#90

 

***

El hombre caminaba por el pasillo estrecho y largo tarareando una melodía. Siempre que recorría este camino, su corazón se llenaba de fastidio y molestia, pero esta vez era diferente. No era para menos, el ídolo que había visto solo en pantallas durante años lo estaba esperando ahora mismo. Aunque el momento había pasado y ya no era aquel joven brillante, sino un ‘adulto’ aburrido e insignificante, si se buscaba bien, aún quedaban rastros de aquella época. Pensándolo así, no sería imposible disfrutarlo. Todavía faltaba tiempo para el evento de ‘Hope’, así que no pasaba nada por jugar un poco mientras tanto.

Cuando Ben se enteró de que ‘Hope’ había sido capturado y traído aquí, estuvo a punto de estallar en llanto por la emoción. ¿No era acaso esta la prueba de que Dios cuidaba de él? Que ese hermoso joven que tanto había anhelado durante toda su vida estuviera así, entre sus manos... era un regalo divino. Lo devoraría con todas sus fuerzas, entregando todo su ser. Realizaría todos los actos que había soñado mientras miraba a ‘Hope’ a través de la pantalla.

Ben inhaló y exhaló profundamente, tratando de calmar su respiración, agitada por la excitación. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, su pene erecto seguía levantando notablemente la parte delantera de su pantalón. Ben sonrió como si no pudiera evitarlo y dio unos golpecitos con la mano sobre el bulto.

“Está bien, te meteré pronto”.

Tarareando de nuevo, abrió la puerta del sótano e inhaló profundamente antes de soltar el aire. El olor rancio del moho impregnado de humedad lo asaltó de golpe. Era un olor que siempre le resultaba desagradable, pero hoy era distinto. Ben bajó las escaleras de dos en dos con paso ligero. En sus manos llevaba una caja con pan y agua para los niños.

Lanzó el pan seco y las botellas de agua dentro de las jaulas, una por una, con descuido, como si alimentara a bestias. Cada vez que pasaba frente a una jaula, los niños, pálidos y temblando de terror, recogían el pan apresuradamente y se lo metían en la boca. A veces, el hombre dejaba caer el pan al suelo a propósito o fingía volcar la botella de agua frente a ellos. Era ridículo ver cómo esos niños estúpidos se ponían pálidos, como si fueran a morir en ese instante.

Esta vez, no hizo esas bromas pesadas. Toda su atención estaba centrada en su superestrella. Tras repartir la comida mediocre a la ‘mercancía’, se dirigió finalmente hacia Chrissy con un ligero rubor asomando en su rostro.

“Hope, soy yo”.

Al llegar finalmente frente a la jaula de Chrissy, el hombre lo llamó con una amplia sonrisa. Chrissy, acurrucado incómodamente dentro de la jaula, sintió que se le revolvía el estómago al escuchar ese apelativo desagradable, pero no tenía nada en las entrañas que pudiera devolver.

“Me extrañaste, ¿verdad? Vamos, come. Debes tener mucha hambre...”.

Sacó el último pan y la botella de agua que quedaban en la caja y los pasó entre los barrotes. Chrissy no tenía el más mínimo deseo de comer, pero ocultó sus verdaderos sentimientos y extendió la mano con cuidado. Sosteniendo el pan, forzó una sonrisa torpe levantando las comisuras de los labios.

“Gracias, Ben. Eres muy amable”.

Mientras actuaba con total fragilidad y agachaba la cabeza, la boca de Ben se abrió de par en par, complacido. Tras morder un trozo de pan, Chrissy soltó un suspiro deliberado y habló.

“Me sorprende que me hayas reconocido. Han pasado más de diez años... y la calidad de la imagen no era buena”.

“Hace poco se relanzó un video remasterizado. ¿No lo sabías?”.

Maldito hijo de perra.

A diferencia del tono entusiasta del hombre, el ánimo de Chrissy se hundió por los suelos. Qué efímero era el avance de la tecnología. Chrissy quiso salir corriendo en ese instante para buscar todos esos videos y quemarlos, pero la realidad inmediata era lo primero. Además, si eso se difundía por internet o cualquier otro lugar, ¿cómo podría detenerlo?

Sin percatarse en absoluto del estado deplorable de Chrissy, el hombre seguía parloteando emocionado.

