#89

 

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En medio del silencio, Chrissy no pudo articular palabra y se limitó a mirar al hombre. Al ver a Chrissy con la confusión reflejada en el rostro, el hombre que se había identificado como Ben no pudo contenerse y se echó a reír repetidamente, sacudiendo los hombros.

“... Cómo”.

Chrissy apenas logró mover los labios para emitir un sonido. Sin siquiera parpadear, siguió mirando hacia arriba al hombre mientras continuaba hablando.

“¿Cómo... por qué? ¿Acaso lo tenías planeado desde entonces? Esto de ahora, ¿desde cuándo...?”.

A pesar de que preguntaba con voz temblorosa, su mente intentaba encajar las piezas del rompecabezas con urgencia. ¿Podría ser desde el principio? Que este hombre apareciera en el Gran Jurado para arruinar el juicio ya estaba planeado desde aquel entonces...

“¡Hahaha! No te adelantes tanto, superestrella. No es eso. Lo de ir allí fue mi propia iniciativa. No tiene nada que ver con nadie más”.

El hombre estalló en una carcajada negando la suposición de Chrissy, pero este seguía sin poder creerlo. ¿Quién y cómo iba a creer en las palabras de un criminal que cometía semejantes actos? Chrissy lo fulminó con una mirada feroz y volvió a preguntar.

“¿Que no tiene que ver? ¿Me estás diciendo que lo hiciste sin relación alguna con Anthony Smith? ¿Que no fue algo deliberado para arruinar el juicio?”.

“No tiene nada que ver en absoluto”.

El hombre simplemente seguía riéndose entre dientes. Ante esa reacción, Chrissy, aunque desconcertado, no tuvo más remedio que creer que decía la verdad.

“Entonces, ¿por qué?”.

¿Acaso era solo una coincidencia? Chrissy preguntó con escepticismo.

“¿Me estás diciendo que fue pura casualidad que estuvieras allí como jurado? ¿Que simplemente fuiste elegido al azar?”.

“No, eso tampoco”.

Ben respondió con una sonrisa burlona.

“Ir allí no fue casualidad. Me costó bastante dinero, pero bueno, el resultado fue satisfactorio”.

A continuación, con una expresión de éxtasis, todo su cuerpo se estremeció y dejó escapar un suspiro de excitación.

“Pude cruzar miradas e incluso hablar con quién una vez fue mi ídolo. No sabes lo excitado que estuve ese día. No pude ni aguantar hasta llegar a casa; me tuve que tocar dos veces en el baño de la corte. Mira ahora mismo, solo de imaginar ese momento ya estoy así...”.

Ben señaló con orgullo su entrepierna. Al ver el bulto prominente bajo la cremallera del pantalón, Chrissy arrugó el rostro con asco profundo.

Sin embargo, aún quedaba un punto que no lograba comprender. No importaba si el fetiche de este desperdicio de pervertido era perseguir gente por los tribunales para masturbarse. Lo que le inquietaba era una palabra que se había repetido varias veces.

“’Superestrella’, ‘ídolo’... ¿de qué demonios estás hablando? ¿Al final me estás diciendo que viniste al Gran Jurado para verme a mí? ¿Cómo es que me conoces?”.

Debido al juicio, su foto había aparecido en los artículos muchas veces. Aunque era algo que podría haber ignorado, Chrissy sintió un escalofrío recorriendo su espalda. Había algo más. Para este hombre, el juicio no había sido el detonante. Era algo más profundo, más antiguo...

Los ojos de Ben se entrecerraron y las comisuras de sus labios se curvaron lentamente hacia arriba.

“Tú lo sabes”.

El hombre se inclinó y agarró los barrotes de hierro con ambas manos. Los ojos de Chrissy, atrapado en la jaula, y los del hombre que estaba fuera se encontraron en el aire. El hombre sonrió sin emitir sonido y luego abrió la boca con voz baja.

“Hope. Mi esperanza”.

Al escuchar ese nombre, Chrissy sintió como si su corazón se desplomara hasta el suelo. Mientras él se quedaba paralizado y pálido, el hombre continuó hablando, fuera de sí de alegría.

“Ji, ji... Tengo todos los videos donde sales, ji, ji, ji... No sé cuántas veces me la he pelado mirando tu pequeño y blanco trasero. He visto a tantos niños, pero ah... todavía no he visto a ninguno más delicioso que tú. Todos los miembros te extrañan tanto...”.

