Capitulo 3. Still salty air 01
01
Gi-hyun miró en silencio por la ventana del
coche. El camino rural estaba sumido en la soledad y la oscuridad, con apenas
unas pocas farolas encendidas. Al ser verano, era de agradecer que, a pesar de
ser casi las nueve de la noche, aún se distinguieran vagamente los alrededores.
Apoyando el codo en el marco de la ventana y
sosteniendo su barbilla, Gi-hyun observó el GPS que marcaba una línea recta sin
decir palabra, hasta que finalmente habló.
“Simplemente hagámoslo en casa, ¿para qué
molestarse?”
“…….”
Se refería a por qué cambiar de lugar, pero Jo
Yeon-oh no respondió. Yeon-oh había aceptado la propuesta de acostarse juntos,
y Gi-hyun solo quería terminar con esto lo antes posible. Yeon-oh lo miró
fijamente antes de hablar.
-……‘Aquí no se puede.’
Jo Yeon-oh no lo recordaba, pero para Gi-hyun
esta no era la primera vez que tenían relaciones. Por eso no entendía la
insistencia de Yeon-oh en buscar otro lugar, aunque no lo detuvo.
Solo había una razón por la que So Gi-hyun se
acostaba con Jo Yeon-oh: hacerle aceptar el final. Pensó que solo dejando que
las cosas fluyeran a gusto de Yeon-oh, este lograría quedarse sin
remordimientos.
Por eso, se levantó sin rechistar cuando
Yeon-oh insistió en ir al hotel más cercano. Yeon-oh lo miró fijamente y empezó
a hacer la maleta de Gi-hyun. Tampoco lo detuvo mientras guardaba ropa interior
y otras pertenencias.
El hotel más cercano resultó ser uno de cuatro
estrellas en la ciudad de Mokpo. Parecía ser un hotel con vistas al mar, cerca
de la zona industrial. Gi-hyun no comprendía la necesidad de ir tan lejos, pero
siguió en silencio a Yeon-oh, quien salió primero de casa cargando el equipaje.
El hotel estaba tranquilo al llegar. Quizás
por ser un destino familiar, el vestíbulo estaba en calma a pesar de no ser ni
las diez de la noche. Gi-hyun se quedó mirando distraídamente las vetas del
mármol que decoraba las paredes, de espaldas a Yeon-oh mientras este hacía el
registro.
“Sube tú primero.”
Yeon-oh apareció de repente detrás de él y le
tendió la tarjeta de la habitación.
“¿Vas a fumar?”
Al tomar la tarjeta, Yeon-oh apretó de pronto
sus dedos sobre ella, como si se resistiera a soltarla, y arqueó una ceja.
“¿Crees que me pondría a fumar al lado de un
gestante? Lo dejé hace siglos, no digas tonterías.”
Ahora que lo pensaba, no lo había visto fumar
desde que bajó al pueblo. Bueno, quizá una vez. El día que Yeon-oh bajó de
imprevisto, Gi-hyun creyó percibir un rastro tenue de tabaco en el hospital
donde lo ingresaron. Pero fue solo ese día; después de eso, no volvió a olerlo ni
a verlo fumar.
Jo Yeon-oh chasqueó la lengua mientras miraba
a Gi-hyun, que se había quedado absorto en sus recuerdos, y se dio la vuelta
hacia la salida. Gi-hyun también subió al ascensor que acababa de llegar a la
planta baja. Al ver que no había un sistema de seguridad que requiriera la
tarjeta para marcar el piso, dedujo que el hotel era algo antiguo. Recordó
brevemente los viajes familiares cuando su madre aún vivía y pulsó el número de
la planta indicado en la tarjeta.
Siendo verano y un lugar turístico, le
sorprendió que hubieran conseguido habitación tan rápido, y más una que decía
“Suite”. Bueno, era de esperar que ese señorito no se quedara en una habitación
estándar. Sintiendo un ligero cansancio, entró y se dirigió directo al baño.
Se quedó mirando la bañera, pero negó con la
cabeza y abrió el grifo de la ducha. Al terminar, se dio cuenta de que lo único
que tenía para ponerse era el albornoz. No sabía qué había guardado Yeon-oh en
la maleta, pero lo poco que trajeron se había quedado en el coche.
Finalmente, secándose el pelo con una toalla,
abrió el armario y se puso el albornoz que había allí. Justo cuando apretaba el
cinturón en su cintura, se oyó un pitido y alguien entró. Gi-hyun lo miró. Bajo
la luz del sensor de la entrada, Jo Yeon-oh estaba de pie con una bolsa de
papel de una farmacia, mirándolo fijamente.
“¿Qué compraste?”
Preguntó con curiosidad por saber a dónde
había ido a esas horas. Sin decir nada, Yeon-oh pasó de largo, dejó la bolsa
sobre la mesa y colocó la maleta al lado. Luego, tiró del cuello de su camiseta
para abanicarse. Gi-hyun le sugirió que bajara la temperatura del aire
acondicionado si tenía calor, pero volvió a obtener silencio como respuesta. Se
preguntó qué le pasaba, pero Yeon-oh entró directamente al baño.
Gi-hyun dejó la toalla de cualquier manera
sobre la mesa y se fue a acostar al dormitorio. Estaba exhausto sin haber hecho
nada. Escuchó el eco del agua cayendo en el baño, parpadeó un par de veces y
cerró los ojos.
No parecieron pasar ni unos segundos cuando
sintió algo húmedo en su tobillo y abrió los ojos sobresaltado. Una de sus
piernas había sido levantada.
Jo Yeon-oh estaba de pie junto a la cama,
acariciando lentamente con el pulgar el tobillo de Gi-hyun. Ante el contacto
pausado sobre el hueso de su tobillo, Gi-hyun se incorporó por instinto,
haciendo que la parte delantera del albornoz se abriera. Pensó que el interior
podría quedar expuesto. Justo cuando estiró la mano para cubrirse el muslo...
“No te tapes, déjalo así.”
“…… ¿Qué?”
Gi-hyun no entendió y volvió a preguntar. Pero
Jo Yeon-oh siguió masajeando su tobillo con firmeza, usando sus dos manos para
presionar el tendón de Aquiles con los pulgares.
“Ah……”
Últimamente sentía que los pies se le
hinchaban constantemente, y el masaje le resultó tan aliviador que se le escapó
un gemido sin querer. Miró de reojo a Yeon-oh con expresión avergonzada. Él, al
igual que Gi-hyun antes, tenía una toalla sobre la cabeza y el flequillo mojado
le caía sobre la frente.
Era una imagen que veía a menudo viviendo
juntos. Sin embargo, ver una gota de agua resbalar por la punta de su nariz
hasta caer al suelo le provocó a Gi-hyun una sensación extraña.
El albornoz de Yeon-oh estaba peligrosamente
suelto. La tenue luz de la habitación no iluminaba su cuerpo por completo, pero
resaltaba las curvas de sus músculos pectorales. Gi-hyun se mordió el libio al
ver otra gota caer directamente sobre el pecho de Yeon-oh. Sintió la garganta
seca.
“Sueltame... primero.”
Pidió que le soltara el tobillo, pero Jo
Yeon-oh, que nunca escuchaba sus peticiones, siguió sujetándolo y ahora
masajeaba su pantorrilla con insistencia.
“Te dije que no lo hicieras.”
“Para esto vinimos aquí, ¿no? Tanto tú como
yo.”
Respondió con una voz densa y profunda.
Gi-hyun guardó silencio; no le faltaba razón.
Mientras tanto, Yeon-oh seguía masajeando
suavemente su pierna. El contacto sobre la pantorrilla ligeramente hinchada era
tan placentero que Gi-hyun tuvo que esforzarse por no gemir de nuevo.
Sin embargo, había algo extraño en todo esto
para considerarlo una señal sexual. El tobillo que Yeon-oh sostenía era el que
Gi-hyun tenía lesionado, y su tacto era tan suave y considerado que parecía más
un cuidado de enfermería que un contacto erótico. Se sintió desinflado al
pensar que, al final, solo podía tocarlo de esta manera.
“Si vas a darme un masaje, podríamos haberlo
hecho en casa.”
“Claro, cariño. Si estás impaciente, solo
dilo.”
Ante la inesperada respuesta, Jo Yeon-oh
apretó con fuerza el tobillo que sostenía y lo tiró hacia sí.
“¡Ah! ¿Qué haces?”
