15. Cambio

 


15. Cambio

Ya había pasado poco más de una semana desde aquel encuentro con Choi Seon-woo, y de pronto ya se encontraban a finales de noviembre. Aunque solía ser una época tranquila justo antes del cierre de año, Do I-hyeon estaba sumamente ocupado terminando un proyecto.

No sabía si se debía a eso, pero su cuerpo empezaba a mostrar señales extrañas. Para empezar, el dolor abdominal que creía temporal se había vuelto constante. Con frecuencia sentía una punzada sorda en el vientre bajo.

No era un dolor intenso y, como a principios del embarazo solía sentir tirones similares, al principio no le dio importancia. Sin embargo, al persistir ese malestar intermitente durante varios días, empezó a sentirse inquieto. Definitivamente tendría que preguntar en detalle durante el chequeo regular que tenía pasado mañana.

El ciclo del dolor abdominal no tenía un patrón fijo. No obstante, al notar que los síntomas se calmaban cuando estaba con Seo Jeong-won, parecía que estaban relacionados con las feromonas.

El problema más grave era que, desde hacía unos tres o cuatro días, las feromonas de otras personas habían empezado a resultarle desagradables de nuevo.

No es que tuviera una reacción de rechazo tan severa como para tener náuseas como antes; más bien era que, mientras se concentraba en el trabajo, la frecuencia con la que se ponía tenso debido a las feromonas ajenas que flotaban en el aire había aumentado.

Podía no ser nada, pero le preocupaba que su estado empeorara gradualmente a pesar de absorber constantemente las feromonas de Seo Jeong-won. Si por alguna razón hubiera un problema con la absorción a través de las mucosas, sería un asunto serio.

Dejando a un lado la naturaleza única de Do I-hyeon, el hecho de absorber feromonas por las mucosas era un caso sumamente raro. Significaba que, incluso si consultaba a un médico, no habría una solución clara.

De hecho, cuando Do I-hyeon preguntó por teléfono, el médico suspiró y dijo que lo mejor era esperar que el estado actual se mantuviera el mayor tiempo posible.

Lo único que Do I-hyeon podía hacer por el bebé en ese momento era recibir la mayor cantidad posible de feromonas de Seo Jeong-won. Por esa razón, durante la última semana, se había quedado a dormir en casa del alfa tres veces.

Cada vez que Do I-hyeon preguntaba si podía quedarse, Seo Jeong-won asentía con una sonrisa radiante, como si hubiera estado esperando esas palabras. E incluso, yendo un paso más allá, ahora le entregaba un pijama insistiendo en que se quedara todas las noches.

Los dedos de Do I-hyeon, que presionaban el teclado con rapidez, se volvieron lentos. Empezó a tamborilear sobre el escritorio.

Desde el día que conocieron a Choi Seon-woo, Seo Jeong-won había cambiado poco a poco. ¿Cómo debería llamarlo? Cuando se quedaban a solas, no dejaba a Do I-hyeon tranquilo ni un segundo. Literalmente, se pegaba a él y no se separaba.

‘¿Se habrá dado cuenta de que no me siento bien?’

Do I-hyeon se acarició la barbilla y frunció levemente el ceño.

Aún no le había informado a Seo Jeong-won que su condición física estaba cambiando. No es que intentara ocultárselo a propósito, pero como los síntomas no eran claros, le resultaba ambiguo mencionárselo.

Sin que él despegara los labios para decir que necesitaba feromonas, Seo Jeong-won las emitía con más fuerza que antes. Tal vez, por instinto, detectaba el cambio en Do I-hyeon y las regulaba inconscientemente.

Y no era solo eso. Seo Jeong-won incluso lo tocaba sin cesar mientras estaban acostados en la cama. Le revolvía el cabello constantemente, entrelazaba sus dedos de aquí para allá, le daba palmaditas suaves en el vientre con su gran palma, o le acariciaba dulcemente las mejillas o las orejas.

Normalmente, que alguien lo molestara tanto le resultaría irritante, pero curiosamente, Do I-hyeon dormía profundamente sin importar lo que Seo Jeong-won hiciera. Al contrario, cuando dormía solo en su casa, el silencio del espacio le resultaba extraño y sentía el vacío del lado frío de la cama.

Do I-hyeon tuvo el fuerte presentimiento de que algo iba por mal camino. Al parecer, se había dejado arrastrar por el peculiar sentido de la distancia de Seo Jeong-won.

‘Hoy debo ir a mi casa.’

Do I-hyeon, con rostro imperturbable, trazó un plan para alejarse de Seo Jeong-won. El bebé era la prioridad, pero mirando a largo plazo, no traería nada bueno acostumbrarse en exceso a él.

* * *

Esa noche, tras dar vueltas en la cama durante mucho tiempo, Do I-hyeon apenas logró conciliar un sueño ligero, solo para despertar sobresaltado de madrugada.

“Uf……”

Eran la una y media. Al comprobar la hora, Do I-hyeon se llevó la mano a la cabeza, que le punzaba con fuerza. Quizás por no haber dormido bien, un dolor de cabeza demoledor lo invadió, hasta el punto de sentir que todo le daba vueltas.

Además, sentía la garganta ardiendo, como si estuviera en llamas. Forzó su cuerpo pesado a levantarse y bebió agua fría, pero esa sed profunda no desaparecía.

Do I-hyeon se apoyó lentamente contra la pared mientras se acariciaba el cuello ardiente. Tenía ganas de comer algo dulce y refrescante. Por ejemplo, una sandía bien madura. Sin darse cuenta, se imaginó la fruta redonda y sacudió la cabeza con incredulidad.

‘¿De dónde voy a sacar una sandía a estas horas?’

Si fuera verano sería otra historia, pero a principios de invierno era casi imposible. Bebió otro vaso de agua y volvió a la cama. Sin embargo, cerrara o abriera los ojos, la pulpa roja y brillante bailaba ante él. Para colmo, cuanto más intentaba forzarse a dormir, más aumentaba su sed.

“Haa……”

Tras dar varias vueltas de un lado a otro, se incorporó con irritación. Tenía un deseo incontenible de comer sandía; se sentía casi miserable por el hecho de no tener una frente a él. Entre el sopor del sueño y el antojo, sus emociones subían y bajaban sin control.

‘¿Por qué me pasa esto?’

Se pasó la mano por el cabello con nerviosismo. De pronto, sus ojos se posaron en su vientre, todavía plano. Pensó que ese antojo repentino y feroz debía de ser por el bebé.

‘Ya estás causando problemas.’

Esbozó una mueca y dio unos golpecitos suaves en su vientre bajo. Después de lo mucho que había sufrido con las náuseas al principio, poder comer con normalidad ya era un alivio, por lo que tener un antojo específico debía ser una buena señal. El problema era que se le antojaba algo imposible de conseguir a estas horas. Normalmente saldría a buscarlo, pero el dolor de cabeza era tan fuerte que no estaba en condiciones de andar por la calle.

“Pero ahora no se puede.”

Murmuró como si estuviera regañando al bebé mientras acariciaba su vientre, pero enseguida apretó los labios con firmeza. Se dio cuenta de que estaba imitando a Seo Jeong-won, quien siempre le contaba historias triviales al bebé a pesar de que este aún no podía escucharlo.

Se frotó el rostro y volvió a acostarse. Pero no pasó mucho tiempo antes de que tuviera que incorporarse de nuevo. Por mucho que se repitiera que debía ser racional, su mente estaba invadida por la imagen de la sandía. Buscó desesperadamente si había algún lugar con servicio a domicilio, pero no obtuvo resultados. Conforme pasaba el tiempo, su ansiedad crecía.

“Fuuh.”

Un suspiro profundo escapó de sus labios. Resignado, buscó a alguien a quien pedir ayuda. Casi a las dos de la mañana, no podía llamar a su madre. Además, Ju Na-hye tenía el sueño tan pesado que era seguro que no despertaría. Tampoco quería incomodar a Choi Seon-woo con un recado tan difícil.

Tras descartarlos uno por uno, solo quedaba una opción. Naturalmente, era Seo Jeong-won.

‘…… No, olvídalo.’

Miró fijamente el número de Seo Jeong-won, chasqueó la lengua y dejó el teléfono boca abajo. Por mucho que el alfa cuidara del bebé, llamarlo a estas horas para decirle que quería sandía era cruzar la línea. No lo haría a menos que estuviera loco.

Sin embargo, cada vez que intentaba soltar el teléfono, una tristeza inmensa lo embargaba. Le resultaba desconcertante sentirse tan afectado emocionalmente por algo como una sandía. Tras dudarlo mucho, finalmente se rindió ante ese deseo que no dejaba de crecer.

Al tocar la pantalla, se escuchó el tono de llamada.

‘¿Qué estoy haciendo……?’

En ese instante recuperó el juicio e intentó colgar antes de que Seo Jeong-won respondiera. Pero antes de que terminara el primer tono, escuchó su voz, más profunda de lo habitual.

—¿I-hyeon?

“Ah.”

Do I-hyeon se sorprendió tanto de que contestara de inmediato que se quedó con los labios entreabiertos, sujetando el teléfono con fuerza. Sus cuerdas vocales parecían congeladas.

—¿Pasa algo? ¿Te duele algún lado?

Se escuchó el crujido de las sábanas al otro lado y la voz de Seo Jeong-won se volvió más clara. Se notaba la alarma en su rapidez al hablar. Era comprensible, ya que Do I-hyeon nunca lo había llamado primero y menos a esas horas. I-hyeon cerró el puño izquierdo con fuerza.

“…… quiero.”

Un murmullo vago escapó entre sus dientes apretados. Se frotó los ojos cansados con el pulgar. Se sentía avergonzado y humillado.

—¿Qué has dicho?

“…… Quiero comer sandía.”

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Aun así, no pudo contener su apetito voraz y terminó confesando su deseo con sinceridad. En cuanto soltó las palabras, una oleada de autodesprecio lo invadió.

—…….

Seo Jeong-won guardó silencio por un momento. Estaba tan callado que no se escuchaba ni su respiración a través del auricular. Do I-hyeon se mordió la lengua; quería decir que era broma y colgar, pero sus dedos no se movían.

—Jajajajaja.

Tras un silencio corto pero que pareció eterno, Seo Jeong-won estalló en una carcajada. Era una risa que Do I-hyeon conocía bien, pero escucharla por teléfono se sentía diferente.

—¿Sandía? Entendido. Espera un poco, iré enseguida. Pásame la dirección de tu casa.

Al contrario de lo que Do I-hyeon esperaba, Seo Jeong-won aceptó ir de inmediato. En lugar de molestarse, parecía complacido. ¿Acaso se sentía aliviado al ver que las náuseas disminuían y el bebé crecía sano?

La incómoda llamada terminó pronto. Do I-hyeon miró la pantalla negra con una expresión extraña y cerró los ojos con pesadez. Se quedó apoyado en el cabezal de la cama esperando a que llegara. Debido a que había hecho algo que nunca hacía, el cansancio lo golpeó de repente y no quería ni moverse de su sitio.

‘¿Cuándo llegará?’

Treinta minutos después, sonó el timbre. Do I-hyeon se levantó tambaleándose y abrió la puerta de inmediato. A través del resquicio de la puerta apareció el apuesto hombre, que sostenía una pequeña sandía en una mano. Do I-hyeon soltó un suspiro contenido y, a pesar de haber esperado la sandía con tanta ansia, mantuvo la cabeza erguida.

“¿Cómo abres así sin confirmar quién es?”

Seo Jeong-won entró mirándolo con un reproche cariñoso. Parecía haber salido con prisa, pues su ropa cómoda estaba algo desordenada. Do I-hyeon retrocedió un par de pasos; ver a Seo Jeong-won en su entrada habitual se sentía tan fuera de lugar que no lograba acostumbrarse.

“Tendré más cuidado.”

La única persona que visitaba su casa era su madre, y eso ocurría una vez cada varios meses. Si el timbre sonaba a esta hora, era obvio que sería él. Aun así, asintió dócilmente.

“¿Puedo usar la cocina? Te la cortaré enseguida.”

Seo Jeong-won sonrió y caminó con paso firme hacia la cocina.

“Siento haberlo llamado tan tarde.”

Do I-hyeon se disculpó finalmente mientras lo seguía. Sus ojos negros no paraban de moverse entre el resplandeciente Seo Jeong-won y la sandía redonda.

“A mí me gusta, que me hayas buscado. Llámame cuando quieras la próxima vez.”

Seo Jeong-won dejó la sandía y sonrió con dulzura. Do I-hyeon se quedó rígido al darse cuenta de que el sujeto de la frase no era el bebé, sino él mismo. A veces, Seo Jeong-won decía cosas que lo confundían mucho.

Tras encontrar el cuchillo y la tabla, Seo Jeong-won partió la sandía con destreza. Quitó la cáscara por completo, cortó la pulpa roja en triángulos pequeños e incluso retiró las pocas semillas que tenía.

“No es necesario que quite las semillas.”

Do I-hyeon frunció el ceño, sintiéndose avergonzado por tanta amabilidad.

“Es que quiero hacerlo por ti. Ve comiendo esto primero.”

Sin embargo, Seo Jeong-won siguió quitando las semillas con una sonrisa sutil. Luego, puso la sandía perfectamente cortada en un plato sobre la mesa. Parecía que los roles de anfitrión e invitado se habían intercambiado.

“Gracias.”

Inclinó levemente la cabeza y eligió con cuidado el trozo más apetecible. Cada vez que mordía la sandía, se escuchaba un crujido refrescante.

‘Qué fresca.’

Estaba fría, como si acabara de salir del refrigerador, y tan dulce como si fuera de temporada. Do I-hyeon terminó la sandía rápidamente con su habitual rostro inexpresivo. Seo Jeong-won lo observaba con atención y soltó una risita mientras terminaba de preparar el resto. Durante un rato, solo se escuchó el sonido del cuchillo.

“He terminado, gracias.”

Do I-hyeon dejó el tenedor después de haberse comido más de media sandía. Una vez satisfecho, se sintió algo vacío; no podía creer que hubiera montado tanto escándalo a mitad de la noche por una sandía. Pero al mismo tiempo, se sentía satisfecho por haber comido todo lo que quería.

“Guardaré lo que sobró. Cómelo mañana.”

Seo Jeong-won cortó el resto limpiamente y lo acomodó en el refrigerador. Do I-hyeon se quedó sentado mirando cómo se movía con diligencia. Seguía siendo increíblemente extraño ver a Seo Jeong-won en su hogar.

Después de limpiar la tabla y el cuchillo, Seo Jeong-won echó un vistazo rápido a la casa. Al tener dos habitaciones, sala, cocina y un baño, pudo entender la estructura del hogar de Do I-hyeon de un vistazo.

“¿Te despertaste del sueño, I-hyeon?”

“Sí.”

“Debes de estar cansado.”

Se acercó tanto que sus pies casi se tocaban. Con naturalidad, levantó la barbilla de Do I-hyeon y bajó la cabeza. Era obvio que iba a besarlo. Do I-hyeon cerró los ojos por reflejo, pero pasaron varios segundos y no sintió nada. Al abrirlos lentamente, vio a Seo Jeong-won sonriéndole de frente.

“Si te beso ahora, ¿te desvelarás por completo?”

“No importa.”

Do I-hyeon lo miró con indiferencia. Como ya se había desvelado, le daba igual.

“A mí sí me importa.”

Seo Jeong-won frunció los labios y sacudió la cabeza.

“Si te parece bien, ¿puedo liberar mis feromonas un momento?” preguntó con cautela.

Do I-hyeon asintió. No tenía motivos para rechazar sus feromonas. Enseguida, el aroma fragante de Seo Jeong-won se extendió por toda la casa.

‘Qué extraño.’

Do I-hyeon inhaló profundamente y sus comisuras temblaron. Se sentía totalmente diferente a recibir feromonas en casa de Seo Jeong-won; sentía que su rostro empezaba a calentarse. Bajó la mirada para evitar la de él.

“¿Tienes sueño?”

Al ver su reacción, Seo Jeong-won malinterpretó la situación. Envolvió las mejillas de Do I-hyeon con ambas manos y acarició suavemente sus orejas con los pulgares. Aunque hace un momento estaba totalmente despierto, al sentir ese calor corporal, el sueño lo invadió al instante. Sus hombros cayeron lentamente.

“No debes acostarte justo después de comer.”

“…… Lo sé.”

Apenas pudo articular palabra. Por más que intentaba mantener los párpados abiertos, no podía resistir la marea de sueño que se le venía encima.

“Jajaja, qué lindo.”

Seo Jeong-won murmuró cosas sin sentido mientras jugueteaba con su oreja. Luego, lo levantó en brazos y se dirigió al sofá. Normalmente, Do I-hyeon habría intentado zafarse, pero esta vez apoyó dócilmente su mejilla en el hombro del alfa.

“Duerme apoyado en mí un momento. Te acostaré en la cama después.”

Seo Jeong-won se sentó en el sofá acomodándolo en su regazo y le susurró con dulzura. Con el tacto de su mano acariciando su nuca, la conciencia de Do I-hyeon se desvaneció.

* * *

Do I-hyeon se despertó temprano, como era su costumbre. Su último recuerdo era estar apoyado en Seo Jeong-won en el sofá, pero al abrir los ojos, se encontró tumbado correctamente en su cama.

