1 Last Chance
¿Qué era un mariscal
de campo? Joo-won había vivido más de la mitad de su vida como uno, pero a
veces el peso de esa palabra no terminaba de asentarse en él.
Si el fútbol es la
flor de los deportes estadounidenses, el mariscal de campo es la flor del
fútbol. El centro del equipo, el manantial de la estrategia, el núcleo del
juego y el pilar espiritual que guía el partido. Si se tratara de una
navegación, ellos serían los capitanes; si fuera una guerra, los comandantes.
La importancia de esta posición no podía explicarse plenamente con ningún
adjetivo.
El toro que recorre el
campo. Un estratega con temperamento de hielo. La brújula que decide la
victoria o la derrota. Un poeta que escribe una nueva narrativa en cada partido
y un director que lleva la interpretación al clímax. Un héroe que entusiasma a
la multitud con un solo pase.
Todos aman al mariscal
de campo, dependen de él y esperan la súper jugada que nacerá de sus manos.
Tras recibir el balón
del centro, el mariscal de campo comenzó a correr. Atravesó el campo abierto
con fuerza. Tres defensas se lanzaron sobre él al mismo tiempo, pero el
mariscal de campo los esquivó con un giro corto. Simultáneamente, un pase como
un cañón salió de sus manos. El balón voló y aterrizó con precisión en las
manos del receptor que corría por la banda.
Era un espiral
perfecto.
'TOUCH DOWN!'
El receptor que
recibió el balón se lanzó tranquilamente a la zona de anotación. En cuanto vio
la palabra 'Touchdown' llenar la pantalla, Joo-won agachó la cabeza. Era la
última anotación que significaba la victoria del equipo, pero no estaba nada
feliz. Al contrario, sentía amargura y melancolía.
'RED RIDGE WINS!'
Los vítores
estallaron. Al ser un partido importante para decidir al campeón del distrito,
el estadio se sumergió instantáneamente en la excitación. Los espectadores
gritaban como si fueran a romper sus tímpanos, y los jugadores, protagonistas
de la victoria, se abrazaban entre sí mostrando todo tipo de celebraciones.
Mientras todos se
alegraban como un solo cuerpo, Joo-won no sonreía. Solo se quedó allí de pie,
aturdido, como si sus pies estuvieran hundidos, alejado de sus compañeros.
No había podido jugar
ni una sola vez.
Ni una sola vez.
Se sentó en el
banquillo esperando su turno como un tonto. Esperó y esperó a que el nombre de
Joo-won saliera de la boca del entrenador, y así el partido terminó. En los
nueve años de vida de Joo-won como mariscal de campo, era la primera vez que ocurría
algo así.
¿Podría llamar suya a
la victoria de su equipo lograda sin él?
La victoria de hoy
sabía a derrota.
Al día siguiente del
partido, el ambiente en la escuela seguía animado.
No había nadie que no
hablara del juego de ayer. Incluso Phoebe, que decía que el fútbol era para
tontos sin cerebro, no escatimó en elogios diciendo que este partido había sido
realmente legendario. Joo-won escuchaba las palabras de Phoebe sin responder.
“Vaya… cometí un
error. Lo siento, Hong.”
Phoebe se sorprendió
por la expresión notablemente sombría de Joo-won y se disculpó.
“Pensándolo bien, fue
demasiado. Si era un partido que de todos modos iban a ganar, ¿no pudo haberte
dejado al menos un cuarto?”
“Eso suena como si
estuvieras diciendo que solo es correcto que me metan cuando la victoria ya
está asegurada.”
“Maldición… no quise
decir eso. Hong Hong, lo siento. Eres el mejor mariscal de campo.”
Phoebe se apresuró a
decir palabras de consuelo, pero el humor de Joo-won no mejoró.
“No tienes que
disculparte, Phoebe. El entrenador habrá tenido sus razones.”
El hecho de que
Joo-won hubiera pasado toda la noche anterior llorando a moco tendido era un
secreto que no podía contarle ni a su mejor amiga, Phoebe. Le resultaba
demasiado injusto no solo haber perdido la titularidad, sino que se le hubiera
privado de la oportunidad misma de jugar, y pasó la noche en vela con una
sensación de derrota que experimentaba por primera vez.
Al menos, lo que le
daba consuelo a Joo-won era el hecho de haber sacado una A en el último examen
de matemáticas AP. Joo-won tomó el examen donde decía 'EXCELLENT' y recogió su
mochila.
“Te veo mañana,
Phoebe.”
Se despidió de Phoebe
y salió del salón. Todos los clases terminaban oficialmente a las 4 de la
tarde. El pasillo, como siempre, era un mar de gente.
Joo-won se abrió paso
entre la multitud hacia su casillero. Con una estatura que rozaba los 6.1 pies,
siempre tenía que caminar encorvado por consideración a los otros estudiantes.
Joo-won se rió de sí mismo con amargura por su situación de no poder enderezar
los hombros ni en el campo ni en la escuela.
Fue cuando estaba
organizando sus libros frente al casillero. Todos los que llenaban el pasillo
giraron la cabeza al unísono. Sus miradas se dirigieron al final del pasillo.
Estallaron aplausos y vítores, y algunos chicos incluso silbaron. Joo-won lo
supo por instinto.
'Calvin' ha llegado.
Calvin caminaba hacia
Joo-won. El pasillo se transformó instantáneamente en una alfombra roja, y los
estudiantes se convirtieron en un club de fans que coreaba su nombre. Apareció
escolado por dos linieros corpulentos como si fueran guardaespaldas, luciendo
triunfante como la celebridad número uno de la escuela que era.
El protagonista de la
victoria de anoche, el genio mariscal de campo reconocido por todos, el chico
dorado de Red Ridge.
Calvin McGrady era el
nombre de aquel sujeto.
Calvin, de cabello
rubio y ojos azules, era más famoso por su rostro atractivo que por su
habilidad. A pesar de ser un prospecto al que todos los reclutadores prestaban
atención, su talento llegaba a quedar opacado por su excelente apariencia.
Cuando Calvin recorría el pasillo con sus 6.4 pies de estatura, su complexión
esbelta y su sonrisa dorada, todos perdían la mirada en él.
Incluso para Joo-won,
a quien no le interesaba lo más mínimo la apariencia de otro hombre, Calvin era
un hombre increíblemente guapo. Para empezar, era realmente grande. Entre los
jugadores de fútbol, que generalmente tienen un tamaño enorme, Calvin
pertenecía al grupo de los más altos. Pero a diferencia de los linieros, que
tenían un volumen abrumador, él tenía un cuerpo musculoso y equilibrado con
poca grasa.
Sus rasgos eran
delicados, como si alguien los hubiera esculpido con esmero, y su cabello rubio
corto y prolijo brillaba. Al acercarse, no olía a sudor sino a champú, y cuando
sonreía, se le formaban hoyuelos encantadores en ambas mejillas. En cuanto a
sus modales al jugar, eran tan buenos que cuando lanzaba un beso al aire, las
fans prácticamente se desmayaban.
“Buen día, Hong.”
Sin embargo, la forma
en que Joo-won miraba a Calvin era un poco diferente a la de los demás.
“No busques pelea y
lárgate, Calvin.”
El tipo blanco
desagradable que le arrebató su lugar. Basura arrogante que vive encantado de
sí mismo. Un exhibicionista cuya rutina diaria es correr por el campo con el
torso desnudo. Un mujeriego que cambia de chica cada día. Un buscador de
atención que no puede evitar meterse con él cada vez que lo ve.
...Por supuesto,
podría seguir si quisiera.
“Woah, Hong… ¿por qué
estás tan irritable? ¿Pasó algo malo?”
“Te dije que te largues.”
Ante la reacción
afilada de Joo-won, Calvin retrocedió un paso. Él miraba a Joo-won desde arriba
con las manos metidas de forma despreocupada en los bolsillos del pantalón.
“¿Cuándo fue que
estabas lloriqueando porque querías ganar el campeonato? Te hice ganar y la
reacción que recibo no es muy buena.”
En ese instante, la
humillación que sintió ayer revivió, y Joo-won apenas contuvo el impulso de
derribar al ídolo de todos frente a ellos. Recogió su uniforme y sus
protecciones, los metió en la mochila y empujó el pecho de Calvin con todas sus
fuerzas.
“Saldré en el próximo
partido. Cueste lo que cueste.”
Tras declarar aquello,
se alejó de ellos. Escuchó un sarcasmo preguntando si pensaba sobornar al
entrenador, pero no miró atrás.
“Maldito hijo de puta
desagradable.”
Masticando su rabia
hacia Calvin, se dirigió al campo de entrenamiento. Se sentía como si fuera a
volverse loco de la frustración.
Joo-won había tocado
un balón desde que tenía memoria. Prefería jugar con una pelota pequeña antes
que con robots o coches, y aprovechaba cualquier oportunidad para patearla o
lanzarla.
Birmingham, la ciudad
más grande de Alabama, era un lugar donde la mayoría de la población estaba
entusiasmada con el fútbol. Joo-won entró en contacto con el fútbol de forma
natural desde pequeño como un chico nacido allí. Al entrar en la escuela
primaria, fue reclutado por un entrenador por el simple hecho de ser el más alto
de la clase, y con sus excelentes reflejos atléticos y su mente brillante, se
convirtió rápidamente en un prodigio. Al graduarse de la secundaria, llegó a
amar el fútbol sinceramente.
Incluso en Red Ridge,
donde se reunían prospectos destacados, Joo-won no se desanimó. Se hizo un
lugar con orgullo entre tipos con cuerpos de casi dos metros. El viaje de
Joo-won, quien ocupó el puesto de mariscal de campo titular siendo solo un
novato, fue fluido.
Ciertamente lo fue.
Hasta que apareció
Calvin McGrady.
Calvin fue transferido
a mitad de la primera temporada de Joo-won como titular. Como un mocoso que
apenas se había quitado el aire de secundaria superó a todos los mayores para
convertirse en el 'Homecoming King', no era necesario explicar su popularidad.
Mientras miraba a Calvin saltar al estrado y lanzar guiños y besos a la
audiencia, Joo-won pensó:
'Es un loco que vive
encantado de sí mismo.'
Esa fue la primera
impresión de Joo-won sobre Calvin. Cuando supo que era un jugador de fútbol se
sintió incómodo, y cuando supo que era el genio mariscal de campo que el
entrenador había traído con dificultad, se sintió desolado. Calvin, de quien se
decía que solo llevaba un año haciendo deporte, invadió con confianza el
territorio de Joo-won.
