Episodio 71-80

 


#71

Su madre y Haeju llegaron a la habitación del hospital antes que la enfermera Kim, quien había dicho que iría a buscar al médico.

El médico, que entró con pasos algo apresurados junto a la enfermera Kim, se serenó de inmediato al ver lo emocionados que estaban I-won y su madre. I-won, conteniendo el aliento, observó al médico revisar el estado de Jeong-min con una expresión completamente neutra.

Mientras guardaba su linterna de bolsillo en el bolsillo de su bata, el médico preguntó.

“¿En qué situación respondió el paciente?”.

“Solo le estaba hablando”

Respondió I-won.

En realidad, en ese momento le había dicho que quería pasar toda su vida con Jang Beom.

Y estaba a punto de agradecerle a Jeong-min por haberse hecho amigo de Jang Beom. Porque si ellos dos no hubieran sido amigos, I-won jamás lo habría conocido, ni siquiera por casualidad. Conocer a Jang Beom fue gracias a Jeong-min.

I-won hizo nuevamente una pregunta que había formulado fácilmente más de una docena de veces desde que Jeong-min fue hospitalizado.

“¿Es posible que esté escuchando lo que digo?”.

Siempre recibía una respuesta tibia como ‘no se puede descartar la posibilidad’. Y esta vez, el médico, en un tono prudente para no generar falsas esperanzas, respondió.

“Existen casos en los que los pacientes responden a las voces de sus familiares, pero no podemos afirmar con certeza que comprenden lo que se les dice. También es muy posible que se haya tratado simplemente de una reacción nerviosa”.

“Pero… sentí que quería responderme”.

Y si se tratara de Jeong-min, seguramente habría dicho que se alegraba mucho de que I-won hubiera conocido a Jang Beom.

Pensando en esto, I-won frunció ligeramente el entrecejo.

‘… ¿Realmente lo habría dicho?’.

No sabía por qué de repente le surgía esa duda sobre algo que debía ser obvio. Tal vez era porque al principio ni su madre ni Haeju tenían una buena impresión de Jang Beom.

Pero no tenía sentido pensar que Jeong-min podría odiar a Jang Beom, su viejo amigo. Mientras reflexionaba en eso, el médico asintió como si comprendiera los sentimientos de I-won.

“De momento, observaremos un poco más. Si continúa mostrando reacciones externas, procederemos a realizarle una revisión más detallada”.

La respuesta fue algo decepcionante considerando que Jeong-min se había movido, lo cual era un evento enorme.

Los hombros de I-won, que habían estado tensos, se desplomaron sin remedio. Su madre también mostró señales de desánimo. El médico, sin ocultar una mirada compasiva, ofreció un consejo sincero.

“Pero como ya saben, incluso si confirmamos que fue un movimiento voluntario, nuestro hospital no tiene muchos recursos para continuar con el tratamiento. En ese caso, les recomendaría trasladarlo al hospital Myeongin”.

No era la primera vez que les sugerían el traslado, y eso dejó a I-won aún más intranquilo.

Después de que el médico y la enfermera Kim abandonaron la habitación, su madre, esforzándose por sonreír, le dijo.

“I-won, ahora mamá y Haeju cuidaremos de tu hermano. Anda a casa a descansar”.

I-won asintió con desgano, recogió sus cosas y salió de la habitación.

***

I-won se quedó parado en la parada de autobús cerca del hospital, ensimismado en sus pensamientos.

‘Será difícil trasladar a Jeong-min al hospital Myeongin’.

El hospital actual no era un mal lugar para estar hospitalizado, pero no tenía los recursos para tratarlo de forma activa. Para eso, se necesitaba un hospital con un departamento de neurocirugía y medicina de rehabilitación de primer nivel. En la zona, el único hospital que cumplía con esos requisitos era Myeongin.

Pero Myeongin era un hospital privado, así que no cubría los beneficios que ofrece el gobierno a los policías lesionados, lo que hacía que el costo del tratamiento fuera un problema. Incluso si el dinero no fuera un obstáculo, era un hospital tan solicitado por pacientes de todo el país que conseguir una cita o una cama era sumamente difícil. El primer médico que atendió a Jeong-min ya les había sugerido en su momento trasladarlo allí, pero no lo hicieron precisamente por esos motivos.

‘Ojalá tuviera mil millones de wones’.

Con esa cantidad, podría darle a Jeong-min todos los tratamientos que necesitaba. Pero era un deseo más parecido a una fantasía, así que no pudo evitar suspirar. I-won sacudió la cabeza con fuerza, intentando deshacerse de los pensamientos innecesarios.

‘Qué egoísta soy, Woo I-won. Mi hermano está luchando por volver con nosotros y yo quejándome’.

Con expresión decidida, I-won miró hacia donde se suponía que debía venir el autobús.

‘Debería ahorrar más. Si se presenta la oportunidad, al menos que pueda atenderse en Myeongin’.

Mientras se mentalizaba así, su celular vibró con una llamada. Era Choi Jun-yeong, con quien había trabajado antes en una tienda de conveniencia.

Desde que dejó ese trabajo no se habían vuelto a contactar, por lo que I-won contestó con algo de sorpresa. En cuanto la llamada se conectó, Jun-yeong lo saludó con una voz más animada que de costumbre.

“¡I-won, cuánto tiempo! ¿Cómo estás?”.

Aunque tenía sentimientos encontrados, I-won respondió con calma.

“Bien. ¿Y usted, hyung?”.

“Sí. De hecho, hace poco pasé el examen de ingreso al servicio público. El próximo mes empiezo a trabajar”.

Ahora que lo pensaba, Jun-yeong vivía en un goshiwon, estudiaba de día y trabajaba de noche. Fue un alivio saber que su esfuerzo había dado frutos tan pronto.

“¡Felicidades, hyung! Se lo merece”.

Lo decía sinceramente, aunque no podía evitar preguntarse por qué lo llamaba.

Quizá, ahora que había terminado sus exámenes, quería quedar para verse. No habría problema, pero tampoco eran tan cercanos, así que le sorprendía.

Y como era de esperarse, Jun-yung pasó al verdadero motivo de la llamada.

“Bueno, el asunto es… ¿quieres tomar el trabajo de medio tiempo que estoy haciendo ahora?”.

I-won abrió los ojos con sorpresa ante la propuesta inesperada.   

Justo estaba considerando dejar el restaurante de carnes. Desde que se graduó del instituto, Sang-hyeon trabajaba todos los días allí, lo cual hacía que sobrara un poco de personal, algo que a I-won le incomodaba.

Además, el hecho de que Jun-yung quisiera recomendarle el trabajo ya decía mucho, parecía una buena oportunidad.

“¿Qué tipo de trabajo es?”.

“En un bar de cócteles. El trabajo es fácil, las horas son cortas y el sueldo es alto. Eso sí, hay reglas estrictas sobre la apariencia, así que muchos se quejan, y yo he tenido que aguantar muchas miradas, pero tú no tendrás problema con eso. Al contrario, te será más cómodo”.

Las condiciones eran tentadoras, aunque el hecho de que fuera un bar lo hacía dudar.

Había trabajado antes en una cervecería y había quedado harto de los clientes borrachos.

Aun así, con un buen sueldo, no estaba en posición de ponerse exigente.

“Lo mejor es que los clientes son educados. Además, dejan buenas propinas”.

“¿Qué tanto?”.

I-won preguntó con escepticismo, pero la respuesta lo dejó boquiabierto.

“¿De verdad dan tanto?”.

Sumando el sueldo con las propinas que Jun-yung recibía, la cantidad superaba con creces lo que ganaba en el restaurante.

I-won quedó en shock, como si le hubieran golpeado en la nuca.

Sin pensarlo demasiado, respondió al instante.

“¿Puedo ir a la entrevista hoy mismo?”.

“¿Eh? ¿De verdad? Pero yo también necesito el trabajo hasta fin de mes, así que tendrías que esperar un poco”.

“No hay problema. Tengo que hablar con el dueño del restaurante donde estoy ahora”.

Si el dueño quería que se quedara, podría ajustar el calendario. Si no, tendría que renunciar.

Le tenía mucho cariño al dueño del restaurante y por eso le costaba dejar el trabajo, pero necesitaba el dinero.

Estaba seguro de que, al contarle la situación, el dueño lo apoyaría y lo animaría por haber encontrado algo mejor.

“Perfecto. Ya le había comentado al manager que quería presentarle a alguien. Voy a hablar con él otra vez y te mando un mensaje”.

Poco después de cortar la llamada, llegó el autobús.

Mientras miraba el celular fijamente dentro del vehículo, recibió un mensaje de Jun-yeong.

 

Choi Jun-yeong:

[(Enlace del mapa)] 3:56 p. m.

[El horario es de 6 p. m. a 2 a. m.] 3:56 p. m.

[Puedes venir hoy a las 7:30] 3:56 p. m.

 

I-won respondió que sí y tocó el enlace del mapa.

En la pantalla apareció una foto del bar de cócteles, que se veía elegante a simple vista.

‘Qué buen lugar’.

Solo con ver la imagen, no parecía un lugar donde se emborracharan los clientes.

De hecho, el restaurante donde trabajaba en las noches parecía mucho más bullicioso.

Y además, era impensable que alguien como Jun-yeong, un estudiante aplicado y serio, trabajara en un bar sospechoso.

Justo entonces, le llegó otro mensaje de Jun-yeong:

 

Choi Jun-yeong:

[Puedes venir con un amigo] 4:00 p. m.

[Aprovecha para ver el lugar con alguien mientras esperas la entrevista] 4:00 p. m.

 

I-won se quedó mirando el celular unos segundos y luego le compartió la ubicación a Jang Beom.

 

Woo I.won:

[¿Quieres tener una cita aquí esta noche?] 4:05 p. m.

[Es un bar donde trabaja un conocido] 4:05 p. m.

 

Después de todo, tenían un buen motivo para brindar.

Aunque la reacción del médico había sido decepcionante, lo cierto era que el hecho de que Jeong-min mostrara signos de despertar era motivo de sobra para estar feliz.

 

Jang Beom tardó un poco en responder, como si estuviera revisando el lugar, y luego envió un mensaje adorable.

 

Señor :

[Me vestiré bonito] 4:10 p. m.

 

I-won sonrió ampliamente, respondió que se encontrarían a las 8 y guardó el celular en el bolsillo.

Con solo una línea de texto de Jang Beom, el ánimo apagado que sentía hasta hacía unos minutos desapareció por completo.

Era como si la suerte, de pronto, hubiera decidido sonreírle.

 

 

 

 

 

 

#72

El bar de cócteles con un fondo nocturno se veía aún más elegante que en las fotos.

Situado en las afueras del bullicioso centro de la ciudad, el edificio de una sola planta, grande y alto, brillaba suavemente con una iluminación color marfil. El letrero, decorado únicamente con el símbolo del bar, también tenía ese mismo tono. I-won cruzó la entrada del edificio, que no dejaba ver absolutamente nada del interior.

Al comienzo de un pasillo largo como la madriguera de un conejo, estaba Choi Jun-yeong, vestido impecablemente con su uniforme. Parecía haber salido a recibirlo después de recibir su mensaje.

Jun-yeong lo saludó con gusto, aunque con una expresión un poco extrañada.

“Te has puesto más guapo desde la última vez que nos vimos”.

Ante su comentario sin sentido, I-won soltó una risa ligera.

“Tú también, casi no te reconozco”.

“No, en serio. Pareces más maduro que hace unos meses”.

¿De verdad? I-won ladeó la cabeza, extrañado.

No había cambiado de rostro en ese tiempo, así que debía ser solo una impresión. O tal vez era por haber pasado tanto tiempo con Jang Beom, lo que le había cambiado la actitud.

Incluso él mismo podía reconocer que, antes de conocer a Jang Beom, era un crío ingenuo. Ahora le parecía increíble que en su momento le hubiese dado tanto asco el pene de Jang Beom. En cambio, ahora, con solo verlo erecto, le cosquilleaba la parte trasera. Hasta se sentía afortunado de que él se excitara tan seguido, sin cansarse nunca.

Mientras pensaba en eso con expresión indiferente, de repente se dio cuenta de lo que estaba pensando y se sonrojó.

‘... ¿Eso no significa que no me volví más maduro, sino que simplemente me desarrollaron sexualmente?’.

En ese sentido, el hecho de que su cuerpo hubiese madurado a través del sexo no hacía que la afirmación fuera del todo incorrecta. I-won se sintió avergonzado de que su vida sexual fuera tan evidente para los demás, y soltó un pequeño suspiro. Pero, lógicamente, no debía ser tan obvio.

