Felices para Siempre

 



#Felices para Siempre

 

El olor a lluvia y el tufo a humedad penetraron en sus fosas nasales, provocando que Ye-han frunciera el ceño.

La causa del mal olor… era el callejón en sí. Al observar la calle que rodeaba la iglesia, Ye-han chasqueó la lengua. El suelo de asfalto irregular, los postes de electricidad que crecían de manera desordenada, y los cables que tapaban el cielo, junto con las bolsas de basura y cajas de cartón esparcidas por el suelo.

Incluso las cajas de cartón, empapadas por la lluvia continua, ya no mantenían su forma, y se habían hundido, mostrando lo que contenían en su interior, lo cual le hizo sentir asco. Decidió girar la cabeza para no ver más.

‘¿Por qué me trajeron a un lugar así…?’.

De todos modos, tiene gustos raros. Chasqueando la lengua, Ye-han pateó el suelo, frustrado. El clima húmedo debido a la temporada de lluvias lo estaba volviendo loco, y tener que estar en un barrio desconocido, en un suelo sucio, lo incomodaba aún más.

Llevando puesta una máscara y un sombrero para protegerse del sol, sentía cómo las gotas de sudor comenzaban a formarse en las sienes. Aunque esa iglesia fuera tan mediocre, esperaba que tuviera aire acondicionado, pero al ver el estado del edificio, sus esperanzas se desvanecieron. Sin embargo, trató de pensar positivamente.

Si no van a morir todos juntos en el acto de orar en un caluroso día de verano, al menos debe haber aire acondicionado en la capilla. Ya que lo trajeron hasta aquí, esperaba entrar rápidamente, pero no entendía por qué lo mantenían afuera bajo la lluvia tanto tiempo solo para saludarlo.

Un anciano pastor, que parecía haber salido corriendo a recibirlo, lo miró de arriba abajo con los ojos. Al ver la desaprobación en su mirada, miró a su padre, que estaba doblando la cintura para saludar al pastor.

“Por favor, cuide bien de mi hijo”.

“¡Ay! Claro, claro. La iglesia ha recibido tantas bendiciones de su parte, ¿cómo no hacerlo?”.

“Bendiciones, qué vergüenza. Ah, Ye-han, ven aquí a saludar”.

La mano de su padre que lo llamaba le recordaba a una rama de árbol desnuda en invierno, con los nudillos sobresaliendo de manera poco estética. Ye-han se acercó y vio el rostro de su padre, que parecía demacrado, pero aún conservaba su atractivo apacible a pesar de la enfermedad que lo consumía.

Ye-han desvió la mirada con desdén, levantando un poco la barbilla.

“Hola”.

“Quítate la máscara y el sombrero”.

“......”.

Debido a la mirada severa de su padre, Ye-han se vio obligado a descubrir su rostro y a inclinarse ligeramente. Sabía que su padre le iba a regañar por no haberse presentado adecuadamente, así que decidió añadir su nombre rápidamente.

“Hola. Soy Go Ye-han”.

“¡Ah, ya veo! He oído mucho sobre ti. No es sorpresa que seas tan guapo, como tu padre. Muy guapo”.

El pastor, tras quedarse mirando su rostro un momento, comenzó a hablar sin cesar, alabando su apariencia. La mayoría de sus palabras fueron elogios que Ye-han ignoró, ya que no le interesaban. Lo único a lo le que prestó atención fue al consejo del pastor de usar la máscara si no quería ser molestado por los niños ruidosos de la iglesia.

¿Por qué lo habían traído aquí, a un lugar lleno de niños molestos? Pensó para sí mismo mientras sonreía de forma forzada.

“Creo que te pareces más a tu madre que a tu padre”.

Con esa simple frase, la sonrisa en el rostro de su padre desapareció de inmediato, como si la lluvia la hubiera borrado.

“...Sí. Todo el mundo dice que se parece más a mi esposa que a mí”.

Antes, cuando hablaban de su madre, su padre solía mantener el control de su expresión, pero ahora parecía que ya no tenía energías para actuar. Ver cómo se desmoronaba lentamente le apretaba el pecho a Ye-han, que ya no quería mirarlo.

“¿Podemos entrar y hablar adentro? Hace mucho calor”.

“¡Ah! Sí, claro. Lo siento, está lloviendo y...”.

De todas formas, ya sabía lo que iba a decir.

Sin responder, Ye-han sonrió con una mirada satisfecha, lo que hizo que el pastor, con un rostro desconcertado, tratara de cambiar de tema.

“¿Va a asistir al servicio hoy?”.

“…No me encuentro bien últimamente. Lo siento”.

“Parece que tu salud empeora cada día, me da pena. Rezaremos para que te mejores pronto”.

“Gracias... Ye-han, espera un momento antes de entrar”.

Finalmente, después de toda la charla superficial, parecía que finalmente iban a entrar, pero el pastor lo detuvo con una voz que intentaba sonar más seria.

El pastor ofreció, con desdén, seguir conversando y que lo dejara entrar después. Al volverse, su padre lo tomó del hombro y suspiró profundamente.

“Uff, no espero que mi hijo se haga devoto. Pero…”.

“Entonces, ¿por qué me trajiste aquí? Qué molestia”.

Ahora que estaban solos, Ye-han no tuvo que ocultar su irritación y expresó su desprecio sin rodeos.

Era claro que no esperaba que su hijo se convirtiera en un creyente, y eso era lo único que Ye-han agradecía. Al ver la mirada sin emociones de su padre, Ye-han comentó en tono sarcástico.

“Lo suyo podría ser más de ser maestro de ética o sacerdote que actor”.

Probablemente su madre y él, ahora, serían más felices si fueran otras personas. Sin embargo, guardó para sí los pensamientos restantes. Aunque su padre se estaba desmoronando tras la separación y la infidelidad de su madre, no tenía el corazón para empujarlo al abismo.

“De todos modos, si eso es lo que deseas, no lo voy a mostrar, pero lo haré bien. Soy muy bueno en este tipo de cosas”.

Sorprendentemente, su capacidad para actuar venía de su padre. Sin mirarlo a la cara, Ye-han añadió esa frase como una última punzada antes de girarse y alejarse.

 

***



La primera vez que asistió al servicio fue increíblemente aburrido. Desde que comenzó la lectura de los pasajes sobre las palabras de Dios, empezó a mirar alrededor en busca de algo en lo que distraerse. No podía sacar el teléfono abiertamente, ni mucho menos miraba la Biblia. Y no podía quedarse mirando al vacío como un tonto, así que se sentía completamente aburrido.

Entonces, lo que llamó su atención fue la cabecita redonda de un niño. Estaba sentado justo delante de él, mirando fijamente al podio donde el pastor predicaba.

En lugar de seguir el sermón del pastor o los pequeños caracteres impresos en la Biblia, se quedó observando la cabecita pequeña y redonda del niño. No fue simplemente porque estaba sentado justo frente a él.

“¿Los niños tienen la cabeza tan pequeña de por sí?”.

Su cabeza parecía tan pequeña que cabía en el tamaño de un puño. Hizo un comparativo secreto con su propia mano, y después de observar a los otros niños a su alrededor, llego a la conclusión de que efectivamente, su cabeza era inusualmente pequeña.

Por su constitución, debía tener alrededor de ocho o nueve años. Su piel tan blanca contrastaba con su cabello negro, y la parte de atrás de su cabeza estaba recortada tan cortamente que se veían los músculos de su cuello, que parecían frágiles.

La piel tan pálida le dio la sensación de que si la tocaba, se sentiría fría, aunque era una idea absurda. O tal vez le llamó la atención su postura encogida, como si estuviera petrificado, mirando hacia adelante, mientras que otros niños no podían soportar el aburrimiento y se movían o se quejaban.

Era natural que me fijara en ese niño, ya que su comportamiento contrastaba notablemente con el de los otros niños.

La diferencia de altura era bastante grande, y la inclinación de los asientos impedía que viera su rostro, pero sus manos, sujetas firmemente, sobresalían por encima de su cabeza. Parecía estar rezando con una postura tan seria que le hizo pensar.

‘¿Será que, a su edad, ya tiene algo tan importante por lo que orar?’.

Se imaginó que a su edad, probablemente sus deseos se limitaban a algo trivial como que sus padres le compraran un juguete o una consola de videojuegos. Pensó que sus pensamientos serían tan sencillos que pronto perdió el interés. A pesar de todo, no pudo evitar seguir observando su pequeña cabeza redonda.

Era tan pequeña y redonda que parecía que podría caber en una sola mano. De hecho, una parte de él quería tocarla solo por curiosidad, lo cual le pareció bastante extraño. El sermón del pastor, que parecía no tener fin, terminó justo en el momento en que intentaba estirar su brazo hacia la cabeza del niño.

Con el "Amén" resonando en el aire, todos se pusieron de pie de golpe. Ye-han se levantó rápidamente, retirando el brazo que había extendido hacia el niño. El niño frente a él se levantó de un salto y corrió rápidamente hacia un amigo o hermano. En poco tiempo, se perdió entre la multitud.

Se quedó con la curiosidad de cómo se sentiría al tocar esa cabeza, aunque, siendo sincero, nunca antes había tenido la necesidad de tocar la cabeza de un niño. Lo admito, estaba tan aburrido que casi lo hacía.

Luego, después de rechazar educadamente la invitación del pastor para comer en el comedor de la iglesia, se dirigía a una tienda de conveniencia cercana para comer algo rápido antes de regresar a la iglesia para participar en una actividad de voluntariado por la tarde. Aunque considero huir, al final pensó que sería menos problemático hacer algunas horas de voluntariado que enfrentar las consecuencias de irse.

Regreso justo a tiempo para la actividad, y el pastor lo recibió con entusiasmo, ofreciéndose a guiarlo. A lo largo del camino, no paró de hablar, en su mayoría, para presumir de sus buenas acciones.

“En este vecindario hay muchas familias con dificultades. Hay niños que ni siquiera tienen para asistir a clases de matemáticas o inglés, así que muchos de ellos reciben ayuda de nuestra iglesia”.

“Ah, ya veo”.

“No solo con la escuela, también hay niños que aprenden a tocar instrumentos como hobby. Si quisieran aprender guitarra o piano en otros lugares, costaría mucho”.

“Claro”.

Aunque el pastor no estaba directamente enseñando a esos niños, solo se aprovechaba del trabajo gratuito de los voluntarios, y aún así no dejaba de presumir. Aunque le pareció algo ridículo, no lo comento por respeto a la dignidad social de su padre. El pastor siguió hablando de sí mismo durante un rato hasta que finalmente llegó al punto.

“¿Qué te gustaría enseñar, Ye-han? Dicen que eres bueno en los estudios, tal vez matemáticas o inglés…”.

“Voy a enseñar a tocar el bajo. Creo que mi padre exageró, no soy tan bueno en los estudios”.

Respondió con desparpajo, soltando una mentira sin dudar, mientras se reía por dentro. No tenía idea de qué nivel de estudiantes había, pero enseñarles a estudiar le parecía mucho más agotador que enseñarles a tocar un instrumento. Además, con los pocos instrumentos que sabía tocar, eligió el bajo porque sabía que es un instrumento menos popular y, por lo tanto, menos probable que los niños se interesaran.

