4-1 Asunto de juventud y pasion

 


4-1 ASUNTO DE JUVENTUD Y PASIÓN

 

Había pasado bastante tiempo desde que Ga-won salió del hospital. Sentado en la mesa del comedor, apoyaba la barbilla en la mano mientras miraba distraído por la ventana. Sin embargo, no veía nada en concreto, en su mente solo rondaban los días que pasó en el hospital, y todos esos pensamientos lo llevaban inevitablemente a una sola persona.

¿Será que había sufrido demasiado emocionalmente? A pesar de que Eui-joo no estaba a su lado, no podía dejar de pensar en él. Últimamente, se encontraba suspirando con más frecuencia, sumido en sus preocupaciones. En ese momento, escuchó el sonido de la cerradura electrónica de la puerta de entrada. Jae-eun, que había salido, regresaba a casa, y al entrar, encendió el interruptor de luz del sensor.

“Papá, ¿qué haces aquí sentado en la oscuridad sin encender la luz?”.

Cuando su hijo encendió las luces, Ga-won se dio cuenta de que había estado inmerso en la penumbra. Tan absorto estaba en sus pensamientos que ni siquiera había notado que Jae-eun había llegado a casa.

“Ah, solo estaba… pensando en algunas cosas”.

“¿Y qué estás pensando como para hacerlo en la oscuridad?”.

Jae-eun sonrió levemente mientras abría la nevera y sacaba una botella de agua. Ga-won había estado pensando en Eui-joo, y aunque su hijo no sabía nada al respecto, su rostro se puso inexplicablemente rojo.

Ahora Jae-eun estaba viviendo en casa de nuevo. Tal vez porque Eui-joo todavía estaba en el hospital, o porque le parecía extraño vivir fuera mientras su padre estaba enfermo. Además, pensando en que su matrimonio con Eui-joo avanzaba sin problemas, probablemente sintió que ya no había necesidad de vivir lejos. En cualquier caso, Ga-won estaba aliviado de tener a su hijo cerca.

“Jae-eun, ¿ya cenaste?”.

“Si. Fuimos a una cita para celebrar que Eui-joo salió del hospital”.

Ga-won, que estaba a punto de levantarse, se detuvo de golpe al escuchar esas palabras. Había pedido en repetidas ocasiones que aclararan las cosas, pero, como era de esperarse de Kim Eui-joo, parecía no haberle hecho el menor caso. Al no ceder más a él, parecía estar reanudando su relación con Jae-eun.

“Fuimos a un restaurante de alta cocina con un chef súper famoso. Siempre me pregunté a qué sabría su comida porque aparece mucho en la televisión, y realmente estaba delicioso. Papá, algún día tenemos que ir juntos”.

Jae-eun, emocionado, hablaba de sus experiencias con Eui-joo, presumiendo de su día. Contó cómo comieron un filete de lomo de primera calidad, cómo el restaurante tenía una vista impresionante y cómo acompañaron la comida con un vino caro.

En otro momento, Ga-won habría encontrado adorables las historias de Jae-eun. Sin embargo, cuanto más escuchaba, más serio se volvía su rostro, y más lamentable le parecía su situación. No podía evitar sentir celos de Jae-eun, quien compartía momentos felices con Eui-joo y había sido elegido por él.

"Es el tipo de lugar al que tienes que reservar con meses de antelación, pero Eui-joo conoce a alguien y logró que entráramos fácilmente. Y no solo eso, conseguimos la mejor mesa, con la vista más espectacular".

¿Era esto lo que Eui-joo había mencionado? Había dicho que haría que sintiera celos de Jae-eun. Si ese era su propósito, parecía que había tenido éxito. El pecho de Ga-won palpitaba de forma dolorosa, como si ahora sintiera que Eui-joo se le estaba escapando.

También comenzó a envidiar profundamente la audacia y la juventud de Jae-eun. Mientras él, diez años atrás, había estado lleno de dudas y vacilaciones, su hijo estaba entregando su juventud a un amor ardiente y decidido.

‘Al principio, pensaste que vine a quitarte a tu hijo, pero después sentirás que Jae-eun me está quitando a mí’.

Las palabras que Eui-joo le había dicho de manera tan descarnada seguían atrapando a Ga-won. No sabía si eran sinceras o si Eui-joo simplemente las había dicho para jugar con sus emociones. Pero había algo que era innegable, Ga-won estaba profundamente afectado.

Los pensamientos sobre Eui-joo lo invadían sin previo aviso, y cuanto más se esforzaba por olvidarlo, más se obsesionaba con él. Cada vez que esa añoranza se apoderaba de él, sentía un vacío punzante en el pecho y su cuerpo se debilitaba al punto de hacerle difícil llevar una vida cotidiana normal. Todo parecía estar desarrollándose según las palabras de Eui-joo, y eso era algo que Ga-won no podía creer. Quería resistirse, pero no podía evitar ser arrastrado por sus propias emociones, y eso lo hacía sentir como un completo tonto.

“Papá, ¿vas a venir a mi graduación pasado mañana, verdad?”.

Jae-eun, que acababa de cambiarse de ropa, se paró frente a él vistiendo una cómoda pijama. Tarareaba alegremente una melodía mientras lo miraba con ojos brillantes y una sonrisa radiante.

“Dijiste que traerías un ramo de flores enorme, ¿te acuerdas, papá?”.

Como Ga-won no respondió, su hijo le recordó la promesa que había hecho anteriormente. En ese momento, volvieron a su mente las palabras que alguna vez compartieron. Habían dicho que, como solo eran ellos dos en la familia, llevaría un ramo lo suficientemente grande para que Jae-eun no se sintiera menos que los demás. Sin embargo, antes de confirmar su asistencia, Ga-won necesitaba saber algo.

“En la graduación... ¿también estará Eui-joo?”.

“Claro, es mi futuro esposo y ahora parte de nuestra familia”.

Jae-eun respondió sin dudar, y Ga-won no pudo evitar reflexionar sobre esas palabras amargas mientras su hijo, todavía de buen humor, comenzó a tararear otra melodía y se dirigió al baño. Después de lavarse la cara, Jae-eun salió y se colocó frente al espejo del salón, concentrándose en aplicar varios productos de cuidado facial. Siempre había sido muy cuidadoso con su aspecto, especialmente cuando sabía que habría cámaras presentes.

Ga-won lo observó en silencio. La piel clara y tersa de Jae-eun brillaba con vitalidad bajo la luz, como si irradiara juventud. La idea de que Eui-joo estuviera presente en la graduación lo inquietaba, y por eso desvió la mirada hacia su propio reflejo en la ventana.

Hubo un tiempo en que también había sido como Jae-eun, pero ahora lo que veía en el cristal era un rostro cansado. Las líneas profundas en su rostro eran cada vez más evidentes, los rastros del tiempo que no se podían negar. La verdad de los años estaba grabada en su piel, y no había forma de ocultarla. Por mucho que intentara resistirse, nunca podría competir con la energía vibrante de la juventud. Luchar contra el tiempo no hacía más que revelar la naturaleza desesperada de los deseos humanos.

‘Esperé por ti durante diez años. Siempre en el mismo lugar...’

‘Aunque mezcles tus lazos con Jae-eun y con otras personas, no podrás superar el destino que compartimos tú y yo’

‘No quiero alejarme de ti. Me pongo celoso, te extraño, quiero verte. Creo que... te amo’.

Ga-won intentó no creer en las palabras de Eui-joo. Pensaba que eran solo mentiras destinadas a confundirlo. Además, sentía que ahora, siendo mayor, no quedaba nada atractivo en él. Había cambiado tanto que estaba seguro de que Eui-joo también se habría sentido decepcionado al ver en lo que se había convertido.

