2
2
Se
contactó a Tae Sin-ju una semana después de eso. Pensaba que una vez concluido
el funeral, el asunto más grande estaría cerrado, pero había más cosas que
disponer y más trabajo que hacer de lo que imaginó.
Por
supuesto, en ese lapso de tiempo, el bastardo que no quería ver también
apareció.
"Ah,
nuestro Yeon-seo. Pobre de ti, tu amado papá te dejó solo con un montón de
deudas, ¿verdad? Deudas que una monada de niño como Yeon-seo no podría pagar ni
aunque trabajara toda su vida… ¿eh?"
Tae
Hyun-ung. El presidente de la Financiera Geumwoong.
Con
anillos de oro, collares de oro y cuanto oro existiera colgando de él, su acto
de sobajear el hombro de Yeon-seo no merecía más que el calificativo de vulgar.
‘Comparto
la mitad de la sangre con ese hombre, pero no lo siento en absoluto.’
Como
la semilla de la que provenían era la misma, si buscaba con cuidado, tal vez
encontraría algún parecido físico. Al ver que Yeon-seo, a diferencia de otras
veces, lo miraba fijamente, el feo bastardo soltó una risa estruendosa,
complacido.
"¡Vaya,
nuestro Yeon-seo por fin le presta atención a su hermano! Así es, así es. El
único que salvará a Yeon-seo soy yo. Solo ven, solo ven con tu cuerpo. Yo
mimaré a nuestro Yeon-seo, lo cuidaré… y sí, de paso, te reduciré la
deuda."
"Pagaré
la deuda. Decidí heredar los bienes de mi padre."
"Sí,
pagarás la deu… ¿Qué?"
Yeon-seo
se liberó del pesado brazo y se cerró el cárdigan. Tae Hyun-ung tenía una
expresión de desconcierto, como si aquello no fuera lo que esperaba.
"Pagaré
la deuda."
Aunque
se contactó con Tae Sin-ju, no comenzaron a hablar de sexo de inmediato.
Yeon-seo tenía una secuencia de asuntos que debían ser resueltos antes del
sexo. Le pidió a Tae Sin-ju que enviara a alguien para ayudarlo a disponer de
las propiedades. Él respondió de inmediato enviando a una persona ese mismo
día.
Aunque
era un bastardo, era un hombre con sentido común. Una persona así, alguien que,
a diferencia de Yeon-seo sin manías, había visto cosas mucho más sensatas y
deseables, seguramente sentiría una aversión total por la existencia de Tae
Hyun-ung; Yeon-seo no podía ni siquiera imaginarlo del todo.
Aunque
solo se había encontrado una vez con ese ser en posición de absoluta
superioridad, Yeon-seo sintió que cada respiración de Tae Hyun-ung era más
escalofriante que antes. Le resultaba asombroso su pasado, cuando simplemente
aceptaba que le tocara disimuladamente la pierna y le rozara la parte profunda
del muslo.
‘Esa
mirada que lo lamía… qué sucia.’
"Es
verdad. Estoy vendiendo la compañía y el terreno de mi padre. También me iré de
aquí en cuanto encuentre casa. Usaré el depósito de garantía para pagar la
deuda… Por favor, váyase ahora."
"¡Ja!
¡Ja ja, mierda, mira cómo ladra esta puta descarada! ¡Oye! ¡Oye, hijo de puta,
¿cómo te atreves a replicarme sin parar?! ¿Qué? ¿Vender la compañía y el
terreno para pagar la deuda? ¿Con esa insignificante porción de dinero que ni
siquiera alcanza a cubrir los intereses? ¡Pero por supuesto! Te dije que
vinieras solo con tu cuerpo, ¿te parezco un payaso porque te hablo bien? ¿Eh?
Si estás resistiéndote para negociar el precio de tu agujero, eso es de muy
mala educación."
Tan
pronto como Yeon-seo se apartó, Tae Hyun-ung le dio golpecitos secos, como si
lo golpeara, en la cabeza y la mejilla. No dudó en empujarlo por el hombro y el
pecho. Yeon-seo se ajustó el borde del cárdigan y dijo:
"Por
favor, váyase."
"Ja—
Este loco de mierda. ¿Por qué se comporta así? ¿Eh? Nuestro Yeon-seo no es un
niño que haría esto. ¿Te has metido otro pene en la cabeza sin que yo lo
sepa?"
