51-60
Capítulo 51
Cha
Su-ha se preguntaba qué estaba pensando Kwon Ram cada vez que lo miraba así, en
silencio.
“¿Lo
de que vomité en tu ropa durante la fiesta de bienvenida es todo?”
“…….”
“Pero,
por si acaso, ¿en qué fiesta de bienvenida me viste? ¿Cuando era un novato?”
“……
Esta.”
“……
¿Esta?”
“Sí.”
“¡¿Esta?!”
La
expresión de Kwon Ram al responder delataba un ligero nerviosismo. Fue entonces
cuando Cha Su-ha se dio cuenta de que había confundido la línea temporal. Eso
significaba que el hecho de que él le gustara a Kwon Ram había comenzado hace
apenas unos meses.
‘¡¿Y
yo que pensaba que llevaba años enamorado de mí?!’
“……
Entonces, ¿no ha pasado mucho tiempo desde que te gusto?”
Al
decir eso, Kwon Ram guardó silencio por un momento. Tras esa breve pausa, su
voz profunda se escuchó.
“Cada
día…… pareció durar años.”
“¿Eh?”
Al
no entender bien a qué se refería, Su-ha volvió a preguntar, y la voz de Kwon
Ram se volvió pequeña, casi temblorosa.
“Pasar
el día como desconocidos contigo…… era tan largo que se sentía como si pasaran
años.”
Su
tono era sobrio, pero el sentimiento que quedaba al final de sus palabras
perduró por mucho tiempo. Cha Su-ha evitó su mirada sin querer.
“Hubieras
intentado seducirme antes, entonces. Con una cara como la tuya, habría caído
rendido de inmediato.”
“…….”
Otra
vez, esa mirada indescifrable. Una mirada en la que se vislumbraba un matiz de
decepción. Extrañamente, Kwon Ram ponía esa expresión con frecuencia.
“¿Por
qué? ¿Qué pasa?”
“No
caíste.”
“¿Yo?”
Cha
Su-ha, sorprendido por el susurro, preguntó de vuelta con asombro.
“¿Hay
algo que quieras comer? Te lo cocinaré.”
“No,
hyung. No cambies de tema.”
¿Kwon
Ram alguna vez había intentado seducirlo? Por más que lo pensaba, no recordaba
nada. Incluso si lo hubiera hecho, debió ser un coqueteo tan secreto y tímido
que él no fue capaz de notarlo.
“Tú……”
“Sí.”
Kwon
Ram vaciló. Sus labios se movieron ligeramente antes de detenerse. Su-ha pensó
que tal vez intentaba ponerlo ansioso de nuevo. Kwon Ram lo estaba haciendo
participar en un juego de ‘tira y afloja’ sin siquiera pretenderlo.
“Dime,
hyung.”
“……
Dijeron que, cuando te emborrachas, te acuestas con otros.”
“……
¿Yo? ¿Quién dice eso? ¿Qué clase de loco desquiciado?”
¿Qué
clase de loco desquiciado le habría contado esa ‘verdad’ a Kwon Ram?
Sin
darse cuenta, la voz de Cha Su-ha subió de tono. Es cierto que tenía ese mal
hábito al beber. Por fortuna o por desgracia, o quizás porque simplemente no lo
recordaba, nunca se había involucrado con un Alfa.
Antes,
le gustaban las personas pequeñas, blancas y bonitas. Pensaba que ese era su
tipo. Pero ahora no. Ahora, la persona más hermosa ante sus ojos era Kwon Ram.
Ya no podía fijarse en ningún otro rostro.
“Como
sea, no sé quién te dijo eso, pero son puras tonterías. ¿Realmente parezco esa
clase de persona ante tus ojos?”
En
lugar de responder, Kwon Ram levantó la cabeza y lo miró. Ojos profundos y
silenciosos. Al encontrarse con esa mirada almendrada, larga y pulcra, Su-ha se
sintió descubierto. Sintió una punzada de culpa inexplicable y desvió la mirada
disimuladamente.
“……
Solo no lo hagas de ahora en adelante.”
Podía
ser solo su imaginación, pero sonó como si Kwon Ram lo estuviera perdonando.
“Qué
raro. ¡Si tampoco lo hacía en el pasado!”
Cuanto
más hablaba, más sentía que la situación se volvía en su contra. Continuar con
esta conversación solo lo perjudicaría. Cha Su-ha cerró los ojos un momento y
decidió que era hora de cambiar de tema.
“Y
además, ahora no tengo intención de conocer a nadie que no seas tú.”
“……
Sí.”
Con
esa breve respuesta, el rostro de Kwon Ram se suavizó. Su mirada, su
respiración… su expresión rígida se relajó gradualmente.
Solo
entonces Su-ha pudo sentirse aliviado. Pero, al mismo tiempo, sintió un extraño
dolor punzante en el pecho. Ni él mismo sabía la razón.
“Solo
estate conmigo.”
Dijo
Kwon Ram en voz baja mientras lo abrazaba. Era una frase que ya escuchaba con
frecuencia, tanto que le resultaba familiar. Como si quisiera grabarla por
completo en su mente a base de repetirla.
Lo
que sentía de Kwon Ram era más un juramento que una exigencia. No parecían
palabras para retenerlo, sino para no soltarlo. O tal vez quería ‘lavarle el
cerebro’ a medias. Ahora que había un bebé de por medio, sus días de citas
libres habían terminado.
Cha
Su-ha ya se había despojado de cualquier arrepentimiento o deseo por su vida de
soltero. Aunque por ahora no tenía nada, creía que podría ser un buen padre.
Alguien cariñoso que desbordara amor por su hijo. Estaba decidido a ser esa
clase de persona.
“Ya
tengo suficiente contigo, no hay espacio para nadie más.”
Fue
un comentario lanzado al aire. Mezcla de queja y verdad a medias. Sin embargo,
las mejillas de Kwon Ram se tiñeron de un rojo tenue.
Al
ver esa expresión, las comisuras de los labios de Su-ha se elevaron lentamente.
Le parecía tierno que, aunque fingiera indiferencia, reaccionara tan rápido. Al
mismo tiempo, esa sola reacción tiñó su ánimo de una sensación sugerente.
Tal
vez él y Kwon Ram encajaban demasiado bien. Kwon Ram era la única persona de la
que no se cansaba, a pesar de tener relaciones tan seguido.
“Pero
hyung, hoy me compraste un auto. Y yo todavía no te he dado ningún regalo. ¿Hay
algo que quieras?”
Dijo
mientras rodeaba el cuello de Kwon Ram con sus brazos. Susurró cerca de su
nuca, dejando escapar su aliento, y sintió cómo él se estremecía. Kwon Ram
conocía su situación económica mejor que nadie, por lo que no esperaba nada
material.
“Mmm……”
Un
breve sonido escapó de la garganta de Kwon Ram. Su nuez de Adán se movió
lentamente, como si estuviera eligiendo las palabras o dudando. Incluso ese
movimiento le resultó fascinante.
Cha
Su-ha siguió ese movimiento, pensando en qué sería ese ‘algo’ que Kwon Ram aún
no había pedido.
“Que
me digas que me amas.”
“…….”
Fue
una respuesta inesperada. Antes que las palabras, un impacto silencioso rozó su
pecho. Por un momento, sintió que algo se detenía en su interior.
Se
sintió como un tonto por no haber pensado que ese era el regalo que él quería,
las palabras que estaba esperando. Podría haberlo dejado pasado con una risa
ligera, pero extrañamente no pudo. En este momento, ninguna palabra se sentía
ligera. Cha Su-ha levantó lentamente la cabeza para mirar a Kwon Ram.
Su
mirada era serena; tenía la expresión de alguien que desea algo pero no lo
mendiga.
Su-ha
abrió los labios lentamente. Y, aún más despacio, escudriñó su propio corazón.
“……
Te amo.”
No
fue un sentimiento forzado por nadie, ni una respuesta presionada por el
momento. Las palabras salieron con naturalidad. Sin mucha determinación previa.
Pero fue en ese instante. En el momento en que las pronunció, sintió que las
palabras cobraban peso.
Se
dio cuenta después de decirlo. No eran palabras que se pudieran decir con
indiferencia, ni un sentimiento que pudiera dejarse pasar como una broma.
Sintió
como si la palabra ‘amor’ se filtrara lentamente desde su boca hacia su cuerpo.
Era la primera vez en su vida que le decía algo así a alguien.
Primero
salió la palabra y luego el corazón la siguió. Fue como si una luz muy antigua
se encendiera en algún lugar de la habitación.
Cha
Su-ha abrazó lentamente a Kwon Ram. Sus brazos se movieron antes que su mente.
Y con un susurro muy bajo, lo dijo una vez más:
“Te
amo, hyung.”
Sin
embargo, eso no significaba que ahora estuviera seguro de que ‘amaba’ a Kwon
Ram. Cha Su-ha no podía explicar con claridad este sentimiento que estaba
experimentando en este preciso momento.
Simplemente
era feliz estando con él, su respiración se entrecortaba extrañamente bajo esa
mirada y no quería perderlo.
¿Sería
eso amor o algo parecido? Por ahora, no lo sabía bien. Solo era un hecho que su
corazón se dirigía constantemente hacia él. ¿Sería por eso que quería
confirmarlo una y otra vez?
¿Me
seguirá queriendo?
¿Incluso
si sabe qué clase de persona soy, podrá seguir amándome a pesar de todo?
Tal
vez, Kwon Ram me amaría incluso sabiendo quién soy…….
En
el momento en que ese pensamiento cruzó su mente, sintió como si le vertieran
cemento líquido sobre la cabeza.
‘Se
supone que debo hacer que Kwon Ram se enamore.’
‘Cha
Su-ha, ¿cómo puedes caer tú?’
‘Reacciona.’
‘Si
te enamoras aquí, el único que terminará siendo miserable serás tú.’
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Sintió
como si su ‘yo’ que ya había muerto una vez se burlara de él con carcajadas
desde algún lugar.
“Yo
también te amo, Su-ha.”
El
cálido calor corporal de Kwon Ram lo envolvió silenciosamente.
¿Cuánto
duraba la fecha de caducidad del amor?
¿Existe
la eternidad en el amor? ¿Se puede apostar todo al caprichoso corazón humano?
El
abrazo de Kwon Ram era extrañamente cálido. Por eso se sentía aún más cruel.
Porque era tan cálido que le daban ganas de dejarse engañar por todo.
Capitulo 52
¿Será
que está reaccionando de forma demasiado sensible? El suicidio de Kwon Ram, el
hecho de que él mismo fuera asesinado por alguien... Todo eso podría ser algo
que nunca sucedió, nada más que una ilusión. ¿Y si despertó de una larga
pesadilla? ¿O acaso esto también es una extensión de ese sueño?
No
había forma de saberlo. ¿Realmente es posible retroceder en el tiempo después
de morir? La desesperación había sido tan vívida y el terror tan
insoportablemente nítido.
“Soy
tan feliz……”
Murmuró
Kwon Ram en voz baja mientras lo abrazaba. Esa voz tranquila despertó a Cha
Su-ha de sus pensamientos estancados. No tenía tiempo para perderse tratando de
medir si esto era la realidad o si aún vagaba por algún rincón de un sueño.
“¿Qué,
eso es todo? ¿No hay nada más que eso?”
“Sí.
Con que lo que acabas de decir sea sincero, es suficiente.”
“Podré
fallar en otras cosas, pero nunca he dicho algo así como una palabra vacía.”
Sintió
que, si el tiempo seguía pasando así un poco más, realmente terminaría amando a
Kwon Ram. A diferencia de su decisión inicial, su corazón no dejaba de
tambalearse. ¿De verdad era dejar a Kwon Ram la opción más segura?
Kwon
Ram dijo que lo protegería. ¿No sería él quien realmente lo mantendría a salvo?
Los sentimientos que mostraba parecían genuinos. Alguien así, ¿dejaría que él
corriera peligro?
“¿Todavía
no es momento…… de que me hables de manera informal?”
Preguntó
Kwon Ram mientras acariciaba la mejilla de Su-ha. Parecía extrañamente
obsesionado con que él dejara de usar el lenguaje formal.
“¿Te
gusta que te hable informalmente?”
“Sí…….
Quiero que estemos más cerca.”
Dijo
Kwon Ram como si se quejara, frotando su rostro contra la mejilla de Su-ha.
Ante el afecto que rebosaba en esa voz, Cha Su-ha le preguntó sin darse cuenta:
“¿Cuánto
me amas?”
Un
breve silencio. La respuesta no llegó de inmediato. Ese corto vacío se extendió
en su corazón como una onda tranquila, pero pronto trajo consigo la ansiedad.
En la habitación silenciosa, ese silencio parecía resonar con más fuerza.
Sintió un vuelco en el estómago y, sin motivo alguno, se le humedecieron los
ojos.
‘¿Será
por el embarazo?’ Intentó calmarse pensando que era culpa de las hormonas que
fluctuaban repentinamente, pero se sentía como una excusa demasiado fácil. Se
impacientó por el deseo de que le confirmaran su amor una vez más. ¿Acaso su
corazón había cambiado? ¿O estaba siendo él demasiado sensible?
Algo
se agitó lentamente en su pecho. No era amor, sino ansiedad y miedo. Se
infiltraba con cuidado, pero con raíces profundas.
“No
son solo palabras, realmente me gustas, Su-ha. Tanto que todo está bien
mientras estés tú.”
Era
una voz calmada y baja. Esas palabras resonaron con dulzura, como si hubiera
notado la ansiedad profunda en su corazón y quisiera envolverla en un abrazo
silencioso.
Cha
Su-ha sintió por un instante que se le detenía el aliento. Un alivio que
brotaba con cautela se extendió por su pecho. Sus palabras eran tan cálidas
como quería creer, y ante ese calor, su corazón se inclinó en silencio.
Aunque
todavía estaba ansioso y no podía estar completamente tranquilo…….
Sintió
que cada una de sus palabras era como una tenue lámpara en la oscuridad. Quiso
aferrarse a ella. Quiso elegir la fe en lugar de la duda.
Pensó
que tal vez él, y también él mismo, bajo el nombre del amor, podrían tomar
decisiones diferentes a las de sus vidas anteriores.
“¿Entonces
puedo confiar en ti, hyung?”
Fue
una frase que se le escapó con cuidado sin darse cuenta. Ante eso, Kwon Ram
parpadeó lentamente.
“Sí.”
Una
respuesta corta y firme.
“¿De
verdad vas a protegerme?”
Su
voz se volvió un poco más delgada. No era una simple pregunta, quería una
confirmación. El hecho de que alguien estuviera claramente de su lado.
“Sí.
Para mí, Su-ha, tú eres más valioso que yo mismo.”
“¿Qué
es eso?”
Una
risa se le escapó sin querer. La tensión que estaba anudada en su pecho se
deshizo como un hilo. ‘¿Estará bien confiar?’. Aunque ese pensamiento asomaba
la cabeza de vez en cuando, en este momento quería creer sinceramente.
Sintió
que quería vivir así con Kwon Ram, hablando de cosas triviales. Como personas a
las que no les ha pasado nada. Olvidando la vida anterior, de manera muy
normal…….
‘¿Acaso
uno tiene que tener cientos de miles de millones para ser feliz?’ Pensó que el
dinero que Kwon Ram tenía ahora era suficiente. Con eso, parecía que bastaría
para los tres.
