4-1 Asunto de juventud y pasion
4-1 ASUNTO DE JUVENTUD Y PASIÓN
Había
pasado bastante tiempo desde que Ga-won salió del hospital. Sentado en la mesa
del comedor, apoyaba la barbilla en la mano mientras miraba distraído por la
ventana. Sin embargo, no veía nada en concreto, en su mente solo rondaban los
días que pasó en el hospital, y todos esos pensamientos lo llevaban inevitablemente
a una sola persona.
¿Será
que había sufrido demasiado emocionalmente? A pesar de que Eui-joo no estaba a
su lado, no podía dejar de pensar en él. Últimamente, se encontraba suspirando
con más frecuencia, sumido en sus preocupaciones. En ese momento, escuchó el
sonido de la cerradura electrónica de la puerta de entrada. Jae-eun, que había
salido, regresaba a casa, y al entrar, encendió el interruptor de luz del
sensor.
“Papá,
¿qué haces aquí sentado en la oscuridad sin encender la luz?”.
Cuando
su hijo encendió las luces, Ga-won se dio cuenta de que había estado inmerso en
la penumbra. Tan absorto estaba en sus pensamientos que ni siquiera había
notado que Jae-eun había llegado a casa.
“Ah,
solo estaba… pensando en algunas cosas”.
“¿Y
qué estás pensando como para hacerlo en la oscuridad?”.
Jae-eun
sonrió levemente mientras abría la nevera y sacaba una botella de agua. Ga-won
había estado pensando en Eui-joo, y aunque su hijo no sabía nada al respecto,
su rostro se puso inexplicablemente rojo.
Ahora
Jae-eun estaba viviendo en casa de nuevo. Tal vez porque Eui-joo todavía estaba
en el hospital, o porque le parecía extraño vivir fuera mientras su padre
estaba enfermo. Además, pensando en que su matrimonio con Eui-joo avanzaba sin
problemas, probablemente sintió que ya no había necesidad de vivir lejos. En
cualquier caso, Ga-won estaba aliviado de tener a su hijo cerca.
“Jae-eun,
¿ya cenaste?”.
“Si.
Fuimos a una cita para celebrar que Eui-joo salió del hospital”.
Ga-won,
que estaba a punto de levantarse, se detuvo de golpe al escuchar esas palabras.
Había pedido en repetidas ocasiones que aclararan las cosas, pero, como era de
esperarse de Kim Eui-joo, parecía no haberle hecho el menor caso. Al no ceder
más a él, parecía estar reanudando su relación con Jae-eun.
“Fuimos
a un restaurante de alta cocina con un chef súper famoso. Siempre me pregunté a
qué sabría su comida porque aparece mucho en la televisión, y realmente estaba
delicioso. Papá, algún día tenemos que ir juntos”.
Jae-eun,
emocionado, hablaba de sus experiencias con Eui-joo, presumiendo de su día.
Contó cómo comieron un filete de lomo de primera calidad, cómo el restaurante
tenía una vista impresionante y cómo acompañaron la comida con un vino caro.
En
otro momento, Ga-won habría encontrado adorables las historias de Jae-eun. Sin
embargo, cuanto más escuchaba, más serio se volvía su rostro, y más lamentable
le parecía su situación. No podía evitar sentir celos de Jae-eun, quien
compartía momentos felices con Eui-joo y había sido elegido por él.
"Es
el tipo de lugar al que tienes que reservar con meses de antelación, pero
Eui-joo conoce a alguien y logró que entráramos fácilmente. Y no solo eso,
conseguimos la mejor mesa, con la vista más espectacular".
¿Era
esto lo que Eui-joo había mencionado? Había dicho que haría que sintiera celos
de Jae-eun. Si ese era su propósito, parecía que había tenido éxito. El pecho
de Ga-won palpitaba de forma dolorosa, como si ahora sintiera que Eui-joo se le
estaba escapando.
También
comenzó a envidiar profundamente la audacia y la juventud de Jae-eun. Mientras
él, diez años atrás, había estado lleno de dudas y vacilaciones, su hijo estaba
entregando su juventud a un amor ardiente y decidido.
‘Al principio, pensaste que vine a
quitarte a tu hijo, pero después sentirás que Jae-eun me está quitando a mí’.
Las
palabras que Eui-joo le había dicho de manera tan descarnada seguían atrapando
a Ga-won. No sabía si eran sinceras o si Eui-joo simplemente las había dicho
para jugar con sus emociones. Pero había algo que era innegable, Ga-won estaba
profundamente afectado.
Los
pensamientos sobre Eui-joo lo invadían sin previo aviso, y cuanto más se
esforzaba por olvidarlo, más se obsesionaba con él. Cada vez que esa añoranza
se apoderaba de él, sentía un vacío punzante en el pecho y su cuerpo se
debilitaba al punto de hacerle difícil llevar una vida cotidiana normal. Todo
parecía estar desarrollándose según las palabras de Eui-joo, y eso era algo que
Ga-won no podía creer. Quería resistirse, pero no podía evitar ser arrastrado
por sus propias emociones, y eso lo hacía sentir como un completo tonto.
“Papá,
¿vas a venir a mi graduación pasado mañana, verdad?”.
Jae-eun,
que acababa de cambiarse de ropa, se paró frente a él vistiendo una cómoda
pijama. Tarareaba alegremente una melodía mientras lo miraba con ojos brillantes
y una sonrisa radiante.
“Dijiste
que traerías un ramo de flores enorme, ¿te acuerdas, papá?”.
Como
Ga-won no respondió, su hijo le recordó la promesa que había hecho
anteriormente. En ese momento, volvieron a su mente las palabras que alguna vez
compartieron. Habían dicho que, como solo eran ellos dos en la familia,
llevaría un ramo lo suficientemente grande para que Jae-eun no se sintiera
menos que los demás. Sin embargo, antes de confirmar su asistencia, Ga-won
necesitaba saber algo.
“En
la graduación... ¿también estará Eui-joo?”.
“Claro,
es mi futuro esposo y ahora parte de nuestra familia”.
Jae-eun
respondió sin dudar, y Ga-won no pudo evitar reflexionar sobre esas palabras
amargas mientras su hijo, todavía de buen humor, comenzó a tararear otra
melodía y se dirigió al baño. Después de lavarse la cara, Jae-eun salió y se
colocó frente al espejo del salón, concentrándose en aplicar varios productos
de cuidado facial. Siempre había sido muy cuidadoso con su aspecto,
especialmente cuando sabía que habría cámaras presentes.
Ga-won
lo observó en silencio. La piel clara y tersa de Jae-eun brillaba con vitalidad
bajo la luz, como si irradiara juventud. La idea de que Eui-joo estuviera
presente en la graduación lo inquietaba, y por eso desvió la mirada hacia su
propio reflejo en la ventana.
Hubo
un tiempo en que también había sido como Jae-eun, pero ahora lo que veía en el
cristal era un rostro cansado. Las líneas profundas en su rostro eran cada vez
más evidentes, los rastros del tiempo que no se podían negar. La verdad de los
años estaba grabada en su piel, y no había forma de ocultarla. Por mucho que
intentara resistirse, nunca podría competir con la energía vibrante de la
juventud. Luchar contra el tiempo no hacía más que revelar la naturaleza
desesperada de los deseos humanos.
‘Esperé por ti durante diez años.
Siempre en el mismo lugar...’
‘Aunque mezcles tus lazos con
Jae-eun y con otras personas, no podrás superar el destino que compartimos tú y
yo’
‘No quiero alejarme de ti. Me pongo
celoso, te extraño, quiero verte. Creo que... te amo’.
Ga-won
intentó no creer en las palabras de Eui-joo. Pensaba que eran solo mentiras
destinadas a confundirlo. Además, sentía que ahora, siendo mayor, no quedaba
nada atractivo en él. Había cambiado tanto que estaba seguro de que Eui-joo
también se habría sentido decepcionado al ver en lo que se había convertido.