Como era de esperarse, Jun-yeong preguntó con un tono casual, sin darle mayor importancia.

“¿Tienes pareja?”.

“Sí...”.

Respondió con cierta timidez, y Jun-yeong sonrió, diciendo que le daba envidia, antes de llevarlo con el encargado.

Por suerte, el encargado parecía bastante complacido con I-won. Apenas lo vio, puso una expresión de ‘aprobado’ y, tras unas pocas preguntas formales, dijo hacia el final de la entrevista:

“Jun-yeong me comentó que puedes empezar a trabajar dentro de dos semanas”.

“Sí”.

Antes de venir a la entrevista, I-won había hablado con el jefe del restaurante de carnes, por si había algún problema con las fechas. El jefe lo felicitó por haber conseguido un buen trabajo de medio tiempo, pero le pidió que entrenara a Sang-hyeon, que aún era inexperto en el servicio de mesa, durante dos semanas más. I-won accedió.

El encargado del bar de cócteles sonrió amablemente y le comunicó de inmediato el resultado de la entrevista.

“Me gustaría que empezaras mañana mismo, pero qué pena. Nos vemos el próximo mes”.

Había sido aceptado. Lo esperaba, ya que había sido recomendado, pero aun así se sintió bien.

Incluso Jun-yeong, que parecía más nervioso que él durante toda la entrevista, suspiró aliviado y se alegró.

“Menos mal. Me sentía culpable porque, por mi culpa, te echaron del minimercado. Aunque no hice mucho, me siento más tranquilo”.

Luego, mientras se dirigía hacia la zona del salón, agregó.

“¿Vas a tomar algo? Vamos. La primera ronda la invito yo”.

I-won lo siguió hasta una mesa redonda en el centro del salón. Jun-yeong abrió la carta de bebidas sobre la mesa y preguntó.

“¿Qué te apetece?”.

“¿Qué está bueno? Es la primera vez que vengo a un bar de cócteles”.

I-won miraba fijamente la carta, llena de nombres de licores extraños. Exceptuando algunos cócteles comunes en bares y restaurantes, el resto le resultaban desconocidos.

‘Voy a tener que estudiar sobre cócteles’.

Jun-yeong, como si leyera su expresión, soltó una risa.

“Hay mucho, ¿verdad? A mí también me costó memorizar el menú. Si te gustan las bebidas dulces, una margarita es una apuesta segura. O una piña colada, creo que te gustaría”.

Ambas ya las había probado. Iwon, que leía la carta con atención, eligió un cóctel que siempre le había dado curiosidad por salir frecuentemente en sus películas favoritas.

“Un dirty Martini”.

“¿Agitado, no mezclado?”.

Jun-yeong sonrió de forma algo pícara al repetir la famosa frase con la que los protagonistas siempre pedían ese trago en las películas. Parecía que no era la primera vez que alguien se lo pedía así. Tal vez a Jun-yeong también le gustaban las películas de James Bond.

I-won, de repente, se sintió como un niño soñando con ser espía al ver películas de acción clásicas y se rascó la cabeza con vergüenza.

Pero, de algún modo, ese ambiente lo hacía querer entrar en ese papel.

Era un lugar lo suficientemente elegante como para sentirse así.

Jun-yeong sonrió, como si I-won le resultara adorable, y respondió.

“Vale. Espera un momento”.

I-won observó fijamente la espalda de Jun-yeong mientras se dirigía a la barra.

Las normas de apariencia eran estrictas, y Jun-yeong se veía muy distinto de cuando trabajaba en el minimercado. Se había quitado las gafas rotas que tenía entonces, y llevaba el cabello bien arreglado. El uniforme del bar parecía un traje de lujo.

‘Jun-yeong hyung sí que se ve genial’.

Lo que había dicho antes, que casi no lo reconoció, era totalmente cierto.

I-won desvió la mirada y observó el bar. No solo era elegante, todo en ese lugar era hermoso.

El suelo era de mármol negro, y las paredes de paneles de madera oscura estaban decoradas con líneas doradas. Detrás de la barra, las botellas de licor de alta gama se alineaban como libros en una enorme biblioteca, reflejando suavemente la luz plateada.

Incluso la silla frente a la mesa redonda donde estaba era bonita. Aunque, por lo alta que era y lo pequeña del asiento, probablemente no fuera cómoda ni siquiera para I-won, que medía 1,82 metros, le gustaba simplemente porque era bonita.

Y a I-won le gustaba todo lo que fuera bello o elegante.

‘Quiero empezar a trabajar aquí ya’.

Mientras se emocionaba, Jun-yeong regresó con una copa elegante, igual de bonita que todo lo demás en el lugar, con una bebida de tono rojizo.

Pero no se parecía en nada al trago que I-won había visto en las películas.

Mirando extrañado a Jun-yeong, que colocó el vaso frente a él, preguntó.

“¿Esto es un martini?”.

“No. Es un slow screw”.

Solo con ver el nombre, I-won notó lo sugerente que era. Aunque ya lo había notado antes con otros cócteles en el menú, este le llamó especialmente la atención. Pensó que Jun-yeong se habría confundido, y ladeó la cabeza.

“Pero... yo no pedí esto”.

“Ah, es que uno de nuestros clientes, que pensó que éramos cercanos, me preguntó quién eras. Le dije que comenzarías a trabajar aquí el próximo mes, y como no podrías beber una vez empezaras, quiso invitarte ahora. Es un cliente habitual y da buenas propinas”.

Jun-yeong levantó la vista, como para señalar al cliente que había enviado la bebida.

Siguiendo su mirada, I-won observó una gran mesa de mármol junto a la pared.

Era una zona más oscura que el centro del salón, y no se veía bien quién estaba sentado, pero claramente parecía una mesa principal, con un gran sofá.

Jun-yeong recorrió con la mirada las mesas junto a la pared, se rascó la cabeza y murmuró.

“¿Ya se fue? No está en su asiento”.

Aunque sentía algo de incomodidad, al saber que se había ido, I-won perdió el interés rápidamente y sacó su celular.

 

Woo I-won:

[Hyung] — 7:54 p. m.

[¿Cuándo vienes?] — 7:54 p. m.

 

Jang Beom leyó el mensaje, pero no respondió. Probablemente estaba por llegar. O tal vez algo le había pasado.

Mientras miraba la pantalla esperando respuesta, Jun-yeong exclamó de pronto, impresionado.

“Wow. Es muy alto”.

I-won, sin pensar, levantó la cabeza y miró hacia la entrada del salón, siguiendo la mirada de Jun-yeong.

Y entonces vio a un hombre de rostro atractivo, familiar pero al mismo tiempo distinto.

I-won abrió los ojos como platos, igual que Jun-yeong.

Jang Beom parecía un personaje sacado de las películas que I-won había estado deseando imitar.

Chaqueta de cuero negra, pantalones de vestir, zapatos elegantes. No había rastro alguno del mafioso que solía ser.

Su cuerpo firme y esbelto hacía que ese estilo rudo luciera elegante.

Con una postura perfecta, mostraba la forma poderosa de su cuerpo.

Sus rasgos masculinos y agresivos brillaban sensualmente bajo la tenue iluminación del bar.

Su expresión impasible aumentaba el encanto de su rostro esculpido mientras recorría el bar con la mirada.

Al cruzar la vista con I-won, avanzó directamente hacia él, con pasos firmes tan largos como su estatura.

A medida que se acercaba, Jun-yeong, junto a I-won, dejó escapar una exclamación de sorpresa.

“Oh... oh... ¿eh?”.

Y cuando Jang Beom llegó a la mesa redonda, incluso contuvo la respiración.

No era para menos.

La presencia arrolladora de aquel joven tan completo dejaba sin aliento también a I-won.

I-won, algo desconcertado, pensó.

‘Dijo que vendría bien vestido, pero... ¿por qué parece que vino preparado para deslumbrar?’.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

#73

De hecho, Jang Beom no mostraba ninguna sorpresa y mantenía su expresión imperturbable de siempre. Con la mirada fija en I-won, extendió la palma de su gran mano hacia Choi Jun-yeong y preguntó.

“¿Es un conocido tuyo?”.

Choi Jun-yeong giró bruscamente la cabeza para mirar a I-won. También movió los labios con urgencia, como si preguntara, ‘¿Lo conoces?’.

I-won miró alternativamente a Jang Beom y a Choi Jun-yeong una vez más.

En efecto, eran tan distintos que resultaba difícil imaginar que tuvieran un conocido en común. I-won asintió con la cabeza, respondiendo al mismo tiempo a ambos.

***

El empleado que I-won conocía, a quien había llamado ‘un hyung que conozco’, le preguntó a Jang Beom.

“¿Puedo ayudarte con el pedido?”.

A simple vista, el empleado parecía visiblemente asustado y nervioso. Era la expresión típica que ponía la gente común al enfrentarse a un mafioso. Había venido bien arreglado, pensando que conocería a un amigo de I-won, pero parecía que no había sido suficiente para ocultar su olor a delincuente.

Jang Beom soltó un leve suspiro y respondió con indiferencia.

“Agua con hielo”.

“Claro, se la traeré enseguida”.

El empleado se inclinó respetuosamente y se apresuró a marcharse. Se rascó la parte trasera de la cabeza, como si acabara de darse cuenta de que su saludo anterior hacia Jang Beom había sido demasiado informal.

Jang Beom lo miró de reojo mientras el empleado se alejaba, ladeando la cabeza con curiosidad. Seguramente estaría pensando, ‘¿Qué hace I-won con alguien así en un bar de cócteles?’

Mientras refunfuñaba internamente sobre lo poco que le agradaba el tipo, I-won le habló.

“¿Por qué estás tan bien vestido hoy?”.

Bueno, mientras a los ojos de I-won se viera bien, eso bastaba.

Cuando Jang Beom entró al bar, I-won pareció sorprendido al principio, pero pronto le dedicó una mirada llena de satisfacción. Tenía sentido, ya que llevaba ropa que I-won mismo había escogido para él, de pies a cabeza. Era la primera vez que recibía un cumplido por una combinación de ropa bien lograda.

“Para que no te avergüences delante de tu amigo”.

Quizás pensó que era una broma, porque I-won sonrió dulcemente y dijo.

“Hasta hace un momento, pensaba que este bar era estupendo. Pero aquí, el más guapo eres tú, hyung”.

“Ve al oftalmólogo”.

Jang Beom respondió con frialdad, soltando un resoplido sarcástico. Le preocupaba que el enamoramiento de I-won se hiciera cada vez más intenso. No es que no le agradara oírlo, simplemente…

I-won se rió alegremente como si hubiera escuchado un chiste divertido.

En ese momento, el empleado conocido de I-won regresó con un vaso de agua con hielo y un martini. Esta vez, se acercó con una actitud mucho más natural, colocando cuidadosamente los vasos sobre la mesa mientras decía.

“Perdón por no haberme presentado bien antes. Soy Choi Jun-yeong, trabajé con I-won en una tienda de conveniencia hace un tiempo”.

Al decirlo así, Jang Beom sintió un poco de simpatía por él. Pero como no sabía bien cómo presentarse ante el amigo de I-won, dudó un momento. Jun-yeong añadió educadamente.

“Si necesitan algo más, solo díganmelo”.

“Gracias, Jun-yeong hyung, y esta persona es Jang Beom. Beom hyung”.

Jun-yeong asintió hacia I-won y se retiró sin hacer más preguntas.

Jang Beom levantó el vaso y humedeció los labios antes de preguntarle a I-won.

“¿Pediste dos tragos?”.

Antes de que él llegara, ya había un cóctel rojo frente a I-won. Pero como sabía que I-won rara vez bebía cuando estaban juntos, dudaba que lo hubiera pedido para él.

“Ah”.

I-won soltó una breve exclamación mientras miraba el cóctel rojo, y explicó.

“Ese me lo envió otro cliente”.

Lo dijo con total indiferencia, como si no tuviera importancia. Pero eso hizo que Jang Beom frunciera el ceño con fuerza y murmurara molesto.

“¿Otro maldito pervertido tratando de coquetear contigo?”.

Con el tiempo, Jang Beom había comprendido que I-won no solo atraía a chicas de su edad. El mundo estaba lleno de tipos como él solía ser, intentando engatusar a alguien como I-won. En estos tiempos tan oscuros, era un auténtico infierno cuidar de una pareja bonita.

