Felices para Siempre
#Felices
para Siempre
El
olor a lluvia y el tufo a humedad penetraron en sus fosas nasales, provocando
que Ye-han frunciera el ceño.
La
causa del mal olor… era el callejón en sí. Al observar la calle que rodeaba la
iglesia, Ye-han chasqueó la lengua. El suelo de asfalto irregular, los postes
de electricidad que crecían de manera desordenada, y los cables que tapaban el
cielo, junto con las bolsas de basura y cajas de cartón esparcidas por el
suelo.
Incluso
las cajas de cartón, empapadas por la lluvia continua, ya no mantenían su
forma, y se habían hundido, mostrando lo que contenían en su interior, lo cual
le hizo sentir asco. Decidió girar la cabeza para no ver más.
‘¿Por qué me trajeron a un lugar así…?’.
De
todos modos, tiene gustos raros. Chasqueando la lengua, Ye-han pateó el suelo,
frustrado. El clima húmedo debido a la temporada de lluvias lo estaba volviendo
loco, y tener que estar en un barrio desconocido, en un suelo sucio, lo
incomodaba aún más.
Llevando
puesta una máscara y un sombrero para protegerse del sol, sentía cómo las gotas
de sudor comenzaban a formarse en las sienes. Aunque esa iglesia fuera tan
mediocre, esperaba que tuviera aire acondicionado, pero al ver el estado del
edificio, sus esperanzas se desvanecieron. Sin embargo, trató de pensar
positivamente.
Si
no van a morir todos juntos en el acto de orar en un caluroso día de verano, al
menos debe haber aire acondicionado en la capilla. Ya que lo trajeron hasta
aquí, esperaba entrar rápidamente, pero no entendía por qué lo mantenían afuera
bajo la lluvia tanto tiempo solo para saludarlo.
Un
anciano pastor, que parecía haber salido corriendo a recibirlo, lo miró de
arriba abajo con los ojos. Al ver la desaprobación en su mirada, miró a su
padre, que estaba doblando la cintura para saludar al pastor.
“Por
favor, cuide bien de mi hijo”.
“¡Ay!
Claro, claro. La iglesia ha recibido tantas bendiciones de su parte, ¿cómo no
hacerlo?”.
“Bendiciones,
qué vergüenza. Ah, Ye-han, ven aquí a saludar”.
La
mano de su padre que lo llamaba le recordaba a una rama de árbol desnuda en
invierno, con los nudillos sobresaliendo de manera poco estética. Ye-han se
acercó y vio el rostro de su padre, que parecía demacrado, pero aún conservaba
su atractivo apacible a pesar de la enfermedad que lo consumía.
Ye-han
desvió la mirada con desdén, levantando un poco la barbilla.
“Hola”.
“Quítate
la máscara y el sombrero”.
“......”.
Debido
a la mirada severa de su padre, Ye-han se vio obligado a descubrir su rostro y
a inclinarse ligeramente. Sabía que su padre le iba a regañar por no haberse
presentado adecuadamente, así que decidió añadir su nombre rápidamente.
“Hola.
Soy Go Ye-han”.
“¡Ah,
ya veo! He oído mucho sobre ti. No es sorpresa que seas tan guapo, como tu
padre. Muy guapo”.
El
pastor, tras quedarse mirando su rostro un momento, comenzó a hablar sin cesar,
alabando su apariencia. La mayoría de sus palabras fueron elogios que Ye-han
ignoró, ya que no le interesaban. Lo único a lo le que prestó atención fue al
consejo del pastor de usar la máscara si no quería ser molestado por los niños
ruidosos de la iglesia.
¿Por
qué lo habían traído aquí, a un lugar lleno de niños molestos? Pensó para sí
mismo mientras sonreía de forma forzada.
“Creo
que te pareces más a tu madre que a tu padre”.
Con
esa simple frase, la sonrisa en el rostro de su padre desapareció de inmediato,
como si la lluvia la hubiera borrado.
“...Sí.
Todo el mundo dice que se parece más a mi esposa que a mí”.
Antes,
cuando hablaban de su madre, su padre solía mantener el control de su
expresión, pero ahora parecía que ya no tenía energías para actuar. Ver cómo se
desmoronaba lentamente le apretaba el pecho a Ye-han, que ya no quería mirarlo.
“¿Podemos
entrar y hablar adentro? Hace mucho calor”.
“¡Ah!
Sí, claro. Lo siento, está lloviendo y...”.
De
todas formas, ya sabía lo que iba a decir.
Sin
responder, Ye-han sonrió con una mirada satisfecha, lo que hizo que el pastor,
con un rostro desconcertado, tratara de cambiar de tema.
“¿Va
a asistir al servicio hoy?”.
“…No
me encuentro bien últimamente. Lo siento”.
“Parece
que tu salud empeora cada día, me da pena. Rezaremos para que te mejores
pronto”.
“Gracias...
Ye-han, espera un momento antes de entrar”.
Finalmente,
después de toda la charla superficial, parecía que finalmente iban a entrar,
pero el pastor lo detuvo con una voz que intentaba sonar más seria.
El
pastor ofreció, con desdén, seguir conversando y que lo dejara entrar después.
Al volverse, su padre lo tomó del hombro y suspiró profundamente.
“Uff,
no espero que mi hijo se haga devoto. Pero…”.
“Entonces,
¿por qué me trajiste aquí? Qué molestia”.
Ahora
que estaban solos, Ye-han no tuvo que ocultar su irritación y expresó su
desprecio sin rodeos.
Era
claro que no esperaba que su hijo se convirtiera en un creyente, y eso era lo
único que Ye-han agradecía. Al ver la mirada sin emociones de su padre, Ye-han
comentó en tono sarcástico.
“Lo
suyo podría ser más de ser maestro de ética o sacerdote que actor”.
Probablemente
su madre y él, ahora, serían más felices si fueran otras personas. Sin embargo,
guardó para sí los pensamientos restantes. Aunque su padre se estaba
desmoronando tras la separación y la infidelidad de su madre, no tenía el corazón
para empujarlo al abismo.
“De
todos modos, si eso es lo que deseas, no lo voy a mostrar, pero lo haré bien.
Soy muy bueno en este tipo de cosas”.
Sorprendentemente,
su capacidad para actuar venía de su padre. Sin mirarlo a la cara, Ye-han
añadió esa frase como una última punzada antes de girarse y alejarse.
***
La
primera vez que asistió al servicio fue increíblemente aburrido. Desde que
comenzó la lectura de los pasajes sobre las palabras de Dios, empezó a mirar
alrededor en busca de algo en lo que distraerse. No podía sacar el teléfono
abiertamente, ni mucho menos miraba la Biblia. Y no podía quedarse mirando al
vacío como un tonto, así que se sentía completamente aburrido.
Entonces,
lo que llamó su atención fue la cabecita redonda de un niño. Estaba sentado
justo delante de él, mirando fijamente al podio donde el pastor predicaba.
En
lugar de seguir el sermón del pastor o los pequeños caracteres impresos en la
Biblia, se quedó observando la cabecita pequeña y redonda del niño. No fue
simplemente porque estaba sentado justo frente a él.
“¿Los
niños tienen la cabeza tan pequeña de por sí?”.
Su
cabeza parecía tan pequeña que cabía en el tamaño de un puño. Hizo un
comparativo secreto con su propia mano, y después de observar a los otros niños
a su alrededor, llego a la conclusión de que efectivamente, su cabeza era
inusualmente pequeña.
Por
su constitución, debía tener alrededor de ocho o nueve años. Su piel tan blanca
contrastaba con su cabello negro, y la parte de atrás de su cabeza estaba
recortada tan cortamente que se veían los músculos de su cuello, que parecían
frágiles.
La
piel tan pálida le dio la sensación de que si la tocaba, se sentiría fría,
aunque era una idea absurda. O tal vez le llamó la atención su postura
encogida, como si estuviera petrificado, mirando hacia adelante, mientras que
otros niños no podían soportar el aburrimiento y se movían o se quejaban.
Era
natural que me fijara en ese niño, ya que su comportamiento contrastaba
notablemente con el de los otros niños.
La
diferencia de altura era bastante grande, y la inclinación de los asientos
impedía que viera su rostro, pero sus manos, sujetas firmemente, sobresalían
por encima de su cabeza. Parecía estar rezando con una postura tan seria que le
hizo pensar.
‘¿Será que, a su edad, ya tiene algo tan
importante por lo que orar?’.
Se
imaginó que a su edad, probablemente sus deseos se limitaban a algo trivial
como que sus padres le compraran un juguete o una consola de videojuegos. Pensó
que sus pensamientos serían tan sencillos que pronto perdió el interés. A pesar
de todo, no pudo evitar seguir observando su pequeña cabeza redonda.
Era
tan pequeña y redonda que parecía que podría caber en una sola mano. De hecho,
una parte de él quería tocarla solo por curiosidad, lo cual le pareció bastante
extraño. El sermón del pastor, que parecía no tener fin, terminó justo en el
momento en que intentaba estirar su brazo hacia la cabeza del niño.
Con
el "Amén" resonando en el aire, todos se pusieron de pie de golpe. Ye-han
se levantó rápidamente, retirando el brazo que había extendido hacia el niño.
El niño frente a él se levantó de un salto y corrió rápidamente hacia un amigo
o hermano. En poco tiempo, se perdió entre la multitud.
Se
quedó con la curiosidad de cómo se sentiría al tocar esa cabeza, aunque, siendo
sincero, nunca antes había tenido la necesidad de tocar la cabeza de un niño.
Lo admito, estaba tan aburrido que casi lo hacía.
Luego,
después de rechazar educadamente la invitación del pastor para comer en el comedor
de la iglesia, se dirigía a una tienda de conveniencia cercana para comer algo
rápido antes de regresar a la iglesia para participar en una actividad de
voluntariado por la tarde. Aunque considero huir, al final pensó que sería
menos problemático hacer algunas horas de voluntariado que enfrentar las
consecuencias de irse.
Regreso
justo a tiempo para la actividad, y el pastor lo recibió con entusiasmo,
ofreciéndose a guiarlo. A lo largo del camino, no paró de hablar, en su
mayoría, para presumir de sus buenas acciones.
“En
este vecindario hay muchas familias con dificultades. Hay niños que ni siquiera
tienen para asistir a clases de matemáticas o inglés, así que muchos de ellos
reciben ayuda de nuestra iglesia”.
“Ah,
ya veo”.
“No
solo con la escuela, también hay niños que aprenden a tocar instrumentos como
hobby. Si quisieran aprender guitarra o piano en otros lugares, costaría
mucho”.
“Claro”.
Aunque
el pastor no estaba directamente enseñando a esos niños, solo se aprovechaba
del trabajo gratuito de los voluntarios, y aún así no dejaba de presumir.
Aunque le pareció algo ridículo, no lo comento por respeto a la dignidad social
de su padre. El pastor siguió hablando de sí mismo durante un rato hasta que
finalmente llegó al punto.
“¿Qué
te gustaría enseñar, Ye-han? Dicen que eres bueno en los estudios, tal vez
matemáticas o inglés…”.
“Voy
a enseñar a tocar el bajo. Creo que mi padre exageró, no soy tan bueno en los
estudios”.
Respondió
con desparpajo, soltando una mentira sin dudar, mientras se reía por dentro. No
tenía idea de qué nivel de estudiantes había, pero enseñarles a estudiar le
parecía mucho más agotador que enseñarles a tocar un instrumento. Además, con
los pocos instrumentos que sabía tocar, eligió el bajo porque sabía que es un
instrumento menos popular y, por lo tanto, menos probable que los niños se
interesaran.
