Historia extra 3. Epílogo

 


Historia extra 3. Epílogo

Cuando Cha Su-ha decidió regresar a Corea junto a Kwon Ram, pensó que su familia no lo recibiría precisamente con los brazos abiertos.

Su familia era común. Además, se había quedado embarazado antes de recibir el permiso. Pasó seis meses fingiendo estar muerto, haciendo sufrir a Ram. Sobraban razones para que se opusieran, tanto por estatus como por la situación. Su-ha decidió que soportaría cualquier rechazo; lo veía como el precio por estar con Ram. Sin embargo, la realidad que encontró al llegar a Corea fue todo lo contrario a lo que imaginó.

"... ¿Ya tienes el permiso de tu familia para casarnos?"

"Sí."

"¿No me digas que... también el de mis padres?"

"Sí. Los llamé mientras tú hacías el check-in."

"... ¿Y mi mamá dijo que estaba bien?"

"Sí. Iremos a tu casa esta misma tarde."

"¿Papá sabe que estoy embarazado?"

"Sí. También se lo dije."

"... ¿No crees que me van a molestar a golpes en cuanto llegue?"

Su-ha tragó saliva con fuerza.

"Yo recibiré los golpes."

"¿Por qué tú? El que merece los golpes soy yo."

"Yo soy el que va a pedir que me entreguen a Su-ha. Como soy el 'ladrón' que te lleva, yo debo recibirlos."

"¿Por qué eres un ladrón? Si te apareces tú, mi mamá hasta te va a dar las gracias con una reverencia."

La conversación fluía tranquila, pero el interior de Su-ha estaba un poco más inquieto de lo habitual. No terminaba de asimilar que todo estuviera saliendo tan bien y que él fuera el centro de todo aquello.

"Ja... Entonces, ¿primero vamos a tu casa?"

"Sí. Quiero obtener la confirmación primero."

"¿Qué confirmación?"

Ante la pregunta, Ram giró la cabeza. Su mirada se volvió oscura y profunda, como la de alguien que ha contenido algo por mucho tiempo. Su-ha, dándose cuenta tarde, desvió la mirada. Tras un breve silencio, Ram habló con cautela.

"Su-ha, tú sufriste mucho por mi culpa."

"Ah... no me digas que hablas de aquello de... ¿ser enterrado en cemento?"

El entrecejo de Ram se contrajo de inmediato. Tenía una expresión de absoluto rechazo, como si ni siquiera quisiera mencionarlo. Su rostro estaba inusualmente rígido. Su-ha, intentando relajar el ambiente, habló con un tono más ligero a propósito.

"¿Vas a buscar a los que me mataron para vengarte?"

Lo dijo riendo, pero sus comisuras bajaron pronto. Recordarlo no era una experiencia agradable. Ram no respondió, solo miró hacia adelante en silencio. Sus labios apretados eran una respuesta más clara que cualquier palabra. Su-ha se encogió de hombros y continuó:

"En esta vida no hay pruebas de que me mataran, ¿cómo te vas a vengar? Si los matas ahora, estarás matando a gente inocente ante la ley, y tú serías el único asesino."

"..."

"¿Y si te atrapan? ¿Quieres que viva toda la vida con el miedo de que vayas a la cárcel?"

Aunque sus palabras sonaban ligeras, tenían un rastro de humedad emocional. Ram seguía sin hablar, como si no tuviera intención de cambiar de parecer.

"Y sinceramente, gracias a ellos nos conocimos. Son como nuestros 'Cupidos'. ¿No crees?"

"... No."

Fue una respuesta corta. Una voz baja, ronca y firme. Su-ha sonrió torciendo el gesto.

"Ya está bien. No los mates, solo haz que sufran un poco. ¿Qué te parece?"

Ram giró la cabeza lentamente. A diferencia de la mirada que le dedicaba a él, su mente parecía estar en otro lugar. Su-ha añadió:

"No digo que no te vengues. Pero no los mates. Si tienes la mala suerte de que te atrapen, tú serías el único perjudicado."

Ram finalmente lo miró a los ojos. El temblor en su mirada atravesó el corazón de Su-ha.

"Aunque los mate, no iré a la cárcel."

"Nunca se sabe. Siempre existe un 'por si acaso'."

Su-ha frunció el ceño. No quería que Ram se pusiera en peligro a estas alturas.

"¿Por qué? ¿Aún quieres matarlos? ¿Y si vas a la cárcel y me quedo solo?"

Su tono seguía siendo ligero, pero su voz bajó un nivel más. Ram inhaló profundamente y, de forma lenta pero decidida, negó con la cabeza.

"... Lo he pensado bien, y no quiero ir a la cárcel."

"Oye, espera un momento. ¿Qué es esa cara?"

Ram hizo un pequeño puchero en silencio. Su mirada tenía un toque de reproche infantil hacia Su-ha.

"¿Tienes miedo de que te sea infiel si vas a la cárcel?"

"¿Y si Su-ha se vuelve a ir a Sintra?"

Su-ha cerró la boca de inmediato. No sabía qué responder. Las palabras de Ram tenían tanta sinceridad que era difícil tomárselas como una broma. Ram puso su mano suavemente sobre el hombro de Su-ha y susurró con voz muy baja y firme:

"Quiero estar al lado de Su-ha."

Ante eso, Su-ha asintió y apretó la mano de Ram. Sintió que el sentimiento de él se expandía como una onda hacia su propio corazón. Se sumergió en silencio y, de repente, se encontró profundamente hundido en ese amor.

* * *

La casa principal de Ram tenía un muro doble y muy ancho. Frente a la gran puerta de hierro, había dispositivos de seguridad y altavoces externos instalados por separado.

Quizás fuera solo su impresión, pero Su-ha sintió que le faltaba el aliento desde el momento en que cruzó la puerta. Era esa alerta instintiva al entrar en un espacio desconocido. Se sintió momentáneamente intimidado por el tamaño y el orden, que no se comparaban con ninguna casa que hubiera visto antes.

Además, estaba extrañamente silencioso. No se oía ni el viento ni el canto de los pájaros. El aire dentro de los muros parecía atrapado en una quietud, como si estuviera dentro de una vitrina de cristal.

Al entrar, un empleado los saludó en silencio. Ram asintió con naturalidad y Su-ha caminó a su lado un paso por detrás. El acto de quitarse los zapatos le resultó inusualmente extraño; puso fuerza en la punta de sus pies y sus manos ya estaban sudadas. El salón era más amplio y silencioso de lo esperado. Y en medio de todo, un hombre estaba sentado.

Era el abuelo y padre biológico de Ram. El hombre que, según le habían contado, era el centro y la cima de esa casa.

Era alguien que captaba la atención al instante. Parecía estar recién entrado en los cincuenta. Aunque el paso del tiempo era evidente, incluso sus huellas estaban refinadas y pulcras. Tenía pequeñas arrugas en los ojos y surcos profundos en la boca, marcados por el hábito. Sin embargo, esas líneas hacían que su estructura facial se viera más afilada.

Su cabello era corto y estaba peinado con pulcritud; algunas canas se mezclaban como hilos de plata, aportándole dignidad. Su mandíbula era firme y, sobre sus hombros anchos, vestía una camisa impecable y un jersey fino con total elegancia.