Aunque desde su alta en el hospital no dejaba de reflexionar sobre las palabras de Eui-joo, sabía que todo eso no era más que una pérdida de tiempo. Se obligaba a pensar que las había dicho solo para atormentarlo, pero no podía evitar sentirse como un completo idiota por dejarse afectar tan fácilmente. Al parecer, Eui-joo había conseguido exactamente lo que quería, desestabilizarlo.

Asegurándose de que su hijo no lo escuchara, Ga-won dejó escapar un suspiro leve.

***

“Como solicitó, hemos mezclado peonías de color durazno con fresias y rosas”.

“Gracias, es hermoso. Creo que a mi hijo le va a encantar”.

Ga-won miró el llamativo ramo que tenía en las manos, contemplándolo en silencio. Solía acudir a esa floristería para pedir arreglos cuando había exposiciones en su galería. Siempre creaban diseños con buen gusto, por lo que se había convertido en uno de sus lugares de confianza. El ramo era del tamaño perfecto, justo para sostenerlo cómodamente en los brazos.

En el espejo de la tienda, vio reflejada su figura, llevaba un abrigo color crema y sostenía el ramo de flores. No pudo apartar la mirada de su propia imagen, y con un gesto inconsciente, arregló un poco su cabello. Aunque el protagonista del día no era él, algo le hacía estar más consciente de su apariencia de lo habitual.

Condujo hacia la escuela de Jae-eun, pero durante el trayecto, cada vez que el semáforo lo detenía, echaba una mirada de reojo al ramo en el asiento del copiloto. Sus sentimientos estaban pesados, y aunque quería entregarlo con alegría, sentía que no sería capaz de recibir a Jae-eun con un corazón completamente feliz.

El estacionamiento estaba lleno de autos, y la multitud que se había reunido para la ceremonia de graduación no era menor. Especialmente destacaban las familias que habían venido a celebrar. Entre ellos, Jae-eun tenía un rol especial, daría un discurso como representante de los estudiantes. Al ver la cantidad de gente presente, Ga-won se dio cuenta de lo importante que era ese honor.

Al llegar al edificio donde se celebraría la ceremonia, Ga-won se mantuvo algo alejado, encontrando un lugar en la distancia. Desde allí, podía ver a Jae-eun sentado en la primera fila, vestido con toga y birrete.

Rodeado de amigos, Jae-eun era fácil de encontrar. Su carisma y popularidad lo hacían destacar. Muchas personas se acercaban a él, algunos para felicitarlo, otros incluso para pedirle autógrafos. Recibía sin parar felicitaciones y regalos. En otro tiempo, Ga-won habría sentido orgullo como padre al ver aquella escena, pero ahora su pecho estaba oprimido por una sensación pesada, como si algo lo estuviera aplastando.

Entonces, al girar la cabeza por un instante, vio a Eui-joo entrando en el lugar.

“……”.

Eui-joo destacaba incluso en medio de una multitud. Su altura y proporciones perfectas atraían las miradas sin esfuerzo. Cada paso que daba parecía descomponer la armonía del lugar, como si eliminara la perspectiva de toda la escena. Con su presencia, todo giraba alrededor de él.

Ga-won tragó saliva, sintiendo cómo su corazón se aceleraba. Ver a Eui-joo después de tanto tiempo lo llenó de emociones confusas. Cuando era joven, sentía un deseo insaciable de contemplar todo lo bello, pero ahora no era lo mismo. Con los años, había aprendido algo, cuanto más veías algo hermoso, más profunda se volvía la inquietud. Nunca se podía tener lo suficiente, y esa insatisfacción constante solo traía sufrimiento.

Deseabas tenerlo. No podías. Entonces te consumía la tristeza, la frustración y el desaliento.

“¿Han pasado solo tres semanas?”.

Eui-joo se detuvo frente a él.

“Te he extrañado”.

Parecía decidido a desestabilizarlo. Ga-won apretó los labios y lo enfrentó con la mirada. Eui-joo llevaba un suéter de cuello alto, una chaqueta de lana y pantalones perfectamente ajustados. Su atuendo, en tonos oscuros, era ideal para la ocasión, ni demasiado formal ni demasiado casual. La ropa resaltaba la blancura de su piel impecable.

Sin embargo, su atención pronto se desvió hacia el ramo que Ga-won sostenía. Sus ojos se posaron allí, fijos, como si aquello le resultara insoportable. Saber que esas flores eran para Jae-eun lo perturbó visiblemente.

Jae-eun, seguramente, estaría rodeado de flores y felicidad ese día.

En la mano izquierda de Eui-joo había un ramo de hortensias, perfecto para Jae-eun, mientras que su mano derecha, oculta bajo la tela del abrigo, mostraba un yeso en el brazo.

El dolor en un brazo era su responsabilidad, mientras que las flores en el otro brazo eran para Jae-eun. Aunque deseaba que esas flores no llegaran a manos de nadie más, sabía que ese deseo era un error.

Ahora, compartía a Eui-joo con Jae-eun, y pronto él se convertiría en su esposo. Si quería arrebatarlo por completo, tendría que poseer no solo sus heridas, sino también su felicidad, todo de él. Pero sentía que no tenía la capacidad para hacerlo.

“Me preguntaba si todavía te dolía, si ya te habías recuperado por completo”.

“Umm…”.

“Quería escuchar tu voz. Y también abrazarte”.

“No digas cosas extrañas para desestabilizarme, Eui-joo”.

Las palabras de Eui-joo, su promesa de hacer que sintiera celos de Jae-eun, resonaron en la mente de Ga-won, quien cerró los ojos con fuerza y sacudió la cabeza. Todo lo que Eui-joo decía era solo para provocarlo, y debía ignorarlo. Sabía que esas palabras no podían ser sinceras.

“¿Realmente te estás tambaleando? Tú no has cambiado en absoluto, ni hace unos meses ni ahora”.

Eui-joo respondió, poniendo en duda lo que Ga-won decía. Y este, con una voz agotada, confesó.

“Es demasiado. No sé por qué estamos haciendo esto”.

“Si piensas que esto empezó por mí, entonces sí, así será. Pero si empezó hace diez años, entonces empezó en ese momento”.

Si intentaban encontrar el comienzo de esa cruel revancha, parecía que nunca habría un punto de partida claro. Ga-won suspiró profundamente y apartó la mirada, dándole la espalda a Eui-joo.

“Deja de hablar del pasado. Ya no quiero escuchar más sobre eso”.

Hablar del pasado solo lo destruiría. No tenía nada más para dar, sus emociones estaban completamente agotadas. Incluso sabiendo esto, seguramente seguiría tambaleándose una y otra vez, pero decidió cortar de raíz las palabras de Eui-joo con firmeza.

“Supongo que en el pasado no te gustaba, ¿verdad?”.

La declaración despreocupada de Eui-joo derrumbó el esfuerzo de Ga-won por mantenerse firme. Giró bruscamente para enfrentarlo, furioso.

“Mírame ahora. Soy viejo y patético. La persona que te gustaba ya no existe”.

El pasado era solo una ilusión. Ambos habían cambiado, y el tiempo había transformado tantas cosas que ahora encontrar algo que siguiera igual sería más rápido que enumerar lo que había cambiado. Quería decirle desesperadamente a Eui-joo que no había manera de que la juventud, las emociones entrañables o el amor sincero de aquellos días pudieran regresar.

“El yo de ahora, ¿es igual al de entonces? No, ahora soy mucho más débil y cobarde. La persona que tú recuerdas ya no está aquí”.

Ga-won intentó hacerle entrar en razón. Quería que Eui-joo entendiera que el Ga-won de antaño ya no existía. Eui-joo lo miró fijamente con una expresión difícil de descifrar, y luego frunció ligeramente el ceño, como si estuviera a punto de decir algo.