Como había anticipado, nadie mostró interés en aprender el bajo, lo cual lo complació. Aunque al final pensó que tal vez tendría que enseñar otra cosa si nadie quería aprenderlo, lo cual le preocupaba un poco.

Fue en ese momento que un niño pequeño con la cabeza redonda se acercó, claramente emocionado.

“¿Hyung, hyung… hola? Yo… soy…”.

Reconoció al niño inmediatamente. No podía ser otro, por su cabeza pequeña y su piel blanca.

Ye-han se fijó en el niño, que tenía un cuerpo pequeño, delgado y una piel tan blanca que su rostro parecía sonrojarse por el calor. Aunque su cuerpo no era impresionante, su rostro tenía una expresión algo aguda para ser un niño. Sin embargo, su rostro estaba opacado por su actitud tímida.

Parecía ser alguien que se sonrojaba fácilmente, evitando mirarlo directamente a los ojos y mirando siempre al suelo. Su ropa estaba arrugada, como si no la hubieran planchado, y su cabello se veía cortado de manera descuidada, como si su madre no lo hubiera peinado bien. Incluso sus zapatos estaban sucios y viejos. Además, su voz era suave, y su manera de hablar era lenta, como si temiera decir algo mal.

¿Sus padres no lo cuidan bien? No parece que haya recibido mucha atención en casa, lo que me hizo pensar que tal vez sus padres eran negligentes.

Aunque esos pensamientos groseros cruzaron por su mente, no los dijo en voz alta. Por fuera, solo esbozé una sonrisa amable, sin mostrar su desdén. El niño, aparentemente más confiado por su gesto, comenzó a hablar con una voz tímida.

“Me llamo Yoon Ha-sung…”.

“¡Tonto! También tienes que decir cuántos años tienes”.

Un niño de atrás se rió burlonamente, diciendo que era un tonto, pero Ha-sung ignoró el comentario y continuó hablando.

“¡Ah! Tengo 10 años, estoy en tercer grado de primaria…”.

Aunque su pequeño cuerpo lo sorprendió más que su edad, el niño parecía dudar mucho antes de darle su respuesta. Al final, no aguanto más y lo interrumpió.

“¿Quieres aprender a tocar el bajo?”.

“¡Sí!”.

Le respondió con entusiasmo, moviendo su pequeña cabeza arriba y abajo, de acuerdo con su tono vacilante.

Su motivo era que quería tocar en una banda cuando fuera mayor, ya que sus amigos ya tocaban guitarra y batería, y él quería ser el bajista. Aunque su explicación fue más larga de lo necesario, rápidamente se dio cuenta de que su interés era genuino. Sin embargo, a medida que hablaba más, su voz se fue apagando, lo que le hizo preguntarse si se sentía inseguro.

Sin embargo, al escuchar sus palabras, no pudo dejar de sonreír. Decidió, con una sonrisa de vuelta, poner su mano suavemente en su cabeza.

La pequeña cabeza se acomodó perfectamente en su mano, y la textura suave del cabello y su forma redonda le dejaron una sensación agradable. Parecía que, para él, nunca alguien lo había acariciado así, ya que su rostro se iluminó de manera adorable.

Finalmente, se sintió satisfecho de haber resuelto su curiosidad. Inclino la cabeza para ponerse a su altura y, para asegurarse de que lo mirara, sujeto su cabeza suavemente para que no pudiera evitar mirarlo.

Al acercarse a él, vio sus ojos, que eran largos y penetrantes, y se dio cuenta de que, si se desarrollaba bien, sería un niño atractivo. Claro, eso solo sería posible si su físico cambiaba un poco, crecía más y prestaba más atención a su apariencia. Sin duda, sería alguien que podría atraer a las chicas en el futuro.

A pesar de que la textura de su cabeza no era lo único que lo intrigaba, no podía dejar pasar al único estudiante que había decidido aprender a tocar el bajo. Si perdía a Ha-sung, sin duda tendría que enseñar algo aún más molesto a los demás niños. Así que trato de tranquilizar a Ha-sung con una voz y tono lo más artificiales posibles.

“No necesitas ser tan formal, soy de secundaria. A partir de ahora, hablemos de manera más cómoda. Encantado de conocerte, Ha-sung”.

“¡Sí… no, eh, sí!”.

Ante esa amabilidad tan sencilla, Ha-sung, como si ya no estuviera nervioso, relajó su expresión y sonrió tímidamente. Sus ojos, que antes estaban temerosos, se detuvieron y sus ojos, más alargados, se suavizaron. Sus pequeños labios murmuraban suavemente y dejó escapar una voz llena de entusiasmo.

La inocente risa que claramente reflejaba su naturaleza dócil hizo que aflojara un poco la presión en su mano que rodeaba su cabeza. Pensó que, en realidad, ese "Hyung", un apodo que le pareció algo cursi, era algo que nunca antes había escuchado, y tal vez porque lo decía un niño tan pequeño, le parecía un poco adorable, aunque no tenía importancia.

 

***



Después de eso, Ye-han comenzó a levantarse temprano cada domingo, forzándose a prepararse, como un perro arrastrado al mercado, y se dirigía a la iglesia. Originalmente, no era una persona tan diligente, y sin ninguna devoción religiosa, asistir a los servicios cada fin de semana se volvía una tortura.

Pero si decía que iba a dejarlo, seguro que su padre le reprocharía sin cesar, y viendo su aspecto demacrado, sería mejor salir tranquilamente en lugar de quedarse en casa. Y como ya estaba cansado de esperar a su padre, que se levantaba más tarde cada vez, Ye-han salió hoy también con una expresión cansada.

El pronóstico del clima, que decía que la temporada de lluvias duraría al menos un mes, resultó ser sorprendentemente acertado. La lluvia persistente y el cielo gris hicieron que Ye-han chasqueara la lengua en cuanto salió de casa. El jardín estaba empapado por la lluvia continua.

Caminó con cuidado para no pisar el suelo fangoso cubierto de césped alto. El chofer que esperaba frente a la casa rápidamente abrió la puerta del coche. Afortunadamente, el aire acondicionado ya estaba encendido dentro del coche, lo que lo hizo cómodo, pero la expresión de Ye-han seguía sin mostrar señales de mejora.

Si no fuera por ese maldito servicio religioso, no sería tan reacio a ir. Pasar casi una hora en un lugar sin poder pensar en nada más era lo peor.

‘Si es por servicio, deberían dejarme solo con eso’.

Contrario a lo que pensaba, la tarea de enseñar no era tan molesta. De hecho, no había nada irritante. El único estudiante era Ha-sung, y a pesar de que era un poco tonto, tenía talento para el bajo y era muy dócil, lo que lo hacía fácil de enseñar.

Con solo un trato un poco más amable, el niño ya empezaba a llamarlo "hyung" (hermano mayor) y a seguirlo, lo que lo hacía un estudiante ideal. Además, cada vez que le daba una simple felicitación, no se pavoneaba ni se sentía superior, sino que se sonrojaba y preguntaba tímidamente si lo decía en serio, lo que dejaba ver que probablemente no recibía mucha atención en casa, lo que lo hacía un poco lamentable.

‘¿Qué estarán haciendo sus padres?’.

Parece que Ha-sung siempre venía solo a la iglesia, y nunca veía a nadie recogerlo después del servicio. Cuando le preguntó si asistía a otras academias, Ha-sung, algo avergonzado, solo negó con la cabeza.

Ni siquiera le habían comprado un instrumento barato para practicar, por lo que usaba el bajo compartido de la iglesia. No solo eso, su cuerpo delgado siempre estaba lleno de pequeñas heridas, y aunque solía hablar mucho, nunca mencionaba a su familia.

Honestamente, si Ye-han hubiera sido una persona con un buen carácter, habría intentado preguntar indirectamente si todo estaba bien en su casa, pero no lo hizo. Ya se estaba mostrando más interesado de lo que solía ser, por lo que tampoco quería involucrarse más. Como había planeado, pensaba dejar todo después de unas semanas, culpando al examen que tenía por delante.

Probablemente para cuando terminara las vacaciones de verano, los padres de Ye-han habrían resuelto sus diferencias y él podría mudarse, y si eso pasaba, estaría completamente fuera de la iglesia.

Aunque su padre se aferraba con fuerza y no había llegado al punto de un divorcio, la actitud de su madre indicaba que eso ocurriría pronto. Si decidía mudarse con su madre, Ye-han dejaría esta iglesia que le parecía una tortura.

‘Solo será un par de meses...’.

Solo tenía que enseñarle un poco, y luego seguiría con su vida. Al fin y al cabo, este niño de pocas palabras y de una familia algo complicada no era algo que quisiera investigar más. No era un tipo curioso por las vidas de los demás. Mientras pensaba esto, ya había llegado a la iglesia.

“¡Hyung!”                              .

“¿Ha-sung, ya llegaste?”.

Cuando entró al salón, Ha-sung, que ya estaba sentado, lo saludó. Como siempre, no había adultos cerca, y por alguna razón, hoy no estaba el otro niño con el que siempre andaba. Ye-han se sentó junto a él en el banco vacío y extendió la mano.

“¿Llegaste temprano? Hoy… ¿quién era? El niño que siempre está contigo…”.

“¿Woo-chan hyung?”.

Al principio, parecía que iba a levantar la mano como si fuera a saludarlo, pero ahora estaba más relajado, y Ye-han le acarició el cabello húmedo por la humedad.

“Sí, él. ¿No lo has visto?”.

“Dice que está con su abuela, que está… cómoda, ¿no?”.

“… ¿Está enferma?”.

“Sí”.

‘Menos mal que no tengo que enseñarle nada de estudios’.

Ye-han se sintió aliviado. A pesar de que podría no saber que se debe decir "enferma" en lugar de "cómoda", ya debería ser lo suficientemente mayor para notarlo.

Aunque ya sospechaba que los padres de Ha-sung no estaban muy interesados en su educación, la situación era aún más grave de lo que había imaginado. ¿Debería regalarle algunos libros cuando se despidiera al final? ¿Serían capaces de leerlos? No podía creer que un niño de primaria no supiera leer bien.

Mientras reflexionaba sobre eso, el aburrido servicio finalmente terminó. La razón de su malestar era que durante todo el servicio, Ha-sung había estado con las manos juntas, orando con mucha concentración. No parecía que estuviera rezando con intención, ya que un niño que no podía diferenciar entre "enfermo" y "cómodo" no sería capaz de hacer algo tan avanzado.

¿Entonces, qué estaba pidiendo con tanta intensidad? Ye-han no podía dejar de sentir curiosidad.

Aunque no lo veía todos los días, conocía bien a Ha-sung. A diferencia de Ye-han, que se enfurecía fácilmente cuando las cosas no salían como quería, Ha-sung era un niño sin deseos materiales, que no se quejaba ni pedía cosas.

‘Este niño es tan tranquilo para su edad…’.

Por eso le resultaba fácil estar cerca de él. Pero ahora sentía la curiosidad de saber qué estaba pensando. No quería perder el tiempo con esos pensamientos, pero la curiosidad lo había llevado hasta la cafetería.

Aunque normalmente no iría a la cafetería de la iglesia, porque no le gustaba la idea de comer con extraños o ver cómo preparaban la comida, esta vez fue por Ha-sung.

