15. Cambio
15. Cambio
Ya
había pasado poco más de una semana desde aquel encuentro con Choi Seon-woo, y
de pronto ya se encontraban a finales de noviembre. Aunque solía ser una época
tranquila justo antes del cierre de año, Do I-hyeon estaba sumamente ocupado
terminando un proyecto.
No
sabía si se debía a eso, pero su cuerpo empezaba a mostrar señales extrañas.
Para empezar, el dolor abdominal que creía temporal se había vuelto constante.
Con frecuencia sentía una punzada sorda en el vientre bajo.
No
era un dolor intenso y, como a principios del embarazo solía sentir tirones
similares, al principio no le dio importancia. Sin embargo, al persistir ese
malestar intermitente durante varios días, empezó a sentirse inquieto.
Definitivamente tendría que preguntar en detalle durante el chequeo regular que
tenía pasado mañana.
El
ciclo del dolor abdominal no tenía un patrón fijo. No obstante, al notar que
los síntomas se calmaban cuando estaba con Seo Jeong-won, parecía que estaban
relacionados con las feromonas.
El
problema más grave era que, desde hacía unos tres o cuatro días, las feromonas
de otras personas habían empezado a resultarle desagradables de nuevo.
No
es que tuviera una reacción de rechazo tan severa como para tener náuseas como
antes; más bien era que, mientras se concentraba en el trabajo, la frecuencia
con la que se ponía tenso debido a las feromonas ajenas que flotaban en el aire
había aumentado.
Podía
no ser nada, pero le preocupaba que su estado empeorara gradualmente a pesar de
absorber constantemente las feromonas de Seo Jeong-won. Si por alguna razón
hubiera un problema con la absorción a través de las mucosas, sería un asunto
serio.
Dejando
a un lado la naturaleza única de Do I-hyeon, el hecho de absorber feromonas por
las mucosas era un caso sumamente raro. Significaba que, incluso si consultaba
a un médico, no habría una solución clara.
De
hecho, cuando Do I-hyeon preguntó por teléfono, el médico suspiró y dijo que lo
mejor era esperar que el estado actual se mantuviera el mayor tiempo posible.
Lo
único que Do I-hyeon podía hacer por el bebé en ese momento era recibir la
mayor cantidad posible de feromonas de Seo Jeong-won. Por esa razón, durante la
última semana, se había quedado a dormir en casa del alfa tres veces.
Cada
vez que Do I-hyeon preguntaba si podía quedarse, Seo Jeong-won asentía con una
sonrisa radiante, como si hubiera estado esperando esas palabras. E incluso,
yendo un paso más allá, ahora le entregaba un pijama insistiendo en que se
quedara todas las noches.
Los
dedos de Do I-hyeon, que presionaban el teclado con rapidez, se volvieron
lentos. Empezó a tamborilear sobre el escritorio.
Desde
el día que conocieron a Choi Seon-woo, Seo Jeong-won había cambiado poco a
poco. ¿Cómo debería llamarlo? Cuando se quedaban a solas, no dejaba a Do
I-hyeon tranquilo ni un segundo. Literalmente, se pegaba a él y no se separaba.
‘¿Se
habrá dado cuenta de que no me siento bien?’
Do
I-hyeon se acarició la barbilla y frunció levemente el ceño.
Aún
no le había informado a Seo Jeong-won que su condición física estaba cambiando.
No es que intentara ocultárselo a propósito, pero como los síntomas no eran
claros, le resultaba ambiguo mencionárselo.
Sin
que él despegara los labios para decir que necesitaba feromonas, Seo Jeong-won
las emitía con más fuerza que antes. Tal vez, por instinto, detectaba el cambio
en Do I-hyeon y las regulaba inconscientemente.
Y
no era solo eso. Seo Jeong-won incluso lo tocaba sin cesar mientras estaban
acostados en la cama. Le revolvía el cabello constantemente, entrelazaba sus
dedos de aquí para allá, le daba palmaditas suaves en el vientre con su gran
palma, o le acariciaba dulcemente las mejillas o las orejas.
Normalmente,
que alguien lo molestara tanto le resultaría irritante, pero curiosamente, Do
I-hyeon dormía profundamente sin importar lo que Seo Jeong-won hiciera. Al
contrario, cuando dormía solo en su casa, el silencio del espacio le resultaba
extraño y sentía el vacío del lado frío de la cama.
Do
I-hyeon tuvo el fuerte presentimiento de que algo iba por mal camino. Al
parecer, se había dejado arrastrar por el peculiar sentido de la distancia de
Seo Jeong-won.
‘Hoy
debo ir a mi casa.’
Do
I-hyeon, con rostro imperturbable, trazó un plan para alejarse de Seo
Jeong-won. El bebé era la prioridad, pero mirando a largo plazo, no traería
nada bueno acostumbrarse en exceso a él.
* * *
Esa
noche, tras dar vueltas en la cama durante mucho tiempo, Do I-hyeon apenas
logró conciliar un sueño ligero, solo para despertar sobresaltado de madrugada.
“Uf……”
Eran
la una y media. Al comprobar la hora, Do I-hyeon se llevó la mano a la cabeza,
que le punzaba con fuerza. Quizás por no haber dormido bien, un dolor de cabeza
demoledor lo invadió, hasta el punto de sentir que todo le daba vueltas.
Además,
sentía la garganta ardiendo, como si estuviera en llamas. Forzó su cuerpo
pesado a levantarse y bebió agua fría, pero esa sed profunda no desaparecía.
Do
I-hyeon se apoyó lentamente contra la pared mientras se acariciaba el cuello
ardiente. Tenía ganas de comer algo dulce y refrescante. Por ejemplo, una
sandía bien madura. Sin darse cuenta, se imaginó la fruta redonda y sacudió la
cabeza con incredulidad.
‘¿De
dónde voy a sacar una sandía a estas horas?’
Si
fuera verano sería otra historia, pero a principios de invierno era casi
imposible. Bebió otro vaso de agua y volvió a la cama. Sin embargo, cerrara o
abriera los ojos, la pulpa roja y brillante bailaba ante él. Para colmo, cuanto
más intentaba forzarse a dormir, más aumentaba su sed.
“Haa……”
Tras
dar varias vueltas de un lado a otro, se incorporó con irritación. Tenía un
deseo incontenible de comer sandía; se sentía casi miserable por el hecho de no
tener una frente a él. Entre el sopor del sueño y el antojo, sus emociones
subían y bajaban sin control.
‘¿Por
qué me pasa esto?’
Se
pasó la mano por el cabello con nerviosismo. De pronto, sus ojos se posaron en
su vientre, todavía plano. Pensó que ese antojo repentino y feroz debía de ser
por el bebé.
‘Ya
estás causando problemas.’
Esbozó
una mueca y dio unos golpecitos suaves en su vientre bajo. Después de lo mucho
que había sufrido con las náuseas al principio, poder comer con normalidad ya
era un alivio, por lo que tener un antojo específico debía ser una buena señal.
El problema era que se le antojaba algo imposible de conseguir a estas horas.
Normalmente saldría a buscarlo, pero el dolor de cabeza era tan fuerte que no
estaba en condiciones de andar por la calle.
“Pero
ahora no se puede.”
Murmuró
como si estuviera regañando al bebé mientras acariciaba su vientre, pero
enseguida apretó los labios con firmeza. Se dio cuenta de que estaba imitando a
Seo Jeong-won, quien siempre le contaba historias triviales al bebé a pesar de
que este aún no podía escucharlo.
Se
frotó el rostro y volvió a acostarse. Pero no pasó mucho tiempo antes de que
tuviera que incorporarse de nuevo. Por mucho que se repitiera que debía ser
racional, su mente estaba invadida por la imagen de la sandía. Buscó
desesperadamente si había algún lugar con servicio a domicilio, pero no obtuvo
resultados. Conforme pasaba el tiempo, su ansiedad crecía.
“Fuuh.”
Un
suspiro profundo escapó de sus labios. Resignado, buscó a alguien a quien pedir
ayuda. Casi a las dos de la mañana, no podía llamar a su madre. Además, Ju
Na-hye tenía el sueño tan pesado que era seguro que no despertaría. Tampoco
quería incomodar a Choi Seon-woo con un recado tan difícil.
Tras
descartarlos uno por uno, solo quedaba una opción. Naturalmente, era Seo
Jeong-won.
‘……
No, olvídalo.’
Miró
fijamente el número de Seo Jeong-won, chasqueó la lengua y dejó el teléfono
boca abajo. Por mucho que el alfa cuidara del bebé, llamarlo a estas horas para
decirle que quería sandía era cruzar la línea. No lo haría a menos que
estuviera loco.
Sin
embargo, cada vez que intentaba soltar el teléfono, una tristeza inmensa lo
embargaba. Le resultaba desconcertante sentirse tan afectado emocionalmente por
algo como una sandía. Tras dudarlo mucho, finalmente se rindió ante ese deseo
que no dejaba de crecer.
Al
tocar la pantalla, se escuchó el tono de llamada.
‘¿Qué
estoy haciendo……?’
En
ese instante recuperó el juicio e intentó colgar antes de que Seo Jeong-won
respondiera. Pero antes de que terminara el primer tono, escuchó su voz, más
profunda de lo habitual.
—¿I-hyeon?
“Ah.”
Do
I-hyeon se sorprendió tanto de que contestara de inmediato que se quedó con los
labios entreabiertos, sujetando el teléfono con fuerza. Sus cuerdas vocales
parecían congeladas.
—¿Pasa
algo? ¿Te duele algún lado?
Se
escuchó el crujido de las sábanas al otro lado y la voz de Seo Jeong-won se
volvió más clara. Se notaba la alarma en su rapidez al hablar. Era
comprensible, ya que Do I-hyeon nunca lo había llamado primero y menos a esas
horas. I-hyeon cerró el puño izquierdo con fuerza.
“……
quiero.”
Un
murmullo vago escapó entre sus dientes apretados. Se frotó los ojos cansados
con el pulgar. Se sentía avergonzado y humillado.
—¿Qué
has dicho?
“……
Quiero comer sandía.”
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Aun
así, no pudo contener su apetito voraz y terminó confesando su deseo con
sinceridad. En cuanto soltó las palabras, una oleada de autodesprecio lo
invadió.
—…….
Seo
Jeong-won guardó silencio por un momento. Estaba tan callado que no se
escuchaba ni su respiración a través del auricular. Do I-hyeon se mordió la
lengua; quería decir que era broma y colgar, pero sus dedos no se movían.
—Jajajajaja.
Tras
un silencio corto pero que pareció eterno, Seo Jeong-won estalló en una
carcajada. Era una risa que Do I-hyeon conocía bien, pero escucharla por
teléfono se sentía diferente.
—¿Sandía?
Entendido. Espera un poco, iré enseguida. Pásame la dirección de tu casa.
Al
contrario de lo que Do I-hyeon esperaba, Seo Jeong-won aceptó ir de inmediato.
En lugar de molestarse, parecía complacido. ¿Acaso se sentía aliviado al ver
que las náuseas disminuían y el bebé crecía sano?
La
incómoda llamada terminó pronto. Do I-hyeon miró la pantalla negra con una
expresión extraña y cerró los ojos con pesadez. Se quedó apoyado en el cabezal
de la cama esperando a que llegara. Debido a que había hecho algo que nunca
hacía, el cansancio lo golpeó de repente y no quería ni moverse de su sitio.
‘¿Cuándo
llegará?’
Treinta
minutos después, sonó el timbre. Do I-hyeon se levantó tambaleándose y abrió la
puerta de inmediato. A través del resquicio de la puerta apareció el apuesto
hombre, que sostenía una pequeña sandía en una mano. Do I-hyeon soltó un
suspiro contenido y, a pesar de haber esperado la sandía con tanta ansia,
mantuvo la cabeza erguida.
“¿Cómo
abres así sin confirmar quién es?”
Seo
Jeong-won entró mirándolo con un reproche cariñoso. Parecía haber salido con
prisa, pues su ropa cómoda estaba algo desordenada. Do I-hyeon retrocedió un
par de pasos; ver a Seo Jeong-won en su entrada habitual se sentía tan fuera de
lugar que no lograba acostumbrarse.
“Tendré
más cuidado.”
La
única persona que visitaba su casa era su madre, y eso ocurría una vez cada
varios meses. Si el timbre sonaba a esta hora, era obvio que sería él. Aun así,
asintió dócilmente.
“¿Puedo
usar la cocina? Te la cortaré enseguida.”
Seo
Jeong-won sonrió y caminó con paso firme hacia la cocina.
“Siento
haberlo llamado tan tarde.”
Do
I-hyeon se disculpó finalmente mientras lo seguía. Sus ojos negros no paraban
de moverse entre el resplandeciente Seo Jeong-won y la sandía redonda.
“A
mí me gusta, que me hayas buscado. Llámame cuando quieras la próxima vez.”
Seo
Jeong-won dejó la sandía y sonrió con dulzura. Do I-hyeon se quedó rígido al
darse cuenta de que el sujeto de la frase no era el bebé, sino él mismo. A
veces, Seo Jeong-won decía cosas que lo confundían mucho.
Tras
encontrar el cuchillo y la tabla, Seo Jeong-won partió la sandía con destreza.
Quitó la cáscara por completo, cortó la pulpa roja en triángulos pequeños e
incluso retiró las pocas semillas que tenía.
“No
es necesario que quite las semillas.”
Do
I-hyeon frunció el ceño, sintiéndose avergonzado por tanta amabilidad.
“Es
que quiero hacerlo por ti. Ve comiendo esto primero.”
Sin
embargo, Seo Jeong-won siguió quitando las semillas con una sonrisa sutil.
Luego, puso la sandía perfectamente cortada en un plato sobre la mesa. Parecía
que los roles de anfitrión e invitado se habían intercambiado.
“Gracias.”
Inclinó
levemente la cabeza y eligió con cuidado el trozo más apetecible. Cada vez que
mordía la sandía, se escuchaba un crujido refrescante.
‘Qué
fresca.’
Estaba
fría, como si acabara de salir del refrigerador, y tan dulce como si fuera de
temporada. Do I-hyeon terminó la sandía rápidamente con su habitual rostro
inexpresivo. Seo Jeong-won lo observaba con atención y soltó una risita
mientras terminaba de preparar el resto. Durante un rato, solo se escuchó el
sonido del cuchillo.
“He
terminado, gracias.”
Do
I-hyeon dejó el tenedor después de haberse comido más de media sandía. Una vez
satisfecho, se sintió algo vacío; no podía creer que hubiera montado tanto
escándalo a mitad de la noche por una sandía. Pero al mismo tiempo, se sentía
satisfecho por haber comido todo lo que quería.
“Guardaré
lo que sobró. Cómelo mañana.”
Seo
Jeong-won cortó el resto limpiamente y lo acomodó en el refrigerador. Do I-hyeon
se quedó sentado mirando cómo se movía con diligencia. Seguía siendo
increíblemente extraño ver a Seo Jeong-won en su hogar.
Después
de limpiar la tabla y el cuchillo, Seo Jeong-won echó un vistazo rápido a la
casa. Al tener dos habitaciones, sala, cocina y un baño, pudo entender la
estructura del hogar de Do I-hyeon de un vistazo.
“¿Te
despertaste del sueño, I-hyeon?”
“Sí.”
“Debes
de estar cansado.”
Se
acercó tanto que sus pies casi se tocaban. Con naturalidad, levantó la barbilla
de Do I-hyeon y bajó la cabeza. Era obvio que iba a besarlo. Do I-hyeon cerró
los ojos por reflejo, pero pasaron varios segundos y no sintió nada. Al
abrirlos lentamente, vio a Seo Jeong-won sonriéndole de frente.
“Si
te beso ahora, ¿te desvelarás por completo?”
“No
importa.”
Do
I-hyeon lo miró con indiferencia. Como ya se había desvelado, le daba igual.
“A
mí sí me importa.”
Seo
Jeong-won frunció los labios y sacudió la cabeza.
“Si
te parece bien, ¿puedo liberar mis feromonas un momento?” preguntó con cautela.
Do
I-hyeon asintió. No tenía motivos para rechazar sus feromonas. Enseguida, el
aroma fragante de Seo Jeong-won se extendió por toda la casa.
‘Qué
extraño.’
Do
I-hyeon inhaló profundamente y sus comisuras temblaron. Se sentía totalmente
diferente a recibir feromonas en casa de Seo Jeong-won; sentía que su rostro
empezaba a calentarse. Bajó la mirada para evitar la de él.
“¿Tienes
sueño?”
Al
ver su reacción, Seo Jeong-won malinterpretó la situación. Envolvió las
mejillas de Do I-hyeon con ambas manos y acarició suavemente sus orejas con los
pulgares. Aunque hace un momento estaba totalmente despierto, al sentir ese
calor corporal, el sueño lo invadió al instante. Sus hombros cayeron
lentamente.
“No
debes acostarte justo después de comer.”
“……
Lo sé.”
Apenas
pudo articular palabra. Por más que intentaba mantener los párpados abiertos,
no podía resistir la marea de sueño que se le venía encima.
“Jajaja,
qué lindo.”
Seo
Jeong-won murmuró cosas sin sentido mientras jugueteaba con su oreja. Luego, lo
levantó en brazos y se dirigió al sofá. Normalmente, Do I-hyeon habría
intentado zafarse, pero esta vez apoyó dócilmente su mejilla en el hombro del alfa.
“Duerme
apoyado en mí un momento. Te acostaré en la cama después.”
Seo
Jeong-won se sentó en el sofá acomodándolo en su regazo y le susurró con
dulzura. Con el tacto de su mano acariciando su nuca, la conciencia de Do
I-hyeon se desvaneció.
* * *
Do
I-hyeon se despertó temprano, como era su costumbre. Su último recuerdo era
estar apoyado en Seo Jeong-won en el sofá, pero al abrir los ojos, se encontró
tumbado correctamente en su cama.