Era alguien que dominaba la habitación sin moverse. Su sola presencia hacía que uno contuviera el aliento. Parecía un hombre que había trazado una línea que nadie se atrevería a cruzar.

Ram caminó en silencio y se inclinó. Solo entonces el hombre levantó la cabeza lentamente y miró a Su-ha por primera vez. No hubo vacilación en su mirada. No mostró sorpresa ni curiosidad, solo una emoción muy fría y clara:

'Desagrado'.

El hombre no ocultó ese sentimiento en absoluto. Al contrario, lo dejó ver con nitidez sobre su rostro calmado. Al recibir esa mirada negativa, Su-ha encogió la espalda inconscientemente. Su mente se puso en blanco y sintió que su presencia era como aire extraño invadiendo la habitación. Aquel silencio no era, en absoluto, sinónimo de paz.

* * *

Kwon Il-do no ocultó su descontento. Aunque permanecía sentado en silencio, su mirada hablaba por sí sola. Ram parecía estar convencido de que el niño en ese vientre compartía su sangre, pero Il-do no podía creerlo hasta ver pruebas claras. ¿Acaso este chico no había huido antes con el segundo hijo de Hwamyeong Bio?

No era simple sospecha, era una cautela con fundamentos.

'Yoo Hee-jung'.

Kwon Il-do nunca contó toda la verdad sobre la madre biológica de Ram. Ella fue una vez la estrella en ascenso más fugaz de la industria del entretenimiento. Y en aquel entonces, fue la mujer que estuvo al lado de Il-do.

Él llevaba mucho tiempo viudo, y ella fue quien llenó ese vacío. A pesar de la diferencia de edad y de trasfondo, se sintió extrañamente atraído. La relación comenzó como un patrocinio. Publicidad, producción, promoción; el Grupo Seogang le dio todo lo que pudo. No fue una inversión arriesgada; Hee-jung tenía valor comercial y pronto le llovieron contratos exclusivos.

Pero en algún momento, ella dejó de ser un producto para convertirse en una persona. Sus sentimientos se profundizaron e Il-do sintió afecto a una edad tardía. Sin embargo, casarse con una mujer más joven que su propio hijo era un escándalo que ni él ni la empresa podían permitirse. Por eso, Il-do cortó la relación unilateralmente. Trazó una línea sin darle explicaciones a Hee-jung.

Fue entonces cuando su hijo, Kwon Seok-jun, puso sus ojos en ella. La había visto en todos los anuncios de Seogang. Ella era 'el rostro' de la época. Era natural que se interesara. El problema fue que él no sabía nada de la relación entre Hee-jung y su padre.

Tras ser abandonada por Il-do, una Hee-jung desesperada vio en Seok-jun una oportunidad. Una oportunidad de vivir en la misma casa que el hombre que amaba. Así que le puso como condición para salir con él que se casaran. Seok-jun, cegado por el amor, aceleró el matrimonio sin el permiso de su padre. Antes de que Il-do pudiera evitarlo, la boda se celebró y se fueron de luna de miel.

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Pero para entonces, Ram ya estaba en el vientre de Hee-jung. Ni Il-do ni Seok-jun lo sabían. Solo ella lo sabía. Sin embargo, Il-do intuyó que algo andaba mal cuando ella insistió en no mudarse tras la boda. Pero no podía echar a una nuera embarazada. Tuvo que aceptarlos en casa, y el resultado fue evidente. El amor que ardía no se apagó; al contrario, bajo el mismo techo, el sentimiento se hizo más profundo. Esos recuerdos crearon su desconfianza actual.

Por eso no confiaba en Cha Su-ha. No quería que la historia se repitiera.

"Celebren la boda después de que se confirme la paternidad."

Ante las palabras de Kwon Il-do, Ram se giró para enfrentarlo.

"¿Está dudando de Su-ha ahora? ¡Es mi hijo!"

Su tono era calmado, pero su mirada estaba afilada. Sin embargo, Il-do no se inmutó. Giró la cabeza para mirar a Su-ha. Había una línea clara marcada en su mirada.

"¿Piensas celebrar la boda con esa barriga?"

La pregunta era simple, pero el peso era diferente. Su-ha negó con la cabeza de inmediato sin darse cuenta.

"Ah, no."

"El papeleo es complicado debido a la falsa declaración de muerte. No será tarde si lo hacen después de que todo esté en orden."

Al lado de un Ram que intentaba añadir algo, Su-ha tiró suavemente de su manga. Era una señal para que no siguiera. No quería que Ram se ganara el odio de su familia por su culpa. Pero Ram, sujetando esa mano, buscó algo en su chaqueta. Un momento después, sacó un papel fino.

"La prueba de paternidad. Ya la hice."

Su-ha también abrió mucho los ojos. ¿Cuándo había hecho Ram una prueba de paternidad sin que él se diera cuenta? Cuando Il-do recibió el documento y bajó la vista, vio un sello grueso marcado con claridad en el papel.

Resultado del test prenatal no invasivo

DNA fetal extraído de la sangre materna y concordancia genética con Kwon Ram: 99.99%

Esa línea lo cambió todo. La mirada de Kwon Il-do vaciló de forma casi imperceptible. Tras un breve silencio, una voz baja y pesada cruzó el salón.

"... Muchacho, si te resultó ofensivo, te pido disculpas. He actuado de forma mezquina."

Su tono seguía siendo seco, pero la disculpa era clara. Su-ha levantó la cabeza sorprendido. No esperaba que alguien que mostraba tanta sospecha se disculpara tan fácilmente. En ese momento, Ram puso su mano sobre el hombro de Su-ha. No fue un toque de dulzura habitual, sino uno cargado de determinación. Era una postura de proteger a Su-ha y asumir toda la responsabilidad.

"Su-ha no se encuentra bien de salud, por eso vinimos con prisa. Ha tenido estrés prenatal y necesita recuperarse. Asígnele de inmediato al médico personal para VIPs."

Las palabras de Ram fueron frías y cortantes. No tenían ni un rastro de súplica. Ante esa actitud, Il-do volvió a mirar a Su-ha. Esta vez su mirada contenía una emoción diferente, del tipo que Su-ha no era capaz de descifrar. Il-do apartó la vista y asintió.

"A ese tipo, Moo-hyun, lo he destituido hoy de su cargo en la empresa, y su cese como director se propondrá en la junta de accionistas."

En cuanto se mencionó ese nombre, la temperatura de la habitación pareció cambiar. Ram se inclinó en silencio sin pedir nada más, como si ya hubiera obtenido todo lo necesario. Entonces, el salón se quedó en calma. El frío desapareció, pero quedó un calor residual difícil de explicar. Ram miró a Su-ha. En ese cruce de miradas había palabras que no necesitaban ser dichas. Él extendió su mano y Su-ha la tomó sin dudar. Un agarre suave pero firme que hizo que Su-ha finalmente se relajara.

"Entonces, nos retiramos."