Sentía
que, si le confesaba que había mentido diciendo que era un Beta, Kwon Ram lo
entendería. No, incluso podría alegrarse más al enterarse de que esperaba un
hijo.
Si
todos los sentimientos que le había mostrado eran sinceros.
Sin
embargo, le asustaba un poco depender de ese ‘si’. Aun así, ahora quería
abrazar con fuerza esta breve paz.
“Hyung,
durmamos una siesta.”
Quería
acostarse en la cama abrazado a Kwon Ram. Sentía que, si estaba en sus brazos,
su corazón se calmaría un poco.
“¿No
vas a comer nada?”
“Comeré
cuando despierte.”
Cha
Su-ha tomó su brazo con cuidado. Sabía que Kwon Ram quería alimentarlo, pero
antes que eso, quería llevarlo al dormitorio.
No
es que no tuviera hambre. Al contrario, se sentía hambriento, pero esa hambre
provenía de otro lugar que no era la comida. Su corazón estaba vacío y su
cuerpo se sentía hueco. Lo que necesitaba ahora era un calor cálido y a alguien
que estuviera a su lado sin decir nada.
No
es que quisiera confirmar los sentimientos de Kwon Ram a través del contacto
sexual. Solo quería confirmar su existencia compartiendo el calor mutuo. El
sonido de su respiración, la sensación de tenerlo cerca, el calor corporal que
se transmitía mientras estaba abrazado en silencio.
Ese
era el consuelo que Cha Su-ha más necesitaba en este momento.
Kwon
Ram observó a Su-ha dormido. Su rostro blanco mientras dormía profundamente,
regulando su respiración, se veía en paz. La sombra que caía bajo sus largas
pestañas. Los labios ligeramente entreabiertos. Hasta cada hebra de cabello que
caía sobre su frente.
Kwon
Ram no pudo apartar la mirada de ese rostro durante mucho tiempo.
Lo
increíble que resultaba este momento. Era una escena que había imaginado
innumerables veces, pero ahora que estaba tan cerca como si pudiera sostenerla
en su mano, se sentía más como un sueño.
Aún
no asimilaba el hecho de tener a su lado a la persona que durante tanto tiempo
solo se había limitado a observar. Su pecho se llenaba de emoción con solo
estar a su lado en silencio, y además sentía el calor de su cuerpo al roce de
sus dedos. Eso era como un milagro.
La
noche en que Su-ha, borracho, lo besó por primera vez. Y el segundo beso, que
pensó que sería el último. Esos días a menudo se reconstruían y se desvanecían
en la cabeza de Kwon Ram como un sueño de una noche de verano.
El
hecho de que él no lo recordara hacía que esos recuerdos fueran aún más
irreales.
‘¿Me
habré quejado en vano por cosas que él no recuerda?’
‘¿Habré
soltado sentimientos innecesarios al decir cosas que no hacían falta?’ Debido a
eso, Kwon Ram no pasó por alto que la reacción de Su-ha había cambiado
sutilmente.
Los
breves instantes en los que evitaba la mirada. Los momentos en los que sus
labios vacilaban. Él debería haber retrocedido primero. ¿O debería haber sido
más honesto? Su corazón se angustiaba ante cada pequeña expresión de él.
Este
amor era el final de lo que él tanto anhelaba. Estaba al alcance de su mano,
pero seguía sintiéndose ansioso y cauteloso.
Aun
así, no quería retener a Su-ha a la fuerza. Sabiendo lo valioso que era cada
momento ahora que él se había acercado por voluntad propia, no podía ser
codicioso fácilmente.
Tal
vez por eso, este sentimiento era tan preciado que el miedo lo asaltaba
constantemente. El miedo a perderlo de nuevo.
Kwon
Ram extendió la mano con cuidado y acarició el cabello de Su-ha. Quería seguir
así a su lado de ahora en adelante. Ya no se sentía capaz de soportar el estar
solo.
Él
dijo que lo amaba. En el momento en que cayó esa frase, Kwon Ram ya no pudo
regresar a un tiempo donde Su-ha no estuviera.
No
le importaba si Su-ha amaba sus condiciones y no a él. No importaba cómo había
empezado el amor. Con el solo hecho de que él lo deseara, para Kwon Ram eso era
suficiente.
Ya
fuera el dinero, las condiciones o cualquier otra cosa.
Si
eso servía como razón para que él no se marchara, no le importaba nada.
Las
emociones pueden enfriarse y el corazón puede cambiar en cualquier momento.
Pero una relación puede sostenerse mediante las condiciones.
La
estabilidad material y el placer del consumo. Ese era el mundo que él podía
darle. Pensó que, dentro de ese mundo, Su-ha tal vez se quedaría. Kwon Ram
intentaba creer en eso.
Si
con esas cosas podía permanecer a su lado. Kwon Ram se convencía a sí mismo de
que con eso estaría satisfecho, o mejor dicho, que debía estarlo.
Si
de esa manera podía alcanzar el corazón de Su-ha.
Incluso
si ese amor no fuera real.
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Incluso
si fuera un sentimiento al que no se le pudiera poner nombre.
Kwon
Ram quería permanecer dentro de ese sentimiento.
Hasta
el final.
Ding-dong.
Kwon
Ram levantó la cabeza ante el sonido del timbre. Eran pocas las personas que
vendrían a buscarlo a este lugar a esta hora. Quiso ignorarlo. Pero por miedo a
que Su-ha, que estaba sumido en un sueño profundo, se despertara, se levantó a
regañadientes.
Movió
la mirada lentamente hacia el interfono. Y en el momento en que vio el rostro
que aparecía en la pantalla, su expresión se endureció.
Era
un rostro familiar. Facciones pulcras, cabello peinado con precisión. Hasta esa
sonrisa odiosa que lucía por costumbre.
Era
su primo, Kwon Hee-hyung.
Kwon
Ram sintió náuseas con solo ver ese rostro. Una incomodidad instintiva, como si
su estómago se retorciera ligeramente.
A
esta hora, en esta casa.
No
había razón para que él viniera. No había motivo ni necesidad de que lo
buscara.
Por
lo tanto, no podía ser bienvenido.
No,
para empezar, esta visita era desagradable.
Por
instinto.
Capitulo 53
Ding-dong.
El
timbre sonó de nuevo. Kwon Hee-hyung miraba fijamente la cámara del interfono.
Tenía una actitud persistente, como si fuera a seguir presionando hasta que la
puerta se abriera. Si seguía así, Su-ha podría despertarse.
Kwon
Ram abrió la puerta por el momento, interponiendo su cuerpo en el umbral para
evitar que Kwon Hee-hyung entrara a la fuerza.
“Lárgate.”
Kwon
Hee-hyung se sobresaltó ante su actitud amenazante.
“……
¿Ni siquiera me dejas entrar a la casa? ¿Qué, tienes escondido un tarro de miel
o algo así?”
Kwon
Hee-hyung ladeó la cabeza e intentó mirar hacia adentro. Su apariencia,
curioseando con una sonrisa burlona y ojos brillantes como si estuviera a punto
de atrapar algo, resultaba asquerosa.
“¿Cuándo
te he dado yo la bienvenida?”
“¿Por
qué estarás tan a la defensiva? Realmente pareces alguien que oculta algo.”
Kwon
Hee-hyung parecía cada vez más animado. Kwon Ram suspiró brevemente y murmuró
en voz baja.
“……
¿Quieres que te traiga problemas?”
“¿Qué?”
“Tu
vida. Parece que últimamente estás muy aburrido, así que pensaba si no querrías
que te la hiciera un poco más difícil.”
Kwon
Hee-hyung miró hacia arriba a Kwon Ram, quien era una cabeza más alto que él.
Sus ojos vacilaron por un instante, pero pronto forzó una sonrisa en sus
labios, como un reportero que olfatea una exclusiva.
“Realmente
parece que hay algo.”
Ante
esas palabras, Kwon Ram respondió sin cambiar ni un solo rasgo de su expresión.
“Si
tocas el timbre una vez más, llamaré a la policía. De todos modos, habrás
venido aquí a escondidas, ¿verdad? No creo que sea bueno para ti que se sepa tu
paradero, ¿o sí?”
En
el momento en que intentó cerrar la puerta, la punta del zapato de Kwon
Hee-hyung se clavó bruscamente en el resquicio. Al ver que la puerta se
bloqueaba, Kwon Ram tiró de la manija con fuerza. Entonces, Kwon Hee-hyung
soltó un grito y se aferró a la puerta.
“¡Aaagh!
Mierda. Hyung, solo déjame hablar. ¡Ram-ah!”
“¿Qué
quieres?”
“Hablemos
adentro, ¿eh?”
“Ya
te dije que no.”
“Escucha.
No es algo que te perjudique.”
“…….”
“¿O
prefieres que me quede tocando el timbre hasta que tu amante se despierte? ¿Qué
llegará antes, la policía o el despertar de tu amante?”
Kwon
Ram se tragó la ira que brotaba en su interior. El rostro tranquilo de Su-ha
cruzó su mente en ese instante.
“Entonces
hablemos afuera.”
“Oye,
el hecho de que vine aquí es un secreto. ¿Qué pasa si alguien se lo dice al
abuelo?”
“Dilo
aquí.”
Kwon
Hee-hyung hizo una mueca cuando Kwon Ram continuó bloqueándole el paso.
“Maldita
sea. Tu trato a las visitas es pésimo.”
“Nunca
te pedí que vinieras.”
“Ah,
déjame entrar de una vez. Hablaré tranquilamente y me iré enseguida. De
verdad.”
Kwon
Hee-hyung intentaba entrar con insistencia. Aunque decía que quería hablar, sus
ojos recorrían disimuladamente cada rincón de la casa. Sus intenciones eran
evidentes.
Kwon
Ram dudó por un momento. Si continuaba este alboroto, Su-ha podría despertarse.
No quería que Su-ha se encontrara con Kwon Hee-hyung.
“…….”
“¿Mmm?
Te prometo que no despertaré a tu amante.”
“Te
doy cinco minutos.”
Kwon
Ram se dio la vuelta primero. Tenía la intención de bloquear con su cuerpo
cualquier intento de entrar a la habitación principal. Estaba preparado incluso
para someter a Kwon Hee-hyung si era necesario. En el momento en que cerró el
puño en silencio, Kwon Hee-hyung habló desde atrás.
“Tú,
¿sabes que ahora mismo se habla de un matrimonio con la gente de Cheongwoo
Chemical?”
“…….”
“No
me alargaré. Pásame tus acciones y cubriré esto por ti. Conoces el carácter del
abuelo.”
Ante
esas palabras, Kwon Ram se giró lentamente. Kwon Hee-hyung sacó unas cuantas
fotos de su pecho y se las extendió. Kwon Ram recibió las fotos frunciendo el
ceño.
“Ese
Omega que tanto atesoras. ¿Y si lo atrapo y lo dejo medio muerto?”
“…….”
“¿Mmm?
El que está ahora en la habitación principal…… es él, ¿verdad?”
Kwon
Ram pasó las fotos sin decir palabra. Una, dos……. En las fotos, Cha Su-ha
sonreía radiantemente. Era un rostro muy lindo. Eran expresiones de Su-ha que
no había notado en los momentos de distracción.
Su
primer pensamiento fue que quería conservar esas fotos. Quería guardar esos
momentos en los que él lo miraba con un rostro tan adorable. Pero no podía
mostrar ese sentimiento. La mirada de Kwon Hee-hyung lo observaba como si
quisiera atravesarlo.
Kwon
Ram, apretando el borde de las fotos, dijo:
“……
No es un Omega.”
“¿Qué?”
“¿Crees
que estoy loco para acostarme con un Omega?”
“No
me jodas. Los vi a los dos entrar a un motel.”
“¿Y
qué? ¿Qué planeas hacer por haberme acostado con alguien una vez?”
“¿Ah?”
“¿Acaso
me dijo que estaba embarazado de mi hijo?”
Kwon
Ram arrojó las fotos contra el pecho de Kwon Hee-hyung con brusquedad. Deseaba
tanto esas fotos, pero tenía que actuar con frialdad.
‘Ojalá
Su-ha realmente estuviera embarazado de mi hijo.’ Si fuera así, qué feliz
sería. Si hubiera un hijo, habría una razón más para que Su-ha se quedara a su
lado. Aunque no lo amara, al menos podría no irse por el bien del niño.
Kwon
Ram se sintió patético por tener tales pensamientos. El deseo de retener a la
persona que tanto valoraba usando a un niño era tan desesperado como
despreciable.
Y
sin embargo, no podía apartarlo de su mente.
Era
difícil imaginar un futuro donde Su-ha no estuviera a su lado. Todo el panorama
que se había esforzado por dibujar se volvía borroso sin él. Por eso,
necesitaba una razón como fuera. Un pretexto para hacerlo quedar a su lado,
incluso por la fuerza.
Quería
tener algo más seguro que un simple ‘te amo’.
“¿Qué?”
La
expresión de Kwon Hee-hyung cambió de forma extraña. Parecía no poder creer lo
que escuchaba.
“¿Dices
que solo era un compañero sexual?”
“Parece
que pensabas que yo era un impotente. No me molestes con este tipo de
tonterías.”
“Pero
si es cierto. A ese Omega…… hasta le compraste un auto y anduviste con él por
el centro comercial. ¿No estás teniendo un romance demasiado escandaloso?”
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Kwon
Ram frunció el ceño ante esas palabras.
“Te
digo que no es él.”
“Ah,
¿entonces tu amante es otra persona?”
“…….”
Cuando
el rostro de Kwon Ram se volvió gélido, Kwon Hee-hyung se sobresaltó, cerró la
boca y desvió la mirada.
“Y
si te paso mis acciones ahora, ¿crees que el abuelo te dejará en paz?”
Kwon
Ram soltó una risa cínica.
“Eres
de los que saben una cosa pero ignoran la otra.”
Un
largo silencio transcurrió. Kwon Ram se tragó con dificultad el pesar por las
fotos. Ahora Su-ha estaba a su lado. Podría tener tantas fotos suyas como
quisiera en el futuro.
“Se
acabaron los cinco minutos.”
“……
Ha.”
Al
ver que las cosas no salían como quería, Kwon Hee-hyung soltó un suspiro
irritado y se revolvió el cabello. Aun así, no pudo entrar a la habitación
principal. Aunque miró con odio hacia la puerta, no fue lo suficientemente
valiente como para irrumpir. Finalmente, tras mover los ojos de un lado a otro,
Kwon Hee-hyung se dio la vuelta primero.
Solo
después de que se fue, Kwon Ram soltó un suspiro largo y profundo. La noticia
del matrimonio, de la cual ni él mismo sabía nada, pesaba con fuerza sobre su
pecho. No esperaba que todo saliera bien desde el principio, pero no imaginó
que se sentiría tan impotente.
Su
progenitor lo apreciaba excepcionalmente. Ese afecto a veces era tan sofocante
que lo asfixiaba, pero al mismo tiempo……. Si se lo pedía encarecidamente, cruzó
por su mente la pequeña esperanza de que ese amor lo protegiera de un
matrimonio no deseado.
Kwon
Ram miró en silencio hacia la puerta de la habitación donde dormía Su-ha. Donde
estaba Su-ha, también estaba su felicidad. Por lo tanto, también quería casarse
con Su-ha. No podía ser nadie más que él.