Al
percibir las feromonas de Seo Jeong-won flotando tenuemente en el aire, Do
I-hyeon tanteó el lugar a su lado entre sueños. Sin embargo, lo único que
tocaron sus dedos fue la sábana fría.
‘……
¿Se habrá ido?’
Forzó
sus párpados pesados a abrirse de nuevo. Movió sus ojos negros de un lado a
otro, pero no había rastro del alfa en ningún rincón del dormitorio. Siendo Seo
Jeong-won un hombre tan descarado, esperaba que se hubiera quedado hasta la
mañana aprovechando que él se durmió; que el sitio estuviera vacío resultó ser
una sorpresa. Lo propio de él habría sido quedarse y saludarlo con arrogancia
preguntándole si había dormido bien.
Caminó
lentamente hacia la sala y miró a su alrededor por si acaso. Todo estaba en
silencio. Do I-hyeon se quedó mirando fijamente el lugar donde Seo Jeong-won
había estado la noche anterior.
“Haa……”
Un
suspiro profundo escapó de sus labios. El sentimiento de autodesprecio volvió a
invadirlo con retraso. No podía creer que hubiera montado semejante escándalo
de madrugada por una simple sandía. Era como si hubiera estado poseído.
Se
quedó allí de pie, como si tuviera los pies clavados al suelo. No quería perder
tiempo en una mañana tan ocupada, pero le costaba ponerse en marcha.
‘……
Quizás no me he despertado del todo.’
Parpadeó
lentamente y, en lugar de ir al baño, se sentó en el sofá. En ese instante, las
feromonas de Seo Jeong-won estallaron con frescura. Tuvo la ilusión de estar
sentado bajo un árbol lleno de flores. El aroma fragante se dispersó en un
abrir y cerrar de ojos. Por más que buscó con la mirada, no volvió a sentirlo.
De
repente, y sin motivo alguno, sintió una punzada de dolor en el pecho. Por
reflejo, se presionó la boca del estómago. La sensación desapareció pronto.
‘Parece
que todavía no me he recuperado del todo.’
Se
presionó las sienes con los pulgares. Se sentía aturdido, como si le faltara un
tornillo. La alarma de su habitación sonó con ritmo constante; ya debería haber
entrado a ducharse. Se apoyó en el cuero firme del sofá y forzó su cuerpo a
levantarse. Si se quedaba así, llegaría tarde a la oficina.
Una
vez que empezó a prepararse, terminó rápido. Estaba por salir de casa cuando
dio media vuelta; de pronto recordó la sandía que Seo Jeong-won le había
dejado. Sacó la fruta del refrigerador, pinchó un trozo con el tenedor y se lo
llevó a la boca. La pulpa madura estaba dulce, pero no sabía tan refrescante
como anoche. Aun así, terminó todo el recipiente rápidamente.
Director
Seo Jeong-won: “Tengo reuniones toda la mañana, así que hoy no podré almorzar
contigo.”
Director
Seo Jeong-won: “Probablemente regrese a la empresa por la tarde.”
Director
Seo Jeong-won: “Tienes que aguantar aunque me extrañes mucho.”
Al
revisar su teléfono de camino al trabajo, vio los mensajes de Seo Jeong-won,
quien, como siempre, incluía emoticonos de ojos grandes y brillantes.
‘¿Por
eso se regresó a su casa?’
Do
I-hyeon entornó los ojos mientras releía los mensajes. Sabía que intentar
adivinar las intenciones de Seo Jeong-won solía ser en vano, pero lo analizaba
ya por costumbre.
Do
I-hyeon: “Entendido.”
Aprovechando
un semáforo en rojo, envió la respuesta breve y volvió a concentrarse en
conducir.
Ese
mediodía, Do I-hyeon fue a la cafetería de la empresa solo después de mucho
tiempo. A diferencia del bullicio circundante, su alrededor estaba en calma.
“¿Hoy
ha venido solo?”
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Un
empleado de la cafetería, que sentía simpatía por él, lo saludó con una gran
sonrisa. Do I-hyeon asintió levemente y dejó su bandeja llena de comida
apetitosa en una mesa de la esquina. Sin embargo, no pudo empezar a comer
enseguida. Tenía hambre, pero no tenía nada de apetito.
Tras
casi un mes comiendo dos veces al día con Seo Jeong-won, parecía que se había
acostumbrado a sus charlas irritantes; la mesa silenciosa se le hacía extraña.
Miró inconscientemente el asiento vacío frente a él antes de coger la cuchara.
Empezó por un poco de arroz blanco. Afortunadamente, aunque sentía un ligero
mareo, no era algo que le impidiera comer.
Debido
a que su velocidad para comer era notablemente más lenta de lo habitual, tardó
mucho tiempo en terminar su bandeja. Durante la comida no sintió rechazo, pero
al terminar, sintió el pecho oprimido y pesado, como si tuviera una
indigestión.
‘Es
molesto.’
Frunció
el ceño al salir de la cafetería. Sentía que si volvía a la oficina en ese
estado, se le revolvería el estómago. Sin dudarlo, cambió su destino hacia el
jardín interior. Últimamente solía regresar a la oficina con el tiempo justo,
pero sin Seo Jeong-won pegado a él, le sobraba demasiado tiempo de almuerzo.
Esa libertad recuperada se sentía ajena.
Dio
vueltas por el jardín con la intención de no detenerse hasta que la comida
bajara, pero por desgracia no hubo mejoría. Chasqueó la lengua y volvió a la
oficina. No entendía por qué se sentía así si ni siquiera había comido rápido.
Durante
toda la tarde, Do I-hyeon soltó suspiros silenciosos. Todavía le quedaban
documentos por revisar, pero los números no le entraban en la cabeza. No era
algo que tuviera que terminar hoy mismo, pero el hecho de no poder trabajar
bien lo estaba poniendo nervioso. Al igual que en la madrugada, sus emociones
saltaban sin control, lo cual lo desconcertaba.
“Jefe
de equipo, ¿no se siente bien?”
Kim
Yu-min, que siempre estaba esperando el momento oportuno para hablarle, asomó
la cabeza de repente. Ante sus palabras, los demás miembros del equipo miraron
de reojo a Do I-hyeon.
“Hoy
se ve demasiado pálido.”
Yu-min
merodeaba cerca de su escritorio con expresión preocupada. Otros compañeros
asintieron vagamente.
“Estoy
bien.” respondió Do I-hyeon con calma. Había intentado no demostrar que no
estaba en condiciones, pero parecía que se notaba por fuera.
‘¿Será
que me faltan feromonas?’
Aunque
últimamente su estado físico había sido inestable, nunca se había sentido tan
mal. Se sintió preocupado al recordar que, al principio, la absorción por las
mucosas duraba varios días. Pensó en el pañuelo que llevaba en el bolsillo
interior de su chaqueta y miró de reojo su teléfono silencioso. Seo Jeong-won
no se había comunicado desde el mensaje de la mañana.
“Saldré
a tomar un poco de aire.”
Se
levantó lentamente. Sabía que no serviría de mucho, pero pensó que el aire frío
lo ayudaría a despejarse. Su plan era ir a una sala de reuniones vacía para
usar el pañuelo que le dio Seo Jeong-won; para eso se lo había dado, después de
todo.
Bzzz. Bzzz.
Justo
cuando llegó al piso del jardín, su teléfono vibró. El nombre de Seo Jeong-won
apareció en la pantalla.
—¿I-hyeon,
dónde estás ahora?
“Estoy
yendo al jardín.”
—Sí,
eso me parecía.
Se
escuchó una pequeña risa contenida. Parecía como si lo estuviera observando
desde lejos.
“……
¿Dónde está usted ahora?”
Do
I-hyeon miró a su alrededor con el teléfono pegado a la oreja. Había poca gente
en el pasillo.
—¿Me
estás buscando?
Preguntó
Seo Jeong-won con tono burlón.
Do
I-hyeon aceleró el paso con la mirada. De pronto, vio a un hombre de pie al
final del pasillo. Era alto y vestía un traje impecable. Aunque no veía bien su
rostro, estaba seguro de que era Seo Jeong-won. El hombre giró hacia él y lo
saludó con la mano.
—Qué
bien me encuentras.
La
voz de Seo Jeong-won sonó notablemente alegre, feliz de que I-hyeon lo hubiera
identificado a pesar de su prosopagnosia.
Al
confirmar que era él, Do I-hyeon se acercó instintivamente. Sintió que, al estar
a su lado, sus nervios y su malestar estomacal se calmarían. Caminaba rápido
mirando solo hacia adelante cuando, en un cruce, chocó de frente contra el
hombro de un empleado que salió de repente. El impacto fue tan fuerte que el
sonido del choque resonó en el pasillo. Las cejas de Do I-hyeon se contrajeron;
era un error que él nunca cometería.
“¡Aaaah!”
El
empleado, que miraba distraído a su alrededor, era una persona pequeña que
apenas le llegaba al hombro. Naturalmente, se tambaleó por el choque y, debido
al susto, liberó sus feromonas con fuerza. El aroma de un Omega inundó a Do
I-hyeon de imprevisto.
‘Ugh.’
Do
I-hyeon contuvo la respiración y retrocedió. El pequeño empleado se disculpó
apresuradamente e intentó controlar sus feromonas, pero estas seguían flotando
en el aire. En Taewon, la proporción de Alfas y Omegas era inusualmente alta,
lo que significaba que era común exponerse a feromonas ajenas.
Normalmente,
al no tener una intención específica, cualquier Alfa u Omega se habría reído y
lo habría dejado pasar. El propio Do I-hyeon solía alejarse rápido sin verse
afectado. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, una reacción de rechazo
lo golpeó violentamente. Al igual que anoche, sintió un dolor de cabeza
mareante y su visión empezó a oscurecerse. Su rostro, ya pálido de por sí, se
quedó blanco como el papel.
‘Mi
vientre…….’
Se
encogió sobre sí mismo sujetándose el vientre. Ya no era un simple tirón,
sentía como si le estuvieran clavando agujas. Antes de poder procesar que algo
andaba mal, su visión se inclinó peligrosamente.
“¡I-hyeon!”
Solo
cuando vio a Seo Jeong-won corriendo desesperadamente hacia él, Do I-hyeon se
dio cuenta de que se estaba desplomando. Intentó moverse por reflejo, pero no
podía mover ni un dedo. En su visión borrosa, la imagen de Seo Jeong-won
extendiendo la mano hacia él se reproducía muy lentamente. No podía apartar la
vista de su rostro.
‘¿Por
qué……?’
A
pesar del dolor, Do I-hyeon se hizo una pregunta. Seo Jeong-won siempre estaba
tranquilo; era raro que perdiera la compostura. Pero ahora, más que apurado, se
veía desesperado. Quería alcanzar la mano de Seo Jeong-won, pero el mareo lo
venció y su visión se tiñó completamente de negro.
* * *
Do
I-hyeon respiró con dificultad y abrió los ojos lentamente. Lo primero que vio
fue un techo desconocido. Tenía la mente nublada y sentía el cuerpo pesado,
como si estuviera hundido en el lodo.
‘¿Qué
ha pasado?’
Parpadeó
aturdido. Le costaba procesar su situación actual. Solo después de unos
segundos recordó que se había desmayado en la empresa.
‘Entonces,
esto es...’
Justo
cuando iba a girar la cabeza para revisar su entorno, sintió una presencia.
“¡I-hyeon!”
Seo
Jeong-won, al notar que había despertado, se acercó rápidamente a la cama.
“……
Director…….”
Do
I-hyeon apenas movió los labios. No tenía fuerzas y las palabras apenas salían
como un susurro.
“¿Puedes
reconocerme?”
Sabía
perfectamente que el hombre frente a él era Seo Jeong-won, pero no podía
responder con voz. En su lugar, cerró y abrió los ojos lentamente.
“Haa.”
Seo
Jeong-won, quien logró descifrar la intención de Do I-hyeon, soltó un suspiro
de alivio.
“¿Recuerdas
que te desmayaste? Esto es un hospital.”
Envolvió
la mejilla de Do I-hyeon con su mano y lo miró con una expresión cargada de
preocupación. I-hyeon volvió a cerrar los ojos y respiró profundamente. Ahora
que lo notaba, el amplio espacio estaba inundado con las feromonas de Seo
Jeong-won. Seguramente por eso sentía la cabeza tan embotada.
Afortunadamente,
tras esperar un momento, recuperó la conciencia por completo.
“El
bebé…… ¿está bien?” preguntó de inmediato. El dolor punzante en su vientre
justo antes de perder el conocimiento le provocaba un mal presentimiento.
“……
Sí. Por suerte no hay ningún problema. Hicieron todas las pruebas y dicen que
está normal.”
Seo
Jeong-won asintió mientras se acariciaba la barbilla. Do I-hyeon suspiró
aliviado; era una suerte inmensa. Sin embargo, la expresión de Seo Jeong-won
era extraña. No sabía qué estaba pensando el alfa, pero era evidente que no era
nada bueno.
‘¿Estará
enojado porque el bebé estuvo en peligro?’
Do
I-hyeon observó el rostro ajeno. Tras mirarlo fijamente un momento, Seo
Jeong-won soltó un gran suspiro.
“¿Tienes
idea de lo mucho que me asusté?”
“…….”
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I-hyeon
bajó la mirada. No sabía si pedir disculpas o dar las gracias. Su rostro, ya de
por sí pálido, se ensombreció más.
“No
te estoy echando la culpa, I-hyeon,” añadió Jeong-won rápidamente. “Estaba
preocupado. Mucho.”
No
especificó por quién estaba preocupado, lo que hizo que Do I-hyeon sintiera que
se refería a él y no al bebé. Sin saber qué decir, apretó los labios.
“Es
un alivio que no haya pasado nada grave.”
Seo
Jeong-won, pensando que I-hyeon se sentía herido, le acarició la mejilla con
ternura. Al recibir ese contacto cálido, la opresión en su pecho se disipó. Do
I-hyeon se llevó la mano a la boca del estómago. Sentía que algo era diferente,
y no era solo por las feromonas.
“¿Empeoró
de nuevo el rechazo a las feromonas? ¿Por qué no me dijiste nada?”
Seo
Jeong-won murmuró como si fuera un suspiro, con sus largas pestañas bajas. Se
notaba claramente decepcionado. A diferencia de lo habitual, sus palabras eran
inconexas; parecía ansioso.
Al
sentir la mirada de Do I-hyeon, Seo Jeong-won frunció sus labios rojizos con
descontento. Luego, tomó suavemente la muñeca de I-hyeon y apoyó su mejilla en
la palma de su mano. Frotó su rostro contra ella con delicadeza, casi como si
estuviera buscando mimos.
“En
la empresa dije que te desmayaste por exceso de trabajo,” susurró Jeong-won con
los labios hundidos en la palma de Do I-hyeon, haciendo que su pronunciación
fuera algo borrosa.
“¿Cree
que la gente creerá eso?”
Do
I-hyeon era famoso por tener una resistencia física excepcional, acorde a su
complexión robusta. Incluso lo llamaban el “Hombre de Hierro”, por lo que
dudaba que la excusa del agotamiento funcionara.
“Sí,
se lo creyeron de inmediato. Dijeron que lo raro era que no te hubieras
desmayado antes,”
Asintió
Jeong-won con seguridad. Luego sacudió la cabeza como si no tuviera remedio.
“¿Quieres
tomarte una semana de baja por enfermedad? No, mejor un mes……”
Jeong-won
murmuraba para sí mismo con una expresión muy seria.
“Cálmese,
Director.”
Do
I-hyeon se apresuró a detenerlo. Podría haberlo tomado como una broma, pero
sabía que Seo Jeong-won era capaz de ejecutar hasta el plan más absurdo.
“¡¿Cómo
quieres que me calme después de verte caer frente a mis ojos?!”
Seo
Jeong-won se volvió hacia él con los ojos temblorosos. Parecía querer decir mil
cosas, pero se mordió el labio inferior. Se veía genuinamente afligido.
‘……
¿Acaso le gusto?’
Do
I-hyeon pensó en esa idea absurda debido a la mirada tan profunda y dolida del
alfa. En ese instante, recordó la escena justo antes de desmayarse: Seo
Jeong-won corriendo hacia él con desesperación.
Thump.
Sintió
como si algo pesado cayera en el fondo de su corazón. Tragó saliva y miró
fijamente el rostro serio de Seo Jeong-won.
‘Es
algo……’
Era
una sensación extraña. Sentía náuseas, como si estuviera mareado, pero era
distinto a las náuseas del embarazo. No era desagradable, sino más bien como un
cosquilleo…….
Toc, toc, toc.
Unos
golpes rápidos en la puerta rompieron sus pensamientos.
“Adelante,”
Seo
Jeong-won dijo sin apartar la vista de Do I-hyeon.
La
puerta se abrió y apareció un médico de cabello canoso.
“I-hyeon,
¿estás bien?” preguntó el doctor acercándose a la cama con preocupación.
“Sí.
Lamento haberlo preocupado, doctor.”
Do
I-hyeon se incorporó para sentarse a pesar de que tanto Jeong-won como el
médico intentaron detenerlo. Se había sentido muy mareado al despertar, pero
tras intercambiar unas palabras con el alfa, se sentía sorprendentemente bien.
“¿Cuál
fue el motivo del desmayo?”
Seo
Jeong-won preguntó al médico con seriedad, mientras acomodaba la cama para que
I-hyeon pudiera apoyarse cómodamente.q
“Dadas
las circunstancias, parece una reacción de rechazo por exposición a feromonas
de Omega……. Pero como mencioné antes, no encontramos ningún problema en los
análisis. Por ahora, no podemos determinar una razón clara.”
El
médico chasqueó la lengua mientras revisaba los resultados. Parecía bastante
perplejo.
“Una
persona sana se desmayó de repente. Si no sabemos el porqué, significa que
puede volver a pasar en cualquier momento”.
Aunque
mantenía su cortesía habitual, su voz sonaba mucho más afilada. Estaba tenso
porque el bebé también podría haber estado en peligro.
“¿Dónde
estuvo usted mientras me hacían las pruebas, Director?”
