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Capítulo 51

Cha Su-ha se preguntaba qué estaba pensando Kwon Ram cada vez que lo miraba así, en silencio.

“¿Lo de que vomité en tu ropa durante la fiesta de bienvenida es todo?”

“…….”

“Pero, por si acaso, ¿en qué fiesta de bienvenida me viste? ¿Cuando era un novato?”

“…… Esta.”

“…… ¿Esta?”

“Sí.”

“¡¿Esta?!”

La expresión de Kwon Ram al responder delataba un ligero nerviosismo. Fue entonces cuando Cha Su-ha se dio cuenta de que había confundido la línea temporal. Eso significaba que el hecho de que él le gustara a Kwon Ram había comenzado hace apenas unos meses.

‘¡¿Y yo que pensaba que llevaba años enamorado de mí?!’

“…… Entonces, ¿no ha pasado mucho tiempo desde que te gusto?”

Al decir eso, Kwon Ram guardó silencio por un momento. Tras esa breve pausa, su voz profunda se escuchó.

“Cada día…… pareció durar años.”

“¿Eh?”

Al no entender bien a qué se refería, Su-ha volvió a preguntar, y la voz de Kwon Ram se volvió pequeña, casi temblorosa.

“Pasar el día como desconocidos contigo…… era tan largo que se sentía como si pasaran años.”

Su tono era sobrio, pero el sentimiento que quedaba al final de sus palabras perduró por mucho tiempo. Cha Su-ha evitó su mirada sin querer.

“Hubieras intentado seducirme antes, entonces. Con una cara como la tuya, habría caído rendido de inmediato.”

“…….”

Otra vez, esa mirada indescifrable. Una mirada en la que se vislumbraba un matiz de decepción. Extrañamente, Kwon Ram ponía esa expresión con frecuencia.

“¿Por qué? ¿Qué pasa?”

“No caíste.”

“¿Yo?”

Cha Su-ha, sorprendido por el susurro, preguntó de vuelta con asombro.

“¿Hay algo que quieras comer? Te lo cocinaré.”

“No, hyung. No cambies de tema.”

¿Kwon Ram alguna vez había intentado seducirlo? Por más que lo pensaba, no recordaba nada. Incluso si lo hubiera hecho, debió ser un coqueteo tan secreto y tímido que él no fue capaz de notarlo.

“Tú……”

“Sí.”

Kwon Ram vaciló. Sus labios se movieron ligeramente antes de detenerse. Su-ha pensó que tal vez intentaba ponerlo ansioso de nuevo. Kwon Ram lo estaba haciendo participar en un juego de ‘tira y afloja’ sin siquiera pretenderlo.

“Dime, hyung.”

“…… Dijeron que, cuando te emborrachas, te acuestas con otros.”

“…… ¿Yo? ¿Quién dice eso? ¿Qué clase de loco desquiciado?”

¿Qué clase de loco desquiciado le habría contado esa ‘verdad’ a Kwon Ram?

Sin darse cuenta, la voz de Cha Su-ha subió de tono. Es cierto que tenía ese mal hábito al beber. Por fortuna o por desgracia, o quizás porque simplemente no lo recordaba, nunca se había involucrado con un Alfa.

Antes, le gustaban las personas pequeñas, blancas y bonitas. Pensaba que ese era su tipo. Pero ahora no. Ahora, la persona más hermosa ante sus ojos era Kwon Ram. Ya no podía fijarse en ningún otro rostro.

“Como sea, no sé quién te dijo eso, pero son puras tonterías. ¿Realmente parezco esa clase de persona ante tus ojos?”

En lugar de responder, Kwon Ram levantó la cabeza y lo miró. Ojos profundos y silenciosos. Al encontrarse con esa mirada almendrada, larga y pulcra, Su-ha se sintió descubierto. Sintió una punzada de culpa inexplicable y desvió la mirada disimuladamente.

“…… Solo no lo hagas de ahora en adelante.”

Podía ser solo su imaginación, pero sonó como si Kwon Ram lo estuviera perdonando.

“Qué raro. ¡Si tampoco lo hacía en el pasado!”

Cuanto más hablaba, más sentía que la situación se volvía en su contra. Continuar con esta conversación solo lo perjudicaría. Cha Su-ha cerró los ojos un momento y decidió que era hora de cambiar de tema.

“Y además, ahora no tengo intención de conocer a nadie que no seas tú.”

“…… Sí.”

Con esa breve respuesta, el rostro de Kwon Ram se suavizó. Su mirada, su respiración… su expresión rígida se relajó gradualmente.

Solo entonces Su-ha pudo sentirse aliviado. Pero, al mismo tiempo, sintió un extraño dolor punzante en el pecho. Ni él mismo sabía la razón.

“Solo estate conmigo.”

Dijo Kwon Ram en voz baja mientras lo abrazaba. Era una frase que ya escuchaba con frecuencia, tanto que le resultaba familiar. Como si quisiera grabarla por completo en su mente a base de repetirla.

Lo que sentía de Kwon Ram era más un juramento que una exigencia. No parecían palabras para retenerlo, sino para no soltarlo. O tal vez quería ‘lavarle el cerebro’ a medias. Ahora que había un bebé de por medio, sus días de citas libres habían terminado.

Cha Su-ha ya se había despojado de cualquier arrepentimiento o deseo por su vida de soltero. Aunque por ahora no tenía nada, creía que podría ser un buen padre. Alguien cariñoso que desbordara amor por su hijo. Estaba decidido a ser esa clase de persona.

“Ya tengo suficiente contigo, no hay espacio para nadie más.”

Fue un comentario lanzado al aire. Mezcla de queja y verdad a medias. Sin embargo, las mejillas de Kwon Ram se tiñeron de un rojo tenue.

Al ver esa expresión, las comisuras de los labios de Su-ha se elevaron lentamente. Le parecía tierno que, aunque fingiera indiferencia, reaccionara tan rápido. Al mismo tiempo, esa sola reacción tiñó su ánimo de una sensación sugerente.

Tal vez él y Kwon Ram encajaban demasiado bien. Kwon Ram era la única persona de la que no se cansaba, a pesar de tener relaciones tan seguido.

“Pero hyung, hoy me compraste un auto. Y yo todavía no te he dado ningún regalo. ¿Hay algo que quieras?”

Dijo mientras rodeaba el cuello de Kwon Ram con sus brazos. Susurró cerca de su nuca, dejando escapar su aliento, y sintió cómo él se estremecía. Kwon Ram conocía su situación económica mejor que nadie, por lo que no esperaba nada material.

“Mmm……”

Un breve sonido escapó de la garganta de Kwon Ram. Su nuez de Adán se movió lentamente, como si estuviera eligiendo las palabras o dudando. Incluso ese movimiento le resultó fascinante.

Cha Su-ha siguió ese movimiento, pensando en qué sería ese ‘algo’ que Kwon Ram aún no había pedido.

“Que me digas que me amas.”

“…….”

Fue una respuesta inesperada. Antes que las palabras, un impacto silencioso rozó su pecho. Por un momento, sintió que algo se detenía en su interior.

Se sintió como un tonto por no haber pensado que ese era el regalo que él quería, las palabras que estaba esperando. Podría haberlo dejado pasado con una risa ligera, pero extrañamente no pudo. En este momento, ninguna palabra se sentía ligera. Cha Su-ha levantó lentamente la cabeza para mirar a Kwon Ram.

Su mirada era serena; tenía la expresión de alguien que desea algo pero no lo mendiga.

Su-ha abrió los labios lentamente. Y, aún más despacio, escudriñó su propio corazón.

“…… Te amo.”

No fue un sentimiento forzado por nadie, ni una respuesta presionada por el momento. Las palabras salieron con naturalidad. Sin mucha determinación previa. Pero fue en ese instante. En el momento en que las pronunció, sintió que las palabras cobraban peso.

Se dio cuenta después de decirlo. No eran palabras que se pudieran decir con indiferencia, ni un sentimiento que pudiera dejarse pasar como una broma.

Sintió como si la palabra ‘amor’ se filtrara lentamente desde su boca hacia su cuerpo. Era la primera vez en su vida que le decía algo así a alguien.

Primero salió la palabra y luego el corazón la siguió. Fue como si una luz muy antigua se encendiera en algún lugar de la habitación.

Cha Su-ha abrazó lentamente a Kwon Ram. Sus brazos se movieron antes que su mente. Y con un susurro muy bajo, lo dijo una vez más:

“Te amo, hyung.”

Sin embargo, eso no significaba que ahora estuviera seguro de que ‘amaba’ a Kwon Ram. Cha Su-ha no podía explicar con claridad este sentimiento que estaba experimentando en este preciso momento.

Simplemente era feliz estando con él, su respiración se entrecortaba extrañamente bajo esa mirada y no quería perderlo.

¿Sería eso amor o algo parecido? Por ahora, no lo sabía bien. Solo era un hecho que su corazón se dirigía constantemente hacia él. ¿Sería por eso que quería confirmarlo una y otra vez?

¿Me seguirá queriendo?

¿Incluso si sabe qué clase de persona soy, podrá seguir amándome a pesar de todo?

Tal vez, Kwon Ram me amaría incluso sabiendo quién soy…….

En el momento en que ese pensamiento cruzó su mente, sintió como si le vertieran cemento líquido sobre la cabeza.

‘Se supone que debo hacer que Kwon Ram se enamore.’

‘Cha Su-ha, ¿cómo puedes caer tú?’

‘Reacciona.’

‘Si te enamoras aquí, el único que terminará siendo miserable serás tú.’

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Sintió como si su ‘yo’ que ya había muerto una vez se burlara de él con carcajadas desde algún lugar.

“Yo también te amo, Su-ha.”

El cálido calor corporal de Kwon Ram lo envolvió silenciosamente.

¿Cuánto duraba la fecha de caducidad del amor?

¿Existe la eternidad en el amor? ¿Se puede apostar todo al caprichoso corazón humano?

El abrazo de Kwon Ram era extrañamente cálido. Por eso se sentía aún más cruel. Porque era tan cálido que le daban ganas de dejarse engañar por todo.

Capitulo 52

¿Será que está reaccionando de forma demasiado sensible? El suicidio de Kwon Ram, el hecho de que él mismo fuera asesinado por alguien... Todo eso podría ser algo que nunca sucedió, nada más que una ilusión. ¿Y si despertó de una larga pesadilla? ¿O acaso esto también es una extensión de ese sueño?

No había forma de saberlo. ¿Realmente es posible retroceder en el tiempo después de morir? La desesperación había sido tan vívida y el terror tan insoportablemente nítido.

“Soy tan feliz……”

Murmuró Kwon Ram en voz baja mientras lo abrazaba. Esa voz tranquila despertó a Cha Su-ha de sus pensamientos estancados. No tenía tiempo para perderse tratando de medir si esto era la realidad o si aún vagaba por algún rincón de un sueño.

“¿Qué, eso es todo? ¿No hay nada más que eso?”

“Sí. Con que lo que acabas de decir sea sincero, es suficiente.”

“Podré fallar en otras cosas, pero nunca he dicho algo así como una palabra vacía.”

Sintió que, si el tiempo seguía pasando así un poco más, realmente terminaría amando a Kwon Ram. A diferencia de su decisión inicial, su corazón no dejaba de tambalearse. ¿De verdad era dejar a Kwon Ram la opción más segura?

Kwon Ram dijo que lo protegería. ¿No sería él quien realmente lo mantendría a salvo? Los sentimientos que mostraba parecían genuinos. Alguien así, ¿dejaría que él corriera peligro?

“¿Todavía no es momento…… de que me hables de manera informal?”

Preguntó Kwon Ram mientras acariciaba la mejilla de Su-ha. Parecía extrañamente obsesionado con que él dejara de usar el lenguaje formal.

“¿Te gusta que te hable informalmente?”

“Sí……. Quiero que estemos más cerca.”

Dijo Kwon Ram como si se quejara, frotando su rostro contra la mejilla de Su-ha. Ante el afecto que rebosaba en esa voz, Cha Su-ha le preguntó sin darse cuenta:

“¿Cuánto me amas?”

Un breve silencio. La respuesta no llegó de inmediato. Ese corto vacío se extendió en su corazón como una onda tranquila, pero pronto trajo consigo la ansiedad. En la habitación silenciosa, ese silencio parecía resonar con más fuerza. Sintió un vuelco en el estómago y, sin motivo alguno, se le humedecieron los ojos.

‘¿Será por el embarazo?’ Intentó calmarse pensando que era culpa de las hormonas que fluctuaban repentinamente, pero se sentía como una excusa demasiado fácil. Se impacientó por el deseo de que le confirmaran su amor una vez más. ¿Acaso su corazón había cambiado? ¿O estaba siendo él demasiado sensible?

Algo se agitó lentamente en su pecho. No era amor, sino ansiedad y miedo. Se infiltraba con cuidado, pero con raíces profundas.

“No son solo palabras, realmente me gustas, Su-ha. Tanto que todo está bien mientras estés tú.”

Era una voz calmada y baja. Esas palabras resonaron con dulzura, como si hubiera notado la ansiedad profunda en su corazón y quisiera envolverla en un abrazo silencioso.

Cha Su-ha sintió por un instante que se le detenía el aliento. Un alivio que brotaba con cautela se extendió por su pecho. Sus palabras eran tan cálidas como quería creer, y ante ese calor, su corazón se inclinó en silencio.

Aunque todavía estaba ansioso y no podía estar completamente tranquilo…….

Sintió que cada una de sus palabras era como una tenue lámpara en la oscuridad. Quiso aferrarse a ella. Quiso elegir la fe en lugar de la duda.

Pensó que tal vez él, y también él mismo, bajo el nombre del amor, podrían tomar decisiones diferentes a las de sus vidas anteriores.

“¿Entonces puedo confiar en ti, hyung?”

Fue una frase que se le escapó con cuidado sin darse cuenta. Ante eso, Kwon Ram parpadeó lentamente.

“Sí.”

Una respuesta corta y firme.

“¿De verdad vas a protegerme?”

Su voz se volvió un poco más delgada. No era una simple pregunta, quería una confirmación. El hecho de que alguien estuviera claramente de su lado.

“Sí. Para mí, Su-ha, tú eres más valioso que yo mismo.”

“¿Qué es eso?”

Una risa se le escapó sin querer. La tensión que estaba anudada en su pecho se deshizo como un hilo. ‘¿Estará bien confiar?’. Aunque ese pensamiento asomaba la cabeza de vez en cuando, en este momento quería creer sinceramente.

Sintió que quería vivir así con Kwon Ram, hablando de cosas triviales. Como personas a las que no les ha pasado nada. Olvidando la vida anterior, de manera muy normal…….

‘¿Acaso uno tiene que tener cientos de miles de millones para ser feliz?’ Pensó que el dinero que Kwon Ram tenía ahora era suficiente. Con eso, parecía que bastaría para los tres.