No
podía imaginar en absoluto un futuro con cualquier otra persona.
El
hecho de que Kwon Hee-hyung hubiera venido incluso con fotos significaba que
era muy probable que el abuelo ya supiera de la existencia de Su-ha. Era incluso
extraño que hubiera guardado silencio hasta ahora.
‘¿Acaso
planeaba fingir que no sabía nada hasta que se concretara el matrimonio?’
‘¿Por
miedo a que yo me rebelara?’
Kwon
Ram cerró y abrió los ojos lentamente.
Mañana.
Decidió
que debía ir a la casa principal. Si no podía evitarlo, tenía que enfrentarlo
de frente.
El
abuelo siempre había movido su vida a su antojo. Sus días pasados habían
transcurrido siguiendo el camino que el abuelo le había trazado. Pero esta vez
era diferente.
Deseaba
que, al menos esta vez, el amor del abuelo no fuera la espada que destruyera lo
que él quería proteger. Ese pequeño deseo se sentía como la única esperanza a
la que Kwon Ram podía aferrarse en medio de la desesperación.
Kwon
Ram regresó silenciosamente al lado de Su-ha. Él todavía estaba profundamente
dormido. Respiración regular, rostro sin movimiento. Reinaba una quietud que
parecía desconectada del mundo.
Kwon
Ram se inclinó y apoyó con cuidado su mejilla contra el pecho de él. Los
latidos del corazón que se transmitían eran más rápidos de lo esperado.
‘¿Estará teniendo un mal sueño?’. Ese pensamiento cruzó su mente de repente.
Pensó
en despertarlo, pero desistió. Al ver su rostro tranquilo, no parecía una
pesadilla. En su lugar, tomó la mano de Su-ha con cuidado y se acostó
silenciosamente a su lado.
Un
calor cálido se transmitió a través de las yemas de sus dedos.
Esa
temperatura corporal calmó un poco su corazón.
Kwon
Ram cerró los ojos.
Había
aparecido una persona a la que quería proteger. Y esa persona estaba ahora a su
lado.
Por
eso, mañana, estaba dispuesto a luchar con gusto.
Sería
una independencia un poco más apresurada de lo previsto, pero ya no tenía
motivos para retrasarlo más. Porque ahora tenía a Su-ha. Solo con eso, Kwon Ram
sentía que se había convertido en una persona que lo tenía todo.
Capitulo 54
Cuando
abrió los ojos tras un sueño ligero, lo único que recibió a Kwon Ram fue la
oscuridad. Se oía el sonido de las gotas de lluvia golpeando la ventana. Por
instinto, tanteó el lugar a su lado, pero las mantas estaban vacías. Quedaba
algo de calor, pero no había rastro de la presencia que debería sentirse en
algún lugar de la casa.
Kwon
Ram se incorporó de inmediato.
“¿Su-ha?”
Solo
su voz se extendió como un vacío en la casa silenciosa. Por un instante, su
corazón dio un vuelco. Al mirar la mesa junto a la cama, vio que la llave del
auto que le había dado a Cha Su-ha seguía allí. Se puso apresuradamente una
prenda superior y tomó su teléfono.
Nada
más encender la pantalla, apareció un mensaje que Cha Su-ha había dejado.
[Surgió algo urgente en casa de repente, así que me voy primero ㅠㅠ Te contactaré,
hyung]
En
cuanto vio el mensaje, su inquieto corazón se calmó gradualmente. Kwon Ram
envió una respuesta de inmediato.
[Me
asusté porque no estabas cuando abrí los ojos]
Parecía
que Cha Su-ha también estaba mirando el teléfono en ese momento, ya que la
marca de lectura apareció enseguida y las respuestas llegaron una tras otra.
[Ah,
¿debería haberte despertado?]
[Sí.
La próxima vez, despiértame (emoticón de llanto)]
[Es que dormías tan profundamente que me dio pena despertarte ㅋㅋ]
[Pero,
¿qué pasó?]
[Es
que mi mamá dijo que vendría a casa de repente]
[¿Por
qué no te llevaste el auto? ¿Te fuiste en taxi?]
[Por si mamá pregunta de dónde lo saqué ㅠㅠ No puedo decir que
es el auto de Kang-ji ㅋㅋ]
[Entonces
podrías haber ido conmigo]
[Si sabe que me veo contigo, tal vez me obligue a dejar mi
estudio ㅎㅎ]
[¿Por
qué?]
[Porque
a mamá le gusta que salga con Omegas]
“Ah……”
Kwon
Ram soltó un suspiro mezclado con un lamento corto. El pensamiento de querer
casarse con Cha Su-ha se volvió nítido una vez más. Pero, al mismo tiempo,
recordó la realidad de tener que enfrentar a su familia. Podría no ser fácil.
Puede que a su madre le costara aceptarlo.
A
pesar de eso, si hablaba con cortesía y lo convencía paso a paso…….
Tal
vez sería posible. Sin importar cuánto tiempo tomara, Kwon Ram estaba más que
preparado para ello.
[Pero
Su-ha, ¿por qué hablas de manera formal de repente?]
Los
mensajes, que llegaban sin interrupción, se detuvieron un momento.
[¿Porque es por escrito? ㅋㅋ]
[¿Entonces
paso a buscarte luego?]
[Iré
yo cuando mamá se vaya]
[Está
bien, esperaré]
[Sí]
La
última en llegar fue esa única palabra. Kwon Ram contempló ese ‘Sí’ durante
mucho tiempo. Quizás era su imaginación. Era solo una palabra, pero se sentía
extrañamente fría. Como si hubiera trazado una línea dentro de esa respuesta
corta.
Una
pequeña onda llamada ansiedad se agitó en un rincón del pecho de Kwon Ram, pero
él se esforzó por reprimir ese sentimiento. Se dijo a sí mismo que tal vez solo
estaba siendo demasiado sensible.
En
realidad, por ganas, quería llamar de inmediato y confirmar su voz. Pero temía
que Cha Su-ha pensara que era una molestia. Y si debido a eso se alejaba…….
‘Porque
a Cha Su-ha no le gusta que lo asfixien…….’
Kwon
Ram exhaló un largo suspiro. Lo último que quería era perder a Su-ha por ser
codicioso. Tomó el teléfono vacilante y volvió a dejarlo. Repitió ese
movimiento varias veces.
Kwon
Ram pronto se recompuso con determinación. Se propuso no dar significado a cada
uno de estos asuntos triviales. Si no tenía cuidado, podría verse envuelto en
sus propias interpretaciones y malinterpretar a Cha Su-ha.
‘Tal
vez los pensamientos de Su-ha son diferentes.’
Si
se obsesionaba con esto, la relación podría torcerse. Kwon Ram tragó saliva en
silencio. Su-ha dijo que lo ‘amaba’. Él también sabía que esas palabras podrían
no ser eternas. Pero, al menos por hoy, quería pensar que lo amaba.
Dudaría
cuando pasara este día, pero por ahora quería creer plenamente en su amor. Si
ni siquiera eso le era permitido, Kwon Ram sentía que realmente se
desmoronaría.
Y
de repente, los recuerdos del pasado regresaron como una ola. Aquellos días en
los que Cha Su-ha lo trataba como a un desconocido que pasaba. Aquellos
momentos en los que le daba la espalda con frialdad, como si fuera alguien sin
importancia.
Kwon
Ram apretó el puño sin darse cuenta. Alguien que podía decir que lo amaba y,
sin embargo, un día, de repente, mostrarle la espalda.
Ese
era Cha Su-ha, y él tenía miedo de que eso se repitiera.
“Gracias
por decir que me amas, Su-ha.”
Kwon
Ram susurró eso y besó el mensaje de Su-ha.
De
todos modos, no hay forma de que las cosas salgan bien con Kwon Ram. Al llegar
a ese pensamiento, el corazón de Ha Kang-ji finalmente se calmó. Por ahora,
Su-ha está embelesado con el rostro de Kwon Ram y no escucha sus palabras, pero
cuando se enfrente a la fría realidad, la única persona en la que podrá
apoyarse será en él mismo.
No
eran simples palabras, era la verdad. Si Kwon Ram fuera mínimamente sincero con
Cha Su-ha, lo correcto sería no arrastrarlo a su propia situación. No importaba
si el sentimiento de Kwon Ram por Cha Su-ha era profundo o superficial. Ellos
dos no podían funcionar.
Tres
meses como máximo.
Así
lo veía Ha Kang-ji. Él no sabía si Cha Su-ha estaba haciendo esto conociendo
todas las condiciones de Kwon Ram o si simplemente se sentía atraído por su
apariencia. Si fuera lo segundo, Ha Kang-ji pensaba contarle a Cha Su-ha sobre
Kwon Ram.
Siendo
alguien que odia lo complicado y lo que da dolor de cabeza, Cha Su-ha podría
terminar la relación con Kwon Ram incluso antes de que él tuviera que
intervenir. Al imaginar eso, Ha Kang-ji sintió que su impaciencia se calmaba.
Sí,
podía esperar.
Esa
determinación que tanto se esforzó por mantener se derrumbó por completo en el
momento en que vio a Cha Su-ha apoyado contra la pared de su casa, empapado por
la lluvia y temblando.
“……
¿Cha Su-ha?”
Cha
Su-ha estaba allí de pie, sin paraguas, tan mojado que casi se podía ver a
través de su ropa.
“Hijo
de perra. ¿Cambiaste la contraseña?”
Fueron
palabras lanzadas fingiendo que no pasaba nada, pero tanto su voz como su
expresión estaban hechas un desastre.
“Tú,
mierda…… entra de una vez.”
“Maldito.
¿Cambias la contraseña porque ignoro tus mensajes?”
“0311.
¿No la probaste?”
Ha
Kang-ji gritó furioso mientras marcaba rápidamente los números.
“¿Y
tú por qué te sabes de memoria el cumpleaños de Yun-ji?”
Ante
eso, Ha Kang-ji miró a Cha Su-ha con cara de incredulidad.
“¿Tú
tenías el cumpleaños de ella como contraseña del teléfono?”
“Loco.
¿Cuándo me espiaste la contraseña del teléfono?”
“¡Maldita
sea, cámbiala ahora mismo!”
“Cámbiala
tú. ¿Estás demente? Usar el cumpleaños de la ex de otro como contraseña de tu
casa.”
“Ah,
joder, yo pensé que era algún número importante.”
Ha
Kang-ji tironeó del brazo de Cha Su-ha con expresión de estar muy ofendido.
Mientras miraba a Su-ha dejarse arrastrar entre refunfuños, Ha Kang-ji reprimió
sus complejos sentimientos.
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“No
quiero cambiarla, ya estoy acostumbrado.”
“¿Estás
loco?”
“Dame
una toalla.”
“¿A
quién le vendiste el paraguas para estar aquí dando lástima?”
“Me
gasté todo en el taxi.”
“……
Oye, ¿qué pasa? ¿Qué ocurrió?”
Ha
Kang-ji preguntó con cautela mientras le entregaba la toalla. Por dentro ya
estaba todo revuelto, pero por fuera se esforzaba por fingir calma. Cha Su-ha
habló con indiferencia mientras se secaba la cara.
“Lo
que dijiste antes, ¿sigue en pie?”
“¿He
dicho solo una o dos cosas? ¿A qué te refieres?”
Ante
eso, Cha Su-ha miró fijamente a Ha Kang-ji. Esa mirada era tan silenciosa que
Ha Kang-ji se puso más ansioso.
“Tú,
¿tienes intención de casarte?”
“¿Por
qué preguntas esa mierda de repente?”
Ha
Kang-ji frunció el ceño preguntándose qué era esto ahora. Un mal presentimiento
floreció lentamente en su interior.
“A
ti no te gustan los niños, ¿verdad?”
“¿A
quién le va a gustar un mocoso? A ti tampoco te gustan.”
“…….”
“¿Qué
pasa?”
“No
vuelvas a decir groserías frente a mí.”
“¿Qué?”
“Estoy
embarazado.”
Ha
Kang-ji parpadeó. Sintió como si se le cortara el aliento.
“……
¿Qué?”
“Lo
voy a tener sin que nadie se entere, así que escóndeme. Especialmente, Kwon Ram
no debe enterarse jamás.”
En
ese instante, el mundo se quedó en silencio. La mente de Ha Kang-ji se quedó en
blanco. Se le secó la boca y se le enfriaron las yemas de los dedos.
Cha
Su-ha había venido. Pero lo que traía en su vientre era el hijo de Kwon Ram. Ha
Kang-ji no sabía si reír o llorar. Por qué precisamente tenía que tener un hijo
de ese tipo…….
Ha
Kang-ji murmuró en voz baja mientras apretaba los dientes.
“……
Realmente eres un tipo jodidamente increíble.”
“¿No
te dije que no digas groserías? De ahora en adelante voy a hacer educación
prenatal.”
“…….”
“¿Qué?
¿Por qué me miras así? No voy a abortar al niño.”
“¿Viniste
después de haber tomado una decisión?”
“Sí.”
Ha
Kang-ji, incapaz de rechazar a Cha Su-ha, asintió mordiéndose los labios.
“Entendido.”
“¿De
verdad?”
Cha
Su-ha levantó el rostro con alegría. Al ver esa expresión iluminada, Ha Kang-ji
tuvo que reprimir su amargura. Se alegraba de ver a Cha Su-ha sonreír, pero un
rincón de su corazón se sentía agrio.
De
cualquier forma, Cha Su-ha lo había elegido a él y no a Kwon Ram. Ha Kang-ji se
repetía a sí mismo que eso era lo más importante. Decidió no preguntar las
razones a Cha Su-ha por ahora.
“Vámonos
al extranjero. No puedes tenerlo aquí. Kwon Ram te buscará por todas partes.”
“…….”
“Viniste
así nada más, ¿verdad? Sin decirle nada a ese tipo.”
“Kwon
Ram no sabe que soy un Omega.”
“……
Entonces, ¿puedo ser yo el papá?”
“¿Estás
demente? El papá soy yo. ¿Por qué serías tú el papá?”
“Entonces
la mamá.”
“Lárgate,
joder.”
“¿No
dijiste que no ibas a decir groserías?”
“Ja,
parece que a tu lado no voy a poder hacer educación prenatal.”
Cha
Su-ha sacudió la cabeza. Ha Kang-ji sonrió levemente al verlo. Por fuera reía
con naturalidad, pero por dentro un torbellino de emociones complejas se
agitaba.
En
este momento, Cha Su-ha está a su lado. Sin embargo, en su vientre estaba el
rastro de Kwon Ram, y él no deseaba borrarlo. Ese hecho se clavó profundamente
en el corazón de Ha Kang-ji.
‘Viene
a mí, pero quiere tener a ese niño.’
‘¿Acaso
todavía le queda algún rastro de afecto por Kwon Ram?’
El
rostro de Cha Su-ha se había relajado un poco más que antes, pero todavía había
una sombra oscura proyectada en algún lugar. Sin embargo, no preguntaría nada
por ahora.
Porque
Ha Kang-ji sabía mejor que nadie que este momento era la oportunidad que le
había llegado.
Capitulo 55
Cha
Su-ha se desplomó directamente en la habitación principal que Ha Kang-ji le
había cedido. Honestamente, esperaba que Kang-ji le soltara una sarta de
sermones, pero le desconcertó ver que aceptaba la situación con tanta
docilidad. Mientras miraba el techo con la mente en blanco, la puerta se abrió
y Ha Kang-ji entró tras él.
