1

 


Volumen 3

1.

 

Hyun-do sudaba abundantemente ante la mirada llena de desconfianza de Seon. Solo había traído medicina para el resfriado porque Yul no se veía bien, pero no esperaba tal nivel de vigilancia. Se sentía como si estuviera viendo a un gatito con el pelo erizado. O mejor dicho, más que un gato, parecía un gato montés.

“Gracias por la medicina, pero deje de interesarse en mi hermano. Él ya tiene a alguien”.

Ante el tajante comentario, Hyun-do soltó una carcajada. Se sintió avergonzado porque parecía que habían descubierto sus segundas intenciones. Pero, ¿acaso no se meten goles solo porque haya un portero? Precisamente la gracia de anotar es burlar al guardameta. Además, eso de que su amante no diera la cara estando él en un motel tras la inundación de su casa le olía a mentira.

Hyun-do mostró su mejor sonrisa comercial hacia Seon, quien lo miraba con sospecha.

“¿No necesitan nada más además de la medicina? ¿Mantas, agua mineral...?”.

Seon, que observaba a Hyun-do desde la rendija de la puerta, echó un vistazo hacia atrás. Gyeol estaba cambiando la toalla mojada mientras sorbía por la nariz. Aunque Yul había recuperado algo de color, su respiración seguía siendo pesada. Al ver el estado lamentable de su hermano, Seon se mordió el labio para contener el llanto.

“¿Cuánto es?”.

“No he venido a hacer negocios. Vine porque estaba preocupado de verdad”.

Seon no bajó la guardia a pesar de la sonrisa bondadosa de Hyun-do. Los favores y la amabilidad sin motivo de un extraño eran algo de lo que siempre había que desconfiar. Tras la muerte de sus padres, los hermanos habían tenido que unirse estrechamente, lo que hizo que su desconfianza hacia los demás creciera inevitablemente. Incluso sus supuestos parientes habían resultado ser así.

Al recordar el pasado, Seon apretó el pomo de la puerta. Los parientes se habían hecho cargo de los jóvenes hermanos de buena gana. Al ser menores necesitados de ayuda, no tuvieron más remedio que depender de los adultos. Sin embargo, ellos incluso les arrebataron los subsidios del gobierno. Para ellos, los niños no eran más que dinero fácil.

Tras ser testigo del conflicto entre los adultos por el dinero del seguro de vida de sus padres, Yul se llevó a sus hermanos menores de casa de los parientes de inmediato. A pesar de no tener dinero y deambular por saunas públicas, Yul trabajó en empleos a tiempo parcial mientras estudiaba para alimentar a sus hermanos.

Yul ahorró tenazmente, incluso privándose de lo más básico, para conseguir un hogar donde vivir juntos. Acudió a representantes legales y rogó durante días, llorando, para que le devolvieran el dinero del seguro. Aunque no lo recuperó todo, pudo conseguir la casa actual sumando lo recuperado al depósito que ya tenían.

El rostro de Yul, radiante de alegría al decir que habían recuperado el dinero, seguía vívido en la memoria de Seon. Y esa casa que tanto esfuerzo les costó conseguir se había inundado. Pensarlo de nuevo le producía rabia. Después de tanto sufrimiento, acabar así... y para colmo, Yul manifestándose como Omega.

Mientras miraba hacia atrás intermitentemente, una idea se encendió en la cabeza de Seon. Si su hermano tenía un amante Alfa apuesto y poderoso, ¿por qué tenían que pasar por tantas penurias? Si no había camino, habría que crearlo. Aunque la batería del celular estuviera al límite, al menos podría comprobar los contactos.

“Agradezco las mantas y el agua. ¿Hay algún teléfono público por aquí? El interfono de la habitación no conecta con teléfonos celulares”.

“No hay teléfonos públicos, pero ¿quieres que te preste mi celular?”.

Seon frunció el ceño ante la mirada de lástima de Hyun-do, pero aceptó rápidamente el teléfono que él le ofrecía.

“¡Se lo devolveré enseguida!”.

¡Bang! Seon cerró la puerta de la habitación con fuerza y levantó su propio celular a toda prisa. En ese momento, el teléfono que mostraba un mensaje de advertencia se apagó de golpe. Seon soltó un grito de desesperación, no tenía los contactos anotados en ningún otro lugar y rompió a llorar.

“¡Ah, maldición! ¡Maldito teléfono! ¡Mierda, qué voy a hacer!”.

“Seon, el hermano Yul está durmiendo. Silencio”.

Asintiendo rápidamente, Seon tragó sus lágrimas y empezó a buscar en el teléfono prestado. ‘Heredero del Grupo Jaeshin’, ‘Oficina del Secretario del Grupo Jaeshin’, ‘Contacto del Grupo Jaeshin’... buscó todo lo que se le ocurrió, pero su rostro se ensombreció. El Grupo Jaeshin no era una tienda de barrio, no iba a aparecer un número de contacto así de fácil.

Tras sollozar un poco más, Seon miró alternativamente su celular descargado y el cargador antes de levantarse sin fuerzas y abrir la puerta. Hyun-do estaba allí, sonriendo con las mantas y las botellas de agua. Seon hizo una reverencia, aceptó las cosas y le devolvió el celular.

“Gracias”.

Hyun-do observó a Seon cerrar la puerta con expresión abatida y luego bajó la mirada hacia su teléfono. Tenía curiosidad por saber a quién había intentado contactar. Al revisar el historial de llamadas, ladeó la cabeza. Estaba limpio. ¿Habría borrado el registro? Al darse la vuelta, descubrió las numerosas búsquedas en el navegador de internet y se extrañó. Todo el historial de búsqueda estaba relacionado con el Grupo Jaeshin.

“¿Será por la indemnización de la inundación? ¿No es la casa algo más urgente?”.

Inclinando la cabeza, Hyun-do desvió la mirada hacia la ventana. La lluvia, que se había calmado por un momento, volvió a resonar con fuerza. Desde el cielo oscurecido caía un aguacero acompañado de truenos y relámpagos. Dijeron que la lluvia intensa continuaría por un tiempo, y ciertamente no daba tregua.

Mientras caminaba hacia la ventana para comprobar si entraba agua, Hyun-do contestó a su teléfono, que estaba sonando.

“¿Qué milagro es este? Tú llamándome a mí”.

 

Observando la cortina de lluvia caer con fuerza, Yu-hyeon aflojó su corbata y soltó un suspiro profundo.

Esta situación era aún más frustrante que cuando Yul desapareció anteriormente. Dejando de lado el mal tiempo, incluso las cámaras del centro médico sufrieron un fallo de conexión justo en ese momento. Aunque se decía que expertos estaban trabajando en la recuperación, no había garantía de cuándo volverían a la normalidad. ¿Cómo era posible sentirse tan impotente en este mundo?

“La respuesta es que no se puede rastrear la ubicación porque el teléfono está apagado”.

Aunque no se conocía la ubicación exacta, la última señal captada fue en el barrio donde vivía Yul. Las cámaras de seguridad, que siempre le habían parecido poco fiables, no aportaron mucho. Lo último que se vio fue a Yul bajando de un taxi y corriendo hacia sus hermanos. Intentaron localizar al taxista, pero no hubo respuesta.

‘casa, inund, tel’ (Casa inundada, Motel). ¿Qué significaría eso? Yu-hyeon, sumido en sus pensamientos, bajó del coche sin dudarlo en cuanto el chófer anunció que habían llegado.

A pesar de los gritos de Jae-yu preguntándole por qué bajaba sin paraguas, Yu-hyeon corrió de un tirón hasta la casa de Yul. Llamó a la puerta con fuerza, pero no hubo respuesta. ¿Acaso no oían por el ruido de la lluvia? Yu-hyeon se apoyó contra la puerta principal y tiró del pomo instintivamente.

“¿Eh?”.

La puerta cedió ante la presión del agua y el agua acumulada en el interior se desbordó. Yu-hyeon observó la corriente que fluía con fuerza hacia abajo antes de mirar al interior. El paisaje de la casa, que hace apenas unos días se sentía cálido, ahora desprendía una atmósfera desolada empapada por la lluvia.

Con la mirada fija en el interior, Yu-hyeon se concentró en los sonidos. Estaba muy oscuro, pero parecía escucharse una conversación desde la habitación de Yul, situada al fondo. Entre el murmullo mezclado con el ruido de la lluvia, Yu-hyeon buscó el interruptor a tientas y estaba entrando cuando sintió una mano en su hombro que lo detuvo.

Jae-yu, empapado por la lluvia, lo sujetaba con expresión seria. En un momento tan urgente donde Yul podría estar dentro...

“¿Qué pasa?”.

“Se recuperaron las cámaras del centro médico. Parece que el señor Yul...”.

La lluvia era fuerte, pero las palabras de Jae-yu se grabaron con total claridad en los oídos de Yu-hyeon. Yul había entrado en el centro médico y el lugar que visitó fue el departamento de Ginecología y Obstetricia. Seguido a esto, Jae-yu explicó que Seung-yu estaba intentando contactar con el médico encargado.

 

Seon observaba con ansiedad a Gyeol, quien sostenía el torso de Yul para darle agua.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

Incluso tragar parecía doloroso, Yul tosió y la medicina para el resfriado que le habían obligado a tomar salió expulsada.