Preguntó
Do I-hyeon tras mirarlo de reojo.
“Por
supuesto que estuve a tu lado. ¿A dónde iría yo dejándote solo?”
“Entonces
creo que los resultados salieron normales porque usted estaba conmigo.”
Do
I-hyeon habló con cautela ya que no estaba seguro, pero sospechaba que el
agravamiento de su rechazo a las feromonas tenía algo que ver con las de Seo
Jeong-won.
“¿A
qué te refieres, I-hyeon?”
“Cuando
estoy a su lado estoy bien, pero cuando estoy solo, he sentido tirones en el
vientre o dolores de cabeza. Y las feromonas de otras personas me resultaban
más molestas.”
“¿Qué?
¿Desde cuándo?”
Seo
Jeong-won se levantó de un salto al escuchar algo que no sabía.
“Desde
hace unos pocos días. Lamento no habérselo dicho antes. Fui negligente.”
Do
I-hyeon inclinó la cabeza hacia él. Se había dejado llevar por la paz que le
brindaba Seo Jeong-won e ignoró las señales negativas de su cuerpo. Quizás, en
el fondo, quería creer que no era nada.
“……
Si lo dices así, me dejas sin palabras”.
Suspiró
Jeong-won mientras se pasaba la mano por el cabello, despeinándose.
“En
ese caso, tendremos que hacer otra prueba”.
Llamó
a una enfermera y dio instrucciones. Explicó que la nueva prueba consistiría en
exponer a Do I-hyeon a feromonas de Alfa cada cinco minutos para observar su
reacción.
“I-hyeon,
no te sobreesfuerces”
Seo
Jeong-won con el rostro ensombrecido ante la idea de que I-hyeon fuera expuesto
a otros alfas.
“La
concentración es baja, no debería haber problemas. Pero por si acaso, no
aguantes como un tonto; si es difícil, detente”
El médico advirtió una y otra vez.
Do
I-hyeon fue trasladado a la sala de pruebas. Tras eliminar el rastro de las
feromonas de Seo Jeong-won con un neutralizador, entró en una cápsula llena de
sensores. Era igual a la cápsula de sus tratamientos habituales.
“Señor
Do I-hyeon, comenzaremos la prueba. Si le resulta insoportable, presione el
botón rojo a su derecha.”
En
cuanto el altavoz se silenció, las feromonas de un alfa empezaron a filtrarse.
“Ugh……”
Do
I-hyeon frunció el ceño de inmediato. Aunque eran mucho más débiles que en sus
tratamientos, la sensación era igual de desagradable. Se suponía que la prueba
duraría una hora, pero no llegó a los treinta minutos antes de presionar el
botón rojo.
“Ha……
ha……”
Cuando
la cápsula se abrió, se incorporó jadeando. Estar en ese espacio cerrado era un
suplicio, y el rechazo se volvía cada vez más insoportable, tanto que le
costaba creer que la concentración fuera la misma.
“¿Estás
bien?”
Seo
Jeong-won se acercó rápidamente, lo rodeó por los hombros y liberó sus
feromonas de inmediato. Al oler ese aroma fragante, Do I-hyeon pudo finalmente
respirar con alivio. La sensación desagradable que lo cubría desapareció como
si hubiera sido lavada con agua.
“Sí.”
Do
I-hyeon bajó la mirada al suelo. La respuesta había sido tan clara que no
necesitaba ver los resultados. Le asombraba no haberlo notado antes. Seo
Jeong-won, con expresión rígida, sacudió el rastro de las feromonas ajenas de
los hombros y la espalda de I-hyeon.
Para
hacer una comparación exacta, Do I-hyeon tuvo que absorber las feromonas de Seo
Jeong-won y someterse a la misma prueba una vez más.
* * *
“Al
comparar los resultados de esta manera, queda claro que te desmayaste debido al
rechazo a las feromonas. El problema es que, aunque las absorbes bien, el nivel
cae de forma demasiado abrupta poco después.”
El
médico que examinó los resultados de las pruebas llegó a esa conclusión.
Do
I-hyeon, que escuchaba en silencio, se frotó el rostro con las manos secas. Al
menos era un alivio que la absorción de feromonas funcionara bien sin
problemas.
Si
no pudiera absorber las feromonas a través de las mucosas o si mostrara una
reacción de rechazo a las feromonas de Seo Jeong-won, entonces realmente no
habría solución.
“¿Eso
significa que tengo que estar al lado de I-hyeon las veinticuatro horas del
día?”
“En
teoría, eso sería lo más seguro, pero...”
El
médico miró a Seo Jeong-won con una expresión de duda. Probablemente, si Do
I-hyeon no lo hubiera llamado “Director”, el médico habría tratado a Seo
Jeong-won como a un simple desempleado con buena apariencia.
Sin
Seo Jeong-won, su vida diaria era imposible. Ahora se había convertido,
literalmente, en un omega incompleto que debía depender totalmente de él.
Do
I-hyeon observó con curiosidad a Seo Jeong-won, quien lucía una sonrisa
radiante. Mientras le hacían las pruebas, parecía estar de mal humor, pero
ahora no solo había recuperado la compostura, sino que incluso parecía
divertido.
Pensándolo
bien, a Seo Jeong-won parecía gustarle lo complicado: insistir en darle de
comer cada vez, o dormir en la misma cama.
“¿Cuándo
puedo recibir el alta?”
Do
I-hyeon preguntó mientras jugueteaba con la manga de la bata de hospital.
“En
tu estado actual, podrías irte ahora mismo.”
El
médico miró a Seo Jeong-won, que estaba sentado pegado a Do I-hyeon. Parecía
que el permiso dependía de la premisa de que el alfa lo acompañaría.
“Aun
así, recomendaría que te quedaras ingresado un día para observación.”
“No.
Me iré de inmediato.”
Do
I-hyeon negó con la cabeza a pesar de la sugerencia del doctor. Si se había
desmayado por el rechazo a las feromonas, no tenía sentido quedarse más tiempo
en el hospital. Sería mejor ir a casa de Seo Jeong-won y recibir la mayor
cantidad de feromonas posible.
“Cierto.
¿Ya podemos hacerlo, doctor?”
Seo
Jeong-won se detuvo justo antes de levantarse y miró al médico.
“……
Mientras no se excedan, no debería haber problema.”
Al
escuchar la pregunta tan directa, el médico respondió con brusquedad, como si
hubiera mordido un bicho.
‘¿Qué
es lo que ya pueden hacer?’
“Te
lo diré más tarde, I-hyeon.”
Seo
Jeong-won le susurró al oído con una expresión significativa al notar la
confusión de Do I-hyeon. Y la duda de I-hyeon se resolvió muy pronto.
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“La
última vez pregunté si podíamos tener penetración, pero en ese entonces me
dijeron que todavía no era recomendable.”
Seo
Jeong-won habló con total naturalidad mientras pisaba suavemente el acelerador.
“……
¿Preguntó eso?”
Do
I-hyeon replicó con incredulidad. Recordaba que en el último chequeo regular
Seo Jeong-won no se había separado de él, así que no sabía en qué momento se
las había arreglado para preguntar algo así.
“Por
supuesto. Si un alfa y un omega con la sangre hirviendo están juntos, no sería
extraño que pasara algo.”
Seo
Jeong-won arrugó la nariz con picardía. Parecía olvidar que ambos estaban en
sus treinta. Do I-hyeon sacudió la cabeza.
“Por
hoy, iremos a mi casa.”
“Está
bien.”
Era
la primera vez que no se sentía molesto ante una decisión unilateral de Seo
Jeong-won. Al contrario, se sentía casi agradecido.
“Si
a I-hyeon le parece bien, ¿lo probamos?”
Do
I-hyeon, que miraba el paisaje pasar rápidamente por la ventana, se giró hacia
él con cara de no entender a qué se refería.
“¿Sexo?”
Seo
Jeong-won tamborileó sobre el volante y ladeó la cabeza con una sonrisa
traviesa.
‘Como
pensaba, fue un error mío.’
Si
Seo Jeong-won realmente sintiera algo por él, no le propondría tener sexo con
tanta ligereza. Parecía que, al igual que los besos, él consideraba el sexo
simplemente como una extensión del tratamiento.
“De
acuerdo.”
Do
I-hyeon asintió con calma.
“……
¿De verdad?”
Seo
Jeong-won parpadeó con sus grandes ojos. No esperaba que I-hyeon aceptara tan
rápido después de haber sido él quien hizo la propuesta. Do I-hyeon volvió a
mirar en silencio a través de la ventana.
¿Qué
debería hacer de ahora en adelante? Si el tiempo de efectividad de las
feromonas seguía disminuyendo, recibir dosis solo en el almuerzo y la cena no
sería suficiente.
‘Eso
sería demasiado engorroso.’
Aún
faltaban 25 semanas para la fecha del parto. Para dar a luz al niño de forma
segura, necesitaba un método que fuera sostenible a largo plazo. Do I-hyeon
tenía la cabeza hecha un caos. Sería mejor si después de tener sexo con Seo
Jeong-won pudiera estar bien al menos por un día entero.
“I-hyeon.”
Seo
Jeong-won lo llamó con dulzura en medio del silencio. La luz roja del semáforo
se reflejaba sobre sus facciones delicadas.
“¿Quieres
que vivamos juntos?”
Propuso
la convivencia de la nada, con un tono tan ligero como si estuviera invitándolo
a comer.
“……”
Do
I-hyeon frunció ligeramente el ceño. No podía distinguir si era una broma o si
había algo de seriedad en sus palabras.
“No
quiero volver a ver a I-hyeon desmayarse nunca más.”
Seo
Jeong-won habló con firmeza, como si supiera que el otro estaba confundido.
“Si
mi casa te resulta incómoda, podemos vivir en la tuya. ¿O prefieres que nos
mudemos a otro lugar? ¿Te gusta más una casa o un apartamento?”
Seo
Jeong-won era mucho más decidido de lo esperado. Parecía que, si Do I-hyeon
decía que prefería una casa, saldría corriendo a comprar una en ese mismo
instante.
“Director.”
“Lo
siento, I-hyeon. Esto no es una sugerencia ni una invitación.”
Seo
Jeong-won se mostró inflexible, indicando que ya había tomado una decisión. Sus
comisuras, antes elevadas, descendieron.
Do
I-hyeon soltó una pequeña tos seca. Cada vez que Seo Jeong-won borraba su
sonrisa, recordaba la imagen del alfa corriendo desesperado hacia él, lo cual
lo ponía en un aprieto.
Otros
recuerdos se habían vuelto borrosos, pero esos ojos de color gris pardo que lo
miraban fijamente estaban grabados en su mente con total claridad.
“Necesito
tiempo para pensarlo.”
“Está
bien. Aunque de todos modos nada va a cambiar.”
Seo
Jeong-won ladeó la cabeza con total confianza.
* * *
Do
I-hyeon entró lentamente en el recibidor, que ya le resultaba familiar. El
simple hecho de estar en el espacio de Seo Jeong-won lo tranquilizaba. Con
amargura, se frotó los párpados cansados.
“I-hyeon.”
Seo
Jeong-won, que había entrado tras él, lo tomó por los hombros y lo hizo girar.
Acto seguido, unió sus labios a los de él.
“Ah...”
Do
I-hyeon retrocedió medio paso e inclinó la cabeza hacia atrás. Era un beso
completamente distinto a los habituales, que solían ser pegajosos; este era
suave y tierno.
Seo
Jeong-won lo lamió una y otra vez, casi como un gato. Se sentía su intención de
calmar a Do I-hyeon, quien seguramente había pasado por muchos sobresaltos. Do
I-hyeon también respondió moviendo la lengua lentamente.
Las
manos de Seo Jeong-won, que rodeaban sus hombros, bajaron despacio por su
espalda. Sus grandes manos acariciaron suavemente la zona lumbar. Era un toque
sugerente, como si estuviera a punto de colarse bajo su ropa en cualquier
momento.
“……
Espere un momento.”
Do
I-hyeon empujó de inmediato el pecho de Seo Jeong-won.
“¿Qué
sucede?”
Seo
Jeong-won, con los ojos cerrados con languidez, dejó escapar un suspiro dulce e
inclinó la cabeza para volver a besarlo.
“Iré
a asearme.”
Do
I-hyeon evitó el contacto girando el rostro y subió al pasillo, caminando
directo hacia el baño.
“¿Ahora,
de repente?”
Seo
Jeong-won lo siguió a toda prisa y le bloqueó el paso, luciendo genuinamente
decepcionado.
“¿Acaso
vamos a hacerlo sin que me lave?”
“¿Hacer
qué……? No me diga que planea tener sexo.”
Seo
Jeong-won soltó una serie de risas incrédulas, como si le resultara muy
gracioso. Do I-hyeon lo miró inexpresivo. ¿Acaso había perdido el interés tan
rápido después de haber sido él quien lo propuso primero?
Seo
Jeong-won extendió la mano y acunó la mejilla de Do I-hyeon.
“No
me refería a hacerlo hoy. Tengo algo de decencia, ¿cree que tendría sexo con
alguien que se acaba de desmayar hoy mismo?”
Do
I-hyeon lo recorrió con la mirada de arriba abajo. Parecía que Seo Jeong-won sí
sabía lo que era la decencia después de todo.
“No
me importa. De todos modos, me desmayé por falta de feromonas, así que sería
mejor absorberlas lo suficiente.”
“¿Me
está seduciendo ahora mismo?”
Seo
Jeong-won se cubrió la boca y sonrió con malicia.
“……”
Sin
palabras, Do I-hyeon pasó junto a él y entró al baño. Esta vez, Seo Jeong-won
no lo detuvo.
Al
salir bien aseado, encontró una bata de baño donde Seo Jeong-won solía dejarle
el pijama. Ni siquiera había ropa interior a la vista. La intención de Seo
Jeong-won al elegir esa prenda era evidente.
“Y
decía que tenía decencia.”
Do
I-hyeon sacudió la cabeza. Estaba claro que Seo Jeong-won no tenía ni
conciencia ni vergüenza.
Ajustándose
la bata y echando hacia atrás su cabello aún húmedo, Do I-hyeon entró en el
dormitorio.
“¿Ya
regresó?”
Seo
Jeong-won, apoyado contra el cabezal de la cama con su propia bata floja, lo
recibió con agrado. Su apariencia contrastaba con la de Do I-hyeon, quien se
había anudado la prenda con pulcritud.
“Venga
aquí.”
Seo
Jeong-won sonrió y le tendió la mano. Do I-hyeon caminó hacia él con lentitud.
Se
había sentido tranquilo al salir del baño, pero de repente se puso tenso. Como
todo estaba en silencio, incluso el sonido de su propia respiración le
resultaba molesto.
“¿Qué
se supone que debo hacer?”
¿Debía
besarlo como siempre? ¿O tendría que quitarse la bata primero? Un ligero ceño
apareció en su frente.
“Siéntese
aquí.”
Seo
Jeong-won, sujetando la mano de Do I-hyeon, palmeó sus propios muslos.
“Peso
demasiado.”
“No
pesa nada, así que no se preocupe.”
Aunque
no le entusiasmaba la idea, Do I-hyeon cedió a la presión y se sentó a
horcajadas sobre sus muslos, quedando frente a él. Al tener que abrir las
piernas, su sexo quedó ligeramente expuesto entre los pliegues de la bata.
Do
I-hyeon intentó cubrirse por reflejo.
“¿Por
qué lo esconde? Es lindo.”
Seo
Jeong-won sonrió de medio lado y volvió a apartar la tela. Luego, acarició
distraídamente con el dorso de la mano el pene relajado de Do I-hyeon.
I-hyeon
apretó los labios con firmeza. Que llamara "lindo" a su sexo le
resultaba casi un insulto, considerando que mentalmente se sentía más cercano a
un beta.
“¿Retomamos
el beso de hace un momento?”
Seo
Jeong-won tamborileó su dedo índice contra sus labios. Do I-hyeon agachó la
cabeza sin dudarlo demasiado.
“Mmm……”
Cuando
Do I-hyeon raspó suavemente el labio inferior de Seo Jeong-won con los dientes,
este soltó un ronroneo de satisfacción. Mientras acariciaba las rodillas
desnudas de Do I-hyeon, Seo Jeong-won sacó la lengua.
“Ah,
uuh.”
Aunque
sintió un cosquilleo que lo hizo estremecer, Do I-hyeon inhaló con fuerza las
feromonas de Seo Jeong-won.
Los
largos dedos del alfa frotaron en círculos la parte interna del muslo de Do
I-hyeon. Quizás era por el contacto directo de la piel, pero aunque el beso no
era muy distinto a los habituales, sintió que se le erizaba el vello.
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“I-hyeon,
abra más la boca. Rápido.”
Seo
Jeong-won susurró con voz grave mientras tiraba sutilmente del lazo que Do
I-hyeon había atado con tanto cuidado. La bata se abrió naturalmente, dejando
ver la curva suave de su pecho.
La
mirada de Seo Jeong-won se detuvo un instante en el surco de su pecho. Do
I-hyeon frunció una ceja, pero cumplió dócilmente con la petición de abrir la
boca.
“Esto
es un tratamiento.”
Se
repetía a sí mismo una y otra vez. Era un experimento para absorber las
feromonas de Seo Jeong-won de la manera más eficiente. Por eso, sin importar
cuánto lo provocara el alfa, no debía malinterpretar nada.
“Es
realmente hermoso, I-hyeon.”
Tan
pronto como Do I-hyeon terminó de mentalizarse, Seo Jeong-won soltó un suspiro
de admiración mientras besaba la comisura de su boca.
“Otra
vez diciendo tonterías.”
Do
I-hyeon apretó los dientes y giró la cabeza hacia un lado. Sentía que, de lo
contrario, terminaría fulminándolo con la mirada.
Ahora
Do I-hyeon necesitaba la ayuda de Seo Jeong-won desesperadamente. Eso
significaba que no era buena idea molestarlo más de la cuenta.
“Jaja,
qué hermoso.”