Mientras hacía una mueca de fastidio, I-won se rió.

“No, creo que fue solo porque es amigo de Jun-yeong hyung. Es cliente habitual aquí. Ni siquiera lo vi”.

“No lo tomes”.

Aunque parecía no ser nada grave, eso no evitó que Jang Beom se sintiera incómodo. Movió bruscamente el cóctel rojo hasta una esquina de la mesa. ¡Clac! El líquido salpicó y se le mojó la mano, que sacudió con fastidio.

Mientras lo observaba en silencio, I-won le preguntó de repente con una expresión seria.

“… ¿Qué te parece si trabajo aquí?”.

Jang Beom lo miró aún frunciendo el ceño, con la mano mojada.

“¿Y el restaurante de carne?”.

“Voy a dejarlo el próximo mes. Ahora que Sang-hyeon está ahí, ya no tengo mucho que hacer”.

Jang Beom cerró y abrió la mano pegajosa por el cóctel. No sabía qué tenía ese trago, pero parecía jugo de naranja o algo igual de pegajoso. Todavía molesto, le dijo a I-won.

“Entonces simplemente déjalo. No busques otro trabajo”.

“¿Eh?”.

Sabía que esa respuesta causaría problemas, pero aun así lo miró directamente y añadió.

“Aprovecha ese tiempo para estudiar. El próximo año podrías volver a la universidad”

Era algo que llevaba pensando mucho tiempo. Solo había estado buscando cómo convencerlo.

Desde que conoció a I-won, ya había investigado su historial académico a través del jefe Yoo. Sabía que había asistido a una buena universidad, becado, y que había obtenido buenos resultados antes de abandonar. Aunque no sabía nada de arte, le parecía que I-won tenía talento. Sería una pena desperdiciarlo.

I-won, sorprendido, mostró una expresión de desconcierto, como si nunca se le hubiera ocurrido.

“No… Ya dejé ese camino atrás. Incluso si me graduara, no creo que pueda trabajar en pintura occidental. No es una carrera adecuada para mí y tampoco puedo mover bien las manos”.

“Entonces estudia otra cosa. Seguro hay opciones parecidas”.

Estaba convencido de que había muchos caminos donde I-won podría desarrollar sus habilidades. Y si no, Jang Beom podía mantenerlo sin problema. Lo único que quería era darle oportunidades si él las quería.

I-won respondió con voz emocionada, iluminando su rostro poco a poco.

“Lo pensaré”.

Temía que I-won lo rechazara enérgicamente por no querer deberle nada, pero agradeció que esta vez aceptara sin discutir.

Sin embargo, como era de esperar, I-won no iba a dejarlo pasar tan fácil.

“Entonces ahora quiero aún más trabajar aquí. De hecho, vine a entrevista hoy y empiezo el próximo mes”.

“¿Ya conseguiste trabajo?”.

Sabía que era diligente, pero realmente se movía rápido.

El problema era que el trabajo era en un bar. Prefería morirse antes que verlo lidiando con borrachos a diario. Aunque el restaurante también vendía alcohol, el dueño era alguien confiable y podía dejarlo tranquilo.

Cuando Jang Beom suspiró y frunció el entrecejo, I-won empezó a suplicar entre risas.

“Pagan mucho más que el restaurante, el turno empieza a las seis de la tarde, así que tengo tiempo de estudiar por la mañana. Jun-yeong hyung también trabajó aquí y aprobó el examen de funcionario. Y mis amigos también han hecho trabajos así…”.

Mientras I-won seguía dando argumentos uno tras otro, Jang Beom lo escuchaba por un oído y le salía por el otro.

Después de hablar un rato, I-won notó que sus palabras no surtían efecto, así que, con un tono un poco tierno, preguntó.

“… ¿De verdad no me dejas?”.

“No”.

No importaba cuánto se pusiera dulce. Esta vez no iba a ceder.

Pero tampoco podía ignorar esa expresión decaída de I-won. Como no era bueno para decir cosas bonitas, Jang Beom apretó los labios y ofreció una condición.

“Si realmente quieres trabajar aquí, entonces ve con un cartel en la frente que diga que eres mío. Y mientras trabajas, no me vengas con que ‘los clientes me están comprando tragos’, no quiero oír eso”.

Por supuesto, sabía que I-won, tan tímido como era, nunca haría algo así. Incluso cuando lo presentó ante Jun-yeong, solo dijo ‘esta persona’.

Jang Beom bebió de golpe el vaso de agua con hielo para calmarse.

‘¿Qué tan difícil puede ser decir que soy tu novio?’.

No se iba a quejar abiertamente por parecer mezquino, pero estaba muy dolido.

Sabía que no era fácil decir que uno salía con alguien del mismo sexo. Y, para I-won, podía ser vergonzoso tener por pareja a un mafioso doce años mayor.

Aunque lo quería, no dejaba de sentirse avergonzado por la forma brusca en que hablaba o actuaba Jang Beom en lugares como la clínica o restaurantes.

En el fondo, quería soltarle una sarta de insultos al idiota o idiota con falda que le había mandado el trago a I-won.

Jang Beom, sintiéndose poco como él mismo, se sintió abrumado por una punzada de autodesprecio.

‘Qué tipo tan celoso…’.

Vivir pendiente de lo que pensaban los demás era mucho más agotador de lo que había imaginado.

 

 

 

 

 

#74

I-won frunció el ceño, reflexionando sobre la razón por la cual Jang Beom se oponía a que trabajara a medio tiempo, y luego preguntó con los ojos muy abiertos.

“¿Puedo decirles a las personas que están aquí que tú eres mi novio?”.

Por supuesto que podía. Era una pregunta con una respuesta tan obvia que Jang Beom ladeó la cabeza, confundido.

En los lugares concurridos, siempre era I-won quien se mostraba reacio incluso a tomarse de la mano. Jang Beom había supuesto simplemente que si se encontraban con alguien conocido, sería problemático para él. Y cuando lo vio presentarlo como ‘esta persona’ a Choi Jun-yeong, simplemente confirmó esa sospecha.

“¿Puedes presentar a tu novio como tal ante tus amigos o en tu trabajo?”.

I-won se rascó la nuca con cara de no entender por qué lo interrogaban así.

“Sí, claro… Quiero hacerlo”.

¿No será que solo está diciendo eso para no tener que andar con un cartel en la frente que diga ‘propiedad de Jang Beom’? Lo miró con desconfianza.

“Entonces, ¿por qué no lo hiciste con Choi Jun-yeong?”.

“Es que como el señor no lo había saludado todavía, pensé que te incomodaba que dijera que eras mi novio…”.

Al parecer, estaba nervioso, porque había vuelto a llamarlo ‘señor’ después de mucho tiempo. I-won parecía confundido, como si no supiera por qué Jang Beom lo cuestionaba tanto, hasta que de pronto se iluminó.

“¿Acaso te molestó?”.

Escucharlo de boca de I-won hizo que sus quejas, que solo había formulado en su cabeza, sonaran incluso más mezquinas. Ya que de todas formas quedaba claro que era un idiota sentimental, decidió sacar el tema de una vez.

“Oye, ¿qué novio no se enojaría si lo presentan como “esta persona” ante un amigo?”.

I-won parecía genuinamente sorprendido de que Jang Beom se enfadara. Lejos de mostrar arrepentimiento, parpadeó con ojos brillantes y le dijo.

“Es la primera vez que te veo molesto”.

“Solo me llamas ‘señor’ cuando te conviene. Y no estoy molesto, ¡estoy enojado!”.

Ahora que lo pensaba, I-won solo sacaba lo de ‘señor’ cuando Jang Beom actuaba particularmente inmaduro. Le resultaba algo tierno, incluso si no lo admitía.

“Eres demasiado adorable”.

Jang Beom frunció el ceño, tratando de mantener el enojo, pero ya comenzaba a aflojarse. I-won acariciaba su cara con ternura, como si ya estuviera acostumbrado incluso a sus expresiones más severas. Luego se le acercó con dulzura y dijo.

“Y es en serio. No me importa que la gente sepa que estamos saliendo”.

“Suena como puro bla, bla, bla…”.

Jang Beom lo miró de reojo, con ambas manos apoyadas en la mesa. Pero I-won, como si quisiera demostrar que no mentía, se colgó de su brazo y frotó su mejilla contra su hombro con afecto. Poco a poco, Jang Beom empezó a relajarse.

Sin embargo, ese tipo de contacto físico también podía darse entre amigos cercanos que se llevaban bien. Todavía serio, Jang Beom bajó la cabeza y dijo.

“Si vas a hacerlo, hazlo bien”.

I-won sonrió y lo besó.

Fue un beso tan profundo que no tenía nada que envidiarle a pegarle su nombre en la frente. Mientras I-won lo sujetaba por las mejillas, Jang Beom le acariciaba la espalda con firmeza y echaba una mirada de reojo.

Primero vio cómo Choi Jun-yeong, que estaba sirviendo las mesas, se quedaba congelado. Luego hizo contacto visual con los clientes de la mesa a la que acababan de llevar tragos y aperitivos. Aunque estaba oscuro, parecía que habían visto el destello en los ojos de Jang Beom y rápidamente bajaron la cabeza.

Jang Beom escaneó el bar de cócteles. Notó que todos estaban, aunque fuera un poco, mirando su escena con I-won. Continuó acariciándole la espalda, como incitándolo a seguir besándolo, y pensó.

Con esto, el idiota que le mandó una copa ya debió haber visto todo.

Al menos, ya nadie en ese lugar se atrevería a hacerle insinuaciones a I-won.

Bueno, si alguien es tan desesperado como para intentar suicidarse, entonces no sé. Pero si es lo que desea… pues habrá que concedérselo. Después de todo, eso también es lo que haría un ciudadano decente.

Solo cuando sintió que había cumplido su objetivo, cerró los ojos y se concentró en el beso.

No está nada mal esto de marcar territorio frente a los demás.

En realidad, le encantaba.

Cuando el beso terminó suavemente, I-won pareció notar que Jang Beom ya se había calmado. Le acomodó un poco el cabello, como si estuviera poniéndolo a su gusto, y preguntó.

“¿Ahora sí puedo trabajar aquí?”.

Ah, cierto. De eso estaban hablando.

Jang Beom suspiró y echó otra mirada al bar. A sus ojos, no parecía un lugar peligroso. Además, era un sitio bonito, de esos que le gustaban a I-won. Él ya estaba ilusionado con la idea de trabajar allí.

Definitivamente le queda mejor esto que una parrillada.

De todos modos, I-won iba a trabajar en alguna parte. Así que, mejor que lo hiciera en ese bar, Finalmente, Jang Beom dio su consentimiento a regañadientes.

“…Si alguien se pasa de listo contigo, me lo dices de inmediato”.

“Sí”.

I-won sonrió feliz. Jang Beom lo miró y pensó.

Crecen tan rápido…

Cuando lo conoció, no se dio cuenta, pero ahora veía que antes tenía aún la cara de niño. Ahora que ya no tenía esos restos de ternura infantil, su rostro bien parecido se veía aún más definido. Y parecía que, si un gánster entrara a armar escándalo, no se quedaría llorando como antes.

Aún le faltaba camino, sí. Pero I-won estaba creciendo bien. Y pronto se convertiría en un adulto hecho y derecho, capaz de sostener su vida sin ayuda de nadie.

Por alguna razón, eso le pareció triste a Jang Beom, así que dijo una de esas cosas que solían hacer que I-won se escandalizara.

“Vámonos a casa a coger como locos”.

Sorprendentemente, I-won no reaccionó exageradamente. Solo soltó una risita.

“Jajaja”.

Bueno, que aceptara sus chistes cochinos sin ofenderse también tenía su encanto. Jang Beom le dio un beso rápido y dijo.

“Voy al baño a lavarme las manos”.

No le gustaba tener las manos pegajosas por el trago derramado.

***

Mientras se dirigía al baño, Jang Beom fruncía el ceño y apretaba los puños una y otra vez.

‘¿Quién en su sano juicio bebería esta porquería de licor?’.

Más allá de lo pegajoso, el dulzor era tan empalagoso que resultaba desagradable. Chasqueó la lengua brevemente y abrió la puerta del baño.

Acordó al tamaño del bar de cócteles, el baño era amplio y estaba completamente vacío. Reinaba un silencio tan profundo que generaba una ligera sensación de extrañeza. El único sonido que llenaba el espacio era el del agua corriendo con fuerza desde el grifo que Jang Beom había abierto.