Finalmente, se sentó frente a él en la mesa y le preguntó.

“Ha-sung, ¿qué pides en tus oraciones durante el servicio?”.

“Solo….”.

Normalmente, Ha-sung hablaba sin problemas, pero esta vez parecía que no quería decir nada. Masticó su comida con las mejillas infladas, y después de tragar, se quedó en silencio, sin siquiera mover la cuchara. Parecía que estaba haciendo una tímida resistencia.

Si seguía insistiendo, probablemente no comería en todo el almuerzo. Bueno, al final el que quedaría con hambre sería solo él. Ye-han sonrió bajo su máscara y continuó presionando.

“¿No quieres decirme?”

“No es que no quiera…”.

“¿Pero por qué no me lo dices a mí?”.

“….”.

Ye-han disfrutaba un poco viendo cómo Ha-sung, tan tímido, se ponía incómodo.

El niño lo miraba con una expresión desconcertada mientras jugueteaba con la comida. Ye-han seguía presionando.

“¿Es que no te agrado?”.

“¡No es eso!”.

Fue la primera vez que escuchó la voz fuerte de Ha-sung. Negaba con la cabeza frenéticamente, lo que hacía que Ye-han se sintiera un poco divertido. Le acarició la cabeza y le preguntó con una sonrisa.

“Entonces, ¿me quieres?”.

Tan pronto como hizo la pregunta, Ha-sung asintió rápidamente. La reacción tan sincera hizo que los ojos de Ye-han se entrecerraran.

“¿Cuánto me quieres?”.

“…Más que al pastor”.

La mirada de Ha-sung se cerró como si estuviera avergonzado, como si hubiera cometido un gran pecado. Pero dado que lo dijo después de una larga duda, parecía sincero. No era lo suficientemente astuto como para mentir de forma tan elaborada.

En tan solo tres encuentros, el niño había dicho que lo quería más que al pastor, con quien se veía cada semana durante un año, pero Ye-han no se detuvo allí.

“¿Entonces, más que a Woo-chan?”.

“Eso es… bueno, emm…”.

¿Más que a Woo-chan?

Ha-sung no daba una respuesta directa, pero su incomodidad era obvia. Era natural que un niño de su edad se sintiera más cercano a alguien de su misma edad que a un estudiante de secundaria como Ye-han. Sin embargo, Ha-sung empezó a mirar a su alrededor, temeroso.

No le iba a comer, solo lo estaba molestando un poco. Ye-han se sintió incómodo por la timidez del niño y cambió de tema.

“Si oras con ganas, ¿Dios cumple los deseos?”.

“Sí, el pastor dice eso…”.

“Bueno, entonces voy a orar para que se cumpla tu deseo, Ha-sung”.

No tenía que destruir el espíritu infantil del niño diciéndole que no existía Dios, así que solo respondió de manera neutral. Luego empujó su bandeja hacia él para que comiera más y le dio un pequeño golpe en la mejilla. Ha-sung se sobresaltó, pero lentamente comenzó a comer.

Después de ver cómo Ha-sung comía, Ye-han se levantó. Ya no tenía sentido quedarse allí, ya que su curiosidad no se resolvería. Sin pedir comida, se levantó rápidamente, dejando a Ha-sung mirándolo extrañado.

“¿No vas a comer, hyung?”.

“Comeré cuando tú comas más. Así crecerás rápido”.

Le puso el boleto de comida en la cabeza y le acarició el cabello. Aunque estaba interrumpiendo su almuerzo, Ha-sung no mostró ningún desagrado y simplemente respondió: “Hmm” mientras arreglaba su despeinado cabello. Parecía agradecido.

Agradecido por muchas cosas. Aunque no se dio cuenta de que lo estaba molestando. Ye-han sonrió por dentro mientras se daba vuelta y se alejaba.

 

***



Desde la mañana, había saltado todas las comidas y el hambre empezaba a apoderarse de él. Quería ir a casa lo antes posible, pero había quedado con el pastor después de terminar, así que su regreso rápido se desvaneció. Ya se imaginaba de qué iba a hablarle, por lo que aún menos le apetecía.

‘Molestar a la gente como hace mi padre...’.

Tal vez debido al clima húmedo de los últimos días y a varios otros factores, su nerviosismo estaba peor que nunca, y la sensación de querer abandonar era más fuerte que antes. Miro el reloj colgado en la pared, y al ver que el minutero no avanzaba ni un poco, murmuro en silencio maldiciones. El tiempo no pasaba. Aunque lo miraba en intervalos, la manecilla del minuto no parecía moverse.

En la hora del almuerzo, mientras se sumergía en la diversión de molestar a Ha-sung, el buen humor que tenía se había desvanecido hace tiempo. Después de todo, como llevaba puesta la mascarilla, no tenía que preocuparse por esconder sus expresiones, así que solo observaba el reloj con la mirada cansada.

“…Ah”.

Ahora que lo pensaba, él estaba mirando hacia Ye-han. Se dio cuenta de que aún estaba en medio de la lección. Debido a que Ha-sung es bastante bajo, no lo veía cuando miraba hacia el reloj, ya que se cortaba de su vista por la altura de la pared.

Su mal humor se intensificó y se sintió aún más irritado al notar que Ha-sung parecía haber percibido su ánimo. Estaba sosteniendo su bajo con una expresión tensa, sin decir nada, como si esperara que le diera indicaciones o lo corrigiera.

Trato de sonreír y extendió la mano hacia él.

“Ha-sung, dame la mano”.

Él, dudando, extendió su palma, con la expresión tan tensa como si estuviera esperando un castigo. No pudo evitar soltar una risita al ver lo nervioso que estaba, como si creyera que le iba a dar una bofetada.

…Ah, tal vez no debería reírme. Había dicho que me quería más que al pastor, pero al ver cómo se ponía rígido ante una mirada de reojo, no era algo tan simple como una risa.

Sin embargo, no podía evitarlo. Además, a pesar de ser más bajo que sus compañeros, sus manos eran grandes, lo que le hacía pensar en un gran perro de raza, y le salió una risa involuntaria.

De todos modos, no quería hacerlo sentir mal, así que tomo su mano suavemente y, para tranquilizarlo, acaricio suavemente las yemas de sus dedos.

Aún no tenía callos, por lo que sus dedos eran blandos y estaban un poco hinchados, con marcas rojas. Aunque el bajo tiene cuerdas gruesas y no es tan doloroso como otros instrumentos, parecía que le estaba costando.

“¿Te duelen los dedos? Perdón, me distraje un poco”.

“Un poco, pero está bien”.

“Qué valiente. Si sigues practicando, no te dolerán tanto en el futuro”.

Con solo unas palabras de aliento y un poco de cariño, vio cómo se relajaba como un helado derritiéndose bajo el sol de verano. Incluso cuando soplo suavemente sobre sus dedos, Ha-sung se estremeció y dobló las articulaciones de sus dedos.

“¿Cuándo dejaron de dolerte a ti?”.

“¿Yo? Pues… no sé”.

Había aprendido a tocar instrumentos desde muy joven debido a la influencia de sus padres, así que no recordaba cuándo comenzaron a aparecer los callos. Mientras acariciaba sus dedos, murmuré.

“No lo recuerdo, pero aprendí cuando tenía tu edad”.

Esperaba que su rostro se pusiera triste, pero su reacción fue inesperada. Ha-sung, con los ojos brillando, lo miró con una expresión llena de emoción y preguntó con voz clara.

“¿Entonces, si sigo practicando, podré tocar como tú cuando esté en la secundaria?”.

“¿Quieres ser como yo?”.

“¡Sí!”.

Su rostro, iluminado por una gran sonrisa y un tono de voz tímido, estaba teñido de un ligero rubor. Parecía un niño que se sonrojaba por su propia sinceridad.

Aunque si lo dijera otra persona, pensaría que era solo un cumplido vacío, ver su rostro sincero le hizo sentir una sensación agradable. Su ánimo, que estaba tenso, se relajó como si alguien hubiera limado las aristas.

No sabía cómo responderle, si decirle que era un piropo, o simplemente darle las gracias. Cualquiera que fuera la respuesta, sentía que esta sensación incómoda no desaparecería. Mientras pensaba en cómo reaccionar, le acaricio la cabeza suavemente.

“Si quieres tocar bien, tendrás que tocar sin trastes también”.

“¿Sin trastes?”.

“¿Ves esas líneas en el mástil? Eso es lo que llamamos ‘Fretless’”.

“En la iglesia no tienen ese tipo de bajos…”.

Aunque cambio de tema de manera abrupta, Ha-seong reaccionó sin mostrar incomodidad. El que estaba incómodo era yo, que sin querer había desviado la conversación. Viendo su rostro, me di cuenta de que había dicho algo sin pensar.

“¿Quieres verlo?”.

“¡Sí!”.

“Te lo traeré la próxima vez, cuando no esté lloviendo”.

Dijo eso sin pensarlo demasiado, aunque la idea de cargar con el bajo hasta allí le parecía algo tediosa. Pero no podía darse el lujo de retractarse, así que simplemente le prometió que lo llevaría.

Al ver su rostro brillante por la emoción, Ye-han se sintió algo extraño. Estaba pensando en este niño con más ternura de la que debería. Sentía como si fuera su propio padre, observando a alguien tan desvalido.

Tan entusiasmado como un niño, Ha-sung le agradeció y se despidió con una sonrisa radiante. Aunque el trayecto hacia casa le iba a resultar molesto, decidió no echar atrás lo prometido.

Cuando el niño se fue, lo invadió una sensación de arrepentimiento, pero como su orgullo no le permitió ir a buscarlo para cancelar la promesa, se quedó sentado esperando al pastor, mirando al exterior.

A través de la ventana, la lluvia que había comenzado como una ligera llovizna se convirtió en un torrente. Se quedó observando cómo los niños regresaban a casa y se sintió más aburrido y cansado.

Cuando finalmente el pastor apareció, parecía preocupado y comenzó a hablar sobre la salud de su padre. El tema principal era pedir oraciones por su pronta recuperación.

“Siempre estoy orando por la recuperación de tu padre”.

“Eso es… estoy agradecido”.

¿Oraciones? ¿En serio? Si eso fuera lo que resolviera los problemas, ¿por qué habría personas que se suicidan o mueren de enfermedades incurables?

Por dentro, se río con ironía, pero respondió con voz suave, tratando de ser educado. No valía la pena enojarse, y dado que seguir así solo lo aburriría más, prefirió acabar rápido la conversación.

El tiempo pasaba lentamente mientras veía por la ventana la lluvia y escuchaba el monólogo interminable del pastor. Finalmente, después de media hora, logro escaparse de la conversación gracias a una llamada del chofer que le dijo que ya lo estaba esperando afuera.

Al salir al vestíbulo, vio a un niño que le resultaba familiar. Reconoció su ropa y su figura desde lejos. Llamo su nombre sorprendido.

“¿Ha-sung? ¿Aún no has ido a casa?”.

“¿Hyung…?”.

Al volverse, Ha-sung mostró la misma sorpresa en su rostro. Podía ver que su ánimo estaba caído.

“¿Qué estás esperando?”.