Chrissy escuchaba la voz del hombre, cargada de deseo y mezclada con risas y respiración agitada. Quería taparse los oídos, pero no podía mover ni un dedo. Para Chrissy, que solo podía mirar al hombre encogido al fondo de la jaula, Ben soltó un largo suspiro de anhelo y dijo con expresión de lástima.

“¿Por qué creciste tan rápido, Hope? Si hubieras esperado solo un año más, habrías tenido un debut espectacular en un gran escenario. Todos están decepcionados. Pensar que ahora solo podemos ver a Hope en los videos que quedan...”.

Parecía sinceramente arrepentido. Chrissy, por su parte, estaba al límite intentando contener las náuseas. Ben le sonrió y añadió.

“Lo sé, tú también lo lamentas, ¿verdad? Todos sabemos lo perra que eras. Te habríamos follado todo lo que hubieras querido. Tristemente, te has vuelto demasiado viejo...”.

Las últimas palabras sonaron realmente apenadas. De forma desvergonzada, parecía tan triste como si fuera a romper a llorar en cualquier momento.

Maldito loco, pedazo de basura.

Chrissy quiso escupirle a la cara, pero antes de que pudiera hacerlo, Ben soltó los barrotes y se incorporó.

“Quédate tranquilo, aún no se ha decidido qué hacer contigo. De todos modos, es imposible escapar, así que no gastes fuerzas en vano”.

Ben se tocó la entrepierna y le preguntó a Chrissy:

“Si tienes hambre, ¿quieres comer esto? Es algo que antes te gustaba mucho”.

Chrissy deseó que el hombre sacara su miembro para metérselo en la boca, si lo hacía, lo mordería con todas sus fuerzas hasta partirlo por la mitad. Lamentablemente, eso no sucedió.

“Espera un poco, pronto te traeré algo de comer”.

El hombre se dio la vuelta riendo y salió.

Cuando la puerta se cerró de nuevo, regresó un silencio lúgubre. Los sollozos de los niños se escuchaban de vez en cuando, pero también se fueron apagando. Durante ese tiempo, Chrissy intentó organizar los hechos que acababa de descubrir mientras respiraba profundamente.

Una rabia intensa logró devolverle la razón. Ellos conocían su pasado. Lo afortunado era que Chrissy era ‘demasiado viejo’ para sus gustos, lo desafortunado era que los ‘niños’, que sí eran su preferencia, estaban allí atrapados en gran número. El propósito de tener a esos niños allí era evidente. Negarlo o intentar pensar en otra razón era inútil. Además, ellos conocían incluso el pasado oculto de Chrissy.

Les van a hacer cosas terribles.

Chrissy echó un vistazo rápido fuera de su jaula. Contando por encima, parecía haber cerca de 20 jaulas. Eso significaba que había al menos 20 niños atrapados, quizás más.

Al imaginar lo que les esperaba a esos niños, no podía mantener la calma. Cuando a él le pasó, nadie lo ayudó. Tuvo que soportarlo todo solo, y la única razón por la que logró escapar de aquel infierno fue porque pasó el tiempo y su cuerpo creció. Estos niños, tal vez, ni siquiera tendrían la oportunidad de crecer.

No, antes de eso, tengo que sacar a los niños de aquí de alguna manera.

Él estaba bien. A lo sumo, le darían una paliza de muerte o.… moriría. Tras vacilar un instante, Chrissy cambió el rumbo de sus pensamientos. El hombre lo había dicho: él era demasiado viejo para sus gustos. Incluso si ocurría lo peor, ya lo había vivido antes, así que estaba bien. Además, él era un adulto. Podía aguantarlo.

Está bien, hagámoslo.

Chrissy respiró hondo y se acercó a los barrotes. Todo lo que pudo hacer fue inclinar su cuerpo encogido hacia adelante y apoyarse en ellos.

“¡Oye! ¡Psst! ¡Scott, Scott!”.

Al llamar en voz baja, vio que el cuerpo encogido en la jaula de enfrente se sobresaltaba. Momentos después, Scott levantó la cabeza y miró a Chrissy. Chrissy esperó a cruzar la mirada con él y le mostró una sonrisa.

“Ese hombre de hace un momento, ¿siempre viene él aquí?”.

Scott asintió tras una pausa.

“No siempre... pero la mayoría de las veces...”.

“Ya veo”.

Chrissy continuó hablando, forzando una voz más suave de lo habitual.

“Hay algo en lo que necesito que me ayudes, ¿crees que puedas hacerlo?”.

Al ver el rostro desconcertado del chico, añadió en un tono lleno de seguridad.

“Si sale bien, podremos salir de aquí”.

Ante esas palabras, Scott abrió los ojos de par en par, sorprendido.