Sentía que, si le confesaba que había mentido diciendo que era un Beta, Kwon Ram lo entendería. No, incluso podría alegrarse más al enterarse de que esperaba un hijo.

Si todos los sentimientos que le había mostrado eran sinceros.

Sin embargo, le asustaba un poco depender de ese ‘si’. Aun así, ahora quería abrazar con fuerza esta breve paz.

“Hyung, durmamos una siesta.”

Quería acostarse en la cama abrazado a Kwon Ram. Sentía que, si estaba en sus brazos, su corazón se calmaría un poco.

“¿No vas a comer nada?”

“Comeré cuando despierte.”

Cha Su-ha tomó su brazo con cuidado. Sabía que Kwon Ram quería alimentarlo, pero antes que eso, quería llevarlo al dormitorio.

No es que no tuviera hambre. Al contrario, se sentía hambriento, pero esa hambre provenía de otro lugar que no era la comida. Su corazón estaba vacío y su cuerpo se sentía hueco. Lo que necesitaba ahora era un calor cálido y a alguien que estuviera a su lado sin decir nada.

No es que quisiera confirmar los sentimientos de Kwon Ram a través del contacto sexual. Solo quería confirmar su existencia compartiendo el calor mutuo. El sonido de su respiración, la sensación de tenerlo cerca, el calor corporal que se transmitía mientras estaba abrazado en silencio.

Ese era el consuelo que Cha Su-ha más necesitaba en este momento.

Kwon Ram observó a Su-ha dormido. Su rostro blanco mientras dormía profundamente, regulando su respiración, se veía en paz. La sombra que caía bajo sus largas pestañas. Los labios ligeramente entreabiertos. Hasta cada hebra de cabello que caía sobre su frente.

Kwon Ram no pudo apartar la mirada de ese rostro durante mucho tiempo.

Lo increíble que resultaba este momento. Era una escena que había imaginado innumerables veces, pero ahora que estaba tan cerca como si pudiera sostenerla en su mano, se sentía más como un sueño.

Aún no asimilaba el hecho de tener a su lado a la persona que durante tanto tiempo solo se había limitado a observar. Su pecho se llenaba de emoción con solo estar a su lado en silencio, y además sentía el calor de su cuerpo al roce de sus dedos. Eso era como un milagro.

La noche en que Su-ha, borracho, lo besó por primera vez. Y el segundo beso, que pensó que sería el último. Esos días a menudo se reconstruían y se desvanecían en la cabeza de Kwon Ram como un sueño de una noche de verano.

El hecho de que él no lo recordara hacía que esos recuerdos fueran aún más irreales.

‘¿Me habré quejado en vano por cosas que él no recuerda?’

‘¿Habré soltado sentimientos innecesarios al decir cosas que no hacían falta?’ Debido a eso, Kwon Ram no pasó por alto que la reacción de Su-ha había cambiado sutilmente.

Los breves instantes en los que evitaba la mirada. Los momentos en los que sus labios vacilaban. Él debería haber retrocedido primero. ¿O debería haber sido más honesto? Su corazón se angustiaba ante cada pequeña expresión de él.

Este amor era el final de lo que él tanto anhelaba. Estaba al alcance de su mano, pero seguía sintiéndose ansioso y cauteloso.

Aun así, no quería retener a Su-ha a la fuerza. Sabiendo lo valioso que era cada momento ahora que él se había acercado por voluntad propia, no podía ser codicioso fácilmente.

Tal vez por eso, este sentimiento era tan preciado que el miedo lo asaltaba constantemente. El miedo a perderlo de nuevo.

Kwon Ram extendió la mano con cuidado y acarició el cabello de Su-ha. Quería seguir así a su lado de ahora en adelante. Ya no se sentía capaz de soportar el estar solo.

Él dijo que lo amaba. En el momento en que cayó esa frase, Kwon Ram ya no pudo regresar a un tiempo donde Su-ha no estuviera.

No le importaba si Su-ha amaba sus condiciones y no a él. No importaba cómo había empezado el amor. Con el solo hecho de que él lo deseara, para Kwon Ram eso era suficiente.

Ya fuera el dinero, las condiciones o cualquier otra cosa.

Si eso servía como razón para que él no se marchara, no le importaba nada.

Las emociones pueden enfriarse y el corazón puede cambiar en cualquier momento. Pero una relación puede sostenerse mediante las condiciones.

La estabilidad material y el placer del consumo. Ese era el mundo que él podía darle. Pensó que, dentro de ese mundo, Su-ha tal vez se quedaría. Kwon Ram intentaba creer en eso.

Si con esas cosas podía permanecer a su lado. Kwon Ram se convencía a sí mismo de que con eso estaría satisfecho, o mejor dicho, que debía estarlo.

Si de esa manera podía alcanzar el corazón de Su-ha.

Incluso si ese amor no fuera real.

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Incluso si fuera un sentimiento al que no se le pudiera poner nombre.

Kwon Ram quería permanecer dentro de ese sentimiento.

Hasta el final.

Ding-dong.

Kwon Ram levantó la cabeza ante el sonido del timbre. Eran pocas las personas que vendrían a buscarlo a este lugar a esta hora. Quiso ignorarlo. Pero por miedo a que Su-ha, que estaba sumido en un sueño profundo, se despertara, se levantó a regañadientes.

Movió la mirada lentamente hacia el interfono. Y en el momento en que vio el rostro que aparecía en la pantalla, su expresión se endureció.

Era un rostro familiar. Facciones pulcras, cabello peinado con precisión. Hasta esa sonrisa odiosa que lucía por costumbre.

Era su primo, Kwon Hee-hyung.

Kwon Ram sintió náuseas con solo ver ese rostro. Una incomodidad instintiva, como si su estómago se retorciera ligeramente.

A esta hora, en esta casa.

No había razón para que él viniera. No había motivo ni necesidad de que lo buscara.

Por lo tanto, no podía ser bienvenido.

No, para empezar, esta visita era desagradable.

Por instinto.

Capitulo 53

Ding-dong.

El timbre sonó de nuevo. Kwon Hee-hyung miraba fijamente la cámara del interfono. Tenía una actitud persistente, como si fuera a seguir presionando hasta que la puerta se abriera. Si seguía así, Su-ha podría despertarse.

Kwon Ram abrió la puerta por el momento, interponiendo su cuerpo en el umbral para evitar que Kwon Hee-hyung entrara a la fuerza.

“Lárgate.”

Kwon Hee-hyung se sobresaltó ante su actitud amenazante.

“…… ¿Ni siquiera me dejas entrar a la casa? ¿Qué, tienes escondido un tarro de miel o algo así?”

Kwon Hee-hyung ladeó la cabeza e intentó mirar hacia adentro. Su apariencia, curioseando con una sonrisa burlona y ojos brillantes como si estuviera a punto de atrapar algo, resultaba asquerosa.

“¿Cuándo te he dado yo la bienvenida?”

“¿Por qué estarás tan a la defensiva? Realmente pareces alguien que oculta algo.”

Kwon Hee-hyung parecía cada vez más animado. Kwon Ram suspiró brevemente y murmuró en voz baja.

“…… ¿Quieres que te traiga problemas?”

“¿Qué?”

“Tu vida. Parece que últimamente estás muy aburrido, así que pensaba si no querrías que te la hiciera un poco más difícil.”

Kwon Hee-hyung miró hacia arriba a Kwon Ram, quien era una cabeza más alto que él. Sus ojos vacilaron por un instante, pero pronto forzó una sonrisa en sus labios, como un reportero que olfatea una exclusiva.

“Realmente parece que hay algo.”

Ante esas palabras, Kwon Ram respondió sin cambiar ni un solo rasgo de su expresión.

“Si tocas el timbre una vez más, llamaré a la policía. De todos modos, habrás venido aquí a escondidas, ¿verdad? No creo que sea bueno para ti que se sepa tu paradero, ¿o sí?”

En el momento en que intentó cerrar la puerta, la punta del zapato de Kwon Hee-hyung se clavó bruscamente en el resquicio. Al ver que la puerta se bloqueaba, Kwon Ram tiró de la manija con fuerza. Entonces, Kwon Hee-hyung soltó un grito y se aferró a la puerta.

“¡Aaagh! Mierda. Hyung, solo déjame hablar. ¡Ram-ah!”

“¿Qué quieres?”

“Hablemos adentro, ¿eh?”

“Ya te dije que no.”

“Escucha. No es algo que te perjudique.”

“…….”

“¿O prefieres que me quede tocando el timbre hasta que tu amante se despierte? ¿Qué llegará antes, la policía o el despertar de tu amante?”

Kwon Ram se tragó la ira que brotaba en su interior. El rostro tranquilo de Su-ha cruzó su mente en ese instante.

“Entonces hablemos afuera.”

“Oye, el hecho de que vine aquí es un secreto. ¿Qué pasa si alguien se lo dice al abuelo?”

“Dilo aquí.”

Kwon Hee-hyung hizo una mueca cuando Kwon Ram continuó bloqueándole el paso.

“Maldita sea. Tu trato a las visitas es pésimo.”

“Nunca te pedí que vinieras.”

“Ah, déjame entrar de una vez. Hablaré tranquilamente y me iré enseguida. De verdad.”

Kwon Hee-hyung intentaba entrar con insistencia. Aunque decía que quería hablar, sus ojos recorrían disimuladamente cada rincón de la casa. Sus intenciones eran evidentes.

Kwon Ram dudó por un momento. Si continuaba este alboroto, Su-ha podría despertarse. No quería que Su-ha se encontrara con Kwon Hee-hyung.

“…….”

“¿Mmm? Te prometo que no despertaré a tu amante.”

“Te doy cinco minutos.”

Kwon Ram se dio la vuelta primero. Tenía la intención de bloquear con su cuerpo cualquier intento de entrar a la habitación principal. Estaba preparado incluso para someter a Kwon Hee-hyung si era necesario. En el momento en que cerró el puño en silencio, Kwon Hee-hyung habló desde atrás.

“Tú, ¿sabes que ahora mismo se habla de un matrimonio con la gente de Cheongwoo Chemical?”

“…….”

“No me alargaré. Pásame tus acciones y cubriré esto por ti. Conoces el carácter del abuelo.”

Ante esas palabras, Kwon Ram se giró lentamente. Kwon Hee-hyung sacó unas cuantas fotos de su pecho y se las extendió. Kwon Ram recibió las fotos frunciendo el ceño.

“Ese Omega que tanto atesoras. ¿Y si lo atrapo y lo dejo medio muerto?”

“…….”

“¿Mmm? El que está ahora en la habitación principal…… es él, ¿verdad?”

Kwon Ram pasó las fotos sin decir palabra. Una, dos……. En las fotos, Cha Su-ha sonreía radiantemente. Era un rostro muy lindo. Eran expresiones de Su-ha que no había notado en los momentos de distracción.

Su primer pensamiento fue que quería conservar esas fotos. Quería guardar esos momentos en los que él lo miraba con un rostro tan adorable. Pero no podía mostrar ese sentimiento. La mirada de Kwon Hee-hyung lo observaba como si quisiera atravesarlo.

Kwon Ram, apretando el borde de las fotos, dijo:

“…… No es un Omega.”

“¿Qué?”

“¿Crees que estoy loco para acostarme con un Omega?”

“No me jodas. Los vi a los dos entrar a un motel.”

“¿Y qué? ¿Qué planeas hacer por haberme acostado con alguien una vez?”

“¿Ah?”

“¿Acaso me dijo que estaba embarazado de mi hijo?”

Kwon Ram arrojó las fotos contra el pecho de Kwon Hee-hyung con brusquedad. Deseaba tanto esas fotos, pero tenía que actuar con frialdad.

‘Ojalá Su-ha realmente estuviera embarazado de mi hijo.’ Si fuera así, qué feliz sería. Si hubiera un hijo, habría una razón más para que Su-ha se quedara a su lado. Aunque no lo amara, al menos podría no irse por el bien del niño.

Kwon Ram se sintió patético por tener tales pensamientos. El deseo de retener a la persona que tanto valoraba usando a un niño era tan desesperado como despreciable.

Y sin embargo, no podía apartarlo de su mente.

Era difícil imaginar un futuro donde Su-ha no estuviera a su lado. Todo el panorama que se había esforzado por dibujar se volvía borroso sin él. Por eso, necesitaba una razón como fuera. Un pretexto para hacerlo quedar a su lado, incluso por la fuerza.

Quería tener algo más seguro que un simple ‘te amo’.

“¿Qué?”

La expresión de Kwon Hee-hyung cambió de forma extraña. Parecía no poder creer lo que escuchaba.

“¿Dices que solo era un compañero sexual?”

“Parece que pensabas que yo era un impotente. No me molestes con este tipo de tonterías.”

“Pero si es cierto. A ese Omega…… hasta le compraste un auto y anduviste con él por el centro comercial. ¿No estás teniendo un romance demasiado escandaloso?”

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Kwon Ram frunció el ceño ante esas palabras.

“Te digo que no es él.”

“Ah, ¿entonces tu amante es otra persona?”

“…….”

Cuando el rostro de Kwon Ram se volvió gélido, Kwon Hee-hyung se sobresaltó, cerró la boca y desvió la mirada.

“Y si te paso mis acciones ahora, ¿crees que el abuelo te dejará en paz?”

Kwon Ram soltó una risa cínica.

“Eres de los que saben una cosa pero ignoran la otra.”

Un largo silencio transcurrió. Kwon Ram se tragó con dificultad el pesar por las fotos. Ahora Su-ha estaba a su lado. Podría tener tantas fotos suyas como quisiera en el futuro.

“Se acabaron los cinco minutos.”

“…… Ha.”

Al ver que las cosas no salían como quería, Kwon Hee-hyung soltó un suspiro irritado y se revolvió el cabello. Aun así, no pudo entrar a la habitación principal. Aunque miró con odio hacia la puerta, no fue lo suficientemente valiente como para irrumpir. Finalmente, tras mover los ojos de un lado a otro, Kwon Hee-hyung se dio la vuelta primero.

Solo después de que se fue, Kwon Ram soltó un suspiro largo y profundo. La noticia del matrimonio, de la cual ni él mismo sabía nada, pesaba con fuerza sobre su pecho. No esperaba que todo saliera bien desde el principio, pero no imaginó que se sentiría tan impotente.

Su progenitor lo apreciaba excepcionalmente. Ese afecto a veces era tan sofocante que lo asfixiaba, pero al mismo tiempo……. Si se lo pedía encarecidamente, cruzó por su mente la pequeña esperanza de que ese amor lo protegiera de un matrimonio no deseado.

Kwon Ram miró en silencio hacia la puerta de la habitación donde dormía Su-ha. Donde estaba Su-ha, también estaba su felicidad. Por lo tanto, también quería casarse con Su-ha. No podía ser nadie más que él.