“Se me perdió el paraguas… lo había traído esta mañana…”.

Su voz sonaba tan derrotada que le dio pena. Miro el soporte de los paraguas, y aunque había varios paraguas allí, no estaba seguro de cuál era el suyo.

“¿Por qué no agarras uno de los que están allí?”.

“¿No debería ser así…?”.

“Da igual, esos son paraguas de la iglesia. Si tienes dudas, pregúntale al pastor”.

“Es que no lo encontré…”.

Lo entendía. Sabía lo que había estado haciendo durante toda la conversación con el pastor. Suspiro con un gesto de frustración.

Si no puedes encontrar al pastor, solo agarra uno y devuélvelo al día siguiente. No pasa nada. El pastor no iba a darse cuenta de cuántos paraguas había.

‘Este chico…’.

Este tonto, ¿qué voy a hacer con él? Pensé que estaba demasiado preocupado por la ética como para ser elogiado por ser tan consciente. Pero no quería decirle todo eso, así que simplemente le lanzo una pregunta.

“¿Por qué no llamas a tus padres?”.

Era la solución más simple, pero vio que la expresión de Ha-sung se endureció de inmediato. Fue entonces cuando empezó a cuestionarse sobre sus padres.

“Mi mamá está trabajando y no puede venir… y mi papá…”.

Él titubeaba mucho, y vio cómo la situación se volvía incómoda. Así que la corto de inmediato.

“¿No pueden venir? Entonces vamos tú y yo”.

“¿Eh?”.

“Te llevaré. Mi coche está afuera”.

Esto no era nada comparado con la promesa del bajo. Como no era él quien iba a conducir, no le causaba problemas, y más aún, le preocupaba dejar a Ha-sung ahí solo.

Ye-han vio cómo Ha-sung, con una mirada brillando de emoción, miraba hacia arriba cuando le ofreció ir con él.

“Gracias… ¿pero vas a conducir tú?”.

“No hay manera”.

Respondió sin entusiasmo mientras levantaba a Ha-sung. Lo alzo sin esfuerzo y, al hacerlo, se aferró a él, sorprendido.

 

“¡Hik!”.

“¿Por qué te sorprendes tanto? Si caminamos juntos bajo la lluvia, Ha-sung se va a mojar entero”.

Ye-han dijo elegantemente mientras desplegaba el paraguas con la mano que no sostenía a Ha-sung. Tenían que caminar hasta la puerta principal, pero este tonto parecía que ni siquiera podría tocar la empuñadura del paraguas sin el permiso del pastor. Y ahora, ir a buscar al pastor era demasiado engorroso.

Dicho esto, no podía simplemente compartir un paraguas con Ha-sung, que tenía una altura que no llegaba ni a su pecho, por una cuestión práctica. La lluvia que caía sobre ellos bajo el paraguas probablemente haría que fuera peor que no usarlo. No quería meter a un niño empapado en el coche.

Después de considerar varias opciones, la solución más sencilla fue cargarlo y caminar. Ye-han levantó el paraguas y a Ha-sung con sus brazos, y comenzó a caminar. Al ver a Ha-sung encogerse de miedo, con todo su cuerpo temblando, una chispa de travesura pasó por la mente de Ye-han y murmuró con voz despreocupada.

“Eres sorprendentemente pesado… Si no lo sujetas bien, va a caerse”.

No había terminado de hablar cuando una de las manos de Ha-sung se coló alrededor de su cuello. De inmediato, un olor peculiar a detergente barato se mezcló con el aroma cálido de la piel de los niños. La combinación no era desagradable. Ye-han metió una mano en la parte trasera de las piernas de Ha-sung para asegurarse de que no cayera, y comenzó a caminar lentamente.

Cuando llegaron a la puerta principal, Ha-sung ya estaba mucho más relajado. Quitando sus brazos del cuello de Ye-han, miró el suelo, luego el paraguas, y dijo algo en voz baja.

“… ¿Cuando crezca, seré tan alto como tú?”.

“Quién sabe. Si eres un alfa, podrías crecer tanto como yo, o no…”.

“¿Alfa? ¿Tú eres un alfa?”.

“Sí”.

“Entonces quiero ser un alfa”.

Eso no es algo que puedas decidir solo porque lo desees. Pero en lugar de darle una respuesta real, Ye-han lo abrazó más fuerte.

“Para eso, tienes que comer bien y dormir bien. Ahora eres muy pequeño, Ha-sung.”

“Ehh…”.

Su tono alargado mientras respondía hizo que Ye-han sonriera mientras abría la puerta del automóvil y lo sentaba en el asiento trasero. Cuando se subieron al coche, el conductor miró con sorpresa el retrovisor. Ye-han, sin entrar en detalles, simplemente le dio una instrucción breve.

“Por favor, llévalo a su casa en el camino. Ha-sung, ¿puedes darme la dirección de tu casa?”.

Se preocupaba de que Ha-sung, con su aire tan distraído, ni siquiera pudiera recordar su dirección. Para su alivio, Ha-sung asintió enérgicamente y mencionó el nombre del vecindario. Luego dudó por un momento antes de dar el nombre de un supermercado cercano. Aunque no recordaba toda la dirección, Ye-han se sintió más tranquilo sabiendo que tenía algo de sentido común.

El supermercado que mencionó Ha-sung no estaba lejos de la iglesia. Aunque las calles eran laberintos complicados, pronto llegaron al lugar gracias al GPS.

‘Todavía existen lugares así en Seúl…’.

Aunque el edificio era moderno, la escena fuera del coche parecía sacada de una película de los 90. Ye-han miró por la ventana y frunció el ceño. El asombro por el paisaje envejecido era solo parte de la razón. El hombre que estaba sentado bajo un toldo, bebiendo solo, también le llamó la atención.

El hombre, que no estaba en sus cabales, sostenía una botella de soju mientras miraba al vacío. Su rostro, rojo como un tomate, claramente mostraba los efectos de la bebida. A esa hora temprana, antes de la cena, era evidente que estaba completamente borracho.

Al ver esto, Ye-han decidió rápidamente apartar la mirada. El conductor también notó al hombre y, con una mueca, murmuró.

“¿A qué hora es esto? Ya está así de borracho, tsk. Y ahora, ¿por dónde tenemos que ir…?”.

El tono inquietante hizo que Ye-han mirara a Ha-sung. El niño estaba claramente incómodo, con su cuerpo doblado y temblando, y sus manos sobre sus piernas.

“Ah, eh, sólo… ¿puedes dejarnos en ese lugar…?”.

La voz de Ha-sung, claramente tembloroso, también reflejaba su ansiedad. Bajó la cabeza, evitando mirar por la ventana, y apuntó hacia un camino equivocado.

“Ahí, ahí. Solo, por favor, bájame aquí. Perdón, gracias”.

El lugar al que apuntó parecía ser una calle sin salida. Ye-han observó por un momento, luego susurró.

“Parece que no hay casas ahí”.

“…No puedo ir a casa ahora…”.

Ye-han observó por un rato más al hombre borracho y luego a Ha-sung. Desde que lo conoció, ya sospechaba algo sobre su situación familiar, y por su comportamiento y forma de hablar, era fácil deducirlo. A pesar de que Ha-sung era un niño fácil de tratar por su sinceridad, no podía ignorarlo.

“…Conductor, por favor, déjalo en una cafetería cercana y luego vete”.

El conductor y Ha-sung lo miraron, sorprendidos. Ye-han evitó sus miradas, mordiéndose el labio en silencio.

No tenía la intención de involucrarse tanto.

En ese momento, todos los elementos de Ha-sung que antes consideraba entrañables empezaron a incomodarle. Pensaba que solo tenía que ignorarlo un poco y consentirlo cuando le viniera bien, pero ahora no podía pasarlo por alto.

Una vez que vio al hombre borracho, su padre o madre, no pudo evitar involucrarse más. Pensaba que si Ha-sung hubiera crecido en una familia diferente, sería un niño feliz y saludable, pero allí estaba, con un padre que claramente lo dañaba.

Con un gesto algo brusco, Ye-han revolvió el cabello de Ha-sung y lo bajó del coche. Ha-sung seguía sin entender lo que sucedía.

“¿Nunca habías venido a una cafetería?”… Bueno, considerando su edad, probablemente nunca había ido con sus amigos. Ye-han lo sentó en el sofá y, en lugar de preguntarle qué quería beber, simplemente pidió algo para él.

Poco después, Ye-han volvió con una bebida caliente y la puso frente a Ha-sung. Era un chocolate caliente con crema batida y malvaviscos en forma de muñeco de nieve. Ha-sung miró la taza, grande como su cara, y tragó saliva.

“¿Qué es esto?”.

“Es chocolate caliente”.

Aunque pensó en pedir algo frío debido al calor del verano, no quería que Ha-sung se enfermara, así que optó por algo caliente.

Ha-sung, con la taza en las manos, bebió cuidadosamente, tomando pequeños sorbos mientras su garganta subía y bajaba lentamente. A pesar de lo caliente, no dejó la taza y continuó soplándola para enfriarla. Ye-han, observando su comportamiento, sintió una extraña satisfacción.

Después de limpiarle la crema batida del rostro con el dedo, descansó su rostro sobre su mano. Era un gesto inconsciente, sin la más mínima sensación de que fuera inapropiado.

“Tómalo despacio. Si te lo terminas, te compraré otro”.

“No… No hace falta, gracias, hyung…”.

Ya había escuchado esas palabras de Ha-sung varias veces hoy. Al recordar lo que había dicho durante el día, Ye-han comenzó a repasar en su mente las conversaciones que había tenido con él.

“Hyung, esto…”.

Ha-sung levantó la cuchara con un malvavisco cubierto de crema batida. Lo miró esperando que Ye-han le dijera algo.

“¿Hm? Oh, eso es un malvavisco. Pruébalo. Es dulce”.

“No, es que… Pensé que tenías hambre…”.

“¿Yo? ¿Comer?”.

“Sí, no almorzaste. Me diste un ticket para la comida…”.

Ha-sung asintió, y Ye-han recordó que no había comido todo el día, lo cual lo había puesto de mal humor.

‘¿Por este niño…?’.

Ye-han no pudo evitar reírse al darse cuenta de que estaba haciendo todo esto por un niño al que apenas conocía. Estaba en pleno verano, con la humedad y el calor, y ni siquiera había comido. Quería regresar a casa, bañarse, comer y descansar, pero ahí estaba.

Después de todo, si bien estaba cuestionando por qué estaba perdiendo el tiempo, también se dio cuenta de que era por Ha-sung que se estaba comportando de esta manera.

“Ha-sung, come todo. Yo no soy muy fan de los dulces”.

Aunque sentía algo de desgano, no podía negar que Ha-sung le había conquistado de alguna manera. Su sinceridad, su mirada de admiración, todo lo hacía querer corresponder.

A pesar de que todo en su comportamiento lo hacía parecer tonto, Ye-han no podía evitar pensar que si hubiera nacido en una familia diferente, Ha-sung habría sido un niño como cualquier otro. Y aunque eso significara que no lo habría prestado tanta atención, el hecho de que lo estaba haciendo ahora no le parecía tan malo.