"Hermano, tienes que tomar esto", sollozó Gyeol, pero Yul solo seguía tosiendo con el rostro contraído por el dolor. Gyeol limpió con cuidado la boca empapada de Yul y volvió a ponerle la pastilla en los labios.

Yul, entre tos y tos, logró retener la pastilla y Gyeol acercó rápidamente el vaso de agua. Inclinando el vaso con cuidado, Gyeol sintió alivio al escuchar el sonido de Yul tragando el agua. Tomó tiempo, pero Yul finalmente había ingerido la medicina.

“Ya tomaste la medicina, te pondrás mejor. En cuanto pare de llover, iremos directo al hospital, ¿De acuerdo?”.

Yul asintió lentamente y secó las lágrimas que caían por las mejillas de Gyeol. Sus ojos estaban muy hinchados de tanto llorar. Mientras acariciaba la mejilla de Gyeol con tristeza, Yul miró a Seon, que contenía sus sollozos, y sonrió débilmente.

“Seon, no llores. Estoy bien”.

“Yo... snif... pensé que ibas a morir...”.

“Te digo que estoy bien. ¿Qué es un simple resfriado? Por cierto, mis hermanos ya son mayores. Hasta le dan medicinas a su hermano mayor”.

Intentando sonreír para consolar a sus hermanos, Yul parpadeó aturdido. Tenía fiebre y la vista nublada, pero al ser consciente de que lo que había tragado era medicina para el resfriado, sintió una náusea violenta. Con arcadas intensas, Yul se apartó de sus hermanos y corrió hacia el baño.

A falta de fuerzas, cayó de la cama con un golpe, pero llegó al baño casi a rastras y empezó a vomitar sujetándose al inodoro. Aunque no salía más que agua porque no había comido nada, Yul se esforzaba metiéndose los dedos en la garganta para vomitar la medicina que acababa de tomar.

Escuchaba los gritos preocupados de sus hermanos, pero Yul se aferraba al inodoro y seguía provocándose el vómito. Parecía que el cuerpo ya la había absorbido, solo salían lágrimas y saliva. En ese momento, sintió un dolor agudo en el vientre y Yul se desplomó mientras seguía sujetando el inodoro.

“...Snif. El bebé... mal... No, por favor”.

Seon, que observaba con terror cómo Yul se quedaba tendido en el suelo del baño, pulsó desesperadamente el interfono.

***

Hyun-do sostenía el celular entre la oreja y el hombro mientras observaba la pantalla. Justo en ese momento, la sustancia que buscaba el cliente había aparecido en el mercado. Hyun-do compaginaba su trabajo en el motel con el de intermediario de sustancias ilegales. Aunque el riesgo era alto debido a los controles, los beneficios asegurados compensaban las desventajas.

“Pero, ¿sabes que los efectos secundarios de esto son graves? Si te pillan usándolo, estás acabado”.

—¿Desde cuándo te preocupas por eso? Cállate y envía la droga.

Frunciendo el ceño por el tono brusco, Hyun-do examinó detenidamente la sustancia de la lista. Se vendía un afrodisíaco de clase S utilizable para cualquier rasgo. Si era clase S, significaba que el efecto sería potente y duradero. Hyun-do dudó en comprarlo mientras miraba de reojo hacia las habitaciones.

En las drogas ilegales, la letra 'S' tiene el significado de ‘suplemento’. Significa que hay ingredientes adicionales mezclados. En el caso del afrodisíaco, hace que la persona desee únicamente a quien estuvo con ella hasta que pase el efecto. Es una imitación del efecto de vinculación entre Alfas y Omegas. Por eso era muy popular entre los ricos pervertidos.

El afrodisíaco de clase S surte efecto inmediato tras ser ingerido. Viendo la actitud dócil de Yul, parecía que aceptaría cualquier bebida que le ofreciera. Pensó que, como estaba en un motel y sobraban habitaciones, no estaría mal disfrutar de un rato de diversión, pero al recordar los ojos claros de Yul, negó con la cabeza.

La apariencia adorable de Yul le despertaba deseos, pero extrañamente no quería tratarlo de forma barata. Al no tener a dónde ir por la inundación, probablemente tendrían que quedarse allí por un tiempo largo. Aunque Hyun-do solía disfrutar de aventuras de una noche, curiosamente con Yul quería tomarse su tiempo y esforzarse. ¿Sería porque le despertaba el instinto de protección?

“Enviaré la mercancía al lugar designado. Ha llegado un cliente. Tengo que colgar. Bienvenido”.

Hyun-do se levantó de la silla y contuvo el aliento al ver al hombre que caminaba hacia él. A pesar de estar empapado por la lluvia, su presencia era abrumadora. No era alguien que encajara en un motel barato. Tras mirar embelesado el hermoso rostro del hombre, Hyun-do reaccionó.

“¿Perdone? ¿Qué ha dicho?”.

“Debe haber tres hermanos alojados aquí. ¿En qué habitación están?”.

¿Tres hermanos? Al pensar en Yul tras las palabras del hombre, Hyun-do giró la cabeza al oír el sonido del ascensor. Gyeol salió a toda prisa cargando a un Yul desvanecido a su espalda, seguido por Seon, que lloraba desconsoladamente. Hyun-do, que salía de la recepción sorprendido, miró al hombre que se le adelantó.

“¡Llamamos a la ambulancia pero no venía, así que vamos al hospital...! ¡El celular se rompió y no sabía el número...!”.

Yu-hyeon observó a Seon, que lloraba amargamente nada más verlo, y comprobó el semblante de Yul, a quien sostenía con cuidado. Yul estaba pálido como la cera y su respiración era irregular. Protegiendo a Yul en sus brazos, Yu-hyeon hizo una señal a Jae-yu, que entraba en el motel, y corrió hacia el coche.

Jae-yu, sacudiéndose ligeramente el agua de la ropa, palmeó con cariño los hombros de Seon y Gyeol, que no paraban de llorar.

“Recojan sus cosas y salgan. Vamos a casa”.

“Nuestra casa... snif... está inundada, no tenemos a dónde ir”.

Jae-yu pensó que Seon era admirable por decir lo que tenía que decir incluso mientras lloraba. Aunque Seon parecía el más frágil de los tres, su aire era el de un protector. Jae-yu acarició cariñosamente la cabeza de Seon.

"Cuñado, nuestra casa está inundada y estamos en un motel, ¿qué hacemos?".

Solo después de reproducir repetidamente el contenido de la llamada pudo deducir las palabras de Seon. Con las palabras deducidas, Jae-yu limitó el rango de búsqueda y ordenó analizar todas las cámaras de seguridad de zonas relacionadas con hoteles o moteles. Al estrechar el tiempo y el área, la verificación de las cámaras fue rápida.

Se le nubló la vista cuando Yu-hyeon salió disparado del coche en cuanto localizaron la ubicación. Empatizaba con el actuar de Yu-hyeon, pero el método era demasiado rudo. La noticia había sido tan impactante como para sacudir su personalidad racional y calmada. Jae-yu miró a Hyun-do, que estaba allí parado sin saber qué hacer, y sonrió levemente.

“¿Cuál es la habitación de los chicos?”.

***

Jae-yu soltó un suspiro de alivio mientras miraba el cielo despejado. El cielo sin una sola nube estaba tan radiante y claro como si nunca hubiera llovido. El servicio meteorológico pronosticó que no llovería por un tiempo. Para eso, más valía que hubiera parado antes. Tras mascullar un pequeño insulto, Jae-yu desvió la mirada al sentir una presencia. Seung-yu, tras terminar la consulta, se desabrochó el primer botón de la camisa y soltó un suspiro profundo.

“¿Qué dice el doctor?”.

“Dice que de momento observemos la evolución. Es lo que menos quiere oír un tutor”.

Sonriendo con amargura, Seung-yu dio una palmadita en el hombro de Jae-yu y sacó un cigarrillo. Justo antes de que Seung-yu lo encendiera, Jae-yu le arrebató el cigarrillo de la boca y tiró el paquete entero a la papelera. Ante la mirada atónita de Seung-yu, Jae-yu le quitó también el encendedor como para rematar la faena.

“Jae-yu, ¿qué haces? ¡Esto es zona de fumadores!”.

“¿Y qué si lo es? Como médico que eres, no tienes sentido común”.

Ante el tono brusco de Jae-yu, Seung-yu bajó la mirada y guardó luto por el paquete de tabaco y el encendedor en la papelera. De todos modos, pensaba dejarlo porque a su prometida no le gustaba que fumara, pero no esperaba que fuera tan repentino. Al levantar la vista, Seung-yu observó a Jae-yu frotándose la nuca.

“¿Te cambiaste de ropa en medio de todo esto?”.

“De camino después de dejar a los hermanos”.

“¿Está bien dejar a los hermanos solos en el hotel? Deben estar muy preocupados”.

“Yoo-jun dijo que iría a verlos, así que le dije que sí”.

“Qué raro en Yoo-jun. Si nunca le importa lo de los demás”.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

Jae-yu miró fijamente a Seung-yu y recordó al Yoo-jun del pasado. Como decía Seung-yu, Yoo-jun, a quien no le importaba nadie, mostró un interés inmenso por Gyeol cuando este sufrió un choque de feromonas por su culpa. Se ponía triste porque Gyeol no le llamaba, o armaba un escándalo diciendo que se iba a cambiar de universidad...

“Pero, ¿tan mal está como para tener que observar la evolución?”.