No podía imaginar en absoluto un futuro con cualquier otra persona.

El hecho de que Kwon Hee-hyung hubiera venido incluso con fotos significaba que era muy probable que el abuelo ya supiera de la existencia de Su-ha. Era incluso extraño que hubiera guardado silencio hasta ahora.

‘¿Acaso planeaba fingir que no sabía nada hasta que se concretara el matrimonio?’

‘¿Por miedo a que yo me rebelara?’

Kwon Ram cerró y abrió los ojos lentamente.

Mañana.

Decidió que debía ir a la casa principal. Si no podía evitarlo, tenía que enfrentarlo de frente.

El abuelo siempre había movido su vida a su antojo. Sus días pasados habían transcurrido siguiendo el camino que el abuelo le había trazado. Pero esta vez era diferente.

Deseaba que, al menos esta vez, el amor del abuelo no fuera la espada que destruyera lo que él quería proteger. Ese pequeño deseo se sentía como la única esperanza a la que Kwon Ram podía aferrarse en medio de la desesperación.

Kwon Ram regresó silenciosamente al lado de Su-ha. Él todavía estaba profundamente dormido. Respiración regular, rostro sin movimiento. Reinaba una quietud que parecía desconectada del mundo.

Kwon Ram se inclinó y apoyó con cuidado su mejilla contra el pecho de él. Los latidos del corazón que se transmitían eran más rápidos de lo esperado. ‘¿Estará teniendo un mal sueño?’. Ese pensamiento cruzó su mente de repente.

Pensó en despertarlo, pero desistió. Al ver su rostro tranquilo, no parecía una pesadilla. En su lugar, tomó la mano de Su-ha con cuidado y se acostó silenciosamente a su lado.

Un calor cálido se transmitió a través de las yemas de sus dedos.

Esa temperatura corporal calmó un poco su corazón.

Kwon Ram cerró los ojos.

Había aparecido una persona a la que quería proteger. Y esa persona estaba ahora a su lado.

Por eso, mañana, estaba dispuesto a luchar con gusto.

Sería una independencia un poco más apresurada de lo previsto, pero ya no tenía motivos para retrasarlo más. Porque ahora tenía a Su-ha. Solo con eso, Kwon Ram sentía que se había convertido en una persona que lo tenía todo.

Capitulo 54

Cuando abrió los ojos tras un sueño ligero, lo único que recibió a Kwon Ram fue la oscuridad. Se oía el sonido de las gotas de lluvia golpeando la ventana. Por instinto, tanteó el lugar a su lado, pero las mantas estaban vacías. Quedaba algo de calor, pero no había rastro de la presencia que debería sentirse en algún lugar de la casa.

Kwon Ram se incorporó de inmediato.

“¿Su-ha?”

Solo su voz se extendió como un vacío en la casa silenciosa. Por un instante, su corazón dio un vuelco. Al mirar la mesa junto a la cama, vio que la llave del auto que le había dado a Cha Su-ha seguía allí. Se puso apresuradamente una prenda superior y tomó su teléfono.

Nada más encender la pantalla, apareció un mensaje que Cha Su-ha había dejado.

[Surgió algo urgente en casa de repente, así que me voy primero ㅠㅠ Te contactaré, hyung]

En cuanto vio el mensaje, su inquieto corazón se calmó gradualmente. Kwon Ram envió una respuesta de inmediato.

[Me asusté porque no estabas cuando abrí los ojos]

Parecía que Cha Su-ha también estaba mirando el teléfono en ese momento, ya que la marca de lectura apareció enseguida y las respuestas llegaron una tras otra.

[Ah, ¿debería haberte despertado?]

[Sí. La próxima vez, despiértame (emoticón de llanto)]

[Es que dormías tan profundamente que me dio pena despertarte ㅋㅋ]

[Pero, ¿qué pasó?]

[Es que mi mamá dijo que vendría a casa de repente]

[¿Por qué no te llevaste el auto? ¿Te fuiste en taxi?]

[Por si mamá pregunta de dónde lo saqué ㅠㅠ No puedo decir que es el auto de Kang-ji ㅋㅋ]

[Entonces podrías haber ido conmigo]

[Si sabe que me veo contigo, tal vez me obligue a dejar mi estudio ㅎㅎ]

[¿Por qué?]

[Porque a mamá le gusta que salga con Omegas]

“Ah……”

Kwon Ram soltó un suspiro mezclado con un lamento corto. El pensamiento de querer casarse con Cha Su-ha se volvió nítido una vez más. Pero, al mismo tiempo, recordó la realidad de tener que enfrentar a su familia. Podría no ser fácil. Puede que a su madre le costara aceptarlo.

A pesar de eso, si hablaba con cortesía y lo convencía paso a paso…….

Tal vez sería posible. Sin importar cuánto tiempo tomara, Kwon Ram estaba más que preparado para ello.

[Pero Su-ha, ¿por qué hablas de manera formal de repente?]

Los mensajes, que llegaban sin interrupción, se detuvieron un momento.

[¿Porque es por escrito? ㅋㅋ]

[¿Entonces paso a buscarte luego?]

[Iré yo cuando mamá se vaya]

[Está bien, esperaré]

[Sí]

La última en llegar fue esa única palabra. Kwon Ram contempló ese ‘Sí’ durante mucho tiempo. Quizás era su imaginación. Era solo una palabra, pero se sentía extrañamente fría. Como si hubiera trazado una línea dentro de esa respuesta corta.

Una pequeña onda llamada ansiedad se agitó en un rincón del pecho de Kwon Ram, pero él se esforzó por reprimir ese sentimiento. Se dijo a sí mismo que tal vez solo estaba siendo demasiado sensible.

En realidad, por ganas, quería llamar de inmediato y confirmar su voz. Pero temía que Cha Su-ha pensara que era una molestia. Y si debido a eso se alejaba…….

‘Porque a Cha Su-ha no le gusta que lo asfixien…….’

Kwon Ram exhaló un largo suspiro. Lo último que quería era perder a Su-ha por ser codicioso. Tomó el teléfono vacilante y volvió a dejarlo. Repitió ese movimiento varias veces.

Kwon Ram pronto se recompuso con determinación. Se propuso no dar significado a cada uno de estos asuntos triviales. Si no tenía cuidado, podría verse envuelto en sus propias interpretaciones y malinterpretar a Cha Su-ha.

‘Tal vez los pensamientos de Su-ha son diferentes.’

Si se obsesionaba con esto, la relación podría torcerse. Kwon Ram tragó saliva en silencio. Su-ha dijo que lo ‘amaba’. Él también sabía que esas palabras podrían no ser eternas. Pero, al menos por hoy, quería pensar que lo amaba.

Dudaría cuando pasara este día, pero por ahora quería creer plenamente en su amor. Si ni siquiera eso le era permitido, Kwon Ram sentía que realmente se desmoronaría.

Y de repente, los recuerdos del pasado regresaron como una ola. Aquellos días en los que Cha Su-ha lo trataba como a un desconocido que pasaba. Aquellos momentos en los que le daba la espalda con frialdad, como si fuera alguien sin importancia.

Kwon Ram apretó el puño sin darse cuenta. Alguien que podía decir que lo amaba y, sin embargo, un día, de repente, mostrarle la espalda.

Ese era Cha Su-ha, y él tenía miedo de que eso se repitiera.

“Gracias por decir que me amas, Su-ha.”

Kwon Ram susurró eso y besó el mensaje de Su-ha.

De todos modos, no hay forma de que las cosas salgan bien con Kwon Ram. Al llegar a ese pensamiento, el corazón de Ha Kang-ji finalmente se calmó. Por ahora, Su-ha está embelesado con el rostro de Kwon Ram y no escucha sus palabras, pero cuando se enfrente a la fría realidad, la única persona en la que podrá apoyarse será en él mismo.

No eran simples palabras, era la verdad. Si Kwon Ram fuera mínimamente sincero con Cha Su-ha, lo correcto sería no arrastrarlo a su propia situación. No importaba si el sentimiento de Kwon Ram por Cha Su-ha era profundo o superficial. Ellos dos no podían funcionar.

Tres meses como máximo.

Así lo veía Ha Kang-ji. Él no sabía si Cha Su-ha estaba haciendo esto conociendo todas las condiciones de Kwon Ram o si simplemente se sentía atraído por su apariencia. Si fuera lo segundo, Ha Kang-ji pensaba contarle a Cha Su-ha sobre Kwon Ram.

Siendo alguien que odia lo complicado y lo que da dolor de cabeza, Cha Su-ha podría terminar la relación con Kwon Ram incluso antes de que él tuviera que intervenir. Al imaginar eso, Ha Kang-ji sintió que su impaciencia se calmaba.

Sí, podía esperar.

Esa determinación que tanto se esforzó por mantener se derrumbó por completo en el momento en que vio a Cha Su-ha apoyado contra la pared de su casa, empapado por la lluvia y temblando.

“…… ¿Cha Su-ha?”

Cha Su-ha estaba allí de pie, sin paraguas, tan mojado que casi se podía ver a través de su ropa.

“Hijo de perra. ¿Cambiaste la contraseña?”

Fueron palabras lanzadas fingiendo que no pasaba nada, pero tanto su voz como su expresión estaban hechas un desastre.

“Tú, mierda…… entra de una vez.”

“Maldito. ¿Cambias la contraseña porque ignoro tus mensajes?”

“0311. ¿No la probaste?”

Ha Kang-ji gritó furioso mientras marcaba rápidamente los números.

“¿Y tú por qué te sabes de memoria el cumpleaños de Yun-ji?”

Ante eso, Ha Kang-ji miró a Cha Su-ha con cara de incredulidad.

“¿Tú tenías el cumpleaños de ella como contraseña del teléfono?”

“Loco. ¿Cuándo me espiaste la contraseña del teléfono?”

“¡Maldita sea, cámbiala ahora mismo!”

“Cámbiala tú. ¿Estás demente? Usar el cumpleaños de la ex de otro como contraseña de tu casa.”

“Ah, joder, yo pensé que era algún número importante.”

Ha Kang-ji tironeó del brazo de Cha Su-ha con expresión de estar muy ofendido. Mientras miraba a Su-ha dejarse arrastrar entre refunfuños, Ha Kang-ji reprimió sus complejos sentimientos.

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“No quiero cambiarla, ya estoy acostumbrado.”

“¿Estás loco?”

“Dame una toalla.”

“¿A quién le vendiste el paraguas para estar aquí dando lástima?”

“Me gasté todo en el taxi.”

“…… Oye, ¿qué pasa? ¿Qué ocurrió?”

Ha Kang-ji preguntó con cautela mientras le entregaba la toalla. Por dentro ya estaba todo revuelto, pero por fuera se esforzaba por fingir calma. Cha Su-ha habló con indiferencia mientras se secaba la cara.

“Lo que dijiste antes, ¿sigue en pie?”

“¿He dicho solo una o dos cosas? ¿A qué te refieres?”

Ante eso, Cha Su-ha miró fijamente a Ha Kang-ji. Esa mirada era tan silenciosa que Ha Kang-ji se puso más ansioso.

“Tú, ¿tienes intención de casarte?”

“¿Por qué preguntas esa mierda de repente?”

Ha Kang-ji frunció el ceño preguntándose qué era esto ahora. Un mal presentimiento floreció lentamente en su interior.

“A ti no te gustan los niños, ¿verdad?”

“¿A quién le va a gustar un mocoso? A ti tampoco te gustan.”

“…….”

“¿Qué pasa?”

“No vuelvas a decir groserías frente a mí.”

“¿Qué?”

“Estoy embarazado.”

Ha Kang-ji parpadeó. Sintió como si se le cortara el aliento.

“…… ¿Qué?”

“Lo voy a tener sin que nadie se entere, así que escóndeme. Especialmente, Kwon Ram no debe enterarse jamás.”

En ese instante, el mundo se quedó en silencio. La mente de Ha Kang-ji se quedó en blanco. Se le secó la boca y se le enfriaron las yemas de los dedos.

Cha Su-ha había venido. Pero lo que traía en su vientre era el hijo de Kwon Ram. Ha Kang-ji no sabía si reír o llorar. Por qué precisamente tenía que tener un hijo de ese tipo…….

Ha Kang-ji murmuró en voz baja mientras apretaba los dientes.

“…… Realmente eres un tipo jodidamente increíble.”

“¿No te dije que no digas groserías? De ahora en adelante voy a hacer educación prenatal.”

“…….”

“¿Qué? ¿Por qué me miras así? No voy a abortar al niño.”

“¿Viniste después de haber tomado una decisión?”

“Sí.”

Ha Kang-ji, incapaz de rechazar a Cha Su-ha, asintió mordiéndose los labios.

“Entendido.”

“¿De verdad?”

Cha Su-ha levantó el rostro con alegría. Al ver esa expresión iluminada, Ha Kang-ji tuvo que reprimir su amargura. Se alegraba de ver a Cha Su-ha sonreír, pero un rincón de su corazón se sentía agrio.

De cualquier forma, Cha Su-ha lo había elegido a él y no a Kwon Ram. Ha Kang-ji se repetía a sí mismo que eso era lo más importante. Decidió no preguntar las razones a Cha Su-ha por ahora.

“Vámonos al extranjero. No puedes tenerlo aquí. Kwon Ram te buscará por todas partes.”

“…….”

“Viniste así nada más, ¿verdad? Sin decirle nada a ese tipo.”

“Kwon Ram no sabe que soy un Omega.”

“…… Entonces, ¿puedo ser yo el papá?”

“¿Estás demente? El papá soy yo. ¿Por qué serías tú el papá?”

“Entonces la mamá.”

“Lárgate, joder.”

“¿No dijiste que no ibas a decir groserías?”

“Ja, parece que a tu lado no voy a poder hacer educación prenatal.”

Cha Su-ha sacudió la cabeza. Ha Kang-ji sonrió levemente al verlo. Por fuera reía con naturalidad, pero por dentro un torbellino de emociones complejas se agitaba.

En este momento, Cha Su-ha está a su lado. Sin embargo, en su vientre estaba el rastro de Kwon Ram, y él no deseaba borrarlo. Ese hecho se clavó profundamente en el corazón de Ha Kang-ji.

‘Viene a mí, pero quiere tener a ese niño.’

‘¿Acaso todavía le queda algún rastro de afecto por Kwon Ram?’

El rostro de Cha Su-ha se había relajado un poco más que antes, pero todavía había una sombra oscura proyectada en algún lugar. Sin embargo, no preguntaría nada por ahora.

Porque Ha Kang-ji sabía mejor que nadie que este momento era la oportunidad que le había llegado.

Capitulo 55

Cha Su-ha se desplomó directamente en la habitación principal que Ha Kang-ji le había cedido. Honestamente, esperaba que Kang-ji le soltara una sarta de sermones, pero le desconcertó ver que aceptaba la situación con tanta docilidad. Mientras miraba el techo con la mente en blanco, la puerta se abrió y Ha Kang-ji entró tras él.