Mientras se lavaba las manos, con la mirada fija en el lavamanos, de pronto sintió una presencia. Al levantar la vista hacia el espejo, vio a un hombre de mediana edad lavándose las manos a su lado. No supo cuándo ni desde dónde había llegado.

Lo miró simplemente porque había notado su presencia en el silencio, no porque tuviera algún interés en él. Volvió a bajar la vista al lavamanos y siguió lavándose.

El hombre, que terminó antes que Jang Beom, sacó una toalla de papel mientras decía.

“Tienes una pareja bastante bonita, ¿eh?”.

Solo entonces Jang Beom enderezó la espalda y lo miró fijamente a través del espejo.

Al principio dudó de que le hablara a él, pero en el baño solo estaban ellos dos. Jang Beom frunció el ceño y respondió.

“¿Qué?”.

El reflejo mostró al hombre girándose. No era alguien que Jang Beom conociera.

Parecía tener poco más de cincuenta años. Era bastante más bajo que Jang Beom, pero su complexión era sólida. Llevaba un traje ridículamente llamativo para su edad y cabello canoso, como si intentara parecer un empresario exitoso, aunque el resultado final más bien daba la impresión de alguien que gastaba dinero sin gusto, intentando imitar a uno.

El hombre lo examinó a través del espejo y, con un tono especialmente meloso, añadió.

“Supongo que es natural. Tan joven y atractivo como eres… Pero igual pregunto, ¿cuál es el secreto? Por lo que vi allá afuera, no parece que le pagues por estar contigo. Ese chico se ve completamente enamorado por ti”.

La mirada de Jang Beom se fue endureciendo poco a poco. Entonces, preguntó con una punzada de intuición.

“¿Eres tú el cliente habitual que le mandó la copa?”.

El hombre sonrió con malicia, como si le divirtiera provocar a Jang Beom, incluso aunque este frunciera el ceño con hostilidad. Y se atrevió a cruzar aún más la línea.

“Parece que tenemos gustos parecidos, ¿no crees?”.

Jang Beom soltó una risa incrédula, incapaz de contener el desprecio. Justo en ese momento, el hombre dio señales de querer salir del baño.

“Bueno. Veo que no tienes intención de responder mi pregunta”.

Su voz era tan grasosa y empalagosa que resultaba repulsiva. Jang Beom, irritado, cerró los ojos con fuerza y se frotó las orejas con gesto nervioso. A lo lejos, escuchó al hombre soltar una risita burlona mientras se despedía con intención.

“Nos veremos por ahí”.

Sonaba claramente a una amenaza velada de que seguiría rondando cerca de I-won. Si era un cliente habitual del bar, y aunque I-won aún no lo supiera, eso significaba que con el tiempo inevitablemente volverían a encontrarse.

Jang Beom giró la cabeza lentamente y miró fijamente la espalda del hombre mientras este salía del baño, con los ojos inyectados en sangre.

Aquí mismo me topé con el idiota que quiere suicidarse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

#75

Jang Beom persiguió al hombre con pasos rápidos. Y cuando el hombre estaba a punto de abrir la puerta del baño, le dio una patada fuerte en la parte posterior de una de sus piernas. Emitiendo un breve grito, el hombre intentó caer de rodillas, pero Jang Beom lo agarró por la nuca y lo estrelló contra la pared del baño.

“¡Krgh!”.

La mejilla del hombre se aplastó contra la pared de baldosas de mármol. Jang Beom le agarró la parte posterior de la cabeza con fuerza, como si quisiera aplastarla, y le advirtió.

“Viejo. De ahora en adelante, bebe en casa, en silencio”.

El hombre, sorprendido, luchó desesperadamente y jadeó por aire. A pesar de su corpulencia robusta, el hombre era sorprendentemente débil.

“Sin hacer nada, sentado en el bar todo el día, coqueteando con hombres de la edad de tus hijos, diciendo que son atractivos o qué, deja de hacer eso. ¿Entendido?”.

Aunque sabía perfectamente que no era cierto, Jang Beom lo dijo como si el hombre le hubiera lanzado insinuaciones desagradables. Temía que si el hombre pensaba que esto era por culpa de I-won, podría desquitarse en el lugar equivocado.

El hombre usó ambas manos para apoyarse en la pared y crear algo de espacio para respirar, luego murmuró.

“Tú, pequeño bastardo... ¿Sabes quién soy?”.

Era una voz que no quería oír. Jang Beom separó al hombre de la pared y luego lo volvió a estrellar con un fuerte golpe.

“Responde”.

“¡Ugh!”.

Cuanta más fuerza aplicaba en la mano que agarraba la parte posterior de la cabeza, más jadeaba el hombre por aire. Finalmente, incapaz de aguantar más, levantó venas gruesas en su cuello y gritó hacia la puerta del baño.

“¡Eh, malditos bastardos!”.

Inmediatamente, la puerta del baño se abrió de golpe y entraron tres hombres robustos vestidos con trajes negros. Eran los que había visto en el pasillo de camino al baño, y pensó que eran guardias de seguridad del bar de cócteles.

Jang Beom examinó a los tres hombres sin mostrar ningún signo de agitación.

‘No son solo tipos fuertes, son guardias profesionales’.

Al menos, eso parecía por su origen. No mostraban pánico en absoluto y sus movimientos controlados al evaluar la amenaza indicaban un entrenamiento adecuado. En cambio, su empleador, como un gángster, gritó órdenes.

“¡Idiotas, qué están esperando para agarrar a este bastardo!”.

Inmediatamente, el hombre que estaba al frente lanzó un puñetazo hacia la cara de Jang Beom. Jang Beom se inclinó hacia atrás y esquivó el puñetazo por poco, luego se alejó un paso del hombre de mediana edad. El hombre se frotó la nariz ensangrentada y gritó irritado.

“¡Mátenlo!”.

En cuanto se dio la orden, Jang Beom levantó su brazo derecho alto y luego lo bajó rápidamente. Con un chasquido, el bastón extensible de policía que tenía sujeto dentro de la manga de su chaqueta de cuero se desplegó. Por alguna razón, hoy sintió que quería llevar el arma que usaba en sus días activos.

Aunque su trabajo involucraba peleas, era imposible salir ileso al enfrentar a tres profesionales. Si I-won se enteraba de que había estado peleando de nuevo, seguramente lo regañaría hasta las lágrimas.

Los hombres robustos atacaron sin vacilar, incluso al ver que Jang Beom había sacado un arma. El que acababa de intentar golpear su cara ahora lanzó una serie de uppercuts rápidos.

Jang Beom retrocedió, moviendo ágilmente la cintura de lado a lado para esquivar los puñetazos por un margen mínimo. Sintió el leve viento de los puñetazos en su mejilla. Aprovechando una abertura cuando el hombre cambió su postura, Jang Beom bloqueó el gancho dirigido a su costado con el bastón. Se oyó un crujido de huesos rompiéndose en el baño.

“¡Aah!”.

Jang Beom golpeó sin piedad el costado y la espalda del hombre que se había encogido agarrándose la muñeca. Luego, para evitar la patada de otro hombre hacia su cara, se agachó y golpeó su tobillo.

El hombre con el tobillo roto gimió de dolor y se derrumbó. Jang Beom se giró rápidamente y atacó el trapecio, el antebrazo y las costillas del tercer hombre que intentaba atacarlo por detrás, terminando con un golpe en su rodilla.

Con eso, la pelea terminó. Jang Beom confirmó que los tres hombres estaban completamente derrotados y se agachó para presionar el extremo del bastón contra el suelo y plegarlo.

Mirando a su alrededor, no pudo evitar fruncir el ceño ante el caos que había creado.

‘Mierda. No era mi intención llegar tan lejos’.

Solo planeaba advertir al hombre y terminar si parecía entender. Pero cuando tres hombres entrenados lo atacaron con intención de matar, no tuvo más remedio que responder en consecuencia. Aunque fue él el que inició la violencia por no controlar su provocación, no podía quejarse.

Después de dos meses actuando como un monje, su temperamento impetuoso había estallado justo antes de su retiro, lo que era frustrantemente inútil. Jang Beom se rascó la parte posterior de la cabeza con irritación y suspiró profundamente.

‘Bueno, he vivido así toda mi vida, así que no se arreglará de la noche a la mañana’.

En ese momento, notó movimiento del hombre de mediana edad.

Al girar la cabeza, vio al hombre sacando un teléfono de su bolsillo. Lo miró con ojos rojos de ira y parecía estar llamando a alguien, probablemente para pedir refuerzos o a la policía.

‘... Ya que las cosas están así, tendré que resolverlo a mi manera’.

Jang Beom se levantó y se acercó al hombre. Rápidamente agarró la muñeca que sostenía el teléfono.

Al girarla lentamente, el hombre gimió de dolor y dejó caer el teléfono. La pantalla mostraba el nombre del destinatario. ‘Go Eun-ha’.

El tono de llamada resonaba en el baño silencioso, molesto, así que Jang Beom lo aplastó con el talón de su zapato. Luego, le dijo al hombre.

“Aunque parece que me convertiré en un cliente habitual aquí, no quiero ver tu cara grasienta de nuevo”.

“Ugh... Krgh, tú, mocoso arrogante con la sangre aún caliente”.

Jang Beom agitó la muñeca flácida del hombre como si fuera un juguete y añadió.

“Si nos encontramos aquí de nuevo, morirás de viejo sin esta, y entrarás en el ataúd así. ¿Entiendes mis palabras?”.

El hombre resoplaba de ira pero apretó los labios con fuerza, lo que Jang Beom interpretó como que había entendido, y lo soltó.

En ese momento, su teléfono en el bolsillo vibró. Al sacarlo, vio que era una llamada de I-won.

De repente, imaginó la cara de I-won preocupada por si algo había pasado en el baño. Dudó en contestar en esta situación, y el hombre, agarrándole la muñeca, le espetó con voz afilada.

“Arrogante bastardo. ¿Crees que saldrás impune solo porque eres fuerte?”.

Jang Beom ignoró la llamada de I-won y guardó el teléfono, riéndose internamente del hombre.

“Si no salgo impune, ¿qué? ¿Vendrás a vengarte?”.

Un viejo con agallas tan pequeñas como para traer tres guardias a un bar probablemente no lo haría. Pero como siempre hay excepciones, Jang Beom fingió estar serio y preguntó.

“Entonces, ¿tendremos que resolver esto hasta el final? ¿Tienes las pelotas?”.

“... ¿Hasta el final?”.

El hombre movió los labios y preguntó, luego de repente bajó la mirada y añadió con una voz calmada y serena.

“Sí. Parece que eso es lo que hay que hacer”.

“...”.

Aunque sus palabras sugerían acuerdo, su tono no lo era, así que Jang Beom frunció el ceño.

‘¿Quiere resolverlo hasta el final por algo como esto?’.

Pero a menos que fuera un enemigo mortal o un lunático, no había razón para gastar dinero y esfuerzo en algo sin ganancia. Incluso los gángsters no lo harían. Aunque era un matón, como un hombre de negocios que contrataba guardias profesionales, al menos debería ser más calculador que ellos.

El teléfono en su bolsillo dejó de vibrar y luego comenzó a sonar de nuevo. Era hora de irse. Sin embargo, algo no encajaba, y no podía mover los pies fácilmente.

Finalmente, Jang Beom sacó una tarjeta de visita de su billetera y la tiró en el pecho del hombre.

“Si estás insatisfecho con lo de hoy, presenta una demanda”.

Si el hombre planeaba encontrarlo, de todos modos descubriría su nombre y contacto. No le importaba si realmente demandaba, pero era más bien una forma de decir, ‘Si quieres vengarte, averigua bien quién soy antes de venir’.

Aunque había dejado a Jang Tae-yoon, Jang Beom aún era alguien que no cualquiera podía tocar fácilmente.

‘Con esto, debería estar resuelto sin problemas’.

En realidad, no fue un gran alboroto. No era el primero en coquetear con I Won, y Jang Beom había tenido problemas con matones incluso por cosas más triviales.

Sin embargo, no podía sacudir esta sensación de inquietud. Sentía como si hubiera perdido una pista importante, aunque pequeña.

Jang Beom dejó al hombre mirando fijamente la tarjeta de visita en el suelo y salió del baño.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

#76

Jang Beom, que había dicho que solo se lavaría las manos, llevaba ya veinte minutos sin volver.

