6. Jeong-won

 


6. Jeong-won

Nacido como el hijo menor y tardío de una de las cinco familias más poderosas de Corea, el Grupo Taewon, Seo Jeong-won monopolizó el amor de toda su familia desde la infancia. En la vida de Seo Jeong-won, la palabra ‘carencia’ no existía y, de manera natural, la palabra ‘codicia’ también desapareció de su vocabulario.

Desde que Jeong-won ingresó en la universidad, su abuela, la presidenta del grupo, lo sondeaba cada vez que tenía oportunidad preguntándole si había alguna filial que quisiera poseer, pero la respuesta de Seo Jeong-won siempre era la misma:

“No la necesito.”

El hecho de que Seo Jeong-won, que planeaba vivir una vida tranquila y relajada manejando algunas acciones, terminara entrando repentinamente como un enchufado en Taewon Mul-san fue puramente por la insistencia de su hermana mayor.

“Ya tienes edad para experimentar la vida corporativa al menos una vez.”

Seo Jeong-won miró a su hermana con desgana. Ella hablaba como si se lo recomendara por su propio bien, pero estaba claro que lo llamaba para endosarle tareas molestas, como los viajes de negocios al extranjero.

Aunque no tenía motivación, Seo Jeong-won no era de los que hacían las cosas a medias una vez que aceptaba una responsabilidad. Si bajaba directamente como director, era evidente que tendría que esforzarse un tiempo para aprender el oficio.

Si su interlocutor hubiera sido su hermano mayor, lo habría rechazado limpiamente con un par de gestos adorables, pero desafortunadamente, con su hermana, que separaba estrictamente lo público de lo privado, eso no funcionaba en absoluto.

Aunque su hermana también adoraba a Seo Jeong-won, era la más severa de la familia. Como digna heredera del Grupo Taewon, rara vez se retractaba de una palabra o decisión una vez tomada.

Al final, Seo Jeong-won tuvo que empezar a trabajar en Taewon Mul-san a partir de la semana siguiente.

Conoció a Do I-hyeon al tercer día de estar en la empresa.

“Director, este es el representante Do I-hyeon, del segundo equipo de contabilidad.”

“Hola.”

Do I-hyeon se inclinó cortésmente para saludar.

La reacción de quienes conocían a Seo Jeong-won por primera vez solía dividirse en dos: o sentían una simpatía inmediata por su apariencia deslumbrante, o se esforzaban por ocultar esa simpatía.

Sin embargo, la mirada afilada de Do I-hyeon era simplemente indiferente. No se podía encontrar ni rastro de simpatía, ni siquiera un mínimo de interés. No lograba discernir si era un buen actor o si realmente no tenía interés.

‘Qué omega tan peculiar.’

En el momento en que miró profundamente los ojos negros de Do I-hyeon, Seo Jeong-won supo instintivamente que era un omega.

“Jaja, es un colega muy confiable, como todo buen alfa.”

Sin embargo, la persona que presentó a Do I-hyeon se refirió a él como un alfa mientras soltaba una carcajada sonora.

“Ya veo.”

Seo Jeong-won fingió inocencia y esbozó una sonrisa sutil.

‘¿Acaso está pretendiendo ser un alfa?’

No es que los omegas sufrieran una discriminación extrema, pero eso significaba que no había nada bueno en que un omega se hiciera pasar por un alfa.

De hecho, si se analizaba, solo traía pérdidas. No podía pedir vacaciones durante el celo y corría el riesgo de sufrir un accidente si se veía envuelto en las feromonas de otros colegas alfas.

Movido por la curiosidad, Seo Jeong-won observó a Do I-hyeon con atención. Y pronto se dio cuenta: Do I-hyeon nunca había dicho con su propia boca que fuera un alfa. Simplemente, los demás a su alrededor lo habían asumido erróneamente.

‘No lo entiendo.’

Seo Jeong-won ladeaba la cabeza cada vez que encontraba a alguien que trataba a Do I-hyeon como un alfa.

La piel pálida, símbolo de un omega. Una cintura esbelta en comparación con sus hombros firmes. Un rostro que parecía atractivo a simple vista, pero que al observarlo de cerca resultaba hermoso. Ese tierno hábito de mirar fijamente a las personas.

Si alguien prestara un poco de atención, se daría cuenta enseguida de que Do I-hyeon era un omega; era increíble que nadie sospechara.

Do I-hyeon era un ser fascinante. A partir de cierto momento, Seo Jeong-won empezó a seguirlo con la mirada. Incluso caminaba por los pasillos sin motivo con la esperanza de cruzarse con él, aunque la mayoría de las veces fallaba.

“Hola, representante Do.”

“Sí.”

En las raras ocasiones en que se encontraban, Seo Jeong-won lo saludaba con una sonrisa radiante. Sin embargo, Do I-hyeon pasaba de largo rápidamente antes de que pudiera entablar conversación.

Para Seo Jeong-won era una premisa difícil de aceptar, pero Do I-hyeon no fingía no tener interés; realmente no lo tenía. Al verlo tratarlo siempre con brusquedad, como si fuera un desconocido, no parecía que se sintiera intimidado por su posición como ejecutivo.

Al observar la nuca ordenada de Do I-hyeon mientras se alejaba fríamente, a veces lo asaltaba el impulso de hacerlo llorar. Como alguien que nunca había carecido de nada, Seo Jeong-won se sentía un poco desconcertado por el intenso deseo que experimentaba hacia un Do I-hyeon con quien ni siquiera tenía una amistad.

¿Por qué nadie sabía que Do I-hyeon era un omega? Esa duda llena de curiosidad pronto se transformó en un alivio al pensar que era mejor que solo él lo supiera.

“No causes ningún problema dentro de la empresa bajo ninguna circunstancia.”

Si no fuera por la advertencia de su hermana, habría podido acercarse a Do I-hyeon de forma más activa; era una lástima.

Por supuesto, si Seo Jeong-won realmente lo deseara, podría intentar convencer a su hermana, pero no sentía la necesidad de llegar a tanto. Do I-hyeon le inquietaba un poco, pero no era más que puro interés. Con el paso del tiempo, su atención hacia él disminuiría de forma natural.

* * *

Durante los siguientes dos años, Seo Jeong-won asistió a la oficina con una diligencia inesperada. La vida corporativa se adaptaba a su temperamento mejor de lo que había imaginado. A su abuela, la presidenta, le debió parecer encantador ver a su nieto menor cumpliendo con sus deberes con tanta seriedad, pues llegó a regalarle dos edificios como recompensa.

Un viernes por la noche, se celebraba la víspera de la boda de un amigo bastante cercano. Jeong-won se arregló impecablemente para la ocasión, pero tras dejarse ver un momento, abandonó el lugar. Le resultaba tedioso lidiar con la cantidad de omegas que intentaban lanzarle indirectas de forma descarada.

Planeaba ir directo a casa, pero encontrarse con Do I-hyeon en el bar de un hotel al que entró por puro impulso fue una coincidencia electrizante.

Do I-hyeon bebía vodka puro, mientras omegas y betas por igual le echaban el ojo sin disimulo. A pesar de ser un omega, Do I-hyeon siempre parecía ser más popular entre las otras jerarquías que entre los alfas.

Intrigado, Jeong-won tomó asiento cerca, dispuesto a observarlo con calma. En la oficina, las oportunidades de mirarlo a placer eran extremadamente escasas. Sin embargo, en el momento en que divisó a un alfa en una mesa opuesta mostrando interés por Do I-hyeon, Jeong-won se puso de pie antes de poder procesarlo.

“¿No está bebiendo demasiado? ¿Acaso le han roto el corazón?”

Acercándose con arrogancia, Jeong-won mostró su interés de forma explícita con una sonrisa encantadora. No estaban ‘dentro de la empresa’, así que no había necesidad de seguir las advertencias de su hermana; aunque, si ella se enterara, seguramente se llevaría las manos a la cabeza.

Do I-hyeon, que había optado por ignorarlo, solo levantó la vista cuando Jeong-won le arrebató un sorbo de su bebida. Esos ojos negros que siempre pasaban de largo se detuvieron durante un largo rato en el rostro de Jeong-won.

¿Sería que le gustaba cómo le quedaba el traje? ¿O tal vez le resultaba extraño verlo con el cabello peinado con tanto esmero? Fuera lo que fuese, recibir la atención de Do I-hyeon era sumamente gratificante. Jeong-won entrecerró los ojos con suavidad y le dedicó una sonrisa dulce.