“Es un Omega de rasgo inferior, en la etapa más temprana del embarazo, tiene todas las condiciones desfavorables. Además del resfriado. Al estar embarazado, ni siquiera podemos usar medicinas libremente”.

Mientras hablaba, Seung-yu estaba preocupado por Yul. Por muy eminencia que fuera el médico de Yul en biología de rasgos, existía la posibilidad de que ocurriera lo peor. Apenas se acababa de manifestar como Omega y ya estaba embarazado. Debido a su constitución especial, incluso el doctor no podía acercarse mucho por miedo a sobrecargar su cuerpo.

Tragando un suspiro, Seung-yu dio una palmadita en el hombro de Jae-yu y le hizo una señal para entrar. Además de Yul, le preocupaba el estado de Yu-hyeon, que estaría sufriendo a su lado.

 

¡Chas! Al sonido de las cortinas abriéndose, Yul frunció el entrecejo y, ante la intensa luz solar, cerró los ojos con fuerza y se tapó con la sábana. La luz solar que vio por un instante fue tan deslumbrante que el resplandor permanecía incluso con los ojos cerrados. Una silueta de espaldas al sol le dijo algo, pero no tenía fuerzas para responder. Estaba tan cansado y somnoliento que solo quería seguir durmiendo. Si se dormía así, se sentiría en paz.

“... ¡Ah, Yul! El sol está en lo alto, ¿hasta cuándo vas a dormir? Definitivamente mi hijo mayor es un dormilón, qué problema”.

Retirando la sábana con cuidado, Yul miró hacia la ventana con los ojos entreabiertos. Una silueta familiar entró en su visión ahora más clara, y las voces que sentía lejanas se oyeron cerca. Parpadeando lentamente, Yul abrió los ojos de par en par y se incorporó. ¿Mamá?

“Después de caer semejante aguacero, pensé que el cielo tenía un agujero. ¿Verdad, hijo?”.

Se frotó los ojos para comprobar si era una alucinación, pero la persona que llevaba un delantal de flores y estaba arreglando las cortinas era, sin duda, su madre. Tras ajustar un nudo torcido, su madre murmuró, "Hum, no me gusta", y giró la cabeza.

“En realidad, no me gustan las cortinas. El gusto de tu padre es un poco peculiar. Para esta habitación queda mejor un estampado floral que un color liso, ¿qué es este verde? ¿Te lo conté? Tu padre dice que cuando vio a mamá por primera vez, pensó en el color verde. Que era fresca como un árbol. Con la de cosas frescas que hay...”.

Los brotes nuevos, la primavera... ¿No sería mejor la primavera? Yul miraba atónito a su madre quejarse en voz baja y movió los ojos con cautela. El escritorio, la estantería, el armario, todo era igual a aquel entonces. Incluso la marca en el armario que él mismo hizo por accidente jugando con sus hermanos estaba ahí. Ante el paisaje familiar y entrañable, las lágrimas brotaron de repente. Esto es un sueño. No puede ser real. Es un sueño nacido de tanto anhelarlo y desearlo.

Sus padres, que fallecieron el mismo día y a la misma hora, nunca se le habían aparecido en sueños. A sus hermanos sí, pero curiosamente a él nunca. Incluso había dormido abrazado a sus fotos para verlos, y hubo noches en vela intentando recordar sus rostros. Los extrañaba tanto.

Las emociones que había reprimido por el ajetreo de la vida estallaron de golpe. Pasaron demasiadas cosas justo después de la muerte de sus padres. El ‘yo’ de Yul no era lo suficientemente sólido como para soportar el peso de la tristeza, pero no tuvo margen para estar triste mientras cuidaba de sus hermanos pequeños. Tenía que hacer algo, tenía que aguantar y resistir.

“Mi hijo mayor es tan llorón, qué problema. ¡Si es todo un bebé!”.

El toque cariñoso acariciando su cabello lo desbordó de emoción. Su madre sonrió cálidamente y abrió los brazos, y Yul se lanzó a ellos. Aunque fuera un sueño, era el abrazo de su madre que tanto añoraba. El aroma cálido y acogedor característico de ella lo rodeaba.

“¿Por qué has tardado tanto? He esperado mucho tiempo”.

Sentía resentimiento. Sentía abandono. Sentía tristeza. Deseaba fervientemente verla aunque fuera una vez en sueños. Quería que le dijera que no se esforzara tanto, que ya lo estaba haciendo bien. No, en realidad, quería ser un niño mimado. Decirle que él también era joven y que necesitaba a alguien en quien apoyarse.

“Ha sido muy difícil. Estaba tan cansado y era tan difícil...”.

Tenía mucho que decir, pero su voz se quebraba y solo salían sollozos constantes. Ante la mano que acariciaba con dulzura su cabeza y su espalda, las lágrimas no paraban de fluir. Tras sollozar en su regazo, Yul levantó la cabeza. El rostro de su madre se veía borroso por la luz del sol.

“No te vayas. Todavía tengo cosas que decir...”.

En ese instante, los recuerdos de la realidad pasaron rápidamente. El recuerdo de la casa inundada por el aguacero y el resfriado... Yul miró su vientre con ojos asustados. Tuvo la alucinación de que su vientre plano se hinchaba extrañamente y luego se contraía. Un dolor incómodo estaba invadiendo su bajo vientre.

“Mamá, ¿qué hago? Hay un bebé y tomé medicina. Por el resfriado... tomé medicina”.

Mientras tartamudeaba, Yul giró la cabeza al oír que alguien lo llamaba. Más allá de la ventana clara y radiante, se oía vagamente una voz llamándolo. Concentrándose en el sonido, Yul abrazó con fuerza a su madre, que lo soltaba. La figura de su madre estaba más borrosa que antes.

“Mamá está de acuerdo. Papá se disgustó un poco, pero se le pasará pronto. Y el bebé...”.

“¿Qué? Mamá, no te oigo. ¿Qué has dicho? ¡Mamá! ¡Mamá!”.

Su madre, que susurró tan bajo que no pudo oírse, sonrió cálidamente y fue absorbida por la luz. Yul extendió su mano hacia ella.

“...Snif, no te vayas. Todavía no”.

Yul contuvo el aliento ante la mano que sujetó la suya con firmeza. En su visión borrosa, una figura desenfocada le transmitía calor en la frente y las mejillas mientras respiraba con dificultad. Esa persona suspiró aliviada, como si estuviera a salvo. Su voz, tan familiar, temblaba de forma inestable. Parecía que estaba llorando.

Parpadeando lentamente para enfocar, Yul vio la escena con más claridad. Yu-hyeon, pálido, besaba su mano mientras cerraba y abría los ojos con fuerza. Parecía haber estado bajo la lluvia, su aspecto, normalmente impecable, estaba desaliñado. Esa imagen le resultaba extraña.

“¿Por qué está tan...?”.

¿Mojado?. Antes de poder hacer la pregunta, Yul frunció el ceño ante la voz que sentía lejana y tosió un poco. Yu-hyeon, sorprendido, se giró con los ojos muy abiertos y una luz brillante invadió su campo de visión. Al cerrar los ojos ante el resplandor hiriente, varios sonidos resonaron con fuerza en sus oídos.

Como si estuviera bajo el agua, todos los sonidos retumbaban de forma sorda. El ruido ambiental se convirtió en un eco extraño que se alejaba, y sintió la extraña sensación de que su cuerpo se hundía bajo la superficie. Cuando volvió a recuperar el sentido, ya era noche cerrada y la luz era tenue.

Moviendo la mirada hacia la ventana de forma natural, Yul observó la suave luz de la luna. La lluvia parecía haber parado, y la hermosa luz lunar se filtraba hacia el interior. Era una noche tan silenciosa que el terrorífico aguacero de antes parecía un sueño. Al girar la cabeza, Yul vio una silueta levantándose y cerró los ojos ante el contacto de una mano en su mejilla. Era un toque familiar.

“¿Cómo ha llegado aquí?”.

“Corriendo. No dejé de correr”.

Recordando algún momento pasado, Yul abrió los ojos lentamente. El aspecto de Yu-hyeon era el mismo de antes. La única diferencia era que su color de piel había vuelto a la normalidad. Aunque ya no estaba mojado, seguía viéndose desaliñado. Un Alfa dominante era el colmo de la belleza incluso estando empapado y despeinado.

“Quería contactar con usted, pero fue todo un caos. Lo siento”.

“No te disculpes. Es comprensible. Entiendo perfectamente. Ahora solo piensa en descansar. En comer bien, dormir bien y descansar mucho”.

Observando la sonrisa cariñosa de Yu-hyeon, Yul bajó la mirada y se acarició el vientre. No sentía nada en su vientre plano. Le habían dicho que en la etapa inicial debía tener reposo absoluto y, aunque no fue a propósito, le dolió pensar que podría haber dañado al bebé. Las lágrimas brotaron de nuevo.

“Yul, ¿qué pasa? ¿Te duele? ¿Llamo al doctor?”.

“No. No es que me duela, es que... en realidad, él estaba aquí, pero yo no tuve cuidado...”.

Creo que el bebé se ha ido.

Yul se tapó el vientre con las manos y se mordió el labio tembloroso. Las lágrimas nublaron su vista al instante y una mano cariñosa las secó. Yu-hyeon, mirando hacia abajo, sujetó con fuerza la mano apoyada en el vientre.

“El bebé está bien. El doctor dice que es fuerte porque se parece a mí”.

“¿Snif, de verdad? ¿Nuestro bebé está a salvo?”.