“¡Papá! ¡Eui-joo!”.

Pero una voz clara y alegre interrumpió el momento. Desde lejos, Jae-eun los llamaba con entusiasmo. La intensa concentración entre ellos se rompió de inmediato.

Al parecer, Jae-eun había estado observándolos desde hacía rato. Su sonrisa era tan amplia que sus ojos casi se cerraban, y levantó una mano, saludándolos con entusiasmo.

La distancia con Jaeun era considerable, y dado que este lugar estaba tan ruidoso, supuse que no habría escuchado la conversación anterior. Era una suerte dentro de la desgracia. Gawon movió ligeramente la mano, acompañado de una sonrisa forzada. Uiju también levantó las comisuras de los labios y sonrió suavemente. Al ver la expresión de Uiju, los dedos de Gawon cayeron sin fuerzas. Era doloroso fingir que tenían una buena relación frente a Jaeun.

-Daremos inicio a la ceremonia de entrega de títulos.

Finalmente, comenzó la ceremonia, y las luces se atenuaron en el salón, excepto sobre el escenario. El sonido retumbó a través del micrófono, y las voces de la gente se desvanecieron poco a poco, quedando como un murmullo de fondo. Eui-joo y Ga-won estaban de pie juntos, observando la ceremonia. Aunque había asientos reservados para los invitados, no se sentaron allí y prefirieron mantenerse a una distancia para observar el evento. El programa avanzaba de manera secuencial, y finalmente comenzó el discurso de los graduados. Cuando Ja-eun caminó hacia el podio, los aplausos del público aumentaron.

En los brazos de su hijo había un papel doblado. Ja-eun lo puso con naturalidad sobre el podio y, con una expresión de confianza, levantó la cabeza.

-Hola, soy Kang Ja-eun, graduado en Medios. Primero, felicito a todos por su graduación. He escuchado mucho hoy, y como era de esperar, muchos dijeron que mi trabajo como presentador, un empleo tan impresionante, es envidiable.

Su voz clara captó rápidamente la atención de la audiencia. Mientras él miraba por todo el salón, su postura relajada y su confianza eran evidentes. Parecía muy cómodo en el escenario, tal vez por su experiencia en la conducción de programas.

-Yo creo firmemente que todos nosotros tenemos un nuevo comienzo por delante, que abriremos un futuro lleno de esperanza. El hecho de que yo esté aquí frente a ustedes no significa que sea mejor que los demás. Simplemente tuve suerte. ¿Alguno de ustedes siente que no está aquí porque le faltaba algo, o que está detrás de mí?

Él dirigió una pregunta a la audiencia y volvió a mirar a las personas con firmeza. Incluso entre tanta gente, no parecía sentir miedo, y su actitud era impresionante. Ga-won observaba a su hijo con orgullo, mientras que Eui-joo también estaba completamente absorto en él.

-Pero recuerden que los fracasos del pasado no son una carga, y no debemos quedarnos atrapados en ellos. Como dice uno de mis escritores favoritos, los humanos avanzan tanto por el esfuerzo como por la confusión. La tristeza del pasado puede ser el fruto de nuestro esfuerzo.

Ja-eun sabía cómo elegir las palabras correctas para convencer a todos, y su tono de voz y postura eran perfectos. El ambiente en el salón rápidamente se llenó de una energía vibrante y esperanzadora.

-Mi atleta favorito dice que lo mejor viene de lo peor. Ahora es el turno de que la tristeza del pasado se convierta en alegría para ustedes. El día en que logren sus objetivos llegará pronto. Pero, ¿todavía tienen miedo de las derrotas?

La mayoría de sus compañeros deseaban trabajar en el ámbito de los medios, dada su especialización. Sin embargo, Ja-eun había mencionado que no muchos habían conseguido empleos en los lugares que querían. Quería transmitir palabras de consuelo a aquellos que estaban luchando con el proceso de empleo. Desde el punto de vista de Ga-won, Ja-eun estaba haciendo un gran trabajo al decir las palabras que había preparado, llenas de valor y ánimo.

-Cuanto más tratamos de aferrarnos a los fracasos del pasado, más difícil se vuelve la realidad. Incluso los recuerdos hermosos se desvanecen y se desgastan con el tiempo. Lo mejor es dejar lo que ya fue en su lugar y vivir el presente y el futuro que tenemos por delante. No se rindan, sigan desafiándose. ¡Nos veremos en nuestra sociedad!

Ja-eun terminó su discurso animando a todos. La ovación fue ensordecedora. Las palabras que había dicho parecían tan inspiradoras que no solo aplicaban a los graduados, sino también a Ga-won, recordándole que no se aferrara al pasado.

 

Era como si Ja-eun le estuviera diciendo que volviera a ser su padre. Si realmente quería cumplir con ese rol, sería mejor que le hablara con claridad. Estaba a punto de decirle algo que había estado posponiendo, pero le sabía amargo. Sin embargo, parecía que Eui-joo no pensaba terminar la conversación, así que tal vez era su turno de tomar la iniciativa. Pensar que la imagen de su hijo podría romperse le dejaba un sentimiento incómodo.

Su hijo recibió el título y bajó del escenario. Ga-won y Eui-joo permanecieron de pie juntos, en silencio, observando durante un largo rato.

 

A finales de febrero, la temporada de invierno llegaba a su fin. El campus, decorado para la ceremonia de graduación, estaba brillante y lleno de vida. El clima se había vuelto más cálido, y una fuente comenzaba a fluir en el campus. Mientras la gente reía, charlaba y disfrutaba, Ga-won observaba todo desde su alrededor. Ya se sentía la brisa primaveral en el aire. Ja-eun, por su parte, disfrutaba hasta el último momento, saludando a sus amigos.

“Papá, esperemos un poco y tomemos una foto. Este es el punto de fotos de nuestra escuela,” dijo Ja-eun, acercándose y cruzando los brazos, guiando a su padre hacia el lugar. Con la mano de Eui-joo también tomada, estaba feliz y animado.

Se situaron frente al edificio emblemático y la fuente. Ja-eun se puso en el centro, con Eui-joo y Ga-won a su lado. Al mirar de reojo, Ga-won vio la cara radiante de su hijo, usando la toga y el birrete de graduación, sonriendo de manera fresca. A su lado, Eui-joo también se veía elegante. Así, se tomaron la foto.

“¡Wow… quedó increíble! Como papá y Eui-joo se ven tan geniales, ¡yo también luzco genial!”.

Al mirar la foto, Ja-eun, como el protagonista del día, brillaba con belleza y frescura. Ga-won sonreía torpemente, mirando al frente, mientras Eui-joo mantenía una ligera sonrisa. Los tres juntos eran una combinación inusual.

“Los chicos me decían, ¿tienes dos hermanos? Dicen que nuestra familia es increíble. ¡Creo que soy muy afortunado!”.

Ja-eun, lleno de emoción, no pudo evitar saltar de alegría en el césped. Estaba tan entusiasmado que pensaba imprimir varias fotos para colocarlas en su diario y en su escritorio de la oficina.

Un joven en sus veintitantos años está lleno de energía y alegría por todo. Ga-won, mientras observaba la actitud tan fresca de Ja-eun, sonrió amargamente. En ese momento, se sintió algo triste al darse cuenta de que él, por su parte, estaba haciendo un esfuerzo por esconder sus emociones y comportarse como un adulto.

Se mencionó que era hora de ir a comer, y mientras Eui-joo fue a traer el coche, Ga-won y Ja-eun se quedaron en el campus. Miraron la vista algo más tranquila del lugar y Ga-won observó a su hijo.