Finalmente, Ye-han vio cómo Ha-sung sumergía de nuevo el malvavisco en el chocolate caliente. Observó cómo el malvavisco desaparecía rápidamente en el líquido caliente. El niño, fascinado, observaba el proceso como si fuera algo completamente nuevo.

Ye-han acarició suavemente su cabeza. De alguna manera, todo en él, desde su pequeña cabeza redonda hasta sus movimientos torpes, le parecía adorable.

 

***



Finalmente, Ye-han pasó unas tres horas en la cafetería con Ha-sung. No tenía nada que hacer, así que trato de matar el tiempo de todas las maneras posibles.

Hablar un rato estuvo bien, pero hablar de forma animada con un niño de 8 años era casi imposible. Ambos, de hecho, no eran muy habladores. Claro, si lo dejaba solo, Ha-sung seguramente se quedaría en silencio, bebiendo su chocolate caliente sin quejarse, pero no quería dejarlo tan desatendido.

Mirando a Ha-sung, que estaba sentado junto a él, decidió sacar el móvil para ponerle un video. Ye-han le pregunto qué quería ver, y su respuesta fue realmente inesperada. Los nombres de famosas bandas extranjeras, ya disueltas desde antes del siglo XXI, salieron de la boca de un niño de 8 años. Todas eran bandas de heavy metal o rock alternativo.

El rock alternativo era algo con lo que ya estaba familiarizado gracias a su primo Hyun-seok, pero Ye-han no podía imaginarse que un niño de primaria de 10 años le gustara el heavy metal. En ese momento, le sorprendió tanto que dudo de sus propios oídos. No sabía si le sorprendía más que supiera pronunciar "rock alternativo" o que no supiera lo que significa "enfermo", pero en fin...

“¿Te gusta el heavy metal?”.

“¡Sí! Quiero ser parte de una banda que haga música como esa en el futuro”.

“...”.

¿Querrá morirse de hambre? De todos modos, le puso el video que quería ver, y Ha-sung pronto quedó completamente absorto. Mientras lo miraba, pensaba “¿Será que entiende las letras? ¿Es mejor que no las entienda?” Pero pronto no pudo soportar el ruido y Ye-han compartió sus auriculares con él.

Luego, algo más llamó su atención, los libros y revistas que estaban en la estantería. Ye-han le pasó un auricular a Ha-sung y tomo un libro para leer.

Un rato después, vio que Ha-sung, que estaba completamente enfocado en el video, de repente miraba de reojo el libro que Ye-han estaba leyendo. Ye-han sonrió y le mostro la portada.

“¿Te interesa? ¿Quieres leerlo conmigo?”.

“¿No es difícil?”.

“Puede que sea un poco difícil para ti. ¿Qué te parece si leemos otro libro?”.

En ese momento, había un libro de cuentos occidentales, así que le pregunto si lo había leído. Ha-sung, con su típica expresión tímida, negó con la cabeza y confesó que no leía mucho.

No le sorprendió. Era bastante normal que un niño tranquilo de 10 años, que disfruta del heavy metal, no fuera un ávido lector.

Aunque fue Ye-han quien le ofreció el video de heavy metal, al final pensó que sería mucho mejor darle un libro que seguir con el video. Así que le dio el libro y comenzó a leerlo con él.

Aunque su ritmo de lectura era increíblemente lento, y le molestaba tener que explicarle las palabras que no entendía, siguió adelante. Volver a leer esos cuentos que había visto miles de veces cuando era niño no lo emocionaban, pero aun así, le leía en voz alta los pasajes largos.

El libro de cuentos terminó con una historia bastante predecible, un rey que venció a un dragón malo y vivió feliz para siempre. Cuando cerraron el libro, Ha-sung, con cara confundida, le preguntó a Ye-han.

“¿Todos estos cuentos los escribió la misma persona?”.

“Probablemente no”.

“Pero, ¿por qué todos terminan igual? “Y vivieron felices para siempre””.

“Los cuentos siempre terminan así. ¿Te aburrió?”.

“No. Solo me parece curioso...”.

Ha-sung dijo eso con una expresión extraña. Ye-han vio que no tenía ganas de seguir leyendo, así que le paso el móvil con un juego. Así pasaron el tiempo y, cuando ya era hora de cenar, Ha-sung mencionó que su mamá pronto llegaría a casa, así que le dijo a Ye-han que no necesitaba acompañarlo.

Ye-han se ofrecio a llevarlo hasta su casa, pero él se negó con firmeza, moviendo la cabeza en señal de rechazo, y le dio las gracias, casi como si estuviera pidiendo disculpas. Normalmente, Ye-han habría insistido en acompañarlo, pero en ese momento no podía hacerlo.

“De verdad, estoy bien... ya... estoy realmente agradecido... perdón por todo...”.

Ye-han se quedó mirándolo, tratando de entender por qué se mostraba tan firme al rechazar su oferta. Justo cuando le pregunto por qué, le dijo algo que lo dejó tan confundido que no pudo evitar dejarlo ir. Incluso estaba a punto de llorar, y eso le dio una sensación extraña, como si lo hubieran golpeado en la cabeza.

Cuando regreso a su casa, no podía dejar de pensar en la imagen de Ha-sung, aún sollozando. Lo único que había hecho por él ese día había sido pasar unas tres horas con él, soportando un poco de hambre. Ni siquiera quería hacerlo al principio, pero luego se dio cuenta de lo profundamente agradecido que estaba, tanto que sentía que le estaba pidiendo perdón por algo que ni siquiera había sido un favor importante.

“Esto es raro... ¿qué es lo que está pasando?”.

Esa sensación extraña no lo dejó en paz durante todo el día y siguió rondando su mente por bastante tiempo. Mientras tanto, el insoportable clima de lluvia desapareció, y el calor del verano comenzó a apoderarse de todo.

En esos días de calor insoportable, donde no quería salir de su habitación, siguió asistiendo a la iglesia todos los domingos. El servicio seguía siendo increíblemente aburrido, y el aspecto deteriorado de la iglesia, junto con el bullicio de los niños, era insoportable. Sin embargo, algo en su interior lo mantenía yendo, aunque no le gustara.

El verano estaba por terminar, y el plazo que había decidido darse para seguir con el servicio de la iglesia se acercaba a su fin. Sin embargo, no había dicho nada al respecto. Aun así, un día, su padre, que rara vez hablaba con él, le hizo una pregunta.

“¿Hasta cuándo vas a seguir con esto del voluntariado?”.

Se había acabado de preparar para ir a la iglesia, y su padre, que normalmente se mantenía en su habitación, apareció con una voz apagada y algo cansada. En ese momento, se dio cuenta de que ya era hora de decidir qué iba a hacer después del verano.

“¿Con quién vas a vivir? Si decides venir conmigo, te apoyaré económicamente hasta que te independices. Después de todo, soy tu padre”.

“Aún no lo he decidido, pero... ¿ya se lo has dicho a mamá?”.

“No, todavía no. Pensar en la reacción que tendrá me da pereza”.

Hace unos días, había hablado con su madre brevemente mientras le llevaba sus cosas. Parecía que ya había tomado la decisión de divorciarse, aunque todavía no lo había comunicado oficialmente. Pero no tardaría mucho en hacerlo. Y si las cosas no salían como quería, su temperamento la haría estallar.

Su padre, por su parte, no parecía ajeno a la situación. Sabía que, como siempre, terminaría cediendo ante los deseos de su madre, y ya estaba acostumbrado a esa dinámica.

Esto lo dejó pensando en qué haría si sus padres se divorciaban. ¿Con quién viviría? Si viviera con su madre, la iglesia quedaría muy lejos y sería difícil seguir con sus actividades allí. Claro, podría ir en coche, pero su madre, tan indiferente, probablemente no se preocuparía por ofrecerle el transporte o un chofer para sus visitas.

Tras un rato de reflexión, se dio cuenta de algo.

“...Estoy pensando en todo esto solo con la condición de seguir en la iglesia”.

Sin darse cuenta, ya había llegado a una conclusión sobre su futuro. Al parecer, ya había tomado una decisión, pero no la había reconocido hasta ese momento. De todos modos, su padre dejó de insistir y cambió de tema.

“Hoy parece que llevas un instrumento”.

“Sí, me pidió verlo el niño al que le doy clases”.

“¿Quién?”.

“Ya sabes, Ha-sung”.

Ye-han no pudo evitar sonreír un poco mientras miraba el calendario. Ha-sung había estado esperando pacientemente que le llevara el bajo, y al parecer, el clima ya se había calmado. Aunque ya había pasado algún tiempo desde lo planeado, finalmente se decidió a llevarle el instrumento.

Al imaginarse la reacción de Ha-sung al ver el bajo, se sintió emocionado. Cuando hablaba de su música favorita, su cara se iluminaba, y siempre hablaba con tanta pasión que no podía esperar a ver qué haría esta vez.

Su padre, notando que su actitud había cambiado, comentó algo sin mucha importancia.

“Parece que esto te está gustando más de lo que pensaba. No esperaba que te comprometieras tanto con el voluntariado”.

“No es tanto eso...”.

Si le preguntaran si el voluntariado era algo que le apasionaba, la respuesta sería un rotundo no. Pero, de alguna manera, había encontrado algo valioso en estar con Ha-sung. Él era quien realmente lo motivaba a seguir.

“Supongo que sí, algo así”. Respondió, encogiéndome de hombros.

No quería entrar en detalles, así que se limitó a dar una respuesta que su padre pudiera entender. Aunque no pudiera cumplir con todas sus expectativas, a veces podía decir lo que él quería oír.

Esa fue la última vez que tuvo una conversación como esta con él, y a pesar de que no era lo más cálido, fue un momento raro en el que pudo disfrutar de su compañía.

 

***

Tal como había anticipado, la reacción de Ha-seong al ver el bajo fretless fue explosiva.

Desde la mañana, cuando lo vio cargando y descargando el instrumento del auto, supo que no podría hacerle creer que no lo había traído. Apenas vio el instrumento sobre la espalda de Ye-han, Ha-sung lo miró con ojos brillantes y, alzando ligeramente el dobladillo de su ropa, le preguntó si realmente lo había traído, y, al ver su expresión tan dulce, cualquier intento de hacerle una broma desapareció de inmediato.

En lugar de seguir bromeando, Ye-han decidió ofrecerle el bajo. Sin embargo, no calculo bien su tamaño, y cuando intentó cargarlo, estuvo a punto de caerse por el peso del instrumento, lo que hizo que Ye-han reaccionara rápidamente y lo levantara al sujetarlo por el hombro, justo antes de que su rostro golpeara el duro asfalto.

“Todavía no puedes cargarlo, Ha-sung”.

“No…”.

Cuando le quito el bajo y lo devolvió, Ha-sung asintió sin muchas ganas. Aunque lo aceptó, se notaba que se sentía un poco decepcionado, como si quisiera presumir con el bajo, llevándolo por ahí y mostrándoselo a las personas, pero no podía hacerlo.

Con una expresión un poco molesta, lo tomo de la mano y lo llevo al interior de la casa. Le explico que, por ser pequeño, su fuerza aún no era suficiente, y que su tamaño y complexión delgada mejorarían con más comida y descanso, pero, a pesar de su consuelo, Ha-sung permaneció callado y con cara de pocos amigos.

