ju-ha, que movía las caderas inconscientemente por las secuelas del clímax, no pudo aguantar más y se desplomó en el suelo.

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Deslizando sus manos por la pared, Ju-ha quedó de rodillas en el suelo, y Yoo-geon rodeó su pecho con un brazo para estrecharlo contra su cuerpo. Luego, retiró los dedos que aún estaban dentro de él y volvió a introducirlos con fuerza, moviéndose como si estuviera realizando estocadas.

"¡Ah! ¡D-dije que metieras el pene, no... los dedos... ah!"

Ju-ha quería protestar contra Yoo-geon por jugar con su cuerpo de esa manera, pero no podía. Cada vez que los dedos entraban con fuerza, un gemido escapaba de su boca, impidiéndole articular palabra según su voluntad.

Yoo-geon, como si Ju-ha le resultara adorable, besó su nuca dejando una marca rojiza. Bajó la mano que sosteniendo el pecho de Ju-ha y la deslizó bajo su camiseta. La mano, que estaba cerca del ombligo, subió lentamente hasta el pecho.

Ante la sensación de la palma de Yoo-geon rozando su piel, Ju-ha bajó la cabeza y encogió el cuerpo, apretando su interior. Al verlo, Yoo-geon presionó con su uña el pequeño pezón que encontró bajo sus dedos.

"¡Ahhh!"

Entre el dolor y el placer que sintió simultáneamente, Ju-ha encogió el cuerpo soltando un gemido denso. Al mismo tiempo, volvió a eyacular, manchando el suelo una vez más.

"Aún no hemos decidido cómo llamarnos. Como hyung me dijo que estudiara, lo estoy haciendo con muchas ganas. Pero en lo que leí, decía que es bueno que las parejas elijan apelativos cariñosos".

"¡Ah! ¡Te dije que aprendieras a cuidar bebés, no... ah! ¡Esas cosas... inútiles... ah!"

Ju-ha sentía que perdería el juicio mientras Yoo-geon seguía invadiendo su retaguardia y retorciendo sus pezones. Sin embargo, esos estímulos eran solo una tortura lenta; ansiaba que Yoo-geon finalmente lo llenara y lo penetrara frenéticamente.

"Oye... cariño..."

"¿Qué?"

Como lo había dicho medio en broma, Yoo-geon nunca imaginó que Ju-ha realmente aceptaría ese apelativo. Por eso, al escuchar ese simple "cariño" salir de su boca, sintió que el corazón le daba un vuelco.

Aunque sabía que Ju-ha lo quería, siempre estaba después de Yoo-jun. Nunca esperaba que Ju-ha le hablara con la misma dulzura con la que trataba a Yoo-jun.

No podía creer que Ju-ha lo llamara por un apodo cariñoso, pero se sentía tan bien que una sonrisa tonta se le escapó de los labios.

"E-esposo es... demasiado vergonzoso, no quiero. Si vas a hacerlo... que sea cariño... ah... ya hice lo que querías, así que rápido..."

Yoo-geon quiso penetrarlo como él deseaba. Pero pensó que, si lo hacía en el suelo, el cuerpo de Ju-ha se lastimaría.

'En lugar del suelo duro, la cama será mejor aunque esté un poco desordenada'.

Y, sobre todo, quería escucharlo una vez más mientras se miraban a la cara. Quería saber qué expresión ponía Ju-ha al llamarlo por su apodo.

Slipp.

Yoo-geon tomó el cuerpo de Ju-ha en brazos y lo acostó sobre la cama. Luego besó sus rodillas, que estaban enrojecidas por haber estado apoyadas en el suelo.

Sujetó las rodillas que acababa de besar y las abrió de par en par. La escena erótica que no podía ver cuando estaba detrás de él se mostró ahora de forma clara y cruda ante sus ojos.

Yoo-geon contenía su racionalidad con esfuerzo mientras miraba el pene que palpitaba soltando semen y el orificio que se abría y cerraba siguiendo la forma de sus dedos.

'Todavía no'.

Tenía planeado penetrarlo frenéticamente, pero aún quedaba algo que quería ver y oír. Una vez que grabara en sus ojos lo que deseaba y lo guardara en sus oídos, pensaba embestirlo sin piedad tal como él quería.

Yoo-geon frotó lentamente su pene, cuyas venas sobresalían palpitando, contra el perineo de Ju-ha.

"¡Ah!"