Sin
embargo, Seo Jeong-won no se detuvo ahí. Murmuró lo mismo una y otra vez
mientras acariciaba la línea de su mandíbula, cuando rozaba su cuello con los
labios y cuando rodeaba suavemente su pecho con la mano.
“En
serio, ¿por qué es tan hermoso?”
Esta
vez, se quejó juguetonamente mientras mordisqueaba la clavícula de Do I-hyeon.
“¿Podría
dejar de decir eso de que soy hermoso?”
Incapaz
de aguantar más, Do I-hyeon lo sujetó por los hombros para apartarlo.
“¿Eh?”
Seo
Jeong-won lo miró desde abajo con ojos claros, lamiéndose el labio inferior
humedecido. Do I-hyeon observó por un momento los carnosos labios del alfa.
Objetivamente
hablando, el calificativo de "hermoso" le encajaba a Seo Jeong-won,
no a él. Cada vez que el otro lo decía, sentía que se burlaba de él.
“Digo
que es hermoso porque lo es, ¿entonces cómo se supone que lo llame?”
Seo
Jeong-won ladeó la cabeza como si no pudiera entenderlo. Era una broma sin
gracia.
“¿Exactamente
qué parte le parece hermosa?”
Do
I-hyeon respondió con un tono deliberadamente brusco.
“¿Acaso
es posible, I-hyeon, que no sepa lo hermoso que es? No puede ser. ¿Cómo es eso
posible?”
Seo
Jeong-won abrió mucho los ojos y dejó escapar un suspiro de lamento. Ante su
reacción exagerada, Do I-hyeon entornó los ojos con suspicacia.
“No
hay remedio. Trataré de contenerme lo más posible, porque preferiría que no lo
supiera en toda su vida.”
Seo
Jeong-won continuó con sus bromas y comenzó a darle pequeños besos ligeros en
la mejilla de Do I-hyeon. Cada vez que esos labios suaves rozaban su piel y se
alejaban, la expresión de Do I-hyeon se distorsionaba.
Como
había un objetivo claro de absorber feromonas, podía aceptar que Seo Jeong-won
lo colmara de besos profundos sin previo aviso. Sin embargo, los besos cortos
eran totalmente distintos; eran algo que se intercambiaba en una relación
basada en el afecto.
“¿Por
qué me mira así? ¿Quiere más besos?”
Sin
ningún reparo, Seo Jeong-won estampó otro beso firme en la mejilla contraria.
‘¿Realmente
le gusto?’
Do
I-hyeon se mordió el labio. Como Seo Jeong-won actuaba como si estuviera
dispuesto a entregárselo todo, sus verdaderas intenciones lo confundían
constantemente.
‘¿Qué
estoy esperando de Seo Jeong-won?’
Viendo
lo amable que era con todo el mundo habitualmente, estaba claro que Seo
Jeong-won trataría de la misma forma incluso a alguien que acabara de conocer
si compartieran la cama.
“Parece
que tiene tiempo para pensar en otras cosas.”
Como
si no le gustara que Do I-hyeon hubiera perdido la concentración, Seo Jeong-won
acercó su rostro. Entonces, liberó sus feromonas con fuerza.
“Ah……”
Ante
las feromonas que se volvieron tan densas que dificultaban la respiración, el
torso de Do I-hyeon se tambaleó violentamente. Apenas logró sostenerse
apoyándose en los hombros de Seo Jeong-won.
La
mano del alfa, que antes acariciaba el pecho de Do I-hyeon, descendió
gradualmente. Pronto, Seo Jeong-won humedeció sus labios mientras sujetaba el
pene de Do I-hyeon, que aún no lograba una erección.
“Qué
lástima. Hoy no es el turno de esta parte.”
Dicho
esto, Seo Jeong-won apretó con fuerza las nalgas firmes de Do I-hyeon. Luego,
se abrió paso por el surco profundo entre ellas.
“Ah,
ahh.”
Por
reflejo, Do I-hyeon arqueó la cintura y se aferró a Seo Jeong-won.
“Jaja.
Ya está húmedo. Sabía que I-hyeon se mojaba con facilidad, pero apenas lo he
tocado y parece que pronto va a gotear.”
Seo
Jeong-won arqueó las puntas de sus dedos y empezó a juguetear en círculos
siguiendo los pliegues cerrados. Presionaba con fuerza como si fuera a penetrarlo,
para luego pasar a acariciar suavemente la piel sensible de alrededor.
A
pesar de que no había introducido ningún dedo todavía, Do I-hyeon sentía
claramente cómo su entrada se contraía cada vez que esos largos dedos lo
rozaban. Apretó los dientes.
“¿Quiere
ponerse boca abajo?”
Seo
Jeong-won lo instó con dulzura mientras lamía la oreja de Do I-hyeon. Tras
dudar un momento, Do I-hyeon se apoyó sobre sus manos y rodillas.
‘Es
humillante.’
Incapaz
de levantar la vista, Do I-hyeon hundió la cabeza. La bata de baño desordenada
se deslizó lentamente por su hombro derecho.
Seo
Jeong-won apartó la tela que cubría la parte inferior del cuerpo de Do I-hyeon
y separó sus nalgas con ambas manos.
“Ugh……”
Do
I-hyeon encogió los hombros ante la extraña sensación. No solo sus orejas, sino
también su nuca se tiñeron de un rojo intenso.
“Jaja.”
Tras
una leve risa, Seo Jeong-won mordisqueó el trasero de Do I-hyeon sin llegar a
lastimarlo. Luego, comenzó a darle besos ruidosos deliberadamente.
“¿Qué
está, ah, ah!”
Do
I-hyeon, que intentaba quejarse, soltó un jadeo. Justo cuando sintió un aliento
cálido, algo caliente y blando tocó el espacio entre sus nalgas.
“Mmm.”
Seo
Jeong-won hundió el rostro entre el trasero de Do I-hyeon y extendió la punta
de la lengua para lamer la entrada. Un escalofrío recorrió la columna del
omega.
“Deténgase,
ah, ahh……”
Ante
el placer que lo golpeaba de repente, Do I-hyeon intentó escapar retorciendo el
cuerpo. Sin embargo, Seo Jeong-won sujetaba sus caderas con tanta firmeza que
no podía zafarse de su agarre.
Para
colmo, cada vez que escuchaba el sonido de las lamiendo, sentía que perdía la
fuerza en la cintura. Do I-hyeon, que luchaba por resistirse, terminó perdiendo
el equilibrio en uno de sus brazos.
“No
se mueva.”
Seo
Jeong-won murmuró sin separar los labios. Parecía pedirle que se quedara
quieto. El puente de la nariz del alfa rozó el coxis de Do I-hyeon.
“Ahhh,
ah……”
Sosteniéndose
apenas con un brazo, Do I-hyeon dejó escapar gemidos que no podía contener. Ya
estaba sintiendo un placer excesivo.
Poco
después, Seo Jeong-won comenzó a presionar la entrada aplicando fuerza con la
punta de la lengua.
“Director,
¡ah!”
“Si
me llama ‘Director’, me voy a enfadar.”
Cuando
Do I-hyeon intentó llamarlo por su cargo por costumbre, Seo Jeong-won mordió su
trasero con fuerza. Una marca de dientes perfecta quedó grabada en la piel
redondeada de Do I-hyeon.
Hundiendo
de nuevo el rostro, Seo Jeong-won introdujo la lengua profundamente en el
orificio de Do I-hyeon. Repitió el movimiento de meter y sacar la lengua como
si fuera su propio pene.
“¡Ah,
ah, ahh!”
Do
I-hyeon agitó el brazo que ya no tenía fuerzas. Cada vez que la lengua húmeda
entraba y salía por el estrecho orificio, sus paredes internas se estremecían.
“No
puede ser, ah, ya, deténgase, ¡ah!”
Aunque
solo estaba estimulando la parte superficial de la entrada, ya sentía que la
eyaculación estaba cerca. Un líquido ralo comenzó a brotar de la punta del pene
de Do I-hyeon.
Aferrándose
a las sábanas, Do I-hyeon intentó gatear hacia adelante para escapar. Pero
debido a que Seo Jeong-won lo tiraba hacia atrás, terminó pareciendo que
frotaba su trasero contra el rostro del alfa.
Seo
Jeong-won raspó la delicada mucosa de Do I-hyeon con sus dientes frontales.
“¡Ahhh!”
No
le dolía, pero la sensación era vertiginosa. Finalmente, el brazo que apenas lo
sostenía cedió por completo. Terminó en una posición donde solo su trasero
quedaba elevado.
“Solo,
ah, solo métalo, ah.”
Do
I-hyeon frotó su frente contra la sábana mientras suplicaba casi con
desesperación. Prefería el dolor antes que esto.
“Si
apenas estamos empezando y ya se queja así, ¿qué voy a hacer? Todavía no he
dilatado ni la mitad.”
Sin
embargo, Seo Jeong-won pronunció palabras terribles.
“Sería
un problema si se desgarrara.”
Seo
Jeong-won estiró la entrada de Do I-hyeon con el pulgar mientras dejaba escapar
un aliento agitado.
“No
me importa……”
Do
I-hyeon, que se agitaba intentando apartar a Seo Jeong-won, se quedó
petrificado al sentir una presencia pesada rozando su pierna.
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‘Algo
acaba de tocarme……’
Do
I-hyeon giró su cuello rígido para mirar hacia atrás. Por entre la bata de Seo
Jeong-won, que ya estaba completamente abierta, se vislumbraba un pene del
tamaño de un antebrazo.
‘¿Eso
estuvo dentro de mí?’
Le
resultaba imposible de creer. Sin darse cuenta, Do I-hyeon se abrazó el bajo
vientre.
Mientras
tanto, Seo Jeong-won introdujo lentamente el dedo índice en el orificio que
palpitaba.
“Ah,
ahh……”
Aunque
solo era un dedo, su cuerpo ardiente ignoró la vergüenza y su trasero se sacudió
involuntariamente.
“Se
ha vuelto blando.”
Como
Seo Jeong-won era alto, sus dedos también eran largos. Cada vez que metía y
sacaba el dedo, sentía que las paredes internas iban a ser arrastradas hacia
afuera.
Seo
Jeong-won dobló ligeramente el dedo y presionó con firmeza una protuberancia en
el interior.
“Ahí
no, no, ¡ah!”
“Debería
decir que le gusta, I-hyeon.”
Do
I-hyeon negó con la cabeza frenéticamente, pero Seo Jeong-won no tuvo piedad.
Tras el índice, el dedo corazón también atravesó las paredes internas que lo
apretaban.
“Ah,
ahh……”
Do
I-hyeon soltaba quejidos constantes mientras respiraba con dificultad. La
sensación de que su entrada se ensanchaba tanto le resultaba extraña.
Cada
vez que Seo Jeong-won movía los dedos, un fluido corporal claro brotaba sin
cesar. El líquido viscoso pasaba por el perineo y resbalaba por la parte
interna de sus muslos.
Seo
Jeong-won dilató la parte posterior de Do I-hyeon con suma cautela y
persistencia. Para cuando introdujo el cuarto dedo, un semen transparente
goteaba del pene de Do I-hyeon.
“Ha,
ah, ahhh.”
Debido
al placer constante, sus extremidades temblaban de forma intermitente. Do
I-hyeon ya no tenía fuerzas ni para intentar huir. Solo dejaba escapar gemidos
ahogados mientras miraba al vacío con la vista perdida.
“Voy
a entrar ahora.”
Seo
Jeong-won hundió sus labios en el omóplato de Do I-hyeon mientras acercaba su
pene al surco lubricado del trasero.
Do
I-hyeon contuvo el aliento involuntariamente. El glande de Seo Jeong-won era
tan duro como una roca y tan ardiente como una bola de fuego.
El
pene de Seo Jeong-won penetró lentamente las paredes internas de Do I-hyeon, que
ya se habían relajado de forma blanda.
“Ah,
ah...”
Sin
embargo, a pesar de que la inserción fue bastante suave, la presión que sentía
Do I-hyeon era considerable. Se debía a que el pene de Seo Jeong-won era
demasiado grande. La parte interna de sus muslos, abiertos de par en par,
temblaba incontrolablemente.
Como
debía recibir las feromonas a través de las mucosas, Seo Jeong-won no usó
condón. A través de las paredes internas que palpitaban, el calor y la forma de
Seo Jeong-won se sentían con total nitidez.
“¿No
te duele?”
Seo
Jeong-won vigilaba el estado de Do I-hyeon en todo momento, pero no se detenía
y continuaba empujando hacia adentro.
“Detente,
ah, no más, no puedo...”
Do
I-hyeon repetía las mismas palabras una y otra vez como un loro.
“Mmm.
Está bien. No lo voy a meter todo.”
“¡Ah,
ah...!”
Do
I-hyeon, que encogía los hombros agobiado, de repente arqueó la cintura de
forma circular. El glande duro presionó la zona donde la carne sobresalía un
poco antes.
“¿Te
gusta aquí?”
Sonriendo
levemente, Seo Jeong-won detuvo la inserción y comenzó a mover la cintura en
círculos. Un placer desconocido asaltó a Do I-hyeon. Su visión se volvió
borrosa debido al calor que subía hasta su cabeza.
Do
I-hyeon temblaba violentamente sin poder emitir un sonido adecuado. Por el
contrario, sus paredes internas, impacientes, apretaban el pene de Seo
Jeong-won. Ahora, incluso la presión dolorosa se transformaba en placer sexual.
Naturalmente,
los sentidos que quedaban en su cuerpo comenzaron a revivir poco a poco. Do
I-hyeon empezó a mover la cintura buscando un placer más intenso. Al principio
fue extremadamente torpe, pero pronto se volvió experto.
“Eres
excitante.”
Las
pupilas de color gris pardo se oscurecieron profundamente. Seo Jeong-won sujetó
con fuerza una de las nalgas de Do I-hyeon con una mano. Sobre la piel blanca,
ya cubierta de marcas de dedos y mordiscos, aparecieron nuevas huellas.
“Haah.”
Seo
Jeong-won soltó finalmente un suspiro de satisfacción y comenzó a mover la
cintura suavemente. La imagen del pene enrojecido entrando y saliendo entre las
nalgas abiertas de par en par era sumamente provocativa.
‘No
es suficiente.’
Do
I-hyeon se mordió el labio inferior con fuerza. Su cuerpo conocía un placer
sexual más potente que este.
Sabía
que si el otro lo penetraba de forma profunda y fuerte, hasta que se escuchara
el sonido del impacto, su visión se volvería blanca; especialmente cuando el
glande redondo hurgaba en lo más profundo de su interior, sentía un placer
indescriptible.
“Un
poco más, más, más...”
Do
I-hyeon movía el trasero sin siquiera ser consciente de lo que estaba diciendo.
De repente, perdió la fuerza en la cintura y se resbaló.
“Así
se te va a presionar el vientre.”
Seo
Jeong-won envolvió el bajo vientre de Do I-hyeon con su gran mano. Luego, soltó
una risita y, sin sacar el pene, hizo que Do I-hyeon se diera la vuelta para
quedar boca arriba.
“¡Ah...!”
La
mandíbula de Do I-hyeon tembló. Sentía como si sus entrañas estuvieran siendo
revueltas sin control. Sin embargo, lejos de ser desagradable, era
electrizante.
Seo
Jeong-won mantuvo el torso erguido y comenzó a mover la cintura de forma más
seria. Al abrir las piernas de Do I-hyeon ampliamente, las ingles de ambos se
acercaron aún más.
Aun
así, como solo había insertado poco más de la mitad por miedo a que el cuerpo
de Do I-hyeon sufriera demasiado, quedaba un espacio vacío.
“Ah,
ahh...”
Con
los ojos cerrados, Do I-hyeon hacía todo lo posible por adaptarse al placer que
subía como una marea. Cada vez que el pene de Seo Jeong-won salía, sentía como
si su propio interior se fuera con él. Por el contrario, cuando entraba con
rapidez, sentía un golpe sordo en su vientre.
“I-hyeon.”
Seo
Jeong-won lo llamó lentamente mientras sujetaba las rodillas de Do I-hyeon. Su
voz suave estaba ligeramente quebrada debido al placer. Solo con escucharla, se
sentía una energía tan sensual que erizaba el vello de las orejas.
“I-hyeon.”
Ante
el llamado repetido, Do I-hyeon levantó los párpados por reflejo. En su visión
borrosa apareció aquel rostro radiante.
Los
ojos gris pardo de Seo Jeong-won observaban todo lo relacionado con Do I-hyeon
de forma obsesiva. En ese instante, Do I-hyeon se dio cuenta de lo explícita y
primitiva que era su apariencia. Su pecho se tiñó de rojo.
‘Quiero
esconderme.’
Si
fuera por él, se cubriría incluso con la manta. Pero no podía mover ni un dedo.
Se
debía a que no podía apartar la mirada de Seo Jeong-won. El rostro de Seo
Jeong-won, siempre delicado y suave, estaba ahora impregnado de un deseo sexual
espeso y un placer evidente. Al ver a Seo Jeong-won perder la compostura, Do
I-hyeon sintió una satisfacción desconocida.
Probablemente
otras personas no conocerían esta faceta de Seo Jeong-won. Preferiría que no la
conocieran.
Do
I-hyeon extendió inconscientemente la mano hacia Seo Jeong-won.
Ante
eso, Seo Jeong-won, que acariciaba el pecho de Do I-hyeon a su antojo, bajó
lentamente el torso. Do I-hyeon rodeó su cuello con los brazos.
“Haah,
eres hermoso, I-hyeon.”
Seo
Jeong-won le daba pequeños besos en los labios mientras repetía una y otra vez
lo hermoso que era. Sus ojos tenían un enfoque brumoso.
Al
cambiar de postura, el ángulo en el que el pene entraba y salía también cambió.
El pene duro se clavaba con fuerza en el interior de Do I-hyeon, como si
golpeara de arriba hacia abajo. El pene de Seo Jeong-won empujaba la carne
tierna poco a poco hacia lugares más profundos.