"Por
favor, váya—"
"¡Ay,
mierda! ¡Esa estúpida palabra de que me vaya, por favor! ¡Por favor! Un
insignificante se pone muy difícil. Mi preciosura, tu hermano es un buen tipo y
se va sin ponerte una mano encima, pero ¡ojalá te atrases un solo día con el
interés! ¿Eh? Te juro que destrozaré tu boca y tu trasero y te venderé a los
viejos. La gente te habla bien y te tomas por tonto… ¡Ay, mierda!"
¡Escupió!
Acercó
su rostro al oído de Yeon-seo para advertirle, luego tomó una gran bocanada de
aire, escupió flema amarillenta en el suelo y se marchó. El olor a tabaco en su
aliento, su respiración jadeante, su saliva, su voz áspera… todo era tan sucio
que Yeon-seo quería tirarlo a la lavadora con un chorro de lejía.
Sin
embargo, no sintió miedo.
‘Así
es…. no sentí miedo.’
¿Sería
gracias a que las partes que no habían sido visibles hasta ahora se hicieron
claramente evidentes?
El
hecho de que solo le daba golpecitos a Yeon-seo pero no lo golpeaba, el hecho
de que usaba la amenaza para intentar evitar que pagara el dinero a tiempo, y
sobre todo, el hecho de que solo gritó fuerte y se fue sin romper ningún
objeto.
Era
muy probable que todos estos detalles estuvieran estipulados en un contrato que
Yeon-seo desconocía.
‘Aunque
no sé por qué habrán incluido algo así.’
En
fin… estaba a salvo. La situación había pasado sin problemas. Ese hombre había
cumplido su promesa. La promesa de salvar y proteger a Yeon-seo, aunque fuera
con un interés superficial. Y lo hizo sin siquiera presionarlo.
Yeon-seo
terminó de limpiar la casa y de organizar las pertenencias de su padre. Al día
siguiente, llamó al número personal de Tae Sin-ju.
[Sí.]
[…Soy
yo.]
La
voz de Tae Sin-ju al otro lado del teléfono también era baja e inexpresiva. Por
eso, Yeon-seo se dio cuenta de que frente a él, siempre contenía la respiración
o arrastraba la terminación de las palabras antes de continuar. Al principio,
era por miedo y temblor.
[Voy
a… a cumplir mi promesa.]
[Voy
para allá.]
Ahora….
ya no.
* * *
Sorprendentemente,
Tae Sin-ju había venido conduciendo él mismo.
‘¿No
es tan sorprendente, supongo? Viene a buscar a su pareja sexual… y ya había
venido solo al funeral.’
Le
pareció ridículo lo fácil que pronunciaba la palabra "sexo" como si
fuera un experto, aunque nunca lo había practicado. Lo que más sorprendió a
Yeon-seo fue el lugar al que llegaron.
“…¿Casa?”
“¿No
le gusta? ¿Vamos a un hotel ahora mismo?”
“Ah,
no. Estoy bien. Solo que no pensé que vendríamos aquí…”
“Bueno…
es la primera vez que traigo a alguien a mi casa. Si no le molesta, entre. Está
libre de gérmenes y limpio. Yo también, por supuesto.”
“……”
¿Es
una broma?
Yeon-seo
se puso las zapatillas de casa, ladeando la cabeza. El interior estaba luminoso
y cálido, como si acabara de haber alguien allí. Por lo que Yeon-seo sabía, él
venía de trabajar. Iba vestido con un traje perfectamente ajustado, y había
escuchado algunas llamadas telefónicas en las que mencionaba que se retiraba,
por lo que podía deducirlo. Sin embargo, el hecho de que las luces estuvieran
encendidas y la casa estuviera climatizada le daba una sensación de extrema
holgura, incluso sin necesidad de presumir de su riqueza.
Mentiría
si dijera que el tamaño y la forma de la casa no contribuían al aroma de
opulencia. El hombre grande tenía una casa grande. Al cruzar el muro que
impedía ver el edificio principal, había un hermoso jardín, y tras cruzar ese
amplio jardín, se veía un edificio de dos pisos. Para ser exactos, era de tres
pisos. El hombre estacionó en el garaje subterráneo. En el garaje, cuyo extremo
opuesto era tan indistinto como un horizonte lejano, había decenas de
vehículos, todos diferentes.
Y
la casa tenía ascensor.
"Por
aquí."
Siguió
la espalda del hombre hasta llegar a un espacio donde por fin podía identificar
todas las paredes. Era el estudio. Yeon-seo recorrió con la mirada el sofá
individual de tela gris, la mesa de madera grande y pesada, y al hombre que
estaba apoyado de lado en el escritorio, con el trasero puesto sobre él.