Ram habló y se dio la vuelta sin vacilar, como si solo hubiera venido a mostrar su rostro. Su-ha lo siguió, pero al sentir una mirada en su espalda, giró la cabeza involuntariamente. Kwon Il-do seguía sentado en su sitio. Al cruzar miradas, Su-ha se inclinó instintivamente para despedirse con cuidado. Il-do no dijo nada, pero su mirada parecía 'melancólica'. Detrás de ese rostro firme, se veía la expresión de alguien que observa algo que ha dejado ir.

* * *

Dentro del coche, el ruido del motor fluía suavemente y el paisaje tras la ventana pasaba en silencio. Ram, que no había hablado en un rato, preguntó con cautela:

"... ¿Realmente quieres celebrar la boda más tarde?"

Fue una pregunta repentina. Su-ha apartó la vista de la ventana y giró la cabeza. Su propio reflejo en el cristal le resultaba extraño.

"En realidad... no me importaría hacerlo con barriga, pero creo que las fotos no saldrían tan geniales."

Ante eso, la expresión de Ram se suavizó y una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Parecía pensar que la razón para posponerlo era muy propia de Su-ha.

"Si es por eso, celebrémosla después. Su-ha tiene que salir genial."

Esa frase le dio un cosquilleo en el pecho. Por fuera asintió como si nada, pero por dentro se expandió algo cálido. Su-ha se apoyó en el reposabrazos y preguntó:

"¿Puedo invitar a la gente de la universidad?"

"Sí."

Una respuesta simple, pero cargada con el matiz de 'lo que tú quieras'.

"Entonces quiero que sea jodida... digo, increíblemente lujosa."

Se le escapó la palabra. Estaba intentando cuidar su lenguaje por el bebé, pero la mala palabra salió sin querer y Su-ha se mordió los labios. Evitó la mirada de Ram y murmuró mientras fruncía los labios:

"¿Y si el bebé sale malhablado como yo?"

Pero Ram solo se reía. Parecía que cualquier cosa que dijera Su-ha le parecía bien. En ese ambiente cálido, Su-ha contempló la luz del sol tras la ventana. El deseo de que esta paz continuara se filtró en su corazón, no como un sueño lejano, sino como una esperanza real.

* * *

Un apartamento de dos habitaciones en la zona universitaria de Seúl. Era el lugar que sus padres le habían conseguido. Su-ha había vivido allí con libertad, a veces de forma inmadura. Había crecido como hijo único sin que le faltara nada, pero su familia no era inmensamente rica. No eran del tipo que podía comprar coches de lujo o ropa de marca sin mirar el precio. Aun así, creció siendo el 'hijo guapo' del barrio y siempre fue el centro de atención.

Esa vanidad lo llevó al lujo, y ese lujo a la especulación con acciones y criptomonedas. Su-ha pensaba sinceramente que no había un hijo que hubiera dado más problemas a sus padres que él. Al abrir la puerta de esa casa, la sombra de sus padres estaba allí, en el aire familiar. Dijeron que habían subido a esperarlo en cuanto recibieron la llamada de Ram. Su madre, al verlo, corrió hacia él sollozando.

"¡Su-ha...!"

Su-ha se dejó abrazar en silencio. No podía levantar la cabeza por la culpa que sentía.

"Tú... le clavaste un puñal a tus padres... ¡cómo pudiste! ¡Cómo pudiste estar vivo y no darnos ni una señal...!"

Su-ha apretó los labios ante la voz llorosa de su madre y tomó aire. Su padre estaba a un lado, con la cabeza baja. Su-ha vio tarde que se secaba los ojos con el dorso de su mano. Ram entró después al apartamento, cruzando el umbral con cuidado e inclinándose.

"Lo siento mucho, madre. Todo lo que le pasó a Su-ha es responsabilidad mía."

De repente, su madre dejó de llorar y miró a Ram.

"No, Ram. Tú no hiciste nada malo. En esa situación, incluso celebraste el funeral y estuviste a nuestro lado. Fuiste la razón por la que pudimos aguantar."

Al oír eso, Su-ha sintió dolor pero también un extraño orgullo. El pensamiento de 'he atrapado a un hombre así' cruzó su mente con arrogancia.

"... Mamá, papá. Pero, ¿a que mi hyung es realmente guapo?"

"¡Muchacho, ¿esas son formas de hablar ahora?!"

La palma de su madre aterrizó directamente en su espalda. Un sonido seco y claro resonó en la pequeña habitación.

"¡Ay!"

Cuando Su-ha se encogió, Ram se acercó al instante para protegerlo entre sus brazos y dijo con urgencia:

"¡... Suegra!"

El apelativo repentino trajo un silencio absoluto. Todos se quedaron mudos por un momento, y Su-ha aprovechó para soltar una risita.

"... Ha dicho 'suegra'."

"¡No hay nadie como Ram! ¡Endereza tu vida de una vez!"

"Ya lo sé. Mamá, ¿por qué no le llamas 'yerno Kwon' de una vez? Si dices que ya le diste el permiso."

"Ay, de verdad..."

Con esa frase, su madre se secó las lágrimas y soltó un pequeño suspiro. Su padre entró en la habitación en silencio dándoles la espalda. Solo entonces Su-ha pudo respirar de verdad. Esta casa seguía siendo cálida. Por eso se sentía más culpable, y por eso estaba más agradecido.

* * *

Llegó la noche y regresaron a la casa de Kwon Ram. En la habitación a oscuras, las cortinas se mecían suavemente con la brisa que rozaba la ventana. Kwon Ram se quedó dormido abrazando a Cha Su-ha profundamente, exhalando con pesadez. Probablemente no había podido dormir bien durante todo el tiempo que pasó buscándolo.

Su-ha se acurrucó en silencio en ese pecho y puso una mano sobre su vientre. La curvatura de su abdomen bajo era ahora una prueba de vida tan clara que resultaba innegable. Movió la punta de sus dedos lentamente siguiendo esa curva. A través de la piel, sintió una vida muy tenue pero evidente.

‘Espero que te parezcas a mí solo un poquito. No, mejor que no te parezcas en nada. Por favor... que seas igualito a él.’

Era el único deseo que Su-ha tenía en ese momento. Que este bebé naciera pareciéndose a alguien mucho mejor que él; lo deseaba de todo corazón.

A la mañana siguiente, Su-ha se sentó frente al tocador y se miró al espejo. Apoyó la barbilla en la mano y luego se pasó los dedos por el cabello mientras observaba su reflejo. Su cuerpo era, sin duda, el de un embarazado. El vientre resaltaba y su postura había cambiado. Pero extrañamente, su rostro seguía igual. No estaba hinchado y sus facciones seguían afiladas. Al retirarse el pelo, su cara en el espejo parecía brillar incluso con más claridad que antes.

‘Así... no está nada mal.’

Si ocultaba bien el vientre, el esmoquin le quedaría sin problemas. Solo entonces sus sentimientos confusos se unificaron. Había huido de Kwon Ram, se había escondido y había dudado demasiado tiempo. Ahora era el momento de dar un paso al frente. Su-ha se acercó a Ram, que preparaba el desayuno en la cocina, y le dijo sin dudar:

“Ram, celebremos la boda de inmediato.”