Además, al darse cuenta de que el tamaño del bajo era demasiado grande para su cuerpo y no podía siquiera tocarlo bien, parecía a punto de desmoronarse de frustración.

Normalmente, cuando Ye-han lo elogiaba, se sonrojaba tímidamente, y su rostro se iluminaba con una sonrisa cuando lo veía, pero ese día estaba completamente apagado. Viendo cómo estaba tan desanimado, Ye-han decidió sentarse en el suelo, aplaudiendo suavemente sobre sus rodillas, llamando a Ha-sung.

“Ven aquí”.

Ha-sung, que estaba mirando el enorme bajo sin saber qué hacer, giró su cabeza rápidamente, y miró a Ye-han con una expresión confundida. Su mirada parecía preguntarse, ‘¿Realmente tengo que sentarme en tus rodillas?’.

Ye-han no insistió más. En lugar de eso, lo atrajo suavemente hacia sus piernas. El pequeño cuerpo de Ha-sung se acomodó fácilmente en su regazo, con la cabeza de Ha-sung perfectamente apoyada en su mano, sin necesidad de agacharse. Ye-han pensó para sí mismo que era como un cojín corporal hecho a medida para él.

‘Un cojín corporal personalizado…’.

Sabía que era un pensamiento algo irreverente, pero no se atrevió a expresarlo en voz alta. En cambio, se limitó a comentar en voz baja.

“Eres calentito, ¿será por ser tan pequeño?”.

Sabía que los niños tienen una temperatura corporal más alta, pero sentirlo de primera mano era algo nuevo para él. No tenía hermanos pequeños, y aunque en general no le gustaban mucho los niños, tener a Ha-sung acurrucado en su regazo, rodeado por el aire frío del aire acondicionado, era algo que le resultaba agradable.

Sin pensarlo mucho, le acarició suavemente la mejilla, que estaba tibia y suave, y pudo sentir el contacto directo en su mano. Acarició su rostro con la palma, sintiendo su suavidad. Después, tomó el bajo fretless con una mano, sosteniendo el mástil.

Le mostró cómo tomar el instrumento y le animó a que tocara una cuerda.

“Toca la cuerda. Muy bien. ¿Notas cómo suena diferente al bajo normal?”.

“¡Wow! Este tiene como un sonido más grave, más profundo”.

Con timidez, Ha-sung tocó una cuerda. El sonido grave y suave del bajo se expandió por la habitación, y Ha-sung empezó a experimentar tocando diferentes cuerdas, maravillado por el sonido. Mientras Ye-han lo observaba en silencio, le preguntó, curioso.

“¿Qué tipo de sonido te gusta más?”.

“Este. Suena raro, pero bonito. Y además, este tiene una forma más bonita…”.

“Tienes buen ojo”.

Este bajo fretless había sido uno de los más elegantes que Ye-han había tenido cuando era niño. La combinación del mástil negro mate con el cuerpo color caoba oscuro le parecía muy sofisticada, y su forma peculiar junto con el hecho de que no tenía trastes le daba un toque único.

Sin embargo, su madre siempre lo había criticado, diciendo que era un instrumento grande y feo, y le recomendó aprender a tocar el chelo en lugar de seguir con el bajo, lo que lo llevó a terminar tomando lecciones de chelo también. A pesar de que su madre no aprobaba el bajo, Ye-han sentía cierta satisfacción al ver que Ha-sung también lo encontraba atractivo.

Sonriendo, acarició la cabeza de Ha-sung con afecto.

“Practica mucho. Cuando lo hagas, te enseñaré a tocar el bajo fretless también”.

“¡Sí! Pero, ¿cuántas noches tengo que esperar?”.

“Eso depende de ti, si practicas todos los días, podrías estar listo en unas semanas”.

“Pero en mi casa no tengo bajo… No puedo practicar todos los días…”.

“Ah, cierto…”.

Cuando escuchó lo último, Ye-han recordó que los padres de Ha-sung no le habían comprado un bajo para practicar. No sabía si era porque no querían o no podían, pero lo cierto es que no le parecían unos buenos padres. Sabía que la madre de Ha-sung era muy ocupada y no podía prestarle mucha atención, pero no eran padres tan malvados como para ser comparados con alcohólicos o personas irresponsables.

Ye-han suspiró con cierto desdén mientras acariciaba suavemente la delgada espalda de Ha-sung. Pensó que si su madre estaba tan ocupada, eso explicaba la situación, pero la falta de apoyo en algo tan simple como comprarle un instrumento para practicar lo molestaba.

“Ha-sung, ¿quieres vivir conmigo? Yo tengo muchos bajos en casa”.

Lo dijo a medias en broma, con la intención de burlarse un poco, pero también con una ligera sensación de preocupación. Su mano pasó de la espalda a la suave mejilla de Ha-sung y le dio un pequeño toque.

“Si vivieras conmigo, te leería libros, te enseñaría a tocar el bajo, y te haría chocolate caliente”.

“….”.

“¿No quieres vivir conmigo?”.

“Ah, no, no es eso…”.

Ha-sung negó rápidamente con la cabeza, visiblemente incómodo. Luego, con voz titubeante, dijo.

“Es solo que… mi mamá estaría sola sin mí en casa…”.

“…Tienes razón. No lo había pensado”.

Ye-han retiró suavemente el dedo de la mejilla de Ha-sung, reflexionando sobre sus palabras. Al escuchar su respuesta, se sintió algo avergonzado. Aunque siempre pensó que Ha-sung no se parecía en nada a él, en ese momento compartieron una sensación de responsabilidad y cariño mutuo.

Para despejar esos pensamientos, Ye-han rápidamente cambió de tema. No quería perderse en esos sentimientos por una simple conversación.

En ese momento, recordó algo que le había estado dando vueltas en la cabeza por un tiempo.

“Ha-sung, ¿qué pides cuando rezas? ¿Cuál es tu deseo?”.

“….”.

Pudo sentir que el cuerpo de Ha-sung se tensaba. Su reacción era aún más incómoda que cuando le preguntó sobre vivir juntos. Ye-han, atento, le volvió a preguntar.

“¿Es algo tan secreto?”.

“…Es que, si lo escuchas, tal vez me regañes…”.

Después de esperar un rato, Ha-sung finalmente se atrevió a responder. Su voz era tan baja que Ye-han apenas pudo entenderle.

“¿Por qué te regañaría?”.

“Porque es un deseo malo…”.

“Venga, no te preocupes, no te voy a regañar. Te lo prometo”.

Ye-han hizo el gesto de prometerlo con el meñique, haciendo un pequeño espectáculo para que Ha-sung se sintiera más cómodo. Sonrió suavemente cuando los ojos de Ha-sung se encontraron con los suyos.

Después de un rato, Ha-sung finalmente confesó.

“Le pido a Dios que mi papá no regrese a casa… para siempre”.

La palabra "para siempre" fue la que reveló la sinceridad de su deseo. De alguna manera, le parecía tan desgarrador que un niño tan pequeño estuviera pidiendo algo así, pero más aún, el hecho de que lo hiciera de forma tan contenida y suave, sin expresarlo de manera tan brutal.

Ye-han se quedó en silencio, procesando la respuesta de Ha-sung. No podía creer lo que acababa de oír, pero al mismo tiempo entendía la tristeza y la desesperación del niño.

“¿Es un deseo malo? ¿Por qué?”.

“Mi mamá me dijo eso. Cómo podría pensar algo tan malo sobre papá, y me regañó mucho…”.

“A mí no me parece un deseo malo en absoluto”.

¿Será porque ambos son como el agua y el aceite? Aunque parece que Ha-sung depende algo de su madre, Ye-han, al reflexionar sobre esto, cambió completamente de perspectiva. Al final, los dos padres de Ha-sung, en su vida, son más como una carga que una ayuda.

Chasqueando la lengua sin querer, Ye-han eligió sus palabras con cuidado. No podía simplemente decirle al niño que su padre era una basura humana y que su madre parecía tener un bajo coeficiente intelectual.

“¿Recuerdas el cuento que leímos en el café? ¿Pensabas que el príncipe estaba mal por matar al dragón que aterrorizaba a la gente del pueblo?”.

“Si”.

“Pues el deseo de Ha-sung es algo parecido. La mamá que te regañó diciendo que era malo… bueno, es lo malo”.

Sin querer, Ye-han casi dejó salir sus pensamientos sin filtro, pero rápidamente cambió de palabras y esperó la respuesta de Ha-sung. Sin embargo, el niño no decía nada por un rato. Ya impaciente, Ye-han tiró suavemente de la mejilla de Ha-sung.

La suave piel se aplastó entre sus dedos, y la cabeza de Ha-sung se inclinó un poco hacia un lado. Al mirarlo, Ye-han se dio cuenta de que sus ojos brillaban, llenos de lágrimas, y de inmediato se sintió desconcertado. Aunque sabía que no estaba llorando por dolor, no pudo evitar preocuparse.

Entonces, en el mismo lugar donde había tirado de su mejilla, Ye-han le dio un suave beso. La piel cálida y suave de la mejilla se estiró mientras Ha-sung, con los ojos llorosos, parecía aún más vulnerable, lo que hizo que Ye-han se sintiera un poco incómodo y apenado. No sabía cómo manejar la situación cuando Ha-sung se ponía así.

“¿H-hyung…?”.

Al igual que Ye-han, Ha-sung también se mostró completamente desconcertado por el beso repentino. Estaba tan sorprendido que las lágrimas que había estado a punto de derramar se desvanecieron. Sus ojos grandes y redondeados parpadeaban lentamente, y Ye-ahn no pudo evitar sonreír, sintiendo que todo lo que acababa de hacer era algo natural.

Ye-han soltó una risa clara mientras revolvía el cabello de Ha-sung. Rápidamente racionalizó el gesto incómodo que acababa de hacer, al fin y al cabo, era como cuando uno ve un animal tierno y no puede evitar abrazarlo y darle un beso. Además, al ver que Ha-sung se detuvo de inmediato, parecía que su gesto había tenido algún efecto.

“Si sigues llorando, no vas a crecer”.

“¡No, no estaba llorando!”.

Al tocar un punto sensible, Ha-sung intentó negar con una voz que claramente sonaba resentida. Su tono se había vuelto un poco molesto, pero Ye-han lo abrazó de nuevo y, jugando, murmuró.

“Está bien, está bien. No estabas llorando. ¿Qué tal si seguimos practicando?”.

“De verdad que no estaba llorando…”.

Sin rendirse, Ha-sung siguió protestando de manera tímida, pero Ye-han le puso nuevamente el bajo fretless en las manos. Ha-sung, sin decir más, cerró la boca y comenzó a tocar el bajo como si nada hubiera pasado.

Era sorprendente cómo Ha-sung se ponía tan feliz solo con tocar un rato. Ye-han imaginó cómo se pondría si alguna vez tuviera una guitarra para él. Hacía que fuera aún más tentador regalarle la guitarra de inmediato.

‘¿Se la doy?’.

No ahora, claro, pero más adelante, cuando sea lo suficientemente grande y capaz de manejarla bien. En ese momento, podría pedir permiso a su padre y regalársela a Ha-sung como un presente.