“¿Qué
vas a hacer con la universidad?”
“Supongo
que me daré de baja.”
Soltó
Su-ha con la cara hundida en la almohada. Lo dijo con ligereza, pero por dentro
era un caos. A diferencia de su tono, que sugería que lo había abandonado todo,
la incertidumbre sobre el futuro seguía punzando en algún lugar de su pecho.
“¿Tienes
algún lugar al que quieras ir?”
“Aún
no lo he pensado.”
“…….”
“Un
lugar con buena agua y aire puro.”
“…….”
“Simplemente,
cualquier sitio. Siempre y cuando Kwon Ram no lo sepa.”
“……
Espera tres días. Yo también necesito poner mis cosas en orden.”
Ante
esas palabras, Su-ha levantó la cabeza. Al ver la expresión de Ha Kang-ji,
quien lo observaba fijamente, se quedó sin palabras por un momento.
“……
¿Qué? ¿Tú también vas a venir?”
“¿Entonces
qué? ¿Cómo voy a dejar que te vayas solo?”
“No.
¿Acaso no tienes algún conocido que pueda ayudarme?”
“Aunque
lo tuviera, ¿cómo diablos voy a dejar que te vayas solo?”
La
actitud de Ha Kang-ji era inquebrantable. Lo decía de una forma tan simple y
serena, como si fuera lo más natural del mundo. Ante esa reacción inesperada,
Su-ha se quedó atónito.
“¿Así
que te vas conmigo? ¿Y qué pasa con tu universidad?”
“Si
tú lo dejas, yo también tendré que dejarlo.”
“¿Eh?”
“¿Quieres
que deje que un tonto como tú se vaya solo y termine convirtiéndose en un niño
perdido internacional?”
“Oye,
¿has olvidado que vamos a la misma universidad?”
Ante
eso, Ha Kang-ji apretó los labios y giró la cabeza con expresión de disgusto.
Su-ha lo observó durante un largo rato antes de volver a hundir la cara en la
almohada.
“Haz
lo que quieras.”
Si
Ha Kang-ji lo acompañaba, sería un poco molesto, pero pensó que su vida sería
más cómoda físicamente. Además, sentía que si estaba solo, su mente se volvería
un desastre. Al saber que Kang-ji iría con él, sintió que, de alguna manera,
podía apoyarse en él.
“¿Vas
a dormir? Voy a salir un momento.”
“……
Oye, ¿pero nos iremos justo en tres días?”
“¿Probablemente?”
“Está
bien.”
Tras
responder, Ha Kang-ji no se fue de inmediato, sino que se quedó mirando
fijamente a Su-ha. Incómodo por esa mirada, Su-ha dijo con el rostro huraño:
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“¿Qué?”
“¿Quieres
pastel?”
“No
mucho.”
“Es
ese pastel de hotel que tanto te gusta.”
“Mmm.”
Ante
eso, Su-ha se incorporó. Ha Kang-ji arqueó una ceja y volvió a preguntar:
“¿Lo
vas a comer?”
“Bueno,
¿y si tú comes?”
“A
mí no me gusta mucho lo dulce.”
“¿Por
qué compras algo que no vas a comer? ¿Es porque eres un maldito rico?”
Cuando
Su-ha ladeó la cabeza al preguntar, Ha Kang-ji respondió con una risita:
“Es
porque a ti te gusta.”
“Ugh,
¿qué es esto? De repente actúas como si fueras un maldito santo.”
“¿No
habías dicho que no dirías groserías?”
“…….”
“Dejaré
los tenedores en la cocina, así que cómetelo, ¿de acuerdo?”
“Está
bien. Me quedaré acostado un poco más.”
“Sí.”
Se
escuchó el sonido de la puerta cerrándose y la habitación quedó en silencio
nuevamente. Con los ojos cerrados, Su-ha sintió que ciertas escenas se
reproducían repetidamente en su mente.
‘¿Acaso
me dijo que estaba embarazado de mi hijo?’
Era
una voz y un tono que nunca había escuchado antes. Al principio, pensó que
simplemente había llegado una visita y se quedó acostado en silencio. Pero
pronto, el contenido de la conversación que escuchó no era normal. Era sobre
Kwon Ram yendo a un motel con algún Omega.
Al
principio, no lo creyó.
‘¿Ese
Kwon Ram en un motel con un Omega?’
‘¿La
persona que me dijo que yo era su primero?’
Su-ha,
acostado en la cama, se burló mentalmente mientras escuchaba la conversación
sin darle importancia. ¿Que le había comprado un auto a un Omega y lo había
llevado al centro comercial? Naturalmente, pensó que se refería a él mismo.
Contuvo el aliento pensando que algún familiar de Kwon Ram había venido de
visita.
Pero
entonces, la respuesta de Kwon Ram le cortó la respiración.
‘Te
digo que no es él.’
Sintió
como si un viento gélido se filtrara en el centro de su pecho. Nunca había
considerado la posibilidad de que Kwon Ram tuviera a otra persona además de él.
No había razón para ello. ¿No había sido Kwon Ram el primero en decirlo?
Que
él era su ‘primera vez’ en todo.
Por
supuesto que creyó esas palabras. Pero, ¿que había otra persona? ¿Y que Kwon
Ram tenía un compañero sexual? No podía creerlo. No, no quería creerlo.
Un
sentimiento desconocido subió lentamente desde la punta de sus pies hasta
devorarlo. Si Kwon Ram fuera alguien como Ha Kang-ji, tal vez se habría reído
pensando ‘ya me lo imaginaba’. Pero era Kwon Ram.
Ese
mismo Kwon Ram que decía ser feliz con solo escucharlo decir ‘te amo’.
¿Dice
que le gusto y se acuesta con otro?
¿O
acaso el mismo ‘te quiero’ era una mentira?
Esas
palabras, esa expresión, ese tacto. ¿Todo eso era falso?
Era
demasiado difícil de creer.
Su-ha
tragó saliva. Solo imaginarlo le producía una sensación de traición tan inmensa
que sentía el cuerpo congelado. Se sintió como un idiota por haber pensado,
aunque fuera por un momento, en quedarse a su lado.
Si
todo eso era realmente una actuación, Kwon Ram era un ser humano aterrador. Él
se había acercado con un propósito, pero, ¿por qué Kwon Ram? ¿Por qué lo habría
engañado? ¿Porque era divertido jugar con él?
Cuando
siente que ya tiene el corazón de alguien, pisotearlo, burlarse y desecharlo…….
‘¿Es
ese el pasatiempo de Kwon Ram?’
‘Pasar
el día como desconocidos contigo…… era tan largo que se sentía como si pasaran
años.’
Las
palabras que Kwon Ram le había dicho cruzaron su mente de repente. El
sentimiento en esas palabras no podía ser falso. Su-ha quería creer eso.
Seguramente Kwon Ram también, desde cierto punto, había sido sincero con él.
‘¿Acaso
mintió a propósito para ocultar nuestra relación ante alguien con quien no se
lleva bien? En esa situación, ¿no habría usado a otra persona como cortina de
humo?’
Kwon
Ram dijo que lo protegería. Ese Omega también podría haber sido una especie de
escudo. Si era así, cabía la posibilidad de que la persona que Kwon Ram
realmente quería fuera él. No, más bien deseaba que así fuera.
Por
más que lo pensara, ¿existiría alguien que gastara cientos de millones y
actuara solo para jugar con una persona? ¿Existiría un loco así en el mundo?
Su-ha
sabía perfectamente cuán desesperadamente estaba persiguiendo solo las
posibilidades esperanzadoras ahora mismo. En un rincón de su mente, ya sentía
que la realidad podría ser lo contrario.
Aun
así, no podía dejar de hacer esas suposiciones. O mejor dicho, prefería creer
en eso.
Si
entre tantas expresiones y palabras que Kwon Ram le mostró no hubo ni un ápice
de sinceridad……. sería demasiado cruel. ¿Acaso era él una persona tan
insignificante?
No
era correcto malinterpretar a Kwon Ram solo por haber escuchado una parte de la
conversación de forma unilateral. Puede que eso no lo fuera todo. Cerrar su
corazón dejándose llevar por una verdad no confirmada no era propio de él.
Debería
darle a Kwon Ram al menos una oportunidad para explicarse.
Si
era el Kwon Ram que él conocía, seguramente le daría una explicación
convincente. Al pensar así, su corazón se calmó un poco más que antes. Pero
pronto, volvió a tambalearse. Su mente era un caos y su corazón latía rápido.
Los sentimientos en su interior no terminaban de unificarse.
Una
pizca de esperanza, ansiedad y arrepentimiento.
Su-ha
intentaba desesperadamente mantener el equilibrio mientras oscilaba
constantemente entre esos sentimientos.
“Bien,
primero lo tantearé sin decirle que estoy embarazado.”
Confirmaría
por sí mismo hasta qué punto fue sincero. No parecía haber otra forma de
recoger los escombros de este sentimiento.
Sobre
la cuerda floja de sus emociones, Su-ha hizo una promesa silenciosa. Lo
comprobaría directamente y, si sentía que no era real, se iría de inmediato con
Ha Kang-ji.
Aunque
intentaba reprimir sus emociones, las posibilidades que seguían asomando la
cabeza lo hacían dudar. Se esforzaba por pensar racionalmente, pero su corazón
ya se estaba inclinando hacia un lado.
Kwon
Ram observó la ventana de la casa de Su-ha, que tenía las luces apagadas. Por
si acaso, había traído un set de frutas y algunos alimentos. Había venido con
la intención de contactar a Su-ha brevemente para entregárselos.
Sin
embargo, al estar frente a la casa silenciosa, le invadió una ansiedad
inexplicable. Un espacio sin rastro de presencia tras el cristal frío. Kwon Ram
sintió, como una premonición, que Su-ha no estaba allí.
Sus
dedos, que vacilaban, tomaron el teléfono sin darse cuenta y llamaron al
representante de la clase. Le preguntó si sabía la dirección de Ha Kang-ji, y
ante la respuesta negativa, lo presionó sin dudarlo. Tras apremiar al
desconcertado representante, finalmente consiguió localizar a alguien que sabía
la dirección y la obtuvo.
En
cuanto tuvo la dirección en sus manos, Kwon Ram condujo sin vacilar. No hubo
tiempo para pensar ni para dudar. Tenía el presentimiento de que Su-ha estaría
allí.
Cuando
llegó a la casa de Ha Kang-ji, dio la casualidad de que vio a este saliendo por
el portal. Kwon Ram se quedó sentado en el auto observando la casa. Como
también era una casa unifamiliar, las ventanas se veían claramente.
A
pesar de que Ha Kang-ji había salido, una ventana con la luz encendida captó su
atención. Kwon Ram volvió a tomar el teléfono con cuidado, pero con las manos
temblorosas.
Con
una sola llamada, podría confirmar todo en este preciso momento. Pero, ¿qué
cambiaría realmente al confirmarlo?
Incluso
si supiera la verdad, no dejaría a Su-ha. Sin embargo, el hecho de hacer esa
llamada podría ser una carga para él. Seguramente habría una razón para no
haberle informado de su paradero.
¿Debía
ser él quien lo sacara a la luz forzosamente?
Su-ha
dijo que volvería. No había razón para no creer en sus palabras.
Pero
la ansiedad no se borraba. Aunque su mente decía que confiaba, su corazón
dibujaba constantemente otra posibilidad.
En
lugar de llamar a Su-ha, Kwon Ram abrió las redes sociales. Hacía bastante
tiempo que no entraba a la cuenta privada de Su-ha. Al acceder, vio que había
una nueva historia publicada.
El
interior del auto estaba en silencio y la tensión oprimía lentamente su cuerpo.
Al pulsar con cuidado la historia, apareció en la pantalla la foto de un pastel
de fresas. No había ningún texto escrito, pero una cuenta estaba etiquetada.
Era una cuenta que Kwon Ram conocía muy bien.
Era
Ha Kang-ji.
Kwon
Ram observó la pantalla en silencio durante mucho tiempo. No es que se le
cortara la respiración ni que su corazón se desmoronara. Simplemente, un
sentimiento pesado se asentó y oprimió lentamente su pecho.
Soltó
silenciosamente el teléfono que tenía en la mano. Mirando por la ventana, Kwon
Ram exhaló un suspiro profundo, como si intentara regular su respiración.
Simplemente…… lo comprendió.
En
este preciso momento.
Que
no había nada que él pudiera hacer.
Capitulo
56
Kwon
Ram dio media vuelta con el auto y regresó a casa. Decidió que le daría las
frutas y los dulces a Su-ha cuando viniera, y los guardó con cuidado en el
refrigerador.
Sentado
en el sofá de la sala, Kwon Ram miraba fijamente la televisión. Las imágenes
cambiaban y el sonido fluía, pero nada llegaba a sus oídos. Simplemente estaba
allí sentado. Como una persona incapaz de moverse.
Debía
quedarse aquí y esperar hasta que Su-ha regresara. Era algo para lo que se
había mentalizado desde el principio. Pensó que, mientras pudiera encontrarse
con Su-ha, sería capaz de soportar cualquier cosa.
No
quería volver a ser un desconocido para Su-ha. Quería pensar que con ser el
hombre que más le gustaba a Su-ha era suficiente……. o al menos, quería
convencerse de ello. Kwon Ram repetía esa frase en su mente intentando
persuadirse a sí mismo. Sin embargo, a medida que la repetía, la frase perdía
fuerza de convicción.
‘¿Realmente
me basta con eso?’
Si
fuera así, no habría molestado a Su-ha como lo hizo hace un momento. Tenía que
controlar sus sentimientos. Él no era el tipo ideal de Su-ha. Por lo tanto, era
natural que Su-ha no estuviera satisfecho al cien por ciento con él. Era un
problema que él debía cargar.
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Se
esforzó por creer que su relación con Ha Kang-ji era de simple amistad. Si
Su-ha había ocultado su paradero, seguramente fue porque él mismo hizo evidente
que le desagradaba Kang-ji. Quizás eso se convirtió en una carga inconsciente
para Su-ha.
Él
había mostrado demasiado sus emociones. No pudo ocultar sus celos e interfirió
en las relaciones personales de Su-ha. Solo por ser el novio, ‘¿tenía derecho a
hacer eso?’
Kwon
Ram bajó la cabeza.
No
debió hacerlo. La conciencia de haber cometido un error se le clavó como una
astilla. Y decidió que, en cuanto Su-ha regresara, lo primero que haría sería
pedirle disculpas.
Por
su culpa, Su-ha pasó por molestias, y sus celos injustificados terminaron por
fastidiarlo.
‘¿Acaso
Su-ha se habrá hartado de mí……?’
Era
un sentimiento que, aunque intentara reprimir e ignorar, seguía asomando la
cabeza. Kwon Ram exhaló un suspiro profundo. Un terror que no podía expresar
con palabras se le atoraba en la garganta.
Sintió
el deseo de escuchar a Su-ha decirle ‘te amo’ otra vez. Sentía que con esa sola
palabra podría volver a respirar. Esas palabras saliendo de la boca de Su-ha se
sentían como lo único capaz de salvarlo ahora mismo.
Sin
embargo, ante el pensamiento de que tal vez no volvería a escucharlas, su
corazón se hundió en un lugar oscuro.