Al soltar esas palabras, se sintió tan aliviado que se sorprendió a sí mismo. No es que esta decisión fuera a cambiarlo todo de golpe, pero al menos ahora, Su-ha no tenía la más mínima intención de retroceder.

* * *

La facultad de Administración de Empresas se volvió loca, literalmente. Para empezar, el cerebro de todos se detuvo ante la noticia de que Kwon Ram se casaba.

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Kwon Ram. El mismo Kwon Ram. Aquel hombre que, desde que entró a la universidad, volvía loca a la gente solo con su cara. ¿El tipo que despachaba todas las confesiones con un simple “lo siento” se iba a casar? ¿Y la pareja era Cha Su-ha? ¿Aquel Cha Su-ha? Eran los dos que menos pegaban en toda la facultad. Y sin embargo, ¿pasaban del noviazgo directo al matrimonio?

Al principio, todos lo tomaron a risa. “Seguro que los rumores los genera una IA automáticamente”, decían. Pero el rumor empezó a ganar detalles realistas.

‘Dicen que la familia de Kwon Ram se oponía y por eso huyeron juntos.’

‘Pero dejando de lado la fuga, dicen que Su-ha casi muere. Hasta celebraron su funeral. ¿Cómo volvió de entre los muertos?’

‘Exacto. Dicen que al revivir, se manifestó como Omega. ¿No es de locos? ¿Acaso Su-ha no era Beta?’

‘Y por eso ahora está embarazado de Kwon Ram.’

‘Sus familias ya se dieron por vencidas y van a celebrar la boda ahora mismo.’

Las historias se propagaron como si fueran verdades absolutas. El grupo de chat de la facultad recibía 10 notificaciones por segundo.

Y llegó el día. Nadie lo creía, pero nadie quería faltar. El lugar de la boda era un hervidero. El sitio era uno de los hoteles más lujosos del país, con la elegancia tradicional de un ‘Hanok’. Los invitados se quedaron mudos al ver a Cha Su-ha caminando por el pasillo; incluso con su vientre abultado, lucía el esmoquin con una percha increíble. Y a su lado estaba Kwon Ram, el hombre que nunca había tomado la mano de nadie en todos sus años universitarios.

“... De verdad se están casando.”

En el último momento de la ceremonia, Ram se inclinó lentamente hacia Su-ha. En el instante en que sus labios se rozaron, la gente de la facultad soltó un grito ahogado. Al mismo tiempo, los flashes estallaron y los pétalos cayeron sobre ellos como una bendición. Ha Kang-ji estaba sentado en un rincón, observándolo todo en silencio con un rostro sin expresión. Hoy, a ojos de cualquiera, era el día de Kwon Ram y Cha Su-ha.

* * *

Varios meses después.

El silencio en la habitación del hospital era casi irreal. Horas antes, el lugar había sido un caos de gritos y urgencias médicas cuando el ritmo cardíaco y la presión de Su-ha cayeron drásticamente. Cha Su-ha simplemente resistió; su cuerpo estaba empapado en sudor y sus facciones pálidas reflejaban el agotamiento extremo. Kwon Ram sostenía su mano con fuerza.

Ram se había derrumbado previamente en el pasillo como un edificio en ruinas. Con los ojos inyectados en sangre, no dejaba de murmurar ruegos para que Su-ha sobreviviera.

Cuando Su-ha abrió los ojos, Ram seguía allí mismo, con marcas de lágrimas secas. Ram besó con cuidado sus labios.

“... Pensé que te perdía.”

Ram agachó la cabeza y hundió el rostro en el dorso de la mano de Su-ha, temblando de alivio. Su-ha, aunque débil, intentó bromear.

“... Está bien, Ram. No me morí. Mira, estoy vivo. ¿Acaso no sabes que soy jodidamente resistente?”

Su-ha giró la cabeza lentamente hacia la incubadora. Vio a una bebé pequeña y rosada.

“... Pero Ram, ¡se parece a ti!”

“No. Espero que se parezca a ti” —respondió Ram con una sonrisa. Tras pasar por aquel precipicio, un pequeño y tenue soplo de vida estaba llenando el espacio entre ellos.

* * *

Aquel día nació Kwon Seo, un nombre que significa ‘Amanecer’. Aunque al principio Su-ha no sabía cómo lidiar con el afecto hacia la bebé porque se parecía demasiado a Ram, pronto se encontró queriendo verla a cada momento.

Ha Kang-ji miraba a la niña e imaginaba qué cara habría tenido un hijo suyo con Su-ha.

‘Nuestro hijo sería más lindo.’

Aunque sabía que nunca lo tendría, seguía comparándolos. Se sentía un tipo sin orgullo, acudiendo a cada llamada de Su-ha para hacerle recados solo para poder verlo.

“Oye, yo fijaré el estante.”

Kang-ji sacó el destornillador eléctrico refunfuñando. Ram lo miró de reojo con desconfianza.

“Deja lo que esté inclinado. Hay que tener cuidado con el peso.”

“¿Acaso soy tonto? Solo tengo que atornillarlo para que no se caiga.”

Kang-ji odiaba a Kwon Ram. Su-ha le pedía el favor, pero Ram lo cuestionaba por todo. Parecía una suegra criticona.

“Oye, Ha Kang-ji.”

“... Qué.”

“Si no tienes planes, ¿podrías cuidar a Kwon Seo un momento? Quiero salir con Ram.”

A Kang-ji se le revolvieron las tripas; odiaba que lo usaran como niñera para sus citas, pero no podía negarse a Su-ha. Irritado por la mirada de Ram, Kang-ji apretó el destornillador con fuerza.

‘Mierda. Este tipo siempre desconfía haga lo que haga. Y eso que me están pidiendo que les cuide a la niña.’

Kang-ji quería parecer ‘alguien útil’ para Su-ha. El ruido del taladro hizo que Su-ha abriera mucho los ojos.

“Oye, que vas a atravesar la pared.”

“Si no lo fijo con fuerza, se volverá a caer.”

“Ha Kang-ji.”

Ram se acercó para interrumpir la charla. Kang-ji respondió cortante:

“Usted también vaya a prepararse para salir. Estoy trabajando.”

En ese instante, la mano de Kang-ji resbaló. El estante perdió el equilibrio de golpe. La pesada estructura metálica se desplomó y golpeó directamente el lateral de la cabeza de Kwon Ram. Ram cayó al suelo con un golpe seco.

“¡¿Ram?!”

El grito de Su-ha estalló. Kang-ji se quedó paralizado. Al ver la sangre brotar de la frente de Ram, sintió como si aquel oscuro deseo que había guardado en lo más profundo de su ser se hubiera materializado finalmente.

“¡Llama a emergencias... Ha Kang-ji, rápido...!”

Su-ha lloraba mientras abrazaba a Ram. El destornillador cayó de las manos de un Kang-ji tembloroso, mientras el sonido de la herramienta girando en el vacío era lo único que se escuchaba.

* * *

Kwon Ram recuperó el conocimiento apenas dos días después. Al recibir la noticia de que había despertado, Cha Su-ha dejó a Kwon Seo al cuidado de Ha Kang-ji y corrió de inmediato a la habitación del hospital.