Cuando Ja-eun se quitó la toga, su chaleco de tweed y la corbata floja fueron fácilmente visibles. Había llegado elegantemente, y con solo verlo, Ga-won pudo notar lo mucho que Ja-eun había esperado este día. Al observarlo, Ga-won llamó suavemente a su hijo.

“Ja-eun”.

“¿Hm?”.

Ga-won había estado pensando en cuándo sería el mejor momento para hablar, pero al considerar que no quería que Ja-eun y Eui-joo siguieran juntos, encontró relativamente fácil abrir la boca y comenzar.

“Desde que era pequeño, no pude hacer mucho por ti, y de verdad siento mucho por eso. Ese sentimiento no ha cambiado hasta hoy. Pero aún así, estoy muy agradecido de que hayas crecido de manera tan madura y genial”.

Ja-eun, sin comprender, miró a su padre con los ojos bien abiertos. Pero gradualmente, su mirada comenzó a perder claridad y se mostró confundido.

“He pensado mucho sobre esto, pero creo que tengo que oponerme a tu relación con Eui-joo”.

La sonrisa desapareció de su rostro, y su expresión se volvió fría, hasta que sus ojos se llenaron de lágrimas.

“Papá, ¿por qué de repente? ¿Qué hice mal? ¿Qué hice yo o Eui-joo?”.

“No me preguntes por qué. Más tarde, mucho tiempo después, cuando encuentres a alguien más y seas feliz, te lo diré. Pero por favor, confía en mí, solo esta vez…”.

Ga-won le dirigió una mirada suplicante. Esperaba que pudiera entender su postura.

“Siento tener que hablar de esto en un día tan bonito, pero… ¿te importaría ceder, Ja-eun? La verdad es que nunca he visto su relación con buenos ojos”.

“¿…Siempre fue así desde el principio?”.

Ja-eun le preguntó sorprendido, y cuando Ga-won asintió en silencio, Ja-eun se quedó en shock, su rostro se endureció. El ramo de flores que tenía en las manos empezó a caer poco a poco. Su brazo se deslizó lentamente, hasta que finalmente dejó caer las flores al suelo.

“Si eliges a Eui-joo… tal vez no pueda volver a verte”.

Aunque Ga-won no quería decir esas palabras, se vio obligado a ser firme, y una lágrima rodó por uno de los ojos de Ja-eun. Ga-won miró amargamente el ramo caído.

En un día tan bonito, esto parecía un rayo de tormenta. Ga-won sentía la angustia de Ja-eun, quien, aunque no quería contrariar a sus padres, no podía aceptar su voluntad. Todo ese conflicto emocional estaba siendo transmitido claramente.

Ja-eun, confundido por la lucha interna, estaba muy desconcertado.

“Papá, ¿puedes al menos dejarme pasar su cumpleaños… solo su cumpleaños, contigo?”.

Ja-eun dudó por un buen rato antes de frotarse los ojos con el dorso de la mano para secarse las lágrimas.

“... ¿Qué?”.

“Sniff... Papá, hoy es el cumpleaños de Eui-joo”.

Al pensar en ello, Ga-won recordó que todos los años, en este mismo período, solía pensar en Eui-joo. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Se reprendió mentalmente, pero pronto sacudió la cabeza, dándose cuenta de que era natural no haberlo sabido. ¿Qué estaba pensando?

Con la imagen de Eui-joo celebrando su cumpleaños solo, Ga-won decidió darle un poco de tiempo de margen. Aunque quería irse a casa solo, Ja-eun insistió en que al menos deberían cenar juntos, lo que complicó aún más las cosas. Así que los tres terminaron nuevamente en el restaurante del hotel para una comida.

Desde los aperitivos hasta los platos principales como sopa, pasta, bisteques y langosta, una serie de costosos manjares fueron servidos. Pero Ja-eun comía en silencio, abatido. Eui-joo, después de felicitar a Ja-eun, solo chocaba los cubiertos sin disfrutar realmente de la comida. Ga-won sospechaba que Eui-joo ya había notado la tensión entre él y Ja-eun.

El hotel, al estar al tanto del cumpleaños de Eui-joo, preparó un pastel y lo sirvió durante la comida. Para celebrar la graduación de Ja-eun también, encendieron las velas.

“Feliz cumpleaños. A nuestro querido Kim Eui-joo, feliz cumpleaños”.

La dulce y alegre voz de Ja-eun cantaba la canción de cumpleaños para Eui-joo. A medida que esta absurda repetición de eventos sucedía, parecía que la distinción entre lo normal y lo anormal se volvía cada vez más borrosa. Ga-won no podía cantar la canción, así que simplemente observaba el pastel, mientras las llamas brillaban intensamente. En el reflejo, veía las caras de las dos personas frente a él.

Aunque pensaba que era lo correcto separarlos, Ga-won no pudo evitar sentirse culpable por arruinar la celebración.

Después de la comida, parecía que ambos estaban algo apresurados. Ja-eun le preguntó a Eui-joo: “¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Por qué tenemos que hacer esto?” y miraba de reojo hacia Ga-won. Sentía que su hijo lo estaba evitando o al menos dudaba de él.

Pensó que tal vez solo era su imaginación, pero esa sensación incómoda no desapareció. Al tratar a Ja-eun con celos, todo lo que hacía le parecía irritante. Ga-won sabía que no debía interpretar mal las intenciones de su hijo, pero sus emociones estaban complicadas.

Sintió que, al estar tan acorralado, su paciencia y tranquilidad se desvanecían. Ga-won pensó que necesitaba corregir su distorsionada forma de pensar.

“¿Qué tal si vamos todos juntos, papá?”.

“No es necesario”.

“Son tres entradas, y sería mejor si fuéramos juntos, ¿no?”.

Ja-eun miró a su padre con una expresión algo desconcertante. No entendía muy bien qué estaba pasando, pero mientras Ga-won parpadeaba, vio que los dos discutían en voz baja. Fue entonces cuando vio que Eui-joo tenía boletos para un musical en la mano. Eran entradas VIP de colores brillantes.

“Papá, verás… originalmente íbamos a cenar y después ir a un musical. Lo reservé con antelación... ¿qué hacemos? Ahora, si no vamos, sería una lástima”.

Un poco después, Ja-eun se acercó y, con una voz molesta, habló en voz baja. Estaba tratando de ser amable por la presencia de Eui-joo, pero su rostro mostró incomodidad.

“Uff... Ja-eun”.

Ga-won llamó su nombre con tono firme. Claramente, cuando salieron, no habían mencionado nada sobre ir a un espectáculo después de la cena, y él no había dado su consentimiento para ello. Además, lo que le molestaba de Ja-eun era su actitud hacia Eui-joo, como si estuviera ignorando las palabras de su padre sobre dejar esa relación.

La mirada fría de Ja-eun y su indiferencia ante la petición de Ga-won de terminar con Eui-joo lo desconcertaron. Ya no sabía qué pensar.

Ja-eun seguía desafiando su autoridad, pero dado el día en cuestión, Ga-won sintió que sería inapropiado enojarse frente a ellos.

“¿Vas a ir, papá...?”.

Ja-eun parecía probar a su padre, como si no quisiera que se interpusiera entre él y Eui-joo. Ga-won intentó negarse con la cabeza, pero antes de que pudiera hablar, Eui-joo le tomó el brazo y dijo “Vamos todos, papá. Creo que disfrutarías de la función”.

Ga-won miró fijamente la mano de Eui-joo que había sujetado la suya. Mientras observaba el rostro vigilante de Ja-eun, una sensación extraña comenzó a apoderarse de él. Cuanto más pensaba en ver a los dos juntos en la oscuridad del teatro, más crecía su incomodidad. La idea de que ambos pudieran estar compartiendo ese espacio sin él se le hizo insostenible, y de repente, decidió que debía seguir adelante. Después de todo, ya estaban ahí.