Después
de terminar de comerse todo el pastel de fresas, sus ansias se calmaron un
poco. Pensándolo bien, sentía que se había puesto demasiado sensible sin razón.
Tal vez fue que le bajó el azúcar y por eso tuvo ese tipo de imaginaciones
absurdas.
Cha
Su-ha se acostó de nuevo en la cama. Mirando el techo, dio vueltas en su cabeza
a cómo interrogar indirectamente a Kwon Ram.
En
realidad, quizás no hacía falta andarse con rodeos. Kwon Ram era el tipo de
persona que confesaría todo con solo una pregunta ligera. Incluso cosas que no
le preguntaran.
El
tiempo que pasaron juntos no fue largo. Pero en ese corto tiempo, Cha Su-ha
había sentido algo con claridad.
Kwon
Ram no era alguien acostumbrado a ocultar cosas. Más que alguien reservado, era
alguien tan honesto que llegaba a ser problemático. Sus mentiras eran torpes y,
si intentaba esconder sus sentimientos, su expresión lo delataba de inmediato.
Por
eso estaba confundido. ‘¿De verdad no habrá alguna circunstancia detrás de todo
esto?’ Al final de ese pensamiento, Su-ha tiró de la manta. Aunque cerró los
ojos, su corazón no se calmó fácilmente.
Tras
dormir un poco, su mente parecía haberse ordenado. Sus sentimientos complejos
se volvieron mucho más simples. Cha Su-ha se desperezó y se levantó de la cama.
No
había necesidad de alargar más el tiempo. Simplemente iría ahora mismo y le
preguntaría directamente a Kwon Ram.
Cuanto
más dejara pasar el tiempo de forma ambigua, más se profundizarían las
imaginaciones innecesarias. En lugar de seguir tambaleándose entre suposiciones
sin respuesta, era mejor chocar de frente.
Tomó
su ropa rápidamente. Su corazón se sincronizó con su velocidad. Parecía que Ha
Kang-ji aún no regresaba, pues todo estaba en silencio. Cha Su-ha miró el reloj
y asintió. Antes de que Kang-ji volviera y lo organizara todo para irse, él
debía preguntarle primero a Kwon Ram.
Ese
era el orden. Si quieres terminar algo, es correcto que quien lo empezó se haga
responsable.
Ya
no había vacilación.
Sobre
la mesa de la sala había dinero en efectivo. Parecía que Ha Kang-ji lo había
dejado preparado de antemano. Los billetes estaban ordenados y divididos por
denominación; se notaba que lo había preparado con mucho detalle.
Cha
Su-ha sabía vagamente que lo que Ha Kang-ji hacía por él no era solo ‘la buena
voluntad de un amigo’. Pero aun así, no creía que Kang-ji lo considerara
alguien especial o que albergara sentimientos profundos por él.
Si
al menos Kang-ji lo hubiera mirado solo a él de forma devota, tal vez sería
distinto.
Pero
él se llevaba bien con otras personas, tenía sus romances y era libre. Su
relación estaba en ese límite ambiguo de ‘más que amigos, menos que amantes’.
Era familiar y cómodo, pero nunca cruzaron la línea decisiva.
No
tenían la intención ni la razón para cruzarla.
Por
supuesto, hubo una vez en que, borrachos, cruzaron esa línea. Sin embargo, el
recuerdo era borroso y, después de aquello, no llegó a sentir a Ha Kang-ji como
un hombre. Solo era una de esas historias oscuras enterradas en el pasado.
Cha
Su-ha tomó el dinero sin mucha vacilación. Al contar los billetes, había
aproximadamente un millón de wones. Era una cantidad que sobraría incluso
después de tomar un taxi.
‘¿Debería
comprar algo con lo que sobra?’ Sintió una pequeña punzada de culpa. Ahora mismo,
él se había ido mintiéndole a Kwon Ram.
Si
iba a poner a prueba a Kwon Ram, sintió que al menos él también debía tratarlo
con sinceridad. Si él se confesaba honestamente, él también le diría todo.
La
razón por la que sospechaba e intentaba probarlo. Eso era, al final, porque ya
había muerto una vez. Si le contaba eso, ‘¿realmente me creería Kwon Ram?’
‘¿No
me creerá porque suena demasiado absurdo?’ Una persona normal no lo haría, pero
de alguna manera, sentía que él sí le creería. Ese pensamiento sacudió
silenciosamente un rincón de su corazón.
Sintió
que Kwon Ram sería alguien capaz de escuchar incluso una historia sin sentido.
Era una certeza sin base alguna, pero eso hizo que su corazón se sintiera un
poco más ligero. Si pudiera confesarlo todo, si pudiera enfrentarse a Kwon Ram
sin más secretos de ahora en adelante…….
Cha
Su-ha pensó que le gustaría que ese comienzo fuera hoy mismo y encendió su
teléfono. Al encenderse la pantalla, vio la conversación por chat con Kwon Ram.
Un
mensaje corto.
[Sí]
Era
una respuesta simple, pero arriba de ella se alineaban las frases frías que él
mismo había enviado. Se dio cuenta de nuevo de que se había portado rígido con
Kwon Ram por culpa de las sospechas. Tanto su tono como el intervalo entre sus
palabras mostraban claramente que estaba disgustado.
Pero
ante alguien como él, Kwon Ram…….
[Está
bien, esperaré]
Solo
respondió así, con dulzura, fingiendo que no pasaba nada. Esa breve frase hizo
que su corazón punzara de dolor justo ahora.
Podría
haberle hablado con más calidez. Si lo hubiera hecho, se sentiría menos
culpable.
Cha
Su-ha soltó un largo suspiro. De repente recordó a las personas que habían
pasado por su vida anteriormente. Ellos también, a veces, se ponían irritables
sin razón o dejaban de hablar de repente. En aquel entonces, él simplemente
pensaba que estaban cansados. No intentaba entender por qué actuaban así o por
qué se alejaban de repente.
Pero
ahora sentía que podía entenderlo. Que un corazón herido se vuelve silencioso.
Que en lugar de enojarse, uno toma distancia, y en lugar de decir que duele,
uno finge indiferencia.
‘¿Con
qué sentimiento me habrá respondido Kwon Ram?’
‘¿Acaso
dio un paso atrás con cuidado solo por mí?’
Al
pensar en eso, su corazón se ablandó lentamente. Recordó cada tono de voz, cada
gesto de sus dedos y cada mirada cuidadosa de Kwon Ram, y una extraña sensación
de calidez lo invadió.
‘Seguro
que fue un malentendido mío.’
Murmuró
eso para sus adentros mientras apretaba el teléfono sin darse cuenta. La
conciencia de que se había vuelto sensible sin necesidad abriendo una brecha, y
de que se había alejado por imaginaciones vanas, se asentó lentamente en su
corazón.
Cuando
sus emociones afiladas se suavizaron, sus sentimientos endurecidos comenzaron a
disolverse poco a poco.
‘Tal
vez a partir de hoy la relación con Kwon Ram cambie un poco.’ Cha Su-ha sonrió
suavemente mientras pedía un taxi.
Al
bajar del taxi, Cha Su-ha levantó la vista hacia la casa de Kwon Ram. Las luces
de todas las ventanas estaban apagadas y el interior estaba en silencio.
Parecía una casa sin gente.
Tras
vacilar un largo rato, Su-ha sacó su teléfono y llamó a Kwon Ram. El tono sonó
una vez y la llamada se conectó de inmediato.
<¿Su-ha?>
La
voz de Kwon Ram era baja y ronca. Como si hubiera estado durmiendo hasta hace
un momento. Cha Su-ha soportó la ligera incomodidad y volvió a hablarle de
manera informal.
“Hyung.
¿Dónde estás?”
<Ah,
Su-ha. Estoy en casa.>
La
voz de Kwon Ram vaciló y se escuchó un sonido de ajetreo. Y, al mismo tiempo,
se encendió la luz de la ventana. ‘¿Estaba durmiendo Kwon Ram?’ Si era así,
puede que lo hubiera despertado.
“Estoy
frente a la casa.”
<Sí.
¿Quieres que salga?>
“No.
Entraré. Hyung, ¿pero estabas durmiendo?”
<No.>
“¿Entonces?”
<Solo
estaba viendo la televisión.>
“¿Y
la comida?”
<¿Y
Su-ha?>
“Mmm,
yo no he comido. ¿Comemos algo? Entremos y hablemos.”
<Sí.>
Al
colgar el teléfono, Cha Su-ha marcó silenciosamente la contraseña de la
entrada. En cuanto la puerta se abrió, Kwon Ram apareció desde la sala. Cuando
sus ojos se encontraron, Su-ha decidió preguntarle directamente como había
planeado.
“Ah,
por cierto, hyung.”
“Dime.”
“¿Vino
alguien ayer?”
Kwon
Ram hizo una breve pausa, luego negó con la cabeza y respondió:
“No
vino nadie.”
“Ah,
ya veo.”
“¿Por
qué?”
“Nada.
Pensé que tal vez había venido Ha Kang-ji otra vez.”
Le
hablaba con una sonrisa en el rostro, pero esa sonrisa le resultaba extraña
incluso a él mismo. Elevó las comisuras de sus labios lo más posible, pero no
tenía la certeza de estar sonriendo de verdad.
“Ah…….”
Kwon
Ram asintió con una expresión indescifrable. El interior de Su-ha se agitó en
silencio. Su corazón latía a una velocidad anormal y sintió que las yemas de
sus dedos se congelaban.
Kwon
Ram estaba mintiendo ahora mismo. Claramente alguien lo había visitado y había
hablado con esa persona. Él mismo lo había escuchado.
Y
sin embargo, Kwon Ram tenía un rostro como si no hubiera pasado nada.
‘Por
qué razón.’
‘Por
qué.’
‘A
sabiendas.’
‘¿Por
qué está mintiendo?’
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Cha
Su-ha observó el rostro de Kwon Ram. Eran facciones familiares, pero por alguna
razón, le parecía un completo desconocido.
Una
sensación de extrañeza recorrió su nuca con frialdad. En ese instante, el miedo
que habitaba dentro de Cha Su-ha volvió a asomar la cabeza, esta vez con un
rostro diferente.
Capítulo 57
“¿Comemos
en otro momento? Tengo algo que decirte.”
Ante
las palabras de Cha Su-ha, el cuerpo de Kwon Ram se tensó visiblemente. Su
mandíbula se endureció y sus ojos lo escudriñaron en silencio. Era una
expresión que Su-ha nunca antes había visto en él.
“……
¿Qué quieres decir tan de repente?”
Había
recelo en su tono. Era como si Kwon Ram estuviera adivinando y preparándose de
antemano, temiendo que Su-ha fuera a interrogarlo sobre lo ocurrido la noche
anterior. Cha Su-ha sintió que se le revolvía el estómago, pero para ocultar
esa emoción, se esforzó por esbozar una sonrisa.
“Ah,
no es nada importante. Solo que bajaré a la casa de mis padres un momento.”
“Ah,
ya veo……”
Solo
entonces la expresión de Kwon Ram se relajó gradualmente. El recelo desapareció
y un rastro de lo que parecía ser alivio asomó a su rostro. Al verlo, Su-ha
sintió que algo pesado se hundía en lo más profundo de su pecho; una opresión
que le dificultó ligeramente la respiración.
“No
es nada serio. ¿Por qué pones esa cara de terror?”
Cuando
Su-ha dijo esto riendo con ligereza, Kwon Ram pareció desconcertado y se tocó
el rostro como si quisiera comprobar su propia expresión.
“Ah……
lo siento.”
‘¿Qué
es esto?’, pensó Su-ha mientras fruncía el ceño lentamente.
No
podía evitar sentirse como si él fuera la mala persona al escucharlo. Kwon Ram
no tenía por qué disculparse. En el momento en que dijo ‘lo siento’, Su-ha se
sintió, por el contrario, como si él hubiera sido el maleducado por sacar un
tema innecesario.
Quien
había mentido era Kwon Ram, pero en ese instante, quien estaba envuelto en la
culpa era Su-ha. Le resultó extraño y, de alguna manera, le dejó el ánimo
gélido.
“No
es nada. Si te disculpas así, me haces quedar como alguien raro.”
“…….”
Si
fuera el Kwon Ram de siempre, sin duda lo habría abrazado tras escuchar algo
así. Habría sonreído con dulzura, asegurando que no era su intención, y
prometido no volver a hacerlo. Pero el Kwon Ram frente a él solo lo observaba
con cautela, como alguien que ha cometido una falta.
A
Su-ha le incomodaba esa mirada. Parecía que Kwon Ram lo estaba tanteando para
saber si había escuchado la conversación de la noche anterior, intentando medir
cuánto sabía realmente.
Su-ha
decidió que ya no quería preguntar nada más. Sintió que, aunque siguiera
hablando, no podría creer ninguna de sus respuestas. Ante ese pensamiento, se
llevó las manos al vientre sin darse cuenta. Una sensación desagradable subió
apretándole por dentro. Al verlo, Kwon Ram vaciló y preguntó:
“¿Te
sientes mal?”
“Sí.
Creo que comí demasiadas cosas dulces hace un momento.”
Kwon
Ram bajó la mirada y murmuró en voz baja:
“……
¿Puedo preguntarte qué comiste?”
“Solo
un pastel que trajo mi madre.”
“Ah,
ya veo……”
La
respuesta de Kwon Ram fue corta y carecía extrañamente de fuerza. Esa voz que
se apagaba le resultó lastimosa a Su-ha por alguna razón, pero su corazón no se
conmovió. Si hubiera sido antes, le habría preguntado qué le pasaba, pero ahora
simplemente no quería decir nada. Sentía el estómago revuelto y no tenía la
voluntad de distinguir si era dolor físico o emocional.
“Comeremos
en otra ocasión, ya me voy. Mi madre debe estar esperando.”
“¿Tan
pronto? Quédate un poco más…… solo un poco. Te llevaré yo.”
Kwon
Ram lo tomó de la muñeca con urgencia, como alguien asustado. Su-ha pudo sentir
claramente la ansiedad y el nerviosismo en su tacto, pero se limitó a mirar esa
mano en silencio.
“No.
No me siento bien. Te llamaré, hyung.”
“Ah……”
No
había nada más que añadir. Lentamente, pero con firmeza, Su-ha apartó la mano
de Kwon Ram. Al dar la vuelta, pensó que si Kwon Ram volviera a detenerlo,
aunque fuera por un instante de vacilación, tal vez se quedaría un poco más.
Su
actitud de hoy debió parecerle extraña, por lo que, si realmente lo quería, lo
lógico era que lo detuviera. Si Kwon Ram lo sujetaba y le preguntaba la razón,
Su-ha estaba dispuesto a cuestionarlo sobre si tenía algo que ocultar. Quería
darle una última oportunidad para ser sincero.
Pero
Kwon Ram no hizo nada. No volvió a detenerlo ni lo llamó. A sus espaldas, no se
escuchó ni una palabra ni el sonido de sus pasos. Todo quedó en silencio. Su-ha
incluso se puso los zapatos lo más despacio posible, pensando que tal vez Kwon
Ram aún estaba reflexionando, pero no hubo ninguna reacción.
En
medio de ese silencio, Su-ha sintió una extraña furia. Se sintió patético por
haber esperado que lo detuviera. La conciencia de que esa expectativa fue
inútil le heló el corazón. Al cruzar la puerta principal, lo confirmó: ese
silencio era la respuesta más clara de Kwon Ram.