Debido al tirón, el albornoz de Gi-hyun se
subió hasta la parte superior del muslo. Cuando intentó bajárselo, Yeon-oh
soltó su tobillo y lanzó la toalla de su cabeza al suelo.
Al soltarlo tan de repente, la pierna de
Gi-hyun golpeó el colchón, haciendo que los muelles emitieran un leve sonido
metálico.
Antes de que pudiera recuperarse del impacto,
alguien hincó la rodilla entre sus piernas.
“Oye, espera……”
“Fui a comprar condones. No había de mi
talla.”
Gi-hyun parpadeó un par de veces sin procesar
bien las palabras antes de preguntar:
“…… ¿Eso es necesario?”
Ante su pregunta, Jo Yeon-oh frunció el rostro
con furia. Murmuró un insulto bastante crudo y estalló contra él.
“¿Qué tienes en la cabeza? ¿Un tipo con
estudios como tú no sabe que hay que usar protección?”
Protección es para evitar el embarazo, pero yo
ya estoy embarazado, así que no debería importar, pensó Gi-hyun. Además, en el pasado, Gi-hyun
nunca tuvo la oportunidad de usar condón con Jo Yeon-oh. Al principio se
preocupaba por ello, pero luego se dio por vencido; sabía que Jo Yeon-oh,
cuando perdía la razón, no escucharía razones sobre anticonceptivos.
Como no podía explicarle todos esos detalles
internos, Gi-hyun se limitó a mirar desde abajo a Jo Yeon-oh, que estaba entre
sus piernas. Este suspiró profundamente, se cubrió la cara con las manos y
volvió a maldecir entre dientes.
“…… ¿Con qué clase de bastardo te metiste para
que……?”
Fuiste tú, pensó Gi-hyun con rostro indiferente mientras observaba el
papel tapiz del techo. Un patrón de color marfil lo devolvía a la realidad.q
En ese momento, el borde del colchón se hundió
y Jo Yeon-oh se bajó de la cama.
“No puedo seguir así. Beberé una copa y……”
“¿Si bebes no se te bajará?”
Fue un murmullo instintivo. Tanto en el
ejército como en el hospital, cuando se juntaban dos o tres hombres, las bromas
verdes eran el pan de cada día, y el tema de la disfunción eréctil por alcohol
era recurrente. Gi-hyun nunca participaba en esas charlas y nunca se le ocurrió
intentar nada después de beber, así que simplemente tenía curiosidad.
Pero parece que eso tocó alguna fibra sensible
en Yeon-oh.
“…… ¿Ese tipo bebió y se acostó contigo?”
“¿Qué?”
Sin saber a qué “tipo” se refería, Gi-hyun
tuvo la impresión de que Jo Yeon-oh estaba bastante obsesionado con su supuesta
pareja. Sabía que se perdía cuando se trataba de asuntos de sus amigos, pero la
forma en que lo miraba —como si observara el interior de un caldero de hierro
hirviendo con algo viscoso— era otra cuestión.
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“¿Por qué preguntas eso? Con esa persona... ya
te dije que ahora somos como extraños.”
En realidad, nosotros ahora también somos como
extraños, pensó Gi-hyun
mientras intentaba cerrar los faldones de su albornoz, pero Yeon-oh le atrapó
la muñeca.
“Gi-hyun, te dije que lo dejaras así. Total,
te lo vas a quitar.”
“¿Eh……?”
“¿O es que prefieres hacerlo con la ropa
puesta?”
Yeon-oh volvió a entrar entre sus piernas con
una rodilla apoyada y desató el cordón de su propio albornoz. Gi-hyun solo pudo
mirar estupefacto cómo la prenda resbalaba por sus hombros, dejando al
descubierto su pecho. El cordón suelto se enganchó por un momento sobre la base
de su erección antes de deslizarse con un suave siseo.
“Tú……”
Gi-hyun entreabrió la boca, sorprendido. No
esperaba que él fuera capaz de tener una erección estando totalmente sobrio y
frente a él.
“…… Deja de mirar lo ajeno y dime qué es lo
que prefieres.”
Jo Yeon-oh bajó la palma de su mano para
cubrirse y bloquear la mirada de Gi-hyun. Gi-hyun se quedó atónito. No es que
se ocultara mucho; de hecho, la parte que asomaba por fuera de su mano
palpitaba con fuerza. Gi-hyun observó embobado cómo el glande, de un rojo
intenso como una manzana inmadura, se engrosaba. Como si sintiera su mirada,
aquello dio un respingo. Yeon-oh estiró el brazo y le tapó los ojos a Gi-hyun.
“Te dije que no miraras. Resultas ser bastante
pervertido.”
Ante tal comentario, a Gi-hyun se le escapó
una risa irónica. Justo cuando iba a apartar la mano de Yeon-oh con un suspiro,
este se adelantó y desató el cinturón del albornoz de Gi-hyun.
“…….”
Gi-hyun contuvo el aliento sin darse cuenta.
Con los ojos cubiertos, la sensación de la tela deslizándose por sus hombros,
la parte superior de sus brazos, sus abdominales y la cara interna de sus
muslos era vívida. Sintió un respingo en la entrepierna.
“…… Tú también estás así.”
Dijo Yeon-oh en tono de reproche. Gi-hyun se
estremeció cuando algo golpeó repentinamente su pene. La tensión en su bajo
vientre era tal que podía sentir las venas hincharse en la zona.
“¿Por qué está tan liso?”
Justo entonces, Jo Yeon-oh acarició el abdomen
de Gi-hyun con un tono de admiración. Gi-hyun, abochornado, apartó la mano de
Yeon-oh que cubría sus ojos y frunció el ceño. El toque de sus pulgares era
persistente y lascivo.
“…… ¿Te depilaste?”
Su voz, grabada en un tono bajo, parecía
escarbar en algún lugar profundo. Gi-hyun soltó un quejido involuntario y negó
con la cabeza.
“Es lo que pasa desde que cambió mi tipo. Yo
tampoco sabía que sería así.”
Soltó aquello a modo de autojustificación.
Incluso para él, ver que el vello púbico que se había ido raleando había
desaparecido por completo resultaba una escena patética.
En el ejército, como se compartían las duchas,
a veces se burlaban cruelmente de quienes tenían poco vello. Siempre pensó que
no era motivo de burla, ya que no era algo intencional sino congénito, pero al
verse en esa situación, la vergüenza era real. Quería recalcar que no lo había
afeitado a propósito, cuando de pronto algo cayó pesadamente sobre su muslo.
“¿Qué……?”
Instintivamente bajó la mirada hacia su muslo
para ver qué era. Allí, como si hubiera resbalado una gota de agua, reposaba
una gota de líquido transparente. En el momento en que levantó la cabeza para
ver de dónde venía, sus ojos se encontraron con el pene de Yeon-oh, que
acumulaba fluido en el meato como si estuviera salivando.
“Mierda……”
Jo Yeon-oh masticó un insulto. Con el cuello
tan rojo que el color se extendía hasta el pecho, se frotó la cara con
brusquedad. Acto seguido, se quitó el albornoz por completo y lo usó para
limpiar lo que había manchado el muslo de Gi-hyun. Este preguntó por si acaso:
“¿Tú…… estás en celo?”
Si no era el rut, no entendía por qué
su erección era tan intensa como para gotear preseminal de esa manera. Pensó
que Yeon-oh ni siquiera sería capaz de tener una erección al verlo desnudo y
que se rendiría pronto, pero ¿qué era lo que lo excitaba tanto? A pesar de la duda
de Gi-hyun, el rostro encendido de Yeon-oh no cambió.
Él no respondió; en su lugar, agarró los
brazos de Gi-hyun, le quitó el albornoz y escudriñó lo que había debajo. Esa
actitud de maleante que levanta la ropa para espiar la ropa interior hizo que
Gi-hyun sintiera una oleada de humillación. Intentó bajar los brazos, pero
Yeon-oh los mantenía sujetos hacia arriba con una fuerza abrumadora.
“Aquí también está liso……”
Dijo mientras extendía su otra mano para
acariciar profundamente desde la axila hasta la línea del pecho. Gi-hyun se
encogió por la sorpresa, pero la palma de Yeon-oh le impidió moverse mientras
descendía, rozando sus pezones que ya estaban erectos. La sensación del roce en
la punta de sus pezones calientes fue extraña. Sintiendo que toda la sangre de
su cuerpo se concentraba en un solo punto, Gi-hyun trató de detenerlo.