Como
había anticipado, nadie mostró interés en aprender el bajo, lo cual lo complació.
Aunque al final pensó que tal vez tendría que enseñar otra cosa si nadie quería
aprenderlo, lo cual le preocupaba un poco.
Fue
en ese momento que un niño pequeño con la cabeza redonda se acercó, claramente
emocionado.
“¿Hyung,
hyung… hola? Yo… soy…”.
Reconoció
al niño inmediatamente. No podía ser otro, por su cabeza pequeña y su piel blanca.
Ye-han
se fijó en el niño, que tenía un cuerpo pequeño, delgado y una piel tan blanca
que su rostro parecía sonrojarse por el calor. Aunque su cuerpo no era
impresionante, su rostro tenía una expresión algo aguda para ser un niño. Sin
embargo, su rostro estaba opacado por su actitud tímida.
Parecía
ser alguien que se sonrojaba fácilmente, evitando mirarlo directamente a los
ojos y mirando siempre al suelo. Su ropa estaba arrugada, como si no la
hubieran planchado, y su cabello se veía cortado de manera descuidada, como si
su madre no lo hubiera peinado bien. Incluso sus zapatos estaban sucios y
viejos. Además, su voz era suave, y su manera de hablar era lenta, como si
temiera decir algo mal.
¿Sus
padres no lo cuidan bien? No parece que haya recibido mucha atención en casa,
lo que me hizo pensar que tal vez sus padres eran negligentes.
Aunque
esos pensamientos groseros cruzaron por su mente, no los dijo en voz alta. Por
fuera, solo esbozé una sonrisa amable, sin mostrar su desdén. El niño,
aparentemente más confiado por su gesto, comenzó a hablar con una voz tímida.
“Me
llamo Yoon Ha-sung…”.
“¡Tonto!
También tienes que decir cuántos años tienes”.
Un
niño de atrás se rió burlonamente, diciendo que era un tonto, pero Ha-sung
ignoró el comentario y continuó hablando.
“¡Ah!
Tengo 10 años, estoy en tercer grado de primaria…”.
Aunque
su pequeño cuerpo lo sorprendió más que su edad, el niño parecía dudar mucho
antes de darle su respuesta. Al final, no aguanto más y lo interrumpió.
“¿Quieres
aprender a tocar el bajo?”.
“¡Sí!”.
Le
respondió con entusiasmo, moviendo su pequeña cabeza arriba y abajo, de acuerdo
con su tono vacilante.
Su
motivo era que quería tocar en una banda cuando fuera mayor, ya que sus amigos
ya tocaban guitarra y batería, y él quería ser el bajista. Aunque su
explicación fue más larga de lo necesario, rápidamente se dio cuenta de que su
interés era genuino. Sin embargo, a medida que hablaba más, su voz se fue
apagando, lo que le hizo preguntarse si se sentía inseguro.
Sin
embargo, al escuchar sus palabras, no pudo dejar de sonreír. Decidió, con una
sonrisa de vuelta, poner su mano suavemente en su cabeza.
La
pequeña cabeza se acomodó perfectamente en su mano, y la textura suave del
cabello y su forma redonda le dejaron una sensación agradable. Parecía que,
para él, nunca alguien lo había acariciado así, ya que su rostro se iluminó de
manera adorable.
Finalmente,
se sintió satisfecho de haber resuelto su curiosidad. Inclino la cabeza para
ponerse a su altura y, para asegurarse de que lo mirara, sujeto su cabeza
suavemente para que no pudiera evitar mirarlo.
Al
acercarse a él, vio sus ojos, que eran largos y penetrantes, y se dio cuenta de
que, si se desarrollaba bien, sería un niño atractivo. Claro, eso solo sería
posible si su físico cambiaba un poco, crecía más y prestaba más atención a su
apariencia. Sin duda, sería alguien que podría atraer a las chicas en el
futuro.
A
pesar de que la textura de su cabeza no era lo único que lo intrigaba, no podía
dejar pasar al único estudiante que había decidido aprender a tocar el bajo. Si
perdía a Ha-sung, sin duda tendría que enseñar algo aún más molesto a los demás
niños. Así que trato de tranquilizar a Ha-sung con una voz y tono lo más
artificiales posibles.
“No
necesitas ser tan formal, soy de secundaria. A partir de ahora, hablemos de
manera más cómoda. Encantado de conocerte, Ha-sung”.
“¡Sí…
no, eh, sí!”.
Ante
esa amabilidad tan sencilla, Ha-sung, como si ya no estuviera nervioso, relajó
su expresión y sonrió tímidamente. Sus ojos, que antes estaban temerosos, se
detuvieron y sus ojos, más alargados, se suavizaron. Sus pequeños labios
murmuraban suavemente y dejó escapar una voz llena de entusiasmo.
La
inocente risa que claramente reflejaba su naturaleza dócil hizo que aflojara un
poco la presión en su mano que rodeaba su cabeza. Pensó que, en realidad, ese
"Hyung", un apodo que le pareció algo cursi, era algo que nunca antes
había escuchado, y tal vez porque lo decía un niño tan pequeño, le parecía un
poco adorable, aunque no tenía importancia.
***
Después
de eso, Ye-han comenzó a levantarse temprano cada domingo, forzándose a
prepararse, como un perro arrastrado al mercado, y se dirigía a la iglesia.
Originalmente, no era una persona tan diligente, y sin ninguna devoción
religiosa, asistir a los servicios cada fin de semana se volvía una tortura.
Pero
si decía que iba a dejarlo, seguro que su padre le reprocharía sin cesar, y
viendo su aspecto demacrado, sería mejor salir tranquilamente en lugar de
quedarse en casa. Y como ya estaba cansado de esperar a su padre, que se
levantaba más tarde cada vez, Ye-han salió hoy también con una expresión
cansada.
El
pronóstico del clima, que decía que la temporada de lluvias duraría al menos un
mes, resultó ser sorprendentemente acertado. La lluvia persistente y el cielo
gris hicieron que Ye-han chasqueara la lengua en cuanto salió de casa. El
jardín estaba empapado por la lluvia continua.
Caminó
con cuidado para no pisar el suelo fangoso cubierto de césped alto. El chofer
que esperaba frente a la casa rápidamente abrió la puerta del coche.
Afortunadamente, el aire acondicionado ya estaba encendido dentro del coche, lo
que lo hizo cómodo, pero la expresión de Ye-han seguía sin mostrar señales de
mejora.
Si
no fuera por ese maldito servicio religioso, no sería tan reacio a ir. Pasar
casi una hora en un lugar sin poder pensar en nada más era lo peor.
‘Si es por servicio, deberían dejarme solo con eso’.
Contrario
a lo que pensaba, la tarea de enseñar no era tan molesta. De hecho, no había
nada irritante. El único estudiante era Ha-sung, y a pesar de que era un poco
tonto, tenía talento para el bajo y era muy dócil, lo que lo hacía fácil de
enseñar.
Con
solo un trato un poco más amable, el niño ya empezaba a llamarlo
"hyung" (hermano mayor) y a seguirlo, lo que lo hacía un estudiante
ideal. Además, cada vez que le daba una simple felicitación, no se pavoneaba ni
se sentía superior, sino que se sonrojaba y preguntaba tímidamente si lo decía
en serio, lo que dejaba ver que probablemente no recibía mucha atención en
casa, lo que lo hacía un poco lamentable.
‘¿Qué estarán haciendo sus padres?’.
Parece
que Ha-sung siempre venía solo a la iglesia, y nunca veía a nadie recogerlo
después del servicio. Cuando le preguntó si asistía a otras academias, Ha-sung,
algo avergonzado, solo negó con la cabeza.
Ni
siquiera le habían comprado un instrumento barato para practicar, por lo que
usaba el bajo compartido de la iglesia. No solo eso, su cuerpo delgado siempre
estaba lleno de pequeñas heridas, y aunque solía hablar mucho, nunca mencionaba
a su familia.
Honestamente,
si Ye-han hubiera sido una persona con un buen carácter, habría intentado
preguntar indirectamente si todo estaba bien en su casa, pero no lo hizo. Ya se
estaba mostrando más interesado de lo que solía ser, por lo que tampoco quería
involucrarse más. Como había planeado, pensaba dejar todo después de unas
semanas, culpando al examen que tenía por delante.
Probablemente
para cuando terminara las vacaciones de verano, los padres de Ye-han habrían
resuelto sus diferencias y él podría mudarse, y si eso pasaba, estaría completamente
fuera de la iglesia.
Aunque
su padre se aferraba con fuerza y no había llegado al punto de un divorcio, la
actitud de su madre indicaba que eso ocurriría pronto. Si decidía mudarse con
su madre, Ye-han dejaría esta iglesia que le parecía una tortura.
‘Solo será un par de meses...’.
Solo
tenía que enseñarle un poco, y luego seguiría con su vida. Al fin y al cabo,
este niño de pocas palabras y de una familia algo complicada no era algo que
quisiera investigar más. No era un tipo curioso por las vidas de los demás.
Mientras pensaba esto, ya había llegado a la iglesia.
“¡Hyung!” .
“¿Ha-sung,
ya llegaste?”.
Cuando
entró al salón, Ha-sung, que ya estaba sentado, lo saludó. Como siempre, no
había adultos cerca, y por alguna razón, hoy no estaba el otro niño con el que
siempre andaba. Ye-han se sentó junto a él en el banco vacío y extendió la
mano.
“¿Llegaste
temprano? Hoy… ¿quién era? El niño que siempre está contigo…”.
“¿Woo-chan
hyung?”.
Al
principio, parecía que iba a levantar la mano como si fuera a saludarlo, pero
ahora estaba más relajado, y Ye-han le acarició el cabello húmedo por la
humedad.
“Sí,
él. ¿No lo has visto?”.
“Dice
que está con su abuela, que está… cómoda, ¿no?”.
“…
¿Está enferma?”.
“Sí”.
‘Menos mal que no tengo que enseñarle nada de
estudios’.
Ye-han
se sintió aliviado. A pesar de que podría no saber que se debe decir
"enferma" en lugar de "cómoda", ya debería ser lo suficientemente
mayor para notarlo.
Aunque
ya sospechaba que los padres de Ha-sung no estaban muy interesados en su
educación, la situación era aún más grave de lo que había imaginado. ¿Debería
regalarle algunos libros cuando se despidiera al final? ¿Serían capaces de
leerlos? No podía creer que un niño de primaria no supiera leer bien.
Mientras
reflexionaba sobre eso, el aburrido servicio finalmente terminó. La razón de su
malestar era que durante todo el servicio, Ha-sung había estado con las manos
juntas, orando con mucha concentración. No parecía que estuviera rezando con
intención, ya que un niño que no podía diferenciar entre "enfermo" y
"cómodo" no sería capaz de hacer algo tan avanzado.
¿Entonces,
qué estaba pidiendo con tanta intensidad? Ye-han no podía dejar de sentir
curiosidad.
Aunque
no lo veía todos los días, conocía bien a Ha-sung. A diferencia de Ye-han, que
se enfurecía fácilmente cuando las cosas no salían como quería, Ha-sung era un
niño sin deseos materiales, que no se quejaba ni pedía cosas.
‘Este niño es tan tranquilo para su edad…’.
Por
eso le resultaba fácil estar cerca de él. Pero ahora sentía la curiosidad de
saber qué estaba pensando. No quería perder el tiempo con esos pensamientos,
pero la curiosidad lo había llevado hasta la cafetería.
Aunque
normalmente no iría a la cafetería de la iglesia, porque no le gustaba la idea
de comer con extraños o ver cómo preparaban la comida, esta vez fue por
Ha-sung.