I-won, que se había quedado esperando en medio del salón del bar de cócteles, llamó a Jang Beom por segunda vez. Tampoco respondió esta vez. Aburrido de esperar sin hacer nada, I-won decidió esperarlo frente al baño un momento más y luego irse directamente a casa, así que empezó a recoger sus cosas.

En ese momento, Choi Jun-yeong se acercó a la mesa de I-won con un cuaderno delgado en la mano. Al ver que I-won se estaba poniendo el abrigo, Choi Jun-yeong le habló con un tono un poco decepcionado.

“¿Ya te vas?”

“Sí. En realidad, el hyung que vino conmigo no bebe alcohol”.

I-won respondió sin pensar demasiado, pero de repente recordó su platica con Jang Beom y exclamó ‘Ah’. Entonces corrigió sus palabras enseguida.

“No, es mi novio. Mi novio no bebe…”.

Mientras hablaba, se sintió algo tímido y su rostro se sonrojó un poco. Fue porque pensó que Choi Jun-yeong probablemente había visto el momento en que él y Jang Beom se habían besado antes.

Lo habían hecho a la vista de todos, y no es que fueran la única pareja mostrando cariño en ese bar, pero aun así, se sentía algo avergonzado. Quizás Choi Jun-yeong lo había considerado una escena molesta.

Tal vez por eso, Choi Jun-yeong respondió con una sonrisa un tanto incómoda.

“Sí. Me lo imaginaba”.

I-won dejó escapar un gemido de incomodidad y continuó hablando.

“También te sorprendiste al ver que salgo con un hombre, ¿verdad?”.

“Me sorprendí, sí, pero no porque fuera un hombre”.

I-won ladeó la cabeza confundido, y Choi Jun-yeong, tomándose un momento como si eligiera cuidadosamente sus palabras, añadió.

“¿Cómo decirlo…? Me sorprendió un poco que alguien como tú saliera con un tipo tan rudo”.

“¿Rudo?”.

Probablemente se refería a que tenía un aire carismático. Aunque era un comentario inesperado, era cierto, así que I-won asintió, algo sonrojado.

“¿También te parece que mi novio se ve como un actor de cine?”.

Sintiendo cierto orgullo, I-won se dejó llevar por la emoción, pero Choi Jun-yeong frunció un poco el ceño y murmuró con desgana.

“Si fuera una película de romance, tal vez no... Pero si fuera de cine negro, puede ser”.

De cualquier manera, eso quería decir que le parecía atractivo.

Entonces, Choi Jun-yeong sacudió la cabeza para aclarar su expresión y le entregó el cuaderno que tenía en la mano.

“Toma esto. Lo estuve organizando mientras trabajaba”.

El cuaderno que le dio contenía información sobre los cócteles, whiskies y vinos del bar, probablemente el menú del lugar. Con recetas, descripciones de sabores y recomendaciones de aperitivos, todo estaba escrito con una letra clara y ordenada. I-won se sorprendió gratamente.

“Hyung, seguro que eras muy buen estudiante”.

Choi Jun-yeong sonrió alegremente y respondió con tono animado.

“No es que tengas que memorizarlo todo, pero los clientes hacen más preguntas de las que uno espera. Si lo lees antes de venir a trabajar, te será útil”.

“Gracias, hyung”.

Choi Jun-yeong le dio unas palmadas en la espalda y se despidió diciendo que volverían a hablar.

Después de que Choi Jun-yeong se alejara de la mesa, I-won, en lugar de ir a buscar a Jang Beom al baño, abrió el cuaderno. De repente le dio curiosidad saber más sobre la bebida que un cliente habitual le había invitado una vez.

"¿Dijo que se llamaba Slow Screw?".

Buscó en el cuaderno las notas sobre el Slow Screw y enseguida frunció el ceño. Aunque ya lo sospechaba, el nombre tenía connotaciones claramente sexuales.

"¿Tener sexo despacio? ¿Qué clase de nombre es ese para una bebida?".

Claro, había una explicación adicional que decía que el nombre venía de mezclar Sloe Gin con un Screwdriver.

I-won cerró el cuaderno con fastidio y levantó la cabeza.

Entonces vio a un hombre vagamente familiar entrar en el salón del bar.

El hombre miró alrededor como si buscara a alguien y luego se acercó a Choi Jun-yeong, que trabajaba cerca del mostrador, y lo tomó del brazo para decirle algo. Choi Jun-yeong, con una expresión algo confundida, se encogió de hombros.

I-won, dándole la espalda a Choi Jun-yeong, se revolvió el cabello con frustración y observó fijamente al hombre, tratando de recordar.

"…Ese fue el que me dejó entrar al club en fin de año".

Más exactamente, era el chofer del hombre que lo había dejado entrar. Aunque fue un encuentro breve, de hace menos de dos meses, recordaba bien su rostro por la cicatriz profunda que tenía en la comisura de los labios.

Instintivamente, I-won miró con expresión incómoda las mesas con sofás grandes contra la pared.

"¿No será que fue el dueño del club el que me mandó ese trago?".

Su nombre era Baek Cheol-gi.

Lo había visto solo de reojo en la tarjeta de presentación que le había dado, pero el nombre le vino a la mente enseguida, lo cual le sorprendió. Eso solo demostraba cuán desagradable le resultaba esa persona.

Lo único que Baek Cheol-gi había hecho era preguntarle dónde quedaba una gasolinera y dejarlo entrar al club, y aun así, le resultaba incómodo.

Tal vez por su amabilidad exagerada, su tono empalagoso o, más que nada, por esa mirada que se sentía peligrosamente insistente.

I-won, con la ansiedad de que Baek Cheol-gi pudiera verlo, siguió mirando el bar con inquietud. Pero no vio a nadie que se pareciera a él.

"Puede que el chofer viniera a beber con otra persona. Y aunque viniera con él, si recién llegaron, entonces no fue Baek Cheol-gi quien envió la bebida".

No quería volver a encontrarse con Baek Cheol-gi. Si llegaba a pensar que I-won iba a ese bar con frecuencia, o peor aún, que trabajaba allí, era seguro que se volvería cliente habitual.

Solo imaginar que lo llamaría ‘nena’ cada vez que pidiera algo ya le provocaba estrés.

Terminaría perdiendo los estribos y enfrentándose a él, lo que acabaría con su despido. No era que tuviera que huir de ese hombre, pero prefería evitarlo a toda costa.

"Quiero salir de aquí ya".

I-won llamó a Jang Beom por tercera vez. Mientras esperaba que se conectara la llamada, notó que el chofer ya no estaba a la vista.

Levantó un poco la barbilla y echó un vistazo a los rincones del salón.

Entonces, alguien lo abrazó fuertemente por la cintura desde atrás.

“¡Ah!”.

Sobresaltado por el susto en medio de tanta tensión, I-won gritó y dio un salto. Al voltear la cabeza rápidamente, por suerte, vio que era Jang Beom quien lo había abrazado.

Con los ojos muy abiertos, algo raro en él, Jang Beom preguntó.

“¿Por qué te asustas tanto?”.

Al verlo, I-won sintió una oleada de alivio que lo dejó casi sin fuerzas. Todo su cuerpo, que estaba tenso como una cuerda, se relajó y apoyó su frente contra el ancho hombro de Jang Beom.

“Hyung, ¿por qué tardaste tanto?”.

“…Tuve que encontrarme con alguien”.

I-won alzó la cabeza con una expresión intrigada. No parecía estar mintiendo, lo cual le tranquilizó.

La verdad, ya estaba empezando a sospechar que, al no contestar ni la tercera llamada, Jang Beom se había metido en alguna pelea en el baño.

Estaba tan borracho aquella noche en el club que apenas recordaba, pero Jang Beom se había peleado también en esa ocasión.

A la mañana siguiente, cuando I-won le preguntó si le había golpeado a alguien con una botella de cerveza, Jang Beom simplemente dijo, ‘Eso lo soñaste tú’.

Por primera vez, con una expresión completamente decaída, Jang Beom mintió, y I-won, sintiendo cierta debilidad, decidió no insistir en el asunto.

Además, tenía la sensación de que todo esto había sido por su culpa, por lo que le dio pena cuestionarlo. Por supuesto, después de eso, cuando Jang Beom de vez en cuando se enfurecía y mostraba una actitud hostil hacia los demás, I-won no dudaba en regañarlo sin excepción.

‘No debo presionar demasiado’.

Jang Beom estaba haciendo lo mejor que podía. Era una persona buena, solo tenía que corregir un par de hábitos.

Mientras pensaba en esto, Jang Beom miró a I-won fijamente y, frotándose la mano derecha, le preguntó preocupado.

“¿Por qué tienes las manos tan frías? ¿Y por qué la cara tan pálida?”.

“La verdad es que...”.

I-won estaba a punto de contarle sobre el hombre incómodo que conoció en el club, Baek Cheol-gi, y cómo su chofer había llegado a ese bar de cócteles, pero de repente se detuvo y cerró la boca.

Jang Beom se volvía cada vez más sensible respecto a todo lo relacionado con él. De hecho, había pedido permiso para trabajar en ese bar con antelación precisamente por esta razón. Si mencionaba a Baek Cheol-gi, tal vez esta vez sí que terminarían peleando.

Además, Jang Beom no podía estar vigilándolo constantemente. Aunque siempre sentía que nada malo podría pasarle cuando estaba con él, no quería que Jang Beom tuviera que actuar como su cuidador.

Incluso si realmente había sido Baek Cheol-gi quien le mandó la bebida, era un problema que él mismo debía resolver.

I-won bajó la mirada, pensativo, y reflexionó.

‘¿Y si lo provoco demasiado y el señor acaba en prisión?’.

Lo único que quería era irse a casa. Después de dudar un poco I-won dijo.

“Es que tengo un poco de frío”.

Al escuchar esto, Jang Beom mostró una expresión de alivio claramente visible. Luego, tomó la bolsa y el cuaderno que I-won tenía en las manos y los levantó, sujetándole la mano.

“Vamos”.

I-won asintió obedientemente y siguió a Jang Beom, quien lo sacó del bar de cócteles.

***

El chofer de Baek Cheol-gi, Go Eun-ha, encontró a su jefe en el baño del bar de cócteles.

El bar de cócteles, que era visitado con frecuencia por Baek Cheol-gi debido a que los camareros eran atractivos, era un lugar bastante popular.

En el baño de ese bar, Baek Cheol-gi estaba mirando el espejo. Tenía un gran moretón oscuro en la sien, y su expresión mostraba claramente su descontento. Era comprensible, considerando lo mucho que le preocupaba su apariencia.

En el suelo del baño, yacían tres guardaespaldas de Baek Cheol-gi, a quienes había reclutado a través de su dinero. Los tres estaban bastante golpeados, mostrando signos de no haber podido ni siquiera recuperarse del dolor.

Aunque Baek Cheo-lgi no era un hombre que se preocupara por sus subordinados, no parecía tener intención de hacer nada por ayudar a los guardaespaldas heridos. Esto no era sorprendente. Go Eun-ha, con una expresión impasible, le preguntó a Baek Cheo-lgi:

“¿Qué ha pasado?”.

Fue entonces cuando Baek Cheol-gi, con una mirada feroz, finalmente miró a Go Eun-ha a través del espejo.

“Jang Beom”.

Lo que sorprendió fue que Baek Cheol-gi, que siempre había estado hablando de I-won, mencionara ahora a Jang Beom.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

#77

Go Eun-ha observó nuevamente a los tres guardaespaldas retorciéndose en el suelo del baño, como si fueran lombrices aplastadas por la suela de un zapato.

Definitivamente, si esa persona hubiera estado allí, habría caminado tranquilamente fuera de ese desastre sin un solo rasguño, tal como lo hizo después de golpearle la cabeza con una botella de cerveza en el club.

Baek Cheol-gi, mirando a Go Eun-ha, se quitó con irritación la chaqueta del traje. Después de arremangarse las mangas de la camisa, abrió el grifo y, con una voz cargada de ira contenida, dijo.

“Le envié una copa de vino a su pareja, y ese hijo de puta se descontroló y se me echó encima de inmediato”.

Parece que Baek Cheol-gi le había llamado a Go Eun-ha después de ese incidente. Y al ver el teléfono roto de Baek Cheol-gi en el suelo del baño, Go Eun-ha finalmente comprendió por qué no habían podido conectarse por teléfono.

Antes de mojarse la cara con agua fría, Baek Cheol-gi gruñó mientras se inclinaba hacia el lavabo.

“Imbécil”.