“Todos extrañaban a Hope. Por eso, cuando se restauró el video, todos se alegraron. Incluso planeamos organizar una proyección pronto. Imagínalo, todos reunidos viendo los videos de tu mejor época. Tu lindo trasero y tu agujero llenando la pantalla...”.

Fue casi un milagro que Chrissy no intentara estrangularlo en ese momento. Quizás fue porque su cuerpo se quedó congelado ante una situación tan aterradora. De cualquier modo, Chrissy esquivó por poco ese momento crítico. Tras exhalar lentamente un suspiro profundo cargado de miedo, ira, asco y desesperación, Chrissy se dio cuenta de algo. Parecía haber un significado oculto en lo que el hombre acababa de decir.

Aunque fueron solo unos segundos, se dio cuenta. Esta era la ‘oportunidad’ que tanto había buscado.

Levantando la cabeza lentamente, Chrissy preguntó.

“... ¿Y entonces?”.

“¿Qué?”.

Preguntó el hombre, confundido, dejando de sonreír por un momento.

Chrissy entrecerró los ojos y susurró.

“Dime la verdad, ¿vas a dejarme encerrado aquí mientras preparas un evento tan increíble? Si es así, me sentiría muy decepcionado de ustedes...”.

Frunció el ceño a propósito y añadió un lamento, sin olvidar acariciar lentamente su labio inferior con la punta del dedo índice.

Si este hombre era realmente un fan de ‘Hope’, como decía, seguramente lo recordaría. Ese gesto era prácticamente la pose insignia que ‘aquel hombre’ le obligaba a hacer a ‘Hope’.

Como era de esperar, los ojos de Ben brillaron intensamente y su respiración se volvió pesada de inmediato. Sin ocultar su excitación, asintió jadeando.

“Por supuesto, claro que lo estamos preparando. Tú eres el plato principal del evento. A decir verdad, las opiniones están divididas sobre si subirte al escenario o no. Como sabes, ahora eres demasiado mayor. La gente no suele querer arruinar sus recuerdos”.

Ben sonrió con malicia y preguntó.

"¿Tú también lo entiendes, verdad?".

Pero esta era una oportunidad que Chrissy no podía dejar pasar. Dejó el pan y extendió la mano a través de los barrotes. Sintió que Ben se tensaba cuando sus dedos rozaron su rostro. Chrissy acarició su mejilla lentamente, como si le hiciera cosquillas, y susurró como un suspiro.

“Claro que lo entiendo. Pero es injusto que mis fans se diviertan entre ellos sin mí. Yo también quiero verlo, ¿no hay alguna forma?”.

Ben miró el rostro de Chrissy aturdido por un momento, pero pronto recobró el sentido y negó con la cabeza.

“Yo no tengo ese tipo de autoridad. Solo sigo las órdenes de los de arriba...”.

“Claro, entiendo. Yo tampoco quiero que mi fan se ponga en peligro”.

Dijo Chrissy con firmeza, pero luego puso una expresión amarga.

“Solo quiero verlo... a mi yo de aquel entonces. Yo solo grababa los videos, nunca pude ver cómo lucía realmente”.

Suspiró fingiendo pesar.

“Además, todos se reúnen para ver el video y yo no estoy allí... Tú mismo lo dijiste, que ya soy viejo y nadie me busca. Por eso me siento más solo al darme cuenta de la realidad...”.

Era como si se tratara de una obra maestra ganadora del Óscar que los fans se reunían a ver, cuando en realidad no era más que un acto pervertido de ver en grupo videos de explotación sexual infantil restaurados.

Al presionar su simpatía mientras reprimía las náuseas, Ben cayó fácilmente, tal como esperaba. Se rascó la nuca y luego se acarició la barbilla con expresión seria. Chrissy se apoyó contra los barrotes fingiendo debilidad y suplicó una vez más.

“Solo miraré a escondidas. Solo quiero ver a la gente excitándose al verme. Y después puedo volver aquí. ¿Qué te parece?”.

Añadió Chrissy con voz débil.

“¿Dices que eras mi fan y ni siquiera puedes hacer eso por mí?”.

“Ah...”.

Ben tartamudeó, desconcertado. Era evidente que estaba sudando frío por la espalda. No pasó mucho tiempo antes de que Ben soltara un quejido y, tras un suspiro, hablara.

“Está bien, pero a cambio...”.

Susurró mientras acariciaba la parte delantera de su pantalón.

“Me gustaría que pagaras el precio por adelantado”.