Finalmente,
se sentó frente a él en la mesa y le preguntó.
“Ha-sung,
¿qué pides en tus oraciones durante el servicio?”.
“Solo….”.
Normalmente,
Ha-sung hablaba sin problemas, pero esta vez parecía que no quería decir nada.
Masticó su comida con las mejillas infladas, y después de tragar, se quedó en
silencio, sin siquiera mover la cuchara. Parecía que estaba haciendo una tímida
resistencia.
Si
seguía insistiendo, probablemente no comería en todo el almuerzo. Bueno, al
final el que quedaría con hambre sería solo él. Ye-han sonrió bajo su máscara y
continuó presionando.
“¿No
quieres decirme?”
“No
es que no quiera…”.
“¿Pero
por qué no me lo dices a mí?”.
“….”.
Ye-han
disfrutaba un poco viendo cómo Ha-sung, tan tímido, se ponía incómodo.
El
niño lo miraba con una expresión desconcertada mientras jugueteaba con la comida.
Ye-han seguía presionando.
“¿Es
que no te agrado?”.
“¡No
es eso!”.
Fue
la primera vez que escuchó la voz fuerte de Ha-sung. Negaba con la cabeza
frenéticamente, lo que hacía que Ye-han se sintiera un poco divertido. Le
acarició la cabeza y le preguntó con una sonrisa.
“Entonces,
¿me quieres?”.
Tan
pronto como hizo la pregunta, Ha-sung asintió rápidamente. La reacción tan
sincera hizo que los ojos de Ye-han se entrecerraran.
“¿Cuánto
me quieres?”.
“…Más
que al pastor”.
La
mirada de Ha-sung se cerró como si estuviera avergonzado, como si hubiera
cometido un gran pecado. Pero dado que lo dijo después de una larga duda,
parecía sincero. No era lo suficientemente astuto como para mentir de forma tan
elaborada.
En
tan solo tres encuentros, el niño había dicho que lo quería más que al pastor,
con quien se veía cada semana durante un año, pero Ye-han no se detuvo allí.
“¿Entonces,
más que a Woo-chan?”.
“Eso
es… bueno, emm…”.
¿Más
que a Woo-chan?
Ha-sung
no daba una respuesta directa, pero su incomodidad era obvia. Era natural que
un niño de su edad se sintiera más cercano a alguien de su misma edad que a un
estudiante de secundaria como Ye-han. Sin embargo, Ha-sung empezó a mirar a su
alrededor, temeroso.
No
le iba a comer, solo lo estaba molestando un poco. Ye-han se sintió incómodo
por la timidez del niño y cambió de tema.
“Si
oras con ganas, ¿Dios cumple los deseos?”.
“Sí,
el pastor dice eso…”.
“Bueno,
entonces voy a orar para que se cumpla tu deseo, Ha-sung”.
No
tenía que destruir el espíritu infantil del niño diciéndole que no existía
Dios, así que solo respondió de manera neutral. Luego empujó su bandeja hacia
él para que comiera más y le dio un pequeño golpe en la mejilla. Ha-sung se
sobresaltó, pero lentamente comenzó a comer.
Después
de ver cómo Ha-sung comía, Ye-han se levantó. Ya no tenía sentido quedarse
allí, ya que su curiosidad no se resolvería. Sin pedir comida, se levantó
rápidamente, dejando a Ha-sung mirándolo extrañado.
“¿No
vas a comer, hyung?”.
“Comeré
cuando tú comas más. Así crecerás rápido”.
Le
puso el boleto de comida en la cabeza y le acarició el cabello. Aunque estaba
interrumpiendo su almuerzo, Ha-sung no mostró ningún desagrado y simplemente
respondió: “Hmm” mientras arreglaba su despeinado cabello. Parecía agradecido.
Agradecido
por muchas cosas. Aunque no se dio cuenta de que lo estaba molestando. Ye-han
sonrió por dentro mientras se daba vuelta y se alejaba.
***
Desde
la mañana, había saltado todas las comidas y el hambre empezaba a apoderarse de
él. Quería ir a casa lo antes posible, pero había quedado con el pastor después
de terminar, así que su regreso rápido se desvaneció. Ya se imaginaba de qué
iba a hablarle, por lo que aún menos le apetecía.
‘Molestar a la gente como hace mi padre...’.
Tal
vez debido al clima húmedo de los últimos días y a varios otros factores, su
nerviosismo estaba peor que nunca, y la sensación de querer abandonar era más
fuerte que antes. Miro el reloj colgado en la pared, y al ver que el minutero
no avanzaba ni un poco, murmuro en silencio maldiciones. El tiempo no pasaba.
Aunque lo miraba en intervalos, la manecilla del minuto no parecía moverse.
En
la hora del almuerzo, mientras se sumergía en la diversión de molestar a Ha-sung,
el buen humor que tenía se había desvanecido hace tiempo. Después de todo, como
llevaba puesta la mascarilla, no tenía que preocuparse por esconder sus
expresiones, así que solo observaba el reloj con la mirada cansada.
“…Ah”.
Ahora
que lo pensaba, él estaba mirando hacia Ye-han. Se dio cuenta de que aún estaba
en medio de la lección. Debido a que Ha-sung es bastante bajo, no lo veía
cuando miraba hacia el reloj, ya que se cortaba de su vista por la altura de la
pared.
Su
mal humor se intensificó y se sintió aún más irritado al notar que Ha-sung
parecía haber percibido su ánimo. Estaba sosteniendo su bajo con una expresión
tensa, sin decir nada, como si esperara que le diera indicaciones o lo
corrigiera.
Trato
de sonreír y extendió la mano hacia él.
“Ha-sung,
dame la mano”.
Él,
dudando, extendió su palma, con la expresión tan tensa como si estuviera
esperando un castigo. No pudo evitar soltar una risita al ver lo nervioso que
estaba, como si creyera que le iba a dar una bofetada.
…Ah,
tal vez no debería reírme. Había dicho que me quería más que al pastor, pero al
ver cómo se ponía rígido ante una mirada de reojo, no era algo tan simple como
una risa.
Sin
embargo, no podía evitarlo. Además, a pesar de ser más bajo que sus compañeros,
sus manos eran grandes, lo que le hacía pensar en un gran perro de raza, y le
salió una risa involuntaria.
De
todos modos, no quería hacerlo sentir mal, así que tomo su mano suavemente y,
para tranquilizarlo, acaricio suavemente las yemas de sus dedos.
Aún
no tenía callos, por lo que sus dedos eran blandos y estaban un poco hinchados,
con marcas rojas. Aunque el bajo tiene cuerdas gruesas y no es tan doloroso
como otros instrumentos, parecía que le estaba costando.
“¿Te
duelen los dedos? Perdón, me distraje un poco”.
“Un
poco, pero está bien”.
“Qué
valiente. Si sigues practicando, no te dolerán tanto en el futuro”.
Con
solo unas palabras de aliento y un poco de cariño, vio cómo se relajaba como un
helado derritiéndose bajo el sol de verano. Incluso cuando soplo suavemente
sobre sus dedos, Ha-sung se estremeció y dobló las articulaciones de sus dedos.
“¿Cuándo
dejaron de dolerte a ti?”.
“¿Yo?
Pues… no sé”.
Había
aprendido a tocar instrumentos desde muy joven debido a la influencia de sus
padres, así que no recordaba cuándo comenzaron a aparecer los callos. Mientras
acariciaba sus dedos, murmuré.
“No
lo recuerdo, pero aprendí cuando tenía tu edad”.
Esperaba
que su rostro se pusiera triste, pero su reacción fue inesperada. Ha-sung, con
los ojos brillando, lo miró con una expresión llena de emoción y preguntó con
voz clara.
“¿Entonces,
si sigo practicando, podré tocar como tú cuando esté en la secundaria?”.
“¿Quieres
ser como yo?”.
“¡Sí!”.
Su
rostro, iluminado por una gran sonrisa y un tono de voz tímido, estaba teñido
de un ligero rubor. Parecía un niño que se sonrojaba por su propia sinceridad.
Aunque
si lo dijera otra persona, pensaría que era solo un cumplido vacío, ver su
rostro sincero le hizo sentir una sensación agradable. Su ánimo, que estaba
tenso, se relajó como si alguien hubiera limado las aristas.
No
sabía cómo responderle, si decirle que era un piropo, o simplemente darle las
gracias. Cualquiera que fuera la respuesta, sentía que esta sensación incómoda
no desaparecería. Mientras pensaba en cómo reaccionar, le acaricio la cabeza
suavemente.
“Si
quieres tocar bien, tendrás que tocar sin trastes también”.
“¿Sin
trastes?”.
“¿Ves
esas líneas en el mástil? Eso es lo que llamamos ‘Fretless’”.
“En
la iglesia no tienen ese tipo de bajos…”.
Aunque
cambio de tema de manera abrupta, Ha-seong reaccionó sin mostrar incomodidad.
El que estaba incómodo era yo, que sin querer había desviado la conversación.
Viendo su rostro, me di cuenta de que había dicho algo sin pensar.
“¿Quieres
verlo?”.
“¡Sí!”.
“Te
lo traeré la próxima vez, cuando no esté lloviendo”.
Dijo
eso sin pensarlo demasiado, aunque la idea de cargar con el bajo hasta allí le
parecía algo tediosa. Pero no podía darse el lujo de retractarse, así que
simplemente le prometió que lo llevaría.
Al
ver su rostro brillante por la emoción, Ye-han se sintió algo extraño. Estaba
pensando en este niño con más ternura de la que debería. Sentía como si fuera su
propio padre, observando a alguien tan desvalido.
Tan
entusiasmado como un niño, Ha-sung le agradeció y se despidió con una sonrisa
radiante. Aunque el trayecto hacia casa le iba a resultar molesto, decidió no
echar atrás lo prometido.
Cuando
el niño se fue, lo invadió una sensación de arrepentimiento, pero como su
orgullo no le permitió ir a buscarlo para cancelar la promesa, se quedó sentado
esperando al pastor, mirando al exterior.
A
través de la ventana, la lluvia que había comenzado como una ligera llovizna se
convirtió en un torrente. Se quedó observando cómo los niños regresaban a casa
y se sintió más aburrido y cansado.
Cuando
finalmente el pastor apareció, parecía preocupado y comenzó a hablar sobre la
salud de su padre. El tema principal era pedir oraciones por su pronta
recuperación.
“Siempre
estoy orando por la recuperación de tu padre”.
“Eso
es… estoy agradecido”.
¿Oraciones?
¿En serio? Si eso fuera lo que resolviera los problemas, ¿por qué habría
personas que se suicidan o mueren de enfermedades incurables?
Por
dentro, se río con ironía, pero respondió con voz suave, tratando de ser educado.
No valía la pena enojarse, y dado que seguir así solo lo aburriría más, prefirió
acabar rápido la conversación.
El
tiempo pasaba lentamente mientras veía por la ventana la lluvia y escuchaba el
monólogo interminable del pastor. Finalmente, después de media hora, logro
escaparse de la conversación gracias a una llamada del chofer que le dijo que
ya lo estaba esperando afuera.
Al
salir al vestíbulo, vio a un niño que le resultaba familiar. Reconoció su ropa
y su figura desde lejos. Llamo su nombre sorprendido.
“¿Ha-sung?
¿Aún no has ido a casa?”.
“¿Hyung…?”.
Al
volverse, Ha-sung mostró la misma sorpresa en su rostro. Podía ver que su ánimo
estaba caído.
“¿Qué
estás esperando?”.