Al percibir las feromonas de Seo Jeong-won flotando tenuemente en el aire, Do I-hyeon tanteó el lugar a su lado entre sueños. Sin embargo, lo único que tocaron sus dedos fue la sábana fría.

‘…… ¿Se habrá ido?’

Forzó sus párpados pesados a abrirse de nuevo. Movió sus ojos negros de un lado a otro, pero no había rastro del alfa en ningún rincón del dormitorio. Siendo Seo Jeong-won un hombre tan descarado, esperaba que se hubiera quedado hasta la mañana aprovechando que él se durmió; que el sitio estuviera vacío resultó ser una sorpresa. Lo propio de él habría sido quedarse y saludarlo con arrogancia preguntándole si había dormido bien.

Caminó lentamente hacia la sala y miró a su alrededor por si acaso. Todo estaba en silencio. Do I-hyeon se quedó mirando fijamente el lugar donde Seo Jeong-won había estado la noche anterior.

“Haa……”

Un suspiro profundo escapó de sus labios. El sentimiento de autodesprecio volvió a invadirlo con retraso. No podía creer que hubiera montado semejante escándalo de madrugada por una simple sandía. Era como si hubiera estado poseído.

Se quedó allí de pie, como si tuviera los pies clavados al suelo. No quería perder tiempo en una mañana tan ocupada, pero le costaba ponerse en marcha.

‘…… Quizás no me he despertado del todo.’

Parpadeó lentamente y, en lugar de ir al baño, se sentó en el sofá. En ese instante, las feromonas de Seo Jeong-won estallaron con frescura. Tuvo la ilusión de estar sentado bajo un árbol lleno de flores. El aroma fragante se dispersó en un abrir y cerrar de ojos. Por más que buscó con la mirada, no volvió a sentirlo.

De repente, y sin motivo alguno, sintió una punzada de dolor en el pecho. Por reflejo, se presionó la boca del estómago. La sensación desapareció pronto.

‘Parece que todavía no me he recuperado del todo.’

Se presionó las sienes con los pulgares. Se sentía aturdido, como si le faltara un tornillo. La alarma de su habitación sonó con ritmo constante; ya debería haber entrado a ducharse. Se apoyó en el cuero firme del sofá y forzó su cuerpo a levantarse. Si se quedaba así, llegaría tarde a la oficina.

Una vez que empezó a prepararse, terminó rápido. Estaba por salir de casa cuando dio media vuelta; de pronto recordó la sandía que Seo Jeong-won le había dejado. Sacó la fruta del refrigerador, pinchó un trozo con el tenedor y se lo llevó a la boca. La pulpa madura estaba dulce, pero no sabía tan refrescante como anoche. Aun así, terminó todo el recipiente rápidamente.

 

Director Seo Jeong-won: “Tengo reuniones toda la mañana, así que hoy no podré almorzar contigo.”

Director Seo Jeong-won: “Probablemente regrese a la empresa por la tarde.”

Director Seo Jeong-won: “Tienes que aguantar aunque me extrañes mucho.”

Al revisar su teléfono de camino al trabajo, vio los mensajes de Seo Jeong-won, quien, como siempre, incluía emoticonos de ojos grandes y brillantes.

‘¿Por eso se regresó a su casa?’

Do I-hyeon entornó los ojos mientras releía los mensajes. Sabía que intentar adivinar las intenciones de Seo Jeong-won solía ser en vano, pero lo analizaba ya por costumbre.

Do I-hyeon: “Entendido.”

Aprovechando un semáforo en rojo, envió la respuesta breve y volvió a concentrarse en conducir.

 

Ese mediodía, Do I-hyeon fue a la cafetería de la empresa solo después de mucho tiempo. A diferencia del bullicio circundante, su alrededor estaba en calma.

“¿Hoy ha venido solo?”

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Un empleado de la cafetería, que sentía simpatía por él, lo saludó con una gran sonrisa. Do I-hyeon asintió levemente y dejó su bandeja llena de comida apetitosa en una mesa de la esquina. Sin embargo, no pudo empezar a comer enseguida. Tenía hambre, pero no tenía nada de apetito.

Tras casi un mes comiendo dos veces al día con Seo Jeong-won, parecía que se había acostumbrado a sus charlas irritantes; la mesa silenciosa se le hacía extraña. Miró inconscientemente el asiento vacío frente a él antes de coger la cuchara. Empezó por un poco de arroz blanco. Afortunadamente, aunque sentía un ligero mareo, no era algo que le impidiera comer.

Debido a que su velocidad para comer era notablemente más lenta de lo habitual, tardó mucho tiempo en terminar su bandeja. Durante la comida no sintió rechazo, pero al terminar, sintió el pecho oprimido y pesado, como si tuviera una indigestión.

‘Es molesto.’

Frunció el ceño al salir de la cafetería. Sentía que si volvía a la oficina en ese estado, se le revolvería el estómago. Sin dudarlo, cambió su destino hacia el jardín interior. Últimamente solía regresar a la oficina con el tiempo justo, pero sin Seo Jeong-won pegado a él, le sobraba demasiado tiempo de almuerzo. Esa libertad recuperada se sentía ajena.

Dio vueltas por el jardín con la intención de no detenerse hasta que la comida bajara, pero por desgracia no hubo mejoría. Chasqueó la lengua y volvió a la oficina. No entendía por qué se sentía así si ni siquiera había comido rápido.

 

Durante toda la tarde, Do I-hyeon soltó suspiros silenciosos. Todavía le quedaban documentos por revisar, pero los números no le entraban en la cabeza. No era algo que tuviera que terminar hoy mismo, pero el hecho de no poder trabajar bien lo estaba poniendo nervioso. Al igual que en la madrugada, sus emociones saltaban sin control, lo cual lo desconcertaba.

“Jefe de equipo, ¿no se siente bien?”

Kim Yu-min, que siempre estaba esperando el momento oportuno para hablarle, asomó la cabeza de repente. Ante sus palabras, los demás miembros del equipo miraron de reojo a Do I-hyeon.

“Hoy se ve demasiado pálido.”

Yu-min merodeaba cerca de su escritorio con expresión preocupada. Otros compañeros asintieron vagamente.

“Estoy bien.” respondió Do I-hyeon con calma. Había intentado no demostrar que no estaba en condiciones, pero parecía que se notaba por fuera.

‘¿Será que me faltan feromonas?’

Aunque últimamente su estado físico había sido inestable, nunca se había sentido tan mal. Se sintió preocupado al recordar que, al principio, la absorción por las mucosas duraba varios días. Pensó en el pañuelo que llevaba en el bolsillo interior de su chaqueta y miró de reojo su teléfono silencioso. Seo Jeong-won no se había comunicado desde el mensaje de la mañana.

“Saldré a tomar un poco de aire.”

Se levantó lentamente. Sabía que no serviría de mucho, pero pensó que el aire frío lo ayudaría a despejarse. Su plan era ir a una sala de reuniones vacía para usar el pañuelo que le dio Seo Jeong-won; para eso se lo había dado, después de todo.

Bzzz. Bzzz.

Justo cuando llegó al piso del jardín, su teléfono vibró. El nombre de Seo Jeong-won apareció en la pantalla.

—¿I-hyeon, dónde estás ahora?

“Estoy yendo al jardín.”

—Sí, eso me parecía.

Se escuchó una pequeña risa contenida. Parecía como si lo estuviera observando desde lejos.

“…… ¿Dónde está usted ahora?”

Do I-hyeon miró a su alrededor con el teléfono pegado a la oreja. Había poca gente en el pasillo.

—¿Me estás buscando?

Preguntó Seo Jeong-won con tono burlón.

Do I-hyeon aceleró el paso con la mirada. De pronto, vio a un hombre de pie al final del pasillo. Era alto y vestía un traje impecable. Aunque no veía bien su rostro, estaba seguro de que era Seo Jeong-won. El hombre giró hacia él y lo saludó con la mano.

—Qué bien me encuentras.

La voz de Seo Jeong-won sonó notablemente alegre, feliz de que I-hyeon lo hubiera identificado a pesar de su prosopagnosia.

Al confirmar que era él, Do I-hyeon se acercó instintivamente. Sintió que, al estar a su lado, sus nervios y su malestar estomacal se calmarían. Caminaba rápido mirando solo hacia adelante cuando, en un cruce, chocó de frente contra el hombro de un empleado que salió de repente. El impacto fue tan fuerte que el sonido del choque resonó en el pasillo. Las cejas de Do I-hyeon se contrajeron; era un error que él nunca cometería.

“¡Aaaah!”

El empleado, que miraba distraído a su alrededor, era una persona pequeña que apenas le llegaba al hombro. Naturalmente, se tambaleó por el choque y, debido al susto, liberó sus feromonas con fuerza. El aroma de un Omega inundó a Do I-hyeon de imprevisto.

‘Ugh.’

Do I-hyeon contuvo la respiración y retrocedió. El pequeño empleado se disculpó apresuradamente e intentó controlar sus feromonas, pero estas seguían flotando en el aire. En Taewon, la proporción de Alfas y Omegas era inusualmente alta, lo que significaba que era común exponerse a feromonas ajenas.

Normalmente, al no tener una intención específica, cualquier Alfa u Omega se habría reído y lo habría dejado pasar. El propio Do I-hyeon solía alejarse rápido sin verse afectado. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, una reacción de rechazo lo golpeó violentamente. Al igual que anoche, sintió un dolor de cabeza mareante y su visión empezó a oscurecerse. Su rostro, ya pálido de por sí, se quedó blanco como el papel.

‘Mi vientre…….’

Se encogió sobre sí mismo sujetándose el vientre. Ya no era un simple tirón, sentía como si le estuvieran clavando agujas. Antes de poder procesar que algo andaba mal, su visión se inclinó peligrosamente.

“¡I-hyeon!”

Solo cuando vio a Seo Jeong-won corriendo desesperadamente hacia él, Do I-hyeon se dio cuenta de que se estaba desplomando. Intentó moverse por reflejo, pero no podía mover ni un dedo. En su visión borrosa, la imagen de Seo Jeong-won extendiendo la mano hacia él se reproducía muy lentamente. No podía apartar la vista de su rostro.

‘¿Por qué……?’

A pesar del dolor, Do I-hyeon se hizo una pregunta. Seo Jeong-won siempre estaba tranquilo; era raro que perdiera la compostura. Pero ahora, más que apurado, se veía desesperado. Quería alcanzar la mano de Seo Jeong-won, pero el mareo lo venció y su visión se tiñó completamente de negro.

* * *

Do I-hyeon respiró con dificultad y abrió los ojos lentamente. Lo primero que vio fue un techo desconocido. Tenía la mente nublada y sentía el cuerpo pesado, como si estuviera hundido en el lodo.

‘¿Qué ha pasado?’

Parpadeó aturdido. Le costaba procesar su situación actual. Solo después de unos segundos recordó que se había desmayado en la empresa.

‘Entonces, esto es...’

Justo cuando iba a girar la cabeza para revisar su entorno, sintió una presencia.

“¡I-hyeon!”

Seo Jeong-won, al notar que había despertado, se acercó rápidamente a la cama.

“…… Director…….”

Do I-hyeon apenas movió los labios. No tenía fuerzas y las palabras apenas salían como un susurro.

“¿Puedes reconocerme?”

Sabía perfectamente que el hombre frente a él era Seo Jeong-won, pero no podía responder con voz. En su lugar, cerró y abrió los ojos lentamente.

“Haa.”

Seo Jeong-won, quien logró descifrar la intención de Do I-hyeon, soltó un suspiro de alivio.

“¿Recuerdas que te desmayaste? Esto es un hospital.”

Envolvió la mejilla de Do I-hyeon con su mano y lo miró con una expresión cargada de preocupación. I-hyeon volvió a cerrar los ojos y respiró profundamente. Ahora que lo notaba, el amplio espacio estaba inundado con las feromonas de Seo Jeong-won. Seguramente por eso sentía la cabeza tan embotada.

Afortunadamente, tras esperar un momento, recuperó la conciencia por completo.

“El bebé…… ¿está bien?” preguntó de inmediato. El dolor punzante en su vientre justo antes de perder el conocimiento le provocaba un mal presentimiento.

“…… Sí. Por suerte no hay ningún problema. Hicieron todas las pruebas y dicen que está normal.”

Seo Jeong-won asintió mientras se acariciaba la barbilla. Do I-hyeon suspiró aliviado; era una suerte inmensa. Sin embargo, la expresión de Seo Jeong-won era extraña. No sabía qué estaba pensando el alfa, pero era evidente que no era nada bueno.

‘¿Estará enojado porque el bebé estuvo en peligro?’

Do I-hyeon observó el rostro ajeno. Tras mirarlo fijamente un momento, Seo Jeong-won soltó un gran suspiro.

“¿Tienes idea de lo mucho que me asusté?”

“…….”

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I-hyeon bajó la mirada. No sabía si pedir disculpas o dar las gracias. Su rostro, ya de por sí pálido, se ensombreció más.

“No te estoy echando la culpa, I-hyeon,” añadió Jeong-won rápidamente. “Estaba preocupado. Mucho.”

No especificó por quién estaba preocupado, lo que hizo que Do I-hyeon sintiera que se refería a él y no al bebé. Sin saber qué decir, apretó los labios.

“Es un alivio que no haya pasado nada grave.”

Seo Jeong-won, pensando que I-hyeon se sentía herido, le acarició la mejilla con ternura. Al recibir ese contacto cálido, la opresión en su pecho se disipó. Do I-hyeon se llevó la mano a la boca del estómago. Sentía que algo era diferente, y no era solo por las feromonas.

“¿Empeoró de nuevo el rechazo a las feromonas? ¿Por qué no me dijiste nada?”

Seo Jeong-won murmuró como si fuera un suspiro, con sus largas pestañas bajas. Se notaba claramente decepcionado. A diferencia de lo habitual, sus palabras eran inconexas; parecía ansioso.

Al sentir la mirada de Do I-hyeon, Seo Jeong-won frunció sus labios rojizos con descontento. Luego, tomó suavemente la muñeca de I-hyeon y apoyó su mejilla en la palma de su mano. Frotó su rostro contra ella con delicadeza, casi como si estuviera buscando mimos.

“En la empresa dije que te desmayaste por exceso de trabajo,” susurró Jeong-won con los labios hundidos en la palma de Do I-hyeon, haciendo que su pronunciación fuera algo borrosa.

“¿Cree que la gente creerá eso?”

Do I-hyeon era famoso por tener una resistencia física excepcional, acorde a su complexión robusta. Incluso lo llamaban el “Hombre de Hierro”, por lo que dudaba que la excusa del agotamiento funcionara.

“Sí, se lo creyeron de inmediato. Dijeron que lo raro era que no te hubieras desmayado antes,”

Asintió Jeong-won con seguridad. Luego sacudió la cabeza como si no tuviera remedio.

“¿Quieres tomarte una semana de baja por enfermedad? No, mejor un mes……”

Jeong-won murmuraba para sí mismo con una expresión muy seria.

“Cálmese, Director.”

Do I-hyeon se apresuró a detenerlo. Podría haberlo tomado como una broma, pero sabía que Seo Jeong-won era capaz de ejecutar hasta el plan más absurdo.

“¡¿Cómo quieres que me calme después de verte caer frente a mis ojos?!”

Seo Jeong-won se volvió hacia él con los ojos temblorosos. Parecía querer decir mil cosas, pero se mordió el labio inferior. Se veía genuinamente afligido.

‘…… ¿Acaso le gusto?’

Do I-hyeon pensó en esa idea absurda debido a la mirada tan profunda y dolida del alfa. En ese instante, recordó la escena justo antes de desmayarse: Seo Jeong-won corriendo hacia él con desesperación.

Thump.

Sintió como si algo pesado cayera en el fondo de su corazón. Tragó saliva y miró fijamente el rostro serio de Seo Jeong-won.

‘Es algo……’

Era una sensación extraña. Sentía náuseas, como si estuviera mareado, pero era distinto a las náuseas del embarazo. No era desagradable, sino más bien como un cosquilleo…….

Toc, toc, toc.

Unos golpes rápidos en la puerta rompieron sus pensamientos.

“Adelante,”

Seo Jeong-won dijo sin apartar la vista de Do I-hyeon.

La puerta se abrió y apareció un médico de cabello canoso.

“I-hyeon, ¿estás bien?” preguntó el doctor acercándose a la cama con preocupación.

“Sí. Lamento haberlo preocupado, doctor.”

Do I-hyeon se incorporó para sentarse a pesar de que tanto Jeong-won como el médico intentaron detenerlo. Se había sentido muy mareado al despertar, pero tras intercambiar unas palabras con el alfa, se sentía sorprendentemente bien.

“¿Cuál fue el motivo del desmayo?”

Seo Jeong-won preguntó al médico con seriedad, mientras acomodaba la cama para que I-hyeon pudiera apoyarse cómodamente.q

“Dadas las circunstancias, parece una reacción de rechazo por exposición a feromonas de Omega……. Pero como mencioné antes, no encontramos ningún problema en los análisis. Por ahora, no podemos determinar una razón clara.”

El médico chasqueó la lengua mientras revisaba los resultados. Parecía bastante perplejo.

“Una persona sana se desmayó de repente. Si no sabemos el porqué, significa que puede volver a pasar en cualquier momento”.

Aunque mantenía su cortesía habitual, su voz sonaba mucho más afilada. Estaba tenso porque el bebé también podría haber estado en peligro.