Decidió que seguiría ayudando a Ha-sung hasta que tuviera ganas de hacerlo, sin preocuparse por el tiempo que pudiera tomar. Aunque la idea de darle el bajo inmediatamente parecía tentadora, también se dio cuenta de que eso podría ser un peso para el niño ahora, y no una alegría.

Pensando brevemente, Ye-han tomó una decisión. Sí, lo haría cuando llegara el momento adecuado. Después de todo, sabían que seguirían viéndose, así que no tenía sentido apresurarse. A Ha-sung le quedaría mejor cuando fuera mayor y más capaz de disfrutarlo. Por ahora, el regalo se quedaría como una futura diversión para los dos.

“Ha-sung, crece rápido”.

“¿Eh? Uhm!”.

Imaginando ese día, Ye-han empezó a sentir que la rutina diaria, que hasta entonces le parecía interminable, de repente comenzaba a volverse algo emocionante. Mientras acariciaba la frente de Ha-sung, quien había respondido distraídamente mientras seguía tocando le bajo, Ye-han sonrió.

 

***



“…Y así, el corderito y su familia vivieron felices por mucho, mucho tiempo”.

A pesar de que la narración, con una voz suave y melódica, que solo podría pertenecer a un anuncio público, había llegado a su fin, los aplausos que solían resonar tras el cierre de cada libro no se escucharon. Yoon-seul, que siempre reaccionaba con entusiasmo al terminarse un cuento, se había quedado dormida.

Sin hacer ruido, Ye-han cerró el libro y, con el más suave susurro, acunó a su hija dormida, que estaba en sus brazos, ajustándola con cuidado y sin que se despertara.

Desde que Yoon-seul, con el libro en las manos, se sentó en las piernas de Ye-han y pidió que le leyera en voz alta, hasta el momento en que sus párpados empezaron a cerrarse tras dos libros, Ha-sung había estado observando todo y soltó una risita. Aunque hasta hacía poco estaba medio dormida y aún aplaudía, parecía que había caído profundamente en el sueño.

“¿No te diste cuenta de que se quedó dormida?”.

“Lo sabía, pero pensé que sería una buena nana para ella y también una buena estimulación para el bebé en tu estómago. Ha-sung y el bebé siguen escuchando, ¿no?”.

Al igual que Ha-sung, Ye-han también sonrió con un tono suave en su voz. Mientras le alisaba las mangas dobladas del pijama, sus manos tocaban con dulzura los dedos de su hija, abriéndolos lentamente con ternura.

Finalmente, Ye-han se levantó, con Yoon-seul en brazos. Mientras él la llevaba a su habitación, Ha-sung guardaba los libros y juguetes que Yoon-seul había traído y los volvía a colocar en el cuarto de juegos.

Desde que aprendió a leer un poco, Yoon-seul insistía en llevar un montón de libros y juguetes a la habitación de los padres a la hora de dormir, pidiendo que jugaran con ella. Según la niñera, lo hacía porque se aburría estando sola, pero aunque Ye-han, siendo padre, se derretía por su hija, era sorprendentemente estricto cuando se trataba de su horario de dormir.

A diferencia de Ha-sung, que había cedido la primera vez que le dijeron que dejara dormir a la niña en la misma habitación, Ye-han siempre la movía a su propia habitación cuando se quedaba dormida. La razón era simple, si acostumbraba a que la niña durmiera sola desde pequeña, podría fomentar su independencia y sería beneficioso para su desarrollo emocional. Aunque, honestamente, pensaba que si dormía en la misma habitación, sería difícil hacer otras cosas.

‘En fin…’.

Aunque ya había pasado el período de “luna de miel” de su matrimonio, Ye-han seguía igual. Tanto en el buen sentido como en el malo. Pensando en lo sucedido anoche, una punzada de dolor lo hizo sentir incómodo. También sentía una ligera patada en el vientre algo hinchado, como si el bebé en su panza estuviera dando un pequeño golpe.

El segundo bebé, que había sido un milagro después de mucho esfuerzo, tenía movimientos mucho más intensos de lo que Ye-han había esperado. Ha-sung, que estaba dándose palmaditas en la espalda por el dolor, salió de la habitación de la niña y fue a poner en orden el cuarto de juegos.

Cuando ambos terminaron sus tareas y volvieron a la habitación, el tiempo coincidió perfectamente. Ye-han sonrió levemente al ver que la cama, que antes estaba llena de libros, ahora estaba perfectamente ordenada.

“¿Ya guardaste todos los libros? Déjalos ahí. Quería seguir leyéndote”.

“Creo que también ya se ha quedado dormido”.

Con una respuesta juguetona, Ye-han movió la cabeza hacia Ha-sung, que le señalaba su vientre.

“No, me refería a ti, Ha-sung. A veces, pareciera que tú escuchas más atentamente que Yoon-seul”.

“¿Yo? ¿Cuándo?”.

Ha-sung dejó su frase a medias. Desde que era pequeño, nunca había sido muy amigo de la lectura, y todavía hoy, siendo adulto, mantenía cierta distancia psicológica de los libros. Por mucho que el contenido fuera interesante, su concentración solo se mantenía durante las primeras páginas, y cuando llegaba a la segunda o tercera página de los cuentos infantiles de Yoon-seul, su atención ya se había ido.

Pero cuando Ye-han le leía, la razón por la que Ha-sung se concentraba al máximo era muy simple, la voz de Ye-han al leer los libros era increíblemente agradable. Honestamente, no le importaba nada el contenido del libro.

Como el actor más solicitado por los anunciantes en Corea, la voz de Ye-han era un tono grave y agradable que no dejaba lugar a críticas. Junto con su tono suave y una pronunciación y dicción más precisas que la de un locutor, escucharla era simplemente admirable. Su cara, su voz y su personalidad parecían haber sido hechas para ser un actor.

Sin embargo, si Ha-sung confeso honestamente "La razón es que tu voz es tan agradable", probablemente al día siguiente estaría doblado por el dolor de espalda, incapaz de ir a la escuela. Además, al día siguiente, después de las clases, tendría que ir al estudio a trabajar, lo cual haría su día aún más complicado. Ha-sung, evitando mirar a Ye-han, murmuró.

“No me gusta leer libros. Ya lo sabes”.

“Pensé que te había interesado porque siempre me miras fijo cuando te leo a Yoon-seul”.

Con una sonrisa juguetona, Ye-han hizo que Ha-sung bajara la cabeza, avergonzado, como una espiga de arroz a punto de romperse.

La garganta subía y bajaba cada vez que respiraba. Su mirada cariñosa se dirigió alternativamente al libro y a Yoon-seul, con sus largas pestañas proyectadas como un dosel. El segundo debe estar escuchando bien, esos lindos labios susurrando. Una mano larga y blanca que sostiene un libro, venas azules que sobresalen del dorso de la mano y un rostro hermoso que no necesita palabras...

¿Cómo puedes apartar la vista de algo así cuando lo tienes justo delante de ti? Para Ha-sung, el tiempo que Ye-han pasaba leyendo libros era un momento de estimulación visual y auditiva, y no era diferente de un momento en el que podía disfrutar plenamente de su talentoso esposo.

Por supuesto, veía el rostro y la voz de Ye-han todos los días, incluso en la vida cotidiana, ya que habían estado viviendo juntos durante casi 6 años, pero cuando le leía un libro, ¿cómo es…? El ambiente noble e intelectual de Ye-han resaltaba aún más, pero también parecía algo vulgar… De todos modos esa era su verdadera intención.

Pero ni siquiera podía decir: "Me gusta tu voz, hyung", por miedo al futuro que estaba por venir, así que no pudo dar un paso más y decir: "Encuentro sexy la forma en que lees los libros". Tan pronto como bajo un poco la cabeza, el dolor que comenzó en su pelvis se extendió rápidamente a la parte posterior de su cuello. Tal vez fue porque lo habían sujetado por la cintura mientras montaba sobre Ye-han durante demasiado tiempo anoche.

Desde que quedo embarazado de su segundo hijo, siempre habían tenido relaciones sexuales en esa posición, por lo que no ha habido un día en que la espalda baja de Ha-sung no haya estado tensa. Fue porque su marido, que dijo que ya podía montar y montar solo muy bien y se quedó quieto hasta el principio, pero cuando estaba a punto de eyacular, agarraba firmemente su pelvis y empujaba hacia arriba. Ha-sung quien seguía insistiéndole para que lo hiciera aunque sabía que más adelante le resultará difícil...

Con una expresión que mostraba algo incómodo, Ha-sung se mantuvo en silencio, apretando los labios. Ye-han, decidido a seguir interrogando, le lanzó una pregunta insistente.

"Entonces, ¿por qué me mirabas como si fueras a devorarme?".

"No, no te miraba de esa manera tan vulgar. Solo que… me vino a la mente todo lo que recordaba de cuando era pequeño…".

"¿Cuando eras pequeño?".

"Cuando era pequeño, mi hyung me leía libros. Aunque no lo recuerdes".

Justo cuando buscaba una excusa, el recuerdo de su niñez surgió de repente, y fue una suerte. El verano cuando tenía unos 10 años, pasó tiempo con Ye-han, quien era un hyung en la iglesia y también profesor de bajo.

Ya había pasado mucho tiempo, así que ahora, salvo por algunos recuerdos marcados, casi no recordaba nada. Pero uno de esos pocos recuerdos que permanece es cuando Ye-han lo llevó a una cafetería y le leía libros, porque no podía regresar a casa por miedo a su padre.

Era un recuerdo fragmentado, como una foto, y cuando lo revivió, se dio cuenta de que ese día estaba lloviendo mucho, que le compró un chocolate caliente en pleno verano, y que todas las historias que le leía terminaban con un final feliz, lo que le dejaba un sentimiento de incomodidad cuando era niño.

Era tan joven e inmaduro que hasta se sentía celoso de los personajes de los cuentos que no existían. Mientras intentaba revivir esos recuerdos, de repente Ye-han, de manera inusual, mostró una leve vacilación y habló.

"¿En la cafetería?".

"¿Ah? ¿Lo recuerdas?".

Ha-sung, sorprendido por la exactitud del lugar que Ye-han había recordado, preguntó de nuevo. Aunque no recordaba casi nada de esos tiempos, Ha-sung sabía que la razón por la que Ye-han había olvidado aquellos días era una especie de trastorno psíquico, por lo que no insistió en hacerle recordar más.

Pero aunque sabía que no podía evitarlo, a veces, sólo ocasionalmente, no podía evitar sentirse arrepentido. Definitivamente fue Ye-han quien le enseñó a tocar el bajo, lo cuidó como a un hermano mayor y siempre lo animó dándole palmaditas en la cabeza como si fuera lindo. Ye-han, el involucrado, no lo recordaba y solo quedo en su cabeza, por lo que parecía que era solo una ilusión de Ha-sung.

Y aunque no lo demostró, todavía se sintió un poco mal por los comentarios negativos que Ye-han había hecho sobre su experiencia en el servicio religioso en el pasado… Se preguntó cómo cambiaría su aburrida reseña si lo recordara correctamente. En ese momento, como si Ye-han hubiera recordado claramente el pasado, el rostro de Yoon Ha-sung naturalmente se puso rojo brillante.

“No todo, pero un poquito. Lo pienso de vez en cuando”.