Mientras
se quitaba el abrigo y la chaqueta del traje, dijo:
"¿Tiene
curiosidad por saber por qué lo traje aquí?"
“……”
¿No
iban a tener sexo de inmediato? Yeon-seo asintió levemente con la cabeza. Tae Sin-ju
hizo un gesto con la barbilla hacia Yeon-seo.
"Tener
sexo no es difícil, pero quería hacer una verificación primero. El señor Park
Yeon-seo también verifica cómo es un artículo y cuál es su estado antes de
comprarlo, ¿no es así?"
NO
HACER PDF
SIGUENOS
AL INSTAGRAM5BL
'Artículo…'.
No era una palabra equivocada. Además, era un artículo valorado en al menos
miles de millones. Yeon-seo apenas logró calmar su corazón que latía
ruidosamente.
"Entonces…
¿qué debo hacer?"
"Abra
las piernas y siéntese ahí."
Tuvo
la impresión de que el sofá solitario en medio de la habitación era extraño.
‘Lo
puso ahí con la intención de hacer esto desde el principio.’
Únicamente
para la verificación del ‘artículo’.
Yeon-seo
dejó de lado su corazón, que dio un brinco y luego latió frenéticamente.
Incluso si explotaba y moría así, sería un final aceptable.
Srak, srak. En el silencio quieto, solo resonó esporádicamente el sonido
de la tela al rozar. El abrigo, los pantalones, los calcetines, la ropa
interior… La mirada del hombre se aferraba insistentemente a la parte inferior
de su cuerpo, ahora desnuda. Yeon-seo se sostuvo el borde del knit de
una sola capa con los dedos y preguntó:
"Yo…
¿me lo quito todo?"
"¿Tiende
a secretar mucho lubricante?"
“……”
“…Ya
lo averiguaremos. Por ahora, puede quedarse con esa prenda."
"Sí…"
Él
volvió a hacer un gesto con la barbilla. Significaba que abriera las piernas y
se sentara. Yeon-seo se sentó incómodamente en el suave sofá y separó las
piernas. La piel sensible debajo del escroto se frotó contra la tela, haciendo
que sus hombros se encogieran. Era un lugar que rara vez tocaba ni siquiera con
sus propias manos. Aunque hoy, al lavarse meticulosamente, lo había tocado
varias veces sin querer...
"Doble
las rodillas y apóyese un poco más en la espalda."
Hizo
lo que el hombre le pidió. El sofá individual parecía hecho a medida para el
cuerpo de él, pues incluso cuando Yeon-seo se inclinaba como si estuviera
recostado, todavía quedaba espacio.
Las
rodillas que abrazó tocaron su pecho. La vista estaba oscurecida, por lo que no
podía ver bien su parte inferior. Esto era mejor.
El
hombre, al parecer ya listo para verificar, se arrodilló frente a Yeon-seo.
Yeon-seo miró desesperadamente hacia otro lado. Tan pronto como el aliento de
él tocó su piel expuesta, sintió que su vientre se contraía bruscamente y una
sensación de desorientación.
Justo
como ese día. El día del funeral.
Él
lo rodeó sujetando ambos muslos de Yeon-seo y abrió la piel sensible con el
pulgar. Su mirada y su tacto eran implacablemente firmes. La palma del hombre
era caliente y lo suficientemente grande como para rodear el muslo de Yeon-seo
con una sola mano.
¿Sería
por su atuendo inmaculado? El hombre parecía estar verificando el
"artículo" de una manera puramente inocente. Sin embargo, al observar
su mirada persistente, que parecía no parpadear mientras se concentraba en un
solo punto, Yeon-seo sintió la intensidad de su enfoque en este 'proceso de
verificación'.
"¡Jik…"
"Ese
día."
Debajo
del pene flácido y el escroto. Un lugar que en un hombre normal debería ser
simplemente liso. Él presionó y frotó la piel que se cerraba como labios, y sin
previo aviso, abrió la rendija.
"¿Qué
tal fue el beso?"
"¡Ay…
ah!"
Como
si indicara un órgano extraño en el cuerpo de un hombre, el órgano femenino era
pequeño. El hecho de que su pulgar se moviera lateralmente en lugar de arriba
abajo indicaba que la longitud no era grande.
Tae
Sin-ju de repente dejó escapar un gemido.
"Ah….