Yu-hyeon abrazó con cuidado a Yul, que rompió a llorar. Mientras acariciaba la espalda de Yul, que sollozaba en su pecho, Yu-hyeon cerró los ojos con fuerza. En realidad, para Yu-hyeon, la seguridad de Yul era mucho más importante que la del bebé. No quería volver a pasar por una experiencia así nunca más.

 

Yul despertó por el murmullo de unas voces y vio a Yu-hyeon apoyado en el marco de la puerta de la habitación. Jae-yu y Seung-yu intercambiaban palabras con expresiones bastante serias, mientras Yu-hyeon solo asentía en silencio. Al girarse por casualidad, Yu-hyeon corrió hacia él con rostro preocupado.

“¿Por qué te has despertado ya? ¿Te hemos despertado nosotros?”.

“No. Simplemente abrí los ojos”.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

Yu-hyeon suspiró aliviado y, acunando el rostro de Yul, lo besó repetidamente en la frente, el entrecejo y el puente de la nariz. Ante el suave aliento, Yul entrecerró los ojos y se sonrojó al ver a Jae-yu y Seung-yu observándolos. No es que estuvieran haciendo nada indecente, pero se sentía avergonzado. ¿O sí era algo indecente?

Los labios de Yu-hyeon rozaron su mejilla y se dirigieron a su boca, pero Yul lo detuvo rápidamente. Yu-hyeon arqueó una ceja ante la acción inesperada, pero pronto sonrió y empezó a besarle la palma de la mano. El aliento le hacía cosquillas e intentó retirar la mano, pero Yu-hyeon, como si estuviera decidido, le besaba la palma de forma sugerente.

Cuando el aliento caliente penetró en su piel, Yul se estremeció por la sensación de hormigueo, retiró la mano apresuradamente y se tapó con la sábana.

Su palma estaba demasiado sensible. ¿No era un problema que las manos que usa a diario fueran tan sensibles? En ese momento, los labios de Yu-hyeon rozaron ligeramente la punta de sus dedos que sujetaban la sábana. Incluso con ese ligero beso, sintió un calor abrasador en la punta de los dedos. Si hasta los dedos estaban sensibles, ¿qué iba a hacer?

Yul bajó la sábana con cuidado con cara de querer llorar. Le gustaba la sonrisa cariñosa de Yu-hyeon, pero le incomodaba la presencia de Jae-yu y Seung-yu fuera de la habitación. Si estuvieran dentro sería otra cosa, pero verlos observando desde fuera le hacía arder la cara de vergüenza.

“¿Por qué los hermanos están ahí fuera?”.

“Porque esta es una zona limpia donde los Alfas no pueden entrar”.

¿Donde los Alfas no pueden entrar? Yul pensó en el motivo y soltó un pequeño "ah". Porque él era un ‘pez cristal’ ante las feromonas de los Alfas.

Al desviar la mirada, Seung-yu dejó escapar un suspiro entrecortado, como si hubiera escuchado la conversación, mientras Jae-yu arqueaba una ceja con una risa burlona. Por un momento, a Yul le pareció escuchar una voz incorpórea que decía: “¡Yu-hyeon, tú también eres un alfa! ¡Y uno dominante extremo! ¡Tú eres el más peligroso!”, lo que le provocó una risa involuntaria.

“Más que eso, ¿pasa algo? Parecían estar hablando de algo serio”.

“No es nada serio. Solo hablábamos del trabajo”.

“¿No debería ir a la empresa? Si está aquí solo por mi culpa...”.

“Me tomé vacaciones. Mi padre también dio su permiso”.

Al mencionar a la familia de Yu-hyeon, el corazón de Yul dio un vuelco. Había estado durmiendo tanto por el cansancio que se había olvidado de la realidad. Quería ocultar su embarazo hasta aclarar sus sentimientos, pero la precaria situación hizo que la verdad saliera a la luz. Ni siquiera había tenido tiempo de hablar seriamente con él sobre el bebé.

Yul miró fijamente a Yu-hyeon, moviendo los labios con indecisión. No sabía por dónde empezar. ¿Debería hablar de su visita al ginecólogo? ¿De que su casa se inundó y no tiene a dónde ir? Pero eso Yu-hyeon ya lo sabía. Tenía que hablar del bebé.

“Yul, ¿qué pasa? ¿Quieres decirme algo?”.

“Ah, eso... ¿dónde están mis hermanos? No los veo por aquí”.

“Están en un hotel. Pensé que estarían más cómodos en un hotel donde pueden pedir servicio a la habitación que en una casa”.

El hotel debe ser caro, pensó Yul, pero se tragó las palabras. No quería cuestionar su amabilidad hacia sus hermanos. Se sentía agradecido por el cuidado que Yu-hyeon les brindaba, pero también culpable por causarle molestias. Su mente estaba hecha un lío, sentía que, desde que confirmaron sus sentimientos, no hacía más que recibir favores.

“Iré a despedir a mis hermanos y vuelvo”.

“¿Eh? No, no se preocupe. Quédese hablando con ellos tranquilo. Yo tengo sueño ahora mismo”.

Vigilando la reacción de Yu-hyeon, Yul fingió un bostezo tapándose la boca con la mano. Era el mismo truco que no había funcionado la última vez, así que dudaba que funcionara ahora...

“Duerme un poco. Volveré pronto”.

¿Funcionó? Yu-hyeon le dio un beso tierno en la frente, sonrió con dulzura y se dio la vuelta. Yul lo observó alejarse. Incluso al salir de la habitación, Yu-hyeon asentía mientras escuchaba a Jae-yu y Seung-yu. Un hombre que es el sucesor del Grupo Jaeshin no podía estar libre de ocupaciones.

Click. La puerta se cerró, borrando la figura y el sonido de la voz de Yu-hyeon. Tras quedarse mirando la puerta un largo rato, Yul acarició con cuidado su vientre bajo. Se sentía aliviado de que el bebé estuviera a salvo, pero la reacción de Yu-hyeon lo inquietaba.

Incluso después de enterarse del embarazo, la actitud de Yu-hyeon no había cambiado. Pero tampoco parecía estar especialmente feliz. ¿Acaso no se alegraba? Yul miró la puerta con resentimiento, pero pronto recuperó la cordura. ¿Por qué sentirse herido? Debería ser suficiente con que no le molestara la noticia.

Yul sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos y se cubrió con la manta hasta la coronilla. Sabía que no debía sentirse así, pero la reacción indiferente de Yu-hyeon hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas. Hundió la cara en la almohada y cerró los ojos. Pensó que no podría dormir, pero en cuanto los cerró, el sueño lo venció.

 

En la sala de estar de la unidad VVIP, los tres hombres se miraban con semblantes serios.

Jae-yu se frotaba el entrecejo con preocupación y Seung-yu se aflojaba la corbata, sintiéndose sofocado. Yu-hyeon los miró alternativamente y, tras soltar un suspiro profundo, levantó su taza de té. En momentos así, un trago fuerte habría sido más efectivo para calmarse, pero al estar en un hospital, tuvo que conformarse con el té.

Jae-yu, analizando el ambiente, se enderezó y se aclaró la garganta.

“Permítanme resumir esto. Lo que dice el Doctor Seung tiene sentido, y lo que dices tú, Yu-hyeon, también. Pero el problema principal es la persona involucrada, Yul. Debemos considerar su posición”.

Ante las palabras de Jae-yu, Seung-yu miró a Yu-hyeon con arrogancia. Sin embargo, Yu-hyeon continuó sin inmutarse por la mirada de su hermano.

“No tengo intención de excluir a Yul. Él es el centro y la razón de este asunto. Pero lo que es seguro es que mis padres no lo permitirán fácilmente. Ustedes conocen su carácter. No son de los que dejan pasar estas cosas. Habrá problemas”.

El ambiente se volvió sombrío. Ciertamente, los padres de Yu-hyeon no eran personas fáciles. El Presidente y su esposa no aceptarían esto de buena gana. Por mucho que amaran a su hijo, no darían su bendición con facilidad. No importaba cuánto lo pensaran, no llegaban a una conclusión ideal.

“Entonces, Yu-hyeon, ¿qué tienes en mente?”.

“Como dije antes, un año. No más que eso”.

Seung-yu resopló ante el tono firme de Yu-hyeon. Yu-hyeon no tenía intención de negociar desde el principio. A pesar de que Seung-yu había intentado enfatizar la importancia de la salud en la habitación, Yu-hyeon ya había tomado una decisión antes de empezar a hablar. Apretando los dientes, Seung-yu bebió su té de un trago.

“Yu-hyeon, voy a explicártelo de nuevo, paso a paso, ¿está bien?”.

“Ahórrate las explicaciones y ve directo a los hechos”.

Ante el tono afilado de Yu-hyeon, Jae-yu le dio una palmada suave en el hombro a Seung-yu pidiéndole calma, pero Seung-yu apretó los puños con frustración. Su rostro estaba rojo por la emoción. "Cálmate", susurró Jae-yu, y luego le sonrió a Yu-hyeon.

“Lleva tiempo recuperarse después de dar a luz. ¿Casarse dos meses después del parto? Es absurdo. Depende de la persona, pero se necesitan al menos cuatro meses de descanso. Además, Yul es un omega recesivo extremo. No es como un omega común. No es como si el celo fuera a llegar inmediatamente después del parto”.