“Se
me perdió el paraguas… lo había traído esta mañana…”.
Su
voz sonaba tan derrotada que le dio pena. Miro el soporte de los paraguas, y
aunque había varios paraguas allí, no estaba seguro de cuál era el suyo.
“¿Por
qué no agarras uno de los que están allí?”.
“¿No
debería ser así…?”.
“Da
igual, esos son paraguas de la iglesia. Si tienes dudas, pregúntale al pastor”.
“Es
que no lo encontré…”.
Lo
entendía. Sabía lo que había estado haciendo durante toda la conversación con
el pastor. Suspiro con un gesto de frustración.
Si
no puedes encontrar al pastor, solo agarra uno y devuélvelo al día siguiente.
No pasa nada. El pastor no iba a darse cuenta de cuántos paraguas había.
‘Este
chico…’.
Este
tonto, ¿qué voy a hacer con él? Pensé que estaba demasiado preocupado por la
ética como para ser elogiado por ser tan consciente. Pero no quería decirle
todo eso, así que simplemente le lanzo una pregunta.
“¿Por
qué no llamas a tus padres?”.
Era
la solución más simple, pero vio que la expresión de Ha-sung se endureció de
inmediato. Fue entonces cuando empezó a cuestionarse sobre sus padres.
“Mi
mamá está trabajando y no puede venir… y mi papá…”.
Él
titubeaba mucho, y vio cómo la situación se volvía incómoda. Así que la corto
de inmediato.
“¿No
pueden venir? Entonces vamos tú y yo”.
“¿Eh?”.
“Te
llevaré. Mi coche está afuera”.
Esto
no era nada comparado con la promesa del bajo. Como no era él quien iba a
conducir, no le causaba problemas, y más aún, le preocupaba dejar a Ha-sung ahí
solo.
Ye-han
vio cómo Ha-sung, con una mirada brillando de emoción, miraba hacia arriba
cuando le ofreció ir con él.
“Gracias…
¿pero vas a conducir tú?”.
“No
hay manera”.
Respondió
sin entusiasmo mientras levantaba a Ha-sung. Lo alzo sin esfuerzo y, al
hacerlo, se aferró a él, sorprendido.
“¡Hik!”.
“¿Por
qué te sorprendes tanto? Si caminamos juntos bajo la lluvia, Ha-sung se va a
mojar entero”.
Ye-han
dijo elegantemente mientras desplegaba el paraguas con la mano que no sostenía
a Ha-sung. Tenían que caminar hasta la puerta principal, pero este tonto
parecía que ni siquiera podría tocar la empuñadura del paraguas sin el permiso
del pastor. Y ahora, ir a buscar al pastor era demasiado engorroso.
Dicho
esto, no podía simplemente compartir un paraguas con Ha-sung, que tenía una
altura que no llegaba ni a su pecho, por una cuestión práctica. La lluvia que
caía sobre ellos bajo el paraguas probablemente haría que fuera peor que no
usarlo. No quería meter a un niño empapado en el coche.
Después
de considerar varias opciones, la solución más sencilla fue cargarlo y caminar.
Ye-han levantó el paraguas y a Ha-sung con sus brazos, y comenzó a caminar. Al
ver a Ha-sung encogerse de miedo, con todo su cuerpo temblando, una chispa de
travesura pasó por la mente de Ye-han y murmuró con voz despreocupada.
“Eres
sorprendentemente pesado… Si no lo sujetas bien, va a caerse”.
No
había terminado de hablar cuando una de las manos de Ha-sung se coló alrededor
de su cuello. De inmediato, un olor peculiar a detergente barato se mezcló con
el aroma cálido de la piel de los niños. La combinación no era desagradable. Ye-han
metió una mano en la parte trasera de las piernas de Ha-sung para asegurarse de
que no cayera, y comenzó a caminar lentamente.
Cuando
llegaron a la puerta principal, Ha-sung ya estaba mucho más relajado. Quitando
sus brazos del cuello de Ye-han, miró el suelo, luego el paraguas, y dijo algo
en voz baja.
“…
¿Cuando crezca, seré tan alto como tú?”.
“Quién
sabe. Si eres un alfa, podrías crecer tanto como yo, o no…”.
“¿Alfa?
¿Tú eres un alfa?”.
“Sí”.
“Entonces
quiero ser un alfa”.
Eso
no es algo que puedas decidir solo porque lo desees. Pero en lugar de darle una
respuesta real, Ye-han lo abrazó más fuerte.
“Para
eso, tienes que comer bien y dormir bien. Ahora eres muy pequeño, Ha-sung.”
“Ehh…”.
Su
tono alargado mientras respondía hizo que Ye-han sonriera mientras abría la
puerta del automóvil y lo sentaba en el asiento trasero. Cuando se subieron al
coche, el conductor miró con sorpresa el retrovisor. Ye-han, sin entrar en
detalles, simplemente le dio una instrucción breve.
“Por
favor, llévalo a su casa en el camino. Ha-sung, ¿puedes darme la dirección de
tu casa?”.
Se
preocupaba de que Ha-sung, con su aire tan distraído, ni siquiera pudiera
recordar su dirección. Para su alivio, Ha-sung asintió enérgicamente y mencionó
el nombre del vecindario. Luego dudó por un momento antes de dar el nombre de
un supermercado cercano. Aunque no recordaba toda la dirección, Ye-han se
sintió más tranquilo sabiendo que tenía algo de sentido común.
El
supermercado que mencionó Ha-sung no estaba lejos de la iglesia. Aunque las
calles eran laberintos complicados, pronto llegaron al lugar gracias al GPS.
‘Todavía existen lugares así en Seúl…’.
Aunque
el edificio era moderno, la escena fuera del coche parecía sacada de una
película de los 90. Ye-han miró por la ventana y frunció el ceño. El asombro
por el paisaje envejecido era solo parte de la razón. El hombre que estaba
sentado bajo un toldo, bebiendo solo, también le llamó la atención.
El
hombre, que no estaba en sus cabales, sostenía una botella de soju mientras
miraba al vacío. Su rostro, rojo como un tomate, claramente mostraba los
efectos de la bebida. A esa hora temprana, antes de la cena, era evidente que
estaba completamente borracho.
Al
ver esto, Ye-han decidió rápidamente apartar la mirada. El conductor también
notó al hombre y, con una mueca, murmuró.
“¿A
qué hora es esto? Ya está así de borracho, tsk. Y ahora, ¿por dónde tenemos que
ir…?”.
El
tono inquietante hizo que Ye-han mirara a Ha-sung. El niño estaba claramente
incómodo, con su cuerpo doblado y temblando, y sus manos sobre sus piernas.
“Ah,
eh, sólo… ¿puedes dejarnos en ese lugar…?”.
La
voz de Ha-sung, claramente tembloroso, también reflejaba su ansiedad. Bajó la
cabeza, evitando mirar por la ventana, y apuntó hacia un camino equivocado.
“Ahí,
ahí. Solo, por favor, bájame aquí. Perdón, gracias”.
El
lugar al que apuntó parecía ser una calle sin salida. Ye-han observó por un
momento, luego susurró.
“Parece
que no hay casas ahí”.
“…No
puedo ir a casa ahora…”.
Ye-han
observó por un rato más al hombre borracho y luego a Ha-sung. Desde que lo
conoció, ya sospechaba algo sobre su situación familiar, y por su
comportamiento y forma de hablar, era fácil deducirlo. A pesar de que Ha-sung
era un niño fácil de tratar por su sinceridad, no podía ignorarlo.
“…Conductor,
por favor, déjalo en una cafetería cercana y luego vete”.
El
conductor y Ha-sung lo miraron, sorprendidos. Ye-han evitó sus miradas, mordiéndose
el labio en silencio.
No
tenía la intención de involucrarse tanto.
En
ese momento, todos los elementos de Ha-sung que antes consideraba entrañables
empezaron a incomodarle. Pensaba que solo tenía que ignorarlo un poco y
consentirlo cuando le viniera bien, pero ahora no podía pasarlo por alto.
Una
vez que vio al hombre borracho, su padre o madre, no pudo evitar involucrarse
más. Pensaba que si Ha-sung hubiera crecido en una familia diferente, sería un
niño feliz y saludable, pero allí estaba, con un padre que claramente lo
dañaba.
Con
un gesto algo brusco, Ye-han revolvió el cabello de Ha-sung y lo bajó del
coche. Ha-sung seguía sin entender lo que sucedía.
“¿Nunca
habías venido a una cafetería?”… Bueno, considerando su edad, probablemente
nunca había ido con sus amigos. Ye-han lo sentó en el sofá y, en lugar de
preguntarle qué quería beber, simplemente pidió algo para él.
Poco
después, Ye-han volvió con una bebida caliente y la puso frente a Ha-sung. Era
un chocolate caliente con crema batida y malvaviscos en forma de muñeco de
nieve. Ha-sung miró la taza, grande como su cara, y tragó saliva.
“¿Qué
es esto?”.
“Es
chocolate caliente”.
Aunque
pensó en pedir algo frío debido al calor del verano, no quería que Ha-sung se
enfermara, así que optó por algo caliente.
Ha-sung,
con la taza en las manos, bebió cuidadosamente, tomando pequeños sorbos
mientras su garganta subía y bajaba lentamente. A pesar de lo caliente, no dejó
la taza y continuó soplándola para enfriarla. Ye-han, observando su
comportamiento, sintió una extraña satisfacción.
Después
de limpiarle la crema batida del rostro con el dedo, descansó su rostro sobre
su mano. Era un gesto inconsciente, sin la más mínima sensación de que fuera inapropiado.
“Tómalo
despacio. Si te lo terminas, te compraré otro”.
“No…
No hace falta, gracias, hyung…”.
Ya
había escuchado esas palabras de Ha-sung varias veces hoy. Al recordar lo que
había dicho durante el día, Ye-han comenzó a repasar en su mente las conversaciones
que había tenido con él.
“Hyung,
esto…”.
Ha-sung
levantó la cuchara con un malvavisco cubierto de crema batida. Lo miró
esperando que Ye-han le dijera algo.
“¿Hm?
Oh, eso es un malvavisco. Pruébalo. Es dulce”.
“No,
es que… Pensé que tenías hambre…”.
“¿Yo?
¿Comer?”.
“Sí,
no almorzaste. Me diste un ticket para la comida…”.
Ha-sung
asintió, y Ye-han recordó que no había comido todo el día, lo cual lo había
puesto de mal humor.
‘¿Por este niño…?’.
Ye-han
no pudo evitar reírse al darse cuenta de que estaba haciendo todo esto por un
niño al que apenas conocía. Estaba en pleno verano, con la humedad y el calor,
y ni siquiera había comido. Quería regresar a casa, bañarse, comer y descansar,
pero ahí estaba.
Después
de todo, si bien estaba cuestionando por qué estaba perdiendo el tiempo,
también se dio cuenta de que era por Ha-sung que se estaba comportando de esta
manera.
“Ha-sung,
come todo. Yo no soy muy fan de los dulces”.
Aunque
sentía algo de desgano, no podía negar que Ha-sung le había conquistado de
alguna manera. Su sinceridad, su mirada de admiración, todo lo hacía querer
corresponder.
A
pesar de que todo en su comportamiento lo hacía parecer tonto, Ye-han no podía
evitar pensar que si hubiera nacido en una familia diferente, Ha-sung habría
sido un niño como cualquier otro. Y aunque eso significara que no lo habría
prestado tanta atención, el hecho de que lo estaba haciendo ahora no le parecía
tan malo.