Dentro de la habitación, Kwon Il-do ya estaba allí, observando a Ram. Ante el sonido de la puerta abriéndose, Ram, que estaba sentado en silencio, giró la cabeza. Al cruzar miradas con él, Su-ha se acercó rápidamente.

“¡Ram!”

Ram parpadeó varias veces, como si le costara enfocar la vista. Al verlo todavía con la cabeza vendada, las lágrimas brotaron en los ojos de Su-ha. Le tomó la mano con urgencia y preguntó:

“Ram, ¿estás bien?”

Ante esas palabras, Ram tuvo un leve espasmo en la mano. Su forma de mirarlo también era extrañamente distante. La mirada de Ram se desplazó de él hacia Kwon Il-do.

“... Quién.”

“¿No es tu esposo?” —respondió Kwon Il-do.

“... ¿Mi esposo?”

“Tu marido, Cha Su-ha.”

Ante la explicación de Il-do, Ram apretó los labios. El corazón de Su-ha comenzó a latir con ansiedad ante la extraña atmósfera que se estaba creando.

“... ¿Ram?”

Al ser llamado, Ram movió la mano que Su-ha sostenía, como si se sintiera atrapado por un extraño. Ram frunció el ceño y le preguntó a Kwon Il-do con voz baja:

“¿Me está diciendo que estoy casado?”

“Así es.”

“... ¿Desde cuándo?”

Las miradas de Kwon Il-do y Cha Su-ha se cruzaron. Lo primero que pensó Su-ha fue que algo andaba muy mal.

* * *

Salieron de la habitación y se reunieron de inmediato con el médico tratante.

“Es una lesión cerebral traumática. El impacto en el lóbulo temporal fue severo. Afortunadamente, su vida no corre peligro, pero...”

“¿Pero qué?”.

“Ha surgido un problema con su memoria.”

“... ¿Con su memoria?”

Su-ha se enderezó en el borde de la silla. Sin darse cuenta, sus palmas estaban empapadas de sudor. El médico asintió lentamente.

“Es un síntoma de amnesia. Parece ser algo temporal, pero necesitamos confirmar el alcance específico.”

“... ¿Eso significa que podría no recordarme?”

“Sí. Es muy probable.”

Al oír aquello, a Su-ha se le cortó la respiración. Un nudo sólido comenzó a subirle por el pecho. El médico continuó:

“Puede seguir visitándolo. Sin embargo... al principio es posible que lo sienta como a un extraño.”

“...”

“Es mejor adaptarse al ritmo del paciente en lugar de forzar sus recuerdos. Un estímulo demasiado fuerte podría causarle confusión. Deben observar su evolución con tiempo.”

Su-ha asintió, pero su cuerpo no le obedecía. Las puntas de sus dedos temblaban levemente y la vibración en su pecho no se calmaba ni con respiraciones profundas. Era una mezcla de tensión, miedo y un vago sentimiento de pérdida. Una emoción sin nombre lo persiguió por todo el pasillo.

Al salir del consultorio y detenerse en el corredor, cada paso hacia la habitación se sentía inusualmente lejano y ajeno. No sabía en qué punto se encontraba la memoria de Kwon Ram, pero una cosa era segura: ‘Cha Su-ha’ no estaba en ella.

Para Ram, él era ahora un desconocido, como si la palabra ‘Cha Su-ha’ hubiera sido borrada por completo de su mente. Y no había garantía de que sus recuerdos regresaran por mucho que esperara.

Su-ha, incapaz de controlar su ansiedad, volvió a morderse las uñas. Ram probablemente no recordaría el rostro de Kwon Seo, ni los momentos en que sonreía mientras sostenía a la niña. Sobre todo, Su-ha temía que él mencionara una ruptura. Si Ram decía que quería marcharse porque ya no lo amaba, ¿qué cara debería poner él?

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Mientras se perdía en sus pensamientos, la puerta se abrió. Por reflejo, levantó la vista y vio salir a Kwon Il-do. A pesar de su rostro impasible, sus pasos eran un poco más lentos de lo habitual. Si Il-do le pedía el divorcio ahora, Su-ha no tendría forma de oponerse solo.

“... Ya le he dado una explicación general.”

La voz baja de Kwon Il-do interrumpió sus reflexiones.

“... ¿Perdón?”

Ante la respuesta seca de Su-ha, Il-do bajó la mirada brevemente.

“Ram ya ha asimilado que está casado contigo y que tienen una hija.”

Su-ha contuvo el aliento. Su corazón dio un vuelco.

“Entra. Parece que quiere hablar contigo.”

Su-ha quería caminar, pero sus pies no se movían. Sentía que, tras esa puerta, él se había convertido en el pasado, mientras que Kwon Ram parecía alguien listo para empezar de cero. Su mano sobre el picaporte estaba fría por la mezcla de nervios y temor.

Al abrir la puerta, Ram, que estaba junto a la ventana, giró lentamente la cabeza. Su-ha evitó su mirada sin darse cuenta. Aunque era la persona con la que había compartido tanto tiempo, @sus ojos parecían los de alguien que lo conocía por primera vez; la mirada de un extraño que lo observaba en silencio.

“... ¿Puedo pasar?”

La voz de Su-ha sonó algo baja. Ram asintió sin decir nada. Hasta que Su-ha se sentó en la silla, ninguno de los dos pronunció palabra. No es que el silencio fuera incómodo, pero se sentía extraño. Ram habló primero:

“¿No me hablabas de manera informal antes?”

La voz de Ram era neutra. No preguntaba con duda ni sospecha, simplemente lo decía para confirmarlo consigo mismo. Su-ha parpadeó. Estaba tan tenso que sentía que se asfixiaba. Era una voz familiar, pero le hablaba con un tono que no reconocía.

“Ah, bueno... originalmente sí.”

“Entonces, háblame informalmente.”

“Ah, sí.”

En cuanto terminó de hablar, la mirada de Ram recorrió su rostro de manera un tanto insistente. Fue una mirada más larga y profunda que antes. Su-ha, tartamudeando, añadió:

“Pregúntame... pregúntame cualquier cosa que quieras saber.”

Ram asintió. Sin embargo, lo siguiente que dijo tomó a Su-ha totalmente por sorpresa.

“Dices que incluso tuvimos una hija.”

Su-ha asintió apresuradamente y sacó su teléfono.

“Sí. ¿Quieres ver una foto?”

Sus manos se movían con urgencia. Pensó que una foto de los tres sonriendo sería lo mejor; tal vez eso ayudaría a traer de vuelta sus recuerdos. Le mostró a Ram una foto familiar que había elegido con cuidado. Ram miró el teléfono en silencio.

Su-ha observó el perfil de Ram con desesperación, pero no pudo leer ninguna expresión en él. Esperaba que recordara todo con esa imagen, pero su rostro permaneció impasible.

“¿Es una niña?”

“Sí. Se llama Kwon Seo. El carácter chino significa ‘Amanecer’.”

Hubo un momento de silencio. Luego, Ram soltó con calma:

“No se parece a mí.”

En ese instante, Su-ha sintió una punzada en el pecho. Se esforzó por sonreír.

“¿Eh?”

Ram, sin apartar la vista, bajó la voz y dijo:

“Me han dicho que te casaste conmigo por dinero.”