Ante este comentario decisivo, Yu-hyeon se mordió el labio. No tenía argumentos contra lo que decía Seung-yu. Él mismo estaba en la posición de tener que esperar al celo de Yul para realizar el marcado definitivo. La mayoría de los invitados a la boda serían alfas, ¿cómo podría Yul soportar sus feromonas? ¿Acaso querer casarse en un año era solo un deseo egoísta?

“Si les explicamos la condición física de Yul a tus padres, ellos entenderán. La boda se decidirá cuando Yul esté recuperado. ¿Alguna objeción?”.

Tap, tap, tap. Jae-yu golpeó la mesa y levantó la mano de Seung-yu como si fuera el ganador. Seung-yu, con expresión de alivio, se desató la corbata y la lanzó al aire como si celebrara un gol, mientras Yu-hyeon fruncía el ceño y cerraba los puños. Había perdido por completo.

“Bien, pasemos al siguiente punto: el tema de las relaciones sexuales durante el embarazo. Personalmente, estoy de acuerdo con el Doctor Seung”.

Seung-yu sonrió ampliamente a Jae-yu por apoyarlo. Al igual que con la boda, Yu-hyeon no tendría nada que refutar aquí. Seung-yu levantó la barbilla con suficiencia, Yu-hyeon no podría vencerlo en temas médicos.

Yu-hyeon miró fijamente a Seung-yu y soltó un suspiro corto. La arrogancia de Seung-yu le molestaba, pero sabía que no podía ganar en este punto. Aunque egoístamente no quería separarse de Yul ni un segundo, el bebé en su vientre requería una concesión absoluta.

“Estoy totalmente de acuerdo con Seung en este punto, pero 19 semanas es demasiado tiempo. Me gustaría que se acortara el plazo”.

“No es algo que se pueda acortar así porque sí. Hay que tener cuidado con todo durante el embarazo. Incluso beber un vaso de agua requiere precaución, ¡imagínate tener relaciones! Además, tú eres un alfa dominante extremo. Para que Yul pueda soportarte, tú eres demasiado...”.

Seung-yu bajó la mirada, y Jae-yu y Yu-hyeon lo imitaron. Al darse cuenta del significado, Yu-hyeon suspiró de nuevo, pero Seung-yu lucía genuinamente preocupado. Las dimensiones eran demasiado diferentes. ¿Cómo había logrado Yul soportarlo hasta ahora? Sentía lástima por Yul.

“Siendo muy generoso, 13 semanas. No menos”.

Yu-hyeon, cuya expresión se había iluminado un poco ante la concesión, volvió a ponerse serio mientras contaba los días. Ya fuera por semanas o por meses, faltaba demasiado. No tenía confianza en su paciencia hasta que llegaran las 13 semanas. La idea de pasar las próximas 11 semanas solo mirando al adorable Yul era devastadora.

“No sé si debería preguntar esto, pero... ¿Yul tiene un deseo sexual fuerte?”.

Yu-hyeon negó con la cabeza de inmediato. Aunque a veces Yul tomaba la iniciativa para besarlo, la mayoría de las veces eran reacciones provocadas. Solo con mirar a Yul, Yu-hyeon se encendía tanto que casi siempre terminaba forzando el ritmo... Yu-hyeon se presionó la sien. Se preguntaba si a Yul siquiera le gustaba tener intimidad con él.

“Bueno, eso es un alivio”.

“¿Un alivio? Hablas con mucha ligereza porque no eres tú quien lo sufre”.

Viendo a Yu-hyeon genuinamente dolido, Seung-yu sonrió con los ojos.

“A diferencia de lo habitual, hay muchos gestantes cuyo deseo sexual aumenta tras el embarazo. Si no se libera, puede causar estrés, por lo que a veces se recomiendan las relaciones. Siempre y cuando sea ligero y no fuerce el cuerpo. Estoy seguro de que lo harás bien”.

Seung-yu miró a Yu-hyeon con orgullo por su atención, pero luego arqueó las cejas. Por su expresión, parecía que solo se había quedado con la primera parte del mensaje. Temiendo lo peor, Seung-yu iba a añadir una advertencia cuando escuchó los golpes en la mesa.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

“Dejemos el tema de las relaciones a cargo de Yu-hyeon y sigamos con el resto, que todavía quedan muchos puntos. Intentemos ser breves, ¿les parece?”.

Yu-hyeon asintió y preguntó qué quedaba. Al escuchar la respuesta, negó con la cabeza rotundamente, adoptando una postura firme. Resultó que los temas restantes eran la propuesta de matrimonio y el nombre del bebé. Había más cosas, pero nada relacionado con Yul podía ser ‘breve’.

Finalmente, entrada la noche, Yu-hyeon regresó a la habitación y pudo estrechar entre sus brazos al dormido Yul. Aunque la mayoría de los puntos se habían resuelto, el nombre del bebé no era algo que pudiera decidir solo. Besó los labios que respiraban rítmicamente y colocó su mano sobre el vientre plano de Yul, deseando que el bebé de ambos estuviera sano.

***

Yul, que tenía los ojos bien abiertos mirando hacia abajo, levantó la vista en silencio. Yu-hyeon, que estaba recostado contra él, tenía los ojos cerrados. Tras observar el hermoso rostro de Yu-hyeon, Yul volvió a bajar la mirada. La gran mano de Yu-hyeon descansaba sobre su vientre. El calor que emanaba y la respiración tranquila le daban una sensación de seguridad, lo suficiente como para disipar su resentimiento previo.

Colocando su mano con cuidado sobre la de Yu-hyeon, Yul apoyó suavemente el rostro en su pecho. El recuerdo de su lucha bajo la lluvia torrencial parecía un sueño lejano. En ese momento solo pensaba en cuidar a sus hermanos y se había olvidado por completo del bebé.

Cuando se enteró del embarazo por primera vez, miles de pensamientos inundaron su mente, pero al no sentirse real, ni siquiera pensó en la posibilidad de que algo saliera mal mientras estaba bajo la lluvia. Fue solo cuando tomó medicina para el resfriado sin querer y sintió retortijones que su mente se llenó de pánico por el bebé.

“Aquí está nuestro bebé...”.

Susurró Yul muy bajito.

Al recordar los eventos recientes, se mordió el labio. Se le llenaron los ojos de lágrimas al pensar que casi pierde al bebé por su negligencia. Cerró los ojos con fuerza por el miedo y, al abrirlos, levantó la cabeza y tomó las mejillas de Yu-hyeon.

Las largas pestañas se abrieron, revelando unos hermosos ojos rasgoños profundos. Yu-hyeon, aún somnoliento, frotó su rostro contra la mano en su mejilla y se acercó con una sonrisa, pero Yul, abrumado por la emoción, bloqueó sus labios con la palma de la mano y frunció el ceño.

“¿Por qué no dice nada? ¡Le digo que aquí está nuestro bebé!”.

“... ¿Eh? ¿Qué? Yul, ¿de qué estás...?”.

La visión nublada de Yu-hyeon se aclaró y vio el rostro de Yul, que se mordía los labios temblorosos intentando no llorar. Al ver a Yul a punto de estallar en llanto, Yu-hyeon se despejó por completo y se incorporó. No era momento de dejarse hipnotizar por su belleza. ¿Se sentía mal? Preocupado, iba a llamar al médico, pero se detuvo al escuchar lo que seguía.

“... ¿Es porque... no quieres a nuestro bebé?”.

“¿No quererlo? ¿Cómo puedes decir algo así?”.

“¿Entonces qué? ¿Por qué no dice nada sobre nuestro bebé? ¿Por qué no parece feliz?”.

El entrecejo de Yul se frunció con tristeza y una lágrima rodó por su mejilla. Desconcertado, Yu-hyeon atrajo a Yul hacia su pecho con cuidado. ¿Cómo no iba a estar feliz? Solo que no sabía cómo expresar sus sentimientos. La situación no había sido ideal para celebrar.

De hecho, cuando se enteró del embarazo en medio del mal tiempo, el impacto fue mayor que la alegría. La idea de que Yul, que ya era frágil de por sí, estuviera vagando bajo la lluvia torrencial estando embarazado, hizo que todo se volviera oscuro ante sus ojos. Estaba consumido por la preocupación. El bebé era importante, pero para Yu-hyeon, Yul era mucho más valioso.

Cuando encontró a Yul desmayado en el motel, sintió como si alguien le arrancara el corazón. Mil pensamientos lo asaltaron, no debió dejarlo solo, debió trasladar a los hermanos a un lugar seguro aunque Yul se opusiera, no debió tener relaciones sin preservativo.

Yul, convertido en omega por su culpa, era un recesivo extremo. Yu-hyeon sabía lo peligroso que era un embarazo para un omega de esa clase. Además, Yul acababa de cambiar su naturaleza, aunque parecía estable, era diferente a quienes nacieron omegas.

Haber inundado a Yul con sus feromonas y haber realizado el nudo cuando Yul aún era beta fue producto de sus instintos más primarios. Se había confiado pensando que no sería dominado por las feromonas del Rut, pero no pudo reprimir la naturaleza dominante innata de un alfa. Al fin y al cabo, un alfa es un ser con un instinto de reproducción abrumador.

Sin embargo, si Yu-hyeon tuviera que elegir entre Yul y el bebé, elegiría a Yul sin dudarlo. Nunca imaginó que se enamoraría así, pero Yul había invadido lo más profundo de su ser más allá de lo imaginable. Yul era tan precioso que no podía pensar en nada más.