Go Eun-ha también pensó lo mismo. Ahora, solo I-won era el que estaba en una situación lamentable.

Originalmente, Baek Cheol-gi había tratado de tratar a I-won de manera diferente, a diferencia de los demás ‘juguetes’ con los que había jugado hasta entonces. En los últimos dos meses, no intentó obtenerlo a través de dinero, ni amenazando con la familia o chantajeando.

En lugar de eso, Baek Cheol-gi le envió una copa de vino a I-won. Incluso cuando le pidió a Go Eun-ha que lo llevara al club, dijo que quería verlo de cerca, escuchar su voz. Comparado con cómo trataba a los chicos con los que salía antes, parecía un joven tímido y enamorado.

Go Eun-ha pensaba que Baek Cheol-gi realmente estaba interesado en I-won. Al principio, le extrañaba que no intentara forzar a I-won a drogarse, pero ahora lo entendía.

Baek Cheol-gi quería ser el hombre de I-won. Si lo elegía, Baek Cheol-gi pensaba que se convertiría en un hombre más atractivo, como un macho deseable.

El hecho de que Jang Beom fuera el hijo adoptivo del presidente Jang Tae-yoon, alguien que Baek Cheol-gi siempre había admirado, también influía en esta situación. Sin embargo, Baek Cheol-gi era demasiado orgulloso para admitirlo. Aunque decía que no podía rechazar al hijo adoptivo del presidente Jang Tae-yoon solo por deseo, en el fondo era solo una excusa.

Go Eun-ha, al pensar en esto, no mostró nada de su desprecio por él en el exterior.

"Qué patético".

Era un secreto a voces entre ellos.

Todos sabían que Baek Cheo-lgi se obsesionaba con el sexo y lo mostraba de manera grosera. Cuando estaban entre ellos, a menudo se burlaban de él, refiriéndose a él como un ‘jefe impotente’ en tono autocrítico.

Sin embargo, el verdadero problema de Baek Cheol-gi no era su debilidad sexual. El problema era que sus subordinados se burlaban de él. Su falta de carisma como jefe y su ausencia de atractivo humano eran claras. Baek Cheol-gi controlaba a todos solo a través del dinero y la violencia.

Como resultado, nadie realmente lo seguía con lealtad, y él mismo era consciente de ello. El hecho de que no confiara en sus propios guardaespaldas y prefiriera rodearse de seguridad externa lo demostraba.

Go Eun-ha, junto con todos los demás, lo evaluaba de esta manera.

"Un matón que se ha obsesionado con el dinero y el poder, un vulgar gánster".

Aunque no lo sabía, para Jang Beom, que había pasado casi toda su vida trabajando con el verdadero poder, Jang Tae-yoon, Baek Cheol-gi probablemente se veía como un payaso. Y eso fue lo que llevó a Jang Beom a actuar de manera impulsiva.

Como la mayoría de los nativos de la región, Go Eun-ha respetaba al presidente Jang Tae-yoon, pero temía a Baek Cheol-gi. Jang Beom también debería sentir lo mismo. En este mundo, no hay nada más peligroso que una persona que ha perfeccionado la envidia y la vileza como sus armas más poderosas.

Después de lavarse la cara, Baek Cheol-gi cerró el grifo con una expresión mucho más tranquila.

“¿Qué opinas? Si te dijera que voy a capturar a ese hijo de puta y torturarlo durante tres días y tres noches hasta matarlo, ¿te sorprenderías?”.

“...No creo que se inquiete demasiado”.

Go Eun-ha respondió honestamente. Ante su respuesta, Baek Cheol-gi, molesto, lamió su labio con la lengua, pero asintió sin protestar.

“Eso pensé”.

Baek Cheol-gi comenzó a respirar con cierta agitación, y con una mirada llena de maldad, dijo algo que no se desvió mucho de lo esperado.

“Es una suerte para ese hijo de puta que tenga un novio tan hermoso que lo vuelva loco, ¿verdad?”.

Por eso, I-won era el único que estaba en una situación lamentable.

Si Jang Beom no hubiera tocado a Baek Cheol-gi directamente, el resultado podría haber sido diferente. Incluso si Baek Cheol-gi tuviera problemas con I-won, no lo habría secuestrado y mantenido cautivo de inmediato.

Además, aunque estuviera en cama, I-won era miembro de una familia de un funcionario de la policía. Era un detective muy respetado tanto dentro como fuera de la jurisdicción. Aunque muchos policías de la zona estaban comprados, si tocaban a la familia de I-won, la situación podría volverse muy complicada.

Mientras Jang Tae-yoon siguiera vivo, Baek Cheol-gi no podría enfrentarse a Jang Beom sin consecuencias. Es probable que Baek Cheol-gi solo estuviera causando problemas a I-won por una fiebre pasajera. Si Jang Beom no lo hubiera tocado hoy, todo podría haber sido diferente.

Baek Cheol-gi miró de nuevo al espejo y tocó con cuidado la marca azul en su mejilla.

“Te metiste con la persona equivocada, maldito hijo de puta”.

Y Jang Beom no podría evitar la trampa de Baek Cheol-gi.

Baek Cheol-gi no iba a enfrentarse directamente a alguien que ya le había vencido una vez. Ahora Jang Beom tendría que aprender a temer a un hombre mezquino.

***

Esa noche, ambos llegaron a casa especialmente excitados.

Por lo general, era así después de salir juntos y volver. Como si ambos hubieran estado esperando todo el tiempo para poder tocarse libremente, queriendo hacerlo lo antes posible. Cuando regresaron del bar de cócteles, la pasión ardiente comenzó en la puerta de la casa de Jang Beom.

Embriagados por un cálido y cosquilleante beso, olvidaron por completo quitarse los zapatos, pero Jang Beom se arrodilló frente a I-won. I-won, con una expresión ligeramente exaltada, acarició el cabello de Jang Beom mientras le hacía una señal silenciosa para que se apurara.

Entonces, Jang Beom levantó la cabeza y mostró su rostro ardiente. Mirando a I-won a los ojos, Jang Beom quitó sus zapatos con manos apresuradas. Después de quitarse los zapatos, se levantó de un salto y se acercó rápidamente, empujando a I-won hacia la habitación.

Mientras se quitaba la chaqueta de cuero con un movimiento algo apresurado, Jang Beom parecía esforzarse por no actuar de manera brusca, cerrando los ojos tranquilamente y respirando con dificultad. I-won ayudó a quitarse la ropa mientras retrocedía hacia la habitación. La chaqueta de Jang Beom y su suéter delgado de punto quedaron en el suelo.

Primero, I-won subió a la cama y, mientras Jang Beom desabrochaba su cinturón y su hebilla, se quitó rápidamente la ropa. Pronto, ambos, desnudos, se recostaron uno sobre el otro en la cama.

Sus gruesos dedos resbaladizos con gel se hundieron en lo profundo. I-won, por un momento, se quedó rígido, pero se movió con familiaridad para ampliar la entrada con su mano.

Hoy, su toque cauteloso solo aumentaba su impaciencia. Finalmente, I-won colocó su mano sobre el dorso de la mano de Jang Beom y, usando sus dedos, amplió la entrada, casi como si lo hiciera directamente. Mientras tanto, con la otra mano, desordenó el corto cabello de la nuca de Jang Beom y le acarició el cuello, besándolo sin parar.

Aunque cerraba los ojos, en su mente se dibujaba la imagen de su miembro, rojo y brillante como un trozo de metal sacado del fuego, siendo cubierto con un condón. Los gestos de sus manos para abrir a I-won se volvieron más rápidos.

Cuando sintió que estaba lo suficientemente suave, I-won retiró su mano y rodeó con sus brazos el cuello de Jang Beom. Jang Beom levantó las piernas de I-won lentamente, sin dudar, y lo penetró.

Al sentir la sensación de su interior abriéndose y desgarrándose ajustadamente, I-won empezó a respirar con dificultad. Los puntos que habían sido estimulados por sus dedos se comprimieron en orden, hasta que finalmente se volvieron ardientes, haciendo que involuntariamente se mordiera los labios.

El interior, que acogía su miembro con calidez y estrechez, también se volvió más áspero y agitado con la respiración de Jang Beom. Este apretó con fuerza la cabecera de la cama y empujó su raíz hasta el interior de I-won.

Una vez que el interior estuvo completamente lleno, sintió una sensación de estabilidad. Desde cuando se acercaba a casa, parecía que había llegado a su destino después de correr sin aliento. Jang Beom también se detuvo por un momento, completamente insertado, y respiró profundamente.

Cuando I-won empezó a acariciar su pecho fuerte y a apretar, él preguntó en voz baja.

“¿Qué quieres que haga?”.

I-won dudó un momento antes de responder, rozando suavemente los labios con los de Jang Beom.

Estaba confundido. Quería que la experiencia fuera intensa y que esa sensación sutil de placer se intensificara claramente, pero también quería que fuera cómoda y relajada. Mientras rodeaba la cintura fuerte de Jang Beom, murmuró.

“Lentamente, suavemente...”.

Entonces, empezó una ardiente y apasionada acción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

#78

Con las caderas suavemente apretadas contra la parte inferior de Jang Beom, I-won se arqueó y se enderezó repetidamente. Solo Jang Beom podía alcanzar ese punto profundo que constantemente punzaba.

Incluso con gestos sencillos, la sensación de placer que crecía con intensidad lo hizo inclinar la cabeza hacia atrás lentamente.

‘Es demasiado bueno’.

Por supuesto, el sexo con Jang Beom siempre era bueno, pero esta vez parecía más cómodo que nunca. I-won cerró los ojos lentamente y se entregó a las caricias tiernas.

Cuando la sensación aguda y punzante llegó, I-won se eyaculó y se apretó más. Entonces, sintió cómo su miembro grande en su interior se retorcía caliente. Jang Beom, con la frente contra la de I-won, exhaló aire caliente y se corrió por mucho tiempo.

Después de eyacular, arregló el cabello sudoroso de I-won y dijo inesperadamente.

“Ahora tu expresión se ha relajado un poco”.

“¿Qué?”.

I-won preguntó con expresión de sorpresa. Jang Beom respondió con indiferencia.

“Durante todo el camino a casa, no te sentiste bien, ¿verdad?”.

Por supuesto, estuvo nervioso al ver al conductor de Baek Cheol-gi en el bar de cócteles, pero esa tensión desapareció en un instante al ver a Jang Beom. Era tan absurdo que se preguntaba por qué se había asustado tanto por cosas insignificantes. No pensaba que Jang Beom le haría daño.

Jang Beom, como si quisiera leer los pensamientos de I-won, lo miró fijamente y preguntó.

“¿Pasó algo hoy?”.

“No”.

¿Realmente tenía esa expresión? Pensándolo bien, no era que estuviera mal, sino que simplemente estaba un poco cansado. Fue un día lleno de altibajos, pero en realidad, hubo muchas cosas buenas, incluyendo algunas que Jang Beom también celebraría.

De repente, I-won sonrió y dijo.

“¿Sabes que nuestro hermano se movió hoy?”.

Jang Beom también pareció sorprendido, abriendo mucho los ojos y parpadeando.

“Le estaba hablando del señor. Le dije que amo al señor. Y entonces, su mano se movió. El doctor dijo que no sería así, pero yo sentí que Jeon-min estaba feliz”.

“...Yo tampoco creo que él estuviera feliz por eso”.

Jang Beom respondió con una expresión muy seria, girando los ojos de un lado a otro.

Parece que está de acuerdo con el doctor. Como no fue una reacción que le gustara mucho, I-won fingió estar molesto, pero pronto sonrió.

Luego, rodeó el cuello de Jang Beom y empezó a hablar sin parar.

“Desde que conocí al señor, solo han pasado cosas buenas”.

Entonces, por alguna razón, Jang Beom relajó su expresión seria y miró a I-won. Con una mirada incluso cariñosa, I-won también se volvió más serio.

Si tuviera que escoger una preocupación de las que pasaron hoy, sería precisamente Jang Beom.

I-won había sospechado que quizás Jang Beom había llegado tarde al baño y estaban discutiendo otra vez. El problema era que, en ese aspecto, no tenía ninguna razón para confiar en él.

‘Está haciendo un esfuerzo, así que también quiero confiar’.

Había decidido no presionar demasiado, pero no podía evitar preocuparse. En realidad, I-won podía imaginar fácilmente a Jang Beom vestido con un uniforme de prisionero.

‘...Por eso, también me siento inseguro. Porque ahora mismo, todo es demasiado bueno’.