Parecía que el cuerpo de Ju-ha estaba ardiendo de deseo, pues soltó un gemido dulce mientras retorcía la cintura ante el más mínimo estímulo. Yoo-geon sintió que se volvía loco ante esa imagen tan hermosa.

"Tú, otra vez mentiste... Dijiste que me penetrarías si te llamaba por el apodo... ¡ah!"

"Hazlo una vez más. Entonces de verdad te la meteré".

Yoo-geon habló con voz temblorosa mientras seguía frotándose contra su perineo. Ju-ha no entendía por qué, estando Yoo-geon tan excitado que apenas podía aguantar, se esforzaba tanto por escuchar ese apodo.

Pero no tenía cabeza para cuestionarlo. Solo quería hacer lo que él deseara para obtener por fin esa dureza que se frotaba contra su perineo.

"Cariño..."

Cuando no le veía la cara no le había dado tanta vergüenza. Pero el simple hecho de estar frente a frente hizo que se sintiera tan abochornado que su rostro se encendió intensamente.

"Una vez más. ¿Eh?"

Ante la insistencia de que lo hiciera "una vez más", Ju-ha finalmente estalló de rabia. Incorporó medio cuerpo, agarró a Yoo-geon por la solapa y lo atrajo hacia sí. Acercó su rostro al de él y, con una voz contenida para reprimir su furia, le dijo:

"Joder, cariño, ¡te he dicho que me la metas de una vez! Si vuelves a decir esa mierda de 'una vez más'... ¡ah! ¡Mmm!"

Yoo-geon, quien escuchaba sus palabras en silencio, hundió su pene dentro de él de un solo golpe antes de que Ju-ha terminara de hablar.

"Ah."

Al ser penetrado de golpe cuando menos lo esperaba, Ju-ha abrió los ojos de par en par e inhaló aire. Yoo-geon, habiendo entrado hasta la raíz en su interior ya suavizado, agarró también a Ju-ha por la solapa. Luego posó sus labios sobre los de él y empujó su lengua hacia adentro.

Yoo-geon, con los labios tan unidos que el gemido de Ju-ha no podía escapar, solo se separó de él tras haberse hundido por completo. Entonces empujó a Ju-ha contra la cama, retiró la cadera y volvió a arremeter con todas sus fuerzas.

"¡Ah! ¡Duele! Despacio... hazlo despacio, ¡ah!"

"Hace un momento pedías que te la metiera de golpe y ahora me pides que lo haga despacio. ¿A qué ritmo quieres que vaya?"

Normalmente, Yoo-geon no escuchaba lo que Ju-ha decía y penetraba a su antojo. Pero, por alguna razón, ante esas palabras empezó a mover la cadera suavemente con un ritmo exasperante.

"Ah... ¡ah! ¿Por qué... por qué...?"

Ju-ha abrió los ojos, que había cerrado con fuerza ante el embate de Yoo-geon. Sus ojos estaban empañados por las lágrimas debido al dolor y al placer de ser atravesado.

Yoo-geon, mirando a Ju-ha, cuya expresión se relajaba solo por ser penetrado, tragó saliva inconscientemente. Esa apariencia vulnerable que normalmente no mostraba fortalecía aún más sus instintos de Alfa.

'Realmente es difícil de soportar'.

Yoo-geon deslizó lentamente la mano que sostenía la rodilla de Ju-ha por su muslo. Ante su tacto suave, Ju-ha tembló. No es que le disgustara que Yoo-geon fuera amable, pero eso no era lo que deseaba en ese momento.

'Cuando lloraba y le suplicaba que no lo hiciera, no me soltaba y me acorralaba... por qué ahora es tan amable'.

La mano que bajaba por su muslo se aferró a la cintura de Ju-ha. Y de nuevo, moviendo la cadera suavemente, introdujo lo suyo despacio mientras decía:

"Dijiste que te dolía. Por eso lo estoy haciendo lento".

Yoo-geon sonreía con la comisura de los labios, diciendo que lo hacía por él. Era evidente que estaba disfrutando de su reacción, esperando a que Ju-ha le pidiera que lo hiciera con fuerza.

'Yoo-geon tiene que saberlo'.

Él sabía que su interior estaba succionando su pene, suplicando por un estímulo más fuerte. Se estaba burlando de él sabiendo la verdad.