‘¿Qué
le pasa a este hijo de perra? Después de decir que me amaba, ¿deja que me vaya
así? ¿Envía a alguien fuera después de una charla con este ambiente tan
extraño?’
Su
humor se arruinó al instante. No hubo gritos ni peleas, pero sintió que la
relación se había terminado. Una mezcla de injusticia y rencor se le atascó en
la garganta. Fuera lo que fuera, era un sentimiento que odiaba soportar. Se
sentía como si fuera el único pataleando en medio de esa emoción.
Cuando
Cha Su-ha llegó a casa de Ha Kang-ji, este lo esperaba en la entrada.
“¿De
dónde vienes?”
“Eso
de poner las cosas en orden, ¿realmente tiene que tardar tres días?”
“……
¿A qué viene eso de repente?”
Ha
Kang-ji lo miró desconcertado ante el cambio de tema. Sin desviar la mirada,
Su-ha añadió de inmediato:
“¿No
podemos irnos mañana mismo?”
Ha
Kang-ji se quedó sin palabras por un momento, soltó una risa seca y luego
sonrió.
“Parece
que nos estuviéramos fugando a mitad de la noche.”
“Si
no quieres, no lo hagas. Me iré solo.”
“Ya
te dije que no voy a dejar que un tonto se vaya solo.”
“¿Entonces
nos iremos mañana?”
“Si
dices que nos vayamos ya, habrá que irse. ¿Qué poder tengo yo?”
“No
digas tonterías. ¿De verdad salimos mañana?”
“Sí.”
“Entonces
iré a mi casa a recoger algo de ropa.”
“Olvídalo.
Cómprala allá. Solo vas a aumentar el equipaje.”
“Ah,
¿por qué? Tengo cosas que aprecio.”
“De
todos modos vas a tener que comprar ropa nueva.”
“¿Por
qué?”
Ha
Kang-ji miró discretamente hacia el vientre de Su-ha. Este siguió su mirada y
bajó la vista hacia su abdomen, comprendiendo el significado un momento
después.
“Ah……”
“Aunque
te la lleves, solo aumentarás la cantidad de ropa que ya no te quedará”, dijo
Ha Kang-ji con una breve risa.
“¡Ah,
es cierto, mi pasaporte!”
“Podemos
solicitar uno de emergencia. ¿Qué planeas hacer si te encuentras con Kwon Ram
yendo a tu casa?”
“……
De todos modos le mentí diciendo que me iba a casa de mis padres.”
“¿Pelearon?”
“¿Tú
te fugas a mitad de la noche solo por una pelea?”
“¿Entonces?”
“Te
dije que quiero tener al niño.”
“¿Pero
por qué tiene que ser el hijo de Kwon Ram? Si quieres un niño, puedes tener el
mío.”
Su-ha
miró a Ha Kang-ji como si fuera un demente.
“¿Un
hijo tuyo? ¿Estás loco? Me da miedo solo imaginar que salga algo como tú.”
“¿Y
Kwon Ram sí está bien?”
“Parece
que sería más fácil de criar que tú.”
“Mierda,
qué absurdo.”
Su-ha
continuó hablando con los brazos cruzados.
“Lo
voy a tener, le voy a pedir toda la manutención a Kwon Ram y voy a obtener su
herencia. Así que anota todo lo que gastes en mí desde ahora, te lo devolveré
más tarde.”
“¿Para
qué pedirle manutención a ese tipo? Solo ponlo bajo mi registro familiar.”
“Es
el hijo de Kwon Ram.”
“¿No
decías que querías tenerlo en secreto?”
“Sí.
Solo durante el embarazo. ¡Después del parto pienso demandarlo!”
“…….”
“¿Qué
pasa, hijo de perra? No me mires como si fuera una serpiente de cascabel loca.”
“¿Cascabel?
A este nivel eres una víbora. ¿Qué te pasa? ¿Realmente quedaste embarazado de
Kwon Ram por dinero?”
“Es
una historia jodidamente larga. No preguntes.”
“Ah,
de verdad que eres un demente……. Realmente te metes en líos que dan dolor de
cabeza.”
“¿Tú
también quieres que te muerda una víbora?”
Ha
Kang-ji sacudió la cabeza con una mezcla de resignación y preocupación.
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“De
todos modos, ¿hay algún abogado que conozcas bien en tu familia?”
“……
Primero vámonos y allá pensamos. ¿No faltan como nueve meses para que nazca el
bebé?”
“Bueno,
eso es cierto.”
“Descansa.
Yo me encargaré de preparar las maletas.”
“Oye,
¿pero de verdad está bien que me sigas así? ¿No te matará tu padre?”
“Bueno……”
Ha
Kang-ji se rascó la barbilla con una expresión que sugería que realmente podría
estar en peligro de muerte. Al verlo, Su-ha añadió rápidamente:
“¿Quieres
que nos vayamos en tres días?”
“Olvídalo.
Tendrás tu razón para querer irte rápido.”
“Oye,
pero.”
“Dime.”
Su-ha
vaciló un momento antes de preguntar con cuidado:
“¿Tú……
por casualidad me quieres?”
“……
¿Qué?”
El
rostro de Ha Kang-ji se arrugó al instante en un gesto de absoluta ofensa. Al
ver esa reacción, Su-ha asintió con alivio.
“¿No
es así, verdad?”
“¿Te
han pegado un tiro? ¿A qué viene eso ahora?”
“Solo
que de repente sentí que te habías vuelto algo cursi. Hace un momento casi me
dan ganas de vomitar.”
“¿Qué
harías tú si yo no te ayudara?”
“…….”
“No
tenías ningún plan, ¿verdad, mierda?”
“……
¡Claro que sí! Qué absurdo.”
“Ja.
¿Acaso no te conozco? Si fuera al revés, ¿tú no me ayudarías si yo apareciera
embarazado de repente queriendo tener al niño?”
Su-ha
ladeó la cabeza con curiosidad.
“¿Los
Alfas pueden quedar embarazados?”
“……
Mejor no hablemos.”
“Pues
por qué empiezas con esas tonterías.”
“…….”
“De
todos modos, ¡que no te guste, eh! No eres de esos pervertidos con fetiches
raros a los que les gustan los embarazados, ¿verdad?”
La
expresión de Ha Kang-ji volvió a arrugarse de forma catastrófica. Sus cejas y
labios bajaron al mismo tiempo mientras soltaba un suspiro profundo, una
reacción que a Cha Su-ha le resultó sumamente satisfactoria.
Capítulo 58
Kwon
Ram contemplaba fijamente su teléfono móvil. Han pasado dos días desde que
envió aquel mensaje a Su-ha sin que apareciera la marca de ‘leído’. Desde que
lo vio marcharse, había revivido esa escena en su mente una y otra vez.
Aquel
día, aquel instante efímero.
La
expresión gélida con la que Su-ha lo miró le dio tanto miedo que, al final,
Kwon Ram no fue capaz de detenerlo. Sintió que, si lo hacía, Su-ha le diría
fríamente que todo había terminado y se marcharía para siempre. Al no tener el
valor suficiente para escuchar esas palabras, lo dejó ir sin poder decir nada.
Desde
entonces, Su-ha no había vuelto a aparecer en las clases y era imposible
contactar con él. Nadie parecía conocer la ubicación de la casa de sus padres.
La mente de Kwon Ram estaba ocupada día y noche por las mismas imágenes: la
mirada de Su-ha frente a la entrada, la firmeza con la que apartó su mano y su
espalda alejándose en silencio tras cruzar la puerta.
‘¿Qué
habría pasado si lo hubiera detenido de alguna forma en ese momento?’
‘¿Habría
cambiado algo si, al menos, lo hubiera intentado?’
Incluso
ahora, temiendo que Su-ha se hartara de él, no se atrevía a enviarle ni una
sola línea de texto. No era un simple silencio; era un estado de parálisis
provocado por el puro terror. Varias veces al día escribía un mensaje, lo
borraba y lo volvía a escribir, solo para terminar dejando el teléfono a un
lado sin enviarlo.
Temía
que la razón por la cual Su-ha no respondía no fuera el cansancio o el exceso
de trabajo, sino que realmente ya no quisiera ni verlo. Esa posibilidad
devoraba lentamente un rincón de su corazón. Kwon Ram se cuestionaba a sí mismo
constantemente, pero no había nada que pudiera deshacer. Lo único que le
quedaba era el miedo, el arrepentimiento y un mensaje sin leer.
La
cuenta privada de Cha Su-ha, que Kwon Ram solía revisar varias veces al día,
había sido desactivada. Había desaparecido de la lista de seguidos y ya no
figuraba en las búsquedas. Ya fuera que hubiera eliminado la cuenta o que lo
hubiera bloqueado, para Kwon Ram el resultado era el mismo: se sentía como si
lo hubieran descubierto espiándolo en secreto.
De
repente, sintió que el corazón se le desplomaba. Tuvo la premonición de que
Su-ha ya no estaba a su lado. Negando esa posibilidad, Kwon Ram tomó su abrigo
a toda prisa, subió a su coche y se dirigió a la universidad. El breve camino
cuesta arriba hacia las aulas le pareció inusualmente largo. Solo tenía un
pensamiento en mente: debía ver a Su-ha en ese mismo instante.
Sin
embargo, Su-ha tampoco estaba hoy en la universidad. Kwon Ram vaciló antes de
marcar su número. El tono de llamada sonaba insistentemente, pero nadie
respondía. Su corazón empezó a latir con fuerza y la ansiedad se extendió hasta
la punta de sus dedos. Buscó de inmediato a Ha Kang-ji, pero él tampoco estaba
allí. Nadie lo había visto en todo el día de ayer ni en lo que iba de hoy. Fue
entonces cuando el representante de la clase le informó de que Ha Kang-ji había
solicitado una baja temporal.
Kwon
Ram se quedó atónito. No sabía por qué, pero sintió la certeza de que ambos
habían desaparecido juntos. Se dirigió a la oficina de administración de la
facultad, acelerando el paso hasta casi correr. Abrió la puerta y, sin apenas
aliento, se dirigió al administrativo.
“Cha
Su-ha y Ha Kang-ji…… ¿han solicitado ambos una baja temporal?”
“¿Qué?”
“Lo
siento, es que es muy urgente.”
El
administrativo lo miró con extrañeza, preguntándose por qué querría saber tal
cosa, pero ante la urgencia evidente en el rostro de Kwon Ram, accedió a
comprobarlo. Kwon Ram apretó el teléfono con fuerza, con el cuerpo tenso antes
que la mente. Un momento después, el administrativo levantó la vista.
“Ambos
han solicitado formalmente la baja por motivos personales.”
Kwon
Ram contuvo el aliento por un instante. Se quedó sin palabras, con la mente en
blanco mientras un zumbido resonaba en sus oídos.
“¿Podría
saber hace cuántos días fue eso?”
“Hace
tres días. ¿A qué viene tanto interés?”
“Es
que…… teníamos un trabajo grupal y no han aparecido por clase.”
“¿Ah,
sí? Qué tipos más raros…… En fin, las solicitudes entraron el mismo día.”
‘El
mismo día.’
‘Por
el mismo motivo.’
Kwon
Ram asintió en silencio y se dirigió de inmediato a la casa de Ha Kang-ji. Al
llegar frente a la puerta, no percibió señal alguna de vida. Tocó el timbre e
intentó abrir la puerta, pero estaba firmemente cerrada. Pensando que tal vez
solo habían salido un momento, comenzó a esperar allí mismo.
Pasaron
diez minutos. Una hora. Dos horas.
Cuando
el sol comenzó a ponerse y la oscuridad regresó, se encendieron las farolas
frente a la casa. Kwon Ram seguía allí, esperando dentro de su coche. Al
amanecer, finalmente comprendió que no había nadie en esa casa. Ni Ha Kang-ji,
ni Su-ha. Era evidente que ya no estaban en la ciudad.
¿Se
habrían ido de viaje? ¿Volvería Su-ha si seguía esperando? Al regresar a su
propia casa, Kwon Ram detuvo el coche y permaneció largo rato con los ojos cerrados,
aferrado al volante. Los recuerdos lo invadieron como una marea, trayendo de
vuelta las imágenes de aquel día: la expresión de Su-ha, su mano apartándolo y
su espalda al alejarse.
Mientras
repasaba cada matiz de las últimas palabras que Su-ha le dirigió, un
pensamiento cruzó su mente. Kwon Ram abrió los ojos lentamente.
“……
No puede ser.”
Sintió
que el corazón se le caía a los pies. Muy tarde, comprendió la posibilidad de
que Su-ha hubiera escuchado su conversación con Kwon Hee-hyung aquel día. Kwon Ram
se cubrió la boca con la mano.
‘¿Vino
alguien ayer?’
Ante
esa pregunta, él había respondido que no había venido nadie. No quería que
Su-ha supiera de la existencia de Kwon Hee-hyung y, sobre todo, deseaba evitar
que escuchara lo que habían hablado. No podía mencionarle lo que sucedió
mientras Su-ha estaba ebrio, ya que Su-ha había dicho que no saldría con él.
Tenía miedo de que los sentimientos de Su-ha de aquel entonces resurgieran.
Si
Su-ha había escuchado la conversación, entonces…… entonces todo era un
malentendido. Seguramente pensó que se había acostado con otra persona o se
sintió traicionado al creer que Kwon Ram tenía a otra candidata para casarse.
Sintió las yemas de los dedos frías y un dolor punzante en el pecho.
‘¿Volvería
Su-ha si se lo explicara ahora mismo? ¿Si le pidiera perdón?’
Kwon
Ram tomó el teléfono. Antes de que se encendiera la pantalla, sus dedos
marcaron automáticamente el número del secretario de su abuelo; aquel hombre
que era como la sombra del anciano y que siempre resolvía todo con precisión.
Tras un par de tonos, alguien contestó.
“Sí,
joven amo.”
Ante
esa voz calmada, los labios de Kwon Ram se tensaron. Sabía que, si le pedía
ayuda a este hombre, se informaría de inmediato a su abuelo. Eso significaba
que el anciano se enteraría de que estaba buscando a ‘Cha Su-ha’. No quería que
su abuelo descubriera sus sentimientos, ya que no tenía idea de cómo
reaccionaría.
El
silencio se prolongó. Kwon Ram apretó el teléfono con todas sus fuerzas. ¿Era
correcto involucrarlo? ¿Realmente no quedaba otra opción? Finalmente, bajó la
cabeza. No había otro camino. Ningún rastro de orgullo o duda importaba ahora;
lo único crucial era encontrar a Su-ha.
“¿Podría
consultar los registros de embarque?”
“……
¿Los registros de quién?”
“Son
dos personas. Quiero saber si han salido del país entre hace tres días y hoy.
Sus nombres son Cha Su-ha y Ha Kang-ji. Son de mi misma universidad y
facultad.”
“Entendido.
Le informaré en breve.”
“Si
han salido, quiero saber a dónde fueron. Lo antes posible. Con la mayor
discreción y por cualquier medio necesario.”
Su
voz era firme, pero la desesperación se filtraba en cada palabra. Esa noche,
por primera vez, Kwon Ram utilizó su nombre y estatus solo por la necesidad de
encontrar a alguien. No le importaba el prestigio, el dinero o el privilegio;
nada de eso tenía valor comparado con una sola cosa: que Cha Su-ha regresara.