Realmente es una vagina."
El
cuello de Yeon-seo se calentó de vergüenza. Más allá de ser un secreto que
había guardado con diligencia, estaba a punto de perder la cabeza de lo
avergonzado y humillado que se sentía.
El
pulgar duro comenzó a deslizarse de forma más activa por el camino de la
vagina. Olfateó, oliendo de cerca, e incluso encontró y tocó el pequeño nódulo.
Cada vez que lo hacía, Yeon-seo se mordía los dedos hasta que los nudillos de
sus manos se ponían blancos, tratando de reprimir los gemidos. Un escalofrío
helado le recorrió la columna.
"¿Menstrúa
aunque es una vagina? ¿Y el vello, no le crecía o se depiló?"
Eran
preguntas tan explícitas que daban ganas de desmayarse. Él presionó firmemente
la parte posterior del muslo de Yeon-seo y hundió su nariz en el área púbica.
El puente duro de la nariz del hombre tocó el nódulo sensible. Recorrió la
pequeña colina del clítoris y acarició la piel suave. Era una colina
completamente afeitada, sin un solo vello.
"¡Ah,
ah…!"
"¿Dónde
crecía el vello? ¿Encima del pene? ¿Encima de la vagina? ¿Era espeso, cubriendo
todo esto?"
"¡Ah…!"
"Pene
blanco… vagina blanca, no, ¿cómo debería llamarle a esto? Es imposible saberlo
sin pelo."
Hasta
ahí llegó su límite. En el momento en que escuchó el murmullo de
arrepentimiento del hombre, Yeon-seo liberó el bulto que tenía contenido en su
vientre. Sintió un gorgoteo, como si estuviera expulsando un amasijo de gotas.
Sabía que su parte inferior estaba mojada sin tener que mirar. Había un olor
que nunca antes había sentido, y el líquido que fluía desde allí le mojó hasta
el pliegue de las nalgas.
"Hay
mucho lubricante."
"¡Ah,
ah!"
"Y
se desborda con solo un poco de presión."
La
voz del hombre no llegaba a sus oídos. Para ser exactos, solo quedaba el rico
bajo que le envolvía y la sensación de asombro, mientras el contenido se
desvanecía. Le faltaba el aliento. Su cadera se movió y se onduló sin control.
Sentía pena por haber manchado al hombre con su olor, y sentía pena porque esa
misma pena lo hacía sentir que otro bulto iba a explotar.
Haaaak, haaaak… Yeon-seo se desplomó en el sofá como una toalla mojada.
Inconscientemente, soltó sus piernas para sostener su cuerpo y se agarró a los
reposabrazos, pero sus piernas perdieron fuerza y amenazaron con caer al suelo.
Tae
Sin-ju separó las piernas de Yeon-seo y las puso sobre los reposabrazos.
"No
se desmaye."
Aunque
temía lo que el hombre advertido con amabilidad iba a hacer, también sentía
expectación. El primer placer que sintió su cuerpo ignorante le dio también una
extraña sensación de liberación. Además, a pesar de que había hecho algo
parecido a orinar, él ni siquiera se enfadó ni le dijo una mala palabra.
Yeon-seo fue capaz de reconocer las emociones derivadas del acto, superando
poco a poco el miedo.
¿Qué
hará después? Le da curiosidad. Le emociona. Desea que lo toque un poco más.
¿Es
esto… el sexo? El acto de ‘mezclar cuerpos’ que Tae Sin-ju le había ofrecido y
que Tae Hyun-ung había deseado. Era extraño que la esencia del acto fuera la
misma, pero la primera opción le causara expectación y la segunda le diera
asco.
¡Plac!
"¡Ah…!"
"Qué
curioso… ya está pensando en otras cosas."
Murmuró
él perezosamente. Yeon-seo se quedó completamente inmóvil, asombrado por el
dolor de donde acababa de ser golpeado. Al confirmar la expresión de Yeon-seo,
Tae Sin-ju le dio un golpe más suave.
Aunque
el hombre había disminuido mucho la fuerza, para Yeon-seo no fue así. ¡Plac!
El impacto del golpe directo en la vagina se transformó en dolor.
"Ay,
duele…"
¿Quién
habría imaginado que alguien recibiría un golpe en ese lugar en su vida? El
hombre que había azotado su vagina presionó y frotó la zona púbica con toda la
palma de su mano. Al hacerlo, la piel resbaladiza de su interior se frotó y se
raspó contra la palma áspera de la mano. Se oyó un sonido de chapoteo desde
abajo.