Aunque
desde su alta en el hospital no dejaba de reflexionar sobre las palabras de
Eui-joo, sabía que todo eso no era más que una pérdida de tiempo. Se obligaba a
pensar que las había dicho solo para atormentarlo, pero no podía evitar
sentirse como un completo idiota por dejarse afectar tan fácilmente. Al
parecer, Eui-joo había conseguido exactamente lo que quería, desestabilizarlo.
Asegurándose
de que su hijo no lo escuchara, Ga-won dejó escapar un suspiro leve.
***
“Como
solicitó, hemos mezclado peonías de color durazno con fresias y rosas”.
“Gracias,
es hermoso. Creo que a mi hijo le va a encantar”.
Ga-won
miró el llamativo ramo que tenía en las manos, contemplándolo en silencio.
Solía acudir a esa floristería para pedir arreglos cuando había exposiciones en
su galería. Siempre creaban diseños con buen gusto, por lo que se había
convertido en uno de sus lugares de confianza. El ramo era del tamaño perfecto,
justo para sostenerlo cómodamente en los brazos.
En
el espejo de la tienda, vio reflejada su figura, llevaba un abrigo color crema
y sostenía el ramo de flores. No pudo apartar la mirada de su propia imagen, y
con un gesto inconsciente, arregló un poco su cabello. Aunque el protagonista
del día no era él, algo le hacía estar más consciente de su apariencia de lo
habitual.
Condujo
hacia la escuela de Jae-eun, pero durante el trayecto, cada vez que el semáforo
lo detenía, echaba una mirada de reojo al ramo en el asiento del copiloto. Sus
sentimientos estaban pesados, y aunque quería entregarlo con alegría, sentía
que no sería capaz de recibir a Jae-eun con un corazón completamente feliz.
El
estacionamiento estaba lleno de autos, y la multitud que se había reunido para
la ceremonia de graduación no era menor. Especialmente destacaban las familias
que habían venido a celebrar. Entre ellos, Jae-eun tenía un rol especial, daría
un discurso como representante de los estudiantes. Al ver la cantidad de gente
presente, Ga-won se dio cuenta de lo importante que era ese honor.
Al
llegar al edificio donde se celebraría la ceremonia, Ga-won se mantuvo algo
alejado, encontrando un lugar en la distancia. Desde allí, podía ver a Jae-eun
sentado en la primera fila, vestido con toga y birrete.
Rodeado
de amigos, Jae-eun era fácil de encontrar. Su carisma y popularidad lo hacían
destacar. Muchas personas se acercaban a él, algunos para felicitarlo, otros
incluso para pedirle autógrafos. Recibía sin parar felicitaciones y regalos. En
otro tiempo, Ga-won habría sentido orgullo como padre al ver aquella escena,
pero ahora su pecho estaba oprimido por una sensación pesada, como si algo lo
estuviera aplastando.
Entonces,
al girar la cabeza por un instante, vio a Eui-joo entrando en el lugar.
“……”.
Eui-joo
destacaba incluso en medio de una multitud. Su altura y proporciones perfectas
atraían las miradas sin esfuerzo. Cada paso que daba parecía descomponer la
armonía del lugar, como si eliminara la perspectiva de toda la escena. Con su
presencia, todo giraba alrededor de él.
Ga-won
tragó saliva, sintiendo cómo su corazón se aceleraba. Ver a Eui-joo después de
tanto tiempo lo llenó de emociones confusas. Cuando era joven, sentía un deseo
insaciable de contemplar todo lo bello, pero ahora no era lo mismo. Con los
años, había aprendido algo, cuanto más veías algo hermoso, más profunda se
volvía la inquietud. Nunca se podía tener lo suficiente, y esa insatisfacción
constante solo traía sufrimiento.
Deseabas
tenerlo. No podías. Entonces te consumía la tristeza, la frustración y el
desaliento.
“¿Han
pasado solo tres semanas?”.
Eui-joo
se detuvo frente a él.
“Te
he extrañado”.
Parecía
decidido a desestabilizarlo. Ga-won apretó los labios y lo enfrentó con la
mirada. Eui-joo llevaba un suéter de cuello alto, una chaqueta de lana y
pantalones perfectamente ajustados. Su atuendo, en tonos oscuros, era ideal
para la ocasión, ni demasiado formal ni demasiado casual. La ropa resaltaba la
blancura de su piel impecable.
Sin
embargo, su atención pronto se desvió hacia el ramo que Ga-won sostenía. Sus
ojos se posaron allí, fijos, como si aquello le resultara insoportable. Saber
que esas flores eran para Jae-eun lo perturbó visiblemente.
Jae-eun,
seguramente, estaría rodeado de flores y felicidad ese día.
En
la mano izquierda de Eui-joo había un ramo de hortensias, perfecto para
Jae-eun, mientras que su mano derecha, oculta bajo la tela del abrigo, mostraba
un yeso en el brazo.
El
dolor en un brazo era su responsabilidad, mientras que las flores en el otro
brazo eran para Jae-eun. Aunque deseaba que esas flores no llegaran a manos de
nadie más, sabía que ese deseo era un error.
Ahora,
compartía a Eui-joo con Jae-eun, y pronto él se convertiría en su esposo. Si
quería arrebatarlo por completo, tendría que poseer no solo sus heridas, sino
también su felicidad, todo de él. Pero sentía que no tenía la capacidad para
hacerlo.
“Me
preguntaba si todavía te dolía, si ya te habías recuperado por completo”.
“Umm…”.
“Quería
escuchar tu voz. Y también abrazarte”.
“No
digas cosas extrañas para desestabilizarme, Eui-joo”.
Las
palabras de Eui-joo, su promesa de hacer que sintiera celos de Jae-eun,
resonaron en la mente de Ga-won, quien cerró los ojos con fuerza y sacudió la
cabeza. Todo lo que Eui-joo decía era solo para provocarlo, y debía ignorarlo.
Sabía que esas palabras no podían ser sinceras.
“¿Realmente
te estás tambaleando? Tú no has cambiado en absoluto, ni hace unos meses ni
ahora”.
Eui-joo
respondió, poniendo en duda lo que Ga-won decía. Y este, con una voz agotada,
confesó.
“Es
demasiado. No sé por qué estamos haciendo esto”.
“Si
piensas que esto empezó por mí, entonces sí, así será. Pero si empezó hace diez
años, entonces empezó en ese momento”.
Si
intentaban encontrar el comienzo de esa cruel revancha, parecía que nunca habría
un punto de partida claro. Ga-won suspiró profundamente y apartó la mirada,
dándole la espalda a Eui-joo.
“Deja
de hablar del pasado. Ya no quiero escuchar más sobre eso”.
Hablar
del pasado solo lo destruiría. No tenía nada más para dar, sus emociones estaban
completamente agotadas. Incluso sabiendo esto, seguramente seguiría
tambaleándose una y otra vez, pero decidió cortar de raíz las palabras de
Eui-joo con firmeza.
“Supongo
que en el pasado no te gustaba, ¿verdad?”.
La
declaración despreocupada de Eui-joo derrumbó el esfuerzo de Ga-won por
mantenerse firme. Giró bruscamente para enfrentarlo, furioso.
“Mírame
ahora. Soy viejo y patético. La persona que te gustaba ya no existe”.
El
pasado era solo una ilusión. Ambos habían cambiado, y el tiempo había transformado
tantas cosas que ahora encontrar algo que siguiera igual sería más rápido que
enumerar lo que había cambiado. Quería decirle desesperadamente a Eui-joo que
no había manera de que la juventud, las emociones entrañables o el amor sincero
de aquellos días pudieran regresar.
“El
yo de ahora, ¿es igual al de entonces? No, ahora soy mucho más débil y cobarde.
La persona que tú recuerdas ya no está aquí”.
Ga-won
intentó hacerle entrar en razón. Quería que Eui-joo entendiera que el Ga-won de
antaño ya no existía. Eui-joo lo miró fijamente con una expresión difícil de
descifrar, y luego frunció ligeramente el ceño, como si estuviera a punto de
decir algo.