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Estatura y musculatura
de brazos abrumadoras. Sentido del control y precisión innatos. Agilidad
mental, apariencia atractiva y una personalidad astuta. Calvin era la versión
mejorada de un mariscal de campo que compensaba todas las carencias de Joo-won.
Joo-won fue desplazado de la competencia por la titularidad de forma natural.
Han coexistido como el
mariscal de campo titular y su suplente durante tres años. Ahora, Joo-won
estaba en una situación en la que le resultaba difícil jugar incluso un solo
partido.
'Ese tipo tendría que
lesionarse para que yo pueda brillar.'
Pero incluso para
Joo-won, era un deseo poco realista. ¿Qué podría dañar al hombre al que
llamaban 'el tanque del campo'? No es como si pudiera esperar que se enfermara
o tuviera un accidente de tráfico.
“¡Bien, todos
reúnanse!”
Sonó el silbato del
entrenador Price. Los jugadores, que estaban calentando por su cuenta,
empezaron a agruparse.
Joo-won estaba solo,
sudando a mares. Había llegado antes al campo para calentar. Hacerlo dos o tres
veces más duro que los demás era su única forma de sobrevivir allí.
“¿Acaso alguien te
persigue?”
Dijo Calvin, que había
estado observando a Joo-won. Al hacerlo, pasó golpeando suavemente el hombro de
Joo-won.
'Tú me persigues,
bastardo.'
...Quiso decir eso,
pero se contuvo. El entrenador Price reunió a los jugadores y comenzó un largo
discurso.
“Primero que nada,
todos hicieron un gran trabajo. Ahora se han convertido en los tipos que mejor
juegan al fútbol en Alabama.”
Los chicos que
ostentaban el título de campeones de distrito estallaron en vítores. Parecía
que aún no habían salido de la alegría de la victoria, con los hombros en alto.
“Si fuera la Red Ridge
de hace cuatro años, ni siquiera habríamos soñado con ganar la temporada.”
“Ahora todo es
diferente. Porque tenemos a Calvin.”
“Tienes razón, Seb.
Calvin jugó un gran papel. Pero Calvin no logró la victoria solo.”
Seb era un receptor
abierto. Era el tipo que más puntos anotaba recibiendo los pases de Calvin.
“El mérito es de todos
ustedes que lideraron el partido. Seguir las órdenes del mariscal de campo con
precisión también es una gran habilidad. Sobre todo, todos se entregaron
sinceramente al juego.”
El entrenador Price
continuó con sus palabras de aliento, y el semblante de Joo-won se oscureció de
forma incontrolable. El sudor caía gota a gota desde su barbilla.
“Lo mismo va para los
que no salieron al campo.”
Mentira.
“No habrá
entrenamiento hoy. Como se han esforzado mucho, descansen bien por un día. Pero
no pierdan el tiempo con alcohol o sexo. Tampoco coman en exceso. Tómense un
tiempo para reflexionar rigurosamente sobre ustedes mismos.”
Ante la noticia de que
no había entrenamiento, los miembros del equipo gritaron de alegría. La única
persona que no sonreía era Joo-won.
“Y, Hong.”
El entrenador Price
llamó específicamente a Joo-won.
“Hablemos un momento.”
Joo-won no quería
hablar con él. Porque podía imaginar más o menos lo que el entrenador diría.
Que sentía lo de ayer, que definitivamente lo dejaría jugar aunque fuera un
momento en el próximo partido, algo así.
“Hong, eres un
excelente jugador. Tienes un talento excepcional, estás lleno de pasión y
además eres humilde. Lo has hecho muy bien hasta ahora.”
Sin embargo, el
entrenador Price le dirigió palabras totalmente inesperadas.
“Así que, lo que
quiero decir es… que esto es algo natural. La NFL es un lugar donde se reúnen
los monstruos. Hay mucha gente en este país que es mucho más grande y tiene
mejores reflejos que tú. Es imposible sobrevivir allí.”
“¿Cómo que
imposible…?”
“Aún no es tarde, así
que cámbiate a otra disciplina. Ya tienes dieciocho años, así que debes buscar
una forma de ganarte la vida. Fútbol, baloncesto, atletismo. O también es bueno
dedicarse al estudio. Eres bueno estudiando. Escuché que tienes talento para la
ingeniería, ¿verdad?”
Joo-won se quedó sin
palabras. El entrenador tampoco parecía cómodo diciendo aquello, ya que no
podía mirar a Joo-won directamente a los ojos.
“No es una propuesta
solo para ti. Les dijeron lo mismo a Andrew y a Sean. Piénsalo bien y deja el
fútbol hasta aquí.”
“...No me interesan
otras disciplinas.”
“Es lamentable, pero
las personas que pueden ser profesionales ya están definidas.”
Joo-won lo pensó un
momento y luego preguntó.
“¿Se refiere a
Calvin?”
“...Calvin, Seb,
Patrick. Creo que ellos tienen posibilidades de ir a la NFL.”
Tal vez incluso Wyatt
y Marcus. La verdad que salió de la boca del entrenador dolió. Sabía que la
puerta al profesionalismo era estrecha. Nunca lo había tomado a la ligera.
Simplemente, Joo-won no se había imaginado su futuro sin ser un jugador de la
NFL.
“Agradezco sus
palabras, pero no tengo ninguna intención de rendirme.”
“Oye, Hong.”
“Con su permiso, iré a
entrenar, entrenador.”
Joo-won habló con
firmeza y se dio la vuelta. El entrenador Price no lo detuvo.
Los latidos de su
corazón se aceleraron por la humillación y la ira. ¿Dejar el fútbol? ¿Cambiar
de deporte? Era un absurdo. Después de todo lo que había soportado para llegar
hasta aquí.
Rendirse no era una
opción para Joo-won. Preferiría morir antes que rendirse. No, si fuera a morir,
lo haría sobre el campo.
Sin falta, debutaría
en la NFL y se convertiría en un mariscal de campo que superara a Calvin. No se
detendría incluso si sus cartílagos se derritieran por completo.
Joo-won comenzó a
correr mientras masticaba su determinación. Sentía que las lágrimas estaban a
punto de brotar de nuevo.
Cuando dio la décima
vuelta a la pista de atletismo, el aliento le llegaba al límite de la garganta.
Joo-won jadeó como si fuera a vomitar el corazón y se desplomó sobre un banco.
'Bien. Definitivamente
soy más rápido que el mes pasado.'
Como la mayor
debilidad de Joo-won era su resistencia física, el ejercicio aeróbico era
fundamental. Al correr como un loco cada vez que tenía oportunidad, su
resistencia claramente había aumentado. Aunque solo fueran unos segundos, había
acortado su récord en carreras de larga distancia.
“Qué terco.”
Una mano apareció de
repente en el campo de visión de Joo-won, quien recuperaba el aliento empapado
en sudor.
“Bebe esto, Hong.”
Debido a que el hombre
estaba completamente de espaldas al sol, no podía verle bien la cara. Pero
Joo-won sabía quién era.
Cabello rubio pálido y
ojos azules. Un chico enorme con una sonrisa radiante como el sol.
Era nuestro chico
dorado, Calvin.
“No lo quiero.”
Joo-won apartó la
botella de agua que él le ofrecía. Ante el frío rechazo de Joo-won, Calvin solo
mostró una sonrisa amable.
“No juegues solo, ven
a echar un partido de baloncesto con nosotros.”
“...¿Baloncesto?”
“He estado jugando y
resulta que es bastante divertido.”
En su mano derecha
sostenía un balón de baloncesto. Incluso ese gran balón parecía una miniatura
en la palma de la mano de Calvin. Joo-won respondió con indiferencia sin
siquiera mirar en esa dirección.
“No me interesa.”
Detrás de Calvin, se
veía a algunos chicos divirtiéndose lanzando el balón. Juice, el centro y el
más corpulento del equipo, incluso estaba colgado del aro.
“Entonces juguemos un
uno contra uno.”
“……¿Qué?”
“Tú y yo, un uno
contra uno.”
Solo entonces Joo-won
miró directamente a la cara de Calvin.
“¿Vas a jugar?”
A diferencia del fútbol,
el baloncesto era un deporte donde era posible un enfrentamiento individual. Un
uno contra uno con Calvin. Para Joo-won, que solo buscaba una oportunidad para
aplastar su orgullo, era una propuesta bastante tentadora. Calvin tenía un
rostro relajado, como si estuviera seguro de su victoria.
“Dame el balón.”
El espíritu
competitivo de Joo-won se encendió y le arrebató el balón a Calvin. Si había
algo que odiaba más que la derrota, era rendirse.
¿Acaso cree que va a
ganar? ¿Basado en qué? ¿Porque es más grande y rápido que yo? ¿Porque es el
mariscal de campo estrella que me quitó el puesto de titular? Los ojos de
Joo-won ardían con un largo resentimiento y celos hacia Calvin.
“Ven con todo, maldito.”
Ganaría, costara lo
que costara.
“Hong, hagámoslo así.
Si llegas primero a los 21 puntos, te concederé un deseo. Podría hablar con el
entrenador Price para que te utilice más a menudo a partir del próximo torneo.
Soy el capitán, después de todo.”
“No digas tonterías.
Voy a jugar mucho más que tú.”
“Entonces pide otro
deseo. Eres libre de pedir lo que quieras.”
“Empieza el juego
ahora mismo, Juice.”
Dijo Joo-won mientras
miraba a Calvin como si quisiera matarlo. Su corazón latía con fuerza por el
deseo de destrozarlo.
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El árbitro fue Juice,
el centro de Red Ridge y mejor amigo de Calvin. Algunos de los tontos que
solían andar con Calvin se convirtieron en espectadores. Juice lanzó el balón
alto junto con la señal de inicio, y los dos mariscales de campo saltaron al
mismo tiempo. Comenzó el duelo de baloncesto uno contra uno con el orgullo en
juego.
Calvin, que era mucho
más alto que Joo-won, tomó ventaja fácilmente en la altura. Recibió el balón de
Juice y obtuvo la posesión. 'Ah, ese infeliz. Creo que lo lanzó hacia allá a
propósito...'. Joo-won masticó su descontento internamente mientras seguía los
movimientos de Calvin. Como un mariscal de campo especializado en movimientos
para eludir defensas, su dribleo era magistral.l
“Ríndete, Hong. No
tienes oportunidad de ganar.”
Sus miradas se
cruzaron y siguió una tensa guerra de nervios. Calvin rebotaba el balón en su
lugar mientras buscaba el momento para avanzar.
“Púdrete.”