 

Seducir a Do I-hyeon fue sorprendentemente sencillo. Bastó con acercar su rostro y sonreírle con dulzura para que el otro asintiera como si estuviera hechizado. Al parecer, Do I-hyeon era vulnerable ante los acercamientos directos. Jeong-won lamentó haber perdido dos años simplemente rondando a su alrededor desde la distancia.

Cada vez que el estoico Do I-hyeon se mostraba dócil, Jeong-won sentía una excitación inexplicable.

“Al hotel, por favor.”

Jeong-won hizo una señal al chófer mientras ayudaba a Do I-hyeon a subir al asiento trasero. No hacían falta más palabras. En el Hotel Ignis, perteneciente al Grupo Taewon, siempre había una suite reservada exclusivamente para él.

Aunque cambiar de lugar era un inconveniente, sabía que si usaba el hotel de algún amigo, para mañana por la mañana correría el rumor de que Seo Jeong-won había pasado la noche con un hombre apuesto.

Tac.

En cuanto se cerró la puerta del coche, Jeong-won se abalanzó sobre Do I-hyeon. No sabía cuánto tiempo llevaba conteniendo las ganas de morder esos labios pálidos. El sabor de Do I-hyeon era el del whisky amargo. Jeong-won sonrió levemente.

“ugh…”

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

Sin embargo, cuanto más lamía y mordía el carnoso labio inferior, más apretaba Do I-hyeon la mandíbula. Jeong-won intentó persuadirlo con la lengua y frotar sus labios contra los suyos, pero Do I-hyeon los mantenía sellados, negándole la entrada. Jeong-won empezó a impacientarse.

“Abre la boca.”

Jeong-won lo apremió con voz grave, mientras besaba sus mejillas y acariciaba su cuello sin descanso. Do I-hyeon levantó lentamente la mirada que mantenía baja. En sus ojos negros y nublados no se reflejaba al siempre relajado Seo Jeong-won, sino a un alfa excitado que no sabía qué hacer consigo mismo.

“Rápido.”

Jeong-won juntó su frente con la de Do I-hyeon. Más que una orden, parecía una súplica. Tras una breve inhalación, Do I-hyeon abrió los labios con lentitud. Al ver la lengua asomar entre sus labios entreabiertos, Jeong-won perdió la razón.

“Mmm, ah, hah……”

Jeong-won invadió la boca de Do I-hyeon sin vacilar. Una sensación electrizante recorrió su espina dorsal. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan excitado; de hecho, quizás era la primera vez.

‘¿Será su primer beso?’

Jeong-won ladeó la cabeza, entornando los ojos. Considerando la edad de Do I-hyeon, parecía imposible, pero era sumamente torpe besando.

Cuando Jeong-won empujaba su lengua profundamente, los hombros de Do I-hyeon se tensaban y temblaban. Si Jeong-won usaba la punta de su lengua para acariciar su paladar, la lengua del otro se quedaba rígida. Al prolongar el beso sin separarse, Do I-hyeon empezó a removerse como si le faltara el aire.

‘Qué erótico.’

Jeong-won quería devorarlo todo, incluso sus jadeos entrecortados y torpes.

“Haa, saca la lengua.”

Aunque Do I-hyeon fruncía el ceño, cumplía fielmente con las exigencias de Jeong-won. Ese contraste estimulaba un deseo retorcido. Jeong-won miró la lengua roja por un instante antes de volver a bajar la cabeza con urgencia. Ambas lenguas se encontraron en el aire.

Cada vez que Do I-hyeon intentaba huir, Jeong-won mordisqueaba suavemente la punta de su lengua con los incisivos y la enredaba con la suya de forma agresiva. El sonido húmedo que producían resultaba obsceno. No parecía un beso, sino el acto mismo del sexo.

“Ugh, ah.”

Ante el gemido casi imperceptible de Do I-hyeon, Jeong-won sintió una punzada en el bajo vientre. No podía creer que un simple beso torpe le hubiera provocado una erección tan dolorosa.

Pum.

La nuca de Do I-hyeon golpeó la ventanilla. En su excitación, Jeong-won lo había estado empujando contra el rincón sin darse cuenta. Jeong-won protegió la cabeza de Do I-hyeon con su mano y lo atrajo hacia su pecho.

Aunque el asiento trasero era espacioso, resultaba estrecho para dos hombres altos entrelazados. Sin más remedio, recostó a Do I-hyeon sobre el asiento y se posicionó encima de él. Debido a las caricias inconscientes en la cintura y la espalda de Do I-hyeon durante el beso, su siempre impecable traje estaba desordenado. Jeong-won tragó saliva.

‘……¿Y si lo hacemos aquí mismo?’

Tras un breve conflicto interno, Jeong-won apretó los puños y sacudió la cabeza. Al verse tan excitado ya, sabía que no podría controlarse. Sería mejor disfrutar plenamente de Do I-hyeon sobre una cama.

Volviendo a unir sus labios a los de Do I-hyeon, ladeó el rostro. Pensando que, más tarde, no sería su lengua lo que querría que mordiera, sino su pene.

“Director, hemos llegado.”

Afortunadamente, la voz del chófer sonó a través del altavoz antes de que la paciencia de Jeong-won se agotara. Solo entonces incorporó lentamente la parte superior de su cuerpo. Habían pasado más de veinte minutos besándose y, aun así, le parecía insuficiente. En ese tiempo, Do I-hyeon parecía haber aprendido algo, pues movía su lengua de forma bastante sugerente. Cuanto más lo conocía, más lo volvía loco.

Pero no podían quedarse besándose en el coche para siempre. Jeong-won apretó los dientes y limpió con el pulgar la comisura húmeda de Do I-hyeon. Luego, sacó su abrigo largo y se lo puso a I-hyeon. No quería que nadie más viera su aspecto desaliñado.

“Controla tu expresión.”

Ante la instrucción tajante de Jeong-won, Do I-hyeon lo miró con lentitud, como si no entendiera.

“Digo que escondas esa cara de ‘devórame’.”

Jeong-won le sujetó la mandíbula. ¿Acaso este hombre alto y serio no sabía lo erótico que se veía con los ojos enrojecidos y los labios entreabiertos? Seo Jeong-won no podía recuperar la cordura ante la vulnerabilidad de Do I-hyeon. No quería que nadie más lo viera así; un claro sentimiento de posesión brotó en su interior.

Aunque deseaba llevarlo en brazos, sabía que eso llamaría más la atención, así que tomó la mano de Do I-hyeon y caminó rápidamente. El chófer, que sabía cuánto odiaba Jeong-won prestar su ropa, se mostró muy sorprendido al ver a Do I-hyeon vistiendo el abrigo del joven amo.

 

“¡Mmh……!”

En cuanto entraron en la suite del hotel, Jeong-won empujó a Do I-hyeon contra la pared y lo cubrió de besos. Al mismo tiempo, liberó sus feromonas sin restricciones. Do I-hyeon pareció flaquear ante la intensidad de las feromonas, tambaleándose un momento antes de abrir los labios para responder.

“En el cuello, haa, tienes que rodear mi cuello con tus brazos.”

Siguiendo la instrucción de Jeong-won, Do I-hyeon colgó fielmente sus brazos de su cuello. Luego, tal como había aprendido en el coche, sacó la lengua y lamió los labios de Jeong-won.

“Haha.”

Jeong-won soltó una pequeña risa. No podía distinguir si Do I-hyeon estaba borracho o no. Por su mirada enfocada parecía consciente, pero por su docilidad parecía lo contrario. Por supuesto, a Jeong-won no le importaba; solo se alegraba de lo provocativo que resultaba Do I-hyeon.

Jeong-won lo atrajo por la cintura, uniendo sus ingles. El pene de Do I-hyeon también estaba erecto, aunque su expresión seguía siendo de lo más calmada.

“Si haces eso, parece que soy el único impaciente.”

Algo molesto, Jeong-won movió su parte inferior suavemente mientras besaba solo el contorno de los labios de Do I-hyeon. Ante el sutil estímulo, Do I-hyeon tembló.

“Ah.”

Jeong-won sonrió, pero frunció un ojo cuando Do I-hyeon mordió su labio con audacia. Levantando la cabeza lentamente, Do I-hyeon abrió la mandíbula como pidiendo que introdujera su lengua.

“¿Quieres que te lama la lengua? ¿O prefieres que te la penetre?”

Aunque sentía el impulso de meter su pene en la garganta de Do I-hyeon en ese mismo instante, Jeong-won susurró suavemente mientras rodeaba su nuca con la mano.

“Lo que sea.”

Incluso estando excitado, Do I-hyeon soltó las palabras con indiferencia. Las cejas de Jeong-won se contrajeron. Su erección llegaba a ser dolorosa. Hizo lo que Do I-hyeon deseaba y empujó su lengua profundamente en su garganta.