Al final, se dirigieron al edificio del teatro, justo al lado del hotel, que también pertenecía a la misma cadena. En la entrada colgaban pancartas promocionales, y una breve escena de la obra "Hamlet" se proyectaba en la pantalla.

Dentro del teatro, había un área de espera para los espectadores. Había imágenes que mostraban a los actores y sus roles, y una zona para fotos para los asistentes. Ga-won, sintiendo que había cometido un error, se sintió incómodo al haber seguido a los otros. El arrepentimiento lo invadió. ¿había hecho bien al estar allí, interrumpiendo su espacio? En ese momento, escuchó la voz de Ja-eun.

“Hamlet es un clásico, pero tiene esa dramatización que lo hace muy disfrutable”.

Ja-eun hablaba a un lado de Eui-joo, pegado a él, mientras cruzaba los brazos como si nada estuviera ocurriendo. Ga-won, viendo esa escena, no pudo evitar pensar en el contenido de la obra. Hamlet era una tragedia definitiva, con un final que llevaba a todos los personajes hacia la perdición. ¿Cómo podía Ja-eun hablar de ella tan tranquilamente? Parecía no tener idea de que algo similar estaba ocurriendo en su propia vida.

“Las historias con finales felices a veces son aburridas. A veces, es bueno ver algo así, algo intenso y estimulante. Me gusta cómo el deseo humano se expresa sin adornos, tan crudo”.

Las palabras de Ja-eun hicieron que el corazón de Ga-won se helara. ¿Sería capaz de aceptar su propia tragedia con la misma indiferencia si algo similar le ocurriera? Al mirarlo, parecía que Ja-eun no sospechaba siquiera de lo que sucedía. Hablaba de todo esto como si fuera algo ajeno a él, sin ninguna duda.

Cuando se permitió el acceso al teatro, se sentaron cerca del escenario. Ja-eun, siempre pegado a Eui-joo, no pudo evitar observar a Ga-won y luego se apresuró a sentarse al fondo, alejándose de él, junto a Eui-joo. Ga-won siguió detrás de ellos, y terminó sentándose a la izquierda de Eui-joo. Ja-eun, con su rostro lleno de entusiasmo, dijo.

“¡Qué cerca estamos del escenario! Esto va a ser genial, estoy emocionado”.

“Disfrutemos de la función, Ja-eun”.

El teatro estaba en silencio, solo se oían susurros de conversación entre los dos. Ja-eun, sonriendo a Eui-joo, giró la cabeza bruscamente hacia Ga-won cuando sus ojos se cruzaron, endureciendo su expresión, como si quisiera evitarlo. Ga-won no pudo evitar suspirar en silencio al ver esa escena.

"Aunque sea locura, siempre hay algo de orden dentro de ella".

Finalmente, se sentaron a ver el musical, con Eui-joo en medio de ambos. Los actores comenzaron a aparecer en escena, lanzando líneas dramáticas que llenaron el aire, y Ga-won, aunque se sintiera incómodo, no pudo evitar sentirse absorbido por la magnifica actuación y los efectos de sonido. Pero, a pesar de todo, no podía disfrutar de la obra. En su situación, todo parecía sombrío, y se obligaba a enfocarse en la acción en el escenario mientras sus pensamientos lo perturbaban.

En ese momento, algo tocó su mano sobre el reposabrazos.

“¡…..!”.

Era la mano de Eui-joo, que la tomó firmemente. Ga-won no lo había anticipado, ya que había asumido que, con Ja-eun justo al lado, no habría forma de que esto ocurriera. Se sintió completamente en peligro. Intentó retirar su mano, pero Eui-joo la atrapó con fuerza, entrelazando los dedos con los suyos y asegurándose de que no pudiera liberarse.

Ga-won se quedó paralizado. Giró la cabeza para mirarlo, pero Eui-joo seguía mirando al frente con calma, sin decir palabra alguna. La indiferencia de Eui-joo lo hirió profundamente. ¿Cómo podía ser tan impasible, tan lejano? Ga-won no podía evitar sentirse inseguro por lo que estaba ocurriendo a su lado. Afortunadamente, Ja-eun estaba completamente sumido en la obra, sin percatarse de lo que sucedía entre los tres.

“... Huff...”.

Ga-won intentó varias veces liberar su mano, pero la fuerza de Eui-joo era demasiado para él. Sus manos entrelazadas temblaban sobre su rodilla, lo que hacía que Ga-won se sintiera cada vez más incómodo. Si la situación se volvía más evidente, podría llamar la atención de los demás. Finalmente, Ga-won, con sudor en la frente, movió su mano hacia atrás, escondiéndola.

Con la mano de Eui-joo en la suya, Ga-won intentó ocultarla detrás de su cuerpo, respirando con dificultad mientras su visión se volvía borrosa. Sentía su corazón latir rápido, y sus respiraciones se volvieron agitadas. Miró con desesperación la mano que lo envolvía, la misma que había sostenido las flores para Ja-eun durante el día. Pero en la oscuridad del teatro, parecía que todo lo que le rodeaba era de Eui-joo. Era como si el oscuro entorno dijera: "En la oscuridad, Kang Ga-won es completamente mío".

Ga-won se sintió sumido en una mezcla de emociones que no podía identificar claramente, como si algo se hubiera apoderado de su mente. La situación lo envolvía con una intensidad que no podía evitar, y aunque no comprendía completamente lo que sentía, lo único que podía hacer era mirar al escenario en silencio, mientras las escenas de Hamlet se desarrollaban ante sus ojos.

La historia del príncipe Hamlet, que enfrenta la muerte de su padre a manos de su tío Claudio, quien usurpa el trono, lo absorbe. La aparición del espíritu del rey, pidiendo venganza, sumía a todos los personajes en una tragedia llena de asesinatos, deseos incestuosos y la manifestación de los más bajos instintos humanos. A medida que la obra avanzaba, Ga-won no podía dejar de pensar en lo que sucedía a su alrededor, pero también en sus propios sentimientos, tan confusos y contradictorios.

El calor de la mano de Eui-joo que seguía apretada en la suya parecía hacerse cada vez más firme, como si ambos compartieran una conexión más allá de lo que Ga-won quería admitir. Se sentía como si, al igual que los personajes de la obra, estuviera atrapado en un destino inevitable, una fuerza que lo empujaba a seguir adelante. Recordaba cómo, años atrás, cuando salían juntos, solían ver este tipo de obras, siempre tomando las manos con firmeza, como si nada pudiera separarlos. Aunque intentaba desmentir el sentimiento que ahora lo envolvía, Ga-won sabía que la atracción hacia Eui-joo era inevitable.

El rostro de Ofelia en la obra le pasó por la mente, con sus trágicas palabras sobre el amor fugaz y efímero. Ga-won sabía que su relación con Eui-joo no era diferente. No importaba cuánto deseara que fuera diferente, la naturaleza misma de su conexión parecía condenada a ser destructiva. A pesar de eso, no podía soltar la mano de Eui-joo. No podía dejar ir lo que parecía ser su único refugio en ese momento.

"Ser o no ser, esa es la cuestión".

Nunca había reflexionado tanto sobre esas palabras. Pero esa noche, de alguna manera, cobraban un sentido profundo en su mente. Ga-won entendió que Eui-joo era como Hamlet en ese momento, no pensaba en nada más allá de la vida y la muerte, y su enfoque en él lo hacía sentir como si fuera su única opción. A Ga-won le preocupaban otras cosas, la familia, el trabajo, el estatus social. Pero Eui-joo, ajeno a todo eso, vivía en el presente, con una actitud tan desinteresada que le resultaba imposible competir con él.