“¿Qué vas a hacer con la universidad?”

“Supongo que me daré de baja.”

Soltó Su-ha con la cara hundida en la almohada. Lo dijo con ligereza, pero por dentro era un caos. A diferencia de su tono, que sugería que lo había abandonado todo, la incertidumbre sobre el futuro seguía punzando en algún lugar de su pecho.

“¿Tienes algún lugar al que quieras ir?”

“Aún no lo he pensado.”

“…….”

“Un lugar con buena agua y aire puro.”

“…….”

“Simplemente, cualquier sitio. Siempre y cuando Kwon Ram no lo sepa.”

“…… Espera tres días. Yo también necesito poner mis cosas en orden.”

Ante esas palabras, Su-ha levantó la cabeza. Al ver la expresión de Ha Kang-ji, quien lo observaba fijamente, se quedó sin palabras por un momento.

“…… ¿Qué? ¿Tú también vas a venir?”

“¿Entonces qué? ¿Cómo voy a dejar que te vayas solo?”

“No. ¿Acaso no tienes algún conocido que pueda ayudarme?”

“Aunque lo tuviera, ¿cómo diablos voy a dejar que te vayas solo?”

La actitud de Ha Kang-ji era inquebrantable. Lo decía de una forma tan simple y serena, como si fuera lo más natural del mundo. Ante esa reacción inesperada, Su-ha se quedó atónito.

“¿Así que te vas conmigo? ¿Y qué pasa con tu universidad?”

“Si tú lo dejas, yo también tendré que dejarlo.”

“¿Eh?”

“¿Quieres que deje que un tonto como tú se vaya solo y termine convirtiéndose en un niño perdido internacional?”

“Oye, ¿has olvidado que vamos a la misma universidad?”

Ante eso, Ha Kang-ji apretó los labios y giró la cabeza con expresión de disgusto. Su-ha lo observó durante un largo rato antes de volver a hundir la cara en la almohada.

“Haz lo que quieras.”

Si Ha Kang-ji lo acompañaba, sería un poco molesto, pero pensó que su vida sería más cómoda físicamente. Además, sentía que si estaba solo, su mente se volvería un desastre. Al saber que Kang-ji iría con él, sintió que, de alguna manera, podía apoyarse en él.

“¿Vas a dormir? Voy a salir un momento.”

“…… Oye, ¿pero nos iremos justo en tres días?”

“¿Probablemente?”

“Está bien.”

Tras responder, Ha Kang-ji no se fue de inmediato, sino que se quedó mirando fijamente a Su-ha. Incómodo por esa mirada, Su-ha dijo con el rostro huraño:

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“¿Qué?”

“¿Quieres pastel?”

“No mucho.”

“Es ese pastel de hotel que tanto te gusta.”

“Mmm.”

Ante eso, Su-ha se incorporó. Ha Kang-ji arqueó una ceja y volvió a preguntar:

“¿Lo vas a comer?”

“Bueno, ¿y si tú comes?”

“A mí no me gusta mucho lo dulce.”

“¿Por qué compras algo que no vas a comer? ¿Es porque eres un maldito rico?”

Cuando Su-ha ladeó la cabeza al preguntar, Ha Kang-ji respondió con una risita:

“Es porque a ti te gusta.”

“Ugh, ¿qué es esto? De repente actúas como si fueras un maldito santo.”

“¿No habías dicho que no dirías groserías?”

“…….”

“Dejaré los tenedores en la cocina, así que cómetelo, ¿de acuerdo?”

“Está bien. Me quedaré acostado un poco más.”

“Sí.”

Se escuchó el sonido de la puerta cerrándose y la habitación quedó en silencio nuevamente. Con los ojos cerrados, Su-ha sintió que ciertas escenas se reproducían repetidamente en su mente.

‘¿Acaso me dijo que estaba embarazado de mi hijo?’

Era una voz y un tono que nunca había escuchado antes. Al principio, pensó que simplemente había llegado una visita y se quedó acostado en silencio. Pero pronto, el contenido de la conversación que escuchó no era normal. Era sobre Kwon Ram yendo a un motel con algún Omega.

Al principio, no lo creyó.

‘¿Ese Kwon Ram en un motel con un Omega?’

‘¿La persona que me dijo que yo era su primero?’

Su-ha, acostado en la cama, se burló mentalmente mientras escuchaba la conversación sin darle importancia. ¿Que le había comprado un auto a un Omega y lo había llevado al centro comercial? Naturalmente, pensó que se refería a él mismo. Contuvo el aliento pensando que algún familiar de Kwon Ram había venido de visita.

Pero entonces, la respuesta de Kwon Ram le cortó la respiración.

‘Te digo que no es él.’

Sintió como si un viento gélido se filtrara en el centro de su pecho. Nunca había considerado la posibilidad de que Kwon Ram tuviera a otra persona además de él. No había razón para ello. ¿No había sido Kwon Ram el primero en decirlo?

Que él era su ‘primera vez’ en todo.

Por supuesto que creyó esas palabras. Pero, ¿que había otra persona? ¿Y que Kwon Ram tenía un compañero sexual? No podía creerlo. No, no quería creerlo.

Un sentimiento desconocido subió lentamente desde la punta de sus pies hasta devorarlo. Si Kwon Ram fuera alguien como Ha Kang-ji, tal vez se habría reído pensando ‘ya me lo imaginaba’. Pero era Kwon Ram.

Ese mismo Kwon Ram que decía ser feliz con solo escucharlo decir ‘te amo’.

¿Dice que le gusto y se acuesta con otro?

¿O acaso el mismo ‘te quiero’ era una mentira?

Esas palabras, esa expresión, ese tacto. ¿Todo eso era falso?

Era demasiado difícil de creer.

Su-ha tragó saliva. Solo imaginarlo le producía una sensación de traición tan inmensa que sentía el cuerpo congelado. Se sintió como un idiota por haber pensado, aunque fuera por un momento, en quedarse a su lado.

Si todo eso era realmente una actuación, Kwon Ram era un ser humano aterrador. Él se había acercado con un propósito, pero, ¿por qué Kwon Ram? ¿Por qué lo habría engañado? ¿Porque era divertido jugar con él?

Cuando siente que ya tiene el corazón de alguien, pisotearlo, burlarse y desecharlo…….

‘¿Es ese el pasatiempo de Kwon Ram?’

‘Pasar el día como desconocidos contigo…… era tan largo que se sentía como si pasaran años.’

Las palabras que Kwon Ram le había dicho cruzaron su mente de repente. El sentimiento en esas palabras no podía ser falso. Su-ha quería creer eso. Seguramente Kwon Ram también, desde cierto punto, había sido sincero con él.

‘¿Acaso mintió a propósito para ocultar nuestra relación ante alguien con quien no se lleva bien? En esa situación, ¿no habría usado a otra persona como cortina de humo?’

Kwon Ram dijo que lo protegería. Ese Omega también podría haber sido una especie de escudo. Si era así, cabía la posibilidad de que la persona que Kwon Ram realmente quería fuera él. No, más bien deseaba que así fuera.

Por más que lo pensara, ¿existiría alguien que gastara cientos de millones y actuara solo para jugar con una persona? ¿Existiría un loco así en el mundo?

Su-ha sabía perfectamente cuán desesperadamente estaba persiguiendo solo las posibilidades esperanzadoras ahora mismo. En un rincón de su mente, ya sentía que la realidad podría ser lo contrario.

Aun así, no podía dejar de hacer esas suposiciones. O mejor dicho, prefería creer en eso.

Si entre tantas expresiones y palabras que Kwon Ram le mostró no hubo ni un ápice de sinceridad……. sería demasiado cruel. ¿Acaso era él una persona tan insignificante?

No era correcto malinterpretar a Kwon Ram solo por haber escuchado una parte de la conversación de forma unilateral. Puede que eso no lo fuera todo. Cerrar su corazón dejándose llevar por una verdad no confirmada no era propio de él.

Debería darle a Kwon Ram al menos una oportunidad para explicarse.

Si era el Kwon Ram que él conocía, seguramente le daría una explicación convincente. Al pensar así, su corazón se calmó un poco más que antes. Pero pronto, volvió a tambalearse. Su mente era un caos y su corazón latía rápido. Los sentimientos en su interior no terminaban de unificarse.

Una pizca de esperanza, ansiedad y arrepentimiento.

Su-ha intentaba desesperadamente mantener el equilibrio mientras oscilaba constantemente entre esos sentimientos.

“Bien, primero lo tantearé sin decirle que estoy embarazado.”

Confirmaría por sí mismo hasta qué punto fue sincero. No parecía haber otra forma de recoger los escombros de este sentimiento.

Sobre la cuerda floja de sus emociones, Su-ha hizo una promesa silenciosa. Lo comprobaría directamente y, si sentía que no era real, se iría de inmediato con Ha Kang-ji.

Aunque intentaba reprimir sus emociones, las posibilidades que seguían asomando la cabeza lo hacían dudar. Se esforzaba por pensar racionalmente, pero su corazón ya se estaba inclinando hacia un lado.

Kwon Ram observó la ventana de la casa de Su-ha, que tenía las luces apagadas. Por si acaso, había traído un set de frutas y algunos alimentos. Había venido con la intención de contactar a Su-ha brevemente para entregárselos.

Sin embargo, al estar frente a la casa silenciosa, le invadió una ansiedad inexplicable. Un espacio sin rastro de presencia tras el cristal frío. Kwon Ram sintió, como una premonición, que Su-ha no estaba allí.

Sus dedos, que vacilaban, tomaron el teléfono sin darse cuenta y llamaron al representante de la clase. Le preguntó si sabía la dirección de Ha Kang-ji, y ante la respuesta negativa, lo presionó sin dudarlo. Tras apremiar al desconcertado representante, finalmente consiguió localizar a alguien que sabía la dirección y la obtuvo.

En cuanto tuvo la dirección en sus manos, Kwon Ram condujo sin vacilar. No hubo tiempo para pensar ni para dudar. Tenía el presentimiento de que Su-ha estaría allí.

Cuando llegó a la casa de Ha Kang-ji, dio la casualidad de que vio a este saliendo por el portal. Kwon Ram se quedó sentado en el auto observando la casa. Como también era una casa unifamiliar, las ventanas se veían claramente.

A pesar de que Ha Kang-ji había salido, una ventana con la luz encendida captó su atención. Kwon Ram volvió a tomar el teléfono con cuidado, pero con las manos temblorosas.

Con una sola llamada, podría confirmar todo en este preciso momento. Pero, ¿qué cambiaría realmente al confirmarlo?

Incluso si supiera la verdad, no dejaría a Su-ha. Sin embargo, el hecho de hacer esa llamada podría ser una carga para él. Seguramente habría una razón para no haberle informado de su paradero.

¿Debía ser él quien lo sacara a la luz forzosamente?

Su-ha dijo que volvería. No había razón para no creer en sus palabras.

Pero la ansiedad no se borraba. Aunque su mente decía que confiaba, su corazón dibujaba constantemente otra posibilidad.

En lugar de llamar a Su-ha, Kwon Ram abrió las redes sociales. Hacía bastante tiempo que no entraba a la cuenta privada de Su-ha. Al acceder, vio que había una nueva historia publicada.

El interior del auto estaba en silencio y la tensión oprimía lentamente su cuerpo. Al pulsar con cuidado la historia, apareció en la pantalla la foto de un pastel de fresas. No había ningún texto escrito, pero una cuenta estaba etiquetada. Era una cuenta que Kwon Ram conocía muy bien.

Era Ha Kang-ji.

Kwon Ram observó la pantalla en silencio durante mucho tiempo. No es que se le cortara la respiración ni que su corazón se desmoronara. Simplemente, un sentimiento pesado se asentó y oprimió lentamente su pecho.

Soltó silenciosamente el teléfono que tenía en la mano. Mirando por la ventana, Kwon Ram exhaló un suspiro profundo, como si intentara regular su respiración. Simplemente…… lo comprendió.

En este preciso momento.

Que no había nada que él pudiera hacer.

Capitulo 56

Kwon Ram dio media vuelta con el auto y regresó a casa. Decidió que le daría las frutas y los dulces a Su-ha cuando viniera, y los guardó con cuidado en el refrigerador.

Sentado en el sofá de la sala, Kwon Ram miraba fijamente la televisión. Las imágenes cambiaban y el sonido fluía, pero nada llegaba a sus oídos. Simplemente estaba allí sentado. Como una persona incapaz de moverse.

Debía quedarse aquí y esperar hasta que Su-ha regresara. Era algo para lo que se había mentalizado desde el principio. Pensó que, mientras pudiera encontrarse con Su-ha, sería capaz de soportar cualquier cosa.

No quería volver a ser un desconocido para Su-ha. Quería pensar que con ser el hombre que más le gustaba a Su-ha era suficiente……. o al menos, quería convencerse de ello. Kwon Ram repetía esa frase en su mente intentando persuadirse a sí mismo. Sin embargo, a medida que la repetía, la frase perdía fuerza de convicción.

‘¿Realmente me basta con eso?’

Si fuera así, no habría molestado a Su-ha como lo hizo hace un momento. Tenía que controlar sus sentimientos. Él no era el tipo ideal de Su-ha. Por lo tanto, era natural que Su-ha no estuviera satisfecho al cien por ciento con él. Era un problema que él debía cargar.

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Se esforzó por creer que su relación con Ha Kang-ji era de simple amistad. Si Su-ha había ocultado su paradero, seguramente fue porque él mismo hizo evidente que le desagradaba Kang-ji. Quizás eso se convirtió en una carga inconsciente para Su-ha.

Él había mostrado demasiado sus emociones. No pudo ocultar sus celos e interfirió en las relaciones personales de Su-ha. Solo por ser el novio, ‘¿tenía derecho a hacer eso?’

Kwon Ram bajó la cabeza.

No debió hacerlo. La conciencia de haber cometido un error se le clavó como una astilla. Y decidió que, en cuanto Su-ha regresara, lo primero que haría sería pedirle disculpas.

Por su culpa, Su-ha pasó por molestias, y sus celos injustificados terminaron por fastidiarlo.

‘¿Acaso Su-ha se habrá hartado de mí……?’

Era un sentimiento que, aunque intentara reprimir e ignorar, seguía asomando la cabeza. Kwon Ram exhaló un suspiro profundo. Un terror que no podía expresar con palabras se le atoraba en la garganta.

Sintió el deseo de escuchar a Su-ha decirle ‘te amo’ otra vez. Sentía que con esa sola palabra podría volver a respirar. Esas palabras saliendo de la boca de Su-ha se sentían como lo único capaz de salvarlo ahora mismo.

Sin embargo, ante el pensamiento de que tal vez no volvería a escucharlas, su corazón se hundió en un lugar oscuro.