“Mmh, ah. Ahh.”

Jeong-won disfrutó de los breves gemidos mientras desataba la corbata de Do I-hyeon. No sabía que desvestir a otra persona pudiera ser tan emocionante.

Toc. Toc.

Al abrir los botones uno a uno, fueron apareciendo el cuello recto, los hombros firmes y las clavículas marcadas. Cuando quedó al descubierto el pecho de curvas suaves, Jeong-won detuvo su mano por un momento.

“Cómo puede el pecho de un hombre……”

No pudo terminar la frase. En toda su vida, nunca había visto un pecho tan hermoso. Más allá de la forma, resultaba excitante ver las areolas oscuras destacando sobre la piel blanca característica de un omega. La línea que unía la clavícula con el pecho era simplemente bella.

El impulso de arrancar todos los botones luchaba contra el deseo de contemplarlo con calma.

Toc.

A continuación, se vislumbró la parte superior de unos abdominales definidos. El cuerpo que Do I-hyeon escondía bajo su pulcro traje no tenía ni un gramo de grasa. Sin embargo, Jeong-won no desabrochó el siguiente botón; en su lugar, subió la mano y apretó el pecho de Do I-hyeon.

“¡Ah……!”

Do I-hyeon echó la cabeza hacia atrás. Aunque esperaba firmeza, la sensación suave y elástica se amoldó a su palma. A través de la camisa arrugada, el pecho de Do I-hyeon era tan grande que no cabía en una sola mano. Le pareció tierno ver cómo sus pezones se erguían por la excitación.

‘No puedo aguantar más.’

Jeong-won cargó a Do I-hyeon en brazos. Aunque Do I-hyeon era un hombre de constitución robusta que superaba los 180 cm, Jeong-won era casi media cabeza más alto, así que no le supuso ningún esfuerzo.

“¿Qué... qué hace?”

La extraña sensación de flotar hizo que Do I-hyeon sujetara con fuerza los hombros de Jeong-won y retorciera la cintura. Fue la primera resistencia que mostró después de haber estado callado ante todo lo anterior.

“Quédate quieto si no quieres caerte.”

Pero Jeong-won no le hizo caso y caminó con sus largas piernas hacia el dormitorio. Le gustaba la fuerza con la que Do I-hyeon apretaba sus hombros, lo que hizo que sus labios se curvaran en una sonrisa. Mientras caminaba, Jeong-won no dejaba de desvestirlo; la ropa de Do I-hyeon caía por el camino como una piel mudada.

Al llegar a la cama, Do I-hyeon estaba medio desnudo. Jeong-won se deshizo también de su molesta parte de arriba y se posicionó sobre él. Mientras que se había esmerado en quitar la ropa de Do I-hyeon con cuidado, arrancó los botones de su propia camisa de un tirón.

“¿Tu pasatiempo es hacer ejercicio?”

Jeong-won se lamió el labio inferior mientras admiraba el torso de Do I-hyeon. Esos músculos bien formados no eran fruto de uno o dos meses. Do I-hyeon no respondió, limitándose a mirar a Jeong-won desde abajo con ojos fríos.

Ante la actitud indiferente de Do I-hyeon, que parecía capaz de marcharse en cualquier momento, Seo Jeong-won sujetó instintivamente su codo. No contento con eso, mordió sus labios con fuerza. Desde hacía un rato, una ansiedad inexplicable lo carcomía por dentro.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

Ante la insistencia de Jeong-won, Do I-hyeon separó suavemente los labios que mantenía firmemente cerrados. Era una imagen que nadie que conociera al Do I-hyeon habitual podría imaginar. El contraste era tan extremo que Jeong-won sintió un escalofrío de placer recorriéndole la columna.

“Ha, ugh…”

Jeong-won acarició el amplio pecho de I-hyeon mientras jugueteaba con su paladar. En el torso de Do I-hyeon quedaban tenues marcas de manos. No es que lo hubiera apretado con demasiada fuerza, pero su piel parecía ser más delicada de lo que aparentaba su físico.

Jeong-won probó a presionar el pecho turgente de I-hyeon con el pulgar. Cada vez que lo hacía, aparecía una mancha rojiza en el lugar hundido. Se sentía como si estuviera dejando huellas a su antojo en un campo de nieve virgen que nadie se había atrevido a pisar. Embriagado por esa sensación de euforia, Jeong-won tragó saliva.

Aun sin haber comenzado nada en serio, ya sentía que la noche sería demasiado corta.

“Haa.”

Do I-hyeon jadeaba incluso ante esos tocamientos juguetones.

“Tus pechos son muy sensibles.”

Jeong-won susurró al oído de I-hyeon mientras delineaba el borde de sus areolas, que eran pequeñas para ser las de un omega. Al presionar el pezón con la punta de los dedos, el ceño fruncido de Do I-hyeon se hizo más profundo.

“Mmh, ah……”

“Libera tus feromonas.”

Jeong-won hizo la petición de forma descarada mientras frotaba sus labios contra la clavícula de I-hyeon. A pesar de estar bastante excitado, Do I-hyeon no mostraba ni un rastro de sus feromonas.

“……No, no puedo.”

Do I-hyeon sacudió la cabeza mientras intentaba apartar a Jeong-won por los hombros. Que un omega ocultara sus feromonas en la cama significaba que su compañero no le gustaba. Herido en su orgullo, Jeong-won clavó los dientes en el hombro de I-hyeon.

“¡Ah!……”

Debía dolerle bastante, pero Do I-hyeon apretó los dientes y soportó el dolor. La forma en que cerraba los ojos con fuerza y contraía sus cejas perfectas estimulaba el deseo de conquista del alfa.

“Está bien. Veamos cuánto puedes aguantar.”

Picado por la terquedad, Jeong-won sonrió con los ojos entornados. La mirada negra de Do I-hyeon, que vagaba por el aire, se clavó en el rostro de Jeong-won. Este, disfrutando de la mirada fija, puso sus manos sobre la cintura de I-hyeon sin pedir permiso.

Deseaba penetrarlo hasta la raíz en ese mismo instante y hacerlo llorar. ¿Qué tan erótico sería ver ese rostro impasible distorsionarse mientras las lágrimas caían?

“Haha.”

Al ver el pene de Do I-hyeon completamente erecto, Jeong-won soltó una risa leve. Hasta en eso era perfecto; era recto, sin desviaciones, y de un tamaño considerable. Jeong-won lo sujetó con una mano y lo recorrió de arriba abajo. A diferencia de la suavidad que esperaba de un omega, el de Do I-hyeon estaba duro y con las venas marcadas.

Incluso si eso hubiera podido causarle rechazo, en su lugar, solo despertó más su lascivia. Todo en Do I-hyeon le gustaba.

“Ah, detente, ¡ah!”

Ante el intenso placer, Do I-hyeon estiró el brazo con urgencia, pero fue bloqueado por la mano de Jeong-won. Con las muñecas atrapadas, Do I-hyeon solo podía arquear la cintura repetidamente.

“¡Mmh! Suéltame, ah… ¡ah!”

Las comisuras de los ojos de Do I-hyeon se tiñeron de un rojo tenue. Jeong-won inhaló profundamente mientras contemplaba su desordenada figura. De repente, sintió el deseo de hacerle un sexo oral, algo que nunca antes había hecho. Do I-hyeon era tan sensible que parecía que todo su cuerpo fuera una zona erógena. Tenía curiosidad por saber cómo reaccionaría si envolvía su pene con la boca.

“¿Has usado esto alguna vez?”

Jeong-won entrecerró los ojos mientras frotaba con el pulgar el glande de I-hyeon, que soltaba un líquido transparente. Lo preguntó sin pensar mucho, pero al decirlo, la imagen de Do I-hyeon sobre otra persona cruzó su mente y le hizo sentir un humor amargo.

“Eso es……”

“Olvídalo. No respondas.”

Torciendo el gesto, Jeong-won se posicionó entre las piernas de I-hyeon. Estaba decidido a que, si tenía otras experiencias, no pudiera recordarlas nunca más. Deslizó la mano que sostenía el pene de I-hyeon hacia abajo.q

“¡Hah!”

Cuando arañó suavemente el perineo con las uñas, Do I-hyeon retorció las muñecas atrapadas. Sus abdominales definidos se marcaron aún más. Los dedos largos pronto llegaron a su destino. Jeong-won empezó a acariciar su entrada. El orificio, pequeño para su tamaño, estaba firmemente cerrado como si desconfiara del invasor.

“Parece que ha pasado mucho tiempo.”