“¿Dónde estuvo usted mientras me hacían las pruebas, Director?”

Preguntó Do I-hyeon tras mirarlo de reojo.

“Por supuesto que estuve a tu lado. ¿A dónde iría yo dejándote solo?”

“Entonces creo que los resultados salieron normales porque usted estaba conmigo.”

Do I-hyeon habló con cautela ya que no estaba seguro, pero sospechaba que el agravamiento de su rechazo a las feromonas tenía algo que ver con las de Seo Jeong-won.

“¿A qué te refieres, I-hyeon?”

“Cuando estoy a su lado estoy bien, pero cuando estoy solo, he sentido tirones en el vientre o dolores de cabeza. Y las feromonas de otras personas me resultaban más molestas.”

“¿Qué? ¿Desde cuándo?”

Seo Jeong-won se levantó de un salto al escuchar algo que no sabía.

“Desde hace unos pocos días. Lamento no habérselo dicho antes. Fui negligente.”

Do I-hyeon inclinó la cabeza hacia él. Se había dejado llevar por la paz que le brindaba Seo Jeong-won e ignoró las señales negativas de su cuerpo. Quizás, en el fondo, quería creer que no era nada.

“…… Si lo dices así, me dejas sin palabras”.

Suspiró Jeong-won mientras se pasaba la mano por el cabello, despeinándose.

“En ese caso, tendremos que hacer otra prueba”.

Llamó a una enfermera y dio instrucciones. Explicó que la nueva prueba consistiría en exponer a Do I-hyeon a feromonas de Alfa cada cinco minutos para observar su reacción.

“I-hyeon, no te sobreesfuerces”

Seo Jeong-won con el rostro ensombrecido ante la idea de que I-hyeon fuera expuesto a otros alfas.

“La concentración es baja, no debería haber problemas. Pero por si acaso, no aguantes como un tonto; si es difícil, detente”

 El médico advirtió una y otra vez.

Do I-hyeon fue trasladado a la sala de pruebas. Tras eliminar el rastro de las feromonas de Seo Jeong-won con un neutralizador, entró en una cápsula llena de sensores. Era igual a la cápsula de sus tratamientos habituales.

“Señor Do I-hyeon, comenzaremos la prueba. Si le resulta insoportable, presione el botón rojo a su derecha.”

En cuanto el altavoz se silenció, las feromonas de un alfa empezaron a filtrarse.

“Ugh……”

Do I-hyeon frunció el ceño de inmediato. Aunque eran mucho más débiles que en sus tratamientos, la sensación era igual de desagradable. Se suponía que la prueba duraría una hora, pero no llegó a los treinta minutos antes de presionar el botón rojo.

“Ha…… ha……”

Cuando la cápsula se abrió, se incorporó jadeando. Estar en ese espacio cerrado era un suplicio, y el rechazo se volvía cada vez más insoportable, tanto que le costaba creer que la concentración fuera la misma.

“¿Estás bien?”

Seo Jeong-won se acercó rápidamente, lo rodeó por los hombros y liberó sus feromonas de inmediato. Al oler ese aroma fragante, Do I-hyeon pudo finalmente respirar con alivio. La sensación desagradable que lo cubría desapareció como si hubiera sido lavada con agua.

“Sí.”

Do I-hyeon bajó la mirada al suelo. La respuesta había sido tan clara que no necesitaba ver los resultados. Le asombraba no haberlo notado antes. Seo Jeong-won, con expresión rígida, sacudió el rastro de las feromonas ajenas de los hombros y la espalda de I-hyeon.

Para hacer una comparación exacta, Do I-hyeon tuvo que absorber las feromonas de Seo Jeong-won y someterse a la misma prueba una vez más.

* * *

“Al comparar los resultados de esta manera, queda claro que te desmayaste debido al rechazo a las feromonas. El problema es que, aunque las absorbes bien, el nivel cae de forma demasiado abrupta poco después.”

El médico que examinó los resultados de las pruebas llegó a esa conclusión.

Do I-hyeon, que escuchaba en silencio, se frotó el rostro con las manos secas. Al menos era un alivio que la absorción de feromonas funcionara bien sin problemas.

Si no pudiera absorber las feromonas a través de las mucosas o si mostrara una reacción de rechazo a las feromonas de Seo Jeong-won, entonces realmente no habría solución.

“¿Eso significa que tengo que estar al lado de I-hyeon las veinticuatro horas del día?”

“En teoría, eso sería lo más seguro, pero...”

El médico miró a Seo Jeong-won con una expresión de duda. Probablemente, si Do I-hyeon no lo hubiera llamado “Director”, el médico habría tratado a Seo Jeong-won como a un simple desempleado con buena apariencia.

Sin Seo Jeong-won, su vida diaria era imposible. Ahora se había convertido, literalmente, en un omega incompleto que debía depender totalmente de él.

Do I-hyeon observó con curiosidad a Seo Jeong-won, quien lucía una sonrisa radiante. Mientras le hacían las pruebas, parecía estar de mal humor, pero ahora no solo había recuperado la compostura, sino que incluso parecía divertido.

Pensándolo bien, a Seo Jeong-won parecía gustarle lo complicado: insistir en darle de comer cada vez, o dormir en la misma cama.

“¿Cuándo puedo recibir el alta?”

Do I-hyeon preguntó mientras jugueteaba con la manga de la bata de hospital.

“En tu estado actual, podrías irte ahora mismo.”

El médico miró a Seo Jeong-won, que estaba sentado pegado a Do I-hyeon. Parecía que el permiso dependía de la premisa de que el alfa lo acompañaría.

“Aun así, recomendaría que te quedaras ingresado un día para observación.”

“No. Me iré de inmediato.”

Do I-hyeon negó con la cabeza a pesar de la sugerencia del doctor. Si se había desmayado por el rechazo a las feromonas, no tenía sentido quedarse más tiempo en el hospital. Sería mejor ir a casa de Seo Jeong-won y recibir la mayor cantidad de feromonas posible.

“Cierto. ¿Ya podemos hacerlo, doctor?”

Seo Jeong-won se detuvo justo antes de levantarse y miró al médico.

“…… Mientras no se excedan, no debería haber problema.”

Al escuchar la pregunta tan directa, el médico respondió con brusquedad, como si hubiera mordido un bicho.

‘¿Qué es lo que ya pueden hacer?’

“Te lo diré más tarde, I-hyeon.”

Seo Jeong-won le susurró al oído con una expresión significativa al notar la confusión de Do I-hyeon. Y la duda de I-hyeon se resolvió muy pronto.

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“La última vez pregunté si podíamos tener penetración, pero en ese entonces me dijeron que todavía no era recomendable.”

Seo Jeong-won habló con total naturalidad mientras pisaba suavemente el acelerador.

“…… ¿Preguntó eso?”

Do I-hyeon replicó con incredulidad. Recordaba que en el último chequeo regular Seo Jeong-won no se había separado de él, así que no sabía en qué momento se las había arreglado para preguntar algo así.

“Por supuesto. Si un alfa y un omega con la sangre hirviendo están juntos, no sería extraño que pasara algo.”

Seo Jeong-won arrugó la nariz con picardía. Parecía olvidar que ambos estaban en sus treinta. Do I-hyeon sacudió la cabeza.

“Por hoy, iremos a mi casa.”

“Está bien.”

Era la primera vez que no se sentía molesto ante una decisión unilateral de Seo Jeong-won. Al contrario, se sentía casi agradecido.

“Si a I-hyeon le parece bien, ¿lo probamos?”

Do I-hyeon, que miraba el paisaje pasar rápidamente por la ventana, se giró hacia él con cara de no entender a qué se refería.

“¿Sexo?”

Seo Jeong-won tamborileó sobre el volante y ladeó la cabeza con una sonrisa traviesa.

‘Como pensaba, fue un error mío.’

Si Seo Jeong-won realmente sintiera algo por él, no le propondría tener sexo con tanta ligereza. Parecía que, al igual que los besos, él consideraba el sexo simplemente como una extensión del tratamiento.

“De acuerdo.”

Do I-hyeon asintió con calma.

“…… ¿De verdad?”

Seo Jeong-won parpadeó con sus grandes ojos. No esperaba que I-hyeon aceptara tan rápido después de haber sido él quien hizo la propuesta. Do I-hyeon volvió a mirar en silencio a través de la ventana.

¿Qué debería hacer de ahora en adelante? Si el tiempo de efectividad de las feromonas seguía disminuyendo, recibir dosis solo en el almuerzo y la cena no sería suficiente.

‘Eso sería demasiado engorroso.’

Aún faltaban 25 semanas para la fecha del parto. Para dar a luz al niño de forma segura, necesitaba un método que fuera sostenible a largo plazo. Do I-hyeon tenía la cabeza hecha un caos. Sería mejor si después de tener sexo con Seo Jeong-won pudiera estar bien al menos por un día entero.

“I-hyeon.”

Seo Jeong-won lo llamó con dulzura en medio del silencio. La luz roja del semáforo se reflejaba sobre sus facciones delicadas.

“¿Quieres que vivamos juntos?”

Propuso la convivencia de la nada, con un tono tan ligero como si estuviera invitándolo a comer.

“……”

Do I-hyeon frunció ligeramente el ceño. No podía distinguir si era una broma o si había algo de seriedad en sus palabras.

“No quiero volver a ver a I-hyeon desmayarse nunca más.”

Seo Jeong-won habló con firmeza, como si supiera que el otro estaba confundido.

“Si mi casa te resulta incómoda, podemos vivir en la tuya. ¿O prefieres que nos mudemos a otro lugar? ¿Te gusta más una casa o un apartamento?”

Seo Jeong-won era mucho más decidido de lo esperado. Parecía que, si Do I-hyeon decía que prefería una casa, saldría corriendo a comprar una en ese mismo instante.

“Director.”

“Lo siento, I-hyeon. Esto no es una sugerencia ni una invitación.”

Seo Jeong-won se mostró inflexible, indicando que ya había tomado una decisión. Sus comisuras, antes elevadas, descendieron.

Do I-hyeon soltó una pequeña tos seca. Cada vez que Seo Jeong-won borraba su sonrisa, recordaba la imagen del alfa corriendo desesperado hacia él, lo cual lo ponía en un aprieto.

Otros recuerdos se habían vuelto borrosos, pero esos ojos de color gris pardo que lo miraban fijamente estaban grabados en su mente con total claridad.

“Necesito tiempo para pensarlo.”

“Está bien. Aunque de todos modos nada va a cambiar.”

Seo Jeong-won ladeó la cabeza con total confianza.

* * *

Do I-hyeon entró lentamente en el recibidor, que ya le resultaba familiar. El simple hecho de estar en el espacio de Seo Jeong-won lo tranquilizaba. Con amargura, se frotó los párpados cansados.

“I-hyeon.”

Seo Jeong-won, que había entrado tras él, lo tomó por los hombros y lo hizo girar. Acto seguido, unió sus labios a los de él.

“Ah...”

Do I-hyeon retrocedió medio paso e inclinó la cabeza hacia atrás. Era un beso completamente distinto a los habituales, que solían ser pegajosos; este era suave y tierno.

Seo Jeong-won lo lamió una y otra vez, casi como un gato. Se sentía su intención de calmar a Do I-hyeon, quien seguramente había pasado por muchos sobresaltos. Do I-hyeon también respondió moviendo la lengua lentamente.

Las manos de Seo Jeong-won, que rodeaban sus hombros, bajaron despacio por su espalda. Sus grandes manos acariciaron suavemente la zona lumbar. Era un toque sugerente, como si estuviera a punto de colarse bajo su ropa en cualquier momento.

“…… Espere un momento.”

Do I-hyeon empujó de inmediato el pecho de Seo Jeong-won.

“¿Qué sucede?”

Seo Jeong-won, con los ojos cerrados con languidez, dejó escapar un suspiro dulce e inclinó la cabeza para volver a besarlo.

“Iré a asearme.”

Do I-hyeon evitó el contacto girando el rostro y subió al pasillo, caminando directo hacia el baño.

“¿Ahora, de repente?”

Seo Jeong-won lo siguió a toda prisa y le bloqueó el paso, luciendo genuinamente decepcionado.

“¿Acaso vamos a hacerlo sin que me lave?”

“¿Hacer qué……? No me diga que planea tener sexo.”

Seo Jeong-won soltó una serie de risas incrédulas, como si le resultara muy gracioso. Do I-hyeon lo miró inexpresivo. ¿Acaso había perdido el interés tan rápido después de haber sido él quien lo propuso primero?

Seo Jeong-won extendió la mano y acunó la mejilla de Do I-hyeon.

“No me refería a hacerlo hoy. Tengo algo de decencia, ¿cree que tendría sexo con alguien que se acaba de desmayar hoy mismo?”

Do I-hyeon lo recorrió con la mirada de arriba abajo. Parecía que Seo Jeong-won sí sabía lo que era la decencia después de todo.

“No me importa. De todos modos, me desmayé por falta de feromonas, así que sería mejor absorberlas lo suficiente.”

“¿Me está seduciendo ahora mismo?”

Seo Jeong-won se cubrió la boca y sonrió con malicia.

“……”

Sin palabras, Do I-hyeon pasó junto a él y entró al baño. Esta vez, Seo Jeong-won no lo detuvo.

 

Al salir bien aseado, encontró una bata de baño donde Seo Jeong-won solía dejarle el pijama. Ni siquiera había ropa interior a la vista. La intención de Seo Jeong-won al elegir esa prenda era evidente.

“Y decía que tenía decencia.”

Do I-hyeon sacudió la cabeza. Estaba claro que Seo Jeong-won no tenía ni conciencia ni vergüenza.

Ajustándose la bata y echando hacia atrás su cabello aún húmedo, Do I-hyeon entró en el dormitorio.

“¿Ya regresó?”

Seo Jeong-won, apoyado contra el cabezal de la cama con su propia bata floja, lo recibió con agrado. Su apariencia contrastaba con la de Do I-hyeon, quien se había anudado la prenda con pulcritud.

“Venga aquí.”

Seo Jeong-won sonrió y le tendió la mano. Do I-hyeon caminó hacia él con lentitud.

Se había sentido tranquilo al salir del baño, pero de repente se puso tenso. Como todo estaba en silencio, incluso el sonido de su propia respiración le resultaba molesto.

“¿Qué se supone que debo hacer?”

¿Debía besarlo como siempre? ¿O tendría que quitarse la bata primero? Un ligero ceño apareció en su frente.

“Siéntese aquí.”

Seo Jeong-won, sujetando la mano de Do I-hyeon, palmeó sus propios muslos.

“Peso demasiado.”

“No pesa nada, así que no se preocupe.”

Aunque no le entusiasmaba la idea, Do I-hyeon cedió a la presión y se sentó a horcajadas sobre sus muslos, quedando frente a él. Al tener que abrir las piernas, su sexo quedó ligeramente expuesto entre los pliegues de la bata.

Do I-hyeon intentó cubrirse por reflejo.

“¿Por qué lo esconde? Es lindo.”

Seo Jeong-won sonrió de medio lado y volvió a apartar la tela. Luego, acarició distraídamente con el dorso de la mano el pene relajado de Do I-hyeon.

I-hyeon apretó los labios con firmeza. Que llamara "lindo" a su sexo le resultaba casi un insulto, considerando que mentalmente se sentía más cercano a un beta.

“¿Retomamos el beso de hace un momento?”

Seo Jeong-won tamborileó su dedo índice contra sus labios. Do I-hyeon agachó la cabeza sin dudarlo demasiado.

“Mmm……”

Cuando Do I-hyeon raspó suavemente el labio inferior de Seo Jeong-won con los dientes, este soltó un ronroneo de satisfacción. Mientras acariciaba las rodillas desnudas de Do I-hyeon, Seo Jeong-won sacó la lengua.

“Ah, uuh.”

Aunque sintió un cosquilleo que lo hizo estremecer, Do I-hyeon inhaló con fuerza las feromonas de Seo Jeong-won.

Los largos dedos del alfa frotaron en círculos la parte interna del muslo de Do I-hyeon. Quizás era por el contacto directo de la piel, pero aunque el beso no era muy distinto a los habituales, sintió que se le erizaba el vello.

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“I-hyeon, abra más la boca. Rápido.”

Seo Jeong-won susurró con voz grave mientras tiraba sutilmente del lazo que Do I-hyeon había atado con tanto cuidado. La bata se abrió naturalmente, dejando ver la curva suave de su pecho.

La mirada de Seo Jeong-won se detuvo un instante en el surco de su pecho. Do I-hyeon frunció una ceja, pero cumplió dócilmente con la petición de abrir la boca.

“Esto es un tratamiento.”

Se repetía a sí mismo una y otra vez. Era un experimento para absorber las feromonas de Seo Jeong-won de la manera más eficiente. Por eso, sin importar cuánto lo provocara el alfa, no debía malinterpretar nada.

“Es realmente hermoso, I-hyeon.”

Tan pronto como Do I-hyeon terminó de mentalizarse, Seo Jeong-won soltó un suspiro de admiración mientras besaba la comisura de su boca.

“Otra vez diciendo tonterías.”

Do I-hyeon apretó los dientes y giró la cabeza hacia un lado. Sentía que, de lo contrario, terminaría fulminándolo con la mirada.

Ahora Do I-hyeon necesitaba la ayuda de Seo Jeong-won desesperadamente. Eso significaba que no era buena idea molestarlo más de la cuenta.

“Jaja, qué hermoso.”