“¡Papá!
¡Eui-joo!”.
Pero
una voz clara y alegre interrumpió el momento. Desde lejos, Jae-eun los llamaba
con entusiasmo. La intensa concentración entre ellos se rompió de inmediato.
Al
parecer, Jae-eun había estado observándolos desde hacía rato. Su sonrisa era
tan amplia que sus ojos casi se cerraban, y levantó una mano, saludándolos con
entusiasmo.
La
distancia con Jaeun era considerable, y dado que este lugar estaba tan ruidoso,
supuse que no habría escuchado la conversación anterior. Era una suerte dentro
de la desgracia. Gawon movió ligeramente la mano, acompañado de una sonrisa
forzada. Uiju también levantó las comisuras de los labios y sonrió suavemente.
Al ver la expresión de Uiju, los dedos de Gawon cayeron sin fuerzas. Era
doloroso fingir que tenían una buena relación frente a Jaeun.
-Daremos
inicio a la ceremonia de entrega de títulos.
Finalmente,
comenzó la ceremonia, y las luces se atenuaron en el salón, excepto sobre el
escenario. El sonido retumbó a través del micrófono, y las voces de la gente se
desvanecieron poco a poco, quedando como un murmullo de fondo. Eui-joo y Ga-won
estaban de pie juntos, observando la ceremonia. Aunque había asientos
reservados para los invitados, no se sentaron allí y prefirieron mantenerse a
una distancia para observar el evento. El programa avanzaba de manera
secuencial, y finalmente comenzó el discurso de los graduados. Cuando Ja-eun
caminó hacia el podio, los aplausos del público aumentaron.
En
los brazos de su hijo había un papel doblado. Ja-eun lo puso con naturalidad
sobre el podio y, con una expresión de confianza, levantó la cabeza.
-Hola,
soy Kang Ja-eun, graduado en Medios. Primero, felicito a todos por su
graduación. He escuchado mucho hoy, y como era de esperar, muchos dijeron que
mi trabajo como presentador, un empleo tan impresionante, es envidiable.
Su
voz clara captó rápidamente la atención de la audiencia. Mientras él miraba por
todo el salón, su postura relajada y su confianza eran evidentes. Parecía muy
cómodo en el escenario, tal vez por su experiencia en la conducción de
programas.
-Yo
creo firmemente que todos nosotros tenemos un nuevo comienzo por delante, que
abriremos un futuro lleno de esperanza. El hecho de que yo esté aquí frente a
ustedes no significa que sea mejor que los demás. Simplemente tuve suerte.
¿Alguno de ustedes siente que no está aquí porque le faltaba algo, o que está
detrás de mí?
Él
dirigió una pregunta a la audiencia y volvió a mirar a las personas con
firmeza. Incluso entre tanta gente, no parecía sentir miedo, y su actitud era
impresionante. Ga-won observaba a su hijo con orgullo, mientras que Eui-joo
también estaba completamente absorto en él.
-Pero
recuerden que los fracasos del pasado no son una carga, y no debemos quedarnos
atrapados en ellos. Como dice uno de mis escritores favoritos, los humanos
avanzan tanto por el esfuerzo como por la confusión. La tristeza del pasado
puede ser el fruto de nuestro esfuerzo.
Ja-eun
sabía cómo elegir las palabras correctas para convencer a todos, y su tono de
voz y postura eran perfectos. El ambiente en el salón rápidamente se llenó de
una energía vibrante y esperanzadora.
-Mi
atleta favorito dice que lo mejor viene de lo peor. Ahora es el turno de que la
tristeza del pasado se convierta en alegría para ustedes. El día en que logren
sus objetivos llegará pronto. Pero, ¿todavía tienen miedo de las derrotas?
La
mayoría de sus compañeros deseaban trabajar en el ámbito de los medios, dada su
especialización. Sin embargo, Ja-eun había mencionado que no muchos habían
conseguido empleos en los lugares que querían. Quería transmitir palabras de
consuelo a aquellos que estaban luchando con el proceso de empleo. Desde el
punto de vista de Ga-won, Ja-eun estaba haciendo un gran trabajo al decir las
palabras que había preparado, llenas de valor y ánimo.
-Cuanto
más tratamos de aferrarnos a los fracasos del pasado, más difícil se vuelve la
realidad. Incluso los recuerdos hermosos se desvanecen y se desgastan con el
tiempo. Lo mejor es dejar lo que ya fue en su lugar y vivir el presente y el
futuro que tenemos por delante. No se rindan, sigan desafiándose. ¡Nos veremos
en nuestra sociedad!
Ja-eun
terminó su discurso animando a todos. La ovación fue ensordecedora. Las
palabras que había dicho parecían tan inspiradoras que no solo aplicaban a los
graduados, sino también a Ga-won, recordándole que no se aferrara al pasado.
Era
como si Ja-eun le estuviera diciendo que volviera a ser su padre. Si realmente
quería cumplir con ese rol, sería mejor que le hablara con claridad. Estaba a
punto de decirle algo que había estado posponiendo, pero le sabía amargo. Sin
embargo, parecía que Eui-joo no pensaba terminar la conversación, así que tal
vez era su turno de tomar la iniciativa. Pensar que la imagen de su hijo podría
romperse le dejaba un sentimiento incómodo.
Su
hijo recibió el título y bajó del escenario. Ga-won y Eui-joo permanecieron de
pie juntos, en silencio, observando durante un largo rato.
A
finales de febrero, la temporada de invierno llegaba a su fin. El campus,
decorado para la ceremonia de graduación, estaba brillante y lleno de vida. El
clima se había vuelto más cálido, y una fuente comenzaba a fluir en el campus.
Mientras la gente reía, charlaba y disfrutaba, Ga-won observaba todo desde su
alrededor. Ya se sentía la brisa primaveral en el aire. Ja-eun, por su parte,
disfrutaba hasta el último momento, saludando a sus amigos.
“Papá,
esperemos un poco y tomemos una foto. Este es el punto de fotos de nuestra
escuela,” dijo Ja-eun, acercándose y cruzando los brazos, guiando a su padre
hacia el lugar. Con la mano de Eui-joo también tomada, estaba feliz y animado.
Se
situaron frente al edificio emblemático y la fuente. Ja-eun se puso en el
centro, con Eui-joo y Ga-won a su lado. Al mirar de reojo, Ga-won vio la cara
radiante de su hijo, usando la toga y el birrete de graduación, sonriendo de
manera fresca. A su lado, Eui-joo también se veía elegante. Así, se tomaron la
foto.
“¡Wow…
quedó increíble! Como papá y Eui-joo se ven tan geniales, ¡yo también luzco
genial!”.
Al
mirar la foto, Ja-eun, como el protagonista del día, brillaba con belleza y
frescura. Ga-won sonreía torpemente, mirando al frente, mientras Eui-joo
mantenía una ligera sonrisa. Los tres juntos eran una combinación inusual.
“Los
chicos me decían, ¿tienes dos hermanos? Dicen que nuestra familia es increíble.
¡Creo que soy muy afortunado!”.
Ja-eun,
lleno de emoción, no pudo evitar saltar de alegría en el césped. Estaba tan
entusiasmado que pensaba imprimir varias fotos para colocarlas en su diario y
en su escritorio de la oficina.
Un
joven en sus veintitantos años está lleno de energía y alegría por todo. Ga-won,
mientras observaba la actitud tan fresca de Ja-eun, sonrió amargamente. En ese
momento, se sintió algo triste al darse cuenta de que él, por su parte, estaba
haciendo un esfuerzo por esconder sus emociones y comportarse como un adulto.
Se
mencionó que era hora de ir a comer, y mientras Eui-joo fue a traer el coche,
Ga-won y Ja-eun se quedaron en el campus. Miraron la vista algo más tranquila
del lugar y Ga-won observó a su hijo.