“¡Ah,
ah!”
Do
I-hyeon clavó las uñas en la espalda de Seo Jeong-won sin darse cuenta. Seo
Jeong-won mordió los labios temblorosos de Do I-hyeon. El beso comenzó de
nuevo.
“Ah,
ahh, ah...”
Seo
Jeong-won no separó sus labios de los de Do I-hyeon ni un segundo. Parecía
dispuesto a tragarse incluso los gemidos de Do I-hyeon sin dejar rastro
mientras hurgaba en su boca. El aliento le llegaba hasta la garganta.
Do
I-hyeon frotaba la nuca contra la sábana de la cama, pero instintivamente abría
las piernas aún más.
La
distancia entre ambos se redujo tanto que el pene blando de Do I-hyeon quedó
presionado contra el abdomen firme de Seo Jeong-won. Do I-hyeon sintió un
placer que no podía expresarse con palabras.
En
ese momento, las feromonas de Do I-hyeon empezaron a brotar de forma explosiva.
Como no sabía controlar sus feromonas, el placer sexual que sentía se reflejaba
por completo en ellas.
“¡Ah...!”
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Ante
el aroma a higo maduro que se extendía de forma agresiva, Seo Jeong-won retiró
apresuradamente la parte inferior de su cuerpo. Luego, apretó los dientes
mientras su cintura temblaba levemente.
Do
I-hyeon sintió cómo el pene de Seo Jeong-won, que estaba medio fuera, comenzaba
a hincharse lentamente. Esto era, sin duda, el nudo.
“Ah...”
Do
I-hyeon soltó un suspiro y miró embelesado a Seo Jeong-won, que tenía los
dientes apretados. El entrecejo fruncido, los ojos enrojecidos y los labios
carnosos soltando alientos agitados. Era una imagen demasiado hermosa.
Sobre
todo, le gustaba que esos ojos gris pardo lo contuvieran únicamente a él.
‘...
No quiero olvidarlo.’
Ebrio
de placer, Do I-hyeon mostró su deseo con sinceridad y se mordió el labio
inferior con fuerza. Sus feromonas con aroma a higo se pegaron con insistencia
a Seo Jeong-won.
“Ah,
I-hyeon. I-hyeon.”
Seo
Jeong-won llamaba a Do I-hyeon a cada momento, como si tuviera un pesar por no
haber podido decir su nombre antes.
Poco
después, Seo Jeong-won soltó un aliento caliente y comenzó a presionar con su
pene, que se había hinchado tanto como un puño, como si fuera a insertarlo por
completo. Parecía que el instinto del alfa de querer entrar en el omega se
había activado.
“Ah.”
La
comisura de los labios de Do I-hyeon se distorsionó. Su parte posterior ya
estaba estirada hasta el límite solo con el pene de Seo Jeong-won. Cuando este
intentó meter algo más grueso, se tensó tanto que parecía que iba a desgarrarse
en cualquier momento.
“Me
duele.”
Do
I-hyeon habló con dificultad mientras golpeaba débilmente el pecho de Seo
Jeong-won.
Aunque
parecía que no le haría caso, Seo Jeong-won apretó la mandíbula y detuvo el
movimiento.
“Di
mi nombre.”
Seo
Jeong-won frotó su rostro, empapado por el calor del placer, contra la mejilla
de Do I-hyeon y se lo pidió con desesperación. Sus largas pestañas acariciaron
la mejilla de Do I-hyeon.
“...
Jeong-won.”
Do
I-hyeon movió los labios y llamó a Seo Jeong-won por su nombre en voz baja. No
fue intencionado, pero después de haberlo llamado unas cuantas veces, el nombre
empezaba a resultarle familiar.
“Haah...”
Seo
Jeong-won cerró los ojos con languidez, sujetó firmemente la cintura de Do
I-hyeon y eyaculó.
“Ah,
ah.”
¿Sería
por el nudo? ¿O es que todos los alfas eran así? Cada vez que el pene
palpitaba, el semen fluía hacia adentro sin cesar.
Debido
a que la base hinchada por el nudo bloqueaba la entrada desde afuera, el semen
no podía filtrarse.
Sentía
su interior tan lleno de semen que parecía que su vientre iba a hincharse por
completo.
“Siento
que voy a... explotar, ah...”
Do
I-hyeon se retorcía sobre el colchón, soltando quejidos de dolor y placer.
Debido a la tensión acumulada en todo su cuerpo, sus músculos bien formados
resaltaban con claridad.
Seo
Jeong-won acariciaba suavemente el bajo vientre abultado de Do I-hyeon. Como su
sensibilidad estaba a flor de piel, incluso ese roce insignificante hacía que
su espalda temblara violentamente.
Aunque
Do I-hyeon parecía agobiado, Seo Jeong-won no retrocedió ni un solo milímetro
hasta terminar de eyacular por completo. Incluso después de haber acabado,
permaneció inmóvil durante un buen rato.
“Es...
demasiado agotador.”
Finalmente,
solo después de que Do I-hyeon lo pidiera con voz temblorosa, Seo Jeong-won
retiró su pene a regañadientes.
“Abre
las piernas. Te ayudaré a limpiarte.”
Seo
Jeong-won se acomodó con naturalidad entre los muslos de Do I-hyeon. Tras
juguetear un poco con la entrada, que estaba roja e hinchada, introdujo de
golpe los dedos índice y corazón.
“¡Ah,
despacio, ah...!”
Sin
embargo, para ser una ayuda supuestamente desinteresada, el toque de Seo
Jeong-won era excesivamente meticuloso y persistente. Acariciaba con suavidad
la zona de la carne abultada e incluso presionaba sin llegar a lastimarlo con
sus uñas impecables. Era claramente intencionado.
Cuando
Seo Jeong-won separó sus dedos, el líquido viscoso comenzó a fluir lentamente
hacia afuera.
“Ahhh...”
Do
I-hyeon arqueó la cintura ante esa sensación tan extraña. Por suerte, no pasó
mucho tiempo antes de que Seo Jeong-won retirara por completo los dedos que
hurgaban en sus paredes internas.
Una
vez liberado de la tensión, Do I-hyeon se desplomó sobre la cama. No tenía
fuerzas ni para mover un dedo.
‘...
Como pensaba, hoy fue demasiado.’
Incluso
dejando de lado el desmayo, había pasado por alto que su resistencia física
había disminuido mucho debido al embarazo. Además, realizar un acto al que no
estaba acostumbrado le generó más estrés del que esperaba.
“¿Estás
cansado?”
Seo
Jeong-won lo miraba con calma mientras acariciaba su oreja. Por su mirada,
parecía que no le bastaba con una sola vez. A pesar de haber eyaculado, su pene
todavía estaba erecto y firme.
Do
I-hyeon, sin energía para responder, desvió sus ojos negros hacia el lado
opuesto.
“Entonces
préstame solo tus muslos por un momento.”
A
pesar del rechazo silencioso, Seo Jeong-won sonrió con dulzura y se posicionó
debajo de Do I-hyeon.
“¿Qué
quiere decir con... ah!”
Antes
de que Do I-hyeon pudiera siquiera formular su duda, Seo Jeong-won levantó
ambas piernas y las colocó sobre sus hombros. Luego, deslizó su pene entre los
muslos firmes y abrazó las rodillas de Do I-hyeon.
“Haah,
se siente bien.”
Seo
Jeong-won movía la cintura suavemente de adelante hacia atrás mientras
presionaba sus labios contra las rodillas y los tobillos de Do I-hyeon. Incluso
en ese momento, seguía acariciando sus rodillas.
Do
I-hyeon miraba aturdido el glande que aparecía y desaparecía entre sus muslos.
El calor de la fricción hacía que la parte interna de sus piernas ardiera.
Con
el juicio aún nublado, Do I-hyeon tragó saliva inconscientemente. No era nada
más que frotar el pene entre sus muslos, pero su cintura palpitaba y su parte
posterior se contraía.
“Eres
suave en todas partes, I-hyeon.”
Seo
Jeong-won sonrió mientras se echaba hacia atrás el cabello que le caía sobre la
frente. Era otra de las tonterías que decía por enésima vez en el día.
“Ah,
haah.”
Tras
mover la cintura durante un buen rato, Seo Jeong-won finalmente eyaculó justo
cuando los muslos internos de Do I-hyeon empezaban a dolerle. El semen espeso
de Seo Jeong-won se esparció sobre el vientre de Do I-hyeon, que ya estaba
hecho un desastre por sus propios fluidos.
Seo
Jeong-won, como si le resultara divertido, comenzó a restregar el semen sobre
el vientre de Do I-hyeon de forma juguetona.q
‘Estoy
tan cansado...’
Sus
ojos se cerraban solos, pero Do I-hyeon se obligó a levantar los párpados.
Todavía quería ver un poco más a Seo Jeong-won.
“Ahora
que lo pienso, no hemos cenado.”
Seo
Jeong-won, que seguía toqueteando a Do I-hyeon, lamentó la situación. Solo
entonces Do I-hyeon se dio cuenta de que tenía un poco de hambre. Nada más
llegar a casa, se habían enredado como animales.
“I-hyeon,
¿quieres cenar antes de dormir?”
Seo
Jeong-won preguntó con suavidad, aun sabiendo que Do I-hyeon estaba a punto de
caer dormido.
Do
I-hyeon lo miró de reojo. No tenía fuerzas ni para masticar, mucho menos para
quedarse sentado.
“Jaja.
Buenas noches, I-hyeon.”
Parecía
haber sido solo una pregunta al aire; Seo Jeong-won se encogió de hombros y
besó la mejilla de Do I-hyeon. Parecía que Seo Jeong-won sonreía más de lo
habitual el día de hoy.
* * *
Al
día siguiente, Do I-hyeon se despertó en un lugar que no era el dormitorio
principal de Seo Jeong-won. La cama, de bordes rectos y sencillos, era
claramente más pequeña que la de la otra habitación.
Aun
así, tenía el tamaño suficiente para que tres hombres adultos durmieran
cómodamente uno al lado del otro, pero Do I-hyeon se encontraba desnudo y
completamente enredado con Seo Jeong-won.
‘¿Cómo
terminó así?’
Do
I-hyeon movió los ojos con desconcierto. Para haber tenido sexo y haberse
quedado dormido de inmediato, su cuerpo se sentía demasiado limpio y seco, sin
ninguna sensación pegajosa o incómoda.
Al
parecer, Seo Jeong-won lo había aseado con esmero mientras él dormía
profundamente, casi como si hubiera perdido el conocimiento. Se lo agradecía,
pero no entendía por qué, incluso después de eso, Seo Jeong-won también estaba
sin ropa.
Seo
Jeong-won estaba apoyado contra su espalda, rodeando la cintura de Do I-hyeon
con fuerza. Además, sus piernas estaban entrelazadas entre sí. Podía sentir el
aliento pausado del alfa rozando sus omóplatos, provocándole un ligero
cosquilleo.
A
través de la rendija de la puerta entreabierta, alcanzó a ver la sala de estar
que ya conocía. Al parecer, este era un cuarto que solía mantenerse cerrado.
Como aún no había explorado toda la casa de Seo Jeong-won, no sabía que existía
este espacio.
‘Y
decía que no tenía otro dormitorio.’
Do
I-hyeon chasqueó la lengua en silencio. Seo Jeong-won mentía con la misma
facilidad con la que respiraba, pero estaba claro que ni siquiera intentaba
ocultar sus mentiras a la perfección. No mentía con un propósito oscuro, sino
casi por hábito.
Aun
así, era mucho mejor que despertar en una cama sucia.
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‘Tengo
que levantarme.’
Do
I-hyeon frunció levemente el ceño. El hecho de que sus ojos se abrieran por sí
solos significaba que ya era hora de prepararse para ir a trabajar.
Sin
embargo, debido a todo lo que había pasado ayer, no tenía ganas de salir de la
cama. Normalmente no era alguien que se permitiera holgazanear, pero tanto ayer
como hoy, se encontraba haciendo cosas que no solía hacer.
Sentía
que, si volvía a cerrar los ojos en ese momento, podría dormir profundamente.
No sabía si era porque su espalda estaba cálida o porque la luz del sol matinal
era muy radiante.
Do
I-hyeon inhaló profundamente y soltó un suspiro corto. Su respiración se volvió
pausada de nuevo. Justo cuando sus párpados empezaban a cerrarse por el
sueño...
“Mmm...”
Seo
Jeong-won soltó un suave sonido con la garganta y frotó su frente contra la nuca
de Do I-hyeon. El cabello de Seo Jeong-won, suave y de ese tono gris pardo tan
característico, le hizo cosquillas al rozar su piel desnuda.
Tras
moverse un poco, Seo Jeong-won lo abrazó con más fuerza, como si fuera lo más
natural del mundo, y hundió sus labios en el hombro firme del omega.
“I-hyeon,
ya es hora de despertar.”
Seo
Jeong-won lo despertó con voz pausada y dulce, sin separar los labios de su
piel. Parecía creer que Do I-hyeon seguía dormido.
“……
Me da cosquillas.”
Do
I-hyeon encogió los hombros por reflejo y empujó la frente tersa de Seo
Jeong-won para alejarlo.
Solo
se habían acostado con fines terapéuticos. Sin embargo, Seo Jeong-won actuaba
de repente con una ternura propia de un amante. Bueno, siempre había dado
señales de eso, pero hoy era especialmente intenso.
Esa
sensación de extrañeza que sentía desde ayer volvió a aparecer.
“¿Cómo
se siente tu cuerpo?”
Aunque
separó los labios, Seo Jeong-won no soltó a Do I-hyeon. Comenzó a frotar
suavemente el bajo vientre del omega con la palma de la mano para comprobar su
estado.
“……
Bien.”
Sentía
la zona baja un poco adolorida, pero su estado general era mucho mejor de lo
que esperaba. Le resultaba curioso que, a pesar de haberse movido con tanta
intensidad —incluso comparado con la noche que pasaron juntos—, su condición
física fuera excelente.
Seo
Jeong-won continuó jugueteando con la mano de Do I-hyeon. Sentía que, tras
haberse entregado físicamente, la distancia entre ambos se había acortado de
forma excesiva.
“Jeong-won.
Por favor, apártese.”
Do
I-hyeon puso su mano sobre el brazo de Seo Jeong-won con lentitud. Tenía el mal
presentimiento de que, si seguía allí acostado, Seo Jeong-won lo retendría y
terminaría llegando tarde al trabajo.
“Jajaja.”
Seo
Jeong-won soltó una carcajada radiante de la nada. Parecía muy feliz de que Do
I-hyeon lo hubiera llamado por su nombre por iniciativa propia.
“Ah,
no quiero ir a trabajar.”
A
pesar de que le pidió que se quitara, Seo Jeong-won hizo lo contrario: abrazó a
Do I-hyeon con ambos brazos y empezó a rodar con él por la cama.
“¿Por
qué no descansas hoy también?”
Seo
Jeong-won susurró con voz baja, como un niño planeando una travesura. Cualquier
otra persona se habría dejado convencer fácilmente por esa sonrisa pícara del
alfa.
“No
puedo.”
Pero
Do I-hyeon se negó tajantemente.
“I-hyeon,
podrías descansar uno o dos días más. Si vas hoy mismo a la oficina, todos se
sorprenderán. Quédate aquí. Vendré a almorzar contigo.”
Seo
Jeong-won parecía desear sinceramente que Do I-hyeon descansara.
“No.”
Do
I-hyeon expresó su voluntad con una respuesta corta en lugar de dar
explicaciones largas. Sabía que, si se extendía, Seo Jeong-won encontraría
alguna excusa para rebatirlo.
“Nadie
puede con tu terquedad, I-hyeon.”
Seo
Jeong-won soltó un largo suspiro, claramente intencionado, y sacudió la cabeza.
Do
I-hyeon se incorporó y lo miró de reojo. Eso mismo era lo que él quería decir.
“Iré
a asearme.”
A
pesar de estar completamente desnudo, Do I-hyeon salió de entre las mantas sin
mostrar rastro de vergüenza. Seo Jeong-won se quedó apoyado en la cama con el
mentón sobre la mano, observándolo fijamente.
“¿Tiene
algo que decir?”
Do
I-hyeon se detuvo antes de salir de la habitación y miró hacia atrás. La mirada
insistente de Seo Jeong-won le resultaba incómoda.
“Es
que I-hyeon es demasiado hermoso. Ah, esto es un secreto.”
Seo
Jeong-won abrió mucho los ojos y se cubrió la boca con la mano.
Al
parecer, había preguntado en vano. Do I-hyeon ignoró por completo la broma de
Seo Jeong-won.
‘¿Pero
qué es esto?’
Al
llegar al baño, Do I-hyeon se miró en el espejo y se quedó horrorizado. Su
cuerpo era un desastre, lleno de marcas de dedos y mordiscos.
Por
supuesto que anoche ya tenía algunas manchas rojizas, pero no llegaba a este
extremo. Habían aparecido marcas nuevas por todas partes.
Claramente,
el culpable era Seo Jeong-won. Mientras revisaba su cuerpo, Do I-hyeon tragó un
suspiro. Al menos podía consolarse pensando que solo estaban en lugares que no
quedaban a la vista con la ropa puesta.
Sabía
que, aunque le reclamara, Seo Jeong-won no le haría el menor caso. Si le decía
que no lo hiciera más, corría el riesgo de que el alfa se encaprichara y
terminara mordiéndole el cuello, lo cual sería un gran problema.
Cuando
terminó de asearse y salió, Seo Jeong-won ya había preparado el desayuno: una
sopa amarilla, una ensalada colorida y unas tostadas impecables.
Do
I-hyeon vaciló un momento antes de acercarse a la mesa. En algún momento, el
hecho de despertar y desayunar junto a Seo Jeong-won se había vuelto algo
natural.
“¿Qué
haces ahí parado?”
Al
ver a Do I-hyeon inmóvil, Seo Jeong-won le hizo señas para que se acercara
rápido.
“¿Y
bien? ¿Lo has pensado?”