Yu-hyeon tomó el rostro de Yul con delicadeza y besó sus ojos llenos de lágrimas. Los ojos negros de Yul, cargados de reproche, parecían llamarlo ‘maldito’ una y otra vez. Si se lo dijera con palabras, él lo aceptaría con gusto. Si Yul no fuera tan dócil y adorable, Yu-hyeon solo tendría pensamientos impuros en la cabeza.

“Que tengamos un bebé me hace feliz, pero tú, Yul, eres mucho más importante para mí”.

Yul tragó un sollozo mientras su cuerpo temblaba. Los ojos de Yu-hyeon eran más dulces y ardientes que cuando le decía que le gustaba. Esa mirada cálida estaba fija únicamente en él. Le molestaba que una sola frase sobre ser ‘importante’ borrara todo su resentimiento.

“Eres tan valioso que la palabra ‘importante’ no es suficiente para expresarlo”.

Su corazón se calentó. Ante la sinceridad en sus ojos, las lágrimas que intentaba contener cayeron. Los labios de Yu-hyeon recorrieron sus lágrimas lentamente. Su aliento cálido y suave rozó su mejilla y llegó hasta su boca, y Yul buscó ese contacto.

“Te amo. Te amo, Yul. De verdad te amo”.

Ante ese susurro melodioso, Yul rompió a llorar de nuevo. Yu-hyeon lo besaba suavemente mientras le profesaba su amor. Su confesión hizo que su respiración temblara. Había escuchado muchas veces que le gustaba, pero era la primera vez que escuchaba que lo amaba. Aunque el significado fuera similar, el peso era completamente distinto.

Yul hundió el rostro en el pecho de Yu-hyeon y asintió en respuesta. Yu-hyeon acariciaba su nuca y su espalda con ternura, sin dejar de susurrar palabras de amor. Sorbiendo por la nariz, Yul levantó la cabeza y besó los labios que seguían hablándole de amor.

 

Yul estaba muerto de vergüenza. Aunque la gran mano de Yu-hyeon sostenía su nuca con suavidad, su mirada no dejaba de dirigirse a la enfermera que le estaba sacando sangre. Ella intentaba concentrarse en su tarea, pero por su expresión rígida, era evidente lo tensa que estaba.

Al ver a la enfermera salir apresuradamente tras terminar, Yul, que no se había movido del abrazo de Yu-hyeon, ni siquiera pudo despedirse. Cuando levantó la vista, Yu-hyeon le dio varios besos cortos en la frente y el entrecejo, con una mirada llena de lástima, como si él hubiera pasado por un gran sufrimiento.

“Yul, dolió mucho, ¿verdad? Le diré al doctor que de ahora en adelante solo extraigan lo estrictamente necesario”.

Aunque era una cantidad mínima, al ver la seriedad en los ojos de Yu-hyeon, Yul supo que no sería fácil convencerlo de lo contrario. Cuando recién cambió a omega, le sacaban sangre varias veces al día. Sus venas se habían escondido de tanto pinchazo, llegando incluso a sacarle sangre del dorso de la mano. Al recordar eso, Yul cerró la boca; sentía que si se lo contaba, Yu-hyeon no se quedaría de brazos cruzados.

Yul intentó zafarse suavemente del abrazo, pero las manos de Yu-hyeon en su nuca y espalda estaban firmes. Había estado así desde que despertó. Tras confesarle su amor la noche anterior, Yu-hyeon no se había separado de él ni un instante.

Incluso a la hora de comer, Yu-hyeon le daba cada bocado personalmente, al punto de que Yul no sabía si la comida entraba por su boca o por su nariz. Yu-hyeon se angustiaba si Yul bebía agua demasiado rápido por miedo a que le sentara mal, y se ponía nervioso incluso cuando Yul se estiraba un poco porque le dolía el cuerpo de estar tanto tiempo en la cama.

Aunque sentía que la sobreprotección era excesiva y agobiante, no podía evitar sonreír al ver a Yu-hyeon desviviéndose por él. Pero la diversión duraba poco; recordar cómo tuvo que sudar la gota gorda para evitar que Yu-hyeon entrara con él al baño le daba escalofríos. Yul sacudió la cabeza ante ese recuerdo.

“¿Cuándo podré irme a casa?”.

“El doctor estima que en dos semanas. ¿Por qué? ¿Es incómodo el hospital?”.

“No, no es que sea incómodo, pero...”.

La habitación VVIP era el colmo del lujo. La decoración, que no envidiaba a la de ningún hotel, era asombrosa. Aunque no había una división clara como en una suite de hotel, tenía puertas correderas para separar espacios y hasta una sala para recibir visitas. Cada mueble y detalle era de marca, y la comida del hospital parecía de un restaurante de lujo. Era un festín de extravagancia.

A Yul le preocupaba si estaba bien recibir tanto de Yu-hyeon sin hacer nada, considerando que su casa estaba inundada. Tenía que evaluar los daños, buscar soluciones y encontrar un lugar temporal para vivir con sus hermanos. Quedarse en un motel a largo plazo era complicado.

“Entonces, ¿podría salir un momento? Me gustaría ir a casa cuando deje de llover”.

Yu-hyeon besó el entrecejo preocupado de Yul. Parecía saber exactamente en qué estaba pensando. Aunque le gustaría que fuera más directo, como cuando lo insultaba mentalmente, sabía que Yul era del tipo que intentaba no mostrar sus dificultades. Incluso ese rasgo le resultaba adorable.

“No te lo dije antes para que no te preocuparas, pero dejé las cosas de la casa en manos de expertos. La ropa o los zapatos se pueden comprar de nuevo, pero las fotos o los objetos con recuerdos no deben tocarse a la ligera. Me dijeron que la recuperación es posible aunque lleve tiempo, así que espera un poco”.

Yul, que solo se había preocupado por dónde vivir con sus hermanos, no se había dado cuenta de que había objetos sentimentales que rescatar. Las fotos son lo primero que se daña con una inundación. Las fotos eran todo el recuerdo que tenía de sus padres. Eran su único legado. Se le llenaron los ojos de lágrimas.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

“¿Cómo pensó en eso? Yo ni siquiera pude...”.

Sollozando, Yul rodeó la cintura de Yu-hyeon con sus brazos y hundió la cara en su pecho. Estaba tan agradecido.

“Tus hermanos se quedarán en el hotel solo mientras terminamos las reformas del piso de abajo. Originalmente había buscado una casa cerca de la universidad, pero me pareció que vivir solo ellos dos sería un problema, así que lo cambié al piso de abajo. Será mejor para el bebé tener a sus tíos cerca”.

Las palabras de Yu-hyeon flotaban como si fueran un idioma extraño. Entendía el significado, pero le costaba procesarlo. Tras reunir los fragmentos de las frases en su mente, Yul levantó la cabeza de golpe. Como si hubiera estado esperando ese momento, Yu-hyeon lo recibió con un tierno beso.

Yul bloqueó con la palma de la mano los labios de Yu-hyeon, que intentaban lamer y abrir paso entre los suyos.

Es un hábito, ¿verdad?, pensó Yu-hyeon riendo con ganas mientras besaba la palma de la mano que lo detenía, pero Yul lo miraba con cara seria. A pesar de los escalofríos por el aliento que acariciaba su mano, Yul logró hablar.

“Ese lugar es demasiado caro. Yo no tengo dinero”.

Yu-hyeon miró a Yul con incredulidad y soltó un suspiro. Él sabía perfectamente que Yul no tenía dinero. Pero, ¿podía ser tan despistado? Finalmente entendió por qué Yul se preocupaba por mudarse cuando hablaron de renovar el contrato. El problema de Yul era el dinero.

El apoyo financiero es un privilegio natural que un amante rico puede ofrecer. Incluso los omegas que se colaban en los banquetes del Hotel Songha buscaban ese tipo de beneficios. Sin embargo, Yul no tenía intención de disfrutar ni siquiera de los privilegios más básicos. ¿Existiría en el mundo otro omega tan ingenuo y adorable?

“Yul, ¿por qué te preocupa el dinero?”.

“¿Cómo que por qué? Se necesita dinero para todo... ¿Eh?”.

“Si te casas conmigo, serás el dueño de la casa del Grupo Jaeshin, ¿por qué te preocupas por el dinero?”.

Yul no entendía qué estaba pasando. Como Yu-hyeon era el sucesor, era lógico que su cónyuge fuera el dueño de la casa. ¿Por qué seguía diciendo cosas obvias? Espera... ¿qué acababa de escuchar? Los ojos de Yul se agrandaron al procesar las palabras.

“¿Acaso no pensaste en casarte conmigo incluso esperando un hijo mío? ¿Cómo debería tomarme esto? Ni siquiera puedo castigarte por el bebé”.

La mirada de Yu-hyeon bajó lentamente y Yul instintivamente se cubrió el trasero. A pesar de no haber recibido ningún golpe, sintió un dolor imaginario, recordando lo persistente y explícito que había sido Yu-hyeon en el pasado. Cuando intentó retroceder, Yu-hyeon lo atrajo hacia sí con fuerza.

“Tenía planeado proponértelo formalmente cuando entraras en el periodo de estabilidad. En el jardín del Hotel Songha, donde nos conocimos”.