Finalmente,
Ye-han vio cómo Ha-sung sumergía de nuevo el malvavisco en el chocolate
caliente. Observó cómo el malvavisco desaparecía rápidamente en el líquido
caliente. El niño, fascinado, observaba el proceso como si fuera algo
completamente nuevo.
Ye-han
acarició suavemente su cabeza. De alguna manera, todo en él, desde su pequeña
cabeza redonda hasta sus movimientos torpes, le parecía adorable.
***
Finalmente,
Ye-han pasó unas tres horas en la cafetería con Ha-sung. No tenía nada que hacer,
así que trato de matar el tiempo de todas las maneras posibles.
Hablar
un rato estuvo bien, pero hablar de forma animada con un niño de 8 años era
casi imposible. Ambos, de hecho, no eran muy habladores. Claro, si lo dejaba
solo, Ha-sung seguramente se quedaría en silencio, bebiendo su chocolate
caliente sin quejarse, pero no quería dejarlo tan desatendido.
Mirando
a Ha-sung, que estaba sentado junto a él, decidió sacar el móvil para ponerle
un video. Ye-han le pregunto qué quería ver, y su respuesta fue realmente
inesperada. Los nombres de famosas bandas extranjeras, ya disueltas desde antes
del siglo XXI, salieron de la boca de un niño de 8 años. Todas eran bandas de heavy
metal o rock alternativo.
El
rock alternativo era algo con lo que ya estaba familiarizado gracias a su primo
Hyun-seok, pero Ye-han no podía imaginarse que un niño de primaria de 10 años
le gustara el heavy metal. En ese momento, le sorprendió tanto que dudo de sus
propios oídos. No sabía si le sorprendía más que supiera pronunciar "rock
alternativo" o que no supiera lo que significa "enfermo", pero
en fin...
“¿Te
gusta el heavy metal?”.
“¡Sí!
Quiero ser parte de una banda que haga música como esa en el futuro”.
“...”.
¿Querrá
morirse de hambre? De todos modos, le puso el video que quería ver, y Ha-sung
pronto quedó completamente absorto. Mientras lo miraba, pensaba “¿Será que
entiende las letras? ¿Es mejor que no las entienda?” Pero pronto no pudo
soportar el ruido y Ye-han compartió sus auriculares con él.
Luego,
algo más llamó su atención, los libros y revistas que estaban en la estantería.
Ye-han le pasó un auricular a Ha-sung y tomo un libro para leer.
Un
rato después, vio que Ha-sung, que estaba completamente enfocado en el video,
de repente miraba de reojo el libro que Ye-han estaba leyendo. Ye-han sonrió y
le mostro la portada.
“¿Te
interesa? ¿Quieres leerlo conmigo?”.
“¿No
es difícil?”.
“Puede
que sea un poco difícil para ti. ¿Qué te parece si leemos otro libro?”.
En
ese momento, había un libro de cuentos occidentales, así que le pregunto si lo
había leído. Ha-sung, con su típica expresión tímida, negó con la cabeza y
confesó que no leía mucho.
No
le sorprendió. Era bastante normal que un niño tranquilo de 10 años, que
disfruta del heavy metal, no fuera un ávido lector.
Aunque
fue Ye-han quien le ofreció el video de heavy metal, al final pensó que sería
mucho mejor darle un libro que seguir con el video. Así que le dio el libro y
comenzó a leerlo con él.
Aunque
su ritmo de lectura era increíblemente lento, y le molestaba tener que
explicarle las palabras que no entendía, siguió adelante. Volver a leer esos
cuentos que había visto miles de veces cuando era niño no lo emocionaban, pero
aun así, le leía en voz alta los pasajes largos.
El
libro de cuentos terminó con una historia bastante predecible, un rey que
venció a un dragón malo y vivió feliz para siempre. Cuando cerraron el libro,
Ha-sung, con cara confundida, le preguntó a Ye-han.
“¿Todos
estos cuentos los escribió la misma persona?”.
“Probablemente
no”.
“Pero,
¿por qué todos terminan igual? “Y vivieron felices para siempre””.
“Los
cuentos siempre terminan así. ¿Te aburrió?”.
“No.
Solo me parece curioso...”.
Ha-sung
dijo eso con una expresión extraña. Ye-han vio que no tenía ganas de seguir
leyendo, así que le paso el móvil con un juego. Así pasaron el tiempo y, cuando
ya era hora de cenar, Ha-sung mencionó que su mamá pronto llegaría a casa, así
que le dijo a Ye-han que no necesitaba acompañarlo.
Ye-han
se ofrecio a llevarlo hasta su casa, pero él se negó con firmeza, moviendo la
cabeza en señal de rechazo, y le dio las gracias, casi como si estuviera pidiendo
disculpas. Normalmente, Ye-han habría insistido en acompañarlo, pero en ese
momento no podía hacerlo.
“De
verdad, estoy bien... ya... estoy realmente agradecido... perdón por todo...”.
Ye-han
se quedó mirándolo, tratando de entender por qué se mostraba tan firme al
rechazar su oferta. Justo cuando le pregunto por qué, le dijo algo que lo dejó
tan confundido que no pudo evitar dejarlo ir. Incluso estaba a punto de llorar,
y eso le dio una sensación extraña, como si lo hubieran golpeado en la cabeza.
Cuando
regreso a su casa, no podía dejar de pensar en la imagen de Ha-sung, aún
sollozando. Lo único que había hecho por él ese día había sido pasar unas tres
horas con él, soportando un poco de hambre. Ni siquiera quería hacerlo al
principio, pero luego se dio cuenta de lo profundamente agradecido que estaba,
tanto que sentía que le estaba pidiendo perdón por algo que ni siquiera había
sido un favor importante.
“Esto
es raro... ¿qué es lo que está pasando?”.
Esa
sensación extraña no lo dejó en paz durante todo el día y siguió rondando su
mente por bastante tiempo. Mientras tanto, el insoportable clima de lluvia
desapareció, y el calor del verano comenzó a apoderarse de todo.
En
esos días de calor insoportable, donde no quería salir de su habitación, siguió
asistiendo a la iglesia todos los domingos. El servicio seguía siendo
increíblemente aburrido, y el aspecto deteriorado de la iglesia, junto con el
bullicio de los niños, era insoportable. Sin embargo, algo en su interior lo
mantenía yendo, aunque no le gustara.
El
verano estaba por terminar, y el plazo que había decidido darse para seguir con
el servicio de la iglesia se acercaba a su fin. Sin embargo, no había dicho
nada al respecto. Aun así, un día, su padre, que rara vez hablaba con él, le
hizo una pregunta.
“¿Hasta
cuándo vas a seguir con esto del voluntariado?”.
Se
había acabado de preparar para ir a la iglesia, y su padre, que normalmente se
mantenía en su habitación, apareció con una voz apagada y algo cansada. En ese
momento, se dio cuenta de que ya era hora de decidir qué iba a hacer después
del verano.
“¿Con
quién vas a vivir? Si decides venir conmigo, te apoyaré económicamente hasta
que te independices. Después de todo, soy tu padre”.
“Aún
no lo he decidido, pero... ¿ya se lo has dicho a mamá?”.
“No,
todavía no. Pensar en la reacción que tendrá me da pereza”.
Hace
unos días, había hablado con su madre brevemente mientras le llevaba sus cosas.
Parecía que ya había tomado la decisión de divorciarse, aunque todavía no lo
había comunicado oficialmente. Pero no tardaría mucho en hacerlo. Y si las
cosas no salían como quería, su temperamento la haría estallar.
Su
padre, por su parte, no parecía ajeno a la situación. Sabía que, como siempre,
terminaría cediendo ante los deseos de su madre, y ya estaba acostumbrado a esa
dinámica.
Esto
lo dejó pensando en qué haría si sus padres se divorciaban. ¿Con quién viviría?
Si viviera con su madre, la iglesia quedaría muy lejos y sería difícil seguir
con sus actividades allí. Claro, podría ir en coche, pero su madre, tan
indiferente, probablemente no se preocuparía por ofrecerle el transporte o un
chofer para sus visitas.
Tras
un rato de reflexión, se dio cuenta de algo.
“...Estoy
pensando en todo esto solo con la condición de seguir en la iglesia”.
Sin
darse cuenta, ya había llegado a una conclusión sobre su futuro. Al parecer, ya
había tomado una decisión, pero no la había reconocido hasta ese momento. De
todos modos, su padre dejó de insistir y cambió de tema.
“Hoy
parece que llevas un instrumento”.
“Sí,
me pidió verlo el niño al que le doy clases”.
“¿Quién?”.
“Ya
sabes, Ha-sung”.
Ye-han
no pudo evitar sonreír un poco mientras miraba el calendario. Ha-sung había
estado esperando pacientemente que le llevara el bajo, y al parecer, el clima
ya se había calmado. Aunque ya había pasado algún tiempo desde lo planeado,
finalmente se decidió a llevarle el instrumento.
Al
imaginarse la reacción de Ha-sung al ver el bajo, se sintió emocionado. Cuando
hablaba de su música favorita, su cara se iluminaba, y siempre hablaba con
tanta pasión que no podía esperar a ver qué haría esta vez.
Su
padre, notando que su actitud había cambiado, comentó algo sin mucha
importancia.
“Parece
que esto te está gustando más de lo que pensaba. No esperaba que te
comprometieras tanto con el voluntariado”.
“No
es tanto eso...”.
Si
le preguntaran si el voluntariado era algo que le apasionaba, la respuesta
sería un rotundo no. Pero, de alguna manera, había encontrado algo valioso en
estar con Ha-sung. Él era quien realmente lo motivaba a seguir.
“Supongo
que sí, algo así”. Respondió, encogiéndome de hombros.
No
quería entrar en detalles, así que se limitó a dar una respuesta que su padre
pudiera entender. Aunque no pudiera cumplir con todas sus expectativas, a veces
podía decir lo que él quería oír.
Esa
fue la última vez que tuvo una conversación como esta con él, y a pesar de que
no era lo más cálido, fue un momento raro en el que pudo disfrutar de su
compañía.
***
Tal
como había anticipado, la reacción de Ha-seong al ver el bajo fretless fue
explosiva.
Desde
la mañana, cuando lo vio cargando y descargando el instrumento del auto, supo
que no podría hacerle creer que no lo había traído. Apenas vio el instrumento
sobre la espalda de Ye-han, Ha-sung lo miró con ojos brillantes y, alzando
ligeramente el dobladillo de su ropa, le preguntó si realmente lo había traído,
y, al ver su expresión tan dulce, cualquier intento de hacerle una broma
desapareció de inmediato.
En
lugar de seguir bromeando, Ye-han decidió ofrecerle el bajo. Sin embargo, no
calculo bien su tamaño, y cuando intentó cargarlo, estuvo a punto de caerse por
el peso del instrumento, lo que hizo que Ye-han reaccionara rápidamente y lo
levantara al sujetarlo por el hombro, justo antes de que su rostro golpeara el
duro asfalto.
“Todavía
no puedes cargarlo, Ha-sung”.
“No…”.
Cuando
le quito el bajo y lo devolvió, Ha-sung asintió sin muchas ganas. Aunque lo
aceptó, se notaba que se sentía un poco decepcionado, como si quisiera presumir
con el bajo, llevándolo por ahí y mostrándoselo a las personas, pero no podía
hacerlo.
Con
una expresión un poco molesta, lo tomo de la mano y lo llevo al interior de la
casa. Le explico que, por ser pequeño, su fuerza aún no era suficiente, y que
su tamaño y complexión delgada mejorarían con más comida y descanso, pero, a
pesar de su consuelo, Ha-sung permaneció callado y con cara de pocos amigos.