Cuando
Ja-eun se quitó la toga, su chaleco de tweed y la corbata floja fueron
fácilmente visibles. Había llegado elegantemente, y con solo verlo, Ga-won pudo
notar lo mucho que Ja-eun había esperado este día. Al observarlo, Ga-won llamó
suavemente a su hijo.
“Ja-eun”.
“¿Hm?”.
Ga-won
había estado pensando en cuándo sería el mejor momento para hablar, pero al
considerar que no quería que Ja-eun y Eui-joo siguieran juntos, encontró
relativamente fácil abrir la boca y comenzar.
“Desde
que era pequeño, no pude hacer mucho por ti, y de verdad siento mucho por eso.
Ese sentimiento no ha cambiado hasta hoy. Pero aún así, estoy muy agradecido de
que hayas crecido de manera tan madura y genial”.
Ja-eun,
sin comprender, miró a su padre con los ojos bien abiertos. Pero gradualmente,
su mirada comenzó a perder claridad y se mostró confundido.
“He
pensado mucho sobre esto, pero creo que tengo que oponerme a tu relación con Eui-joo”.
La
sonrisa desapareció de su rostro, y su expresión se volvió fría, hasta que sus
ojos se llenaron de lágrimas.
“Papá,
¿por qué de repente? ¿Qué hice mal? ¿Qué hice yo o Eui-joo?”.
“No
me preguntes por qué. Más tarde, mucho tiempo después, cuando encuentres a
alguien más y seas feliz, te lo diré. Pero por favor, confía en mí, solo esta
vez…”.
Ga-won
le dirigió una mirada suplicante. Esperaba que pudiera entender su postura.
“Siento
tener que hablar de esto en un día tan bonito, pero… ¿te importaría ceder, Ja-eun?
La verdad es que nunca he visto su relación con buenos ojos”.
“¿…Siempre
fue así desde el principio?”.
Ja-eun
le preguntó sorprendido, y cuando Ga-won asintió en silencio, Ja-eun se quedó
en shock, su rostro se endureció. El ramo de flores que tenía en las manos
empezó a caer poco a poco. Su brazo se deslizó lentamente, hasta que finalmente
dejó caer las flores al suelo.
“Si
eliges a Eui-joo… tal vez no pueda volver a verte”.
Aunque
Ga-won no quería decir esas palabras, se vio obligado a ser firme, y una
lágrima rodó por uno de los ojos de Ja-eun. Ga-won miró amargamente el ramo
caído.
En
un día tan bonito, esto parecía un rayo de tormenta. Ga-won sentía la angustia
de Ja-eun, quien, aunque no quería contrariar a sus padres, no podía aceptar su
voluntad. Todo ese conflicto emocional estaba siendo transmitido claramente.
Ja-eun,
confundido por la lucha interna, estaba muy desconcertado.
“Papá,
¿puedes al menos dejarme pasar su cumpleaños… solo su cumpleaños, contigo?”.
Ja-eun
dudó por un buen rato antes de frotarse los ojos con el dorso de la mano para
secarse las lágrimas.
“...
¿Qué?”.
“Sniff...
Papá, hoy es el cumpleaños de Eui-joo”.
Al
pensar en ello, Ga-won recordó que todos los años, en este mismo período, solía
pensar en Eui-joo. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Se reprendió
mentalmente, pero pronto sacudió la cabeza, dándose cuenta de que era natural no
haberlo sabido. ¿Qué estaba pensando?
Con
la imagen de Eui-joo celebrando su cumpleaños solo, Ga-won decidió darle un
poco de tiempo de margen. Aunque quería irse a casa solo, Ja-eun insistió en
que al menos deberían cenar juntos, lo que complicó aún más las cosas. Así que
los tres terminaron nuevamente en el restaurante del hotel para una comida.
Desde
los aperitivos hasta los platos principales como sopa, pasta, bisteques y
langosta, una serie de costosos manjares fueron servidos. Pero Ja-eun comía en
silencio, abatido. Eui-joo, después de felicitar a Ja-eun, solo chocaba los
cubiertos sin disfrutar realmente de la comida. Ga-won sospechaba que Eui-joo
ya había notado la tensión entre él y Ja-eun.
El
hotel, al estar al tanto del cumpleaños de Eui-joo, preparó un pastel y lo
sirvió durante la comida. Para celebrar la graduación de Ja-eun también,
encendieron las velas.
“Feliz
cumpleaños. A nuestro querido Kim Eui-joo, feliz cumpleaños”.
La
dulce y alegre voz de Ja-eun cantaba la canción de cumpleaños para Eui-joo. A
medida que esta absurda repetición de eventos sucedía, parecía que la
distinción entre lo normal y lo anormal se volvía cada vez más borrosa. Ga-won
no podía cantar la canción, así que simplemente observaba el pastel, mientras
las llamas brillaban intensamente. En el reflejo, veía las caras de las dos
personas frente a él.
Aunque
pensaba que era lo correcto separarlos, Ga-won no pudo evitar sentirse culpable
por arruinar la celebración.
Después
de la comida, parecía que ambos estaban algo apresurados. Ja-eun le preguntó a Eui-joo:
“¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Por qué tenemos que hacer esto?” y miraba de reojo hacia
Ga-won. Sentía que su hijo lo estaba evitando o al menos dudaba de él.
Pensó
que tal vez solo era su imaginación, pero esa sensación incómoda no
desapareció. Al tratar a Ja-eun con celos, todo lo que hacía le parecía
irritante. Ga-won sabía que no debía interpretar mal las intenciones de su
hijo, pero sus emociones estaban complicadas.
Sintió
que, al estar tan acorralado, su paciencia y tranquilidad se desvanecían. Ga-won
pensó que necesitaba corregir su distorsionada forma de pensar.
“¿Qué
tal si vamos todos juntos, papá?”.
“No
es necesario”.
“Son
tres entradas, y sería mejor si fuéramos juntos, ¿no?”.
Ja-eun
miró a su padre con una expresión algo desconcertante. No entendía muy bien qué
estaba pasando, pero mientras Ga-won parpadeaba, vio que los dos discutían en
voz baja. Fue entonces cuando vio que Eui-joo tenía boletos para un musical en
la mano. Eran entradas VIP de colores brillantes.
“Papá,
verás… originalmente íbamos a cenar y después ir a un musical. Lo reservé con
antelación... ¿qué hacemos? Ahora, si no vamos, sería una lástima”.
Un
poco después, Ja-eun se acercó y, con una voz molesta, habló en voz baja.
Estaba tratando de ser amable por la presencia de Eui-joo, pero su rostro
mostró incomodidad.
“Uff...
Ja-eun”.
Ga-won
llamó su nombre con tono firme. Claramente, cuando salieron, no habían
mencionado nada sobre ir a un espectáculo después de la cena, y él no había
dado su consentimiento para ello. Además, lo que le molestaba de Ja-eun era su
actitud hacia Eui-joo, como si estuviera ignorando las palabras de su padre
sobre dejar esa relación.
La
mirada fría de Ja-eun y su indiferencia ante la petición de Ga-won de terminar
con Eui-joo lo desconcertaron. Ya no sabía qué pensar.
Ja-eun
seguía desafiando su autoridad, pero dado el día en cuestión, Ga-won sintió que
sería inapropiado enojarse frente a ellos.
“¿Vas
a ir, papá...?”.
Ja-eun
parecía probar a su padre, como si no quisiera que se interpusiera entre él y Eui-joo.
Ga-won intentó negarse con la cabeza, pero antes de que pudiera hablar, Eui-joo
le tomó el brazo y dijo “Vamos todos, papá. Creo que disfrutarías de la
función”.
Ga-won
miró fijamente la mano de Eui-joo que había sujetado la suya. Mientras
observaba el rostro vigilante de Ja-eun, una sensación extraña comenzó a
apoderarse de él. Cuanto más pensaba en ver a los dos juntos en la oscuridad
del teatro, más crecía su incomodidad. La idea de que ambos pudieran estar compartiendo
ese espacio sin él se le hizo insostenible, y de repente, decidió que debía
seguir adelante. Después de todo, ya estaban ahí.