Su-ha parpadeó, sintiendo que se quedaba sin aire.

“¿Ah? ¿Quién dijo eso?”

“Uno alto y con cara de desagradable...”

“... ¡¿Ha Kang-ji?! ¡¿Ese desgraciado estuvo aquí?!”

De repente, se le revolvieron las tripas. ¿Qué demonios le había dicho a Ram mientras él no estaba? Su-ha quería llamar a Kang-ji en ese mismo instante para insultarlo. Además, le dolía la cabeza solo de pensar si había traído a Kwon Seo al hospital.

Sin embargo, lo más urgente era el hombre que tenía delante.

“Eso... lo del dinero es un malentendido total. Yo me casé con Ram porque me gustaba.”

Mientras lo decía, sintió otra punzada de culpa. Al notar que Ram no parecía muy convencido, Su-ha añadió rápidamente:

“¿Quién se casaría y tendría un hijo solo por dinero?”

Por supuesto, al decir eso, recordó su propio pasado. Inquieto, Su-ha bajó la mirada. Sinceramente, no tenía palabras. Ram le preguntó mientras él se mordía los labios en silencio:

“¿Conseguiste todo el dinero que querías?”

El tono de Ram era tranquilo. Su-ha no se atrevía a levantar la cabeza ante esa voz.

“No... de verdad, me casé porque me gustabas. No necesito dinero.”

“¿Entonces?”

“De verdad, porque te amaba... te amaba y quería estar contigo.”

Al pronunciar esas palabras, sintió la amargura de un sentimiento que no era correspondido. ¿Qué sentido tenía tal confesión ante alguien que no recordaba nada? Se sentía como extender la mano hacia alguien que no regresa mientras uno se hunde en el agua. ‘Debí decírselo más veces cuando estábamos bien.’

Su-ha agachó la cabeza aún más. Las lágrimas amenazaban con salir. No se sentía capaz de mirar a Ram a la cara.

“... ¿Qué parte de mí exactamente?”

‘Tu cara increíblemente guapa. Tu cuerpo jodidamente sexy. Tu pene enorme. Tu asombrosa fortuna. Y tu personalidad de ángel.’

Todas las respuestas que le venían a la mente eran cosas que no podía decir en voz alta. ¿No habría una razón más elegante, literaria o emocional? Intentó exprimir su cerebro, pero solo surgían expresiones mundanas. Ante el silencio de Su-ha, Ram entrecerró los ojos.

“¿No acabas de decir que me amabas?”

“... Simplemente, me gustas porque eres tú.”

En ese ‘simplemente’ estaba contenido todo lo que no podía expresar con palabras. Hubo un silencio prolongado. Ram no dijo nada. Su-ha añadió en voz baja:

“¿Y tú? ¿Qué sientes? Al verme... ¿no sientes nada?”

No hubo respuesta.

Ese silencio fue su respuesta. Su-ha volvió a agachar la cabeza profundamente. Recordó que, antes de perder la memoria, le había preguntado a Ram por qué le gustaba. Ram había respondido con un sentimiento muy subjetivo, diciendo que le gustaba porque era ‘lindo’.

“... Así que no sientes nada.”

Sus propias palabras se le clavaron en el pecho. Recordó los días en que Ram lo amaba; toda esa calidez había desaparecido ahora. ¿Podría él volver a amarlo ‘de nuevo’?

Hasta ahora, el amor de Ram había sido mucho más grande que el suyo. Por eso, nunca imaginó que ese amor pudiera desvanecerse en un instante. No sabía cómo recuperar ese afecto. No tenía la certeza de que él fuera a regresar, y eso era lo que más le dolía.

“No es que no sienta absolutamente nada.”

“¿Entonces?”

Su-ha levantó la cabeza sin darse cuenta. Como una luz que se filtra por una pequeña rendija, esas palabras hicieron que algo en su pecho se sintiera cálido. Ram giró la cabeza lentamente. Su-ha observó su perfil mientras él miraba por la ventana. ¿Sería su imaginación?

Le pareció que el lóbulo de la oreja de Ram se había teñido de un ligero rojo. Su-ha lo observó conteniendo el aliento, buscando rastros del Ram que conocía dentro de ese rostro ahora extraño. Buscando la sombra del hombre que lo había amado por tanto tiempo.

Algo que quizás permanecía allí, aunque los recuerdos se hubieran ido.

“...”

“...”

“... Ram.”

Ante su llamado, los hombros de Ram temblaron apenas perceptiblemente.

“Sí.”

“Mírame.”

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Ram giró la cabeza con lentitud. En sus ojos, Su-ha percibió una emoción sutil e indefinible. Había una mezcla de familiaridad y extrañeza. También se dio cuenta de que, inconscientemente, Ram estaba en guardia frente a él.

Su-ha sintió que algo que había olvidado estaba a punto de surgir.

“Vámonos a casa primero. Quizás recuerdes algo cuando estemos allí.”

Ram lo pensó y finalmente asintió con lentitud. Para Su-ha, eso fue suficiente. Había temido que se negara a ir con él, pero aceptó seguirlo a casa dócilmente. Si le hubiera desagradado estar con él, habría preferido ir a la casa principal de su familia.

Solo entonces, parte de la tensión acumulada se liberó un poco.

“Ram, entonces iré preparando las cosas.”

Su-ha habló con cuidado y se levantó. Se detuvo ante la puerta para recuperar el aliento y la cerró suavemente. En cuanto la puerta se cerró, apretó los labios.

Ahora empezaba lo de verdad. Tenía que seducir a Kwon Ram una vez más. Debía lograr que este hombre, que no lo conocía de nada, volviera a enamorarse de él.

* * *

Era tarde por la noche.

Ha Kang-ji estaba en la casa de los recién casados. En cuanto Cha Su-ha lo vio, lo arrastró fuera sin decir palabra. En medio del pasillo, le propinó un golpe en la cabeza.

“¡Ay!”

“¿Quieres morir, maldito?”

“¿Qué?”

“¿Por qué fuiste a la habitación del hospital? ¿Y qué pasó con Kwon Seo?”

“Fui después de dejar a la niña. Tu madre trajo comida y le pedí que la cuidara un momento. ¡Fui porque estaba preocupado! Rayos, pensé que te había dejado viudo.”

Kang-ji frunció el ceño con aire de injusticia. Su-ha, con los ojos inyectados en ira, continuó:

“No me vengas con tonterías. ¿Por qué alguien ‘preocupado’ diría que me casé por dinero?”

“¿Acaso mentí?”

Ante esa pregunta, la boca de Su-ha se selló como si le hubieran puesto pegamento. No tenía nada que decir; no era una mentira, pues él mismo se lo había dicho a Kang-ji en el pasado.

“... Por cierto, ¿ya recibió el alta?”.

“No lo sé, maldita sea. Piérdete. No te acerques a esta casa hasta que él recupere la memoria.”

Su-ha presionó el botón del ascensor con el rostro gélido. Cuando las puertas se abrieron con un pitido, empujó a Kang-ji dentro.

“Oye, Su-ha, de verdad no fue a propósito...”

“Vete.”