De repente, con una expresión triste, se sumió en pensamientos, pero Jang Beom habló en tono bajo.

“Quizá no pueda hacerte cosas buenas, pero al menos, no dejaré que pasen cosas malas”.

Con un tono muy sincero, I-won se sintió aliviado en un instante. La única mala cosa que podía imaginar en ese momento era que Jang Beom fuera arrestado por violencia.

“¿De verdad?”.

“Sí”.

Jang Beom afirmó con confianza.

Y, en realidad, decidió cumplir esa promesa, desde que se despidió por última vez con el presidente Jang Tae-yoon. Aunque esa forma no siempre fuera la que I-won quería.

“Confiaré en ti”.

I-won le dio un beso a Jang Beom con una sonrisa brillante.

***

Dos semanas después, era el día en que I-won comenzaba su primer día en el bar de cócteles.

Después de prepararse para ir, I-won tomó el cuaderno que le dio Choi Jun-yeong y salió de la habitación. Mientras se ponía los zapatos, recibió una llamada de Jang Beom. Él volvió a hacerle la misma pregunta que le había hecho el día anterior.

-¿Realmente no necesitas que te lleve?

Hoy era su primer día en el bar de cócteles, y Jang Beom de repente mostró una expresión algo desconcertante. Luego dijo que pasaría por la casa de I-won justo a la hora de entrada. I-won repitió la misma respuesta que había dado ayer.

“Sí. De todos modos, quiero ver cuánto tiempo tardo en llegar”.

-Hoy también lloverá.

El clima ya no era bueno, así que salió un poco antes de casa. Aunque parecía que el día sería cálido y soleado, justo hoy había nubes oscuras desde la mañana, haciendo que todo pareciera gris. Como era de esperar, en la tarde, la aplicación del clima emitió una advertencia de lluvias intensas. Quería evitar llegar tarde desde el primer día por el tráfico causado por la lluvia.

“Te llamaré cuando termine de trabajar.”

—Te recogeré a la hora.

En realidad, en ese momento, el autobús no pasaba, y quería caminar hasta casa, pero no podía decirle que no. Así que respondió obedientemente.

“Sí. Termino a las 2 de la madrugada”.

—Llámame cuando llegues.

“Lo haré”.

Después de colgar, I-won frunció el ceño. Aunque en las últimas dos semanas no había mostrado ninguna queja sobre trabajar en el bar de cócteles, su ansiedad desde ayer era extraña.

Pero él también era alguien que a menudo mostraba mayor cautela que I-won. Antes, incluso había asignado un guardaespaldas a un empleado de la empresa, así que no sería sorprendente que insistiera en acompañarlo en sus desplazamientos. I-won guardó su teléfono en el bolsillo y salió de la casa.

Al salir del edificio de apartamentos, miró al cielo y frunció el ceño sin pensar.

‘Parece que realmente va a llover’.

Aunque solo eran las 4:30 p.m., el cielo estaba oscuro como si fuera de noche. Aunque era un camino que recorría todos los días, de alguna manera, la calle frente a su casa parecía desolada y triste.

Quizá por el frío, su vello se erizó en la nuca. Mientras se rascaba la nuca y fruncía el ceño por la extraña sensación, de repente sintió una presencia detrás de él.

Al sentir una presencia en la espalda, se sorprendió y se volvió rápidamente. La calle estaba vacía, más silenciosa y extraña que de costumbre.

‘... ¿Será solo mi imaginación? Siento como si alguien me estuviera siguiendo’.

No sabía por qué, pero de repente le vino a la mente Baek Cheol-gi. Si por casualidad lo encontrara en la calle, seguramente sería en una situación así.

Movió la cabeza rápidamente de un lado a otro para alejar esos pensamientos negativos. Al salir de esa calle y girar en la esquina, estaba la parada de autobús.

Entonces, de repente, vio un vehículo al final de la calle y se detuvo en seco.

‘Sedán negro’.

El coche de Baek Cheol-gi también era un sedán negro. No era el único en el mundo, pero por alguna razón, no podía avanzar hacia ese lado.

‘Pero por si acaso...’.

Con una sensación incómoda, miró fijamente el sedán negro y dio media vuelta. Pensaba en tomar otro camino.

Al girar su cuerpo y mirar hacia adelante, su corazón se hundió. Detrás de él, un hombre conocido estaba de pie, solo. Era el hombre con una profunda cicatriz en la boca.

‘El conductor de Baek Cheol-gi’.

Al encontrarse con la mirada del conductor, que lo miraba con tanta intensidad que parecía sospechoso, rápidamente bajó la vista.

‘Que el conductor esté aquí significa que el hombre en ese sedán realmente...’.

Quiere decir, Baek Cheol-gi. Por eso, no podía simplemente evitar al conductor y volver atrás.

Probablemente, era solo una mala suerte, un encuentro casual. No tenía sentido que Baek Cheol-gi viniera a su casa. Solo tenía una impresión negativa de él, y ni siquiera sabía su nombre, y dudaba que recordara su rostro.

Aun así, su corazón latía desbocado.

Intentando mantener la calma, trató de pasar al conductor, pero él dio un paso a un lado y bloqueó su camino. Por alguna razón, cada vez más, tenía la corazonada de que Baek Cheol-gi había venido a buscarlo.

Con miedo, respiró con dificultad, frunciendo ligeramente la nariz y lanzándole una mirada desafiante al conductor.

“¡Aléjate!”.

Tan pronto como dijo eso, el conductor agarró su antebrazo con fuerza. Sin pensarlo más, I-won rechazó la mano del conductor y pasó rápidamente a su lado, pero esta vez, alguien lo sujetó por la nuca.

“¿Qué es esto? ¡Suéltame!”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

#79

El conductor agarró la muñeca derecha de I-won. I-won, con la mano restante, apretó el puño y golpeó al conductor con fuerza, luchando. Sin embargo, parecía que solo saltaba y resistía, pero para el otro, solo era como un mosquito zumbando en el oído, por lo que solo mostraba una expresión molesta.

I-won gritó desesperadamente, esperando que alguien mirara por la ventana del coche.

"¡Suélteme antes de llamar a la policía!".

El conductor torció el brazo de I-won. ¡Ugh! Un dolor que hacía que saliera un sonido de exclamación, y al mismo tiempo, I-won fue agarrado por ambas muñecas por detrás. Cuando fue obligado a girar su cuerpo, volvió a ver un sedán negro. I-won, se quedó paralizado.

El cinturón de seguridad blanco, que parecía demasiado vulgar, vestía un traje muy llamativo y llevaba gafas de sol. El conductor empujó a I-won hacia el cinturón de seguridad. En su desesperado esfuerzo por resistirse, sus tenis se arrastraron por el suelo, ensuciándose con arena y polvo. Entonces, uno de ellos se deslizó y salió de su pie.

De repente, I-won, que se había puesto frente a Baek Cheol-gi, estaba confundido.

‘¿Por qué...?’.

Dado que parecía sospechoso, intentó huir rápidamente, pero todavía no entendía por qué Baek Cheol-gi quería atraparlo.

Baek Cheol-gi abrió sus labios gruesos y grasosos, característicos de su expresión.

"Realmente solo quería ser amable contigo".

Era una expresión que decía que no era el momento ahora. I-won parpadeó nervioso.

¿Se sentía mal por haber sido indiferente en el club? ¿O pensaba que la persona que envió el cóctel en el bar era realmente Baek Cheol-gi, y que fue ignorado porque ni siquiera lo probó? Aunque fuera así, ¿eso significaba que vendría a su casa?

Por más que pensara, no recordaba haber cometido un error con Baek Cheol-gi. Como si leyera sus pensamientos, Baek Cheol-gi continuó.

"Pero la situación no es favorable. Tu novio, me hizo enojar mucho. Como sabes, no es un tipo fácil. Quiero que me ayudes".

"¿Qué...?".

I-won no lograba entender aún más sus palabras.

Nunca imaginó que Baek Cheol-gi conocía a Jang Beom. Quizás, desde el principio, Baek Cheol-gi se acercó porque sabía que I-won conocía a Jang Beom.

De cualquier manera, estaba claro que las cosas no iban bien entre ellos.

Baek Cheol-gi se quitó las gafas de sol y mostró sus ojos con un ligero morado, probablemente para decirle a I-won que Jang Beom había hecho eso.

"Creo que fue culpa tuya por tener a un novio así".

Parece que Baek Cheol-gi tenía resentimiento hacia Jang Beom y quería vengarse. Por eso, necesitaba un rehén para atar a Jang Beom.

I-won, pálido y asustado, de repente se enfadó y frunció el ceño.

"¿Qué mierda?".

Por la exclamación que salió sin querer, Baek Cheol-gi se estremeció con los labios temblorosos. I-won luchó por liberarse del agarre del conductor, que lo mantenía inmóvil, y resopló con fuerza.

"¿Crees que voy a convertirme en rehén voluntariamente? Aunque lo hiciera, alguien como tú, que intenta aprovecharse de las debilidades de los demás, nunca podrá superar a Beom hyung".

Ahora, Baek Cheol-gi era el tipo de persona que más odiaba en el mundo, un matón. Y no podía ser vencido por alguien tan mezquino, cobarde y persistente como Jang Beom.

Mientras lo miraba con desprecio, de repente, un fuerte estruendo resonó y su cabeza giró bruscamente.

I-won sintió que todo se le nublaba y tambaleó. La mejilla que Baek Cheol-gi le había golpeado empezó a entumecerse lentamente. Baek Cheol-gi, como si justificara lo que acababa de hacer, habló.

"Vamos, no me hagas enojar más, por favor. Solo quería ser amable".

Con una voz excesivamente dulce y afectuosa, I-won apretó los dientes. Miró a Baek Cheol-gi con una mirada más feroz que antes.

Baek Cheol-gi miró al conductor y le hizo un gesto hacia el sedán negro. Luego, el conductor le ató las muñecas con algo parecido a un plástico delgado. I-won golpeó la parte trasera de la cabeza del conductor con la parte trasera de su cabeza, pero no sirvió de nada.

Al mirar rápidamente las villas cercanas, vio a un joven asomándose por la ventana, observando. I-won le gritó.

"¡Por favor, llama a la policía! ¡Estas personas están intentando secuestrarme!".

El joven de la villa rápidamente cerró la ventana y se escondió. Sin tiempo para sentir desesperación, fue golpeado en el estómago por el puño de Baek Cheol-gi.

"¡Ugh!".

Mientras su interior, incluso sus órganos, se entumecían y perdía la conciencia, el conductor le pinchó algo parecido a una aguja en el hombro. En un instante, su hombro se volvió rígido y sintió un hormigueo.

Pronto, sus ojos se cerraron y sus piernas se relajaron. Pero, como el conductor todavía le sujetaba los brazos, apenas logró evitar caer al suelo.

Baek Cheol-gi tomó la mandíbula caída de I-won y levantó su rostro.

"¿Ese bastardo ha estado mimándote todo este tiempo? No ha sabido controlarse".

Con una visión borrosa, Baek Cheol-gi parecía molesto y chasqueó la lengua. Mientras subía al asiento trasero del sedán, dijo con frialdad.

"Antes de que terminemos esto, deberías recibir algo de entrenamiento".

El conductor llevó a I-won hacia el sedán. I-won, sin poder usar toda su fuerza, apretó los dedos de los pies en el suelo con fuerza. Rasguñó el suelo con las puntas de los pies, y su tenis derecho, que se había salido, mostró una uña rota y sangre que se filtraba en los calcetines blancos.

El conductor pateó los tenis que estaban en un rincón del callejón y lo hizo subir al asiento trasero del sedán.

***

Tras terminar la llamada con Jang Beom y dudar mucho, Jang Beom llamó a Jang Tae-yoon.

Era una llamada que hacía casi dos meses. Cuando la línea se conectó, Jang Tae-yoon saludó con naturalidad, como si hubieran hablado ayer mismo. Jang Beom, después de confirmar brevemente su bienestar, fue directo al grano.

"Por favor, consigue una habitación en el hospital Myung-in".

Era por lo que v había dicho el día anterior.

Después de desayunar tranquilamente en la casa de Jang Beom, como de costumbre, y poner la televisión en la sala, mientras estaban acostados en el sofá, I-won, que parecía absorto en una película, de repente empezó a quejarse.

"hyung, préstame mil millones".