Al
final, se dirigieron al edificio del teatro, justo al lado del hotel, que
también pertenecía a la misma cadena. En la entrada colgaban pancartas
promocionales, y una breve escena de la obra "Hamlet" se proyectaba
en la pantalla.
Dentro
del teatro, había un área de espera para los espectadores. Había imágenes que
mostraban a los actores y sus roles, y una zona para fotos para los asistentes.
Ga-won, sintiendo que había cometido un error, se sintió incómodo al haber
seguido a los otros. El arrepentimiento lo invadió. ¿había hecho bien al estar
allí, interrumpiendo su espacio? En ese momento, escuchó la voz de Ja-eun.
“Hamlet
es un clásico, pero tiene esa dramatización que lo hace muy disfrutable”.
Ja-eun
hablaba a un lado de Eui-joo, pegado a él, mientras cruzaba los brazos como si
nada estuviera ocurriendo. Ga-won, viendo esa escena, no pudo evitar pensar en
el contenido de la obra. Hamlet era una tragedia definitiva, con un final que
llevaba a todos los personajes hacia la perdición. ¿Cómo podía Ja-eun hablar de
ella tan tranquilamente? Parecía no tener idea de que algo similar estaba
ocurriendo en su propia vida.
“Las
historias con finales felices a veces son aburridas. A veces, es bueno ver algo
así, algo intenso y estimulante. Me gusta cómo el deseo humano se expresa sin
adornos, tan crudo”.
Las
palabras de Ja-eun hicieron que el corazón de Ga-won se helara. ¿Sería capaz de
aceptar su propia tragedia con la misma indiferencia si algo similar le
ocurriera? Al mirarlo, parecía que Ja-eun no sospechaba siquiera de lo que
sucedía. Hablaba de todo esto como si fuera algo ajeno a él, sin ninguna duda.
Cuando
se permitió el acceso al teatro, se sentaron cerca del escenario. Ja-eun,
siempre pegado a Eui-joo, no pudo evitar observar a Ga-won y luego se apresuró
a sentarse al fondo, alejándose de él, junto a Eui-joo. Ga-won siguió detrás de
ellos, y terminó sentándose a la izquierda de Eui-joo. Ja-eun, con su rostro
lleno de entusiasmo, dijo.
“¡Qué
cerca estamos del escenario! Esto va a ser genial, estoy emocionado”.
“Disfrutemos
de la función, Ja-eun”.
El
teatro estaba en silencio, solo se oían susurros de conversación entre los dos.
Ja-eun, sonriendo a Eui-joo, giró la cabeza bruscamente hacia Ga-won cuando sus
ojos se cruzaron, endureciendo su expresión, como si quisiera evitarlo. Ga-won
no pudo evitar suspirar en silencio al ver esa escena.
"Aunque
sea locura, siempre hay algo de orden dentro de ella".
Finalmente,
se sentaron a ver el musical, con Eui-joo en medio de ambos. Los actores
comenzaron a aparecer en escena, lanzando líneas dramáticas que llenaron el
aire, y Ga-won, aunque se sintiera incómodo, no pudo evitar sentirse absorbido
por la magnifica actuación y los efectos de sonido. Pero, a pesar de todo, no
podía disfrutar de la obra. En su situación, todo parecía sombrío, y se
obligaba a enfocarse en la acción en el escenario mientras sus pensamientos lo
perturbaban.
En
ese momento, algo tocó su mano sobre el reposabrazos.
“¡…..!”.
Era
la mano de Eui-joo, que la tomó firmemente. Ga-won no lo había anticipado, ya
que había asumido que, con Ja-eun justo al lado, no habría forma de que esto
ocurriera. Se sintió completamente en peligro. Intentó retirar su mano, pero Eui-joo
la atrapó con fuerza, entrelazando los dedos con los suyos y asegurándose de
que no pudiera liberarse.
Ga-won
se quedó paralizado. Giró la cabeza para mirarlo, pero Eui-joo seguía mirando
al frente con calma, sin decir palabra alguna. La indiferencia de Eui-joo lo
hirió profundamente. ¿Cómo podía ser tan impasible, tan lejano? Ga-won no podía
evitar sentirse inseguro por lo que estaba ocurriendo a su lado.
Afortunadamente, Ja-eun estaba completamente sumido en la obra, sin percatarse
de lo que sucedía entre los tres.
“...
Huff...”.
Ga-won
intentó varias veces liberar su mano, pero la fuerza de Eui-joo era demasiado
para él. Sus manos entrelazadas temblaban sobre su rodilla, lo que hacía que Ga-won
se sintiera cada vez más incómodo. Si la situación se volvía más evidente,
podría llamar la atención de los demás. Finalmente, Ga-won, con sudor en la
frente, movió su mano hacia atrás, escondiéndola.
Con
la mano de Eui-joo en la suya, Ga-won intentó ocultarla detrás de su cuerpo,
respirando con dificultad mientras su visión se volvía borrosa. Sentía su
corazón latir rápido, y sus respiraciones se volvieron agitadas. Miró con
desesperación la mano que lo envolvía, la misma que había sostenido las flores
para Ja-eun durante el día. Pero en la oscuridad del teatro, parecía que todo
lo que le rodeaba era de Eui-joo. Era como si el oscuro entorno dijera:
"En la oscuridad, Kang Ga-won es completamente mío".
Ga-won
se sintió sumido en una mezcla de emociones que no podía identificar
claramente, como si algo se hubiera apoderado de su mente. La situación lo
envolvía con una intensidad que no podía evitar, y aunque no comprendía
completamente lo que sentía, lo único que podía hacer era mirar al escenario en
silencio, mientras las escenas de Hamlet se desarrollaban ante sus ojos.
La
historia del príncipe Hamlet, que enfrenta la muerte de su padre a manos de su
tío Claudio, quien usurpa el trono, lo absorbe. La aparición del espíritu del
rey, pidiendo venganza, sumía a todos los personajes en una tragedia llena de
asesinatos, deseos incestuosos y la manifestación de los más bajos instintos
humanos. A medida que la obra avanzaba, Ga-won no podía dejar de pensar en lo
que sucedía a su alrededor, pero también en sus propios sentimientos, tan
confusos y contradictorios.
El
calor de la mano de Eui-joo que seguía apretada en la suya parecía hacerse cada
vez más firme, como si ambos compartieran una conexión más allá de lo que Ga-won
quería admitir. Se sentía como si, al igual que los personajes de la obra,
estuviera atrapado en un destino inevitable, una fuerza que lo empujaba a
seguir adelante. Recordaba cómo, años atrás, cuando salían juntos, solían ver
este tipo de obras, siempre tomando las manos con firmeza, como si nada pudiera
separarlos. Aunque intentaba desmentir el sentimiento que ahora lo envolvía, Ga-won
sabía que la atracción hacia Eui-joo era inevitable.
El
rostro de Ofelia en la obra le pasó por la mente, con sus trágicas palabras
sobre el amor fugaz y efímero. Ga-won sabía que su relación con Eui-joo no era
diferente. No importaba cuánto deseara que fuera diferente, la naturaleza misma
de su conexión parecía condenada a ser destructiva. A pesar de eso, no podía
soltar la mano de Eui-joo. No podía dejar ir lo que parecía ser su único
refugio en ese momento.
"Ser
o no ser, esa es la cuestión".
Nunca
había reflexionado tanto sobre esas palabras. Pero esa noche, de alguna manera,
cobraban un sentido profundo en su mente. Ga-won entendió que Eui-joo era como
Hamlet en ese momento, no pensaba en nada más allá de la vida y la muerte, y su
enfoque en él lo hacía sentir como si fuera su única opción. A Ga-won le
preocupaban otras cosas, la familia, el trabajo, el estatus social. Pero Eui-joo,
ajeno a todo eso, vivía en el presente, con una actitud tan desinteresada que
le resultaba imposible competir con él.