Sin embargo, Seo Jeong-won no se detuvo ahí. Murmuró lo mismo una y otra vez mientras acariciaba la línea de su mandíbula, cuando rozaba su cuello con los labios y cuando rodeaba suavemente su pecho con la mano.

“En serio, ¿por qué es tan hermoso?”

Esta vez, se quejó juguetonamente mientras mordisqueaba la clavícula de Do I-hyeon.

“¿Podría dejar de decir eso de que soy hermoso?”

Incapaz de aguantar más, Do I-hyeon lo sujetó por los hombros para apartarlo.

“¿Eh?”

Seo Jeong-won lo miró desde abajo con ojos claros, lamiéndose el labio inferior humedecido. Do I-hyeon observó por un momento los carnosos labios del alfa.

Objetivamente hablando, el calificativo de "hermoso" le encajaba a Seo Jeong-won, no a él. Cada vez que el otro lo decía, sentía que se burlaba de él.

“Digo que es hermoso porque lo es, ¿entonces cómo se supone que lo llame?”

Seo Jeong-won ladeó la cabeza como si no pudiera entenderlo. Era una broma sin gracia.

“¿Exactamente qué parte le parece hermosa?”

Do I-hyeon respondió con un tono deliberadamente brusco.

“¿Acaso es posible, I-hyeon, que no sepa lo hermoso que es? No puede ser. ¿Cómo es eso posible?”

Seo Jeong-won abrió mucho los ojos y dejó escapar un suspiro de lamento. Ante su reacción exagerada, Do I-hyeon entornó los ojos con suspicacia.

“No hay remedio. Trataré de contenerme lo más posible, porque preferiría que no lo supiera en toda su vida.”

Seo Jeong-won continuó con sus bromas y comenzó a darle pequeños besos ligeros en la mejilla de Do I-hyeon. Cada vez que esos labios suaves rozaban su piel y se alejaban, la expresión de Do I-hyeon se distorsionaba.

Como había un objetivo claro de absorber feromonas, podía aceptar que Seo Jeong-won lo colmara de besos profundos sin previo aviso. Sin embargo, los besos cortos eran totalmente distintos; eran algo que se intercambiaba en una relación basada en el afecto.

“¿Por qué me mira así? ¿Quiere más besos?”

Sin ningún reparo, Seo Jeong-won estampó otro beso firme en la mejilla contraria.

‘¿Realmente le gusto?’

Do I-hyeon se mordió el labio. Como Seo Jeong-won actuaba como si estuviera dispuesto a entregárselo todo, sus verdaderas intenciones lo confundían constantemente.

‘¿Qué estoy esperando de Seo Jeong-won?’

Viendo lo amable que era con todo el mundo habitualmente, estaba claro que Seo Jeong-won trataría de la misma forma incluso a alguien que acabara de conocer si compartieran la cama.

“Parece que tiene tiempo para pensar en otras cosas.”

Como si no le gustara que Do I-hyeon hubiera perdido la concentración, Seo Jeong-won acercó su rostro. Entonces, liberó sus feromonas con fuerza.

“Ah……”

Ante las feromonas que se volvieron tan densas que dificultaban la respiración, el torso de Do I-hyeon se tambaleó violentamente. Apenas logró sostenerse apoyándose en los hombros de Seo Jeong-won.

La mano del alfa, que antes acariciaba el pecho de Do I-hyeon, descendió gradualmente. Pronto, Seo Jeong-won humedeció sus labios mientras sujetaba el pene de Do I-hyeon, que aún no lograba una erección.

“Qué lástima. Hoy no es el turno de esta parte.”

Dicho esto, Seo Jeong-won apretó con fuerza las nalgas firmes de Do I-hyeon. Luego, se abrió paso por el surco profundo entre ellas.

“Ah, ahh.”

Por reflejo, Do I-hyeon arqueó la cintura y se aferró a Seo Jeong-won.

“Jaja. Ya está húmedo. Sabía que I-hyeon se mojaba con facilidad, pero apenas lo he tocado y parece que pronto va a gotear.”

Seo Jeong-won arqueó las puntas de sus dedos y empezó a juguetear en círculos siguiendo los pliegues cerrados. Presionaba con fuerza como si fuera a penetrarlo, para luego pasar a acariciar suavemente la piel sensible de alrededor.

A pesar de que no había introducido ningún dedo todavía, Do I-hyeon sentía claramente cómo su entrada se contraía cada vez que esos largos dedos lo rozaban. Apretó los dientes.

“¿Quiere ponerse boca abajo?”

Seo Jeong-won lo instó con dulzura mientras lamía la oreja de Do I-hyeon. Tras dudar un momento, Do I-hyeon se apoyó sobre sus manos y rodillas.

‘Es humillante.’

Incapaz de levantar la vista, Do I-hyeon hundió la cabeza. La bata de baño desordenada se deslizó lentamente por su hombro derecho.

Seo Jeong-won apartó la tela que cubría la parte inferior del cuerpo de Do I-hyeon y separó sus nalgas con ambas manos.

“Ugh……”

Do I-hyeon encogió los hombros ante la extraña sensación. No solo sus orejas, sino también su nuca se tiñeron de un rojo intenso.

“Jaja.”

Tras una leve risa, Seo Jeong-won mordisqueó el trasero de Do I-hyeon sin llegar a lastimarlo. Luego, comenzó a darle besos ruidosos deliberadamente.

“¿Qué está, ah, ah!”

Do I-hyeon, que intentaba quejarse, soltó un jadeo. Justo cuando sintió un aliento cálido, algo caliente y blando tocó el espacio entre sus nalgas.

“Mmm.”

Seo Jeong-won hundió el rostro entre el trasero de Do I-hyeon y extendió la punta de la lengua para lamer la entrada. Un escalofrío recorrió la columna del omega.

“Deténgase, ah, ahh……”

Ante el placer que lo golpeaba de repente, Do I-hyeon intentó escapar retorciendo el cuerpo. Sin embargo, Seo Jeong-won sujetaba sus caderas con tanta firmeza que no podía zafarse de su agarre.

Para colmo, cada vez que escuchaba el sonido de las lamiendo, sentía que perdía la fuerza en la cintura. Do I-hyeon, que luchaba por resistirse, terminó perdiendo el equilibrio en uno de sus brazos.

“No se mueva.”

Seo Jeong-won murmuró sin separar los labios. Parecía pedirle que se quedara quieto. El puente de la nariz del alfa rozó el coxis de Do I-hyeon.

“Ahhh, ah……”

Sosteniéndose apenas con un brazo, Do I-hyeon dejó escapar gemidos que no podía contener. Ya estaba sintiendo un placer excesivo.

Poco después, Seo Jeong-won comenzó a presionar la entrada aplicando fuerza con la punta de la lengua.

“Director, ¡ah!”

“Si me llama ‘Director’, me voy a enfadar.”

Cuando Do I-hyeon intentó llamarlo por su cargo por costumbre, Seo Jeong-won mordió su trasero con fuerza. Una marca de dientes perfecta quedó grabada en la piel redondeada de Do I-hyeon.

Hundiendo de nuevo el rostro, Seo Jeong-won introdujo la lengua profundamente en el orificio de Do I-hyeon. Repitió el movimiento de meter y sacar la lengua como si fuera su propio pene.

“¡Ah, ah, ahh!”

Do I-hyeon agitó el brazo que ya no tenía fuerzas. Cada vez que la lengua húmeda entraba y salía por el estrecho orificio, sus paredes internas se estremecían.

“No puede ser, ah, ya, deténgase, ¡ah!”

Aunque solo estaba estimulando la parte superficial de la entrada, ya sentía que la eyaculación estaba cerca. Un líquido ralo comenzó a brotar de la punta del pene de Do I-hyeon.

Aferrándose a las sábanas, Do I-hyeon intentó gatear hacia adelante para escapar. Pero debido a que Seo Jeong-won lo tiraba hacia atrás, terminó pareciendo que frotaba su trasero contra el rostro del alfa.

Seo Jeong-won raspó la delicada mucosa de Do I-hyeon con sus dientes frontales.

“¡Ahhh!”

No le dolía, pero la sensación era vertiginosa. Finalmente, el brazo que apenas lo sostenía cedió por completo. Terminó en una posición donde solo su trasero quedaba elevado.

“Solo, ah, solo métalo, ah.”

Do I-hyeon frotó su frente contra la sábana mientras suplicaba casi con desesperación. Prefería el dolor antes que esto.

“Si apenas estamos empezando y ya se queja así, ¿qué voy a hacer? Todavía no he dilatado ni la mitad.”

Sin embargo, Seo Jeong-won pronunció palabras terribles.

“Sería un problema si se desgarrara.”

Seo Jeong-won estiró la entrada de Do I-hyeon con el pulgar mientras dejaba escapar un aliento agitado.

“No me importa……”

Do I-hyeon, que se agitaba intentando apartar a Seo Jeong-won, se quedó petrificado al sentir una presencia pesada rozando su pierna.

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‘Algo acaba de tocarme……’

Do I-hyeon giró su cuello rígido para mirar hacia atrás. Por entre la bata de Seo Jeong-won, que ya estaba completamente abierta, se vislumbraba un pene del tamaño de un antebrazo.

‘¿Eso estuvo dentro de mí?’

Le resultaba imposible de creer. Sin darse cuenta, Do I-hyeon se abrazó el bajo vientre.

Mientras tanto, Seo Jeong-won introdujo lentamente el dedo índice en el orificio que palpitaba.

“Ah, ahh……”

Aunque solo era un dedo, su cuerpo ardiente ignoró la vergüenza y su trasero se sacudió involuntariamente.

“Se ha vuelto blando.”

Como Seo Jeong-won era alto, sus dedos también eran largos. Cada vez que metía y sacaba el dedo, sentía que las paredes internas iban a ser arrastradas hacia afuera.

Seo Jeong-won dobló ligeramente el dedo y presionó con firmeza una protuberancia en el interior.

“Ahí no, no, ¡ah!”

“Debería decir que le gusta, I-hyeon.”

Do I-hyeon negó con la cabeza frenéticamente, pero Seo Jeong-won no tuvo piedad. Tras el índice, el dedo corazón también atravesó las paredes internas que lo apretaban.

“Ah, ahh……”

Do I-hyeon soltaba quejidos constantes mientras respiraba con dificultad. La sensación de que su entrada se ensanchaba tanto le resultaba extraña.

Cada vez que Seo Jeong-won movía los dedos, un fluido corporal claro brotaba sin cesar. El líquido viscoso pasaba por el perineo y resbalaba por la parte interna de sus muslos.

Seo Jeong-won dilató la parte posterior de Do I-hyeon con suma cautela y persistencia. Para cuando introdujo el cuarto dedo, un semen transparente goteaba del pene de Do I-hyeon.

“Ha, ah, ahhh.”

Debido al placer constante, sus extremidades temblaban de forma intermitente. Do I-hyeon ya no tenía fuerzas ni para intentar huir. Solo dejaba escapar gemidos ahogados mientras miraba al vacío con la vista perdida.

“Voy a entrar ahora.”

Seo Jeong-won hundió sus labios en el omóplato de Do I-hyeon mientras acercaba su pene al surco lubricado del trasero.

Do I-hyeon contuvo el aliento involuntariamente. El glande de Seo Jeong-won era tan duro como una roca y tan ardiente como una bola de fuego.

El pene de Seo Jeong-won penetró lentamente las paredes internas de Do I-hyeon, que ya se habían relajado de forma blanda.

“Ah, ah...”

Sin embargo, a pesar de que la inserción fue bastante suave, la presión que sentía Do I-hyeon era considerable. Se debía a que el pene de Seo Jeong-won era demasiado grande. La parte interna de sus muslos, abiertos de par en par, temblaba incontrolablemente.

Como debía recibir las feromonas a través de las mucosas, Seo Jeong-won no usó condón. A través de las paredes internas que palpitaban, el calor y la forma de Seo Jeong-won se sentían con total nitidez.

“¿No te duele?”

Seo Jeong-won vigilaba el estado de Do I-hyeon en todo momento, pero no se detenía y continuaba empujando hacia adentro.

“Detente, ah, no más, no puedo...”

Do I-hyeon repetía las mismas palabras una y otra vez como un loro.

“Mmm. Está bien. No lo voy a meter todo.”

“¡Ah, ah...!”

Do I-hyeon, que encogía los hombros agobiado, de repente arqueó la cintura de forma circular. El glande duro presionó la zona donde la carne sobresalía un poco antes.

“¿Te gusta aquí?”

Sonriendo levemente, Seo Jeong-won detuvo la inserción y comenzó a mover la cintura en círculos. Un placer desconocido asaltó a Do I-hyeon. Su visión se volvió borrosa debido al calor que subía hasta su cabeza.

Do I-hyeon temblaba violentamente sin poder emitir un sonido adecuado. Por el contrario, sus paredes internas, impacientes, apretaban el pene de Seo Jeong-won. Ahora, incluso la presión dolorosa se transformaba en placer sexual.

Naturalmente, los sentidos que quedaban en su cuerpo comenzaron a revivir poco a poco. Do I-hyeon empezó a mover la cintura buscando un placer más intenso. Al principio fue extremadamente torpe, pero pronto se volvió experto.

“Eres excitante.”

Las pupilas de color gris pardo se oscurecieron profundamente. Seo Jeong-won sujetó con fuerza una de las nalgas de Do I-hyeon con una mano. Sobre la piel blanca, ya cubierta de marcas de dedos y mordiscos, aparecieron nuevas huellas.

“Haah.”

Seo Jeong-won soltó finalmente un suspiro de satisfacción y comenzó a mover la cintura suavemente. La imagen del pene enrojecido entrando y saliendo entre las nalgas abiertas de par en par era sumamente provocativa.

‘No es suficiente.’

Do I-hyeon se mordió el labio inferior con fuerza. Su cuerpo conocía un placer sexual más potente que este.

Sabía que si el otro lo penetraba de forma profunda y fuerte, hasta que se escuchara el sonido del impacto, su visión se volvería blanca; especialmente cuando el glande redondo hurgaba en lo más profundo de su interior, sentía un placer indescriptible.

“Un poco más, más, más...”

Do I-hyeon movía el trasero sin siquiera ser consciente de lo que estaba diciendo. De repente, perdió la fuerza en la cintura y se resbaló.

“Así se te va a presionar el vientre.”

Seo Jeong-won envolvió el bajo vientre de Do I-hyeon con su gran mano. Luego, soltó una risita y, sin sacar el pene, hizo que Do I-hyeon se diera la vuelta para quedar boca arriba.

“¡Ah...!”

La mandíbula de Do I-hyeon tembló. Sentía como si sus entrañas estuvieran siendo revueltas sin control. Sin embargo, lejos de ser desagradable, era electrizante.

Seo Jeong-won mantuvo el torso erguido y comenzó a mover la cintura de forma más seria. Al abrir las piernas de Do I-hyeon ampliamente, las ingles de ambos se acercaron aún más.

Aun así, como solo había insertado poco más de la mitad por miedo a que el cuerpo de Do I-hyeon sufriera demasiado, quedaba un espacio vacío.

“Ah, ahh...”

Con los ojos cerrados, Do I-hyeon hacía todo lo posible por adaptarse al placer que subía como una marea. Cada vez que el pene de Seo Jeong-won salía, sentía como si su propio interior se fuera con él. Por el contrario, cuando entraba con rapidez, sentía un golpe sordo en su vientre.

“I-hyeon.”

Seo Jeong-won lo llamó lentamente mientras sujetaba las rodillas de Do I-hyeon. Su voz suave estaba ligeramente quebrada debido al placer. Solo con escucharla, se sentía una energía tan sensual que erizaba el vello de las orejas.

“I-hyeon.”

Ante el llamado repetido, Do I-hyeon levantó los párpados por reflejo. En su visión borrosa apareció aquel rostro radiante.

Los ojos gris pardo de Seo Jeong-won observaban todo lo relacionado con Do I-hyeon de forma obsesiva. En ese instante, Do I-hyeon se dio cuenta de lo explícita y primitiva que era su apariencia. Su pecho se tiñó de rojo.

‘Quiero esconderme.’

Si fuera por él, se cubriría incluso con la manta. Pero no podía mover ni un dedo.

Se debía a que no podía apartar la mirada de Seo Jeong-won. El rostro de Seo Jeong-won, siempre delicado y suave, estaba ahora impregnado de un deseo sexual espeso y un placer evidente. Al ver a Seo Jeong-won perder la compostura, Do I-hyeon sintió una satisfacción desconocida.

Probablemente otras personas no conocerían esta faceta de Seo Jeong-won. Preferiría que no la conocieran.

Do I-hyeon extendió inconscientemente la mano hacia Seo Jeong-won.

Ante eso, Seo Jeong-won, que acariciaba el pecho de Do I-hyeon a su antojo, bajó lentamente el torso. Do I-hyeon rodeó su cuello con los brazos.

“Haah, eres hermoso, I-hyeon.”

Seo Jeong-won le daba pequeños besos en los labios mientras repetía una y otra vez lo hermoso que era. Sus ojos tenían un enfoque brumoso.

Al cambiar de postura, el ángulo en el que el pene entraba y salía también cambió. El pene duro se clavaba con fuerza en el interior de Do I-hyeon, como si golpeara de arriba hacia abajo. El pene de Seo Jeong-won empujaba la carne tierna poco a poco hacia lugares más profundos.