Jeong-won soltó una risita. No parecía que fuera a entrar ni un dedo. Do I-hyeon estaba bastante tenso. Sin embargo, al liberar sus feromonas con más fuerza y lamer sus pezones unas cuantas veces, la parte trasera de I-hyeon comenzó a humedecerse rápidamente.

Jeong-won introdujo el dedo corazón en la entrada palpitante. Aunque estrecho, no hubo problemas para la inserción gracias a la abundancia de fluidos.

“¡Mmh!……”

Do I-hyeon tensó todo su cuerpo como si fuera la primera vez que le introducían algo allí.

“Relájate. Siento que me vas a cortar el dedo.”

“Ah, es raro, hah, ahí es... extraño, ah.”

Do I-hyeon echó la cabeza hacia atrás mientras sus muslos temblaban. Las manos de Jeong-won eran grandes, acorde a su altura, lo que significaba que sus dedos eran mucho más largos de lo habitual y podían hurgar profundamente en sus paredes internas.

“Levanta más la cintura. Sí, así.”

Jeong-won lo instó con dulzura y soltó sus muñecas. En su lugar, sujetó la parte interna de las rodillas de I-hyeon y presionó hacia abajo. Contrario a lo que aparentaba, Do I-hyeon era bastante flexible y se abrió con facilidad. Gracias a eso, Jeong-won podía ver claramente la entrada que succionaba su dedo. Introdujo también el dedo índice.

‘¿Cuánto más tengo que prepararlo?’

Con los ojos nublados por la excitación, Jeong-won miraba fijamente la parte inferior de Do I-hyeon. Deseaba penetrarlo de inmediato, pero era evidente que eso terminaría en sangre. Con una paciencia sobrehumana, fue ensanchando el interior de I-hyeon paso a paso.

“Ah, ahh……”

Do I-hyeon empezó a arañar las sábanas cuando Jeong-won introdujo el tercer dedo, y cuando forzó el cuarto, parecía costarle respirar.

“¿Con cuántos tipos……”

¿Acaso era tan estrecho porque solo había estado con tipos de penes pequeños? Jeong-won frunció el ceño con fuerza. Insultos vulgares que normalmente no usaba rondaban la punta de su lengua.

El pene de Do I-hyeon, que había estado erguido, se ablandó un poco. Jeong-won, molesto, aplicó fuerza en la punta de sus dedos y comenzó a frotar rápidamente una protuberancia en lo profundo de las paredes internas.

“Hah……”

Ante el estímulo intenso, Do I-hyeon no pudo ni siquiera gemir correctamente. En su lugar, soltó un flujo abundante de fluidos viscosos. Ahora, cada movimiento de la mano de Jeong-won producía un sonido húmedo y pegajoso.

“Lo siento. No aguanto más.”

Jeong-won se desabrochó el pantalón y sacó su pene. Solo con apoyar el glande entre las nalgas de Do I-hyeon, sintió que estaba a punto de llegar. Sentía que, si empujaba un poco, sería succionado por esas paredes cálidas y suaves.

“No, no puede ser. Hah.”

Sin embargo, el cooperativo Do I-hyeon de repente flexionó las rodillas y comenzó a empujar a Jeong-won para apartarlo.

“¿Por qué? ¿Vas a echarte atrás ahora?”

Para Jeong-won, que apenas contenía su deseo volcánico por consideración a I-hyeon, esto era desesperante. Sometió la resistencia de Do I-hyeon con cierta brusquedad. Manteniendo una muñeca y el hombro opuesto presionados contra la cama, movió su cintura lentamente. La punta del pene que tocaba la entrada empezó a deslizarse poco a poco hacia el interior de Do I-hyeon.

“Condón, ah, el condón, ¡ah!”

“Ah.”

Ante el grito apresurado de Do I-hyeon, Jeong-won echó un vistazo a su parte inferior. Casi lo penetra sin protección. Nunca había cometido un error así, por lo que, a pesar de su estado de excitación, se sintió bastante desconcertado. No estaba en su periodo de celo, pero su razón parecía no funcionar.

Miró a su alrededor confundido antes de sacar un condón del cajón junto a la cama. Como nunca había traído a un omega a esta habitación, no recordó de inmediato dónde estaban.

‘……¿Por qué tengo que usar condón?’

Mientras abría el envoltorio con los dientes, un pensamiento infame cruzó su mente. Era el tipo de pensamiento que tendrían esos tipos a los que él solía llamar "escoria". Las paredes de Do I-hyeon se aferraban incluso a sus dedos. Qué bien se sentiría simplemente meterlo así.

“Voy a entrar.”

Sin embargo, aunque albergaba deseos despreciables, no los puso en práctica. Hizo que Do I-hyeon se pusiera boca abajo para que no pudiera resistirse y presionó sus omóplatos con la palma de la mano. I-hyeon quedó en una posición con un hombro hundido y los glúteos elevados.

“Mmh……”

A pesar de haberlo preparado a conciencia, Do I-hyeon no aceptaba fácilmente el pene de Jeong-won.

‘Qué estrecho.’

Jeong-won también frunció el ceño. Podía sentir claramente a través de la fina capa de látex cómo la entrada de I-hyeon se abría lentamente siguiendo la curva del glande.

“Hah. ¿Por qué aprietas tanto? Relájate un poco. No ha entrado ni la mitad.”

Jeong-won susurró con suavidad mientras recorría con la punta de los dedos la columna vertebral de Do I-hyeon. No había logrado meter ni la punta, mucho menos la mitad. Ante sus mimos, Do I-hyeon se esforzó por relajarse. La entrada palpitaba visiblemente y sus nalgas temblaban.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

A pesar del intenso estímulo visual, Jeong-won contuvo su impulso de forzar la entrada simplemente presionando la cintura de I-hyeon. En el momento en que el glande finalmente logró entrar por completo tras mucho aguantar, Jeong-won apretó con fuerza los glúteos firmes de Do I-hyeon y lo penetró hasta la raíz.

“¡Ahhh!……”

Las paredes internas de Do I-hyeon sufrieron pequeños espasmos mientras apretaban el pene de Jeong-won. Este apretó los dientes; de lo contrario, sentía que él también llegaría al clímax en ese instante. Sentía que su pene se derretiría.

“¿Ya te viniste? Qué tierno.”

Jeong-won fingió estar relajado mientras sujetaba el pene de Do I-hyeon. Haber llegado solo con la penetración... tenía un cuerpo demasiado erótico. Incluso después de eyacular, su pensé  mantenía su grosor, lo cual resultaba muy provocativo.

“No me toques, ¡ah!……”

Como si el placer excesivo fuera doloroso, Do I-hyeon agarró las sábanas y sacudió la cabeza. Sus músculos se marcaban delicadamente a lo largo de su espalda recta. Jeong-won usó sus uñas para hurgar en el orificio de la uretra. El interior de Do I-hyeon, totalmente tenso, se retorcía presionando el pensé  de Jeong-won.

“Mmh, ah, ahhh……”

Do I-hyeon dejaba escapar gemidos intermitentes que sonaban como sollozos bajos.

“Hah.”

Jeong-won soltó un suspiro de satisfacción mientras acariciaba el costado musculoso de I-hyeon. Incluso sin moverse, se sentía lleno de placer y satisfacción. Disfrutando de la presión, besó sus hombros anchos y lamió el hueso prominente de su nuca. La piel de Do I-hyeon era tan tersa y suave que no podía despegar los labios.

Dejando marcas rojas en su espalda blanca, Jeong-won empezó a mover su cintura lentamente.

Slipp, slipp.

Tras unos cuantos movimientos circulares, el interior de Do I-hyeon se volvió blando, como si nunca hubiera estado rígido. La mucosa cálida se adhería perfectamente a su pensé  como si quisiera arrancarle el condón. Jeong-won curvó una comisura de sus labios, retiró el pensé  casi hasta el final y luego lo hundió con fuerza de un solo golpe.

“¡Hah!”

Do I-hyeon frotó su frente contra la cama mientras su cintura se arqueaba hacia abajo. Al verlo tan perdido, como si fuera su primera vez y no solo que hubiera pasado mucho tiempo, los ojos gris pardo de Jeong-won se oscurecieron.

“¿Vas a seguir portándote de forma tan rígida? Tienes que mover la cintura.”

Sujetando la cadera esbelta de I-hyeon, Jeong-won empezó a embestir de forma superficial y rápida. Al cambiar el ángulo y golpear específicamente el punto donde Do I-hyeon más sentía, la reacción fue inmediata. Poco a poco, Do I-hyeon también empezó a mover su cintura buscando el placer. Aunque no era muy diestro, eso excitaba más a Jeong-won.

“Ah, mmh.”

De la boca de Do I-hyeon no salían gemidos agudos, sino sonidos bajos y contenidos.