"¡Ah,
ah!"
"Será
mejor que lo recuerde. Las condiciones que mencioné incluyen no llorar ni
maldecir."
Incluso
el recordatorio era minucioso. Yeon-seo no se preguntó por qué él insistía en
recordar ese hecho en ese momento. Lo hizo porque él mismo se lo comunicó con
una acción.
Chup. Chuuup. Chip.
El
hombre hundió su rostro entre sus piernas abiertas. Extendió los labios
carnosos y lamió el pliegue, y extendió su lengua para relamer la piel roja.
Luego encontró el pequeño nódulo y lo succionó ruidosamente.
"¡Ah,
ah, ah!"
La
sensación de la lengua blanda fue impactante. Yeon-seo movió la cintura como un
loco. Instintivamente trató de echar las caderas hacia atrás, pero el hombre
las sujetaba, por lo que no se movieron. En cambio, terminó frotando su
entrepierna sobre la lengua de él como si lo estuviera exprimiendo, y sus ojos
se enrojecieron de vergüenza.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
AL INSTAGRAM5BL
Tae
Sin-ju lamió sus labios, que estaban húmedos por el líquido de la vagina.
"¿Es
realmente la primera vez?"
"Ah…
ah…"
"¿Un
cuerpo que gira la cadera y frota la vagina contra la lengua de un hombre... no
tiene experiencia?"
Ha,
él suspiró, y luego se puso a lamer la vagina deliberadamente para que Yeon-seo
lo viera. Al apretar las nalgas blandas, el lubricante fluyó como si estuviera
orinando. Ugh, ah, ah… El joven, que decía que todo era la primera vez,
incluso gemía por la garganta, sintiendo placer adecuadamente. Sin un ápice de
resistencia.
Tae
Sin-ju, en lugar de tocar el pene erecto del joven, le masajeó las nalgas como
si las estuviera arrugando. Era un cuerpo fácil de masajear, ya que una nalga
entera cabía en una sola mano. La piel sin imperfecciones se adhería a su palma
al tacto, creando una fuerte adicción.
Tanteó
a tientas las arrugas apretadas del agujero trasero, y luego presionó suavemente
la punta del pulgar contra la abertura entreabierta de la vagina. El lubricante
acumulado en el agujero empapó su huella dactilar y se deslizó por el pliegue.
‘Mira
esto…. Es mitad hombre, ¿pero no necesita lubricante?’
Sinceramente,
con esta humedad, parecía que podía meter los dedos un par de veces y luego
penetrarlo directamente sin causar ni una herida.
Mientras
pensaba eso, hundió el pulgar profundamente en el extraño agujero.
"¡Ahhh!"
Yeon-seo
jadeó con respiraciones cortas y se retorció. La pared dura y pegajosa que se
sentía al abrir la entrada de la vagina envolvió el dedo de Tae Sin-ju. El
canal, húmedo por el lubricante, era increíblemente estrecho y cálido.
"Ha…"
Rápidamente
retiró el pulgar. Su cabeza hormigueaba y le dolía de la expectación. En lugar
del pulgar corto, introdujo lentamente el dedo medio. No se olvidó de lamer a
fondo la carne de la vagina y sus alrededores. Sintió claramente la carne
entreabierta y el pulso en su interior. Si este camino fuera un útero completo,
¿estaría el cuello del útero al final?
Útero
de hombre. Tae Sin-ju admitió que la combinación de esas palabras extrañas lo
excitaba. Park Yeon-seo. Quería medir personalmente con su pene cuán largo o
corto era el cuello del útero, y si realmente había un útero, penetrando la
vagina de este hombre mucho más pequeño y delgado que él. Saboreando cada
pedazo de la carne interior que se pegaba a su paso.
Fingía
ante Yeon-seo que lo había conocido recientemente y por curiosidad, pero Tae
Sin-ju en realidad conocía a Park Yeon-seo desde mucho antes. La madre de Park
Yeon-seo había sido la cuidadora de su propia madre. Ella cuidó a la esposa del
presidente del Grupo Geumwoong durante quince años. Su belleza era tan inusual
para una cuidadora ordinaria que no cesaban los rumores de que era la concubina
del presidente del Grupo Geumwoong.
La
razón por la que Tae Sin-ju supo de su existencia por primera vez fue debido a
un rumor relacionado con ella. El rumor de que el presidente, al envejecer,
estaba siendo inapropiado y pronto se divorciaría, lo que alteraría la relación
del grupo con el Grupo Sangha, la familia de su madre.