Además,
al darse cuenta de que el tamaño del bajo era demasiado grande para su cuerpo y
no podía siquiera tocarlo bien, parecía a punto de desmoronarse de frustración.
Normalmente,
cuando Ye-han lo elogiaba, se sonrojaba tímidamente, y su rostro se iluminaba
con una sonrisa cuando lo veía, pero ese día estaba completamente apagado.
Viendo cómo estaba tan desanimado, Ye-han decidió sentarse en el suelo,
aplaudiendo suavemente sobre sus rodillas, llamando a Ha-sung.
“Ven
aquí”.
Ha-sung,
que estaba mirando el enorme bajo sin saber qué hacer, giró su cabeza
rápidamente, y miró a Ye-han con una expresión confundida. Su mirada parecía
preguntarse, ‘¿Realmente tengo que sentarme en tus rodillas?’.
Ye-han
no insistió más. En lugar de eso, lo atrajo suavemente hacia sus piernas. El
pequeño cuerpo de Ha-sung se acomodó fácilmente en su regazo, con la cabeza de
Ha-sung perfectamente apoyada en su mano, sin necesidad de agacharse. Ye-han
pensó para sí mismo que era como un cojín corporal hecho a medida para él.
‘Un cojín corporal personalizado…’.
Sabía
que era un pensamiento algo irreverente, pero no se atrevió a expresarlo en voz
alta. En cambio, se limitó a comentar en voz baja.
“Eres
calentito, ¿será por ser tan pequeño?”.
Sabía
que los niños tienen una temperatura corporal más alta, pero sentirlo de
primera mano era algo nuevo para él. No tenía hermanos pequeños, y aunque en
general no le gustaban mucho los niños, tener a Ha-sung acurrucado en su
regazo, rodeado por el aire frío del aire acondicionado, era algo que le
resultaba agradable.
Sin
pensarlo mucho, le acarició suavemente la mejilla, que estaba tibia y suave, y
pudo sentir el contacto directo en su mano. Acarició su rostro con la palma,
sintiendo su suavidad. Después, tomó el bajo fretless con una mano, sosteniendo
el mástil.
Le
mostró cómo tomar el instrumento y le animó a que tocara una cuerda.
“Toca
la cuerda. Muy bien. ¿Notas cómo suena diferente al bajo normal?”.
“¡Wow!
Este tiene como un sonido más grave, más profundo”.
Con
timidez, Ha-sung tocó una cuerda. El sonido grave y suave del bajo se expandió
por la habitación, y Ha-sung empezó a experimentar tocando diferentes cuerdas,
maravillado por el sonido. Mientras Ye-han lo observaba en silencio, le
preguntó, curioso.
“¿Qué
tipo de sonido te gusta más?”.
“Este.
Suena raro, pero bonito. Y además, este tiene una forma más bonita…”.
“Tienes
buen ojo”.
Este
bajo fretless había sido uno de los más elegantes que Ye-han había tenido
cuando era niño. La combinación del mástil negro mate con el cuerpo color caoba
oscuro le parecía muy sofisticada, y su forma peculiar junto con el hecho de
que no tenía trastes le daba un toque único.
Sin
embargo, su madre siempre lo había criticado, diciendo que era un instrumento
grande y feo, y le recomendó aprender a tocar el chelo en lugar de seguir con
el bajo, lo que lo llevó a terminar tomando lecciones de chelo también. A pesar
de que su madre no aprobaba el bajo, Ye-han sentía cierta satisfacción al ver
que Ha-sung también lo encontraba atractivo.
Sonriendo,
acarició la cabeza de Ha-sung con afecto.
“Practica
mucho. Cuando lo hagas, te enseñaré a tocar el bajo fretless también”.
“¡Sí!
Pero, ¿cuántas noches tengo que esperar?”.
“Eso
depende de ti, si practicas todos los días, podrías estar listo en unas semanas”.
“Pero
en mi casa no tengo bajo… No puedo practicar todos los días…”.
“Ah,
cierto…”.
Cuando
escuchó lo último, Ye-han recordó que los padres de Ha-sung no le habían
comprado un bajo para practicar. No sabía si era porque no querían o no podían,
pero lo cierto es que no le parecían unos buenos padres. Sabía que la madre de
Ha-sung era muy ocupada y no podía prestarle mucha atención, pero no eran
padres tan malvados como para ser comparados con alcohólicos o personas
irresponsables.
Ye-han
suspiró con cierto desdén mientras acariciaba suavemente la delgada espalda de
Ha-sung. Pensó que si su madre estaba tan ocupada, eso explicaba la situación,
pero la falta de apoyo en algo tan simple como comprarle un instrumento para
practicar lo molestaba.
“Ha-sung,
¿quieres vivir conmigo? Yo tengo muchos bajos en casa”.
Lo
dijo a medias en broma, con la intención de burlarse un poco, pero también con
una ligera sensación de preocupación. Su mano pasó de la espalda a la suave
mejilla de Ha-sung y le dio un pequeño toque.
“Si
vivieras conmigo, te leería libros, te enseñaría a tocar el bajo, y te haría
chocolate caliente”.
“….”.
“¿No
quieres vivir conmigo?”.
“Ah,
no, no es eso…”.
Ha-sung
negó rápidamente con la cabeza, visiblemente incómodo. Luego, con voz
titubeante, dijo.
“Es
solo que… mi mamá estaría sola sin mí en casa…”.
“…Tienes
razón. No lo había pensado”.
Ye-han
retiró suavemente el dedo de la mejilla de Ha-sung, reflexionando sobre sus
palabras. Al escuchar su respuesta, se sintió algo avergonzado. Aunque siempre
pensó que Ha-sung no se parecía en nada a él, en ese momento compartieron una
sensación de responsabilidad y cariño mutuo.
Para
despejar esos pensamientos, Ye-han rápidamente cambió de tema. No quería
perderse en esos sentimientos por una simple conversación.
En
ese momento, recordó algo que le había estado dando vueltas en la cabeza por un
tiempo.
“Ha-sung,
¿qué pides cuando rezas? ¿Cuál es tu deseo?”.
“….”.
Pudo
sentir que el cuerpo de Ha-sung se tensaba. Su reacción era aún más incómoda
que cuando le preguntó sobre vivir juntos. Ye-han, atento, le volvió a
preguntar.
“¿Es
algo tan secreto?”.
“…Es
que, si lo escuchas, tal vez me regañes…”.
Después
de esperar un rato, Ha-sung finalmente se atrevió a responder. Su voz era tan
baja que Ye-han apenas pudo entenderle.
“¿Por
qué te regañaría?”.
“Porque
es un deseo malo…”.
“Venga,
no te preocupes, no te voy a regañar. Te lo prometo”.
Ye-han
hizo el gesto de prometerlo con el meñique, haciendo un pequeño espectáculo
para que Ha-sung se sintiera más cómodo. Sonrió suavemente cuando los ojos de
Ha-sung se encontraron con los suyos.
Después
de un rato, Ha-sung finalmente confesó.
“Le
pido a Dios que mi papá no regrese a casa… para siempre”.
La
palabra "para siempre" fue la que reveló la sinceridad de su deseo.
De alguna manera, le parecía tan desgarrador que un niño tan pequeño estuviera
pidiendo algo así, pero más aún, el hecho de que lo hiciera de forma tan
contenida y suave, sin expresarlo de manera tan brutal.
Ye-han
se quedó en silencio, procesando la respuesta de Ha-sung. No podía creer lo que
acababa de oír, pero al mismo tiempo entendía la tristeza y la desesperación
del niño.
“¿Es
un deseo malo? ¿Por qué?”.
“Mi
mamá me dijo eso. Cómo podría pensar algo tan malo sobre papá, y me regañó
mucho…”.
“A
mí no me parece un deseo malo en absoluto”.
¿Será
porque ambos son como el agua y el aceite? Aunque parece que Ha-sung depende
algo de su madre, Ye-han, al reflexionar sobre esto, cambió completamente de
perspectiva. Al final, los dos padres de Ha-sung, en su vida, son más como una
carga que una ayuda.
Chasqueando
la lengua sin querer, Ye-han eligió sus palabras con cuidado. No podía
simplemente decirle al niño que su padre era una basura humana y que su madre
parecía tener un bajo coeficiente intelectual.
“¿Recuerdas
el cuento que leímos en el café? ¿Pensabas que el príncipe estaba mal por matar
al dragón que aterrorizaba a la gente del pueblo?”.
“Si”.
“Pues
el deseo de Ha-sung es algo parecido. La mamá que te regañó diciendo que era
malo… bueno, es lo malo”.
Sin
querer, Ye-han casi dejó salir sus pensamientos sin filtro, pero rápidamente
cambió de palabras y esperó la respuesta de Ha-sung. Sin embargo, el niño no
decía nada por un rato. Ya impaciente, Ye-han tiró suavemente de la mejilla de
Ha-sung.
La
suave piel se aplastó entre sus dedos, y la cabeza de Ha-sung se inclinó un
poco hacia un lado. Al mirarlo, Ye-han se dio cuenta de que sus ojos brillaban,
llenos de lágrimas, y de inmediato se sintió desconcertado. Aunque sabía que no
estaba llorando por dolor, no pudo evitar preocuparse.
Entonces,
en el mismo lugar donde había tirado de su mejilla, Ye-han le dio un suave
beso. La piel cálida y suave de la mejilla se estiró mientras Ha-sung, con los
ojos llorosos, parecía aún más vulnerable, lo que hizo que Ye-han se sintiera
un poco incómodo y apenado. No sabía cómo manejar la situación cuando Ha-sung
se ponía así.
“¿H-hyung…?”.
Al
igual que Ye-han, Ha-sung también se mostró completamente desconcertado por el
beso repentino. Estaba tan sorprendido que las lágrimas que había estado a
punto de derramar se desvanecieron. Sus ojos grandes y redondeados parpadeaban
lentamente, y Ye-ahn no pudo evitar sonreír, sintiendo que todo lo que acababa
de hacer era algo natural.
Ye-han
soltó una risa clara mientras revolvía el cabello de Ha-sung. Rápidamente
racionalizó el gesto incómodo que acababa de hacer, al fin y al cabo, era como
cuando uno ve un animal tierno y no puede evitar abrazarlo y darle un beso.
Además, al ver que Ha-sung se detuvo de inmediato, parecía que su gesto había
tenido algún efecto.
“Si
sigues llorando, no vas a crecer”.
“¡No,
no estaba llorando!”.
Al
tocar un punto sensible, Ha-sung intentó negar con una voz que claramente
sonaba resentida. Su tono se había vuelto un poco molesto, pero Ye-han lo
abrazó de nuevo y, jugando, murmuró.
“Está
bien, está bien. No estabas llorando. ¿Qué tal si seguimos practicando?”.
“De
verdad que no estaba llorando…”.
Sin
rendirse, Ha-sung siguió protestando de manera tímida, pero Ye-han le puso
nuevamente el bajo fretless en las manos. Ha-sung, sin decir más, cerró la boca
y comenzó a tocar el bajo como si nada hubiera pasado.
Era
sorprendente cómo Ha-sung se ponía tan feliz solo con tocar un rato. Ye-han
imaginó cómo se pondría si alguna vez tuviera una guitarra para él. Hacía que
fuera aún más tentador regalarle la guitarra de inmediato.
‘¿Se la doy?’.
No
ahora, claro, pero más adelante, cuando sea lo suficientemente grande y capaz
de manejarla bien. En ese momento, podría pedir permiso a su padre y
regalársela a Ha-sung como un presente.