“¡Ah, ah!”

Do I-hyeon clavó las uñas en la espalda de Seo Jeong-won sin darse cuenta. Seo Jeong-won mordió los labios temblorosos de Do I-hyeon. El beso comenzó de nuevo.

“Ah, ahh, ah...”

Seo Jeong-won no separó sus labios de los de Do I-hyeon ni un segundo. Parecía dispuesto a tragarse incluso los gemidos de Do I-hyeon sin dejar rastro mientras hurgaba en su boca. El aliento le llegaba hasta la garganta.

Do I-hyeon frotaba la nuca contra la sábana de la cama, pero instintivamente abría las piernas aún más.

La distancia entre ambos se redujo tanto que el pene blando de Do I-hyeon quedó presionado contra el abdomen firme de Seo Jeong-won. Do I-hyeon sintió un placer que no podía expresarse con palabras.

En ese momento, las feromonas de Do I-hyeon empezaron a brotar de forma explosiva. Como no sabía controlar sus feromonas, el placer sexual que sentía se reflejaba por completo en ellas.

“¡Ah...!”

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Ante el aroma a higo maduro que se extendía de forma agresiva, Seo Jeong-won retiró apresuradamente la parte inferior de su cuerpo. Luego, apretó los dientes mientras su cintura temblaba levemente.

Do I-hyeon sintió cómo el pene de Seo Jeong-won, que estaba medio fuera, comenzaba a hincharse lentamente. Esto era, sin duda, el nudo.

“Ah...”

Do I-hyeon soltó un suspiro y miró embelesado a Seo Jeong-won, que tenía los dientes apretados. El entrecejo fruncido, los ojos enrojecidos y los labios carnosos soltando alientos agitados. Era una imagen demasiado hermosa.

Sobre todo, le gustaba que esos ojos gris pardo lo contuvieran únicamente a él.

‘... No quiero olvidarlo.’

Ebrio de placer, Do I-hyeon mostró su deseo con sinceridad y se mordió el labio inferior con fuerza. Sus feromonas con aroma a higo se pegaron con insistencia a Seo Jeong-won.

“Ah, I-hyeon. I-hyeon.”

Seo Jeong-won llamaba a Do I-hyeon a cada momento, como si tuviera un pesar por no haber podido decir su nombre antes.

Poco después, Seo Jeong-won soltó un aliento caliente y comenzó a presionar con su pene, que se había hinchado tanto como un puño, como si fuera a insertarlo por completo. Parecía que el instinto del alfa de querer entrar en el omega se había activado.

“Ah.”

La comisura de los labios de Do I-hyeon se distorsionó. Su parte posterior ya estaba estirada hasta el límite solo con el pene de Seo Jeong-won. Cuando este intentó meter algo más grueso, se tensó tanto que parecía que iba a desgarrarse en cualquier momento.

“Me duele.”

Do I-hyeon habló con dificultad mientras golpeaba débilmente el pecho de Seo Jeong-won.

Aunque parecía que no le haría caso, Seo Jeong-won apretó la mandíbula y detuvo el movimiento.

“Di mi nombre.”

Seo Jeong-won frotó su rostro, empapado por el calor del placer, contra la mejilla de Do I-hyeon y se lo pidió con desesperación. Sus largas pestañas acariciaron la mejilla de Do I-hyeon.

“... Jeong-won.”

Do I-hyeon movió los labios y llamó a Seo Jeong-won por su nombre en voz baja. No fue intencionado, pero después de haberlo llamado unas cuantas veces, el nombre empezaba a resultarle familiar.

“Haah...”

Seo Jeong-won cerró los ojos con languidez, sujetó firmemente la cintura de Do I-hyeon y eyaculó.

“Ah, ah.”

¿Sería por el nudo? ¿O es que todos los alfas eran así? Cada vez que el pene palpitaba, el semen fluía hacia adentro sin cesar.

Debido a que la base hinchada por el nudo bloqueaba la entrada desde afuera, el semen no podía filtrarse.

Sentía su interior tan lleno de semen que parecía que su vientre iba a hincharse por completo.

“Siento que voy a... explotar, ah...”

Do I-hyeon se retorcía sobre el colchón, soltando quejidos de dolor y placer. Debido a la tensión acumulada en todo su cuerpo, sus músculos bien formados resaltaban con claridad.

Seo Jeong-won acariciaba suavemente el bajo vientre abultado de Do I-hyeon. Como su sensibilidad estaba a flor de piel, incluso ese roce insignificante hacía que su espalda temblara violentamente.

Aunque Do I-hyeon parecía agobiado, Seo Jeong-won no retrocedió ni un solo milímetro hasta terminar de eyacular por completo. Incluso después de haber acabado, permaneció inmóvil durante un buen rato.

“Es... demasiado agotador.”

Finalmente, solo después de que Do I-hyeon lo pidiera con voz temblorosa, Seo Jeong-won retiró su pene a regañadientes.

“Abre las piernas. Te ayudaré a limpiarte.”

Seo Jeong-won se acomodó con naturalidad entre los muslos de Do I-hyeon. Tras juguetear un poco con la entrada, que estaba roja e hinchada, introdujo de golpe los dedos índice y corazón.

“¡Ah, despacio, ah...!”

Sin embargo, para ser una ayuda supuestamente desinteresada, el toque de Seo Jeong-won era excesivamente meticuloso y persistente. Acariciaba con suavidad la zona de la carne abultada e incluso presionaba sin llegar a lastimarlo con sus uñas impecables. Era claramente intencionado.

Cuando Seo Jeong-won separó sus dedos, el líquido viscoso comenzó a fluir lentamente hacia afuera.

“Ahhh...”

Do I-hyeon arqueó la cintura ante esa sensación tan extraña. Por suerte, no pasó mucho tiempo antes de que Seo Jeong-won retirara por completo los dedos que hurgaban en sus paredes internas.

Una vez liberado de la tensión, Do I-hyeon se desplomó sobre la cama. No tenía fuerzas ni para mover un dedo.

‘... Como pensaba, hoy fue demasiado.’

Incluso dejando de lado el desmayo, había pasado por alto que su resistencia física había disminuido mucho debido al embarazo. Además, realizar un acto al que no estaba acostumbrado le generó más estrés del que esperaba.

“¿Estás cansado?”

Seo Jeong-won lo miraba con calma mientras acariciaba su oreja. Por su mirada, parecía que no le bastaba con una sola vez. A pesar de haber eyaculado, su pene todavía estaba erecto y firme.

Do I-hyeon, sin energía para responder, desvió sus ojos negros hacia el lado opuesto.

“Entonces préstame solo tus muslos por un momento.”

A pesar del rechazo silencioso, Seo Jeong-won sonrió con dulzura y se posicionó debajo de Do I-hyeon.

“¿Qué quiere decir con... ah!”

Antes de que Do I-hyeon pudiera siquiera formular su duda, Seo Jeong-won levantó ambas piernas y las colocó sobre sus hombros. Luego, deslizó su pene entre los muslos firmes y abrazó las rodillas de Do I-hyeon.

“Haah, se siente bien.”

Seo Jeong-won movía la cintura suavemente de adelante hacia atrás mientras presionaba sus labios contra las rodillas y los tobillos de Do I-hyeon. Incluso en ese momento, seguía acariciando sus rodillas.

Do I-hyeon miraba aturdido el glande que aparecía y desaparecía entre sus muslos. El calor de la fricción hacía que la parte interna de sus piernas ardiera.

Con el juicio aún nublado, Do I-hyeon tragó saliva inconscientemente. No era nada más que frotar el pene entre sus muslos, pero su cintura palpitaba y su parte posterior se contraía.

“Eres suave en todas partes, I-hyeon.”

Seo Jeong-won sonrió mientras se echaba hacia atrás el cabello que le caía sobre la frente. Era otra de las tonterías que decía por enésima vez en el día.

“Ah, haah.”

Tras mover la cintura durante un buen rato, Seo Jeong-won finalmente eyaculó justo cuando los muslos internos de Do I-hyeon empezaban a dolerle. El semen espeso de Seo Jeong-won se esparció sobre el vientre de Do I-hyeon, que ya estaba hecho un desastre por sus propios fluidos.

Seo Jeong-won, como si le resultara divertido, comenzó a restregar el semen sobre el vientre de Do I-hyeon de forma juguetona.q

‘Estoy tan cansado...’

Sus ojos se cerraban solos, pero Do I-hyeon se obligó a levantar los párpados. Todavía quería ver un poco más a Seo Jeong-won.

“Ahora que lo pienso, no hemos cenado.”

Seo Jeong-won, que seguía toqueteando a Do I-hyeon, lamentó la situación. Solo entonces Do I-hyeon se dio cuenta de que tenía un poco de hambre. Nada más llegar a casa, se habían enredado como animales.

“I-hyeon, ¿quieres cenar antes de dormir?”

Seo Jeong-won preguntó con suavidad, aun sabiendo que Do I-hyeon estaba a punto de caer dormido.

Do I-hyeon lo miró de reojo. No tenía fuerzas ni para masticar, mucho menos para quedarse sentado.

“Jaja. Buenas noches, I-hyeon.”

Parecía haber sido solo una pregunta al aire; Seo Jeong-won se encogió de hombros y besó la mejilla de Do I-hyeon. Parecía que Seo Jeong-won sonreía más de lo habitual el día de hoy.

* * *

Al día siguiente, Do I-hyeon se despertó en un lugar que no era el dormitorio principal de Seo Jeong-won. La cama, de bordes rectos y sencillos, era claramente más pequeña que la de la otra habitación.

Aun así, tenía el tamaño suficiente para que tres hombres adultos durmieran cómodamente uno al lado del otro, pero Do I-hyeon se encontraba desnudo y completamente enredado con Seo Jeong-won.

‘¿Cómo terminó así?’

Do I-hyeon movió los ojos con desconcierto. Para haber tenido sexo y haberse quedado dormido de inmediato, su cuerpo se sentía demasiado limpio y seco, sin ninguna sensación pegajosa o incómoda.

Al parecer, Seo Jeong-won lo había aseado con esmero mientras él dormía profundamente, casi como si hubiera perdido el conocimiento. Se lo agradecía, pero no entendía por qué, incluso después de eso, Seo Jeong-won también estaba sin ropa.

Seo Jeong-won estaba apoyado contra su espalda, rodeando la cintura de Do I-hyeon con fuerza. Además, sus piernas estaban entrelazadas entre sí. Podía sentir el aliento pausado del alfa rozando sus omóplatos, provocándole un ligero cosquilleo.

A través de la rendija de la puerta entreabierta, alcanzó a ver la sala de estar que ya conocía. Al parecer, este era un cuarto que solía mantenerse cerrado. Como aún no había explorado toda la casa de Seo Jeong-won, no sabía que existía este espacio.

‘Y decía que no tenía otro dormitorio.’

Do I-hyeon chasqueó la lengua en silencio. Seo Jeong-won mentía con la misma facilidad con la que respiraba, pero estaba claro que ni siquiera intentaba ocultar sus mentiras a la perfección. No mentía con un propósito oscuro, sino casi por hábito.

Aun así, era mucho mejor que despertar en una cama sucia.

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‘Tengo que levantarme.’

Do I-hyeon frunció levemente el ceño. El hecho de que sus ojos se abrieran por sí solos significaba que ya era hora de prepararse para ir a trabajar.

Sin embargo, debido a todo lo que había pasado ayer, no tenía ganas de salir de la cama. Normalmente no era alguien que se permitiera holgazanear, pero tanto ayer como hoy, se encontraba haciendo cosas que no solía hacer.

Sentía que, si volvía a cerrar los ojos en ese momento, podría dormir profundamente. No sabía si era porque su espalda estaba cálida o porque la luz del sol matinal era muy radiante.

Do I-hyeon inhaló profundamente y soltó un suspiro corto. Su respiración se volvió pausada de nuevo. Justo cuando sus párpados empezaban a cerrarse por el sueño...

“Mmm...”

Seo Jeong-won soltó un suave sonido con la garganta y frotó su frente contra la nuca de Do I-hyeon. El cabello de Seo Jeong-won, suave y de ese tono gris pardo tan característico, le hizo cosquillas al rozar su piel desnuda.

Tras moverse un poco, Seo Jeong-won lo abrazó con más fuerza, como si fuera lo más natural del mundo, y hundió sus labios en el hombro firme del omega.

“I-hyeon, ya es hora de despertar.”

Seo Jeong-won lo despertó con voz pausada y dulce, sin separar los labios de su piel. Parecía creer que Do I-hyeon seguía dormido.

“…… Me da cosquillas.”

Do I-hyeon encogió los hombros por reflejo y empujó la frente tersa de Seo Jeong-won para alejarlo.

Solo se habían acostado con fines terapéuticos. Sin embargo, Seo Jeong-won actuaba de repente con una ternura propia de un amante. Bueno, siempre había dado señales de eso, pero hoy era especialmente intenso.

Esa sensación de extrañeza que sentía desde ayer volvió a aparecer.

“¿Cómo se siente tu cuerpo?”

Aunque separó los labios, Seo Jeong-won no soltó a Do I-hyeon. Comenzó a frotar suavemente el bajo vientre del omega con la palma de la mano para comprobar su estado.

“…… Bien.”

Sentía la zona baja un poco adolorida, pero su estado general era mucho mejor de lo que esperaba. Le resultaba curioso que, a pesar de haberse movido con tanta intensidad —incluso comparado con la noche que pasaron juntos—, su condición física fuera excelente.

Seo Jeong-won continuó jugueteando con la mano de Do I-hyeon. Sentía que, tras haberse entregado físicamente, la distancia entre ambos se había acortado de forma excesiva.

“Jeong-won. Por favor, apártese.”

Do I-hyeon puso su mano sobre el brazo de Seo Jeong-won con lentitud. Tenía el mal presentimiento de que, si seguía allí acostado, Seo Jeong-won lo retendría y terminaría llegando tarde al trabajo.

“Jajaja.”

Seo Jeong-won soltó una carcajada radiante de la nada. Parecía muy feliz de que Do I-hyeon lo hubiera llamado por su nombre por iniciativa propia.

“Ah, no quiero ir a trabajar.”

A pesar de que le pidió que se quitara, Seo Jeong-won hizo lo contrario: abrazó a Do I-hyeon con ambos brazos y empezó a rodar con él por la cama.

“¿Por qué no descansas hoy también?”

Seo Jeong-won susurró con voz baja, como un niño planeando una travesura. Cualquier otra persona se habría dejado convencer fácilmente por esa sonrisa pícara del alfa.

“No puedo.”

Pero Do I-hyeon se negó tajantemente.

“I-hyeon, podrías descansar uno o dos días más. Si vas hoy mismo a la oficina, todos se sorprenderán. Quédate aquí. Vendré a almorzar contigo.”

Seo Jeong-won parecía desear sinceramente que Do I-hyeon descansara.

“No.”

Do I-hyeon expresó su voluntad con una respuesta corta en lugar de dar explicaciones largas. Sabía que, si se extendía, Seo Jeong-won encontraría alguna excusa para rebatirlo.

“Nadie puede con tu terquedad, I-hyeon.”

Seo Jeong-won soltó un largo suspiro, claramente intencionado, y sacudió la cabeza.

Do I-hyeon se incorporó y lo miró de reojo. Eso mismo era lo que él quería decir.

“Iré a asearme.”

A pesar de estar completamente desnudo, Do I-hyeon salió de entre las mantas sin mostrar rastro de vergüenza. Seo Jeong-won se quedó apoyado en la cama con el mentón sobre la mano, observándolo fijamente.

“¿Tiene algo que decir?”

Do I-hyeon se detuvo antes de salir de la habitación y miró hacia atrás. La mirada insistente de Seo Jeong-won le resultaba incómoda.

“Es que I-hyeon es demasiado hermoso. Ah, esto es un secreto.”

Seo Jeong-won abrió mucho los ojos y se cubrió la boca con la mano.

Al parecer, había preguntado en vano. Do I-hyeon ignoró por completo la broma de Seo Jeong-won.

‘¿Pero qué es esto?’

Al llegar al baño, Do I-hyeon se miró en el espejo y se quedó horrorizado. Su cuerpo era un desastre, lleno de marcas de dedos y mordiscos.

Por supuesto que anoche ya tenía algunas manchas rojizas, pero no llegaba a este extremo. Habían aparecido marcas nuevas por todas partes.

Claramente, el culpable era Seo Jeong-won. Mientras revisaba su cuerpo, Do I-hyeon tragó un suspiro. Al menos podía consolarse pensando que solo estaban en lugares que no quedaban a la vista con la ropa puesta.

Sabía que, aunque le reclamara, Seo Jeong-won no le haría el menor caso. Si le decía que no lo hiciera más, corría el riesgo de que el alfa se encaprichara y terminara mordiéndole el cuello, lo cual sería un gran problema.

Cuando terminó de asearse y salió, Seo Jeong-won ya había preparado el desayuno: una sopa amarilla, una ensalada colorida y unas tostadas impecables.

Do I-hyeon vaciló un momento antes de acercarse a la mesa. En algún momento, el hecho de despertar y desayunar junto a Seo Jeong-won se había vuelto algo natural.

“¿Qué haces ahí parado?”

Al ver a Do I-hyeon inmóvil, Seo Jeong-won le hizo señas para que se acercara rápido.

“¿Y bien? ¿Lo has pensado?”