“Oye, espera……”
Sin embargo, a pesar de sus protestas, Yeon-oh
seguía acariciando distintas partes del cuerpo de Gi-hyun con la mirada
perdida. Sus orejas y su nuca estaban teñidas de un rojo irregular, y sus
manos, que recorrían el pecho y el abdomen de Gi-hyun, temblaban ligeramente.
¿No debería ser él quien estuviera nervioso? O tal vez estaba ocultando su asco
hacia su cuerpo. Finalmente, Gi-hyun dijo con un leve suspiro:
“No tienes que forzarte. Si no quieres verme
de frente, simplemente por detrás……”
Justo cuando Gi-hyun intentó apartar la mano
de Yeon-oh para darse la vuelta, Jo Yeon-oh chasqueó la lengua y presionó su
bajo vientre. su pene erecto y palpitante golpeó suavemente el dorso de la mano
de Yeon-oh con un sonido sordo.
“Ah……”
“…….”
Un gemido que no pudo reprimir escapó de sus
labios. Gi-hyun, sorprendido por su propia reacción, se cubrió la boca y miró a
Yeon-oh por instinto. La gruesa nuez de Adán del otro se movió lentamente de
arriba abajo. Parecía querer decir algo, pero simplemente se levantó de la cama
y salió de la habitación.
Gi-hyun se incorporó apoyándose en los codos,
preguntándose qué pasaba, cuando regresó con una pequeña caja de cartón en la
mano. Eran los condones que había comprado antes.
Gi-hyun se sintió aliviado. Por fin, parecía
que los preliminares vergonzosos habían terminado y solo quedaba la inserción.
Ya se sentía bastante humillado por la humedad que notaba ahí abajo. Además, le
preocupaba que la habitación se estuviera llenando de un aroma dulzón.
Esos eran los momentos en los que se sentía
más extraño tras haberse presentado como Omega. Ser descubierto por completo
por el otro era desagradable, así que deseaba que, tras la penetración, Yeon-oh
se diera cuenta de que todo lo que estaba haciendo con él no tenía sentido.
Pero lo que salió de la boca de Yeon-oh fue inesperado.
“¿Con ese bastardo lo hacías principalmente
por detrás?”
Gi-hyun tardó en responder al no entender la
pregunta. Jo Yeon-oh no esperó, lanzó la caja de condones a un lado y se subió
prácticamente encima de él, hincando la rodilla en la cama.
Gi-hyun estaba inquieto porque sus nalgas,
bañadas en lubricación natural, quedaban cerca de la rodilla de Yeon-oh. Sentía
que estaba exponiendo su parte más íntima; quiso cerrar las piernas, pero al
ser físicamente imposible, intentó cubrirlas con el albornoz que tenía debajo.
“Eso ya no lo vas a usar.”
Soltó Jo Yeon-oh con una sonrisa burlona y,
acto seguido, enterró la cabeza entre las piernas de Gi-hyun.
“¡¿Qué estás—?!”
Antes de que el sorprendido Gi-hyun pudiera
mover la cintura, Yeon-oh presionó su pelvis hacia abajo. Gracias a eso, el
pene erecto rozó directamente la mejilla de Yeon-oh.
“¡Ah……!”
El gemido escapó ante el contacto repentino.
Gi-hyun extendió las manos para empujar la cabeza de Yeon-oh, pero su pene fue
devorado primero.
“¡Ah, ugh—!”
Un sonido húmedo de succión resonó en la
habitación. Gi-hyun jadeó y echó la cabeza hacia atrás. El placer que subía
desde su pene, succionado por esa cavidad húmeda y blanda, lo dejó inmovilizado
como un pez ensartado en un arpón.
La sensación de la lengua ligeramente áspera
recorriendo su pene mientras la mucosa empapada envolvía el glande era
violenta. Aunque su única experiencia previa era con el propio Jo Yeon-oh, esto
era distinto; de alguna manera, resultaba un impacto nuevo.
Pensó que Yeon-oh sentiría asco por su pene,
especialmente estando erecto, pero en lugar de eso lo estaba succionando. No
sabía si lo que lo excitaba era el hecho de hacerlo o el contacto sexual de esa
lengua pegada a él.
Involuntariamente, Gi-hyun apretó la cabeza de
Yeon-oh con los músculos internos de sus muslos. Mientras succionaba con su
lengua viscosa, Yeon-oh sujetó las rodillas de Gi-hyun y las abrió más hacia
los lados como si le faltara el aire.
“…… Ah, ah—.”
Al escuchar el sonido constante de las
succiones, Gi-hyun no pudo aguantar más y empujó la cintura por instinto. Era
un movimiento para penetrar en esa boca. Pudo sentir cómo su glande golpeaba el
fondo de esa garganta estrecha, blanda pero firme. Jo Yeon-oh tuvo una pequeña
arcada y miró a Gi-hyun con los ojos enrojecidos.
“…… ¡Ugh—!”
Y, de manera absurda, en cuanto cruzó la
mirada con Yeon-oh, los abdominales de Gi-hyun sufrieron un espasmo y tuvo que
eyacular. Sintió como si el semen fuera exprimido. Estallaron luces ante sus
ojos y no supo si los tenía abiertos o cerrados. Solo temblaba. Con un sonido
de fricción húmeda en esa cavidad estrecha, Yeon-oh levantó la cabeza y sacó de
su boca el pene ya medio flácido.
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“…… ¿Qué? ¿Cuándo te corriste? No sentí el
sabor.”
Su voz, algo ronca como si se hubiera raspado
la garganta, se pegó a su oído como si lo estuviera lamiendo. Gi-hyun, a pesar
de haber llegado al clímax, no podía deshacerse de la sensación y tuvo que cubrirse
la cara con las manos mientras su cintura seguía temblando. Notó las feromonas
densas en el aire.
De pronto, incapaz de creer lo que acababa de
escuchar, le preguntó a Yeon-oh, quien se limpiaba la boca con el albornoz:
“¿Tú…… te lo tragaste todo?”
“Si te corres dentro de mi garganta, ¿qué
quieres que haga? Te viniste tan al fondo que es difícil incluso escupirlo.”
Lo dijo con desdén, pero su mirada fija en lo
de Gi-hyun era obsesiva. Desde el momento en que Gi-hyun se quitó el albornoz,
Jo Yeon-oh no había dejado de recorrer cada centrimetro de su cuerpo. Esa
mirada fija era casi insoportable.
Gi-hyun, a pesar de estar desnudo, sentía que
lo estaban desnudando aún más. Quiso cerrar las piernas o al menos ocultar su
pene empapado en saliva, pero no era fácil con el otro presionando sus
rodillas.
No entendía por qué lo miraba con tanta
insistencia. Le resultaba extraño que Yeon-oh no pareciera sentir asco. Pensó
que tendría rechazo al ver su cuerpo o que no podría excitarse, pero mientras
le practicaba sexo oral, el pene de Yeon-oh seguía goteando preseminal desde la
punta.
Gi-hyun suspiró. ¿Será que, al haberme
convertido en Omega, ahora le parezco bien? Pero inmediatamente después, un
dolor punzante atravesó su pecho. Le resultaba cómico y desolador que todavía
le quedara corazón para doler por culpa de Jo Yeon-oh. Justo cuando soltó una
risita amarga...
“Tú……”
Jo Yeon-oh se quedó rígido mirándolo. Gi-hyun
levantó la cabeza extrañado y vio que el otro tenía los ojos encendidos. Si
antes su mirada estaba perdida, ahora parecía estar furioso. Justo cuando iba a
preguntar qué pasaba...
“Que solo sonrías en momentos como este……”
Jo Yeon-oh murmuró en voz baja. Gi-hyun lo
miró fijamente, sin entender sus palabras. No comprendía por qué estaba tan
obsesionado con su risa.
Ahora que lo pensaba, Jo Yeon-oh siempre había
tenido esa fijación con su sonrisa.
Pero no quería lidiar con esa obsesión en una
situación como esta. Gi-hyun suspiró y dijo:
“¿Lo vas a hacer o no?”
“…….”
Jo Yeon-oh no respondió y siguió mirándolo con
ojos llenos de una emoción extrema, pero a Gi-hyun ya no le importaba mucho lo
que estuviera pensando. ¿Se notaría esa desconexión? Yeon-oh extendió el brazo
y volvió a cubrir los ojos de Gi-hyun.
“¿Qué pasa? ¿Por qué?”
“…….”