Sentía que estaba cayendo en su juego, pero su cabeza estaba tan nublada por la excitación que no le desagradaba. Ju-ha rodeó la cintura de Yoo-geon con sus piernas temblorosas y apretó con fuerza, haciendo que el pene entrara más profundo.

"¿Desde cuándo me haces tanto caso? Aunque me duela, solo hazlo. Aunque diga que no quiero, aunque intente escapar, sujétame y embísteme hasta que pierda el juicio".

Yoo-geon sabía que Ju-ha quería algo más fuerte, pero no imaginó que esas palabras saldrían de su boca. Se quedó mirándolo en silencio con una expresión de incredulidad.

"..."

Ju-ha, al cruzar la mirada con él, se cubrió los ojos con la muñeca y se mordió el labio. Pero pronto volvió a hablar; la responsabilidad de lo que estaba diciendo también recaía en Yoo-geon. Él tenía que saberlo.

"Tú eres quien me hizo así para poder estar satisfecho. Tú me volviste así. Por eso, esto no es porque yo sea raro, es todo culpa tuya. Es por ti".

Ante las palabras de Ju-ha, Yoo-geon no pudo evitar reír por la satisfacción de tenerlo completamente en sus manos. Había convertido a ese hombre, que antes no conocía el placer de su cuerpo, en alguien que no podía estar satisfecho con nadie más que con él.

"Ja, ja."

Al no poder marcarlo por ser un Beta, su corazón siempre estaba inquieto. Aunque no dudaba que Yoo-jun estaría con él para siempre, siempre pensaba que Ju-ha podría dejarlo en cualquier momento. Pero escuchándolo ahora, se dio cuenta.

'Ahora somos nosotros perfectamente'.

Sintió que había grabado su marca dentro de Ju-ha, aunque no fuera visible.

'Ju-ha, eres mío. El hyung Yoo-jun y tú también. Todos somos nosotros'.

Yoo-geon volvió a deslizar la mano que sostenía su cintura por su muslo y sujetó con fuerza el tobillo que temblaba ante su tacto. Su mirada, que observaba su rostro, siguió el camino de su mano. En el tobillo de Ju-ha había una cadena que solo él podía ver.

"Cariño."

Yoo-geon levantó el tobillo que sostenía y lo colocó sobre su hombro. Luego retiró la cadera y lo penetró sin piedad, tal como él deseaba. Ante el movimiento violento que presionaba su próstata, Ju-ha eyaculó sobre su propio vientre sin darse cuenta.

"¿Quieres que nos casemos cuando nazcan nuestros bebés? Los tres".

"¡Ah! ¡Ah! De qué estás..."

Ju-ha no tenía tiempo para procesar lo que escuchaba mientras Yoo-geon lo embestía frenéticamente. Creyó oír la palabra "matrimonio", pero seguramente era otra de sus tonterías.

"No necesitamos juez ni invitados, vayamos los tres a una villa en un lugar con buena vista. Ni siquiera tenemos anillos. Cariño, lo harás, ¿verdad? ¿Eh?"

Ju-ha asintió sin siquiera escuchar bien. Pensó que no sería nada importante y que bastaría con responder cualquier cosa.

"¡Ah!"

Yoo-geon, emocionado por la respuesta, comenzó a embestir con la intención de atravesar su vientre, moviendo la cadera locamente sin tener ninguna consideración por Ju-ha. Ju-ha apenas podía hablar por la presión cada vez que él lo llenaba por completo.

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Sus manos, aferradas a la cama, temblaban, y las lágrimas fluían sin cesar por el placer y el dolor. Aun así, Ju-ha no le pidió que se detuviera. Se sentía feliz por ese placer violento que no había sentido en meses. Desde que comprendió que esa era su forma de expresar amor, no le molestaba que Yoo-geon lo acosara de esa manera.

No podía tragar del todo ese amor abrumador, pero cada vez que eso sucedía, él forzaba su mandíbula para metérselo en la boca, obligándolo a aceptarlo.

A decir verdad, todavía le confundía que Yoo-jun y Yoo-geon le dieran amor de formas tan distintas, pero aún tenían mucho tiempo.

'Algún día... llegará el día en que pueda aceptar el amor de ambos sin reservas'.

Como confirmando ese pensamiento vago, Yoo-geon lo penetró con fuerza.

"Ah."

Y luego lo levantó y lo sentó sobre sus rodillas.

Fiu.

Le quitó la camiseta y la tiró al suelo. Sus pezones expuestos estaban rojos e hinchados, probablemente porque Yoo-jun había jugado bastante con ellos.