Tan pronto como Do I-hyeon se sentó, Seo Jeong-won lanzó la pregunta sin preámbulos. Cuando Do I-hyeon lo miró fijamente, Seo Jeong-won le guiñó un ojo.

“Lo de vivir conmigo.”

“¿No dijo que me daría tiempo para pensarlo?”

Eso había sido apenas ayer por la tarde. Después de eso, habían tenido sexo de inmediato, por lo que era obvio que no había tenido tiempo para reflexionar.

“Sí. Pero también creo haber dicho que I-hyeon no tiene otra opción.”

Sin embargo, Seo Jeong-won exigió una respuesta con total descaro. Parecía decidido a no aceptar ninguna respuesta que no fuera un "sí".

“Si lo piensas bien, I-hyeon fue quien rompió el contrato. Habíamos quedado en que me contarías todo.”

Seo Jeong-won dio justo en el clavo, recordándole su falta.

“…… Pensé que sería solo una molestia pasajera.”

Do I-hyeon bajó la mirada y se excusó. No estaba acostumbrado a tener que defenderse, por lo que se sentía bastante incómodo.

“No importa si es algo insignificante, de ahora en adelante cuéntamelo todo.”

“…….”

Do I-hyeon no pudo responder y se limitó a comer su sopa. Como nunca había compartido los detalles triviales de su vida diaria con nadie, sinceramente no se sentía capaz de hacerlo.

“Te perdonaré por haber faltado a tu palabra si vienes a vivir conmigo.”

Seo Jeong-won arrastró su silla para sentarse justo al lado de Do I-hyeon. A juzgar por cómo lo miraba fijamente sin siquiera tocar su comida, estaba claro que su promesa de no rendirse era totalmente real.

“…… Necesito tiempo para prepararme mentalmente.”

Do I-hyeon pidió su comprensión con una respuesta similar a la anterior, aunque con un matiz distinto. Sinceramente, desde su posición, debería estar agradecido de que Seo Jeong-won fuera quien le propusiera la convivencia primero.

Sin embargo, la idea de no solo entrar y salir cada día, sino de vivir juntos de forma permanente, le resultaba un tanto abrumadora. Ya de por sí tenían personalidades opuestas; esto significaba que las probabilidades de chocar por cosas insignificantes aumentarían considerablemente.

Pero, sobre todo, había algo que lo inquietaba profundamente en su interior.

‘Si pasamos demasiado tiempo juntos... ¿Se cansará de mí rápidamente?’

Le preocupaba que, al ver su verdadera forma de ser a diario, Seo Jeong-won perdiera el interés que mostraba ahora.

“¿Cuánto tiempo?”

“Intentaré terminar de decidirme lo antes posible.”

“Una semana. No más de eso. No puedo esperar más.”

Seo Jeong-won se mostró inflexible. Do I-hyeon, sin otra alternativa, terminó asintiendo con la cabeza.

* * *

“¡Líder de equipo! ¿Se encuentra bien? ¿Ya puede venir a trabajar?”

“¡Me dijeron que se desmayó ayer!”

“Se lo dije, le dije que no tenía buen semblante.”

En cuanto Do I-hyeon llegó a la oficina, los miembros del Equipo de Contabilidad 2 se acercaron en tropel. Aunque normalmente lo trataban con cierta reserva por su seriedad, ahora lo sujetaban de los brazos con una familiaridad inusitada.

“Estoy bien.”

Do I-hyeon los apartó con suavidad pero firmeza. Entre los miembros de su equipo había tanto alfas como omegas, por lo que no era buena idea permitir que se acercaran demasiado.

Por suerte, no percibía ninguna feromona de ellos. Parecía que haber tenido sexo con Seo Jeong-won realmente estaba surtiendo efecto.

‘Espero que este estado dure al menos unos días.’

Tras zafarse de sus subordinados, se dirigió directamente a su puesto.

Se había despertado tarde y, para colmo, Seo Jeong-won se le había abalanzado justo antes de salir insistiendo en que debían despedirse con un beso; por poco llega tarde de verdad.

Si tuviera que librar una batalla así cada mañana, tendría que replantearse seriamente lo de vivir juntos. Do I-hyeon sacudió la cabeza, pero una leve y casi imperceptible sonrisa asomó en la comisura de sus labios.

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“Disculpe, este...”

Mientras estaba concentrado en su trabajo, notó por el rabillo del ojo a alguien merodeando cerca de su escritorio.

Do I-hyeon solo movió las pupilas para identificar a la persona. Un empleado de complexión pequeña estaba de pie junto a su mesa, vacilante. No parecía ser de su equipo, ya que no reconoció su rostro de inmediato.

“¿Qué sucede?”

Ante la pregunta indiferente de Do I-hyeon, el empleado se sobresaltó y encogió los hombros.

“¿Tiene... tiene un momento, por favor?”

Aunque el joven parecía intimidado por Do I-hyeon, expresó su deseo con claridad. Los miembros del equipo, ante tal escena poco habitual, empezaron a mirar con curiosidad.

“Dígame.”

Do I-hyeon giró su silla para encararlo. Al sentir su mirada impasible, las mejillas del empleado, que ya estaban algo sonrosadas, se tiñeron de un rojo intenso.

Tras dudar un instante, el joven apretó los puños y se mordió el labio inferior.

“…… Es que es un poco difícil hablar de esto aquí. ¿Podríamos ir a otro lugar un momento?”

Parecía estar en sus veinte años, conservando aún un aire juvenil. Estaba visiblemente nervioso, pero mantenía su postura con cortesía.

Do I-hyeon observó al empleado sin pensarlo mucho. Sus ojos redondos y sus labios inquietos le recordaron a un hámster; tenía una apariencia bastante tierna.

Debido a su esfuerzo por recordar el rostro de Seo Jeong-won, Do I-hyeon había empezado a fijarse más en las facciones de los demás. Estrictamente hablando, lo hacía para distinguir quién era Seo Jeong-won y quién no. Como su desinterés por los extraños seguía intacto, probablemente olvidaría el rostro de este joven en cuanto le diera la espalda.

Do I-hyeon se levantó sin decir palabra. El empleado era notablemente más bajo que él; incluso sin inclinar el cuello, Do I-hyeon podía ver perfectamente la coronilla de su cabeza.

Caminaron hacia una sala de reuniones vacía cercana. No hubo conversación durante el trayecto.

“Fuuu...”

Solo se escuchaba el sonido de los suspiros profundos que el joven soltaba de vez en cuando para calmarse.

Click.

En cuanto se cerró la puerta, el empleado hizo una profunda reverencia ante Do I-hyeon.

“¡Lo siento muchísimo, Líder Do!”

“…….”

Do I-hyeon recibió de pronto una disculpa de alguien a quien ni siquiera conocía. Podría haber preguntado de qué se trataba, pero como de costumbre, prefirió guardar silencio.

“¡E-es que todavía no controlo bien mis feromonas y le falté al respeto ayer! Tendré mucho más cuidado de ahora en adelante.”

Sintiéndose presionado por el silencio, los hombros del joven temblaron levemente.

“Ah.”

Solo entonces Do I-hyeon comprendió quién era. Era el omega con el que había chocado ayer antes de desmayarse.

Lo observó de nuevo. Tenía sentido no haberlo reconocido; ayer vestía ropa casual, pero hoy llevaba una camisa impecable y corbata. Parecía haberse vestido así de formal solo para venir a pedirle perdón.

Ante el breve suspiro de entendimiento de Do I-hyeon, el joven levantó la cabeza tímidamente para tantear su reacción.

“¿Se encuentra bien de salud? Me haré responsable de cualquier forma.”

Tras observar a Do I-hyeon un momento, el empleado hizo una declaración solemne.

“No es necesario. Simplemente no me encontraba bien.”

Sin embargo, Do I-hyeon lo rechazó tajantemente. El problema se había agravado por su propio rechazo a las feromonas, no era culpa del joven. Además, si se ponía estricto, él también tenía parte de la responsabilidad; si no hubieran chocado, el accidente no habría ocurrido.

“Pero... me siento tan culpable... ¿No podría al menos invitarle a comer?”

El joven insistió con una expresión que denotaba que no quería dejar las cosas así.

“Tengo un compromiso previo.”

Do I-hyeon cortó la amabilidad del empleado sin dudarlo ni un segundo.

“…… Pero aún no le he dicho qué día sería……”

“Tengo compromisos todos los días.”

Do I-hyeon soltó la verdad con total indiferencia.

Dejando de lado el caso especial de Choi Seon-woo, no quería dedicarle a nadie más el tiempo que necesitaba para recibir feromonas de Seo Jeong-won. Además, si se enteraba de que tenía otra cita, Seo Jeong-won se volvería insoportable.

“Con su permiso, me retiro.”

Do I-hyeon hizo un leve gesto con la cabeza y salió de la sala sin mirar atrás.

“Ah, Líder Do……”

El joven levantó la mano a medias, pero no se atrevió a detenerlo.

 

Cuando Do I-hyeon regresó a su oficina, un miembro de su equipo que estaba masticando un dulce en una esquina se acercó sigilosamente.

“¿Acaso le acaban de declarar su amor?”

Preguntó en voz baja mientras miraba alrededor con picardía. Do I-hyeon lo miró confundido y el empleado sonrió con malicia.

“Es que ese novato de hace un momento tenía una determinación impresionante. Si no es eso, pues nada.”

El empleado se encogió de hombros y retrocedió lentamente para escapar, intimidado por la mirada fija de Do I-hyeon.

“Qué raro. Ya toca que alguien se le declare por estas fechas...”

“¡Te dije que no contaras esas cosas tan raras!”

Kim Yu-min, al escuchar el murmullo de su compañero, lo regañó mientras sacudía la cabeza.

“Líder de equipo... ¿está saliendo con alguien?”

Otro subordinado preguntó de repente, con los ojos brillando de curiosidad.

“Vamos, ¿qué dicen? Nuestro Líder Do está casado con el trabajo.”

El empleado al que Kim Yu-min había regañado intentó disimular, pero por dentro ardía de ganas de saber.

“Ahora que lo pienso, el Líder se está yendo temprano últimamente. ¿No tendrá escondido por ahí a algún omega lindo como un conejito?”

Otro compañero soltó una risita. Al contrario que el anterior, él estaba convencido de que Do I-hyeon era incapaz de tener una relación.

Do I-hyeon, de repente, visualizó vagamente el rostro de Seo Jeong-won. Aunque no era un omega, ciertamente era hermoso.

Se sintió extraño al recordar cómo Seo Jeong-won se había comportado con tanta dulzura, como un amante cariñoso, tanto anoche como esta mañana.

“…… No es así.”

Sin embargo, Seo Jeong-won no era su pareja. Do I-hyeon lo negó con lentitud.

“¿Eh? ¿En serio hay algo? Normalmente ignoraría nuestros comentarios diciendo que son tonterías, pero esta vez hasta nos respondió... Definitivamente hay algo.”

El primer empleado que se le había acercado abrió mucho los ojos, haciendo un escándalo.

Do I-hyeon, para complacerlo, simplemente lo miró fijamente en silencio. El subordinado carraspeó y volvió a meterse el dulce en la boca mientras se sentaba en su sitio.

Una vez sentado, Do I-hyeon miró su monitor. Pero, tal vez por las tonterías de sus compañeros, el rostro de Seo Jeong-won no dejaba de aparecer sobre la pantalla blanca.

* * *

“¡Buen provecho!”

Después de que los miembros del equipo salieran en tropel, Do I-hyeon subió como de costumbre a la oficina del Director Ejecutivo.

“Sí, haré eso. Entonces, reservaré un tiempo el próximo mes para...”

Cuando Do I-hyeon llegó, Seo Jeong-won estaba de pie junto a la ventana hablando por teléfono. Su tono era bastante cercano, demasiado para ser una llamada de trabajo; pero tratándose de Seo Jeong-won, quien solía ser amable incluso con sus socios comerciales, era prematuro sacar conclusiones.

Al entrar en silencio, Seo Jeong-won lo miró de reojo.

“¿Llegaste?”

Seo Jeong-won lo saludó solo moviendo los labios, dedicándole una sonrisa radiante. Con un gesto de cabeza, le indicó la sala de reuniones interior, como invitándolo a empezar a comer primero. Sin embargo, Do I-hyeon se dirigió al sofá.

Sentado allí, observó detenidamente a Seo Jeong-won. Hoy llevaba una chaqueta color marfil sobre una camiseta clara. Bajo la luz del sol, Seo Jeong-won se veía más deslumbrante que de costumbre. Por su parte, el alfa también recorría a Do I-hyeon con la mirada, comprobando su estado físico.

En cuanto terminó la llamada, Seo Jeong-won se acercó a grandes zancadas.

“Lo siento. Era una llamada importante y no podía colgar.”

Seo Jeong-won le tendió la mano, fingiendo lástima. Do I-hyeon tomó su mano para levantarse.

“¿Y bien? ¿Pasó algo especial hoy?”

Seo Jeong-won rodeó con naturalidad la cintura de Do I-hyeon.

“No.”

“Mentiroso.”

De repente, Seo Jeong-won se detuvo en seco y lo miró de reojo con un gesto ofendido.

“Te viste con otro omega a mis espaldas. Si no hubiera tenido esa reunión en ese momento, te habría atrapado en el acto.”

“…….”

Do I-hyeon recordó tardíamente la visita del joven empleado.

‘Ah, es cierto que pasó eso.’

Se había concentrado tanto en el trabajo que lo olvidó por completo.

“¿Acaso está celoso?”

Do I-hyeon soltó las palabras con la mayor indiferencia posible.

“Esa pregunta es cruel. Yo también tengo mi orgullo.”

Seo Jeong-won entrecerró los ojos y miró a Do I-hyeon con resentimiento. El omega intentó descifrar sus intenciones.

‘¿Desde cuándo me importa tanto cada movimiento de otra persona?’

Reconocía que estaba pensando de una manera diferente a la habitual, pero no podía evitarlo.

“…… Recibí una disculpa.”

“Mmm. Está bien. Terminemos con este tema desagradable. Come rápido.”

Cambiando de actitud al instante, Seo Jeong-won sonrió de forma sensual y acarició la nuca de Do I-hyeon. Luego, apartó ligeramente el cuello de la camisa de Do I-hyeon, dejando al descubierto las marcas rojas en su piel.

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Seo Jeong-won soltó un sonido de satisfacción y comenzó a presionar las marcas con el pulgar. Do I-hyeon se detuvo en seco. Le irritaba que Seo Jeong-won siempre desbordara tanta calma y quiso romperla. Quería ver a Seo Jeong-won desmoronarse.

Por eso.

“I-hyeon……”

Tuk.

Do I-hyeon agarró a Seo Jeong-won por las solapas de la chaqueta y lo besó. Sintió cómo el alfa se quedaba petrificado. Tras inhalar profundamente, Do I-hyeon mordió lentamente el labio inferior de Seo Jeong-won.

“Ah……”

Seo Jeong-won soltó un gemido bajo y abrió los labios. Do I-hyeon se abrió paso. El omega imitó paso a paso lo que Seo Jeong-won solía hacerle: rozó su lengua, hizo cosquillas en su paladar y empujó con profundidad.

“Mmm……”

Seo Jeong-won soltó un sonido nasal dulce que hizo que a Do I-hyeon se le erizara el vello. El omega comenzó a acariciar su oreja y el alfa mostró una reacción evidente ante su toque torpe.

Do I-hyeon pegó su cuerpo al de Seo Jeong-won. Sus pechos chocaron y se escuchó el fuerte latido de sus corazones.

Pum, pum, pum.

Do I-hyeon desordenó el cabello gris pardo de Seo Jeong-won. El alfa comenzó a liberar sus feromonas lentamente y Do I-hyeon terminó tambaleándose ante el aroma.

“Cuidado.”

Seo Jeong-won cargó a Do I-hyeon en brazos como si fuera lo más natural. Luego, cerró los ojos pacíficamente y levantó el rostro.

Do I-hyeon tragó saliva. Los labios húmedos y las largas pestañas del alfa resultaban muy provocativos. Sintió una presión peculiar donde sus partes bajas se tocaban; el pene de Seo Jeong-won estaba reaccionando.

Do I-hyeon volvió a bajar la cabeza lentamente. Estaban tan cerca que sus alientos se mezclaban.

“Bájeme, por favor.”

Sin embargo, Do I-hyeon retiró la cabeza.

“…… ¿Qué dijo?”

Seo Jeong-won miró a Do I-hyeon con la mirada perdida. Su expresión de estupefacción resultaba un tanto cómica.

“Tengo hambre.”

Do I-hyeon apretó los dientes para reprimir el cosquilleo de una sonrisa que amenazaba con asomar en sus labios.

“No, espere un segundo. Sé que hay que comer, pero el ambiente ahora mismo es……”

Visiblemente desconcertado, Seo Jeong-won balbuceó de forma incoherente, algo impropio de él, mientras abría y cerraba la boca.

Do I-hyeon apoyó la frente en el hombro de Seo Jeong-won. Sus hombros temblaban ligeramente por la risa contenida.

“Haah, I-hyeon.”

Seo Jeong-won soltó un suspiro ansioso, sintiéndose inquieto.

“Se está burlando de mí ahora, ¿verdad? Lo siento. No sé por qué es, pero por favor, perdóneme. ¿Sí?”

Sin saber siquiera por qué Do I-hyeon estaba de mal humor, Seo Jeong-won frotaba sus labios contra la oreja del otro, intentando apaciguarlo con desespero.