Ante la falta de respuesta, Gi-hyun se quedó
desconcertado, hasta que sintió algo sobre sus labios. Parpadeó sorprendido.
Podía sentir sus pestañas rozando la palma de la mano de Yeon-oh.
Algo se abrió paso entre sus labios. Algo
húmedo, caliente y resbaladizo. Gi-hyun no pudo hacer más que escuchar el
latido atronador de su corazón en sus oídos. Jamás pensó que Jo Yeon-oh sería
capaz de besarlo. Estaba tan confundido que olvidó cómo respirar, hasta el
punto de sentir que le faltaba el aire.
Gi-hyun empujó el pecho de Yeon-oh. Este
apartó la mano que cubría sus ojos y preguntó:
“¿Por qué, por qué……”
“Me falta... el aire……”
Como sus labios no se habían separado del
todo, sentía cosquillas cada vez que hablaba. Gi-hyun sentía que el calor le
subía por el cuello y quiso apartar a Yeon-oh, pero el otro volvió a juntar sus
labios. Un suave sonido de satisfacción escapó del contacto.
“Mm, mmm……”
Como Yeon-oh estaba encima de Gi-hyun, sus
penes se rozaron. Gi-hyun soltó una exclamación de sorpresa y empujó el pecho
de Yeon-oh. Ante el rechazo repentino, Jo Yeon-oh pareció sorprenderse también
y una leve preocupación asomó en sus ojos mientras lo observaba.
“¿Qué pasa, eh?”
Ante esa voz suave, Gi-hyun le dio un golpe en
el brazo.
“Idiota, estás presionando el vientre.”
“Ah. Aaa……”
Soltando un sonido de torpeza poco común en
él, Jo Yeon-oh levantó la parte inferior de su cuerpo alarmado y miró hacia
abajo. Luego, se incorporó sobre el cuerpo de Gi-hyun y acarició con cuidado su
bajo vientre.
“¿Estás bien?”
“…… Sí.”
Gi-hyun puso cara de vergüenza al pensar que
quizá había exagerado cuando ni siquiera le dolía, pero lo cierto es que se
había asustado al sentir la presión en su bajo vientre. …… Además, ante la
sensación de sus sexos chocando, no tuvo más remedio que empujar a Yeon-oh
apresuradamente. Ya habían hecho cosas más intensas, pero la idea de que los
miembros de ambos se frotaran mientras Jo Yeon-oh estaba sobrio le provocó una
urgencia incontenible de llegar al clímax.
Mientras tanto, Jo Yeon-oh no parecía tranquilo
a pesar de la respuesta de Gi-hyun y seguía observándolo con atención.
Finalmente, Gi-hyun se cubrió el rostro sonrojado con el brazo y dijo:
“…… Deja de hacer eso y solo hazlo.”
Jo Yeon-oh lo miró en silencio, besó el brazo
que cubría su rostro y deslizó su mano lentamente hacia abajo. Luego, extendió
la mano entre sus piernas y frotó el surco húmedo.
“Mmm……”
Sentir esa zona mojada seguía siendo una
sensación extraña. Un dedo se introdujo, moviéndose circularmente en el lugar
empapado.
“Ah……”
“¿Te duele?”
En lugar de responder, él negó con la cabeza.
Entonces, lo que acababa de entrar empezó a moverse suavemente. Pensando que no
podría aguantar más, Gi-hyun se incorporó y golpeó el pecho de Yeon-oh.
“De verdad, ¡ah—! ¡¿Qué estás haciendo?! ¿Por
qué sigues jugando así?”
“¿Qué?”
Debido al movimiento repentino, el dedo que
estaba dentro raspó la pared interna. Gi-hyun, que se estremeció por el
contacto, fulminó a Yeon-oh con la mirada.
“¿Por qué haces esto? Deberías terminar rápido
y ya.”
Era marcadamente diferente a sus encuentros
pasados. Jo Yeon-oh lo observaba todo el tiempo y el movimiento de sus dedos
explorando su interior era puramente suave. Eso era lo extraño.q Como al
principio no era así, pensó que se estaba burlando de él.
Jo Yeon-oh miró a Gi-hyun con el rostro
ausente, movió su gruesa nuez de Adán con lentitud y preguntó:
“La primera vez que lo hiciste. …… ¿Ese
bastardo ni siquiera te preparó aquí?”
Gi-hyun pensó que preguntaba cosas
innecesarias, pero respondió con un suspiro.
“…… Era del tipo que pensaba que no era
necesario.”
No era mentira. Fue Jo Yeon-oh quien lo
penetró a pesar de que él se negaba diciendo que no cabría. Gracias a que la
zona estaba muy lubricada, no hubo sangre incluso cuando el glande, grande como
el puño de un niño, se abrió paso.
Por eso pensó que siempre era así. Pensó que
preparar la zona o insertar lentamente era algo que solo se hacía con las
mujeres. Las mujeres son pequeñas, de huesos finos y delicadas, por lo que no
sería fácil para ellas recibirlo. Pero él era un hombre. Pensó que así debían
ser las cosas.
“Tú, maldita sea, qué demonios.”
Fue entonces cuando las feromonas de Jo
Yeon-oh se volvieron pesadas y densas. Gi-hyun sintió un escalofrío por la
espalda al darse cuenta de que Yeon-oh estaba furioso. Pero, ¿por qué? Mientras
miraba confundido a Yeon-oh, que estaba entre sus piernas, este retiró la mano,
le abrió los muslos a la fuerza y bajó la cabeza hacia su entrepierna.
“¡Jo Yeon-oh—! ¡Ah, ah—!”
Gi-hyun se asustó y quiso llamarlo por su
nombre para detenerlo, pero el otro fue más rápido. Gi-hyun tembló con la
cabeza echada hacia atrás al sentir la lengua hurgando en su interior.
“Es-espera, no. ¡Espera un momento—!”
Ya habían hecho esto antes, pero ahora era más
persistente y húmedo; además, en aquel entonces Jo Yeon-oh no era consciente de
que se acostaba con So Gi-hyun. Gi-hyun había usado eso como su propio escudo.
Aunque escuchara el sonido de las succiones mientras la lengua se pegaba a su
parte trasera, el Jo Yeon-oh de aquel entonces no se estaba acostando con So
Gi-hyun. Escondido detrás de esa cobarde y delgada membrana, Gi-hyun había
mantenido su relación con Yeon-oh.
Pero ahora la situación era diferente. Jo
Yeon-oh era consciente de So Gi-hyun, y Gi-hyun estaba teniendo sexo con
Yeon-oh. ¿Cómo era posible algo así?
“No, de verdad……. Ah, te digo que no……. Jo
Yeon-oh, por favor……”
A pesar de sus súplicas y temblores, Jo
Yeon-oh no escuchó sus ruegos para que se detuviera. Su lengua áspera lamió el
perineo hinchado y luego succionó con un sonido audible. Gi-hyun gemía y negaba
con la cabeza. Aunque dijo que no varias veces, Yeon-oh ignoró sus súplicas.
Finalmente, cuando Yeon-oh levantó la cabeza
de entre las piernas de Gi-hyun, el pene erecto de este ya había soltado una
gota de semen. Al no haber eyaculado por completo, su pene se mantenía rígido y
de un color rojo intenso. Jo Yeon-oh golpeó suavemente el pene de Gi-hyun y
dijo:
“Encontraré a ese hijo de puta y le romperé la
cabeza.”
“Ah……. Ah……”
Gi-hyun solo podía gemir, ya que el golpe en
su pene le dolió. Ni siquiera estaba en condiciones de espetarle a Jo Yeon-oh
que ese bastardo era él mismo. Mientras Gi-hyun aún no recobraba el sentido,
algo entró repentinamente en su interior.
A diferencia de antes, se sentía un poco más
resbaladizo; solo entonces Gi-hyun notó que la caja de condones a su lado
estaba abierta. Yeon-oh parecía haberse puesto un condón en el dedo tras abrir
el envoltorio. Gi-hyun jadeó cuando sintió el movimiento circular presionando y
recorriendo sus paredes internas.
“¿Te duele?”
“No, ah, esto es ex-extraño……”
Gi-hyun negaba con la cabeza sin saber ni lo
que decía. Después de un largo rato así, el dedo de Jo Yeon-oh que llenaba su
interior se deslizó hacia afuera.
Con los dedos empapados en el lubricante del
condón, sujetó las rodillas de Gi-hyun para abrirlas más y pegó su entrepierna
a la de él. Gi-hyun, incluso en ese estado, se asombró al ver que el pene de Jo
Yeon-oh estaba tan erecto que se pegaba a su propio ombligo.