‘Qué irritante.’

Jeong-won frunció el ceño mientras acariciaba la espalda de I-hyeon. Sentía una sed constante. A pesar de estar sobre él, sentía que aún no lo poseía del todo. Impaciente, Jeong-won giró el cuerpo de Do I-hyeon sin sacarlo de su interior. Tenía curiosidad por ver qué expresión tenía. Al mismo tiempo, quería que supiera claramente quién era el que estaba invadiendo su interior en ese momento.

“Ahhh……”

Como si la sensación del pensé  girando en su vientre fuera extraña, Do I-hyeon se sujetó el bajo vientre. Sus muñecas pálidas estaban cubiertas de marcas rojas de manos.

“Quita las manos. No me ocultes nada.”

Jeong-won sujetó el brazo de I-hyeon con fuerza y lo apartó. Al mismo tiempo, lamió su propio labio inferior mientras miraba fijamente las marcas rojas.

“Duele.”

Do I-hyeon jadeó mientras expresaba su queja. Jeong-won apretó los dientes. Cada vez que esos ojos negros nublados por el placer se dirigían a él, sentía un escalofrío. Soltó el brazo de I-hyeon, que sostenía con fuerza; en el lugar donde habían estado sus manos, aparecieron nuevas marcas. Jeong-won miró con avidez las huellas aún tenues. No podía controlar su fuerza. No, no quería hacerlo. Quería dejar su rastro en Do I-hyeon de pies a cabeza.

“Abre la boca. Ahora.”

Jeong-won presionó sus ingles firmemente contra él y se inclinó. Al presionar los muslos de I-hyeon, su pensé  penetró un poco más profundo.

“Mmh……”

Do I-hyeon, aunque sufría por la apertura dolorosa de sus paredes internas, abrió la boca fielmente y rodeó el cuello de Jeong-won con sus brazos, tal como se le había indicado. Sus ojos enrojecidos por el placer eran hermosos. Al ver que esos ojos solo lo reflejaban a él, Jeong-won perdió toda capacidad de pensamiento racional.

* * *

Puk, pu-uk.

El pene de Seo Jeong-won, duro como una roca, penetraba sin piedad el interior de Do I-hyeon. Aunque ya había eyaculado tres veces, su deseo sexual no mostraba signos de enfriarse.

Jeong-won movía su cintura con rapidez mientras mordía el pecho de I-hyeon. El torso de Do I-hyeon, antes blanco e inmaculado, era ahora un desastre cubierto de marcas de dientes rojizas.

“¡Mmh, ah……!”

“Huu.”

El amplio dormitorio estaba lleno solo por el sonido de la carne chocando y las respiraciones cargadas de calor de ambos. Cada vez que Jeong-won retiraba su parte inferior, un fluido transparente fluía de la entrada de Do I-hyeon junto con un sonido húmedo.

“Espera, hah, espera un momento……”

Do I-hyeon, que solo soltaba gemidos febriles con los ojos entrecerrados, de repente retorció la cintura y forcejeó para escapar de debajo de Jeong-won.

“¿Vas a huir?”

“¡Ahhh!”

Jeong-won no le dio tiempo a resistirse; cargó todo su peso y lo aplastó de inmediato. Naturalmente, su pene se insertó aún más profundo. Las paredes internas de Do I-hyeon estaban ahora tan relajadas que cualquier estocada provocaba un placer vertiginoso.

Al mismo tiempo, un semen diluido fluyó a borbotones por el glande de Do I-hyeon, que brillaba por el fluido. I-hyeon jadeaba sin poder emitir ningún sonido. Su cabello estaba desordenado y su rostro pálido se había vuelto borroso por la excitación.

“Haa, ¿ni siquiera así vas a liberar tus feromonas?”

Jeong-won lamió la nuez de Adán de Do I-hyeon, que subía y bajaba rápidamente. A pesar de haber llegado al clímax repetidamente, Do I-hyeon no revelaba sus feromonas. Jeong-won raspó la piel suave con sus dientes, insistiendo con tenacidad. Quería que Do I-hyeon se desmoronara hasta mostrarle su lado más bajo.

Sin embargo, Do I-hyeon volvió a cerrar la boca con firmeza. Sin darse cuenta de que estaba obsesionado, Jeong-won liberó sus feromonas con fuerza mientras aplastaba con la punta de sus dedos los pezones de Do I-hyeon.

“¡Ah, ahhh!”

El omega quedó expuesto por completo a las feromonas del alfa. Do I-hyeon se aferró a los hombros de Jeong-won mientras temblaba violentamente. Sus ojos negros perdieron el enfoque por completo. En ese instante, un suave aroma a higo comenzó a emanar de él. Era una feromona dulce y embriagadora.

“Libera más, más.”

Jeong-won, como hechizado, hundió la nariz en el cuello de Do I-hyeon. Se sentía morir. Era la primera vez que se excitaba tanto con las feromonas de un omega.

“Te dije que... no puedo, mmm……”

Lamentablemente, Do I-hyeon seguía sacudiendo la cabeza. Jeong-won lamió frenéticamente su cuello. Al morderle el hombro con fuerza, el aroma se volvió aún más intenso. Jeong-won, como un drogadicto, presionó a Do I-hyeon de forma agresiva para obtener más.

“Ah, ugh, despacio, hah.”

Jeong-won sujetó las muñecas de Do I-hyeon y las tiró hacia abajo mientras penetraba sin piedad entre sus nalgas firmes. Las feromonas de ambos se mezclaron, aumentando el calor.

‘Lo quiero.’

Los ojos gris pardo de Jeong-won brillaron. Quería poseer todo: al desordenado Do I-hyeon y sus feromonas. Jeong-won sujetó la pierna de I-hyeon y le mordió el tobillo.

“¿Sabes que si toco aquí aprietas muchísimo?”

Cambiando ligeramente de posición, Jeong-won mostró una sonrisa oscura y pellizcó el pezón de Do I-hyeon. La entrada de Do I-hyeon encajaba perfectamente, como si hubiera sido creada para el pene de Jeong-won.

‘Debí haberle puesto las manos encima antes.’

Se arrepintió de haber esperado dos años. Jeong-won disfrutó del movimiento de las paredes internas que succionaban su pene mientras se quedaba quieto por un momento.

“Huu, ah.”

Entonces, Do I-hyeon empezó a mover la cintura hacia arriba y hacia abajo. Parecía que se estuviera masturbando usando el pene de Jeong-won. Sus movimientos eran mucho más diestros que antes.

“ugh.”

Jeong-won soltó un gemido bajo. El estímulo visual casi lo hace eyacular. Maldijo en silencio y sujetó firmemente la cintura de Do I-hyeon. Para evitar que se moviera a su antojo, colocó una de las piernas de I-hyeon sobre su hombro y penetró profundamente.

“¡Ah!”

Al encajar sus pelvis con fuerza, llegó a un punto que no había tocado hasta entonces.

“Ah, ¿lo sientes? Aquí. He llegado al fondo.”

Con una sonrisa satisfecha, Jeong-won presionó con fuerza sin retirar su pene.

“¡Ah! No, ahí no... detente, detente, ¡ah!”

Do I-hyeon se aferró a él con urgencia. La calma de Do I-hyeon se desmoronó por completo. Sus ojos comenzaron a humedecerse. Jeong-won presionó suavemente el bajo vientre de Do I-hyeon mientras embestía con suavidad.

“¡Ah, ahhh!”

Ante el estímulo, Do I-hyeon temblaba de placer. Lágrimas brotaron de sus ojos. Pronto, un líquido claro brotó del pene de Do I-hyeon. Sus muslos sufrieron espasmos violentos.

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

“Ugh.”

Debido a la presión asfixiante, Jeong-won también tuvo una larga eyaculación. A pesar de ser la cuarta vez, salió mucho semen.

“Haa, ¿sabes que eres realmente hermoso?”

Jeong-won observó a Do I-hyeon, quien arqueaba la cintura intermitentemente mirando al techo. Jeong-won retiró la cintura lentamente para cambiar el condón, pero Do I-hyeon rodeó por instinto sus piernas con su cintura.

“¿Ahora eres tú quien me pide más? Qué tierno.”

“Ahhh.”

Jeong-won sonrió y movió ligeramente la cintura. Do I-hyeon dejó escapar un quejido.

“Espera solo un momento.”

Finalmente sacó su pene. Un hilo viscoso se extendió entre la entrada y el pene erecto. La parte inferior de Do I-hyeon estaba empapada. Jeong-won cambió el condón rápido, fallando dos veces por la impaciencia.

“Quita las manos. Ahora mismo.”