Joo-won no tenía
ninguna intención de dejarlo pasar. Lo observó con calma, listo para seguirlo
al menor movimiento. En ese momento, Calvin, sujetando el balón, intentó un
tiro en suspensión hacia atrás.
El balón voló de sus
dedos y golpeó el tablero. Giró en el aro y entró por la red por los pelos. Era
un tiro de tres puntos.
“Vaya, entró.”
Calvin se encogió de
hombros. Joo-won, que acababa de perder tres puntos en un instante, murmuró un
insulto en voz baja.
“Maldito tramposo.”
“Menospreciarme no
hará que tus puntos suban. ¿Lo sabes, verdad?”
“Ataca de nuevo.”
Esta vez era el turno
de ataque de Joo-won. En el centro de la cancha, los dos volvieron a
enfrentarse. Cuando Joo-won intentó avanzar regateando, Calvin le arrebató el
balón con facilidad. En el momento en que Calvin atrapó el balón, Joo-won
cargó. Lo agarró por la cintura y cargó todo su peso para derribarlo.
En un instante, robó
el balón y terminó con una bandeja. Bien, había recuperado un punto. Al mirar
atrás, Calvin seguía sentado en el suelo. Mientras apoyaba la mano en el suelo
para levantarse, Calvin dijo:
“¿Es en serio? ¿Así es
como vas a jugar?”
“Si es un
enfrentamiento entre mariscales de campo, esto es lo mínimo que se debe hacer.”
Respondió Joo-won.
Después de eso, siguió un juego sucio y rastrero. El contacto físico era tan
intenso que no se sabía si era lucha libre o baloncesto uno contra uno. Los dos
se lanzaban el uno contra el otro como toros frente a un trapo rojo.
No pasó mucho tiempo
antes de que todo su cuerpo estuviera empapado de sudor. A pesar de los
persistentes bloqueos de Calvin, Joo-won no se dio por vencido y se levantó. Lo
eludió con tenacidad y logró encestar. Sin embargo, el marcador era 19 a 12.
Calvin lideraba por 7 puntos.
Esto se debía a que él
era casi tan alto como el aro y tenía la fuerza en los brazos para golpear el
tablero contrario incluso lanzando desde el extremo de la cancha. A veces el
balón rebotaba hacia fuera porque la fuerza era demasiada, pero si lograba
controlar su potencia, cada lanzamiento era una canasta.
Estaban a punto de
decidir el juego. Calvin solo necesitaba un triple. Joo-won, que agitaba los
brazos frente a él para estorbar el tiro, fue engañado por el movimiento de
Calvin. Dio un paso a la izquierda y luego avanzó por el lado contrario. Volvió
a girar a la izquierda. En un abrir y cerrar de ojos, Calvin llegó bajo el aro.
'¡Ah, maldito
tramposo!'
Joo-won lo persiguió.
Calvin se tomó su tiempo rebotando el balón hasta que Joo-won llegó. Al ver
eso, Joo-won perdió los estribos. No podía permitir que ese tipo se quedara
allí parado burlándose de él.
Tenía que detenerlo
como fuera. Ese único pensamiento dominaba la mente de Joo-won.
Cargó con todo su peso
para intentar un bloqueo. En el momento en que su cabeza golpeó la espalda de
Calvin, Joo-won sintió un mareo. Fue como chocar contra una roca pesada o una
pared. Gracias a que Joo-won lo embistió sin protecciones, Calvin perdió el
equilibrio y,
“Maldita sea…….”
Ambos cayeron juntos
al suelo.
Calvin, que quedó
debajo, masculló un insulto. Al recobrar el sentido, Joo-won se dio cuenta de
que estaba aplastando completamente su espalda. Había terminado cayendo junto a
él mientras lo abrazaba desde atrás. El último tiro desesperado golpeó el aro y
rebotó rodando por el suelo.
Ah, lo detuve.
“……Quítate.”
Definitivamente lo
detuve.
“Te dije que te
quites.”
Una sensación gélida
le recorrió la nuca. Joo-won se levantó apresuradamente. Maldición, ¿se habrá
lastimado? ¿Fui demasiado brusco? Extendió la mano para ayudar a Calvin a
levantarse, pero él solo soltaba gemidos de dolor.
Al notar que el estado
de Calvin no era normal, Juice intervino. Era natural que fuera extraño, ya que
Calvin solía levantarse fácilmente sin importar cuántas veces cayera en el
campo.
“Oye hermano, ¿estás
bien? ¿Qué pasa?”
Calvin se levantó
lentamente apoyándose en Juice. Joo-won se quedó a un paso de distancia
observándolos con rostro ansioso.
“……Mi brazo derecho
está raro. Creo que se ha roto.”
“Maldición, ¿es en
serio? ¿Llamo a una ambulancia?”
“No hace falta. No me
he lastimado la pierna.”
Ante la noticia de que
Calvin estaba herido, los miembros del equipo que estaban lejos se acercaron
corriendo. Joo-won no podía moverse. No podía acercarse, ni tampoco podía huir.
Simplemente se dio
cuenta. Se dio cuenta de cuán grandes serían las consecuencias de lo que
acababa de hacer.
Calvin McGrady estaba
herido. La mano derecha que todos amaban y vitoreaban se había fracturado.
Y eso había sido
causado por su mariscal de campo suplente y único asiático del equipo, Hong
Joo-won.
* * *
Calvin siempre iba a
la escuela en el auto de Juice. Cuando el Jeep azul de Juice entró en el
estacionamiento, la atención de los estudiantes se centró en ellos.
Calvin, que tenía unas
piernas irrealmente largas, abrió la puerta del asiento del pasajero y se dejó
ver. En cuanto lo vio, Joo-won no pudo evitar soltar un suspiro. Su brazo
derecho estaba envuelto en vendajes y llevaba un cabestrillo en el hombro.
Sin embargo, esa
sonrisa astuta y su mirada arrogantemente característica seguían intactas.
Joo-won no podía entenderlo. ¿Cómo demonios podía ese tipo estar sonriendo?
¿Acaso no sabía lo que significaba que un mariscal de campo se lesionara el
brazo derecho?
Si yo hubiera sufrido
la misma lesión, probablemente habría intentado suicidarme anoche. Para Joo-won,
el fútbol era así de vital.
Los estudiantes, al
confirmar con sus propios ojos la lesión del chico dorado, comenzaron a
murmurar. Sus susurros llegaban claramente a los oídos de Joo-won.
“Dicen que ese
mariscal de campo coreano le rompió el brazo a Calvin.”
“¿Finalmente se volvió
loco de celos? ¡Resultó ser un completo psicópata!”
“¿Tendrá idea de que
dañó un brazo que vale cientos de miles de dólares?”
“Por culpa del egoísmo
de un coreano, el campeonato estatal se nos fue de las manos.”
Los rumores se habían
extendido en menos de un día. Había miembros del equipo que presenciaron el
momento en que Joo-won aplastó a Calvin, y todos ellos eran lacayos de Calvin.
Malditos racistas. Joo-won quería romperles los brazos a todos
ellos si pudiera.
Pero con Calvin……
primero tendría que disculparse, supuso.
¿Con qué palabras
debería pedir perdón? ¿Tendría él alguna intención de perdonarme? Joo-won era
quien mejor sabía qué clase de personalidad despreciable se escondía tras esa
cara amable de Calvin. Ese tipo jamás me perdonará.
“Oye, tú.”
En el momento en que
Joo-won se daba la vuelta, Calvin lo llamó para que se detuviera.
“Justo te estaba
buscando y apareces en el momento exacto.”
Joo-won giró la cabeza
lentamente, esperando que la persona llamada 'tú' no fuera él. Su rostro,
aterradoramente guapo, ya se había acercado.
'Ya veo…. Llegó lo que
tenía que llegar.'
Joo-won se resignó.
Si se trataba de este
tipo, podría darle una paliza. Si me golpea con esos brazos monstruosos,
probablemente moriré. Morir o quedar al borde de la muerte. Me expulsarán del
equipo bajo el cargo de haber lesionado intencionalmente a un compañero. El
entrenador Price ya quería echarme de todos modos. En el peor de los casos,
podrían expulsarme de la escuela…….
Sin embargo, en los
ojos azul profundo de Calvin, que miraba a Joo-won desde arriba, no se
apreciaba rastro alguno de ira.
“Sígueme, tonto.”
En lugar de golpearlo,
Calvin le lanzó su mochila. Joo-won la atrapó por puro reflejo.
Y siguió en silencio a
Calvin. Calvin caminó lentamente por el pasillo con las manos metidas en los
bolsillos del pantalón. Saludaba a cada compañero que encontraba y repetía una
y otra vez que lo del yeso no era para tanto y que no se preocuparan.
A Joo-won, que lo
seguía por detrás, se le secaba la boca. Este momento, extrañamente pacífico y
silencioso, se sentía como la calma antes de la tormenta. Calvin le confió su
mochila a Joo-won y abrió su casillero con naturalidad.
“…Oye, Calvin.”
Incapaz de soportarlo
más, Joo-won llamó a Calvin primero. Calvin, que estaba sacando los libros
necesarios para la primera clase, se dio la vuelta.
“Ayer no pude
disculparme adecuadamente porque estaba confundido. Lo siento mucho. Como ya
sabes, no fue algo que hiciera a propósito. Yo nunca….”
“Ahórrate la
disculpa.”
Calvin interrumpió a
Joo-won antes de que terminara. Sus pupilas, de un azul aterrador, lo
observaron fijamente.
“A cambio, vas a ser
mi asistente por un tiempo. Por tu culpa, parece que ni siquiera podré comer
bien.”
Joo-won se quedó
desconcertado ante las inesperadas palabras de Calvin.
“¿Ser tu asistente? ¿A
qué te refieres?”
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“Significa que andarás
pegado a mí; si te digo que cargues mi mochila, la cargas; si te digo que me
traigas agua, me la traes. Y tú te harás responsable de mi transporte a la
escuela.”
Calvin continuó
hablando con total naturalidad.
“A partir de hoy,
pienso ir a la escuela en tu auto. Solo tienes que pasar a buscarme por mi casa
cada mañana. No te pediré que hagas nada difícil, así que no te preocupes
demasiado.”
Joo-won lo miró con
cara de incredulidad.
“¿Estás bromeando,
verdad?”
“No.”
“Me disculpé
sinceramente, y puedo hacerlo cuantas veces más sea necesario. Si necesitas
dinero para el tratamiento, hablaré con mis padres.”
A pesar de la súplica
de Joo-won, Calvin solo arqueó las comisuras de sus labios de forma amplia.