Un poquito en alguna parte. Fue una respuesta muy esperanzadora comparada con el principio, cuando se había olvidado por completo de su existencia. Ha-sung tiró de la mano de Ye-han con ojos llenos de anticipación.

“¿No recuerdas nada más?”.

"Mmm…".

Ye-han, que sostenía la mano de Ha-sung, gimió como si estuviera en problemas. Ha sung estaba a punto de reprimir su anticipación nuevamente, pensando que todo lo que recordaba era la ubicación.

La mano que lo atrapó fue rápidamente apartada y, en un abrir y cerrar de ojos, estaba en los brazos de Ye-han. Los dos brazos se envolvieron fuertemente alrededor de su cintura y se cruzaron sobre el estómago de Ha-sung, y sus grandes manos acariciaron amorosamente su vientre hinchado.

Era una postura familiar. Incluso cuando era joven, e incluso ahora, a menudo lo encontró en esta posición de abrazo. Pero a diferencia de cuando era más joven, el tacto tenía una fuerte connotación sexual, por lo que Ha-sung ejerció mucha fuerza. Ye-han se río entre dientes, frotando sus labios contra el cabello de Ha-sung.

“Dijiste que no querías vivir con tu hyung, pero al final te quedaste con él. Incluso tuviste una hija preciosa”.

“…Aunque lo recordabas, ¿por qué siempre recuerdas cosas así?”.

Este tipo realmente recuerda todo, pero finge no recordarlo solo para burlarse de mí, ¿verdad? …Una repentina sospecha cruzó su mente, pero a juzgar por su apariencia habitual, no podía ser él.

El amable hermano mayor que conoció en la iglesia en realidad no tiene conciencia, es prolijo, obsesivo y desconfiado, y es un poco... No, descubrió que era una persona con muchos defectos en su personalidad, pero no era el tipo de persona que se burlaba de algo así.

Era el tipo de persona que siempre se queja de lo mucho que se arrepentía de no poder recordar una versión más joven de su mismo cuando miro las fotos de la escuela secundaria que recibió de su hermana mayor.

Pero incluso si no era una broma, a Ha-sung no le gustaba el hecho de tener que recordar ese tipo de cosas cada vez, por lo que respondió en un tono quejoso. Ye-han río como si hubiera tomado aire en sus pulmones y siguió besando el cabello de Ha-sung.

“Recuerdo algunas cosas más. Como cómo te tambaleabas, incapaz incluso de sostener bien el bajo, y cómo bebías chocolate caliente con crema en las comisuras de los labios”.

“Eso fue cuando era pequeño. Ahora oigo y toco muy bien. Ni siquiera me hundo en él”.

“Así es. ¿Cuándo creciste tanto? Parece que eras solo un niño”.

“Yo tenía 10 años en ese momento…”.

En ese momento, Ha-sung era pequeño y delgado en comparación con sus compañeros, pero no era comparable con un niño de seis años. Aunque Ha-sung fue directo en sus críticas, Ye-han fue un paso más allá y molestó a Ha-sung.

“Es una broma decir que el pequeño creció bien. ¿Quién hubiera pensado que ese niñito tan inquieto llegaría a ser tan perfecto para mi gusto e incluso tendría un hijo mío?”.

“…….”.

“Puedo defenderte aquí, y mi hijo también. ¡Qué maravilla!”.

La mano que acariciaba su estómago sintió que el feto se movía y lo golpeó suavemente como si respondiera. “Sí, papá.” La voz que susurraba era tan obscena que le hizo dar vueltas la cabeza. Ha-sung enterró su rostro en la palma de su mano.

“Por favor, hyung... Habla... O al menos ten un poco de consciencia...”.

No podía entender por qué tenía que sentir vergüenza cuando quien hacía comentarios tan vulgares y desvergonzados era este hermoso ser humano (y su esposo) detrás de él. Ye-han, que era infinitamente santo por fuera, preguntó con una cara desvergonzada como si no entendiera.

¿Remordimiento? ¿Por qué?

“Eso es demasiado…”.

“Acabo de enumerar todos los hechos, así que ¿qué tiene de bueno?”.

Sería normal que una persona promedio se sintiera culpable por tener relaciones sexuales con una pareja ocho años menor que él, y que tuviera veintipocos años, y luego provocar que él pasara de ser beta a omega al emitir feromonas, y luego dejarlo embarazado antes del matrimonio… Esto fue después de confirmar cien veces que este tipo de sentido común no entró en la cabeza de Ye-han.

Pero aún así, es así. Si hubiera sabido que la persona con la que estaba era un niño pequeño que solía llamarlo “hyung” cuando era pequeño… No, ni siquiera esperaba eso. Sería normal tener incluso un poco de escepticismo.

¿O es que la brecha entre tú y yo de la infancia el tu y yo adulto cuando se reencuentran es tan grande que te resulta difícil darte cuenta de que eres la misma persona? Casi no tengo memoria…. Ha-sung murmuró débilmente.

Como su hermano mayor no lo vio de pequeño, se reencontraron y se casaron. De no ser así, probablemente habrían sido solo hermanos para siempre.

“Bueno, ¿por qué piensas eso?”.

En un instante, Ye-han, cuyo tono se había vuelto agudo, mordió el lóbulo de la oreja de Ha-sung. Una voz escalofriante y baja resonó en su oído, acompañado de un dolor punzante.

Si no hubiera perdido la memoria y hubiera seguido interactuando con Ha-sung... creía que Seul habría nacido cuando Ha-sung tenía veintitantos.

“…….”

“No. En fin, si Ha-sung se manifiestaba como un Omega, también podría tener a Seuli. En fin, no habría sido muy diferente de a ahora”.

“…Hyung, en serio…”.

Ha-sung estaba en shock, sabiendo que había perdido los recuerdos, pero sin saber que sería tan desvergonzado. De repente, Ye-han giró el cuerpo de Ha-sung y le hizo mirarlo, y con una mirada muy molesta en su rostro, lo interrogó.

“¿O qué? ¿Solo querías que fuéramos como hermanos?”.

“Por supuesto que era así cuando era joven”.

Si le dijeras a un niño de 10 años: "Te vas a casar con ese estudiante de secundaria", probablemente lo creería.

Era una época en la que ni siquiera se entendía los conceptos de amor y romance. En ese momento, Ha-sung había estado aprendiendo bajo durante mucho tiempo con este amable y cariñoso hermano mayor, y solo tenía un vago apego y anhelo de volverse como él algún día. Juró que nunca ni siquiera soñaría con casarse.

Vivió como un hombre beta heterosexual durante 22 años, pero debido a Ye-han, todas sus ideas se hicieron añicos, y después de pasar por todo tipo de giros y vueltas, estaba viviendo así ahora. ¿Y entonces qué pasa con el matrimonio? Si no hubiera vuelto a encontrarse con Ye-han, simplemente habría conocido mujeres y se habría casado de forma natural en el momento adecuado.

…No sé si estaba viviendo una vida decente, casándome y formando una familia.

Se pregunto cómo sería su vida ahora si no hubiera conocido a Ye-han. El futuro, que obviamente era oscuro, se desplegó como niebla en su mente. En medio de todo eso, aunque se sentía triste, una voz maravillosa finalmente alejó sus pensamientos oscuros.

"Es una pena".

“Cuando era joven, cuando era joven”.

Sí... Aunque sigo triste. Siempre dijo que quería ser como su hermano, y que le gustaba tanto que lo seguía a todas partes.

¿Este tipo realmente recuerda todo? Ha-sung respondió juguetonamente, reprimiendo la sospecha que una vez más estaba surgiendo. No es del todo una broma, es mitad broma y mitad en serio.

“Nunca imaginé que mi amable y maravilloso hyung realmente sería este tipo de persona”.

“Entonces, ¿no te gusta?”.

Él actúa de manera más infantil que su hija de 6 años, pero ¿por qué lo encontraba adorable en lugar de odioso o divertido? Cuando estaba solo y ansioso por Ye-han, lo sentía intimidado cuando la voz de Ye-han se hacía más grave así, pero ahora su corazón simplemente se agitaba. Ha-sung acarició lentamente la mejilla de Ye-han y lo besó.

El plan era tocar suavemente sus labios y luego separarse, pero fracasó porque Ye-han le mordió el labio inferior y no lo soltó. Al igual que cuando le mordió el lóbulo de la oreja antes, le mordieron el labio con tanta fuerza que pudo sentir una sensación de escozor, pero no salió sangre y su boca se abrió con una exclamación de "Ah". Sin perder el espacio, su lengua se hundió y lamió suavemente el hormigueo en el interior de sus labios. No es como si te estuviera dando un biberón o una medicina.

La sensación de su tierna carne interior siendo lamida suavemente extendió una sensación de cosquilleo por la parte posterior de su cuello. Una sensación de hormigueo, como si una pequeña corriente eléctrica corriera bajo la piel. Las yemas de los dedos aún acarician la mejilla de Ha-sung y su cintura temblaba, y su corazón latió con fuerza como si pudiera sentir el flujo de sangre. Cada vez que besaba a Ye-han, siempre se veía así.

Si hacía más, estaba seguro de que no podría dormir hasta la mañana. Un día gimió durante el sexo y le succionaron los labios, así que al día siguiente sus labios estaban hinchados como huevas de abadejo saladas y tuvo que usar una mascarilla para ir a la escuela. Y eso en pleno verano.

Ha-sung giró la cabeza y dejó caer los labios mientras recordaba un recuerdo que no quería volver a experimentar. La lengua de Ye-han, que había estado ocupando su boca, se deslizó y la saliva humedeció sus labios.

A Ye-han no le gustó el hecho de que le aparto sus labios a la fuerza, tiró de su cintura nuevamente, demostrando que estaba molesto. Justo antes de que sus labios estuvieran a punto de encontrarse, Ha-sung apenas logró girar la barbilla para evitar el ataque, fingiendo estar bromeando, y murmuró.

“…No hay manera de que no me guste”.

Si fuera posible odiar, hace mucho tiempo habría huido a un lugar más alejado de Haenam y nunca habría vuelto a encontrarse con Ye-han.

Ya sea que se enfuerce por la marca unilateral o se vuelva loco sin él. Como nunca se verían, ni siquiera se conocerían, y ahora ni siquiera mantendrían contacto, entonces debe haber permanecido como una presencia similar a su madre o Woo-chan, y debería haber desaparecido gradualmente de su memoria.

Pero desde el momento en que no se pudo hacerlo, la respuesta ya estaba decidida. Y se alegró mucho de que eso no haya sucedido. Si no hubiera existido Ye-han, no sería tan feliz ahora. Durante mucho tiempo pensó que ser feliz cada día sólo era posible en los cuentos de hadas…

“Cuéntamelo más directamente”.

Ha-sung sostuvo con ambas manos las mejillas del hombre que estaba haciendo demandas infantiles, lo miró directamente a los ojos y recitó cada palabra una por una. Ahora que lo pensaba, creía que le dije algo parecido a Ye-han cuando era pequeño.

Me gustas. De pequeño y ahora. Eres él mejor del mundo.

Las palabras de amor susurradas que siguieron a la confesión infantil fluyeron suavemente a través de los labios que habían sido presionados juntos nuevamente, incapaces de contenerse por más tiempo.