"¿Le pediste a hyung que también te tocara aquí?"

"¡Ah... mmm!"

Yoo-geon se metió en la boca el pezón hinchado y rojo como una fruta madura. Cuando lo hizo rodar con la punta de la lengua y lo mordió con los dientes, la cintura de Ju-ha saltó. Yoo-geon soltó una pequeña risa ante su adorable reacción, lamió el otro pezón y, apretando sus nalgas, comenzó a mover la cadera.

Cada vez que Yoo-geon lo penetraba, su cuerpo se sacudía. Debido a su peso añadido, su pene estimulaba lugares más profundos que antes, haciendo que sus sentidos se desvanecieran.

Ya era abrumador con solo eso, pero cada vez que su cuerpo saltaba, su propio pene se frotaba contra el vientre de él.

"¡Ah! E-esta postura no me gusta. Hagamos otra... ¡ah!"

Yoo-geon, sabiendo perfectamente por qué Ju-ha lo rechazaba, tiró de su cintura para pegar más sus cuerpos. Y volvió a penetrarlo sin piedad.

"¡Ahhh! ¡Ya basta! Te dije que esto no me gusta... ¡ah!"

Lamió con su lengua el cuello de Ju-ha, quien intentaba apartarse empujando sus hombros. Ju-ha, que tenía el cuello sensible, dejó escapar un gemido ante el estímulo. Yoo-geon succionó su cuello blanco dejando marcas y luego mordió con fuerza su lóbulo.

"Aunque me digas que pare, aunque digas que no te gusta, me pediste que no me detuviera, ¿así que puedo seguir, verdad?"

"¡Ah! N-no. De verdad... no me gusta esta postura... ¡ah!"

"¿Por qué? ¿Acaso tu pene se está frotando y te gusta tanto que te estás volviendo loco?"

Cuando Yoo-geon habló con su aliento húmedo contra su oído, Ju-ha tembló. Su interior sufría espasmos constantes cada vez que él lo penetraba. Además, su pene se frotaba contra el vientre de él y sus oídos eran estimulados por su voz; Ju-ha no pudo aguantar más y eyaculó de nuevo.

Yoo-geon, dejando a Ju-ha temblando y mordiéndose el labio inferior sobre la cama, retiró su pene.

Ju-ha, que estaba aturdido por haber sido estimulado por delante y por detrás, sujetó apresuradamente la mano de Yoo-geon al sentir que él se retiraba.

"¿V-vas a parar?"

El arrepentimiento se reflejó en el rostro de Ju-ha mientras miraba hacia arriba con ojos nublados por el calor. Yoo-geon no respondió a su pregunta; en su lugar, retiró su pene por completo y giró el cuerpo de Ju-ha, dejándolo en posición inversa.

"¿Eh?"

Ju-ha, que pensó que esto sería el final, sintió cómo Yoo-geon agarraba sus nalgas y las levantaba, dándose cuenta de que aún no había terminado.

Slipp.

Al elevar su cadera, el semen que Yoo-geon había derramado dentro del orificio —que aún mantenía la forma de su virilidad— se filtró y fluyó por sus muslos.

La mirada de Yoo-geon siguió el rastro del fluido hasta encontrarse con el pene de Ju-ha, que seguía erecto y palpitante a pesar de haber eyaculado recientemente.

"Cariño, parece que hoy tendremos que pasar la noche en vela".

"¿Qué quieres decir con eso... ¡ahhh!"

Ju-ha intentó pedir una explicación, pero Yoo-geon no le dio ni un segundo de tregua y hundió su pene de un solo golpe. Ju-ha volvió a eyacular sobre las sábanas al sentir cómo sus entrañas eran devoradas nuevamente.

"Mmm..."

Sin dejarle tiempo para saborear las secuelas del clímax, Yoo-geon retiró la cadera y volvió a arremeter, repitiendo el movimiento incesantemente.

Tras eyacular tres veces más mientras era penetrado, Ju-ha sintió que realmente moriría si continuaba así. Por mucho que suplicara que se detuviera, Yoo-geon no lo escuchaba. Ju-ha se arrepintió amargamente de haber provocado a Yoo-geon con aquellas palabras locas en medio de la excitación.

"Te haré sentir durante toda la noche".

Tal como él decía, Ju-ha estaba seguro de que no podría levantarse al día siguiente si seguía siendo embestido de esa forma.