Unos hoyuelos encantadores se marcaron en sus mejillas pálidas.
“Te dije que no hace
falta.”
“Hong, solo tienes que
andar conmigo por un tiempo y hacer lo que te pida.” Al decir eso, Calvin
parecía estar de muy buen humor. Tarareando una melodía, le entregó un libro y
un cuaderno a Joo-won.
“Acompáñame hasta mi
salón. Cuando termine la clase, ven a buscarme allí. Y ven por mí también a la
hora del almuerzo.”
“Calvin… ¿hablas en
serio?”
“Hablo muy en serio.
Tienes que cargar mi mochila y llevarme en auto.”
Joo-won se colgó una
mochila en cada hombro y siguió a Calvin dócilmente.
“¿Y… cuánto tiempo
tengo que andar así?”
“Dicen que debo llevar
el yeso al menos tres semanas. Y después de quitármelo, no puedo hacer
ejercicio durante una semana más o menos.”
“Eso significa que……”
“Sí, exacto.”
Calvin, que caminaba
delante, se detuvo. Joo-won también se detuvo tras él.
“Felicidades. Ahora tú
eres el titular.”
Dijo Calvin con una
leve sonrisa. Joo-won sintió un escalofrío.
'Es verdad… ahora soy
el titular.'
Sintió que se le
erizaba la piel de todo el cuerpo. En ese instante, Joo-won se imaginó de pie
en el centro del estadio. Decenas de miles de personas lo observaban y todos
estallaban en vítores hacia él. No era el nombre de 'Calvin', sino el apellido
'Hong' lo que resonaba.
¿Cuándo fue
exactamente la última vez que fui el protagonista del campo?
Aunque lo ocurrido a
Calvin era lamentable, para Joo-won era prácticamente una oportunidad. El
momento que tanto había anhelado y esperado.
Joo-won jugaría como
mariscal de campo titular en el partido de los playoffs que comenzaría en un
mes.
Era la hora del
almuerzo.
Joo-won sentía que se
le agotaban las energías cada vez que terminaba de completar un código. Sin
embargo, una sensación de logro, diferente a la que sentía al terminar un
entrenamiento, llenaba su pecho.
Phoebe, que prefería
explorar las redes sociales en lugar de prestar atención a la clase de
programación, estaba fisgoneando en la cuenta de Instagram de Calvin. Joo-won,
sentado a su lado, echó un vistazo de reojo al monitor de Phoebe.
Era una selfie con una
expresión brillante donde se veía el yeso. El comentario que Calvin había
dejado decía lo siguiente:
Mcalvin: Descanso
forzado por un mes.
Joo-won no pudo evitar
reírse.
“…Está loco.”
¿Acaso este tipo vive
sin pensar? ¿Cómo puede estar tan tranquilo después de haberse lesionado el
brazo derecho, que para un mariscal de campo es como su propia vida?
Debajo de la
publicación había una cantidad increíble de "me gusta" y comentarios
para algo que se había subido hacía apenas una hora. Los tontos de Red Ridge
que adoraban a Calvin como a un dios habían dejado comentarios como ‘Mejórate
pronto, Calvin♥’ junto con emojis de llanto.
Entre ellos, también
había comentarios como estos:
bannanaboi: ¿Qué es
esto por culpa de un psicópata que vino de Corea?
francis_jo: La razón
por la que los coreanos no deberían ir a la NFL.
Phoebe fue denunciando
esos comentarios uno por uno.
“Deberían matar a
todos los que escriben este tipo de comentarios.”
Birmingham era una ciudad
donde casi no vivían asiáticos, y Joo-won, como coreano-estadounidense, estaba
acostumbrado a este tipo de discriminación racial. Mientras Phoebe golpeaba el
teclado llena de rabia, Joo-won observaba la escena en silencio.
“……Por cierto, ¿de
verdad que no lo hiciste a propósito?”
Ante las palabras de
Phoebe, Joo-won abrió la boca con incredulidad.
“¿Tú tampoco confías
en mí?”
“No es eso. Pero, ¿qué
está haciendo Calvin que no limpia estos comentarios basura?”
“Phoebe, ¿aún no lo
entiendes? Calvin no es más que otra basura blanca igual que esos tontos.
Probablemente esté diciendo cosas peores junto a los amigos corpulentos con los
que siempre anda.”
Joo-won dijo eso
mientras guardaba sus cosas en la mochila.l
“Hoy almorzaré solo.
Soy el traidor de Red Ridge, así que por el bien de ambos será mejor que no
andemos juntos por un tiempo.”
“Pero….”
“¡Oye, Hong!”
En ese momento,
alguien llamó a Joo-won. Ante el mal presentimiento que lo invadió, Joo-won
giró la cabeza lentamente.
“¿Qué haces que no
sales? Te estuve esperando un buen rato.”
Era Calvin, apoyado de
forma despreocupada en la entrada del salón. Parecía no darse cuenta de que
estaba bloqueando la puerta entera con su presencia, luciendo una cara llena de
confianza.
Con la aparición del
'chico dorado', todas las miradas se centraron en él. Joo-won comprendió
entonces que las palabras de Calvin de que fuera a buscarlo a la hora del
almuerzo iban muy en serio.
“¡Hong, sal rápido!
¡Tengo hambre!”
Incluso llegó a gritar
el nombre de Joo-won a todo pulmón. Joo-won, sintiendo que su rostro ardía de
vergüenza, se levantó de su asiento. En cuanto se acercó, Calvin le lanzó su
mochila a los brazos como si estuviera tirando la basura.
“¿Por qué no viniste?
Prometiste que vendrías a buscarme a la hora del almuerzo.”
“Pensé que era una
broma.”
“Te dije que hablaba
en serio.”
Su actitud era
descarada. Joo-won soltó un breve suspiro.
“Mira, Calvin. Lamento
mucho lo de tu brazo. De verdad. Pero... aunque estés herido, puedes cargar tu
propia mochila. No eres un niño pequeño.”
“¿Y qué hay de la
comida? ¿Cómo se supone que coma? Si pierdo mis músculos por no comer, ¿tú te
harás responsable?”
Como hablaba sin
ningún sentido, Joo-won no tuvo palabras para replicar. No pudo decir nada,
atrapado por la culpa de ser el responsable directo de haber roto el 'brazo de
oro' de Calvin.
Era aún más difícil de
rebatir considerando que, gracias a eso, había recuperado su puesto como
titular. Sabía que tendría que pagar un precio, pero no esperaba que fuera este
tipo de acoso.
“……Espera aquí un
momento. Traeré mis cosas.”
Al final, no tuvo más
remedio que aceptar las exigencias de Calvin. 'Está bien, solo aguantaré tres
semanas'. Tal vez este tipo se aburriría de molestarme incluso antes de que
pasaran las tres semanas. No, seguramente sería así.
Pensando en los
próximos playoffs, podía soportar cualquier humillación. Joo-won se justificó a
sí mismo mientras se colgaba las dos mochilas en los hombros. Por cierto,
¿Calvin realmente esperaba que él tomara el tenedor y le diera la comida en la
boca?
'……¿No será eso,
verdad?'
Con el corazón en un
hilo, siguió a Calvin. Él se dirigió directamente a la cafetería de la escuela.
El interior del
comedor estaba abarrotado como de costumbre. La cafetería era un lugar para
comer, pero también un espacio de encuentro y conversación. Los adolescentes
llenos de energía estaban ocupados parloteando con comida chatarra apilada
frente a ellos y grasa en las comisuras de los labios.
El tema principal de
los chismes era, por supuesto, la noticia de la lesión de Calvin. En cuanto
apareció con el yeso, una multitud de curiosos se reunió a su alrededor. Calvin
se encogió de hombros diciendo que estaba bien y que no se preocuparan. Algunos
chicos incluso trajeron marcadores para hacer garabatos sobre el yeso.
'Calvin♥ Te amamos'
Frases como esa
quedaron grabadas por todo el vendaje. La mayoría de las que escribieron eran
chicas, y todas eran atractivas o lindas. Una chica incluso anotó su número de
teléfono.
Joo-won, que terminó
rodeado por accidente junto a él, sentía como si le estuviera dando una
reacción alérgica. Él vivía con su hermana mayor y su mejor amiga, Phoebe,
también era mujer, así que no tenía miedo al sexo opuesto. Pero esto era... un
poco diferente. Las chicas que se amontonaban para ver a Calvin vestían de
forma madura y olían bien. ¿Calvin vivía en este ambiente todos los días?
Definitivamente, el mundo es injusto.
“Calvin, ¿es verdad
eso? Que alguien rompió tu brazo intencionalmente.”
Preguntó una chica con
un acento peculiar. No sabía si ella ignoraba que él era el protagonista de ese
rumor o si estaba fingiendo no saberlo. Joo-won, con las dos mochilas al
hombro, observaba la situación desde un paso atrás.
“No es nada de eso,
así que no difundan rumores extraños. Hong incluso está haciendo de mi
asistente personal porque se siente culpable.”
Dijo Calvin mientras
pasaba su brazo por los hombros de Joo-won. Sorprendido por el contacto
repentino, Joo-won se enfadó.
“¿Qu, qué haces de
repente?”
“¿Por qué te asustas
tanto? Vamos a tener que andar muy pegados por un tiempo, ¿no deberíamos
volvernos un poco más cercanos?”
“No digas
estupideces.”
Calvin se sentó entre
sus amigos, es decir, los linieros del equipo, y las chicas populares. Incluso
empujó por la fuerza al chico que ocupaba el asiento de al lado para sentar a
Joo-won.
“Tráeme dos trozos de
bagel y mucho omelet. Y poco queso, por favor.”
Luego, comenzó a
enumerar su pedido como si Joo-won fuera un camarero. Joo-won abrió la boca con
incredulidad.
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“…¿Me lo estás
diciendo a mí?”
“Sí, te lo estoy
diciendo a ti.”
Sus ojos de párpados
caídos se cerraron suavemente en una sonrisa. Joo-won apretó los puños debajo
de la mesa.
'Hijo de puta'.
Admitía que había
cometido un error, pero no uno tan grande como para convertirse en el esclavo
de alguien.
“Ah, es cierto. Y la
ensalada que sea una montaña. ¿Entendido?”
Joo-won deseaba
sinceramente estampar su puño en esa cara bonita de Calvin.
Sin embargo, no pudo
protestar, presionado por la presencia de los linieros, que eran tan grandes
que parecían no ser humanos, y por las miradas de las chicas que parecían
preguntar: '¿Qué hace este tipo aquí?'. Al final, Joo-won se levantó de su
asiento apretando los dientes.