No quería escuchar nada más. Tras echarlo, Su-ha soltó un largo suspiro. Había sido su error invitar a Kang-ji a menudo solo porque era cómodo dejarle a la niña.

Al entrar en la casa silenciosa, Su-ha exhaló profundamente. No había pasado nada grave, pero sentía que aquel breve encuentro le había drenado la energía. Al girarse hacia las habitaciones, vio a Kwon Ram.

Ram estaba sentado en el sofá de la sala con Kwon Seo durmiendo plácidamente en sus brazos. Sin embargo, lo que llamó la atención de Su-ha fue su expresión; emanaba un aura gélida. Su mirada fría lo atravesaba sin piedad.

Su-ha se detuvo. Algo iba mal. Hacía un momento, Ram no era cariñoso pero tampoco hostil, pero ahora lo observaba con un rostro tan frío que resultaba difícil hablar.

“... ¿Se... se durmió Kwon Seo?”

Su voz tembló por la culpa. Ram lo miró sin responder, con una mezcla de desagrado e irritación en los ojos. Su-ha no entendía por qué lo miraba así de repente, pero sintió instintivamente que algo se había roto.

“Ram, ¿pasa algo?”

Ram guardó silencio por un largo rato, aumentando la ansiedad de Su-ha, hasta que finalmente habló con lentitud:

“El hombre de hace un rato en el hospital.”

“¿Eh? ¿Kang-ji?”

“¿Por qué estaba en nuestra casa?”

Su-ha lo comprendió entonces: a Ram no le gustaba ver a un extraño en su hogar.

“Ah, es que le pedí que cuidara a Kwon Seo un momento...”

“¿Qué tipo de relación tienen?”

El tono de Ram era plano, pero sus palabras tenían un filo cortante. Su-ha tartamudeó mientras buscaba una respuesta:

“Es... solo un amigo. Lo conozco desde la secundaria.”

“Y por eso se hablan informalmente, conoce la clave de la casa y le confías a la niña.”

“Sí, es que nos conocemos hace mucho y él quiere mucho a Kwon Seo.”

Ram bajó la vista hacia la pequeña. Su-ha, sumido en la ansiedad, se mordió los labios. Sentía que la situación se volvía peligrosamente desfavorable. ¿Eran celos? Quiso albergar esa esperanza, pero no se atrevió a preguntar; para el Ram sin recuerdos, tal sentimiento no tendría sentido.

“Ese hombre... me dijo que te casaste conmigo por mi dinero.”

A Su-ha se le heló la sangre. Sintió que su corazón caía hasta sus pies.

“... ¡Eso... eso fue solo una broma! ¡Jajaja! ¡Ram, cómo puedes creerle!”

Sus palabras salieron apresuradas y sus gestos delataban su agitación. La expresión de Ram no cambió.

“¿Y tú simplemente lo aceptaste?”

“¿Qué? ¿No lo oíste? ¡Le grité muchísimo afuera!”

Su-ha rezó para que Ram no hubiera escuchado a Kang-ji preguntar si aquello era mentira. Si lo había hecho, la situación sería irreversible. Su-ha añadió con desesperación:

“De verdad, no fue por eso. No me he arrepentido ni un segundo de haberme casado contigo.”

Se hizo un silencio absoluto. Ram no dijo nada, simplemente desvió la mirada mientras sostenía a Kwon Seo. Su-ha apretó los puños, temiendo que seguir hablando sonara a mera excusa.

Justo cuando el silencio se volvía insoportable, sonó el timbre. Su-ha soltó un suspiro de alivio.

“Ah, es mi madre.”

En ese momento, Ram levantó la vista y sus ojos se encontraron de nuevo, cargados de emociones complejas.

“Le pedí que cuidara a la niña. Sabe que estás herido, pero no le dije que perdiste la memoria para que no se preocupara de más.”

Su-ha abrió la puerta y su madre entró saludando con alegría. Aunque su tono era suave, la mujer notó de inmediato la tensión en el rostro de su hijo y la extraña atmósfera en la sala.

“Su-ha, me llevaré a la niña. Descansa hoy con tu esposo.”

“Ah, sí.”

Ram saludó a su suegra con una inclinación de cabeza. Cuando la mujer se llevó a Kwon Seo, Ram sintió un extraño vacío en sus brazos y en su mirada. Tras despedirse de su madre, la casa quedó sumida en un silencio aún más profundo por la ausencia de la pequeña.

Ram estaba sentado en el sofá con las manos entrelazadas sobre las rodillas. Aunque permanecía callado, Su-ha notó que su mirada flaqueaba. Era consciente de su presencia.

“Ram.”

“... Sí.”

“Si estás cansado, ¿quieres ir a la habitación a descansar?”

Ram asintió con una expresión sutil y se dirigió al dormitorio principal. Su-ha lo siguió. Cuando entró y cerró la puerta tras de sí, las pupilas de Ram se dilataron por la sorpresa. Aunque intentaba mantener su máscara de indiferencia, sus ojos temblaban de confusión.

Su-ha estaba dispuesto a salir si Ram lo echaba, pero este solo permaneció de pie con los puños cerrados. Al verlo así, Su-ha se dio cuenta de algo: el Ram actual le recordaba a los días en que empezaron a conocerse. Aquel hombre torpe para expresar sus sentimientos, siempre a la defensiva, que se sentía atraído pero intentaba alejarse.

Su-ha sonrió para sus adentros. Conocía esa expresión. En el pasado, en casa de Ram, él se había tumbado en su cama con descaro y Ram se había quedado allí parado, igual de confundido.

Su-ha caminó lentamente hacia él.

“Ram, ahora mismo no recuerdas nada, así que he estado pensando...”

“...”

“¿Qué tal si volvemos a hacer lo que hacíamos siempre?”

Ram entrecerró los ojos con desconfianza.

“... ¿Y qué es eso?”

Su voz era baja y tensa. Su-ha sonrió inclinando la cabeza.

“¿Qué crees que hace un matrimonio todos los días?”

El significado de aquellas palabras cambió la temperatura de la habitación al instante. Ram contuvo el aliento y retrocedió un paso, pero Su-ha se acercó dos más. Cuando Ram volvió a retroceder, sus rodillas chocaron con el borde de la cama y terminó sentado sobre ella. Sus hombros temblaron levemente y sus orejas se tiñeron de rojo.

“... ¿Qué estás intentando hacer?”.

“Si no lo recuerdas... yo te lo enseñaré.”

Su-ha se arrodilló lentamente ante él. Ram intentó detenerlo sujetándolo por los hombros, pero Su-ha fue más rápido. Puso su mano sobre la cremallera del pantalón de Ram y lo miró:

“¿Desde cuándo la tienes erguida?”

En ese momento, supo que Ram se sentía atraído por él. Aunque la mente olvide, el cuerpo recuerda. Ram se quedó paralizado, con la respiración entrecortada.

“Ah...”

“¿Por qué me hablas con tanta frialdad si la tienes así?”

Su-ha bajó la cremallera y liberó el miembro de Ram. Ram apretó los hombros de Su-ha, pero no lo apartó; simplemente parecía no saber qué hacer.

‘Se siente como si estuviera quitándole la virginidad por segunda vez’

Cuando la lengua de Su-ha rozó la punta, Ram se encogió.