Decidió
que seguiría ayudando a Ha-sung hasta que tuviera ganas de hacerlo, sin
preocuparse por el tiempo que pudiera tomar. Aunque la idea de darle el bajo inmediatamente
parecía tentadora, también se dio cuenta de que eso podría ser un peso para el
niño ahora, y no una alegría.
Pensando
brevemente, Ye-han tomó una decisión. Sí, lo haría cuando llegara el momento
adecuado. Después de todo, sabían que seguirían viéndose, así que no tenía
sentido apresurarse. A Ha-sung le quedaría mejor cuando fuera mayor y más capaz
de disfrutarlo. Por ahora, el regalo se quedaría como una futura diversión para
los dos.
“Ha-sung,
crece rápido”.
“¿Eh?
Uhm!”.
Imaginando
ese día, Ye-han empezó a sentir que la rutina diaria, que hasta entonces le
parecía interminable, de repente comenzaba a volverse algo emocionante.
Mientras acariciaba la frente de Ha-sung, quien había respondido distraídamente
mientras seguía tocando le bajo, Ye-han sonrió.
***
“…Y
así, el corderito y su familia vivieron felices por mucho, mucho tiempo”.
A
pesar de que la narración, con una voz suave y melódica, que solo podría pertenecer
a un anuncio público, había llegado a su fin, los aplausos que solían resonar
tras el cierre de cada libro no se escucharon. Yoon-seul, que siempre
reaccionaba con entusiasmo al terminarse un cuento, se había quedado dormida.
Sin
hacer ruido, Ye-han cerró el libro y, con el más suave susurro, acunó a su hija
dormida, que estaba en sus brazos, ajustándola con cuidado y sin que se
despertara.
Desde
que Yoon-seul, con el libro en las manos, se sentó en las piernas de Ye-han y
pidió que le leyera en voz alta, hasta el momento en que sus párpados empezaron
a cerrarse tras dos libros, Ha-sung había estado observando todo y soltó una
risita. Aunque hasta hacía poco estaba medio dormida y aún aplaudía, parecía
que había caído profundamente en el sueño.
“¿No
te diste cuenta de que se quedó dormida?”.
“Lo
sabía, pero pensé que sería una buena nana para ella y también una buena
estimulación para el bebé en tu estómago. Ha-sung y el bebé siguen escuchando,
¿no?”.
Al
igual que Ha-sung, Ye-han también sonrió con un tono suave en su voz. Mientras
le alisaba las mangas dobladas del pijama, sus manos tocaban con dulzura los
dedos de su hija, abriéndolos lentamente con ternura.
Finalmente,
Ye-han se levantó, con Yoon-seul en brazos. Mientras él la llevaba a su
habitación, Ha-sung guardaba los libros y juguetes que Yoon-seul había traído y
los volvía a colocar en el cuarto de juegos.
Desde
que aprendió a leer un poco, Yoon-seul insistía en llevar un montón de libros y
juguetes a la habitación de los padres a la hora de dormir, pidiendo que
jugaran con ella. Según la niñera, lo hacía porque se aburría estando sola,
pero aunque Ye-han, siendo padre, se derretía por su hija, era
sorprendentemente estricto cuando se trataba de su horario de dormir.
A
diferencia de Ha-sung, que había cedido la primera vez que le dijeron que
dejara dormir a la niña en la misma habitación, Ye-han siempre la movía a su
propia habitación cuando se quedaba dormida. La razón era simple, si
acostumbraba a que la niña durmiera sola desde pequeña, podría fomentar su
independencia y sería beneficioso para su desarrollo emocional. Aunque,
honestamente, pensaba que si dormía en la misma habitación, sería difícil hacer
otras cosas.
‘En fin…’.
Aunque
ya había pasado el período de “luna de miel” de su matrimonio, Ye-han seguía
igual. Tanto en el buen sentido como en el malo. Pensando en lo sucedido
anoche, una punzada de dolor lo hizo sentir incómodo. También sentía una ligera
patada en el vientre algo hinchado, como si el bebé en su panza estuviera dando
un pequeño golpe.
El
segundo bebé, que había sido un milagro después de mucho esfuerzo, tenía
movimientos mucho más intensos de lo que Ye-han había esperado. Ha-sung, que
estaba dándose palmaditas en la espalda por el dolor, salió de la habitación de
la niña y fue a poner en orden el cuarto de juegos.
Cuando
ambos terminaron sus tareas y volvieron a la habitación, el tiempo coincidió
perfectamente. Ye-han sonrió levemente al ver que la cama, que antes estaba
llena de libros, ahora estaba perfectamente ordenada.
“¿Ya
guardaste todos los libros? Déjalos ahí. Quería seguir leyéndote”.
“Creo
que también ya se ha quedado dormido”.
Con
una respuesta juguetona, Ye-han movió la cabeza hacia Ha-sung, que le señalaba
su vientre.
“No,
me refería a ti, Ha-sung. A veces, pareciera que tú escuchas más atentamente
que Yoon-seul”.
“¿Yo?
¿Cuándo?”.
Ha-sung
dejó su frase a medias. Desde que era pequeño, nunca había sido muy amigo de la
lectura, y todavía hoy, siendo adulto, mantenía cierta distancia psicológica de
los libros. Por mucho que el contenido fuera interesante, su concentración solo
se mantenía durante las primeras páginas, y cuando llegaba a la segunda o
tercera página de los cuentos infantiles de Yoon-seul, su atención ya se había
ido.
Pero
cuando Ye-han le leía, la razón por la que Ha-sung se concentraba al máximo era
muy simple, la voz de Ye-han al leer los libros era increíblemente agradable.
Honestamente, no le importaba nada el contenido del libro.
Como
el actor más solicitado por los anunciantes en Corea, la voz de Ye-han era un
tono grave y agradable que no dejaba lugar a críticas. Junto con su tono suave
y una pronunciación y dicción más precisas que la de un locutor, escucharla era
simplemente admirable. Su cara, su voz y su personalidad parecían haber sido
hechas para ser un actor.
Sin
embargo, si Ha-sung confeso honestamente "La razón es que tu voz es tan
agradable", probablemente al día siguiente estaría doblado por el dolor de
espalda, incapaz de ir a la escuela. Además, al día siguiente, después de las
clases, tendría que ir al estudio a trabajar, lo cual haría su día aún más
complicado. Ha-sung, evitando mirar a Ye-han, murmuró.
“No
me gusta leer libros. Ya lo sabes”.
“Pensé
que te había interesado porque siempre me miras fijo cuando te leo a Yoon-seul”.
Con
una sonrisa juguetona, Ye-han hizo que Ha-sung bajara la cabeza, avergonzado,
como una espiga de arroz a punto de romperse.
La
garganta subía y bajaba cada vez que respiraba. Su mirada cariñosa se dirigió alternativamente
al libro y a Yoon-seul, con sus largas pestañas proyectadas como un dosel. El
segundo debe estar escuchando bien, esos lindos labios susurrando. Una mano
larga y blanca que sostiene un libro, venas azules que sobresalen del dorso de
la mano y un rostro hermoso que no necesita palabras...
¿Cómo
puedes apartar la vista de algo así cuando lo tienes justo delante de ti? Para
Ha-sung, el tiempo que Ye-han pasaba leyendo libros era un momento de
estimulación visual y auditiva, y no era diferente de un momento en el que
podía disfrutar plenamente de su talentoso esposo.
Por
supuesto, veía el rostro y la voz de Ye-han todos los días, incluso en la vida
cotidiana, ya que habían estado viviendo juntos durante casi 6 años, pero
cuando le leía un libro, ¿cómo es…? El ambiente noble e intelectual de Ye-han
resaltaba aún más, pero también parecía algo vulgar… De todos modos esa era su
verdadera intención.
Pero
ni siquiera podía decir: "Me gusta tu voz, hyung", por miedo al
futuro que estaba por venir, así que no pudo dar un paso más y decir:
"Encuentro sexy la forma en que lees los libros". Tan pronto como
bajo un poco la cabeza, el dolor que comenzó en su pelvis se extendió
rápidamente a la parte posterior de su cuello. Tal vez fue porque lo habían
sujetado por la cintura mientras montaba sobre Ye-han durante demasiado tiempo
anoche.
Desde
que quedo embarazado de su segundo hijo, siempre habían tenido relaciones
sexuales en esa posición, por lo que no ha habido un día en que la espalda baja
de Ha-sung no haya estado tensa. Fue porque su marido, que dijo que ya podía
montar y montar solo muy bien y se quedó quieto hasta el principio, pero cuando
estaba a punto de eyacular, agarraba firmemente su pelvis y empujaba hacia
arriba. Ha-sung quien seguía insistiéndole para que lo hiciera aunque sabía que
más adelante le resultará difícil...
Con
una expresión que mostraba algo incómodo, Ha-sung se mantuvo en silencio,
apretando los labios. Ye-han, decidido a seguir interrogando, le lanzó una pregunta
insistente.
"Entonces,
¿por qué me mirabas como si fueras a devorarme?".
"No,
no te miraba de esa manera tan vulgar. Solo que… me vino a la mente todo lo que
recordaba de cuando era pequeño…".
"¿Cuando
eras pequeño?".
"Cuando
era pequeño, mi hyung me leía libros. Aunque no lo recuerdes".
Justo
cuando buscaba una excusa, el recuerdo de su niñez surgió de repente, y fue una
suerte. El verano cuando tenía unos 10 años, pasó tiempo con Ye-han, quien era
un hyung en la iglesia y también profesor de bajo.
Ya
había pasado mucho tiempo, así que ahora, salvo por algunos recuerdos marcados,
casi no recordaba nada. Pero uno de esos pocos recuerdos que permanece es
cuando Ye-han lo llevó a una cafetería y le leía libros, porque no podía
regresar a casa por miedo a su padre.
Era
un recuerdo fragmentado, como una foto, y cuando lo revivió, se dio cuenta de
que ese día estaba lloviendo mucho, que le compró un chocolate caliente en
pleno verano, y que todas las historias que le leía terminaban con un final
feliz, lo que le dejaba un sentimiento de incomodidad cuando era niño.
Era
tan joven e inmaduro que hasta se sentía celoso de los personajes de los
cuentos que no existían. Mientras intentaba revivir esos recuerdos, de repente
Ye-han, de manera inusual, mostró una leve vacilación y habló.
"¿En
la cafetería?".
"¿Ah?
¿Lo recuerdas?".
Ha-sung,
sorprendido por la exactitud del lugar que Ye-han había recordado, preguntó de
nuevo. Aunque no recordaba casi nada de esos tiempos, Ha-sung sabía que la
razón por la que Ye-han había olvidado aquellos días era una especie de
trastorno psíquico, por lo que no insistió en hacerle recordar más.
Pero
aunque sabía que no podía evitarlo, a veces, sólo ocasionalmente, no podía
evitar sentirse arrepentido. Definitivamente fue Ye-han quien le enseñó a tocar
el bajo, lo cuidó como a un hermano mayor y siempre lo animó dándole palmaditas
en la cabeza como si fuera lindo. Ye-han, el involucrado, no lo recordaba y
solo quedo en su cabeza, por lo que parecía que era solo una ilusión de
Ha-sung.
Y
aunque no lo demostró, todavía se sintió un poco mal por los comentarios
negativos que Ye-han había hecho sobre su experiencia en el servicio religioso
en el pasado… Se preguntó cómo cambiaría su aburrida reseña si lo recordara
correctamente. En ese momento, como si Ye-han hubiera recordado claramente el
pasado, el rostro de Yoon Ha-sung naturalmente se puso rojo brillante.
“No
todo, pero un poquito. Lo pienso de vez en cuando”.