Jo Yeon-oh tomó otro condón, abrió el
envoltorio con los dientes y se lo puso en su pene. Gi-hyun preguntó
estupefacto:
“…… Oye, ¿los condones son siempre tan
grandes?”
“Este no es grande. Me aprieta y es molesto.”
Murmurando que no había de su talla, Jo
Yeon-oh bajó el anillo del condón con dificultad y soltó un quejido. Parecía
apretarle. Gi-hyun, asombrado, dijo:
“Solo quítatelo y hazlo. Ya estoy embarazado,
¿para qué usar protección?”
“…… Cierra la boca, maldito loco. Me estás
sacando de quicio.”
Qué ridículo que soltara insultos diciendo que
estaba molesto. Mientras Gi-hyun chasqueaba la lengua por la incredulidad, Yeon-oh,
que ya había humedecido la entrada con unas cuantas estocadas, apoyó el glande
y comenzó a empujar lentamente hacia adentro.
“Mmm, ah……. Yeon-oh, no voy, creo que no voy a
poder……”
“Espera, ah……”
Aunque era evidente que solo había entrado el
glande, la presión era tanta que apenas podía respirar. Cuando Gi-hyun negó con
la cabeza, Jo Yeon-oh se apoyó con los brazos a los lados de la cara de Gi-hyun
para no presionar su abdomen, sosteniendo su peso, y extendió una mano para
levantar el muslo de Gi-hyun y hacer que lo rodeara con sus piernas.
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“Ah, ah……”
Había pasado bastante tiempo desde la última
vez. Quizá por eso la estrechez era agonizante. Por suerte, algo resbaladizo
evitaba la fricción dolorosa. Gi-hyun tuvo que respirar hondo sintiendo que su
pelvis se abría de par en par.
Mientras tanto, el pene de Jo Yeon-oh ya
estaba a la mitad. Gi-hyun exhalaba lentamente para lidiar con las sensaciones,
asombrado de que la erección de Yeon-oh no decayera. Fue entonces cuando, con
un empujón de cadera, las paredes internas de Gi-hyun se estiraron al máximo
para acoger el pene por completo.
“¡Ah, ah—! ¡Ah—!”
El problema era que, al empujar, Yeon-oh había
tocado algo que hizo que su interior se contrajera espasmódicamente. El pene de
Gi-hyun, ya erecto, dio un respingo y se pegó a su bajo vientre, soltando
fluido transparente de nuevo. Era tanto que, si seguía fluyendo, se acumularía
en su ombligo.
“Ah, ah……. Esto, ah……”
Gi-hyun no pudo evitar mover la cintura debido
al cosquilleo. Jo Yeon-oh mantenía sus antebrazos apoyados junto al rostro de
Gi-hyun, sosteniendo su propio peso. Fue entonces cuando Gi-hyun se dio cuenta
de que los jadeos ruidosos que escuchaba eran de Yeon-oh.
“Hah……”
“Tú, ¿estás bi-...? Ah, ah……”
Justo cuando iba a preguntar qué pasaba,
Gi-hyun parpadeó confundido al sentir unas gotas de agua templada caer sobre su
lóbulo y su cuello.
“Jo Yeon-oh, ¿qué estás……?”
En el momento en que Gi-hyun lo llamó, Yeon-oh
levantó la cabeza. Sus mejillas estaban empapadas en lágrimas.
“¿Tú…… estás llorando?”
Gi-hyun volvió a preguntar, incapaz de creer
lo que veía. En ese instante, algo estalló en su interior.
“…… ¿Eh?”
Gi-hyun miró hacia abajo con expresión
atónita. Más precisamente, hacia el punto donde sus cuerpos estaban unidos. En
ese momento, más lágrimas cayeron sobre el pecho de Gi-hyun.
“…….”
Gi-hyun miró a Yeon-oh fijamente. Aunque era
la segunda vez que veía su rostro llorando, seguía resultándole ajeno.
A través de sus pestañas mojadas, los ojos que
miraban a Gi-hyun estaban llenos de conmoción y resentimiento. Esa emoción tan
clara cayó y se filtró sobre el pecho de Gi-hyun como si tuviera gravedad propia.
Una lágrima cayó en el rabillo del ojo de Gi-hyun y resbaló hacia su sien. Como
si el propio Gi-hyun estuviera llorando.
“…… Jo Yeon-oh.”
En ese momento, algo dentro de Gi-hyun se
desprendió, como si se hubiera limpiado. Fue una sensación similar a la que
sintió cuando Jo Yeon-oh le pidió terminar. Sintió que algo que había estado
pegado a su herida como una costra finalmente se caía. Una sensación
refrescante, pero a la vez algo punzante y dolorosa. Gi-hyun conocía bien este
sentimiento. Algo dentro de él había llegado a su fin una vez más.
Gi-hyun extendió la mano. Aunque dudó por un
instante, levantó su mano temblorosa y limpió las mejillas de Yeon-oh.
“No llores.”
Sentir el rostro mojado de Yeon-oh en su palma
le provocó lástima. Recordó a Jo Yeon-oh llorando a lágrima viva en el
hospital. ¿Por qué llorabas con tanta tristeza? ¿Y por qué lloras ahora con esa
expresión?
Gi-hyun no tuvo más remedio que admitir que él
era el único en este mundo capaz de hacer llorar a Jo Yeon-oh. Al igual que
Yeon-oh lo era para él, So Gi-hyun era único e irremplazable para Jo Yeon-oh.
Sin importar la forma o el significado que eso tuviera.
En realidad, él tampoco quería hacer sufrir así
a Jo Yeon-oh. So Gi-hyun ama de verdad a Jo Yeon-oh. Quería atesorarlo en la
medida de lo posible. Siendo él también un hombre, ¿por qué querría hacer
llorar a la persona que ama? Así que, si Jo Yeon-oh tenía que seguir llorando
por culpa de So Gi-hyun, quería borrar la causa, fuera cual fuera.
“¿Por qué lloras, eh?”
Susurró Gi-hyun suavemente mientras acariciaba
la espalda de Yeon-oh. Esa espalda ancha, ese cuerpo pesado... sintió que todo
lo que experimentaba en ese momento con el Alfa Jo Yeon-oh dentro de él, en
realidad, no era para tanto. Quizá él mismo estaba obsesionado. Después de
todo, Jo Yeon-oh era lo más importante.
Pensó que se había rendido hace tiempo.
Aquella vez en la azotea cuando Yeon-oh le dijo que terminaran porque se había
acostado con otro, o cuando le reprochó que no podía recordar nada, o en todos
esos momentos de dolor; pensó que ya se había rendido con Jo Yeon-oh.
Pero no fue así. So Gi-hyun no pudo rendirse
con Jo Yeon-oh solo por las heridas recibidas. Las heridas no eran suficientes
para dejarlo todo. Aún deseaba atesorar a Jo Yeon-oh así. Quería tratarlo con
cuidado. No de la forma que Yeon-oh quería, sino solo por su propio deseo.
Gracias a eso, en el momento en que se dio cuenta de cuánto lo amaba, ese
sentimiento agotador finalmente pudo ser abandonado.
Siempre te amé. Siempre me gustaste. Incluso
en esos momentos en los que tus palabras crueles se clavaban en mi pecho,
estrujando mi corazón y mis pulmones hasta dejarme sin aliento, me gustabas.
Sin embargo, aquel necio sentimiento de So
Gi-hyun finalmente llegó a su fin. Había deseado que te alejaras hartándote de
él, pero al final la derrota recayó en Gi-hyun por haberse enamorado. Quería
hacerte tan feliz como te amaba, pero le inquietaba sentir que nunca lo había
logrado. No obstante, ahora Gi-hyun se sentía lo suficientemente liberado como
para cumplir el deseo de Jo Yeon-oh.
A partir de este instante, Gi-hyun pensó que
estaba listo para volver a ser realmente solo el amigo de Jo Yeon-oh. Desde
aquel momento en que vio tu espalda medio mojada por sostener el paraguas sobre
tu novia, hasta hoy. Lo que había pasado más de diez años preparándose para
concluir, realmente se terminaba ahora. Así de largo fue el primer amor de
Gi-hyun.
Gi-hyun soltó una risita, tanto que sus ojos
se entrecerraron. La risa surgió de verdad. La lágrima de Yeon-oh que colgaba
del rabillo del ojo de Gi-hyun cayó directamente. Fue una lágrima tan sutil que
no se sabía de quién de los dos era.