‘Sintra.’
El
nombre de la ciudad escrito en el mensaje hirió la vista de Kwon Ram. Tras
rastrear el vuelo en el que partieron Su-ha y Ha Kang-ji, se confirmó incluso
el número de sus asientos basándose en los registros de salida. En cuanto
introdujo ‘Sintra’ en el buscador, un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
Portugal, cerca de Lisboa, la ciudad de los bosques y palacios. Un paisaje
urbano hermoso.
El
hecho de que Su-ha y Ha Kang-ji hubieran partido hacia ese lugar lo oprimió de
forma cruel y definitiva, como una obra de teatro perfectamente ejecutada. No
había vuelo de regreso; el billete era solo de ida. Esto no era un viaje.
Kwon
Ram permaneció largo rato con los labios apretados, mirando la pantalla. Su
corazón parecía haberse detenido y su mente estaba llena de ruido blanco. Ni
siquiera podía pensar con claridad. Como si todo el sonido del mundo se hubiera
apagado, solo el nombre de Su-ha llenaba su cabeza.
Miraba
la pantalla con la mirada perdida. ¿Por qué lo había dejado Su-ha? ¿Había sido
solo por escuchar la conversación con Kwon Hee-hyung? ¿Todo terminó por ese
único malentendido? ¿Acaso Su-ha quería acabar con todo sin darle siquiera la
oportunidad de explicarse sinceramente?
Kwon
Ram inhaló aire lentamente. Sentía que el corazón se le desmoronaba hasta el
punto de que respirar o parpadear le resultaba agotador. No importaba qué era
lo correcto o lo incorrecto, ni quién había herido a quién. Para Kwon Ram, solo
una cosa era importante ahora.
‘Dame
solo una oportunidad más.’
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Si
pudiera transmitirle solo esa frase, no le importaría que el mundo se acabara.
En ese instante, Kwon Ram sintió el impulso de dejarlo todo y arrodillarse ante
Su-ha. ¿Acaso él volvería a mirarlo aunque fuera por pura compasión? Si pudiera
alcanzarlo aunque fuera con la punta de los dedos, sentía que podría empezar de
nuevo. Pero Su-ha ya parecía estar muy lejos.
Una
distancia inalcanzable. Un lugar donde sus sentimientos no podían llegar. Esa
era la realidad más insoportable para Kwon Ram en ese momento.
Capítulo 59
Dentro
del coche.
Kwon
Ram permaneció largo rato con los ojos cerrados, apoyando la frente sobre el
volante. Su teléfono móvil descansaba sobre su regazo con la pantalla apagada;
ese pequeño aparato se sentía ahora como el único vínculo que lo conectaba con
el resto del mundo.
‘¿Entonces,
no puedes hacerme una promesa?’
‘¿Qué
promesa?’
‘Esa…
la de llamarnos si estamos pasando por un momento difícil. El uno al otro.’
En
aquel entonces, Kwon Ram simplemente pensó que era un gesto tierno; no imaginó
que Su-ha fuera capaz de decir algo tan sentimental. Sin embargo, en ese
momento, no sabía que aquellas palabras se volverían tan desesperadamente
necesarias.
Era
el quinto intento.
La
llamada seguía sin conectar. Tras unos breves tonos, se escuchó el familiar
mensaje grabado. Al sonar la señal para dejar un mensaje de voz, Kwon Ram abrió
la boca muy lentamente.
“……
Su-ha.”
Su
voz sonaba completamente quebrada. Le resultaba doloroso tanto inhalar como
contener el aliento.
“Dijiste
que nos llamáramos. Me prometiste que, si era demasiado difícil, ambos lo
haríamos…….”
Su
voz temblaba. Cada palabra cargaba con una vacilación que hacía que su pecho se
desmoronara por dentro.
“Me
equivoqué. Siento haberte mentido. No debí hacerlo…… de verdad, fui un idiota.”
Se
mordió el labio. Sentía que se asfixiaba a medida que hablaba, pero aun así,
tenía que hacerlo. Sentía que, si no lo decía de esta forma, ninguna de sus
palabras llegaría jamás a su destino.
“Para
mí solo existes tú. No ha habido nadie más. Nunca la hubo…… odio siquiera
imaginar algo así.”
Exhaló
un pequeño suspiro entrecortado.
“Aunque
no quieras verme…… ¿no podrías odiarme solo un momento, un momento muy breve?
Está bien si te quedas allá hasta que te sientas cómodo. No importa dónde
estés. Te esperaré todo el tiempo que sea necesario.”
Apretó
los dedos con fuerza; esas palabras eran lo único a lo que podía aferrarse
ahora.
“Así
que…… por favor, vuelve a mí. Solo dame permiso…… para esperarte.”
El
buzón de voz se cerró en silencio. No hubo respuesta ni reacción alguna. Ese
silencio arrastró a Kwon Ram hacia un abismo todavía más profundo.
Pasaron
los días y Kwon Ram terminó subiendo a un avión. Mientras miraba por la
ventanilla, tragó saliva en silencio. Pensó en los asientos que ellos dos
habrían ocupado; imaginar a Su-ha y a Ha Kang-ji apoyados el uno en el otro
mientras hablaban del futuro le provocaba un dolor punzante en el pecho.
En
la cabeza de Kwon Ram solo cabía la idea de deshacer el malentendido con Su-ha
a como diera lugar. Antes de que el corazón de Su-ha se alejara de él para
siempre, debía confesárselo todo: cada detalle de lo ocurrido. Esperaba que, al
hacerlo, el malentendido pudiera disiparse aunque fuera un poco.
Si
después de contarlo todo Su-ha decidía quedarse al lado de Ha Kang-ji…….
¿Qué
haría entonces? ¿Habría algo más que pudiera intentar? Sin embargo, no podía
quedarse de brazos cruzados esperando a que Su-ha lo contactara. Sentía que,
mientras no hacía nada, el afecto de Su-ha se desvanecía cada vez más. Tenía
que actuar, incluso si Su-ha no se alegraba de verlo.
Al
aterrizar, Kwon Ram comenzó a buscar por todos los rincones de la ciudad.
Callejones silenciosos, antiguos caminos empedrados, posadas en el bosque y
castillos viejos. Cuanto más recorría el lugar, más pensaba en lo hermoso que
era, como una joya. Y Su-ha había venido a este lugar con Ha Kang-ji, no con
él. Ese pensamiento empañaba cualquier paisaje de inmediato.
Había
llegado hasta allí siguiendo el rastro de un coreano cuyo nombre Ha Kang-ji
había tomado prestado; una ‘identidad de reserva’ usada frecuentemente para
reservas indirectas o para ocultar la identidad durante un viaje. Kwon Ram se
había enterado de la existencia de estos métodos por primera vez a través de su
secretario.
Siguió
los registros del alojamiento reservado bajo ese nombre, pero le informaron que
ya habían hecho el check-out. Al escuchar de un empleado del hotel que ambos se
habían marchado hacía dos días, Kwon Ram sintió que se le cortaba la
respiración. Fueron palabras simples, pero la imagen que evocaban se proyectó
nítidamente en su mente: Su-ha y Ha Kang-ji saliendo juntos de aquel lugar.
¿Acaso su relación se habría convertido en algo romántico allí?
Al
cruzar ese pensamiento por su mente, su pecho se agitó. La dolorosa imaginación
se transformó pronto en un agudo sentimiento de celos. Kwon Ram se mordió el
labio; el rastro que podía seguir terminaba allí. Tanto la información
rastreable oficialmente como los lugares donde se habían hospedado finalizaban
en ese punto. Más allá solo había un vacío impredecible.
Kwon
Ram dudó mientras miraba el teléfono en su mano. Se debatió sobre si llamar de
nuevo al secretario de su abuelo, pero no era una decisión fácil exponer una
vez más la existencia de Su-ha ante el anciano.
Decidió
instalarse en el mismo alojamiento, en la misma suite sobre la colina de Sintra
donde ellos habían estado, con vistas al castillo. Desde que abrió la puerta,
sus sentimientos se retorcieron de forma extraña. Una única cama de tamaño
queen y una estructura sin dormitorio separado. Kwon Ram se quedó mirando esa
cama durante mucho tiempo.
Al
pensar que ambos habían dormido juntos en la misma cama…….
En
ese instante, sintió que estaba a punto de perder la razón. Quería encontrar a
Ha Kang-ji de inmediato y destrozarlo. Su respiración se aceleró y sintió una
punzada de dolor en las sienes. Sin poder siquiera recostarse, Kwon Ram se
limitó a observar por la ventana: la carretera curva que bajaba la colina, el
sendero silencioso del bosque. El mundo era hermoso y no corría ni una brisa,
pero él sentía que no pertenecía a ese lugar en absoluto.
Entonces,
el teléfono sonó. Era un número desconocido. Al verlo, su corazón dio un
vuelco.
‘¿Acaso
será Su-ha?’
Sin
dudarlo un segundo, contestó la llamada.
“Joven
amo.”
Era
la voz familiar. Kwon Ram cerró los ojos lentamente en su lugar.
“Ah……”
Se
le escapó un suspiro que sonaba más a desesperación que a decepción. El
secretario hizo una pausa y continuó con voz grave.
“……
Me informan que la persona llamada Cha Su-ha fue trasladada a un hospital local
aquí en Portugal. Dicen que fue un accidente de tráfico…….”
Kwon
Ram frunció el ceño. Estaba convencido de que Su-ha simplemente estaba
escondido porque estaba enfadado con él. La voz seguía hablando, pero ninguna
palabra llegaba a procesarse en su mente. A pesar de sentir que le faltaba el
aire, Kwon Ram seguía negándolo todo.
“Dicen
que el nombre del joven amo figuraba en la información del tutor legal en su
documento de identidad…….”
“……
¿Y qué más?”
“…….”
“¿Dicen
que fue un accidente simple o que está gravemente herido?”
Su
voz ya se había alzado. La ira, la confusión y el terror se mezclaban en su
interior. Tras un breve silencio, la voz pesada del secretario continuó.
“El
accidente ocurrió en la madrugada de hace dos días. Fue un derrape en la
carretera y…… murió en el acto.”
Kwon
Ram sintió como si pudiera escuchar físicamente el sonido de su propio corazón
desplomándose.
“……
¿Se refiere a Ha Kang-ji?”
Era
el sonido de alguien aferrándose a un último hilo de esperanza milagrosa.
Quería creer que aún quedaba algo que no había terminado.
“No,
joven amo. A esa persona…… esta mañana, la familia Hwamyung envió gente para recogerla.
Actualmente ya consta como fuera del país.”
Antes
de que terminara la frase, Kwon Ram se derrumbó. Su mente se quedó en blanco y
un pitido agudo resonó en sus oídos. Sentía la garganta seca y el cuerpo
enfriándose como el hielo.
“……
¿Dónde está el hospital?”
Su
voz se quebró, pero antes de recibir respuesta, ya se estaba levantando. Miró
la dirección del hospital que llegó por mensaje; aunque sus manos temblaban
tanto que apenas podía leer la pantalla, subió de inmediato al coche.
Cuando
llegó al hospital, el sol ya se estaba poniendo. Las luces de la recepción le
parecieron inusualmente tenues. Kwon Ram se identificó en el mostrador y habló
con rapidez.
“Soy
el tutor de Cha Su-ha.”
El
empleado bajó la vista para verificar algo y volvió a levantarla. Acto seguido,
salió un empleado que parecía ser coreano.
“¿Es
usted Kwon Ram?”
“Sí.
¿Puedo ver a Su-ha ahora mismo?”
Ante
su petición, el hombre mostró una expresión de incomodidad.
“Lo
lamento, pero los procedimientos de cremación ya han finalizado.”
En
ese instante, Kwon Ram sintió que perdía la cordura.
“……
¿Qué ha dicho?”
“Se
llevó a cabo esta mañana. Según la normativa local, los restos deben ser
procesados en un plazo de 48 horas tras el accidente, y como no pudimos
contactar con el tutor……”
“Dijeron
que tenían mi número.”
“Lo
verificamos, pero no hubo comunicación hasta el momento previo a la cremación
y……”
“Deberían
haber esperado.”
Su
voz flaqueó un momento antes de volverse firme. Kwon Ram apretó los dientes y
sentenció:
“Dijeron
que me registró como su tutor. Entonces, al menos deberían haber esperado hasta
que yo llegara. Deberían haberme dejado ver el cuerpo.”
El
empleado le entregó unos documentos con rostro desconcertado. Siguió dando
explicaciones en voz baja, pero Kwon Ram no escuchaba nada. No había visto el
cuerpo. No había podido verificar ni un rostro ni un solo dedo. La única prueba
de que él realmente había estado allí eran esos documentos.
“¿Y
sus pertenencias?”
“Fueron
recogidas junto con él…… no es posible entregarlas.”
“……
¿No hay ni una foto?”
“Lo
siento. No queda nada.”
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Kwon
Ram sintió que el aliento se le quedaba atascado en la garganta. No podía
articular palabra. Se dejó caer lentamente en una silla y se miró las manos. Se
preguntó si es que el ser humano es incapaz de llorar cuando el impacto es
demasiado grande.
O
si tal vez…….
Sus
dedos estaban tan fríos como el suelo. Aunque su cuerpo se desmoronaba, una
frase surgió con claridad en algún rincón de su mente.
‘Demasiado
silencioso.’
Sentía
la nuca rígida y las palabras se repetían en sus oídos como un eco constante.
‘Murió
en el acto.’
‘Los
procedimientos de cremación ya han finalizado.’
“No
tiene sentido”, murmuró Kwon Ram en voz baja. Esta muerte había terminado de
forma demasiado perfecta, sin ningún tipo de alboroto.
Kwon
Ram se puso de pie de inmediato. Comenzó a buscar empresas de servicios funerarios
cercanas. Tras ofrecer dinero en varios lugares, apareció una agencia que
afirmaba haber realizado la cremación de Su-ha.
Kwon
Ram revisó los documentos con rapidez. La caligrafía en el contrato de
cremación le resultaba desconocida y no quedaba ni una copia de la
identificación utilizada como prueba. Todos los registros eran difusos. No
había nada que señalara con precisión a una persona específica. Había un
certificado de defunción, pero no existía ni una sola prueba física que
demostrara la muerte.
En
ese momento, una certeza cruzó su mente.
Esto
no era un accidente; era una puesta en escena.
Capítulo 60
Kwon
Ram no perdió tiempo y tomó el primer vuelo de regreso a Corea. Nada más
aterrizar, intentó localizar a Ha Kang-ji, pero descubrió que ya ni siquiera se
le permitía acercarse. Por orden de Hwamyung Bio, Ha Kang-ji estaba siendo
mantenido en un aislamiento total del mundo exterior, casi como si estuviera
bajo cautiverio.
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Incluso
cuando Kwon Ram enviaba mensajes, no obtenía respuesta. Intentó visitarlo en
persona, pero solo recibió respuestas rígidas alegando que Ha Kang-ji
necesitaba un periodo de recuperación y descanso.
Parecían
reacios incluso a mencionar el nombre de Su-ha. La reacción de la familia
Hwamyung era extrañamente sensible, y Kwon Ram sintió una inquietante
disonancia en medio de esa tensión desconocida. No se trataba simplemente de
evitar el vínculo con Su-ha tras las secuelas de un accidente.