Tal como ordenó
Calvin, puso en un plato dos trozos de bagel, mucho omelet y un poco de queso.
Como pidió una montaña de ensalada, llenó otro plato únicamente con vegetales.
Presentó los dos
platos frente a Calvin. Él, que mantenía una conversación ininteligible con sus
amigos, soltó una risita.
“Gracias, Hong.”
“…Entonces, yo me
retiro.”
“Epa.”
Calvin agarró con
fuerza el brazo de Joo-won con su mano izquierda. Su fuerza de agarre era tan
grande que, por un momento, Joo-won estuvo a punto de gritar.
“¿A dónde crees que
vas? Tú también tienes que sentarte aquí y almorzar con nosotros.”
Tras decir eso, Calvin
comenzó a comer. Afortunadamente, no le pidió que le diera la comida en la
boca, pero estar sentado a su lado ya era un suplicio suficiente para Joo-won.
Después de dudar un largo rato, Joo-won finalmente sacó su fiambrera de la mochila.
'Maldición……'.
Sacar una fiambrera
frente a los occidentales era algo que requería mucho valor. Ellos, que solo
sabían atiborrarse de trozos de pan sin sabor, no tenían forma de entender el
mundo de la comida coreana.
Joo-won rezó para que
su madre hubiera empacado algo que no fuera blanco de burlas y abrió el
recipiente. El menú de hoy consistía en fideos salteados con abundante pechuga
de pollo, una porción de arroz integral y una ensalada de frutas.
Al abrir la fiambrera,
Joo-won sintió un alivio sincero. Habría sido vergonzoso si de repente hubiera
aparecido algo como bibimbap o tteokbokki.
“¿Eso lo hiciste tú?”
Preguntó Calvin,
echando un vistazo a la comida de Joo-won.
“No. Mi madre.”
“¿Tu madre es chef?”
“…Sí.”
La madre de Joo-won
realmente era chef. Trabajaba como jefa de cocina en el restaurante coreano más
grande de Birmingham.
“¿Puedo probar?”
En los ojos azules de
Calvin no se veía ninguna maldad en particular. Joo-won asintió con la cabeza.
“Esto está riquísimo.
Es la primera vez que pruebo algo así.”
Dijo Calvin tras tomar
un bocado de los fideos usando el tenedor con torpeza con su mano izquierda.
Ante el elogio de Calvin, las miradas de todos se centraron en la fiambrera.
“¿Qué tipo de comida
es esa?”
“Yo también quiero
probar.”
“Hong, dame un bocado
a mí también.”
……Era la primera vez
en su vida que recibía tal interés. ¿Cómo se suponía que debía reaccionar?
Cuando Joo-won se mostró desconcertado, Calvin detuvo a sus amigos.
“Si todos ustedes
comen un bocado, ¿qué va a comer él? Concéntrense cada uno en su propia
comida.”
En ese momento,
Joo-won sintió gratitud hacia Calvin por primera vez. 'No, reacciona'. Si no
fuera por este tipo, en primer lugar, él habría estado disfrutando de la comida
de su madre solo y en paz.
Después de eso, los amigos
de Calvin le hicieron preguntas triviales. La mayoría eran tan estúpidas que ni
siquiera valía la pena responderlas. Si alguna vez había conocido a un idol
coreano famoso, si había estado en Corea del Norte, por qué no se veía kimchi
en la fiambrera…. Como era de esperarse de los chicos de una ciudad
conservadora como Birmingham, el repertorio de discriminación racial
evolucionaba muy lento. Ese tipo de comentarios ya no lograban enfurecer a
Joo-won.
En sus días de
secundaria, cuando alguien lo buscaba, perdía los estribos y simplemente
golpeaba al oponente. Tras superar varias veces el riesgo de ser expulsado por
violencia escolar, comprendió que la paciencia también era una virtud. Incluso
eso había sido pasado por alto por la escuela solo porque Joo-won era un
prometedor jugador de fútbol; ahora que era un mariscal de campo al que nadie
buscaba por culpa de Calvin, no tenía a nadie que lo protegiera.
La demostración se
hace en el campo. Joo-won lo comprendió.
Porque la raza es
diferente, porque el cuerpo es pequeño, porque usa anteojos, porque parece
homosexual, porque su forma de hablar es torpe……. Patrick y Juice, quienes
lideraban el acoso a los demás usando cualquier excusa, ¿no eran acaso los
linieros que debían correr como perros para protegerlo a él, Hong Joo-won, una
vez que subían al campo?
Por lo tanto, Joo-won
decidió aguantar por ahora.
“Hong, agua. Que esté
tibia.”
Pero lo que realmente
era difícil de soportar era la actitud de Calvin, que intentaba tratarlo como a
un sirviente. Tras presentarle el agua tibia a Calvin, Joo-won se colgó la
mochila de nuevo. Solo después de llevarlo hasta el salón donde tenía su clase
de la tarde, pudo sentirse completamente liberado.
Incluso después de que
terminaron las clases, el comportamiento incomprensible de Calvin continuó.
A pesar de tener el
brazo roto, participó en el entrenamiento extraescolar. Por supuesto, no hizo
ejercicio, sino que se sentó solo en el banco a leer un libro. Mientras Joo-won
recorría la pista de atletismo con pesas de arena atadas a los tobillos, Calvin
leía con sus auriculares puestos.
Joo-won, sujetándose
las rodillas para recuperar el aliento, lo miró de reojo. Su imagen pasando las
páginas del libro con rostro concentrado era idéntica a la de un protagonista
masculino en una película romántica.
'¿Él... qué está
haciendo exactamente?'. Joo-won pensó en Calvin por un momento y luego apartó
la mirada.
“Hong, ven aquí un
momento.”
El entrenador Price le
hizo una seña a Joo-won, que recuperaba el aliento a solas. Hoy parecía estar
más preocupado que de costumbre.
“¿Qué pasó exactamente
ayer?”
Era comprensible, ya
que había perdido a su sólido mariscal de campo titular. Joo-won agachó la
cabeza como un criminal.
“Fue solo un
accidente. Me caí mientras jugaba al baloncesto con Calvin…… y así terminó.”
“¿Dices que fue solo
un accidente?”
“Sí.”
El entrenador Price
soltó un profundo suspiro.
“Yo tampoco creo que
hayas usado un truco sucio como ese. Eres el chico más honesto e inteligente de
todos mis alumnos. El mismo Calvin dijo que se lastimó por su propia imprudencia.”
“……¿Él dijo eso?”
“Sí. Es un gran tipo,
¿verdad?”
Joo-won no respondió.
“Te seré sincero.
Cuando escuché que Calvin estaba herido, pensé por un momento en abandonar el
torneo. Objetivamente, no somos nada sin Calvin.”
“…….”
“Pero cambié de opinión
rápidamente. Pensé que, si yo mismo tengo esa mentalidad, ¿cómo van a ir
nuestros chicos al torneo y ganar? En nuestro equipo también estás tú, Hong. Sé
que será difícil quedar entre los primeros puestos, pero... no creo que seamos
una fuerza que se deje golpear sin resistencia.”
El rostro de Joo-won,
que escuchaba las palabras del entrenador con las manos a la espalda, se fue
tensando.
“…Podemos lograrlo
incluso sin Calvin.”
“La próxima semana hay
programado un partido amistoso. El oponente es Blue River High School. Vendrán
reclutadores universitarios. Se reunirán los entrenadores de Alabama, Auburn y
la UAB. Seguramente vendrán para fichar a novatos con potencial, pero eso no
significa que no haya oportunidades para los de último año.”
Joo-won apretó los
labios. Quería refutar al entrenador Price, pero no se le ocurría un argumento
adecuado.
“Hong, tú aún no has
recibido ofertas universitarias. Esfuérzate y entra en su radar.”
“Piensa que esta es tu
última oportunidad y corre como si te fuera la vida en ello”, dijo el
entrenador Price. Su tono era seco, pero dejaba traslucir preocupación.
“……Entendido.”
Joo-won hizo una
reverencia ante el entrenador.
Ahora que estaba
cursando su último año de preparatoria, Joo-won no tenía a dónde retroceder.
Incluso si terminaba por no recibir ofertas, podría ir a la universidad, pero
si no entraba en una de prestigio, el umbral de la NFL se volvería
significativamente más alto.
Junto con la alegría
de recibir la oportunidad, la presión pesaba sobre sus hombros. Si no demuestro
mi potencial en el partido de la próxima semana, yo…… ¿qué será de mí? ¿Y mi
familia, que me ha apoyado y animado durante diez años?
A veces se sentía como
si hubiera caído en el mar profundo y estuviera pataleando de por vida. Como si
estuviera atrapado en un laberinto buscando una salida que no existe. Esta
sensación de estar de pie sobre un tablón inestable con el cuello en una soga.
Joo-won estaba
sinceramente harto de eso.
Cuando terminaba el
entrenamiento, la persona más exhausta era Joo-won. Al participar con todas sus
fuerzas en cada práctica, solía agotarse rápido.
Empapado en sudor,
Joo-won se bebió una botella de bebida isotónica de un solo trago. Calvin dobló
ligeramente la esquina de la página que estaba leyendo y cerró el libro. Al ver
a Calvin caminando perezosamente hacia él, Joo-won frunció el ceño con fuerza.
“¿Qué haces que no te
has ido todavía?”
“¿Yo? Estaba esperando
para irme en tu auto.”
Definitivamente estaba
loco. Joo-won pensó que, si seguían así, él también terminaría perdiendo el
juicio.
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“……¿Cuál es
exactamente tu problema?”
Calvin no respondió y
se limitó a sonreír. Curiosamente, cuando Calvin sonreía, Joo-won se enfurecía.
Odiaba que él fuera el único que se viera impecable entre todos los chicos que
apestaban a sudor fuerte. Le molestaba ese rostro pálido, sus hoyuelos detestables
y hasta sus cejas doradas y alineadas.
“Vámonos pronto, Hong.
Tengo hambre.”
Joo-won se esforzó por
calmar su ira. En el fondo, quería dejar inútil también el brazo izquierdo de
Calvin, pero sabía que si se veía envuelto en otro escándalo, seguramente
perdería hasta la última oportunidad que le quedaba.
“No puedo irme a casa
así. Tengo que ducharme primero.”
“Entonces también
esperaré eso.”
Respondió Calvin con
una sonrisa. Incluso levantó su yeso y lo sacudió frente a sus ojos. Joo-won,
con cara de absoluto fastidio, metió la toalla en su mochila a la fuerza.