“¡Ah—!”
Al encontrarse con la risa de Gi-hyun, de la
punta del pene de Jo Yeon-oh brotó algo que no era semen. Yeon-oh, sorprendido
por reflejo, intentó retirar su pene. Al tratar de echar hacia atrás la pelvis,
las pantorrillas de Gi-hyun, que estaban envueltas en su cintura, lo obligaron
a empujar más hacia adentro. Se debía a que le preocupaba el tobillo lastimado
de Gi-hyun.
“¡Ah……!”
“Es-espera un momento……. Tengo que sacar esto
rápido, ¡ah—!”
Yeon-oh intentó retroceder desconcertado, pero
como las paredes internas estrujaban su pene, jadeó y no tuvo más remedio que
dejar caer la cabeza y hundirla en el cuello de Gi-hyun. Al cerrar los ojos con
fuerza, las lágrimas acumuladas cayeron en tropel.
Gi-hyun también sufría por el placer sensorial
y soltaba quejidos. Esos gemidos eran tan insoportablemente estimulantes que
Yeon-oh tuvo que recurrir a toda su paciencia para evitar que su pene se
hinchara desmesuradamente en el interior.
¿Por qué te ríes? No podía entender a So
Gi-hyun riendo de repente. Quería preguntar por qué se reía, pero su mente
seguía en blanco porque el suave apretón de las paredes internas se sentía tan
bien que resultaba doloroso.
En el momento en que entró en So Gi-hyun,
Yeon-oh sintió algo. La ansiedad de que lo que estaba negando no pudiera
continuar más, y el hecho de que todo lo que había protegido hasta ahora se
había derrumbado al meter su pene en So Gi-hyun.
El interior de las paredes era confortable y,
al mismo tiempo, como el mismísimo infierno. Jo Yeon-oh pensaba que, a
diferencia de otros seres humanos hechos de materia orgánica e inorgánica, él
estaba moldeado por la malicia que le había heredado Jo Seong-heon.
Por eso, la vida de Yeon-oh se había dedicado
a demostrar que él y Jo Seong-heon eran diferentes. Jo Yeon-oh debía conocer a
una mujer Omega, y aunque saliera con una Beta, ella no podía ser un hombre.
Esa era la regla no escrita.
Y So Gi-hyun, que estaba debajo de él, era un
ser que negaba todas esas condiciones. Estaba hecho de todo lo que Jo Yeon-oh
debía rechazar y negar. Jo Yeon-oh no debía aceptar a So Gi-hyun.
Sin embargo, hace siete años, aun sabiendo
eso, Yeon-oh fue terco. No podía dejar ir a So Gi-hyun. Parecía que tú, que siempre
huías, te preparabas para dejarme ese día también. Jo Yeon-oh simplemente se
enfureció, te agarró del cuello y se revolcó contigo en el fango.
Entonces, curiosamente, ese infierno se volvió
habitable. Los últimos siete años habían sido un abismo satisfactorio con solo
resistir.
“Oye, tú, ¡ah……. Qué hiciste…… adentro……! La
sensación es extraña. El con-condón debe haberse roto. …… Espera, ¿acaso tú te
measte adentro?”
Debido a So Gi-hyun, que lo miraba con el
rostro pálido, el pene que acababa de eyacular volvió a dar un respingo y
aumentó de tamaño.
“…… No es eso, es una mezcla de feromonas y lo
que sale cuando me excito……. Luego te lo sacaré.”
Su mente estaba tan nublada que ni siquiera
sabía lo que estaba diciendo. Yeon-oh agitaba el pecho constantemente
intentando calmar su respiración agitada, pero no era fácil.
Sentía que podría eyacular una vez más solo
por el hecho de haber soltado algo que no era semen dentro de So Gi-hyun. O tal
vez hinchar el glande tanto como el puño de un hombre para bloquear el interior
y evitar que lo que soltó saliera de allí para siempre, empapando las paredes
con su fluido……
Pero si llegaba a tener un nudo aquí mismo,
estaba claro que So Gi-hyun le arrancaría hasta el último cabello por la
preocupación hacia el bebé que ni siquiera sabía de quién era. Quería contener
sus deseos, pero era difícil. Lo estaba haciendo bien, o eso creía. El cuerpo
de So Gi-hyun era más atractivo de lo que pensaba y más erótico de lo que
imaginaba.
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El último sueño que tuvo recientemente era el
que más se parecía al So Gi-hyun de ahora. Todas las poluciones nocturnas
anteriores habían sido como basura. Un éxtasis, como si alguien que solo comía
edulcorantes artificiales probara un sirope de vainilla hervido y vertido sobre
hielo, le golpeaba todo el cuerpo envolviendo su lengua.
Jo Yeon-oh estaba a punto de volverse loco
entre el asco que subía de repente y el deseo punzante. Su razón le advertía
que recuperara el juicio. Por supuesto, su cuerpo ignoraba esa advertencia,
pues el movimiento de su cintura empujando hacia adentro continuaba lentamente.
En el punto de unión se escuchaba un chapoteo
de agua. Era el sonido de lo que había eyaculado profundamente saliendo hacia
afuera debido al miembro que seguía estocando. Estaba claro que el condón, que
ya se sentía pequeño, finalmente se había roto.
Yeon-oh sabía que estaba moviendo la cintura
con una expresión sumamente estúpida, pero no podía detenerse. Alguien jadeaba
ruidosamente. Era una respiración que parecía la de un esclavo del pene,
absorto en la lujuria y embistiendo en el orificio.q
Jo Yeon-oh se dio cuenta de que él era quien
emitía ese sonido, pero no podía controlarlo. Se mordió los labios con fuerza
para reprimir los insultos que querían escapar. Solo quería clavar su pene en
So Gi-hyun y morirse así.
Al final, lo único que pudo hacer la razón de
Jo Yeon-oh, en lugar de su cuerpo desobediente, fue apoyarse a los lados de
Gi-hyun para no impactar contra su vientre y empujar la pelvis con suavidad.
Si la velocidad era lenta, no sería peligroso.
…… ¿No podría entrar más? Si escarbaba el interior con más intensidad y rociaba
su semen donde estaba el bebé de ese tipo desconocido, ¿no podría quedar
embarazado de su hijo incluso ahora? Jo Yeon-oh no era consciente de lo que
estaba pensando en ese momento.
La última lágrima que colgaba de su ojo
resbaló y cayó justo sobre el blanco esternón de Gi-hyun, lo cual aumentó aún
más el tamaño de su pene ya hinchado. Si seguía así, acabaría anudándose. Tenía
que terminar, tenía que terminar……. Debía detener esta estupidez ahora mismo.
No sabía qué clase de conclusión maldita había
sacado el idiota de So Gi-hyun, a quien le gusta ejecutar lo que piensa en
silencio para proponerle dormir juntos, pero Yeon-oh pensó que debía
demostrárselo. Aunque le diera diez mil razones por las que no podía perderlo, So
Gi-hyun seguramente lo dejaría. Por eso pensó que debía mostraselo con los
ojos, pero……
Sin embargo, el interior de So Gi-hyun era tan
extasiante que la palabra “bueno” se quedaba corta, y él mismo, clavando su
pene mientras obligaba a So Gi-hyun a abrir las piernas de par en par, era
miserable más allá de las palabras.
Hijo de Jo Seong-heon, el cascarón de Jo
Seong-heon, un perdedor que no tenía más remedio que heredar todo lo de Jo
Seong-heon legalmente, socialmente o por genética. Jo Yeon-oh se dio cuenta de
que todo aquello por lo que se había esforzado caía al abismo en el momento en
que se clavaba dentro de So Gi-hyun.
Por eso lo había ignorado. Hizo todo lo
posible por no verlo. Trató a su amigo, que le pidió salir, como a un loco.
Pero ¿por qué el final de ese esfuerzo era este pozo de inmundicia? Era un
futuro que nunca predijo. Un fango que nunca planeó.
“Ah, Gi-hyun, Gi-hyun……. Ah……”
“Espera, hay algo raro adentro, ah—. Ah, ah……”
Debido a las feromonas que soltó contra las
paredes internas, Gi-hyun movía la cintura lentamente, incapaz de soportar el
cosquilleo interior. Cada vez que So Gi-hyun movía la pelvis, se veía cómo los
músculos internos de sus muslos se tensaban. Quería hundir la nariz en esa
línea intensa y morir.