Después de terminar de comerse todo el pastel de fresas, sus ansias se calmaron un poco. Pensándolo bien, sentía que se había puesto demasiado sensible sin razón. Tal vez fue que le bajó el azúcar y por eso tuvo ese tipo de imaginaciones absurdas.

Cha Su-ha se acostó de nuevo en la cama. Mirando el techo, dio vueltas en su cabeza a cómo interrogar indirectamente a Kwon Ram.

En realidad, quizás no hacía falta andarse con rodeos. Kwon Ram era el tipo de persona que confesaría todo con solo una pregunta ligera. Incluso cosas que no le preguntaran.

El tiempo que pasaron juntos no fue largo. Pero en ese corto tiempo, Cha Su-ha había sentido algo con claridad.

Kwon Ram no era alguien acostumbrado a ocultar cosas. Más que alguien reservado, era alguien tan honesto que llegaba a ser problemático. Sus mentiras eran torpes y, si intentaba esconder sus sentimientos, su expresión lo delataba de inmediato.

Por eso estaba confundido. ‘¿De verdad no habrá alguna circunstancia detrás de todo esto?’ Al final de ese pensamiento, Su-ha tiró de la manta. Aunque cerró los ojos, su corazón no se calmó fácilmente.

Tras dormir un poco, su mente parecía haberse ordenado. Sus sentimientos complejos se volvieron mucho más simples. Cha Su-ha se desperezó y se levantó de la cama.

No había necesidad de alargar más el tiempo. Simplemente iría ahora mismo y le preguntaría directamente a Kwon Ram.

Cuanto más dejara pasar el tiempo de forma ambigua, más se profundizarían las imaginaciones innecesarias. En lugar de seguir tambaleándose entre suposiciones sin respuesta, era mejor chocar de frente.

Tomó su ropa rápidamente. Su corazón se sincronizó con su velocidad. Parecía que Ha Kang-ji aún no regresaba, pues todo estaba en silencio. Cha Su-ha miró el reloj y asintió. Antes de que Kang-ji volviera y lo organizara todo para irse, él debía preguntarle primero a Kwon Ram.

Ese era el orden. Si quieres terminar algo, es correcto que quien lo empezó se haga responsable.

Ya no había vacilación.

Sobre la mesa de la sala había dinero en efectivo. Parecía que Ha Kang-ji lo había dejado preparado de antemano. Los billetes estaban ordenados y divididos por denominación; se notaba que lo había preparado con mucho detalle.

Cha Su-ha sabía vagamente que lo que Ha Kang-ji hacía por él no era solo ‘la buena voluntad de un amigo’. Pero aun así, no creía que Kang-ji lo considerara alguien especial o que albergara sentimientos profundos por él.

Si al menos Kang-ji lo hubiera mirado solo a él de forma devota, tal vez sería distinto.

Pero él se llevaba bien con otras personas, tenía sus romances y era libre. Su relación estaba en ese límite ambiguo de ‘más que amigos, menos que amantes’. Era familiar y cómodo, pero nunca cruzaron la línea decisiva.

No tenían la intención ni la razón para cruzarla.

Por supuesto, hubo una vez en que, borrachos, cruzaron esa línea. Sin embargo, el recuerdo era borroso y, después de aquello, no llegó a sentir a Ha Kang-ji como un hombre. Solo era una de esas historias oscuras enterradas en el pasado.

Cha Su-ha tomó el dinero sin mucha vacilación. Al contar los billetes, había aproximadamente un millón de wones. Era una cantidad que sobraría incluso después de tomar un taxi.

‘¿Debería comprar algo con lo que sobra?’ Sintió una pequeña punzada de culpa. Ahora mismo, él se había ido mintiéndole a Kwon Ram.

Si iba a poner a prueba a Kwon Ram, sintió que al menos él también debía tratarlo con sinceridad. Si él se confesaba honestamente, él también le diría todo.

La razón por la que sospechaba e intentaba probarlo. Eso era, al final, porque ya había muerto una vez. Si le contaba eso, ‘¿realmente me creería Kwon Ram?’

‘¿No me creerá porque suena demasiado absurdo?’ Una persona normal no lo haría, pero de alguna manera, sentía que él sí le creería. Ese pensamiento sacudió silenciosamente un rincón de su corazón.

Sintió que Kwon Ram sería alguien capaz de escuchar incluso una historia sin sentido. Era una certeza sin base alguna, pero eso hizo que su corazón se sintiera un poco más ligero. Si pudiera confesarlo todo, si pudiera enfrentarse a Kwon Ram sin más secretos de ahora en adelante…….

Cha Su-ha pensó que le gustaría que ese comienzo fuera hoy mismo y encendió su teléfono. Al encenderse la pantalla, vio la conversación por chat con Kwon Ram.

Un mensaje corto.

[Sí]

Era una respuesta simple, pero arriba de ella se alineaban las frases frías que él mismo había enviado. Se dio cuenta de nuevo de que se había portado rígido con Kwon Ram por culpa de las sospechas. Tanto su tono como el intervalo entre sus palabras mostraban claramente que estaba disgustado.

Pero ante alguien como él, Kwon Ram…….

[Está bien, esperaré]

Solo respondió así, con dulzura, fingiendo que no pasaba nada. Esa breve frase hizo que su corazón punzara de dolor justo ahora.

Podría haberle hablado con más calidez. Si lo hubiera hecho, se sentiría menos culpable.

Cha Su-ha soltó un largo suspiro. De repente recordó a las personas que habían pasado por su vida anteriormente. Ellos también, a veces, se ponían irritables sin razón o dejaban de hablar de repente. En aquel entonces, él simplemente pensaba que estaban cansados. No intentaba entender por qué actuaban así o por qué se alejaban de repente.

Pero ahora sentía que podía entenderlo. Que un corazón herido se vuelve silencioso. Que en lugar de enojarse, uno toma distancia, y en lugar de decir que duele, uno finge indiferencia.

‘¿Con qué sentimiento me habrá respondido Kwon Ram?’

‘¿Acaso dio un paso atrás con cuidado solo por mí?’

Al pensar en eso, su corazón se ablandó lentamente. Recordó cada tono de voz, cada gesto de sus dedos y cada mirada cuidadosa de Kwon Ram, y una extraña sensación de calidez lo invadió.

‘Seguro que fue un malentendido mío.’

Murmuró eso para sus adentros mientras apretaba el teléfono sin darse cuenta. La conciencia de que se había vuelto sensible sin necesidad abriendo una brecha, y de que se había alejado por imaginaciones vanas, se asentó lentamente en su corazón.

Cuando sus emociones afiladas se suavizaron, sus sentimientos endurecidos comenzaron a disolverse poco a poco.

‘Tal vez a partir de hoy la relación con Kwon Ram cambie un poco.’ Cha Su-ha sonrió suavemente mientras pedía un taxi.

Al bajar del taxi, Cha Su-ha levantó la vista hacia la casa de Kwon Ram. Las luces de todas las ventanas estaban apagadas y el interior estaba en silencio. Parecía una casa sin gente.

Tras vacilar un largo rato, Su-ha sacó su teléfono y llamó a Kwon Ram. El tono sonó una vez y la llamada se conectó de inmediato.

<¿Su-ha?>

La voz de Kwon Ram era baja y ronca. Como si hubiera estado durmiendo hasta hace un momento. Cha Su-ha soportó la ligera incomodidad y volvió a hablarle de manera informal.

“Hyung. ¿Dónde estás?”

<Ah, Su-ha. Estoy en casa.>

La voz de Kwon Ram vaciló y se escuchó un sonido de ajetreo. Y, al mismo tiempo, se encendió la luz de la ventana. ‘¿Estaba durmiendo Kwon Ram?’ Si era así, puede que lo hubiera despertado.

“Estoy frente a la casa.”

<Sí. ¿Quieres que salga?>

“No. Entraré. Hyung, ¿pero estabas durmiendo?”

<No.>

“¿Entonces?”

<Solo estaba viendo la televisión.>

“¿Y la comida?”

<¿Y Su-ha?>

“Mmm, yo no he comido. ¿Comemos algo? Entremos y hablemos.”

<Sí.>

Al colgar el teléfono, Cha Su-ha marcó silenciosamente la contraseña de la entrada. En cuanto la puerta se abrió, Kwon Ram apareció desde la sala. Cuando sus ojos se encontraron, Su-ha decidió preguntarle directamente como había planeado.

“Ah, por cierto, hyung.”

“Dime.”

“¿Vino alguien ayer?”

Kwon Ram hizo una breve pausa, luego negó con la cabeza y respondió:

“No vino nadie.”

“Ah, ya veo.”

“¿Por qué?”

“Nada. Pensé que tal vez había venido Ha Kang-ji otra vez.”

Le hablaba con una sonrisa en el rostro, pero esa sonrisa le resultaba extraña incluso a él mismo. Elevó las comisuras de sus labios lo más posible, pero no tenía la certeza de estar sonriendo de verdad.

“Ah…….”

Kwon Ram asintió con una expresión indescifrable. El interior de Su-ha se agitó en silencio. Su corazón latía a una velocidad anormal y sintió que las yemas de sus dedos se congelaban.

Kwon Ram estaba mintiendo ahora mismo. Claramente alguien lo había visitado y había hablado con esa persona. Él mismo lo había escuchado.

Y sin embargo, Kwon Ram tenía un rostro como si no hubiera pasado nada.

‘Por qué razón.’

‘Por qué.’

‘A sabiendas.’

‘¿Por qué está mintiendo?’

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Cha Su-ha observó el rostro de Kwon Ram. Eran facciones familiares, pero por alguna razón, le parecía un completo desconocido.

Una sensación de extrañeza recorrió su nuca con frialdad. En ese instante, el miedo que habitaba dentro de Cha Su-ha volvió a asomar la cabeza, esta vez con un rostro diferente.

Capítulo 57

“¿Comemos en otro momento? Tengo algo que decirte.”

Ante las palabras de Cha Su-ha, el cuerpo de Kwon Ram se tensó visiblemente. Su mandíbula se endureció y sus ojos lo escudriñaron en silencio. Era una expresión que Su-ha nunca antes había visto en él.

“…… ¿Qué quieres decir tan de repente?”

Había recelo en su tono. Era como si Kwon Ram estuviera adivinando y preparándose de antemano, temiendo que Su-ha fuera a interrogarlo sobre lo ocurrido la noche anterior. Cha Su-ha sintió que se le revolvía el estómago, pero para ocultar esa emoción, se esforzó por esbozar una sonrisa.

“Ah, no es nada importante. Solo que bajaré a la casa de mis padres un momento.”

“Ah, ya veo……”

Solo entonces la expresión de Kwon Ram se relajó gradualmente. El recelo desapareció y un rastro de lo que parecía ser alivio asomó a su rostro. Al verlo, Su-ha sintió que algo pesado se hundía en lo más profundo de su pecho; una opresión que le dificultó ligeramente la respiración.

“No es nada serio. ¿Por qué pones esa cara de terror?”

Cuando Su-ha dijo esto riendo con ligereza, Kwon Ram pareció desconcertado y se tocó el rostro como si quisiera comprobar su propia expresión.

“Ah…… lo siento.”

‘¿Qué es esto?’, pensó Su-ha mientras fruncía el ceño lentamente.

No podía evitar sentirse como si él fuera la mala persona al escucharlo. Kwon Ram no tenía por qué disculparse. En el momento en que dijo ‘lo siento’, Su-ha se sintió, por el contrario, como si él hubiera sido el maleducado por sacar un tema innecesario.

Quien había mentido era Kwon Ram, pero en ese instante, quien estaba envuelto en la culpa era Su-ha. Le resultó extraño y, de alguna manera, le dejó el ánimo gélido.

“No es nada. Si te disculpas así, me haces quedar como alguien raro.”

“…….”

Si fuera el Kwon Ram de siempre, sin duda lo habría abrazado tras escuchar algo así. Habría sonreído con dulzura, asegurando que no era su intención, y prometido no volver a hacerlo. Pero el Kwon Ram frente a él solo lo observaba con cautela, como alguien que ha cometido una falta.

A Su-ha le incomodaba esa mirada. Parecía que Kwon Ram lo estaba tanteando para saber si había escuchado la conversación de la noche anterior, intentando medir cuánto sabía realmente.

Su-ha decidió que ya no quería preguntar nada más. Sintió que, aunque siguiera hablando, no podría creer ninguna de sus respuestas. Ante ese pensamiento, se llevó las manos al vientre sin darse cuenta. Una sensación desagradable subió apretándole por dentro. Al verlo, Kwon Ram vaciló y preguntó:

“¿Te sientes mal?”

“Sí. Creo que comí demasiadas cosas dulces hace un momento.”

Kwon Ram bajó la mirada y murmuró en voz baja:

“…… ¿Puedo preguntarte qué comiste?”

“Solo un pastel que trajo mi madre.”

“Ah, ya veo……”

La respuesta de Kwon Ram fue corta y carecía extrañamente de fuerza. Esa voz que se apagaba le resultó lastimosa a Su-ha por alguna razón, pero su corazón no se conmovió. Si hubiera sido antes, le habría preguntado qué le pasaba, pero ahora simplemente no quería decir nada. Sentía el estómago revuelto y no tenía la voluntad de distinguir si era dolor físico o emocional.

“Comeremos en otra ocasión, ya me voy. Mi madre debe estar esperando.”

“¿Tan pronto? Quédate un poco más…… solo un poco. Te llevaré yo.”

Kwon Ram lo tomó de la muñeca con urgencia, como alguien asustado. Su-ha pudo sentir claramente la ansiedad y el nerviosismo en su tacto, pero se limitó a mirar esa mano en silencio.

“No. No me siento bien. Te llamaré, hyung.”

“Ah……”

No había nada más que añadir. Lentamente, pero con firmeza, Su-ha apartó la mano de Kwon Ram. Al dar la vuelta, pensó que si Kwon Ram volviera a detenerlo, aunque fuera por un instante de vacilación, tal vez se quedaría un poco más.

Su actitud de hoy debió parecerle extraña, por lo que, si realmente lo quería, lo lógico era que lo detuviera. Si Kwon Ram lo sujetaba y le preguntaba la razón, Su-ha estaba dispuesto a cuestionarlo sobre si tenía algo que ocultar. Quería darle una última oportunidad para ser sincero.

Pero Kwon Ram no hizo nada. No volvió a detenerlo ni lo llamó. A sus espaldas, no se escuchó ni una palabra ni el sonido de sus pasos. Todo quedó en silencio. Su-ha incluso se puso los zapatos lo más despacio posible, pensando que tal vez Kwon Ram aún estaba reflexionando, pero no hubo ninguna reacción.

En medio de ese silencio, Su-ha sintió una extraña furia. Se sintió patético por haber esperado que lo detuviera. La conciencia de que esa expectativa fue inútil le heló el corazón. Al cruzar la puerta principal, lo confirmó: ese silencio era la respuesta más clara de Kwon Ram.