Al salir al vestuario
sacudiéndose el cabello mojado, Calvin realmente lo estaba esperando. Los
compañeros de equipo, que nunca se duchaban minuciosamente, se habían ido a
casa hacía mucho tiempo. Joo-won soltó un gran suspiro.
Los dos salieron
juntos del edificio de la escuela. El campus, después de que todos se hubieran
marchado, estaba silencioso y tranquilo. Joo-won caminó sin decir palabra hacia
donde estaba su auto. Por supuesto, cargaba con dos mochilas al hombro.
“Sube.”
Dijo Joo-won con
indiferencia. Calvin puso un pie por primera vez en el Chevrolet Impala de
Joo-won.
Era un auto heredado
de su padre. El interior estaba limpio, pero el exterior estaba bastante
desgastado, desprendiendo un aire antiguo como si hubiera sido conducido por al
menos diez años.l
Era la primera vez que
llevaba a alguien que no fuera de su familia o a Phoebe en el asiento del
pasajero, por lo que estaba un poco nervioso. Para disimular la incomodidad,
Joo-won encendió la radio y puso el navegador.
“Pon la dirección.”
Calvin, que se sentó
encogiendo sus largas piernas, ingresó su dirección en el navegador. El lugar
donde vivía Calvin estaba en la dirección opuesta al vecindario de Joo-won.
“Maldición…….”
A Joo-won se le escapó
un insulto sin darse cuenta. ¿Acaso esperaba que fuera y volviera por esta
distancia todos los días?
En la radio sonaba un
viejo pop sentimental.
♪ Baby, por favor
perdóname
Lo sé, te dije una
mentira terrible
Olvida todo y quédate
conmigo ♪
Calvin no dijo nada
durante todo el trayecto. Joo-won lo miró de reojo. ¿Siempre había sido un tipo
tan callado? Ya habían pasado cuatro años desde que jugaban en el mismo equipo,
pero Joo-won no sabía nada sobre él. Tampoco lograba imaginar la razón por la
que se esforzaba tanto en molestarlo.
Probablemente sea
porque Calvin McGrady es un tipo tan retorcido que no puedo comprenderlo.
Sobre las rodillas de
Calvin descansaba el libro de ficción que había estado leyendo todo el tiempo.
Era un libro famoso del que incluso Joo-won había oído el título.
“……¿Qué es ese libro?”
Calvin, que miraba por
la ventana, se volvió sorprendido.
“Ah, ¿esto? Me lo dio
una chica hoy.”
“No sabía que te
gustaba la lectura.”
“No me gusta
especialmente. Prefiero ver películas. Pero como es un regalo, supongo que
debería leerlo.”
Dijo Calvin sonriendo
levemente. Ese libro que le dio 'una chica' era una novela romántica famosa por
plasmar con intensidad los sentimientos de un amor no correspondido. Por mucha
falta de experiencia amorosa que tuviera Joo-won, podía darse cuenta de que esa
chica estaba enamorada de Calvin.
“Vaya que eres
afortunado.”
Al pensar que este
tipo de confesiones debían ser cotidianas para Calvin, sintió envidia. Calvin
se limitó a soltar una risita como respuesta.
♪ Aunque el yo de
ahora es terrible
Mañana seré un buen
hombre
Mañana, mañana, seré
un buen hombre ♪
“Llegamos.”
Tras conducir treinta
minutos, llegaron frente a la casa de Calvin. Él vivía en un lugar más apartado
de lo que esperaba. Era una casa pequeña que incluso parecía un poco humilde
para ser la residencia del príncipe de Red Ridge. Al darse cuenta de que Calvin
también era un ser humano común y corriente, Joo-won lo dejó allí.
Calvin no entró
directamente a la casa, sino que dio unos golpecitos en la ventana. Joo-won
bajó un poco el cristal con cara de sospecha.
“Ven frente a mi casa
mañana a las 8 de la mañana.”
Una sonrisa relajada
colgaba de su boca al decir eso. Era el rostro más malvado que Joo-won conocía.
A la mañana siguiente.
Joo-won pensó seriamente en si realmente debía ir a buscar a Calvin.
'Es mejor no ir. ¿Por
qué tengo que pasar por él? No, si vuelvo a ignorar las palabras de Calvin, no
sé qué me pasará. Maldición, ¿por qué estoy siquiera debatiéndome con esto?……'.
“¿Qué milagro es este?
Joo-won, tú levantándote a esta hora.”
Al final, bajó al
primer piso más temprano de lo habitual. Sobre la mesa había un desayuno
sencillo y toda la familia, excepto él, ya estaba comiendo. Joo-won soltó un
largo suspiro.
“Calvin me tiene loco
con que pase a buscarlo por su casa. Se lastimó el brazo por mi culpa.”
“¿Calvin? ¿Te refieres
a ese mariscal de campo guapo de tu equipo?”
Ante la pregunta de su
madre, Joo-won asintió con amargura.
“¿Calvin McGrady? Él
es realmente guapo.”
Si-hyeon, la hermana
mayor de Joo-won, también intervino. Cuando Joo-won era novato, toda la familia
había ido a ver un partido de Red Ridge, y Calvin, que en ese entonces era el
suplente de Joo-won, tuvo una gran actuación. Era natural que llamara la
atención, siendo un jugador talentoso y además guapo. ¿Pero era necesario que
hasta su propia familia fuera fan de Calvin?
“Se lastimó el brazo,
¡pobrecito! ¿Qué pasará con los playoffs?”
“Mamá, estoy yo. Yo
también soy mariscal de campo.”
“Lo sé. No hay en este
mundo un mariscal de campo más genial que nuestro Joo-won. Pero como está
herido, me da pena. Dile que venga a casa alguna vez. Mamá le preparará la
cena.”
“…Probablemente eso no
pase.”
Al parecer, su madre
pensaba que Calvin era amigo de Joo-won. Si-hyeon lo acosaba para que le diera
el usuario de Instagram de Calvin, y su padre le ofrecía unos 'tiras de pollo'
quemadas pidiéndole que probara su cocina.
Calvin no era un amigo
sino un enemigo, no tenía la menor intención de darle el usuario a Si-hyeon, y
ese tipo de comida grasosa no ayudaba en nada a mantener su índice de grasa
corporal.
Joo-won decidió optar
por el batido de pechuga de pollo que había dejado en el refrigerador en lugar
del ameno desayuno familiar. Su madre le entregó el termo del batido y su
fiambrera mientras decía:
“Hijo, esfuérzate un
poco por ahora. Si tiene el brazo lastimado, ese chico ni siquiera podrá
conducir.”
“Él no conduce de
todos modos.”
“¿Ah, sí? ¿Por qué?”
Ahora que lo pensaba,
¿por qué no conducía él? ¿Acaso no sabía? No había ninguna ley que dijera que
Calvin debía ser bueno en todo. Joo-won negó con la cabeza para indicar que él
tampoco sabía la razón. Y, para parecer normal, forzó una sonrisa.
“Me voy a la escuela,
mamá.”
“Sí, te amo.”
“……Yo también.”
Joo-won aceptó el beso
de su madre en la mejilla con timidez.
Su familia siempre estaba
de su lado. Lo apoyaron cuando dijo que quería ser jugador y, al principio,
venían a menudo a ver los partidos.
Sin embargo, a partir
de cierto momento, específicamente desde que perdió la titularidad, Joo-won no
volvió a invitarlos. No quería que lo vieran estancado en el banquillo. Usó la
excusa de que se ponía nervioso si ellos lo miraban y solo les informaba si
habían ganado o perdido ese día. Probablemente ellos aún pensaban que Joo-won
jugaba a la par con Calvin.
Salió de casa con el
termo del batido en una mano. Como había salido demasiado temprano, supuso que
debía ir a buscar a Calvin. Joo-won suspiró tan profundo que parecía que el
suelo se iba a hundir y encendió el motor del auto.
Al ver el viejo
automóvil de Joo-won, Calvin sonrió ampliamente. Joo-won detuvo el coche
dócilmente frente a él.
“Buenos días, Hong.”
Calvin subió al
asiento del pasajero con su habitual descaro. Lanzó su mochila al asiento
trasero y se abrochó el cinturón de seguridad de inmediato.
“¿Se siente diferente
a ayer?”
Dijo Calvin apenas se
sentó. Joo-won respondió con naturalidad.
“Ajusté el asiento
porque parecía que estabas muy apretado.”
“Pfff, qué
detallista.”
Después de haberse
tomado la molestia de pensar en él, lo único que recibió fue una burla. Joo-won
se juró a sí mismo que no volvería a mostrar consideración hacia Calvin.
Encendió la radio y
puso el coche en marcha. El cielo de Birmingham estaba tan hermoso como siempre
y el clima era refrescante. Calvin, apoyando la barbilla en el marco de la
ventana, murmuró en voz baja:
“Es un buen día para
ir de picnic.”
Después de eso,
permaneció en silencio. No parecía ser del tipo que disfruta de la charla
trivial, ya que era incluso más callado que Joo-won, a quien siempre llamaban
taciturno en casa. Cada vez que Joo-won desviaba la mirada hacia el asiento del
pasajero, sus ojos se encontraban como si Calvin lo estuviera presintiendo.
Entonces, Calvin le dedicaba una sonrisa leve.
Al encontrarse con esa
sonrisa que tenía hechizado a todo Birmingham, Joo-won sentía que su cuerpo se
ponía rígido. Le resultaba extraño verlo sonreír de esa manera tan relajada
cuando estaban juntos, después de lo insoportable que se portaba en la escuela.
“Oye, tengo curiosidad
por algo.”
Incapaz de soportar la
incomodidad, Joo-won abrió la boca primero.
“¿Qué pasa?”
“¿Por qué no tienes
auto?”
“¿Que por qué no tengo
auto?”
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“Me pregunto por qué
alguien como tú no presume conduciendo un coche caro. Siempre llevas ropa y
relojes costosos encima.”
“Bueno. No me
interesan mucho los autos.”
Ante la respuesta de
Calvin, Joo-won puso cara de sorpresa. Para un hombre, el culmen de la vanidad
solía ser siempre el 'auto'. Incluso entre los miembros del equipo, existía una
jerarquía implícita basada en qué coche conducían. Bueno, como todos tenían un
talento similar, supuso que querían al menos presumir de su riqueza.
Joo-won, que conducía
el viejo coche de su padre, estaba fuera de esa lucha de estatus. Sin embargo,
que Calvin, quien estaba en la cima de la cadena alimenticia en una posición
inalcanzable, no tuviera auto era algo sorprendente.
