#64

 

Durante un largo tiempo, nadie dijo nada. Chrissy, sintiendo una extraña mezcla de tensión y presión, observaba a Nathaniel desde el sofá, medio tirado sobre él. Nathaniel, lentamente, desvió la mirada primero hacia la cara de Koi, luego hacia su camisa parcialmente desabrochada y sus hombros y brazos expuestos, después hacia la mano de Chrissy que sujetaba su ropa, y finalmente, sus ojos se clavaron en el rostro de Chrissy. Luego, con lentitud, Nathaniel abrió los labios y, con una voz sorprendentemente fría, volvió a preguntar:

"¿Qué está pasando aquí?".

Su tono más lento de lo habitual sonaba aún más amenazante. Chrissy, momentáneamente desconcertado, se quedó completamente inmóvil. Un miedo instintivo y puro comenzó a surgir desde lo más profundo de él. Recordaba haber sentido una emoción similar cuando casi perdió la vista. ¿Estará ese hombre excitado ahora mismo? Justo cuando Chrissy pensaba en esa imagen innecesaria, Koi, que estaba sobre él, de repente rompió el silencio.

"Lo siento, Nathaniel. Lo que pasó fue que...".

Bajando apresuradamente del sofá y subiendo su ropa mientras hablaba, Koi miró a Nathaniel, quien frunció el ceño al instante.

"Señor Niles".

De repente, Nathaniel llamó a Koi por su apellido con un tono rígido. Koi, desconcertado, se quedó inmóvil mientras Nathaniel continuaba con esa voz más fría.

"¿Por qué estás aquí?".

Aunque su tono era educado, se sentía extremadamente distante. Koi, que estaba en medio de ajustarse los botones, parpadeó visiblemente confundido.

"Ya te dije que el lavabo no estaba drenando bien, por eso...".

"¿Sabía mi padre que estás en mi casa solo conmigo?".

Nathaniel interrumpió fríamente sus palabras. Koi, que se dio cuenta de que no se trataba de una pregunta sincera, se quedó en silencio, atónito. Después de un momento de duda, Koi respondió con vacilación.

"Ash dijo que llegaría tarde hoy. Yo también tengo cosas que hacer, así que le dije que no se preocupara… No, no le mencioné que vendría aquí… ".

"Si ya terminó su asunto, ¿sería tan amable de marcharse, señor Niles?".

Koi, que no pudo terminar de hablar, se quedó mudo ante las palabras de Nathaniel. Nathaniel, viéndolo temblar, agregó fríamente.

"No vuelvas a aparecer aquí sin permiso. Es inapropiado".

"Yo tenía pensado irme antes de que llegaras".

Koi, algo avergonzado, bajó la mirada, y agradeció no haber soltado una frase como ‘como la hada madrina de La Cenicienta’. Nathaniel probablemente lo habría echado como si fuera una rata, agarrándolo por el cuello y metiéndolo en el ascensor. Afortunadamente, Koi mantuvo su dignidad y salió por su propio pie, despidiéndose de Chrissy con un gesto de la mano antes de dirigirse a la puerta.

"Eh...".

Chrissy, incapaz de dar una despedida adecuada, simplemente observó cómo Koi se iba. Poco después, tras un silencio roto únicamente por el sonido mecánico de la puerta, Koi se fue, dejando a Chrissy y Nathaniel solos. Por primera vez desde que llegó, Nathaniel se dirigió directamente a Chrissy.

"Tú".

Finalmente, el momento llegó. Chrissy sintió un escalofrío recorrer su espalda, y lentamente giró la cabeza. Sus ojos morados, profundamente teñidos, lo observaban fijamente. Chrissy, que se había detenido por un segundo, quedó rígido bajo la intensa mirada de Nathaniel. Luego, Nathaniel habló de nuevo.

"¿Alguna vez has pensado que eres un poco… fácil?".

"¿Qué?".

Chrissy, confundido por la pregunta repentina, la repitió sin querer. Nathaniel, con una expresión impasible, continuó hablando.

"¿No crees que cualquiera que encuentre a alguien revolcándose con un desconocido en una sala sin su dueño pensaría lo mismo que yo?".

"Ha.…".

Chrissy dejó escapar un suspiro sin querer. No sabía por dónde empezar o qué decir. La situación era tan absurda que la incomodidad superaba su rabia. Se frotó los ojos con una mano y, tras un breve momento, levantó la cabeza.