'Si recibo el guiding de Yoo-jun hyung, mi condición física se recuperará, pero...'

No podía pedirle a un Yoo-jun embarazado que lo guiara porque estaba agotado tras tener sexo toda la noche con su hermano.

'Eso no puede ser'.

Con la voluntad de sobrevivir como fuera, Ju-ha se aferró a las sábanas e intentó escapar gateando. Yoo-geon, que lo observaba desde arriba, lo dejó hacer.

'Qué alivio'.

Ju-ha, incapaz de pensar con claridad debido al asedio constante, creyó que estaba logrando escapar con éxito, sin saber que Yoo-geon lo observaba en silencio desde atrás.

Yoo-geon miró cómo su pene se deslizaba lentamente fuera de Ju-ha. Cuando solo la punta quedó apenas retenida, curvó la comisura de sus labios en una sonrisa. Entonces, agarró la cintura de Ju-ha con ambas manos y tiró de él hacia atrás.

Ju-ha, arrastrado sin remedio por su fuerza abrumadora, tuvo que volver a tragarse el pene que apenas acababa de soltar.

"¡Ahhh! ¡Joder... ah!"

Como si lo castigara por intentar huir, Yoo-geon lo acorraló sin darle respiro. Tras haber eyaculado incontables veces y haber recibido tanto semen que sentía su vientre pesado, Ju-ha sintió que su visión se desvanecía.

Finalmente, sintiendo el último y más fuerte embate de Yoo-geon en su interior, cayó en un sueño profundo y repentino.

 

Yoo-jun se despertó frotándose los ojos y se dio cuenta de que no estaba en su habitación. Bajó lentamente de la cama y salió al pasillo. Al revisar la hora en su teléfono para ver cuánto había dormido, notó que ya pasaban las doce.

Yoo-geon, que estaba sentado en el sofá, se levantó al verlo salir y caminó hacia él. Rodeó ligeramente la cintura de Yoo-jun y besó su frente.

"Te pedí que me compraras udon y me quedé dormido primero. Ya debe estar todo hinchado y no se podrá comer, ¿verdad?".

Yoo-jun murmuró en voz baja con una mezcla de disculpa y decepción. Yoo-geon rió suavemente al verlo con los labios fruncidos y besó su mejilla con un sonido sonoro.

"Compré más hace un momento. Vamos a comer, debes tener hambre".

Guió a Yoo-jun hacia la mesa, quien mostraba una expresión de alegría y culpa a la vez, y le retiró la silla para que se sentara cómodamente.

En cuanto se sentó, Yoo-jun tomó un bocado de fideos y puso una expresión de felicidad absoluta. A Yoo-geon le bastaba con ver a Yoo-jun comer con gusto para sentirse satisfecho; sonrió y lo observó en silencio.

A mitad del plato, Yoo-jun se dio cuenta de que Ju-ha no estaba por ningún lado. Tras masticar y tragar, le preguntó a Yoo-geon:

"¿Y Ju-ha? ¿Salió a una misión?".

"¿Eh? Ah... bueno..."

Yoo-geon evitó su mirada e intentó balbucear, incapaz de confesar que Ju-ha aún no podía levantarse porque lo había penetrado hasta dejarlo casi muerto.

Yoo-jun, que con solo ver su expresión comprendió lo que había pasado entre ellos, decidió terminar de comer rápido para ir a darle guiding a Ju-ha.

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Tras devorar el cuenco de udon en un abrir y cerrar de ojos, Yoo-jun se despidió de Yoo-geon con un "estuvo delicioso" y se levantó apresuradamente.

Entró en la habitación con sigilo, temiendo despertar a Ju-ha, quien se había excedido toda la noche, y se sentó con cuidado en el borde de la cama. Tomó suavemente la mano de Ju-ha, que dormía profundamente, y dejó fluir sus ondas de energía hacia su cuerpo.

"Mmm..."

A medida que el guiding restauraba su cuerpo, el ceño fruncido de Ju-ha comenzó a relajarse.

Yoo-jun ya estaba en su octavo mes de embarazo.

Su vientre, que antes solo se notaba un poco, ahora estaba tan abultado que le costaba sentarse correctamente. Al tratarse de gemelos, su vientre era más grande que el de una embarazada promedio y el riesgo de parto prematuro era alto, por lo que Hyun-moo le había advertido varias veces que fuera al hospital ante cualquier anomalía.