El
rumor era solo parcialmente cierto. Era verdad que el presidente había
coqueteado. El resto era falso.
La
madre de Tae Sin-ju, una dama de una familia prestigiosa que no se quedaba
atrás del Grupo Geumwoong desde su nacimiento, tenía un gran orgullo. Aunque
era de salud débil y no podía dedicarse a los negocios o aparecer en público,
detestaba a su esposo por su tendencia a dispersar su semilla, por lo que se
confinó en el lecho tan pronto como su hijo creció un poco. De hecho, fue una
separación. Después de que se divorciaron años más tarde, disfrutó del resto de
su vida sin preocupaciones. Haciéndose amiga de la hermosa cuidadora.
Tae
Sin-ju visitaba a menudo la villa de su madre con flores. Ella se alojaba en
villas diferentes en cada estación. Si las fechas coincidían, pasaban juntos
algunos días de vacaciones al año. Entonces, las historias de la cuidadora
llegaban involuntariamente a sus oídos; la mayoría eran sobre su esposo
obsesionado con los negocios y su pobre hijo.
La
emoción que Tae Sin-ju sintió con esa historia fue de disonancia. Una mujer que
decía que su hijo era lamentable, pero se negaba rotundamente cuando le
preguntaban si quería ayuda. Como si ser rescatada le supusiera una amenaza...
Como
ella se negaba tan claramente, no tenía sentido ayudarla, por lo que
simplemente dejó de prestarle atención. Esos días se repitieron varias veces.
La mujer solía hablar de su hijo después de beber alcohol.
—Era
tan bonito, se parecía a mí…. Seguro que será bonito cuando crezca, si se
parece a mí.
Y
luego se reía,
—Ese
cuerpo está maldito. Vivir podría ser un tormento.
Y
se agarraba el pecho.
En
esos momentos, su rostro le resultaba extrañamente familiar. Tae Sin-ju caviló
durante bastante tiempo hasta que recordó dónde había visto esa expresión. Era
el rostro de su madre cuando miraba a su padre.
La
mujer sentía aversión por su hijo.
Al
principio, pensó que ‘ese cuerpo’ se refería a alguna discapacidad. La acción
de investigar personalmente para confirmar esa suposición fue un impulso del
momento.
Park
Yeon-seo. El niño, muy parecido a la mujer, era hermafrodita.
Le
extrañó. Si había nacido con ambos sexos, ¿por qué no le habían practicado la
cirugía de reasignación de género? La mujer se divorció cuando el niño tenía
seis años. Eso significaba que no lo abandonó inmediatamente después de dar a
luz, aunque ahora sintiera aversión.
La
razón era clara. El niño también tenía que ser operado por un problema de
malformación cardíaca congénita. Como el esposo ya se había endeudado con
prestamistas, debió elegir una sola cirugía de su escaso presupuesto.
Luego
se detallaban varias cirugías y tratamientos posteriores. El niño estuvo
enfermo durante mucho tiempo y su recuperación fue lenta. Se imaginó a la mujer
cada vez más agotada.
Entonces,
¿por qué dijo que no lo ayudaran? La razón solo ella la sabría.
Y
hace poco, su madre falleció. Fue un final que la encontró como si estuviera
tomando una siesta en un lugar próspero, fiel a su estilo. La mujer que había
envejecido junto a ella lo miró largamente con una expresión de verlo por
primera vez. Y murmuró casualmente:
‘Si
yo muero, ¿tendrá mi hijo un rostro tan seco como ese…?’
Tae
Sin-ju no tenía motivos para lamentar la muerte de su madre, por lo que no
lloró. Ella tampoco habría estado triste por su propia muerte. Quizás pensó que
simplemente se iría a jugar a otro mundo.
A
los ojos de la cuidadora, la cosa parecía diferente. Ella se fue con una parte
de la herencia que la señora le dejó. Podría haber descubierto a dónde fue si
hubiera querido, pero Tae Sin-ju no la persiguió. En cambio, su atención se
desvió hacia el hijo de ella. El hermoso monstruo que, si seguía vivo, ya sería
un adulto.
El
joven, que había asimilado por completo tanto lo femenino como lo masculino,
era cautivador.
La
delicada línea del cuerpo, la piel suave y el manantial rosado eran femeninos;
pero el rostro inexpresivo, la pared firme de su conciencia y la visión débil
ante el placer eran masculinos.