Un
poquito en alguna parte. Fue una respuesta muy esperanzadora comparada con el
principio, cuando se había olvidado por completo de su existencia. Ha-sung tiró
de la mano de Ye-han con ojos llenos de anticipación.
“¿No
recuerdas nada más?”.
"Mmm…".
Ye-han,
que sostenía la mano de Ha-sung, gimió como si estuviera en problemas. Ha sung estaba
a punto de reprimir su anticipación nuevamente, pensando que todo lo que
recordaba era la ubicación.
La
mano que lo atrapó fue rápidamente apartada y, en un abrir y cerrar de ojos,
estaba en los brazos de Ye-han. Los dos brazos se envolvieron fuertemente
alrededor de su cintura y se cruzaron sobre el estómago de Ha-sung, y sus
grandes manos acariciaron amorosamente su vientre hinchado.
Era
una postura familiar. Incluso cuando era joven, e incluso ahora, a menudo lo encontró
en esta posición de abrazo. Pero a diferencia de cuando era más joven, el tacto
tenía una fuerte connotación sexual, por lo que Ha-sung ejerció mucha fuerza.
Ye-han se río entre dientes, frotando sus labios contra el cabello de Ha-sung.
“Dijiste
que no querías vivir con tu hyung, pero al final te quedaste con él. Incluso
tuviste una hija preciosa”.
“…Aunque
lo recordabas, ¿por qué siempre recuerdas cosas así?”.
Este
tipo realmente recuerda todo, pero finge no recordarlo solo para burlarse de
mí, ¿verdad? …Una repentina sospecha cruzó su mente, pero a juzgar por su
apariencia habitual, no podía ser él.
El
amable hermano mayor que conoció en la iglesia en realidad no tiene conciencia,
es prolijo, obsesivo y desconfiado, y es un poco... No, descubrió que era una
persona con muchos defectos en su personalidad, pero no era el tipo de persona
que se burlaba de algo así.
Era
el tipo de persona que siempre se queja de lo mucho que se arrepentía de no
poder recordar una versión más joven de su mismo cuando miro las fotos de la
escuela secundaria que recibió de su hermana mayor.
Pero
incluso si no era una broma, a Ha-sung no le gustaba el hecho de tener que
recordar ese tipo de cosas cada vez, por lo que respondió en un tono quejoso.
Ye-han río como si hubiera tomado aire en sus pulmones y siguió besando el
cabello de Ha-sung.
“Recuerdo
algunas cosas más. Como cómo te tambaleabas, incapaz incluso de sostener bien
el bajo, y cómo bebías chocolate caliente con crema en las comisuras de los
labios”.
“Eso
fue cuando era pequeño. Ahora oigo y toco muy bien. Ni siquiera me hundo en él”.
“Así
es. ¿Cuándo creciste tanto? Parece que eras solo un niño”.
“Yo
tenía 10 años en ese momento…”.
En
ese momento, Ha-sung era pequeño y delgado en comparación con sus compañeros,
pero no era comparable con un niño de seis años. Aunque Ha-sung fue directo en
sus críticas, Ye-han fue un paso más allá y molestó a Ha-sung.
“Es
una broma decir que el pequeño creció bien. ¿Quién hubiera pensado que ese niñito
tan inquieto llegaría a ser tan perfecto para mi gusto e incluso tendría un
hijo mío?”.
“…….”.
“Puedo
defenderte aquí, y mi hijo también. ¡Qué maravilla!”.
La
mano que acariciaba su estómago sintió que el feto se movía y lo golpeó
suavemente como si respondiera. “Sí, papá.” La voz que susurraba era tan
obscena que le hizo dar vueltas la cabeza. Ha-sung enterró su rostro en la
palma de su mano.
“Por
favor, hyung... Habla... O al menos ten un poco de consciencia...”.
No
podía entender por qué tenía que sentir vergüenza cuando quien hacía
comentarios tan vulgares y desvergonzados era este hermoso ser humano (y su
esposo) detrás de él. Ye-han, que era infinitamente santo por fuera, preguntó
con una cara desvergonzada como si no entendiera.
¿Remordimiento?
¿Por qué?
“Eso
es demasiado…”.
“Acabo
de enumerar todos los hechos, así que ¿qué tiene de bueno?”.
Sería
normal que una persona promedio se sintiera culpable por tener relaciones
sexuales con una pareja ocho años menor que él, y que tuviera veintipocos años,
y luego provocar que él pasara de ser beta a omega al emitir feromonas, y luego
dejarlo embarazado antes del matrimonio… Esto fue después de confirmar cien
veces que este tipo de sentido común no entró en la cabeza de Ye-han.
Pero
aún así, es así. Si hubiera sabido que la persona con la que estaba era un niño
pequeño que solía llamarlo “hyung” cuando era pequeño… No, ni siquiera esperaba
eso. Sería normal tener incluso un poco de escepticismo.
¿O
es que la brecha entre tú y yo de la infancia el tu y yo adulto cuando se
reencuentran es tan grande que te resulta difícil darte cuenta de que eres la
misma persona? Casi no tengo memoria…. Ha-sung murmuró débilmente.
Como
su hermano mayor no lo vio de pequeño, se reencontraron y se casaron. De no ser
así, probablemente habrían sido solo hermanos para siempre.
“Bueno,
¿por qué piensas eso?”.
En
un instante, Ye-han, cuyo tono se había vuelto agudo, mordió el lóbulo de la
oreja de Ha-sung. Una voz escalofriante y baja resonó en su oído, acompañado de
un dolor punzante.
Si
no hubiera perdido la memoria y hubiera seguido interactuando con Ha-sung... creía
que Seul habría nacido cuando Ha-sung tenía veintitantos.
“…….”
“No.
En fin, si Ha-sung se manifiestaba como un Omega, también podría tener a Seuli.
En fin, no habría sido muy diferente de a ahora”.
“…Hyung,
en serio…”.
Ha-sung
estaba en shock, sabiendo que había perdido los recuerdos, pero sin saber que
sería tan desvergonzado. De repente, Ye-han giró el cuerpo de Ha-sung y le hizo
mirarlo, y con una mirada muy molesta en su rostro, lo interrogó.
“¿O
qué? ¿Solo querías que fuéramos como hermanos?”.
“Por
supuesto que era así cuando era joven”.
Si
le dijeras a un niño de 10 años: "Te vas a casar con ese estudiante de
secundaria", probablemente lo creería.
Era
una época en la que ni siquiera se entendía los conceptos de amor y romance. En
ese momento, Ha-sung había estado aprendiendo bajo durante mucho tiempo con
este amable y cariñoso hermano mayor, y solo tenía un vago apego y anhelo de
volverse como él algún día. Juró que nunca ni siquiera soñaría con casarse.
Vivió
como un hombre beta heterosexual durante 22 años, pero debido a Ye-han, todas sus
ideas se hicieron añicos, y después de pasar por todo tipo de giros y vueltas, estaba
viviendo así ahora. ¿Y entonces qué pasa con el matrimonio? Si no hubiera
vuelto a encontrarse con Ye-han, simplemente habría conocido mujeres y se
habría casado de forma natural en el momento adecuado.
…No
sé si estaba viviendo una vida decente, casándome y formando una familia.
Se
pregunto cómo sería su vida ahora si no hubiera conocido a Ye-han. El futuro,
que obviamente era oscuro, se desplegó como niebla en su mente. En medio de
todo eso, aunque se sentía triste, una voz maravillosa finalmente alejó sus
pensamientos oscuros.
"Es
una pena".
“Cuando
era joven, cuando era joven”.
Sí...
Aunque sigo triste. Siempre dijo que quería ser como su hermano, y que le
gustaba tanto que lo seguía a todas partes.
¿Este
tipo realmente recuerda todo? Ha-sung respondió juguetonamente, reprimiendo la
sospecha que una vez más estaba surgiendo. No es del todo una broma, es mitad
broma y mitad en serio.
“Nunca
imaginé que mi amable y maravilloso hyung realmente sería este tipo de
persona”.
“Entonces,
¿no te gusta?”.
Él
actúa de manera más infantil que su hija de 6 años, pero ¿por qué lo encontraba
adorable en lugar de odioso o divertido? Cuando estaba solo y ansioso por Ye-han,
lo sentía intimidado cuando la voz de Ye-han se hacía más grave así, pero ahora
su corazón simplemente se agitaba. Ha-sung acarició lentamente la mejilla de
Ye-han y lo besó.
El
plan era tocar suavemente sus labios y luego separarse, pero fracasó porque Ye-han
le mordió el labio inferior y no lo soltó. Al igual que cuando le mordió el
lóbulo de la oreja antes, le mordieron el labio con tanta fuerza que pudo
sentir una sensación de escozor, pero no salió sangre y su boca se abrió con
una exclamación de "Ah". Sin perder el espacio, su lengua se hundió y
lamió suavemente el hormigueo en el interior de sus labios. No es como si te
estuviera dando un biberón o una medicina.
La
sensación de su tierna carne interior siendo lamida suavemente extendió una
sensación de cosquilleo por la parte posterior de su cuello. Una sensación de
hormigueo, como si una pequeña corriente eléctrica corriera bajo la piel. Las
yemas de los dedos aún acarician la mejilla de Ha-sung y su cintura temblaba, y
su corazón latió con fuerza como si pudiera sentir el flujo de sangre. Cada vez
que besaba a Ye-han, siempre se veía así.
Si
hacía más, estaba seguro de que no podría dormir hasta la mañana. Un día gimió
durante el sexo y le succionaron los labios, así que al día siguiente sus
labios estaban hinchados como huevas de abadejo saladas y tuvo que usar una
mascarilla para ir a la escuela. Y eso en pleno verano.
Ha-sung
giró la cabeza y dejó caer los labios mientras recordaba un recuerdo que no
quería volver a experimentar. La lengua de Ye-han, que había estado ocupando su
boca, se deslizó y la saliva humedeció sus labios.
A
Ye-han no le gustó el hecho de que le aparto sus labios a la fuerza, tiró de su
cintura nuevamente, demostrando que estaba molesto. Justo antes de que sus
labios estuvieran a punto de encontrarse, Ha-sung apenas logró girar la
barbilla para evitar el ataque, fingiendo estar bromeando, y murmuró.
“…No
hay manera de que no me guste”.
Si
fuera posible odiar, hace mucho tiempo habría huido a un lugar más alejado de
Haenam y nunca habría vuelto a encontrarse con Ye-han.
Ya
sea que se enfuerce por la marca unilateral o se vuelva loco sin él. Como nunca
se verían, ni siquiera se conocerían, y ahora ni siquiera mantendrían contacto,
entonces debe haber permanecido como una presencia similar a su madre o
Woo-chan, y debería haber desaparecido gradualmente de su memoria.
Pero
desde el momento en que no se pudo hacerlo, la respuesta ya estaba decidida. Y se
alegró mucho de que eso no haya sucedido. Si no hubiera existido Ye-han, no
sería tan feliz ahora. Durante mucho tiempo pensó que ser feliz cada día sólo
era posible en los cuentos de hadas…
“Cuéntamelo
más directamente”.
Ha-sung
sostuvo con ambas manos las mejillas del hombre que estaba haciendo demandas
infantiles, lo miró directamente a los ojos y recitó cada palabra una por una.
Ahora que lo pensaba, creía que le dije algo parecido a Ye-han cuando era
pequeño.
Me
gustas. De pequeño y ahora. Eres él mejor del mundo.
Las
palabras de amor susurradas que siguieron a la confesión infantil fluyeron
suavemente a través de los labios que habían sido presionados juntos
nuevamente, incapaces de contenerse por más tiempo.