En
medio de la tragedia, las palabras de Hamlet resonaron en su cabeza,
refiriéndose al amor que nunca debía ser dudado. Sin embargo, en el escenario,
el amor estaba envuelto en mentiras, venganza y caos. Los personajes luchaban
entre ellos, desconfiando y odiándose, mientras la obra avanzaba hacia su
inevitable trágico final. Ga-won sentía cómo esa tensión lo aplastaba. La
angustia de los personajes en el escenario parecía hacerse eco de su propio
sufrimiento, y su mente se nublaba mientras sentía que la situación se le
escapaba de las manos.
"Ah...".
Los
personajes gritaban de dolor, y Ga-won ya no podía soportarlo. La sensación de
estar atrapado lo ahogaba. La obra no era triste en sí misma, no había lágrimas
ni dramatismo en el público, pero él no podía contener las emociones que le
invadían. Sintió que lo que había elegido hacer estaba mal. Se había dejado
llevar por un impulso, pero ahora, en medio de todo esto, todo le parecía un error.
"Kim
Eui-joo, feliz cumpleaños".
De
repente, una voz juvenil resonó en su mente, una que pertenecía a él mismo,
recordando un cumpleaños hace diez años, cuando estaban juntos, solos, soplando
las velas de un pastel. La emoción y el amor de ese momento se le vinieron a la
mente con fuerza. ¿Cómo pudo haber olvidado eso? ¿Por qué ya no podía hablar
con Eui-joo de esa manera? ¿Por qué no podía compartir ese amor con él ahora? A
medida que sus pensamientos se intensificaban, se daba cuenta de que su amor por
él seguía vivo, pero también sabía que era una emoción equivocada, mal
encauzada.
Era
una emoción prohibida, como la que Ja-eun parecía experimentar tan libremente,
una emoción que Ga-won había reprimido durante tanto tiempo. La lucha interna
era palpable. Sabía que sus sentimientos eran egoístas, un remanente del pasado
que lo estaba atrapando, pero no podía evitarlo. Todo lo que quería era estar
cerca de Eui-joo, pero esa cercanía lo llevaba irremediablemente hacia la
perdición.
En
ese momento, Ga-won no pudo soportarlo más. Se levantó rápidamente de su
asiento y salió del teatro, su estómago revuelto y el frío envolviéndolo.
Necesitaba escapar, pero no sabía si podría.
"Ah...".
Se
encontró en el baño vacío, respirando profundamente para calmarse. El reflejo
en el espejo era de una persona que claramente había cambiado, con un rostro
más pálido que antes. Ga-won apenas se reconoció, pero sabía que algo dentro de
él había cambiado.
"Me
buscas y me rechazas, tus palabras y acciones son siempre tan
contradictorias".
Él
mismo se enfrentaba a esas contradicciones internas, el deseo y la culpa, el
amor y el rechazo, la atracción y el miedo. Todo era confuso y doloroso, pero
no podía evitar sentir que la lucha apenas comenzaba.
Eui-joo
tiene razón. Se pregunto qué diablos estaba haciendo solo. Pensó que esta
situación de agradarle, pero fingir que no le agrada, rechazarlo y luego
encontrar a Eui-joo era ridícula. Como no podía cortarlo correctamente, estaba
haciendo cosas extrañas con Ja-eun a su lado.
Debe
parar aquí. Fue entonces cuando decidió que tenía que llevarse a Ja-eun a casa
de inmediato. La puerta del baño se abrió con estrépito y vio la silueta de un
hombre entrando detrás de él. Los ojos de Ga-won se abrieron ante la forma
familiar reflejada en el espejo.
“Kim
Eui-joo……”.
Estaba
apoyado contra la puerta, poniendo las manos detrás de la cintura. Se escuchó
un clic y luego el sonido de la puerta del baño cerrándose.
Eui-joo
se acercó sin decir una palabra. De pie detrás de él, abrazó la cintura de Ga-won
y superpuso su cuerpo estrechamente. Enterró la cara en la curva de su cuello y
respiró profundamente, lo que hizo que la parte superior de su cuerpo temblara.
"Nhg……”.
Intento
apartar la mano que sostenía su cintura, pero Eui-joo lo abrazó con tanta
fuerza que parecía como si le fuera a aplastar las costillas. Olio
profundamente sus feromonas y su olor corporal. Estaba revelando descaradamente
que extrañaba mucho a Ga-won. Como si eso no fuera suficiente, bajó la mano y
la deslizó por la parte delantera de los pantalones de Ga-won.
“Eui-joo,
no hagas esto. Detente, para……”.
Cuando
la actuación se acercaba a su punto máximo, eran los únicos en el baño. Eso no
significaba que este tipo de comportamiento sea aceptable, pero fue imprudente.
Intento detenerlo, pero antes de darse cuenta, le levantaron la ropa y sus
manos hurgaron en su camisa. Una mano caliente paso por su cintura. Ga-won se
sobresaltó por el calor que tocaba su piel y sus hombros temblaron.
"¡Qué
diablos estás haciendo!".
Sin
detenerse ahí, Eui-joo le quitó la ropa, incluso desabrochándole el cinturón y
las hebillas. Le bajo los pantalones a la fuerza hasta los muslos y le dio la
vuelta a Ga-won.
“Ngh……!”.
Sin
darle tiempo de sobra, busco desesperadamente sus labios. Una cosa delgada
atacó a Ga-won y lo envolvió. Sopló un aliento caliente y las lenguas se
enredaron con fuerza. Tuk, tuk. Se escuchó un sonido de aplastamiento y empujó
sin piedad.
La
parte de atrás de su cabeza tocó la pared de azulejos. Cuando ya no había lugar
para retirarse, continuó un beso áspero que parecía arrancar la raíz de la
lengua. Fue una pasión impresionante a un nivel diferente que nunca antes había
experimentado.
"¡Ngh……
Umm……!”.
Un
aliento caliente salió entre sus dientes y una bola de fuego se arremolinaba
alrededor de su boca. Le picaba como si fuera una espada y era doloroso como si
se estuviera esparciendo veneno. Sin embargo, a medida que la feromona se
propaga, los sentidos se despertaron en todas partes.
Mordiéndose
el labio, Eui-joo extendió la mano y le quitó la ropa interior. La tela fue
bajada hasta sus muslos, dejando al descubierto su pene semierecto. Mientras
sostenía la cosa de Ga-won en la palma de su mano y la redondeaba, comenzó a
reaccionar explotando.
“Ang……
umm…… Hmmm……!”.
Salieron
gemidos de excitación y lo único que pudo hacer fue jadear por la falta de aire.
Después de empujar violentamente sus hombros y pecho, Eui-joo finalmente soltó
a Ga-won. Separo sus labios e hizo contacto visual. Una larga línea de saliva
fluyó entre ellos.
“Vaya……
Tal vez he querido hacer esto con mi hyung todo el día de hoy".
Con
esas palabras, Eui-joo bajó su postura y agarró los muslos de Ga-won. Cuando
acerco su cara a la parte inferior de su abdomen y levanto la cabeza, se encontró
con una mirada fría. La mirada que lo miraba era peligrosa y descarada.
Mientras miraba ese rostro encantador, su línea de pensamiento se detuvo. Se sintió
como si estuviera completamente destrozado y no podía distinguir claramente
entre miedo y temblor. Ga-won lo miró rígido.
“¡……!”.
En
el momento en que trago el pene en la boca, se quedó sin aliento. El sonido de
“Chup, chup, chup” resonó y la lujuria se desbordo en un instante. El calor que
comenzó en la punta de su lengua se extendió a sus genitales y el placer se
desarrolló.
Las
piernas de Ga-won perdieron fuerza y se apoyó contra la
pared. Mientras miraba hacia abajo, vio la cabeza de Eui-joo moviéndose rápidamente
entre sus piernas. Los labios rojos que chupaban el pilar eran muy deseables.
Las pestañas bajas y
densas también eran
hermosas. Parecía
no haber nada más
obsceno en este mundo que su aspecto actual.