Tan
pronto como Do I-hyeon se sentó, Seo Jeong-won lanzó la pregunta sin
preámbulos. Cuando Do I-hyeon lo miró fijamente, Seo Jeong-won le guiñó un ojo.
“Lo
de vivir conmigo.”
“¿No
dijo que me daría tiempo para pensarlo?”
Eso
había sido apenas ayer por la tarde. Después de eso, habían tenido sexo de
inmediato, por lo que era obvio que no había tenido tiempo para reflexionar.
“Sí.
Pero también creo haber dicho que I-hyeon no tiene otra opción.”
Sin
embargo, Seo Jeong-won exigió una respuesta con total descaro. Parecía decidido
a no aceptar ninguna respuesta que no fuera un "sí".
“Si
lo piensas bien, I-hyeon fue quien rompió el contrato. Habíamos quedado en que
me contarías todo.”
Seo
Jeong-won dio justo en el clavo, recordándole su falta.
“……
Pensé que sería solo una molestia pasajera.”
Do
I-hyeon bajó la mirada y se excusó. No estaba acostumbrado a tener que
defenderse, por lo que se sentía bastante incómodo.
“No
importa si es algo insignificante, de ahora en adelante cuéntamelo todo.”
“…….”
Do
I-hyeon no pudo responder y se limitó a comer su sopa. Como nunca había
compartido los detalles triviales de su vida diaria con nadie, sinceramente no
se sentía capaz de hacerlo.
“Te
perdonaré por haber faltado a tu palabra si vienes a vivir conmigo.”
Seo
Jeong-won arrastró su silla para sentarse justo al lado de Do I-hyeon. A juzgar
por cómo lo miraba fijamente sin siquiera tocar su comida, estaba claro que su
promesa de no rendirse era totalmente real.
“……
Necesito tiempo para prepararme mentalmente.”
Do
I-hyeon pidió su comprensión con una respuesta similar a la anterior, aunque
con un matiz distinto. Sinceramente, desde su posición, debería estar
agradecido de que Seo Jeong-won fuera quien le propusiera la convivencia
primero.
Sin
embargo, la idea de no solo entrar y salir cada día, sino de vivir juntos de
forma permanente, le resultaba un tanto abrumadora. Ya de por sí tenían
personalidades opuestas; esto significaba que las probabilidades de chocar por
cosas insignificantes aumentarían considerablemente.
Pero,
sobre todo, había algo que lo inquietaba profundamente en su interior.
‘Si
pasamos demasiado tiempo juntos... ¿Se cansará de mí rápidamente?’
Le
preocupaba que, al ver su verdadera forma de ser a diario, Seo Jeong-won
perdiera el interés que mostraba ahora.
“¿Cuánto
tiempo?”
“Intentaré
terminar de decidirme lo antes posible.”
“Una
semana. No más de eso. No puedo esperar más.”
Seo
Jeong-won se mostró inflexible. Do I-hyeon, sin otra alternativa, terminó
asintiendo con la cabeza.
* * *
“¡Líder
de equipo! ¿Se encuentra bien? ¿Ya puede venir a trabajar?”
“¡Me
dijeron que se desmayó ayer!”
“Se
lo dije, le dije que no tenía buen semblante.”
En
cuanto Do I-hyeon llegó a la oficina, los miembros del Equipo de Contabilidad 2
se acercaron en tropel. Aunque normalmente lo trataban con cierta reserva por
su seriedad, ahora lo sujetaban de los brazos con una familiaridad inusitada.
“Estoy
bien.”
Do
I-hyeon los apartó con suavidad pero firmeza. Entre los miembros de su equipo
había tanto alfas como omegas, por lo que no era buena idea permitir que se
acercaran demasiado.
Por
suerte, no percibía ninguna feromona de ellos. Parecía que haber tenido sexo
con Seo Jeong-won realmente estaba surtiendo efecto.
‘Espero
que este estado dure al menos unos días.’
Tras
zafarse de sus subordinados, se dirigió directamente a su puesto.
Se
había despertado tarde y, para colmo, Seo Jeong-won se le había abalanzado
justo antes de salir insistiendo en que debían despedirse con un beso; por poco
llega tarde de verdad.
Si
tuviera que librar una batalla así cada mañana, tendría que replantearse
seriamente lo de vivir juntos. Do I-hyeon sacudió la cabeza, pero una leve y
casi imperceptible sonrisa asomó en la comisura de sus labios.
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“Disculpe,
este...”
Mientras
estaba concentrado en su trabajo, notó por el rabillo del ojo a alguien
merodeando cerca de su escritorio.
Do
I-hyeon solo movió las pupilas para identificar a la persona. Un empleado de
complexión pequeña estaba de pie junto a su mesa, vacilante. No parecía ser de
su equipo, ya que no reconoció su rostro de inmediato.
“¿Qué
sucede?”
Ante
la pregunta indiferente de Do I-hyeon, el empleado se sobresaltó y encogió los
hombros.
“¿Tiene...
tiene un momento, por favor?”
Aunque
el joven parecía intimidado por Do I-hyeon, expresó su deseo con claridad. Los
miembros del equipo, ante tal escena poco habitual, empezaron a mirar con
curiosidad.
“Dígame.”
Do
I-hyeon giró su silla para encararlo. Al sentir su mirada impasible, las
mejillas del empleado, que ya estaban algo sonrosadas, se tiñeron de un rojo
intenso.
Tras
dudar un instante, el joven apretó los puños y se mordió el labio inferior.
“……
Es que es un poco difícil hablar de esto aquí. ¿Podríamos ir a otro lugar un
momento?”
Parecía
estar en sus veinte años, conservando aún un aire juvenil. Estaba visiblemente
nervioso, pero mantenía su postura con cortesía.
Do
I-hyeon observó al empleado sin pensarlo mucho. Sus ojos redondos y sus labios
inquietos le recordaron a un hámster; tenía una apariencia bastante tierna.
Debido
a su esfuerzo por recordar el rostro de Seo Jeong-won, Do I-hyeon había
empezado a fijarse más en las facciones de los demás. Estrictamente hablando,
lo hacía para distinguir quién era Seo Jeong-won y quién no. Como su desinterés
por los extraños seguía intacto, probablemente olvidaría el rostro de este
joven en cuanto le diera la espalda.
Do
I-hyeon se levantó sin decir palabra. El empleado era notablemente más bajo que
él; incluso sin inclinar el cuello, Do I-hyeon podía ver perfectamente la
coronilla de su cabeza.
Caminaron
hacia una sala de reuniones vacía cercana. No hubo conversación durante el
trayecto.
“Fuuu...”
Solo
se escuchaba el sonido de los suspiros profundos que el joven soltaba de vez en
cuando para calmarse.
Click.
En
cuanto se cerró la puerta, el empleado hizo una profunda reverencia ante Do
I-hyeon.
“¡Lo
siento muchísimo, Líder Do!”
“…….”
Do
I-hyeon recibió de pronto una disculpa de alguien a quien ni siquiera conocía.
Podría haber preguntado de qué se trataba, pero como de costumbre, prefirió
guardar silencio.
“¡E-es
que todavía no controlo bien mis feromonas y le falté al respeto ayer! Tendré
mucho más cuidado de ahora en adelante.”
Sintiéndose
presionado por el silencio, los hombros del joven temblaron levemente.
“Ah.”
Solo
entonces Do I-hyeon comprendió quién era. Era el omega con el que había chocado
ayer antes de desmayarse.
Lo
observó de nuevo. Tenía sentido no haberlo reconocido; ayer vestía ropa casual,
pero hoy llevaba una camisa impecable y corbata. Parecía haberse vestido así de
formal solo para venir a pedirle perdón.
Ante
el breve suspiro de entendimiento de Do I-hyeon, el joven levantó la cabeza
tímidamente para tantear su reacción.
“¿Se
encuentra bien de salud? Me haré responsable de cualquier forma.”
Tras
observar a Do I-hyeon un momento, el empleado hizo una declaración solemne.
“No
es necesario. Simplemente no me encontraba bien.”
Sin
embargo, Do I-hyeon lo rechazó tajantemente. El problema se había agravado por
su propio rechazo a las feromonas, no era culpa del joven. Además, si se ponía
estricto, él también tenía parte de la responsabilidad; si no hubieran chocado,
el accidente no habría ocurrido.
“Pero...
me siento tan culpable... ¿No podría al menos invitarle a comer?”
El
joven insistió con una expresión que denotaba que no quería dejar las cosas
así.
“Tengo
un compromiso previo.”
Do
I-hyeon cortó la amabilidad del empleado sin dudarlo ni un segundo.
“……
Pero aún no le he dicho qué día sería……”
“Tengo
compromisos todos los días.”
Do
I-hyeon soltó la verdad con total indiferencia.
Dejando
de lado el caso especial de Choi Seon-woo, no quería dedicarle a nadie más el
tiempo que necesitaba para recibir feromonas de Seo Jeong-won. Además, si se
enteraba de que tenía otra cita, Seo Jeong-won se volvería insoportable.
“Con
su permiso, me retiro.”
Do
I-hyeon hizo un leve gesto con la cabeza y salió de la sala sin mirar atrás.
“Ah,
Líder Do……”
El
joven levantó la mano a medias, pero no se atrevió a detenerlo.
Cuando
Do I-hyeon regresó a su oficina, un miembro de su equipo que estaba masticando
un dulce en una esquina se acercó sigilosamente.
“¿Acaso
le acaban de declarar su amor?”
Preguntó
en voz baja mientras miraba alrededor con picardía. Do I-hyeon lo miró
confundido y el empleado sonrió con malicia.
“Es
que ese novato de hace un momento tenía una determinación impresionante. Si no
es eso, pues nada.”
El
empleado se encogió de hombros y retrocedió lentamente para escapar, intimidado
por la mirada fija de Do I-hyeon.
“Qué
raro. Ya toca que alguien se le declare por estas fechas...”
“¡Te
dije que no contaras esas cosas tan raras!”
Kim
Yu-min, al escuchar el murmullo de su compañero, lo regañó mientras sacudía la
cabeza.
“Líder
de equipo... ¿está saliendo con alguien?”
Otro
subordinado preguntó de repente, con los ojos brillando de curiosidad.
“Vamos,
¿qué dicen? Nuestro Líder Do está casado con el trabajo.”
El
empleado al que Kim Yu-min había regañado intentó disimular, pero por dentro
ardía de ganas de saber.
“Ahora
que lo pienso, el Líder se está yendo temprano últimamente. ¿No tendrá
escondido por ahí a algún omega lindo como un conejito?”
Otro
compañero soltó una risita. Al contrario que el anterior, él estaba convencido
de que Do I-hyeon era incapaz de tener una relación.
Do
I-hyeon, de repente, visualizó vagamente el rostro de Seo Jeong-won. Aunque no
era un omega, ciertamente era hermoso.
Se
sintió extraño al recordar cómo Seo Jeong-won se había comportado con tanta
dulzura, como un amante cariñoso, tanto anoche como esta mañana.
“……
No es así.”
Sin
embargo, Seo Jeong-won no era su pareja. Do I-hyeon lo negó con lentitud.
“¿Eh?
¿En serio hay algo? Normalmente ignoraría nuestros comentarios diciendo que son
tonterías, pero esta vez hasta nos respondió... Definitivamente hay algo.”
El
primer empleado que se le había acercado abrió mucho los ojos, haciendo un
escándalo.
Do
I-hyeon, para complacerlo, simplemente lo miró fijamente en silencio. El
subordinado carraspeó y volvió a meterse el dulce en la boca mientras se
sentaba en su sitio.
Una
vez sentado, Do I-hyeon miró su monitor. Pero, tal vez por las tonterías de sus
compañeros, el rostro de Seo Jeong-won no dejaba de aparecer sobre la pantalla
blanca.
* * *
“¡Buen
provecho!”
Después
de que los miembros del equipo salieran en tropel, Do I-hyeon subió como de
costumbre a la oficina del Director Ejecutivo.
“Sí,
haré eso. Entonces, reservaré un tiempo el próximo mes para...”
Cuando
Do I-hyeon llegó, Seo Jeong-won estaba de pie junto a la ventana hablando por
teléfono. Su tono era bastante cercano, demasiado para ser una llamada de
trabajo; pero tratándose de Seo Jeong-won, quien solía ser amable incluso con
sus socios comerciales, era prematuro sacar conclusiones.
Al
entrar en silencio, Seo Jeong-won lo miró de reojo.
“¿Llegaste?”
Seo
Jeong-won lo saludó solo moviendo los labios, dedicándole una sonrisa radiante.
Con un gesto de cabeza, le indicó la sala de reuniones interior, como
invitándolo a empezar a comer primero. Sin embargo, Do I-hyeon se dirigió al
sofá.
Sentado
allí, observó detenidamente a Seo Jeong-won. Hoy llevaba una chaqueta color
marfil sobre una camiseta clara. Bajo la luz del sol, Seo Jeong-won se veía más
deslumbrante que de costumbre. Por su parte, el alfa también recorría a Do
I-hyeon con la mirada, comprobando su estado físico.
En
cuanto terminó la llamada, Seo Jeong-won se acercó a grandes zancadas.
“Lo
siento. Era una llamada importante y no podía colgar.”
Seo
Jeong-won le tendió la mano, fingiendo lástima. Do I-hyeon tomó su mano para
levantarse.
“¿Y
bien? ¿Pasó algo especial hoy?”
Seo
Jeong-won rodeó con naturalidad la cintura de Do I-hyeon.
“No.”
“Mentiroso.”
De
repente, Seo Jeong-won se detuvo en seco y lo miró de reojo con un gesto
ofendido.
“Te
viste con otro omega a mis espaldas. Si no hubiera tenido esa reunión en ese
momento, te habría atrapado en el acto.”
“…….”
Do
I-hyeon recordó tardíamente la visita del joven empleado.
‘Ah,
es cierto que pasó eso.’
Se
había concentrado tanto en el trabajo que lo olvidó por completo.
“¿Acaso
está celoso?”
Do
I-hyeon soltó las palabras con la mayor indiferencia posible.
“Esa
pregunta es cruel. Yo también tengo mi orgullo.”
Seo
Jeong-won entrecerró los ojos y miró a Do I-hyeon con resentimiento. El omega intentó
descifrar sus intenciones.
‘¿Desde
cuándo me importa tanto cada movimiento de otra persona?’
Reconocía
que estaba pensando de una manera diferente a la habitual, pero no podía
evitarlo.
“……
Recibí una disculpa.”
“Mmm.
Está bien. Terminemos con este tema desagradable. Come rápido.”
Cambiando
de actitud al instante, Seo Jeong-won sonrió de forma sensual y acarició la
nuca de Do I-hyeon. Luego, apartó ligeramente el cuello de la camisa de Do
I-hyeon, dejando al descubierto las marcas rojas en su piel.
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Seo
Jeong-won soltó un sonido de satisfacción y comenzó a presionar las marcas con
el pulgar. Do I-hyeon se detuvo en seco. Le irritaba que Seo Jeong-won siempre
desbordara tanta calma y quiso romperla. Quería ver a Seo Jeong-won
desmoronarse.
Por
eso.
“I-hyeon……”
Tuk.
Do
I-hyeon agarró a Seo Jeong-won por las solapas de la chaqueta y lo besó. Sintió
cómo el alfa se quedaba petrificado. Tras inhalar profundamente, Do I-hyeon
mordió lentamente el labio inferior de Seo Jeong-won.
“Ah……”
Seo
Jeong-won soltó un gemido bajo y abrió los labios. Do I-hyeon se abrió paso. El
omega imitó paso a paso lo que Seo Jeong-won solía hacerle: rozó su lengua,
hizo cosquillas en su paladar y empujó con profundidad.
“Mmm……”
Seo
Jeong-won soltó un sonido nasal dulce que hizo que a Do I-hyeon se le erizara
el vello. El omega comenzó a acariciar su oreja y el alfa mostró una reacción
evidente ante su toque torpe.
Do
I-hyeon pegó su cuerpo al de Seo Jeong-won. Sus pechos chocaron y se escuchó el
fuerte latido de sus corazones.
Pum, pum, pum.
Do
I-hyeon desordenó el cabello gris pardo de Seo Jeong-won. El alfa comenzó a
liberar sus feromonas lentamente y Do I-hyeon terminó tambaleándose ante el
aroma.
“Cuidado.”
Seo
Jeong-won cargó a Do I-hyeon en brazos como si fuera lo más natural. Luego,
cerró los ojos pacíficamente y levantó el rostro.
Do
I-hyeon tragó saliva. Los labios húmedos y las largas pestañas del alfa
resultaban muy provocativos. Sintió una presión peculiar donde sus partes bajas
se tocaban; el pene de Seo Jeong-won estaba reaccionando.
Do
I-hyeon volvió a bajar la cabeza lentamente. Estaban tan cerca que sus alientos
se mezclaban.
“Bájeme,
por favor.”
Sin
embargo, Do I-hyeon retiró la cabeza.
“……
¿Qué dijo?”
Seo
Jeong-won miró a Do I-hyeon con la mirada perdida. Su expresión de
estupefacción resultaba un tanto cómica.
“Tengo
hambre.”
Do
I-hyeon apretó los dientes para reprimir el cosquilleo de una sonrisa que
amenazaba con asomar en sus labios.
“No,
espere un segundo. Sé que hay que comer, pero el ambiente ahora mismo es……”
Visiblemente
desconcertado, Seo Jeong-won balbuceó de forma incoherente, algo impropio de
él, mientras abría y cerraba la boca.
Do
I-hyeon apoyó la frente en el hombro de Seo Jeong-won. Sus hombros temblaban
ligeramente por la risa contenida.
“Haah,
I-hyeon.”
Seo
Jeong-won soltó un suspiro ansioso, sintiéndose inquieto.
“Se
está burlando de mí ahora, ¿verdad? Lo siento. No sé por qué es, pero por
favor, perdóneme. ¿Sí?”
Sin
saber siquiera por qué Do I-hyeon estaba de mal humor, Seo Jeong-won frotaba
sus labios contra la oreja del otro, intentando apaciguarlo con desespero.