En medio de la tragedia, las palabras de Hamlet resonaron en su cabeza, refiriéndose al amor que nunca debía ser dudado. Sin embargo, en el escenario, el amor estaba envuelto en mentiras, venganza y caos. Los personajes luchaban entre ellos, desconfiando y odiándose, mientras la obra avanzaba hacia su inevitable trágico final. Ga-won sentía cómo esa tensión lo aplastaba. La angustia de los personajes en el escenario parecía hacerse eco de su propio sufrimiento, y su mente se nublaba mientras sentía que la situación se le escapaba de las manos.

"Ah...".

Los personajes gritaban de dolor, y Ga-won ya no podía soportarlo. La sensación de estar atrapado lo ahogaba. La obra no era triste en sí misma, no había lágrimas ni dramatismo en el público, pero él no podía contener las emociones que le invadían. Sintió que lo que había elegido hacer estaba mal. Se había dejado llevar por un impulso, pero ahora, en medio de todo esto, todo le parecía un error.

"Kim Eui-joo, feliz cumpleaños".

De repente, una voz juvenil resonó en su mente, una que pertenecía a él mismo, recordando un cumpleaños hace diez años, cuando estaban juntos, solos, soplando las velas de un pastel. La emoción y el amor de ese momento se le vinieron a la mente con fuerza. ¿Cómo pudo haber olvidado eso? ¿Por qué ya no podía hablar con Eui-joo de esa manera? ¿Por qué no podía compartir ese amor con él ahora? A medida que sus pensamientos se intensificaban, se daba cuenta de que su amor por él seguía vivo, pero también sabía que era una emoción equivocada, mal encauzada.

Era una emoción prohibida, como la que Ja-eun parecía experimentar tan libremente, una emoción que Ga-won había reprimido durante tanto tiempo. La lucha interna era palpable. Sabía que sus sentimientos eran egoístas, un remanente del pasado que lo estaba atrapando, pero no podía evitarlo. Todo lo que quería era estar cerca de Eui-joo, pero esa cercanía lo llevaba irremediablemente hacia la perdición.

En ese momento, Ga-won no pudo soportarlo más. Se levantó rápidamente de su asiento y salió del teatro, su estómago revuelto y el frío envolviéndolo. Necesitaba escapar, pero no sabía si podría.

"Ah...".

Se encontró en el baño vacío, respirando profundamente para calmarse. El reflejo en el espejo era de una persona que claramente había cambiado, con un rostro más pálido que antes. Ga-won apenas se reconoció, pero sabía que algo dentro de él había cambiado.

"Me buscas y me rechazas, tus palabras y acciones son siempre tan contradictorias".

Él mismo se enfrentaba a esas contradicciones internas, el deseo y la culpa, el amor y el rechazo, la atracción y el miedo. Todo era confuso y doloroso, pero no podía evitar sentir que la lucha apenas comenzaba.

Eui-joo tiene razón. Se pregunto qué diablos estaba haciendo solo. Pensó que esta situación de agradarle, pero fingir que no le agrada, rechazarlo y luego encontrar a Eui-joo era ridícula. Como no podía cortarlo correctamente, estaba haciendo cosas extrañas con Ja-eun a su lado.

Debe parar aquí. Fue entonces cuando decidió que tenía que llevarse a Ja-eun a casa de inmediato. La puerta del baño se abrió con estrépito y vio la silueta de un hombre entrando detrás de él. Los ojos de Ga-won se abrieron ante la forma familiar reflejada en el espejo.

“Kim Eui-joo……”.

Estaba apoyado contra la puerta, poniendo las manos detrás de la cintura. Se escuchó un clic y luego el sonido de la puerta del baño cerrándose.

Eui-joo se acercó sin decir una palabra. De pie detrás de él, abrazó la cintura de Ga-won y superpuso su cuerpo estrechamente. Enterró la cara en la curva de su cuello y respiró profundamente, lo que hizo que la parte superior de su cuerpo temblara.

"Nhg……”.

Intento apartar la mano que sostenía su cintura, pero Eui-joo lo abrazó con tanta fuerza que parecía como si le fuera a aplastar las costillas. Olio profundamente sus feromonas y su olor corporal. Estaba revelando descaradamente que extrañaba mucho a Ga-won. Como si eso no fuera suficiente, bajó la mano y la deslizó por la parte delantera de los pantalones de Ga-won.

“Eui-joo, no hagas esto. Detente, para……”.

Cuando la actuación se acercaba a su punto máximo, eran los únicos en el baño. Eso no significaba que este tipo de comportamiento sea aceptable, pero fue imprudente. Intento detenerlo, pero antes de darse cuenta, le levantaron la ropa y sus manos hurgaron en su camisa. Una mano caliente paso por su cintura. Ga-won se sobresaltó por el calor que tocaba su piel y sus hombros temblaron.

"¡Qué diablos estás haciendo!".

Sin detenerse ahí, Eui-joo le quitó la ropa, incluso desabrochándole el cinturón y las hebillas. Le bajo los pantalones a la fuerza hasta los muslos y le dio la vuelta a Ga-won.

“Ngh……!”.

Sin darle tiempo de sobra, busco desesperadamente sus labios. Una cosa delgada atacó a Ga-won y lo envolvió. Sopló un aliento caliente y las lenguas se enredaron con fuerza. Tuk, tuk. Se escuchó un sonido de aplastamiento y empujó sin piedad.

La parte de atrás de su cabeza tocó la pared de azulejos. Cuando ya no había lugar para retirarse, continuó un beso áspero que parecía arrancar la raíz de la lengua. Fue una pasión impresionante a un nivel diferente que nunca antes había experimentado.

"¡Ngh…… Umm……!”.

Un aliento caliente salió entre sus dientes y una bola de fuego se arremolinaba alrededor de su boca. Le picaba como si fuera una espada y era doloroso como si se estuviera esparciendo veneno. Sin embargo, a medida que la feromona se propaga, los sentidos se despertaron en todas partes.

Mordiéndose el labio, Eui-joo extendió la mano y le quitó la ropa interior. La tela fue bajada hasta sus muslos, dejando al descubierto su pene semierecto. Mientras sostenía la cosa de Ga-won en la palma de su mano y la redondeaba, comenzó a reaccionar explotando.

“Ang…… umm…… Hmmm……!”.

Salieron gemidos de excitación y lo único que pudo hacer fue jadear por la falta de aire. Después de empujar violentamente sus hombros y pecho, Eui-joo finalmente soltó a Ga-won. Separo sus labios e hizo contacto visual. Una larga línea de saliva fluyó entre ellos.

“Vaya…… Tal vez he querido hacer esto con mi hyung todo el día de hoy".

Con esas palabras, Eui-joo bajó su postura y agarró los muslos de Ga-won. Cuando acerco su cara a la parte inferior de su abdomen y levanto la cabeza, se encontró con una mirada fría. La mirada que lo miraba era peligrosa y descarada. Mientras miraba ese rostro encantador, su línea de pensamiento se detuvo. Se sintió como si estuviera completamente destrozado y no podía distinguir claramente entre miedo y temblor. Ga-won lo miró rígido.

“¡……!”.

En el momento en que trago el pene en la boca, se quedó sin aliento. El sonido de “Chup, chup, chup” resonó y la lujuria se desbordo en un instante. El calor que comenzó en la punta de su lengua se extendió a sus genitales y el placer se desarrolló.

Las piernas de Ga-won perdieron fuerza y ​​se apoyó contra la pared. Mientras miraba hacia abajo, vio la cabeza de Eui-joo moviéndose rápidamente entre sus piernas. Los labios rojos que chupaban el pilar eran muy deseables. Las pestañas bajas y densas también eran hermosas. Parecía no haber nada más obsceno en este mundo que su aspecto actual.