Mientras
su corazón se enfriaba lentamente, su mente se volvía lúcida y gélida. Kwon Ram
comenzó a rastrear de nuevo los movimientos de Su-ha y Ha Kang-ji: grabaciones
de CCTV en aeropuertos, registros de hoteles, los últimos movimientos de sus
tarjetas y el rastro del GPS de sus teléfonos en Portugal.
Al
invertir grandes sumas de dinero, pudo descubrirlo todo. Al reconstruir el
flujo de los hechos, notó algo extraño: ambos se movían como si estuvieran
huyendo de alguien. En aquel entonces, Kwon Ram estaba en Corea. Entonces, ¿de
quién huía Su-ha?
Como
un presentimiento, un nombre acudió a su mente.
Kwon
Hee-hyung.
Al
principio no sospechó de él. Sin embargo, descubrió que Kwon Hee-hyung había
estado en Sintra exactamente un día antes del accidente de Su-ha. Sus
ubicaciones y horarios coincidían de forma sospechosa. Y detrás de él, aparecía
otro nombre: su tío, Kwon Mu-hyun.
En
ese instante, Kwon Ram comprendió algo de golpe.
‘¿Acaso
te dijo que estaba embarazado de mi hijo?’
Aquellas
palabras que él mismo le había soltado a Kwon Hee-hyung. Esto no era un simple
accidente preparado; Su-ha había sido secuestrado. Y en el centro de todo
estaba su propio tío.
A
altas horas de la noche, Kwon Ram se presentó en casa de Kwon Mu-hyun. Cuando
lo llamó diciendo que tenía algo que preguntar, su tío aceptó sin vacilar.
“¿Por
qué no vienes a casa?”
Su
voz sonaba tan natural como la de alguien que ya esperaba aquel encuentro. Al
llegar, la casa estaba sumida en un silencio sepulcral. Kwon Mu-hyun, sentado
frente a él en la sala de estar, lucía impecable y sereno, como de costumbre.
Estaba demasiado tranquilo para ser el responsable de haber secuestrado y
ocultado a una persona.
“Hee-hyung
me comentó que estabas teniendo un romance bastante escandaloso.”
“…….”
“¿Tienes
idea de cuánto alboroto habría si esto llegara a oídos de tu abuelo?”
Había
una malicia muy familiar en la forma de hablar de Kwon Mu-hyun. Kwon Ram
preguntó con calma:
“¿Fue
por eso por lo que se lo llevó?”
Kwon
Mu-hyun elevó lentamente las comisuras de sus labios.
“Esa
propuesta de matrimonio con Cheongwoo Chemical…… me gustaría que se la cedieras
a Hee-hyung. Tanto para él como para Cheongwoo, es un acuerdo que beneficia a
ambas partes.”
“Solo
devuélvame a Su-ha. Le daré las acciones, el matrimonio o lo que sea.”
Su
voz era baja, pero cargada de desesperación. Los puños de Kwon Ram estaban tan
apretados que sus nudillos se habían vuelto blancos por la falta de riego
sanguíneo.
“Ram-ah.
Sería un problema para mí si obligaras a tu abuelo a intervenir antes de
tiempo.”
“Haré
la transferencia de forma discreta para que Kwon Hee-hyung no salga
perjudicado.”
Ante
esa oferta, Kwon Mu-hyun frunció el ceño y chasqueó la lengua. Luego, añadió
con burla:
“Es
mayor que tú, muchacho. ¿Cómo que ‘Kwon Hee-hyung’?”
“Entonces,
daré el asunto por cerrado entre nosotros.”
Cuando
Kwon Ram hizo amago de levantarse, Kwon Mu-hyun bajó la mirada y tomó su taza
con parsimonia.
“¿Por
qué te vas así, hablando solo de negocios y sin afecto? Somos familia. ¿Por qué
no te quedas a cenar?”
Kwon
Mu-hyun bebió un sorbo de agua con aire relajado. Ante eso, Kwon Ram respondió
con una voz extremadamente calmada y contenida.
“……
De ahora en adelante, no hace falta que se moleste en fingir accidentes como
ese.”
Kwon
Mu-hyun apartó la taza de sus labios, lo miró fijamente y soltó con
indiferencia:
“No
fue un simulacro.”
Esa
frase.
Ante
esas palabras tan naturales, la visión de Kwon Ram se tiñó de rojo por un
instante. Su interior se heló mientras su mente estallaba en llamas. Su corazón
latía con una violencia descontrolada.
“Su-ha……
¿dónde está?”
Su
voz era profunda, pero contenía capas de furia acumulada. Kwon Mu-hyun seguía
sonriendo; su rostro ya no parecía el de un ser humano. Dejó la taza y soltó
una última frase:
“Oye,
muchacho. Por muy capaz que yo sea, no puedo resucitar a alguien que ya es
ceniza.”
En
ese momento, algo se rompió definitivamente. Kwon Ram levantó el pie y pateó
con todas sus fuerzas la esquina del escritorio de su tío. El cristal estalló
esparciéndose por el suelo, y los documentos y bolígrafos volaron por los
aires. Con un estruendo, el aire de la habitación se congeló al instante.
En
cada respiración de Kwon Ram parecía emanar un instinto asesino.
“¿Dónde
está Su-ha? Responda.”
Por
primera vez, Kwon Mu-hyun miró a Kwon Ram con el rostro endurecido. En su
mirada se mezclaban el recelo y el miedo. El Kwon Ram que tenía enfrente
parecía capaz de matar a alguien en ese mismo instante sin inmutarse.
“……
¡Este malnacido! ¿Vienes a desquitar tu ira en el lugar equivocado?”
“¿Lugar
equivocado?”
La
sonrisa de Kwon Ram se torció de una forma grotesca.
“¿Quién
fue el que huyó a mitad de la noche con el mocoso de la familia Hwamyung? ¡¿Por
qué me gritas a mí por lo que esa familia decidió hacer?!”
“……
Deje de mentir.”
Kwon
Ram lo interrumpió con una voz baja y gélida. Cuando Kwon Mu-hyun guardó
silencio ante su mirada, Kwon Ram continuó:
“He
visto los registros de salida de Kwon Hee-hyung. Un día antes del accidente de
Su-ha, mismo vuelo, misma ciudad.”
El
rostro de Kwon Mu-hyun se volvió pálido. Intentó decir algo con expresión
demacrada, pero su voz chirrió.
“Hee-hyung
y el primogénito de esa casa…… son excompañeros de estudios. ¿No lo sabías?”
“¿Y
qué? ¿Me está diciendo que Kwon Hee-hyung fue a atrapar a Ha Kang-ji? ¿Por qué?
¿Desde cuándo Kwon Hee-hyung es el perro faldero de la familia Hwamyung?”
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Kwon
Ram dio un paso al frente. Su mirada era como hielo quebradizo y sus dedos
jugueteaban lentamente con un fragmento de cristal sobre el escritorio.
“……
Nosotros también recibimos un pequeño favor que cumplir.”
La
voz de Kwon Mu-hyun se hizo pequeña. Cuando intentó dejar la frase en el aire,
Kwon Ram volvió a preguntar:
“¿Qué
clase de favor?”
“…….”
“Dígalo.”
Esta
vez el tono era completamente distinto. Ya no era una pregunta; era una
amenaza.
“Si
no lo dice ahora, tío, no saldrá de este asiento.”
El
aire de la habitación pareció asfixiar a Kwon Mu-hyun. La amenaza era
silenciosa pero poderosa. Más aterradora que sus palabras era la mirada de Kwon
Ram. Kwon Mu-hyun desvió la vista y se lamió los labios.
“……
¿Qué harás si tu abuelo se entera?”
“No
lo sé. Habrá que ver si el abuelo me prefiere a mí o a usted. Pero eso…… no es
algo por lo que deba preocuparse usted.”
Kwon
Ram soltó una risa breve y gélida. Ante la sensación de que su sobrino había
perdido completamente el juicio, Kwon Mu-hyun tragó saliva con tensión por
primera vez.
“¿Sabes
por qué nuestra familia prohíbe ver a Omegas antes del matrimonio?”
“…….”
“Porque
no dejan de aparecer hijos ilegítimos.”
El
rostro de Kwon Ram permanecía inexpresivo. Parecía alguien que no sabía nada.
Kwon Mu-hyun añadió con cautela:
“Tú,
¿sabías que ese tipo era un Omega?”
“……
Otra vez lo mismo.”
Ante
su expresión de hastío, Kwon Mu-hyun añadió apresuradamente:
“¡Ese
tipo era un Omega recesivo, de verdad!”
“Su-ha
es Beta.”
“¿Ah,
sí? ¿No has pensado que hay cosas que no sabes?”
“¿Qué
es lo que no sé?”
Parecía
que los sentimientos de Kwon Ram por ese Omega eran extraordinarios. Kwon
Mu-hyun torció el gesto en una sonrisa amarga.
“Ese
tipo estaba embarazado.”
“…….”
En
ese instante, todo se detuvo: el aire, los pensamientos, el corazón.
“La
familia Hwamyung lo dijo primero. Que debíamos deshacernos de él antes de que
decidiera tenerlo. Que debíamos quitar de en medio a ese Omega.”
“……
¿Qué ha dicho?”
“Dicen
que se enamoró del segundo hijo de Hwamyung, ¿no? Armó un escándalo diciendo
que se casarían. Eso llegó a oídos de nuestro Hee-hyung. Pero resulta que ese
Omega también se veía contigo. ¿Quién querría meter en la familia a un niño que
ni siquiera se sabe de quién es?”
“…….”
“Fuera
tuyo o no, era evidente que el segundo hijo de Hwamyung insistiría en que era
suyo para meterlo en el registro familiar, así que simplemente decidieron
eliminarlo.”
Kwon
Ram se quedó clavado en el sitio. Su mente no lograba procesar la conversación.
¿Embarazado? ¿Realmente Su-ha era un Omega?
Su
respiración se detuvo por completo. Sintió como si la sangre de su cuerpo
fluyera en sentido contrario. Demasiada información, demasiado repentina.
Entonces…….
¿Fue
por eso por lo que Su-ha se marchó aquel día? ¿Lo que ocultaba era el embarazo
y el hecho de ser un Omega?
Kwon
Mu-hyun, sin borrar su mueca de burla, añadió:
“El
segundo hijo de esa casa lo sabía desde hace tiempo. ¿Tú no lo sabías? ¿En
serio?”
Kwon
Ram no podía dar ni un paso. Su visión se volvió borrosa. No escuchaba nada.
Entonces, el niño que Su-ha llevaba en su vientre, ¿de quién era? ¿Era suyo? ¿O
acaso……?
Su
corazón se hundió.
“¿Dónde
está Su-ha ahora……?”
“¿Qué
has estado escuchando de todo lo que he dicho?”
“Su-ha……”
“Está
muerto, idiota.”
Kwon
Mu-hyun soltó una exclamación breve y rió, como alguien que intenta dejar una
última herida. Ante ese desprecio vil y vulgar, Kwon Ram bajó la cabeza
lentamente. No importaba cuánto lo escuchara, no se sentía real. ¿Se sentía así
porque se negaba a creerlo? Parecía una mentira.
Sin
embargo, ante las carcajadas de Kwon Mu-hyun, apretó los labios hasta sentirlos
entumecidos. Las venas de sus manos se marcaron y un trozo de cristal se le
clavó en la palma, pero ni siquiera sintió dolor.
“……
¿Es verdad que Su-ha ha muerto?”
Esa
pregunta no era una confirmación, sino el acto de soltar el último hilo de
esperanza al que se aferraba. Kwon Mu-hyun no respondió; se limitó a observarlo
en silencio. Ese gesto callado era la respuesta, la prueba y la declaración.
“……
¿Usted lo mató?”
Kwon
Ram levantó la vista. Sus ojos estaban inyectados en sangre. La emoción que
albergaba su mirada era algo que nunca se había visto en un ser humano.
“Recibió
la ubicación de la familia Hwamyung y se encargó de la limpieza. Como un
accidente, en silencio.”
“……
Aunque no hubiera sido yo, tu abuelo habría intervenido de todos modos.”
Kwon
Ram lo interrumpió.
“Está
bien. Terminemos con esto también. Su-ha era mi persona, y usted lo mató. Y no
pienso hacerle pagar solo a usted.”
“¿Qué
dices, mocoso?”
“No
quedará nada de Kwon Hee-hyung, ni de la posición que usted ha protegido. Me
encargaré de ser el único hombre que quede en la familia Kwon. Así, todos los
derechos de herencia vendrán a mí.”
“Qué……”
“Solo
así podré atrapar a Ha Kang-ji, que se esconde en Hwamyung. ¿No es cierto?”
Kwon
Mu-hyun supo por instinto que no era una simple amenaza. Contuvo el aliento. El
Kwon Ram que tenía delante ya no era su sobrino; era una bestia en busca de
venganza. Al darse cuenta demasiado tarde de que había provocado a la persona
equivocada, volvió a abrir la boca.
“Kwon
Ram. Ese Omega ahora mismo……”
“Cierre
la boca.”
Kwon
Ram ni siquiera giró la cabeza.
“Si
vuelve a mencionar el nombre de Su-ha una vez más, juro que los mataré a usted
y a sus hijos.”
Se
dio la vuelta lentamente y dejó caer el trozo de cristal que sostenía. El leve
sonido del cristal golpeando el suelo resonó en la habitación. Justo antes de
salir, se detuvo ante el pomo de la puerta.
Si
hubiera ido a buscar a Su-ha un poco antes, un poco más rápido. ¿Habría cambiado
algo? Sentía que, de alguna manera, todo era culpa suya.
Una
lágrima rodó lentamente por su mejilla. No era un sollozo, sino una emoción que
se desprendía silenciosamente. Sentía su interior calcinado, reducido a cenizas
negras. Ahora Su-ha ya no estaba en este mundo.
La
puerta se cerró lentamente, sin estruendo. En la habitación donde no quedaba ni
una brisa ni un sonido, Kwon Mu-hyun se quedó sentado mirando la espalda de
Kwon Ram mientras se alejaba. Esa figura no parecía la de un hombre, sino la de
una bestia que, tras perderlo todo, caminaba por un sendero sin retorno.
Por
un instante, un momento fugaz, Kwon Mu-hyun sintió la inquietud de haber tocado
algo prohibido, de haber cometido un error irreversible. Sin embargo, sacudió
la cabeza. Era una idea absurda. Kwon Ram todavía era un niño que no había
demostrado nada, sin logros, sin una base sólida y sin padres que lo
protegieran.
Siempre
había estado solo, sobreviviendo únicamente gracias a su testarudez. Su forma
de marcharse ahora no era más que la reacción inmadura de alguien incapaz de
controlar sus emociones.
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‘¿Qué
podría hacer un mocoso como él?’
Kwon
Mu-hyun torció el gesto en una mueca cínica. Incluso si Kwon Ram decidía
enfrentarse a él, no había ninguna brecha por la que pudiera entrar. En el
orden y la estructura establecidos, ya estaba decidido quién llegaría hasta
dónde.
Kwon
Mu-hyun desvió la mirada. La inquietud que lo había sacudido desapareció como
polvo seco. Era una preocupación infundada. Como siempre, No tardó mucho en
tranquilizarse a sí mismo.