Yu-hyeon se había preguntado qué tipo de propuesta conmovería a Yul, y recordó el salón de banquetes del Hotel Songha. Pensaba decorar el salón y el jardín con miles de rosas y proponerle matrimonio. Pensaba esconder el anillo en el pastel, de forma cursi. Quería incluir todo lo que a las novias les gusta, videos, ponerse de rodillas... Nunca planeó proponerle matrimonio de esta manera.

Aflojando la fuerza de sus manos, Yu-hyeon levantó el rostro sollozante de Yul. Se veía tan tierno y adorable en su confusión. Limpiando las lágrimas con la yema de sus dedos, Yu-hyeon inclinó la cabeza y besó los labios que temblaban dulcemente.

“Yul, casémonos”.

Tras recibir la propuesta, Yul lloró a moco tendido en los brazos de Yu-hyeon. Él le susurró palabras de amor insistentemente hasta obtener una respuesta. Aunque Yul asintió llorando, Yu-hyeon le suplicó que lo dijera con palabras, y finalmente logró que Yul dijera que se casaría con él.

Yul, que había sido beta durante 22 años, aún no tenía conciencia de sí mismo como omega, a pesar de que su naturaleza había cambiado. Aunque se había convertido en uno, los cambios externos eran mínimos y, al tener una constitución física especial y poco común, no terminaba de asimilarlo. Un beta no puede casarse con un alfa ni quedar embarazado. En el fondo, Yul seguía pensando como un beta.

Además, por ser beta, Yul tenía una desconfianza vaga sobre su futuro con Yu-hyeon. Aunque sus sentimientos eran claros, la diferencia de clase y naturaleza era tan extrema que no podía evitar sentirse inseguro. El no haber podido contarle sobre el embarazo nació de esa inseguridad alimentada por la desconfianza.

Habían pasado demasiadas cosas en poco tiempo, así que no se sentía real. Pensando que todo podría ser un sueño, intentó pellizcarse la mejilla, pero antes de que pudiera aplicar fuerza, los labios de Yu-hyeon lo interrumpieron. No necesitaba pellizcarse, el dulce aliento que sentía tan vívidamente le confirmaba que era la realidad.

¿Sería por la fiebre del resfriado o por las secuelas de la propuesta? Las secuelas del beso calaron hondo, provocando una reacción incluso en las partes que no debían reaccionar. Tras buscar el aliento que se alejaba, Yul parpadeó aturdido y se encogió. No es que le estuvieran haciendo nada, pero sentía su parte trasera húmeda, y adelante también...

Mirando discretamente hacia abajo, Yul apartó rápidamente a Yu-hyeon y bajó de la cama. En el momento en que se tambaleó al perder el equilibrio, un brazo firme rodeó su cintura y lo atrajo. Yul, con cara de angustia, luchó por soltar el brazo que lo sujetaba.

“Yul, ¿qué pasa? ¿Te sientes mal?”.

“...El baño, tengo que ir al baño. Es urgente”.

¿Al baño? Yu-hyeon se levantó de un salto y sostuvo a Yul con cuidado. Yul estaba sonrojado y lucía muy apurado. A pesar de eso, sus ojos húmedos eran tan adorables que daban ganas de besarlos, pero al ver la urgencia de Yul, Yu-hyeon también se tensó y aceleró el paso.

“Bájeme, por favor. Yo... yo puedo ir solo”.

“¿Y si te caes yendo solo? Casi te caes hace un momento”.

“No, no me caeré. Estoy bien, así que...”.

Yul tuvo un espasmo y, al bajar la vista, Yu-hyeon vio con sorpresa la protuberancia evidente. Para alguien que tenía una urgencia de ir al baño, su respiración era sospechosamente pesada. De repente, recordó lo que dijo Seung-yu sobre que el deseo sexual de algunas gestantes aumenta. ¿Podría aumentar incluso en la etapa inicial?

Viendo cómo Yul intentaba bajarse la camiseta frenéticamente, Yu-hyeon abrió rápido la puerta del baño y lo puso frente al inodoro. Para que no se cayera, lo rodeó desde atrás por la cintura y, cuando metió los dedos en la cinturilla del pantalón, las pequeñas manos de Yul sujetaron las suyas.

“Yo... yo lo haré. Usted... salga, por favor”.

Yul miraba de reojo con una expresión de total inquietud. Ante esa reacción evidente, Yu-hyeon sonrió y, fingiendo demencia, besó su oreja enrojecida. Ante el ligero estímulo, Yul soltó un pequeño gemido y frotó sus muslos con inquietud. Las débiles feromonas que emanaban delataban la situación.

“Déjame ayudarte, Yul. Pronto seremos esposos, no hay nada de qué avergonzarse entre nosotros”.

Yul movió los labios buscando algo que decir contra lo de ser ‘esposos’, pero abrió los ojos de par en par al ver cómo su pantalón caía al suelo. No solo el pantalón, sino también su ropa interior fue bajada, dejando al descubierto su miembro erecto. Un líquido transparente goteaba de la punta. Ya no podía usar el baño como excusa.

Yu-hyeon envolvió el miembro de Yul con su mano moviéndola lentamente, y pegó sus labios a su oreja mientras soltaba un suave sonido de arrullo. Con solo ese ligero contacto de Yu-hyeon, Yul sintió punzadas en su vientre y su parte trasera goteaba fluido en abundancia. Con cara de llanto, Yul susurró un ‘yo...’ y cerró los ojos con fuerza.

A medida que Yu-hyeon acariciaba su miembro, la cintura de Yul se movía involuntariamente por el placer. Sin fuerza en las piernas, Yul apoyó naturalmente su espalda contra el pecho de Yu-hyeon y soltó un suspiro húmedo. La sensación familiar de placer lo invadió con cada roce. Cuando los dedos de Yu-hyeon rozaron el glande, sintió una explosión de sensaciones ante sus ojos.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

“Ugh, ah... mmh”.

La mano que acariciaba el miembro de Yul aceleró el ritmo, y él se abandonó por completo a Yu-hyeon, dejando escapar gemidos que sonaban como lamentos. Un calor ardiente se irradió desde su entrepierna hacia todo su cuerpo. Mientras temblaba ante el placer escalofriante y punzante, el susurro de Yu-hyeon asegurándole que todo estaba bien resonó en su oído. Sacudido irremediablemente por los movimientos rítmicos y expertos de Yu-hyeon, Yul se estremeció con un gemido final.

Sumido en la lasitud que sigue a la eyaculación, Yul bajó la mirada con ojos nublados mientras escuchaba el sonido de besos húmedos. Debido a los espasmos intensos, sus piernas flaqueaban y gotas de un líquido blanquecino estaban esparcidas alrededor del inodoro. A Yul le ardió la cara al ver lo que había hecho.

Sintiéndose avergonzado y abochornado, intentó estirar la mano hacia el inodoro, pero sintió que su visión se alejaba y rápidamente rodeó el cuello de Yu-hyeon con sus brazos. Yu-hyeon le dio unas palmaditas suaves en la espalda y se dio la vuelta, alejándose del baño.

"Tengo que limpiar...", murmuró Yul, pero puso cara de llanto cuando escuchó un beso sonoro.

“Yo me encargaré de limpiar. Quédate aquí un momento”.

Yu-hyeon dejó a Yul con cuidado sobre la cama, le quitó los pantalones y la ropa interior que colgaban de sus tobillos y subió las sábanas hasta su pecho.

Incapaz de mirar a Yu-hyeon a los ojos, Yul se aferró a la sábana y lo miró de reojo mientras él se dirigía al baño. Tenía tantas ganas de esconderse que, si hubiera un agujero en el suelo, se habría metido en él. Se cubrió con la sábana hasta la cabeza y contuvo el aliento al oír que se abría la puerta del baño.

 

“Así que nada de bañeras, pero una ducha rápida está bien. Sí, entiendo”.

Tras terminar la llamada, Yu-hyeon sonrió al ver el bulto bajo las sábanas. Al consultar con Seung-yu, le confirmaron que en la etapa inicial del embarazo el deseo sexual puede aumentar considerablemente. Aunque le advirtieron seriamente que la penetración estaba prohibida, Yu-hyeon no tenía intención de hacerlo de todos modos, solo le importaba satisfacer a Yul.

La cuestión era si podría resistir sus propios impulsos al ver a un Yul tan provocativo, pero era un momento que requería una paciencia absoluta. Estaba seguro de que esa paciencia daría frutos dulces. Además, sería entretenido observar cómo el usualmente reservado Yul lidiaba con ese aumento de libido.

Sentándose al borde de la cama, Yu-hyeon se inclinó y besó la sábana. Yul se sobresaltó ante el beso y, con una voz apenas audible, pidió disculpas. Para Yu-hyeon no había nada que perdonar, y el comportamiento adorable de Yul hizo que su corazón se sintiera cálido.

“Yul, ¿vas a quedarte así todo el tiempo?”.

“No puedo mirarlo a la cara. Por favor... ¿puedo quedarme así?”.

“No, no puedes. Tenemos que asearte, y también hay que cambiar las sábanas”.

Yul se mordió el labio mientras miraba hacia abajo por debajo de la sábana. Al no haberse limpiado bien, el líquido blanquecino había manchado ligeramente la tela. Como su parte trasera también estaba húmeda, la sábana estaba definitivamente sucia. Tras pensarlo un momento, Yul habló con timidez.

“Yo lo haré. Usted... vaya a dar un paseo un momento”.

“¿Un paseo solo? Mejor limpiemos todo y vayamos juntos”.