Ver al siempre relajado Seo Jeong-won tan ansioso era una escena inusual. Incluso Do I-hyeon, alguien torpe con las emociones, sintió un extraño sentido de superioridad. Algo se agitaba en lo más profundo de su pecho.

‘Debo detenerme aquí.’

Do I-hyeon intentó calmar el alboroto en su mente. Aunque no podía evitar sentirse atraído por impulsos tan intensos, no debía dejarse llevar solo por ellos.

Con el rostro rígido, Do I-hyeon levantó la cabeza lentamente. Tenía que dar por terminada la charla con cortesía y volver a la normalidad.

Sin embargo, en el momento en que se encontró con el rostro radiante de Seo Jeong-won, su mente se quedó en blanco. Sus ojos de color gris pardo, que brillaban bajo la luz del sol, llenaron todo su campo de visión.

“I-hyeon.”

Seo Jeong-won llamó su nombre como si estuviera suplicando. Do I-hyeon levantó lentamente los brazos que antes sostenían los hombros del alfa.

‘¿Qué estoy haciendo?’

Sintió una sensación de crisis, advirtiéndole que no debía actuar por impulso otra vez, pero no pudo detener sus manos.

Pronto, la mano de Do I-hyeon acarició la mejilla de Seo Jeong-won. El alfa apoyó suavemente su rostro contra la palma de Do I-hyeon y sonrió con dulzura. Cuando Do I-hyeon movió los dedos, las mejillas de Seo Jeong-won se elevaron suavemente y sus ojos alargados se curvaron con elegancia.

“Béseme.”

Seo Jeong-won susurró en voz baja y volvió a cerrar los párpados.

Do I-hyeon inclinó el cuello de forma rígida y torpe, como si alguien lo estuviera empujando desde atrás. Sus labios se posaron débilmente sobre la comisura de la boca de Seo Jeong-won.

‘Debo recuperar el juicio…….’

Sobresaltado tardíamente, Do I-hyeon intentó retirar la cabeza. Sin embargo, Seo Jeong-won fue más rápido y sujetó la nuca de Do I-hyeon. Acto seguido, mordió el labio inferior del omega.

“Ah-ah……”

Mientras Do I-hyeon encogía los hombros, Seo Jeong-won lamió la marca de los dientes y avanzó hacia el sofá. En un abrir y cerrar de ojos, Do I-hyeon terminó acostado de espaldas en el sofá, inmovilizado bajo el cuerpo de Seo Jeong-won.

“Pesa…… demasiado.”

Do I-hyeon murmuró frunciendo el ceño. Sentía el pecho apretado y dolorido por el contacto con Seo Jeong-won.

“Aguante solo un poco.”

Pero Seo Jeong-won se limitó a sonreír mientras jugueteaba con el bajo vientre de Do I-hyeon. Parecía pensar que todo estaba bien mientras no hubiera presión directa en el vientre.

“Director, ugh, ugh.”

Seo Jeong-won devoró por completo las quejas débiles y las dudas incesantes. La excitación que subía gradualmente borró cualquier margen para pensar en otra cosa.

Seo Jeong-won acarició el dorso de la mano de Do I-hyeon, que sujetaba el sofá, mientras presionaba el paladar con la punta de la lengua. Do I-hyeon movió los dedos inconscientemente y Seo Jeong-won no perdió la oportunidad de entrelazarlos con los suyos.

Con las extremidades de Do I-hyeon completamente bajo su control, Seo Jeong-won empujó su lengua con fuerza hacia la garganta.

“Ugh, ugh, ah……”

A Do I-hyeon le faltaba el aire, por lo que jadeaba con la cabeza echada hacia atrás. La lengua que invadía su boca de forma brusca se sentía casi como un pene viril. El contorno de sus ojos se tiñó de rojo.

Seo Jeong-won debió pensar algo similar, ya que entrecerró los ojos y movió la cadera ligeramente. Su pene, tan endurecido que su forma se notaba claramente a través del pantalón, presionaba la entrepierna de Do I-hyeon.

“Ugh…”

Do I-hyeon apretó los dientes. Ahora, en lugar de una eyaculación normal, solía soltar un líquido transparente y fluido. Sabía que si seguía recibiendo ese tipo de estímulo en sus partes íntimas, acabaría en una situación comprometedora.

“Ahí no está permitido.”

“Sí, I-hyeon es muy lubricado, así que debemos tener cuidado.”

Tan pronto como Do I-hyeon intentó detenerlo, Seo Jeong-won asintió con entusiasmo mientras acariciaba la parte interna de sus muslos.

Do I-hyeon cerró la boca y lo fulminó con la mirada. Estaba seguro de que el alfa decía esas cosas solo para hacerlo sentir avergonzado.

En el fondo, quería apartar el pecho de Seo Jeong-won de un empujón. Sin embargo, por alguna razón, no podía mover ni un dedo.

Subiendo con parsimonia, Seo Jeong-won lamió la boca firmemente cerrada de Do I-hyeon. Ante ese roce cosquilleante, la fuerza de su mandíbula apretada comenzó a desvanecerse.

 

Do I-hyeon y Seo Jeong-won se besaron una y otra vez. No sabía cuánto tiempo había pasado. Sus labios ya se sentían entumecidos.

“Haah, haah.”

Do I-hyeon giró la cabeza hacia un lado, respirando con dificultad. Mientras tanto, Seo Jeong-won seguía rozando sus labios contra la mejilla y la frente de Do I-hyeon. Sin dar muestras de cansancio, le daba toquecitos en el mentón, pidiendo más.

“No puedo más.”

Do I-hyeon habló más lento de lo habitual. La base de su lengua estaba dolorida.

“¿Estás cansado?”

Seo Jeong-won preguntó con ternura mientras acariciaba el cabello de Do I-hyeon. En su voz melódica y grave se mezclaban la resignación y la risa.

Sintiéndose herido en su orgullo, Do I-hyeon cerró los ojos ignorando a Seo Jeong-won. El alfa soltó un suspiro leve y frotó su nariz contra la nuca del omega.

La mano de Seo Jeong-won, que antes jugueteaba con la cintura de Do I-hyeon, bajó gradualmente hasta envolver sus nalgas con suavidad. Do I-hyeon arqueó la espalda por reflejo.

“Ven a dormir a mi casa hoy también.”

Seo Jeong-won susurró con voz húmeda y sugerente, mientras dejaba ruidosos besos en la oreja de Do I-hyeon. Ambos sabían perfectamente que "dormir" tenía una connotación distinta a la de veces anteriores.

“…….”

Do I-hyeon giró la cabeza lentamente.

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Lo correcto sería rechazar la invitación de Seo Jeong-won. Necesitaba saber cuánto duraba el efecto de las feromonas tras el sexo para planificar su agenda futura. Normalmente, lo habría cortado de raíz sin dudarlo.

‘Pero…….’

Sin embargo, Do I-hyeon vaciló. El mayor problema al que se enfrentaba era que la duración de las feromonas de Seo Jeong-won en su cuerpo era cada vez más corta.

Incluso debido a su constitución inestable, ocurrían percances inesperados constantemente. Aunque esta vez se sintiera bien durante tres días, no había garantía de que la próxima vez fuera igual.

Si no importaba ser precavido, ¿no sería mejor recibir la mayor cantidad de feromonas posible mientras su cuerpo aún estaba estable?

“Me gustaría que I-hyeon se quedara conmigo.”

Seo Jeong-won unió su frente a la de Do I-hyeon con una sonrisa limpia. Sus fragantes feromonas también revoloteaban alrededor de Do I-hyeon.

“…… Está bien.”

Do I-hyeon respondió en voz baja, desviando sus ojos negros para evitar su mirada.

“No esperaba que aceptaras tan fácilmente. ¿Te estás dejando conquistar por fin?”

Una sonrisa que ocultaba segundas intenciones apareció en el rostro de Seo Jeong-won.

‘¿Qué estará tramando?’

Do I-hyeon frunció el ceño, pero no tuvo tiempo de interrogarlo. Seo Jeong-won lo asaltó con besos una vez más.

 

Seo Jeong-won solo liberó a Do I-hyeon justo antes de que terminara la hora del almuerzo. Al recuperar el juicio tardíamente, Do I-hyeon se apresuró a arreglarse la ropa y se roció con desodorante de feromonas.

Era la segunda vez, contando desde anoche, que se saltaba una comida por recibir feromonas. Como últimamente se alimentaba bien, saltarse una o dos comidas no sería un problema.

Sin embargo, era evidente que tenía hambre, pero mientras se besaban no pudo pensar en nada más. Se sentía bastante desconcertado.

“Lo siento. Por muy sexy que sea I-hyeon, debí contenerme.”

Seo Jeong-won soltó un suspiro fingido y le entregó una pequeña bolsa de papel con bocadillos. A pesar de que lo sujetaba con fuerza cuando Do I-hyeon intentaba zafarse, ahora parecía realmente apenado.

Do I-hyeon fulminó con la mirada a Seo Jeong-won por sus tonterías, pero aceptó la bolsa.q

“Espere. Aquí está desordenado.”

Seo Jeong-won jugueteó con el cuello de la camisa de Do I-hyeon. Do I-hyeon, por hábito, miró las largas pestañas del alfa antes de darse la vuelta bruscamente.

* * *

“I-hyeon, ugh.”

Do I-hyeon levantó la mano y empujó a Seo Jeong-won, quien se abalanzó sobre él apenas puso un pie en el recibidor. Seo Jeong-won, con los labios bloqueados por la palma de Do I-hyeon, abrió mucho los ojos.

“En la entrada no.”

Do I-hyeon lo fulminó con la mirada, expresando claramente su voluntad. No era la primera ni la segunda vez; se negaba a recibir un beso sin siquiera haber podido quitarse los zapatos adecuadamente.

Dejando atrás a un Seo Jeong-won aturdido, Do I-hyeon entró en la casa a grandes zancadas.

“Jajaja.”

Seo Jeong-won lo siguió, con los hombros sacudiéndose por la risa.

Sin mirar atrás, Do I-hyeon se dirigió directamente al baño. Como ya habían cenado fuera, solo quedaba una cosa por hacer.

 

“Ah, Ugh.”

Do I-hyeon dejó escapar un gemido ahogado mientras estaba inmovilizado bajo el cuerpo de Seo Jeong-won. El sonido, tan bajo que apenas era perceptible, revoloteaba cerca de su boca.

Seo Jeong-won llevaba un buen rato atormentándolo, con el rostro hundido en el pecho de Do I-hyeon. Juntaba sus pectorales y los amasaba con fuerza, aplastaba los pezones con la lengua y raspaba la piel firme con los dientes frontales. A veces, incluso succionaba las areolas haciendo ruido, como si estuviera extrayendo leche.

A excepción del breve beso inicial, no había tocado ninguna otra parte de su cuerpo. Sin embargo, la punta del pene de Do I-hyeon ya estaba empapada y su parte posterior se contraía intermitentemente.

“ugh…”

Do I-hyeon frunció el ceño y arqueó ligeramente la cintura. El placer del día anterior aún permanecía vívido en su cuerpo. Tenía la ilusión de que algo se retorcía dentro de su vientre.

Seo Jeong-won soltó una risa baja y tomó el pezón de Do I-hyeon entre sus labios.

“ugh, ugh.”

La carne sensible estaba ligeramente hinchada por la estimulación constante. Un simple roce de la punta de la lengua de Seo Jeong-won le provocaba un dolor punzante.

Lo normal sería que solo sintiera dolor, pero extrañamente, sentía un escalofrío. Siendo estrictos, era algo más cercano al placer sexual. El entrecejo de Do I-hyeon se frunció aún más.

Do I-hyeon torció sus labios finos y miró hacia abajo de reojo. Su pecho, que ya estaba moteado de rojo, ahora estaba cubierto de marcas de manos y mordiscos.

“¿I-hyeon también quiere dejarme una marca?”

Interpretando la mirada de Do I-hyeon a su manera, Seo Jeong-won dio golpecitos con el índice en la parte superior de su propio cuello. Era una posición imposible de ocultar.

“No es necesario.”

“Si no te gusta el cuello, ¿qué tal la mejilla?”

A pesar del rechazo tajante, Seo Jeong-won dio golpecitos en su mejilla con total naturalidad.

“No diga tonterías.”

“¿Por qué son tonterías? Yo quiero que lo hagas.”

Seo Jeong-won sonrió con los ojos y presionó sus labios contra la mejilla de Do I-hyeon.

“No.”

Do I-hyeon se apresuró a sujetar sus hombros para apartarlo. Tratándose de Seo Jeong-won, era capaz de clavarle los dientes de repente.

“Lo sé. No quiero que I-hyeon me odie.”

Seo Jeong-won sonrió con picardía y ladeó la cabeza. Parecía estar de un humor bastante caprichoso.

“¡Ugh!”

Efectivamente, Seo Jeong-won clavó repentinamente la uña del pulgar en el pezón de Do I-hyeon. No aplicó mucha fuerza, pero como la zona ya estaba extremadamente sensible, el estímulo fue intenso. Por un momento, su visión se volvió blanca.

“I-hyeon.”

Seo Jeong-won lo llamó con voz profunda mientras acercaba su rostro. Parecía querer un beso. Mientras tanto, seguía presionando el pezón de Do I-hyeon con la punta de los dedos.

Grit. Do I-hyeon apretó la mandíbula con tanta fuerza que sus dientes rechinaron y fulminó con la mirada a un sonriente Seo Jeong-won.

En el fondo quería empujarlo, pero su cuerpo lo recibía por voluntad propia. Sus muslos se abrieron solos y sus fluidos corporales eran tan abundantes que resbalaban por el surco de sus nalgas. ¿Sería por las densas feromonas que llenaban la habitación?

Do I-hyeon levantó la barbilla con expresión severa y lo besó. Debió de doler por la fuerza del impacto, pero sintió que los labios que lo tocaban se curvaban suavemente.

Después de haber sido tan caprichoso, Seo Jeong-won cambió de actitud rápidamente y comenzó a acariciar el costado de Do I-hyeon con suavidad, como si intentara consolarlo.

‘Algo……’

Do I-hyeon lo miró fijamente. Había algo que estaba a punto de comprender, pero se le escapaba.

Seo Jeong-won mordisqueó los labios de Do I-hyeon, que estaban más rojos que de costumbre, mientras manoseaba su cuerpo con curiosidad.

El cuerpo de Do I-hyeon era completamente diferente al de un omega común, que solía ser suave y liso. Seo Jeong-won alternaba entre morder y amasar con fuerza, y acariciar con delicadeza, como si Do I-hyeon fuera un cristal que pudiera romperse al menor toque. Cada vez que Seo Jeong-won lo tocaba con esa ternura, Do I-hyeon se sentía extrañamente avergonzado.

Seo Jeong-won fue bajando gradualmente. Rozó con sus labios el vientre bien definido de Do I-hyeon y sujetó su pene, que soltaba líquido transparente sin parar.

“¿Ya has soltado tanto? Qué lindo.”

Seo Jeong-won curvó una comisura de sus labios y frotó el glande de Do I-hyeon con el pulgar en círculos.

“ugh…”

Con ese simple estímulo, el líquido que apenas podía llamarse semen brotó de nuevo. Do I-hyeon jadeó con la espalda totalmente arqueada.

Tras juguetear con el pene blando, Seo Jeong-won bajó la cabeza como si fuera lo más lógico.

“Lamerlo... no me gusta.”

Do I-hyeon extendió la mano apresuradamente y sujetó la cabeza de Seo Jeong-won. Debido a la excitación por el largo preámbulo, incluso la sensación del cabello suave deslizándose entre sus dedos se convertía en placer.

“¿En qué parte?”

Seo Jeong-won ladeó la cabeza con expresión inocente.

“…… En ninguna parte.”

“Mmm.”

Ante la respuesta vaga de Do I-hyeon, Seo Jeong-won entrecerró los ojos.

“Te la pasaré esta vez.”

Tras mirar fijamente el pene de Do I-hyeon por un momento, Seo Jeong-won se encogió de hombros. Por alguna razón, parecía decepcionado.

Seo Jeong-won jugueteó alrededor de la entrada de Do I-hyeon y pronto insertó el dedo corazón de golpe.

“Ugh…”

“Mmm. Todavía está blando. Aunque sigue estando igual de apretado.”

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Seo Jeong-won asintió mientras revolvía las paredes internas de forma juguetona. Acto seguido, insertó también el dedo anular.

“Despa... cio, ¡Ugh!”

Do I-hyeon se mordió el labio inferior con fuerza. A pesar de que el enorme pene de Seo Jeong-won ya había entrado allí, sentía la zona adolorida con solo dos dedos.

“Lo sé. Pero relájate un poco. Siento que se me van a romper los dedos.”

Seo Jeong-won rió traviesamente mientras frotaba las paredes internas con lentitud.

Do I-hyeon apretó las sábanas intentando relajarse, pero fue inútil. Cada vez que su respiración empezaba a estabilizarse, Seo Jeong-won presionaba con la punta del dedo un bulto en lo más profundo de su interior.

“¿No es incómodo? Puedo relajarte para que no duela.”

Seo Jeong-won asomó un poco su lengua roja mientras deslizaba el índice entre los pliegues apretados. Parecía estar haciendo esto porque Do I-hyeon le había prohibido lamerlo.

“No es... necesario.”