Tae
Sin-ju recordaba que Yeon-seo lo había lamido con los ojos. En el funeral,
despidiendo al único familiar que le quedaba, no podía apartar la mirada de él,
como si estuviera poseído.
Eso
no le había parecido mal. Pensó que podría acostarse con él, no, que lo
esperaba con ansias. ¿A qué sabría esa carne?
¿Sería
rancia o fragante?
“¡Ah…!”
El
sabor de la vagina era rancio. Casi un sabor a hierba. A juzgar por cómo se
retorcía, era un cuerpo que ni siquiera se masturbaba. ¿Habría tenido sueños
húmedos? ¿Al tener un sueño húmedo, eyacularía por el pene o gotearía por la
vagina?
Clop, clop, la pared interna envolvió sus dedos con un sonido lascivo.
Meter dos o tres dedos daba igual. Era un conducto listo para recibir a un
hombre. Era un lugar destinado para eso.
“Señor
Park Yeon-seo.”
"Ah…"
Tae
Sin-ju retiró todos sus dedos. Un líquido pegajoso se estiró entre sus dedos
empapados de lubricante. Yeon-seo aún no derramaba lágrimas. Aunque su
expresión estaba a punto de llorar, ¡qué lágrimas tan caras!
Al
mirar sus ojos brillantes, Tae Sin-ju lamió su palma. Sus ojos de color marrón
claro temblaban sin cesar. Era rancio y tenía una fragancia que derretía la
cabeza.
Sin
conformarse con eso, usó su dedo para recoger su propia saliva de su boca.
Lentamente, la introdujo en la vagina de Park Yeon-seo. Manteniendo su mirada
fija para que no se perdiera el proceso.
Fue
en el momento en que la base de su dedo se atascó en la abertura. Ah.
Yeon-seo tembló de cintura y eyaculó lubricante vaginal y semen al mismo
tiempo. Tae Sin-ju, cuyo rostro estaba cerca del órgano, recibió el líquido de
lleno.
"Hmm…"
"Perdón,
perdon, perdon. ¿Qué, qué voy a hacer?"
Yeon-seo
gritó agudamente y limpió el rostro de Tae Sin-ju con sus propias manos.
‘¡Estoy loco, estoy loco!’ La consternación se sentía claramente en su cuerpo
tembloroso.
Tae
Sin-ju, por su parte, estaba absorto en otros pensamientos.
‘¿Aun
así no vas a llorar?’
Aunque
el líquido goteaba a raudales por debajo, sus ojos estaban secos. Una pueril
necesidad de ganar surgió en él. Si aun así no lloraba…
"¡Aaah!"
Yeon-seo
trató de alejar la cabeza del hombre. No, la atrajo. No, trató de forcejear
para alejarla.
"¡Ah,
ah! ¡Ah, no, noooo…!"
Podía
soportar que le lamiera la entrepierna. Soportó que le frotara la lengua o le
hurgara con los dedos en la parte inferior, y que lo mirara persistentemente
mientras lo hacía. Soportó sentir el aliento, el puente duro de la nariz y las
líneas del rostro del hombre.
Pero...
pero esto no.
Una
lengua viva, junto con los dedos, hurgó en el agujero. En realidad, era un
lugar que él nunca se había atrevido a tocar ni con sus propios dedos. Un lugar
que ignoraba obstinadamente incluso cuando le picaba o le cosquilleaba en el
interior, o cuando se lubricaba solo. Cuando la lengua caliente irrumpió en ese
lugar, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo y sintió que el cerebro se le
derretía.
NO
HACER PDF
SIGUENOS
AL INSTAGRAM5BL
"¡Aaaah!"
Se
iba a volver loco. No podía controlarlo.
Su
cuerpo, que había perdido el control, se agitó salvajemente. Un bulto estalló
desde abajo. Chup. Chuup. Chip. El hombre, que claramente estaba
haciendo ruidos a propósito, succionó el clítoris con ferocidad. Un número
indeterminado de dedos aumentaron su velocidad, raspando y tanteando la pared
interior. Luego, separó los dedos como unas tijeras e insertó su lengua aún más
profundamente.
¿Qué
reacción quería exactamente? Yeon-seo llegó a hacerse esa pregunta. Ya había
visto la carne tierna ser maltratada y arruinada, pero ¿por qué los ojos de ese
hombre lo miraban de esa manera…?