"Mmm...…
Mmm……”.
Eui-joo
nunca ha realizado una felación por primera vez. Debido a esta acción
inesperada, los pensamientos de Ga-won se detuvieron. Contrariamente a la
expectativa de que lo lamiera bruscamente y luego lo escupiera cuando se
excitara, acarició los genitales durante bastante tiempo.
El
pene que era tragado, chupado y escupido. Cada vez, se reveló claramente el
contorno de los genitales de diferentes tamaños. La emoción estaba a flor de
piel. Incluso si eyaculo, ¿no debería evitar el momento en que le ruego que me
folle al revés? Sin querer mostrar su lado feo, Ga-won apenas contuvo el
estallido de feromonas omega.
“Ah,
Haha…… ah...…”.
Pero
pronto alcanzo el límite. Negó con la cabeza porque no quería obedecer sus
deseos, pero era obvio que, si las cosas seguían así, la situación sería instantánea.
Ga-won se aferró a los hombros de Eui-joo y tembló. Al final, no tuvo más
remedio que llorar y orar. Tenía mucho miedo.
"¡Mmmm,
detente...… ahora… … Ugh, no más...… Ngh……!”.
Como
si no pudiera oír esas palabras, Eui-joo escupió su pene, sacó la lengua y
rodeó el glande. El gesto descaradamente seductor le marea los ojos. Se
limpiaba con la lengua todo el glande, que estaba rojo de sangre. Lo lamió con
deleite, como un niño comiendo dulces.
“Siénteme
así, mírame y córrete”.
Levantó
la vista hacia Ga-won y habló. Cada vez que escupía una palabra, sus finos
labios se movían, haciéndole cosquillas en el borde anterior. Intento apartarle
los hombros, pero la mano que le sujetaba la pierna se negaba a soltarlo.
“Hmmm......
ha...... por favor, Eui-joo...... ugh.......”.
"Dime
que te gusto y que deseas desesperadamente mi cuerpo".
Barrio
suavemente el frenillo con la lengua y luego trago el glande nuevamente. Dentro
de su boca, continuó estimulando las líneas ásperas moviendo la lengua.
Mientras pinchaba, pinchaba, pinchaba con la punta de la lengua, la uretra
también quedó aplastada.
“¡Ugh,
ugh…… Haha… … Nhg……!”.
Ga-won
dejó escapar un cálido suspiro y levantó la cabeza. El chico que acababa de
cumplir 20 años y tenía apariencia juvenil ahora se ha convertido en un hombre
y le está castigando de forma vertiginosa. Así como la obra llegaba a su
clímax, sintió que su venganza también llegaba a su clímax.
“Ha.….
ha...... heh, ugh, ugh.......”.
Al
final, Ga-won respiró hondo y se rindió. Eui-joo movió lentamente su cabeza
hacia adelante y hacia atrás y limpió el pene como si lo chupara y escupiera.
El pene saltó y golpeó el paladar, y cada vez que lo hacía, todo su cuerpo se
sentía entumecido. Un enorme escalofrío le recorrió y no pudo evitar temblar.
Los
ojos de Eui-joo estaban cerrados y sus pestañas alineadas. Parecía tan pulcro
que era difícil creer que hubiera hecho algo lascivo. Ya no tiene el menor
atisbo de niño. La ansiedad que sintió hace 10 años mientras veía Eui-joo ha
desaparecido por completo. Apareció como un hombre y se convirtió en un
compañero atractivo e impecable. Siguió queriendo confiar en ello y apoyarse en
ello.
Cuando
terminó de eyacular, Eui-joo levantó suavemente la cabeza y lo miró. El pene
salió de su boca. Labios húmedos, ojos perezosos que despertaban el deseo...….
Tragó lo que tenía en la boca y se puso de pie, con la garganta zumbando.
“¿Deberíamos
huir, sólo nosotros dos?”.
No
hubo ninguna vacilación en él, como si lo haría de inmediato si dijera que sí.
“Haha……”.
Ga-won
hundió la cara entre las palmas de las manos por el dolor. Puedo sentir el
calor creciente. Sus feromonas alfa y su calor lo marearon mucho. sacudió la
cabeza, empapada en sudor y lágrimas.
"Ja-eun
está esperando adentro".
Eui-joo
hizo una expresión triste como si hubiera esperado que eso sucediera. Su rostro
se tiñó de decepción. Después de arreglar su ropa, abrió el agua y se mojó los
labios.
Sin
embargo, Ga-won vaciló, dudó y se retiró como un cobarde, y finalmente abrió la
puerta y salió. Sus feromonas y las suyas se mezclaron aquí. Si la cosa sigue
así, mezclar cuerpos será un instante. Tuvo que darse prisa y llevarse a Ja-eun
con él. La voz en su corazón de que era peligroso y que caería en deseos
desagradables en contra de su voluntad conmovió a Ga-won.
Intento
caminar rápido, pero escucho el sonido de zapatos siguiéndolo y un brazo fuerte
abrazó a Ga-won por detrás abrazándolo con fuerza. Al final, todo se detuvo
ahí.
“No
te vayas. No a ningún lado, no a nadie…”.
La
voz grave, llena de tristeza, llegó a sus oídos como un susurro. En el pasillo
vacío, en ese estrecho y oscuro corredor, Kim Eui-Joo lo abrazaba desde atrás,
y una profunda resonancia se expandió en el corazón de Ga-won.
“No
es que me guste o disguste algo. No se trata de eso”.
“.....”.
“Tal
como fui fiel a ti hace diez años, ahora trato de enfocarme en la realidad que
tengo ante mí. En aquel entonces eras mi pareja, pero ahora soy el padre de
Ja-Eun. Tengo que hacer lo mejor para mi hijo. Si no lo hago, seguramente
terminaré lamentándolo como hace diez años”.
Ga-won
le confesó su dolor, como si estuviera desahogándose. Sin embargo, no recibió
respuesta alguna. No sabía si Eui-Joo le estaba escuchando, pero él mismo
parecía hablar más para calmarse que para dirigirse a él. Sus palabras eran
inciertas, tanto para él como para sí mismo.
“Nosotros
somos parte del pasado, y tú ya quedaste atrás para mí. No sigas tocando eso,
solo son heridas”.
Como
en un musical, la venganza genera más venganza, creando conflictos que
eventualmente conducen a la destrucción. Eui-Joo lo sabía, pero ¿por qué
insistía en mantener una relación que ya no tenía sentido? ¿Acaso necesitaba
ver el violento final con sus propios ojos para entenderlo?
“¿Por
qué crees que nos separamos?”.
“.....”.
“Mi
hyung nunca me dijo directamente que quería terminar”.
“¡Ahh...!”.
El
aire se volvió más pesado, y el torso de Ga-won se agitó con cada respiración.
“¿Era
toda la promesa de 'seremos eternos' una mentira? Ahora soy yo quien se aferra
a ti. Estoy rogando, haciendo todo lo que puedo para que mi pareja que ya no me
mira cambie de opinión…”.
Cuando
Eui-Joo finalmente mencionó la palabra "pareja", Ga-won cerró los
ojos con fuerza. Había cosas que no se podían decir, y ahora él había cruzado
una línea que no debía.
“No
digas tonterías, Eui-Joo”.
“Desde
el principio no hubo nada lógico entre nosotros”.
Dicho
esto, él apretó su cintura con más fuerza, abrazándolo aún más fuerte. Ga-won
bajó la cabeza y miró las manos de él, que lo sostenían con fuerza. ¿Por qué no
podía apartarlo, aunque estaba haciendo todo lo posible para que se apartara?
“Pensé
que, si te hacía el mismo daño, de alguna manera encontraría satisfacción… Pero
entonces, ¿por qué me gustas más y más?”.
Las
venas de sus manos estaban marcadas, un claro reflejo de la intensidad con que
lo sostenía. Sus palabras no dejaban lugar a dudas, pero los corazones de ambos
eran completamente diferentes a los de hace diez años. Finalmente, Ga-won, en
un estado de desesperación, le preguntó.