Ver
al siempre relajado Seo Jeong-won tan ansioso era una escena inusual. Incluso
Do I-hyeon, alguien torpe con las emociones, sintió un extraño sentido de
superioridad. Algo se agitaba en lo más profundo de su pecho.
‘Debo
detenerme aquí.’
Do
I-hyeon intentó calmar el alboroto en su mente. Aunque no podía evitar sentirse
atraído por impulsos tan intensos, no debía dejarse llevar solo por ellos.
Con
el rostro rígido, Do I-hyeon levantó la cabeza lentamente. Tenía que dar por
terminada la charla con cortesía y volver a la normalidad.
Sin
embargo, en el momento en que se encontró con el rostro radiante de Seo
Jeong-won, su mente se quedó en blanco. Sus ojos de color gris pardo, que
brillaban bajo la luz del sol, llenaron todo su campo de visión.
“I-hyeon.”
Seo
Jeong-won llamó su nombre como si estuviera suplicando. Do I-hyeon levantó
lentamente los brazos que antes sostenían los hombros del alfa.
‘¿Qué
estoy haciendo?’
Sintió
una sensación de crisis, advirtiéndole que no debía actuar por impulso otra
vez, pero no pudo detener sus manos.
Pronto,
la mano de Do I-hyeon acarició la mejilla de Seo Jeong-won. El alfa apoyó
suavemente su rostro contra la palma de Do I-hyeon y sonrió con dulzura. Cuando
Do I-hyeon movió los dedos, las mejillas de Seo Jeong-won se elevaron
suavemente y sus ojos alargados se curvaron con elegancia.
“Béseme.”
Seo
Jeong-won susurró en voz baja y volvió a cerrar los párpados.
Do
I-hyeon inclinó el cuello de forma rígida y torpe, como si alguien lo estuviera
empujando desde atrás. Sus labios se posaron débilmente sobre la comisura de la
boca de Seo Jeong-won.
‘Debo
recuperar el juicio…….’
Sobresaltado
tardíamente, Do I-hyeon intentó retirar la cabeza. Sin embargo, Seo Jeong-won
fue más rápido y sujetó la nuca de Do I-hyeon. Acto seguido, mordió el labio
inferior del omega.
“Ah-ah……”
Mientras
Do I-hyeon encogía los hombros, Seo Jeong-won lamió la marca de los dientes y
avanzó hacia el sofá. En un abrir y cerrar de ojos, Do I-hyeon terminó acostado
de espaldas en el sofá, inmovilizado bajo el cuerpo de Seo Jeong-won.
“Pesa……
demasiado.”
Do
I-hyeon murmuró frunciendo el ceño. Sentía el pecho apretado y dolorido por el
contacto con Seo Jeong-won.
“Aguante
solo un poco.”
Pero
Seo Jeong-won se limitó a sonreír mientras jugueteaba con el bajo vientre de Do
I-hyeon. Parecía pensar que todo estaba bien mientras no hubiera presión
directa en el vientre.
“Director,
ugh, ugh.”
Seo
Jeong-won devoró por completo las quejas débiles y las dudas incesantes. La
excitación que subía gradualmente borró cualquier margen para pensar en otra
cosa.
Seo
Jeong-won acarició el dorso de la mano de Do I-hyeon, que sujetaba el sofá,
mientras presionaba el paladar con la punta de la lengua. Do I-hyeon movió los
dedos inconscientemente y Seo Jeong-won no perdió la oportunidad de
entrelazarlos con los suyos.
Con
las extremidades de Do I-hyeon completamente bajo su control, Seo Jeong-won
empujó su lengua con fuerza hacia la garganta.
“Ugh,
ugh, ah……”
A
Do I-hyeon le faltaba el aire, por lo que jadeaba con la cabeza echada hacia
atrás. La lengua que invadía su boca de forma brusca se sentía casi como un
pene viril. El contorno de sus ojos se tiñó de rojo.
Seo
Jeong-won debió pensar algo similar, ya que entrecerró los ojos y movió la
cadera ligeramente. Su pene, tan endurecido que su forma se notaba claramente a
través del pantalón, presionaba la entrepierna de Do I-hyeon.
“Ugh…”
Do
I-hyeon apretó los dientes. Ahora, en lugar de una eyaculación normal, solía
soltar un líquido transparente y fluido. Sabía que si seguía recibiendo ese
tipo de estímulo en sus partes íntimas, acabaría en una situación
comprometedora.
“Ahí
no está permitido.”
“Sí,
I-hyeon es muy lubricado, así que debemos tener cuidado.”
Tan
pronto como Do I-hyeon intentó detenerlo, Seo Jeong-won asintió con entusiasmo
mientras acariciaba la parte interna de sus muslos.
Do
I-hyeon cerró la boca y lo fulminó con la mirada. Estaba seguro de que el alfa
decía esas cosas solo para hacerlo sentir avergonzado.
En
el fondo, quería apartar el pecho de Seo Jeong-won de un empujón. Sin embargo,
por alguna razón, no podía mover ni un dedo.
Subiendo
con parsimonia, Seo Jeong-won lamió la boca firmemente cerrada de Do I-hyeon.
Ante ese roce cosquilleante, la fuerza de su mandíbula apretada comenzó a
desvanecerse.
Do
I-hyeon y Seo Jeong-won se besaron una y otra vez. No sabía cuánto tiempo había
pasado. Sus labios ya se sentían entumecidos.
“Haah,
haah.”
Do
I-hyeon giró la cabeza hacia un lado, respirando con dificultad. Mientras
tanto, Seo Jeong-won seguía rozando sus labios contra la mejilla y la frente de
Do I-hyeon. Sin dar muestras de cansancio, le daba toquecitos en el mentón, pidiendo
más.
“No
puedo más.”
Do
I-hyeon habló más lento de lo habitual. La base de su lengua estaba dolorida.
“¿Estás
cansado?”
Seo
Jeong-won preguntó con ternura mientras acariciaba el cabello de Do I-hyeon. En
su voz melódica y grave se mezclaban la resignación y la risa.
Sintiéndose
herido en su orgullo, Do I-hyeon cerró los ojos ignorando a Seo Jeong-won. El
alfa soltó un suspiro leve y frotó su nariz contra la nuca del omega.
La
mano de Seo Jeong-won, que antes jugueteaba con la cintura de Do I-hyeon, bajó
gradualmente hasta envolver sus nalgas con suavidad. Do I-hyeon arqueó la
espalda por reflejo.
“Ven
a dormir a mi casa hoy también.”
Seo
Jeong-won susurró con voz húmeda y sugerente, mientras dejaba ruidosos besos en
la oreja de Do I-hyeon. Ambos sabían perfectamente que "dormir" tenía
una connotación distinta a la de veces anteriores.
“…….”
Do
I-hyeon giró la cabeza lentamente.
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Lo
correcto sería rechazar la invitación de Seo Jeong-won. Necesitaba saber cuánto
duraba el efecto de las feromonas tras el sexo para planificar su agenda
futura. Normalmente, lo habría cortado de raíz sin dudarlo.
‘Pero…….’
Sin
embargo, Do I-hyeon vaciló. El mayor problema al que se enfrentaba era que la
duración de las feromonas de Seo Jeong-won en su cuerpo era cada vez más corta.
Incluso
debido a su constitución inestable, ocurrían percances inesperados
constantemente. Aunque esta vez se sintiera bien durante tres días, no había
garantía de que la próxima vez fuera igual.
Si
no importaba ser precavido, ¿no sería mejor recibir la mayor cantidad de
feromonas posible mientras su cuerpo aún estaba estable?
“Me
gustaría que I-hyeon se quedara conmigo.”
Seo
Jeong-won unió su frente a la de Do I-hyeon con una sonrisa limpia. Sus
fragantes feromonas también revoloteaban alrededor de Do I-hyeon.
“……
Está bien.”
Do
I-hyeon respondió en voz baja, desviando sus ojos negros para evitar su mirada.
“No
esperaba que aceptaras tan fácilmente. ¿Te estás dejando conquistar por fin?”
Una
sonrisa que ocultaba segundas intenciones apareció en el rostro de Seo
Jeong-won.
‘¿Qué
estará tramando?’
Do
I-hyeon frunció el ceño, pero no tuvo tiempo de interrogarlo. Seo Jeong-won lo
asaltó con besos una vez más.
Seo
Jeong-won solo liberó a Do I-hyeon justo antes de que terminara la hora del
almuerzo. Al recuperar el juicio tardíamente, Do I-hyeon se apresuró a
arreglarse la ropa y se roció con desodorante de feromonas.
Era
la segunda vez, contando desde anoche, que se saltaba una comida por recibir
feromonas. Como últimamente se alimentaba bien, saltarse una o dos comidas no
sería un problema.
Sin
embargo, era evidente que tenía hambre, pero mientras se besaban no pudo pensar
en nada más. Se sentía bastante desconcertado.
“Lo
siento. Por muy sexy que sea I-hyeon, debí contenerme.”
Seo
Jeong-won soltó un suspiro fingido y le entregó una pequeña bolsa de papel con
bocadillos. A pesar de que lo sujetaba con fuerza cuando Do I-hyeon intentaba
zafarse, ahora parecía realmente apenado.
Do
I-hyeon fulminó con la mirada a Seo Jeong-won por sus tonterías, pero aceptó la
bolsa.q
“Espere.
Aquí está desordenado.”
Seo
Jeong-won jugueteó con el cuello de la camisa de Do I-hyeon. Do I-hyeon, por
hábito, miró las largas pestañas del alfa antes de darse la vuelta bruscamente.
* * *
“I-hyeon,
ugh.”
Do
I-hyeon levantó la mano y empujó a Seo Jeong-won, quien se abalanzó sobre él
apenas puso un pie en el recibidor. Seo Jeong-won, con los labios bloqueados
por la palma de Do I-hyeon, abrió mucho los ojos.
“En
la entrada no.”
Do
I-hyeon lo fulminó con la mirada, expresando claramente su voluntad. No era la
primera ni la segunda vez; se negaba a recibir un beso sin siquiera haber
podido quitarse los zapatos adecuadamente.
Dejando
atrás a un Seo Jeong-won aturdido, Do I-hyeon entró en la casa a grandes
zancadas.
“Jajaja.”
Seo
Jeong-won lo siguió, con los hombros sacudiéndose por la risa.
Sin
mirar atrás, Do I-hyeon se dirigió directamente al baño. Como ya habían cenado
fuera, solo quedaba una cosa por hacer.
“Ah,
Ugh.”
Do
I-hyeon dejó escapar un gemido ahogado mientras estaba inmovilizado bajo el
cuerpo de Seo Jeong-won. El sonido, tan bajo que apenas era perceptible,
revoloteaba cerca de su boca.
Seo
Jeong-won llevaba un buen rato atormentándolo, con el rostro hundido en el
pecho de Do I-hyeon. Juntaba sus pectorales y los amasaba con fuerza, aplastaba
los pezones con la lengua y raspaba la piel firme con los dientes frontales. A
veces, incluso succionaba las areolas haciendo ruido, como si estuviera
extrayendo leche.
A
excepción del breve beso inicial, no había tocado ninguna otra parte de su
cuerpo. Sin embargo, la punta del pene de Do I-hyeon ya estaba empapada y su
parte posterior se contraía intermitentemente.
“ugh…”
Do
I-hyeon frunció el ceño y arqueó ligeramente la cintura. El placer del día
anterior aún permanecía vívido en su cuerpo. Tenía la ilusión de que algo se
retorcía dentro de su vientre.
Seo
Jeong-won soltó una risa baja y tomó el pezón de Do I-hyeon entre sus labios.
“ugh,
ugh.”
La
carne sensible estaba ligeramente hinchada por la estimulación constante. Un
simple roce de la punta de la lengua de Seo Jeong-won le provocaba un dolor
punzante.
Lo
normal sería que solo sintiera dolor, pero extrañamente, sentía un escalofrío.
Siendo estrictos, era algo más cercano al placer sexual. El entrecejo de Do
I-hyeon se frunció aún más.
Do
I-hyeon torció sus labios finos y miró hacia abajo de reojo. Su pecho, que ya
estaba moteado de rojo, ahora estaba cubierto de marcas de manos y mordiscos.
“¿I-hyeon
también quiere dejarme una marca?”
Interpretando
la mirada de Do I-hyeon a su manera, Seo Jeong-won dio golpecitos con el índice
en la parte superior de su propio cuello. Era una posición imposible de
ocultar.
“No
es necesario.”
“Si
no te gusta el cuello, ¿qué tal la mejilla?”
A
pesar del rechazo tajante, Seo Jeong-won dio golpecitos en su mejilla con total
naturalidad.
“No
diga tonterías.”
“¿Por
qué son tonterías? Yo quiero que lo hagas.”
Seo
Jeong-won sonrió con los ojos y presionó sus labios contra la mejilla de Do
I-hyeon.
“No.”
Do
I-hyeon se apresuró a sujetar sus hombros para apartarlo. Tratándose de Seo
Jeong-won, era capaz de clavarle los dientes de repente.
“Lo
sé. No quiero que I-hyeon me odie.”
Seo
Jeong-won sonrió con picardía y ladeó la cabeza. Parecía estar de un humor
bastante caprichoso.
“¡Ugh!”
Efectivamente,
Seo Jeong-won clavó repentinamente la uña del pulgar en el pezón de Do I-hyeon.
No aplicó mucha fuerza, pero como la zona ya estaba extremadamente sensible, el
estímulo fue intenso. Por un momento, su visión se volvió blanca.
“I-hyeon.”
Seo
Jeong-won lo llamó con voz profunda mientras acercaba su rostro. Parecía querer
un beso. Mientras tanto, seguía presionando el pezón de Do I-hyeon con la punta
de los dedos.
Grit. Do I-hyeon apretó la mandíbula con tanta fuerza que sus dientes
rechinaron y fulminó con la mirada a un sonriente Seo Jeong-won.
En
el fondo quería empujarlo, pero su cuerpo lo recibía por voluntad propia. Sus
muslos se abrieron solos y sus fluidos corporales eran tan abundantes que
resbalaban por el surco de sus nalgas. ¿Sería por las densas feromonas que
llenaban la habitación?
Do
I-hyeon levantó la barbilla con expresión severa y lo besó. Debió de doler por
la fuerza del impacto, pero sintió que los labios que lo tocaban se curvaban
suavemente.
Después
de haber sido tan caprichoso, Seo Jeong-won cambió de actitud rápidamente y comenzó
a acariciar el costado de Do I-hyeon con suavidad, como si intentara
consolarlo.
‘Algo……’
Do
I-hyeon lo miró fijamente. Había algo que estaba a punto de comprender, pero se
le escapaba.
Seo
Jeong-won mordisqueó los labios de Do I-hyeon, que estaban más rojos que de
costumbre, mientras manoseaba su cuerpo con curiosidad.
El
cuerpo de Do I-hyeon era completamente diferente al de un omega común, que
solía ser suave y liso. Seo Jeong-won alternaba entre morder y amasar con
fuerza, y acariciar con delicadeza, como si Do I-hyeon fuera un cristal que
pudiera romperse al menor toque. Cada vez que Seo Jeong-won lo tocaba con esa
ternura, Do I-hyeon se sentía extrañamente avergonzado.
Seo
Jeong-won fue bajando gradualmente. Rozó con sus labios el vientre bien definido
de Do I-hyeon y sujetó su pene, que soltaba líquido transparente sin parar.
“¿Ya
has soltado tanto? Qué lindo.”
Seo
Jeong-won curvó una comisura de sus labios y frotó el glande de Do I-hyeon con
el pulgar en círculos.
“ugh…”
Con
ese simple estímulo, el líquido que apenas podía llamarse semen brotó de nuevo.
Do I-hyeon jadeó con la espalda totalmente arqueada.
Tras
juguetear con el pene blando, Seo Jeong-won bajó la cabeza como si fuera lo más
lógico.
“Lamerlo...
no me gusta.”
Do
I-hyeon extendió la mano apresuradamente y sujetó la cabeza de Seo Jeong-won.
Debido a la excitación por el largo preámbulo, incluso la sensación del cabello
suave deslizándose entre sus dedos se convertía en placer.
“¿En
qué parte?”
Seo
Jeong-won ladeó la cabeza con expresión inocente.
“……
En ninguna parte.”
“Mmm.”
Ante
la respuesta vaga de Do I-hyeon, Seo Jeong-won entrecerró los ojos.
“Te
la pasaré esta vez.”
Tras
mirar fijamente el pene de Do I-hyeon por un momento, Seo Jeong-won se encogió
de hombros. Por alguna razón, parecía decepcionado.
Seo
Jeong-won jugueteó alrededor de la entrada de Do I-hyeon y pronto insertó el
dedo corazón de golpe.
“Ugh…”
“Mmm.
Todavía está blando. Aunque sigue estando igual de apretado.”
NO
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Seo
Jeong-won asintió mientras revolvía las paredes internas de forma juguetona.
Acto seguido, insertó también el dedo anular.
“Despa...
cio, ¡Ugh!”
Do
I-hyeon se mordió el labio inferior con fuerza. A pesar de que el enorme pene
de Seo Jeong-won ya había entrado allí, sentía la zona adolorida con solo dos
dedos.
“Lo
sé. Pero relájate un poco. Siento que se me van a romper los dedos.”
Seo
Jeong-won rió traviesamente mientras frotaba las paredes internas con lentitud.
Do
I-hyeon apretó las sábanas intentando relajarse, pero fue inútil. Cada vez que
su respiración empezaba a estabilizarse, Seo Jeong-won presionaba con la punta
del dedo un bulto en lo más profundo de su interior.
“¿No
es incómodo? Puedo relajarte para que no duela.”
Seo
Jeong-won asomó un poco su lengua roja mientras deslizaba el índice entre los
pliegues apretados. Parecía estar haciendo esto porque Do I-hyeon le había
prohibido lamerlo.
“No
es... necesario.”