A diferencia de I-won, que no le prestaba atención a la película, Jang Beom, que seguía tocando su suave cabello, su piel tersa y sus orejitas blandas, se detuvo de golpe y le lanzó una mirada molesta.

‘Devuélveme los veinte millones que te presté’.

Entonces, I-won, con una expresión molesta, miró rápidamente a Jang Beom y se quejó.

‘¿Qué? ¿Vas a hacer que me quede con la deuda?’.

‘Por supuesto. ¿De quién es esa casa? ¿De un niño como tú? ¿En qué confías para prestarte ese dinero?’.

Jang Beom levantó una ceja y dijo. En realidad, no había razón para no prestarle ni veinte millones ni mil millones. Solo que no sentía la necesidad de hacerlo. Si simplemente lo diera, quizás sí.

Últimamente, se estaba enamorando cada vez más de I-won. Era tan natural que incluso podía aceptar que pensara en cosas que ni siquiera había considerado, como el tamaño máximo de su patrimonio, que para él era solo un dinero más.

Quizás, en el próximo año, I-won volvería a la universidad. Para él, sería como reanudar una vida que había postergado por la situación familiar. Entonces, naturalmente, su interés en el chico con quien solía encontrarse cuando su vida estaba estancada disminuiría.

A diferencia de Jang Beom, que esperaba una jubilación tranquila, I-won estaba a punto de entrar en una etapa de cambios radicales en su vida. Jang Beom sentía que I-won, con su entusiasmo, podría alejarse de él.

Al estudiar sin restricciones y encontrar algo que realmente le gustara, quizás I-won tendría experiencias decepcionantes con personas similares a su edad. Pero todos tenían que experimentar esa confusión.

En ese momento, no había otra opción que esperar a que I-won regresara a mí.

Después de gastar toda su energía juvenil, I-won finalmente se establecería Jang Beom. Esa certeza se sentía en cada momento que pasaba con él. Su amor era tan sólido y puro que estaba dispuesto a esperar con gusto.

Pero, por supuesto, sería muy solitario, así que preferiría que no pasara mucho tiempo lejos de él.

Jang Beom, con una expresión completamente molesta, volvió a preguntar mientras besaba la parte posterior de la cabeza de I-won, que volvía a mirar la televisión.

‘¿Por qué de repente buscas mil millones?’.

Pensaba que si era necesario, debería dárselo, pero I-won, de repente, se puso triste y respondió.

‘Mi hermano, quiero cambiarlo de hospital’.

Jang Beom frunció el ceño, confundido.

‘¿Cuánto cuesta cambiarlo de hospital?’.

‘No, no es eso. Si alguien tiene tanto dinero, quizás pueda ingresar en el hospital Myungin, así que solo lo digo'.

I-won suspiró profundamente, como quejándose. Por la reacción, parecía que realmente necesitaba ese dinero, pero en realidad, solo era que el tamaño máximo de patrimonio que pensaba en una persona con mucho dinero era mil millones. Realmente, I-won era adorable en todos los sentidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

#80

‘El día que movió su dedo, le hicieron un examen de ondas cerebrales. Hablé con el médico ayer, y parece que fue un movimiento voluntario. Así que, te recomiendo que reciba tratamiento en el hospital Myungin’.

Aunque era una buena noticia, I-won parecía más preocupado. Por supuesto, sospechaba que el costo del tratamiento en un hospital privado sería alto, pero ya había acordado que Jang Beom se encargaría de eso. Jang Beom, cada vez más confundido, dijo.

‘Entonces, cámbialo’.

‘No se puede. El costo de la hospitalización es un problema, y ahora no hay habitaciones disponibles’.

El hospital Myungin fue fundado con la inversión de Jang Tae-yoon, y actualmente, él era el director. Aunque no intervenía en la gestión del hospital, siempre influía en los exámenes y tratamientos cuando era necesario. Había habitaciones especiales listas para que pudiera ingresar en cualquier momento.

Jang Beom, al girar el cuerpo de I-won para que se recostara, miró su rostro en silencio.

‘¿Eso fue lo que te hizo enojar incluso en el día que movió el dedo? ¿No lo dejaron recibir el tratamiento necesario?’.

I-won dudó y asintió. Verlo con una expresión triste hizo que Jang Beom sintiera que su corazón se desgarraba.

‘Haré lo que sea para ayudarte, así que relaja esa expresión’.

Entonces, I-won, con una expresión que parecía feliz solo por el hecho de que le respondiera, preguntó en broma.

‘¿Tú te asustas solo con que frunza el ceño?’.

‘Sí. Así que no pongas esa cara. Tengo arritmia’.

En medio de una conversación tan seria, I-won empezó a reírse sin control. Parecía que pensaba que sus palabras eran una broma, así que Jang Beom frunció ligeramente el ceño y le dio un beso.

‘Solo ríete así. Yo me encargaré de las preocupaciones’.

Dos meses después, fue por eso que llamó a Jang Tae-yoon.

Desde el otro lado del teléfono, Jang Tae-yoon preguntó.

"Wow. ¿Qué te duele?".

"No soy yo, es un amigo".

Jang Beom recordó con precisión la charla de I-won, que pensaba que también había hablado ayer, y la repitió.

"Hace dos años, estuvo en coma, pero parece que está intentando despertar. Pero en esta zona, solo hay un hospital llamado Myungin con neurocirujanos y rehabilitación".

"¿Conoces a esa chica, Go Eun-ha?".

De todos modos, Jae Tae-yoon era un anciano que parecía tener un ojo muy agudo. La expresión de vergüenza que no podía mostrar a través del auricular se dibujó en su rostro. Como era de esperar, Jang Tae-yoon dijo en tono burlón.

"¿Dices que cortaste contacto y ahora llamas en una emergencia?".

"Solo quiero que hagas algo. Nunca antes te había pedido esto".

Jang Tae-yoon, como si le alegrara que Jang Beom se hubiera puesto en contacto, rió y aceptó con gusto.

"Hablaré con el director del hospital".

"Y también, si puedes, intenta conseguir un descuento en el costo de la hospitalización".

Agradecido y apenado, Jang Beom respondió con frialdad. Aunque parecía que se comportaba como si fuera muy importante, en realidad, se sentía muy culpable por llamar solo para pedir un favor, especialmente si no fuera por el asunto de I-won. Si no fuera por eso, no habría dependido de alguien así.

Jang Tae-yoon colgó la llamada diciendo, ‘Maldito idiota’. Pero, aun así, estaba contento de haber hablado con él de alguna manera.

"Solo con escuchar su voz, parece que todavía puede vivir fácilmente hasta los treinta años".

Jang Beom suspiró profundamente y miró su reloj. Eran más de las 6 de la tarde. Frunció el ceño y volvió a llamar a I-won.

"Llama cuando llegues".

Desde la noche anterior, le molestaba que I-won fuera directamente a trabajar en cócteles, y no sabía por qué, lo que lo hacía aún más nervioso.

Una cosa era segura, no podía ser que I-won se hubiera puesto así sin ninguna razón. Pero, si era algo relacionado con I-won, podría ser solo una reacción exagerada.

‘...No contesta’.

Por primera vez, pensó que era normal que estuviera ocupado trabajando en el bar. Sin embargo, finalmente, se puso su abrigo y salió de la casa.

Bajó al estacionamiento subterráneo, encendió el coche y configuró el GPS, cuando recibió una llamada de un número desconocido. Jang Beom rechazó la llamada y condujo hacia el bar de cócteles.

Desde esa tarde, empezó a llover con lluvias de primavera durante varios días, y gotas ligeras de lluvia comenzaron a caer en el parabrisas. Jang Beom se frotó la frente repetidamente y llamó a Deokhwa.

Mientras escuchaba el tono de llamada que se difundía en el coche, se sumió en pensamientos.

‘Go Eun-ha’.

Era la persona que llamó hace dos semanas desde el baño del bar de cócteles, con quien tuvo un altercado.

Seguramente, su nombre le parecía familiar. Pero, entre las mujeres que conocía, no había ninguna llamada Go Eun-ha. Además, era un nombre que sonaba raro, como si nunca lo hubiera mencionado antes. Mientras pensaba en eso, de repente, una intuición animal le iluminó la mente.

Deokhwa respondió la llamada.

― Sí, jefe.

Tan pronto como la línea se conectó, Jang Beom habló de inmediato.

"Busca quién es el representante de Top Seconds, ese club. Y también dónde podemos encontrarlos".

El club al que fue con I-won hace casi dos años era Top Seconds. Allí, un hombre que había golpeado su cara con una botella de cerveza tenía una tarjeta con el nombre Go Eun-ha. Dijo que era el gerente de Top Seconds.

En ese momento, Eun-ha parecía estar llevando a I-won a una habitación privada. Probablemente, era un cliente VIP o la habitación de su superior.

― ¿Es un lugar que abrió hace unos meses?

"Sí".

Aunque había pasado solo dos meses y no había ninguna conexión aparente, no entendía por qué solo ahora le venía esa idea a la cabeza. En realidad, Jang Beom nunca olvidaba la cara y el nombre de alguien que pudiera tener una razón para odiarlo. Su ritmo cardíaco se aceleró peligrosamente.

― Te llamaré pronto.

Probablemente, sería un error. Ahora, I-won estaría trabajando sin descanso en el bar de cócteles, y en menos de treinta minutos, Jang Beom se cansaría de esperar con una sensación de vacío por su salida. Sin embargo, su dolor de cabeza no desaparecía.

‘...Y si, por casualidad, esa persona que intentó llevárselo del club en el baño fuera el mismo que conocí allí’.

Tenía que confirmarlo para que su dolor de cabeza desapareciera. Aceleró el pedal.

Cuando estacionó su coche frente al bar de cócteles de manera descuidada, el cielo se volvió aún más oscuro. Jang Beom entregó la llave al valet y pasó por la entrada del bar.

Al entrar, buscó a I-won y, tras mirar a su alrededor, agarró a un empleado con uniforme. El empleado, al ver a Jang Beom, que parecía un poco despeinado y mojado por la lluvia fina, se quedó paralizado por un momento. Probablemente, no era solo por su apariencia, sino por su expresión de urgencia.

Jang Beom le preguntó.

"¿Dónde está I-won?".

"¿I-won?".

El empleado ladeó la cabeza y de repente dijo, ‘¿Es con quien iba a empezar a trabajar hoy?’

¿Con quién iba a empezar a trabajar?

La expresión de duda en su rostro hizo que Jang Beom parpadease nervioso. El empleado continuó.

"No vino. De hecho, no vino desde el primer día sin avisar, y el gerente está muy enojado. ¿Lo conoces?".

Jang Beom salió del bar de cócteles sin responder.

Aunque estaba lloviendo ligeramente, el cielo parecía seco, y de repente tronó. Mientras el valet sacaba su coche, su teléfono vibró en su mano.

Al ver quién llamaba, su expresión se endureció.

"Maldita sea".

Era un número desconocido que había rechazado antes. Como esperaba una llamada de Yoo, cortó la llamada esta vez también. Pero justo entonces, recibió una llamada de Deokhwa.

― ¿Hubo algún problema con Top Seconds?

Deokhwa, con una actitud molesta, alimentó su impaciencia con preguntas inútiles. Jang Beom, conteniendo un deseo de insultarlo, preguntó en un tono neutral.

"¿Por qué?".

― Es el representante del club.

Deokhwa hizo una pausa y luego dijo.

― Es Baek Cheol-gi de Hye-sung.

Una lluvia intensa cayó sobre la nariz de Jang Beom, que parecía estar en trance. La voz de Deokhwa, que lo llamaba urgentemente, sonaba muy lejana.

― ¿Jefe? hyung. Por favor, responde…

No tenía fuerzas para responder, así que cortó la llamada y bajó la mano que sostenía el teléfono.

De repente, su SUV apareció en medio de la lluvia torrencial. Jang Beom, con una expresión vacía, tomó la llave que le entregó el valet, sin siquiera pensar en subir al asiento del conductor. Sus párpados temblaban por la lluvia pesada.

Su teléfono, apretado en la mano, volvió a vibrar. Era un número desconocido que seguía llamándolo. Jang Beom miró la pantalla con una mano temblorosa.

No quería contestar. Tenía miedo. Tenía miedo de descubrir que algo malo le había pasado a I-won por su culpa.

Pero, al contestar, una voz profunda sonó desde el otro lado.

― ¿Así que, quieres terminarlo de una vez?

Al escuchar la voz de Baek Cheol-gi, los párpados de Jang Beom temblaron violentamente. Esta vez, no era por la lluvia.