“¿Después
de todo, todavía me quieres como me querías en el pasado?”.
Cuando
le preguntó con voz temblorosa, él respondió.
“No”.
Ga-won
no pudo evitar una sonrisa amarga al escuchar esa respuesta. ¿Cuánto tiempo
había pasado ya? Todo esto era una fantasía sin sentido.
El
Ga-won de hace diez años y el de ahora eran dos personas completamente
distintas. Ya no era joven, ni tan hermoso ni tan impresionante como entonces.
No tenía sentido esperar que el sentimiento de Eui-Joo hacia él siguiera siendo
el mismo, porque él había crecido y se había vuelto más atractivo, mientras que
Ga-won no había alcanzado esa imagen ideal, sino que se había quedado atrapado
en las durezas de la vida.
Pero
entonces, Eui-Joo lo giró por los hombros con una firmeza renovada. La presión
de sus manos sobre sus hombros se intensificó y su rostro se mostró tenso. Ga-won,
sin saber qué decir, levantó lentamente la vista y lo miró a los ojos.
“Si
te dijera que mi amor por ti ha crecido desde entonces, ¿lo creerías?”.
“¡.....!”.
Al
escuchar esas palabras, un mareo le dio vueltas a la cabeza, y su cuerpo tambaleó.
La seriedad en sus ojos no parecía de alguien que estuviera mintiendo.
‘Mírame
ahora. Estoy viejo y arrugado. Ya no soy como la persona que te gustaba’.
‘¿Soy
el mismo de antes? No, ahora soy mucho más débil y cobarde. La persona que tú
recordabas ya no existe.’
Era
como si hubiera recibido la respuesta a las palabras que le había dicho a él
durante el día. Ga-won le había confesado que había cambiado, pero ahora Eui-Joo
decía que aún lo amaba más que antes.
“No
pienses que en aquel entonces te quería solo porque era ingenuo. Te quise tanto
que sentí que podría amarte durante toda mi vida, así de profundo era mi amor
por ti”.
“Haha……”.
Ga-won
no sabía qué hacer, su respiración se volvió entrecortada y su cuerpo comenzó a
temblar.
“Y
ahora, mi amor por ti es aún más profundo”.
“...
Suéltame”.
Frunció
el ceño, como si estuviera escuchando algo extraño, y apartó el brazo de él con
un movimiento brusco. Caminó rápidamente, pero Eui-Joo la detuvo de nuevo,
girándola hacia él.
"Ngh……”.
Se
le llenaron los ojos de lágrimas. En cuanto Eui-joo lo vio llorar, lo estrechó
entre sus brazos. Entonces encontró sus labios y se los trago. Las lenguas se
superpusieron y luego cayeron, y el labio inferior estaba tan grueso que fue
succionado. Lágrimas calientes continuaron fluyendo de sus ojos, humedeciendo sus
labios superpuestos.
“G-awon,
veo que te estás tambaleando al escuchar lo que estoy diciendo”.
Los
hombros de Ga-won temblaron ante esas palabras. Estaba mirándolo directamente a
los ojos. Las lágrimas le nublaron la visión, pero se las secó nuevamente con
el pulgar. Parecía como si estuviera tratando de penetrar la verdad. No pudo
evitar esa mirada intensa.
No
sabía cómo responder, pero no pensó que poner excusas tontas fuera a funcionar.
En esta oscuridad, se sintió intimidada como si fuera a ser severamente
castigado si no decía la verdad. Ga-won respiró hondo y respondió con
respiración agitada.
"Bueno.
En realidad, estoy tan asustado ahora mismo...…”.
Como
si estuviera haciendo una confesión, Ga-won le abrió su corazón a Eui-Joo.
Pensó que al decir la verdad se calmaría, pero en su lugar, su corazón comenzó
a agitarse aún más. Sus ojos estaban vacíos y su voz se quebró, rasgada por la
angustia.
"Dime
que estás celoso de Kang Ja-eun".
“Hahaha……”.
Ga-won
cerró los ojos con fuerza. Simplemente no pudo decir esas palabras.
Como
desea Eui-joo, estaba temblando de nuevo. De hecho, cuando tuvo el accidente
con él, pensó en cómo habría sido si lo hubiera amado sin preocupaciones solo
una vez. Si el final era que él y Ga-won murieran, se arrepintió de no haberlo
amado infinitamente.
No
debería hacer esto...... Esto no está bien.......
Pero,
como decía Eui-Joo, le daba miedo que si llegaba a odiar sinceramente a Ja-Eun,
terminaría intentando apropiarse de él.
Hace
diez años, no tenía miedo de nada, creía que podía abandonar todo, con tal de
tener a Eui-Joo a su lado. Y ahora, de alguna manera, sentía algo similar, una
extraña sensación en su corazón.
Ja-eun
estaba dentro de la sala de conciertos y Ga-won no quería soltar la mano de Eui-joo
incluso mientras miraba esa puerta. Le gustaba cómo se aferraba a él sin
importar cuántas veces intentaba deshacerse de él. se volvía completamente
desesperado. ¿Cómo planeas ver a Ja-eun a partir de ahora? …. Ga-won lloró
tristemente en los brazos de Eui-joo. Fue doloroso.
“Sígueme
queriendo así, amándome tanto que no te importe perder la vida, hasta el punto
de que, aunque lo pierdas todo, seguirás presionándome hasta que no puedas
dejarme ir”.
Eui-joo
le dio unas palmaditas en la espalda y lo recitó en su oído. Esa voz grave y
profunda era como un truco del diablo, como un dulce susurro que conduciría al
placer.
“Mi
hyung es un cobarde. Vas a venir a mí con alguna excusa o pretexto para
volver”.
Ante
esas palabras, el sudor comenzó a gotear por su frente y la mano que sostenía a
Eui-joo seguía resbalándose. Todo su cuerpo parecía estar empapado de sudor. Su
corazón latía violentamente mientras la tensión, el miedo y el temblor se
mezclaban.
"Y
luego usará eso como excusa para huir de mí".
"Hmm…
… Ngh……”.
“Incluso
te amo así. El cobarde Kang Ga-won".
Ga-won
lloró fuertemente ante esas palabras. Lloro con tanta tristeza que se preguntó
si alguna vez había llorado tanto en su vida.
“Probablemente
estás temblando porque tienes miedo, pero...... voy a llevarte al límite".
Eui-joo
lo abrazó cálidamente, como si se encontrara con la criatura más lamentable del
mundo. La mano que tocó su mejilla estaba caliente. Su calor ardiente pareció
evaporar hasta sus lágrimas.
"Ahora,
cuando vuelvas a mí, nunca pongas excusas como la familia, el dinero o algo
así".
Las
palabras fueron muy contundentes, pero era agradable escuchar la voz y sintió
como si le estuvieran pidiendo un favor. El cuerpo de Ga-won perdió fuerza. Ya
se estaba derritiendo en sus brazos.
“Ni
siquiera me hagas hablar de lo que es mejor para mí o para ellos. Porque es
repugnante....... Si vuelve a pasar, no sé cómo voy a volverme loco”.
Después
de decir eso, Eui-joo besó la cicatriz en la frente de Ga-won. Cuando volvieron
a establecer contacto visual, tenía la apariencia de un hombre que había
ganado.
Eui-joo
habló con ojos llenos de confianza. Como si le dijera la respuesta correcta.
“No
dejes nada atrás y ven a mí”.
Volvió
a presionar sus labios contra su frente. Luego susurró en la herida. A pesar de
que era un lugar donde las costras habían sanado completamente antes, se sentía
un hormigueo y entumecimiento cuando el aliento de Eui-joo lo tocaba.
“Yo
soy todo para ti”.
Sus
ojos daban vueltas. Su temperatura corporal y su cuerpo cada vez más calientes.
Hacía tanto calor que no podía soportarlo, como si estuviera en el infierno.
Continúa
en el Volumen 3