‘¿Qué le pasa a este hijo de perra? Después de decir que me amaba, ¿deja que me vaya así? ¿Envía a alguien fuera después de una charla con este ambiente tan extraño?’

Su humor se arruinó al instante. No hubo gritos ni peleas, pero sintió que la relación se había terminado. Una mezcla de injusticia y rencor se le atascó en la garganta. Fuera lo que fuera, era un sentimiento que odiaba soportar. Se sentía como si fuera el único pataleando en medio de esa emoción.

Cuando Cha Su-ha llegó a casa de Ha Kang-ji, este lo esperaba en la entrada.

“¿De dónde vienes?”

“Eso de poner las cosas en orden, ¿realmente tiene que tardar tres días?”

“…… ¿A qué viene eso de repente?”

Ha Kang-ji lo miró desconcertado ante el cambio de tema. Sin desviar la mirada, Su-ha añadió de inmediato:

“¿No podemos irnos mañana mismo?”

Ha Kang-ji se quedó sin palabras por un momento, soltó una risa seca y luego sonrió.

“Parece que nos estuviéramos fugando a mitad de la noche.”

“Si no quieres, no lo hagas. Me iré solo.”

“Ya te dije que no voy a dejar que un tonto se vaya solo.”

“¿Entonces nos iremos mañana?”

“Si dices que nos vayamos ya, habrá que irse. ¿Qué poder tengo yo?”

“No digas tonterías. ¿De verdad salimos mañana?”

“Sí.”

“Entonces iré a mi casa a recoger algo de ropa.”

“Olvídalo. Cómprala allá. Solo vas a aumentar el equipaje.”

“Ah, ¿por qué? Tengo cosas que aprecio.”

“De todos modos vas a tener que comprar ropa nueva.”

“¿Por qué?”

Ha Kang-ji miró discretamente hacia el vientre de Su-ha. Este siguió su mirada y bajó la vista hacia su abdomen, comprendiendo el significado un momento después.

“Ah……”

“Aunque te la lleves, solo aumentarás la cantidad de ropa que ya no te quedará”, dijo Ha Kang-ji con una breve risa.

“¡Ah, es cierto, mi pasaporte!”

“Podemos solicitar uno de emergencia. ¿Qué planeas hacer si te encuentras con Kwon Ram yendo a tu casa?”

“…… De todos modos le mentí diciendo que me iba a casa de mis padres.”

“¿Pelearon?”

“¿Tú te fugas a mitad de la noche solo por una pelea?”

“¿Entonces?”

“Te dije que quiero tener al niño.”

“¿Pero por qué tiene que ser el hijo de Kwon Ram? Si quieres un niño, puedes tener el mío.”

Su-ha miró a Ha Kang-ji como si fuera un demente.

“¿Un hijo tuyo? ¿Estás loco? Me da miedo solo imaginar que salga algo como tú.”

“¿Y Kwon Ram sí está bien?”

“Parece que sería más fácil de criar que tú.”

“Mierda, qué absurdo.”

Su-ha continuó hablando con los brazos cruzados.

“Lo voy a tener, le voy a pedir toda la manutención a Kwon Ram y voy a obtener su herencia. Así que anota todo lo que gastes en mí desde ahora, te lo devolveré más tarde.”

“¿Para qué pedirle manutención a ese tipo? Solo ponlo bajo mi registro familiar.”

“Es el hijo de Kwon Ram.”

“¿No decías que querías tenerlo en secreto?”

“Sí. Solo durante el embarazo. ¡Después del parto pienso demandarlo!”

“…….”

“¿Qué pasa, hijo de perra? No me mires como si fuera una serpiente de cascabel loca.”

“¿Cascabel? A este nivel eres una víbora. ¿Qué te pasa? ¿Realmente quedaste embarazado de Kwon Ram por dinero?”

“Es una historia jodidamente larga. No preguntes.”

“Ah, de verdad que eres un demente……. Realmente te metes en líos que dan dolor de cabeza.”

“¿Tú también quieres que te muerda una víbora?”

Ha Kang-ji sacudió la cabeza con una mezcla de resignación y preocupación.

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“De todos modos, ¿hay algún abogado que conozcas bien en tu familia?”

“…… Primero vámonos y allá pensamos. ¿No faltan como nueve meses para que nazca el bebé?”

“Bueno, eso es cierto.”

“Descansa. Yo me encargaré de preparar las maletas.”

“Oye, ¿pero de verdad está bien que me sigas así? ¿No te matará tu padre?”

“Bueno……”

Ha Kang-ji se rascó la barbilla con una expresión que sugería que realmente podría estar en peligro de muerte. Al verlo, Su-ha añadió rápidamente:

“¿Quieres que nos vayamos en tres días?”

“Olvídalo. Tendrás tu razón para querer irte rápido.”

“Oye, pero.”

“Dime.”

Su-ha vaciló un momento antes de preguntar con cuidado:

“¿Tú…… por casualidad me quieres?”

“…… ¿Qué?”

El rostro de Ha Kang-ji se arrugó al instante en un gesto de absoluta ofensa. Al ver esa reacción, Su-ha asintió con alivio.

“¿No es así, verdad?”

“¿Te han pegado un tiro? ¿A qué viene eso ahora?”

“Solo que de repente sentí que te habías vuelto algo cursi. Hace un momento casi me dan ganas de vomitar.”

“¿Qué harías tú si yo no te ayudara?”

“…….”

“No tenías ningún plan, ¿verdad, mierda?”

“…… ¡Claro que sí! Qué absurdo.”

“Ja. ¿Acaso no te conozco? Si fuera al revés, ¿tú no me ayudarías si yo apareciera embarazado de repente queriendo tener al niño?”

Su-ha ladeó la cabeza con curiosidad.

“¿Los Alfas pueden quedar embarazados?”

“…… Mejor no hablemos.”

“Pues por qué empiezas con esas tonterías.”

“…….”

“De todos modos, ¡que no te guste, eh! No eres de esos pervertidos con fetiches raros a los que les gustan los embarazados, ¿verdad?”

La expresión de Ha Kang-ji volvió a arrugarse de forma catastrófica. Sus cejas y labios bajaron al mismo tiempo mientras soltaba un suspiro profundo, una reacción que a Cha Su-ha le resultó sumamente satisfactoria.

Capítulo 58

Kwon Ram contemplaba fijamente su teléfono móvil. Han pasado dos días desde que envió aquel mensaje a Su-ha sin que apareciera la marca de ‘leído’. Desde que lo vio marcharse, había revivido esa escena en su mente una y otra vez.

Aquel día, aquel instante efímero.

La expresión gélida con la que Su-ha lo miró le dio tanto miedo que, al final, Kwon Ram no fue capaz de detenerlo. Sintió que, si lo hacía, Su-ha le diría fríamente que todo había terminado y se marcharía para siempre. Al no tener el valor suficiente para escuchar esas palabras, lo dejó ir sin poder decir nada.

Desde entonces, Su-ha no había vuelto a aparecer en las clases y era imposible contactar con él. Nadie parecía conocer la ubicación de la casa de sus padres. La mente de Kwon Ram estaba ocupada día y noche por las mismas imágenes: la mirada de Su-ha frente a la entrada, la firmeza con la que apartó su mano y su espalda alejándose en silencio tras cruzar la puerta.

‘¿Qué habría pasado si lo hubiera detenido de alguna forma en ese momento?’

‘¿Habría cambiado algo si, al menos, lo hubiera intentado?’

Incluso ahora, temiendo que Su-ha se hartara de él, no se atrevía a enviarle ni una sola línea de texto. No era un simple silencio; era un estado de parálisis provocado por el puro terror. Varias veces al día escribía un mensaje, lo borraba y lo volvía a escribir, solo para terminar dejando el teléfono a un lado sin enviarlo.

Temía que la razón por la cual Su-ha no respondía no fuera el cansancio o el exceso de trabajo, sino que realmente ya no quisiera ni verlo. Esa posibilidad devoraba lentamente un rincón de su corazón. Kwon Ram se cuestionaba a sí mismo constantemente, pero no había nada que pudiera deshacer. Lo único que le quedaba era el miedo, el arrepentimiento y un mensaje sin leer.

La cuenta privada de Cha Su-ha, que Kwon Ram solía revisar varias veces al día, había sido desactivada. Había desaparecido de la lista de seguidos y ya no figuraba en las búsquedas. Ya fuera que hubiera eliminado la cuenta o que lo hubiera bloqueado, para Kwon Ram el resultado era el mismo: se sentía como si lo hubieran descubierto espiándolo en secreto.

De repente, sintió que el corazón se le desplomaba. Tuvo la premonición de que Su-ha ya no estaba a su lado. Negando esa posibilidad, Kwon Ram tomó su abrigo a toda prisa, subió a su coche y se dirigió a la universidad. El breve camino cuesta arriba hacia las aulas le pareció inusualmente largo. Solo tenía un pensamiento en mente: debía ver a Su-ha en ese mismo instante.

Sin embargo, Su-ha tampoco estaba hoy en la universidad. Kwon Ram vaciló antes de marcar su número. El tono de llamada sonaba insistentemente, pero nadie respondía. Su corazón empezó a latir con fuerza y la ansiedad se extendió hasta la punta de sus dedos. Buscó de inmediato a Ha Kang-ji, pero él tampoco estaba allí. Nadie lo había visto en todo el día de ayer ni en lo que iba de hoy. Fue entonces cuando el representante de la clase le informó de que Ha Kang-ji había solicitado una baja temporal.

Kwon Ram se quedó atónito. No sabía por qué, pero sintió la certeza de que ambos habían desaparecido juntos. Se dirigió a la oficina de administración de la facultad, acelerando el paso hasta casi correr. Abrió la puerta y, sin apenas aliento, se dirigió al administrativo.

“Cha Su-ha y Ha Kang-ji…… ¿han solicitado ambos una baja temporal?”

“¿Qué?”

“Lo siento, es que es muy urgente.”

El administrativo lo miró con extrañeza, preguntándose por qué querría saber tal cosa, pero ante la urgencia evidente en el rostro de Kwon Ram, accedió a comprobarlo. Kwon Ram apretó el teléfono con fuerza, con el cuerpo tenso antes que la mente. Un momento después, el administrativo levantó la vista.

“Ambos han solicitado formalmente la baja por motivos personales.”

Kwon Ram contuvo el aliento por un instante. Se quedó sin palabras, con la mente en blanco mientras un zumbido resonaba en sus oídos.

“¿Podría saber hace cuántos días fue eso?”

“Hace tres días. ¿A qué viene tanto interés?”

“Es que…… teníamos un trabajo grupal y no han aparecido por clase.”

“¿Ah, sí? Qué tipos más raros…… En fin, las solicitudes entraron el mismo día.”

‘El mismo día.’

‘Por el mismo motivo.’

Kwon Ram asintió en silencio y se dirigió de inmediato a la casa de Ha Kang-ji. Al llegar frente a la puerta, no percibió señal alguna de vida. Tocó el timbre e intentó abrir la puerta, pero estaba firmemente cerrada. Pensando que tal vez solo habían salido un momento, comenzó a esperar allí mismo.

Pasaron diez minutos. Una hora. Dos horas.

Cuando el sol comenzó a ponerse y la oscuridad regresó, se encendieron las farolas frente a la casa. Kwon Ram seguía allí, esperando dentro de su coche. Al amanecer, finalmente comprendió que no había nadie en esa casa. Ni Ha Kang-ji, ni Su-ha. Era evidente que ya no estaban en la ciudad.

¿Se habrían ido de viaje? ¿Volvería Su-ha si seguía esperando? Al regresar a su propia casa, Kwon Ram detuvo el coche y permaneció largo rato con los ojos cerrados, aferrado al volante. Los recuerdos lo invadieron como una marea, trayendo de vuelta las imágenes de aquel día: la expresión de Su-ha, su mano apartándolo y su espalda al alejarse.

Mientras repasaba cada matiz de las últimas palabras que Su-ha le dirigió, un pensamiento cruzó su mente. Kwon Ram abrió los ojos lentamente.

“…… No puede ser.”

Sintió que el corazón se le caía a los pies. Muy tarde, comprendió la posibilidad de que Su-ha hubiera escuchado su conversación con Kwon Hee-hyung aquel día. Kwon Ram se cubrió la boca con la mano.

‘¿Vino alguien ayer?’

Ante esa pregunta, él había respondido que no había venido nadie. No quería que Su-ha supiera de la existencia de Kwon Hee-hyung y, sobre todo, deseaba evitar que escuchara lo que habían hablado. No podía mencionarle lo que sucedió mientras Su-ha estaba ebrio, ya que Su-ha había dicho que no saldría con él. Tenía miedo de que los sentimientos de Su-ha de aquel entonces resurgieran.

Si Su-ha había escuchado la conversación, entonces…… entonces todo era un malentendido. Seguramente pensó que se había acostado con otra persona o se sintió traicionado al creer que Kwon Ram tenía a otra candidata para casarse. Sintió las yemas de los dedos frías y un dolor punzante en el pecho.

‘¿Volvería Su-ha si se lo explicara ahora mismo? ¿Si le pidiera perdón?’

Kwon Ram tomó el teléfono. Antes de que se encendiera la pantalla, sus dedos marcaron automáticamente el número del secretario de su abuelo; aquel hombre que era como la sombra del anciano y que siempre resolvía todo con precisión. Tras un par de tonos, alguien contestó.

“Sí, joven amo.”

Ante esa voz calmada, los labios de Kwon Ram se tensaron. Sabía que, si le pedía ayuda a este hombre, se informaría de inmediato a su abuelo. Eso significaba que el anciano se enteraría de que estaba buscando a ‘Cha Su-ha’. No quería que su abuelo descubriera sus sentimientos, ya que no tenía idea de cómo reaccionaría.

El silencio se prolongó. Kwon Ram apretó el teléfono con todas sus fuerzas. ¿Era correcto involucrarlo? ¿Realmente no quedaba otra opción? Finalmente, bajó la cabeza. No había otro camino. Ningún rastro de orgullo o duda importaba ahora; lo único crucial era encontrar a Su-ha.

“¿Podría consultar los registros de embarque?”

“…… ¿Los registros de quién?”

“Son dos personas. Quiero saber si han salido del país entre hace tres días y hoy. Sus nombres son Cha Su-ha y Ha Kang-ji. Son de mi misma universidad y facultad.”

“Entendido. Le informaré en breve.”

“Si han salido, quiero saber a dónde fueron. Lo antes posible. Con la mayor discreción y por cualquier medio necesario.”

Su voz era firme, pero la desesperación se filtraba en cada palabra. Esa noche, por primera vez, Kwon Ram utilizó su nombre y estatus solo por la necesidad de encontrar a alguien. No le importaba el prestigio, el dinero o el privilegio; nada de eso tenía valor comparado con una sola cosa: que Cha Su-ha regresara.