Do I-hyeon contuvo un gemido a duras penas y giró la cabeza.

“No queda de otra.”

Seo Jeong-won se retiró con sorprendente ligereza. Entonces, comenzó a juguetear con la entrada de forma lenta y viscosa. Sus toques eran aún más persistentes que cuando acariciaba su pecho.

La entrada de Do I-hyeon se abría y cerraba succionando los dedos de Seo Jeong-won, y sus paredes internas, además de ablandarse, soltaban fluidos lubricantes sin parar. Su pene no estaba en mejor estado.

“ugh, ugh, ah.”

Ahora, los gemidos de Do I-hyeon salían sin ningún filtro. Con el orgasmo continuo, ya no tenía fuerzas ni para contener el sonido.

“No puedo... más……”

Do I-hyeon encogió las rodillas y retorció el torso intentando escapar de Seo Jeong-won. El placer empezaba a sentirse como dolor.

“Todavía no has recibido las feromonas.”

Sin embargo, Seo Jeong-won no lo soltó. Lo inmovilizó presionando su pecho para que no pudiera moverse.

“Solo... introdúzcalo ya.”

Do I-hyeon agitó los brazos intentando alcanzar el pene de Seo Jeong-won. Desde hacía rato, el pene de Seo Jeong-won, erecto al punto de parecer que iba a estallar, golpeaba contra el muslo de Do I-hyeon.

“Aún no es suficiente. No quiero que I-hyeon sienta dolor. Para mí también es difícil.”

Seo Jeong-won bajó las cejas con un gesto de fingida tristeza.

“…… Preferiría……”

Do I-hyeon se cubrió el rostro con las manos, que le temblaban visiblemente.

“¿Qué prefiere?”

“…… Preferiría que me lamiera.”

Murmuró Do I-hyeon con una voz que sonaba a agonía pura. Sentía que si no cedía a los deseos de Seo Jeong-won, este infierno de placer no terminaría jamás.

“Si es lo que I-hyeon desea.”

Seo Jeong-won sonrió radiantemente, como si hubiera estado esperando exactamente esas palabras. Sujetó la parte interna de las rodillas de Do I-hyeon y las empujó hacia arriba. Sus nalgas se elevaron de forma natural, dejando sus partes más íntimas totalmente expuestas.

“Espere……”

Era evidente que planeaba lamerlo en esa posición. Do I-hyeon intentó retorcer la cintura con urgencia, pero Seo Jeong-won lo tenía sujeto con tanta firmeza que era imposible escapar. Sintió cómo los ojos gris pardo de Seo Jeong-won recorrían su entrepierna. La nuca de Do I-hyeon se tiñó de un rojo intenso.

“Esta postura no me gu-¡Ugh!”

Antes de que pudiera terminar la frase, Seo Jeong-won lamió su perineo. Como ya estaba al límite de la excitación, el simple contacto de la lengua caliente le provocó un escalofrío electrizante. Do I-hyeon inhaló aire de golpe mientras arañaba las sábanas.

“ah, ah, ah……”

Temblando mientras soltaba alientos calientes, Do I-hyeon extendió sus brazos debilitados y sujetó su propio pene. Luego, bloqueó la abertura de la uretra con la punta de los dedos. La sensación de una eyaculación inminente que no daba tregua le resultaba dolorosa.

“Jaja. ¿Cree que puede detenerlo así?”

Seo Jeong-won soltó una risa queda y besó los dedos de Do I-hyeon que sujetaban su pene. Mordisqueó con especial énfasis el dedo anular y luego volvió a bajar la cabeza.

“Creo que hay que bloquear este lugar antes que aquel.”

Murmuró Seo Jeong-won para sí mismo, mirando de reojo la entrada que se abría y cerraba. Seo Jeong-won sonrió mientras lo miraba a los ojos y, sacando su lengua roja, comenzó a lamer entre sus nalgas.

“ugh…”

Do I-hyeon arqueó la espalda por reflejo. Aunque terminó pareciendo que le estaba suplicando a Seo Jeong-won, no podía controlar su propio cuerpo. Seo Jeong-won mantuvo sus labios hundidos en las nalgas de Do I-hyeon. El sonido húmedo era constante.

“¿Hasta... haah... cuándo piensa quedarse... lamiendo ahí, ugh?”

Do I-hyeon apresuró a Seo Jeong-won con una voz entrecortada. El placer sutil pero constante lo estaba volviendo loco de impaciencia.

“Fue I-hyeon quien pidió que lo lamiera.”

Seo Jeong-won lamió el pene de Do I-hyeon con expresión de total inocencia. Rodeó el pene de Do I-hyeon con su boca sin ninguna vacilación.

“¡Ugh, ugh, ah……!”

Seo Jeong-won succionaba el glande de Do I-hyeon haciendo ruido. El omega sentía que su pene estaba a punto de derretirse. Extendiendo el brazo, Do I-hyeon levantó la mandíbula de Seo Jeong-won para que dejara de juguetear con su pene.

“Introdúzcalo ya.”

Ordenó Do I-hyeon brevemente. No quería seguir siendo manipulado por los caprichos de Seo Jeong-won.

“Pero todavía no es el momento……”

Murmuró Seo Jeong-won con un tono de lástima fingida. Sin embargo, sus ojos se curvaron con alegría. Seo Jeong-won tiró de la cintura de Do I-hyeon hacia sí. En un instante, Do I-hyeon se encontró sentado a horcajadas sobre los muslos del alfa.

“¿Y bien?”

Seo Jeong-won lo miraba con inocencia mientras golpeaba la zona del ombligo de Do I-hyeon con su glande duro como una piedra. Tras vacilar un momento, Do I-hyeon elevó la cadera lentamente, tomó el pene del alfa con su mano e intentó la inserción de golpe.

“ugh, duele.”

Seo Jeong-won susurró lánguidamente al oído de Do I-hyeon.

“Ugh…”

Al final, terminó simplemente frotando el glande ardiente contra el surco de sus nalgas.

“Le dije que lo introdujera, ¿y ahora se está masturbando con lo mío?”

“Tiene que entrar aquí. Justo aquí.”

Seo Jeong-won introdujo dos dedos profundamente en el orificio de Do I-hyeon y los separó hacia los lados. Do I-hyeon apretó los dientes y su cintura tembló. Aun así, insistió en colocar el pene de Seo Jeong-won en la entrada.

Puu-uk. Como la zona estaba muy bien relajada, la parte posterior de Do I-hyeon tragó el glande de Seo Jeong-won sin resistencia.

“ugh……”

Eso no significaba que no hubiera presión. Aunque solo había entrado el glande, sentía su interior completamente lleno. Seo Jeong-won sujetó la pelvis de Do I-hyeon y lo bajó lentamente.

“Está lleno, ¡Ugh! No... no cabe más, ¡ah, ugh!”

“Eso es imposible.”

Do I-hyeon sacudió la cabeza, pero Seo Jeong-won siguió empujando su pene hacia adentro centímetro a centímetro.

“Basta, ugh…”

Do I-hyeon clavó las uñas en los hombros de Seo Jeong-won para soportar el placer. A medida que el pene de Seo Jeong-won se hundía más profundamente, Do I-hyeon sentía una satisfacción inmensa. El placer invadió su mente por completo.

“Mmm, estoy aguantando.”

Seo Jeong-won murmuró con una voz baja y contenida. Sin embargo, la fuerza en sus manos al sujetar la pelvis de Do I-hyeon aumentaba por momentos. Sus feromonas, cargadas de una excitación abrumadora, se volvieron más densas; claramente, no mentía al decir que se estaba conteniendo.

Tras un instante que pareció eterno, Seo Jeong-won detuvo la inserción. Do I-hyeon tanteó su parte inferior: el pene de Seo Jeong-won aún asomaba unos dos nudillos por fuera. El alfa, sin intención de avanzar más, comenzó a lamer el cuello de Do I-hyeon, quien ni siquiera liberaba feromonas.

“ugh, ah, ah.”

Do I-hyeon extendió un brazo hacia atrás y comenzó a mover la cintura. Con cada movimiento lento, el pene de Seo Jeong-won se hundía un poco más en su interior.

“Ha... ¿qué está haciendo ahora?”

El rostro de Seo Jeong-won se desfiguró. Sus pupilas, antes nítidas, estaban empañadas por el placer.

‘Un poco más.’

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Do I-hyeon se mordió el labio inferior y rotó la cadera con mayor amplitud. El pene, que llenaba sus paredes internas de forma ajustada, se movía de adelante hacia atrás estimulando sus puntos más sensibles.

“Ugh, I-hyeon.”

Seo Jeong-won llamó a Do I-hyeon con voz ansiosa y clavó los dientes en su hombro. Al omega le pareció un poco divertido ver la reacción del alfa ante sus movimientos. Además, no le desagradaba en absoluto que Seo Jeong-won no pudiera apartar la vista de él.

A pesar de que Seo Jeong-won podía recuperar el control en cualquier momento si quisiera, observaba a Do I-hyeon dócilmente. Era inesperado; Do I-hyeon pensó que el alfa lo atormentaría por no querer ceder el mando.

En cambio, tal como Do I-hyeon había hecho antes, el alfa estaba impaciente y acariciaba el bajo vientre del omega, donde se marcaba la silueta del pene. Seo Jeong-won apretaba y soltaba los muslos de Do I-hyeon repetidamente, como si deseara embestir con fuerza. Su mirada obsesiva recorría cada rincón de Do I-hyeon.

“Ah, ugh.”

Cada vez que el enorme pene entraba y salía, la euforia se disparaba. Do I-hyeon movía la cintura con determinación. ¿Cómo podía sentirse mejor? Su mente solo estaba llena de deseos instintivos.

“ugh, ugh.”

Persiguiendo únicamente el placer, Do I-hyeon terminó por tragar el pene de Seo Jeong-won por completo. Definitivamente había llegado más profundo que ayer. Sentía el interior del vientre tenso, pero más que dolor, era una sensación placentera.

el pene de Seo Jeong-won, con solo estar ahí dentro, presionaba todos los puntos sensibles de sus paredes. Do I-hyeon, con las piernas debilitadas, tuvo que detenerse un momento con la espalda arqueada.

La mucosa hinchada y suave se adhería por voluntad propia al pene de Seo Jeong-won. El fluido transparente que brotaba de la punta del pene de Do I-hyeon empapaba la entrepierna de ambos.

“Ah……”

Seo Jeong-won soltó un quejido y abrazó la cintura de Do I-hyeon.

“Es demasiado sexy.”

Susurró con voz ronca y frotó su mejilla contra el hombro de Do I-hyeon, dejando luego varios besos ruidosos en su barbilla.

Do I-hyeon, tratando de recuperar el aliento, intentó apartar a un Seo Jeong-won que se pegaba a él con persistencia. Empezaba a acostumbrarse a la presión interna y creía que podía volver a moverse, pero la cercanía excesiva del alfa le resultaba un poco incómoda.

“¡Ugh!”

Sin embargo, apenas intentó empujar su pecho, Seo Jeong-won mordió repentinamente el hombro de Do I-hyeon. Fue un dolor tan fuerte que su espalda se encogió por instinto. Aunque luego el alfa lamió cálidamente la marca de los dientes, Do I-hyeon no entendía qué lo había molestado esta vez.

Sin fuerzas, Do I-hyeon apoyó su mejilla en la cabeza de Seo Jeong-won. En ese instante, las caricias del alfa en su espalda se volvieron extrañamente suaves.

‘…… ¿Es mi imaginación?’

Do I-hyeon frunció el ceño. Era un cambio sutil pero evidente.

“Concéntrese.”

Seo Jeong-won tomó la mejilla de Do I-hyeon para besarlo. Do I-hyeon abrió la boca por hábito, pero a modo de prueba, giró ligeramente la cabeza hacia un lado. Fue un rechazo minúsculo.

De inmediato, Seo Jeong-won mordió la punta de la lengua de Do I-hyeon como si lo estuviera regañando. Sus manos, que antes acariciaban su espalda con ternura, volvieron a apresarlo con fuerza.

La reacción fue más clara que antes. Esta vez, por el contrario, Do I-hyeon rodeó el cuello del alfa con sus brazos para atraerlo hacia sí. Seo Jeong-won seguía sujetando su cintura con fuerza para que no escapara, pero el beso, que antes parecía querer devorarlo, se volvió mucho más suave. Sus labios bien definidos se curvaron mínimamente hacia arriba.

Cuando Do I-hyeon dejó caer su peso sobre él, Seo Jeong-won incluso soltó un sonido de satisfacción con la garganta. Sin embargo, si Do I-hyeon intentaba apartarse, el alfa fruncía ligeramente el ceño. Era una diferencia sutil pero muy clara.

No sabía si la base de esto era la posesividad, la curiosidad o algo más, pero Do I-hyeon no tuvo más remedio que admitir que Seo Jeong-won sentía cierto afecto por él. Ciertamente, era demasiado para pensar que solo lo trataba bien por el bebé.

‘¿Por qué yo?’

Do I-hyeon seguía encontrándolo curioso. Que Seo Jeong-won, quien no carecía de nada, se interesara en él habiendo tantos otros omegas.

‘…… ¿Le gusto?’

Sin embargo, Do I-hyeon se tragó la pregunta que volvía a surgir. Aunque Seo Jeong-won sintiera afecto por él, nada cambiaría. Él no quería tener una relación romántica con Seo Jeong-won. Y a juzgar por el hecho de que el alfa no pedía nada más, parecía que él pensaba igual.

Do I-hyeon deseaba que esta relación ambigua y difusa se mantuviera así. Por un tiempo, o tal vez por mucho más.

Do I-hyeon apretó los dientes y elevó la cadera. Tras sacar el pene hasta que el glande quedó apenas enganchado en la entrada, se dejó caer de golpe.

¡Puu-uk!

Fue como si su cuerpo se partiera en dos, seguido de un placer inmenso. Do I-hyeon tembló violentamente sin poder siquiera gritar.

“Ugh, no se exceda.”

Seo Jeong-won, con un ojo entrecerrado, acarició el bajo vientre de Do I-hyeon con preocupación.

“¿Se está acobardando?”

Susurró Do I-hyeon al oído del alfa. Quería olvidar sus pensamientos complejos. Prefería que su mente se quedara en blanco, empapada de placer.

“…… ¿Me está provocando ahora? Se va a arrepentir.”

Seo Jeong-won giró el cuerpo rápidamente para quedar encima de Do I-hyeon y lo miró con ojos afilados. Se percibía una excitación contenida.

“Intente que me arrepienta.”

Soltó Do I-hyeon con tono indiferente mientras rodeaba la cintura de Seo Jeong-won con sus piernas.

“Ha, de verdad me vas a volver loco.”

Maldijo Seo Jeong-won en voz baja mientras apretaba los dientes. Al mismo tiempo, liberó una ráfaga de feromonas tan intensa que resultaba aterradora.

“Ugh”

Los labios de Do I-hyeon temblaron. Eran feromonas tan densas que dificultaban la respiración. Si entrecerraba los ojos, sentía que casi podía verlas ondular en el aire.

El pene de Seo Jeong-won, que ya llenaba el interior de Do I-hyeon sin dejar huecos, creció aún más. Do I-hyeon arqueó la cintura y echó la cabeza hacia atrás.

“Ahora no me detendré aunque llores.”

Susurró Seo Jeong-won mientras movía la cadera suavemente. Solo con eso, el placer que sintió fue incomparable a todo lo anterior.

Quiso decir que no lloraría, pero su visión se volvió borrosa. Antes de empezar formalmente, las lágrimas fisiológicas ya se acumulaban en sus ojos.

“No servirá de nada, por muy lindo que llores.”

Seo Jeong-won sonrió y lamió el contorno de los ojos de Do I-hyeon. El ritmo de su cadera se volvió cada vez más rápido.

Pum, pum. Sentía que todo su cuerpo retumbaba. La sangre circulaba velozmente debido a la euforia del placer.

Do I-hyeon se dio cuenta de que su provocación había sido innecesaria, pero ya era tarde. Las pupilas de Seo Jeong-won estaban teñidas de oscuridad. No parecía tener intención de detenerse, ni aunque Do I-hyeon se lo suplicara desesperadamente.

“Menos mal que queda mucho tiempo hasta la mañana.”

Seo Jeong-won sonrió radiantemente y penetró profundamente en el interior de Do I-hyeon. No estaban haciendo el notting, pero la base era tan gruesa que sentía que se iba a desgarrar.

Ante un placer que jamás imaginó, Do I-hyeon miró a Seo Jeong-won perdido. El alfa lucía una sonrisa brillante, pero no podía verse más sensual.

“Ah, ugh, ah…”

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En el momento en que Seo Jeong-won le dio unos toquecitos en la boca, Do I-hyeon supo que, por el momento, el único sonido que podría emitir serían gemidos de excitación.

Su corazón latía agitado. El miedo y la expectación brotaban al mismo tiempo. Al ver el rostro de Do I-hyeon desfigurado, Seo Jeong-won detuvo el movimiento de su cadera por un segundo para observar su reacción.

“…… ¿Tiene tiempo para decir tonterías?”

Do I-hyeon mordió el dedo de Seo Jeong-won que acariciaba su mejilla.

“No me haga esperar más. Ya estoy al límite.”

Seo Jeong-won sonrió ampliamente y presionó la lengua de Do I-hyeon con fuerza.

Una noche muy larga acababa de comenzar.

<Continuará en el volumen 4>