Calvin añadió en tono
de broma:
“En realidad no me
interesan los coches y... bueno, como alguien me rompió el brazo, por ahora ni
siquiera puedo soñar con conducir.”
“…No exageres. Es solo
un mes.”
Joo-won, al sentirse
aludido, protestó. Calvin no respondió, como si no estuviera de humor para
seguir bromeando. Joo-won continuó con la voz un poco alterada:
“En un mes tendrás que
volver a jugar. Tienes que decidir definitivamente a qué universidad irás.”
“No lo sé. No tengo
muchas ganas de hacerlo.”
“…¿Qué?”
¿Que no quería volver?
A pesar del asombro de Joo-won, Calvin solo sonrió ligeramente. Se veía tan
indiferente que resultaba increíble para un mariscal de campo con el brazo
derecho lesionado.
“Ya que me lesioné,
quiero descansar profundamente por un tiempo.”
Joo-won no podía
entenderlo. No era una lesión permanente, ni se había lastimado todo el
cuerpo…….
“Tal vez descanse para
siempre.”
¿Por qué demonios
decía algo así?
“¿Estás bromeando?
Perder a un jugador como tú sería una pérdida nacional.”
Joo-won se indignó. Le
molestaba la actitud arrogante de Calvin, que actuaba como si fuera a rendirse
por una simple fisura en un hueso. Calvin puso una expresión de asombro por un
momento y luego arqueó las comisuras de sus labios.
“Esas son palabras muy
dulces.”
Solo entonces Joo-won
se dio cuenta de lo que había soltado.
'Maldición… hablé de
más.'
Pero las palabras
dichas no tienen vuelta atrás. Su rostro ardió ante la sonrisa astuta de
Calvin. Joo-won cerró la boca; estaba claro que cualquier excusa solo causaría
un malentendido mayor.
“Sabes, Hong.”
“Qué.”
“He estado pensando
esto desde hace tiempo…… En realidad, no me odias, ¿verdad?”
La nuez de Adán de
Joo-won se movió con fuerza mientras sujetaba el volante. Se sintió como si su
secreto hubiera sido expuesto.
En su odio hacia él,
siempre había un anhelo escondido. Una mezcla compleja de celos y admiración
formaba la base de los sentimientos de Joo-won. Odiaba a Calvin y, a la vez, lo
envidiaba. Aunque se maravillaba con sus jugadas, fruncía el ceño cuando él hacía
sus celebraciones. Mientras luchaba por superarlo, a menudo asentía ante su
genialidad.
Sin embargo, en
conclusión:
“…Te equivocas. Te
odio.”
No había ni una sola
razón para que Hong Joo-won quisiera a Calvin McGrady.
“Bueno, lo que tú
digas.”
Respondió Calvin con
indiferencia. Después de eso, ninguno de los dos volvió a hablar.
Soportando el silencio
incómodo, llegaron finalmente a la escuela. Joo-won se colgó su propia mochila
en el hombro izquierdo y la de Calvin en el derecho. Al ver a los dos bajando
del mismo auto, los compañeros comenzaron a murmurar.
“¡Mierda! ¿Por qué
bajan esos dos juntos?”
“¿Dónde dejó a Juice
para venir en el coche del coreano?”
“Dicen que Hong aceptó
cargar la mochila de Calvin por un tiempo.”
“¿No fue él quien lo
lastimó?”
Ignorando los
susurros, Joo-won caminó delante. Calvin, con rostro radiante, saludó a su club
de fans.
El héroe que llevó a
Red Ridge desde los últimos puestos hasta el campeonato regional, nuestro
desafortunado príncipe con un ala rota por su rival, hacía su entrada triunfal
de nuevo. Joo-won se sentía como si fuera su guardaespaldas.
Calvin sacó sus libros
del casillero y se dirigió al salón. Durante el trayecto, mantuvo breves
conversaciones con todos los que se cruzaba. La mayoría se le acercaba primero;
los chicos lo llamaban 'dude' o 'bro', y las chicas lo saludaban con el rostro
sonrojado. Especialmente los novatos gritaban y armaban un escándalo solo por
ver a Calvin en persona.
'¿No se cansa de vivir
así?'.
Pensó Joo-won. Si
tuviera que saludar a cada persona que encontraba, Joo-won se enfermaría antes
de que pasara un solo día.
“Nos vemos en el almuerzo,
Hong.”
Dijo Calvin, dejando
que Joo-won se fuera. No olvidó sonreír marcando los hoyuelos en sus mejillas.
También fue a buscarlo
a la hora del almuerzo, recibió su pedido y le trajo la comida. Le trajo agua
cuando la pidió y cargó su mochila en silencio.
Al terminar el
entrenamiento, también llevó a Calvin a su casa. No tenía nada que envidiar a
un secretario personal. Incluso parecía su esclavo.
Aun así, pensó que
Calvin se aburriría después de unos días. Joo-won no se consideraba una persona
divertida. Sin fluidez al hablar, demasiado serio y sin tener idea de los memes
de redes sociales que les gustaban a los chicos de ahora, no veía cómo podía
resultar interesante.
Probablemente Calvin
ya estaría extrañando a sus amigos ruidosos y vulgares que lo trataban como a
un rey.
Joo-won pensaba eso
mientras miraba el asiento del pasajero. Calvin, de quien no tenía idea de qué
estaba pensando, miraba por la ventana como de costumbre. Mientras contemplaba
el paisaje del atardecer, giró la cabeza de repente.
“Hong, vamos a Baker’s
Shake.”
Y señaló un edificio
resplandeciente. 'Baker’s Shake' era el nombre de la hamburguesería más grande
de Birmingham.
¿Qué trama ahora?
“Hong, por favor. ¿No
tienes hambre?”
“……No mucha.”
“Hoy tuviste
entrenamiento especial. Y en el almuerzo comiste casi nada. ¿Tienes hambre,
verdad? Yo invito.”
“Comí proteína como
merienda, así que estoy bien.”
“Esa porquería no es
comida, Hong.”
“No me gusta ese tipo
de comida. Grasa, condimentos excesivos… una masa de carbohidratos.”
“¿Te refieres a la
comida estadounidense?”
Cuando Joo-won guardó
silencio, Calvin cambió de táctica.
“Últimamente no he
podido comer bien porque me lastimé el brazo. Me sentiría realmente bien si
pudiera tomar una malteada de Baker’s.”
Dijo mientras sacudía
el yeso frente a los ojos de Joo-won. Maldición, otra vez la carta de la
lesión. Cada vez que veía el vendaje sucio que envolvía el brazo de Calvin,
Joo-won no podía evitar ablandarse. Al fin y al cabo, él era la causa de la
lesión y Joo-won tenía conciencia.
“…Te dejaré frente al
lugar, así que ve a comer tú solo.”
“¿Y cómo vuelvo a
casa?”
“Entonces compra para
llevar. Te esperaré ese tiempo.”
“¿Puedo comer en tu
auto?”
“No.”
Ante la respuesta
rotunda de Joo-won, Calvin hizo un puchero adorable. Que un tipo cuyos hombros
parecían doblar el ancho de una persona común hiciera pucheros con tanto
descaro... por un momento, Joo-won se sintió irritado. Al parecer, Calvin había
recibido demasiado amor hasta ahora. ¿Sería el hijo menor en su casa?
Joo-won estacionó en
el amplio estacionamiento de Baker’s Shake. Como supuso que no tardaría mucho,
pensó en esperar con el motor encendido.
“Oye, ¿por qué no te
levantas?”
Calvin, que ya había
abierto la puerta del pasajero, miró hacia atrás a Joo-won.
“…¿Yo también tengo
que ir?”
“¿Cómo voy a traer la
comida para llevar yo solo con el brazo así?”
Calvin argumentó que
necesitaba una mano para la bebida y la otra para la comida, y que él solo podía
usar la izquierda.
'Ah, qué tipo tan
molesto……'.
Al final, bajaron
juntos del coche. En Baker’s Shake, lleno de luces de neón y carteles enormes,
había muchos clientes como siempre. Joo-won, a quien no le gustaban los lugares
concurridos, encogió los hombros por instinto.
“Una malteada de leche
y un combo de hamburguesa con queso tamaño extra grande. También una cola
aparte, sin pepinillos y con muchos vegetales. Mucho kétchup y mucha mayonesa.”
Calvin enumeró su
pedido en el mostrador. Joo-won se horrorizó internamente pensando si realmente
pensaba comerse todo eso él solo.
“Ah, agregue también
cuatro piezas de tiras de pollo. Y además… Hong, ¿tú no quieres nada?”
“No, nada.”
Joo-won solo quería
salir de allí lo más pronto posible. Un restaurante donde el suelo estaba
resbaladizo y las mesas tenían manchas de salsas mal limpiadas definitivamente
no era un lugar agradable para él.l
Joo-won tomó la comida
en lugar de Calvin. Justo cuando se disponía a salir de Baker’s cargando una
pesada bolsa de papel y dos vasos de bebidas, dos tipos corpulentos que vestían
chaquetas con el logo de alguna escuela les bloquearon el paso.
“Vaya, ¿qué tenemos
aquí? Así que es verdad que este imbécil se rompió el brazo.”
Un tono agresivo se
clavó en sus oídos. Joo-won levantó la vista. Un chico tan grande como Calvin
lo miraba con prepotencia desde arriba. Ah, era una cara conocida: David Lurch,
el esquinero de Blue River High School.
“¿Cómo diablos te lo
hiciste? Mis chicos se esforzaron tanto en cada partido para hundirte y resulta
que alguien más nos robó el honor.”
Y a su lado estaba
Gordon, el mariscal de campo de Blue River. Era el mismo tipo que se había
puesto furioso tras ser derrotado por Red Ridge en el último torneo. No sabía
si era por rencor acumulado o por esa típica necesidad masculina de
fanfarronear, pero Gordon empezó a provocar a Calvin con aire de superioridad.
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“Mirándote así,
McGrady, no pareces gran cosa, ¿eh? El campeonato estatal se acabó para
ustedes. Sin Calvin, no son más que un puñado de perdedores que no pueden hacer
nada. ¿Oíste sobre el amistoso de la próxima semana? ¿Cómo piensas jugar con un
brazo inútil? Ah, ¿vas a lanzar el balón con la izquierda?”
Ante la provocación de
Gordon, Calvin frunció el ceño. Joo-won quiso lanzar un puñetazo de inmediato,
pero sus manos estaban ocupadas sosteniendo la preciada hamburguesa de Calvin.