"Mmm...… Mmm……”.

Eui-joo nunca ha realizado una felación por primera vez. Debido a esta acción inesperada, los pensamientos de Ga-won se detuvieron. Contrariamente a la expectativa de que lo lamiera bruscamente y luego lo escupiera cuando se excitara, acarició los genitales durante bastante tiempo.

El pene que era tragado, chupado y escupido. Cada vez, se reveló claramente el contorno de los genitales de diferentes tamaños. La emoción estaba a flor de piel. Incluso si eyaculo, ¿no debería evitar el momento en que le ruego que me folle al revés? Sin querer mostrar su lado feo, Ga-won apenas contuvo el estallido de feromonas omega.

“Ah, Haha…… ah...…”.

Pero pronto alcanzo el límite. Negó con la cabeza porque no quería obedecer sus deseos, pero era obvio que, si las cosas seguían así, la situación sería instantánea. Ga-won se aferró a los hombros de Eui-joo y tembló. Al final, no tuvo más remedio que llorar y orar. Tenía mucho miedo.

"¡Mmmm, detente...… ahora… … Ugh, no más...… Ngh……!”.

Como si no pudiera oír esas palabras, Eui-joo escupió su pene, sacó la lengua y rodeó el glande. El gesto descaradamente seductor le marea los ojos. Se limpiaba con la lengua todo el glande, que estaba rojo de sangre. Lo lamió con deleite, como un niño comiendo dulces.

“Siénteme así, mírame y córrete”.

Levantó la vista hacia Ga-won y habló. Cada vez que escupía una palabra, sus finos labios se movían, haciéndole cosquillas en el borde anterior. Intento apartarle los hombros, pero la mano que le sujetaba la pierna se negaba a soltarlo.

“Hmmm...... ha...... por favor, Eui-joo...... ugh.......”.

"Dime que te gusto y que deseas desesperadamente mi cuerpo".

Barrio suavemente el frenillo con la lengua y luego trago el glande nuevamente. Dentro de su boca, continuó estimulando las líneas ásperas moviendo la lengua. Mientras pinchaba, pinchaba, pinchaba con la punta de la lengua, la uretra también quedó aplastada.

“¡Ugh, ugh…… Haha… … Nhg……!”.

Ga-won dejó escapar un cálido suspiro y levantó la cabeza. El chico que acababa de cumplir 20 años y tenía apariencia juvenil ahora se ha convertido en un hombre y le está castigando de forma vertiginosa. Así como la obra llegaba a su clímax, sintió que su venganza también llegaba a su clímax.

“Ha.…. ha...... heh, ugh, ugh.......”.

Al final, Ga-won respiró hondo y se rindió. Eui-joo movió lentamente su cabeza hacia adelante y hacia atrás y limpió el pene como si lo chupara y escupiera. El pene saltó y golpeó el paladar, y cada vez que lo hacía, todo su cuerpo se sentía entumecido. Un enorme escalofrío le recorrió y no pudo evitar temblar.

Los ojos de Eui-joo estaban cerrados y sus pestañas alineadas. Parecía tan pulcro que era difícil creer que hubiera hecho algo lascivo. Ya no tiene el menor atisbo de niño. La ansiedad que sintió hace 10 años mientras veía Eui-joo ha desaparecido por completo. Apareció como un hombre y se convirtió en un compañero atractivo e impecable. Siguió queriendo confiar en ello y apoyarse en ello.

Cuando terminó de eyacular, Eui-joo levantó suavemente la cabeza y lo miró. El pene salió de su boca. Labios húmedos, ojos perezosos que despertaban el deseo...…. Tragó lo que tenía en la boca y se puso de pie, con la garganta zumbando.

“¿Deberíamos huir, sólo nosotros dos?”.

No hubo ninguna vacilación en él, como si lo haría de inmediato si dijera que sí.

“Haha……”.

Ga-won hundió la cara entre las palmas de las manos por el dolor. Puedo sentir el calor creciente. Sus feromonas alfa y su calor lo marearon mucho. sacudió la cabeza, empapada en sudor y lágrimas.

"Ja-eun está esperando adentro".

Eui-joo hizo una expresión triste como si hubiera esperado que eso sucediera. Su rostro se tiñó de decepción. Después de arreglar su ropa, abrió el agua y se mojó los labios.

Sin embargo, Ga-won vaciló, dudó y se retiró como un cobarde, y finalmente abrió la puerta y salió. Sus feromonas y las suyas se mezclaron aquí. Si la cosa sigue así, mezclar cuerpos será un instante. Tuvo que darse prisa y llevarse a Ja-eun con él. La voz en su corazón de que era peligroso y que caería en deseos desagradables en contra de su voluntad conmovió a Ga-won.

Intento caminar rápido, pero escucho el sonido de zapatos siguiéndolo y un brazo fuerte abrazó a Ga-won por detrás abrazándolo con fuerza. Al final, todo se detuvo ahí.

“No te vayas. No a ningún lado, no a nadie…”.

La voz grave, llena de tristeza, llegó a sus oídos como un susurro. En el pasillo vacío, en ese estrecho y oscuro corredor, Kim Eui-Joo lo abrazaba desde atrás, y una profunda resonancia se expandió en el corazón de Ga-won.

“No es que me guste o disguste algo. No se trata de eso”.

“.....”.

“Tal como fui fiel a ti hace diez años, ahora trato de enfocarme en la realidad que tengo ante mí. En aquel entonces eras mi pareja, pero ahora soy el padre de Ja-Eun. Tengo que hacer lo mejor para mi hijo. Si no lo hago, seguramente terminaré lamentándolo como hace diez años”.

Ga-won le confesó su dolor, como si estuviera desahogándose. Sin embargo, no recibió respuesta alguna. No sabía si Eui-Joo le estaba escuchando, pero él mismo parecía hablar más para calmarse que para dirigirse a él. Sus palabras eran inciertas, tanto para él como para sí mismo.

“Nosotros somos parte del pasado, y tú ya quedaste atrás para mí. No sigas tocando eso, solo son heridas”.

Como en un musical, la venganza genera más venganza, creando conflictos que eventualmente conducen a la destrucción. Eui-Joo lo sabía, pero ¿por qué insistía en mantener una relación que ya no tenía sentido? ¿Acaso necesitaba ver el violento final con sus propios ojos para entenderlo?

“¿Por qué crees que nos separamos?”.

“.....”.

“Mi hyung nunca me dijo directamente que quería terminar”.

“¡Ahh...!”.

El aire se volvió más pesado, y el torso de Ga-won se agitó con cada respiración.

“¿Era toda la promesa de 'seremos eternos' una mentira? Ahora soy yo quien se aferra a ti. Estoy rogando, haciendo todo lo que puedo para que mi pareja que ya no me mira cambie de opinión…”.

Cuando Eui-Joo finalmente mencionó la palabra "pareja", Ga-won cerró los ojos con fuerza. Había cosas que no se podían decir, y ahora él había cruzado una línea que no debía.

“No digas tonterías, Eui-Joo”.

“Desde el principio no hubo nada lógico entre nosotros”.

Dicho esto, él apretó su cintura con más fuerza, abrazándolo aún más fuerte. Ga-won bajó la cabeza y miró las manos de él, que lo sostenían con fuerza. ¿Por qué no podía apartarlo, aunque estaba haciendo todo lo posible para que se apartara?

“Pensé que, si te hacía el mismo daño, de alguna manera encontraría satisfacción… Pero entonces, ¿por qué me gustas más y más?”.

Las venas de sus manos estaban marcadas, un claro reflejo de la intensidad con que lo sostenía. Sus palabras no dejaban lugar a dudas, pero los corazones de ambos eran completamente diferentes a los de hace diez años. Finalmente, Ga-won, en un estado de desesperación, le preguntó.