“Gi-hyun, ¿se siente bien? Das un respingo
cuando golpeo aquí, ¿te gusta aquí? Si no, dónde, dímelo. Dímelo, por favor.
Haz que pueda darte solo cosas buenas, So Gi-hyun, por favor.” Chispas
estallaron en la visión de Jo Yeon-oh. Su interior se consumía por miedo a que
algo terminara. Sabía que tenía miedo, pero al no saber qué era, no podía
detenerlo.
Había un punto donde, si empujaba con el
glande pegado, él se estremecía por completo. Jo Yeon-oh pensó que quería meter
todo su ser dentro de So Gi-hyun. Se sentía extraño moviendo la cintura sobre
él, pero no podía cesar el acto. Quería estar más cerca, solo un poco más.
“¡Ah—! ¡Ah……!”
Al retirar el pene de repente, el glande debió
raspar el punto sensible, pues el músculo del muslo derecho de Gi-hyun empezó a
tener espasmos. Yeon-oh presionó ese lugar con firmeza mientras con la otra
mano se quitaba el condón. Como sospechaba, se había roto y no había semen
acumulado en la punta. Lo lanzó sin dudarlo. El sonido del condón húmedo
golpeando el suelo fue inusualmente fuerte. Apoyó el glande en la entrada
resbaladiza y metió su pene al desnudo.
“Ah, ah……. ¡Aaa—!”
Al entrar, el glande volvió a raspar el
interior. El interior suave dio la bienvenida a Yeon-oh. Para eliminar
cualquier espacio entre el pene hinchado y las paredes, el semen mezclado con
fluido vaginal estalló con un sonido húmedo en la unión. Le daba pena que se
derramara hacia afuera y quería eyacular con fuerza en el interior. Si empapaba
el interior con su fluido, So Gi-hyun olería a Jo Yeon-oh. Otros tipos ni
siquiera se atreverían a mirarlo.
Gi-hyun estaba estimulando todas las facetas
de Jo Yeon-oh como Alfa dominante. Desde las paredes internas que lo apretaban
hasta sus sienes enrojecidas. Yeon-oh, olvidando el hecho de que durante los
últimos siete años incluso había sido cuidadoso al besar la mejilla de So
Gi-hyun, bajó la cabeza y cubrió su rostro con besos.
“Mmm, espera, es demasiado……. Ah, el bebé……”
“¿El bebé? Ah, ah……. El bebé, por qué…….
Estará durmiendo bien, ¿por qué, sí?”
Acarició su bajo vientre intentando calmar la
ansiedad de Gi-hyun, pero al mismo tiempo estaba tan absorto clavando su pene
que no se dio cuenta de que las nalgas de Gi-hyun se ponían rojas al golpear
contra sus muslos firmes.
“Ah, el interior, ah……. Me pica, me pica el…….
¡Ah—!”
“¿Te pica? Ah, ah……. ¿Quieres que te rasque
con mi miembro? Gi-hyun, ¿sí? Dónde es, dime. …… Ah, mierda—.”
Ninguno de los dos era consciente de lo que
decía ni de lo que escuchaba. Gi-hyun no se daba cuenta de qué clase de
feromonas emite un Alfa dominante cuando encuentra a un Omega al que quiere
dejar embarazado, y lo mismo le ocurría a Jo Yeon-oh. Era la primera vez que
sentía algo así por alguien.
El único pensamiento que dominaba a Jo Yeon-oh
era el de hinchar su pene para que su semen no se derramara del interior. Los
muslos blancos de So Gi-hyun, su pecho que parecía suave como masa de pan antes
de hornearse, su ombligo hundido, su bajo vientre liso, su pene de color
albaricoque que brillaba como si tuviera sirope de azúcar sobre una fruta por
el fluido que goteaba; So Gi-hyun, todo de So Gi-hyun.
Justo cuando se agachó para morder los
músculos del pecho que temblaban cada vez que lo penetraba de abajo hacia
arriba sujetando su pelvis...
“¡La panza, la panza……! ¡Estás aplastando al
bebé!”
So Gi-hyun, asustado, golpeó el pecho y los
brazos de Jo Yeon-oh. Como sus puños eran fuertes, dolió bastante, pero
Yeon-oh, pidiendo perdón aturdido, se apoyó junto al tórax de Gi-hyun y bajó la
cabeza para succionar un pezón.
Sentir cómo rodaba bajo su lengua era
sumamente dulce. ¿Sería así todo su cuerpo? Incluso el fluido que probó al
succionar su orificio era tan dulce que lo volvía loco. ¿Qué otro bastardo
habría succionado esto además de mí? Si incluso quedó embarazado, significa que
lo poseyó durante mucho tiempo y muchas veces…….
Jo Yeon-oh quería morir. Primero matarse a sí
mismo por permitir que So Gi-hyun hiciera tal locura, luego matarse de nuevo
por no ser más que el cascarón de Jo Seong-heon, y matarse por estar apareándose
con So Gi-hyun con tanto gusto; matar, y matar de nuevo.
“Gi-hyun……. So Gi-hyun……”
Al final solo quedaría este miserable, pegando
los labios al lóbulo de Gi-hyun e intentando exprimir una súplica que no salía.
Deseaba que So Gi-hyun hiciera algo con él. Incluso creyó haber rogado que, de
ser necesario, lo estrangulara.
Con ese pensamiento, llegó al clímax. Yeon-oh
tomó en brazos a Gi-hyun, que parecía desfallecer, y salió del dormitorio. Lo
sentó en el sofá y lo poseyó de arriba hacia abajo. Ante las quejas de Gi-hyun
sobre su vientre, lo puso de pie apoyando las manos contra la ventana y lo
penetró por detrás, calmando sus lamentos cuando decía que era demasiado
profundo.
“Solo meteré la mitad, solo la mitad.”
“¡No mientas! ¡Incluso la mitad es enorme—!”
Gi-hyun, que en algún momento había empezado a
llorar, tenía gotas de lágrimas colgando de sus ojos nublados por el placer. A
Jo Yeon-oh le dolió tanto que le sujetó el rostro y lamió cada rastro que
resbalaba. No llores, So Gi-hyun. No pudo decir esas palabras. Porque le
gustaba demasiado que llorara por su culpa. Aunque fuera una reacción opuesta a
cuando Gi-hyun le pidió que no llorara, no podía evitarlo.
Jo Yeon-oh era un engendro que llevaba la
sangre de Jo Seong-heon, ese bastardo de su padre; ya era tarde para limitarse
a solo atesorar a So Gi-hyun, y sentía que su pene estallaría si no lo clavaba
en su interior.
“Tócalo tú mismo. Todavía queda espacio aquí,
¿verdad? Solo entraré hasta aquí.”
Llevó la mano de Gi-hyun hacia atrás para que
lo comprobara, pero él, aunque lloraba por el placer continuo, retiró la mano
diciéndole que no intentara engañarlo. A Yeon-oh le hizo gracia ser descubierto
y le agradó el rechazo de Gi-hyun, así que hundió la cabeza en su nuca,
soltando risitas entrecortadas y llorando un poco.
Algo se desprendió dentro de Jo Yeon-oh. Quiso
mirar lo que se había roto y caído con un sonido seco, pero desistió. …… De
todos modos, aunque supiera qué era, no habría podido recogerlo. Yeon-oh se rindió
con dificultad.
Aunque veía que Gi-hyun cerraba los ojos por
el cansancio y le pedía que parara, no tuvo más remedio que atormentarlo un
largo rato. Jo Yeon-oh mordía y desgarraba a So Gi-hyun como un hambriento,
pero su sed no se saciaba; siguió moviendo la cintura varias veces más incluso
cuando el otro ya estaba profundamente dormido por el agotamiento. Más tarde
pensó que le bastaba con solo estar en contacto sin penetrar, pero ya había
hundido su pene en el orificio que goteaba sin cesar.
Parecía que le dolía que lo molestara tanto; a
mitad del acto, So Gi-hyun se despertó con rostro irritado e intentó darle una
patada, pero Yeon-oh logró bloquearla con dificultad. Le molestaba esa
costumbre de patear justo con el tobillo lastimado. Pensó por un momento en
atarlo en algún lugar para poseerlo, pero desistió. No sabría con qué cara
mirarlo si llegaba a dejarle un moretón.