“Lárgate, hijo de
puta. Antes de que te mate.”
Así que, primero,
advirtió con palabras. Un destello asesino cruzó momentáneamente las pupilas
oscuras de Joo-won. David y Gordon estallaron en carcajadas al unísono.
“Mierda, este tipo es
de lo más gracioso.”
No se tomaban en serio
la advertencia de Joo-won. La amenaza de muerte en voz baja de un asiático,
pequeño para ser un atleta a sus ojos, no les resultaba amenazante.
“¿Y cómo piensas
matarme, idiota? ¿Sabes que las amenazas de muerte son un delito? ¿Acaso
quieres que te deporten de Estados Unidos?”
Gordon le dio unos
golpecitos en el hombro a Joo-won. Joo-won pensó: '¿Qué pasaría si derribo a
este tipo ahora mismo?'.
Una rabia hirviente
corría por sus venas. No era solo por el insulto presente. Era el odio hacia
los acosadores que lo atormentaron en la secundaria, el orgullo herido de un
mariscal de campo que sentía que perdía su futuro y su inquebrantable pasión,
todo mezclado en un nudo que hacía que sus puños temblaran violentamente.
Calvin, que observaba
atentamente a Joo-won, se le adelantó. Pasó su brazo por el cuello de Joo-won
de forma amistosa y le declaró a Gordon:
“Él me lo rompió.”
Gordon arqueó sus
pobladas cejas. Calvin continuó con su habitual tono descarado y astuto.
“Mi brazo, digo. Me
puse chulo con él, igual que ustedes, y me dieron una buena lección.”
Esa fue su respuesta a
la pregunta de cómo se había lesionado. En realidad, Calvin sí se había portado
arrogante con Joo-won y Joo-won sí era el culpable de romperle el brazo, pero
para Gordon y David, que no conocían el contexto, aquello sonaba a una historia
absurda. Calvin estrechó al desconcertado Joo-won contra sí y miró desafiante a
los matones de Blue River.
“Este tipo es el
psicópata más famoso de nuestro equipo. Cuando se le cruzan los cables, no ve
nada. Yo terminé así porque me puse de rodillas y le supliqué que me perdonara
la vida, pero tú……”
Calvin escaneó a
Gordon de arriba abajo. Sus ojos eran de un azul gélido y brillaban con una
locura pura.
“Ten cuidado. Para él,
liquidar a alguien como tú no es nada.”
Sus labios alargados
se curvaron en una sonrisa. El tono juguetón de Calvin resultó ser bastante
escalofriante.
……¿Acaso funcionó esa
mentira tan ridícula? Joo-won se quedó tan perplejo que su ira se disipó por un
momento. David y Gordon parecían estar en la misma situación. Calvin pasó de
largo junto a los dos, que se quedaron sin palabras mirándose entre sí. Joo-won
se apresuró a seguirlo.
“¡Oye, Calvin!
¡Espérame!”
Calvin, con sus
piernas largas, caminaba el doble de rápido que los demás. Le abrió la puerta
del conductor a Joo-won, que traía los brazos llenos de comida.
“Mira, Hong, tienes
que corregir ese hábito de reaccionar a cada provocación inútil. No sirve de
nada para sobrevivir.”
“……¿Qué?”
“Digo que tienes
demasiada rabia acumulada.”
Joo-won, ya en el
asiento del conductor, dejó la malteada y la cola sin poder ocultar su gesto de
desagrado. Le molestaba que Calvin actuara como si fueran amigos cuando solo
llevaban dos días andando juntos por obligación.
“Eso es porque tú no
has vivido como un asiático.”
“Y ahora sacas la
carta del asiático.”
“¡Tú sacas la carta de
la lesión todos los días, imbécil!”
Respondió Joo-won
molesto. Había intentado que le cayera un poco mejor, pero Calvin se portaba
tan mal que ya había perdido la paciencia varias veces. Para Joo-won, Calvin no
era muy diferente de esos tipos de Blue River.
“En el campo es igual.
Lo más importante para un mariscal de campo es mantener la calma. A veces te
dejas llevar emocionalmente por el oponente.”
Cuando Calvin empezó a
darle consejos sobre el juego, Joo-won no pudo aguantar más.
“Creo que tú
deberías……”
“Cállate.”
Joo-won arrancó el
auto con brusquedad.
“No quiero escuchar
nada de eso viniendo de ti.”
“Está bien, me callo.”
Calvin guardó silencio
dócilmente. Un silencio gélido comenzó a fluir entre los dos. Se escuchó el
sonido de Calvin sorbiendo por el popote. Joo-won, esperando la luz verde,
estiró la mano y encendió la radio.
♪ Baby, ven a mí
Seamos uno solo esta
noche
Hagamos un bebé esta
noche ♪
……No era precisamente
la canción más adecuada para la situación. Tras estacionar frente a la casa de
Calvin, Joo-won soltó un breve suspiro y dijo con voz pesada:
“Dejémoslo hasta
aquí.”
Calvin, que ya se
había terminado la malteada, mordisqueaba el popote.
“¿Qué quieres dejar
hasta aquí?”
“Ya te he seguido el
juego lo suficiente. No entiendo por qué debo recibir este castigo si no te
lastimé a propósito. Si tu intención era molestarme, ya fue suficiente durante
estos dos días, así que para ya. Tú también debes estar harto de esperarme
durante todo el entrenamiento solo para vengarte, ¿no?”
“No era mi
intención... molestarte.”
“Pégame mejor. Recibo
un golpe limpio y terminamos con esto.”
Joo-won hablaba en
serio. No podía pasar tres semanas siendo el chofer y cargador de maletas de
Calvin. Si seguía con este tipo, iba a terminar explotando.
“¿Y si no quiero
pegarte?”
Sin embargo, Calvin
solo sonreía como si la situación le divirtiera. Sus pómulos con un leve tono
rosado se elevaron y sus profundos hoyuelos se marcaron en su rostro. Joo-won
no pudo contenerse.
“Te lo pregunto porque
de verdad tengo curiosidad, Calvin… ¿cuál es tu maldito problema?”
Lo soltó como si
vomitara las palabras. No era una pregunta por curiosidad real, sino porque no
podía entenderlo; su mente no lograba deducir las intenciones de Calvin y las
palabras salieron solas.
“¿De verdad quieres
saberlo?”
De repente, Calvin
acercó su atractivo rostro. Olía al dulce de la malteada. De cerca, Calvin era
realmente tan guapo como una obra de arte. Sus rasgos llenaban su pequeño
rostro y su piel pálida estaba impecable, sin una sola mancha. Sus ojos azules,
tan limpios que parecían artificiales, lo observaban fijamente.
¿Era esto lo que
llamaban un 'ataque visual'? Parecía que el mismo Calvin sabía perfectamente
que su rostro ganaba afecto con facilidad. No había forma de que no lo supiera.
¿Pero para qué servía atacar visualmente a otro hombre? Joo-won solo sentía
ganas de golpearlo…….
Calvin, apartándose el
cabello rubio dorado con suavidad, susurró:
“Me interesas tú.”
Una frase que Joo-won
no pudo comprender cayó de repente. Se hizo el silencio. El sonido de la radio,
que reproducía canciones sin parar, había desaparecido hacía rato. Solo se
escuchaba la respiración del otro.
“…….”
“…….”
“……¿Qué quieres decir
con eso?”
Calvin, que esperaba
con rostro tenso a que Joo-won abriera la boca, soltó un suspiro. Luego, cerró
el puño con fuerza y le dio un golpe seco en el brazo a Joo-won.
“¡Maldición! ¿Por qué
me pegas?”
Sorprendido, Joo-won
se cubrió la zona golpeada. Por muy suave que hubiera sido el golpe, el dueño
del puño era 'Calvin'. Recibir un golpe de un bloque de músculos con semejante
tamaño no podía no doler. Ante la reacción de desconcierto de Joo-won, Calvin suspiró
una vez más.
“Dime una cosa,
¿alguna vez en tu vida te has sentido emocionado por otro hombre?”
“¿Qué? Claro que no.”
“¿Alguna vez te ha
gustado un artista masculino?”
“Bueno… personalmente
soy fan de Michael Maddox, pero……”
“No me refiero a
jugadores de la NFL. Hablo de actores, cantantes, gente así.”
Joo-won buscó en su
mente. Rastreó todos sus recuerdos desde que nació hasta ahora, pero nunca le
había gustado un artista. El único interés de Joo-won era el ejercicio, el
fútbol y la NFL.
“No.”
Dijo Joo-won tras
llegar a esa conclusión. Calvin soltó una pequeña risa amarga.
“¿Ni siquiera te gusta
Elliot Nathan?”
“Elliot... ¿qué?”
“Elliot Nathan. El
actor que es tan popular últimamente.”
“……Ah, ¿el que salió
en 'Starfall'?”
Probablemente Hong
Joo-won era la única persona en el mundo que pensaría primero en 'Starfall' al
escuchar el nombre de Elliot Nathan. Porque Joo-won no era alguien que
disfrutara de las películas. Solo conocía algunas famosas porque su familia lo
había arrastrado al cine un par de veces. Incluso el nombre del actor Elliot
solo le resultaba familiar porque su hermana se la pasaba gritando que era 'el
hombre más guapo del mundo'. Calvin, ante el desastroso conocimiento cultural
de Joo-won, simplemente negó con la cabeza.
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“Está bien, Hong.
Entiendo perfectamente lo que dices, así que a partir de mañana ya no tienes
que venir a buscarme.”
Los ojos de Joo-won se
abrieron de par en par por la sorpresa. Calvin, con la mochila colgada al
hombro, agarró la bolsa de papel y la cola con una sola mano.
“Que tengas una feliz
noche.”
Dijo Calvin antes de
bajar del auto. Mientras cerraba la puerta empujándola con el brazo, Joo-won le
gritó a su espalda:
“¡Oye! ¡Ese decir es
verdad! ¡No vayas a decir otra cosa mañana!”
“No lo haré. Así que
vete rápido a casa.”
Calvin entró en su
casa sin mirar atrás. Joo-won se quedó observando su espalda durante un buen
rato con una sensación de inquietud. Molesto por el olor a grasa que había
quedado impregnado en el auto, murmuró algunos insultos en voz baja. Pensó para
sí mismo que era un tipo realmente extraño y que era una deshonra que él fuera
el capitán de su equipo. Tras reflexionar a solas un largo rato...
[Me interesas tú.]
Se dio cuenta tarde.
Del significado de esas palabras extrañas y dulces que Calvin había pronunciado
con voz temblorosa.