Los
ojos de Tae Sin-ju no se apartaban de él, como si quisiera observar claramente
cómo Yeon-seo perdía la razón y se derrumbaba. Aunque su posición era la de
estar hundido en el lugar más sucio y bajo, sus ojos, sin embargo, sobresalían
y confirmaban todo de Yeon-seo.
Al
final, Yeon-seo fue el primero en cerrar los ojos. Fue una mala decisión. El
hombre retiró completamente los dedos y solo usó su lengua para hurgar en la
vagina, y luego introdujo cuatro dedos y comenzó a agitarlos frenéticamente.
"¡A,
ah, ah, aaah, aah!"
"Park
Yeon-seo, llora."
"¡Ah,
ah!"
"Abra
los ojos."
Siguiendo
la orden del controlador, Yeon-seo abrió los ojos con dificultad. Todo estaba
borroso, como si una capa lo cubriera. Sus párpados ardían.
"……!"
En
ese momento, él retiró de repente los dedos que habían estado hurgando en la
pared interior. Como secuela, todo su cuerpo convulsionó y su cadera se levantó.
Su cadera, fuera de control, aplastó su vagina contra el rostro del hombre.
Incluso con los ojos cerrados, la fisonomía del apuesto hombre se dibujaba
claramente a través de la carne de su vagina.
Fiuu, piiit. El agujero lascivo finalmente chorreó agua a cántaros. Aunque
Yeon-seo suplicó en su interior que se detuviera, no cesó. Solo después de
empapar completamente el rostro del hombre, las convulsiones se detuvieron.
Goteo, goteo…
Se
oyó el sonido del agua cayendo de algún lugar. Yeon-seo de verdad quería llorar
ahora. No quería creer que todo esto hubiera sucedido entre sus piernas.
Incluso sintió resentimiento hacia Tae Sin-ju. ¿Por qué no se había quitado?
Sabiendo que iba a recibir un impacto directo.
"Ah…
ah... ¿E-esto… es sexo?"
El
cuerpo de Yeon-seo temblaba. Estaba aterrado por la intensidad del placer y
asustado por la culpa. Tres mil millones o lo que fuera, su mente estaba en
blanco.
Tae
Sin-ju soltó el hueco de la rodilla de Yeon-seo y lo sentó sobre su regazo,
mirándolo de frente. Acercó su rostro hacia Yeon-seo sin importarle que el
pantalón del traje se hubiera mojado.
Yeon-seo
inhaló el aroma lascivo.
"Si
a mí me ha gustado, y usted dice que también le ha gustado, entonces se
convierte en sexo."
Como
si no estuviera mintiendo, le dio palmaditas suaves en la cintura. El rostro
del hombre visto de cerca estaba, como era de esperar, manchado por un líquido
transparente y pegajoso. Como había algo viscoso pegado incluso en sus cejas y
párpados, Yeon-seo apresuró a levantar sus manos para limpiarlo. Al hacerlo,
¿quizás le entró algo en el ojo?, pues él parpadeó de forma antinatural.
"¡Uf…!
Ah, ¿le duele?"
"Parece
que me ha entrado algo en el ojo… ¿Me lamería?"
“……”
"Si
le gustó."
Si
a usted y a mí nos gustó, se convierte en sexo.
El
hombre le pidió que lamiera, pero para Yeon-seo sonó como una imposición a
elegir. Como diciendo que lo siguiente dependería únicamente de su decisión.
“……”
Vaya…
qué extraño. Es una persona realmente extraña.
¿Por
qué le gusta algo así, le obliga a elegir… y hace que se sienta expectación?
Yeon-seo
se tocó la mejilla con cuidado, consciente del brazo que le rodeaba la cintura.
Con ambas manos, sujetó suavemente la mejilla y la mandíbula de él, y lamió el
párpado del hombre. Tenía miedo. Estaba muy, muy asustado.
Y,
sin embargo, sentía expectación.
Sentía
una extraña alegría al resolver el problema que había causado de esta manera.
"¡Ah…!"
Al
cabo de un momento, su cuello fue arrastrado repentinamente. Sus labios se
abrieron con descuido y el aliento del hombre se derramó en su interior. Seguía
siendo un beso áspero. Un beso que controlaba y profanaba toda su boca.
Le
dolía un poco, pero el brazo de él lo abrazaba sin dejar espacio. Como era de
esperar, era lo suficientemente grande como para apretar a Yeon-seo contra su
pecho… y era cálido. Era tan cálido que le hizo llorar.
Tanto,
que el olor rancio que vibraba le pareció el más dulce del mundo.