Mordió la rodilla de Do I-hyeon. I-hyeon abrió las piernas y el pene de Jeong-won lo llenó por completo de nuevo.

“¡Ah, ugh!”

“Haa, ábrete más. Sujeta tus nalgas. Sí, así.”

Jeong-won embistió una y otra vez. Do I-hyeon y Jeong-won se aparearon como animales. No hubo conversación, solo respiraciones jadeantes. Embriagados por el placer, se buscaron incesantemente.

Jeong-won cargó a Do I-hyeon en brazos y este quedó sentado sobre sus muslos.

“Ah, ugh.”

Al cambiar el ángulo del pene en su interior, Do I-hyeon tensó los hombros. Pero pronto, Do I-hyeon empezó a mover la cintura buscando el placer.

“Ah, ugh, ugh.”

Cada vez que Jeong-won empujaba hacia arriba, Do I-hyeon echaba la cabeza hacia atrás y soltaba un aliento caliente.

Seo Jeong-won siempre había preferido parejas experimentadas antes que alguien torpe en el sexo. Era más cómodo para ambas partes cuando sabían lo que hacían.

‘Maldita sea.’

Sin embargo, una rabia desconocida brotaba en su interior. ¿Dónde habría aprendido Do I-hyeon a hacer cosas tan eróticas? ¿Qué tipo de alfa le gustaría? ¿Quién habría sido el primer alfa en su vida?

Jeong-won no era del tipo controlador, incluso cuando estaba en una relación; no solía tener interés en el pasado de sus parejas. Pero con Do I-hyeon, los celos y el sentido de posesión se desbocaban.

Cuando Jeong-won echó la cabeza hacia atrás abriendo la boca, Do I-hyeon lo besó por instinto.

“Ah, ugh. ugh.”

Jeong-won devoró los gemidos de Do I-hyeon mientras movía su cintura con una rapidez aún mayor. I-hyeon clavó sus uñas en la espalda de Jeong-won, arañándolo con fuerza.

El placer era tan intenso que sentía el cerebro entumecido, como si fuera a derretirse. Jeong-won abrazó a Do I-hyeon con fuerza; quería llenarlo por completo de sí mismo.

Debido a que había eyaculado demasiadas veces, el pene de Do I-hyeon no lograba una erección completa y se sentía algo blando mientras se frotaba rápidamente contra el abdomen firme de Jeong-won.

Jeong-won presionó el cuerpo de Do I-hyeon hacia abajo con fuerza y llegó al clímax.

“Ah, adentro, ugh…”

Do I-hyeon retorció su cuerpo intentando decir algo, pero Jeong-won no soltó sus labios. Buscó la lengua que intentaba escapar y la mordisqueó con insistencia.

Tras la larga eyaculación, Do I-hyeon se desplomó sobre el hombro de Jeong-won. Debido a un orgasmo que superó sus límites, su cuerpo no dejaba de sufrir leves temblores.

‘¿Qué hora es?’

Jeong-won, que inhalaba profundamente mientras frotaba su nariz contra el cuello de I-hyeon, revisó la hora lentamente.

Eran las 6:00 de la mañana. Pronto amanecería.

El pene de Jeong-won aún no mostraba señales de bajar. No quería soltar a Do I-hyeon. Pensando en cómo convencerlo para seguir, lo recostó lentamente sobre la cama.

“¿Por qué lo saca tanto?”

Do I-hyeon, que jadeaba sin fuerzas, rodeó el cuello de Jeong-won con sus brazos y murmuró con tono de queja.

A pesar de haber insistido tanto con el condón antes, ahora parecía impaciente incluso por el breve espacio de tiempo que tomaba cambiarlo. Para Jeong-won, esto era una excelente noticia.

“Yo tampoco quiero sacarlo.”

Jeong-won dejó pequeños besos por todo el rostro de Do I-hyeon mientras retiraba su pene. Sin embargo, notó que el extremo del condón se había roto.

“Ah.”

Girando la cabeza por instinto, Jeong-won introdujo dos dedos en la entrada de Do I-hyeon, que aún palpitaba levemente. Al separar un poco los dedos, un líquido blanquecino comenzó a fluir lentamente desde el interior.

“¿Qué hacemos? El condón se rompió.”

Jeong-won informó con sinceridad mientras, casi sin pensarlo, empujaba el semen que se escapaba de vuelta al interior de Do I-hyeon con sus dedos. No estaba claro si I-hyeon lo escuchaba; solo hacía vibrar sus párpados ante el tacto en su entrada.

‘En cuanto amanezca, debe tomar el anticonceptivo……’

Aunque estaba preocupado, Jeong-won buscó con diligencia un condón nuevo. Pero su mano no atrapó nada. Se habían acabado.

“Haa, rápido……”

Do I-hyeon, perdiendo la razón por el deseo sexual, tomó la muñeca de Jeong-won y la llevó hacia el espacio entre sus propias piernas.

Ante ese gesto, Jeong-won perdió el juicio. Juntó su frente con la de Do I-hyeon y frotó su nariz contra la de él, casi de forma mimosa.

“Ya que de todos modos se rompió, ¿puedo seguir así, sin nada?”

Si finalmente tenía que tomar el anticonceptivo, ¿no sería lo mismo eyacular una vez que diez? Las pastillas para omegas pueden tomarse hasta una semana después y, desde que se comercializaron el año pasado, no tenían efectos secundarios. Eso significaba que podía tener sexo todo el fin de semana si quería.

‘Seo Jeong-won, eres un hijo de perra.’

Jeong-won admitió para sí mismo que era un bastardo. Era consciente de que estaba teniendo pensamientos basura, pero el calor en su cabeza no le permitía controlarse. Pedir permiso a Do I-hyeon era su último gramo de conciencia.

‘……¿Y si simplemente lo dejo embarazado?’

Jeong-won se sorprendió a sí mismo por ese pensamiento repentino.

“No……”

“¿Mmh?”

Al notar que Do I-hyeon iba a negarse, Jeong-won bajó la mirada fingiendo lástima y besó repetidamente la comisura de sus labios. No se detuvo ahí; frotó su pene contra la entrepierna de I-hyeon.

Al rozar el perineo y luego el surco de sus nalgas, Do I-hyeon soltó un suspiro ansioso ante el estímulo insuficiente.

“Si no, ya no puedo seguir porque no hay condones. ¿Lo dejamos aquí?”

Jeong-won puso una expresión de fingida decepción mientras presionaba solo el glande contra la entrada de I-hyeon, una y otra vez. Sabía que si aplicaba un poco más de fuerza, entraría hasta la raíz sin problemas. Contuvo a duras penas las ganas de penetrarlo por la fuerza.

“Ah, ugh…”

El cuerpo de Do I-hyeon, empapado de placer, reaccionó de inmediato. Arqueó la cintura temblando y sujetó el pene de Jeong-won para introducirlo dentro de sí mismo.

“Ugh.”

Jeong-won también apretó los dientes. Había estado entrando y saliendo de allí toda la noche, pero sin esa fina capa de látex, la sensación era completamente distinta.

Más que el contacto físico, le hacía feliz que Do I-hyeon lo hubiera deseado primero. Finalmente sentía que lo poseía por completo.

El interior de Do I-hyeon era cálido, húmedo y suave. Tras recuperar el aliento por un instante, Jeong-won empezó a embestirlo con violencia desde el principio.

“¡Ugh, ugh!”

La reacción de Do I-hyeon también fue mucho más intensa. Jeong-won sujetó las muñecas de I-hyeon, que no dejaba de removerse, y mordió su cuello para inmovilizarlo. Ya que se estaba comportando como un animal, pensó en entregarse por completo a ese instinto.

Incluso teniéndolo, sentía que no era suficiente. Ante un deseo tan voraz que experimentaba por primera vez, Jeong-won no lograba recuperar la cordura. Su mente ardía en blanco por el placer, pero el simple sexo no explicaba esta euforia explosiva.

Su corazón latía tan rápido que parecía que iba a estallar ante cada pequeña reacción de Do I-hyeon. Era la primera vez que perdía el autocontrol de esta manera.

Mientras estaba sobre Do I-hyeon, moviendo su cintura frenéticamente, notó que el otro se aferraba con desesperación a algo. Sintiendo celos, Jeong-won se inclinó hacia adelante apoyándose en la espalda de I-hyeon.q

“ugh, ah, ugh”

Do I-hyeon estaba soltando gemidos con la nariz hundida en la camisa que Jeong-won se había quitado antes. Estaba embriagado por las feromonas y el olor corporal de Jeong-won, con la mirada perdida.

Sin previo aviso, la base del pene de Jeong-won comenzó a hincharse de repente.