Do
I-hyeon contuvo un gemido a duras penas y giró la cabeza.
“No
queda de otra.”
Seo
Jeong-won se retiró con sorprendente ligereza. Entonces, comenzó a juguetear
con la entrada de forma lenta y viscosa. Sus toques eran aún más persistentes
que cuando acariciaba su pecho.
La
entrada de Do I-hyeon se abría y cerraba succionando los dedos de Seo
Jeong-won, y sus paredes internas, además de ablandarse, soltaban fluidos
lubricantes sin parar. Su pene no estaba en mejor estado.
“ugh,
ugh, ah.”
Ahora,
los gemidos de Do I-hyeon salían sin ningún filtro. Con el orgasmo continuo, ya
no tenía fuerzas ni para contener el sonido.
“No
puedo... más……”
Do
I-hyeon encogió las rodillas y retorció el torso intentando escapar de Seo
Jeong-won. El placer empezaba a sentirse como dolor.
“Todavía
no has recibido las feromonas.”
Sin
embargo, Seo Jeong-won no lo soltó. Lo inmovilizó presionando su pecho para que
no pudiera moverse.
“Solo...
introdúzcalo ya.”
Do
I-hyeon agitó los brazos intentando alcanzar el pene de Seo Jeong-won. Desde
hacía rato, el pene de Seo Jeong-won, erecto al punto de parecer que iba a
estallar, golpeaba contra el muslo de Do I-hyeon.
“Aún
no es suficiente. No quiero que I-hyeon sienta dolor. Para mí también es
difícil.”
Seo
Jeong-won bajó las cejas con un gesto de fingida tristeza.
“……
Preferiría……”
Do
I-hyeon se cubrió el rostro con las manos, que le temblaban visiblemente.
“¿Qué
prefiere?”
“……
Preferiría que me lamiera.”
Murmuró
Do I-hyeon con una voz que sonaba a agonía pura. Sentía que si no cedía a los
deseos de Seo Jeong-won, este infierno de placer no terminaría jamás.
“Si
es lo que I-hyeon desea.”
Seo
Jeong-won sonrió radiantemente, como si hubiera estado esperando exactamente
esas palabras. Sujetó la parte interna de las rodillas de Do I-hyeon y las
empujó hacia arriba. Sus nalgas se elevaron de forma natural, dejando sus
partes más íntimas totalmente expuestas.
“Espere……”
Era
evidente que planeaba lamerlo en esa posición. Do I-hyeon intentó retorcer la
cintura con urgencia, pero Seo Jeong-won lo tenía sujeto con tanta firmeza que
era imposible escapar. Sintió cómo los ojos gris pardo de Seo Jeong-won
recorrían su entrepierna. La nuca de Do I-hyeon se tiñó de un rojo intenso.
“Esta
postura no me gu-¡Ugh!”
Antes
de que pudiera terminar la frase, Seo Jeong-won lamió su perineo. Como ya
estaba al límite de la excitación, el simple contacto de la lengua caliente le
provocó un escalofrío electrizante. Do I-hyeon inhaló aire de golpe mientras
arañaba las sábanas.
“ah,
ah, ah……”
Temblando
mientras soltaba alientos calientes, Do I-hyeon extendió sus brazos debilitados
y sujetó su propio pene. Luego, bloqueó la abertura de la uretra con la punta
de los dedos. La sensación de una eyaculación inminente que no daba tregua le
resultaba dolorosa.
“Jaja.
¿Cree que puede detenerlo así?”
Seo
Jeong-won soltó una risa queda y besó los dedos de Do I-hyeon que sujetaban su
pene. Mordisqueó con especial énfasis el dedo anular y luego volvió a bajar la
cabeza.
“Creo
que hay que bloquear este lugar antes que aquel.”
Murmuró
Seo Jeong-won para sí mismo, mirando de reojo la entrada que se abría y
cerraba. Seo Jeong-won sonrió mientras lo miraba a los ojos y, sacando su
lengua roja, comenzó a lamer entre sus nalgas.
“ugh…”
Do
I-hyeon arqueó la espalda por reflejo. Aunque terminó pareciendo que le estaba
suplicando a Seo Jeong-won, no podía controlar su propio cuerpo. Seo Jeong-won
mantuvo sus labios hundidos en las nalgas de Do I-hyeon. El sonido húmedo era
constante.
“¿Hasta...
haah... cuándo piensa quedarse... lamiendo ahí, ugh?”
Do
I-hyeon apresuró a Seo Jeong-won con una voz entrecortada. El placer sutil pero
constante lo estaba volviendo loco de impaciencia.
“Fue
I-hyeon quien pidió que lo lamiera.”
Seo
Jeong-won lamió el pene de Do I-hyeon con expresión de total inocencia. Rodeó
el pene de Do I-hyeon con su boca sin ninguna vacilación.
“¡Ugh,
ugh, ah……!”
Seo
Jeong-won succionaba el glande de Do I-hyeon haciendo ruido. El omega sentía
que su pene estaba a punto de derretirse. Extendiendo el brazo, Do I-hyeon
levantó la mandíbula de Seo Jeong-won para que dejara de juguetear con su pene.
“Introdúzcalo
ya.”
Ordenó
Do I-hyeon brevemente. No quería seguir siendo manipulado por los caprichos de
Seo Jeong-won.
“Pero
todavía no es el momento……”
Murmuró
Seo Jeong-won con un tono de lástima fingida. Sin embargo, sus ojos se curvaron
con alegría. Seo Jeong-won tiró de la cintura de Do I-hyeon hacia sí. En un
instante, Do I-hyeon se encontró sentado a horcajadas sobre los muslos del
alfa.
“¿Y
bien?”
Seo
Jeong-won lo miraba con inocencia mientras golpeaba la zona del ombligo de Do
I-hyeon con su glande duro como una piedra. Tras vacilar un momento, Do I-hyeon
elevó la cadera lentamente, tomó el pene del alfa con su mano e intentó la
inserción de golpe.
“ugh,
duele.”
Seo
Jeong-won susurró lánguidamente al oído de Do I-hyeon.
“Ugh…”
Al
final, terminó simplemente frotando el glande ardiente contra el surco de sus
nalgas.
“Le
dije que lo introdujera, ¿y ahora se está masturbando con lo mío?”
“Tiene
que entrar aquí. Justo aquí.”
Seo
Jeong-won introdujo dos dedos profundamente en el orificio de Do I-hyeon y los
separó hacia los lados. Do I-hyeon apretó los dientes y su cintura tembló. Aun
así, insistió en colocar el pene de Seo Jeong-won en la entrada.
Puu-uk. Como la zona estaba muy bien relajada, la parte posterior de Do
I-hyeon tragó el glande de Seo Jeong-won sin resistencia.
“ugh……”
Eso
no significaba que no hubiera presión. Aunque solo había entrado el glande,
sentía su interior completamente lleno. Seo Jeong-won sujetó la pelvis de Do
I-hyeon y lo bajó lentamente.
“Está
lleno, ¡Ugh! No... no cabe más, ¡ah, ugh!”
“Eso
es imposible.”
Do
I-hyeon sacudió la cabeza, pero Seo Jeong-won siguió empujando su pene hacia
adentro centímetro a centímetro.
“Basta,
ugh…”
Do
I-hyeon clavó las uñas en los hombros de Seo Jeong-won para soportar el placer.
A medida que el pene de Seo Jeong-won se hundía más profundamente, Do I-hyeon
sentía una satisfacción inmensa. El placer invadió su mente por completo.
“Mmm,
estoy aguantando.”
Seo
Jeong-won murmuró con una voz baja y contenida. Sin embargo, la fuerza en sus
manos al sujetar la pelvis de Do I-hyeon aumentaba por momentos. Sus feromonas,
cargadas de una excitación abrumadora, se volvieron más densas; claramente, no
mentía al decir que se estaba conteniendo.
Tras
un instante que pareció eterno, Seo Jeong-won detuvo la inserción. Do I-hyeon
tanteó su parte inferior: el pene de Seo Jeong-won aún asomaba unos dos
nudillos por fuera. El alfa, sin intención de avanzar más, comenzó a lamer el
cuello de Do I-hyeon, quien ni siquiera liberaba feromonas.
“ugh,
ah, ah.”
Do
I-hyeon extendió un brazo hacia atrás y comenzó a mover la cintura. Con cada
movimiento lento, el pene de Seo Jeong-won se hundía un poco más en su
interior.
“Ha...
¿qué está haciendo ahora?”
El
rostro de Seo Jeong-won se desfiguró. Sus pupilas, antes nítidas, estaban
empañadas por el placer.
‘Un
poco más.’
NO
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Do
I-hyeon se mordió el labio inferior y rotó la cadera con mayor amplitud. El
pene, que llenaba sus paredes internas de forma ajustada, se movía de adelante
hacia atrás estimulando sus puntos más sensibles.
“Ugh,
I-hyeon.”
Seo
Jeong-won llamó a Do I-hyeon con voz ansiosa y clavó los dientes en su hombro.
Al omega le pareció un poco divertido ver la reacción del alfa ante sus
movimientos. Además, no le desagradaba en absoluto que Seo Jeong-won no pudiera
apartar la vista de él.
A
pesar de que Seo Jeong-won podía recuperar el control en cualquier momento si
quisiera, observaba a Do I-hyeon dócilmente. Era inesperado; Do I-hyeon pensó
que el alfa lo atormentaría por no querer ceder el mando.
En
cambio, tal como Do I-hyeon había hecho antes, el alfa estaba impaciente y
acariciaba el bajo vientre del omega, donde se marcaba la silueta del pene. Seo
Jeong-won apretaba y soltaba los muslos de Do I-hyeon repetidamente, como si
deseara embestir con fuerza. Su mirada obsesiva recorría cada rincón de Do
I-hyeon.
“Ah,
ugh.”
Cada
vez que el enorme pene entraba y salía, la euforia se disparaba. Do I-hyeon
movía la cintura con determinación. ¿Cómo podía sentirse mejor? Su mente solo
estaba llena de deseos instintivos.
“ugh,
ugh.”
Persiguiendo
únicamente el placer, Do I-hyeon terminó por tragar el pene de Seo Jeong-won
por completo. Definitivamente había llegado más profundo que ayer. Sentía el
interior del vientre tenso, pero más que dolor, era una sensación placentera.
el
pene de Seo Jeong-won, con solo estar ahí dentro, presionaba todos los puntos
sensibles de sus paredes. Do I-hyeon, con las piernas debilitadas, tuvo que
detenerse un momento con la espalda arqueada.
La
mucosa hinchada y suave se adhería por voluntad propia al pene de Seo Jeong-won.
El fluido transparente que brotaba de la punta del pene de Do I-hyeon empapaba
la entrepierna de ambos.
“Ah……”
Seo
Jeong-won soltó un quejido y abrazó la cintura de Do I-hyeon.
“Es
demasiado sexy.”
Susurró
con voz ronca y frotó su mejilla contra el hombro de Do I-hyeon, dejando luego
varios besos ruidosos en su barbilla.
Do
I-hyeon, tratando de recuperar el aliento, intentó apartar a un Seo Jeong-won
que se pegaba a él con persistencia. Empezaba a acostumbrarse a la presión
interna y creía que podía volver a moverse, pero la cercanía excesiva del alfa
le resultaba un poco incómoda.
“¡Ugh!”
Sin
embargo, apenas intentó empujar su pecho, Seo Jeong-won mordió repentinamente
el hombro de Do I-hyeon. Fue un dolor tan fuerte que su espalda se encogió por
instinto. Aunque luego el alfa lamió cálidamente la marca de los dientes, Do
I-hyeon no entendía qué lo había molestado esta vez.
Sin
fuerzas, Do I-hyeon apoyó su mejilla en la cabeza de Seo Jeong-won. En ese
instante, las caricias del alfa en su espalda se volvieron extrañamente suaves.
‘……
¿Es mi imaginación?’
Do
I-hyeon frunció el ceño. Era un cambio sutil pero evidente.
“Concéntrese.”
Seo
Jeong-won tomó la mejilla de Do I-hyeon para besarlo. Do I-hyeon abrió la boca
por hábito, pero a modo de prueba, giró ligeramente la cabeza hacia un lado.
Fue un rechazo minúsculo.
De
inmediato, Seo Jeong-won mordió la punta de la lengua de Do I-hyeon como si lo
estuviera regañando. Sus manos, que antes acariciaban su espalda con ternura,
volvieron a apresarlo con fuerza.
La
reacción fue más clara que antes. Esta vez, por el contrario, Do I-hyeon rodeó
el cuello del alfa con sus brazos para atraerlo hacia sí. Seo Jeong-won seguía
sujetando su cintura con fuerza para que no escapara, pero el beso, que antes
parecía querer devorarlo, se volvió mucho más suave. Sus labios bien definidos
se curvaron mínimamente hacia arriba.
Cuando
Do I-hyeon dejó caer su peso sobre él, Seo Jeong-won incluso soltó un sonido de
satisfacción con la garganta. Sin embargo, si Do I-hyeon intentaba apartarse,
el alfa fruncía ligeramente el ceño. Era una diferencia sutil pero muy clara.
No
sabía si la base de esto era la posesividad, la curiosidad o algo más, pero Do
I-hyeon no tuvo más remedio que admitir que Seo Jeong-won sentía cierto afecto
por él. Ciertamente, era demasiado para pensar que solo lo trataba bien por el
bebé.
‘¿Por
qué yo?’
Do
I-hyeon seguía encontrándolo curioso. Que Seo Jeong-won, quien no carecía de
nada, se interesara en él habiendo tantos otros omegas.
‘……
¿Le gusto?’
Sin
embargo, Do I-hyeon se tragó la pregunta que volvía a surgir. Aunque Seo
Jeong-won sintiera afecto por él, nada cambiaría. Él no quería tener una
relación romántica con Seo Jeong-won. Y a juzgar por el hecho de que el alfa no
pedía nada más, parecía que él pensaba igual.
Do
I-hyeon deseaba que esta relación ambigua y difusa se mantuviera así. Por un
tiempo, o tal vez por mucho más.
Do
I-hyeon apretó los dientes y elevó la cadera. Tras sacar el pene hasta que el
glande quedó apenas enganchado en la entrada, se dejó caer de golpe.
¡Puu-uk!
Fue
como si su cuerpo se partiera en dos, seguido de un placer inmenso. Do I-hyeon
tembló violentamente sin poder siquiera gritar.
“Ugh,
no se exceda.”
Seo
Jeong-won, con un ojo entrecerrado, acarició el bajo vientre de Do I-hyeon con
preocupación.
“¿Se
está acobardando?”
Susurró
Do I-hyeon al oído del alfa. Quería olvidar sus pensamientos complejos.
Prefería que su mente se quedara en blanco, empapada de placer.
“……
¿Me está provocando ahora? Se va a arrepentir.”
Seo
Jeong-won giró el cuerpo rápidamente para quedar encima de Do I-hyeon y lo miró
con ojos afilados. Se percibía una excitación contenida.
“Intente
que me arrepienta.”
Soltó
Do I-hyeon con tono indiferente mientras rodeaba la cintura de Seo Jeong-won
con sus piernas.
“Ha,
de verdad me vas a volver loco.”
Maldijo
Seo Jeong-won en voz baja mientras apretaba los dientes. Al mismo tiempo,
liberó una ráfaga de feromonas tan intensa que resultaba aterradora.
“Ugh”
Los
labios de Do I-hyeon temblaron. Eran feromonas tan densas que dificultaban la
respiración. Si entrecerraba los ojos, sentía que casi podía verlas ondular en
el aire.
El
pene de Seo Jeong-won, que ya llenaba el interior de Do I-hyeon sin dejar
huecos, creció aún más. Do I-hyeon arqueó la cintura y echó la cabeza hacia
atrás.
“Ahora
no me detendré aunque llores.”
Susurró
Seo Jeong-won mientras movía la cadera suavemente. Solo con eso, el placer que
sintió fue incomparable a todo lo anterior.
Quiso
decir que no lloraría, pero su visión se volvió borrosa. Antes de empezar
formalmente, las lágrimas fisiológicas ya se acumulaban en sus ojos.
“No
servirá de nada, por muy lindo que llores.”
Seo
Jeong-won sonrió y lamió el contorno de los ojos de Do I-hyeon. El ritmo de su
cadera se volvió cada vez más rápido.
Pum, pum. Sentía que todo su cuerpo retumbaba. La sangre circulaba
velozmente debido a la euforia del placer.
Do
I-hyeon se dio cuenta de que su provocación había sido innecesaria, pero ya era
tarde. Las pupilas de Seo Jeong-won estaban teñidas de oscuridad. No parecía
tener intención de detenerse, ni aunque Do I-hyeon se lo suplicara
desesperadamente.
“Menos
mal que queda mucho tiempo hasta la mañana.”
Seo
Jeong-won sonrió radiantemente y penetró profundamente en el interior de Do
I-hyeon. No estaban haciendo el notting, pero la base era tan gruesa que
sentía que se iba a desgarrar.
Ante
un placer que jamás imaginó, Do I-hyeon miró a Seo Jeong-won perdido. El alfa
lucía una sonrisa brillante, pero no podía verse más sensual.
“Ah,
ugh, ah…”
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En
el momento en que Seo Jeong-won le dio unos toquecitos en la boca, Do I-hyeon
supo que, por el momento, el único sonido que podría emitir serían gemidos de
excitación.
Su
corazón latía agitado. El miedo y la expectación brotaban al mismo tiempo. Al
ver el rostro de Do I-hyeon desfigurado, Seo Jeong-won detuvo el movimiento de
su cadera por un segundo para observar su reacción.
“……
¿Tiene tiempo para decir tonterías?”
Do
I-hyeon mordió el dedo de Seo Jeong-won que acariciaba su mejilla.
“No
me haga esperar más. Ya estoy al límite.”
Seo
Jeong-won sonrió ampliamente y presionó la lengua de Do I-hyeon con fuerza.
Una
noche muy larga acababa de comenzar.
<Continuará en el volumen 4>