Aun así, el interior de Gi-hyun seguía siendo
blando y, como la primera vez que entró, se aferraba elásticamente a su pene
succionándolo. Parecía estar sintiendo placer fielmente. Al ver que el pene de
Gi-hyun estaba medio erecto incluso dormido, le pareció tierno y lo acarició
con la mano, haciendo que él soltara un quejido y volviera a cerrar los ojos.
Debía de ser imposible que permaneciera despierto.
Incluso en ese estado, le pareció absurdo que
Gi-hyun pusiera ambas manos sobre su bajo vientre preocupado por el bebé, así
que solo introdujo la mitad de su pene. Aunque solo fuera la mitad, la longitud
que entraba era considerable y se sentía suficientemente bien, pero era cierto
que el placer era menor que cuando entraba por completo, lo que retrasó
involuntariamente la eyaculación. Por un momento se arrepintió de no haber
entrado del todo para acortar el tiempo.
De todos modos, sintió que si seguía
embistiendo ignorando los murmullos de Gi-hyun, quien decía entre sueños que lo
mataría si continuaba, descendería de "bastardo" a algo peor que un
perro.q Detuvo el movimiento de su cintura mientras sujetaba la pelvis. Hizo un
esfuerzo por contener el deseo no saciado que le revolvía el bajo vientre y su
pene, que se mantenía erguido a pesar de haber eyaculado varias veces.
Decidido a detenerse de verdad, retiró su pene
del orificio que se aferraba a él como si le pidiera que no se fuera. Pareció
ser la elección correcta. A pesar de estar lleno de fluidos, la entrada estaba
hinchada, lo que le provocó lástima y culpa.
Sin volver a penetrar, frotó su pene contra la
planta de sus pies o rozó su glande contra los pezones; el aspecto de Gi-hyun,
cubierto de semen, era bastante serio. Finalmente, llenó la bañera con agua, lo
llevó con cuidado en brazos y lavó con esmero al chico que estaba inconsciente.
Aunque llevaba mucho tiempo siendo el
sirviente exclusivo de So Gi-hyun, era la primera vez que lo ayudaba con el
baño y le resultó refrescante. De haber sabido que se sentía así lavarlo paso a
paso, lo habría intentado antes. También quiso arreglarle las uñas, pero se
sorprendió de que, aunque viviera en una casa sin ordenar, las puntas de sus uñas
estuvieran tan pulcras y cortas.
Yeon-oh acarició con el pulgar las puntas de
los dedos que brillaban por el agua y luego hundió la cabeza en el cuello de
Gi-hyun. Su piel sabía a algo dulce.
“…….”
So Gi-hyun seguía dormido, apoyando la espalda
contra su pecho sin fuerzas. Su vulnerabilidad le hizo doler el esternón.
Sinceramente, no pensó que sería capaz de
tener sexo con So Gi-hyun. En el momento en que surgía el más mínimo deseo,
sentía que se le revolvía el estómago, pero ahora poseerlo y eyacular resultó
tan natural como si fuera la vida de otro. Como si fuera alguien con
experiencia eyaculando profundamente en el interior de Gi-hyun.
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…… Sí. Fue natural. Eso era lo extraño. A
pesar de que se asqueaba de su propio deseo hasta el punto de vomitar solo por
masturbarse pensando en So Gi-hyun, ahora lo devoraba como si no hubiera comido
en tres días.
“Incluso este lugar me resulta demasiado
familiar.”
Murmuró mientras amasaba el pecho elástico y
blando como masa inflada. Quizá por haberlo abrazado en tantos sueños, la
sensación de la piel de Gi-hyun pegándose a la suya era muy conocida. Le
resultaba extraño saber perfectamente dónde acariciar para hacerlo llorar o
dónde lamer para que echara la cabeza hacia atrás extasiado. Incluso la
sensación de los pezones, que al principio no estaban tan hinchados pero ahora
se sentían firmes bajo su palma tras haber sido succionados toda la noche, le
resultaba grata y familiar.
¿Por qué? Aunque alguna vez hubiera rodeado la
cintura de So Gi-hyun, jamás había pegado los labios a su pecho para
succionarlo, entonces ¿por qué este contacto le resultaba tan insoportablemente
familiar?
Yeon-oh suspiró y abrazó a Gi-hyun con fuerza.
Extendió el brazo entre sus piernas y limpió lentamente su interior, dejando
que lo que había eyaculado fluyera con el agua. Era atroz ver que, por más que
limpiaba, seguía saliendo fluido, lo que demostraba cuánto se había obsesionado
anoche con el acto de eyacular dentro de él.
Debía dejar de lado la autocrítica por ahora.
Pensando que no era bueno dejar a alguien dormido tanto tiempo en el agua,
apoyó la nuca de Gi-hyun en el borde de la bañera y le lavó el cabello. Con la
ducha a baja presión, enjuagó cada rastro de jabón y luego besó su frente
despejada y húmeda.
Vació la bañera, aplicó gel de ducha haciendo
espuma y masajeó todo su cuerpo antes de enjuagarlo. Él también se lavó rápido;
el proceso tomó tiempo pero fue satisfactorio. Pensando que debería lavarlo así
a menudo en el futuro, envolvió a Gi-hyun en una toalla grande y lo sacó en
brazos. Luego entró en el otro dormitorio de la suite.
Lo recostó con cuidado en la cama e intentó
secarle el pelo, pero temiendo que el ruido del secador lo despertara, solo lo
frotó con la toalla. Al terminar todo, lo abrazó y se metió con él bajo las
mantas.
“So Gi-hyun.”
“…….”
Gi-hyun no respondió. Era natural. Como no
quería despertar a quien dormía profundamente, volvió a llamarlo en voz más
baja.
“Gi-hyun.”
Seguía sin haber respuesta, y el sonido de su
respiración era pacífico. Le resultaba asombroso que So Gi-hyun pudiera estar
tan tranquilo en sus brazos. Sabía que siempre dormía mal si estaba a su lado,
pero en aquel entonces Yeon-oh no podía evitar ser egoísta. No podía dormir si
no sentía al menos el aliento de So Gi-hyun.
Pensó en él, que huyó hasta aquí y terminó
haciéndole darse cuenta de sus sentimientos. La huida de So Gi-hyun fue, en
cada paso, un rastro de desesperación.
“…… Es tu culpa.”
No, era culpa suya. Pero lo decía así de todos
modos. Porque quería que, al menos, no lo odiara tanto. Para Gi-hyun, que se
creía en desventaja solo por haber confesado sus sentimientos una vez, eso era
lo único que Jo Yeon-oh podía usar a su favor.
Pensé que podría darte solo cosas buenas. Pensó que podría darle algo mejor que el
acto bajo de abrazarlo mientras dormía para clavarle la pelvis y eyacular en su
interior.
Por eso Jo Yeon-oh pudo darle a So Gi-hyun
todo menos amor. El error de creer que lo que intentaba imponerle a la fuerza
era más noble, mientras le reprochaba por ser egoísta al querer irse porque se
sentía culpable por amarlo. Sin embargo, al final, Jo Yeon-oh también terminó
revolcándose en el fango de esta manera, deseando solo a So Gi-hyun.
Del cuerpo bien lavado de So Gi-hyun emanaba
un aroma intenso. Ante la acción de las feromonas que casi parecían visibles,
Yeon-oh volvió a hundir la cabeza en el cuello de Gi-hyun. Lamió su piel y
soltó un quejido. Por alguna razón, sentía que no debía quedarse dormido.
Parpadeó varias veces, sobresaltándose cuando sus pestañas rozaban el cuello de
Gi-hyun y le daban sueño.
Haciendo un esfuerzo por no dormir, se frotó
el rostro con las palmas de las manos. Gi-hyun, a pesar de su preocupación,
seguía durmiendo sin moverse. Con una expresión tan serena como si hubiera
acaparado toda la paz del mundo.
¿Cuándo habías dormido a mi lado con una
expresión así? Siempre parecía
fatigado y, hasta cierto punto, exhausto, pero el So Gi-hyun de hoy dormía como
alguien que realmente hubiera encontrado la estabilidad al lado de Jo Yeon-oh.
Yeon-oh volvió a inhalar con avidez el aliento de So Gi-hyun.
Por eso es tu culpa. Jo Yeon-oh tomó la mano
de Gi-hyun y susurró. Esperando que, al abrir los ojos, el comprensivo Gi-hyun
se rindiera ante él una vez más.
Sin embargo, a la mañana siguiente, cuando
despertó, el lugar a su lado estaba vacío y frío.