“Mierda……”

Jeong-won tragó un insulto mientras sujetaba con brusquedad el brazo de Do I-hyeon.

A veces, entre los alfas, había quienes usaban el knotting (nudo) como una forma de dominación excesiva. Lo hacían con omegas, betas o incluso otros alfas para dejar clara su superioridad y saciar su deseo de conquista.

Jeong-won estaba lejos de esa clase de gente vulgar. En otras palabras, esta era la primera vez que le ocurría.

Sintió como si toda la sangre de su cuerpo se concentrara en su parte inferior. Un placer electrizante, de una clase que no conocía, lo invadió como un tsunami.

‘Es mío.’

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

Jeong-won mordisqueó inconscientemente el hombro de Do I-hyeon. Un júbilo desconocido llenó su pecho. Siguiendo su instinto de alfa, sonrió ampliamente.

“Mi vientre... siento que va a estallar, ah.”

Jeong-won, que estaba absorto disfrutando de las feromonas de I-hyeon en pleno éxtasis, reaccionó al escuchar esa voz llena de dolor. Solo entonces pudo fijarse en el estado de Do I-hyeon.

I-hyeon estaba debajo de él con el rostro contraído, moviendo sus extremidades débilmente. Sin embargo, no podía escapar de Jeong-won bajo ninguna circunstancia.

Jeong-won estiró la mano para tocar el bajo vientre de I-hyeon. Pudo sentir cómo su abdomen firme sobresalía de forma casi antinatural.

“Lo siento. Cometí... un error.”

Jeong-won murmuró apoyando su frente en el hombro de Do I-hyeon.

‘Hice un nudo sin su consentimiento.’

El knotting suponía una gran carga para el cuerpo de un omega. Aunque no era lo común, había casos raros de omegas que sufrían un dolor inmenso y desarrollaban traumas. Aunque no fue intencionado, era una negligencia grave.

“¿Estás bien? ¿Te duele mucho?”

Una vez que ocurría el nudo, duraba al menos 30 minutos. Intentar sacarlo a la fuerza era peligroso y podía causar heridas graves, así que tenía que calmar a Do I-hyeon como fuera.

‘……No quiero sacarlo.’

En contraste con sus palabras dulces, los ojos de Jeong-won se oscurecieron. El instinto de alfa que había despertado seguía provocando impulsos extraños.

Besó con cuidado el cuello de Do I-hyeon y acarició su oreja. I-hyeon se estremecía; su reacción no parecía la habitual.

‘¿Será que...?’

Jeong-won frunció el ceño y volvió a pasar su mano siguiendo el contorno de la oreja de Do I-hyeon.

“Haa.”

Entonces, Do I-hyeon soltó un aliento fino y movió ligeramente la cintura. Más que frotar sus nalgas contra el pene de Jeong-won, parecía que intentaba frotar su propio pensé  contra las sábanas.

“……¿Estás sintiendo placer ahora?”

Jeong-won soltó un aire de incredulidad. Se decía que normalmente los omegas no pueden ni moverse por el agobio, pero Do I-hyeon superaba sus expectativas siempre.

‘¿Acaso ya le habían hecho un nudo antes?’

De repente, una duda punzante le molestó. Todo lo relacionado con Do I-hyeon alteraba sus nervios. Sin embargo, que no le doliera no significaba que estuviera bien; pronto, la cabeza de Do I-hyeon cayó pesadamente. No se sabía si era por la presión o por el placer acumulado.

“¿Do…… I-hyeon?”

Jeong-won dudó un momento antes de llamarlo. Estuvo a punto de decirle "Team Leader Do" por costumbre, pero no quería usar un título profesional en la cama.

Era la primera vez que Jeong-won pronunciaba el nombre de Do I-hyeon. Lamentablemente, el otro se había desmayado y no pudo escucharlo.

“I-hyeon.”

Jeong-won volvió a llamarlo por su nombre. Debido a su imagen habitual, su apellido se sentía seco y rígido, pero su nombre tenía una sonoridad inesperadamente suave que le encantó.

Hasta que el nudo bajó por completo, Jeong-won no dejó de abrazar y acariciar a Do I-hyeon ni un segundo. Acarició su cabello liso, tan distinto al suyo; le dio palmaditas en el abdomen, entrelazó sus manos e inhaló profundamente el tenue aroma a higo. Estaba sumamente satisfecho con cómo el cuerpo del otro llenaba sus brazos.

A estas alturas, tenía que admitirlo: Do I-hyeon encajaba perfectamente en sus gustos, mucho más de lo que jamás imaginó.

 

Do I-hyeon abrió los ojos lentamente cuando el nudo finalmente desapareció. Su expresión era de desconcierto, como si aún no hubiera recuperado la conciencia del todo. Aunque Jeong-won deseaba quedarse dentro hasta el final, retiró su pene con cuidado. Un líquido turbio, mezcla de semen y fluidos, fluyó sin cesar por el perineo y los muslos de Do I-hyeon.

Desde que despertó, Do I-hyeon no dejó de mirar fijamente a Jeong-won.

“¿Te gusta mi cara?”

Jeong-won sonrió con los ojos entornados y preguntó con picardía. Do I-hyeon no respondió, pero esa mirada fija era una respuesta afirmativa. Para Jeong-won, que había vivido toda su vida bajo los focos y a quien no le importaba la opinión ajena, el hecho de que los ojos de Do I-hyeon se detuvieran en él le producía una alegría electrizante.

“Asegúrate de tomar el anticonceptivo.”

Jeong-won susurró suavemente mientras jugueteaba con la entrada de Do I-hyeon, de donde seguía saliendo semen. Después de un nudo, era seguro que quedaría embarazado si no tomaba la medicación.

Debido a que había contenido la base hinchada de Jeong-won durante tanto tiempo, la entrada de Do I-hyeon no parecía querer cerrarse. Si hace unas horas le costaba aceptar un dedo, ahora parecía capaz de recibir cualquier cosa.

Do I-hyeon era una contradicción andante. Quién diría que ese hombre tan indiferente en la oficina tenía un cuerpo tan erótico. Ese contraste estimulaba el deseo de Jeong-won una y otra vez.

“¿Entendido?”

“Mmh……”

Do I-hyeon asintió dócilmente con los ojos nublados. Al verlo así, Jeong-won sintió una gran decepción interna por tener que parar.

Tras limpiar un poco y asegurarse de que Do I-hyeon no estuviera herido, Jeong-won tomó el pene de I-hyeon con la boca de repente. Recordó que antes se había quedado con las ganas de hacerle un sexo oral. Aunque ya estaba brillante por el semen, no sintió ningún rechazo al pensar que era de Do I-hyeon. Al contrario, le agradaba.

“Ah, ¿qué está... ah.”

Do I-hyeon arqueó la cintura y trató de apartar la cabeza de Jeong-won. Pero Jeong-won se mantuvo firme sujetando la cadera de I-hyeon y aplicó presión con sus labios. Movió su cabeza lentamente de adelante hacia atrás, extendiendo su lengua para lamer el pene de Do I-hyeon.

El pene de I-hyeon ya no lograba ponerse tan duro como al principio por mucho estímulo que recibiera. Estaba un poco blando y más pequeño, pero aun así le costaba un poco meterlo todo en la boca.

“Mmh……”

Ya fuera porque no tenía fuerzas en los brazos o porque le gustaba ese sexo oral inexperto, Do I-hyeon dejó de resistirse. Jeong-won sonrió levemente y masajeó los muslos de I-hyeon a su gusto antes de succionar su pene con fuerza.

“Ah, mgh.”

Do I-hyeon soltó un gemido ahogado y retorció su cintura. En ese mismo instante, como si se rompiera una presa, una fragancia intensa de feromonas brotó de repente de Do I-hyeon. Jeong-won sintió un escalofrío tan fuerte que fue como si el suelo desapareciera bajo sus pies.

* * *

Expuesto a las feromonas del omega, tan densas que dificultaban la respiración, Seo Jeong-won terminó en un estado de excitación extrema. A partir de ese momento, sus recuerdos se volvieron fragmentos dispersos.

En medio de esa memoria incompleta, Jeong-won siempre aparecía penetrando a Do I-hyeon o devorando sus labios. Ambos se entregaron a un frenesí de sexo desenfrenado; era imposible llevar la cuenta de cuántas veces lo habían hecho.

“Ha, ha.”

Jeong-won jadeó con fuerza mientras llegaba a su última eyaculación.

‘No quiero que termine.’

Deseaba seguir con fervor, pero la resistencia de Do I-hyeon había superado su límite hacía mucho tiempo. Si lo forzaba más, era evidente que el omega sufriría las consecuencias físicas.