‘Sintra.’

El nombre de la ciudad escrito en el mensaje hirió la vista de Kwon Ram. Tras rastrear el vuelo en el que partieron Su-ha y Ha Kang-ji, se confirmó incluso el número de sus asientos basándose en los registros de salida. En cuanto introdujo ‘Sintra’ en el buscador, un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Portugal, cerca de Lisboa, la ciudad de los bosques y palacios. Un paisaje urbano hermoso.

El hecho de que Su-ha y Ha Kang-ji hubieran partido hacia ese lugar lo oprimió de forma cruel y definitiva, como una obra de teatro perfectamente ejecutada. No había vuelo de regreso; el billete era solo de ida. Esto no era un viaje.

Kwon Ram permaneció largo rato con los labios apretados, mirando la pantalla. Su corazón parecía haberse detenido y su mente estaba llena de ruido blanco. Ni siquiera podía pensar con claridad. Como si todo el sonido del mundo se hubiera apagado, solo el nombre de Su-ha llenaba su cabeza.

Miraba la pantalla con la mirada perdida. ¿Por qué lo había dejado Su-ha? ¿Había sido solo por escuchar la conversación con Kwon Hee-hyung? ¿Todo terminó por ese único malentendido? ¿Acaso Su-ha quería acabar con todo sin darle siquiera la oportunidad de explicarse sinceramente?

Kwon Ram inhaló aire lentamente. Sentía que el corazón se le desmoronaba hasta el punto de que respirar o parpadear le resultaba agotador. No importaba qué era lo correcto o lo incorrecto, ni quién había herido a quién. Para Kwon Ram, solo una cosa era importante ahora.

‘Dame solo una oportunidad más.’

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Si pudiera transmitirle solo esa frase, no le importaría que el mundo se acabara. En ese instante, Kwon Ram sintió el impulso de dejarlo todo y arrodillarse ante Su-ha. ¿Acaso él volvería a mirarlo aunque fuera por pura compasión? Si pudiera alcanzarlo aunque fuera con la punta de los dedos, sentía que podría empezar de nuevo. Pero Su-ha ya parecía estar muy lejos.

Una distancia inalcanzable. Un lugar donde sus sentimientos no podían llegar. Esa era la realidad más insoportable para Kwon Ram en ese momento.

Capítulo 59

Dentro del coche.

Kwon Ram permaneció largo rato con los ojos cerrados, apoyando la frente sobre el volante. Su teléfono móvil descansaba sobre su regazo con la pantalla apagada; ese pequeño aparato se sentía ahora como el único vínculo que lo conectaba con el resto del mundo.

‘¿Entonces, no puedes hacerme una promesa?’

‘¿Qué promesa?’

‘Esa… la de llamarnos si estamos pasando por un momento difícil. El uno al otro.’

En aquel entonces, Kwon Ram simplemente pensó que era un gesto tierno; no imaginó que Su-ha fuera capaz de decir algo tan sentimental. Sin embargo, en ese momento, no sabía que aquellas palabras se volverían tan desesperadamente necesarias.

Era el quinto intento.

La llamada seguía sin conectar. Tras unos breves tonos, se escuchó el familiar mensaje grabado. Al sonar la señal para dejar un mensaje de voz, Kwon Ram abrió la boca muy lentamente.

“…… Su-ha.”

Su voz sonaba completamente quebrada. Le resultaba doloroso tanto inhalar como contener el aliento.

“Dijiste que nos llamáramos. Me prometiste que, si era demasiado difícil, ambos lo haríamos…….”

Su voz temblaba. Cada palabra cargaba con una vacilación que hacía que su pecho se desmoronara por dentro.

“Me equivoqué. Siento haberte mentido. No debí hacerlo…… de verdad, fui un idiota.”

Se mordió el labio. Sentía que se asfixiaba a medida que hablaba, pero aun así, tenía que hacerlo. Sentía que, si no lo decía de esta forma, ninguna de sus palabras llegaría jamás a su destino.

“Para mí solo existes tú. No ha habido nadie más. Nunca la hubo…… odio siquiera imaginar algo así.”

Exhaló un pequeño suspiro entrecortado.

“Aunque no quieras verme…… ¿no podrías odiarme solo un momento, un momento muy breve? Está bien si te quedas allá hasta que te sientas cómodo. No importa dónde estés. Te esperaré todo el tiempo que sea necesario.”

Apretó los dedos con fuerza; esas palabras eran lo único a lo que podía aferrarse ahora.

“Así que…… por favor, vuelve a mí. Solo dame permiso…… para esperarte.”

El buzón de voz se cerró en silencio. No hubo respuesta ni reacción alguna. Ese silencio arrastró a Kwon Ram hacia un abismo todavía más profundo.

Pasaron los días y Kwon Ram terminó subiendo a un avión. Mientras miraba por la ventanilla, tragó saliva en silencio. Pensó en los asientos que ellos dos habrían ocupado; imaginar a Su-ha y a Ha Kang-ji apoyados el uno en el otro mientras hablaban del futuro le provocaba un dolor punzante en el pecho.

En la cabeza de Kwon Ram solo cabía la idea de deshacer el malentendido con Su-ha a como diera lugar. Antes de que el corazón de Su-ha se alejara de él para siempre, debía confesárselo todo: cada detalle de lo ocurrido. Esperaba que, al hacerlo, el malentendido pudiera disiparse aunque fuera un poco.

Si después de contarlo todo Su-ha decidía quedarse al lado de Ha Kang-ji…….

¿Qué haría entonces? ¿Habría algo más que pudiera intentar? Sin embargo, no podía quedarse de brazos cruzados esperando a que Su-ha lo contactara. Sentía que, mientras no hacía nada, el afecto de Su-ha se desvanecía cada vez más. Tenía que actuar, incluso si Su-ha no se alegraba de verlo.

Al aterrizar, Kwon Ram comenzó a buscar por todos los rincones de la ciudad. Callejones silenciosos, antiguos caminos empedrados, posadas en el bosque y castillos viejos. Cuanto más recorría el lugar, más pensaba en lo hermoso que era, como una joya. Y Su-ha había venido a este lugar con Ha Kang-ji, no con él. Ese pensamiento empañaba cualquier paisaje de inmediato.

Había llegado hasta allí siguiendo el rastro de un coreano cuyo nombre Ha Kang-ji había tomado prestado; una ‘identidad de reserva’ usada frecuentemente para reservas indirectas o para ocultar la identidad durante un viaje. Kwon Ram se había enterado de la existencia de estos métodos por primera vez a través de su secretario.

Siguió los registros del alojamiento reservado bajo ese nombre, pero le informaron que ya habían hecho el check-out. Al escuchar de un empleado del hotel que ambos se habían marchado hacía dos días, Kwon Ram sintió que se le cortaba la respiración. Fueron palabras simples, pero la imagen que evocaban se proyectó nítidamente en su mente: Su-ha y Ha Kang-ji saliendo juntos de aquel lugar. ¿Acaso su relación se habría convertido en algo romántico allí?

Al cruzar ese pensamiento por su mente, su pecho se agitó. La dolorosa imaginación se transformó pronto en un agudo sentimiento de celos. Kwon Ram se mordió el labio; el rastro que podía seguir terminaba allí. Tanto la información rastreable oficialmente como los lugares donde se habían hospedado finalizaban en ese punto. Más allá solo había un vacío impredecible.

Kwon Ram dudó mientras miraba el teléfono en su mano. Se debatió sobre si llamar de nuevo al secretario de su abuelo, pero no era una decisión fácil exponer una vez más la existencia de Su-ha ante el anciano.

Decidió instalarse en el mismo alojamiento, en la misma suite sobre la colina de Sintra donde ellos habían estado, con vistas al castillo. Desde que abrió la puerta, sus sentimientos se retorcieron de forma extraña. Una única cama de tamaño queen y una estructura sin dormitorio separado. Kwon Ram se quedó mirando esa cama durante mucho tiempo.

Al pensar que ambos habían dormido juntos en la misma cama…….

En ese instante, sintió que estaba a punto de perder la razón. Quería encontrar a Ha Kang-ji de inmediato y destrozarlo. Su respiración se aceleró y sintió una punzada de dolor en las sienes. Sin poder siquiera recostarse, Kwon Ram se limitó a observar por la ventana: la carretera curva que bajaba la colina, el sendero silencioso del bosque. El mundo era hermoso y no corría ni una brisa, pero él sentía que no pertenecía a ese lugar en absoluto.

Entonces, el teléfono sonó. Era un número desconocido. Al verlo, su corazón dio un vuelco.

‘¿Acaso será Su-ha?’

Sin dudarlo un segundo, contestó la llamada.

“Joven amo.”

Era la voz familiar. Kwon Ram cerró los ojos lentamente en su lugar.

“Ah……”

Se le escapó un suspiro que sonaba más a desesperación que a decepción. El secretario hizo una pausa y continuó con voz grave.

“…… Me informan que la persona llamada Cha Su-ha fue trasladada a un hospital local aquí en Portugal. Dicen que fue un accidente de tráfico…….”

Kwon Ram frunció el ceño. Estaba convencido de que Su-ha simplemente estaba escondido porque estaba enfadado con él. La voz seguía hablando, pero ninguna palabra llegaba a procesarse en su mente. A pesar de sentir que le faltaba el aire, Kwon Ram seguía negándolo todo.

“Dicen que el nombre del joven amo figuraba en la información del tutor legal en su documento de identidad…….”

“…… ¿Y qué más?”

“…….”

“¿Dicen que fue un accidente simple o que está gravemente herido?”

Su voz ya se había alzado. La ira, la confusión y el terror se mezclaban en su interior. Tras un breve silencio, la voz pesada del secretario continuó.

“El accidente ocurrió en la madrugada de hace dos días. Fue un derrape en la carretera y…… murió en el acto.”

Kwon Ram sintió como si pudiera escuchar físicamente el sonido de su propio corazón desplomándose.

“…… ¿Se refiere a Ha Kang-ji?”

Era el sonido de alguien aferrándose a un último hilo de esperanza milagrosa. Quería creer que aún quedaba algo que no había terminado.

“No, joven amo. A esa persona…… esta mañana, la familia Hwamyung envió gente para recogerla. Actualmente ya consta como fuera del país.”

Antes de que terminara la frase, Kwon Ram se derrumbó. Su mente se quedó en blanco y un pitido agudo resonó en sus oídos. Sentía la garganta seca y el cuerpo enfriándose como el hielo.

“…… ¿Dónde está el hospital?”

Su voz se quebró, pero antes de recibir respuesta, ya se estaba levantando. Miró la dirección del hospital que llegó por mensaje; aunque sus manos temblaban tanto que apenas podía leer la pantalla, subió de inmediato al coche.

Cuando llegó al hospital, el sol ya se estaba poniendo. Las luces de la recepción le parecieron inusualmente tenues. Kwon Ram se identificó en el mostrador y habló con rapidez.

“Soy el tutor de Cha Su-ha.”

El empleado bajó la vista para verificar algo y volvió a levantarla. Acto seguido, salió un empleado que parecía ser coreano.

“¿Es usted Kwon Ram?”

“Sí. ¿Puedo ver a Su-ha ahora mismo?”

Ante su petición, el hombre mostró una expresión de incomodidad.

“Lo lamento, pero los procedimientos de cremación ya han finalizado.”

En ese instante, Kwon Ram sintió que perdía la cordura.

“…… ¿Qué ha dicho?”

“Se llevó a cabo esta mañana. Según la normativa local, los restos deben ser procesados en un plazo de 48 horas tras el accidente, y como no pudimos contactar con el tutor……”

“Dijeron que tenían mi número.”

“Lo verificamos, pero no hubo comunicación hasta el momento previo a la cremación y……”

“Deberían haber esperado.”

Su voz flaqueó un momento antes de volverse firme. Kwon Ram apretó los dientes y sentenció:

“Dijeron que me registró como su tutor. Entonces, al menos deberían haber esperado hasta que yo llegara. Deberían haberme dejado ver el cuerpo.”

El empleado le entregó unos documentos con rostro desconcertado. Siguió dando explicaciones en voz baja, pero Kwon Ram no escuchaba nada. No había visto el cuerpo. No había podido verificar ni un rostro ni un solo dedo. La única prueba de que él realmente había estado allí eran esos documentos.

“¿Y sus pertenencias?”

“Fueron recogidas junto con él…… no es posible entregarlas.”

“…… ¿No hay ni una foto?”

“Lo siento. No queda nada.”

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Kwon Ram sintió que el aliento se le quedaba atascado en la garganta. No podía articular palabra. Se dejó caer lentamente en una silla y se miró las manos. Se preguntó si es que el ser humano es incapaz de llorar cuando el impacto es demasiado grande.

O si tal vez…….

Sus dedos estaban tan fríos como el suelo. Aunque su cuerpo se desmoronaba, una frase surgió con claridad en algún rincón de su mente.

‘Demasiado silencioso.’

Sentía la nuca rígida y las palabras se repetían en sus oídos como un eco constante.

‘Murió en el acto.’

‘Los procedimientos de cremación ya han finalizado.’

“No tiene sentido”, murmuró Kwon Ram en voz baja. Esta muerte había terminado de forma demasiado perfecta, sin ningún tipo de alboroto.

Kwon Ram se puso de pie de inmediato. Comenzó a buscar empresas de servicios funerarios cercanas. Tras ofrecer dinero en varios lugares, apareció una agencia que afirmaba haber realizado la cremación de Su-ha.

Kwon Ram revisó los documentos con rapidez. La caligrafía en el contrato de cremación le resultaba desconocida y no quedaba ni una copia de la identificación utilizada como prueba. Todos los registros eran difusos. No había nada que señalara con precisión a una persona específica. Había un certificado de defunción, pero no existía ni una sola prueba física que demostrara la muerte.

En ese momento, una certeza cruzó su mente.

Esto no era un accidente; era una puesta en escena.

Capítulo 60

Kwon Ram no perdió tiempo y tomó el primer vuelo de regreso a Corea. Nada más aterrizar, intentó localizar a Ha Kang-ji, pero descubrió que ya ni siquiera se le permitía acercarse. Por orden de Hwamyung Bio, Ha Kang-ji estaba siendo mantenido en un aislamiento total del mundo exterior, casi como si estuviera bajo cautiverio.

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Incluso cuando Kwon Ram enviaba mensajes, no obtenía respuesta. Intentó visitarlo en persona, pero solo recibió respuestas rígidas alegando que Ha Kang-ji necesitaba un periodo de recuperación y descanso.

Parecían reacios incluso a mencionar el nombre de Su-ha. La reacción de la familia Hwamyung era extrañamente sensible, y Kwon Ram sintió una inquietante disonancia en medio de esa tensión desconocida. No se trataba simplemente de evitar el vínculo con Su-ha tras las secuelas de un accidente.