"Ju-ha, quiero comer mandarinas".

"¿Mandarinas? Quedan algunas de las que compramos la última vez, te las pelaré".

"Sí".

Apoyado en el sofá, Yoo-jun observó con amor a Ju-ha mientras este se dirigía a la cocina. Desde aquella noche en que Ju-ha mostró su deseo, se había entregado a él sin quejas varias veces.

'Esa noche pareció que también lo hizo con Yoo-geon, ¿verdad?'.

Invariablemente, Ju-ha terminaba exhausto tras pasar la noche con Yoo-geon, y el guiding matutino sosteniéndose las manos se había vuelto parte de su rutina diaria.

Ju-ha comenzó a pelar las mandarinas que Yoo-geon había dejado en el estante. Estaba separando los gajos con cuidado en un plato cuando, de repente, escuchó un sonido sordo detrás de él.

"¡Ah! ¡Ugh...! ¡Ju-ha... mi, mi vientre... ah... ah!"

Ante la voz dolorida de Yoo-jun, Ju-ha tiró las mandarinas y corrió hacia él. El rostro de Yoo-jun, que hace un momento estaba en paz, ahora estaba deformado por el dolor y cubierto de sudor frío.

"Es-espera un momento..."

Aunque vigilaba el estado de Yoo-jun a diario, Ju-ha nunca imaginó que sufriría un dolor tan repentino y su mente se quedó en blanco. En ese instante, recordó las palabras de Hyun-moo; cargó a Yoo-jun en brazos, lo subió al coche y se dirigió al hospital. Intentó contactar a Yoo-geon en el camino, pero este no respondía, probablemente por estar aún en una misión.

Al llegar al hospital, bajó rápido y abrió la puerta trasera. El dolor de Yoo-jun se había intensificado; gemía de dolor mientras se aferraba a la ropa de Ju-ha.

"Hyung, ya estamos en el hospital, aguanta un poco más..."

Ju-ha entró corriendo al hospital cargando a Yoo-jun con cuidado. Nada más entrar, las enfermeras reconocieron a Yoo-jun y le indicaron a Ju-ha que las siguiera hacia la sala de emergencias.

Hyun-moo llegó poco después y comenzó a examinar a Yoo-jun, realizando las pruebas necesarias antes del parto. Mientras Ju-ha observaba la escena desde lejos, una enfermera se le acercó y le entregó un documento.

Sshh.

Ju-ha recibió el papel y leyó en silencio las letras impresas. Era el consentimiento para la cirugía de parto. Durante el trayecto, Hyun-moo le había explicado que el dolor del parto en un Omega masculino es mucho mayor que en una mujer, y que en el caso de Yoo-jun, al ser gemelos, la cirugía era inevitable.

Pensaba que ya lo sabía y que estaba preparado mentalmente. Sin embargo, ver el sufrimiento de Yoo-jun y sostener aquel papel hizo que las manos de Ju-ha temblaran.

"Maldita sea, Cha Yoo-geon..."

Ju-ha se dio cuenta en ese momento de cuánto dependía de Yoo-geon. Siempre pensó que podía hacerlo todo solo, pero ahora dudaba y no podía realizar una simple firma.

"Tutor, es una emergencia. Debe firmar pronto para que podamos proceder con la cirugía".

Ju-ha, mordiéndose los labios con indecisión, firmó el documento con mano temblorosa ante la urgencia de la enfermera y se lo entregó.

"¡Seo Ju-ha!"

Poco después de que Yoo-jun entrara al quirófano, Yoo-geon llegó al hospital. Ju-ha, que temblaba solo de ansiedad, levantó la cabeza de golpe al oír la voz de Yoo-geon y miró hacia donde provenía el sonido.

"Cha... Cha Yoo-geon..."

Llamando a Yoo-geon con voz entrecortada, Ju-ha se acercó a él y apoyó la frente sobre su hombro. Yoo-geon, sintiendo lástima por Ju-ha, quien debió haber estado temblando de miedo y ansiedad por su cuenta, rodeó sus hombros con un abrazo suave.

"Sniff... Hyung sentía tanto dolor... tengo miedo, Yoo-geon. Hyung estará bien, ¿verdad? Mientras él esté bien, nada más me importa... ¡mmm!"

Debido a que había estado temblando de ansiedad durante mucho tiempo, Ju-ha parecía no darse cuenta de las palabras que salían de su boca. Yoo-geon, con expresión sufrida, tapó la boca de Ju-ha con su mano antes de que continuara.