“Ah……”

Do I-hyeon, que apenas podía estremecerse mientras el pene de Jeong-won entraba y salía de él sin piedad, lo miró con los ojos completamente nublados. Intentó sujetar a Jeong-won curvando sus dedos, que ya no tenían fuerza. Parecía que Jeong-won no era el único que sentía lástima por terminar.

La entrada de Do I-hyeon, que no terminaba de cerrarse debido a la intensidad del sexo, palpitaba suavemente. Cada vez que la mucosa rojiza quedaba a la vista, un líquido blanco brotaba a borbotones. Esa sutil tentación terminó de romper la poca paciencia de Jeong-won.

“Hah, de verdad iba a detenerme. ¿Por qué te portas de forma tan erótica? ¿Eh?”

Jeong-won se apartó el cabello con dedos ansiosos y terminó hundiendo sus dedos en la entrada hinchada de Do I-hyeon. La mucosa inflamada succionó sus dedos como si lo hubiera estado esperando. Jeong-won no pudo contenerse más y hundió su pene hasta el fondo de un solo golpe. Una satisfacción incomparable lo llenó por completo.

“Haa, ah……”

Do I-hyeon también soltó un suspiro de satisfacción.

“Bésame.”

Jeong-won suplicó mientras frotaba su nariz contra la mejilla de I-hyeon. Quería compartir esta euforia punzante con él. Al mismo tiempo, movió su cintura con decisión siguiendo su instinto; pensando en el estado de I-hyeon, no podía prolongar demasiado la penetración.

Jeong-won golpeó con insistencia el punto exacto donde sabía que Do I-hyeon sentía más placer. Las paredes internas seguían aferrándose a su pene con una textura elástica y deliciosa. Perdido en el trance, movió su cintura sin descanso buscando un éxtasis mayor. Aunque sentía que sus muslos iban a estallar, no podía detenerse.

“¡Mmh……!”

Poco después, un líquido transparente brotó del pene de Do I-hyeon, que estaba completamente laxo. Era increíblemente excitante ver a Do I-hyeon llegar al clímax de esa forma, sin siquiera poder eyacular correctamente.

“Ah, eres tan hermoso.”

Jeong-won sonrió con alegría y cubrió el rostro de I-hyeon con besos. La fría luz de la mañana comenzó a iluminar a Do I-hyeon, quien estaba hecho un desastre por el deseo de Jeong-won. Finalmente, I-hyeon se quedó profundamente dormido; su energía se había agotado por completo.

“Fuu.”

NO HACER PDF

SIGUENOS AL INSTAGRAM AOMINE5BL

Jeong-won abrazó al dormido Do I-hyeon y movió su cintura con rapidez. Por suerte, la sensación de eyaculación llegó pronto. El cuerpo de I-hyeon, hipersensible, reaccionaba al placer con espasmos incluso en sueños.

Jeong-won no retiró su pene de inmediato tras eyacular. Usó su brazo como almohada para I-hyeon y hundió la nariz en su cabello. Debido al largo encuentro, el omega estaba impregnado con las feromonas de Jeong-won. Era algo natural, pero no podía evitar que las comisuras de sus labios se elevaran.

Se quedó así, disfrutando del acogedor interior de I-hyeon durante mucho tiempo, como si aún estuviera en medio de un nudo. Después, trajo agua tibia y una toalla para limpiarlo. Aunque pensó que era un desperdicio quitar el semen que resbalaba por los muslos de I-hyeon, lo limpió con esmero.

Desde la noche del viernes hasta la madrugada del lunes, Seo Jeong-won no hizo otra cosa que tener sexo con Do I-hyeon. Cada vez que Jeong-won intentaba parar para darle algo de comer, I-hyeon lo rechazaba todo; apenas tragó unos trozos de fruta y solo bebía agua si Jeong-won se la pasaba boca a boca.

Jeong-won había tenido sus dudas desde que las feromonas se intensificaron, pero ahora estaba seguro: Do I-hyeon había entrado en su celo (heat). De lo contrario, no habría podido aguantar días y noches sin comer nada. Los alfas y omegas pueden pasar sus periodos de celo sin ingerir alimentos, y Jeong-won, influenciado por I-hyeon, se sentía bastante bien a pesar de haberse saltado las comidas.

‘¿Acaso fue al bar a buscar un alfa con quien pasar su celo?’

Jeong-won miró de reojo el rostro inexpresivo de Do I-hyeon. Sin embargo, en el bar, I-hyeon no se había mostrado nada activo. Parecía que todo había sido una coincidencia.

‘Qué alivio.’

Jeong-won sintió un sincero agradecimiento. Si otro alfa se hubiera acercado primero, esa faceta tan erótica de Do I-hyeon... chasqueó la lengua. Solo pensarlo le ponía de mal humor.

Se deshizo de esos pensamientos y terminó de limpiar el cuerpo de I-hyeon con cuidado. En la empresa, Do I-hyeon no tenía fisuras ni debilidades; parecía el tipo de persona que no dejaría que nadie lo tocara, pero ahora estaba tan agotado que ni siquiera se despertó cuando Jeong-won tocó sus zonas más sensibles.

El cuerpo de Do I-hyeon estaba cubierto de marcas: huellas de manos en las muñecas y mordidas perfectamente alineadas desde el cuello hasta el hombro. Sus pezones estaban dolorosamente rojos e hinchados. Jeong-won sonrió al observar su desnudez de pies a cabeza; sentía una superioridad inmensa por haberlo poseído por completo.

Mientras limpiaba el semen del interior de I-hyeon, volvió a excitarse. Miró su pene erecto con incredulidad.

‘¿Acaso me habrá llegado el celo a mí también?’

A estas alturas, ya no era solo la influencia del celo de Do I-hyeon. Aunque sabía que no era su momento, empezó a dudar de su propio ciclo.

“Fuu.”

Jeong-won se posicionó entre las piernas de I-hyeon y frotó su pene enrojecido. No siendo suficiente, lo restregó contra los muslos y el perineo de I-hyeon hasta que, apretando los dientes, eyaculó sobre su bajo vientre. El cuerpo que acababa de limpiar volvió a quedar cubierto de semen. Do I-hyeon, ajeno a todo, seguía durmiendo plácidamente.

Tras terminar de limpiar por fin, Jeong-won entró al baño. No quería que esto terminara en un encuentro de una sola vez; pensaba seducir a Do I-hyeon con una apariencia impecable.

‘¿Cuántos años han pasado desde mi última relación?’

Pensó que salir con Do I-hyeon sería divertido y asintió para sí mismo. Era increíble que un omega tan atractivo y que encajaba tanto con sus gustos estuviera tan cerca. Jeong-won no contempló la posibilidad de ser rechazado; nunca le había pasado, así que ni siquiera se le ocurrió que Do I-hyeon pudiera alejarse.

Sin embargo, cuando salió del baño perfectamente arreglado, lo único que encontró fue una cama vacía.

“……Qué tierno.”

Jeong-won ladeó la cabeza y se pasó la mano por el pelo. Estaba molesto, pero podía entenderlo. Por mucho que hubiera sido mutuo, para Do I-hyeon esto significaba haber tenido una aventura de una noche con su jefe, y no una noche cualquiera, sino todo un periodo de celo. Era normal que le preocuparan las consecuencias.

Cerró los ojos inhalando el tenue aroma de las feromonas de I-hyeon que aún flotaba en el aire. Tenía curiosidad por ver la reacción de Do I-hyeon en la oficina. ¿Se pondrían rojos sus ojos o sus orejas como en la cama? No quería que nadie más viera eso. Un sentimiento de posesión brotó en su interior.

‘Quiero ir a trabajar ya.’

Quería preguntarle si se había tomado el anticonceptivo, ver si estaba bien y comprarle algo de comer, ya que debía estar hambriento tras tres días sin alimentarse. Jeong-won se sintió emocionado por primera vez en mucho tiempo mientras planeaba todo.

Pero sus expectativas se hicieron añicos con una llamada de su hermana mayor. Sin tiempo siquiera para pasar por la empresa, tuvo que irse a un viaje de negocios al extranjero en su lugar. Y por nada menos que un mes.

Fue una lástima, pero Jeong-won no le dio mucha importancia; pensó que daría igual hoy que dentro de un mes.

Si hubiera sabido que aquel Do I-hyeon que se entregaba a él con los ojos enrojecidos marcaría una línea fría como si nada hubiera pasado... y si hubiera sabido que Do I-hyeon desprendería a menudo el aroma de otros alfas... nunca lo habría dejado marchar tan fácilmente.

Hubiera sido mejor encerrarlo en el hotel. Jeong-won se arrepentiría de aquello una y otra vez.

<Continuará en el Volumen 2>