El tono firme de Yu-hyeon no dejaba lugar a negociaciones. Soltando un suspiro resignado, Yul bajó la sábana poco a poco y miró a Yu-hyeon.

Se encontró con su sonrisa habitual y sintió besos dulces en la frente, los ojos y las mejillas. La ternura de Yu-hyeon hizo que, una vez más, sintiera un escalofrío en lo más profundo de su ser. Era extraño que, habiendo acabado de terminar, su cuerpo reaccionara de nuevo. Mirando hacia sus pies, Yul murmuró.

“Esta vez, de verdad... quiero ir al baño”.

“¿Quieres ir al baño? Te ayudaré. Arriba”.

“No... yo solo, quiero ir solo”.

Como si no escuchara sus palabras, Yu-hyeon pasó sus manos por la cintura de Yul y lo ayudó a incorporarse con cuidado. Yul, apoyado en el pecho de Yu-hyeon sin quererlo, se aferró a la sábana y lo vigiló de reojo. Yu-hyeon bajó la cabeza para quedar a su altura y le dio un beso suave con una sonrisa.

“Yul, ¿seguro que quieres ir al baño?”.

Sus labios se rozaron ligeramente y Yul, buscando ese aliento dulce, negó con la cabeza en silencio.

"¿Entonces qué es?", susurró Yu-hyeon contra su oreja, y Yul tembló al sentir que le lamía el lóbulo. No podía soportar la insistencia de este hermoso Alfa Dominante, su cuerpo se sentía en llamas.

Dudando un momento, Yul tomó las mejillas de Yu-hyeon y unió sus labios. Yu-hyeon sonrió contra el beso. Sus feromonas dulces y sutiles empaparon la boca de Yul y bajaron por su garganta. Bebiendo ávidamente esas feromonas, Yul soltó un suspiro contenido.

La preocupación por el bebé y sus instintos estaban en una lucha constante. Sentía que si seguía sus instintos sería malo para el bebé, pero si los ignoraba sería malo para él mismo. Todo era culpa de Yu-hyeon. Porque Yu-hyeon era innecesariamente hermoso. Porque sus feromonas eran innecesariamente dulces.

“El doctor dijo que no debíamos esforzarnos demasiado al principio...”.

“Podemos hacerlo con cuidado para que no sea un esfuerzo”.

“Para hacerlo con cuidado... usted es demasiado...”.

Demasiado grande, pensó Yul, cerrando los ojos con fuerza ante el aliento que lo envolvía.

Yu-hyeon sostuvo la espalda de Yul y, ladeando la cabeza, atrapó su lengua en un beso embriagador. El aliento tierno y las feromonas dulces se mezclaron, ofreciéndole un placer vertiginoso. Ese beso tan dedicado le hizo comprender cuánto lo valoraba Yu-hyeon.

Acostado con cuidado en la cama, Yul se estremeció cuando sintió que Yu-hyeon apartaba las sábanas y acariciaba sus muslos. El simple roce provocaba una sensación placentera que parecía arañar su vientre. Cuando la mano que recorría su piel llegó a la entrada, Yul cerró los ojos con un pequeño gemido.

La punta de sus dedos acarició la entrada, entrando y saliendo repetidamente con delicadeza. Cuando los dedos empapados en lubricante natural se movieron en todas direcciones y luego en círculos, la respiración de Yul se volvió errática. Eran caricias el doble de tiernas y suaves que de costumbre.

“Mmh... ahí, ah...”.

Se escuchó un sonido húmedo por la fricción del lubricante y suspiros impúdicos escaparon de los labios de Yul. A diferencia de otras veces, Yul, envuelto en un aura de sensualidad, gemía y movía la cintura ante la fricción. Era una imagen tan provocativa que hacía que la respiración de Yu-hyeon hirviera.

Tras besar su entrecejo fruncido y sus ojos húmedos, Yu-hyeon se incorporó y flexionó las piernas de Yul hacia arriba. Su entrada húmeda y su miembro quedaron totalmente expuestos. Yu-hyeon humedeció sus propios labios ante la escena lasciva e inclinó la cabeza para presionar sus labios contra la apertura.

“... ¡Ah!”.

Yul soltó un gemido corto y miró hacia abajo con incredulidad. Solo con el contacto de los labios de Yu-hyeon, un poco de líquido saltó de él. Yul intentó hablar, pero sus palabras se perdieron cuando cerró los ojos con fuerza: la lengua suave de Yu-hyeon se había adentrado en su entrada, que estaba extremadamente sensible tras haber eyaculado.

“Ah... mmmh... ah...”.

La lengua se adentró profundamente, lamiendo las paredes internas en un movimiento de vaivén. Sacudido por el placer intenso, Yul sacudió la cabeza y trató de empujar a Yu-hyeon murmurando. "No, ah, basta". Sin embargo, Yu-hyeon no cedió y continuó lamiendo y succionando desde diferentes ángulos.

Cuando el aliento caliente penetró en sus paredes internas, una vibración recorrió su cintura. Con cada cambio de ángulo, el puente de la nariz de Yu-hyeon presionaba su perineo, duplicando el estímulo. Aferrado al cabello de Yu-hyeon, Yul gemía mientras su cuerpo se retorcía ante el placer que le recorría la columna.

A través de su visión nublada por las lágrimas, veía el cabello de Yu-hyeon moviéndose entre sus piernas. Estaba tan sensible que el simple roce del cabello lo hacía temblar. Mientras apretaba esos mechones con desesperación, Yul contuvo el aliento al ver que Yu-hyeon levantaba la mirada lentamente.

Yu-hyeon lo miraba fijamente con ojos ardientes, succionando su piel y soltando aliento caliente como si estuviera dándole un beso a su cuerpo. Un placer denso y desesperado se transmitió hasta sus huesos, haciendo que sus nalgas temblaran y que un líquido claro fluyera de su miembro.

“Mmh...”.

Sosteniendo las nalgas temblorosas, Yu-hyeon lamió suavemente la apertura palpitante y luego besó su perineo y su miembro sucesivamente. Yul miraba aturdido cómo Yu-hyeon lamía lentamente su miembro hasta que, presa del pánico, lo cubrió con sus manos. Yu-hyeon inmediatamente bajó la vista y lamió los espacios entre sus dedos.

“Ah... basta. Está sucio”.

“¿Sucio? ¿Qué cosa?”.

Mientras hablaba, Yu-hyeon lamió cada rincón de los dedos temblorosos de Yul. Al levantar la vista, vio a un Yul ruborizado, mordiéndose el labio y con lágrimas en los ojos. Yu-hyeon miró la zona que Yul llamaba ‘sucia’ y se humedeció los labios con pesar. ¿Sucio? Él tenía ganas de succionar hasta que no quedara ni una sola gota. Tras imaginar la escena por un momento, Yu-hyeon se alejó un poco, sabía que dejarse llevar ahora afectaría negativamente el estado emocional de Yul. Lo correcto era contenerse en todo hasta que el bebé naciera sano.

Tragándose sus sollozos, Yul cerró los ojos por instinto al ver que Yu-hyeon se acercaba. Tras lamerle los labios, Yu-hyeon le dio un beso profundo y Yul rodeó su cuello con los brazos con naturalidad. El aliento dulce y tierno de Yu-hyeon lo envolvió en una sensación de lejanía.

Mientras se besaban y Yu-hyeon pegaba su cintura a la de él, su miembro duro y pesado quedó presionado contra la entrada de Yul. Si Yu-hyeon no hubiera estado vestido, se habría adentrado directamente. A pesar de haber llegado al clímax varias veces, la entrada de Yul palpitó ante esa presencia sólida.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

Tras mirar de reojo hacia abajo, Yul observó con preocupación a Yu-hyeon, quien le besaba los ojos y las mejillas con una sonrisa. Él ya se sentía mejor, pero Yu-hyeon no parecía estarlo. Yu-hyeon no era como él, que se cansaba fácilmente. Cuando lo hacían, solía durar mucho tiempo...

Al recordar el pasado, Yul se sonrojó. Como Alfa Dominante, Yu-hyeon tenía una energía inagotable y rara vez se conformaba con una sola vez. Yul dudó antes de hablar; recordaba haber escuchado que, aunque no debían excederse, las relaciones ligeras estaban permitidas.

“... ¿Y usted, Yu-hyeon?”.

“Dicen que el bebé se implanta correctamente y llega a la etapa de estabilidad en la semana 19. Apenas estamos en la semana 2, así que faltan 17 semanas”.

Yu-hyeon abrazó fuertemente al confundido Yul y lo llenó de besos. Aunque había pactado 13 semanas con Seung-yu, lo ideal era esperar hasta la semana 19. No podía permitir que su deseo pusiera en riesgo a Yul o al bebé. Iban a estar juntos toda la vida, ¿qué importaban 17 semanas?

Sin saber lo que pensaba Yu-hyeon, Yul contaba los días con preocupación. Era bueno tener una fecha clara para la etapa de estabilidad, pero le preocupaba si podría aguantar hasta entonces. Si incluso ahora, con solo sentir ese roce, se sentía tan ansioso...

¿Eh?, Yul parpadeó rápidamente y cerró los ojos con fuerza. Su propia línea de pensamiento le hizo arder la cara. ¿Preocupado por si podría aguantar? ¡Cuando le acababan de decir que debía abstenerse por completo hasta la etapa de estabilidad! Avergonzado, Yul hundió la cara en el hombro de Yu-hyeon.