“¿Después de todo, todavía me quieres como me querías en el pasado?”.

Cuando le preguntó con voz temblorosa, él respondió.

“No”.

Ga-won no pudo evitar una sonrisa amarga al escuchar esa respuesta. ¿Cuánto tiempo había pasado ya? Todo esto era una fantasía sin sentido.

El Ga-won de hace diez años y el de ahora eran dos personas completamente distintas. Ya no era joven, ni tan hermoso ni tan impresionante como entonces. No tenía sentido esperar que el sentimiento de Eui-Joo hacia él siguiera siendo el mismo, porque él había crecido y se había vuelto más atractivo, mientras que Ga-won no había alcanzado esa imagen ideal, sino que se había quedado atrapado en las durezas de la vida.

Pero entonces, Eui-Joo lo giró por los hombros con una firmeza renovada. La presión de sus manos sobre sus hombros se intensificó y su rostro se mostró tenso. Ga-won, sin saber qué decir, levantó lentamente la vista y lo miró a los ojos.

“Si te dijera que mi amor por ti ha crecido desde entonces, ¿lo creerías?”.

“¡.....!”.

Al escuchar esas palabras, un mareo le dio vueltas a la cabeza, y su cuerpo tambaleó. La seriedad en sus ojos no parecía de alguien que estuviera mintiendo.

‘Mírame ahora. Estoy viejo y arrugado. Ya no soy como la persona que te gustaba’.

‘¿Soy el mismo de antes? No, ahora soy mucho más débil y cobarde. La persona que tú recordabas ya no existe.’

Era como si hubiera recibido la respuesta a las palabras que le había dicho a él durante el día. Ga-won le había confesado que había cambiado, pero ahora Eui-Joo decía que aún lo amaba más que antes.

“No pienses que en aquel entonces te quería solo porque era ingenuo. Te quise tanto que sentí que podría amarte durante toda mi vida, así de profundo era mi amor por ti”.

“Haha……”.

Ga-won no sabía qué hacer, su respiración se volvió entrecortada y su cuerpo comenzó a temblar.

“Y ahora, mi amor por ti es aún más profundo”.

“... Suéltame”.

Frunció el ceño, como si estuviera escuchando algo extraño, y apartó el brazo de él con un movimiento brusco. Caminó rápidamente, pero Eui-Joo la detuvo de nuevo, girándola hacia él.

"Ngh……”.

Se le llenaron los ojos de lágrimas. En cuanto Eui-joo lo vio llorar, lo estrechó entre sus brazos. Entonces encontró sus labios y se los trago. Las lenguas se superpusieron y luego cayeron, y el labio inferior estaba tan grueso que fue succionado. Lágrimas calientes continuaron fluyendo de sus ojos, humedeciendo sus labios superpuestos.

“G-awon, veo que te estás tambaleando al escuchar lo que estoy diciendo”.

Los hombros de Ga-won temblaron ante esas palabras. Estaba mirándolo directamente a los ojos. Las lágrimas le nublaron la visión, pero se las secó nuevamente con el pulgar. Parecía como si estuviera tratando de penetrar la verdad. No pudo evitar esa mirada intensa.

No sabía cómo responder, pero no pensó que poner excusas tontas fuera a funcionar. En esta oscuridad, se sintió intimidada como si fuera a ser severamente castigado si no decía la verdad. Ga-won respiró hondo y respondió con respiración agitada.

"Bueno. En realidad, estoy tan asustado ahora mismo...…”.

Como si estuviera haciendo una confesión, Ga-won le abrió su corazón a Eui-Joo. Pensó que al decir la verdad se calmaría, pero en su lugar, su corazón comenzó a agitarse aún más. Sus ojos estaban vacíos y su voz se quebró, rasgada por la angustia.

"Dime que estás celoso de Kang Ja-eun".

“Hahaha……”.

Ga-won cerró los ojos con fuerza. Simplemente no pudo decir esas palabras.

Como desea Eui-joo, estaba temblando de nuevo. De hecho, cuando tuvo el accidente con él, pensó en cómo habría sido si lo hubiera amado sin preocupaciones solo una vez. Si el final era que él y Ga-won murieran, se arrepintió de no haberlo amado infinitamente.

No debería hacer esto...... Esto no está bien.......

Pero, como decía Eui-Joo, le daba miedo que si llegaba a odiar sinceramente a Ja-Eun, terminaría intentando apropiarse de él.

Hace diez años, no tenía miedo de nada, creía que podía abandonar todo, con tal de tener a Eui-Joo a su lado. Y ahora, de alguna manera, sentía algo similar, una extraña sensación en su corazón.

Ja-eun estaba dentro de la sala de conciertos y Ga-won no quería soltar la mano de Eui-joo incluso mientras miraba esa puerta. Le gustaba cómo se aferraba a él sin importar cuántas veces intentaba deshacerse de él. se volvía completamente desesperado. ¿Cómo planeas ver a Ja-eun a partir de ahora? …. Ga-won lloró tristemente en los brazos de Eui-joo. Fue doloroso.

“Sígueme queriendo así, amándome tanto que no te importe perder la vida, hasta el punto de que, aunque lo pierdas todo, seguirás presionándome hasta que no puedas dejarme ir”.

Eui-joo le dio unas palmaditas en la espalda y lo recitó en su oído. Esa voz grave y profunda era como un truco del diablo, como un dulce susurro que conduciría al placer.

“Mi hyung es un cobarde. Vas a venir a mí con alguna excusa o pretexto para volver”.

Ante esas palabras, el sudor comenzó a gotear por su frente y la mano que sostenía a Eui-joo seguía resbalándose. Todo su cuerpo parecía estar empapado de sudor. Su corazón latía violentamente mientras la tensión, el miedo y el temblor se mezclaban.

"Y luego usará eso como excusa para huir de mí".

"Hmm… … Ngh……”.

“Incluso te amo así. El cobarde Kang Ga-won".

Ga-won lloró fuertemente ante esas palabras. Lloro con tanta tristeza que se preguntó si alguna vez había llorado tanto en su vida.

“Probablemente estás temblando porque tienes miedo, pero...... voy a llevarte al límite".

Eui-joo lo abrazó cálidamente, como si se encontrara con la criatura más lamentable del mundo. La mano que tocó su mejilla estaba caliente. Su calor ardiente pareció evaporar hasta sus lágrimas.

"Ahora, cuando vuelvas a mí, nunca pongas excusas como la familia, el dinero o algo así".

Las palabras fueron muy contundentes, pero era agradable escuchar la voz y sintió como si le estuvieran pidiendo un favor. El cuerpo de Ga-won perdió fuerza. Ya se estaba derritiendo en sus brazos.

“Ni siquiera me hagas hablar de lo que es mejor para mí o para ellos. Porque es repugnante....... Si vuelve a pasar, no sé cómo voy a volverme loco”.

Después de decir eso, Eui-joo besó la cicatriz en la frente de Ga-won. Cuando volvieron a establecer contacto visual, tenía la apariencia de un hombre que había ganado.

Eui-joo habló con ojos llenos de confianza. Como si le dijera la respuesta correcta.

“No dejes nada atrás y ven a mí”.

Volvió a presionar sus labios contra su frente. Luego susurró en la herida. A pesar de que era un lugar donde las costras habían sanado completamente antes, se sentía un hormigueo y entumecimiento cuando el aliento de Eui-joo lo tocaba.

“Yo soy todo para ti”.

Sus ojos daban vueltas. Su temperatura corporal y su cuerpo cada vez más calientes. Hacía tanto calor que no podía soportarlo, como si estuviera en el infierno.

 

 

 

 

 

Continúa en el Volumen 3