"No digas cosas de las que te arrepentirás después. Tanto hyung como los bebés estarán bien, así que no te preocupes".

"...Sí."

Al escuchar sus palabras, la culpa se reflejó en los ojos de Ju-ha. Sin embargo, Yoo-geon sabía con qué sentimiento había dicho aquello, por lo que apretó el abrazo sobre sus hombros con más fuerza.

Cuando había pasado una hora y media desde que Yoo-jun entró al quirófano, Hyun-moo, vestido con ropa de cirugía, abrió la puerta y salió.

"..."

Yoo-geon y Ju-ha contuvieron el aliento, observando la expresión de Hyun-moo y esperando a que abriera la boca. Para tranquilizar a los dos, que lo miraban con angustia, Hyun-moo esbozó una sonrisa suave. Y pronto, habló.

"Tanto el padre como los bebés están sanos. Por ser un parto prematuro y gemelar son más pequeños que otros niños, pero tienen voces potentes y están muy saludables. El padre pasará a la sala de recuperación para reponerse antes de ir a su habitación, así que vayan primero a ver las caras de los bebés".

Ju-ha, que había estado escuchando cada palabra sin siquiera poder respirar bien, sintió que sus piernas perdían fuerza en cuanto Hyun-moo terminó de hablar y se desplomó en el sitio.

"¡Seo Ju-ha! ¿Estás bien?"

"Sí... e-estoy bien... sniff... Yoo-geon... Hyung y los bebés están a salvo. Dicen que están... sanos... sniff."

Ante las palabras de Ju-ha, Yoo-geon también comenzó a asimilar el nacimiento. Limpiándose las lágrimas de los ojos con la manga de forma descuidada, Yoo-geon tomó la mano de Ju-ha y lo ayudó a levantarse. Luego, secó las lágrimas que corrían por las mejillas de Ju-ha con su mano y lo miró con una sonrisa tenue.

"¿Quieres que los niños te llamen papá llorón?"

"Tú también lloraste, no me jodas solo a mí."

"No digas palabrotas, que los niños escuchan."

* * *

"¡¡Yoo-geon!! ¡Ju-jun se hizo caca!"

"¡Ya voy!"

Ante la voz urgente de Yoo-jun, Yoo-geon tomó los pañales y las toallitas húmedas del pequeño armario y corrió a la habitación donde estaba Yoo-jun.

"Jun, papá te va a cambiar el pañal".

Yoo-geon miró a Jun, que yacía en la cuna, y le dedicó una gran sonrisa. Jun lo miraba con el rostro hecho un desastre por las lágrimas, probablemente porque no soportaba la incomodidad. Yoo-geon secó las lágrimas con cuidado con una gasa y comenzó a cambiarle el pañal.

"Nuestro Jun, ¿estaba incómodo? Papá te lo va a cambiar rápi...!!"

Siguiendo la enseñanza de los libros que decía que hay que conectar visualmente con el bebé al cambiarlo, Yoo-geon acercó su rostro lo más posible a Jun mientras le hablaba...

Shhhhh.

Antes de que pudiera ponerle el nuevo pañal, Yoo-geon recibió el chorro de orina de Jun directamente en la cara.

"Ha... ¿Ju-jun? Está bien. Papá está bien... ¿pero podrías dejar de reírte?"

Ju-ha, que estaba dándole el biberón a Yun, soltó una carcajada tan fuerte que el biberón en su mano temblaba al ver cómo Jun orinaba en la cara de Yoo-geon.

"¿Cómo no me voy a reír? Ja, oye. Jun dice que no quiere a un papá sucio, así que vete a lavar rápido".

"Ja, ya verás cuando los niños se duerman, Seo Ju-ha. Y hyung, también vi que te estabas riendo".

Yoo-geon se quitó la camiseta empapada por la orina de Jun para limpiarse la cara mientras miraba alternativamente a Yoo-jun y Ju-ha. Pero pronto, dejó escapar una pequeña risa.

"Ahora que lo pienso, ya es la próxima semana. Nuestra boda".

Yoo-geon, que acababa de salir del baño secándose el pelo con una toalla, les habló a Yoo-jun y Ju-ha.

"Es cierto, ya era la próxima semana. Con tanto cuidado por Yun y Jun se me había olvidado".