“¡D-detente!”

“¿Por qué? Si esto te gusta.”

Su-ha comenzó a lamerlo y succionarlo con destreza. Ram hundía los dedos en sus hombros mientras su cuerpo reaccionaba involuntariamente a la estimulación. Tras un momento, Su-ha se detuvo y lo miró.

“¿Qué tal? ¿Recuerdas algo?”

Ram solo pudo jadear. Su rostro estaba encendido y su confusión era evidente. No respondió, pero su expresión pedía más. Era natural; Ram siempre necesitaba llegar al clímax varias veces para quedar satisfecho. Su-ha acarició su muslo y Ram soltó un pequeño gemido.

“¿Quizás recuerdes más si seguimos?”

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Ram bajó la cabeza, con las orejas rojas como manzanas. Parecía un adolescente descubriendo el sexo por primera vez, totalmente sumiso después de haber sido tan cortante. Su-ha comprendió que aquellos celos hacia Kang-ji habían sido reales, incluso sin recuerdos.

“Ram, dime la verdad antes de seguir. ¿Qué piensas de mí como tu esposo? ¿Te gusté cuando me viste por primera vez?”

Tras un largo silencio, Ram levantó la cabeza.

“... No podía creerlo.”

Su voz era apenas un susurro cargado de vergüenza.

“No podía creerlo... Que una persona tan linda y hermosa... fuera mi esposo y que incluso tuviéramos un hijo. Parecía un sueño, no podía creerlo...”

Su-ha se quedó sin palabras. Aquella confesión, la que tanto había deseado escuchar, venía de un hombre que no lo recordaba. Se sintió conmovido y feliz al mismo tiempo. Tomó el rostro de Ram entre sus manos; la calidez de su piel confirmó que, a pesar de la amnesia, aquel era el hombre al que amaba.

“... Sigue pareciendo un sueño” —susurró Ram—. “Incluso si es un sueño... quiero seguir soñando.”

Ram acarició la mejilla de Su-ha con una lentitud casi temerosa, como si temiera que fuera a desvanecerse.

“Comprueba si es un sueño o no.”

Su-ha lo besó. Fue un contacto suave, pero suficiente para que la respiración de Ram se volviera errática. Se abrazaron con fuerza. No era memoria, era instinto. El cuerpo recordaba la compatibilidad entre ambos.

Ram, actuando con la torpeza de un principiante, dejó que Su-ha tomara la iniciativa. Su-ha se situó sobre él y comenzó a descender lentamente. El tamaño de Ram siempre era un desafío.

“¡Ah...!”

Aunque Su-ha era quien guiaba, Ram apretaba las sábanas con fuerza mientras sentía cómo se unían. Cuando finalmente estuvieron conectados por completo, el sudor perlaba la frente de Su-ha. De pronto, Ram lo giró, cambiando la posición en un instante.

“Lo siento.”

Y comenzó una embestida feroz y unilateral. Ram se movía con una urgencia que Su-ha no recordaba; era como un hombre diferente, clavándose profundamente en él. Su-ha se arqueó, soltando gemidos incontrolables ante el placer abrumador.

“¡Ah, ah...!”

Ram lo abrazaba con fuerza mientras se movía con rapidez, haciendo que los cuerpos chocaran con un sonido húmedo que llenaba la habitación. Su-ha sentía que perdía el conocimiento por momentos. Tras un largo tiempo de abstinencia tras el parto, la intensidad de Ram lo hacía delirar.

“¡Ahí! ¡Ahí!”

Ram, como un joven que acaba de descubrir el placer, se aferraba a él.

“Es... demasiado bueno...”.

Finalmente, ambos llegaron al clímax. Ram se desplomó sobre el pecho de Su-ha, jadeando, mientras Su-ha le acariciaba la espalda con una sonrisa de alivio. Pero entonces...

“¡Ah, ugh!”

Ram se sujetó las sienes de repente con un gemido de dolor.

“¡¿Ram?! ¡¿Qué pasa?!”

A Su-ha se le encogió el corazón. Temió que el sexo hubiera sido demasiado fuerte para un paciente en recuperación.

“¿Estás bien? ¿Te duele la cabeza? ¡Ram!”

Ram permaneció con la cabeza baja y luego abrió los ojos lentamente. Miró fijamente hacia arriba y luego se giró hacia Su-ha. Su mirada era distinta.

“... No lo hicimos.”

“¿Eh?”

“No usamos protección.”

Su-ha lo miró estupefacto y luego se tapó la boca.

“¿R-Ram? ¿Recuperaste la memoria? ¿Ahora mismo? ¿De verdad?”

Ram asintió con dificultad, pero luego cerró los ojos y se frotó la frente con aire de culpa.

“... Estábamos usando protección porque Su-ha... lo pasó muy mal la última vez...”

Su-ha tardó un segundo en procesar la situación y luego soltó una carcajada.

“¿Ah, entonces recuperaste el sentido porque temes que me quede embarazado de nuevo?”

“... Lo siento.”

Ram se mordió el labio, dándose cuenta de lo que acababa de hacer. Su-ha, encontrándolo adorable, lo besó en ambas mejillas.

“Eres la única persona en el mundo que recuperaría la memoria en medio del sexo.”

“...”

“De verdad pensé que te perdía.”

La voz de Su-ha se quebró y sus ojos se humedecieron al recordar el miedo a perderlo.

“Gracias por recordarme de nuevo.”

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“Su-ha...”

Ram lo abrazó con fuerza. Aquel breve tiempo sin él había sido un vacío que no quería volver a experimentar.

“Te asusté mucho, ¿verdad?”

Su-ha asintió y luego añadió con una sonrisa traviesa:

“Pero el Ram sin recuerdos era bastante lindo. Me recordó a los viejos tiempos cuando te hacías el difícil.”

Ram arqueó una ceja.

“... ¿Lindo?”

“¿Estás celoso de ti mismo?”

“Sí. No me gusta.”

Ram lo abrazó con más fuerza de forma posesiva. Su-ha rió rodeando su cuello.

“Está bien. Yo... amo más al Ram que me recuerda.”

Se besaron de nuevo, un beso suave, pausado y profundo que parecía envolverlos como una manta. Tras un rato, Su-ha susurró:

“Si viene un segundo... simplemente tengámoslo. Esto ha sido como una señal del destino.”

“Mmh...”

“¿Estás preocupado?”

“Sí.”

“Estaré bien. Soy muy resistente. Además, Kwon Seo se sentirá sola si es hija única. Ya que estamos en esto, ¿lo hacemos una vez más?”

Ram rió en silencio y besó la mejilla de Su-ha con ternura. Aquel beso se sintió como el punto final de una larga historia y, al mismo tiempo, como la primera línea de una nueva página.

El amor de Ram y Su-ha había vuelto a su lugar, y esta vez, no permitirían que se perdiera nunca más. Afuera, el amanecer comenzaba a despuntar lentamente, disipando la oscuridad con una luz tenue, igual que el ‘Amanecer’ que imaginaron al nombrar a su hija.

Fue un comienzo cálido y silencioso que lo envolvió todo.

<Fin de la Historia Extra>