Mientras su corazón se enfriaba lentamente, su mente se volvía lúcida y gélida. Kwon Ram comenzó a rastrear de nuevo los movimientos de Su-ha y Ha Kang-ji: grabaciones de CCTV en aeropuertos, registros de hoteles, los últimos movimientos de sus tarjetas y el rastro del GPS de sus teléfonos en Portugal.

Al invertir grandes sumas de dinero, pudo descubrirlo todo. Al reconstruir el flujo de los hechos, notó algo extraño: ambos se movían como si estuvieran huyendo de alguien. En aquel entonces, Kwon Ram estaba en Corea. Entonces, ¿de quién huía Su-ha?

Como un presentimiento, un nombre acudió a su mente.

Kwon Hee-hyung.

Al principio no sospechó de él. Sin embargo, descubrió que Kwon Hee-hyung había estado en Sintra exactamente un día antes del accidente de Su-ha. Sus ubicaciones y horarios coincidían de forma sospechosa. Y detrás de él, aparecía otro nombre: su tío, Kwon Mu-hyun.

En ese instante, Kwon Ram comprendió algo de golpe.

‘¿Acaso te dijo que estaba embarazado de mi hijo?’

Aquellas palabras que él mismo le había soltado a Kwon Hee-hyung. Esto no era un simple accidente preparado; Su-ha había sido secuestrado. Y en el centro de todo estaba su propio tío.

A altas horas de la noche, Kwon Ram se presentó en casa de Kwon Mu-hyun. Cuando lo llamó diciendo que tenía algo que preguntar, su tío aceptó sin vacilar.

“¿Por qué no vienes a casa?”

Su voz sonaba tan natural como la de alguien que ya esperaba aquel encuentro. Al llegar, la casa estaba sumida en un silencio sepulcral. Kwon Mu-hyun, sentado frente a él en la sala de estar, lucía impecable y sereno, como de costumbre. Estaba demasiado tranquilo para ser el responsable de haber secuestrado y ocultado a una persona.

“Hee-hyung me comentó que estabas teniendo un romance bastante escandaloso.”

“…….”

“¿Tienes idea de cuánto alboroto habría si esto llegara a oídos de tu abuelo?”

Había una malicia muy familiar en la forma de hablar de Kwon Mu-hyun. Kwon Ram preguntó con calma:

“¿Fue por eso por lo que se lo llevó?”

Kwon Mu-hyun elevó lentamente las comisuras de sus labios.

“Esa propuesta de matrimonio con Cheongwoo Chemical…… me gustaría que se la cedieras a Hee-hyung. Tanto para él como para Cheongwoo, es un acuerdo que beneficia a ambas partes.”

“Solo devuélvame a Su-ha. Le daré las acciones, el matrimonio o lo que sea.”

Su voz era baja, pero cargada de desesperación. Los puños de Kwon Ram estaban tan apretados que sus nudillos se habían vuelto blancos por la falta de riego sanguíneo.

“Ram-ah. Sería un problema para mí si obligaras a tu abuelo a intervenir antes de tiempo.”

“Haré la transferencia de forma discreta para que Kwon Hee-hyung no salga perjudicado.”

Ante esa oferta, Kwon Mu-hyun frunció el ceño y chasqueó la lengua. Luego, añadió con burla:

“Es mayor que tú, muchacho. ¿Cómo que ‘Kwon Hee-hyung’?”

“Entonces, daré el asunto por cerrado entre nosotros.”

Cuando Kwon Ram hizo amago de levantarse, Kwon Mu-hyun bajó la mirada y tomó su taza con parsimonia.

“¿Por qué te vas así, hablando solo de negocios y sin afecto? Somos familia. ¿Por qué no te quedas a cenar?”

Kwon Mu-hyun bebió un sorbo de agua con aire relajado. Ante eso, Kwon Ram respondió con una voz extremadamente calmada y contenida.

“…… De ahora en adelante, no hace falta que se moleste en fingir accidentes como ese.”

Kwon Mu-hyun apartó la taza de sus labios, lo miró fijamente y soltó con indiferencia:

“No fue un simulacro.”

Esa frase.

Ante esas palabras tan naturales, la visión de Kwon Ram se tiñó de rojo por un instante. Su interior se heló mientras su mente estallaba en llamas. Su corazón latía con una violencia descontrolada.

“Su-ha…… ¿dónde está?”

Su voz era profunda, pero contenía capas de furia acumulada. Kwon Mu-hyun seguía sonriendo; su rostro ya no parecía el de un ser humano. Dejó la taza y soltó una última frase:

“Oye, muchacho. Por muy capaz que yo sea, no puedo resucitar a alguien que ya es ceniza.”

En ese momento, algo se rompió definitivamente. Kwon Ram levantó el pie y pateó con todas sus fuerzas la esquina del escritorio de su tío. El cristal estalló esparciéndose por el suelo, y los documentos y bolígrafos volaron por los aires. Con un estruendo, el aire de la habitación se congeló al instante.

En cada respiración de Kwon Ram parecía emanar un instinto asesino.

“¿Dónde está Su-ha? Responda.”

Por primera vez, Kwon Mu-hyun miró a Kwon Ram con el rostro endurecido. En su mirada se mezclaban el recelo y el miedo. El Kwon Ram que tenía enfrente parecía capaz de matar a alguien en ese mismo instante sin inmutarse.

“…… ¡Este malnacido! ¿Vienes a desquitar tu ira en el lugar equivocado?”

“¿Lugar equivocado?”

La sonrisa de Kwon Ram se torció de una forma grotesca.

“¿Quién fue el que huyó a mitad de la noche con el mocoso de la familia Hwamyung? ¡¿Por qué me gritas a mí por lo que esa familia decidió hacer?!”

“…… Deje de mentir.”

Kwon Ram lo interrumpió con una voz baja y gélida. Cuando Kwon Mu-hyun guardó silencio ante su mirada, Kwon Ram continuó:

“He visto los registros de salida de Kwon Hee-hyung. Un día antes del accidente de Su-ha, mismo vuelo, misma ciudad.”

El rostro de Kwon Mu-hyun se volvió pálido. Intentó decir algo con expresión demacrada, pero su voz chirrió.

“Hee-hyung y el primogénito de esa casa…… son excompañeros de estudios. ¿No lo sabías?”

“¿Y qué? ¿Me está diciendo que Kwon Hee-hyung fue a atrapar a Ha Kang-ji? ¿Por qué? ¿Desde cuándo Kwon Hee-hyung es el perro faldero de la familia Hwamyung?”

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Kwon Ram dio un paso al frente. Su mirada era como hielo quebradizo y sus dedos jugueteaban lentamente con un fragmento de cristal sobre el escritorio.

“…… Nosotros también recibimos un pequeño favor que cumplir.”

La voz de Kwon Mu-hyun se hizo pequeña. Cuando intentó dejar la frase en el aire, Kwon Ram volvió a preguntar:

“¿Qué clase de favor?”

“…….”

“Dígalo.”

Esta vez el tono era completamente distinto. Ya no era una pregunta; era una amenaza.

“Si no lo dice ahora, tío, no saldrá de este asiento.”

El aire de la habitación pareció asfixiar a Kwon Mu-hyun. La amenaza era silenciosa pero poderosa. Más aterradora que sus palabras era la mirada de Kwon Ram. Kwon Mu-hyun desvió la vista y se lamió los labios.

“…… ¿Qué harás si tu abuelo se entera?”

“No lo sé. Habrá que ver si el abuelo me prefiere a mí o a usted. Pero eso…… no es algo por lo que deba preocuparse usted.”

Kwon Ram soltó una risa breve y gélida. Ante la sensación de que su sobrino había perdido completamente el juicio, Kwon Mu-hyun tragó saliva con tensión por primera vez.

“¿Sabes por qué nuestra familia prohíbe ver a Omegas antes del matrimonio?”

“…….”

“Porque no dejan de aparecer hijos ilegítimos.”

El rostro de Kwon Ram permanecía inexpresivo. Parecía alguien que no sabía nada. Kwon Mu-hyun añadió con cautela:

“Tú, ¿sabías que ese tipo era un Omega?”

“…… Otra vez lo mismo.”

Ante su expresión de hastío, Kwon Mu-hyun añadió apresuradamente:

“¡Ese tipo era un Omega recesivo, de verdad!”

“Su-ha es Beta.”

“¿Ah, sí? ¿No has pensado que hay cosas que no sabes?”

“¿Qué es lo que no sé?”

Parecía que los sentimientos de Kwon Ram por ese Omega eran extraordinarios. Kwon Mu-hyun torció el gesto en una sonrisa amarga.

“Ese tipo estaba embarazado.”

“…….”

En ese instante, todo se detuvo: el aire, los pensamientos, el corazón.

“La familia Hwamyung lo dijo primero. Que debíamos deshacernos de él antes de que decidiera tenerlo. Que debíamos quitar de en medio a ese Omega.”

“…… ¿Qué ha dicho?”

“Dicen que se enamoró del segundo hijo de Hwamyung, ¿no? Armó un escándalo diciendo que se casarían. Eso llegó a oídos de nuestro Hee-hyung. Pero resulta que ese Omega también se veía contigo. ¿Quién querría meter en la familia a un niño que ni siquiera se sabe de quién es?”

“…….”

“Fuera tuyo o no, era evidente que el segundo hijo de Hwamyung insistiría en que era suyo para meterlo en el registro familiar, así que simplemente decidieron eliminarlo.”

Kwon Ram se quedó clavado en el sitio. Su mente no lograba procesar la conversación. ¿Embarazado? ¿Realmente Su-ha era un Omega?

Su respiración se detuvo por completo. Sintió como si la sangre de su cuerpo fluyera en sentido contrario. Demasiada información, demasiado repentina.

Entonces…….

¿Fue por eso por lo que Su-ha se marchó aquel día? ¿Lo que ocultaba era el embarazo y el hecho de ser un Omega?

Kwon Mu-hyun, sin borrar su mueca de burla, añadió:

“El segundo hijo de esa casa lo sabía desde hace tiempo. ¿Tú no lo sabías? ¿En serio?”

Kwon Ram no podía dar ni un paso. Su visión se volvió borrosa. No escuchaba nada. Entonces, el niño que Su-ha llevaba en su vientre, ¿de quién era? ¿Era suyo? ¿O acaso……?

Su corazón se hundió.

“¿Dónde está Su-ha ahora……?”

“¿Qué has estado escuchando de todo lo que he dicho?”

“Su-ha……”

“Está muerto, idiota.”

Kwon Mu-hyun soltó una exclamación breve y rió, como alguien que intenta dejar una última herida. Ante ese desprecio vil y vulgar, Kwon Ram bajó la cabeza lentamente. No importaba cuánto lo escuchara, no se sentía real. ¿Se sentía así porque se negaba a creerlo? Parecía una mentira.

Sin embargo, ante las carcajadas de Kwon Mu-hyun, apretó los labios hasta sentirlos entumecidos. Las venas de sus manos se marcaron y un trozo de cristal se le clavó en la palma, pero ni siquiera sintió dolor.

“…… ¿Es verdad que Su-ha ha muerto?”

Esa pregunta no era una confirmación, sino el acto de soltar el último hilo de esperanza al que se aferraba. Kwon Mu-hyun no respondió; se limitó a observarlo en silencio. Ese gesto callado era la respuesta, la prueba y la declaración.

“…… ¿Usted lo mató?”

Kwon Ram levantó la vista. Sus ojos estaban inyectados en sangre. La emoción que albergaba su mirada era algo que nunca se había visto en un ser humano.

“Recibió la ubicación de la familia Hwamyung y se encargó de la limpieza. Como un accidente, en silencio.”

“…… Aunque no hubiera sido yo, tu abuelo habría intervenido de todos modos.”

Kwon Ram lo interrumpió.

“Está bien. Terminemos con esto también. Su-ha era mi persona, y usted lo mató. Y no pienso hacerle pagar solo a usted.”

“¿Qué dices, mocoso?”

“No quedará nada de Kwon Hee-hyung, ni de la posición que usted ha protegido. Me encargaré de ser el único hombre que quede en la familia Kwon. Así, todos los derechos de herencia vendrán a mí.”

“Qué……”

“Solo así podré atrapar a Ha Kang-ji, que se esconde en Hwamyung. ¿No es cierto?”

Kwon Mu-hyun supo por instinto que no era una simple amenaza. Contuvo el aliento. El Kwon Ram que tenía delante ya no era su sobrino; era una bestia en busca de venganza. Al darse cuenta demasiado tarde de que había provocado a la persona equivocada, volvió a abrir la boca.

“Kwon Ram. Ese Omega ahora mismo……”

“Cierre la boca.”

Kwon Ram ni siquiera giró la cabeza.

“Si vuelve a mencionar el nombre de Su-ha una vez más, juro que los mataré a usted y a sus hijos.”

Se dio la vuelta lentamente y dejó caer el trozo de cristal que sostenía. El leve sonido del cristal golpeando el suelo resonó en la habitación. Justo antes de salir, se detuvo ante el pomo de la puerta.

Si hubiera ido a buscar a Su-ha un poco antes, un poco más rápido. ¿Habría cambiado algo? Sentía que, de alguna manera, todo era culpa suya.

Una lágrima rodó lentamente por su mejilla. No era un sollozo, sino una emoción que se desprendía silenciosamente. Sentía su interior calcinado, reducido a cenizas negras. Ahora Su-ha ya no estaba en este mundo.

La puerta se cerró lentamente, sin estruendo. En la habitación donde no quedaba ni una brisa ni un sonido, Kwon Mu-hyun se quedó sentado mirando la espalda de Kwon Ram mientras se alejaba. Esa figura no parecía la de un hombre, sino la de una bestia que, tras perderlo todo, caminaba por un sendero sin retorno.

Por un instante, un momento fugaz, Kwon Mu-hyun sintió la inquietud de haber tocado algo prohibido, de haber cometido un error irreversible. Sin embargo, sacudió la cabeza. Era una idea absurda. Kwon Ram todavía era un niño que no había demostrado nada, sin logros, sin una base sólida y sin padres que lo protegieran.

Siempre había estado solo, sobreviviendo únicamente gracias a su testarudez. Su forma de marcharse ahora no era más que la reacción inmadura de alguien incapaz de controlar sus emociones.

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‘¿Qué podría hacer un mocoso como él?’

Kwon Mu-hyun torció el gesto en una mueca cínica. Incluso si Kwon Ram decidía enfrentarse a él, no había ninguna brecha por la que pudiera entrar. En el orden y la estructura establecidos, ya estaba decidido quién llegaría hasta dónde.

Kwon Mu-hyun desvió la mirada. La inquietud que lo había sacudido desapareció como polvo seco. Era una preocupación infundada. Como siempre, No tardó mucho en tranquilizarse a sí mismo.