La expresión de Yoo-jun mostraba expectación ante las palabras de Yoo-geon. A su lado, Ju-ha tenía las orejas al rojo vivo, como si la palabra "boda" todavía le resultara vergonzosa.

* * *

El tiempo pasó rápido y llegó el día de la boda. En un lugar con una vista deslumbrante y hermosa, se alzaba una bonita villa.

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El jardín de césped bien cuidado tenía mesas, sillas y hermosas decoraciones florales que seguían el camino nupcial. Al principio planeaban celebrar la boda solo los tres, sin invitados ni juez, pero al enterarse de la noticia, Hyun-moo y las enfermeras quisieron felicitarlos, convirtiéndola en una ceremonia bastante concurrida.

Yun y Jun dormían plácidamente en sus cochecitos. La enfermera que los cuidaba acomodó la manta que los cubría.

Mientras todos esperaban la aparición de los novios, una música suave comenzó a sonar. Al terminar la introducción, la puerta de la villa se abrió y aparecieron Ju-ha, Yoo-geon y Yoo-jun vestidos con esmóquines blancos.

Yoo-jun y Yoo-geon mostraban sonrisas felices, mientras que Ju-ha, aún sintiéndose incómodo y avergonzado, miraba al suelo con las orejas rojas.

"Ju-ha, hyung. Vamos".

Yoo-jun se entrelazó del brazo de Yoo-geon, y este tomó suavemente la mano de Ju-ha. Los tres caminaron juntos por la alfombra y se pararon frente a Hyun-moo, quien oficiaba la ceremonia.

"Entonces, procederemos al intercambio de anillos".

"¿Anillos?"

Yoo-jun y Ju-ha, que no habían preparado anillos, pusieron caras de desconcierto, pero Yoo-geon les puso los anillos que recibió de la enfermera en los dedos anulares de sus manos izquierdas.

"Cha... Cha Yoo-geon..."

Ju-ha, mirando el anillo en su mano, sintió que los ojos se le humedecían ante el regalo inesperado. Se limpió rápido con la manga antes de que las lágrimas cayeron y giró la cabeza. Yoo-jun parecía tan conmovido como él, llorando mientras se abrazaba a Yoo-geon.

"Hyung, también tienes que ponérselo a Cha Yoo-geon".

Ante las palabras de Ju-ha, Yoo-jun se secó las lágrimas y, junto con Ju-ha, tomó el anillo y lo deslizó en el dedo anular de la mano izquierda de Yoo-geon.

"Ja, pensar que este pequeño anillo significa tanto. Soy muy feliz".

Yoo-geon también miró el anillo en su mano y sonrió con dulzura.

"A continuación, procederemos a la lectura de los votos matrimoniales".

Ante las palabras de Hyun-moo, Yoo-geon miró a Ju-ha y Yoo-jun con una sonrisa de felicidad.

"Yo, Cha Yoo-geon, los tomo a ustedes, Seo Ju-ha y Seo Yoo-jun, como mis compañeros de vida. Prometo ante todos los presentes y ante ustedes dos amarlos y respetarlos en cualquier circunstancia, cumpliendo con mi deber como un compañero fiel".

En cuanto terminó el voto de Yoo-geon, Yoo-jun habló con la voz entrecortada por el llanto.

"Sniff... Yo, Seo Yoo-jun, los tomo a Cha Yoo-geon y Seo Ju-ha como mis compañeros, y prometo amarlos, respetarlos y cuidarlos por el resto de mi vida. Gracias por amar a alguien tan insuficiente como yo. Nunca imaginé que formaría una familia con ustedes... sniff... soy tan feliz..."

"No llores, es un día feliz, ¿por qué sigues llorando...? ¿Eh?"

Ju-ha atrajo a Yoo-jun, que lloraba desconsoladamente, lo abrazó y le dio palmaditas en la espalda. Luego, Ju-ha procedió a leer su voto matrimonial.

"Yo, Seo Ju-ha, los tomo a Cha Yoo-geon y Seo Yoo-jun como mis compañeros, y prometo amarlos y cuidarlos con un corazón inalterable hasta el día en que mi vida termine. Los amo, hyung, Cha Yoo-geon".

Nada más terminar los votos, se escucharon fuertes aplausos de los alrededores y volaron pétalos de flores celebrando la unión de los tres.

Los tres se miraron entre sí con sonrisas radiantes, jurando amarse más que nadie y ser una familia feliz.