"Sé que no he vivido de la manera más decente, pero eso no quiere decir que me esté revolcando con alguien en un lugar sin dueño".

Para intentar salir de la situación, Chrissy, inconscientemente, no negó que estaba ‘rodando con un hombre desconocido’, pero cambió de tema rápidamente.

"Si tuviera que decirlo, fue una sorpresa preparada para ti".

Nathaniel no asintió ni cambió de expresión ante esas palabras. Al contrario, su rostro se endureció aún más. Chrissy se dio cuenta de que esa respuesta no tenía ningún sentido. Al contener un suspiro, intentó de nuevo.

"Fue solo un accidente. Lamento haberte mostrado algo que no querías ver en tu sofá".

Chrissy, al ser completamente honesto, trató de recomponerse, pero su camisa, a medio abrochar y mal ajustada, dejaba ver partes de su piel. Al final, trató de cubrir su cuerpo con el saco de su traje, mientras le preguntaba con curiosidad.

"¿Y tú y él, qué relación tienen? No parece una relación cualquiera".

Nathaniel, con un tono lento, repitió la pregunta.

"¿Qué relación tenemos, Niles y yo?".

Entrecerró los ojos y torció ligeramente la boca antes de añadir:

“¿Qué relación te parece que tenemos?”.

Chrissy lo miró fijamente mientras su rostro se endurecía, y finalmente, de manera firme, dijo.

"¿Acaso están saliendo juntos?".

"¿Qué? No. Niles no es mi tipo en absoluto".

Nathaniel negó rápidamente, frunciendo el ceño, y Chrissy, por un momento, sintió una extraña sensación de alivio. ¿Será que estaba aliviado de que ese hombre no fuera su tipo? O quizás… ¿estaba aliviado de que Nathaniel estuviera soltero?

Chrissy, abrumado, se quedó pensando cuando Nathaniel de repente le preguntó.

"¿Te gusta él?".

Chrissy, sorprendido, levantó la mirada solo para encontrar a Nathaniel de pie frente a él. Justo cuando intentaba retroceder, Nathaniel lo abrazó firmemente por la cintura, acercándolo más.

"Será mejor que lo dejes. A menos que quieras terminar arrojado al río Hudson como un cadáver".

De repente, sus cuerpos estaban completamente pegados. Nathaniel, inclinándose sobre Chrissy, susurró en voz baja. ¿Qué significaba eso? ¿No implicaba que había algo especial entre él y ese hombre? ¿Qué demonios…?

La protuberancia en la entrepierna de Nathaniel era inconfundible contra el cuerpo de Chrissy, junto con un intenso aroma dulce que le provocaba mareos.

"No duermo con nadie que tenga una pareja".

Chrissy, luchando por mantener la compostura, intentó liberarse, pero Nathaniel no cedió. Al contrario, lo empujó contra el sofá donde él y Koi habían estado antes. Chrissy, esforzándose por no caer, gritó rápidamente.

"Entonces, si no estás con él, ¿qué pasa? ¿Son solo amigos?".

Jadeando, vio cómo Nathaniel, chupando el lóbulo de su oreja, susurró.

"Es mi padre".

"¿Qué?".

Chrissy, completamente desconcertado, sintió que toda la fuerza lo abandonaba de golpe. Nathaniel aprovechó la oportunidad y lo empujó contra el sofá, tomando el control y repitiendo.

"¿No lo escuchaste? Te lo diré de nuevo. Niles es el omega que me dio a luz".

Chrissy, tan impactado, olvidó momentáneamente que estaba tumbado en el sofá mirando a Nathaniel Miller. ¿Qué acababa de escuchar? ¿Connor Niles, Koi… un omega? ¿El que dio a luz a Nathaniel?

Justo cuando los labios de Nathaniel casi tocaban los de Chrissy, él, incrédulo, preguntó.

"¿Tú también tienes padres?".

Nathaniel se detuvo por un momento y, con una mirada sorprendida, observó a Chrissy antes de hablar.

"¿Sabes lo que acabas de decir?".

Chrissy, completamente avergonzado, se quedó en silencio, y en ese instante, la atmósfera entre ellos se volvió demasiado incómoda para seguir.